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Cureus · Diálogo Abierto

Escuchar las preocupaciones: una indagación fenomenológica sobre el Diálogo Abierto en contextos comunitarios

¿Qué ocurre con el Diálogo Abierto cuando sale de la psiquiatría y se traslada a la comunidad? En Japón, desde 2017, el Machiken Dialogue reúne a residentes y profesionales en una única sesión en torno a una preocupación cotidiana: un duelo, una enfermedad, un empleo, un hijo o una hija. Daisuke Son y Mihoko Tsukahara analizaron 134 respuestas escritas: seguridad, descubrimiento de sí, valor del silencio y, en el caso de las personas profesionales, la fecunda incomodidad de abandonar la posición experta.

Autoría Daisuke Son (Department of Community-Based Family Medicine, Faculty of Medicine, Tottori University, Yonago; Department of Medical Education Studies, International Research Center for Medical Education, Graduate School of Medicine, The University of Tokyo); Mihoko Tsukahara (Department of Psychiatry, Beruf, Tokio), JapónPrimera publicación Cureus, 6 de noviembre de 2025Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Listening to Worries: A Phenomenological Inquiry Into Open Dialogue in Community Settings, de Daisuke Son y Mihoko Tsukahara, publicado en Cureus (Cureus/Springer Nature) (2025), doi: 10.7759/cureus.96249, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

El formato inclusivo y de sesión única del Machiken Dialogue permite una participación más amplia y puede servir de puente entre el ámbito profesional y el cívico, favoreciendo tanto el bienestar emocional como la cohesión social.

Daisuke Son y Mihoko Tsukahara

Resumen

Antecedentes: El Diálogo Abierto, un enfoque terapéutico procedente de Finlandia, pone el acento en las interacciones dialógicas para acompañar a personas con trastornos psiquiátricos. Aunque su eficacia clínica está bien documentada, su uso en contextos comunitarios más amplios sigue siendo limitado. En Japón, el Machiken Dialogue adapta el Diálogo Abierto para abordar preocupaciones cotidianas en entornos locales. Este estudio explora las experiencias de las personas participantes en el Machiken Dialogue y su potencial para reforzar la conexión social y el bienestar emocional.

Métodos: Se llevó a cabo un análisis fenomenológico cualitativo de 134 respuestas de texto libre procedentes de la ciudadanía general (n = 77) y de profesionales de la salud, el bienestar social y los cuidados (n = 57) que participaron en sesiones entre 2017 y 2019. Se utilizó el análisis fenomenológico interpretativo para identificar los principales temas experienciales.

Resultados: La ciudadanía destacó la seguridad psicológica, el descubrimiento de sí y la importancia del silencio y de la pluralidad de perspectivas. La autorrevelación, aunque difícil, favoreció la conexión y la comprensión compartida. Las personas profesionales relataron un desplazamiento de su papel de expertas al de coparticipantes, que vivieron a la vez como una liberación y como una dificultad para mantener la neutralidad. El equilibrio entre una facilitación estructurada y el diálogo abierto reflejó tensiones persistentes entre las normas clínicas y los valores dialógicos.

Conclusión: El Machiken Dialogue ofrece un espacio de apoyo para la expresión de sí, la reflexión y la empatía, lo que sugiere su valor para reforzar los lazos comunitarios y la conexión emocional. Su aplicación más allá de la atención psiquiátrica resulta prometedora para fomentar una comunicación reflexiva y la empatía. No obstante, los retos relacionados con la facilitación, la autorrevelación y la transformación de los roles profesionales señalan la necesidad de seguir investigando sobre prácticas dialógicas comunitarias eficaces.

Palabras clave: diálogo comunitario, análisis fenomenológico interpretativo, diálogo abierto, identidad profesional, seguridad psicológica, autorreflexión, conexión social

Introducción

El Diálogo Abierto es un enfoque terapéutico desarrollado en Finlandia en la década de 1980 para acompañar a personas con trastornos psiquiátricos, en particular a quienes atraviesan episodios psicóticos agudos, como un primer episodio psicótico, el trastorno esquizoafectivo o los trastornos del espectro de la esquizofrenia. Implantado inicialmente en Laponia Occidental, ha demostrado reducir las tasas de hospitalización y mejorar los resultados funcionales en pacientes con psicosis temprana [1-3]. Desarrollado por Seikkula y su equipo, el Diálogo Abierto es un proceso dialógico orientado a la red, en el que intervienen varias personas profesionales de la salud —habitualmente de la psiquiatría, la enfermería, la psicología y el trabajo social— que se reúnen repetidamente con la persona paciente y su familia para favorecer la resolución colaborativa de problemas a través de la conversación [1,4,5]. Con su énfasis en la intervención temprana, la toma de decisiones compartida y el diálogo abierto, este enfoque ha mostrado mejores resultados de recuperación a largo plazo, menos hospitalizaciones y una menor dependencia de la medicación psicotrópica [1,2].

Con el tiempo, el Diálogo Abierto ha trascendido la atención psiquiátrica clínica e inspirado adaptaciones que abordan un abanico más amplio de dificultades sociales y personales. Una de ellas es el Diálogo Anticipatorio, un enfoque orientado al bienestar social que propicia conversaciones centradas en el futuro para aliviar las preocupaciones cotidianas [6]. Esta ampliación refleja el énfasis del Diálogo Abierto en fomentar la confianza, crear significados compartidos y reforzar la conexión social, elementos que contribuyen a la resiliencia emocional y al bienestar colectivo [7]. El marco dialógico se ha explorado en diversos contextos, como la educación, el trabajo social y el desarrollo comunitario, lo que demuestra su potencial para facilitar conversaciones inclusivas y reflexivas que ayudan a las personas a afrontar la incertidumbre y el cambio [8].

En Japón, el Diálogo Abierto suscita una atención creciente en la atención psiquiátrica, pero su aplicación a las preocupaciones comunitarias generales sigue siendo limitada [9]. Para colmar esta laguna, en 2017 se puso en marcha el Machiken Dialogue, una iniciativa que aplica los principios del Diálogo Abierto a las preocupaciones cotidianas de la comunidad [10]. Esta iniciativa crea espacios de conversación estructurados y, a la vez, abiertos, en los que la ciudadanía puede mantener conversaciones significativas sobre sus inquietudes, lo que favorece la comprensión mutua y el apoyo social. El Machiken Dialogue se apoya especialmente en tres principios centrales del Diálogo Abierto: la perspectiva de la red social, que subraya la inclusión de vínculos sociales más amplios; la tolerancia a la incertidumbre, que permite que las conversaciones se desplieguen de forma orgánica, sin conclusiones prematuras; y el dialogismo, que garantiza que todas las voces de la conversación sean reconocidas y participen activamente. Estos principios son componentes centrales del marco del Diálogo Abierto tal como lo describen Seikkula y Arnkil (2018), y se operacionalizan además en los criterios de fidelidad a la práctica dialógica de Olson et al. (2014) [4,11]. También resuenan con el concepto de polifonía de Mijaíl Bajtín, en el que coexisten múltiples perspectivas sin un relato único dominante [12].

La relevancia social del Diálogo Abierto va más allá del bienestar psicológico individual y se extiende al fomento de la conexión social. Diversos estudios sugieren que los enfoques dialógicos refuerzan el capital social al crear redes de comprensión y apoyo compartidos, lo que mejora la capacidad de las personas para afrontar la adversidad [11]. Al propiciar la escucha activa, la autorreflexión y la validación mutua, el Diálogo Abierto puede mitigar el aislamiento social y promover un sentimiento de pertenencia comunitaria [13]. Además, este enfoque se alinea con los movimientos contemporáneos que defienden una atención centrada en la persona paciente y una democracia deliberativa, y subraya que la toma de decisiones —ya sea en salud o en política social— debe ser un proceso participativo basado en el diálogo y la reciprocidad [14,15].

Pese a su potencial teórico, la investigación empírica sobre el funcionamiento del Diálogo Abierto en contextos comunitarios no clínicos sigue siendo escasa. Este estudio pretende explorar cómo viven las personas participantes el Machiken Dialogue y examinar la estructura esencial de su implicación en este contexto. En concreto, investiga cómo la ciudadanía general y las personas profesionales de la salud, el bienestar social y los cuidados perciben su participación y reflexionan sobre ella.

Para ello, llevamos a cabo un estudio fenomenológico cualitativo basado en encuestas en línea posteriores a la sesión, cumplimentadas tanto por la ciudadanía como por profesionales que participaron en las sesiones del Machiken Dialogue. Mediante un marco de análisis fenomenológico interpretativo (IPA, por sus siglas en inglés), examinamos las reflexiones escritas de las personas participantes para poner de manifiesto las experiencias vividas y los principales temas experienciales que caracterizaron su implicación en los encuentros dialógicos. Este enfoque nos permitió interpretar cómo las personas participantes daban sentido a sus experiencias y qué significados les atribuían. Con este análisis, quisimos comprender cómo las iniciativas de diálogo estructurado contribuyen a la comprensión de sí, a la conexión social y a la reflexión profesional, aportando así datos sobre la aplicabilidad más amplia de los principios del Diálogo Abierto para promover la resiliencia comunitaria y el bienestar emocional más allá de los contextos psiquiátricos tradicionales.

Materiales y métodos

El Machiken Dialogue: aplicar el diálogo abierto a las preocupaciones comunitarias

Desde 2017 hemos desarrollado y puesto en práctica el Machiken Dialogue, una iniciativa que aplica los principios del Diálogo Abierto para abordar las preocupaciones cotidianas de los miembros de la comunidad. El Diálogo Abierto, desarrollado originalmente en Finlandia en la década de 1980, es un enfoque terapéutico concebido para acompañar a personas con trastornos psiquiátricos, en particular a quienes presentan delirios [11]. Este enfoque suele implicar a un equipo multidisciplinar —que habitualmente incluye profesionales de la psiquiatría, la enfermería, la psicología y el trabajo social— que mantiene reuniones de diálogo repetidas con una única persona paciente y sus familiares. Cada reunión dura por lo general entre 60 y 90 minutos y se celebra varias veces por semana durante la fase aguda; la frecuencia disminuye progresivamente a medida que se estabiliza el estado de la persona paciente. A lo largo del tratamiento, pacientes y familias pueden participar en múltiples sesiones en función de las necesidades clínicas y de la evolución de la recuperación [4,16]. Con el tiempo, el Diálogo Abierto se ha adaptado fuera del ámbito clínico, lo que ha dado lugar al Diálogo Anticipatorio, una aplicación orientada al bienestar social que propicia conversaciones centradas en el futuro para aliviar las preocupaciones cotidianas [11].

Aunque el Diálogo Abierto ha despertado recientemente interés en los entornos psiquiátricos japoneses, su aplicación a las preocupaciones comunitarias generales sigue siendo limitada. El Machiken Dialogue extiende este enfoque más allá del ámbito clínico creando diálogos estructurados centrados en las preocupaciones cotidianas de la ciudadanía [10]. Las personas participantes se reclutan en la comunidad local, y las sesiones de diálogo están facilitadas por moderadoras y moderadores con formación. Cada sesión dura entre 60 y 90 minutos e incluye conversaciones reflexivas, durante las cuales las personas facilitadoras comentan entre ellas sus puntos de vista [17]. Entre los temas abordados en sesiones anteriores figuran el duelo, la enfermedad crónica, las dificultades laborales y las cuestiones relacionadas con la infancia y la educación. En algunos casos, se realizan diálogos de seguimiento con las mismas personas participantes. Esta iniciativa pretende explorar el potencial del Diálogo Abierto como herramienta para reforzar el apoyo social y fomentar la resiliencia comunitaria.

Participantes y recogida de datos

Este estudio empleó un diseño fenomenológico cualitativo con un análisis interpretativo para explorar las experiencias vividas de las personas participantes en el Machiken Dialogue. Entre mayo de 2017 y septiembre de 2019 se celebraron en total 22 sesiones del Machiken Dialogue. Cada sesión duró entre 60 y 90 minutos y consistió en una reunión de grupo con miembros de la comunidad y personas facilitadoras con formación. Cada sesión estuvo dirigida por dos o tres personas facilitadoras, habitualmente profesionales de la medicina, la enfermería y la psicología clínica. Las personas participantes fueron distintas en cada sesión, y cada una asistió una sola vez. Tras cada sesión, se invitó a las personas participantes a cumplimentar una encuesta en línea diseñada para recoger datos cualitativos sobre su experiencia.

La encuesta constaba de dos preguntas abiertas: (1) ¿Qué sintió como resultado de su participación en el diálogo? y (2) En retrospectiva, ¿qué cree que aprendió de la experiencia?

Estas preguntas fueron elaboradas por el equipo de investigación y revisadas por dos personas expertas en investigación cualitativa y práctica dialógica, para garantizar su pertinencia, credibilidad y claridad. Se animó a las personas participantes a responder en texto libre a partir de sus reflexiones personales. En esta encuesta no se recogieron datos sociodemográficos como la edad, el género o la profesión, a fin de garantizar el anonimato de las personas participantes y favorecer una reflexión abierta sobre sus experiencias.

El estudio recurrió a un muestreo por conveniencia, ya que la participación en la encuesta era voluntaria para las personas que asistían a las sesiones del Machiken Dialogue. Los datos se recogieron mediante una encuesta escrita en línea compuesta por preguntas abiertas, en lugar de entrevistas, lo que permitió a las personas participantes responder a su ritmo y con sus propias palabras.

Criterios de inclusión y exclusión

Todas las personas que participaron en las sesiones del Machiken Dialogue entre mayo de 2017 y septiembre de 2019 podían participar en la encuesta. La participación era completamente voluntaria, y solo se incluyeron en el análisis las personas que dieron su consentimiento informado al enviar sus respuestas. Se excluyeron las respuestas incompletas o en blanco.

Análisis de datos

Este estudio adoptó un enfoque fenomenológico, recurriendo al análisis interpretativo para explorar las experiencias vividas de las personas participantes tal como se expresaban en sus respuestas abiertas al cuestionario [18,19]. El análisis siguió el método del análisis fenomenológico interpretativo para poner de manifiesto los significados subyacentes presentes en los relatos de las personas participantes.

El IPA se basa en tres pilares teóricos —la fenomenología, la hermenéutica y la idiografía— que, en conjunto, configuran su manera de comprender la experiencia humana en psicología cualitativa [18,19]. La fenomenología, derivada del método eidético de Edmund Husserl, se centra en cómo aparecen los fenómenos en la experiencia de las personas y busca identificar sus componentes esenciales mediante la reducción eidética. Esto implica poner entre paréntesis las ideas preconcebidas para dejar que los fenómenos se revelen por sí mismos, dando prioridad a las percepciones de las personas participantes sobre categorías predefinidas [18,19]. La extensión hermenéutica de Martin Heidegger se apoya en ello y subraya la interpretación como medio para comprender la existencia misma [20]. En el IPA, quienes investigan actúan como intérpretes, a la manera de Hermes en la mitología, traduciendo las experiencias de las personas participantes en comprensiones significativas y reconociendo, al mismo tiempo, su propio papel activo en el proceso [19]. Este proceso de doble hermenéutica implica que las personas participantes interpretan su mundo y que quienes investigan descifran esas interpretaciones, a menudo planteándose preguntas críticas como «¿Qué intenta lograr la persona participante?» o «¿Hay aquí un significado no intencionado?» [19]. La idiografía, tercer pilar, subraya el compromiso del IPA con un análisis en profundidad, caso por caso, en contraste con los enfoques nomotéticos que buscan leyes universales [21]. El IPA examina las perspectivas individuales en sus contextos singulares antes de extraer temas más amplios, lo que garantiza que la atención se centre en lo particular y no en lo general. Esta síntesis hace del IPA un enfoque a la vez descriptivo —que capta cómo se manifiestan las experiencias— e interpretativo, al reconocer que ningún fenómeno existe sin interpretación. En la práctica, este marco sustenta la metodología del IPA al orientar a quienes investigan a explorar la construcción subjetiva de sentido a través de relatos detallados y personales, propiciando una interacción dinámica entre la perspectiva de las personas participantes y la de quienes investigan [18,19,22].

El proceso del IPA comenzó con la organización y la comprensión de las descripciones: todas las respuestas se leyeron atentamente varias veces para familiarizarse con los datos y captar los matices de las experiencias de las personas participantes. Se tomaron notas iniciales para resaltar expresiones significativas, conceptos recurrentes y significados subyacentes. A continuación, se identificaron los temas clave reconociendo patrones entre las respuestas individuales. Mediante lecturas iterativas, se extrajeron los temas emergentes y se agruparon en categorías conceptuales más amplias, procurando que cada respuesta conservara su singularidad. Por último, la estructuración de la experiencia esencial consistió en examinar las relaciones entre los temas para elaborar un marco coherente que recogiera los significados centrales de las experiencias de las personas participantes. Se aplicó un proceso de doble hermenéutica, mediante el cual se analizaron las interpretaciones que las personas participantes hacían de sus propias experiencias para poner de manifiesto significados más profundos e influencias contextuales.

Mediante este enfoque fenomenológico, el estudio pretendía ofrecer una comprensión matizada de las experiencias vividas de las personas participantes tal como se transmitían en sus reflexiones escritas.

Consideraciones éticas

Para proteger la privacidad y los datos personales de las personas participantes, todas las respuestas al cuestionario se anonimizaron. Se consideró que el envío del cuestionario equivalía al consentimiento para participar; no obstante, la participación era completamente voluntaria, y las personas encuestadas eran libres de decidir si respondían o no a cada pregunta. El estudio se llevó a cabo de conformidad con la Declaración de Helsinki (Asociación Médica Mundial, 2013) y respetó las directrices éticas para la investigación con seres humanos. Este estudio fue aprobado por el Comité de Revisión Ética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tokio (aprobación n.º 10994).

Resultados

Este estudio analizó un total de 134 respuestas, procedentes tanto de la ciudadanía general como de profesionales de la salud, el bienestar social y los cuidados. De ellas, 77 respuestas correspondían a la ciudadanía y 57 a profesionales, principalmente de la medicina, la enfermería, la psicología clínica, la terapia ocupacional y la atención social o los cuidados. No se recogieron datos sociodemográficos detallados como la edad, el género o la profesión, a fin de proteger el anonimato y animar a las personas participantes a responder con libertad y de forma reflexiva. Por ello, no se presenta ninguna tabla sociodemográfica adicional. Se realizó un IPA para explorar las experiencias vividas de las personas participantes y la estructura esencial de su implicación en las sesiones del Machiken Dialogue.

Los temas clave y las citas representativas, tanto de la ciudadanía como de profesionales, se presentan de forma narrativa en el texto para preservar la riqueza y el contexto de las expresiones de las personas participantes. Aunque se consideró la posibilidad de presentarlos en forma de tabla, se optó por una presentación narrativa para transmitir con mayor fidelidad los matices de significado y las interacciones dialógicas, en coherencia con el enfoque fenomenológico interpretativo adoptado en este estudio.

Análisis cualitativo fenomenológico de las respuestas libres de la ciudadanía

Identificación de los temas clave (ciudadanía)

Las respuestas de la ciudadanía general revelaron varios temas recurrentes que dieron forma a su experiencia: un sentimiento de seguridad y comodidad, el descubrimiento de sí a través del diálogo, la pluralidad de voces y la empatía, la importancia del lenguaje y del silencio, el efecto de la reflexión (reflexividad), las dificultades y el sentido de la autorrevelación, y el papel y las dificultades de la facilitación.

Sentimiento de seguridad y comodidad: Muchas personas participantes subrayaron la importancia de un espacio seguro y acogedor, que les permitió expresarse con libertad.

«Me sentí a gusto. Tenía la tranquilidad de poder hablar sin miedo».

«El ambiente era cálido y acogedor, y eso hizo que me resultara fácil compartir lo que pensaba».

Descubrimiento de sí a través del diálogo: Participar en el diálogo llevó a las personas participantes a reflexionar sobre sus emociones, sus prejuicios y sus puntos de vista, lo que les aportó nuevas comprensiones sobre sí mismas.

«Me di cuenta de mi propia inmadurez, pero esa toma de conciencia ya fue en sí misma significativa».

«Al compartir con sinceridad lo que pensaba, pude observar mis emociones de manera más objetiva».

Pluralidad de voces y empatía: Las personas participantes señalaron que la exposición a perspectivas diversas amplió su comprensión y profundizó su empatía.

«Oír interpretaciones distintas de una misma historia me hizo valorar hasta qué punto cada perspectiva es única».

«Empecé a notar cómo las percepciones de los demás diferían de las mías, y eso amplió mi comprensión».

Importancia del lenguaje y del silencio: Muchas personas participantes reflexionaron sobre lo difícil que resulta elegir las palabras con cuidado en un espacio sin juicios, así como sobre el papel del silencio en la comunicación.

«Dudaba en hablar porque quería evitar negar los puntos de vista de los demás».

«Al principio el silencio me resultaba incómodo, pero después me di cuenta de su importancia en la conversación».

Efecto de la reflexión (reflexividad): La práctica de la reflexión —en la que las personas participantes o facilitadoras reformulaban y elaboraban lo que se había dicho— resultó transformadora.

«A través de la reflexión, empecé a ver la conversación desde una perspectiva más distanciada».

«La reflexión repetida me permitió “oír” de verdad lo que decían los demás».

Dificultades y sentido de la autorrevelación: Aunque a algunas personas la autorrevelación les resultó difícil, quienes compartieron sus experiencias relataron a menudo un sentimiento de alivio y de reconocimiento.

«Al principio me arrepentí de haber contado demasiado, pero después sentí alivio cuando otras personas se identificaron con mis experiencias».

«Oír a otras personas compartir sus experiencias me animó a abrirme yo también».

Papel y dificultades de la facilitación: Las personas participantes reconocieron el papel crucial de la facilitación y lo difícil que es guiar una conversación sin imponerle una estructura ni una dirección.

«La capacidad de la persona facilitadora para hablar con naturalidad ayudó a crear un sentimiento de unidad en el grupo».

«Me di cuenta de lo difícil que es hacer preguntas abiertas sin dirigir a quien habla».

Estructuración de la experiencia esencial (ciudadanía)

Para la ciudadanía general, la experiencia central del Diálogo Abierto se basaba en la creación de un entorno seguro y libre de juicios que permitía una expresión auténtica de sí. En ese espacio, las personas participantes practicaban la reflexión verbal y la escucha atenta, lo que facilitaba una comprensión más profunda de sí mismas y de los demás. Al compartir sus pensamientos y oír perspectivas diversas, muchas descubrieron aspectos de su vida interior que hasta entonces no habían reconocido. Esta pluralidad de voces fomentaba la empatía y ampliaba su visión del mundo, ayudándoles a conectar de manera más significativa con otras personas. El silencio, a menudo percibido al principio como incómodo, llegó a valorarse como un espacio de reflexión y de elaboración emocional que marcaba el ritmo y la profundidad del diálogo. Las personas participantes también destacaron la complejidad de la autorrevelación: aunque solía ir acompañada de una vacilación inicial, revelar experiencias personales resultaba a la vez difícil y gratificante, y generaba sentimientos de conexión y de reconocimiento. En el centro de esta experiencia se situaba el papel de la persona facilitadora, que mantenía el delicado equilibrio entre la neutralidad y una orientación suave, haciendo posible un espacio en el que el diálogo podía desplegarse de forma orgánica en un clima de respeto mutuo y de seguridad psicológica.

Análisis cualitativo fenomenológico de las respuestas libres de profesionales

Identificación de los temas clave (profesionales)

De manera similar, entre los temas clave que surgieron de las respuestas de profesionales figuraban el carácter transformador del Diálogo Abierto, el papel y la identidad profesional en el diálogo, las dificultades para mantener la neutralidad y la no directividad, el efecto de la polifonía (pluralidad de voces), el impacto emocional personal y la autorreflexión, las tensiones entre el pensamiento clínico y el Diálogo Abierto, y las dificultades de facilitación y las consideraciones estructurales.

El carácter transformador del diálogo abierto: Muchas personas profesionales señalaron que el Diálogo Abierto les parecía distinto de las conversaciones médicas o terapéuticas convencionales.

«A diferencia de las reuniones médicas habituales, la conversación fluía con naturalidad y creaba un ritmo singular». (Medicina)

«La experiencia mostró cómo el Diálogo Abierto hace pasar a las personas de un pensamiento aislado a un proceso colectivo de construcción de sentido». (Terapia ocupacional)

Papel e identidad profesional en el diálogo: Algunas personas profesionales se sintieron liberadas al apartarse de su papel de expertas, mientras que a otras les preocupaba cómo se percibía su identidad.

«Disfruté participando como persona y no como profesional». (Terapia ocupacional)

«Me preocupaba orientar la conversación, sin querer, desde un punto de vista médico». (Enfermería)

Dificultades para mantener la neutralidad y la no directividad: Resistir el impulso de aportar soluciones supuso un reto para muchas personas profesionales.

«Me costó contener mi instinto de analizar y resolver los problemas». (Psicología clínica)

«Me resultó difícil no dirigir la conversación hacia una solución». (Terapia ocupacional)

Efecto de la polifonía (pluralidad de voces): Escuchar múltiples perspectivas fue a la vez enriquecedor y exigente.

«Surgió una voz nueva que nunca había tenido en cuenta; fue una revelación». (Psicología)

«Las distintas perspectivas me ayudaron a salir de mi forma habitual de pensar». (Medicina)

Impacto emocional personal y autorreflexión: Muchas personas profesionales vivieron una implicación emocional inesperada y obtuvieron comprensiones personales.

«Sin darme cuenta, sentí que el proceso me curaba emocionalmente». (Enfermería)

«Empecé con ansiedad por mi papel, pero acabé sumergiéndome por completo en la escucha». (Medicina)

Estructuración de la experiencia esencial (profesionales)

Entre las personas profesionales, la estructura esencial de su experiencia del Diálogo Abierto estuvo marcada por un desplazamiento temporal de identidad: se apartaban de su papel tradicional de expertas y participaban en la conversación como coparticipantes. Este desplazamiento se vivía a la vez como liberador e incómodo: liberador por la ruptura con las normas jerárquicas, pero desconcertante por el modo en que cuestionaba los límites profesionales establecidos. Soltar el control y aceptar el carácter abierto del diálogo contrastaba con sus enfoques habituales de resolución de problemas. El contacto con múltiples perspectivas suscitaba la reflexividad y llevaba a las personas profesionales a replantearse sus supuestos. Para muchas, la experiencia tuvo un significado personal, con comprensiones emocionales inesperadas e incluso un sentimiento de sanación. Sin embargo, estos momentos se entrelazaban con tensiones persistentes entre espontaneidad y estructura. Las personas facilitadoras, en particular, se enfrentaban al reto de mantener la neutralidad aportando a la vez la estructura suficiente para sostener un diálogo significativo, lo que pone de manifiesto el complejo conjunto de competencias que requiere una práctica dialógica eficaz en contextos profesionales.

Discusión

Este estudio exploró las experiencias de las personas participantes en el Machiken Dialogue, una adaptación del Diálogo Abierto aplicada a las preocupaciones cotidianas de la comunidad. Este estudio no midió cuantitativamente resultados psicológicos o sociales como la resiliencia; exploró, en cambio, las experiencias subjetivas de las personas participantes —cómo se sintieron seguras, reflexivas, empáticas y escuchadas— en los encuentros dialógicos. Al analizar las respuestas cualitativas tanto de la ciudadanía general como de profesionales, identificamos temas clave que ponen de relieve los posibles beneficios y las dificultades del diálogo estructurado en un contexto no clínico. Según los relatos cualitativos de las personas participantes, el Machiken Dialogue se percibió como un espacio que generaba un sentimiento de seguridad psicológica, propiciaba la autorreflexión, reforzaba la empatía mediante la exposición a múltiples voces y ponía de relieve el valor del silencio y de la reflexión en la comunicación. Estos hallazgos ilustran las experiencias subjetivas de las personas participantes y no resultados medibles, en coherencia con el objetivo fenomenológico de este estudio, que era explorar significados vividos y no cuantificar efectos. Estos resultados concuerdan con investigaciones anteriores sobre el Diálogo Abierto en contextos psiquiátricos y muestran su aplicabilidad más amplia en intervenciones comunitarias [1,2,7].

Uno de los principales hallazgos de este estudio fue la creación de un espacio seguro y acogedor en el que las personas participantes se sentían libres de expresar sus pensamientos sin miedo a ser juzgadas. Esto concuerda con investigaciones anteriores que subrayan la importancia de la seguridad psicológica en los enfoques dialógicos [1,4]. La posibilidad de compartir preocupaciones personales en un formato abierto y, a la vez, estructurado contribuyó a un sentimiento de tranquilidad y de conexión social que puede ayudar a mitigar los sentimientos de aislamiento [13]. Además, el carácter iterativo de los diálogos reflexivos permitió a las personas participantes volver sobre sus pensamientos y matizarlos, profundizando en la comprensión de sus propias experiencias y de las de los demás.

Otro tema destacado fue el descubrimiento de sí a través del diálogo, gracias al cual las personas participantes adquirieron nuevas comprensiones sobre sus emociones, sus prejuicios y su crecimiento personal. Esto concuerda con el fundamento hermenéutico del Diálogo Abierto, según el cual el significado se coconstruye en la conversación [12]. Las reflexiones de las personas participantes revelaron que poner en palabras sus preocupaciones en un espacio no jerárquico les ayudó a observar sus emociones de manera más objetiva, un proceso documentado en los contextos terapéuticos del Diálogo Abierto [7]. Estos hallazgos sugieren que el Machiken Dialogue ofrece un mecanismo de introspección que podría contribuir a la resiliencia emocional y al autoconocimiento más allá de las aplicaciones clínicas.

El estudio también puso de relieve el efecto de la pluralidad de voces y la empatía. La exposición a perspectivas diferentes se describió con frecuencia como enriquecedora, ya que permitía a las personas participantes apreciar puntos de vista diversos y aumentar su capacidad de empatía. Esto respalda la literatura existente sobre la polifonía en el diálogo, que subraya que oír múltiples voces y responder a ellas favorece la comprensión mutua [11]. Al propiciar una estructura conversacional abierta, el Machiken Dialogue facilitó una implicación más profunda en las experiencias de los demás, lo que contribuyó a un mayor sentimiento de pertenencia comunitaria. Estos hallazgos refuerzan investigaciones anteriores que indican que los enfoques dialógicos pueden fortalecer las redes sociales y aumentar la resiliencia colectiva [13,23].

Además, el estudio reveló que el silencio y la reflexión desempeñaban un papel crucial en el diálogo, al permitir a las personas participantes elaborar con mayor profundidad sus emociones y pensamientos. Percibidos al principio como incómodos, los momentos de silencio se convirtieron en oportunidades para una escucha atenta y una respuesta meditada. Esta constatación pone de relieve la dimensión reflexiva del Machiken Dialogue y subraya su contribución a una comunicación consciente y empática, tanto en contextos clínicos como comunitarios. Este hallazgo concuerda con investigaciones que sugieren que las pausas intencionadas en la conversación pueden animar a las personas participantes a formular sus pensamientos de manera más reflexiva y atenta [8,24,25].

Aunque el Machiken Dialogue mostró beneficios prometedores, también se identificaron varias dificultades, en particular en relación con la autorrevelación y la facilitación. Algunas personas participantes expresaron una vacilación inicial a la hora de compartir preocupaciones personales, lo que pone de manifiesto el delicado equilibrio entre apertura y límites personales. Se trata de una dificultad habitual en los enfoques dialógicos, ya que el grado de revelación varía de una persona a otra en función de su comodidad y de las normas culturales [6]. Además, las personas facilitadoras tuvieron dificultades para mantener la neutralidad mientras guiaban las conversaciones, lo que subraya la necesidad de una formación avanzada en facilitación dialógica. Estos hallazgos sugieren que la formación y el apoyo continuos a las personas facilitadoras son cruciales para garantizar la eficacia de las intervenciones de diálogo comunitario.

Las respuestas de profesionales de la salud, el bienestar social y los cuidados aportaron comprensiones adicionales sobre el papel del Diálogo Abierto en la identidad y la práctica profesionales. Muchas personas profesionales relataron un desplazamiento de su papel, de una posición experta a una postura más colaborativa y participativa. Aunque esta transición se describió a menudo como liberadora, algunas expresaron su preocupación por cómo se percibía su identidad en el diálogo. Además, las personas profesionales señalaron lo difícil que les resultaba resistir el impulso de aportar soluciones, sobre todo cuando su formación privilegiaba enfoques orientados a la solución. Estos hallazgos resuenan con estudios anteriores sobre la implantación del Diálogo Abierto en la atención psiquiátrica, en la que las personas profesionales suelen tener dificultades para equilibrar una orientación estructurada con el carácter abierto de la práctica dialógica [2,11]. Se necesitan más investigaciones para explorar cómo pueden las personas profesionales integrar mejor los principios dialógicos en su práctica, al tiempo que abordan las tensiones relacionadas con su papel.

Mientras que los estudios previos sobre el Diálogo Abierto se han centrado sobre todo en contextos clínicos y psiquiátricos con reuniones repetidas con pacientes y sus familias, el Machiken Dialogue representa una adaptación distinta, para un uso comunitario no clínico. A diferencia del modelo terapéutico del Diálogo Abierto, que prioriza la recuperación clínica y la reducción de síntomas, nuestras sesiones de diálogo abordaban preocupaciones cotidianas e inquietudes comunitarias de ciudadanía y profesionales que se reunían una sola vez. Pese a esta diferencia, los hallazgos revelan que los mecanismos dialógicos centrales —como la polifonía, la tolerancia a la incertidumbre y la construcción compartida de sentido— funcionan de manera similar a la hora de fomentar la reflexión, la empatía y la conexión.

Esta divergencia pone de relieve la adaptabilidad de los principios del Diálogo Abierto más allá de los entornos clínicos. El formato inclusivo y de sesión única del Machiken Dialogue permite una participación más amplia y puede servir de puente entre el ámbito profesional y el cívico, favoreciendo tanto el bienestar emocional como la cohesión social. En este sentido, aporta un valor añadido al mostrar cómo la práctica dialógica puede reformularse como un recurso comunitario de apoyo mutuo y de conexión social, complementario de las aplicaciones clínicas tradicionales del Diálogo Abierto.

Uno de los puntos fuertes de este estudio reside en su diseño cualitativo y fenomenológico, que permitió una comprensión matizada de las experiencias vividas de las personas participantes y de los procesos sutiles que se producen en los encuentros dialógicos. Al incluir tanto a la ciudadanía como a profesionales, el estudio recogió una diversidad de voces que ilumina cómo la comunicación dialógica puede tender puentes entre fronteras personales, profesionales y cívicas. En el plano metodológico, aplicar el IPA a una adaptación no clínica del Diálogo Abierto ofrece un marco innovador para explorar los procesos de comunicación comunitaria.

En términos prácticos, los hallazgos sugieren que un diálogo estructurado y, a la vez, abierto puede fomentar la seguridad psicológica, la autorreflexión y la empatía más allá de los contextos psiquiátricos. El Machiken Dialogue representa así un modelo para cultivar una comunicación reflexiva y la comprensión mutua en contextos comunitarios y educativos más amplios. Estas comprensiones tienen implicaciones para el diseño de iniciativas comunitarias de promoción de la salud, de educación interprofesional y de colaboración entre ciudadanía y profesionales que prioricen la empatía, el significado compartido y la conexión social.

Pese a sus aportaciones, este estudio presenta varias limitaciones. En primer lugar, la muestra estaba formada por personas que participaron voluntariamente en el Machiken Dialogue, lo que puede introducir un sesgo de selección, ya que probablemente estaban predispuestas a implicarse en un diálogo. En segundo lugar, el carácter cualitativo del estudio, aunque rico en profundidad, limita la generalización; estudios cuantitativos posteriores podrían aportar información adicional sobre los efectos más amplios de las intervenciones comunitarias de Diálogo Abierto. En tercer lugar, aunque nuestro análisis identificó temas clave, se necesitan investigaciones longitudinales para evaluar los efectos a largo plazo de la participación en sesiones de diálogo estructurado sobre la resiliencia emocional y la conexión social.

Las investigaciones futuras deberían explorar las posibles aplicaciones del Diálogo Abierto en otros contextos no clínicos, como la educación, el entorno laboral y la resolución de conflictos. Además, estudios comparativos que examinen distintos métodos de facilitación podrían ayudar a afinar las buenas prácticas de implantación del Diálogo Abierto en contextos culturales y sociales diversos. Ampliar el alcance de la investigación más allá del Machiken Dialogue permitirá comprender de forma más completa cómo pueden adaptarse los enfoques dialógicos a las distintas necesidades comunitarias. Asimismo, integrar en estudios futuros medidas cuantitativas —como escalas validadas de empatía, de seguridad psicológica o de capacidad reflexiva— podría complementar las comprensiones fenomenológicas y reforzar la base empírica de la investigación dialógica.

Conclusiones

Este estudio pone de relieve el potencial del Machiken Dialogue como adaptación del Diálogo Abierto para abordar las inquietudes de la comunidad. Mediante un análisis cualitativo fenomenológico, identificamos temas experienciales clave, entre ellos la seguridad psicológica, el descubrimiento de sí, la empatía y la importancia del silencio y de la reflexión. Nuestros hallazgos sugieren que las intervenciones de diálogo estructurado pueden fomentar la comprensión de sí, reforzar las redes de apoyo social y propiciar una comunicación reflexiva y empática entre las personas participantes.

No obstante, las dificultades relacionadas con la autorrevelación, la facilitación y las transiciones de rol profesional merecen una atención mayor. A medida que el Diálogo Abierto sigue extendiéndose más allá de la atención psiquiátrica, su aplicación en contextos comunitarios más amplios constituye una vía prometedora para reforzar la cohesión social y el bienestar emocional. Es esencial seguir investigando para afinar y optimizar la implantación de las prácticas dialógicas en contextos diversos y garantizar su eficacia para propiciar conversaciones inclusivas, de apoyo y significativas.

Complexe Systémique: puntos clave

El interés del artículo reside en sacar el Diálogo Abierto de la clínica. El Machiken Dialogue no tiene ni paciente designado ni red familiar: reúne una sola vez a personas desconocidas en torno a la preocupación de una de ellas, con dos o tres profesionales de la clínica que facilitan y conversan en voz alta delante del grupo, a la manera de un equipo reflexivo. Lo que describen las personas participantes recuerda lo que la terapia familiar conoce bien: el efecto de oír hablar de la propia situación sin interrupciones, la pluralidad de voces que descentra, el silencio que deja tiempo para pensar. Del lado de las personas profesionales, el estudio capta bien la dificultad de renunciar a resolver y el alivio de hablar como persona y no como experta. Pero el alcance de los hallazgos sigue siendo modesto: dos preguntas abiertas tras una única sesión, participantes que se autoseleccionaron, sin datos sociodemográficos, ninguna medida de los efectos en el tiempo. Cabe preguntarse también qué queda del Diálogo Abierto sin continuidad ni red. Puede leerse junto con el artículo sobre los diálogos anticipatorios en Vermont y el artículo sobre el diálogo como respuesta a la psiquiatrización de la sociedad.

Notas del original

Sujetos humanos: Se obtuvo el consentimiento informado para el tratamiento y la publicación en acceso abierto de todas las personas participantes en este estudio, o se eximió de él. El Comité de Revisión Ética de la Universidad de Tokio emitió la aprobación 10994. Sujetos animales: La autoría confirma que este estudio no implicó animales ni tejidos animales. Conflictos de intereses: De conformidad con el formulario uniforme de declaración del ICMJE, la autoría declara lo siguiente: Pagos/servicios: La autoría declara no haber recibido apoyo económico de ninguna organización para el trabajo presentado. Relaciones financieras: La autoría declara no tener, ni haber tenido en los tres años anteriores, relaciones financieras con organizaciones que pudieran tener interés en el trabajo presentado. Otras relaciones: La autoría declara que no existen otras relaciones o actividades que pudieran parecer haber influido en el trabajo presentado.

Concepción y diseño: Daisuke Son, Mihoko Tsukahara Obtención, análisis o interpretación de los datos: Daisuke Son, Mihoko Tsukahara Redacción del manuscrito: Daisuke Son Revisión crítica del manuscrito en cuanto a su contenido intelectual relevante: Daisuke Son, Mihoko Tsukahara

Agradecimientos. La autoría desea expresar su gratitud a todas las personas, estudiantes y pacientes, que participaron en este estudio.

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Traducción no oficial al español de Listening to Worries: A Phenomenological Inquiry Into Open Dialogue in Community Settings, de Daisuke Son y Mihoko Tsukahara, Cureus, vol. 17, n.o 11, e96249 (2025), doi: 10.7759/cureus.96249, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español, declaraciones agrupadas en las notas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Traducción no oficial del artículo original «Listening to Worries: A Phenomenological Inquiry Into Open Dialogue in Community Settings», publicado en Cureus (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida y maquetada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Son, D., y Tsukahara, M. (2025). Listening to Worries: A Phenomenological Inquiry Into Open Dialogue in Community Settings. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/listening-to-worries-a-phenomenological-inquiry-into-open-dialogue-in-community-settings (Obra original publicada en 2025 en Cureus, 17(11), e96249 (2025); republicada en 2025 por Cureus, https://www.cureus.com/articles/429822-listening-to-worries-a-phenomenological-inquiry-into-open-dialogue-in-community-settings)

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