Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Child and Family Studies · Familia
Cuando el conflicto entre la madre y el padre se vuelve frecuente y hostil, pesa tanto sobre ellos como sobre el niño o la niña. ¿Cumplen su promesa los programas que lo abordan? El equipo londinense de Hannah Hopson, con Peter Fonagy, revisó 23 estudios y 25 intervenciones, nueve de ellas variantes de Triple P: el formato grupal funciona mejor, los padres se benefician menos y ninguno de los estudios incluidos midió el apego.
Traducción no oficial al español de The Effectiveness of Interventions Targeting Interparental Conflict in Improving Family Outcomes: A Systematic Review, de Hannah L. Hopson, Peter Fonagy y Camilla Rosan, publicado en Journal of Child and Family Studies (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10826-025-03254-1, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas; no se reproduce el material complementario en línea. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Uno de los hallazgos más destacados es que las intervenciones parentales suelen lograr reducciones más eficaces del CIP cuando se aplican en formato grupal que cuando se imparten de forma individualizada a cada figura parental.
Hannah L. Hopson, Peter Fonagy y Camilla Rosan
Resumen
El conflicto es un rasgo universal de las relaciones, pero cuando ciertos comportamientos se vuelven muy frecuentes e intensos pueden tener consecuencias negativas duraderas. En las personas adultas que comparten la crianza, este conflicto puede afectar al bienestar parental, a la adaptación infantil y al desarrollo social. Para contrarrestar estos efectos se han desarrollado varias intervenciones parentales dirigidas al conflicto interparental (CIP), con el objetivo de mejorar los resultados familiares. Sin embargo, la eficacia de estas intervenciones sigue siendo algo ambigua. Una comprensión exhaustiva de la evidencia existente es fundamental para orientar la implementación de estos programas y fomentar el desarrollo de futuras intervenciones. Realizamos una revisión sistemática para investigar la eficacia de las intervenciones parentales en la mejora del CIP, del comportamiento parental y de los resultados en la infancia. Tuvimos en cuenta toda la evidencia pertinente publicada hasta octubre de 2024. La literatura sugiere que las intervenciones parentales dirigidas al CIP pueden ser especialmente eficaces para reducirlo cuando se aplican en formato grupal. Un subconjunto de las intervenciones revisadas parece mejorar eficazmente diversos resultados familiares, entre ellos el CIP, la adaptación infantil y las dificultades de conducta, así como las prácticas parentales negativas. Los resultados iniciales indican que diversas intervenciones parentales pueden lograr atenuar el CIP y mejorar los resultados familiares. No obstante, debido a la escasa evidencia disponible, no podemos extraer conclusiones definitivas. Se necesita más investigación para ampliar la literatura sobre el uso de estas intervenciones en poblaciones y grupos de edad diversos, y para verificar la evidencia presentada en esta revisión. El artículo también analiza varias lagunas de la evidencia actual y ofrece consideraciones para el desarrollo y la evaluación de futuras intervenciones.
Palabras clave: Conflicto interparental, Intervención, Parentalidad, Desarrollo infantil, Perinatal
Puntos destacados
El conflicto es un aspecto habitual de todas las relaciones. Sin embargo, el conflicto que se caracteriza por una intensidad y una frecuencia elevadas puede repercutir de forma significativa en la relación de pareja y en el bienestar individual (Birditt et al., 2010; El-Sheikh et al., 2013). Esto reviste especial importancia en las relaciones de coparentalidad, en las que el conflicto interparental (CIP) puede influir en los resultados de la descendencia (O’Hara et al., 2023). Aunque el conflicto suele ser difícil de definir, este artículo lo conceptualiza como situaciones que «se producen con frecuencia, se expresan con hostilidad y se resuelven mal» (Harold et al., 2016). Esta definición distingue claramente el conflicto de la violencia doméstica, que manifiesta un desequilibrio de poder (Department for Work & Pensions, 2017).
El conflicto en las parejas que comparten la crianza oscila de forma natural a lo largo de la relación y contribuye de manera constante a una serie de resultados familiares (Totenhagen et al., 2016). Los comportamientos constructivos ante el conflicto que muestran las figuras parentales, a menudo marcados por estrategias de comunicación positiva, resolución de problemas, negociación y cooperación, se asocian por lo general con mejores resultados familiares, sobre todo en lo que respecta al desarrollo infantil (McCoy et al., 2009). Por el contrario, el impacto de los comportamientos destructivos de resolución de conflictos parece ser perjudicial. Los comportamientos destructivos ante el conflicto (como la ira, la actitud defensiva, las acusaciones y el retraimiento) se asocian con un mayor riesgo de síntomas de salud mental en las figuras parentales, de separación de la pareja y de trastornos internalizantes/externalizantes en la infancia (Birditt et al., 2010; El-Sheikh et al., 2013; Warmuth et al., 2020).
Las importantes implicaciones del CIP para las familias han impulsado el desarrollo de varias teorías que examinan la vía que vincula el CIP con estos resultados. Por ejemplo, la teoría de la seguridad emocional (Emotional Security Theory; Cummings & Davies, 1996) postula que la relación entre el CIP y la inadaptación infantil se sustenta en un miedo no resuelto tras la exposición a un conflicto intenso. Sin embargo, la perspectiva teórica más destacada es la hipótesis del desbordamiento (Spillover Hypothesis; Easterbrooks & Emde, 1988), según la cual un CIP frecuente puede elevar el estrés parental con el tiempo (van Dijk et al., 2020). Estas dificultades pueden «desbordarse» hacia el comportamiento parental, reduciendo la capacidad de las figuras parentales para responder adecuadamente a las señales de su hijo o hija y socavando así la calidad de la crianza (Zhou et al., 2017). Esta teoría se ve respaldada por investigaciones que correlacionan niveles más altos de CIP con una mayor adopción de prácticas parentales negativas vinculadas a resultados adversos en la infancia (van Dijk et al., 2020).
Las teorías mencionadas han servido de base para el desarrollo de intervenciones que buscan mejorar las estrategias de resolución de conflictos en las parejas. El objetivo principal de las intervenciones dirigidas al CIP es fomentar prácticas parentales positivas y mejorar la relación de coparentalidad mediante terapias de pareja, familiares y grupales (Harold et al., 2016). La importancia de estas intervenciones es inequívoca, y se han integrado fácilmente en los servicios de salud de las sociedades occidentales. Por ejemplo, en Estados Unidos, a las parejas inmersas en un procedimiento judicial de divorcio se les exige con frecuencia participar en intervenciones dirigidas al CIP (Fackrell et al., 2011). En Inglaterra, diversas intervenciones parentales se han puesto a disposición a través de los servicios del NHS a raíz del programa gubernamental Reducing Parental Conflict (RPC) (Department for Work & Pensions, 2021). La adopción de estas intervenciones cuenta con un amplio respaldo, como subraya la revisión de Harold et al. (2016). Harold y su equipo concluyeron que las intervenciones parentales dirigidas al CIP logran mejorar el comportamiento ante el conflicto interparental, la comunicación parental, la satisfacción con la relación y los resultados positivos en la infancia. Del mismo modo, la revisión de Harold y Sellers (2018) asoció las intervenciones dirigidas al CIP con mejoras en la calidad de la relación de pareja, la comunicación, la coparentalidad y los síntomas depresivos parentales. Sin embargo, teniendo en cuenta que la revisión más reciente se completó hace siete años, es concebible que desde entonces haya aparecido evidencia más reciente sobre la eficacia de las intervenciones dirigidas al CIP.
Aunque el conflicto suele fluctuar a lo largo de la vida familiar, a menudo se observan escaladas durante la transición a la parentalidad (Huss & Pollmann-Schult, 2020). El embarazo y el periodo perinatal pueden aumentar los niveles de estrés y las dificultades para adaptarse a los nuevos roles dentro de la relación de pareja (Delicate et al., 2018). Estos factores de estrés pueden amplificar el malestar en la relación y los niveles de CIP, aumentando la vulnerabilidad de las familias al CIP y a sus consecuencias negativas asociadas. Por ello, este periodo se presenta como un momento oportuno en el que las intervenciones podrían resultar especialmente eficaces para atenuar las consecuencias a largo plazo del CIP destructivo. Sin embargo, una parte importante de la investigación sobre las intervenciones dirigidas al CIP se centra en familias con hijos e hijas mayores, de hasta 18 años. Esta limitación afecta también a la revisión de Harold et al. (2016), que omitió la evidencia relativa a menores de 5 años, lo que crea una laguna notable en la evidencia sobre el impacto de la intervención temprana.
Quisimos colmar esta laguna de la literatura ofreciendo una síntesis actualizada de la evidencia que evalúa la eficacia de las intervenciones dirigidas al CIP para mejorar los resultados familiares. Además, nos propusimos destacar los resultados de las intervenciones en familias con hijos e hijas de entre 0 y 5 años. Esta información orientará el desarrollo y la evaluación de futuras intervenciones y ayudará a formular recomendaciones para la prestación de servicios de salud. Las preguntas de investigación exploradas son las siguientes:
El resultado principal de interés es cualquier cambio posible en el comportamiento de CIP informado tras la intervención (p. ej., variaciones en la frecuencia, la intensidad y el tipo de comportamiento). Los resultados secundarios que se exploran son los cambios en el comportamiento parental y en el desarrollo infantil (incluido, entre otros, el desarrollo físico, cognitivo y psicológico) tras la intervención.
El equipo de investigación (formado por dos personas coinvestigadoras principales y una persona asistente de investigación) determinó los criterios de inclusión antes de la búsqueda. Los artículos elegibles informaban sobre una intervención manualizada/definida (es decir, la intervención debía tener procedimientos/contenidos estructurados y un modelo teórico claramente descrito) que incorporara un componente dirigido a la relación coparental, aplicada a figuras coparentales con hijos o hijas de 0 a 11 años. Todos los artículos establecían una comparación entre grupos de intervención y de control de personas participantes e informaban de evaluaciones previas y posteriores a la intervención del CIP, del comportamiento parental y de los resultados del desarrollo infantil. La exigencia de mediciones antes y después de la intervención se incluyó en los criterios para permitir explorar inferencias causales sobre los resultados de la intervención y sobre las vías teóricas que vinculan el CIP con el comportamiento parental y con los resultados en la infancia. Dos miembros del equipo de investigación verificaron la conformidad de los artículos con los criterios de inclusión (los criterios de búsqueda completos figuran en el apéndice 1).
La búsqueda bibliográfica, realizada en octubre de 2024, siguió las directrices del Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions (Higgins & Green, 2011). Para esta revisión se eligió un proceso sistemático frente a otras alternativas, como las revisiones exploratorias (scoping reviews), porque esta metodología se presta a la investigación de preguntas de investigación específicas (Munn et al., 2018). El equipo de investigación elaboró y depuró los términos de búsqueda (detallados en el apéndice 2) en tres dominios: la coparentalidad, el conflicto dentro de la pareja y las intervenciones de apoyo. Los términos de búsqueda se aplicaron a cuatro bases de datos (MEDLINE, PsychInfo, PsychExtra, Social Policy and Practice); el equipo de investigación también examinó manualmente las listas de referencias y revisó varias revisiones exploratorias concluidas antes de esta revisión sistemática.
Tras eliminar las entradas duplicadas, el equipo del estudio evaluó la pertinencia de todas las citas resultantes de la búsqueda. Los artículos que podían cumplir los criterios de elegibilidad se sometieron a una revisión del texto completo. Cualquier duda sobre la adecuación de una publicación a los criterios de inclusión se discutió en el equipo hasta alcanzar un consenso. Tras este proceso, se identificó un conjunto final de 23 artículos para su inclusión (en el apéndice 3 se ofrece una visión detallada de todo el proceso de selección de los estudios). El equipo del estudio sometió los artículos finales a una revisión de calidad con la herramienta Cochrane de riesgo de sesgo para ensayos aleatorizados (Cochrane Risk-of-Bias Tool for Randomised Trials; Higgins et al., 2011) y la herramienta ROBINS-I (Sterne et al., 2016).
Los 23 artículos informaban sobre 25 intervenciones parentales diferentes dirigidas al CIP, todas ellas clasificadas como programas psicoeducativos o basados en el entrenamiento de habilidades. Nueve de estas intervenciones eran variantes de Triple P, un programa de parentalidad diseñado para mejorar el comportamiento parental positivo y abordar las dificultades de conducta infantiles (de Graaf et al., 2008). La edad de las figuras parentales de las muestras oscilaba entre 18 y 76 años (M = 35.32, SD = 3.82), mientras que la edad de la descendencia iba desde las 22,8 semanas de gestación hasta los 10,6 años. El tamaño de las muestras variaba entre 21 y 1041 familias, procedentes sobre todo de países occidentales (n = 21 estudios). Las muestras incluían poblaciones específicas de zonas con bajos ingresos y/o familias que expresaban preocupaciones relacionadas con la conducta infantil, dificultades de coparentalidad, el CIP, la separación de la pareja parental o problemas clínicos de salud mental.
Ocho de las intervenciones analizadas en la revisión se dirigían explícitamente a parejas que siguen juntas (véase la tabla 1). Todas las intervenciones se desarrollaron en países occidentales: Estados Unidos (n = 4), Australia (n = 1), Irlanda (n = 1) y Suiza (n = 1). Estas intervenciones (Group Triple P, Family Foundations, Couple Coping Enhancement Training, Parenting-Focused Group, Marital-Focused Group, Parent-Only Group, Parent-Child Group, Parents Plus-Parenting While Separated) se impartieron en formato grupal a parejas que mantenían una relación sentimental. Se aconsejaba a las parejas que asistieran juntas a las sesiones, salvo en el programa Group Triple P, que requería una asistencia individual. El objetivo principal de estas intervenciones era favorecer una relación de pareja positiva fomentando estrategias de resolución de conflictos, el afrontamiento en pareja, las habilidades de comunicación y la toma de conciencia del impacto del CIP en la infancia.
Tabla 1 — Características de los artículos
Para cada estudio: intervención, comparación, población y, a continuación, medidas del conflicto interparental (CIP), del comportamiento parental y de los resultados en la infancia. Las agrupaciones siguen la disposición de la tabla original.
Parejas juntas o separadas
Parejas separadas
Parejas que siguen juntas
Nota. BPM Brief Problem Monitor; CABI Child Adaptive Behaviour Inventory; CAPRS Child Attention Problem Ratings Scale; CAPSS Child Adjustment & Parental Self-Efficacy Scale; CBCL Child Behavior Checklist; CDI Children’s Depression Inventory; CIMS Caught in the Middle Scale; CPICS Children’s Perception of Interparental Conflict Scale; CRPBI Child Report of Parental Behaviour Inventory; ECBI Eyberg Child Behaviour Inventory; ECPS Effective Co-parenting Scale; PDI Parent Daily Report; PKMC Parent’s Knowledge of Marital Conflict; PRSPS Peer Relationships and School Problems Scales; PPC Parent Problem Checklist; PS Parenting Scale; PSOCS Parenting Sense of Competence Scale; SDQ Strengths & Difficulties Scale
Los efectos de estas intervenciones sobre el CIP, la parentalidad y los resultados en la infancia se detallan en la tabla 2. Las intervenciones Family Foundations, Parenting-Focused Group y Marital-Focused Group mostraron mejoras significativas en el comportamiento de CIP. Como no se encontró diferencia entre los grupos Parent-Only y Parent-Child, Cummings et al. (2008) los trataron como una sola intervención y hallaron mejoras significativas del CIP en comparación con el grupo de control. El programa Group Triple P registró una mejora significativa en la subescala de «carga» (burden) del Parent Problem Checklist al terminar la intervención, pero esta no se reflejó en el CIP informado por los padres, y no se hallaron cambios significativos en ninguna otra subescala. Se obtuvieron resultados similares en el comportamiento parental tras la intervención Group Triple P. El programa produjo mejoras significativas en el sentimiento de competencia parental, la sobrerreactividad y la parentalidad global de las madres, pero estos hallazgos no se reflejaron en los informes de los padres. Group Triple P fue la única intervención asociada con mejoras significativas del comportamiento parental, pero no tuvo efecto en los resultados en la infancia. En cambio, la intervención Family Foundations resultó especialmente eficaz para mejorar la capacidad de calmarse y la atención del bebé, mientras que los grupos Parenting-Focused y Marital-Focused mostraron mejoras en la hiperactividad infantil. Los resultados combinados de los grupos Parent-Only y Parent-Child ponen de manifiesto asociaciones entre las mejoras del comportamiento de CIP y los informes de las madres sobre el comportamiento parental y la adaptación infantil. La intervención Couple Coping Enhancement Training no mostró mejoras significativas en el CIP, el comportamiento parental ni los resultados en la infancia.
Tabla 2 — Intervenciones dirigidas a parejas que siguen juntas: principales resultados
Niveles de significación para el conflicto interparental (CIP), el comportamiento parental y los resultados en la infancia.
Siete de las intervenciones recogidas en la tabla 1 se diseñaron para mejorar el CIP en figuras parentales separadas o en pleno proceso de divorcio. Estas intervenciones se impartieron en grupo, y se animaba a cada miembro de la pareja parental a asistir por separado. Las intervenciones pretendían mejorar los comportamientos parentales y relacionales para favorecer la relación entre ambas figuras parentales y el bienestar familiar general, centrándose en las estrategias de comunicación, la gestión de la resolución de conflictos y los comportamientos disciplinarios. La mayoría de las intervenciones se desarrollaron en Estados Unidos (n = 4), con una en Australia (Triple P Positive Parenting Programme) y otra en Irlanda (Parents Plus-Parenting When Separated). Las evaluaciones de estas intervenciones siguieron un diseño de ensayo controlado aleatorizado (ECA), aunque la evaluación de la intervención Co-parenting for Resilience realizada por Cox et al. (2021) tuvo que recurrir a un diseño no aleatorizado con controles emparejados, ya que un tribunal había ordenado a las personas participantes seguir la intervención.
La eficacia de las intervenciones dirigidas a parejas separadas para mejorar los resultados familiares se resume en la tabla 3. Los programas Co-parenting for Resilience y Parents Plus-Parenting While Separated se asociaron con mejoras significativas del CIP. Todas las demás intervenciones de este grupo fueron ineficaces para reducir la frecuencia o la intensidad del CIP. En conjunto, las intervenciones dirigidas a parejas separadas lograron mejorar los comportamientos parentales, en particular la sobrerreactividad, la verbosidad, la calidez, el rechazo y la disciplina eficaz. Sin embargo, estos resultados fueron en su mayoría poco consistentes entre las distintas medidas y momentos de evaluación, sobre todo en el caso del New Beginnings Program y del New Beginnings Program-Dads. El Mother Program y el Mother and Child Dual Program mostraron las mejoras más consistentes del comportamiento disciplinario a lo largo de varios momentos de evaluación. Del mismo modo, todas las intervenciones lograron mejorar algún aspecto del desarrollo infantil, a pesar de las inconsistencias entre todas las medidas de resultado y momentos de evaluación. Las intervenciones parecieron especialmente eficaces para abordar las dificultades de conducta infantiles, la competencia social y los comportamientos de afrontamiento.
Tabla 3 — Intervenciones dirigidas a parejas separadas: principales resultados
Niveles de significación para el conflicto interparental (CIP), el comportamiento parental y los resultados en la infancia; T2 y T3: momentos de evaluación 2 y 3.
Nota. BPM Brief Problem Monitor; T2 momento de evaluación 2; T3 momento de evaluación 3
Se evaluaron catorce intervenciones parentales destinadas a mejorar el CIP entre figuras parentales con independencia de su situación de pareja (véase la tabla 1). La mayoría se desarrollaron en Australia (n = 9) y el resto en Estados Unidos o Canadá (n = 5). Las intervenciones Self-Directed, Enhanced Self-Directed, Online y Online Brief de Triple P están pensadas para que cada figura parental las complete individualmente cuando le convenga. Enhanced Triple P y Standard Triple P fueron impartidas a parejas por personas facilitadoras formadas, mientras que todas las demás intervenciones consistieron en sesiones grupales a las que cada figura parental asistía individualmente. El objetivo principal del contenido de las intervenciones era favorecer un manejo eficaz de la conducta infantil y promover una relación de coparentalidad positiva. Todas las evaluaciones de estas intervenciones fueron ECA realizados principalmente en países occidentales, con dos estudios llevados a cabo en Vietnam y Hong Kong.
Como se detalla en la tabla 4, las intervenciones TRUE Dads, Supporting Father Involvement y Group Triple P + BCA se asociaron con mejoras marcadas del CIP. Aunque Leung et al. (2003) asociaron Group Triple P con mejoras del CIP a corto plazo, solo Matsumoto et al. (2007) informaron de mejoras significativas en la subescala de «problema» del Parent Problem Checklist en el seguimiento a los 3 meses. La intervención Triple P Online produjo resultados dispares, con mejoras significativas observables en el seguimiento a los 6 meses, pero no en las evaluaciones anteriores. Ninguna de las demás intervenciones dirigidas tanto a parejas que siguen juntas como a parejas separadas mostró cambios significativos en el CIP.
Tabla 4 — Intervenciones dirigidas a parejas juntas o separadas: principales resultados
Niveles de significación para el conflicto interparental (CIP), el comportamiento parental y los resultados en la infancia; T2 y T3: momentos de evaluación 2 y 3.
Nota. T2 momento de evaluación 2; T3 momento de evaluación 3
Se asociaron avances significativos del comportamiento parental con las intervenciones Dealing with Disobedience Discussion Group, Supporting Father Involvement, Enhanced Self-Directed Triple P, Group Triple P + BCA, Triple P Online y Triple P Online Brief. Sin embargo, los resultados en materia de parentalidad de los demás programas fueron dispares. Group Triple P mostró avances sustanciales del comportamiento parental en Leung et al. (2003), pero Matsumoto et al. (2007) solo informaron de un cambio significativo en la subescala de verbosidad de la Parenting Scale. Sanders et al. (2000) identificaron mejoras significativas del comportamiento parental tras el Enhanced Group Triple P, pero Hoath y Sanders (2002) no replicaron este resultado. Tanto Self-Directed como Standard Triple P mostraron mejoras sustanciales en el sentimiento de competencia parental de las madres, pero esas mejoras no se apreciaban en los informes de los padres.
Group Triple P + BCA, Group Triple P, Triple P Online, Enhanced Self-Directed Triple P, Standard Triple P y el Dealing with Disobedience Discussion Group se asociaron con una mejora significativa de los resultados en la infancia. Las demás intervenciones arrojaron resultados dispares. Triple P Online Brief mejoró notablemente los informes parentales sobre las dificultades de conducta infantiles en la subescala de «intensidad» del Eyberg Child Behavior Inventory (ECBI). Esta subescala del ECBI refleja la frecuencia con la que la niña o el niño presenta comportamientos como las «rabietas» (Eyberg & Pincus, 1999). Enhanced Triple P, según el estudio de Sanders et al. (2000), mostró mejoras significativas de las dificultades de conducta infantiles, pero esto no concuerda con el hallazgo de Hoath y Sanders (2002). Cowan et al. (2019) vincularon el programa Supporting Father Involvement con mejoras significativas de la conducta adaptativa infantil, pero esto no se observó en el estudio de Cowan et al. (2009). En cuanto a Self-Directed Triple P, Sanders et al. (2000) registraron mejoras sustanciales únicamente en los informes de las madres sobre la conducta infantil, mientras que Markie-Dadds y Sanders (2006) informaron de cambios solo en la subescala de «problema» de la Parenting Scale.
Un subgrupo de trece artículos de la revisión se centró en muestras con una edad media infantil de 0 a 5 años (véase la tabla 5). De ellos, tres intervenciones se dirigían al CIP en parejas que siguen juntas, mientras que los diez estudios restantes examinaban intervenciones impartidas a figuras coparentales de cualquier situación de pareja. Los resultados de los estudios de este subgrupo sugieren que la edad de la niña o el niño no influye de forma significativa en los resultados globales de las intervenciones. Algunas intervenciones, entre ellas Family Foundations, Parenting-Focused Group, Marital-Focused Group, Group Triple P y TRUE Dads, se asociaron con mejoras significativas del CIP en esta población. En cuanto al comportamiento parental, se observaron avances sustanciales tras el Dealing with Disobedience Discussion Group y las intervenciones Group, Online, Online Brief, Enhanced y Standard de Triple P. Además, varias intervenciones se asociaron con mejoras significativas de los resultados en la infancia. Entre ellas figuran las intervenciones Group Triple P, TRUE Dads, Family Foundations, Dealing with Disobedience Discussion Group, Triple P Online y Standard Triple P.
Tabla 5 — Visión general de los artículos que evalúan intervenciones en los cinco primeros años
Edad media de la niña o el niño (años).
Intervenciones dirigidas a parejas que siguen juntas
Intervenciones dirigidas tanto a parejas juntas como a parejas separadas
Nota. *semanas de gestación; **mediana; ***solo se indica el rango
Frente a los resultados negativos fuertemente correlacionados con el CIP destructivo, la eficacia de las intervenciones parentales dirigidas explícitamente al CIP sigue siendo poco clara. Esta revisión sistemática pretende ampliar el debate actual sobre las intervenciones parentales centradas en el CIP, explorando la evidencia existente y señalando posibles vías para el desarrollo y la evaluación de futuras intervenciones. A lo largo de esta revisión se analizaron 25 intervenciones parentales. Sin embargo, la gran variabilidad de los contenidos de las intervenciones, de las medidas de resultado y de las metodologías de investigación empleadas en estos estudios planteó dificultades considerables para extraer conclusiones inequívocas sobre las intervenciones examinadas. Pese a ello, surgieron varios hallazgos clave, que se discuten a continuación.
Uno de los hallazgos más destacados es que las intervenciones parentales suelen lograr reducciones más eficaces del CIP cuando se aplican en formato grupal que cuando se imparten de forma individualizada a cada figura parental. En términos generales, las intervenciones dirigidas a parejas que siguen juntas parecieron mostrar una mayor eficacia en la mejora del CIP que las diseñadas para figuras parentales separadas. No obstante, también se respaldaron los programas Triple P Online, TRUE Dads, Supporting Father Involvement y Group Triple P cuando se impartieron a figuras coparentales con independencia de su situación de pareja. Estos hallazgos son clave para orientar el desarrollo futuro de las intervenciones parentales dirigidas al CIP y la elección de las intervenciones prescritas por los servicios públicos de salud y en los procedimientos judiciales.
Cabe destacar que esta revisión puso de relieve dificultades sustanciales en la medición del CIP. El Parent Problem Checklist fue el instrumento preferido para evaluar el comportamiento de CIP, a pesar de conclusiones previas que apuntaban a una base de evidencia insuficiente para validar su uso con este fin (Pote et al., 2020). Esto agrava la complejidad de extraer conclusiones sobre la eficacia de las intervenciones para mejorar el CIP y subraya así la necesidad apremiante de concebir y evaluar otras herramientas de evaluación del CIP que faciliten la valoración de las intervenciones.
En lo que respecta al comportamiento parental, se ha demostrado que las intervenciones diseñadas para parejas separadas mejoran notablemente las prácticas parentales. Los aspectos del comportamiento parental examinados incluían la calidez parental, las estrategias disciplinarias, la comunicación coparental y la sobrerreactividad. Las intervenciones que resultaron eficaces para reforzar estos constructos conductuales incorporaban invariablemente un componente centrado en comportamientos parentales específicos. Sin embargo, la aplicabilidad de la evidencia se ve limitada aquí por su alcance geográfico. Esta investigación se ha llevado a cabo predominantemente en países occidentales. Este sesgo plantea un problema, dado que, según se ha señalado, el estigma asociado al divorcio en algunas comunidades asiáticas lleva a las parejas a permanecer en matrimonios muy conflictivos en los que la exposición de la infancia al CIP puede ser mayor (Morrison & Coiro, 1999). Además, investigaciones previas sugieren que los resultados de las intervenciones parentales pueden variar entre culturas debido a diferencias en las limitaciones económicas y en los roles parentales (Kumpfer et al., 2002). Una evaluación exhaustiva de las intervenciones en países no occidentales, pero también entre distintos grupos étnicos de un mismo país, aportará información esencial sobre la eficacia de las intervenciones. Por ejemplo, comparar la aceptabilidad y la eficacia de las intervenciones sobre el CIP entre distintos grupos étnicos del Reino Unido permitiría comprender las variaciones culturales y adaptar las estrategias a las necesidades de las comunidades. No obstante, cabe señalar que varios estudios adaptaron los materiales para atender a la diversidad cultural. Matsumoto et al. (2007), Hoang et al. (2022) y Leung et al. (2003) tradujeron cada uno los materiales de la intervención y/o las medidas de resultado a las lenguas habitualmente utilizadas por las poblaciones destinatarias (japonés, vietnamita y chino, respectivamente). Hoang et al. (2022) consideraron además el impacto de la intervención (Group Triple P + BCA) en el comportamiento de crianza de las abuelas y los abuelos en Vietnam. Esta investigación refleja el papel variable que desempeña la generación de los abuelos en el cuidado infantil según las culturas. La investigación futura debería ampliar la comprensión de las intervenciones parentales dirigidas al CIP en distintas culturas y de la forma en que pueden adaptarse con seguridad.
También es importante destacar que varios estudios incluidos en la revisión informaron de diferencias en la eficacia de las intervenciones entre la madre y el padre. Las mejoras de la competencia parental y del comportamiento parental tras Group, Self-Directed y Standard Triple P solo fueron informadas por las madres (Bodenmann et al., 2008; Sanders et al., 2000). Estos hallazgos concuerdan con una literatura más amplia que indica que las intervenciones Triple P son desproporcionadamente más eficaces para apoyar las prácticas parentales de las madres que las de los padres (Fletcher et al., 2011). Entre las posibles explicaciones de esta discrepancia figuran las diferencias en las tasas de asistencia y un contenido de las intervenciones menos atractivo para los padres (Fletcher et al., 2011). Muchas intervenciones parentales se enfrentan a estas dificultades para implicar a ambas figuras coparentales. La investigación futura debería explorar cómo hacer las intervenciones más accesibles y atractivas para los padres y para las figuras coparentales.
Esta revisión también examinó el efecto de las intervenciones parentales dirigidas al CIP sobre el desarrollo infantil. Los aspectos del desarrollo infantil abarcaban las dificultades de conducta, los síntomas de salud mental y el desarrollo social y físico. Las intervenciones que más éxito tuvieron en la mejora de estos resultados se centraban, por lo general, en técnicas específicas de crianza y de manejo de la conducta infantil impartidas a grupos de madres y padres. En particular, las intervenciones Triple P mostraron su mayor eficacia cuando se impartieron a familias que habían informado de problemas de conducta infantiles agravados antes de su inclusión. Esto concuerda con investigaciones anteriores que corroboran el impacto del Triple P Positive Parenting Program en la mejora de los comportamientos disruptivos en la infancia (de Graaf et al., 2008). La atenuación a largo plazo de las dificultades de conducta y de los síntomas de salud mental es fundamental para las políticas gubernamentales comprometidas con el bienestar infantil y con la reducción de las presiones económicas que soportan los proveedores de servicios de salud. Esto resulta pertinente dado que solo en Estados Unidos el 7% de la población de 3 a 17 años tiene un trastorno de conducta diagnosticado en la actualidad, y que el número de niñas y niños con dificultades de salud mental ha aumentado en distintos países en los últimos años (Centre for Disease Control & Prevention, 2023).
Resulta interesante que esta revisión arroje luz sobre aspectos específicos de las dificultades de conducta infantiles en los que influyen las intervenciones parentales. Diez artículos optaron por utilizar el ECBI, un instrumento bien validado (Hukkelberg et al., 2016), como medida de los resultados en la infancia. Las mejoras significativas se registraron sobre todo en la subescala de «intensidad» de esta medida, lo que sugiere que este aspecto de la conducta infantil es especialmente susceptible de cambiar mediante intervenciones parentales. Sin embargo, la revisión sistemática también puso de manifiesto una laguna en la literatura. A pesar de que metaanálisis anteriores han vinculado el CIP con la seguridad del apego infantil (Tan et al., 2018), ningún estudio de esta revisión tuvo en cuenta este resultado. Comprender cómo pueden influir las intervenciones parentales en el apego es crucial, dado que el apego inseguro se ha asociado sistemáticamente con multitud de resultados negativos, entre ellos un mayor riesgo de trastornos internalizantes y externalizantes (Warmuth et al., 2020). El apego es también un eje central de muchas políticas nacionales. Mientras que el programa nacional Family Hubs del Reino Unido ha destinado 50 millones de libras a desarrollar las prácticas parentales relativas al apego, al vínculo y a la sensibilidad (Family Hubs & Start for Life Programme, 2022), la promoción del apego temprano ocupa un lugar central en los programas federales de Estados Unidos (Boris & Zeanah, 2011). La investigación futura debería recurrir a la metodología de los ECA para explorar la seguridad del apego infantil en familias que reciben una intervención dirigida al CIP frente a una población de control. Profundizar de este modo en la relación entre las intervenciones parentales dirigidas al CIP y la seguridad del apego infantil ayudará a elaborar políticas, al mejorar nuestra comprensión de los beneficios que tales intervenciones pueden aportar a la infancia.
Las políticas gubernamentales, como el informe británico «1001 critical days» (Department of Health & Social Care, 2021), han consagrado los primeros años como un periodo clave del desarrollo infantil y como objetivo prioritario de la intervención. Sorprendentemente, pocas investigaciones se han centrado en la eficacia de las intervenciones parentales sobre el CIP durante estos años formativos. La influencia de las intervenciones parentales centradas en el CIP, impartidas específicamente a familias con hijos e hijas de entre 0 y 5 años, se analizó como resultado secundario de esta revisión. Aunque la edad infantil no pareció influir de forma significativa en los resultados de los programas, se identificaron varias intervenciones adecuadas para su aplicación en este rango de edad. Esto es especialmente importante, ya que se sabe que la transición a la parentalidad es un periodo de estrés elevado y de vulnerabilidad al CIP (Delicate et al., 2018), lo que señala un momento en el que la necesidad de apoyo parental podría ser más aguda. La intervención Group Triple P resultó especialmente eficaz para mejorar el CIP, el comportamiento parental y los resultados en la infancia, por lo que se recomienda para familias con hijos e hijas de 0 a 5 años. Curiosamente, ningún artículo de esta revisión exploró los efectos de las intervenciones dirigidas al CIP en parejas separadas con hijos o hijas menores de 5 años. Dado que la primera infancia constituye una etapa crucial del desarrollo en la que la infancia puede ser especialmente sensible a la exposición al CIP (Evangelou et al., 2009), profundizar en el estudio de las intervenciones parentales durante este periodo de la vida podría aportar información valiosísima para las políticas gubernamentales, los proveedores de servicios de salud y la aplicación de las intervenciones. Sería especialmente útil investigar comparando los resultados en la infancia tras la intervención entre familias con hijos e hijas de 0 a 5 años y familias con hijos e hijas de hasta 18 años, para identificar posibles diferencias en la eficacia de las intervenciones a lo largo de la infancia y la adolescencia.
Aunque esta revisión arroja luz sobre varios hallazgos y recomendaciones cruciales para la aplicación y la evaluación de las intervenciones, presenta varias limitaciones. Es plausible que los criterios de inclusión de la revisión hayan excluido involuntariamente evidencia que podría ofrecer una perspectiva distinta sobre la eficacia de las intervenciones. Los criterios exigían que se evaluaran los tres constructos de resultado: el CIP, el comportamiento parental y el desarrollo infantil. Además, los términos de búsqueda no incluían modalidades específicas de intervención parental (p. ej., la terapia sistémica familiar). Esta decisión se tomó para centrar el alcance de la revisión en las intervenciones dirigidas directamente al CIP. Sin embargo, puede haberse omitido evidencia valiosa centrada en otros resultados u otras intervenciones. La revisión tampoco puede pronunciarse sobre una posible influencia de la estructura familiar en los resultados de las intervenciones. Los criterios de búsqueda de esta revisión permitían incluir a participantes de todas las estructuras familiares. Sin embargo, los análisis de los artículos no aportaban ni consideraban información sobre otras influencias coparentales ni sobre las modalidades de custodia entre las parejas separadas. Esto es importante, ya que en algunos países se estima que apenas un 1% de las figuras parentales separadas tiene una residencia compartida a partes iguales con el niño o la niña (Haux et al., 2017). Por tanto, es posible que las mejoras observadas en el desarrollo infantil estén sujetas a la influencia del tiempo pasado con cada figura parental y de la respuesta de cada una a los materiales de la intervención. Investigar comparando los resultados de las intervenciones en estructuras familiares diversas permitirá comprender mejor cómo influyen las distintas figuras de cuidado en los resultados de las intervenciones.
El CIP es un fenómeno universal que, cuando es intenso y frecuente, puede tener consecuencias perjudiciales a largo plazo para la familia. Por ello, el desarrollo y la oferta de intervenciones sólidas son esenciales para apoyar a las familias y atenuar estos efectos adversos. No obstante, como subraya esta revisión, se necesita con urgencia más investigación en este ámbito. Aunque algunas políticas gubernamentales promueven el apoyo frente al CIP, esto no se observa en todos los países. Comprender mejor el uso de las intervenciones en comunidades diversas y no occidentales favorecerá el desarrollo de estas políticas y el acceso, a escala nacional, al apoyo para las familias que viven CIP y violencia doméstica. El desarrollo de políticas a escala mundial también se beneficiará en gran medida de una mejor comprensión de cómo las intervenciones parentales dirigidas al CIP pueden promover indirectamente la seguridad del apego infantil. Las políticas actuales basadas en el apego infantil podrían avanzar con esta información, y la posible reducción de los problemas en la infancia ligada a un apego mejorado podría aliviar unos servicios de salud saturados.
Esta revisión sistemática ha presentado varias intervenciones parentales prometedoras que pueden ser eficaces para reducir el CIP y mejorar los resultados familiares en distintas etapas de la vida familiar. A diferencia de revisiones anteriores, este estudio incluyó investigaciones sobre familias con hijos e hijas de hasta 11 años e identificó intervenciones que podrían ser beneficiosas en la primera infancia, de 0 a 5 años. Sin embargo, muchas de las intervenciones consideradas se apoyaban en la evidencia de una sola evaluación, por lo que cualquier conclusión sobre su eficacia debe considerarse provisional y necesitada de más investigación. Más investigación favorecerá el desarrollo de la atención temprana en todo el mundo e indicará si aplicar intervenciones parentales dirigidas al CIP durante este periodo puede mejorar sustancialmente el CIP y los resultados en la infancia en un momento especialmente vulnerable. En particular, el programa Group Triple P resultó ser la intervención más ampliamente evaluada y se informó de su eficacia para mejorar los tres resultados de interés (CIP, comportamiento parental y resultados en la infancia). En cambio, las intervenciones Parent Education Group y Couple Coping Enhancement Training no mostraron un impacto significativo en ninguno de estos resultados.
En conclusión, las intervenciones dirigidas al CIP constituyen una vía convincente para apoyar a las familias y mejorar una serie de resultados familiares. Los resultados de esta revisión sistemática sugieren que estas intervenciones pueden ofrecer un apoyo eficaz a las familias que afrontan las dificultades que plantea el CIP, lo que a su vez podría influir positivamente en la demanda de atención sanitaria profesional especializada a lo largo de la edad adulta. Aunque se necesita más investigación para profundizar en nuestra comprensión de la eficacia de las intervenciones dirigidas al CIP, esta información será fundamental para orientar las recomendaciones a los servicios de salud en todo el mundo.
Complexe Systémique: puntos clave
El interés de esta revisión es que reúne, estudio por estudio, lo que realmente logran los programas dirigidos al conflicto entre la madre y el padre, incluida la primera infancia, que antes se había dejado de lado. Los resultados son matizados: el trabajo en grupo reduce mejor el conflicto, las parejas que siguen juntas se benefician más que las figuras parentales separadas, en quienes mejoran sobre todo las prácticas parentales, y los avances que informan las madres rara vez aparecen en los informes de los padres. Para la práctica sistémica destacan dos enseñanzas: el conflicto debe trabajarse como un subsistema en sí mismo, que se desborda hacia la relación parentofilial, y aún están por inventar dispositivos que impliquen de verdad a ambas figuras parentales. No obstante, se impone la prudencia: la mayoría de los programas se basan en una sola evaluación, la medida del conflicto más utilizada está mal validada, los estudios son casi todos occidentales y la búsqueda excluyó los enfoques de terapia sistémica familiar. Puede leerse junto con el artículo sobre el apoyo a la coparentalidad y el artículo sobre los relatos paralelos de madres y padres separados en conflicto prolongado.
Notas del original
Agradecimientos. Este informe es una investigación independiente financiada por el National Institute for Health and Care Research ARC North Thames. Las opiniones expresadas en esta publicación son las de la autoría y no necesariamente las del National Institute for Health and Care Research ni las del Department of Health and Social Care.
Conflicto de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses.
Referencias
Baker, S., Sanders, M. R., Turner, K. M. T., & Morawska, A. (2017). A randomized controlled trial evaluating a low-intensity interactive online parenting intervention, triple P online Brief, with parents of children with early onset conduct problems. Behaviour Research & Therapy, 91, 78–90.
Birditt, K. S., Brown, E., Orbuch, T. L., & McIlvane, J. M. (2010). Marital conflict behaviors and implications for divorce over 16 years. Journal of Marriage & Family, 72(5), 1188–1204.
Bodenmann, G., Cina, A., Ledermann, T., & Sanders, M. R. (2008). The efficacy of the triple P-Positive parenting program in improving parenting and child behavior: A comparison with two other treatment conditions. Behaviour Research & Therapy, 46(4), 411–427.
Boris, N. W., & Zeanah, C. H. (2011). Attachment research and early head start: From data to practice. Attachment & Human Development, 13(1), 99–104.
Centre for Disease Control & Prevention (2023). Data and Statistics on Children’s Mental Health. Retrieved 2nd August from www.cdc.gov/childrensmentalhealth/data.html
Cowan, P. A., Cowan, C. P., Pruett, M. K., & Pruett, K. (2009). Promoting father’s engagement with children: Preventative interventions for low-income families. Journal of Marriage and Family, 71(3), 663–679.
Cowan, C. P., Cowan, P. A., & Barry, J. (2011). Couples’ groups for parents of preschoolers: ten-year outcomes of a randomized trial. Journal of Family Psychology, 25(2), 240–250.
Cowan, P. A., Cowan, C. P., Pruett, M. K., & Pruett, K. (2019). Fathers’ And mothers’ attachment styles, couple conflict, parenting quality, And children’s behavior problems: An intervention test of mediation. Attachment & Human Development, 21(5), 532–550.
Cowan, P. A., Cowan, C. P., & Gillette, P. F. (2022). TRUE dads: The impact of a couples-based fatherhood intervention on family relationships, child outcomes, and economic self-sufficiency. Family Process, 61(3), 1021–1044.
Cox, R. B., Brosi, M., Spencer, T., & Masri, K. (2021). Hope, stress, and post-divorce child adjustment: Development and evaluation of the co-parenting for resilience program. Journal of Divorce & Remarriage, 62(2), 144–163.
Cummings, E. M., & Davies, P. T. (1996). Emotional security as a regulatory process in normal development and the development of psychopathology. Development and Psychopathology, 8, 123–139.
Cummings, E. M., Faircloth, W. B., Mitchell, P. M., Cummings, J. S., & Schermerhorn, A. C. (2008). Evaluating a brief prevention program for improving marital conflict in community families. Journal of Family Psychology, 22(2), 193–202.
de Graaf, I., Speetjens, P., Smit, F., de Wolff, M., & Tavecchio, L. (2008). Effectiveness of the triple P positive parenting program on behavioral problems in children: A meta-analysis. Behavior Modification, 32(5), 714–735.
Delicate, A., Ayers, S., & McMullen, S. (2018). A systematic review and meta-synthesis of the impact of becoming parents on the couple relationship. Midwifery, 61, 88–96.
Department of Health & Social Care (2021). The best start for life: A vision for the 1,001 critical days. www.gov.uk/government/publications/the-best-start-for-life-a-vision-for-the-1001-critical-days
Department for Work & Pensions (2017). Improving lives: Helping workless families. www.gov.uk/government/publications/improving-lives-helping-workless-families
Department for Work & Pensions (2021). Reducing parental conflict: Innovative projects delivered to support families in conflict. Retrieved 3rd April from www.gov.uk/guidance/reducing-parental-conflict-innovative-projects-delivered-to-support-families-in-conflict
Dittman, C. K., Farruggia, S. P., Keown, L. J., & Sanders, M. R. (2016). Dealing with disobedience: An evaluation of a brief parenting intervention for young children showing noncompliant behavior problems. Child Psychiatry & Human Development, 47(1), 102–112.
Easterbrooks, M. A., & Emde, R. N. (1988). Marital and parent-child relationships: The role of affect in the family system. In R. Hinde, & J. Stevenson-Hinde (Eds.), Relationships within families: Mutual influences (pp. 83–103). Oxford University Press.
El-Sheikh, M., Kelly, R., & Rauer, A. (2013). Quick to berate, slow to sleep: Interpartner psychological conflict, mental health, and sleep. Health Psychology, 32(10), 1057–1066.
Evangelou, M., Sylva, K., Kyriacou, M., Wild, M., & Glenny, G. (2009). Early years learning and development: Literature review. DCSF.
Eyberg, S. M., & Pincus, D. (1999). Eyberg child behavior inventory and sutter-eyberg student behavior inventory-revised: Professional manual. Psychological Assessment Resources.
Fackrell, T. A., Hawkins, A. J., & Kay, N. M. (2011). How effective are court-affiliated divorcing parents education programs? A meta-analytic study. Family Court Review, 49(1), 107–119.
Family Hubs & Start for Life Programme (2022). Family Hubs and Start for Life programme guide.
Feinberg, M. E., Jones, D. E., Hostetler, M. L., Roettger, M. E., Paul, I. M., & Ehrenthal, D. B. (2016). Couple-focused prevention at the transition to parenthood, a randomized trial: Effects on coparenting, parenting, family violence, and parent and child adjustment. Prevention Science, 17, 751–764.
Fletcher, R., Freeman, E., & Matthey, S. (2011). The impact of behavioural parent training on fathers’ parenting: A meta-analysis of the triple P-Positive parenting program. Fathering, 9, 291–312.
Harold, G. T., & Sellers, R. (2018). Annual research review: Interparental conflict And youth psychopathology: An evidence review And practice focused update. Journal of Child Psychology & Psychiatry, 59(4), 374–402.
Harold, G., Acqua, D., Sellers, R., & Chowdry, G. (2016). What works to enhance inter-parental relationships and improve outcomes for children. www.eif.org.uk/report/what-works-to-enhance-interparental-relationships-and-improve-outcomes-for-children
Haux, T., McKay, S., & Cain, R. (2017). Shared care after separation in the united kingdom: Limited data, limited practice? Family Court Review, 55(4), 572–585.
Higgins, J. P. T., & Green, S. (2011). Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions (J. P. T. Higgins & S. Green, Eds. Version 5.1.0 ed.). The Cochrane Collaboration.
Higgins, J. P. T., Altman, D. G., Gøtzsche, P. C., Jüni, P., Moher, D., Oxman, A. D., & Sterne, J. A. (2011). The Cochrane Collaboration’s tool for assessing risk of bias in randomised trials. The British Medical Journal, 343,1-9.
Hoang, N. P. T., Kirby, J. N., Haslam, D. M., & Sanders, M. R. (2022). Promoting positive relationship between parents and grandparents: A randomized controlled trial of group triple P plus compassion in Vietnam. Behavior Therapy, 53(6), 1175–1190.
Hoath, F. E., & Sanders, M. R. (2002). A feasibility study of enhanced group triple P—Positive parenting program for parents of children with attention-deficit/hyperactivity disorder. Behaviour Change, 19(4), 191–206.
Hukkelberg, S. S., Reedtz, C., & Kjøbli, J. (2018). Construct validity of the Eyberg Child Behavior Inventory (ECBI): An exploratory structural equation modeling approach. European Journal of Psychological Assessment, 34(1), 14–21.
Huss, B., & Pollmann-Schult, M. (2020). Relationship satisfaction across the transition to parenthood: The impact of conflict behavior. Journal of Family Issues, 41(3), 383–411.
Keating, A., Sharry, J., Murphy, M., Rooney, B., & Carr, A. (2016). An evaluation of the parents Plus-Parenting when separated programme. Clinical Child Psychology & Psychiatry, 21(2), 240–254.
Kumpfer, K. L., Alvarado, R., Smith, P., & Bellamy, N. (2002). Cultural sensitivity and adaptation in family-based prevention interventions. Prevention Science, 3(3), 241–246.
Leung, C., Sanders, M. R., Leung, S., Mak, R., & Lau, J. (2003). An outcome evaluation of the implementation of the triple P-Positive parenting program in Hong Kong. Family Process, 42(4), 531–544.
Markie-Dadds, C., & Sanders, M. R. (2006). A controlled evaluation of an enhanced self-directed behavioural family intervention for parents of children with conduct problems in rural and remote areas. Behaviour Change, 23(1), 55–72.
Matsumoto, Y., Sofronoff, K., & Sanders, M. R. (2007). The efficacy and acceptability of the triple P-Positive parenting program with Japanese parents. Behaviour Change, 24(4), 205–218.
McCoy, K., Cummings, E. M., & Davies, P. T. (2009). Constructive and destructive marital conflict, emotional security and children’s prosocial behavior. Journal of Child Psychology & Psychiatry, 50(3), 270–279.
Morrison, D. R., & Coiro, M. J. (1999). Parental conflict and marital disruption: Do children benefit when high-conflict marriages are dissolved? Journal of Marriage and Family, 61(3), 626–637.
Munn, Z., Peters, M. D., Stern, C., Tufanaru, C., McArthur, A., & Aromataris, E. (2018). Systematic review or scoping review? Guidance for authors when choosing between a systematic or scoping review approach. BMC Medical Research Methodology, 18, 1–7.
O’Hara, K. L., Cummings, E. M., & Davies, P. T. (2023). Interparental conflict and adolescent emotional security across family structures. Family Process, 63(1), 265–283.
Pote, I., Ghiara, V., Cooper, E., Stock, L., & McBride, T. (2020). Measuring parental conflict and its impact on child outcomes: Guidance on selecting and using valid, reliable and practical measures to evaluate interventions. https://www.eif.org.uk/resource/measuring-parental-conflict-and-its-impact-on-child-outcomes
Sanders, M. R., Markie-Dadds, C., Tully, L. A., & Bor, W. (2000). The triple P-Positive parenting program: A comparison of enhanced, standard, and self-directed behavioral family intervention for parents of children with early onset conduct problems. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 68(4), 624.
Sanders, M. R., Baker, S., & Turner, K. M. (2012). A randomized controlled trial evaluating the efficacy of triple P online with parents of children with early-onset conduct problems. Behaviour Research Therapy, 50(11), 675–684.
Sandler, I., Gunn, H., Mazza, G., Tein, J. Y., Wolchik, S., Berkel, C., & Porter, M. (2018). Effects of a program to promote high quality parenting by divorced and separated fathers. Prevention Science, 19(4), 538–548.
Sandler, I., Wolchik, S., Mazza, G., Gunn, H., Tein, J. Y., Berkel, C., & Porter, M. (2020). Randomized effectiveness trial of the new beginnings program for divorced families with children and adolescents. Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology, 49(1), 60–78.
Sanford, M., Byrne, C., Williams, S., Atley, S., Miller, J., & Allin, H. (2003). A pilot study of a parent-education group for families affected by depression. Canadian Journal of Psychiatry, 48(2), 78–86.
Stallman, H. M., & Sanders, M. R. (2014). A randomized controlled trial of family transitions triple P: A group-administered parenting program to minimize the adverse effects of parental divorce on children. Journal of Divorce & Remarriage, 55(1), 33–48.
Sterne, J. A., Hernán, M. A., Reeves, B. C., Savović, J., Berkman, N. D., Viswanathan, M., & Higgins, J. P. (2016). ROBINS-I: A tool for assessing risk of bias in non-randomised studies of interventions. Bmj, 355, i4919.
Tan, E. S., McIntosh, J. E., Kothe, E. J., Opie, J. E., & Olsson, C. A. (2018). Couple relationship quality and offspring attachment security: A systematic review with meta-analysis. Attachment & Human Development, 20(4), 349–377.
Totenhagen, C. J., Butler, E. A., Curran, M. A., & Serido, J. (2016). The calm after the storm: Relationship length as associated with couples’ daily variability. Journal of Social and Personal Relationships, 33(6), 768–791.
van Dijk, R., van der Valk, I. E., Deković, M., & Branje, S. (2020). A meta-analysis on interparental conflict, parenting, and child adjustment in divorced families: Examining mediation using meta-analytic structural equation models. Clinical Psychology Review, 79, 101861.
Warmuth, K. A., Cummings, E. M., & Davies, P. T. (2020). Constructive and destructive interparental conflict, problematic parenting practices, and children’s symptoms of psychopathology. Journal of Family Psychology, 34(3), 301–311.
Wolchik, S. A., West, S. G., Sandler, I. N., Tein, J. Y., Coatsworth, D., Lengua, L., Weiss, L., Anderson, E. R., Greene, S. M., & Griffin, W. A. (2000). An experimental evaluation of theory-based mother and mother-child programs for children of divorce. Journal of Consulting & Clinical Psychology, 68(5), 843–856.
Zhou, N., Cao, H., & Leerkes, E. M. (2017). Interparental conflict and infants’ behavior problems: The mediating role of maternal sensitivity. Journal of Family Psychology, 31(4), 464–474.
Traducción no oficial al español de The Effectiveness of Interventions Targeting Interparental Conflict in Improving Family Outcomes: A Systematic Review, de Hannah L. Hopson, Peter Fonagy y Camilla Rosan, Journal of Child and Family Studies, vol. 35, n.o 3 (2026), doi: 10.1007/s10826-025-03254-1, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «The Effectiveness of Interventions Targeting Interparental Conflict in Improving Family Outcomes: A Systematic Review», publicado en Journal of Child and Family Studies (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Hopson, H. L., Fonagy, P., y Rosan, C. (2026). The Effectiveness of Interventions Targeting Interparental Conflict in Improving Family Outcomes: A Systematic Review. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-effectiveness-of-interventions-targeting-interparental-conflict (Obra original publicada en 2026 en Journal of Child and Family Studies, 35(3), 694-707 (2026); republicada en 2026 por Journal of Child and Family Studies, https://link.springer.com/article/10.1007/s10826-025-03254-1)
Para saber más