Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution-Focused Brief Therapy · Artículo de posición
La terapia breve centrada en soluciones afirma ser un enfoque (conceptualmente) sencillo; sin embargo, los intentos de definirla no lo son. Este artículo sostiene que, con el auge de los enfoques «basados en fortalezas» y en la resiliencia, ha resultado fácil que la definición de la terapia breve centrada en soluciones se diluya o se amplíe casi hasta perder todo significado. El artículo explora algunas de las cuestiones que plantea la construcción de una definición del enfoque y propone algunas características necesarias.
Traducción no oficial al español del artículo original Confessions of an Unashamed Solution-Focused Purist: What Is (and Isn’t) Solution-Focused?, de Michael Durrant, publicado en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 2, n.º 1 (2016), doi: 10.59874/001c.75114, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, con la adición de intertítulos, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Otras cosas pueden ser muy útiles… y puede que yo las respalde… pero no las considero «centradas en soluciones».
Michael Durrant
A menudo la gente me dice, refiriéndose a las cualidades positivas de algún programa o idea concretos: «y… ¡este sí que es un programa REALMENTE centrado en soluciones!». Después suelen mostrar cierta decepción cuando no doy muestras de compartir su entusiasmo. Casi sin excepción, se trata de un programa o una idea que apoyaría con gusto y recomendaría con mucho gusto… SIN EMBARGO, muy a menudo, mi opinión es que NO es centrado en soluciones.
Entonces, ¿qué hace que algo sea «centrado en soluciones»?
Hay un problema con la palabra «soluciones» en el nombre de nuestro enfoque. En la mayoría de las lenguas, la palabra «solución» implica la palabra «problema». Es decir, una solución es la solución de un problema. Sin problema, no hay solución. ¡Así funciona en matemáticas!
Consulté a mi médico por un problema de salud concreto. Me dijo que «la causa principal es tener más de 50 años». ¡Poco podemos hacer al respecto! Y añadió: «Pero no nos centremos en lo que puede haberlo causado… eso no podemos resolverlo… centrémonos, en cambio, en lo que hay que hacer». A continuación me explicó todo lo que tenía que hacer para «resolver» ese problema concreto (o… al menos… controlarlo). Eso incluía tomar cierta medicación que me recetó.
Mi gestoría se llama Sydney Financial Solutions. Su trabajo se centra en cómo maximizar los ingresos, reducir los impuestos o algún otro objetivo que siempre parece escapárseme. Con ese fin, ofrecen asesoramiento y pericia. Si les planteo un problema financiero concreto, se encargarán fielmente de encontrar una solución. Investigan la legislación fiscal, recurren a su experiencia y sabiduría, y me dicen con todo detalle lo que tengo que hacer.
En ambos casos, si hago lo que me dicen quienes me asesoran como expertos, probablemente mi dilema concreto se resolverá… y probablemente estaré feliz. En ambos casos, yo tengo el problema… y QUIENES ME ASESORAN me dan la solución. Tanto mi médico como mi gestoría me dirían probablemente que se centran en las soluciones y no en los problemas.
Centrarse en las soluciones encaja bien con las ideas modernas de «ponerse manos a la obra», «avanzar», «no quedarse atascado en el pasado», «mirar hacia delante, no hacia atrás»… son exhortaciones habituales en el léxico actual del desarrollo personal.
«Soluciones» se ha convertido en una palabra de moda.
Hay quien me ha dicho: «Yo me centro en soluciones… no pierdo el tiempo con todo eso de la infancia, ¡te digo directamente cuál es la solución!». En términos de lenguaje, es perfectamente razonable. Esa persona se centra en la solución y no en el problema. Sin embargo, la mayoría de quienes practican la terapia centrada en soluciones no considerarían que un enfoque del tipo «¡te digo directamente cuál es la solución!» encaje con lo que entendemos por centrado en soluciones.
Otras personas me han dicho, en reuniones: «Seamos centrados en soluciones… hagamos una lluvia de ideas sobre lo que vamos a HACER». Lo que se da a entender aquí es que, por centrarnos en lo que vamos a hacer en lugar de analizar el problema, de algún modo estamos siendo «centrados en soluciones». Sin embargo, eso no encaja con mi idea de lo que constituye lo centrado en soluciones.
En 1997, de Shazer y Berg propusieron una «definición» de la terapia breve centrada en soluciones y sugirieron cuatro «rasgos característicos» del enfoque.
de Shazer & Berg, 1997, p. 123
(1) En algún momento de la primera entrevista, la persona terapeuta hará la «pregunta del milagro».
(2) Al menos una vez durante la primera entrevista y en las siguientes, se pedirá a la persona consultante que puntúe algo en una escala de «0 → 10» o de «1 → 10».
(3) En algún momento de la entrevista, la persona terapeuta hará una pausa.
(4) Tras este intermedio, la persona terapeuta dirigirá a la persona consultante algunos elogios, a los que a veces (con frecuencia) seguirá una sugerencia o una tarea para casa (a menudo llamada «experimento»).
Además, sugieren: «Una vez que se da a una persona observadora ingenua una descripción de estas cuatro características, su presencia o ausencia puede constatarse fácilmente. Si falta alguna o todas, entonces… tenemos que concluir que la persona terapeuta no está practicando la SFBT» (p. 123).
Así pues, su definición se basaba únicamente en la presencia o ausencia de determinadas técnicas. de Shazer y Berg dejan claro que se trata de una «definición para la investigación» de la SFBT y que el trabajo clínico puede ser más flexible y seguir considerándose SFBT; aun así, su mensaje es claro.
Sin embargo, enseguida nos encontramos con un problema. La experiencia anecdótica sugiere que muchas personas terapeutas que se describen como centradas en soluciones no hacen sistemáticamente una pausa (Huber & Durrant, 2014). Iveson, George y Ratner —el equipo de BRIEF en Londres— afirman que, deliberadamente, no hacen pausa ni dan una sugerencia al final de la sesión, y que no formulan sistemáticamente la pregunta del milagro (Shennan & Iveson, 2012). Mucha gente en el mundo de lo centrado en soluciones describiría su práctica como plenamente centrada en soluciones; sin embargo, la mayor parte de su trabajo no incluye tres de las cuatro características de de Shazer y Berg. ¿Nos dice esto más sobre la naturaleza del trabajo de BRIEF, o más sobre la utilidad de una definición basada únicamente en la presencia o ausencia de determinadas técnicas, sobre todo si reconocemos que los modelos terapéuticos evolucionan y que la propia terapia breve centrada en soluciones ha sido descrita como un «enfoque en evolución» (Trepper, Dolan, McCollum & Nelson, 2006)?
La definición de la SFBT para la investigación adoptada por la European Brief Therapy Association (Beyebach, 2000) especifica que la persona terapeuta PUEDE hacer una pausa, pero sigue incluyendo la pregunta del milagro y los elogios de final de sesión entre los «requisitos mínimos» que deben estar presentes. Así, esta definición es algo menos restrictiva; sin embargo, sigue definiendo el enfoque por referencia a la presencia de determinadas técnicas.
McKergow y Korman (2009) comentan: «Gran parte de la literatura existente sobre la SFBT se ha centrado, comprensiblemente, en describir lo que hacen las personas terapeutas centradas en soluciones [y] en las técnicas que utilizan…» (p. 35).
de Shazer (1991) afirmó, en una frase célebre, que la tarea de la terapia centrada en soluciones es «permanecer en la superficie» en lugar de «excavar» en busca de supuestos significados más profundos. McKergow y Korman (2009), aun estando de acuerdo con la afirmación de de Shazer, admiten que hablar de la terapia breve centrada en soluciones únicamente en términos de lo que hacen las personas terapeutas ha contribuido a que haya quien vea el enfoque como simplista o ingenuo.
Miller y de Shazer (2000) reconocen ir más allá de centrarse solo en lo que hacen las personas terapeutas: «Lo distintivo de la terapia centrada en soluciones abarca tanto las estrategias prácticas que se utilizan en la interacción con las personas consultantes como las tradiciones intelectuales en las que se apoya para orientarse ante los problemas personales y el cambio en terapia» (p. 5), y describen su trabajo como un trabajo que pone de relieve «tanto los aspectos prácticos como los intelectuales».
Por lo tanto, ¡no rechazaré la afirmación de que algo es centrado en soluciones basándome únicamente en qué técnicas centradas en soluciones concretas están (o no están) presentes!
No obstante, no creo que esto signifique que cualquier cosa que afirme ser centrada en soluciones deba poder adoptar esta etiqueta.
Tras la muerte de de Shazer y de Berg, hubo en algunos sectores una sensación de «uf… ahora podemos aflojar el rigor de la definición».
McKergow (2016) señala que hay quien afirma que «si ayuda a la persona consultante, debe de ser centrado en soluciones». Sugiere que una definición tan amplia acaba por no ser útil. Bannink sugiere que la SFBT debería verse como una forma de terapia cognitivo-conductual (CBT). No veo el sentido de esta afirmación. Aunque a veces pueda haber algunas similitudes en lo que hace la persona terapeuta, los supuestos fundamentales de la SFBT y de la CBT están en conflicto fundamental (Johnsen, 2014). McKergow califica de «extravagante» esta descripción de la SFBT como una forma de CBT (McKergow, 2016). Además, plantea la cuestión de si resulta realmente útil difuminar las distinciones entre enfoques.
A partir de la observación de McKergow (2016), sostengo que «si ayuda a la persona consultante, debe de ser centrado en soluciones» NO ayuda a aclarar qué es lo que creemos que hacemos. Si afirmo practicar la terapia cognitivo-conductual, supongo que es útil tener claro lo que hago, y qué es lo que hago que lo convierte en «cognitivo-conductual» y no en otra cosa (aunque esa otra cosa sea realmente útil). De hecho, Gaudiano (2008) señala como características de la CBT su «enfoque manualizado» y el hecho de que el enfoque haya sido «codificado».
Parte de la razón de ser del lanzamiento del Journal of Solution-Focused Brief Therapy fue que una revista de nivel académico podía (y debía) empezar a decidir que ciertas contribuciones se consideraban —o no— centradas en soluciones… aunque siguieran siendo valiosas desde el punto de vista intelectual, clínico y práctico.
Así que… eso no significa (en mi mundo) que cualquier cosa que se afirme centrada en soluciones deba considerarse como tal.
McKergow y Korman (2009) se han atrevido a proponer lo que NO es centrado en soluciones. Concluyen: «Nuestra visión de la SFBT es que la terapia centrada en soluciones no utiliza ni se apoya en la mayor parte de la teoría psicológica que otras tradiciones terapéuticas dan por sentada» (p. 35).
Comentan que la historia del desarrollo de la SFBT ha sido una historia de aplicación de la navaja de Ockham y que la literatura centrada en soluciones siempre se ha esforzado por hacer que la descripción de lo que hacemos sea lo más sencilla posible.
«La SFBT puede verse como una forma de práctica que ayuda a las personas consultantes a simplificar su vida. Lo hace simplificando la manera en que terapeutas y consultantes hablan juntos de la vida, y ayudando a las personas consultantes a centrarse en lo que dicen que es importante y útil para ellas y a prestarle atención» (p. 38).
Así pues, una de las cosas que, según sugieren, la SFBT NO hace es apelar a supuestos mecanismos o entidades psicológicas internas. Entre los «mecanismos internos supuestos» que citan figuran no solo los «rasgos de personalidad», las «actitudes» y las «debilidades», sino también las «fortalezas» y (implícitamente) la «resiliencia».
Dejan claro que la terapia centrada en soluciones puede optar por hablar con las personas consultantes de cosas como las «fortalezas»; sin embargo, sugieren que la SFBT no concibe las «fortalezas» ni la «resiliencia» como cosas que haya que cambiar, desarrollar, cultivar o fortalecer. Sugieren que pensar que nuestro papel consiste en cambiar, cultivar, construir o desarrollar «fortalezas» o «resiliencia» «… nos lleva de inmediato a hacer en terapia algo que no es centrado en soluciones. Esto distingue a la SFBT de otros modelos» (p. 40).
McKergow y Korman dejan claro que algunas de estas otras maneras de pensar pueden muy bien ser útiles, y podrían fomentarse… sin embargo, en aras de la claridad, no deberían describirse como «centradas en soluciones».
El enfoque de fortalezas (Strengths Approach; Rapp, 1998), o la perspectiva de las fortalezas (Saleebey, 1992), ha supuesto un cambio importante en la manera de pensar nuestro trabajo en el ámbito de los servicios sociales y humanos. De hecho, la expresión «basado en fortalezas» es casi omnipresente en la autodescripción de todas las entidades no gubernamentales de protección a la infancia y a la familia de Australia y Nueva Zelanda. La manera de hablar de gran parte del personal de estas entidades sugiere que el enfoque de fortalezas y el enfoque centrado en soluciones son una misma cosa.
Probablemente, las dos organizaciones de Australia más asociadas públicamente al enfoque de fortalezas han sido St Luke’s Family Services, en Bendigo (VIC), y el Family Action Centre de la University of Newcastle (NSW), que organizó las decisivas conferencias australianas sobre las fortalezas familiares (Australian Family Strengths) en la última década.
Graeme Stuart, del Family Action Centre, afirma: «La perspectiva de las fortalezas y los enfoques basados en fortalezas ofrecen a los servicios maneras de trabajar centradas en las fortalezas, las capacidades y el potencial, más que en los problemas, los déficits y las patologías» (Stuart, 2012).
Saleebey, una de las figuras fundadoras del enfoque de fortalezas (1992, p. 15), sugiere que el enfoque de fortalezas no es un modelo de práctica, sino más bien una «recopilación de principios, ideas y técnicas». Más que un modelo de prestación de servicios, el «enfoque de fortalezas» es un marco o un conjunto de creencias y valores que orientan la práctica. McCashen (2005) define el enfoque de fortalezas como un «enfoque de las personas» alternativo, «que depende principalmente de actitudes positivas acerca de la dignidad, las capacidades, los derechos, la singularidad y los aspectos comunes de las personas» (p. v).
Así pues, yo diría que el enfoque de fortalezas es una «postura» o una «posición» que adoptamos, más que un modelo de práctica o un «mapa» coherente que pueda guiar nuestro trabajo con las personas consultantes.
Silberberg (2001) advierte del riesgo de que un enfoque «basado en fortalezas» se convierta en un enfoque que identifica las cualidades de las familias «fuertes» y luego las prescribe… o que «entrena» a las familias consideradas carentes de alguna fortaleza concreta. «En lugar de enseñar a las familias un conjunto de prácticas de fortaleza, nuestra tarea consiste en facilitar a las familias el proceso de identificar sus propias fortalezas» (Silberberg, 2001, p. 55).
Esto se asemeja al énfasis del proyecto de resiliencia de La Cima Middle School (Oddone, 2002), un proyecto que, en un centro escolar grande, registró una reducción del 90% de los problemas de drogas y alcohol y de los problemas de violencia, además de un aumento significativo del rendimiento académico, a lo largo de cinco años de aplicación del «pensamiento de la resiliencia».
En La Cima se ponía el énfasis en formar al profesorado para preguntarse, ante cada estudiante, «¿De qué manera particular muestra su resiliencia?» en lugar de «¿Es resiliente?». Es decir, el proyecto partía del supuesto de que todo el alumnado es resiliente, y de que el personal debe identificar las maneras particulares en que esa resiliencia se manifiesta. Esto contrasta claramente con un enfoque que pregunta «¿Hasta qué punto es resiliente?» (o «¿ES resiliente?»), y en el que la tarea pasa entonces a ser promover o aumentar la resiliencia.
La pregunta que mide
«¿Hasta qué punto es resiliente?»
La pregunta que describe
«¿De qué manera particular muestra su resiliencia?»
Iveson (2008) señala el problema de centrarse en las fortalezas (al margen de que sean la reificación de conceptos muy abstractos). Sugiere que, en cuanto nos centramos en una fortaleza concreta —«tenía mucha fuerza de voluntad», «fui muy valiente», etc.— y en aprovecharla, corremos el riesgo de restar importancia a los momentos en que esa fortaleza no parecía estar presente y, aun así, la persona logró salir adelante.
Así pues, sugiere que la terapia breve centrada en soluciones se centra más útilmente en «¿qué HIZO para afrontar esto / lograrlo / superarlo?» que en «¿qué nos dice esto de su fortaleza?». Contrapone una descripción detallada de la acción exitosa a la identificación de una entidad supuesta (la «fortaleza»).
Por ejemplo — Evan George, comunicación personal, 18/8/2016
Terapeuta — ¿Qué le hizo falta para conseguirlo?
Consultante — Supongo que mucha fuerza de voluntad.
Terapeuta — ¿Y qué se vio haciendo, al enfrentarse a esa situación, que surgiera de esa fuerza de voluntad [fortaleza]?
[Respuesta con muchos detalles]
Terapeuta — Hábleme de alguna vez en que consiguió actuar así aunque no sintiera esa fuerza de voluntad dentro de usted.
Además, gran parte de la literatura fundacional sobre el enfoque de fortalezas no propone ningún modelo terapéutico concreto. De hecho, yo diría que se podría adoptar la perspectiva de las fortalezas y luego practicar la terapia breve centrada en soluciones, la terapia narrativa, la indagación apreciativa u otros enfoques.
En los primeros tiempos en que St Luke’s exploraba un enfoque de fortalezas familiares, su personal recibió una formación completa en terapia breve centrada en soluciones (advertencia: tuve el privilegio de impartir esa formación). Así, su desarrollo de un enfoque de fortalezas y el de la terapia breve centrada en soluciones se entremezclaron.
McCashen propone el «enfoque de columnas» (Column Approach), en cinco pasos, para trabajar con las personas consultantes. Sugiere que «los pasos sirven de guía para aplicar el enfoque de fortalezas a una cuestión» (2005, p. 48). Sus dos primeros pasos son:
Una persona practicante «purista» de lo centrado en soluciones sostendría que el paso 1 NO es esencial y, de hecho, podría no ser necesario en absoluto. El paso 2 procede directamente del léxico centrado en soluciones; sin embargo, varios enfoques «de fortalezas» no se guían principalmente por una orientación hacia el futuro o hacia los resultados.
Así pues, yo diría que McCashen ha detallado una manifestación del enfoque de fortalezas, pero que ha combinado el enfoque de fortalezas y el enfoque centrado en soluciones de un modo en que no lo ha hecho ninguna de las figuras fundadoras del enfoque de fortalezas.
Russel Deal, figura clave en el desarrollo del trabajo basado en fortalezas en St Luke’s, comenta: «cuando Wayne escribió The Strengths Approach, desconocíamos la obra de Saleebey. Sigue siendo un enorme descuido» (comunicación personal, 22/8/2016).
Evan George, de BRIEF en Londres, distingue entre «SF» y «sf». Dice: «El trabajo solo puede ser SF cuando se basa en la respuesta de la persona consultante a la pregunta de las “mejores esperanzas”. La mayoría de la gente, por supuesto, es sf: utiliza muchas de las técnicas, pero, por la razón que sea (y las hay buenas), determina por sí misma la dirección del trabajo» (comunicación personal, 18/8/2016).
Las «mejores esperanzas» son la versión de BRIEF de la pregunta «¿cómo sabrá que hablar conmigo le ha resultado útil?», una pregunta que orienta de inmediato la entrevista de terapia o de coaching hacia el RESULTADO deseado (Korman, 2004).
He oído decir a colegas: «Yo me centro en la persona consultante… siempre empiezo preguntándole de qué cree ella o él que sería útil que habláramos». Yo diría que esto NO es «centrarse en la persona consultante»… en realidad se trata de centrarse en la sesión [de terapia]. Es preguntar «¿de qué deberíamos hablar aquí?» en lugar de preguntar «¿en qué le gustaría que su vida fuera diferente cuando salga de aquí?».
Así pues, George sugiere que nuestra conversación solo es centrada en soluciones si empieza explorando en qué quiere la persona consultante que las cosas sean diferentes.
Por lo tanto, yo diría que nuestro trabajo es «centrado en soluciones» si (y solo si):
1
Empieza con alguna versión de «¿Cómo sabrá que nuestra conversación ha sido útil?» o «¿Cómo espera que el hecho de hablar juntos marque una diferencia en su vida [su trabajo, su matrimonio, etc.]?».
2
Está orientado esencialmente al futuro (pregunta del milagro u otra pregunta que construya una descripción detallada del futuro preferido de la persona consultante).
3
Explora en qué momentos la persona consultante ya ha logrado alcanzar aspectos de su futuro preferido.
4
No da por sentado que la persona terapeuta sabe lo que la persona consultante tiene que hacer (para resolver su problema, para construir resiliencia, para aprovechar sus fortalezas, etc.).
Estos pasos no tienen por qué seguir necesariamente este orden.
Otras cosas pueden ser muy útiles… y puede que yo las respalde… pero no las considero «centradas en soluciones».
Nota del original
1. Agradezco a Mark McKergow y a Evan George sus comentarios sobre versiones anteriores de este manuscrito.
Sobre la autoría
Michael Durrant es Associate en la Faculty of Education and Social Work de la University of Sydney; dirige el Brief Therapy Institute of Sydney y es responsable de la edición de esta revista.
Correo electrónico: michael@briefsolutions.com.au
Referencias
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de Shazer, S., & Berg, I. K. (1997). ‘What works?’ Remarks on research aspects of Solution-Focused Brief Therapy. Journal of Family Therapy, 19(2), 121–124.
Gaudiano, B. A. (2008). Cognitive-Behavioral therapies: Achievements and challenges. Evidence-Based Mental Health, 11(1), 5–7. http://doi.org/10.1136/ebmh.11.1.5
Huber, F., & Durrant, M. (2014). The break (and summary) in Solution-Focused Brief Therapy: Its importance and client experiences. Journal of Solution-Focused Brief Therapy, 1(1), 63–80.
Iveson, C. (2008). Strengths: How useful are they in solution focused practice? Solution News, 3(2), 8–10.
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McKergow, M., & Korman, H. (2009). Inbetween – Neither inside nor outside: The radical simplicity of Solution-Focused Brief Therapy. Journal of Systemic Therapies, 28(2), 34–49.
Miller, G., & de Shazer, S. (2000). Emotions in Solution-Focused Therapy: A re-examination. Family Process, 39(1), 5–23.
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Artículo original Confessions of an Unashamed Solution-Focused Purist: What Is (and Isn’t) Solution-Focused?, de Michael Durrant, publicado en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 2, n.º 1 (2016), doi: 10.59874/001c.75114, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial; el texto se ha traducido y maquetado para su lectura en línea, con la adición de intertítulos. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «Confessions of an Unashamed Solution-Focused Purist: What Is (and Isn’t) Solution-Focused?», publicado en Journal of Solution-Focused Brief Therapy (2016) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Durrant, M. (2016). Confessions of an Unashamed Solution-Focused Purist: What Is (and Isn’t) Solution-Focused?. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/confessions-of-an-unashamed-solution-focused-purist-what-is-and-isn-t-solution-focused (Obra original publicada en 2016 en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 2, n.º 1; republicada en 2023 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/75114)
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