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Counselling and Psychotherapy Research · Pareja

Conductas sexuales compulsivas y consecuencias relacionales: un estudio fenomenológico sobre el impacto en las parejas íntimas femeninas

Cuando una mujer descubre que su pareja tiene conductas sexuales compulsivas, ¿qué se rompe, y con quién? En Australia, el equipo de Fakri Seyed Aghamiri entrevistó a doce parejas y quince terapeutas: trabajo detectivesco, vergüenza y aislamiento, crisis espiritual, y dos tercios de las mujeres se habían autolesionado o habían tenido pensamientos suicidas.

Autoría Fakri Seyed Aghamiri (Alphacrucis University College, Sídney), Johannes M. Luetz (University of New South Wales, Sídney; University of the Sunshine Coast, Sippy Downs; Alphacrucis University College, Brisbane) y Karenne Hills (Australian Institute of Professional Counsellors y Alphacrucis University College, Brisbane), AustraliaPrimera publicación Counselling and Psychotherapy Research, 15 de enero de 2025Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Compulsive sexual behaviours and relational consequences: A phenomenological study on intimate female partner impacts, de Fakri Seyed Aghamiri, Johannes M. Luetz y Karenne Hills, publicado en Counselling and Psychotherapy Research (Wiley) (2025), doi: 10.1002/capr.12850, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas; la figura 2, una obra artística de una participante, no se reproduce; las declaraciones de final de artículo y las dos notas a pie de página se agrupan en las notas; no se incluyen las biografías de la autoría ni la declaración de disponibilidad de datos. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Las mujeres afectadas expresaron que sufrían más por las mentiras y el engaño de su pareja íntima que por la propia CSB.

Fakri Seyed Aghamiri, Johannes M. Luetz y Karenne Hills

Resumen

Contexto. Los estudios sobre la adicción sexual (SA, por sus siglas en inglés) y la conducta sexual compulsiva (CSB, por sus siglas en inglés) perfilan un nuevo ámbito de investigación en counselling que abarca diversas repercusiones sociales, de género y culturales para las personas afectadas, ya sean individuos, familias, parejas íntimas o la sociedad en su conjunto. Los tabúes que rodean la SA/CSB suelen presentar el tema bajo una luz de ignorancia y vergüenza.

Objetivos/Métodos. Aunque la SA/CSB en los hombres está recibiendo creciente atención académica, muy pocos estudios han examinado sus complejos efectos relacionales en las parejas íntimas femeninas (FP, por sus siglas en inglés). Este estudio colma esta laguna de conocimiento mediante un diseño de investigación fenomenológico descriptivo. A través de entrevistas semiestructuradas en profundidad, las FP (n = 12) y profesionales de la terapia (n = 15) expresaron los impactos y experiencias relacionales.

Resultados/Discusión. Los resultados revelan fracturas intra- e interrelacionales, que a menudo contribuyen al trabajo detectivesco, las autolesiones y la ideación suicida en las mujeres afectadas por la SA/CSB.

Conclusión. Para diversos grupos de interés, este estudio es importante porque pone de relieve vías por las que el mundo académico, los equipos terapéuticos y las organizaciones religiosas podrían ofrecer un apoyo más especializado durante el proceso de sanación y recuperación.

Implicaciones para la práctica y las políticas

  • Para diversos grupos de interés, este estudio es importante porque pone de relieve vías por las que el mundo académico, los equipos terapéuticos y las organizaciones religiosas podrían ofrecer un apoyo más especializado durante el proceso de sanación y recuperación.
  • A partir de los resultados, hay indicios, con implicaciones para las políticas, de que las parejas femeninas se benefician de sistemas de apoyo multifacéticos adecuados para superar los procesos difíciles, complejos y estresantes del descubrimiento/la revelación. Responder a las necesidades expresadas en estos ámbitos mejorará también las perspectivas de recuperación asociadas.

1 INTRODUCCIÓN

El sexo y la hipersexualidad han ganado una mayor aceptación social en los países industrializados (Garcia et al., 2013; Kraus & Sweeney, 2019), en gran parte debido a su presencia omnipresente en los medios de comunicación y la cultura popular (de Alarcón et al., 2019; Lewczuk et al., 2022; Sigusch, 2001; Ter Bogt et al., 2010). El auge de internet y de las tecnologías digitales ha ampliado aún más las industrias del sexo, tanto en línea como fuera de línea (de Alarcón et al., 2019; Seyed Aghamiri, 2020; Seyed Aghamiri et al., 2022b). Este entorno ha contribuido a la prevalencia de la adicción sexual (SA) o la conducta sexual compulsiva (CSB), ámbitos vinculados a la accesibilidad y la aceptación cultural de materiales y recompensas sexualmente explícitos (Carnes, 2011; de Alarcón et al., 2019; Wéry & Billieux, 2017).

Davis (2009) presenta la SA/CSB como un problema social apremiante situado en la intersección entre ciencia y cultura. Las conductas en cuestión se caracterizan a menudo por una incapacidad para controlar impulsos sexuales intensos, que conduce a conductas repetitivas que deterioran el funcionamiento social y pueden tener consecuencias duraderas (Carnes & Adams, 2019; Grubbs et al., 2020; Reid & Kafka, 2014; Sassover & Weinstein, 2024). Otros términos relacionados son el trastorno obsesivo-compulsivo de la conducta sexual (CSBD) y la conducta sexual fuera de control (Briken et al., 2022; de Alarcón et al., 2019; Potenza et al., 2017; Sassover & Weinstein, 2020; WHO—World Health Organization, 2019). La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció el CSBD en su clasificación CIE-11 de 2019 (WHO—World Health Organization, 2019), subrayando su impacto en las personas y en las relaciones (Seyed Aghamiri et al., 2022a, 2022b; Seyed Aghamiri & Luetz, 2021).

Las personas implicadas en la SA/CSB suelen realizar actividades no parafílicas que alteran su vida personal y profesional, como el consumo excesivo de pornografía, la masturbación compulsiva y los encuentros sexuales con personas desconocidas (Giordano et al., 2024; Seyed Aghamiri, 2023a, 2023b; Slavin et al., 2020a, 2020b). Entre las consecuencias negativas figuran problemas económicos, problemas legales, aislamiento social y tensiones en las relaciones íntimas (Reid et al., 2011; Walton & Bhullar, 2020; Yamamoto, 2020), con una disminución frecuente de la satisfacción y la confianza en la relación, incluso cuando se trata del consumo de pornografía en línea (Schneider et al., 2012). Hall (2016) señala el daño particular que la SA inflige a las parejas, al entrelazar la adicción con la integridad de la relación.

Las conductas sexuales disfuncionales afectan significativamente a la salud mental y a las dinámicas relacionales (Vasconcelos et al., 2022). Además, la SA/CSB puede provocar un trauma por traición (BT, por sus siglas en inglés) en las parejas femeninas (FP), caracterizado por un profundo dolor emocional y un daño psicológico tras el descubrimiento de las conductas compulsivas de la pareja (Bergner & Bridges, 2002; Freyd, 1998, 2008; Seyed Aghamiri, 2023a, 2023b; Rachman, 2010; Steffens & Rennie, 2006; Weiss, 2019). Asimismo, el BT puede imitar los síntomas del trastorno de estrés postraumático (TEPT), causando desesperación y pensamientos intrusivos, lo que puede complicar aún más la recuperación de las FP afectadas (Bergner & Bridges, 2002; Seyed Aghamiri et al., 2022a, 2022b; Steffens & Means, 2009; Tirone et al., 2021).

A pesar de las amplias implicaciones de la SA/CSB, la investigación se centra principalmente en quienes presentan estas conductas, lo que deja una laguna en la comprensión de las experiencias de las FP afectadas por la SA/CSB de su pareja masculina (Vogeler et al., 2018). Los estudios existentes han abordado algunos de los impactos relacionales y de las respuestas traumáticas, pero ofrecen una visión limitada de las experiencias vividas por estas mujeres (Williams, 2019; Zitzman & Butler, 2009). Aunque la SA/CSB afecta a las personas con independencia de su género, la mayoría de quienes la presentan son hombres heterosexuales, que, según se informa, experimentan tasas más elevadas de conductas obsesivas (Ballester-Arnal et al., 2013; Cooper et al., 2000; Kishor et al., 2018; Kürbitz & Briken, 2021).

Este estudio tuvo como objetivo explorar los efectos relacionales del BT en las mujeres que mantienen una relación con hombres que presentan SA/CSB. Investiga los ámbitos en los que la práctica del counselling podría ofrecer un apoyo más especializado. Por último, identifica oportunidades para futuras investigaciones en ámbitos relacionados con las dinámicas de pareja.

1.1 Revisión de la literatura

Aunque no existe en la literatura consenso sobre una definición universalmente aceptada de la SA y la CSB (Seyed Aghamiri et al., 2022a, 2022b), hay indicios de que estos conceptos empiezan a atraer una creciente atención profesional en los ámbitos de la salud humana, la terapia y el tratamiento (Badii et al., 2020; Lew-Starowicz et al., 2022). En particular, la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (CIE-11)1 clasificó recientemente el CSBD como un trastorno del control de los impulsos (Briken et al., 2022; Grubbs et al., 2024; Kraus et al., 2018; Lew-Starowicz et al., 2022). La investigación sobre la SA/CSB es crucial porque puede poner de relieve enfoques que los equipos terapéuticos pueden adoptar para ofrecer un apoyo individual y relacional más especializado, también durante la sanación y la recuperación.

Las personas tienen un fuerte deseo de estar conectadas, ya que son seres sociales y relacionales (Fiske, 2018; Machia et al., 2020; Morales-Vives et al., 2021). Según este punto de vista, cuando persisten conexiones íntimas sanas y duraderas, estas transforman el vínculo de apego (Gómez-López et al., 2019). Por el contrario, las relaciones que sufren una ruptura o una traición —como las derivadas de la SA/CSB— causan dolor psicológico y físico (Campbell & Stanton, 2019; Schneider et al., 2012; Weiss, 2019). En relación con ello, la SA/CSB se ha concebido como una reacción desadaptativa a los factores de estrés de la vida y a los estados emocionales disfóricos (Chatzittofis et al., 2022; Grubbs et al., 2024).

McCormack y Wignall (2017) afirman que la pornografía se ha vuelto más común debido a la influencia de internet en la cultura popular. Este fenómeno se conoce como la cultura de «la acción pornográfica de lo convencional» (McNair, 2013, p. 3), que algunas personas consideran una manera de enriquecer su relación (Kohut et al., 2018). Sin embargo, la idea de que ver juntos pornografía relacional podría aumentar el nivel de satisfacción sexual de una pareja tiene escasa evidencia que la respalde (Grubbs et al., 2019; Weiss, 2020). Se ha demostrado que el consumo de pornografía perjudica el bienestar de la pareja, ya que socava la confianza en la relación y debilita su integridad (Hastings & Lucero Jones, 2023; Maas et al., 2018; Schneider et al., 2012; Steffens & Means, 2009).

Maddox et al. (2011) encontraron una correlación sustancial entre el consumo compulsivo de pornografía (un tipo de SA) y la traición en la relación. Además, el segundo Australian Longitudinal Study of Health and Relationships (Richters et al., 2014) observó que, mientras disminuía el número de hombres que veían películas X, aumentaba el número de hombres que accedían a sitios de sexo en línea. Según Richters et al. (2014), esto podría apuntar a una mayor disponibilidad de la amplia gama de materiales sexualmente explícitos de fácil acceso que han hecho posible los avances de la tecnología digital. Varios estudios indican que ver pornografía tiene un impacto perjudicial en la intimidad, la satisfacción sexual y la satisfacción con la relación en las relaciones heterosexuales —tanto de noviazgo como matrimoniales—, aunque muestre actos de naturaleza relacional. Esto es especialmente cierto cuando quien consume la pornografía es un hombre (Maddox et al., 2011; Minarcik et al., 2016; Perry & Hayward, 2017; Vieira & Griffiths, 2024).

Hasta la fecha, ningún otro estudio ha examinado a fondo las consecuencias relacionales de la SA/CSB en las parejas íntimas tras el descubrimiento/la revelación de tales conductas. Como se ha señalado, un efecto perjudicial de la SA/CSB que puede dañar a la pareja íntima de diversas maneras es el BT, que puede desencadenarse con el descubrimiento/la revelación de la SA/CSB (Hunyady et al., 2008; Seyed Aghamiri et al., 2022a, 2022b; Weiss, 2021; Williams, 2019). El trauma relacional se caracteriza con el término «BT» (Freyd, 1996, 1998), vinculado a las traiciones de la confianza (Birrell et al., 2017). Más exactamente, la teoría sostiene que el grado de traición aumenta con la proximidad de la relación y con la aparente necesidad de quien o quienes cometen la ofensa (Freyd, 1994; Kahn & Freyd, 2008). Además, el profundo trauma psicológico que experimenta una pareja íntima traicionada es comparable a la herida de apego que sufre un bebé cuando se le separa de su madre (Johnson et al., 2001; Warach & Josephs, 2021). Al igual que el BT, el trauma de apego se asocia a un dolor y un sufrimiento existenciales cuando una persona vive acontecimientos interpersonales traumáticos que contradicen su convicción íntima de que otra persona es una fuente de apoyo fiable y digna de confianza (Bowlby, 1969, 1977; Hazan & Shaver, 1987). En relación con ello, Steffens y Means (2009) indican que:

Aunque el trauma y el estrés postraumático se reconocen desde hace más de un siglo como fenómenos habituales de la experiencia humana, el reconocimiento del trauma relacional llegó más tarde, cuando la investigación empezó a constatar el extremo dolor emocional y el daño psicológico que experimentamos cuando alguien cercano nos traiciona o nos victimiza (p. 4).

La investigación sugiere que la traición desempeña un papel significativo en el desarrollo de secuelas postraumáticas (Gómez et al., 2014; Kelley et al., 2012). Según Gómez et al. (2014), el BT activa el centro del miedo y conduce así a un trauma complejo o a un TEPT y a los síntomas asociados. De hecho, Steffens y Rennie (2006) observaron que, salvo el criterio A1 (un acontecimiento que pone en peligro la vida), el 69,6 % de las participantes cumplían todos los criterios del TEPT. Esta autoría descubrió que las reacciones de las FP ante la SA/CSB de la pareja masculina incluían hipervigilancia, evitación, flashbacks recurrentes y disociación. Además, señalaron que la revelación «envía al cuerpo una descarga de adrenalina que desencadena una reacción de estrés» (Steffens & Rennie, 2006, p. 251). Como señala Fitness (2006, p. 74), el acto de traición implica el rechazo o el «menosprecio de una persona por otra», y resulta extremadamente estresante por la posible pérdida de la relación. Según Maercker y Hecker (2016), las relaciones interpersonales (es decir, con el sistema familiar, la cultura y la sociedad) y —sobre todo— la pareja íntima son los lugares típicos en los que se produce la recuperación del BT. Carnes y Lee (2014) señalaron de forma tangencial, sin embargo, que la naturaleza de la SA/CSB y el proceso de destapar las acciones encubiertas de la pareja íntima son traumatizantes y pueden conducir al aislamiento social y a la alienación, lo que dificulta que las parejas afectadas busquen a otras personas. El trauma por traición tiene un impacto en el cerebro distinto del de otras formas de trauma, en particular cuando la víctima depende de quien la ofende (Courtois, 2014). En consecuencia, a las víctimas de BT a menudo les cuesta reconocer la realidad de lo ocurrido debido a su dependencia física, psicológica o relacional, lo que compromete todo su sentido de la identidad y de la existencia (Freyd, 1994).

El miedo al estigma y a la condena asociados a la SA/CSB (Carnes & Lee, 2014; Hall, 2016), combinado con el BT, el duelo y las heridas de apego de las parejas afectadas, puede dar lugar a diversas repercusiones relacionales. Una de ellas es la desconexión espiritual-relacional, que puede generar ira hacia Dios o un poder superior (Carnes & Lee, 2014; Seyed Aghamiri et al., 2024c). La investigación ha mostrado que una mejor calidad de vida y de las relaciones depende del bienestar espiritual (Büssing et al., 2014; Peerawong et al., 2019) y que la espiritualidad puede influir en la manera en que las personas se relacionan con sus amistades, su familia y otras personas (Büssing et al., 2014). La espiritualidad abarca numerosos aspectos del sentido de la vida y de la existencia humana, como los relacionados con el entorno, el cuerpo, la mente, las emociones y el alma (Luetz & Nunn, 2023; Nunn & Luetz, 2021; Santos & Michaels, 2022). La investigación indica que las experiencias traumáticas pueden causar crisis en la relación espiritual (Carnes & Lee, 2014; Weiss, 2019). Es importante señalar que las parejas pueden atravesar múltiples etapas y distintos tipos de descubrimiento/revelación y experimentar, como consecuencia, confusión, miedo, dolor, desconexión de un poder superior o de Dios y abandono (Seyed Aghamiri et al., 2024c; Seyed Aghamiri & Luetz, 2021). Grant (1999) afirmó que una experiencia traumática cambia, o quizá destruye por completo, las ideas previas de una persona sobre la vida, el sentido y el propósito. Esto puede provocar una grave crisis espiritual y religiosa (Carnes & Lee, 2014; Mahoney et al., 2012) que implica resentimiento hacia Dios o un poder superior (Pargament et al., 2000).

En síntesis, la escasa literatura disponible actualmente sobre este tema sugiere direcciones prometedoras para seguir investigando. Ningún otro estudio revisado por pares ha permitido específicamente a las mujeres, tras conocer la SA/CSB de su pareja, comunicar el verdadero significado de sus experiencias vividas y sus puntos de vista relacionales. Abordar la SA/CSB en relación con las relaciones y la conexión se ha descrito como un primer paso esencial, dada la importancia del bienestar y el funcionamiento de la persona. Esto es especialmente cierto si la tematización de estas cuestiones puede «integrarse y normalizarse —en lugar de moralizarse— en beneficio tanto de quienes sufren como de la sociedad» (Seyed Aghamiri & Luetz, 2021, p. 443). Una comprensión más profunda de las experiencias vividas y de las perspectivas relacionales de las mujeres en este ámbito sería beneficiosa para especialistas, profesionales del cuidado y organizaciones confesionales. Un enfoque analítico cualitativo exhaustivo puede ayudar a encontrar oportunidades de recuperación y sanación.

2 METODOLOGÍA

En esta sección se exponen los enfoques metodológicos de recogida y análisis de datos procedentes de profesionales del counselling (grupo complementario de participantes) y de las FP íntimas (grupo principal de participantes), con el fin de explorar las implicaciones relacionales asociadas al descubrimiento/la revelación de la SA/CSB en las relaciones íntimas. Este diseño de investigación se eligió deliberadamente para hacer avanzar este ámbito en rápida evolución. En lo que respecta al desarrollo de métodos de investigación, los enfoques cualitativos analizan los acontecimientos dentro de un contexto particular, mientras que los métodos cuantitativos caracterizan variables y ponen a prueba hipótesis (Creswell, 2015; Peoples, 2020). En este sentido, el presente trabajo amplía el corpus de investigación generadora de teoría al producir hipótesis (Chen & Luetz, 2020).

Pese a algunas investigaciones limitadas que sugieren que la SA/CSB tiene efectos negativos en las parejas íntimas, como se ha mencionado, existe una laguna sustancial en la literatura académica revisada por pares en cuanto a estudios cualitativos sistemáticos que retraten las experiencias relacionales vividas de las FP afectadas por el BT (Benfield & Birchard, 2018; Bergner & Bridges, 2002; Schneider, 2000; Schneider et al., 1998, 2012; Williams, 2019; Zitzman & Butler, 2009). A la luz de los efectos relacionales del BT, la presente técnica cualitativa se desarrolló y se utiliza para dar voz a esta comunidad poco estudiada, mejorar el conocimiento y destilar su esencia. Un examen exhaustivo de las experiencias reales de esta población puede poner de relieve similitudes o diferencias contextuales o culturales entre las mujeres afectadas (Milrad, 1999; Schneider, 2000; Steffens & Rennie, 2006; Williams, 2019; Zitzman & Butler, 2009).

Así pues, un enfoque cualitativo es el más adecuado para mejorar la atención sanitaria, ya que facilita una comprensión profunda de las relaciones entre fenómenos biopsicosociales (Boyle, 1991; Seyed Aghamiri & Luetz, 2021). Además, recurrir a un enfoque cualitativo ayuda a comprender mejor a las mujeres afectadas y a desarrollar métodos para apoyar su recuperación sexual y su bienestar general en relación con la SA/CSB y el BT, facilitando al mismo tiempo la elaboración de políticas sociales adecuadas (Seyed Aghamiri, 2023a, 2023b; Weiss, 2021). La fenomenología es una metodología cualitativa especialmente adecuada para estos fines y objetivos. Los objetivos principales de la fenomenología son comprender cómo perciben las personas sus experiencias y evaluar el uso del lenguaje en contextos sociales, políticos e interpersonales. Para comprender las experiencias vividas y los puntos de vista, el equipo investigador suele adentrarse ampliamente en los sentimientos y pensamientos de su público (Peoples, 2020; Seyed Aghamiri et al., 2024a, 2024b; van Manen, 1997). La aplicación de un enfoque fenomenológico permitió explorar la amplia gama de experiencias que compartieron las mujeres afectadas y generar perspectivas e ideas nuevas sobre sus experiencias vividas. En consecuencia, el estudio diseñó y empleó deliberadamente un marco fenomenológico, dentro de un paradigma de indagación cualitativo, para alcanzar estos fines y objetivos.

La investigación se guio por la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las experiencias vividas por las mujeres tras el descubrimiento/la revelación de la SA/CSB de su pareja masculina?

Para explorar y caracterizar experiencias humanas vividas, un marco cualitativo que privilegiara las comprensiones fenomenológicas era el enfoque metodológico más apropiado para este estudio. Así, para recoger y analizar los datos y responder a la pregunta de investigación, se utilizaron enfoques fenomenológicos descriptivos. Una investigación fenomenológica, que forma parte del paradigma cualitativo, se centra en todas las experiencias que las personas participantes pueden aportar. Presenta varios puntos de vista y conceptos para ofrecer una interpretación novedosa del acontecimiento (Creswell, 2015; Giorgi et al., 2017; Peoples, 2020). Fundamentalmente epistemológica, la filosofía del enfoque fenomenológico de Husserl revela un conocimiento correlacionado con la experiencia humana (Husserl, 1970; Neubauer et al., 2019). En consecuencia, en la fenomenología descriptiva debe darse prioridad a la experiencia vivida, junto con una explicación exhaustiva y en profundidad del núcleo universal de las experiencias de las personas participantes y de su construcción de sentido. Este enfoque reconoce también las experiencias vividas y el bienestar de las mujeres afectadas por la SA/CSB de su pareja masculina, al permitirles compartir con exactitud sus experiencias. Además, el estudio pretendía dilucidar los matices y la complejidad de las interacciones interpersonales y obtener una comprensión profunda de las técnicas de interpretación pertinentes (Willig, 2013). Fundamentalmente, los métodos cualitativos eran los más adecuados, ya que este estudio se centraba en la importancia y la calidad de las experiencias (Denzin & Lincoln, 2013).

2.1 Recogida de datos y aprobación ética de la investigación

La obtención de la aprobación del comité de ética, la captación y selección de participantes, la recogida de información demográfica, la garantía del anonimato de las personas participantes, la obtención de los formularios de consentimiento informado y la realización de entrevistas semiestructuradas en profundidad formaron parte del proceso de recogida de datos. El estudio recibió la aprobación ética del Human Research Ethics Committee (HREC) del Alphacrucis University College (AC).

2.2 Selección y captación de participantes

Entre los datos recogidos de un grupo heterogéneo de participantes principales figuraban la edad, el origen étnico, la duración de la relación con la pareja masculina, el nivel educativo, el nivel de ingresos, la profesión, la tradición religiosa o espiritual, y el número y la edad de su descendencia (tabla 1). Como instrumento de captación se utilizó el Sexual Addiction Screening Test (SAST), creado por Carnes (1991, 2000), para evitar una selección sesgada.

Tabla 1 — Participantes mujeres (cohorte principal): datos demográficos.

  • Parejas femeninas: FP 01; Género: femenino; Edad: 40; Nacionalidad: griega/australiana; Estado civil: casada; Duración de la relación (años): 10; Estudios: Year 12 (fin de la secundaria); Número de descendientes: 1; Religión antes de la CSB: cristiana; Religión después de la CSB: cristiana; Entrevista: entrevista presencial
  • Parejas femeninas: FP 02; Género: femenino; Edad: 29; Nacionalidad: egipcia/australiana; Estado civil: pareja de hecho; Duración de la relación (años): 9; Estudios: Year 12 (fin de la secundaria); Número de descendientes: 2; Religión antes de la CSB: musulmana; Religión después de la CSB: ninguna; Entrevista: entrevista presencial
  • Parejas femeninas: FP 03; Género: femenino; Edad: 51; Nacionalidad: australiana; Estado civil: casada; Duración de la relación (años): 20; Estudios: grado universitario; Número de descendientes: 0; Religión antes de la CSB: ninguna; Religión después de la CSB: budismo; Entrevista: entrevista presencial
  • Parejas femeninas: FP 04; Género: femenino; Edad: 48; Nacionalidad: australiana; Estado civil: separada; Duración de la relación (años): 20; Estudios: grado universitario; Número de descendientes: 3; Religión antes de la CSB: cristiana practicante; Religión después de la CSB: no practicante; Entrevista: entrevista presencial
  • Parejas femeninas: FP 05; Género: femenino; Edad: 21; Nacionalidad: australiana; Estado civil: casada; Duración de la relación (años): 3; Estudios: grado universitario; Número de descendientes: 0; Religión antes de la CSB: cristiana; Religión después de la CSB: cristiana; Entrevista: entrevista presencial
  • Parejas femeninas: FP 06; Género: femenino; Edad: 64; Nacionalidad: australiana; Estado civil: separada; Duración de la relación (años): 42; Estudios: máster; Número de descendientes: 4; Religión antes de la CSB: cristiana; Religión después de la CSB: cristiana; Entrevista: entrevista presencial
  • Parejas femeninas: FP 07; Género: femenino; Edad: 59; Nacionalidad: australiana; Estado civil: divorciada; Duración de la relación (años): 9; Estudios: Year 12 (fin de la secundaria); Número de descendientes: 1; Religión antes de la CSB: cristiana; Religión después de la CSB: cristiana; Entrevista: entrevista presencial
  • Parejas femeninas: FP 08; Género: femenino; Edad: 51; Nacionalidad: australiana; Estado civil: casada; Duración de la relación (años): 34; Estudios: diploma; Número de descendientes: 4; Religión antes de la CSB: cristiana; Religión después de la CSB: cristiana; Entrevista: entrevista telefónica
  • Parejas femeninas: FP 09; Género: femenino; Edad: 60; Nacionalidad: afgana/australiana; Estado civil: casada; Duración de la relación (años): 40; Estudios: Year 12 (fin de la secundaria); Número de descendientes: 3; Religión antes de la CSB: musulmana; Religión después de la CSB: cristiana; Entrevista: entrevista presencial
  • Parejas femeninas: FP 10; Género: femenino; Edad: 63; Nacionalidad: australiana; Estado civil: pareja de hecho; Duración de la relación (años): 2–1/2; Estudios: grado universitario; Número de descendientes: 0; Religión antes de la CSB: cristiana; Religión después de la CSB: cristiana; Entrevista: excluida tras entrevista telefónica
  • Parejas femeninas: FP 11; Género: femenino; Edad: 55; Nacionalidad: NZ/AUS; Estado civil: divorciada; Duración de la relación (años): 34; Estudios: Year 12 (fin de la secundaria); Número de descendientes: 4; Religión antes de la CSB: cristiana; Religión después de la CSB: ninguna; Entrevista: entrevista presencial
  • Parejas femeninas: FP 12; Género: femenino; Edad: 20; Nacionalidad: australiana; Estado civil: prometida; Duración de la relación (años): 2–1/2; Estudios: Year 12 (fin de la secundaria); Número de descendientes: 0; Religión antes de la CSB: ninguna; Religión después de la CSB: cristiana; Entrevista: entrevista presencial
  • Parejas femeninas: FP 13; Género: femenino; Edad: 34; Nacionalidad: china/australiana; Estado civil: casada; Duración de la relación (años): 10; Estudios: máster; Número de descendientes: 2; Religión antes de la CSB: cristiana; Religión después de la CSB: cristiana; Entrevista: entrevista telefónica
  • Parejas femeninas: FP 14; Género: femenino; Edad: 58; Nacionalidad: australiana; Estado civil: separada; Duración de la relación (años): 37; Estudios: Year 10; Número de descendientes: 3; Religión antes de la CSB: cristiana; Religión después de la CSB: cristiana; Entrevista: excluida tras entrevista telefónica

2.3 Objetivos de la investigación

Esta investigación pretendía estudiar a las FP desde la perspectiva paradigmática de la construcción social. En consecuencia, no se utilizó ninguna herramienta de diagnóstico médico para identificar a las personas participantes que reunían los requisitos del estudio. El estudio recurrió a un muestreo no aleatorio para captar a 12 FP australianas de entre 21 y 63 años (el grupo principal) y a 15 profesionales del counselling (C; grupo complementario). La captación de las participantes afectadas estaba supeditada a que mantuvieran (o hubieran mantenido) una relación comprometida y exclusiva durante un mínimo de 12 meses.

Un tamaño muestral convenientemente reducido es ideal para la investigación fenomenológica (Creswell, 2015); este estudio cualitativo reunió a un número manejable de personas participantes (n = 27), seleccionadas específicamente para permitir un examen y una interpretación en profundidad de un fenómeno (Patton, 2002). Por ello, el objetivo metodológico de este estudio fue realizar entrevistas presenciales con cada una de las participantes principales en un centro privado de counselling de Brisbane, Queensland (Australia). También se captó a un pequeño número de participantes a través de programas de 12 pasos organizados por Sex Addicts Anonymous (SAA) y Sexaholics Anonymous (SA), a cuyas reuniones acudían regularmente sus parejas masculinas para recibir el apoyo del grupo frente a su SA/CSB. Además, se empleó un muestreo en bola de nieve —adecuado para estudios que examinan poblaciones de investigación ocultas— para localizar a más participantes (Naderifar et al., 2017).

El grupo de profesionales del counselling representaba una amplia gama de perfiles demográficos e incluía a personas dedicadas al ministerio pastoral con acreditación en counselling, profesionales de la psicología y personal médico que ejercía como terapeuta, todas ellas con al menos 10 años de experiencia profesional. La incorporación de este grupo adicional de participantes reforzó el rigor metodológico mediante la triangulación (Creswell, 2015; Fusch et al., 2018). Este grupo complementario de participantes (tabla 2) aumentó el rigor metodológico mediante la triangulación (Creswell, 2015; Fusch et al., 2018). Aun así, el énfasis se puso deliberadamente en dar relieve a las voces de las FP, y los puntos de vista del grupo de terapeutas profesionales sirvieron como verificación adicional (método de triangulación) para validar las experiencias y los relatos de las participantes.

Tabla 2 — Profesionales del counselling (cohorte complementaria de participantes): datos demográficos.

  • Profesionales del counselling: C 01; Género: femenino; Profesión: consejera
  • Profesionales del counselling: C 02; Género: masculino; Profesión: educador/consejero
  • Profesionales del counselling: C 03; Género: femenino; Profesión: psicóloga clínica
  • Profesionales del counselling: C 04; Género: masculino; Profesión: educador/consejero
  • Profesionales del counselling: C 05; Género: femenino; Profesión: consejera
  • Profesionales del counselling: C 06; Género: femenino; Profesión: médica especialista/consejera
  • Profesionales del counselling: C 07; Género: masculino; Profesión: médico especialista/consejero
  • Profesionales del counselling: C 08; Género: femenino; Profesión: consejera
  • Profesionales del counselling: C 09; Género: femenino; Profesión: consejera
  • Profesionales del counselling: C 10; Género: femenino; Profesión: consejera
  • Profesionales del counselling: C 11; Género: femenino; Profesión: pastora/consejera
  • Profesionales del counselling: C 12; Género: femenino; Profesión: consejera
  • Profesionales del counselling: C 13; Género: masculino; Profesión: consejero
  • Profesionales del counselling: C 14; Género: masculino; Profesión: pastor/consejero
  • Profesionales del counselling: C 15; Género: masculino; Profesión: pastor/consejero

2.4 Instrumentos: entrevistas semiestructuradas en profundidad

Durante el proceso de entrevista semiestructurada, las personas participantes podían aportar tanta o tan poca información como desearan.

2.5 Preguntas de la entrevista semiestructurada

Varias personas del ámbito académico, del ministerio pastoral y del counselling, así como parejas que habían vivido la SA/CSB, realizaron una prueba previa de todas las preguntas de la entrevista para establecer el conjunto definitivo de preguntas. La revisión posterior de las preguntas garantizó que todas fueran lo bastante específicas, claras y libres de sesgos. El resultado fue una lista definitiva de 13 preguntas abiertas en el instrumento de recogida de datos, que interrogaban a las FP (participantes principales) sobre sus experiencias tras enterarse de la SA/CSB de su pareja masculina. Estos son algunos ejemplos de preguntas del instrumento:

  • ¿Cuándo y cómo se enteró por primera vez de que su pareja tenía conductas sexuales compulsivas?
  • ¿Qué impactos, si los hay, han tenido estas conductas en su relación y en su bienestar?
  • ¿Cómo ha afectado el descubrimiento/la revelación a su relación con su pareja y con otras personas?

También se plantearon cuatro preguntas abiertas al grupo de profesionales del counselling (grupo complementario de participantes), con la invitación a compartir su visión profesional a partir de su trabajo con esta población. Se ofrece un ejemplo de pregunta:

  • ¿Qué impactos, si los hay, ha observado en el bienestar (emocional, físico, espiritual) de las parejas femeninas que puedan estar asociados al descubrimiento/la revelación de la adicción sexual/las conductas sexuales compulsivas autodescritas de su compañero?

Los datos se obtuvieron entre 2021 y 2023. Tras su recogida, se examinaron mediante un enfoque analítico que contribuyó al proceso de elaboración de los temas y los códigos. Este método implicó varias rondas de codificación informática en NVivo 12 tras una codificación manual (QSR International, 2021). El análisis temático de los datos se realizó desde el inicio del proceso de recogida hasta su conclusión. Para destilar el núcleo de las experiencias de las FP, se examinaron en las entrevistas los patrones y temas emergentes. Este método requirió un diario de reflexión y notas de campo para comprender mejor los datos. Para analizar los datos de este estudio se emplearon los enfoques metodológicos de Sundler et al. (2019) y los presupuestos filosóficos de Husserl (1960). Para comprender los datos, es necesario leer las transcripciones con una mente abierta. Los temas principales de la transcripción empezaron a surgir tras leerla en voz alta varias veces «con una mentalidad abierta» (Seidman, 2006, p. 117). Además, para identificar temas y significados, las transcripciones de las entrevistas se leyeron en voz alta varias veces mientras se escuchaban simultáneamente las grabaciones de audio. Para descifrar los significados sutiles presentes en el texto y el lenguaje, resultó útil escuchar el tono de las voces mientras se leía el texto. Puesto que los significados primarios pertinentes sugerían una descripción exhaustiva, se categorizaron, ordenaron y codificaron en varias agrupaciones. El proceso de codificación consistió en identificar rasgos distintivos y anotaciones considerados útiles para responder a la pregunta de investigación (Merriam & Tisdell, 2016). Por último, el análisis de los datos supuso agrupar los temas en un todo significativo. Para ello se examinaron cuidadosamente las descripciones de las personas participantes en busca de expresiones destacables. Era importante no forzar el establecimiento rápido de significados, sino dejar que se desarrollaran de forma natural.

3 RESULTADOS

Este estudio identificó impactos relacionales multifacéticos en las FP cuya confianza relacional había sido vulnerada por las CSB ocultas de su pareja masculina. Los resultados del estudio ofrecen un análisis exhaustivo de las experiencias relacionales vividas y del bienestar general de las FP de hombres con SA/CSB tras la revelación de tales conductas.

En los relatos de las FP sobre sus experiencias vividas y los impactos relacionales tras conocer por primera vez las CSB de su pareja masculina surgieron los subtemas del «trabajo detectivesco» y de los sentimientos de aislamiento. Uno de los temas más frecuentes fue la experiencia del descubrimiento o de la revelación. Todas las FP (100%) reconocieron que el hallazgo inicial había sido minúsculo en comparación con el alcance total de las actividades secretas de su pareja. Una mujer afectada, por ejemplo, dijo que seguía sin conocer el alcance de las CSB de su pareja. Dejó claro lo desesperada que estaba por saber la verdad, pero su marido no daba una explicación completa ni exacta de sus actos. Entonces se puso a hacer de detective y declaró:

…Me ponía muy mal y lo llamaba al trabajo, le revisaba el móvil, me metía en su ordenador y lo registraba a fondo, aunque se me daba fatal la tecnología y seguramente no iba a encontrar nada. Me sentía totalmente fuera de control, porque ¿cómo puedo saberlo? Necesito que me digas la verdad, y no me la dices, así que ¿cómo voy a volver a confiar en ti? (FP 05)

Otra añadió:

Me enteré porque me dijo que una persona le estaba haciendo chantaje… Me reveló una parte —solo la parte que tenía que ver con el chantaje— y me pedía ayuda para sacarlo de la situación en la que se había metido. Cuando me lo explicó, era una experiencia cibersexual menor, puntual, con una mujer joven. Dijo que había sido una vez, que nunca la tocó… y que la víctima era él. Ese fue solo el primer descubrimiento; además, en ese momento se inventó un montón de mentiras para asustarme —como que había venido gente a nuestra casa… cabecillas de bandas del ice [metanfetamina]—, y aquello era básicamente luz de gas. Me angustiaba muchísimo que viniera gente a casa a chantajearnos, y ese era el trauma, así que durante las primeras semanas estaba aterrorizada pensando que alguien iba a presentarse en casa o que alguien se me acercaría por la calle o algo así, y me sentía amenazada y en peligro. También me dijo entonces que había recurrido al cibersexo porque yo no era lo bastante atrevida y que él era simplemente un tío salido que necesitaba más sexo que otros hombres, y que intentaba protegerme de sus gustos raros porque a mí no me gustaría ese tipo de sexo (FP 03).

Estaba claro que estas FP sufrían una angustia continua por no poder conocer fácilmente la verdad. Una mujer indignada contó que, tras el hallazgo inicial, «…descubrí más información y más traición solo a base de hacer de detective» (FP 08). Del mismo modo, otra dijo: «Empecé a hacer de detective y poco a poco fui descubriendo más. Fue un infierno. En pocos meses salió casi todo gracias a mis descubrimientos de detective» (FP 09). Todas las participantes transmitieron el sufrimiento insoportable que padecieron al saber que su pareja les había ocultado la verdad. Una mujer contó que antes confiaba plenamente en su marido. Pero, tras el primer descubrimiento, se sintió obligada a actuar como una detective y empezó a sospechar de todo para averiguar las cosas por sí misma, porque él no le decía la verdad sobre sus actos pasados. Prosiguió: «…Nunca había hecho esto en todo nuestro matrimonio, y le revisé el móvil por primera vez en mi vida. Revisé su cuenta de Uber, y en el historial había un burdel» (FP 11). Cabe destacar que todas las FP mencionaron aspectos del «trabajo detectivesco». En concreto, una de las FP más jóvenes reflexionó sobre su experiencia en este contexto y dijo:

…Primero descubrí que se masturbaba cuando yo estaba dormida. Miré el historial de su móvil mientras dormía y lo deduje. Unos meses después volvió a pasar. Algo dentro de mí me dijo que pulsara el botón del historial de su móvil, y ahí salió todo. Él reveló un poco. Yo siempre necesitaba saber lo que estaba haciendo (FP 12).

Las consecuencias del BT afectaron a las relaciones de las mujeres con otras personas y contribuyeron también a un aislamiento autoimpuesto. Una participante contó que sentía vergüenza y que no era capaz de recurrir a nadie. Añadió: «…su familia lo avergonzó todavía más cuando salieron las cosas. Me echó la culpa a mí porque arruinó la fachada que tenía con ellos, pero era solo una mínima parte de toda la verdad» (FP 02). El relato de otra mujer ponía de relieve la misma reticencia a expresar su sufrimiento y su sensación de deber retirarse a la soledad. Prosiguió: «con mis padres, me daba vergüenza lo que nos había pasado a mí y a mi vida. Me da pena por ellos que hayan tenido que verme pasar por esto. Me sentía avergonzada y abochornada de que él pudiera elegir hacer eso» (FP 04). La mayoría de las mujeres afectadas transmitieron haberse sentido aisladas y solas debido a la falta de transparencia social y de conocimiento sobre las CSB. Como resultado, las FP experimentaron una amplia gama de sentimientos difíciles, como una profunda vergüenza y sentimientos de desesperanza, soledad, desesperación y miedo a ser juzgadas. Una FP en esta situación describió sus experiencias personales y afirmó: «…la gente no entiende la SA, y eso hizo que me cerrara en banda porque no quería hablar con nadie» (FP 12). Conocer las CSB de su pareja masculina tuvo un coste considerable para la mayoría de las mujeres, a las que además les preocupaba que otras personas las vieran como defectuosas o culpables. Por ello se vieron empujadas aún más a la vergüenza, el aislamiento y el retraimiento. Estos sentimientos encontraron eco en la experiencia de una participante de edad avanzada, que declaró:

Después de enterarme de sus conductas, me desconecté de todo el mundo. Me daba vergüenza y cargaba con mucha vergüenza. Sentía que todo el mundo lo sabía y que podía olérnoslo encima. Me sentía sola y aislada. Me encerré en casa. No podía hablar con mi comunidad de la iglesia por miedo al estigma y a que me juzgaran (FP 09).

Por ejemplo, una FP puso de relieve esta mentalidad cuando dijo: «Antes presumía de lo genial que era mi matrimonio. Iba de sobrada con eso y con lo afortunada que era. Me da vergüenza haber estado tan orgullosa de eso. Me siento avergonzada y abochornada» (FP 11).

El grupo de profesionales del counselling confirmó los temas identificados y las afirmaciones de las FP a partir de sus observaciones y de sus interacciones terapéuticas con ellas. Retomó las afirmaciones de las parejas femeninas y señaló que las parejas afectadas

Muy a menudo tienden a ocultar estas cosas a sus amistades y a su familia, así que puede que dejen de ir a las reuniones religiosas de la iglesia porque simplemente no quieren que su familia o sus amistades las vean heridas, o porque su pareja las obliga a guardar el secreto (C 13).

Varias observaciones literales muestran hasta qué punto las experiencias relacionales vividas por las FP y sus respuestas a la SA/CSB son comparables y están conectadas. Por ejemplo, una mujer contó: «muchas cosas me disparan y… tiendo a disociarme sin más. Me siento tan dañada» (FP 02). Los relatos de otra mujer afectada sobre sus vivencias personales fueron los siguientes: «por el trauma, me quedaba como entumecida… Estaba muy estresada. Los recuerdos y el trauma que llevan asociado se te quedan sentados en el hombro y saltan de vez en cuando solo para recordarte que todavía no se han ido» (FP 07). Otra mujer reveló que luchaba contra sentimientos de duda sobre sí misma:

Me costaba quitarme la sensación de que a lo mejor me lo merecía… Ojalá no hubiera tenido que decir que no tantas veces y con un tono concreto para que él lo entendiera. Incluso ahora, aquí sentada, dudo de mí misma, dudo de mis recuerdos y dudo de todo lo que pasó, porque es muy persuasivo, y hasta que no estoy lejos de él no me doy cuenta de cosas que a lo mejor no son normales o no están bien. En el momento, es tan fácil creérselo todo y que la loca y la equivocada eres tú, por mucho que la gente de tu alrededor te dé la razón. Cuando vuelves a estar en ese agujero con esa persona, te consume, supongo… Toda mi realidad es distinta hoy en día, a veces no sé qué es real, y eso ha sido un cambio enorme (FP 02).

Otra mujer expresó sentimientos similares:

Durante todo nuestro matrimonio me sentí siempre inferior en lo sexual. Él siempre me decía que quería más sexo, así que siempre sentí que nunca estaba a la altura sexualmente. Recuerdo una vez que estaba ahí sentado intentando preguntarme cuáles eran mis fantasías, pero yo no tenía ninguna, así que me sentía siempre la ingenua inocente mientras él era el amante viril que lo sabía todo… [con el tiempo] cambió muchísimo y se fue retrayendo, pasaba mucho tiempo solo, enfadado todo el rato, odiando el trabajo, odiando la vida, nada le parecía nunca suficiente —o fluctuaba entre esas cosas negativas y mostrarse encantador y divertidísimo, porque ese es su modus operandi y así es como se libra de las cosas—. Toda su vida consistía en hacer una broma, hacerlo gracioso, hacerlo divertido, y la gente piensa que es la persona más graciosa del mundo; es una defensa. Fluctuaba entre las dos cosas. En un momento dado, recuerdo que pensé: «Me pregunto si tiene una aventura», pero no creía que pudiera, porque no tenía tiempo, y yo siempre sabía dónde estaba, o eso creía. Ni siquiera recordaba que en un momento dado empezó a desaparecer dinero de una cuenta, y le pedí explicaciones, lo cual salió mal porque se enfadó muchísimo conmigo, se puso a echarme toda la culpa y dijo que mi familia lo odiaba (FP 03).

Los engaños continuos repercutieron también negativamente en la relación íntima entre las FP y su pareja masculina, provocando un deterioro y una fractura relacionales significativos. Una mujer afectada compartió así sus experiencias:

Mi pareja nunca me hizo sentir querida ni deseada, ni que yo le importara. Todo giraba en torno a la descarga sexual… Sentía que, para ser como las mujeres que él veía en internet, tenía que interpretar un papel especial para darle la satisfacción que necesitaba, y eso me rompió todavía más, porque algunos de esos papeles que hacía no me gustaban. No me preguntó si me sentía cómoda con ello, ni me preguntó si algunos a lo mejor eran dolorosos o imposibles de hacer. Como digo, no me sentía cómoda. Eso me rompió. Sentía que allí era una cosa usada, usada para que él se desahogara (FP 01).

Otra dijo:

Me hacían pasar por la que tenía el problema, [que solo desaparecería] si fuera más abierta de mente, de un nivel superior, una «persona avanzada» que entiende que tener varias parejas sexuales es algo normal, bla, bla, bla (FP 02).

Tras el descubrimiento inicial, todas las FP contaron que la respuesta de su pareja había sido la negación y el engaño. Además, parecía que los hombres que tenían estas conductas compulsivas las consideraban a veces tan irrespetuosas e inapropiadas que ellos mismos se sentían inseguros, atemorizados y/o avergonzados, por lo que preferían seguir y engañar antes que detenerse y hacer una revelación honesta. Tras la confirmación de su pareja mediante una revelación, una mujer subrayó: «había… compartimentado2 durante tanto tiempo que ni siquiera comprendía todo lo que había hecho» (FP 09). Al parecer, se había jurado a sí mismo «llevarse todos esos oscuros secretos a la tumba» (FP 09). Tras el descubrimiento inicial, una de las FP compartió sus experiencias personales y dijo: «solo me dio una cierta cantidad de verdad, hasta que empecé a sospechar de verdad y a revisarle el móvil, y ahí me di cuenta del alcance. Le preguntaba al respecto. Mucho eran medias verdades» (FP 02). Del mismo modo, otras dijeron: «me sentí rechazada» (FP 08), o pensaban: «me estaba volviendo loca» (FP 09). Una participante, entre lágrimas, contó: «Fue una bomba tan grande de asimilar. Estoy triste» (FP 11). Asimismo, una mujer, llorando, contó que había pensado que no había más conductas ocultas tras la revelación inicial, pero eso fue antes de descubrir el engaño:

Me puse a buscar, y cada papel que encontraba lo analizaba por si tenía una contraseña o un enlace a algo. Así fue como descubrí que tenía otro nombre completo, y un correo y cosas abiertas con un nombre falso. Así que hubo un periodo… yo diría que casi tres meses, en el que no paraba de descubrir cosas sobre él, y simplemente piensas que aquello no va a acabar nunca. Ese periodo fue horrible, de no parar de descubrir cosas… Él sigue sin admitir que tenga ningún problema. Sigue siendo el tío salido que se descontroló un poco. Pero a estas alturas tengo pruebas de 47 mujeres, y tengo recibos de hoteles. He entrado en Google Maps y he podido rastrear cada uno de sus trayectos en coche… Tengo hojas de cálculo de lo que hizo, así que cada vez le resultaba más difícil fingir que no pasaba nada. (FP 03)

Para las mujeres afectadas, las consecuencias de conocer la SA/CSB de su pareja masculina fueron más allá de sus relaciones personales e influyeron también en su relación espiritual con Dios o un poder superior. Según los resultados de este estudio, las rupturas relacionales causadas por la SA/CSB vinculada al BT tuvieron también, para las mujeres afectadas, un impacto negativo significativo en las dimensiones espirituales de la relación. Incluso las que se identificaban como ateas (FP 09), agnósticas (FP 02) o decían que «no creían en Dios» (FP 02) reconocieron haber sentido al principio ira contra Dios y haber dudado de su justicia (FP 03). Una mujer reveló sentimientos de inseguridad:

Ha sido una lenta erosión de mi sentido de mí misma y de mi valía, y eso ha salido de muchas formas espirituales, y simplemente me siento desconectada e insegura de quién soy y de si valgo algo siquiera (FP 02).

Al parecer, se producen de muchas maneras crisis espirituales-relacionales complejas y potencialmente dañinas. Por ejemplo, incluso parejas íntimas femeninas que se identificaban como agnósticas o ateas refirieron sentimientos de rabia hacia Dios o un poder superior. Parecían enfadadas con Dios y se sentían tratadas injustamente. Las mujeres que vivieron un BT expresaban también con frecuencia un duelo que agravaba sus crisis espirituales. Pese a proceder de entornos demográficos relativamente diversos, las mujeres compartían muchos puntos en común en sus experiencias relacionales y espirituales. Su fe quedaba a menudo hecha añicos —en Dios o un poder superior, en la pareja masculina, en sí mismas y en otras personas—, y sentían que su espiritualidad o su fe les había fallado y las había engañado, porque Dios había permitido que se produjera la ofensa. Expresaban nociones de injusticia y de «estar enfadada con Dios» (FP 08). No llegaban a entender por qué mujeres que habían sido pilares de su iglesia o de su comunidad de fe tenían que sufrir así. Varias mujeres afirmaron creer que Dios «no va a ayudarme» (FP 02) y que, por tanto, «debe de odiarme» (FP 03), o se preguntaban «por qué mi lealtad hacia Él no es correspondida» (FP 13), lo que llevó a algunas a «alejarse de Dios» (FP 04). Muchas mujeres creyentes señalaron también que sus comunidades de fe no les habían prestado una ayuda adecuada o que habían sido claramente inútiles. En consecuencia, experimentaron una mayor sensación de alienación y desconexión espirituales. Por ejemplo, una mujer cristiana reveló:

No podía hablar con mi comunidad de la iglesia por el estigma y el juicio… Estaba física y emocionalmente inestable, y quienes se suponía que tenían que cuidarme no hicieron bien su trabajo de mantenerme a salvo… Me habría curado más rápido si hubiera tenido a mi comunidad de fe a mi alrededor (FP 09).

Una mujer expresó su insatisfacción con su pastor, que le pidió que «leyera la Biblia y perdonara» (FP 09). Otra mujer cristiana se preguntaba:

¿me convierte esto en una mala cristiana, porque me está costando perdonarlo? Porque cada vez que lo miro o cada vez que quiere sexo, me lo vuelve a recordar, y vuelvo a acordarme de que no lo he perdonado (C 08).

La gran mayoría del grupo de profesionales del counselling (incluidas las personas con ministerio pastoral, C 11, C 14 y C 15) señaló haber observado indicios de resentimiento o de alejamiento de Dios. Estas perspectivas corroboraron la información aportada por las FP. Declararon que «muchas mujeres se sienten traicionadas espiritualmente, sienten que Dios las ha defraudado» (C 04) y que, «al descubrir que las han engañado en un ámbito, puede que espiritualmente se pregunten si las han engañado también en otros» (C 06). Un profesional de la medicina que ejercía como consejero declaró además:

Los impactos espirituales serían parecidos al TEPT. Sería traumatizante, y a veces puede haber una resolución física y emocional, pero su espíritu sigue en estado de shock. Así que quedan efectos residuales de separación, rechazo, retraimiento [y] desconexión de Dios y también de otras personas (C 07).

Otra grave consecuencia relacional de la SA/CSB fue el aspecto intrarrelacional de la manera en que las mujeres afectadas se relacionaban consigo mismas y se sentían impulsadas a conductas autolesivas y/o a la ideación suicida. Un porcentaje significativo de las mujeres (66%) se había autolesionado o había pensado en el suicidio o lo había intentado. Sorprendentemente, las mujeres que se autolesionaban, deseaban morir o pensaban en el suicidio figuraban también entre las que insistían en que su pareja masculina no las había traicionado de ningún modo, ya fuera física o sexualmente o viendo pornografía y masturbándose de forma compulsiva y secreta. Por ejemplo, una FP dijo: «Tomé una sobredosis de pastillas y acabé en el hospital» (FP 11). Otra contó que descubrió que su pareja veía pornografía y se masturbaba a escondidas, igual que su padre. Declaró: «El covid y el aislamiento se me hicieron muy difíciles, y a veces me autolesionaba después de mi descubrimiento a principios de 2020. Sobre todo me daba puñetazos, y en parte era por esa desconexión de mi cuerpo, y también estaba enfadada con mi padre y con mi pareja» (FP 05). Del mismo modo, otra mujer declaró:

En 2017 tuve ese momento en el que ya no podía más con la vida y no quería seguir viviendo; tuve pensamientos suicidas, sin duda. Sentía que nadie podía ayudarme ni entenderme, así que me aislé del mundo. Pero al hacerlo me quedaron cosas sin procesar, así que decidí que ya era demasiado, que no podía más, y sí, pensé en el suicidio unas cuantas veces. Esto fue probablemente cuatro años después del descubrimiento inicial (FP 13).

Otra ramificación relacional expresada por las FP afectadas fue la tendencia compulsiva a compararse con otras mujeres y a autoobjetivarse (evaluarse en función de su apariencia). Por ejemplo, una dijo:

Creo que yo miraba a otras mujeres atractivas mucho más que él. Eso era muy difícil, y me obsesionaba muchísimo con lo que llevaban puesto y con si lo que yo llevaba era atractivo… Me obsesionaba con cómo se veían otras mujeres comparadas conmigo (FP 05).

Otra FP reconoció una tendencia a autoobjetivarse o a compararse compulsivamente con otras mujeres:

Me miraba con muchísimo asco: «Ojalá fuera esa chica, ojalá fuera así». Me di cuenta de que lo único que me faltaba era ser una persona completamente distinta. Es el hecho de no poder ser otra persona lo que te hace sentir tan desesperada. Incluso ahora, odio ver a otras mujeres como competencia. Odiaba la forma en que veía a otras mujeres. Odio mirarlas y fijarme al instante directamente en sus pechos, o las comparaciones: «Ay, qué piernas tan bonitas, tiene las piernas más bonitas que yo. Tienen más pecho; ojalá yo tuviera eso». Poco a poco llegué a ver incluso a mis hermanas como distintas, como si merecieran más que yo relaciones de amor porque eran más atractivas (FP 02).

En resumen, las FP compartieron una multitud de impactos relacionales que afectaban a su sentido de la identidad y de la seguridad relacionales. Entre las cuestiones planteadas figuraban relatos de «trabajo detectivesco» para descubrir la verdad, el engaño continuo de su pareja masculina, el aislamiento autoimpuesto, la vergüenza social y el estigma, las relaciones íntimas fracturadas consigo mismas, con la pareja, con Dios y/o con otras personas y, por último, revelaciones de autolesiones, pensamientos o intentos de suicidio y comparaciones compulsivas con otras mujeres, además de autoobjetivación, entre otras.

4 DISCUSIÓN

En consonancia con investigaciones anteriores (Courtois, 2014; Minwalla, 2014; Zitzman & Butler, 2009), el presente estudio constató que el 100% de las mujeres afectadas refirieron haber vivido un BT, una herida de apego vinculada al BT y/o diversas formas de trauma relacional (Campbell & Stanton, 2019; Steffens & Means, 2009). Las investigaciones de Atwood y Schwartz (2002), Laaser et al. (2017) y Schneider et al. (2012) descubrieron también que los impactos negativos en la pareja suelen ser los mismos con independencia del tipo de CSB o de que las actividades secretas se realicen en línea o fuera de línea; estos hallazgos se ven igualmente confirmados por este estudio. Según Laaser et al. (2017), el 60,89 % de las parejas afectadas mostraban signos de TEPT y consideraban sus experiencias extremadamente traumáticas, con independencia del tipo de traición relacional.

Según los resultados del presente estudio, las CSB tienen un efecto perjudicial comparable en las relaciones íntimas (es decir, menor confianza relacional y trabajo detectivesco) y provocan daños relacionales duraderos (es decir, aislamiento, vergüenza percibida y vergüenza social) en las parejas afectadas, ya que todas vivieron engaño, falta de honestidad y una traición de la confianza relacional. Teniendo en cuenta los diversos perfiles demográficos de las mujeres, resultó sorprendente descubrir que todas presentaban respuestas traumáticas similares. En consonancia con los resultados de Schneider et al. (2012), no parecía importar que su pareja solo hubiera participado en CSB virtuales o en interacciones en la vida real; la esencia de la traición (negación, engaño y duplicidad) y sus efectos seguían siendo evidentes. El hallazgo más importante fue que todas las mujeres describieron diversas consecuencias negativas relacionadas con el BT. El descubrimiento por parte de las mujeres de las mentiras ocultas y continuas provocó la primera fractura relacional en la relación íntima, obligándolas a empezar a investigar y a hacer de detectives (Gottman, 2011; Gottman et al., 2013).

Las desconcertantes experiencias de las mujeres afectadas, que se vieron engañadas, manipuladas, coaccionadas y burladas por su pareja masculina para preservar sus conductas secretas, hicieron que se sintieran obligadas a hacer trabajo detectivesco para restablecer la seguridad relacional y prepararse ante probables repeticiones futuras de esas conductas. Este resultado coincide con otros estudios realizados por Carnes (2018), Carnes & O'Connor (2016) y Johnson et al. (2001), que llegaron a conclusiones similares. Estos estudios sugerían que tales conductas provienen de un trauma de apego o de un daño causado por la traición o la infidelidad en las relaciones y que responden a una necesidad de protección.

La vergüenza social, la vergüenza y el aislamiento que vivieron las FP de este estudio corroboran los resultados de otros estudios (Carnes, 2018; Manning & Watson, 2008; Porges, 2018; Skinner, 2020). Según Manning y Watson (2008), «el 68% de las mujeres experimentó algún tipo de aislamiento tras la revelación o el descubrimiento de conductas sexuales problemáticas en su matrimonio» (p. 242). Sin embargo, los resultados del presente estudio mostraron que, a causa de las CSB de su pareja, el 100% de las FP experimentaron sentimientos de humillación, bochorno o soledad. Las aparentes diferencias en las tasas de prevalencia ponen de relieve la necesidad de más investigación en este ámbito, que, como señala Futrell (2021), ha recibido muy poca atención académica.

Un examen minucioso de los datos recogidos reveló que, inmediatamente después del descubrimiento/la revelación de la SA/CSB de su pareja, todas y cada una de las mujeres de este estudio —el 100%— se sintieron solas y temieron el estigma social. Este estudio confirma los resultados de Vanzant (2015), según los cuales, cuando las personas creen que falta el amor, el miedo —una respuesta natural— toma el control. Vanzant añadía que la falta de amor transmite una sensación de peligro en la vida, que lleva a la mente a crear imágenes de aislamiento y soledad. Al parecer, las participantes del presente estudio se abstenían de pedir ayuda por miedo a ser juzgadas y avergonzadas por otras personas. Más bien, se sentían obligadas a permanecer en el aislamiento y el silencio. Esto concuerda también con lo que Skinner (2020, p. 124) señalaba sobre las parejas de «adictos al sexo»:

La vergüenza es uno de sus mayores miedos; temen que los demás las juzguen por no haber actuado antes y se preguntan cómo las verán si revelan lo que está ocurriendo en su matrimonio. La vergüenza y el bochorno suelen impedir que estas personas busquen el apoyo que necesitan.

Los resultados del presente estudio indican que, tanto si decidían permanecer en la relación como ponerle fin, las mujeres traicionadas se sentían perdidas e impotentes para entender por qué se sentían atrapadas e incapaces de seguir adelante con su vida. Esto confirma la investigación de Gottman (2011), que constató que no está claro por qué las personas que viven un BT deciden no poner fin a su relación o no seguir adelante con su vida. Pese a la creencia extendida de que el trauma terminará cuando termine la relación, investigaciones anteriores indican que poner fin a la relación no hace desaparecer el dolor (Gottman, 2011; Hall, 2016). Los resultados del presente estudio, que mostraron que las mujeres que habían dejado su relación de compromiso seguían sintiéndose atrapadas, tristes e inseguras, coinciden con ello. La SA/CSB no solo representa incertidumbre, dolor y vergüenza, sino que también puede acarrear críticas e inquietud por parte de un entorno mal informado y crítico, lo que puede agravar los problemas de la relación. Según Hall (2016), las mujeres afectadas por el pensamiento retrospectivo pueden experimentar mayores sentimientos de culpa, insuficiencia y duda sobre sí mismas. Esto se debe sobre todo a que no fueron capaces de advertir antes las conductas de su pareja.

El propósito de este estudio, examinar todas las relaciones más allá de la relación íntima inmediata, parece apartarse de investigaciones anteriores. Algunas de las participantes de la presente investigación subrayaron que estar separadas no significaba que pudieran seguir adelante con su vida o que se hubieran librado del sufrimiento. Por el contrario, muchas expresaron sentirse emocionalmente atrapadas y enfrentarse a dificultades y preocupaciones adicionales. La separación también puede resultar difícil por otros factores, como la maternidad o la dependencia económica o religiosa. Estos resultados coinciden con la investigación de Black y Tripodi (2012), que constataron que poner fin a una relación causaba dificultades adicionales y experiencias desagradables a las parejas íntimas.

Además de las dificultades relativas a las relaciones de pareja, los resultados del presente estudio indican que la vergüenza, el remordimiento o una falta general de confianza pueden dañar otras relaciones con amistades, familia, colegas y comunidades de fe. Estos resultados coinciden con los de Carnes (2011), quien descubrió que muchos tipos distintos de relaciones sociales —incluidas las relaciones con amistades, familia y descendencia— se ven gravemente alteradas o incluso terminan cuando se revela la CSB de una pareja. Del mismo modo, Cohn (2014, p. 77) señaló que los vínculos entre la pareja con adicción sexual y otras personas se rompen debido, en gran parte, a «la vergüenza y el remordimiento… tanto de quien sufre como de los demás». Los resultados del presente estudio respaldan esta investigación anterior (Black & Tripodi, 2012; Carnes, 2011) y demuestran que, para las FP afectadas, la separación puede causar un nuevo trauma y dificultades nuevas e imprevistas. Sin embargo, los resultados actuales son también singulares porque muestran que el BT y las preguntas sin resolver sobre el «porqué», el «cómo» y el «qué» concreto de las conductas compulsivas persisten tras la separación, lo que contribuye a las respuestas traumáticas graves y continuas y al duelo que soportan las FP.

Un número significativo de FP (83%) afirmaron que desconocían la verdadera identidad y las verdaderas capacidades de su pareja masculina, y que se sentían desconcertadas al respecto, tras descubrir el alcance de sus traiciones y engaños. Los resultados del presente estudio fueron especialmente significativos porque las mujeres descubrieron perspectivas nuevas y sorprendentes sobre la identidad de su pareja. Lo que las mujeres percibían como un comportamiento inusual y el nuevo e inimaginable carácter de un hombre al que no conocían fueron factores determinantes de su conmoción e incredulidad. De forma similar a lo que señalaba Weiss (2020), todas las FP del presente estudio afirmaron que las mentiras y el engaño les causaron un sufrimiento considerable. El engaño vinculado a la CSB, y en particular su duración, tiene el poder de trastocar toda la confianza relacional y de desenmascarar a una pareja que, de repente e inequívocamente, se ha convertido en un completo desconocido (Seyed Aghamiri, 2023a, 2023b). Llama la atención que ningún estudio revisado por pares haya abordado hasta la fecha la sorprendente confusión, e incluso la conmoción, de las FP ante su aparente desconocimiento de la identidad oculta de su pareja, ni los vínculos correspondientes con el trauma vivido. No obstante, este tipo de doble vida o duplicidad puede ser un rasgo frecuente de la SA/CSB, lo que hace que a las parejas íntimas afectadas les resulte desconcertante y exasperante comprenderla o aceptarla cuando se revela.

En consonancia con investigaciones anteriores (Atwood & Schwartz, 2002; Carnes, 2011; Kibby & Costello, 2001; Zitzman & Butler, 2009), los resultados del presente estudio muestran que el engaño asociado a las CSB contribuye a la erosión de la confianza relacional, porque las personas pueden presentar una imagen exagerada o falsa de sí mismas cuando se entregan a «conductas de acting out» sexuales. Una de las formas en que la CSB y la naturaleza engañosa que la acompaña se han beneficiado de internet es la capacidad de este para crear nuevas identidades o acentuar los rasgos de las existentes (Carnes, 2011; Kibby & Costello, 2001). Del mismo modo, Carnes (2011) afirma que las personas pueden utilizar la tecnología digital para engañar a otras e iniciar encuentros sexuales o plantearse una relación electrónica, ocultando su identidad o presentando una falsa. Por tanto, se ha constatado que el engaño asociado a la SA/CSB tiene un impacto sustancial en la pérdida de la confianza relacional y en el cambio de la percepción general que las parejas afectadas tienen de sus hombres (Zitzman & Butler, 2009).

En consonancia con otras investigaciones, este estudio constató también que el BT vinculado a la SA/CSB contribuye a procesos de duelo complejos en la pareja, debido a las diversas pérdidas asociadas (Black, 2019; Skinner, 2015; Weiss, 2020, 2021). Aunque las mujeres afectadas de este estudio vivieron su propio sufrimiento y sus propias pérdidas, todas tenían varias cosas en común y expresaron su duelo por haber perdido:

  • su sentido de sí mismas como pareja y como amantes;
  • las características y cualidades apreciadas de su pareja tal como la percibían;
  • su existencia y su realidad anteriores;
  • la vida a la que se habían acostumbrado;
  • la certeza inquebrantable de un futuro seguro con su pareja;
  • su estabilidad mental, por la posibilidad de que su pareja masculina recayera o, peor aún, por la reticencia de su pareja a dejar las CSB;
  • el compromiso relacional y el valor de la fidelidad, por encima de todo: las mujeres afectadas de este estudio parecían haber perdido de vista el carácter sagrado de estar juntos en una díada comprometida (Carnes, 2011, 2014; Hall, 2016; Weiss, 2020);
  • la confianza en las personas y en sus relaciones (amistades, familia y otras relaciones, incluidas las que se tienen con una misma, con Dios o con un poder superior);
  • su antigua apertura a la intimidad sexual, que pasó a verse entorpecida por pensamientos intrusivos, desencadenantes, dudas sobre sí mismas y la sensación de no poder competir con las personas o imágenes con las que se relacionaba su pareja masculina;
  • la estabilidad económica;
  • unas interacciones interpersonales más relajadas y despreocupadas (con su pareja y con otras personas);
  • su estructura familiar habitual;
  • la salud, por problemas mentales, sexuales y/o físicos (por ejemplo, ITS); y
  • la estabilidad identitaria o espiritual (por ejemplo, varias mujeres cuestionaron la sinceridad de Dios y se preguntaban qué clase de Dios permitiría que se produjera una traición tan atroz).

Las comunidades de fe y la opinión pública parecen seguir manteniendo opiniones firmes, divergentes y contradictorias sobre quién es responsable de la CSB de los hombres (Barna Group, 2016; Edger, 2010; Laaser & Adams, 2019). Varias mujeres afectadas de este estudio reconocieron haber escuchado opiniones estrechas de miras e incorrectas expresadas por miembros de comunidades de fe (Seyed Aghamiri & Luetz, 2021; Weiss, 2019). Fundamentalmente, las participantes del estudio indicaron de forma recurrente que se las acusaba habitualmente de contribuir a la SA/CSB de su pareja, o incluso de agravarla, por desatender las responsabilidades esperadas de su rol de género (es decir, satisfacer sexualmente a su pareja masculina). Tales acusaciones pueden estar relacionadas con guiones culturales, sexuales y religiosos persistentes y con normas de género jerárquicas que sostienen estas actitudes acusatorias (Laaser & Adams, 2019; Hackett et al., 2016; Hastings & Lucero Jones, 2023; Laaser & Adams, 2019; Neves, 2021).

Según los resultados del presente estudio, las parejas afectadas por el BT tenían múltiples relaciones rotas, incluida la relación consigo mismas, lo que probablemente amplificó sus sentimientos de desolación y soledad y condujo a una mayor propensión a autolesionarse o a la preocupación por la ideación suicida. La tasa sorprendentemente elevada de autolesiones y de pensamientos o intentos de suicidio entre las FP puede estar relacionada con sentimientos de insuficiencia y de «no ser suficiente», relaciones rotas fuera de la relación íntima, la autoculpabilización o la culpa atribuida por otras personas, el tabú que rodea la SA/CSB, la vergüenza social, la pérdida de la confianza relacional, la conmoción ante la traición de una pareja de confianza, la imposibilidad de escapar del dolor impuesto, la vergüenza y el aislamiento, la pérdida de control y la incapacidad de detectar antes los engaños de su pareja, factores que pueden estar todos vinculados a una fijación intensificada en tales pensamientos y conductas.

Cabe señalar que las FP de hombres que tienen CSB han recibido poca atención en la literatura en lo que respecta a cuestiones como la suicidalidad y las conductas autolesivas. Los resultados de este estudio sugieren que algunas mujeres se autolesionan para desviar su atención, aliviar su sufrimiento o vengarse de sí mismas por sentirse traicionadas y/o culpables. Pese a la gravedad del tema, no se ha publicado ninguna investigación en profundidad revisada por pares que trate específicamente de las conductas autolesivas de las FP tras conocer la SA/CSB de su pareja masculina. Del mismo modo, Caron et al. (2017) constataron la escasez de estudios que investiguen la relación entre el apego en las relaciones de pareja y las autolesiones; no obstante, los estudios sobre autolesiones indican en general que las mujeres se ven más afectadas que los hombres (Motz, 2020). Como forma de represalia o como mecanismo de afrontamiento, las parejas afectadas se hacen daño de diversas maneras (como el consumo intensivo de alcohol, el consumo de drogas, comer en exceso o comer demasiado poco, las compras compulsivas o el acting out sexual), por lo general en la fase traumática inicial del descubrimiento (Hall, 2016).

Los resultados del estudio implican también que la autoobjetivación compulsiva de las FP y sus comparaciones con otras mujeres eran habituales. Sus relaciones con otras personas del mismo sexo llegaban a veces a ser poco sanas o incluso a estar basadas en el miedo. Las experiencias que relataron sugerían que estas repercusiones eran desagradables, estaban relacionadas con el trauma y eran difíciles de superar. Además, este estudio respalda las investigaciones de Schneider (2003), Schneider et al. (2012) y Skinner (2017), que descubrieron que las parejas traicionadas suelen compararse con otras personas o imágenes, lo que no hace sino agravar sus sentimientos de abatimiento o desesperanza. Según Skinner (2017), esta conducta es una respuesta traumática, cuando las mujeres se repliegan sobre sí mismas y se responsabilizan de los actos de su pareja: el 74% de las parejas traicionadas realizaban este tipo de comparación y tenían una imagen menos positiva de sí mismas. Sin embargo, los resultados del presente estudio fueron singulares en el sentido de que todas las FP (100%) refirieron efectos relacionales adversos tras el descubrimiento/la revelación de la SA/CSB de su pareja masculina.

En resumen, los resultados coincidieron con las investigaciones anteriores y fueron más allá de ellas. Aun así, varios hallazgos señalaron lagunas de conocimiento persistentes en cuanto a las consecuencias relacionales en las mujeres afectadas, como la gestión de la conmoción y el duelo vividos al tomar conciencia de la doble vida o identidad oculta de la pareja masculina, la elevada prevalencia de autolesiones y de pensamientos o intentos de suicidio, la comparación compulsiva con otras mujeres y las cuestiones de autoobjetivación, por citar algunas.

Síntesis final: implicaciones, limitaciones y oportunidades

El presente estudio constató que el descubrimiento/la revelación de la SA/CSB de una pareja íntima masculina provoca con frecuencia en las FP emociones asociadas al BT, como melancolía, ansiedad, conmoción, baja autoestima, vergüenza social, aislamiento, dudas sobre sí mismas y otras respuestas traumáticas. Además, las demás relaciones de las mujeres se veían a menudo afectadas negativamente, más allá de la relación de pareja íntima. Todas las participantes expresaron fracturas intra- e interpersonales, inestabilidad emocional, desesperanza, desolación y conmoción. Muchas de las mujeres afectadas dudaban entre permanecer en la relación —con el riesgo de una mayor incertidumbre y de desenlaces potencialmente desfavorables— o poner fin a su relación íntima.

Según el valor que concedan al perdón o su adhesión a la idea de una alianza relacional y a sus objetivos, algunas mujeres pueden optar por permanecer en su relación. La maternidad surgió como una razón para quedarse, a menudo con una satisfacción mermada. Mientras luchan por aceptar su relación tal como es, la verdad expuesta las obliga a abandonar las ideas preconcebidas que tenían sobre ella. Las revelaciones y la propia pareja masculina se convierten en fuentes de desencadenantes y de recordatorios de un pasado dudoso y de un presente inquietante. Quienes permanecieron en su relación parecían verse obligadas a renunciar a su orgullo, su dignidad y su respeto por sí mismas para vivir en el terror constante de aquello de lo que su pareja era capaz y de la probabilidad de que volviera a las mismas conductas compulsivas en el futuro.

Cabe destacar que las mujeres afectadas expresaron que sufrían más por las mentiras y el engaño de su pareja íntima que por la propia CSB; sentían que su confianza había sido traicionada en múltiples frentes al saber que su relación había estado marcada por mentiras y engaños persistentes, a menudo mantenidos durante muchos años. Una sensación de desesperanza, de soledad y de sentirse desfavorecidas por la sociedad acompañaba el duelo y la perplejidad de la mayoría de las mujeres afectadas, que no recibieron el apoyo ni la ayuda adecuados. Sus relatos compartidos sobre la aparente banalización, normalización o falta de análisis crítico de la pornografía y de las prácticas sexuales explícitas en la sociedad, así como sobre las consecuencias más significativas de estas construcciones sociales a menudo pasadas por alto, transmitían con eficacia experiencias emocionales y traumáticas complejas.

Las participantes que permanecieron en su relación tras el descubrimiento/la revelación afirmaron tener la sensación de no vivir una verdadera intimidad de pareja debido a las conductas encubiertas anteriores y al prolongado engaño de su compañero. Por el contrario, las que decidieron separarse seguían lidiando con la pérdida y el duelo, con una multitud de preguntas sin respuesta y con percepciones de traición en múltiples capas. Las mujeres afectadas que pusieron fin a su relación íntima tuvieron que afrontar además otras dificultades vitales que nunca habían previsto como mujeres solteras.

Tras el descubrimiento/la revelación de la SA/CSB, las experiencias de las mujeres revelaron una clara división entre «la vida de antes» y «la vida de después». La vida después del descubrimiento/la revelación les supuso una clara pérdida de identidad, múltiples conexiones intra- e interpersonales dañadas y un cambio repentino de realidad que se sumaba a su trauma y su conmoción. La humillación que sentían al conocer la traición se agravaba con la vergüenza de preguntarse qué más podría haber ocurrido sin que lo supieran o qué les pasaba para no haber detectado antes esas conductas, lo que acentuaba su aparente culpa y su bochorno.

Las traiciones resultaban a la vez impactantes y desconcertantes, y las llevaban a preguntarse «por qué», «qué», «cómo» y «cuándo» se habían producido esos actos. Como consecuencia, todas las mujeres sintieron que tenían que investigar y actuar como detectives para descubrir toda la verdad, porque las revelaciones de su pareja rara vez ofrecían un relato coherente y fiable. Intentar descubrir la verdad parecía un intento frenético de controlar, limitar o reducir el daño o el sufrimiento. Pero cada vez que salía a la luz un nuevo dato, se producían más conmoción y una nueva traumatización. Significativamente, según los relatos de las mujeres, ninguna de las parejas masculinas de este estudio hizo una revelación inicial voluntaria; todas las mujeres traicionadas descubrieron por sí mismas elementos de la SA/CSB de su pareja masculina. Por ello, todas y cada una de las mujeres refirieron atravesar formas de duelo y de sufrimiento vinculadas al BT. Según Victor Frankl (1985), «el sufrimiento, en sí mismo, carece de sentido; somos nosotros quienes damos sentido a nuestro sufrimiento por la manera en que respondemos a él… Fuerzas que escapan a tu control pueden arrebatarte todo lo que posees» (p. x). Las mujeres del presente estudio describieron sus experiencias relacionales vividas como un «infierno personal» (P 01) y dijeron que se habían «sentido perdidas… una cáscara… destrozadas» (P 02), que se habían sentido «fuera de control» (P 03), que aquello había sido «devastador» (P 05) y «una época traumática» (P 04), en la que estaban «sufriendo… [y] se hundieron en el caos» (P 06). Todo ello equivalía a una «experiencia increíblemente traumática… horrible» (P 07), en la que se «sentían muertas» (P 08), «conmocionadas… rotas» (P 09), «querían morir» (P 11) y se sentían «sucias» (P 11), «enfadadas» (P 12) y «con ganas de suicidarse» (P 13).

Dadas sus diversas características demográficas y las distintas CSB que habían tenido los hombres, resultó revelador descubrir que todas las mujeres presentaban respuestas traumáticas muy similares. La naturaleza de la traición (negación, engaño y duplicidad) y sus repercusiones (la devastación) parecían similares tanto si su pareja se había limitado a participar en CSB en línea como si había llegado a encuentros físicos reales. Sobre todo, las mujeres describieron el dolor y el duelo que soportaban como intolerables. El sufrimiento «llena por completo el alma humana y la mente consciente, sea grande o pequeño; se asemeja al comportamiento de un gas que, cuando se bombea en una cámara, la llena por completo, por grande o pequeña que sea» (Frankl, 2014, p. 42). Los relatos expresados por las mujeres afectadas implican que la SA/CSB se alimenta de la falta de honestidad y es un factor significativo de trauma, dolor, duelo y múltiples relaciones tensas.

Se constató que la pérdida del vínculo íntimo entre las mujeres afectadas y su figura de apego (la pareja masculina) era un factor significativo de la disminución de su sentido de la seguridad y de la realidad. Al no ser capaces de tomar una decisión definitiva, todas las FP expresaron sentirse atrapadas, como en un péndulo que oscilaba en direcciones opuestas. A la vez deseaban y temían el apego. Al conocer la verdad sobre la conducta de su pareja, todas las mujeres afectadas sufrieron pérdidas significativas y multifacéticas. Entre ellas, la percepción de sí mismas como amantes y como pareja, las cualidades y rasgos que atribuían a su compañero, su pasado, sus recuerdos y su realidad, el futuro que imaginaban, su fe y su confianza en sí mismas y en otras personas, su libertad sexual y su relación consigo mismas y con los demás. Fundamentalmente, mientras se debatían entre quedarse con su pareja o separarse, tenían que abrirse paso a través de una multitud de pérdidas, sintiéndose al mismo tiempo ansiosas, inseguras y desbordadas por la magnitud de su realidad. Se trata de un hallazgo significativo, porque arroja luz sobre la complejidad y la profundidad de los procesos de duelo y de dolor provocados por la SA/CSB.

De manera significativa, este estudio es singular porque reveló una elevada prevalencia de autolesiones, deseo de morir y pensamientos suicidas entre las FP. Al menos ocho factores contribuyeron a la aparición de autolesiones y pensamientos suicidas, entre ellos: (1) sentirse culpables por no haber visto o detenido antes las transgresiones; (2) sentirse indignas y como unas «tontas»; (3) querer escapar del dolor insoportable de la traición; (4) recurrir a las autolesiones como forma de recuperar el control y la capacidad de acción al sentirse impotentes ante lo ocurrido; (5) como medio para llamar la atención; (6) como mecanismo para expresar venganza y represalia; (7) una reacción traumática; y (8) creer que la vida no tiene sentido y sentirse abandonadas, solas y sin esperanza. Además, la elevada tasa de autolesiones y de preocupación por la ideación suicida entre las participantes de este estudio subraya la necesidad de investigaciones adicionales que examinen a fondo este tema poco explorado.

Tras el BT, las mujeres afectadas mostraban tendencias inconscientes de autoobjetivación o de comparación compulsiva con otras mujeres, que parecían constituir un mecanismo de afrontamiento y una reacción traumática. Para algunas, parecía funcionar como una estrategia desadaptativa que señalaba sus supuestos defectos y explicaba por qué su pareja había tenido que buscar placer en otra parte. Esta obsesión incómoda e inconsciente vinculada al BT implicaba que otras mujeres actuaban a menudo como desencadenantes para las mujeres afectadas. Asimismo, ponía de manifiesto un esfuerzo por racionalizar los actos irracionales de su pareja masculina y un intento de dar respuestas convincentes a sus propias preguntas incesantes.

Todas las mujeres afectadas perdieron la confianza en su propia competencia y en su propia valía. Parecían vivirlo como algo extremadamente angustioso, lo que complicaba aún más su visión de la realidad y la eficacia que se atribuían a la hora de tomar decisiones. En los relatos compartidos se apreciaban una intensa decepción consigo mismas y una falta de autoperdón, ya que el engaño continuo pasó desapercibido durante largos periodos. Su incapacidad para confiar en sí mismas y su tendencia a culparse afectaban a todas sus demás relaciones, lo que ponía aún más de relieve la necesidad de que se ocuparan de su propio proceso de sanación y de duelo. Todas las mujeres afectadas expresaron decepción y enfado consigo mismas por no haberse enterado antes de las CSB. Sin embargo, la SA/CSB parece difícil de identificar a menos que las parejas estén formadas y preparadas para reconocer sus indicios, ya que se oculta con facilidad. La SA/CSB se distingue de otras formas de adicción, como el alcoholismo, que puede reconocerse por el olor; la adicción a sustancias, que puede identificarse por conductas características; y el juego, que puede descubrirse por la desaparición de fondos. Además, la SA/CSB parece una forma de adicción singular, fácil de ocultar e indetectable en su presentación, es decir, hasta que otras personas se percatan de las señales. Dicho de otro modo, quizá porque las personas honestas no buscan ni sospechan activamente la falta de honestidad, la SA/CSB (entrelazada con la ocultación y el engaño) es difícil de detectar. Según los relatos de todas las mujeres afectadas, no eran conscientes de tales conductas y compulsiones hasta que se vieron directamente implicadas y tuvieron que vivirlas, como quien queda atrapada en una telaraña invisible.

La mayoría de las mujeres refirieron un daño grave y aparentemente irreversible a su identidad espiritual tras conocer la SA/CSB de su pareja. La pregunta del «porqué» consumía a todas las participantes afectadas, que refirieron sentirse espiritualmente desligadas de sus prácticas espirituales y de su relación con lo divino. Todas las mujeres afectadas (100%) refirieron los mismos efectos perjudiciales en sus relaciones espirituales o religiosas, con independencia de su orientación espiritual o religiosa. Además, la mayoría de las parejas afectadas creía que Dios o sus comunidades espirituales las habían abandonado y que, en general, no las apoyaban.

Es importante señalar que, tras conocer la verdad, las mujeres afectadas tuvieron que soportar también el dolor persistente de asumir el carácter oculto, desconcertante e irreconocible de su pareja masculina. Se sintieron obligadas a construir una nueva realidad a partir de sus experiencias tras conocer la verdad sobre su pareja y su relación, lo que significaba que el mundo que hasta entonces habían conocido como previsible y seguro había desaparecido. Sin embargo, el intento de reconstruir una nueva identidad para esa pareja masculina de repente desconocida y de dar sentido a lo ocurrido las dejaba aún más desorientadas y perplejas. Este hallazgo señala una laguna importante en la literatura que todavía debe abordarse.

Al principio, todas las mujeres afectadas por el BT tuvieron la sensación de estar atrapadas en un péndulo emocional que oscilaba entre el pavor y el deseo de sentirse conectadas con su pareja, lo que les impedía tomar decisiones firmes sobre sus relaciones. Además, varias mujeres expresaron que seguían cargando con un gran peso y se sentían rotas a causa de relaciones dañadas o perdidas. Sus descripciones elocuentes y detalladas dilucidaron el núcleo y el significado que sugerían que parte del dolor de algunas mujeres quizá nunca llegue a sanar del todo. En última instancia, los relatos compartidos por las mujeres afectadas revelaron que el agravio que vivieron era una forma singular de duelo: a diferencia del duelo tradicional por la pérdida de un ser querido, las mujeres afectadas sufren en silencio, sin el apoyo de otras personas que se compadezcan y empaticen sin juzgarlas. Varios testimonios recurrentes de las mujeres afectadas se hacían eco de los siguientes sentimientos:

No volveré a ser quien era. No volveré a la normalidad. No pasaré página ni olvidaré esta etapa. Y si pudiera hacer todas esas cosas, ¿no sería en cierto modo trágico? Porque, vaya si ha habido dolor y desdicha en este camino, como los hay en los caminos de todas las personas que afrontamos cambios que no hemos elegido. (Berger, 2012, p. 9)

La esencia de las experiencias relacionales vividas por las FP tras el descubrimiento/la revelación de la SA/CSB de su pareja masculina fue que perdieron una parte importante de sí mismas, incluidas su identidad y otras relaciones, que quizá puedan recuperar en el futuro, o quizá no. La unanimidad de los relatos se hacía eco del deseo de las mujeres de que la sociedad deje de trivializar la CSB y empiece a considerarla un verdadero y grave destructor de relaciones, con efectos sociales de gran alcance. Al parecer, la SA es como una terrible enfermedad que golpea a la pareja íntima desprevenida con más fuerza que a quien tiene la CSB (Seyed Aghamiri & Luetz, 2023).

5.1 Implicaciones y aportaciones de la investigación

Este estudio contribuye a la literatura al abordar lagunas de conocimiento relevantes para los grupos confesionales, los servicios de salud y las personas en lo que respecta a las experiencias relacionales de las FP afectadas por la SA/CSB de su pareja. Es una de las pocas investigaciones centradas en mujeres australianas y pone de relieve las dificultades emocionales a las que se enfrentan, como los sentimientos de aislamiento y la vergüenza social. La investigación subraya la necesidad de un apoyo grupal entre estas mujeres y revela riesgos elevados de autolesiones y pensamientos suicidas tras la revelación. Los resultados ponen de relieve posibles beneficios para las mujeres afectadas y favorecen una mayor concienciación social, animando a los hombres implicados en estas conductas a comprender su impacto en las relaciones. El estudio aboga por desarrollar intervenciones de cribado y de counselling que prioricen la seguridad y la salud de las mujeres, lo que podría mejorar tanto la comprensión teórica como la aplicación práctica en este ámbito. Por ejemplo, Griffin-Shelley (2018) enumera la confrontación con la realidad, la reducción de la vergüenza y la responsabilización entre las ventajas de la psicoterapia y de la terapia de grupo. Además, acceder al apoyo social y formar parte de un entorno grupal puede favorecer la intimidad y la madurez y reducir los sentimientos de soledad (Dahlen et al., 2008; Tirone et al., 2021). Asimismo, para abordar la SA/CSB, la TCC y el mindfulness han demostrado ser útiles tanto en formato grupal como individual (Birchard, 2018; Chandiramani, 2018; Van Gordon et al., 2016). No obstante, sigue habiendo escasez de investigación sobre las FP afectadas y sobre sus demandas terapéuticas y sus necesidades de sanación específicas.

Las estrategias eficaces para apoyar a las mujeres afectadas por la SA/CSB pasan por respetar su dignidad, abstenerse de criticar sus decisiones y ofrecer un apoyo continuado. Reconocer que las relaciones íntimas o la pareja no son la causa de la SA/CSB puede empoderar a las personas afectadas y mejorar las perspectivas de intervenciones específicas. Los resultados del estudio se dirigen también a las iglesias y comunidades de fe para que revisen sus prácticas a fin de evitar retraumatizar a las mujeres. Las organizaciones religiosas deberían crear espacios seguros y libres de juicio que validen las experiencias de las mujeres y ofrezcan una ayuda adecuada o la derivación a profesionales de la salud con especialización. La tabla 3 recoge algunas oportunidades para que terapeutas y profesionales del counselling utilicen estos resultados para desarrollar intervenciones más eficaces.

Tabla 3 — Oportunidades para que terapeutas y profesionales del counselling desarrollen intervenciones eficaces.

Oportunidades y posibles beneficios para profesionales del counselling y personas usuarias.

  • Orientar los enfoques de tratamiento. Comprender los efectos relacionales del BT en las mujeres cuya pareja presenta SA permite a la práctica del counselling crear estrategias terapéuticas adaptadas tanto para quienes tienen CSB como para sus parejas
  • Reforzar el apoyo a las parejas. El estudio subraya los impactos emocionales, psicológicos y relacionales de la SA/CSB en las parejas, lo que ayuda a la práctica del counselling a desarrollar estrategias especializadas para ayudarlas a afrontar el trauma por traición y a transitar la recuperación de la relación
  • Reducir el estigma y el aislamiento. Al validar con datos empíricos las experiencias de las parejas, los resultados de la investigación contribuyen a reducir el estigma en torno a la SA/CSB y el BT, favorecen un entorno terapéutico más acogedor y ayudan a las personas usuarias a sentirse mejor comprendidas
  • Recursos educativos. El estudio puede facilitar la creación de materiales educativos para profesionales y personas usuarias que ayuden a reconocer mejor los signos de la SA/CSB, a comprender el conjunto de impactos relacionales y a ofrecer orientaciones más claras sobre cómo buscar ayuda
  • Políticas y sensibilización comunitaria. Los resultados de la investigación pueden contribuir a los debates sobre políticas y a las iniciativas comunitarias relativas a la SA/CSB y el BT, orientando así el desarrollo de mejores recursos, redes de apoyo y medidas preventivas
  • Hacer avanzar la terapia de pareja. Comprender el impacto de la SA/CSB en las dinámicas relacionales puede enriquecer la terapia de pareja y permitir así desarrollar intervenciones centradas en reconstruir la confianza, mejorar la comunicación y restaurar la intimidad

En conjunto, esta investigación puede no solo profundizar la comprensión dentro de la profesión del counselling, sino también mejorar los resultados para las personas usuarias, ofreciendo un apoyo específico e intervenciones adaptadas que aborden la complejidad de la SA/CSB y el BT en las relaciones.

5.2 Limitaciones de la investigación

Esta investigación presenta algunas limitaciones y apunta a oportunidades para futuras investigaciones. El tamaño muestral relativamente reducido, de 27 participantes (aunque se considera amplio para la investigación fenomenológica), impone ciertos límites a la generalización. El muestreo no aleatorio y en bola de nieve puede introducir sesgos que podrían afectar a la diversidad de la muestra. Centrarse en FP australianas limita el alcance y restringe la aplicabilidad del estudio a otros contextos. Más concretamente, el estudio solo incluyó a mujeres australianas que vivían en el área metropolitana de Brisbane. Además, basarse en datos autorreferidos procedentes de entrevistas puede provocar sesgos de recuerdo. La triangulación mediante la visión de profesionales del counselling puede reflejar sesgos profesionales en lugar de validar objetivamente las experiencias de las mujeres. Por último, el enfoque fenomenológico puede pasar por alto factores sistémicos más amplios que influyen en el impacto de la SA/CSB en las relaciones íntimas, como la omnipresencia de materiales pornográficos y la facilidad con que tanto personas adultas como menores pueden acceder a ellos. Otras limitaciones son que la investigación solo recabó datos de personas en relaciones heterosexuales. Además, no se tuvo en cuenta la perspectiva de los hombres afectados por las CSB de sus parejas femeninas. Por último, las cohortes de participantes no incluían a población indígena australiana, lo que abre la posibilidad de extender esta investigación a otras poblaciones, también para investigar otras visiones del mundo y otras formas de espiritualidad. En consecuencia, varias perspectivas siguen poco exploradas y se consideran, por tanto, un terreno fértil para futuros estudios. El mundo académico, los equipos terapéuticos, la supervisión y las comunidades religiosas son solo algunos de los grupos de interés a los que esta investigación puede ayudar, ofreciendo información más específica, perspectivas singulares para el counselling y un apoyo específico durante la sanación y la recuperación.

5.3 Resumen

En definitiva, el BT produjo fundamentalmente una ruptura crítica de la confianza inter- e intrapersonal que afectó profundamente a las relaciones, las interacciones y los vínculos. La figura 1 representa las dimensiones relacionales de las experiencias vividas por las mujeres tras el descubrimiento/la revelación de la SA/CSB de su pareja masculina. En última instancia, el BT afectó negativamente a todas las participantes de la investigación: hizo añicos sus relaciones, sembró dudas y socavó su autoeficacia. Todas las mujeres afectadas empezaron a hacerse preguntas como: «¿Quién es este desconocido al que yo consideraba mi pareja?», «¿Quiénes somos juntos?», «¿Quién soy yo y cómo cargo con este secreto?», «¿Fue toda nuestra relación una mentira?», «¿Qué pensarían los demás de mí/de nosotros?», «¿Hay algo real en mis otras relaciones?», «¿A quién se lo cuento y cómo?» y «¿En quién puedo confiar y cómo?». Estas y otras preguntas similares revelan hasta qué punto el BT relacionado con la SA/CSB puede debilitar, erosionar o dañar la confianza relacional hacia una misma, hacia otras personas, hacia Dios o un poder superior y en las relaciones íntimas.

Experiencias relacionales vividas por las mujeres al descubrir la SA/CSB de su pareja.
FIGURA 1. Experiencias relacionales vividas por las mujeres al descubrir la SA/CSB de su pareja.

La participante 9 aportó la fotografía reproducida como figura 2. Dio su permiso para publicar la imagen con el fin de ilustrar que, incluso después de años de intensa terapia de pareja, sigue sintiéndose devastada y tiene un gran agujero en el corazón. La representación de la «ruptura» y la «sanación» en la imagen refleja su experiencia personal y su percepción de la sanación y la recuperación tras la confesión completa de su marido, su reconocimiento de los hechos y un periodo prolongado y continuo de reconciliación de la pareja.

[FIGURA 2 (Ilustración de «Ruptura y sanación», de FP 09) — obra artística de una participante, no reproducida aquí.]

Complexe Systémique: puntos clave

El estudio desplaza el foco: lo que hiere primero no es la conducta sexual, sino la mentira que la rodea y el descubrimiento a cuentagotas. El «trabajo detectivesco» puede leerse entonces como un intento de restablecer la seguridad del apego más que como unos celos que corregir, y la vergüenza se propaga por todo el sistema: familia, amistades, iglesia. Para la práctica clínica, cabe retener la necesidad de no convertir a la pareja en la causa de las conductas, de nombrar el duelo por las certezas perdidas, de detectar sistemáticamente las autolesiones y la ideación suicida y de desconfiar de los llamamientos tempranos al perdón. La lectura exige, sin embargo, prudencia: doce mujeres captadas a través de un centro de counselling y de grupos de doce pasos, cifras del 100% en una muestra tan pequeña, terapeutas que en parte ejercen el ministerio pastoral para la triangulación y un marco de «adicción sexual» que sigue siendo objeto de debate. Los hombres, las parejas del mismo sexo y la población indígena están ausentes. Para leer junto con el artículo sobre la decisión de seguir juntos tras una infidelidad y el artículo sobre el tratamiento de la sexualidad traumatizada.

Notas del original

1 https://icd.who.int/browse/2024-01/mms/en#1630268048.

2 La compartimentación es un mecanismo psicológico de defensa que el cerebro utiliza para mantener fuera la información no deseada (Clifford et al., 2019).

Agradecimientos. La autoría agradece a todas las personas participantes en la investigación por haber compartido generosamente sus experiencias y perspectivas. Una mención especial de agradecimiento a la participante 09, que tomó y compartió la fotografía reproducida como figura 2.

Financiación. El Alphacrucis University College financió la transcripción de las entrevistas con las personas participantes. Los gastos de procesamiento del artículo (APC) para la publicación en acceso abierto de este artículo están financiados por la University of the Sunshine Coast a través del Council of Australian University Librarians (CAUL).

Declaración de conflicto de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses relevante para el contenido de este artículo.

Aprobación ética. Este estudio se llevó a cabo conforme a las directrices del National Statement on Ethical Conduct in Human Research (2007) National Statement (2007), elaborado conjuntamente por el National Health and Medical Research Council (NHMRC), el Australian Research Council (ARC) y Universities Australia, y publicado por el Gobierno australiano (2007) https://www.nhmrc.gov.au/about-us/publications/national-statement-ethical-conduct-human-research-2007-updated-2018 (consultado el 19 de mayo de 2023). El estudio fue aprobado por el Alphacrucis Human Research Ethics Committee (HREC n.º EC00466) el 31 de agosto de 2020 (grupo de participantes 1: parejas femeninas) y el 1 de junio de 2021 (grupo de participantes 2: terapeutas).

Consentimiento informado. Se obtuvo el consentimiento informado de todas las personas participantes incluidas en el estudio. Con efecto a partir del 1 de enero de 2024, el National Statement on Ethical Conduct in Human Research 2007 (actualizado en 2018) quedó derogado y actualizado, por lo que el estudio aplicó las directrices éticas del National Statement de 2023. https://www.nhmrc.gov.au/about-us/publications/national-statement-ethical-conduct-human-research-2023 (última consulta el 19 de octubre de 2024).

Consentimiento para la publicación de la imagen. La autoría afirma que la participante (FP 09) dio su consentimiento informado para la publicación de la figura 2.

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Traducción no oficial al español de Compulsive sexual behaviours and relational consequences: A phenomenological study on intimate female partner impacts, de Fakri Seyed Aghamiri, Johannes M. Luetz y Karenne Hills, Counselling and Psychotherapy Research, vol. 25, n.o 1, artículo e12850 (2025), doi: 10.1002/capr.12850, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Esta es una traducción no oficial del artículo original «Compulsive sexual behaviours and relational consequences: A phenomenological study on intimate female partner impacts», publicado en Counselling and Psychotherapy Research (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Seyed Aghamiri, F., Luetz, J. M., y Hills, K. (2025). Compulsive sexual behaviours and relational consequences: A phenomenological study on intimate female partner impacts. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/compulsive-sexual-behaviours-and-relational-consequences (Obra original publicada en 2025 en Counselling and Psychotherapy Research, 25(1), e12850 (2025); republicada en 2025 por Counselling and Psychotherapy Research, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/capr.12850)

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