Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Journal of Child and Family Studies · Familia

Atravesar la parentalidad: una exploración cualitativa de la experiencia de madres con diagnóstico de trastorno límite de la personalidad

¿Cómo se vive la parentalidad cuando se es madre, se tiene un diagnóstico de trastorno límite de la personalidad y el hijo o la hija pequeña corre el riesgo de ser tutelado por los servicios sociales? En Londres, el equipo del Anna Freud Centre analizó las entrevistas de ocho de estas madres. Describen un pasado que las persigue, la soledad, miedos intrusivos a la pérdida y un vínculo tejido a través de la cercanía física y el juego.

Autoría Nikolaos Tzikas, Nick Midgley y Billie Lever Taylor (The Anna Freud National Centre for Children and Families, Londres, Reino Unido)Primera publicación Journal of Child and Family Studies, 12 de junio de 2025Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Navigating parenthood: A qualitative exploration of the experience of mothers with a Borderline Personality diagnosis, de Nikolaos Tzikas, Nick Midgley y Billie Lever Taylor, publicado en Journal of Child and Family Studies (Springer) (2025), doi: 10.1007/s10826-024-02952-6, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla se presenta en forma de lista. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Los servicios deben plantearse cuál es la mejor manera de apoyar a esta población con un enfoque informado sobre el trauma, sobre todo porque el riesgo de retirada de la custodia puede agravar la ansiedad y el malestar de las madres y los padres.

Nikolaos Tzikas, Nick Midgley y Billie Lever Taylor

Resumen

El diagnóstico de trastorno límite de la personalidad (TLP) se ha asociado con dificultades en el ejercicio de la parentalidad, y es posible que las figuras parentales con este diagnóstico estén sobrerrepresentadas entre las familias que llegan a los servicios sociales de protección a la infancia. Sin embargo, se sabe poco sobre cómo perciben estas personas su parentalidad. Por ello, en este estudio exploramos en profundidad las experiencias parentales de ocho madres que habían recibido un diagnóstico de TLP y tenían criaturas pequeñas. Se realizaron entrevistas semiestructuradas con las ocho madres, que se analizaron mediante el Análisis Fenomenológico Interpretativo (IPA). Todas las madres describieron experiencias de adversidad temprana y de trauma que las dejaron sin modelos parentales positivos y enfrentadas al deseo de dar a sus criaturas un mejor comienzo en la vida que el suyo propio. Se sentían aisladas en su papel de madres y describían pensamientos intrusivos negativos, junto con una intensa ansiedad ante la posibilidad de que les ocurriera algo malo a ellas o a sus criaturas. Esto contribuía a que se sintieran sobreprotectoras, a que buscaran una estrecha proximidad física con sus criaturas y a que tuvieran dificultades para poner límites. Varias experimentaban sentimientos ambivalentes hacia sus criaturas, pero a menudo encontraban consuelo en el vínculo que se iba formando y disfrutaban de las interacciones lúdicas compartidas. Esta investigación pone de relieve el impacto de la adversidad temprana y del trauma en las experiencias parentales de las madres. Sugerimos que las madres con diagnóstico de TLP y en contacto con los servicios sociales de protección a la infancia afrontan numerosas dificultades en su papel parental. Los servicios deben plantearse cuál es la mejor manera de apoyar a esta población con un enfoque informado sobre el trauma, sobre todo porque el riesgo de retirada de la custodia puede agravar la ansiedad y el malestar de las madres y los padres.

Palabras clave: Trastorno límite de la personalidad, Salud mental, Primera infancia, Servicios sociales, Análisis fenomenológico interpretativo

Aspectos destacados

  • Este estudio es el primero que examina las experiencias de madres con trastorno límite de la personalidad que, en el momento de las entrevistas, estaban en contacto con los servicios sociales.
  • Experiencias de pensamientos intrusivos negativos, ansiedad intensa y sentimientos ambivalentes en relación con la parentalidad.
  • La cercanía física y el juego reforzaron el vínculo afectivo entre ellas y sus criaturas.
  • El riesgo de retirada de la custodia agrava la ansiedad y el malestar de las madres, con un impacto negativo en su salud mental.
  • Para apoyar mejor a esta población, los servicios deben plantearse un enfoque informado sobre el trauma.

El trastorno límite de la personalidad (TLP) se ha definido como caracterizado por dificultades en el comportamiento y en el procesamiento y la regulación de las emociones (APA, 2013). Entre los rasgos del TLP figurarían unas relaciones interpersonales inestables, la inestabilidad del estado de ánimo, conductas autodestructivas que menoscaban el funcionamiento social y oscilaciones extremas entre la idealización y la desvalorización de los demás (APA, 2013). Aunque el uso del TLP como diagnóstico es objeto de controversia, por la preocupación de que se asocie a actitudes estigmatizantes entre profesionales de la salud, a un acceso desigual a los servicios y a una falta de optimismo terapéutico (Sheridan-Rains et al., 2021; Troup et al., 2022), sigue utilizándose ampliamente en los servicios de salud mental de personas adultas, incluidos los dirigidos a madres y padres cuyo hijo o hija corre el riesgo de ser separado de su cuidado.

Fonagy et al. (2017) subrayan el papel de las relaciones tempranas del niño o la niña con sus figuras de cuidado principales en la etiología del TLP. Según su modelo, la criatura llega a tener, más adelante en la vida, dificultades para comprender sus propios estados emocionales y los de los demás, porque sus figuras de cuidado principales no pudieron comprender sus estados emocionales en los primeros años. Otras investigaciones han asociado el TLP con experiencias adversas en la infancia, como el trauma, el maltrato y la negligencia (Bradley et al., 2005; Ball & Links, 2009; Porter et al., 2019). Se plantea que las figuras parentales con diagnóstico de TLP tienen más probabilidades de llegar a la parentalidad con una historia compleja de adversidad, sin un modelo parental interno seguro y, en consecuencia, con dificultades para afrontar la parentalidad (Newman & Stevenson, 2005).

La mayor parte de la investigación se ha centrado exclusivamente en las madres con este diagnóstico, y los resultados, procedentes sobre todo de estudios cuantitativos, han asociado el TLP con una menor sensibilidad materna, una mayor intrusividad, sobreprotección, una menor «competencia» parental, un apego madre-criatura alterado y resultados evolutivos adversos para la infancia (Newman et al., 2007). Se ha constatado que las madres con un diagnóstico de trastorno de la personalidad tienen más probabilidades de llegar a conocimiento de los servicios de protección a la infancia y de perder la custodia (Neuman, 2012; Howard et al., 2003), aunque esto también puede reflejar el carácter estigmatizado del diagnóstico.

En conjunto, pese a la considerable investigación sobre la etiología del TLP y los resultados adversos en la infancia y en la edad adulta asociados a este diagnóstico, pocos estudios se han centrado en las experiencias parentales de las personas con diagnóstico de TLP. Algunos estudios cuantitativos han observado que las madres con diagnóstico de TLP declaran una menor satisfacción y un mayor estrés en su papel parental, dificultades en la relación con su criatura y una peor salud mental (Petfield et al., 2015; Eyden et al., 2016; Stepp et al., 2016; Boucher et al., 2017; Steele et al., 2020). Aunque estos estudios aportan información importante, los cuestionarios y los datos autoinformados no ofrecen una fuente de información sobre las experiencias parentales tan rica como la que podrían proporcionar los estudios cualitativos.

Hasta ahora, solo un puñado de estudios ha tratado de comprender, mediante metodologías cualitativas, cómo entienden y representan sus propias experiencias las figuras parentales con diagnóstico de TLP. Bartsch et al. (2016) utilizaron el análisis temático para explorar las percepciones de la parentalidad de once madres y un padre con un diagnóstico de TLP pasado o actual. Observaron que la parentalidad se vivía a la vez como difícil y gratificante. En algunos casos identificaron temas similares a los de estudios con madres y padres que presentan otros trastornos mentales graves, por ejemplo el miedo a ser estigmatizados y el miedo a perder la custodia. Sin embargo, las figuras parentales con diagnóstico de TLP también describían la dificultad para mantener un entorno estable, el hecho de no estar disponibles física y emocionalmente a causa de sus propias dificultades, la dificultad para conectar y vincularse emocionalmente con sus criaturas y para implicarse en el juego o en actividades centradas en ellas. Algunas personas también referían pensamientos intrusivos y atemorizantes de hacer daño a sus criaturas, debidos a estados emocionales volátiles y agresivos. Por otra parte, también referían experiencias gratificantes en la relación con sus criaturas. Algunas describían cómo esa relación daba sentido y un propósito a su vida, y cómo el amor incondicional de su criatura lo significaba todo para ellas. Este fuerte sentimiento de tener un propósito las animaba a sentir que debían enseñar y guiar a sus criaturas. Por último, Bartsch et al. (2016) observaron que las ideas culturales sobre cómo deben ser las madres y los padres para ser considerados «buenos» afectaban de manera significativa a las experiencias de las figuras parentales con diagnóstico de TLP, que se sentían inadecuadas y distintas de lo que la sociedad esperaba de ellas, lo que a menudo las llevaba a sentirse juzgadas por profesionales y menoscababa su sentido de sí mismas como madres o padres. A partir de entrevistas con 12 personas con diagnóstico de TLP que ejercían la parentalidad, Dunn et al. (2020) confirmaron muchos de los resultados de Bartsch et al. (2016). Identificaron que estas personas vivían un estrés y una ansiedad que afectaban a sus estados emocionales. A menudo se sentían aisladas y carecían de modelos parentales internos positivos en los que apoyarse para ejercer su propia parentalidad.

Geerling et al. (2019) exploraron cualitativamente el impacto del llanto infantil en madres diagnosticadas de TLP mediante entrevistas semiestructuradas y análisis fenomenológico interpretativo (IPA). Observaron que las madres con diagnóstico de TLP llegaban a la maternidad en un estado psicológico frágil y que el llanto del bebé se vivía de manera «hipersensible», generando un dolor fisiológico y emocional y un «caos» cognitivo. Sus respuestas sugerían a menudo que se encontraban en modo de huida o lucha, con inclusión de intentos de suicidio. En algunas madres se observó lo que el equipo investigador denominó «identidad escindida»: podían atender parcialmente al llanto, pero su parte «desatenta» no era capaz de soportarlo.

Los estudios mencionados aportan conocimientos notables sobre las experiencias de las figuras parentales con diagnóstico o rasgos de TLP. Sin embargo, hasta la fecha ningún estudio se ha centrado específicamente en las experiencias de madres y padres con criaturas en los primeros años de vida, aunque cada vez se reconoce más que se trata de un periodo crítico, en el que se sientan las bases del desarrollo futuro (Parliament, House of Commons Report, 2019). También ha habido poca investigación centrada en las experiencias de madres con diagnóstico de TLP en contacto con los servicios sociales, aunque, como se ha señalado, estas figuras parentales están sobrerrepresentadas en el sistema de protección a la infancia (Neuman, 2012). Comprender mejor las necesidades de las madres en el ejercicio de su parentalidad en este contexto de vulnerabilidad puede aportar conocimientos importantes sobre las experiencias de un grupo rara vez incluido en la investigación. Puede dar voz a madres que suelen estar estigmatizadas y no ser escuchadas, y ayudar a comprender sus necesidades para mejorar los resultados.

El objetivo del presente estudio era, por tanto, comprender las experiencias de madres con diagnóstico de TLP que cuidan de una criatura menor de tres años en riesgo de ser tutelada.

Métodos

Diseño del estudio

Este estudio utilizó métodos cualitativos, adecuados para comprender y explorar experiencias subjetivas desde la perspectiva de la persona. La metodología cualitativa permitió explorar en profundidad las experiencias parentales de madres con diagnóstico de TLP derivadas a un programa parental especializado destinado a reducir el riesgo de que su criatura fuera tutelada.

Contexto general y entorno

Este estudio se llevó a cabo en el marco de una evaluación más amplia de una intervención especializada basada en la mentalización en un entorno de comunidad terapéutica, que funcionó de 2011 a 2020. Daum y Labuschagne (2018) describieron esta intervención con más detalle, aunque los resultados de la evaluación general no se han publicado por el momento. El objetivo general de la intervención era permitir que madres y padres derivados por los servicios sociales a causa de preocupaciones importantes en materia de protección infantil cuidaran de sus criaturas de forma segura, si era posible, y fundamentar la toma de decisiones sobre si la criatura podía seguir bajo su custodia. En el marco de la evaluación general, se recogieron de forma rutinaria y sistemática diversos datos cualitativos y cuantitativos en momentos clave de la intervención (Fig. 1).

Temas y subtemas principales
Fig. 1. Temas y subtemas principales

La evaluación general obtuvo la aprobación ética del comité de ética del University College London (6821/001). Las madres dieron su consentimiento por escrito para que los datos se recogieran y analizaran con fines de investigación. La participación era voluntaria, y se informó a todas las madres de su derecho a no participar o a retirarse sin ninguna consecuencia negativa.

Participantes

Para este estudio se incluyeron ocho madres del conjunto más amplio de figuras parentales inscritas en el programa. Para acceder a la intervención, las madres debían ser mayores de 18 años y tener una criatura menor de 5 años respecto de la cual existieran preocupaciones importantes en materia de protección infantil. Podían tener diversos diagnósticos de salud mental o ninguno, pero muchas de las figuras parentales del grupo de intervención habían recibido un diagnóstico de trastorno de la personalidad (TP). Para garantizar el equilibrio, seleccionamos intencionalmente a madres que tenían una PDI completa y transcrita y cuyos datos demográficos pertinentes estaban completos. Estas madres se habían incorporado a la intervención en distintos momentos, pero se incluyeron porque todas habían recibido un diagnóstico principal de trastorno de la personalidad (n = 6) o un diagnóstico de personalidad adicional (secundario) (n = 2) de TLP y tenían entrevistas transcritas en la línea de base (es decir, antes del comienzo de la intervención). El diagnóstico de TLP se basó en las valoraciones del equipo terapéutico y clínico, mediante el Shedler-Westen Assessment Procedure (SWAP, Shedler y Westen, 2007).

Como se muestra en la tabla 1, la edad media de las madres era de 32 años, con un rango de 21 a 47. Dos de las madres eran de origen étnico negro africano, cinco de origen mixto blanco/negro caribeño y una era blanca británica. Cada madre había sido derivada por los servicios sociales, y sus criaturas (de 0 a 3 años, 4 niños y 4 niñas) estaban en riesgo de ser tuteladas. Seis de las madres no tenían pareja y 2 la tenían, y todas tenían criaturas menores de 3 años. Se asignaron seudónimos a todas las madres para preservar la confidencialidad.

Tabla 1 Características de las madres con diagnóstico de TLP y de sus criaturas

  • Nombre: Alisha; Origen étnico: negro africano; Diagnóstico de TLP principal o adicional: principal
  • Nombre: Jasmine; Origen étnico: mixto blanco/negro caribeño; Diagnóstico de TLP principal o adicional: principal
  • Nombre: Kimberley; Origen étnico: mixto blanco/negro caribeño; Diagnóstico de TLP principal o adicional: principal
  • Nombre: Margaret; Origen étnico: mixto blanco/negro caribeño; Diagnóstico de TLP principal o adicional: principal
  • Nombre: Nora; Origen étnico: negro africano; Diagnóstico de TLP principal o adicional: principal
  • Nombre: Ruby; Origen étnico: blanco británico; Diagnóstico de TLP principal o adicional: principal
  • Nombre: Violet; Origen étnico: mixto blanco/negro africano; Diagnóstico de TLP principal o adicional: adicional
  • Nombre: Anna; Origen étnico: mixto negro africano/otro blanco; Diagnóstico de TLP principal o adicional: adicional

Recogida de datos

Se realizaron entrevistas semiestructuradas al principio, a mitad y al final de la intervención. Sin embargo, para este estudio solo se tuvo en cuenta la Parent Development Interview (PDI) de la línea de base, recogida antes del inicio del programa, ya que el objetivo era comprender las experiencias de las figuras parentales y no el impacto de la intervención.

La Parent Development Interview—Revised (PDI-R, Slade et al., 2004) es una entrevista semiestructurada que evalúa la relación entre la figura parental y la criatura desde la perspectiva de la primera, centrándose en su modelo interno de representación y en cómo vive a su criatura. Suele utilizarse para medir cuantitativamente la «función reflexiva» (la capacidad de comprendernos y de comprender a otras personas en términos de estados mentales intencionales) de madres y padres. Para ello se combinan preguntas de «exigencia» y preguntas de «permiso». Las preguntas de exigencia piden a las personas participantes que demuestren su capacidad de función reflexiva (por ejemplo, «describa un momento de la última semana en el que usted y [su hijo o hija] realmente no “conectaban”»). Las preguntas de permiso (por ejemplo, «¿cómo cree que su relación con su hijo o hija está afectando a su desarrollo o a su personalidad?») les permiten extenderse sobre las cuestiones. Aunque la PDI suele codificarse de forma cuantitativa, recoge datos ricos de las figuras parentales que se prestan al análisis cualitativo. El presente estudio exploró las respuestas a las preguntas de la PDI para permitir una comprensión en profundidad de las experiencias parentales. Las entrevistas fueron realizadas por personas investigadoras del proyecto de evaluación general o por profesionales clínicos, y duraron aproximadamente una hora.

Análisis

Las entrevistas se grabaron en audio, se transcribieron literalmente y se prepararon para el análisis de datos. Se anonimizaron para proteger la confidencialidad. Se utilizó el Análisis Fenomenológico Interpretativo (IPA; Smith et al., 2009) porque es explícitamente idiográfico y examina con detenimiento los detalles de experiencias personales cargadas de emoción. Este enfoque cualitativo ofreció la posibilidad de explorar en profundidad cómo perciben las figuras parentales y cómo dan sentido al fenómeno de ejercer la parentalidad y cuidar de sus criaturas menores de 3 años, en un contexto en el que se ha identificado un riesgo de que la criatura les sea retirada. El IPA implica una lectura atenta de cada transcripción para sumergirse en los datos (Smith et al., 2009). Quien investiga examina primero los datos de cada persona de forma descriptiva, cartografiando el uso que hacen las personas participantes de las palabras y sus respuestas a preguntas concretas. El paso siguiente consiste en intentar comprender el significado emocional de sus palabras y elaborar unos primeros temas. En la etapa final, se consideran las relaciones entre los temas, primero dentro de cada entrevista y después en el conjunto de los datos.

Como esta investigación se llevó a cabo en el marco de un doctorado en psicoterapia psicoanalítica infantojuvenil, el primer autor reconoce que comprende y piensa los datos a través de una lente psicoanalítica. Se llevó un diario reflexivo y notas de campo a lo largo de todo el proceso. Además, para abordar posibles sesgos, aplicamos un proceso de validación, y las comprobaciones de validación las realizó una persona compañera de estudios independiente, que también cursaba un doctorado en psicoterapia psicoanalítica infantojuvenil. Esta persona realizó un análisis «a ciegas» de dos transcripciones, que se comparó después con el análisis del autor principal. Aunque surgieron algunas discrepancias menores, se debatieron con detenimiento y se sometieron después al grupo para una revisión adicional. Como resultado, se hicieron los ajustes oportunos. Varias aportaciones e ideas valiosas de esta persona se integraron en el análisis, y algunos subtemas se afinaron cuando fue necesario. Así se garantizó que los datos quedaran representados con fidelidad y de manera significativa, a nuestra plena satisfacción.

Resultados

A partir de los datos se identificaron cuatro temas clave, que no eran del todo independientes ni distintos entre sí: Experiencias pasadas que persiguen, Experiencias emocionales desbordantes, Idealizar y denigrar: dificultades para integrar ambas experiencias, y Estados corporales y necesidad de proximidad física. Además, se identificaron varios subtemas.

Experiencias pasadas que persiguen

Un tema dominante, presente en los relatos de todas las madres, fue la experiencia de adversidad en la infancia, que en su opinión las había dejado sin modelos parentales positivos. Jasmine, que había sido adoptada, recordaba las experiencias difíciles vividas en su familia:

«Creo que, en general, la vida era simplemente difícil con mi madre adoptiva, porque era alcohólica y se pasaba casi todo el tiempo gritando». (Jasmine)

Varias madres hablaron de maltrato emocional, físico, verbal y sexual en su infancia, y de entornos familiares inestables e imprevisibles en los que se sentían inseguras y confundidas. Alisha describió toda una infancia de maltrato y de imprevisibilidad:

«… sabes, mi padre me decía que volviera con mi madre, me echaba, o sea, me arrastraba del pelo y me metía en el autobús para volver con mi madre… voy con mi padre, él también me echa, vuelvo con mi madre, así que me siento rechazada». (Alisha)

Estos entornos incoherentes y maltratadores dejaban a las madres con la sensación de ser rechazadas y no reconocidas. Ruby describió sentimientos de inseguridad y de sensibilidad en sí misma como madre, vinculados a la experiencia de no sentirse a salvo ni segura en su propia familia:

«Incoherencia. En un momento ella [su madre] era muy amable y al momento siguiente era muy negligente o fría, o su humor cambiaba muy rápido. –[Soy] insegura, sin duda, emocional, demasiado emocional, sensible. Me siento muy insegura con mi familia, eh, no me siento a salvo con ellos, eso es-, nunca me he sentido realmente a salvo, hay algo que no está bien». (Ruby)

Aunque Ruby hablaba de su deseo de ser una presencia constante, segura y fiable para su propio hijo, sentía que sus primeras experiencias afectaban a su capacidad de vincularse con él:

«Me costó mucho vincularme con él, mucho, gran parte del tiempo, eh. … así que la dificultad para vincularme con él se debería a mi experiencia de niña con mi madre y, en cierta medida, con mi padre, y simplemente a los problemas de abandono y al hecho de que me dejaban mucho llorando sola en la cuna». (Ruby)

Sentirse no queridas, rechazadas y maltratadas generaba en las madres un fuerte deseo de no parecerse a su propia madre ni a su propio padre: querían ser diferentes con sus criaturas y tener otras cualidades parentales. Sin embargo, muchas, como Ruby, descubrían que sus experiencias pasadas con su madre y su padre volvían a perseguirlas en la maternidad y que les costaba dejarlas atrás.

Margaret expresó un fuerte deseo de no parecerse a su madre, aunque reconocía en qué se le parecía:

«(Mis padres) eran muy estrictos. Me parezco a ella (mi madre) en que grito mucho. Grito muchísimo. Y no quiero. … (Me siento tan culpable) cuando tengo que decir que no y luego le doy lo que quiere y me siento muy culpable». (Margaret)

Aquí Margaret describe las tensiones que varias madres mencionaron al intentar crear para sus criaturas un entorno diferente del que ellas mismas habían vivido. Describían sentimientos de culpa al percibirse parecidas a su propia madre o a su propio padre, lo que a su vez podía llevar a una sobrecompensación y a dificultades para poner límites a sus criaturas por miedo a parecer punitivas.

Todas las madres describieron experiencias que las perseguían y que las dejaban acosadas por sentimientos de insuficiencia respecto de sus capacidades parentales o, como dijo una de ellas, Violet, por el temor de ser «la mejor madre». Estas experiencias podían desencadenar una espiral de experiencias emocionales desbordantes.

Experiencias emocionales desbordantes

Varias madres describieron sentimientos intensos y difíciles en su experiencia como madres.

Sentirse sola

Todas las madres describieron sentirse aisladas y solas. Estos sentimientos eran especialmente agudos cuando se sentían decaídas o durante momentos difíciles con sus criaturas. Como se ha señalado, la mayoría de las madres criaban solas y a menudo deseaban que alguien pudiera estar allí para ayudarlas. Cuando se le pidió que describiera una experiencia difícil como madre, Nora dijo:

«Afrontar las cosas yo sola, porque solo estoy yo, no tengo a nadie que me ayude». (Nora)

Del mismo modo, Ruby también describió sentirse sola y necesitada de apoyo emocional:

«Ojalá no tuviera que hacer tantas cosas sola y hubiera más gente alrededor. Hay gente alrededor, solo que no-, están lejos, así que no- no siempre pueden venir a echar una mano o simplemente hacerme compañía, eh, pero cambiaría mucho las cosas si lo hicieran». (Ruby)

Violet y Anna eran las dos únicas madres que tenían pareja y, sin embargo, también describieron sentimientos de soledad y la imposibilidad de compartir lo que sentían con nadie. Por ejemplo, Violet explicó:

«Estoy como, me siento un poco sola, sabes, y eso, y no sé cómo hablarle de ello a él [su pareja]. Y cosas así, y estoy muy preocupada. He estado queriendo hablar con alguien. Me sentía tan sola. Me he estado sintiendo sola». (Violet)

Prepararse para lo peor

Las madres relacionaban a veces su sentimiento de soledad con pensamientos intrusivos negativos sobre algo malo que podía ocurrirles a ellas o a sus criaturas. Por ejemplo, Margaret describió sus dificultades cuando sus criaturas dormían y ella se quedaba sola:

«Es en esos momentos, cuando no estoy ocupada y estoy sola, cuando me vienen a la cabeza pensamientos malos e intrusivos de que va a pasar algo malo». (Margaret)

Violet habló de manera similar de cómo los pensamientos intrusivos sobre cosas malas que podían ocurrirle a ella o a su hija podían hundirla mucho:

«Yo solo- a veces bebo algo. Eh, a veces me deprimo tanto y me encierro en mis propios pensamientos y sentimientos y todo eso…

… Tengo miedo de perderla. Yo- tengo miedo, como, eh, pienso en todas esas cosas». (Violet)

Parece probable que los temores de las madres en torno a la pérdida se vieran agravados no solo por sus difíciles circunstancias pasadas y presentes, sino también por el contexto de su contacto con los servicios sociales de protección a la infancia. Alisha, por ejemplo, describió temores abrumadores a que alguien se llevara a su hijo y a no poder protegerlo:

«Es que pienso que alguien va a entrar en mi casa y se lo va a llevar, o que alguien me va a hacer algo, o que me voy a morir, o que me va a pasar algo y entonces él se va a quedar en el piso gritando solo, y tengo cada día sentimientos abrumadores de que va a pasar algo». (Alisha)

Estos temores intensos y estos pensamientos intrusivos agravaban el sentimiento de las madres de no ser lo bastante buenas, y las hacían sentirse culpables. A menudo gestionaban estos sentimientos volviéndose más sobreprotectoras con sus criaturas. Por ejemplo, Margaret dijo que se sentía «muy protectora. [Soy] muy, muy protectora como madre».

Enfado cuando se pierde el control

En este contexto, algunas madres describieron lo mucho que les costaba que sus criaturas no les hicieran caso o las ignoraran. Al reflexionar sobre esos momentos, sentían enfado y pensaban que sus criaturas las hacían sentir peor a propósito. Cuando se le preguntó qué la enfadaba, Violet dijo:

«Es simplemente que juega, no me hace caso. Me desordena la casa cuando voy- cuando recojo. Derrama cosas, agita el biberón por todas partes. … Sé que tiene dos años, pero también sabe manipularme». (Violet)

Las madres constataban que, cuando sus criaturas no les hacían caso, no se sentían en control y les resultaba muy difícil gestionarlo.

«Notan cuándo estoy enfadada y eso. Y se aprovechan. Me sacan de quicio. Creo que les hace gracia». (Margaret)

Idealizar y denigrar: dificultades para integrar ambas experiencias

A lo largo de las entrevistas se hizo evidente que cada madre alternaba entre descripciones idealizadas al hablar de la relación con sus criaturas y la expresión de una falta de conexión emocional en momentos de negatividad y malestar. En estos últimos casos, presentaban su relación con sus criaturas como lejos de ser perfecta. Esta doble representación, en la que cada madre oscilaba entre la idealización y la denigración, ponía de manifiesto la ambivalencia de sus sentimientos hacia sus criaturas. No obstante, conviene tener en cuenta que estos sentimientos ambivalentes pueden comprenderse en el contexto de la difícil situación que afrontaban: entrar en una intervención en la que se evaluaban sus capacidades parentales, una circunstancia que probablemente contribuyó a sus emociones encontradas.

«Eres mi todo»

En algunos momentos, las madres describían a sus criaturas como perfectas y las percibían casi como sus salvadoras, que daban sentido a su vida.

«Dios mío, sí, si no fuera por (nombre de la criatura) hoy no estaría aquí, él me está devolviendo la vida». [Kimberley]

Nora describió a su pequeña como su todo, alguien que cumplía toda clase de papeles y satisfacía necesidades que otras personas de su vida no cubrían.

«Es mi todo, o sea, es mi hija, mi amor, es mi mejor amiga, es, es todo para mí, es mi padre, es mi hermano, es todo». (Nora)

Margaret también describió cómo tener un hijo la había hecho desarrollarse y madurar.

«Me ha hecho crecer mucho. Me ha hecho entender muchas cosas en-, o sea, dentro de mí y eso. Eh, sin duda me calma mucho. Me ha hecho crecer y madurar». (Margaret)

Ambas madres hablaron de cuánto las hacían desarrollarse y crecer sus criaturas, y de que eran lo que las mantenía con vida. Para algunas madres, sus criaturas parecían representar y suplir otras relaciones que les faltaban.

«No podía quererlo»

En otros momentos, las madres describían dificultades para vincularse con sus criaturas. Kimberley describió cómo sus pensamientos intrusivos negativos y su culpa le impedían sentirse conectada con su hijo.

«Muy hundida, muy emocional, sin estar del todo apegada, ¿sabes lo que quiero decir?, como debería. Lo cuidaba, pero no lo quería tanto como debería, no me sentaba con él, ¿sabes?, ni lo tenía en brazos como hago cuando estoy bien. … Sabes, mi cabeza iba a mil todo el tiempo, solo pensando en cosas negativas, malas, y sintiéndome culpable, porque me sentía culpable al mirar a (la criatura). Y sintiéndome culpable entonces, durante un breve periodo, por desear no tener que tenerlo, no tener que sacarlo». (Kimberley)

Por otra parte, Violet y Anna, las dos únicas madres que vivían en pareja, presentaban una visión más integrada y describían experiencias tanto difíciles como gratificantes en la relación con sus criaturas:

«Pero, eh, sí, la verdad, sí, es frustrante, es gratificante. Ser madre es un montón de cosas, ¿sabes?, eh, pero no lo cambiaría. No cambiaría a [la criatura] ni nada. Eh, ¿lo que hago, creo? Es muy, muy gratificante». (Violet)

Estados corporales y necesidad de proximidad física

En ocasiones, a las madres parecía costarles integrar la idea de que sus criaturas tenían a la vez necesidades emocionales y corporales. La mayoría de las madres describían a sus criaturas como si solo tuvieran necesidades corporales, y pasaban por alto o negaban sus necesidades emocionales.

«Solo tiene dos años, todavía no siente»

Cuando se les preguntaba por el impacto de sus propios estados emocionales en sus criaturas, la mayoría de las madres decían que no entendían las emociones porque eran muy pequeñas. Se centraban más en las exigencias físicas de sus criaturas de corta edad, como el aseo y la alimentación. Kimberley dijo:

«Está contento cuando ha comido y está limpio (risas). Sí, así es como lo describiría, se contenta con muy poco. Y son esas tres cosas: mientras haya comido … y tenga el culito limpio, está feliz». (Kimberley)

Del mismo modo, Nora dijo:

«… darle de comer, cambiarle el pañal, eh, cosas físicas. ¿Disgustada? Pero si todavía es un bebé, no puede estar disgustada, pero si necesita algo me lo hará saber». (Nora)

Aunque a la mayoría de las madres les costaba pensar en sus criaturas como seres emocionales, Ruby ofreció una conmovedora descripción de su hijo como un ser con necesidades a la vez físicas y emocionales. Esto puede deberse en parte a la actitud de quien realizó la entrevista, ya que en este caso estaba claro que a menudo le devolvía y validaba sus experiencias.

«… muy sensible al ruido y muy sensible a mi estado de ánimo y al de su padre. Eso es-, si estoy ansiosa lo nota enseguida, eh, y cuando él cuando yo pasaba por una época en la que lloraba mucho, llegó un momento en que de verdad me miraba si yo lo hacía, de broma, si hacía un ruido de llanto «buaaaja», me miraba como diciendo: mamá, cállate ya, que ya he tenido bastante. Así que se da mucha cuenta y es muy sensible. Quizá “se da cuenta” sería la mejor expresión». (Ruby)

La necesidad de proximidad física y las dificultades para separarse

Quizá en parte por centrarse en las necesidades físicas de sus criaturas, las madres manifestaban a menudo la necesidad de estar físicamente cerca de ellas. Estos sentimientos también pueden haber estado relacionados con el contacto de las madres con los servicios sociales de protección a la infancia: su ansiedad ante la posibilidad de que les retiraran a sus criaturas parecía intensificar su sensación de necesitar mantenerse muy cerca físicamente para protegerlas. Margaret describió una sensación de pérdida cuando su hijo no estaba con ella, lo que revelaba también las dificultades que vivía para separarse de él.

«Por ejemplo, cuando va a la guardería, yo estoy en plan: bueno, ¿dónde está mi pequeño compinche? O sea, ¿adónde ha ido? Me siento perdida sin él. Es que lo quiero muchísimo y él, sin duda, siente lo mismo por mí». (Margaret)

Del mismo modo, Nora describió:

«Y luego, pero claro, no puedo resistirme a ella, acabo cogiéndola en brazos al cabo de un rato, pero no la tengo en brazos todo el rato como antes, o sea, cuando come, la tengo en brazos, se duerme en mis manos». (Nora)

Nora y Margaret describieron ambas la sensación de echar de menos a su criatura y de necesitar estar muy cerca de ella, y les costaba separarse. El relato de Kimberley sugiere que esto podría provenir del miedo a sentirse excluida y a dejar de ser necesaria como madre: describió de forma muy vívida su miedo a dejar de ser importante a medida que su hijo ganaba autonomía, y el miedo a que le ocurriera algo malo si no estaba físicamente cerca de ella:

«No quiero que se vuelva demasiado independiente, porque quiero que me necesite, ¿sabes lo que quiero decir? Quiero que me quiera en su vida. Pero me gusta, eh; me siento orgullosa de él». (Kimberley)

Las dos madres que contaban con cierto apoyo en casa y tenían pareja parecían más capaces de reflexionar sobre los aspectos positivos de la separación a medida que sus criaturas crecían. Cuando se le preguntó qué era lo que más alegría le daba de ser madre, Violet dio una respuesta cualitativamente distinta de la de Kimberley:

«Simplemente ver crecer a mi hija. Ver cómo se va desarrollando. Ver, ya sabes. Eh, tener los recuerdos y esas cosas, ¿sabes?». (Violet)

Las madres manifestaban una verdadera necesidad de estar físicamente cerca de sus criaturas, lo que generaba ansiedad ante la separación, pero también les proporcionaba una experiencia positiva y les ayudaba a sentirse más apegadas y vinculadas a ellas.

Besos, mimos y juego: «Es todo lo que necesito»

Aunque la mayoría de las madres mostraban dificultades para separarse, esta cercanía física les proporcionaba interacciones lúdicas muy necesarias. Kimberley describió cómo estar cerca de su hijo creaba un momento de alegría entre ambos.

«Fue simplemente precioso, ¿sabes lo que quiero decir? No sé, no sé explicarlo, se ríe y vuelve conmigo, vuelve conmigo, luego se me echa encima, me abraza y, bueno, ya sabes». (Kimberley)

Del mismo modo, Jasmine describió un momento de juego lleno de cariño; jugaron juntas, y para ella fue un momento importante en su experiencia positiva de vinculación con su hija:

«Estaba en la bañera y me puso toda la espuma por todas partes y en la cara … ella se reía muchísimo y yo también me reía». (Jasmine)

Todas las descripciones anteriores muestran la importancia de la dimensión física del juego, que además es adecuada para este grupo de edad. Violet describió experiencias de este tipo:

«Y le doy mimos y le hago cosquillas y de todo y sí, jugamos mucho juntas y le canto y esas cosas. Por eso es-, es divertido». (Violet)

Esta sensación de cercanía y de estar junto a sus criaturas parecía dar a estas madres un sentimiento de pertenencia y un sentido en su vida, algo que quizá les había faltado en los primeros años de su propia vida.

Discusión

Este estudio cualitativo exploró las experiencias de madres con diagnóstico de TLP y con criaturas menores de 3 años en riesgo de ser tuteladas. La metodología IPA permitió explorar en profundidad las experiencias parentales, y los relatos de las madres aportaron detalles sobre sus vivencias emocionales y conductuales. Se describieron experiencias tanto difíciles como gratificantes y, aunque se identificaron diferencias, también había entre ellas experiencias compartidas considerables. Se identificaron cuatro temas principales, que se solapaban e interactuaban entre sí: «Experiencias pasadas que persiguen», «Experiencias emocionales desbordantes», «Idealizar y denigrar: dificultades para integrar las experiencias» y «Estados corporales y necesidad de proximidad física».

El primer tema, «Experiencias pasadas que persiguen», estaba presente en las descripciones de todas las madres sobre el hecho de criar y de haber sido criadas. Todas hablaron de experiencias adversas tempranas que las dejaron confundidas, inseguras, sin reconocimiento y rechazadas, de modo que llegaron a la maternidad ya en un estado frágil. En estudios anteriores se ha constatado que la mayoría de las figuras parentales con diagnóstico de TLP habían vivido una adversidad temprana que afectó a su apego y a su desarrollo emocional y cognitivo (Gunderson & Lyons-Ruth’s, 2008; Petfield et al., 2015; Geerling et al., 2019). Newman y Stevenson (2005) sostienen que los traumas tempranos no «resueltos» pueden seguir operando en las relaciones adultas, ya sea en forma de repeticiones o de intentos reparadores de cambiar dinámicas relacionales perturbadoras. En este estudio, los intentos reparadores de las madres se manifestaban en su fuerte deseo de no parecerse a su madre o a su padre. Sin embargo, también se sentían culpables cuando reconocían rasgos similares entre su propia manera de criar y la de su madre o su padre, lo que a veces se traducía a su vez en dificultades para poner límites adecuados a sus criaturas por miedo a parecer punitivas. Esto contribuía a que en ocasiones les costara sentirse cercanas y vinculadas a sus criaturas.

En el contexto de sus experiencias y, en muchos casos, de un apoyo social limitado, las madres describían a menudo la crianza como una experiencia solitaria y aislante, acompañada de pensamientos intrusivos negativos, repetitivos y cotidianos, sobre cosas malas que podían ocurrirles a ellas o a sus criaturas. Esto concuerda con otros estudios que describen la agitación emocional y cognitiva de las madres con diagnóstico de TLP (Cook et al., 2003; Geerling et al., 2019). Algunas madres expresaron ambivalencia hacia sus criaturas o tuvieron pensamientos de no quererlas, lo que les provocaba una culpa intensa. Para gestionar y compensar estas emociones, las madres describieron volverse sobreprotectoras e hipervigilantes, y prepararse para lo peor, como se ha señalado en estudios anteriores (Beebe & Lachman, 1988; Bartsch et al., 2016). Sin embargo, en este estudio el miedo a la pérdida y a que ocurrieran cosas malas era, probablemente, especialmente agudo a la luz del contacto de las madres con los servicios sociales de protección a la infancia y del riesgo muy real que corrían de perder la custodia de sus criaturas. Estos miedos podían hacer más difícil la crianza, y las madres describían un fuerte temor a cualquier separación de sus criaturas. Como ya han constatado investigaciones anteriores, esto podía a su vez empeorar su salud mental y su malestar en un círculo vicioso (Kenny, 2017).

Un tema novedoso de este estudio es «Estados corporales y necesidad de proximidad física». Todas las madres con TLP como diagnóstico principal mostraban ciertas dificultades para aceptar o comprender a sus criaturas como seres emocionales. Resultados similares aparecían también en el estudio de Geerling et al. (2019), que exploraba el impacto abrumador del llanto de los bebés en madres con diagnóstico de TLP. El mecanismo de afrontamiento de estas madres consistía en «escindir su yo», atendiendo solo a las necesidades físicas de sus bebés de manera práctica y evitando las experiencias emocionales en los momentos de mayor intensidad emocional. Del mismo modo, en este estudio las madres podían parecer a veces preocupadas por las funciones corporales de sus criaturas, expresando la idea de que no tenían edad suficiente para sentir emociones, u oscilando entre representaciones idealizadas de sus criaturas y sentimientos negativos intensos. La teoría del apego sobre la relación madre-criatura sugiere que, cuando las madres están disponibles para sus criaturas tanto emocional como físicamente, la criatura puede sostener y desarrollar la convicción de que la madre está disponible cuando la necesita, y se forma un apego seguro (Bowlby, 1973; Ainsworth, 1990; Kobak & Madsen, 2008). Es posible que las experiencias de adversidad pasada y presente de las madres, la falta de modelos parentales internos positivos y la ansiedad respecto de sus propias competencias parentales hayan comprometido su capacidad de aceptar o expresar una imagen interna más global de sus criaturas. También llamaba la atención que las dos madres que tenían pareja, y que quizá por ello podían contar con cierto apoyo y con menos tensiones en el cuidado cotidiano de sus criaturas, parecían expresar una visión más integrada de ellas.

Pese a estas dificultades, también era patente que las madres encontraban consuelo y seguridad en la cercanía física con sus criaturas. Las madres con diagnóstico de TLP han sido duramente criticadas por sus dificultades para relacionarse con sus criaturas y por su falta de capacidades de mentalización y de comprensión emocional (Fonagy & Luyten, 2009; Dunn et al., 2020). Si bien el deseo de proximidad física con sus criaturas puede entenderse en parte como una manera de afrontar temores comprensibles a la pérdida en madres cuyas criaturas están en riesgo de ser tuteladas, el juego y la cercanía física que las madres describían con sus criaturas también parecían desempeñar un papel vital en la vinculación y en el sentimiento de tener un propósito como madres. Este tema singular requiere más exploración para comprender mejor la vivencia y el impacto de la cercanía física en esta población.

Fortalezas y limitaciones

Son escasos los estudios que han explorado cualitativamente las experiencias de madres con diagnóstico de TLP con criaturas menores de 3 años en riesgo de ser tuteladas. La metodología IPA permitió explorar en profundidad sus experiencias.

No obstante, este estudio presenta varias limitaciones que deben tenerse en cuenta antes de generalizar los resultados a una población más amplia. Es importante reconocer que este estudio forma parte de un estudio más amplio con figuras parentales derivadas por los servicios sociales a una intervención especializada basada en la mentalización. Por consiguiente, es esencial entender los resultados en este contexto, reconociendo, por ejemplo, que las opiniones de las madres participantes pueden no reflejar directamente sus experiencias y podrían haberse visto influidas por un sesgo de deseabilidad social: en particular, las madres podían sentirse examinadas en sus capacidades parentales o temer influir negativamente en las decisiones del personal clínico sobre sus criaturas, y esto podría haber afectado a sus respuestas de diversas maneras.

Este modelo de análisis de datos proporciona temas ricos, derivados del examen en profundidad del relato de cada participante. Por esta razón, la muestra de este estudio es pequeña, algo que no es inusual en los estudios IPA (Smith et al., 2009). La muestra de este estudio era muy específica, ya que incluía a madres que se incorporaron a un programa de intervención comunitaria con criaturas menores de 3 años en riesgo de ser tuteladas. Se desconoce si los resultados pueden generalizarse a madres de otros contextos. La composición sociocultural de las participantes también era llamativa. La mayoría de las madres eran de origen mixto caribeño o mixto/negro africano, y solo una era blanca británica. Bywaters et al. (2017) han constatado que las madres negras podrían estar sobrerrepresentadas en los procedimientos de trabajo social, mientras que otras investigaciones se han preguntado si las madres de origen negro, minorizado o desfavorecido también podrían tener más probabilidades de recibir un diagnóstico de TLP y de sufrir discriminación en los servicios (Bacon et al., 2023; Dubriwny, 2010; Sweeney & Lever Taylor, 2019). Se necesita más investigación para comprender mejor la influencia de la condición sociocultural en este contexto. Una muestra más amplia y diversa de participantes, que debería incluir también a padres, aumentaría además la generalizabilidad, ya que la mayor parte de la investigación hasta la fecha se ha centrado en las madres (Newman et al., 2007). Otra limitación es que las entrevistas las realizaron diferentes personas (investigadoras o clínicas), lo que podría haber suscitado respuestas distintas si, por ejemplo, quien entrevistaba validaba más o menos las experiencias y emociones de la madre, lo que podía llevar a las participantes a abrirse o a cerrarse. Además, las madres podían encontrarse en distintas etapas de su vida y algunas podían haber recibido más apoyo que otras antes de incorporarse a esta intervención comunitaria. Así, algunas de las diferencias en las capacidades reflexivas entre las madres podrían deberse a su participación previa en otras intervenciones.

Implicaciones y recomendaciones

Si se replican estos resultados, se derivan varias implicaciones para la práctica clínica y la investigación. En primer lugar, es fundamental comprender el papel del trauma en las experiencias parentales de las madres con diagnóstico de TLP. Los equipos clínicos que trabajan con estas madres también deben ser conscientes de cómo la intervención de los servicios sociales puede aumentar la presión sobre ellas, afectando a su manera de ejercer la parentalidad y a sus conductas hacia sus criaturas (Mason et al., 2020). Quienes trabajan clínicamente con esta población deben ofrecer un entorno validante y seguro en el que estas madres puedan hablar más fácilmente de sus dificultades. La psicoeducación sobre el desarrollo emocional y físico de bebés y criaturas pequeñas podría ser útil en paralelo con una intervención como la desarrollada por Sprengeler et al. (2021), que propone una psicoterapia psicodinámica breve madre/padre-bebé o madre/padre-criatura pequeña. Además, la educación parental sobre el desarrollo infantil y sobre la salud mental del bebé y de la primera infancia (IECMH) podría ayudar a las figuras parentales a comprender el desarrollo socioemocional en estas primeras etapas. Estas intervenciones podrían incluir, por ejemplo, el Circle of Security (Powell, et al., 2009), para ayudar a las figuras parentales a atender tanto a las experiencias corporales como a las emocionales de sus criaturas y reforzar el apego entre ellas. Además, dado que las madres se sienten aisladas y solas, parece importante reforzar sus redes de apoyo.

Conviene reconocer, no obstante, que algunas experiencias descritas en este estudio, como los sentimientos de soledad, la ansiedad de separación y la necesidad de cercanía física, son emociones y vivencias que muchas madres y padres podrían compartir de forma universal. Por consiguiente, las intervenciones diseñadas para abordar estas experiencias comunes también podrían ser aplicables y beneficiosas para las figuras parentales que viven con un TLP.

Conclusión

En conclusión, este estudio aporta conocimientos sobre las experiencias parentales de madres con diagnóstico de TLP y con criaturas menores de 3 años en riesgo de ser tuteladas. La adversidad temprana parecía tener un impacto importante en estas madres, que llegaban a la maternidad ya perseguidas por sus experiencias pasadas. Todas las madres se sentían aisladas en su papel parental y describían pensamientos intrusivos negativos, junto con una intensa ansiedad ante la posibilidad de que les ocurriera algo malo a ellas o a sus criaturas. Esto desencadena una interacción dinámica de culpa abrumadora, dificultades para integrar las experiencias idealizadoras o denigratorias de sus criaturas, sobreprotección y necesidad de sentirse físicamente cerca de ellas por si les ocurría algo malo. Además, les resultaba difícil poner límites y, en ocasiones, consideraban que sus criaturas compensaban otras relaciones de las que carecían o que les costaba desarrollar y mantener. La mayoría de las madres se centraban sobre todo en las necesidades físicas de sus criaturas, en lugar de verlas como seres humanos con emociones. Sin embargo, las madres también encontraban mucho consuelo en la cercanía física con sus criaturas, lo que podía favorecer el vínculo en desarrollo entre madre e hijo o hija. La ansiedad de las madres, su miedo a perder el control y sus mecanismos de sobreprotección deben considerarse también en el contexto de unas madres cuyas criaturas están en riesgo de ser tuteladas, para quienes el miedo a perder la custodia se vive como una consecuencia catastrófica. Constatamos que la intervención de los servicios sociales de protección a la infancia agravaba la ansiedad y el malestar de las figuras parentales y, también por este motivo, los servicios deben plantearse cuál es la mejor manera de apoyar a esta población con un enfoque informado sobre el trauma.

Complexe Systémique: puntos clave

Este estudio da la palabra a madres que suelen ser descritas desde fuera, a través de un diagnóstico y de un expediente de protección a la infancia. Sus relatos se prestan a una lectura sistémica: una transmisión intergeneracional en la que el deseo de hacer las cosas de otra manera convive con la culpa de repetir, una soledad que pesa sobre la relación con la criatura y un contexto de evaluación que no tiene nada de neutral. El miedo a la retirada de la criatura alimenta la sobreprotección y la necesidad de cercanía física; el equipo lo interpreta como una dificultad para reconocer a la criatura como ser emocional, pero también como un recurso, ya que el juego y los mimos crean vínculo. Las dos madres que tenían pareja mostraban una visión más integrada de su criatura, lo que invita a mirar la red de apoyo tanto como a la propia madre. Para la práctica clínica, la lección es tener en cuenta el efecto de la mirada institucional sobre lo que se observa, y acompañar en lugar de limitarse a evaluar. La muestra es muy pequeña, la lectura psicoanalítica es explícita y el propio diagnóstico de TLP es objeto de controversia. Puede leerse junto con el artículo sobre el genograma en el estudio de las familias afectadas por el trastorno límite de la personalidad y el artículo sobre la entrevista de apego adulto para romper el ciclo del trauma intergeneracional.

Notas del original

Agradecimientos. Este estudio fue aprobado por el comité de ética correspondiente, como se detalla en el artículo. La autoría desea expresar su gratitud a las madres que participaron en este programa y en este estudio por compartir su tiempo, su confianza y su trayectoria personal, al equipo de investigación y al personal clínico por la recogida de datos, y a sus colegas por su ayuda y orientación en este proyecto.

Aprobación ética. La evaluación general del proyecto obtuvo la aprobación ética del comité de ética del University College London (6821/001). Las personas participantes dieron su consentimiento por escrito para que los datos se recogieran y analizaran con fines de investigación. Esta investigación no recibió ninguna subvención específica de organismos de financiación de los sectores público, comercial o sin ánimo de lucro.

Conflicto de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses.

Referencias

Ainsworth, M. D. S. (1990). Some considerations regarding theory and assessment relevant to attachments beyond infancy. Attachment in the preschool years: Theory, research, and intervention, 463-488.

American Psychiatric Association, D. S. and American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders: DSM-5.

Bacon, G., Sweeney, A., Batchelor, R., Grant, C., Mantovani, N., Peter, S., Sin, J. & Lever Taylor, B. (2023). At the edge of Care: a systematic review and thematic synthesis of parent and practitioner views experiences of support for parents with mental health needs and children’s social service involvement. Health and Social care in the Community, https://doi.org/10.1155/2023/6953134

Ball, J. S., & Links, P. S. (2009). Borderline personality disorder and childhood trauma: evidence for a causal relationship. Current psychiatry reports, 11(1), 63–68.

Bartsch, D. R., Roberts, R. M., Davies, M., & Proeve, M. (2016). Understanding the experience of parents with a diagnosis of borderline personality disorder. Australian Psychologist, 51(6), 472–480.

Beebe, B., & Lachmann, F. M. (1988). The contribution of mother-infant mutual influence to the origins of self-and object representations. Psychoanalytic psychology, 5(4), 305.

Boucher, M. E., Pugliese, J., Allard-Chapais, C., Lecours, S., Ahoundova, L., Chouinard, R., & Gaham, S. (2017). Parent-child relationship associated with the development of borderline personality disorder: a systematic review. Personality and mental health, 11(4), 229–255.

Bowlby, J. (1973). Attachment and loss: Volume II: Separation, anxiety and anger. London: The Hogarth press and the Institute of psycho-analysis.

Bradley, R., Greene, J., Russ, E., Dutra, L., & Westen, D. (2005). A multidimensional meta-analysis of psychotherapy for PTSD. American journal of Psychiatry, 162(2), 214–227.

Bywaters, P., Kwhali, J., Brady, G., Sparks, T., & Bos, E. (2017). Out of Sight, Out of Mind: Ethnic Inequalities in Child Protection and Out-of-Home Care Intervention Rates. The British journal of Social Work, 47(7), 1884–1902.

Cook, A., Blaustein, M., Spinazzola, J., & van der Kolk, B. (eds) (2003). Complex trauma in children and adolescents. National Child Traumatic Stress Network. http://www.NCTSNet.org.

Daum, M., & Labuschagne, N. (2018). The early years parenting unit: An integrated approach in working with parents and complex trauma and their children under five. Clinical Psychology Forum, 312, 14–19.

Dubriwny, T. N. (2010). Television News Coverage of Postpartum disorders and the politics of medicalisation. Feminist Media Studies, 10(3), 285–303. https://doi.org/10.1080/14680777.2010.493647.

Dunn, A., Cartwright-Hatton, S., Startup, H., & Papamichail, A. (2020). The parenting experience of those with borderline personality disorder traits: practitioner and parent perspectives. Frontiers in Psychology, 11, 1913.

Eyden, J., Winsper, C., Wolke, D., Broome, M. R., & MacCallum, F. (2016). A systematic review of the parenting and outcomes experienced by offspring of mothers with borderline personality pathology: Potential mechanisms and clinical implications. Clinical Psychology Review, 47, 85–105.

Fonagy, P., & Luyten, P. (2009). A developmental, mentalization-based approach to the understanding and treatment of borderline personality disorder. Development and psychopathology, 21(4), 1355–1381.

Fonagy, P., Luyten, P., Allison, E., & Campbell, C. (2017). What we have changed our minds about: Part 2. Borderline personality disorder, epistemic trust and the developmental significance of social communication. Borderline personality disorder and emotion dysregulation, 4(1), 1–12.

Geerling, I., Roberts, R.M. and Williams, A.S. (2019) Impact of infant crying on mothers with a diagnosis of borderline personality disorder: A qualitative study. Infant mental health journal, 10, 1002.

Gunderson, J. G, & Lyons-Ruth, K. (2008). BPD’s interpersonal hypersensitivity phenotype: a gene-environment-developmental model. Journal of Personality Disorders, 22(1), 22–41. https://doi.org/10.1521/pedi.2008.22.1.22.

Howard, L., Shah, N., Salmon, M., & Appleby, L. (2003). Predictors of social services supervision of babies of mothers with mental illness after admission to a psychiatric mother and baby unit. Journal Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, 38, 450–455.

Kenny, K. S. (2017) Mental health harm to mothers when a child is taken by child protective services: health equity considerations. The Canadian Journal of Psychiatry; https://doi.org/10.1177/0706743717748885

Kobak, R. and Madsen, S. (2008). Disruptions in attachment bonds: Implications for theory, research, and clinical intervention. In J. Cassidy & P. R. Shaver (Eds.), Handbook of attachment: Theory, research, and clinical applications (pp. 23–47). The Guilford Press.

Mason, C., Taggart, D., & Broadhurst, K. (2020). Parental non-engagement within child protection services – How can understanding of complex trauma and epistemic trust help? Societies, 10(4), 93 https://doi.org/10.3390/soc10040093.

Neuman, C. J. (2012). Impact of borderline personality disorder on parenting: implications for child custody and visitation recommendations. Journal of Child Custody, 9(4), 233–249. https://doi.org/10.1080/15379418.2012.748350.

Newman, L., & Stevenson, C. (2005). Parenting and borderline personality disorder: ghosts in the nursery. Clinical Child Psychology and Psychiatry, 10(3), 385–394.

Newman, L. K., Stevenson, C. S., Bergman, L. R., & Boyce, P. (2007). Borderline personality disorder, mother–infant interaction and parenting perceptions: preliminary findings. Australian & New Zealand Journal of Psychiatry, 41(7), 598–605.

Parliament, House of Commons Report (2019). First 1000 days of life. Thirteenth Report of Session 2017-19 from the Health and Social Care Committee. (HC 1496). London: House of Commons. https://publications.parliament.uk/pa/cm201719/cmselect/cmhealth/1496/1496.pdf.

Petfield, L., Startup, H., Droscher, H., & Cartwright-Hatton, S. (2015). Parenting in mothers with borderline personality disorder and impact on child outcomes. Evidence-based mental health, 18(3), 67–75.

Porter, C., Palmier-Claus, J., Branitsky, A., Mansell, W., Warwick, W., & Varese, F. (2019). Childhood adversity and borderline personality disorder: a meta-analysis. Acta Psychiatrica Scandinavica, 141(1), 6–20.

Powell, B., Cooper, G., Hoffman, K., & Marvin, R. S. (2009). The circle of security. In C. H. Zeanah, Jr (Ed.), Handbook of infant mental health (3rd ed) pp. 450–467). The Guilford Press.

Shedler, J., & Westen, D. (2007). The Shedler-Westen Assessment Procedure (SWAP): Making personality diagnosis clinically meaningful. Journal of Personality Assessment, 89, 41–55.

Sheridan Rains, L., Echave, A., Rees, J., Scott, H. R., Lever Taylor, B., Broeckelmann, E., Boeckelmann, E., Steare, T., Barnett, P., Cooper, C., Jeynes, T., Russell, J., Oram, S., Rowe, S., & Johnson, S. (2021). Service user experiences of community services for complex emotional needs: A qualitative thematic synthesis. PLoS One, 16(4), e0248316. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0248316.

Slade, A., Aber, J. L., Berger, B., Bresgi, I., & Kaplan, M. (2004). The Parent Development Interview – Revised. New York, NY: The City University of New York.

Smith, J. A., Flowers, P., & Larkin, M. (2009). Interpretative phenomenological analysis: theory, method, research. London: Sage.

Sprengeler, M. K., Mattheb, J., Eckert, M., Richter, K., Koch, G., Reinhold, T., Vienhues, P., Berghofer, A., Fricke, J., Roll, S., Keil, T., Ludwig-Korner, C., Kuchinke, L., von Klitzing, K., & Schlensog-Schuster, F. (2021). Efficacy of parent-infant psychotherapy compared to care as usual in children with regulatory disorders in clinical and outpatient settings: study protocol of a randomised controlled trial as part of the SKKIPPI project. BMC Psychiatry, 21, 118.

Steele, K., Townsend, M., & Grenyer, B. (2020). Parenting stress and competence in borderline personality disorder is associated with mental health, trauma history, attachment and reflective capacity. Borderline Personality Disorder and Emotion Dysregulation, 7(1), 8-1–8-14.

Stepp, S. D., Lazarus, S. A., & Byrd, A. L. (2016). A systematic review of risk factors prospectively associated with borderline personality disorder: Taking stock and moving forward. Personality Disorders: Theory, Research, and Treatment, 7(4), 316.

Sweeney, A., & Lever Taylor, B. (2019) De-pathologising motherhood. In P. Beresford and J. Russo (Ed.) The Routledge International Handbook of Mad Studies (pp. 166-176). Routledge.

Troup, J., Lever Taylor, B., Rains, S. L., Broeckelmann, E., Russell, J., Jeynes, T., Cooper, C., Steare, T., Dedat, Z., McNicholas, S., Oram, S., Dale, O., & Johnson, S. (2022) Clinician perspectives on what constitutes good practice in community services for people with complex emotional needs: A qualitative thematic meta-synthesis, PLoS ONE. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0267787.

Traducción no oficial al español de Navigating parenthood: A qualitative exploration of the experience of mothers with a Borderline Personality diagnosis, de Nikolaos Tzikas, Nick Midgley y Billie Lever Taylor, Journal of Child and Family Studies, vol. 34, n.o 7 (2025), doi: 10.1007/s10826-024-02952-6, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español, tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

El artículo original es «Navigating parenthood: A qualitative exploration of the experience of mothers with a Borderline Personality diagnosis», publicado en Journal of Child and Family Studies (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

Leer el artículo original

Cómo citar este artículo

Tzikas, N., Midgley, N., y Lever Taylor, B. (2025). Navigating parenthood: A qualitative exploration of the experience of mothers with a Borderline Personality diagnosis. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/navigating-parenthood-a-qualitative-exploration-of-the-experience-of-mothers (Obra original publicada en 2025 en Journal of Child and Family Studies, 34(7), 1808-1819 (2025); republicada en 2025 por Journal of Child and Family Studies, https://link.springer.com/article/10.1007/s10826-024-02952-6)

Carrito

Su carrito está vacío.