Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

The British Journal of Social Work · Trabajo social

Comprender las necesidades de niñas y niños que conviven con el consumo parental de sustancias: perspectivas de la infancia y de profesionales

«Lo estoy viendo y todavía soy peque.» Siete menores de entre siete y dieciséis años, que viven con un padre o una madre que consume alcohol o drogas, recurren al dibujo para describir el hambre, el miedo y la espera junto a la ventana. Veintidós profesionales de primera línea del noroeste de Inglaterra completan el cuadro. Hannah Todman y Hugh McLaughlin leen estos relatos desde la perspectiva ecológica de Bronfenbrenner y defienden un apoyo dirigido a la infancia por derecho propio, una formación obligatoria y una ley que obligue por fin a las autoridades locales a actuar.

Autoría Hannah Todman (Stockport Family Safeguarding and Learning Department, Stockport Metropolitan Borough Council, Stockport, Reino Unido); Hugh McLaughlin (Department of Social Care and Social Work, Manchester Metropolitan University, Manchester, Reino Unido)Primera publicación The British Journal of Social Work, 25 de mayo de 2024Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Understanding the Needs of Children Living with Parental Substance Misuse: Perspectives from Children and Practitioners, de Hannah Todman y Hugh McLaughlin, publicado en The British Journal of Social Work (Oxford University Press) (2024), doi: 10.1093/bjsw/bcae079, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Los dibujos de las niñas y los niños no se reproducen; las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Las necesidades de la infancia no disminuyen con la edad: simplemente cambian.

Hannah Todman y Hugh McLaughlin

Resumen

Los resultados que aquí se presentan proceden de un estudio de investigación cualitativa que adoptó métodos de investigación creativos con siete menores para ofrecer una comprensión en profundidad de su experiencia vivida de convivir con el consumo parental de sustancias (PSM, por sus siglas en inglés). Los datos de las niñas y los niños se analizaron mediante el análisis fenomenológico interpretativo. La investigación incluyó también grupos focales con veintidós profesionales, que aportaron una comprensión adicional de las experiencias de la infancia. Se adoptó la teoría ecológica de Bronfenbrenner como marco para estructurar los datos de la investigación, del microsistema al macrosistema. Los mensajes clave señalaron la necesidad de que las niñas y los niños que viven con PSM sean vistos y escuchados y reciban un apoyo especializado por derecho propio. Estos menores experimentaban múltiples factores de riesgo, a menudo persistentes, que no disminuían con la edad. Esta investigación permitió comprender las necesidades complejas de la infancia y los factores de riesgo que van más allá de su entorno doméstico inmediato. El artículo aboga por un cambio que incluya una mejor formación para profesionales de primera línea, una oferta de servicios especializados para la infancia que no dependa de la implicación de sus progenitores, así como un cambio de las políticas y recursos financieros para aplicarlas. Se plantea que ello permitiría tender un puente entre investigación y práctica y mejoraría los resultados para la infancia que vive con PSM.

Introducción

Para muchos niños y niñas que viven con el consumo parental de sustancias (PSM), la vida puede estar plagada de dificultades, miedo, peligro, conductas adultas imprevisibles y una crianza ausente, debido a la necesidad competitiva de las madres y los padres de obtener sustancias, que los aparta de sus hijos e hijas (Kroll y Taylor, 2009). El impacto del PSM puede tener consecuencias negativas para toda la vida en menores que crecen en un hogar donde sus necesidades de desarrollo emocional, físico y social no se atienden de manera constante (Gance-Cleveland et al., 2007). El impacto negativo del PSM puede agravarse aún más cuando hay violencia doméstica, lo que aumenta el riesgo inmediato de daño para el niño o la niña y su malestar emocional, a menudo durante largos periodos (Velleman y Reuber, 2007; Holland et al., 2014).

La publicación pionera de Hidden Harm (ACMD, 2003) y sus cuarenta y ocho recomendaciones sobre una amplia gama de cuestiones —entre ellas las lagunas de la investigación, la identificación de las necesidades de menores que viven con progenitores que consumen drogas, la formación del personal y la necesidad de una oferta de servicios específica— deberían haber sido el catalizador de un cambio sostenido. Sin embargo, veintiún años después de esta publicación, la infancia que vive con PSM sigue estando sobrerrepresentada en la práctica del trabajo social estatutario (Forrester y Harwin, 2006, 2009).

Los resultados de un perfil transversal de 299 menores que vivían con PSM y habían sido derivados a los servicios sociales de infancia del Reino Unido ilustraron la complejidad de sus vidas, con preocupaciones relativas a su seguridad física, al impacto de la privación y a importantes dificultades de salud mental (Roy, 2021). Cabe destacar que esta investigación constató que el 70 % de estos menores ya habían sido derivados anteriormente a los servicios sociales de infancia. Ello indica la larga duración de las necesidades de apoyo de la infancia y de sus familias, pero también posibles problemas de los servicios de ayuda temprana y de los servicios estatutarios para responder a las necesidades de la infancia que vive con PSM (Roy, 2021).

Pese a esta sobrerrepresentación, la formación de profesionales de primera línea sobre el consumo de sustancias y el PSM no es habitual ni en la formación inicial ni en la formación posterior a la titulación en trabajo social (Galvani y Forrester, 2011). Significativamente, un informe de la Children’s Commissioner for England (2018) describió la dificultad que tenían las y los profesionales para identificar el PSM, ya que estos menores no llegaban a conocimiento de los servicios de apoyo con la suficiente antelación. El informe cuestionaba si el personal profesional, en particular el de trabajo social de infancia, disponía de los conocimientos necesarios para evaluar adecuadamente las necesidades de la infancia que vive con PSM y ofrecer intervenciones apropiadas (Children’s Commissioner, 2018).

Esta incapacidad de dotar a profesionales de conocimientos vitales se conoce desde hace más de treinta años (Galvani, 2017). Profesionales del trabajo social han señalado de forma «abrumadora» que el conocimiento sobre el consumo de sustancias y sobre el PSM es importante en su práctica, pero que su formación profesional no les había dado esa preparación (Galvani et al., 2013, p. 894; Galvani, 2017). Esto puede impedir que el trabajo social ayude a las familias a seguir juntas de forma segura o tome decisiones a tiempo cuando ello no es posible.

Contexto

Los motivos registrados con mayor frecuencia por los que se deriva a menores a los servicios sociales de infancia son la violencia doméstica, los problemas de salud mental de los progenitores y el PSM. No obstante, sigue existiendo un «enfoque más marcado» en la mejora de la práctica y en la intervención con la infancia expuesta a violencia doméstica, a negligencia y en riesgo de explotación (ADCS, 2018, p. 6). No es de extrañar: Working Together to Safeguard Children (HM Government, 2018, p. 14) solo exige que el personal profesional esté «atento» a las necesidades de la infancia que vive con PSM. Working Together (HM Government, 2018, p. 66) omite toda orientación detallada para profesionales sobre por qué esta infancia puede correr un «mayor riesgo de daño» y no establece obligación legal alguna para que las autoridades locales garanticen la disponibilidad de formación sobre PSM para profesionales o la contratación de servicios que respondan a las necesidades de la infancia que vive con PSM (HM Government, 2023).

La Estrategia sobre Drogas de 2017 expuso la respuesta del Gobierno, a escala nacional, a las necesidades de la infancia afectada por el PSM a través del Troubled Families Programme. Este programa se presentó como una iniciativa que apoyaba a las administraciones locales para que sus servicios adoptaran un «enfoque integrado y coordinado de toda la familia» (Home Office, 2017, p. 12). La Estrategia de 2017 señalaba la necesidad de intervenciones basadas en la evidencia y de intervenciones psicológicas que «deberían» estar disponibles y garantizar que las necesidades de la infancia y de sus familias afectadas por el consumo problemático de drogas se «atendieran adecuadamente» (Home Office, 2017, p. 36). Sin embargo, la estrategia no llegó a ofrecer ninguna orientación clara sobre cómo responder a esta recomendación en el plano de la práctica.

Working Together (HM Government, 2018, 2023) y la Drugs Strategy de 2017 (Home Office, 2017) reconocían que la infancia que vive con PSM puede correr riesgo de daño significativo. Sin embargo, ninguno de los dos documentos ofrecía una orientación clara para profesionales ni una obligación legal para que las autoridades locales respondieran a las necesidades de esta infancia. Parece que la infancia afectada por el PSM ha caído entre las «líneas de fractura» que separan los servicios de personas adultas de los servicios de infancia, y los departamentos gubernamentales de los que dependen, es decir, el Home Office, el Department for Education y el Department for Health (McLaughlin, 2013).

Por tanto, la falta de claridad sobre a quién corresponde responder a las necesidades de estos menores y la falta de claridad de la legislación contribuyen a una oferta de servicios fragmentada. Esta opinión la comparte Turning Point, una destacada empresa social que diseña y presta servicios sanitarios y sociales, que ha señalado la insuficiencia de las respuestas políticas; ya en 2006, su crítica de las políticas y de la oferta de servicios sigue sonando cierta:

La actual falta de una orientación compartida a escala nacional da lugar a un mal uso de los recursos y a un proceso de contratación de servicios que carece de la palanca para cambiar. Ello conduce a una oferta incoherente y descoordinada, con falta de trabajo conjunto y de comprensión compartida de las necesidades de la infancia y de sus progenitores. (Turning Point, 2006, p. 5)

Una consecuencia de este sistema se hace evidente en los resultados de las revisiones de prácticas de protección (SPR; antes llamadas serious case reviews). Los resultados del informe de 2016 reflejaban los de informes anteriores: el PSM era el principal factor significativo en casi la mitad (47 %) de las 293 SPR analizadas (Sidebotham et al., 2016). Sin embargo, la cifra del 47 % no incluye las SPR en las que el PSM coexistía con otros factores de riesgo significativos, en particular la violencia doméstica y los problemas de salud mental de los progenitores (Sidebotham et al., 2016). Por tanto, es probable que el peso del PSM en los resultados de las SPR sea aún mayor de lo indicado. La revisión de 2016 expuso enseñanzas clave para profesionales, entre ellas que la atención no debe centrarse únicamente en las necesidades de los progenitores a costa de perder de vista las necesidades de la infancia (Sidebotham et al., 2016).

Entre 2014 y 2017 se pudieron analizar 278 SPR, que incluían 165 fallecimientos de menores y 113 menores que sufrieron daños graves (Brandon et al., 2020). El informe señalaba que había noventa y nueve SPR en las que el consumo problemático de alcohol era un factor significativo, y noventa y nueve SCR por consumo problemático de drogas (Brandon et al., 2020). Lo que el informe no aclara es el número de casos en los que los progenitores consumían a la vez alcohol y otras drogas, ni aquellos en los que el PSM se identificó como factor secundario.

En el informe de 2020 (Brandon et al., 2020), el impacto de la pobreza en la vida de las familias pasó a primer plano en el análisis de la complejidad y de las tensiones vividas por las familias, que desembocaban en negligencia, maltrato y muertes de menores:

Los vínculos entre la violencia doméstica, el consumo problemático de sustancias y la pobreza son complejos y a menudo interdependientes […]. El consumo problemático de sustancias puede hacer que el dinero necesario para alimentos y ropa se desvíe para satisfacer las necesidades de los progenitores. Las soluciones a corto plazo seguidas del cierre del caso dejan a la infancia en situación de riesgo. Las y los profesionales necesitan comprender cómo afecta la pobreza a la infancia y, escuchando su voz, procurar protegerla y mejorar su calidad de vida. (Brandon et al., 2020, p. 59)

El conocimiento sobre el consumo problemático de sustancias no es esencial solo para profesionales especializados en adicciones, sino para todo el trabajo social, tanto en los servicios de personas adultas como en los de infancia. A falta de formación reglada, el trabajo social carece de herramientas para evaluar el impacto del PSM en la infancia, lo que puede traducirse en oportunidades perdidas para que niñas, niños y familias reciban intervenciones a tiempo que reduzcan la probabilidad de un daño significativo.

En respuesta a las lagunas de la investigación en materia de legislación, políticas y práctica, y a la voz, en gran medida ausente, de la infancia de menor edad, el diseño de esta investigación buscó responder a las siguientes preguntas de investigación (Todman, 2021):

  • ¿Cómo viven los menores en edad escolar (de cinco a dieciséis años) la convivencia con un progenitor que consume sustancias de forma problemática?
  • ¿Qué necesita la infancia para promover y reforzar su resiliencia emocional y poder, cuando proceda, vivir de forma segura con progenitores que consumen sustancias de forma problemática?
  • Desde la perspectiva de profesionales, ¿qué cambios se consideran necesarios en materia de legislación, políticas y práctica para responder a las necesidades de esta infancia?

Metodología

Este artículo presenta los resultados de un estudio empírico de investigación cualitativa que buscaba comprender las necesidades de la infancia que vive con PSM y las necesidades de profesionales de primera línea que apoyan a familias en las que el PSM constituye un motivo de preocupación en materia de protección. La inclusión en el diseño de la investigación tanto de menores que viven con PSM como de profesionales fue deliberada, con el fin de comprender los factores «multidimensionales» relacionados con el PSM (Kamenopoulou, 2016, p. 517). La inclusión de profesionales no pretendía validar la experiencia vivida y la voz de la infancia, sino tener en cuenta factores contextuales más amplios. La investigación se guió por los principios de la fenomenología hermenéutica (Van Manen, 2016), con el propósito de comprender la experiencia vivida singular tanto de la infancia que vive con PSM como de profesionales que procuran apoyar a esta infancia y a sus familias.

El estudio cualitativo adoptó métodos de entrevista creativos con siete menores (de siete a dieciséis años) que, en el momento de participar en la investigación, vivían en casa con sus progenitores, quienes seguían consumiendo sustancias de forma problemática. Las personas participantes menores se captaron a través de un servicio especializado que apoyaba a la infancia y a sus familias afectadas por el PSM. Una de estas personas se identificaba como de género neutro y pidió, por ello, que no se hiciera referencia a su género. Para respetar ese deseo y proteger su anonimato, no se indica el género de ninguna de las personas menores participantes (Tabla 1).

Tabla 1 — Perfil de las personas menores participantes.

  • Participante: Kit; Edad: 7; Consumo parental de sustancias: madre; Sustancias identificadas: alcohol y sustancias desconocidas; Nivel de protección: protección infantil (child protection)
  • Participante: Charlie; Edad: 16; Consumo parental de sustancias: madre y hermano o hermana mayor; Sustancias identificadas: alcohol y cannabis; Nivel de protección: equipo en torno al menor (team around the child)
  • Participante: Taylor; Edad: 14; Consumo parental de sustancias: padre; Sustancias identificadas: alcohol; Nivel de protección: servicios universales
  • Participante: Rowan; Edad: 12; Consumo parental de sustancias: madre; Sustancias identificadas: alcohol y sustancias desconocidas; Nivel de protección: protección infantil (child protection)
  • Participante: Roux; Edad: 8; Consumo parental de sustancias: madre; Sustancias identificadas: alcohol, crack, posiblemente múltiples sustancias; Nivel de protección: protección infantil y procedimiento prejudicial (public law outline)
  • Participante: Cody; Edad: 11; Consumo parental de sustancias: madre; Sustancias identificadas: alcohol, crack, posiblemente múltiples sustancias; Nivel de protección: protección infantil y procedimiento prejudicial (public law outline)
  • Participante: Quinn; Edad: 8; Consumo parental de sustancias: madre y padre; Sustancias identificadas: alcohol; Nivel de protección: protección infantil y procedimiento prejudicial (public law outline)

La voz de la infancia es central en esta investigación; para garantizar que su participación fuera valorada y significativa, se requería un diseño innovador y creativo que permitiera a niñas y niños compartir su experiencia (Punch, 2002; Sewell, 2011). Se les invitó a hacer un dibujo y a hablar en respuesta a las preguntas de la entrevista semiestructurada. Las herramientas elegidas resultaron especialmente potentes: a menores en edad de primaria se les preguntó: «Si el alcohol o las drogas pudieran convertirse en un animal, ¿qué aspecto tendría?» (Tait y Wosu, 2012). Esta herramienta animaba a usar la imaginación y a contar la propia historia a través de un personaje, en este caso un animal. Como explican Russo et al. (2006, p. 231):

El mundo imaginario de la infancia de corta edad suele facilitarle la narración de historias y el establecimiento de conexiones inconscientes entre sus relatos y su vida.

La segunda herramienta, elegida principalmente por menores en edad de secundaria, fue el ejercicio de «El árbol», adaptado de Tait y Wosu (2012). Esta herramienta invitaba a explorar sus preocupaciones y a las personas y cosas que les ayudan a mantenerse a salvo. Las ramas representan la preocupación, «lo que sacude tus ramas»; el tronco representa «las partes fuertes de ti»; y las raíces representan «las personas y las cosas que te mantienen a salvo y en seguridad» (Tait y Wosu, 2012). Cada participante podía usar una de las dos herramientas, ambas o ninguna. El uso de métodos basados en el arte en esta investigación fue una decisión consciente que nace de la experiencia de la práctica del trabajo social en el trabajo terapéutico con menores en edad escolar.

El estudio exploró también las experiencias de profesionales de primera línea mediante tres grupos focales en los que participaron veintidós profesionales de servicios de intervención temprana, del trabajo social estatutario de infancia y de funciones de acompañamiento del alumnado en centros de primaria y secundaria. Las personas participantes en los grupos focales se captaron en una autoridad local tras el envío de un correo electrónico a los servicios de infancia y a los centros escolares invitándolos a mostrar su interés por la investigación (Tabla 2).

Tabla 2 — Participantes en los grupos focales, perfil de la muestra

Grupos focales: identificación de cada participante y función profesional.

  • Grupo focal 1, profesionales de la educación. PE-1: responsable de acompañamiento del alumnado de Year 11, secundaria; PE-2: responsable de acompañamiento del alumnado, primaria; PE-3: coordinación de acompañamiento del alumnado, primaria; PE-4: coordinación de acompañamiento del alumnado, primaria; PE-5: responsable de acompañamiento del alumnado, primaria; PE-6: coordinación de acompañamiento del alumnado de Year 9, secundaria; PE-7: mentoría de acompañamiento y aprendizaje, primaria.
  • Grupo focal 2, profesionales del trabajo social estatutario de infancia. PSC-1: profesional sénior del trabajo social, discapacidad infantil; PSC-2: profesional del trabajo social con titulación reciente; PSC-3: profesional sénior del trabajo social; PSC-4: profesional del trabajo social con titulación reciente; PSC-5: profesional sénior del trabajo social; PSC-6: profesional sénior del trabajo social; PSC-7: jefatura de equipo de servicios sociales.
  • Grupo focal 3, profesionales de servicios de intervención temprana. PEI-1: profesional de apoyo familiar; PEI-2: profesional de apoyo familiar; PEI-3: Team Around the Family, coordinación del apoyo; PEI-4: profesional de juventud en educación sexual y relacional; PEI-5: profesional de juventud y prevención de drogas, secundaria; PEI-6: profesional de apoyo familiar; PEI-7: profesional del servicio de justicia juvenil; PEI-8: profesional del equipo de apoyo a la parentalidad.

La inclusión de grupos focales (Braun y Clarke, 2013) fue deliberada para examinar cómo interactúan las políticas, la práctica y los factores contextuales, y lograr así una comprensión más profunda. La guía de los grupos focales se diseñó y se probó cuidadosamente para estimular el diálogo y el debate y permitir que las conversaciones fluyeran con naturalidad en un entorno de apoyo. Los grupos focales ofrecieron también a las personas participantes tiempo para reflexionar sobre su práctica, produciendo un «efecto de toma de conciencia» (Braun y Clarke, 2013, p.111) y suscitando un debate «más rico, más profundo y más sincero» que una entrevista con una sola persona participante (Wilkinson y Birmingham, 2003, p. 92).

Consideraciones éticas

Se obtuvo la aprobación ética de la Manchester Metropolitan University (número Ethos: 5226) y de la autoridad local en la que se llevó a cabo la investigación. La planificación cuidadosa y las consideraciones éticas tuvieron un peso importante en el diseño de esta investigación, dado el contenido emotivo previsto y la vulnerabilidad de las niñas y los niños.

La seguridad emocional y el bienestar de las personas menores participantes fueron siempre lo primordial. Por ello, algunos menores dejaron de participar debido a su salud emocional y a un mayor riesgo de daño, según lo señalado por su profesional de referencia del trabajo social.

La persona adulta con responsabilidad parental dio su consentimiento para que su hijo o hija participara, tras lo cual se pidió a cada menor su asentimiento. Aunque el asentimiento no puede sostenerse por sí solo y únicamente el consentimiento tiene valor jurídico, era esencial conceder al asentimiento de la infancia el mismo nivel de consideración respetuosa. Su inclusión en la toma de decisiones sobre su entrevista creativa fue un imperativo fundamental de esta investigación (Oulton et al., 2016).

Después de que la profesional o el profesional especializado del servicio de PSM que acompañaba a cada menor se pusiera en contacto con los progenitores y de que estos aceptaran ser contactados por la investigadora, se realizó una llamada telefónica para asegurarse de que estuvieran plenamente informados del propósito y del diseño de la investigación. Se informó entonces a los progenitores sobre las entrevistas creativas con su hijo o hija y sobre su carácter confidencial. Se realizó una visita a domicilio en la que los progenitores pudieron leer la información y los formularios de consentimiento y plantear a la investigadora cualquier otra pregunta. Durante la visita a domicilio se compartió con cada menor una versión adaptada a la infancia de la hoja informativa y del formulario de asentimiento. Se animó a niñas y niños a anotar los tentempiés que les gustaría tomar durante la entrevista y a quién podía avisar la investigadora si necesitaban apoyo emocional después de la entrevista. Cada entrevista creativa se celebró en el servicio especializado, un lugar conocido para el niño o la niña y donde su profesional de referencia podía estar disponible en caso de angustia.

Análisis de los datos

Las entrevistas creativas con la infancia se grabaron en formato digital y se transcribieron literalmente. Estos datos se analizaron después siguiendo los principios del análisis fenomenológico interpretativo (IPA). Se adoptó el IPA porque se ocupa del «sentido del detalle» y del compromiso de comprender la perspectiva de «personas concretas» (Smith et al., 2012, p. 29). Las personas concretas de este estudio eran menores que viven con PSM; por ello, en los resultados se incluyeron y representaron tanto los temas compartidos como las experiencias singulares de cada menor. Dados el propósito y los límites de este artículo, no se analizan los veinticuatro temas identificados, sino solo los relacionados con el propósito del artículo.

Cada grupo focal se grabó, se transcribió literalmente y se analizó siguiendo un enfoque latente y reflexivo del análisis temático. Este enfoque no se ocupa del número de veces que se ha identificado un tema en los datos, sino que se centra en la profundidad de la comprensión (Braun y Clarke, 2013). El análisis de los datos de los grupos focales fue también de naturaleza inductiva, un enfoque «de abajo arriba» cuyo propósito es generar un análisis guiado por los propios datos y no moldeado por una teoría o un interés previos (Braun y Clark, 2013, p. 175). Dada la riqueza de los datos recogidos, se utilizó el software Nvivo para gestionar el volumen de datos de las entrevistas creativas con la infancia y de los grupos focales, y para facilitar la identificación de temas.

Marco teórico

Para comprender las necesidades de la infancia que vive con PSM, la investigación se enmarcó en la teoría de los sistemas ecológicos de Bronfenbrenner (1977). Esta estructura permitió tener en cuenta factores que van más allá del entorno inmediato del niño o la niña. La teoría de los sistemas ecológicos no influye en los datos en sí, sino que ofrece un marco en el que contextualizar la riqueza y la profundidad de los datos. Como expone Bronfenbrenner (1977, p. 514):

…la comprensión del desarrollo humano exige ir más allá de la observación directa de la conducta de una o dos personas en un mismo lugar; requiere examinar sistemas de interacción entre varias personas que no se limiten a un único entorno y debe tener en cuenta aspectos del ambiente que van más allá de la situación inmediata que contiene al sujeto.

Los resultados de esta investigación se presentan según los cuatro sistemas de la teoría de los sistemas ecológicos: el microsistema del niño o la niña (entorno doméstico inmediato y relaciones familiares), el mesosistema (familia extensa, redes sociales y vecindario), el exosistema (recursos comunitarios y oferta de servicios) y el macrosistema (sistemas políticos más amplios). Cabe señalar que algunos resultados podrían figurar en más de un sistema, debido a las complejas interacciones entre los sistemas en los que vive cada menor.

Resultados

Los resultados recogen la investigación original tal como se presentó en la tesis doctoral de Todman (2021). Los números de página que siguen a las citas de las personas participantes remiten a las páginas correspondientes de la tesis.

Comprender el PSM en el microsistema del niño o la niña

Las reflexiones de las niñas y los niños, junto con las de profesionales, pusieron de relieve la dura y persistente realidad de su vida. Esto incluía el impacto de la negligencia, el hecho de no recibir los cuidados básicos cotidianos a causa del PSM y de tener que arreglárselas para cubrir sus propias necesidades.

Bueno, sí que se preocupan por la comida […] pongamos que no tenemos bastante comida, pues me voy a casa de mi abuela y allí me dan de comer. (Quinn) (158)

He montado un banco de alimentos, un banco de ropa, un banco de zapatos. Nos llegan peques [al colegio] oliendo a orina, con agujeros en la ropa, agujeros en los zapatos […] llegan peques […] que no han desayunado, están en los huesos, se te parte el corazón y es horrible. (Grupo focal 1. PE2) (203)

Lo que expresaron las niñas y los niños ilustraba la cruda realidad de su vida y su vulnerabilidad. Roux compartió su experiencia del PSM mediante el dibujo de un elefante que representaba «la cerveza» y de un tigre que representaba «los químicos». Cuando se le preguntó cómo era «Greyie», el elefante, Roux susurró: «da miedo» (Todman, 2021).

Roux hizo un sonido, «grrrr», para describir cómo sonaba el tigre, antes de contar que era un «tigre abusón» que «muerde» a la gente.

Cuando hace daño a la gente les mete algo en la boca y la gente se queda dormida […] Cuando están durmiendo y luego se despiertan y dicen ay, todo me da vueltaaaas, y luego se caen y se vuelven a dormir. Es un tigre abusón. (Roux) (126)

El uso de la palabra «abusón», junto con la descripción del tigre metiendo algo en la boca de la gente, sugiere que Roux había presenciado cómo se obligaba a su madre a tomar una sustancia. Que Roux hablara de «la gente» podría sugerir también que había varias personas adultas en el domicilio familiar que consumían sustancias (Todman, 2021).

Roux contó que había sentido «miedo» al presenciar este episodio y afirmó, de forma conmovedora:

Lo estoy viendo y todavía soy peque. (Roux) (137)

Para algunos menores, la sensación de peligro y el miedo no están ligados directamente a la conducta de sus progenitores, sino al peligro asociado al consumo problemático de sustancias.

[…] una persona entró en mi casa con un bate de béisbol, y llevaba cerveza en la mano y daba muchísimo miedo. (Roux) (137)

Presenciar la intoxicación de sus progenitores causaba sin duda un malestar emocional significativo a niñas y niños, debido a los cambios imprevisibles de su conducta.

[…] la cocaína es como la rabia, no tiene un lado bonito, pero tiene un lado agresivo y rabioso porque, como cuando te enfadas, que se te va la olla […] todo sale de golpe y es como si te explotaran fuegos artificiales por dentro y te entra una rabia enorme. (Cody) (130)

[…] está en los ojos, los ojos rojos, y el alcohol cuando es malo, te caes y sangras. (Quinn) (130)

[Dibujo 1 (Si el alcohol y las drogas pudieran convertirse en un animal, de Roux): dibujo de una persona participante, no reproducido aquí.]

Las personas participantes en los grupos focales reflexionaron también sobre el impacto de la conducta «errática» de los progenitores en estado de intoxicación y sobre cómo obliga a niñas y niños a volverse independientes y a madurar antes de tiempo para cubrir sus propias necesidades físicas y emocionales.

[…] cuando está sobria, es una madre fantástica, increíble, pero cuando está borracha, es errática, maltrata, se olvida de ir a recogerles. […] Con 13 y 14 años ya han aprendido a ser independientes. (Grupo focal 3. PEI8) (201)

Para la infancia que vive con PSM había momentos en los que no sabía si sus progenitores estaban a salvo o no.

[…] muchas veces lo que me preocupa es que salga y seguramente se ponga a beber […] y no pueda localizarla. No sé dónde está y entonces me quedo en casa, sin nadie, sin saber dónde está ni si va a volver, […] ahí es cuando de verdad me preocupo. (Charlie) (150)

El recuerdo de Rowan de estar mal y necesitar a su madre puso de relieve su mayor vulnerabilidad, no solo por su edad, sino también por haberse quedado sin compañía en plena enfermedad.

Me quedé sin nadie como 4 o 5 horas […] no podía llamar a nadie. Fui a casa de los vecinos y les pedí el teléfono para llamar a mi abuela y vino a recogerme […] Pensaba que solo había ido a la compra, pero estaba tardando muchísimo […] me ponía muy triste porque me pasaba el rato mirando por la ventana y ella no estaba. (Rowan) (151)

Rowan recordó momentos en los que su madre bebía alcohol y cómo esto a menudo le llevaba a situaciones en las que no se sentía a salvo. Rowan escribió su preocupación por «estar a salvo» en la copa del árbol.

[Dibujo 2 (Si el alcohol y las drogas pudieran convertirse en un animal, de Quinn): dibujo de una persona participante, no reproducido aquí.]

Los cuidados imprevisibles e irregulares que vive la infancia a causa del PSM se identificaron en los tres grupos focales.

El impacto que tiene el consumo problemático de sustancias en las relaciones […] sea cual sea la droga, lo que se ve afectado es la capacidad del padre o la madre de ser la figura de cuidado constante […] el consumo problemático de sustancias afecta a la capacidad de esa persona cuidadora de estar ahí para su hijo o hija. (Grupo focal 3. PEI8) (205)

Aunque las niñas y los niños no habían mencionado explícitamente la violencia doméstica, sus relatos —oír «golpes», «cosas horribles», gritos e insultos de sus progenitores, y ver las lesiones de sus progenitores— sugieren que la infancia que vive con PSM está también expuesta a la violencia doméstica (Todman, 2021, p. 136).

Lo oigo y se me mete en la cabeza, me saca de quicio, así que pongo la PS4 (PlayStation 4) y me pongo los cascos, pongo música alta en los cascos y entonces solo oigo mi música. (Quinn) (149)

Las personas participantes de todos los grupos focales identificaron la violencia doméstica como un motivo importante de preocupación en materia de protección, inextricablemente unido al PSM. Señalaron la dificultad de aplicar planes de seguridad con la infancia cuando ambos progenitores consumían sustancias de forma problemática y había violencia doméstica.

Me vienen a la cabeza un sinfín de familias con las que he trabajado en las que un niño o una niña ha sufrido lesiones porque uno de los progenitores ha intentado agredir al otro bajo los efectos de las sustancias y el niño o la niña ha intentado impedirlo. (Grupo focal 2. PSC7) (208)

Los resultados relativos a la experiencia del PSM en el microsistema ilustran la incertidumbre, la precariedad y el peligro que marcan la vida de estos menores. Las reflexiones de las niñas y los niños muestran también que sus preocupaciones por el PSM parecen dejarles muy poca tregua.

[Dibujo 3 (El árbol de la resiliencia, de Rowan): dibujo de una persona participante, no reproducido aquí.]

Comprender el impacto del PSM en el mesosistema del niño o la niña

La experiencia vivida de crecer con PSM puede ser, en el mejor de los casos, imprevisible y marcada por la negligencia y, en el peor, grave y persistente. Los factores de riesgo asociados para la infancia que vive con PSM no se limitan a su entorno doméstico.

Los cuidados imprevisibles e irregulares que vive la infancia se identificaron en los tres grupos focales.

El impacto que tiene el consumo problemático de sustancias en las relaciones […] sea cual sea la droga, lo que se ve afectado es la capacidad del padre o la madre de ser la figura de cuidado constante […] el consumo problemático de sustancias afecta a la capacidad de esa persona cuidadora de estar ahí para su hijo o hija. (Grupo focal 3. PEI8) (204)

Las personas participantes subrayaron el impacto que tiene en la infancia una vida familiar imprevisible y la necesidad de contar con un lugar seguro en los momentos de mayor necesidad.

un lugar seguro, ya sea la familia extensa, simplemente algún sitio al que puedan ir cuando las cosas han llegado al punto de que tienen miedo. Porque no saber en qué estado pueden estar su padre o su madre, si tienen resaca, si están con el bajón, consumiendo drogas, bajo los efectos. Puede ser muy desestabilizador no saber en qué estado vas a encontrar a tu padre o a tu madre. (Grupo focal 2. PSC1) (226)

Pese a la importancia reconocida de otros miembros de la familia, como abuelas y abuelos, las personas participantes expresaron su preocupación por el hecho de que profesionales no siempre incluyeran a familiares ajenos al domicilio familiar en sus evaluaciones y planes de atención para la infancia.

A veces basta con esa persona adulta de confianza, ya sea el colegio, la abuela, la profesional o el profesional de referencia; creo que es muy peligroso que un niño o una niña viva lo que vive sin tener a una sola persona disponible a su lado. (Grupo focal 2. PSC1) (227)

Niñas y niños transmitieron con fuerza el mensaje de que necesitaban a alguien con quien hablar para atenuar el impacto negativo de la realidad de vivir con PSM.

Sé que lo he dicho un montón de veces, pero simplemente hablar con la gente. Porque si no, te vienes abajo del todo […] si no pudiera hablar, seguramente estaría mal todo el rato. (Kit) (190)

[Dibujo 4 (Expresión de tristeza y desánimo, de Kit): dibujo de una persona participante, no reproducido aquí.]

Niñas y niños señalaron que su centro escolar era un lugar seguro y que necesitaban pasar tiempo en ese lugar seguro para sostener una buena salud emocional.

Creo que seguramente el apoyo en los colegios, porque en mi caso creo que, si no hubiera tenido ese apoyo, habría afectado a mis estudios y a todo mi aprendizaje. (Charlie) (186)

Las personas participantes expresaron la necesidad de que el personal de los centros escolares comprenda la compleja realidad de la vida de la infancia que vive con PSM, ya que, a su juicio, los centros adoptaban a menudo un enfoque conductual «punitivo». Como consecuencia, estos menores sufrían nuevas consecuencias negativas debido al impacto del PSM (Todman, 2021).

Comprender el impacto del PSM en el exosistema del niño o la niña

Las personas participantes compartieron sus reflexiones sobre el apoyo a la infancia y sobre los riesgos que corren menores de más edad cuando buscan consuelo y refugio fuera del domicilio familiar.

Expresaron su preocupación por el entorno más amplio del niño o la niña y por el riesgo potencial de un daño mayor vinculado a la explotación de menores.

Una persona adolescente quizá no necesite que le den de comer cada cuatro horas como un bebé, pero la necesidad de amor, de atención, y buscar eso en otra parte, en gente que quiere aprovecharse, es sin duda un riesgo. (Grupo focal 2. PSC7) (211)

Comprender las necesidades de la infancia que vive con PSM llevó a reflexionar no solo sobre el tiempo necesario para ganarse la confianza de un niño o una niña, sino también sobre la importancia de ofrecerle una respuesta de cuidado y contención.

Necesitamos que nos den tiempo para construir relaciones con la chavalería, para que pueda confiar en nuestro equipo, y eso no pasa en una intervención de 8 semanas. (Grupo focal 3. PEI6) (224)

El discurso que repitieron muchas de las personas participantes en los grupos focales sobre la oferta de apoyo a las familias era que la infancia debería tener acceso a un apoyo centrado en ella. Aunque se valoraban las intervenciones centradas en toda la familia, las personas participantes consideraban que este enfoque hacía a menudo que las necesidades de niñas y niños quedaran diluidas (Todman, 2021).

Es el niño o la niña quien necesita apoyo, aparte de su padre o su madre, porque la persona joven se pierde. (Grupo focal 3. PEI4) (231)

Las personas participantes señalaron una falta de conocimientos y un acceso limitado a la formación sobre PSM, lo que se traducía en respuestas incoherentes de profesionales, sobre todo en la toma de decisiones acerca de si una familia necesitaba servicios estatutarios o servicios de ayuda temprana.

Creo que aquí se aprende mucho sobre la marcha; de verdad debería formar parte de lo básico del trabajo social, porque en la universidad no lo dan. (Grupo focal 2. PSC3) (246)

Una persona participante relató su experiencia en un curso de formación sobre drogas y alcohol y el impacto positivo que había tenido en su práctica:

Creo que debería ser obligatorio para todo el trabajo social […] poder ver con los ojos del niño o la niña a qué se enfrenta […] ahora podría tener una conversación con un padre o una madre sobre su consumo y sobre si sigue las recomendaciones de seguridad del personal de tratamiento. (Grupo focal 2. PSC2) (248)

Comprender el impacto del PSM en el macrosistema del niño o la niña

El impacto de las medidas de austeridad de la última década, incluido el cierre de recursos comunitarios como los centros juveniles e infantiles y el desmantelamiento de servicios de primera línea, unido a los cambios en el sistema de prestaciones sociales, ha hundido aún más en la pobreza a la infancia y a sus familias (Jones et al., 2019).

Las personas participantes compartieron su frustración ante la reducción de los recursos comunitarios y el aumento de los tiempos de espera para acceder a los servicios, lo que significa que quienes más necesitan apoyo son quienes más lo sufren.

Cuando recortas servicios, eso se traduce directamente en peques que no alcanzan sus hitos de desarrollo y que no tienen una buena vida. Es así de simple: recortas servicios, recortas dinero, y los peques no comen y no reciben servicios. (Grupo focal 1.PE5) (236)

Las personas participantes señalaron la pérdida de los servicios juveniles y su impacto directo en menores vulnerables a la explotación. Los servicios y clubes juveniles se destacaron como un recurso comunitario valioso que a menudo podía infiltrarse en las bandas y disolverlas, evitando así la captación y la explotación de menores.

Los clubes juveniles sí que podían llegar al fondo de todo eso, podían obtener la información, ser la intervención temprana y desbaratar gran parte de la captación y la explotación. (Grupo focal 2. PSC4) (237)

Las personas participantes plantearon también la cuestión de la intervención temprana: con los recortes continuados de los servicios de primera línea (ADCS, 2018), resultaba cada vez más difícil proteger a la infancia que vive con PSM de un mayor riesgo de daño y de las preocupaciones de protección contextual.

Hoy hemos hablado todo el rato de la venta de drogas, de adolescentes a quienes captan para vender drogas, pasa constantemente, es horrible, la chavalería metida en eso desde muy temprano; la reducción de recursos tiene un impacto. (Grupo focal 2. PSC7) (237)

En su empeño por responder a las necesidades de la infancia que vive con PSM, el aumento de los tiempos de espera y la desaparición de servicios dejaban a las personas participantes con la sensación de haber perdido oportunidades de apoyar a las familias en una fase más temprana.

Limitaciones del estudio

Una limitación importante de esta investigación ha sido la ausencia de diversidad. Todas las personas menores participantes eran británicas blancas, lo que pone de relieve lagunas de conocimiento sobre las experiencias de la mayoría global de la infancia que vive con PSM. No se trató de una exclusión deliberada, sino del reflejo de la demografía de la zona, menos «diversa étnicamente», ya que el 92 % de la población se identifica como blanca, frente a una media nacional del 86 % (Visit North West: 2024).

El estudio se vio limitado también por centrarse en una muestra de siete menores de una sola autoridad local con disposición a participar; otras personas menores que no pudieron o no quisieron participar podrían tener opiniones distintas. Es cierto asimismo que estos menores necesitaban el consentimiento de sus progenitores, y no se sabe cómo habrían respondido quienes tenían progenitores que no aceptaron su participación. Esta muestra no es representativa de todas las autoridades locales, y se necesita un estudio más amplio que refleje la diversidad de autoridades locales y zonas geográficas para seguir desarrollando estas ideas. No obstante, la combinación de entrevistas creativas individuales con la infancia y de tres grupos focales profesionales ha permitido una exploración en profundidad de perspectivas clave que pueden resonar en otras personas y merecen un examen más detenido. Los resultados del estudio aportan además una comprensión adicional de las perspectivas de la infancia y complementan los resultados de Roy (2021).

Discusión

En el núcleo de este proyecto estaba la intención de tender un puente entre investigación y práctica, para que las familias puedan permanecer juntas cuando proceda y para que profesionales puedan tomar decisiones informadas y a tiempo cuando ello no sea posible. Los resultados muestran que las experiencias de la infancia que vive con PSM son complejas, y que los factores de riesgo son múltiples y, en ocasiones, graves y persistentes.

Los relatos de las niñas y los niños ponen de manifiesto la necesidad de que profesionales comprendan el impacto de una conducta parental imprevisible. El impacto de la imprevisibilidad en la salud emocional de la infancia está bien documentado en la literatura sobre violencia doméstica, donde se emplea el término «hipervigilancia» para describir los síntomas que presentan niñas y niños cuando anticipan el siguiente episodio de violencia doméstica. Estos incluyen una «reacción de sobresalto exagerada», dificultades para conciliar el sueño, pensamientos sobre la violencia y dificultades para regular las emociones (Mertin y Mohr, 2002, p. 153). Esta investigación sugiere que necesitamos comprender el impacto negativo del PSM, su ciclo perpetuo de incertidumbre e hipervigilancia y su efecto en el bienestar y el desarrollo de la infancia.

Los resultados identificaron una posible conexión entre la infancia que vive con PSM y la protección contextual (contextual safeguarding). Profesionales destacaron el impacto del PSM en menores de más edad, cuya vulnerabilidad a la explotación aumenta cuando buscan consuelo fuera de casa ante la ausencia de calidez y cuidado parentales constantes. Las necesidades de la infancia no disminuyen con la edad: simplemente cambian.

Niñas, niños y participantes en los grupos focales compartieron una perspectiva coherente: la infancia que vive con PSM necesita profesionales en quienes confiar, y la red de apoyo de su microsistema no basta por sí sola. Necesita múltiples factores de protección que actúen como amortiguador frente al impacto negativo del PSM (Todman y Galvani, 2022). Niñas y niños expresaron su necesidad de contar con personas adultas de confianza, tanto en su familia como en su comunidad, incluidos el centro escolar, el trabajo social y los servicios especializados.

Las personas participantes en los grupos focales manifestaron su preocupación por que el apoyo a la infancia que vive con PSM estuviera alineado sobre todo con la intervención estatutaria, la intervención en crisis y los procedimientos de tutela. Así puede verse en el desarrollo del Family Drug and Alcohol Court (FDAC). Un estudio longitudinal sobre los resultados del FDAC (Harwin et al., 2018) resulta a la vez llamativo y preocupante por el número de progenitores que llevaban más de diez años siendo conocidos por los servicios sociales de infancia. Los resultados plantean preguntas importantes sobre lo que podría haberse hecho antes para evitar que las familias llegaran a conocimiento de los tribunales, y sobre cuánto tiempo tiene que soportar un niño o una niña los factores de riesgo asociados al PSM antes de disponer de apoyo.

Profesionales destacaron también que la infancia que vive con PSM necesitaba apoyo por derecho propio: según su experiencia, un enfoque de toda la familia hacía que la voz de niñas y niños se perdiera. En respuesta a los resultados de esta investigación, se propone un modelo de práctica construido con la infancia para la infancia. Este modelo de práctica se presenta en una guía de práctica publicada por la British Association of Social Workers (Todman y Galvani, 2022). Sus principios exigen que profesionales conozcan los factores de riesgo y de protección asociados al PSM para identificar y evaluar adecuadamente las necesidades de la infancia cuando el PSM es un motivo de preocupación en materia de protección.

En una época de austeridad continuada y de recortes de servicios públicos vitales, la falta de protección legislativa añade una capa más de fallos sistémicos para la infancia que vive con PSM. Esta investigación aboga por cambios que respondan a estos fallos sistémicos profundamente arraigados, como se ilustra a continuación.

Cambio sistémico necesario para la infancia que vive con PSM.
Figura 1. Cambio sistémico necesario para la infancia que vive con PSM.

[Dibujo 5 (El árbol de la resiliencia, «gente que habla conmigo», de Kit): dibujo de una persona participante, no reproducido aquí.]

Sin un reconocimiento adecuado en la legislación, sin cambios en las políticas que garanticen que todo el personal profesional de primera línea tenga acceso a una formación adecuada y sin una financiación suficiente para que las autoridades locales contraten servicios, se seguirá fallando a la infancia que vive con PSM. Solo abordando la complejidad del PSM a través de múltiples sistemas, que no solo interactúan sino que se superponen, podrá lograrse un cambio sostenido.

Conclusión

Las niñas y los niños que participaron en esta investigación vivían múltiples adversidades, precariedad y daño. Sus reflexiones ilustraron la dura y persistente realidad de su vida, agravada por la austeridad, las dificultades económicas, la falta de vivienda, las amenazas de violencia y la violencia doméstica. Los resultados sugieren que el impacto negativo del PSM no dependía ni de la sustancia ni de la edad, ya que tanto la persona participante de menor edad como la de mayor edad vivían múltiples riesgos y adversidades.

Las dificultades vividas se veían agravadas por el impacto, durante una década, de las medidas de austeridad, que han reducido los servicios de intervención temprana. Como consecuencia, profesionales priorizan las necesidades de la infancia de menor edad en detrimento de la de más edad. Esta investigación ha puesto de relieve el impacto del PSM en menores de más edad, con su mayor riesgo de daño significativo por explotación delictiva o explotación sexual infantil.

Los resultados mostraron que la falta de formación sobre PSM, tanto antes como después de la titulación, había afectado a la capacidad de profesionales para identificar, evaluar y responder eficazmente a las necesidades de la infancia que vive con PSM. Ello habrá supuesto oportunidades perdidas de prevenir daños significativos y, potencialmente, de reducir el número de menores en acogimiento en familia extensa o bajo la tutela de la autoridad local.

Esta investigación ha puesto de relieve la necesidad de un cambio sistémico y el valor de escuchar la voz de la infancia que vive con PSM. Solo abordando la complejidad del PSM a través de múltiples sistemas podrá lograrse un cambio sostenido.

Complexe Systémique: puntos clave

Este artículo es valioso porque da la palabra a menores de corta edad, mediante el dibujo y las metáforas animales, cuando la investigación sobre la adicción parental interroga sobre todo a personas adultas. El marco de Bronfenbrenner recuerda que el síntoma no se detiene en la puerta de casa: la abuela que da de comer, el colegio que protege o castiga, el club juvenil cerrado por la austeridad forman parte del mismo sistema. El punto más discutible, desde una perspectiva sistémica, es la crítica al enfoque de toda la familia, acusado de borrar la voz del niño o la niña. Puede leerse menos como un rechazo del trabajo familiar que como una llamada a crear, dentro de ese trabajo, un espacio propio para la infancia, con una persona adulta de confianza identificable y un horizonte temporal que no se cuente en semanas. Los límites son claros: siete menores, todas personas británicas blancas, de una sola autoridad local, captados con el consentimiento de sus progenitores, y resultados presentados de forma selectiva. Para leer junto con la revisión realista de las intervenciones familiares para menores con progenitores que abusan de sustancias y el artículo sobre el maltrato y las necesidades de apoyo en estas familias.

Notas del original

Agradecimientos. La autoría desea dar las gracias al Department of Social Care and Social Work de la Manchester Metropolitan University y a la autoridad local del noroeste donde se llevó a cabo la investigación por comprender por qué era necesaria. Esta investigación no habría sido posible sin la valentía de las niñas y los niños que participaron y sin la confianza de sus progenitores en la investigación. Tampoco habría sido posible sin las y los profesionales que dedicaron generosamente su tiempo.

Financiación. Esta investigación fue financiada por el Department of Social Care and Social Work de la Manchester Metropolitan University.

Declaración de conflicto de intereses. No se declara ninguno.

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Traducción no oficial al español de Understanding the Needs of Children Living with Parental Substance Misuse: Perspectives from Children and Practitioners, de Hannah Todman y Hugh McLaughlin, The British Journal of Social Work, vol. 54, n.o 7, pp. 3073-3095 (2024), doi: 10.1093/bjsw/bcae079, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español, tablas presentadas en forma de listas, dibujos no reproducidos). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «Understanding the Needs of Children Living with Parental Substance Misuse: Perspectives from Children and Practitioners», publicado en The British Journal of Social Work (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Todman, H., y McLaughlin, H. (2024). Understanding the Needs of Children Living with Parental Substance Misuse: Perspectives from Children and Practitioners. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/understanding-the-needs-of-children-living-with-parental-substance-misuse (Obra original publicada en 2024 en The British Journal of Social Work, 54(7), 3073-3095 (2024); republicada en 2024 por The British Journal of Social Work, https://academic.oup.com/bjsw/article/54/7/3073/7682341)

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