Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
PLOS ONE · Pareja
¿Le va mejor a una relación de pareja, años después, cuando ambos miembros están más diferenciados en el sentido de Bowen? Un equipo español y estadounidense siguió a 479 parejas, durante siete años en España y cuatro en Estados Unidos, sumando la diferenciación de los dos miembros en una «realidad compartida». Cuanto más alta es, mejor se valora la relación y menos ansioso es el apego, con matices culturales.
Traducción no oficial al español de Differentiation of self and relationship attachment, quality, and stability: A path analysis of dyadic and longitudinal data from Spanish and U.S. couples, de Martiño Rodríguez-González, Chance A. Bell, Sergio B. Pereyra, María Pilar Martínez-Díaz, Maria L. Schweer-Collins y Roy A. Bean, publicado en PLOS ONE (Public Library of Science) (2023), doi: 10.1371/journal.pone.0282482, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas, con todos sus valores; no se reproduce la información complementaria en línea (S1 Table). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Unos niveles más altos de DoS se asocian con una mejor relación de pareja a lo largo del tiempo, pese a niveles variables de acontecimientos vitales estresantes.
Martiño Rodríguez-González, Chance A. Bell, Sergio B. Pereyra, María Pilar Martínez-Díaz, Maria L. Schweer-Collins y Roy A. Bean
Resumen
Objetivos. En el presente estudio examinamos la relación entre la diferenciación del self (DoS) y variables clave del funcionamiento relacional en parejas. Es el primer estudio que pone a prueba estas relaciones con un enfoque longitudinal transcultural (es decir, con muestras de España y de Estados Unidos), controlando a la vez los acontecimientos vitales estresantes, un constructo teórico clave de la teoría de los sistemas familiares de Bowen.
Métodos. Se utilizó una muestra de 958 personas (n = 137 parejas de España y n = 342 parejas de Estados Unidos) en modelos transversales y longitudinales para analizar los efectos de un constructo de realidad compartida de la DoS sobre el apego ansioso, el apego evitativo, la estabilidad de la relación y la calidad de la relación, teniendo en cuenta el género y la cultura.
Resultados. Nuestros resultados transversales indicaron que las mujeres y los hombres de ambas culturas experimentaron un aumento de la DoS a lo largo del tiempo. La DoS predijo una mayor calidad y estabilidad de la relación y un menor apego ansioso y evitativo en las personas participantes estadounidenses. Longitudinalmente, la DoS predijo una mayor calidad de la relación y un menor apego ansioso en las mujeres y los hombres españoles, mientras que en las parejas estadounidenses predijo una mayor calidad y estabilidad de la relación y un menor apego ansioso y evitativo. Se discuten las implicaciones de estos resultados dispares.
Conclusiones. Unos niveles más altos de DoS se asocian con una mejor relación de pareja a lo largo del tiempo, pese a niveles variables de acontecimientos vitales estresantes. Aunque existen algunas diferencias culturales en cuanto a los vínculos con la estabilidad de la relación y el apego evitativo, este vínculo positivo entre diferenciación y relación de pareja es en gran medida coherente entre Estados Unidos y España. Se discuten las implicaciones y la pertinencia de integrar estos resultados en la investigación y en la práctica.
Comprender el funcionamiento relacional y cómo puede mejorarse, ya sea mediante la prevención, la formación o intervenciones y programas psicoterapéuticos, es un objetivo de investigación de gran valor [1–4]. Esto es especialmente importante dado que un funcionamiento relacional sano y feliz es un fuerte predictor de la salud psicológica y física, así como de un mejor funcionamiento social y laboral [5, 6]. Entre las variables y teorías desarrolladas para comprender el funcionamiento relacional, la diferenciación del self (DoS), constructo central de la teoría de los sistemas familiares de Bowen (BFST), ha recibido un respaldo empírico creciente [7, 8]. La diferenciación puede conceptualizarse a la vez como: (a) la conciencia que tiene una persona de las diferencias entre el procesamiento emocional y el intelectual, y (b) la capacidad de una díada para mantener un equilibrio sano entre conexión y separación. Dada su asociación con la capacidad de las personas para autorregularse en el contexto de sus relaciones significativas, resulta especialmente pertinente para la terapia de pareja y para los programas de psicoeducación relacional [2, 9].
Pese a la creciente atención que la investigación presta a la DoS, este cuerpo de investigación en expansión presenta varias limitaciones clave a las que este estudio responde directamente. En primer lugar, la mayoría de los estudios sobre la DoS (una variable relacional) han mantenido una perspectiva individual o han utilizado un modelo de interdependencia actor-pareja (APIM) [3, 10–12]. El enfoque APIM es, entre otras, una de las maneras posibles de analizar estadísticamente la relación como sistema [13]. En el presente estudio creamos una variable de realidad compartida de la DoS. La perspectiva de la realidad compartida es otra manera de abordar estadísticamente la complejidad que presentan los datos procedentes de varios miembros de un sistema, ya que permite combinar las puntuaciones individuales para crear un sentido de significado compartido [13]. Elegimos un enfoque analítico basado en el método de realidad compartida de Busby y su equipo. Postulamos que la combinación de las percepciones individuales autoinformadas de la DoS de cada miembro de la díada daría una idea del clima emocional del sistema de pareja. Esto concuerda con la teoría de Bowen según la cual la familia funciona como una unidad emocional [9, 14]. El uso de un enfoque de análisis de rutas nos permitió examinar cómo un único predictor (las puntuaciones combinadas de DoS) influía simultáneamente en múltiples variables relacionales. Ello ofreció una imagen más clara de la influencia que el clima emocional de la relación de pareja tenía sobre estas variables relacionales. En segundo lugar, muy pocos estudios han examinado la DoS en relación con variables relacionales clave (por ejemplo, el apego ansioso y el apego evitativo). Por último, relativamente pocos estudios sobre la DoS incluyen el examen de datos longitudinales [10].
Para abordar estas limitaciones, el presente estudio examina la DoS (en el tiempo 1) a lo largo del tiempo junto con otros resultados relacionales (en el tiempo 2), entre ellos la calidad y la estabilidad de la relación y el apego ansioso y evitativo. Con el fin de examinar mejor el contexto en el que se producen la DoS y los resultados de pareja, controlamos el efecto de los acontecimientos vitales estresantes. Además, exploramos estas relaciones con una muestra culturalmente diversa de parejas de dos países (España y Estados Unidos), con datos longitudinales y diádicos (de ambos miembros de la pareja). Aunque la teoría de Bowen sostiene que la DoS es universal y, por tanto, se aplica a todas las culturas [14], algunas investigaciones apuntan a la idea de que está modulada por el bagaje cultural [8]. Por ello, tener en cuenta los factores culturales y de género ayudará a la comunidad investigadora a desarrollar programas de prevención y/o terapias de pareja personalizados.
La teoría de los sistemas familiares de Bowen (BFST) permite comprender cómo las relaciones familiares tempranas moldean el desarrollo de los vínculos de pareja en la edad adulta [7]. Bowen observó que, en situaciones de estrés, las personas con una DoS alta lograban equilibrar mejor los sistemas de pensamiento y de sentimiento como individuos [13], así como las necesidades de autonomía y de intimidad como individuos y como parejas. A la inversa, las personas con niveles bajos de DoS tendían más a mostrar conductas regidas predominantemente por respuestas emocionales automáticas, como el aislamiento emocional, la inundación emocional o la labilidad [15].
En relación con ello, el apego nos ayuda a comprender nuestras respuestas en las relaciones íntimas a partir de dos dimensiones: la ansiedad y la evitación [16]. El apego evitativo se relaciona con la desactivación del apego y con estrategias de regulación emocional (por ejemplo, la supresión de pensamientos y emociones relacionados con el apego). El apego ansioso se relaciona con la hiperactivación del apego y con estrategias de regulación emocional (por ejemplo, intentos insistentes de obtener cuidado, apoyo y amor de la pareja). La seguridad del apego, caracterizada por la comodidad con la cercanía y la confianza en la disponibilidad, la capacidad de respuesta y el apoyo de la pareja, se relaciona con niveles bajos de ansiedad y de evitación.
Diversas investigaciones han propuesto maneras en que la BFST y la teoría del apego podrían explicar de forma complementaria la intimidad y la cercanía en la pareja y en otras relaciones interpersonales [7, 17, 18]. Más concretamente, las personas con una DoS baja suelen emplear dos estrategias habituales para regular la ansiedad: el corte emocional y la reactividad emocional, que corresponden respectivamente a respuestas evitativas y ansiosas, asociadas teóricamente con estilos de apego inseguro. Las personas evitativas, bajo estrés, tienden a suprimir las conexiones y necesidades emocionales y a evitar la cercanía, conductas próximas al corte emocional. Las personas ansiosas están preocupadas por el abandono, exigen una respuesta de apoyo y cuidado cuando se sienten amenazadas o angustiadas y protestan ante la falta percibida de disponibilidad o de respuesta, algo similar a la reactividad emocional, aunque distinto de ella [19]. La investigación con parejas respalda una conexión empírica entre la regulación afectiva desadaptativa y las conductas de apego ansioso y evitativo [17, 20–22]. Más concretamente, tres estudios informaron de una asociación entre el corte emocional y las tendencias evitativas, y entre la reactividad emocional y las tendencias ansiosas [17, 18, 21].
Aunque el interés por el vínculo entre diferenciación y apego en la terapia de pareja sigue creciendo [7], persiste una escasez de investigación empírica centrada en las variables relacionales con parejas. Según esta revisión de la literatura disponible, solo tres estudios centrados en relaciones de pareja vincularon la DoS y el apego [17, 22, 23]. Estos estudios encontraron que tanto las variables de diferenciación como las de apego eran pertinentes para los resultados relacionales (por ejemplo, el ajuste diádico). En primer lugar, Dell’Isola y su equipo evaluaron el apego ansioso en una muestra de estudiantes universitarios norteamericanos y encontraron que niveles más bajos de DoS daban lugar a niveles más altos de apego ansioso siete semanas después [23]. En segundo lugar, Timm y Keiley encontraron [22], en una muestra de 205 personas adultas casadas residentes en el Medio Oeste de Estados Unidos, que una mayor diferenciación se asociaba significativamente (y positivamente) con el apego seguro, y su modelo sugería que el apego podía tener un impacto directo en el ajuste de la relación. También encontraron que la DoS tenía un impacto positivo en el ajuste de la relación, pero este efecto era indirecto y estaba mediado por la comunicación sexual. En tercer lugar, Lampis y Cataudella realizaron un estudio con 350 personas adultas italianas con pareja [17]. Sus resultados mostraron igualmente que una DoS más alta se asociaba con un apego más seguro. Sin embargo, no incluyeron medidas de ajuste ni de satisfacción en la relación.
En suma, la investigación existente respalda la DoS y el apego como constructos potencialmente interrelacionados, con articulaciones complejas que requieren más investigación. No obstante, los estudios mencionados comparten una limitación común: no estudiaron a ambos miembros de la pareja [17, 22, 23], lo que limita una comprensión más clara de cómo operan ambos constructos en las parejas y de cómo las intervenciones podrían interrumpir patrones relacionales desadaptativos. Como clara fortaleza, diseñamos nuestro estudio para explorar las variables de DoS y de apego con una muestra compuesta por ambos miembros de cada pareja.
El impacto positivo que unos niveles más altos de diferenciación tienen en la calidad de la relación cuenta con el respaldo de varios estudios empíricos de las dos últimas décadas [8, 24]. La investigación empírica valida la hipótesis de Bowen de que las personas que informan de niveles más altos de DoS tienen una mejor calidad de relación, ya que pueden vivir la intimidad emocional sin renunciar a su sentido de autonomía.
La mayoría de los estudios anteriores que pusieron a prueba cómo influye la DoS en el funcionamiento relacional se centraron en el ajuste diádico o en la satisfacción con la relación. En nuestro estudio partimos de esos trabajos, buscando replicar sus resultados mediante el examen de la relación entre la DoS y la calidad de la relación [25]. Al mismo tiempo, nos propusimos ampliar este examen de interacciones potencialmente concurrentes analizando la estabilidad de la relación. Aunque algunas investigaciones han conceptualizado (y evaluado) la estabilidad de la relación como un componente de la calidad de la relación [11], otras pruebas convincentes sugieren que la estabilidad de una relación y la satisfacción en ella representan dos constructos distintos [26, 27]. Más concretamente, una persona puede permanecer en una relación (estabilidad) sin encontrar satisfacción en ella y, por otro lado, la satisfacción puede ser relativamente alta y, sin embargo, la persona seguir abierta a encontrar una pareja «mejor». La estabilidad de la relación, evaluada directamente, ha recibido poca atención en relación con la DoS, con una excepción. Cabrera García y su equipo [28], con una muestra colombiana, encontraron que la DoS no correlacionaba significativamente con la estabilidad de la relación.
El escaso número de estudios que utilizan datos longitudinales representa otro vacío relevante en la literatura sobre la DoS y las variables relacionales. Hasta donde sabemos, solo dos estudios analizaron la DoS y los resultados relacionales con datos longitudinales, ambos con parejas estadounidenses. En primer lugar, Bartle-Haring et al. encontraron que la DoS mediaba la relación entre la depresión y la satisfacción con la relación en 412 parejas norteamericanas [10]. En segundo lugar, Dell’Isola y su equipo encontraron que la diferenciación no predecía significativamente la satisfacción con la relación, ni directa ni indirectamente, en 162 estudiantes universitarios estadounidenses con pareja [23].
La escasez de datos longitudinales recogidos de ambos miembros de la pareja da lugar a otra limitación importante. Al revisar los estudios que exploran la asociación entre la diferenciación y el funcionamiento relacional, la mayoría no controlaba el estrés, que definimos como un acontecimiento de magnitud suficiente para provocar potencialmente ansiedad y cambio en un sistema familiar. No encontramos ningún estudio empírico que examinara el impacto de la diferenciación en el funcionamiento relacional (por ejemplo, el ajuste, la calidad o la estabilidad de la relación, etc.) controlando los efectos de los acontecimientos estresantes. El estrés, y específicamente los acontecimientos vitales estresantes, son una variable clave de la teoría de Bowen; Kerr y Bowen postulan que «las personas situadas en cualquier punto de la escala (de diferenciación), si se ven sometidas a suficiente estrés, pueden desarrollar síntomas físicos, emocionales o sociales» [29, p.97]. Esto implica que una pareja con niveles más bajos de diferenciación podría mostrar un alto grado de ajuste en la relación en circunstancias de poco estrés. Además, Bowen postuló que la pareja funciona como un sistema emocional, por lo que es necesario controlar los acontecimientos vitales estresantes que vive cada miembro de la pareja.
La investigación previa con parejas muestra la importancia del estrés para el funcionamiento relacional [5, 6, 30, 31]. Las parejas pueden enfrentarse a numerosos acontecimientos y situaciones estresantes a lo largo de la vida. La capacidad de afrontar el estrés y de lograr un ajuste sano es clave para mantener la satisfacción con la relación [1]. Además, los acontecimientos vitales estresantes y su acumulación aumentan el grado de presión sobre las parejas y la dificultad para hacer frente a otros factores de estrés [32]. Según Bowen, la DoS es el factor clave para afrontar el estrés y reducir el malestar relacional, al minimizar su impacto negativo en la persona y en la relación. Dado que los modelos de estrés en la pareja subrayan la capacidad de la díada para afrontar el estrés [1], explorar la relación entre la DoS conjunta de la pareja y los resultados relacionales, controlando los acontecimientos vitales estresantes, nos ayudará a comprender el papel que desempeña la DoS en el funcionamiento relacional.
Hasta donde sabemos, este estudio es el primero en (a) utilizar un enfoque longitudinal transcultural (es decir, muestras de España y de Estados Unidos), (b) evaluar tanto variables de diferenciación como de apego en una muestra española de parejas, y (c) utilizar un marco de «realidad compartida», con la variable de DoS, para validar las hipótesis planteadas.
La teoría de Bowen y los estudios previos sugieren que existen patrones similares en las distintas culturas y en ambos géneros [8]; sin embargo, la investigación previa indica también que existen algunas diferencias culturales y de género en la relación entre la DoS y los resultados relacionales, por ejemplo en la importancia del corte emocional [22, 33, 34]. Este estudio contribuye a comprender el impacto de la DoS en el funcionamiento relacional en los ámbitos del apego y de la calidad y la estabilidad de la relación. Contribuye también al avance del estudio de la DoS, porque consideramos la influencia de variables de nivel individual sobre variables de nivel de pareja desde una perspectiva novedosa en la literatura sobre la DoS. Mediante un enfoque de realidad compartida, y explorando nuestras preguntas de investigación con dos culturas diferentes, examinamos la realidad de la pareja como unidad emocional, tal como postulaba Bowen [14]. Con ese fin, y de acuerdo con la teoría de Bowen [14], consideramos la DoS como una variable de realidad compartida.
Así pues, el objetivo de este estudio era aportar claridad a la relación entre la DoS y los siguientes constructos: apego, calidad de la relación y estabilidad de la relación, mediante un enfoque de realidad compartida longitudinal y culturalmente sensible. También controlamos los acontecimientos vitales estresantes y exploramos las diferencias de género. Además, examinamos la estabilidad de la DoS, una hipótesis con un respaldo empírico longitudinal dispar [26]. En concreto, buscamos responder a las siguientes preguntas de investigación:
En el presente estudio se utilizó una muestra de 958 personas (n = 137 parejas de España y n = 342 parejas de Estados Unidos). La muestra estaba compuesta por parejas heterosexuales no clínicas, lo que dio lugar a cifras equilibradas por género de maridos y esposas en ambas muestras. Todas las parejas estadounidenses declararon tener hijos (porque uno de los criterios de selección de la muestra del proyecto de investigación original era tener un hijo o una hija de entre 11 y 14 años en 2005), y la mayoría de las parejas españolas también declararon tener hijos (70,1 %).
Las 274 personas españolas de esta muestra tenían una edad media de 43,19 años (SD = 8.73; rango = 24 a 64), y su situación de pareja actual era de un 85% de personas casadas y un 15% de convivientes (es decir, que viven juntas sin estar casadas; véase S1 Table para los datos sociodemográficos). En cuanto al nivel educativo más alto alcanzado, el 57% de las personas participantes indicó estudios universitarios, el 14% estudios de posgrado, el 17% bachillerato o algunos estudios universitarios y el 12% educación primaria básica. La mayoría de las personas participantes tenía empleo (76,3 %), el 12% estaba en paro y el resto indicó otras situaciones (por ejemplo, jubilación, trabajo doméstico no remunerado, etc.). La duración media de las relaciones de pareja era de 20,18 años (SD = 11.14; rango = 26 meses a 46 años). En la muestra española no se recogieron datos de raza ni de etnia, práctica habitual en la investigación psicológica europea y conforme a los protocolos del comité de ética local.
Las 684 personas participantes estadounidenses de la muestra tenían una edad media de 43,95 años (SD = 5.63; rango = 26 a 62), y su situación de pareja actual era de un 99% de personas casadas y un 1% de convivientes. En cuanto al nivel educativo más alto alcanzado, el 47% de las personas participantes indicó haber completado estudios universitarios, el 26% estudios de posgrado, el 26% bachillerato o algunos estudios universitarios y el 1% educación primaria básica. La mayoría de las personas participantes tenía empleo (81%), el 14% indicó dedicarse «a tiempo completo al hogar» y el resto indicó otras situaciones (por ejemplo, jubilación, desempleo, etc.). La duración media de la relación era de 17,98 años (SD = 4.79; rango = 2 a 35 años). La raza y la etnia de la muestra se distribuían así: 82,4 % caucásica, 5,1 % afroamericana, 4,4 % hispana, 3,5 % asiática, 0,8 % nativa americana y 3,8 % autoclasificada como «otra».
Las personas participantes en este estudio procedían de muestras no clínicas de cada país, cada una de las cuales recibió la aprobación del comité de ética institucional de la institución de cada investigador o investigadora principal. Los datos estadounidenses procedían del Flourishing Families Project (FFP), un proyecto de investigación longitudinal sobre los procesos familiares. La primera oleada de datos españoles procedía de una tesis doctoral sobre la DoS en una muestra comunitaria española. En el estudio español, los criterios de inclusión eran identificarse como español o española y tener 18 años o más, sin ningún criterio específico sobre la situación familiar o el hecho de tener pareja. Posteriormente se recogió otra oleada de datos teniendo en cuenta específicamente las medidas utilizadas por el FFP, con el fin de realizar este estudio transcultural.
En ambos países, parte de las personas participantes se reclutó mediante muestreo de conveniencia, a través de envíos postales, registros telefónicos locales y folletos locales; sin embargo, la mayor parte de la muestra estadounidense se reclutó mediante una base de datos nacional de encuestas telefónicas adquirida para ello (Polk Directories/InfoUSA). Las familias identificadas mediante el Polk Directory se seleccionaron aleatoriamente en sectores censales elegidos que reflejaban la estratificación socioeconómica y racial de los informes de los distritos escolares locales. Los datos españoles incluidos en este estudio se recogieron en 2011 (tiempo 1) y en 2018 (tiempo 2), y los datos estadounidenses en 2007 (tiempo 1) y en 2011 (tiempo 2). Se informó a las personas participantes del carácter voluntario del estudio, de que la información que facilitaran sería confidencial y de que podían retirarse en cualquier momento.
Las personas participantes cumplimentaron todas las medidas en su lengua materna. Cuando se indica más abajo, se utilizó una versión española específica de la medida. Los ítems de estabilidad de la relación, de calidad de la relación y de acontecimientos vitales procedían de la batería de evaluación RELATE [35].
El nivel de DoS de las parejas españolas se midió con el Inventario de Diferenciación del Self en su versión española (S-DSI) [36], compuesto por 26 ítems y dos subescalas: corte emocional (13 ítems) y reactividad emocional (13 ítems). Las parejas estadounidenses informaron de su DoS mediante dos subescalas del Differentiation of Self Inventory (DSI) [37]: reactividad emocional (11 ítems) y corte emocional (12 ítems). Las personas participantes respondieron en una escala de 6 puntos que iba de 1 (Nada cierto en mi caso) a 6 (Muy cierto en mi caso). Las puntuaciones más altas indicaban niveles más altos de DoS y niveles más bajos de corte emocional y de reactividad emocional. En el presente estudio obtuvimos una fiabilidad de consistencia interna de adecuada a alta en ambas muestras y en ambos géneros (véase la Tabla 3).
Tabla 3 — Estadísticos descriptivos de las parejas estadounidenses y españolas y comparaciones de medias entre culturas mediante pruebas T para muestras independientes
Nota. Prueba bilateral. CI = intervalo de confianza. La negrita indica significación al nivel p < .05 o superior.
A partir del método de realidad compartida propuesto por Busby y su equipo [13], creamos una puntuación combinada de DoS para la pareja. En primer lugar, creamos una puntuación individual de DoS para cada persona sumando sus propias puntuaciones de corte emocional y de reactividad emocional. En segundo lugar, se sumaron las puntuaciones de DoS de ambos miembros de la pareja para formar una puntuación combinada de DoS que representara una realidad compartida del nivel de diferenciación de la pareja.
Se utilizaron ocho ítems del Experiences in Close Relationships Questionnaire revisado (ECR) [38] para medir los niveles de apego ansioso (cuatro ítems: «Tengo miedo de perder el amor de mi pareja»; «A menudo me preocupa que mi pareja no quiera seguir conmigo»; «A menudo me preocupa que mi pareja no me quiera de verdad»; «A menudo desearía que los sentimientos de mi pareja hacia mí fueran tan fuertes como los míos hacia ella») y los niveles de apego evitativo (cuatro ítems: «Prefiero no mostrar a mi pareja lo que siento en el fondo»; «Me siento a gusto compartiendo mis pensamientos y sentimientos íntimos con mi pareja»; «Me cuesta permitirme depender de mi pareja»; «Me siento muy a gusto estando cerca de mi pareja»). Las versiones españolas de estos ítems se extrajeron de una versión validada del ECR [39]. Se pidió a las personas participantes que puntuaran estos ítems en una escala de respuesta tipo Likert de 7 puntos que iba de 1 (totalmente en desacuerdo) a 7 (totalmente de acuerdo), en la que las puntuaciones más altas indicaban niveles más altos de evitación o de apego ansioso. La fiabilidad (alfa de Cronbach) en esta muestra (véase la Tabla 3) fue de adecuada a alta.
Para evaluar la estabilidad de la relación se utilizó una medida de tres ítems de la batería de evaluación RELATE [40]: «¿Con qué frecuencia ha pensado que su relación (o matrimonio) podría estar en dificultades?»; «¿Con qué frecuencia han hablado usted y su pareja de poner fin a su relación (o matrimonio)?»; y «¿Con qué frecuencia han roto o se han separado y luego han vuelto a estar juntos?». Esta medida utilizaba una escala Likert de 5 puntos que iba de 1 (nunca) a 5 (muy a menudo). Invertimos el signo de las puntuaciones para que las puntuaciones más altas representaran una mayor estabilidad de la relación. Los coeficientes alfa de Cronbach de ambas muestras, y tanto para los hombres como para las mujeres, fueron de adecuados a altos (véase la Tabla 3).
La calidad de la relación se evaluó con una versión modificada de 4 ítems del Quality Marriage Index [25]: «Tenemos una buena relación»; «Nuestra relación es sólida»; «Mi relación con mi pareja me hace feliz»; y «Realmente me siento parte de un equipo con mi pareja». Eliminamos el ítem «Mi relación con mi pareja es muy estable», por su semejanza con los ítems de estabilidad de la relación. Se presentó a las personas participantes una escala Likert de 6 puntos que iba de 1 (totalmente en desacuerdo) a 6 (totalmente de acuerdo) para puntuar los ítems; las puntuaciones más altas indicaban una mayor calidad percibida de la relación. La fiabilidad (coeficiente alfa de Cronbach; véase la Tabla 3) fue de buena a alta en cada muestra y en ambos géneros.
Para evaluar los acontecimientos vitales estresantes se utilizaron diez ítems de Johnson [41]. Los ítems eran los siguientes: la muerte de un hijo o una hija, tener que cuidar de un familiar o una amistad con discapacidad, una mudanza, una enfermedad o lesión grave en la familia, el nacimiento de un hijo o una hija, la muerte de la pareja, la muerte de una amistad cercana, la muerte del padre o de la madre, la pérdida de un empleo o haber sido víctima de un delito. Para este estudio calculamos una puntuación sumando el número de los acontecimientos anteriores que cada persona participante indicó haber vivido durante el último año. Las puntuaciones posibles iban de 0 a 10, donde 10 indicaba el nivel más alto posible de acontecimientos vitales estresantes. Incluimos los acontecimientos vitales estresantes en el tiempo 2 como variable de control en nuestros modelos, lo que nos permitió examinar la relación entre las variables clave teniendo en cuenta a la vez la suma de los acontecimientos vitales estresantes hasta el tiempo 2.
Tratamos los datos perdidos (España = 0,04 %; EE. UU. = 0,50 %) mediante imputación múltiple con análisis bayesiano en Mplus 8.0. [42] La asimetría (España: -0.66 a 1.46; EE. UU.: -1.02 a 1.56) y la curtosis (España: -1.11 a 2.26; EE. UU.: -0.75 a 3.83) no eran problemáticas [índice de asimetría < |3.0|; índice de curtosis < |10.0|] [43].
Conceptualmente, consideramos que nuestras díadas eran distinguibles, y realizamos una prueba ómnibus de distinguibilidad para determinar si las medias, las varianzas y las covarianzas diferían entre mujeres y hombres [44, 45]. Se impusieron restricciones de igualdad a las medias y varianzas de hombres y mujeres, y obtuvimos un chi cuadrado que permitía rechazar la hipótesis: χ2 (186) = 4897.52, p < .001. Para asegurarnos de que el desajuste de los datos al modelo no se debía a las restricciones de igualdad, las eliminamos de forma sistemática. Sin restricciones de medias, de varianzas y de covarianzas, obtuvimos respectivamente los siguientes chi cuadrado que permitían rechazar la hipótesis: χ2 (220) = 9298.25, p < .001; χ2 (247) = 20844.23, p < .001; χ2 (254) = 9298.25, p < .001. Estos resultados respaldan nuestra conceptualización de la distinguibilidad entre mujeres y hombres.
Los modelos transversales y longitudinales de este estudio se evaluaron mediante análisis multigrupo con estimación por máxima verosimilitud en Mplus versión 8.0 [42]. La Fig 1 representa el modelo conceptual del análisis longitudinal. Un enfoque de análisis de rutas nos permitió examinar cómo la DoS combinada de las parejas influía simultáneamente en variables relacionales clave, de forma transversal y longitudinal. La conceptualización transversal era la misma; sin embargo, utilizamos las variables de realidad compartida de la DoS y de edad del tiempo 2. Esto permitió estimar simultáneamente los modelos analíticos de las muestras española y estadounidense. Para determinar si existían diferencias significativas entre las parejas españolas y estadounidenses en cada uno de los efectos, utilizamos el comando «model constraint» de Mplus para restar los efectos estimados de las parejas españolas de los de las parejas estadounidenses (es decir, diferencias de pendiente), y recurrimos a pruebas de significación (valores p) y a intervalos de confianza del 95% con 10 000 remuestreos bootstrap.

Creamos una variable de realidad compartida para la DoS con el fin de representar el sistema emocional de la pareja postulado por Bowen [14]. Para ello, sumamos las puntuaciones de DoS de hombres y mujeres en el tiempo 1 y luego las del tiempo 2, tanto en las parejas españolas como en las estadounidenses. En un estudio sobre múltiples métodos para crear puntuaciones de realidad compartida, Busby y su equipo determinaron que combinar las puntuaciones ofrecía la representación más exacta de una realidad compartida de la pareja [13]. Este método guio nuestra creación de una variable de realidad compartida de la DoS para las parejas españolas y estadounidenses.
Controlando los acontecimientos vitales estresantes y la edad, realizamos la regresión de las variables de calidad de la relación, apego y estabilidad de la relación del tiempo 2 sobre la variable de DoS combinada del tiempo 2 para llevar a cabo el análisis transversal. Para el análisis longitudinal, realizamos la regresión de la calidad de la relación, el apego y la estabilidad de la relación del tiempo 2 sobre la variable de DoS combinada del tiempo 1, controlando los acontecimientos vitales estresantes y la edad. Además, para aislar el efecto que la DoS combinada del tiempo 1 tenía sobre las variables relacionales clave, controlamos la DoS combinada en el tiempo 2.
La Tabla 1 muestra las correlaciones bivariadas entre las subescalas de reactividad emocional y de corte emocional de la DoS, y la Tabla 2 muestra las correlaciones bivariadas entre las variables del estudio, incluidas las covariables de edad y estrés. En el tiempo 1, las subescalas de corte emocional y de reactividad emocional de la DoS correlacionaron significativamente tanto en las parejas españolas como en las estadounidenses, y en el tiempo 2 en las parejas estadounidenses. En el tiempo 1, las correlaciones entre los miembros de las parejas de las muestras estadounidense y española fueron estadísticamente significativas (rs entre .14 y .53). En el tiempo 2, las correlaciones entre los miembros de las parejas de las muestras estadounidense y española, respectivamente, fueron más bajas, y solo resultaron estadísticamente significativas en las parejas estadounidenses.
Tabla 1 — Estadísticos descriptivos y correlaciones de las subescalas de reactividad emocional y de corte emocional de la DoS en mujeres y hombres de Estados Unidos y de España en el tiempo 1 y el tiempo 2
Nota. ER = reactividad emocional. EC = corte emocional. *p < .05. **p < .01
Tabla 2 — Correlaciones entre las variables del estudio en las parejas españolas y estadounidenses
*p < .05 **p < .01 ***p < .001. Nota. Las intercorrelaciones de las personas participantes españolas (n = 137) se presentan por encima de la diagonal, y las de las personas participantes estadounidenses (n = 342), por debajo de la diagonal. (W) = mujeres; (M) = hombres; T1 = tiempo 1; T2 = tiempo 2.
La Tabla 3 recoge los estadísticos descriptivos y las comparaciones de medias entre las muestras de mujeres y hombres de España y de Estados Unidos, y surgen varias diferencias. Las mujeres españolas informaron de una calidad de la relación significativamente menor, más apego ansioso y evitativo y más acontecimientos vitales estresantes que sus homólogas estadounidenses. Del mismo modo, los hombres españoles informaron de una DoS significativamente mayor, una menor calidad de la relación y más apego evitativo que los hombres estadounidenses. Las parejas españolas obtuvieron puntuaciones de diferenciación combinada significativamente más bajas que las parejas estadounidenses en ambos momentos.
Examinamos también si las mujeres y los hombres experimentaban cambios en la DoS mediante pruebas t para muestras relacionadas, y determinamos la significación a partir de los valores p y de un intervalo de confianza del 95% que no incluyera el cero. Las puntuaciones de diferenciación de las mujeres españolas (t[136] = -3.20, p = .002, 95%CI = [-0.333, -0.079]) y de los hombres españoles (t[136] = -2.74, p = .007, 95%CI = [-0.298, -0.048]) cambiaron de forma positiva y significativa. Las mujeres (t[341] = -5.56, p < .001, 95%CI = [-0.208, -0.099]) y los hombres (t[341] = -6.69, p < .001, 95%CI = [-0.256, -0.140]) estadounidenses experimentaron también cambios positivos y significativos en la diferenciación. Dicho de otro modo, por término medio, las mujeres y los hombres españoles y estadounidenses informaron de un aumento de la diferenciación a lo largo del tiempo.
El modelo transversal de análisis de rutas se ajustó bien a los datos, χ2 (36) = 55.755, p = .018, CFI = 0.99, TLI = 0.970, RMSEA = 0.048, SRMR = 0.045.034. Examinamos si la DoS combinada en el tiempo 2 predecía los resultados en el tiempo 2, controlando los acontecimientos vitales estresantes y la edad. En las muestras española y estadounidense encontramos asociaciones concurrentes (tiempo 2) similares de la diferenciación combinada con las variables relacionales de mujeres y hombres (véase la Tabla 4). En concreto, en ambos géneros y en ambos países, la diferenciación combinada se relacionó de forma significativa y positiva con la calidad y la estabilidad de la relación, y de forma negativa con el apego ansioso y evitativo. No surgieron diferencias significativas entre mujeres ni entre hombres españoles y estadounidenses al comparar estas asociaciones entre culturas en el tiempo 2.
Tabla 4 — Efectos de regresión de las puntuaciones de diferenciación del self combinada de mujeres y hombres en el tiempo 2 sobre las variables de resultado del tiempo 2 en parejas de España y de Estados Unidos, y diferencias culturales entre los efectos
Nota. Las diferencias de pendiente ponían a prueba si el país funcionaba como mediador. Β = estimaciones no estandarizadas; S.E. = error estándar; CI = intervalo de confianza. *p < .05 **p < .01 ***p < .001.
El modelo longitudinal de análisis de rutas también se ajustó bien a los datos, χ2 (40) = 66.928, p = .044, CFI = 0.994, TLI = 0.976, RMSEA = 0.040, SRMR = 0.028. Pusimos a prueba si la DoS compartida en el tiempo 1 predecía los resultados en el tiempo 2, controlando los acontecimientos vitales estresantes, la edad y la DoS combinada en el tiempo 2 (véase la Tabla 5). En las parejas españolas, la diferenciación combinada predijo positivamente la calidad de la relación de mujeres y hombres, y negativamente su apego ansioso. En las parejas estadounidenses, la diferenciación combinada predijo positivamente la calidad y la estabilidad de la relación de mujeres y hombres, y negativamente el apego ansioso y evitativo. Surgieron diferencias entre las mujeres españolas y estadounidenses, pero no entre los hombres. Las mujeres de España y de Estados Unidos difirieron significativamente en los efectos que la diferenciación combinada en el tiempo 1 tenía sobre la estabilidad de la relación y el apego evitativo en el tiempo 2.
Tabla 5 — Efectos de regresión de las puntuaciones de diferenciación del self combinada de mujeres y hombres en el tiempo 1 sobre las variables de resultado del tiempo 2 en parejas de España y de Estados Unidos, y diferencias culturales entre los efectos
Nota. Las diferencias de pendiente ponían a prueba si el país funcionaba como mediador. Β = estimaciones no estandarizadas; S.E. = error estándar; CI = intervalo de confianza. *p < .05 **p < .01 ***p < .001.
En este estudio buscamos responder a preguntas importantes sobre el impacto de la diferenciación en las variables de la relación de pareja, teniendo en cuenta la posibilidad de diferencias de género y culturales y controlando la edad y los acontecimientos vitales estresantes. Quizá la aportación más valiosa de este proyecto sea la confirmación de la importancia de la DoS en el funcionamiento relacional en dos culturas diferentes y con datos longitudinales, lo que demuestra que la DoS puede tener un beneficio a largo plazo para las relaciones de pareja. En concreto, los resultados de nuestro estudio sugieren que un mayor nivel de DoS en la pareja predice una percepción de mayor calidad de la relación en mujeres y hombres (tanto en el modelo transversal como en el longitudinal) y una reducción de los niveles de apego ansioso, así como un efecto positivo en la percepción de la estabilidad de la relación (de forma transversal y longitudinal en las mujeres y los hombres estadounidenses, y solo de forma transversal en las mujeres y los hombres españoles). En el modelo longitudinal surgen algunas diferencias significativas según el género en el apego evitativo y en la estabilidad.
En cuanto a la primera pregunta de investigación, este estudio aporta pruebas de que las mujeres y los hombres de ambos grupos culturales mostraron aumentos de la DoS a lo largo del tiempo. La variabilidad de la DoS dentro de una misma persona quizá se entienda mejor a la luz de la conceptualización de Bowen del pseudo-self y del self sólido [14]. El pseudo-self se caracteriza por una mayor reactividad emocional e inestabilidad, y es más propenso a la influencia de los factores de estrés y a cambiar en función del contexto percibido. Se considera que las personas con niveles más bajos de diferenciación funcionan con más frecuencia a partir del pseudo-self. A la inversa, el self sólido se caracteriza por convicciones más constantes y una mayor estabilidad a lo largo del tiempo, y se postula que las personas con niveles más altos de DoS funcionan desde el self sólido [14, 29]. Handley y su equipo encontraron más estabilidad (menos cambio) de la DoS a lo largo del tiempo en su muestra [26], mientras que el presente estudio encontró un aumento significativo de la DoS a lo largo del tiempo tanto en hombres como en mujeres y en ambas culturas. Cabe señalar que Handley y su equipo utilizaron intervalos anuales en su evaluación de los cambios de la DoS [26], mientras que en el presente estudio el intervalo entre los dos momentos evaluados fue mucho más largo (cuatro años en la muestra estadounidense, siete en la española). Es posible que, en la muestra actual, el mayor tiempo transcurrido entre las evaluaciones de la DoS haya sido un factor importante en la formación de un self más sólido, en particular durante un periodo de acontecimientos estresantes. Además, como señalaron Handley y su equipo [26], no está claro si esto reflejaría un cambio en el pseudo-self o un cambio en el self sólido. Dicho de otro modo, dado que nuestras muestras aumentaron significativamente su DoS a lo largo de periodos tan largos, postulamos que el self sólido podría cambiar con el tiempo.
Los resultados de este estudio muestran también que la correlación entre las puntuaciones de DoS en el tiempo 1 y en el tiempo 2 es mucho más fuerte en la muestra estadounidense que en la española (véanse las Tablas 1 y 2). Esto podría deberse a que la muestra estadounidense (342 parejas) es mayor que la española (137 parejas), lo que permite un enfoque analítico más sensible, pero no pudimos identificar una explicación teórica de por qué una cultura podría mostrar más o menos estabilidad de la DoS que otra. Ambas muestras eran similares en edad (España Mage = 43.19; EE. UU. Mage = 43.95), lo que descarta la posibilidad de una mayor susceptibilidad al cambio de una muestra más joven cuyos niveles de DoS aún no se hubieran consolidado.
Nuestra segunda pregunta de investigación examinaba si existían asociaciones transversales y longitudinales entre la DoS y las distintas variables de resultado.
La DoS se asoció significativamente con las variables de resultado dentro de cada oleada. Se encontró que la DoS se asociaba negativamente con el apego ansioso y evitativo en mujeres y hombres de ambos grupos culturales. Estos resultados coinciden con otros estudios que muestran que una mayor DoS se relaciona inversamente con el apego ansioso y evitativo [21, 22], y son coherentes con la hipótesis de nuestro estudio, con la BFST y con los resultados empíricos previos. Desde la perspectiva del apego [19], las personas que saben regular de forma más eficaz sus propias emociones y evitar la inundación emocional tienen menos probabilidades de percibir amenazas a sus vínculos de apego significativos, por lo que muestran un apego más seguro en sus relaciones.
En consonancia con la literatura previa [12, 24, 34, 36, 46], la DoS se asoció positivamente con la calidad de la relación tanto en las mujeres como en los hombres españoles y estadounidenses. Además, la DoS se asoció significativamente con una mejor percepción de la estabilidad de la relación en todos los grupos (géneros y culturas).
De acuerdo con la teoría de los sistemas familiares, la DoS podría ser central para la reciprocidad y la intimidad a largo plazo en las relaciones de pareja románticas [14]. La DoS se relaciona con la capacidad de mantener estrategias flexibles de autorregulación interpersonal e intrapersonal, incluso bajo estrés, conservando la conexión con las personas significativas (en particular con la pareja y con otros familiares cercanos), y esta capacidad está vinculada a los patrones y experiencias de la familia de origen [9, 14, 37]. Estos resultados respaldan la noción de Bowen de que los niveles de DoS en el sistema de pareja desempeñan un papel significativo en el funcionamiento de la relación de pareja.
La pregunta de investigación central y la aportación más valiosa a la literatura residen en el impacto longitudinal de la diferenciación combinada de la pareja sobre las variables de resultado. Una revisión exploratoria reciente, realizada por Calatrava y su equipo [46], señaló que se necesitan más estudios longitudinales en el campo de la DoS. En concreto, de los 56 estudios empíricos revisados que ponían a prueba el posible efecto positivo de niveles más altos de DoS en la relación de pareja, solo dos presentaban datos longitudinales con una muestra de más de 300 participantes [10, 31, 47]. Este es el primer estudio en el que se ha realizado una comparación entre dos culturas diferentes, y con un tamaño muestral cercano a las 1000 personas participantes (N = 958). Además, hasta donde sabemos, es el primer estudio que analiza los efectos longitudinales de la DoS sobre el apego ansioso y evitativo.
Nuestros resultados indican que unos niveles más altos de diferenciación en una pareja implican una mayor percepción de la calidad de la relación y un menor apego ansioso en ambos géneros y en ambos países. Dicho de otro modo, la DoS tiene cierto impacto a largo plazo en distintos aspectos de la relación de pareja y del apego. Aunque existe un amplio cuerpo de literatura centrado en los efectos transculturales de la DoS sobre la calidad de la relación, los estudios longitudinales siguen siendo escasos [46]. Nuestros resultados longitudinales son coherentes con la mayoría de los estudios previos en los que se encontró esta relación positiva.
Además, los análisis longitudinales nos ofrecen otros resultados que varían según la cultura. En concreto, en las personas participantes estadounidenses, pero no en las españolas, unos niveles más altos de diferenciación se relacionaron con niveles más bajos de apego evitativo y con una mayor percepción de la estabilidad de la relación.
Empezando por los resultados relativos al apego, unos niveles más altos de diferenciación predijeron un menor apego evitativo en las mujeres y los hombres estadounidenses, pero no en las mujeres y los hombres españoles.
Esta diferencia en los resultados entre las muestras de España y de Estados Unidos podría deberse, quizá, al menor tamaño de la muestra española. Estudios futuros con muestras más grandes podrían intentar replicar este resultado. Sin embargo, pese al menor tamaño de la muestra española, la relación entre la DoS y el apego ansioso es robusta. Es decir, podría haber alguna razón por la que el impacto de los niveles de diferenciación sobre el apego fue mayor en la dimensión ansiosa que en la evitativa. Este resultado es coherente con algunos estudios previos realizados con participantes italianos y estadounidenses [17, 18]. Quienes realizaron esos estudios utilizaron el mismo instrumento de medida del apego que el presente estudio. En nuestros resultados observamos una de dos cosas: o bien (a) la asociación entre el apego ansioso y la diferenciación sigue siendo significativa cuando la del apego evitativo deja de serlo, o bien (b) los índices estadísticos de esta asociación son más altos cuando vinculamos la diferenciación con el apego ansioso que cuando la vinculamos con el apego evitativo. Esta tendencia está presente también, en general, en el presente estudio, tanto en los análisis transversales como en los longitudinales. Con la excepción de las mujeres estadounidenses, la relación entre la diferenciación y el apego ansioso presenta vínculos más robustos que la relación con el apego evitativo.
Los datos ofrecidos por estudios previos nos llevaron a considerar que la diferencia encontrada quizá no sea en realidad la manifestación de una diferencia cultural entre Estados Unidos y España en la manera en que el nivel de diferenciación afecta al apego evitativo, sino más bien de la relación entre el apego evitativo y el nivel de diferenciación de forma más universal. Como sugirieron Lampis y Cataudella [17], podría ser que ciertos componentes de la diferenciación, como una menor capacidad para adoptar una posición del yo en las relaciones y mayores dificultades para mantener la cercanía emocional en el desacuerdo o bajo estrés, estén más estrechamente vinculados con la evitación en el apego. Quizá esta relación entre la diferenciación y la evitación en el apego se vea aún más reducida en culturas colectivistas en las que la cercanía tiene una importancia cultural todavía mayor, como España e Italia. Los estudios futuros deberían seguir explorando las subescalas de la diferenciación en relación con los distintos estilos de apego para comprender mejor en qué es útil la diferenciación para un apego adulto sano y seguro.
Por último, en cuanto a los efectos longitudinales de la DoS sobre la estabilidad de la relación, unos niveles más altos de diferenciación combinada de la pareja se asociaron con una mayor estabilidad de las relaciones en los hombres y las mujeres estadounidenses, con una menor probabilidad de rupturas a lo largo del tiempo. Estos resultados no se encontraron en los hombres y las mujeres españoles. Hay varias explicaciones posibles para estos resultados. En primer lugar, cabe destacar que el tamaño de la muestra española es menor que el de la estadounidense. Esto es relevante porque las tasas de divorcio también son más altas en España que en Estados Unidos (61% frente a 53%, respectivamente) [48]. Además, las tasas de divorcio de las parejas españolas son máximas cuando los miembros de la pareja tienen cuarenta y tantos años, y la edad media de la muestra española de este estudio es de 43 años [48]. En conjunto, estas estadísticas apuntan a la posibilidad de que la estabilidad de la relación sea, en general, menor en la muestra española que en la estadounidense. En segundo lugar, el intervalo entre T1 y T2 también es diferente en las dos muestras: el tiempo hasta el seguimiento español es, por término medio, tres años más largo (casi el doble del tiempo de seguimiento de la muestra estadounidense). Podría ser que seguir a las parejas durante un periodo más largo deje también más margen para que se produzca inestabilidad en la relación de pareja; lo señalamos como un posible factor de confusión y una limitación del presente estudio. Una segunda razón posible podría estar relacionada con las diferencias entre las muestras en el porcentaje de personas participantes casadas frente a no casadas (aunque con una relación de pareja) (véase S1 Table). La muestra estadounidense tiene un porcentaje menor (en torno al 1%) de parejas no casadas que la española (aproximadamente el 14%). Esto podría provocar diferencias en la percepción de la estabilidad de la relación entre las muestras de los dos países.
El hecho de que la diferenciación combinada de la pareja no se asocie con el apego evitativo ni con la estabilidad de la relación en las parejas españolas podría explicarse además por diferencias culturales. España es un país con una cultura más colectivista y familista que Estados Unidos [49]. Aunque las razones subyacentes de estas diferencias no están claras, quizá la influencia específica de la DoS sea menos marcada entre los miembros de una cultura más colectivista, caracterizada por una mayor conexión e interdependencia [50, 51].
En respuesta a la tercera y última pregunta de investigación, cabe señalar que la mayoría de los resultados fueron similares entre los hombres y las mujeres españoles y estadounidenses; sin embargo, hubo algunas diferencias notables. En el presente estudio encontramos patrones similares entre los hombres españoles y los estadounidenses; en cambio, encontramos una diferencia significativa entre las mujeres españolas y las estadounidenses en cuanto a los efectos de la diferenciación combinada en el tiempo 1 sobre el apego evitativo en el tiempo 2 (véase la Tabla 5). La otra diferencia significativa entre estos dos grupos de mujeres surgió en el efecto longitudinal de la diferenciación sobre la estabilidad de la relación. En ambos casos, las mujeres estadounidenses fueron más sensibles a los efectos positivos de la diferenciación sobre el apego y los resultados relacionales que las mujeres españolas.
El hecho de que una DoS más alta en el tiempo 1 no se relacionara con un menor apego evitativo en el tiempo 2 en las mujeres podría explicarse por una interacción cruzada entre sexo/género y cultura. En la cultura española, las mujeres han conquistado un espacio de poder y de autonomía más recientemente que las mujeres estadounidenses, y quizá esto aumente una tendencia a la independencia respecto de la pareja. Las muestras del presente estudio están compuestas por mujeres de mediana edad (nuestras muestras de ambos países tienen una edad media de 43 años), con niveles de satisfacción en la relación de pareja más bajos entre las mujeres españolas. Esto puede deberse a la evolución de la cultura y de los roles de género en España, en la que las mujeres españolas buscan preservar una posición autónoma respecto de su pareja, mientras que, en la última década, los hombres españoles han buscado una mayor conexión con su pareja.
En cuanto a la estabilidad, como se ha mencionado, España puede presentar un contexto cultural en el que las parejas tienen una mayor conciencia del divorcio. La investigación ha mostrado dos aspectos importantes que influyen en el divorcio. En primer lugar, las mujeres tienen más probabilidades de iniciar el divorcio [52]. En segundo lugar, la contribución económica de hombres y mujeres en el matrimonio tiene un impacto relevante en la satisfacción y en el divorcio, y la dependencia económica de cualquiera de los dos miembros de la pareja podría reducir la ideación de divorcio [53, 54]. Además, en el presente estudio, (aproximadamente) el 14% de las parejas españolas no tiene reconocimiento legal de su relación, y el 16,8 % de las mujeres españolas declaró dedicarse al hogar, frente al 26% de las mujeres estadounidenses (véase S1 Table). Quizá estas dos variables generen una diferencia en la percepción de la relación de pareja, a la que las mujeres podrían ser particularmente sensibles.
Este estudio no está exento de limitaciones, pese a ofrecer una aportación significativa a la literatura al desentrañar los efectos de la DoS sobre los resultados de la relación de pareja y explorar las diferencias entre parejas españolas y estadounidenses. En primer lugar, existe una diferencia en el momento (los años) en que se recogieron los datos de las dos muestras, así como diferencias en el tiempo transcurrido entre cada oleada (muestra española = 7 años, muestra estadounidense = 4 años). En el plano psicométrico, había ligeras diferencias entre el S-DSI (26 ítems) y el DSI (23 ítems), utilizados para medir la DoS en cada grupo. Esto eliminó la opción de realizar un análisis de comparación entre grupos poniendo a prueba modelos restringidos y no restringidos para encontrar diferencias en el nivel de la medida [54]. Aunque este estudio incluía un componente longitudinal, solo se disponía de dos momentos de medida en ambas muestras, lo que dificulta predecir resultados mediante un análisis de curvas de crecimiento (que requiere tres o más momentos). Serían valiosos estudios con más momentos de medida, ya que permitirían comprender mejor cambios más complejos en la DoS y en los resultados relacionales a lo largo del tiempo (por ejemplo, subidas y bajadas o cambios curvilíneos en la calidad de la relación). También es importante señalar que todas las personas participantes se reclutaron en el marco de un estudio de relaciones no clínicas y (presumiblemente) más sanas, un probable sesgo respecto de algunos resultados (por ejemplo, en una muestra de parejas clínicas serían probables mayores variabilidades en la DoS y en las puntuaciones de resultado).
Por último, todas las variables de nuestro estudio eran autoinformadas, lo que conlleva el riesgo de sesgos introducidos por las limitaciones de un único método. En particular, utilizamos un método de realidad compartida basado en el de Busby et al., pero carecíamos de los informes de las mujeres sobre la DoS de su pareja, y viceversa [13]. Los autoinformes y los informes de terceros sobre la DoS podrían ayudar a esclarecer mejor una realidad compartida del sistema emocional de la pareja, tal como postulaba Bowen. Nuestro análisis es un paso en esa dirección. Se pueden utilizar otros métodos para analizar datos diádicos, incluido el enfoque APIM, que ofrece una manera de tener en cuenta la interdependencia de los datos diádicos. Además, aunque en el tiempo 2 las correlaciones de las parejas españolas eran bajas, postulamos que visiones diferentes de la propia DoS pueden combinarse igualmente para crear una realidad compartida dentro de la relación.
Este estudio concuerda con resultados previos que sugieren que la DoS es relevante para el funcionamiento relacional [12, 24, 34, 46] y aporta la contribución más consistente hasta la fecha que confirma esta relación positiva entre la diferenciación y una mayor calidad de la relación. Aunque los estudios previos, que utilizan casi exclusivamente datos transversales y omiten los datos diádicos, indican en general que la DoS influye en el funcionamiento relacional con independencia de la cultura, nuestro estudio contribuye con una muestra mayor y con resultados consistentes entre datos transversales y longitudinales, entre parejas españolas y estadounidenses, y entre hombres y mujeres.
Los estudios futuros deberían seguir en esta dirección y prestar especial atención al mecanismo que subyace a la relación confirmada entre la DoS y el funcionamiento relacional, teniendo en cuenta dos puntos clave: la necesidad de diseños longitudinales y la medición de la DoS. En cuanto al primer punto, aunque existen decenas de estudios transversales sobre la DoS y el funcionamiento relacional, los estudios longitudinales siguen siendo escasos. Hasta donde sabemos, solo dos muestras contienen datos longitudinales, una de Estados Unidos y otra de España. Ambas se han utilizado en el presente estudio. Esto limita las posibles interpretaciones, ya que no existen otros datos longitudinales con los que comparar. Los datos longitudinales sobre la DoS de Estados Unidos proceden del Flourishing Families Project (FFP), que se ha utilizado en tres estudios publicados anteriores y relevantes [10, 26, 31]. Esto subraya claramente la necesidad de desarrollar nuevos proyectos sobre la DoS y el funcionamiento relacional con diseños longitudinales.
En cuanto al segundo punto, los resultados obtenidos en este estudio están condicionados por una medida autoinformada de la DoS. Especialistas tanto en la DoS como en el funcionamiento relacional [55, 56] han planteado la necesidad de hacer avanzar el estudio de los procesos relacionales no solo hacia diseños longitudinales, sino también hacia el uso de medidas más complejas y completas, como la combinación de medidas psicofisiológicas de la diferenciación, entrevistas semiestructuradas o elementos observacionales estandarizados para evaluar el ajuste de la relación. Aunque Bowen postuló que los miembros de una pareja tienen niveles de DoS similares, esta sigue siendo una cuestión empírica que requiere investigación continuada. Los estudios futuros podrían poner a prueba directamente la hipótesis de la realidad compartida de la diferenciación en la pareja y la mejor manera de obtener dicha puntuación. Este estudio supone un paso adelante en la comprensión y la formulación de hipótesis sobre una realidad compartida de la diferenciación en una pareja y su poder predictivo sobre el funcionamiento relacional. Los estudios futuros deberían centrarse también en el desarrollo de nuevas medidas de la DoS que no sean autoinformadas y que complementen el método de los cuestionarios autoinformados.
A la luz de los resultados empíricos de este estudio, identificamos implicaciones terapéuticas importantes para profesionales que realizan terapia de pareja. Encontramos numerosas asociaciones significativas entre la DoS y variables relevantes para el funcionamiento relacional en las dos culturas y en hombres y mujeres. Teniendo en cuenta que Bowen ya afirmó que los niveles de diferenciación pueden modificarse mediante la psicoterapia [14], proponemos que la intervención clínica puede mejorar los niveles de diferenciación y, con ellos, el ajuste de la relación. Las intervenciones terapéuticas orientadas a promover la DoS, es decir, a reforzar la capacidad de la pareja para autorregularse y equilibrar conexión y separación, mejorarán su satisfacción con la relación. Nuestros resultados indican también que las técnicas psicoterapéuticas que promueven un mayor nivel de DoS pueden reducir los patrones de apego ansioso y mejorar la capacidad de la pareja para disminuir el uso de conductas de hiperactivación destinadas a forzar a la otra persona a dar más apoyo y atención ante los conflictos relacionales.
Por ello, instamos a profesionales de la clínica y de la psicoterapia que trabajan con parejas a tener en cuenta la importancia de la DoS y de la teoría de los sistemas familiares de Bowen en sus marcos teóricos, y a enriquecer con ellas sus evaluaciones e intervenciones clínicas.
En conclusión, hasta donde sabemos, nuestro trabajo es el primer estudio longitudinal que incluye datos diádicos de dos países. Los resultados aportan mayor claridad sobre cómo se relaciona la diferenciación del self con variables relacionales importantes en dos culturas y a lo largo del tiempo. Prevemos que quienes investigan sobre las relaciones y las intervenciones se beneficiarán de integrar estos resultados en sus estudios y en su práctica.
Complexe Systémique: puntos clave
El interés del estudio es que toma a Bowen al pie de la letra: si la pareja es una unidad emocional, la diferenciación debe medirse por parejas. Por eso el equipo suma las puntuaciones de los dos miembros y sigue a casi 500 parejas durante cuatro a siete años. El resultado principal se mantiene en ambos países: una diferenciación conjunta más alta predice una relación mejor valorada y un apego menos ansioso, incluso teniendo en cuenta los acontecimientos vitales estresantes. La diferenciación aumenta además con el tiempo, lo que matiza la idea de un «self sólido» fijo y abre la puerta al trabajo terapéutico. Para la clínica, esto aboga por intervenciones que ayuden a cada miembro de la pareja a mantenerse en conexión sin fusionarse ni cortarse, sobre todo cuando las demandas de atención se vuelven insistentes. Los límites importan: parejas heterosexuales no clínicas, medidas autoinformadas, instrumentos diferentes en cada país y una «realidad compartida» obtenida por simple suma. Las diferencias culturales (estabilidad, evitación en las mujeres españolas) siguen siendo hipótesis. Para leer junto con el artículo sobre diferenciación del self y mentalización en la pareja y el artículo sobre la diferenciación del self y la comorbilidad de las disfunciones sexuales.
Notas del original
Declaración de financiación. La autoría no recibió financiación específica para este trabajo.
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Traducción no oficial al español de Differentiation of self and relationship attachment, quality, and stability: A path analysis of dyadic and longitudinal data from Spanish and U.S. couples, de Martiño Rodríguez-González, Chance A. Bell, Sergio B. Pereyra, María Pilar Martínez-Díaz, Maria L. Schweer-Collins y Roy A. Bean, PLOS ONE, vol. 18, n.o 3, e0282482 (2023), doi: 10.1371/journal.pone.0282482, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (texto traducido al español, tablas presentadas en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Traducción no oficial al español del artículo original «Differentiation of self and relationship attachment, quality, and stability: A path analysis of dyadic and longitudinal data from Spanish and U.S. couples», publicado en PLOS ONE (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Rodríguez-González, M., Bell, C. A., Pereyra, S. B., Martínez-Díaz, M. P., Schweer-Collins, M. L., y Bean, R. A. (2023). Differentiation of self and relationship attachment, quality, and stability: A path analysis of dyadic and longitudinal data from Spanish and U.S. couples. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/differentiation-of-self-and-relationship-attachment-quality-and-stability-a-path-analysis (Obra original publicada en 2023 en PLOS ONE, 18(3), e0282482 (2023); republicada en 2023 por PLOS ONE, https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0282482)
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