Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution-Focused Brief Therapy · Entrevista
Veinticinco años de práctica centrada en soluciones, desde una consulta en la que se atiende a niñas, niños, adolescentes y familias hasta el trabajo de campo tras los desastres. Michael Durrant invitó a Cynthia K. Hansen a volver la vista sobre ese recorrido: el descubrimiento del enfoque en 1988, los años junto a Insoo Kim Berg y Steve de Shazer, y los diez elementos esenciales que hoy lleva consigo sobre el terreno.
Traducción no oficial al español de la entrevista original From school psychology to disaster recovery: A journey of encountering resilience and continually being surprised by peoples’ own solutions. An interview with Cynthia K. Hansen, de Michael Durrant, publicada en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 2, n.º 1 (2016), doi: 10.59874/001c.75116, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, con intertítulos añadidos y la corrección de algunas erratas tipográficas evidentes del original impreso, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Una nota entre corchetes firmada «Complexe Systémique» señala una fecha que no concuerda con la cronología de la entrevista. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autora y el autor ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Mis interacciones con las personas partían siempre de un profundo respeto por lo que habían sido capaces de hacer en medio del terror.
Cynthia K. Hansen
Michael Durrant presenta a Cynthia Hansen
La Dra. Cynthia Hansen, psicóloga clínica, cuenta con más de 25 años de experiencia como profesional centrada en soluciones en contextos muy diversos: desde la atención a niñas, niños, adolescentes y familias en un marco terapéutico «típico» hasta el trabajo de campo en respuesta a desastres como el tifón Pongsona, el 11-S y el huracán Katrina. Actualmente trabaja en la Office of the Assistant Secretary for Health, tras haber pasado ocho años en la Office of the Assistant Secretary for Preparedness and Response del US Department of Health and Human Services, y antes fue asesora especial en prevención del suicidio en la US Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA). Invité a Cynthia a reflexionar sobre su recorrido centrado en soluciones.
Nota que acompaña al título del artículo
Este artículo recoge las reflexiones personales de Cynthia Hansen; ninguna de estas observaciones debe interpretarse como un respaldo oficial a ningún producto, persona o servicio, y no pueden citarse ni reproducirse con el fin de afirmar o dar a entender que el HHS o el Gobierno de Estados Unidos respaldan o aprueban algún producto, persona o servicio.
¿Desde cuándo trabajas terapéuticamente con personas…? ¿Cuáles fueron las fuerzas que impulsaron tu primer trabajo con ellas?
Trabajo terapéuticamente con personas desde principios de los años ochenta. Durante muchos años lo hice como paraprofesional: consejera entre pares en la universidad, educadora en un hogar terapéutico de acogida y auxiliar psiquiátrica en una unidad de hospitalización. Empecé los estudios de posgrado en 1981 e hice el doctorado en Psicología Clínica en la Universidad de Arkansas. En esos años, mis principales influencias iban desde las teorías del desarrollo infantil anómalo hasta los enfoques sistémicos del grupo del MRI de Palo Alto. Recuerdo que lo que más me interesaba era la terapia de sistemas familiares, los enfoques sullivanianos para comprender el desarrollo y el libro de Paul Watzlawick sobre el cambio de segundo orden. Y, sobre todo, era muy pragmática. Las personas y las familias que atendía en Arkansas a menudo no cumplían ninguno de los criterios de tratamiento sobre los que leía en mis estudios, ni podía esperar que acudieran a sesiones semanales, pero ahí estaban, en mi despacho, pidiendo ayuda. Tuve una supervisión excelente, que me enseñó a ajustar la teoría del cambio a las personas que tenía delante.
Yvonne Dolan me entrevistó una vez sobre los indicios de que yo pudiera ser una terapeuta centrada en soluciones antes de conocer la TBCS. Le hablé de dos situaciones clínicas que reflejaban mi manera de pensar. La primera fue la de una familia de varias generaciones que viajó en coche hasta la clínica porque había oído que el incesto podía ser una de las razones por las que un bebé había nacido con problemas del desarrollo. Querían ayuda para resolver ese problema en la familia. Como en la sala había tanta gente, y tantas generaciones, el equipo terapéutico decidió dividir a la familia en pequeños subgrupos para elaborar un plan. Recuerdo que la decisión más importante en la que se pusieron de acuerdo las tres generaciones presentes fue cómo reorganizar quién dormía en qué cama. Me llamó la atención que fuera una medida tan práctica, generada por las propias personas consultantes y esencial para cambiar la dinámica familiar; y, en definitiva, mucho más práctica que lo que había ideado el equipo profesional. Para quien lea esto con inquietud: sí, los servicios de protección de menores intervinieron.
Otra persona que vino a verme decía oír voces, pero no presentaba ningún otro síntoma de psicosis. Le hice algunas preguntas sobre qué creía que le ayudaría más con las voces, y me dijo que probablemente le vendría bien dormir bien una noche en el hospital. Resultó que no tenía hogar y sabía que lo ingresarían si decía que oía voces. En lugar de un diagnóstico psiquiátrico, elaboramos juntos un plan para que pudiera dormir bien más a menudo de lo que conseguiría con un ingreso hospitalario.
«Dormir bien una noche» me parece enseguida una formulación de objetivo muy al estilo de De Shazer, porque vuelve de inmediato completamente irrelevante la cuestión de si la persona es o no realmente psicótica.
Totalmente… y, una vez más, práctica. Durante años, aquel joven pasaba a verme sin cita para hablar de cómo se las arreglaba con el alojamiento, el dinero y las relaciones, y aprendí mucho sobre la resiliencia y la independencia. Hoy, mirando atrás, veo lo centrada en soluciones que era por naturaleza.
¿Cuándo entraste en contacto por primera vez con el enfoque centrado en soluciones?
En 1988 trabajaba como psicóloga escolar y vi el folleto de un taller sobre el tratamiento de las adicciones. Llegaba en el momento justo para cumplir con mis requisitos de formación continua, y además buscaba formarme más en el tratamiento de las adicciones, así que me inscribí. Enseñaban Insoo y Steve. A media mañana del primer día, en la pausa, ya estaba devolviendo llamadas a colegas, entusiasmada con lo que estaba aprendiendo. Fue como si alguien levantara la pantalla que hacía de mis interacciones con las personas consultantes acontecimientos ad hoc, guiados por una mezcla de teorías académicas del cambio y de realidades prácticas, para mostrar el patrón subyacente que podía conducir a un cambio real. Hoy pienso en aquel día y todavía recuerdo la emoción de sentir por fin que un enfoque terapéutico resonaba conmigo y me iba bien. Por suerte, aquel día conocí a algunas personas que se convirtieron en colegas entrañables y, con el tiempo, en socias de una empresa de formación y consultoría centrada en soluciones: Phil Trautmann (que había empezado a visitar el BFTC a principios de los años ochenta), Stuart Levy y JoAnna Henry. Con la incorporación de Carol Nelson y Karen Scott, nació Incorporated Solutions. Viajábamos en grupo para aprender de Insoo, Steve, Yvonne y otras personas, atendíamos a consultantes en equipo y organizábamos talleres de TBCS en Portland, Oregón. Sé que aprender la TBCS con este equipo tuvo un impacto profundo en la creatividad, la flexibilidad y la filosofía que sustentan mi práctica de la TBCS.
¿Cómo encajaba con lo que ya era importante para ti?
¿Y qué diferencia supuso eso?
Me dio un patrón para practicar de forma intencionada estrategias terapéuticas y para creer en los recursos de la persona consultante. También me ayudó a pensar qué cambios podían marcar la diferencia cuando la terapia no funcionaba bien. Por ejemplo, las escalas ayudaban a centrarse en el objetivo y en los pequeños pasos. Dominar la pregunta del milagro daba disciplina y propósito a las teorías de los sistemas y de las interacciones. El cambio previo a la sesión ayudaba a construir sobre lo que ya funcionaba. Y todas estas estrategias interactuaban con los dones propios de cada terapeuta. Igual que Insoo, Steve, Yvonne y Peter DeJong utilizaban las mismas estrategias, pero con «toques» distintos, lo mismo hacíamos Phil, JoAnna, Carol, Stuart y yo.
Además, me di cuenta de que practicar desde una perspectiva centrada en soluciones reducía el desgaste profesional, porque podía ver cómo ajustar los recursos de la persona consultante al resultado que esperaba.
Insoo contó una vez una historia que se me quedó grabada mucho tiempo. Me dijo que, cuando preguntaba a las personas consultantes qué querían sin entender lo que ya tenían, actuaba como una camarera que toma un pedido para que lo prepare la cocina. En cambio, si escuchaba lo que querían entendiendo lo que tenían en su propia cocina, podíamos empezar a combinar ingredientes que funcionaran con lo que ya estaba disponible. Así que, y ahora me parece un poco gracioso, tenía una estrategia curiosa para practicar la curiosidad por lo que la persona consultante podía hacer para conseguir lo que quería. Cuando oía a la persona decir lo que quería, lo traducía mentalmente a un pedido de comida (por ejemplo, un sándwich de corned beef con pan de centeno), lo que me ayudaba a acordarme de preguntarle cuándo se había hecho realidad una pequeña parte de lo que esperaba, o en qué momentos las cosas ya habían ido un poco mejor. Esto me mantenía centrada en hacer lo que era posible en la «cocina» de la persona consultante, en lugar de pensar: «¿Cómo puedo hacer que esto ocurra para ella?».
¿Qué diferencia ha supuesto la TBCS en la evolución de tu práctica como terapeuta?
La práctica de la TBCS transformó profundamente mi postura como terapeuta. Empecé a interesarme por el saber experto de la persona consultante y a verla como una socia en el diseño de soluciones para los problemas que la habían traído a verme. Muchas veces he enseñado este cambio de paradigma como el paso de las tres preguntas básicas que aprendí en el posgrado:
Con la TBCS aprendí a hacerme estas tres preguntas en cada encuentro:
¿Qué desafíos particulares ha planteado en tu práctica como terapeuta tu compromiso con la TBCS?
Probablemente el primer desafío fue frenar el celo de «conversa» al enfoque centrado en soluciones. La TBCS no le va bien a todo el mundo, ni a todas las personas consultantes ni a todo el colectivo terapéutico. Steve dijo una vez: «A veces te apetece sushi, a veces espaguetis», recordándome que no hay una «forma correcta», sino que tenemos que entender las preferencias de la persona consultante.
Dicho esto, la TBCS me iba de verdad, y me conmovían profundamente los cambios que las personas consultantes hacían en su vida. Tuve la suerte de tener mi propia consulta, así que pude dedicarme a aprender formas centradas en soluciones de poner de relieve y alentar a mis consultantes a aclarar sus esperanzas y a actuar según su saber interior. En cuanto a la gestión de la consulta, tenía muchas más personas consultantes y primeras entrevistas que mis colegas que trabajaban de forma más tradicional, así que tuve que establecer procedimientos simplificados para que cada sesión pudiera ser la última.
Hace algunos años grabaste con Insoo una cinta de audio (hoy un CD) titulada Making a Difference with Adolescents.
Ah, sí, fue uno de los momentos culminantes de mi vida. Durante años, Insoo me había animado a escribir un libro sobre mi trabajo con niñas, niños, adolescentes y familias. Yo le repetía que no tenía tiempo para escribir y que lo que estaba aprendiendo y practicando no daba para un libro. Así que Insoo me invitó a ir a Milwaukee un fin de semana, a dar largos paseos, a conversar y a trabajar juntas en vídeos, pero también quería entrevistarme para una cinta de audio. Sin presión; solo una conversación. Siempre podríamos borrarla si queríamos.
Pues bien, la primera mañana, después de desayunar y dar un paseo, Insoo y yo bajamos a la oficina que tenían en el sótano de su casa y preparamos la grabación. Ella empezó a hacerme preguntas y yo respondí. Grabamos la cinta de una sola toma, y descartó cualquier idea de que pudiéramos mejorarla repitiéndola. Me alegra mucho que mi descripción de cómo trabajaba con adolescentes haya sido útil a profesionales de la clínica, pero de verdad creo que el talento de Insoo para sacar lo mejor de cualquiera es lo más destacable de esa grabación. Y ahora que Insoo nos ha dejado, atesoro este recuerdo y el respeto que mostró por mis ganas de enseñar unidas a mi resistencia a escribir. Oye, Michael, ¡creo que tú estás haciendo lo mismo con esta entrevista! ¿¡Me estás «insooeando»!?
¡Nunca había pensado en «Insoo» como verbo (y no creo que tenga la energía)! Se ha dicho de ti que Insoo fue tu «mentora». ¿Cómo fue aquello?
¡Madre mía, qué suerte tuve! Insoo respondía a cualquier llamada o correo mío y me recibía con los brazos abiertos tanto en aulas y talleres formales como en su casa. Podía quedarme a dormir en su sofá cama durante los congresos, ir en coche con Steve a comprarle a Insoo su helado de crema favorito, y paseábamos y hablábamos durante horas. Nos sentábamos a ver cintas de vídeo, a comentar las ideas que mi equipo de Portland tenía para la enseñanza y la consultoría, a repasar las dificultades que encontraba en el trabajo con mis consultantes, a revisar borradores de manuscritos y a calentar las sobras que Steve (el cocinero) había congelado para que Insoo comiera cuando él estaba de viaje. Me enseñó con historias, curiosidad, generosidad, experiencia, confianza, amor y, a veces, impaciencia. Insoo me recomendó como ponente de TBCS ante colegas de lugares tan diversos como Europa, Corea del Sur, Okinawa y Taiwán, así que pude viajar por el mundo y aprender de muchísimas personas que practican la TBCS. Tengo que decir que Steve era tan amable y generoso como Insoo, aunque de otra manera. Steve se sentaba —o caminaba— y charlaba de un modo como sinuoso. Pero al final de la cerveza, o de la visita, yo tenía un momento de «¡ajá!» que estaba impaciente por compartir con mis colegas.
Fue una auténtica bendición formar parte de sus vidas, y mi práctica se volvió más intencionada gracias a su influencia y a su sabiduría. Todavía recuerdo a Insoo recordándome que la sabiduría consiste en elegir qué ignorar. Yo añadiría que también consiste en saber qué no olvidar nunca.
¿Cómo pasaste de trabajar con niñas, niños, adolescentes y familias a trabajar en la recuperación tras desastres?
Nunca planeé trabajar con personas afectadas por desastres, pero en mi consulta atendía a personas de todas las edades que intentaban afrontar las consecuencias negativas de un acontecimiento traumático. Ese acontecimiento podía ser un maltrato agudo o crónico, haber presenciado un asesinato, la violencia en el lugar de trabajo o cualquier otro suceso vital en el que la persona hubiera temido por su seguridad. Mi trabajo era claramente centrado en soluciones e influido por Insoo, Steve e Yvonne Dolan. Fui ganando destreza, acallé a mi «diagnosticadora interior» y me centré más en la esencia de la persona que había sobrevivido al acontecimiento y en cómo este había influido en el sentido que daba a su vida.
Estaba de vacaciones en Nairobi en 1998 cuando estalló una bomba en la embajada de Estados Unidos. Desorientada, busqué lo conocido. Encontré la oficina en la que había organizado mis desplazamientos por el país varias semanas antes y pregunté si podía conseguir una línea telefónica para llamar a mi madre. Siempre estaré agradecida a las personas kenianas que me ayudaron a ponerme en contacto con mi familia y a sentirme a salvo en un día tan terrible.
Mientras escuchaba la radio en la agencia de viajes, conocí a estudiantes de medicina que habían ido a renovar sus visados a la embajada y que también intentaban comunicarse con sus familias en Estados Unidos. Hablamos e intentamos dar sentido a lo que estaba pasando ese día y a cuáles debían ser nuestros siguientes pasos. Al cabo de un rato, la agencia cerró y cada cual siguió su camino; intercambiamos nuestras direcciones de correo electrónico para seguir en contacto.
Mirando atrás, me doy cuenta de que, aunque claramente no estaba haciendo terapia, hablé con aquellas personas de forma casi instintiva sobre cómo estaban afrontando la situación y consiguiendo seguir adelante, y planificamos pequeños pasos para un futuro en el que hubiéramos sobrevivido a ese terrible acontecimiento.
Varias semanas después, recibí un correo electrónico del médico que supervisaba a esos estudiantes de medicina. Quería contarme que quienes habían hablado conmigo estaban de vuelta en el pueblo, funcionando y aprendiendo, mientras que otras personas que habían estado cerca de la embajada el día del atentado se quedaban mirando al vacío, sin poder dormir ni concentrarse, y contaban los días que faltaban para volver a casa. Me hizo preguntas sobre lo que habíamos hablado en la agencia de viajes y me animó a buscar oportunidades para ayudar a otras personas inmediatamente después de un desastre. Le estaré siempre agradecida por el tiempo que se tomó para escribirme. Es una lección profunda sobre el poder de un elogio.
Aunque la TBCS es más que centrarse en la resiliencia, parece que tu mirada centrada en soluciones te hacía estar naturalmente en sintonía con la resiliencia de las personas.
Sí, creo que sí; y, sin duda, eso hizo que, a medida que me adentraba cada vez más en el trabajo de respuesta ante desastres, mis interacciones con las personas partieran siempre de un profundo respeto por lo que habían sido capaces de hacer en medio del terror, y no de una reacción inmediata y automática de diagnosticar un trastorno o de buscar formas de que otras personas atendieran sus necesidades. A menudo descubría que bastaban unas pocas donaciones u ofrecimientos para apoyar sin dificultad sus recursos naturales.
¿Hacia dónde fue tu recorrido después de tu experiencia personal del desastre en Kenia?
A partir de ahí, empecé a trabajar pro bono como interviniente en salud mental en desastres con la Cruz Roja Americana y aprendí el lenguaje de la asistencia en desastres y del sistema de mando de incidentes. Las personas que conocí conectaban con las preguntas centradas en soluciones porque eran prácticas, se centraban en pequeños pasos y reforzaban sus estrategias naturales de afrontamiento y sus esperanzas personales. Algunas de las intervenciones que desarrollé tenían por objeto que la organización de la asistencia funcionara con más fluidez. Por ejemplo, en broma decía que crear intervenciones con y para los cientos de personas que hacían cola durante horas era tratar la «enfermedad de la cola». También trabajé con el equipo directivo para organizar el espacio y el funcionamiento de los centros de asistencia en desastres y mejorar la circulación de las personas que pedían ayuda.
Otras veces, las intervenciones eran muy individualizadas. Por ejemplo, había un niño que había sobrevivido a una tormenta terrible y que no paraba de gritar en un centro de asistencia en desastres. Tras hablar con la persona que lo cuidaba, descubrí que había una muy buena razón para los gritos: había gritado durante la tormenta y la tormenta había acabado por irse. Así que, como el centro de asistencia era tan ruidoso y confuso, gritaba para que parara. También descubrí que, en el pasado, había usado auriculares y música para no oír los ruidos fuertes, pero el aparato había quedado destruido en la tormenta. Un equipo de audio donado lo cambió todo en la recuperación de aquel niño.
Un tema recurrente ha sido tu preocupación tanto por el personal de intervención en desastres como por las familias y las comunidades.
¡Totalmente! Recuerdo una cena con personas amigas en Long Island una noche de septiembre de 2001. Me hablaron de un vecino que llevaba semanas trabajando sin descanso en la zona del World Trade Center hasta que una «señora de la Cruz Roja de Oregón» habló con él de lo que había logrado, del precio que eso había tenido para él y para su familia, y de cómo sabría que ya había hecho suficiente. Después de esa conversación, dijo que sentía que por fin podía volver a casa. Mis amistades le dijeron que se alegraban mucho de que estuviera bien y le preguntaron qué podían hacer para ayudar, y luego, por casualidad, le preguntaron cómo se llamaba la señora de la Cruz Roja. ¡Dijo mi nombre! Así que no solo el mundo es increíblemente pequeño, sino que esto ilustra también el impacto de una simple conversación centrada en soluciones.
Aprendí a concebir el trabajo en desastres como el uso de una bolsa de habilidades muy pequeña (como una «mochila de un día» para el terreno), en lugar del amplio abanico de habilidades disponible en el entorno de una consulta. Tomando como modelo mi experiencia de senderismo en Oregón, cuando cada persona llevaba un kit con 10 elementos esenciales, como algo para encender fuego, agua y una brújula, identifiqué «diez elementos esenciales» para el trabajo en desastres centrado en soluciones. Recuerdo haber presentado esas 10 estrategias esenciales que utilizo en las interacciones de campo en contextos de desastre en el congreso de la European Brief Therapy Association, allá por 2004.
Seguí trabajando de forma intermitente en zonas de desastre entre 1999 y 2004, entre las consultas de mi práctica, la docencia y la consultoría. En 2004 se me ofreció la oportunidad de pasar un año en Washington D. C. como «Fellow» de la American Academy for the Advancement of Science, trabajando en la organización y la financiación de los servicios de salud mental en Estados Unidos. Esto conectaba con mi pasión por marcar la diferencia, así que, con la bendición de Steve e Insoo, en enero de 2015 [sic: 2005 según la cronología de la entrevista — nota de Complexe Systémique] di este paso siguiente hacia un mundo distinto.
En agosto, el huracán Katrina golpeó la costa del Golfo y se me pidió que ejerciera como subcomandante de incidentes del Centro de Respuesta a Emergencias de la Substance Abuse and Mental Health Services Administration. Todo mi trabajo estaba inspirado en la terapia breve centrada en soluciones; parte de él se describe en este artículo: https://www.hsdl.org/?view&did=747354
Sé que no estabas «haciendo terapia». Entonces, ¿puedes darnos un ejemplo de cómo las ideas centradas en soluciones marcaron la diferencia en tu trabajo en este contexto?
Un ejemplo concreto es el «Returning Home Questionnaire» (cuestionario de regreso a casa) para el personal federal que había estado desplegado en primera línea en la costa del Golfo. Necesitaban poder hacer una sesión de recapitulación (debriefing); sin embargo, yo tenía claro que quería que esas entrevistas fueran una ocasión para celebrar los logros y los éxitos, además de para detectar la necesidad de servicios adicionales. Los materiales que creamos pueden consultarse en https://www.osha.gov/SLTC/emergencypreparedness/resilience_resources/support_documents/supervisorhome/returninghome_questionnaire_supervisors.html
Fue apasionante descubrir hasta qué punto los enfoques centrados en soluciones podían aplicarse a la elaboración de materiales para antes y después del despliegue, a la intervención con las personas afectadas por el desastre, a la elaboración de políticas y procedimientos con colegas y al afrontamiento de las dificultades cotidianas sobre el terreno y en la sede central. La magnitud de la catástrofe era abrumadora y el alcance de las intervenciones, desbordante. Los pequeños pasos que, con el tiempo, marcan una gran diferencia, la búsqueda de excepciones, los objetivos significativos, las escalas, los elogios y la puesta en valor de las estrategias de afrontamiento fueron las habilidades esenciales que apliqué a cada situación.
Al mirar atrás, a los años transcurridos desde 1998, veo cómo la TBCS me ofrece una lente para comprender la trayectoria natural del impacto de un desastre en las personas. Sí, algunas personas tienen más dificultades que otras para dar sentido a lo ocurrido o para afrontar sus consecuencias adversas sobre su salud y su vida. Me ha asombrado la fuerza de esa lucha para aclarar prioridades y crear un futuro inimaginable antes del desastre, así como la red de supervivientes que se acercan a ayudar a otras personas afectadas en otro momento. Por ejemplo, quienes lideran las comunidades golpeadas por tiroteos en Estados Unidos se ponen regularmente en contacto con quienes lideran las comunidades afectadas por un tiroteo posterior. Es una red nacida de la tragedia, pero también del conocimiento y la compasión de quienes vivieron antes lo mismo.
He tenido la suerte de trabajar con personas increíbles en puestos de responsabilidad para elaborar políticas y procedimientos que pongan de relieve las fortalezas, el sentido y el afrontamiento que pueden surgir de las operaciones de respuesta. Muchas personas de mi entorno profesional conectan profundamente con una orientación centrada en soluciones y buscan oportunidades para elaborar materiales que se apoyen en prácticas centradas en soluciones, como la búsqueda de excepciones, las escalas, la identificación de pequeños cambios y un futuro preferido.
¿Qué desafíos particulares ha planteado en tu trabajo en desastres tu compromiso con la TBCS?
Creo que ha sido importante mantener la mente abierta y considerar siempre el «tanto… como» en lugar de limitarse al «o… o». Hay momentos en que centrarse en el problema o hacer un «análisis de causas raíz» resulta muy útil para las personas. Pero, igual que la TBCS, esto es un medio para un fin definido de antemano. En el mundo de la intervención en emergencias decimos: «Empieza con el final en mente». Así que, aunque esto no es un desafío per se, es una aplicación importante de la TBCS. Yo añadiría la frase «tiene que haber una muy buena razón», que oí por primera vez a Insoo y que me lleva a sentir curiosidad cuando conductas, reacciones, políticas o procedimientos no tienen sentido a primera vista. Una vez que entiendo la intención, la TBCS me proporciona el marco para abrir opciones y experiencias pasadas por alto que pueden mejorar el impacto.
Te conozco desde hace casi veinte años, hemos compartido escenario en congresos y numerosas mesas de restaurante, pero no creo que nunca hayamos hablado tanto de ti. Gracias por esta conversación tan distinta. ¿Alguna reflexión final?
La terapia breve centrada en soluciones, como modelo, está indisolublemente unida a la curiosidad, la inteligencia vibrante, el profundo respeto y la extraordinaria integridad de Insoo y Steve. Veo cómo el modelo crece y se construye sobre lo que funciona, en respuesta a los cambios del mundo que nos rodea, gracias a mis colegas de la comunidad de la terapia breve centrada en soluciones y a la forma en que escuchamos a nuestras personas consultantes. Agradezco haber estado en lugares donde he podido aprender y compartir la TBCS para favorecer la sanación, la conexión y la creatividad.
Sobre la autora y el autor
Puede contactarse con la Dra. Cynthia Hansen en: drcynthiahansen@gmail.com
Michael Durrant es investigador asociado (Associate) de la Faculty of Education and Social Work de la University of Sydney, director del Brief Therapy Institute of Sydney y editor de esta revista.
Correo electrónico: michael@briefsolutions.com.au
Traducción no oficial al español de la entrevista original From school psychology to disaster recovery: A journey of encountering resilience and continually being surprised by peoples’ own solutions. An interview with Cynthia K. Hansen, de Michael Durrant, publicada en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 2, n.º 1 (2016), doi: 10.59874/001c.75116, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial; maquetación adaptada, intertítulos añadidos para la lectura en línea y algunas erratas tipográficas evidentes corregidas. Prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «From school psychology to disaster recovery: A journey of encountering resilience and continually being surprised by peoples’ own solutions. An interview with Cynthia K. Hansen», publicado en Journal of Solution-Focused Brief Therapy (2016) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Durrant, M. (2016). From School Psychology to Disaster Recovery: A Journey of Encountering Resilience and Continually Being Surprised by Peoples’ Own Solutions. An Interview With Cynthia K. Hansen. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/from-school-psychology-to-disaster-recovery-an-interview-with-cynthia-hansen (Obra original publicada en 2016 en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 2, n.º 1; republicada en 2023 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/75116)
Para profundizar
Comentarios 0
Inicia sesión para participar en el debate. Iniciar sesión