Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Child Care in Practice · Protección de la infancia

Evaluación de «People Offering Parents Support» (POPS): un estudio cualitativo de la defensa parental entre pares en los servicios de protección a la infancia de Gales

En el norte de Gales, madres y padres que han pasado por la protección de la infancia apoyan de forma voluntaria a otras familias atendidas por los servicios. Shane Powell y sus colegas entrevistaron a familias, personas mentoras y equipos profesionales: con una persona mentora al lado, las familias se sienten más escuchadas en las reuniones, mejor informadas de sus derechos y menos solas. Quedan abiertas cuestiones de límites, formación y financiación.

Autoría Shane Powell (Cardiff University, Reino Unido); Emilia Preter (Cardiff University, Reino Unido); Samantha Fitz-Symonds (Children’s Social Care Research and Development Centre, CASCADE, Reino Unido); Clive Diaz (Swansea University, Reino Unido); Vicky Hansly (Cardiff University, Reino Unido)Primera publicación Child Care in Practice, 10 de abril de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Evaluating “People Offering Parents Support” (POPS): A Qualitative Study of Peer Parental Advocacy in Welsh Child Welfare Services, de Shane Powell, Emilia Preter, Samantha Fitz-Symonds, Clive Diaz y Vicky Hansly, publicado en Child Care in Practice (Taylor & Francis) (2026), doi: 10.1080/13575279.2026.2648980, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las dos tablas se presentan en forma de listas; las declaraciones finales del artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Sabe cómo me siento porque sabía cómo se sentía ella.

Persona progenitora acompañada por POPS, citada por Shane Powell et al.

Resumen

Este estudio cualitativo evalúa el programa People Offering Parents Support (POPS), una iniciativa de defensa parental entre pares en los servicios de protección a la infancia de Gales. Con el objetivo de empoderar a madres y padres que deben desenvolverse en sistemas complejos de protección de la infancia, POPS recluta a personas mentoras con experiencia vivida de dificultades similares para ofrecer orientación y defensa. A través de entrevistas semiestructuradas con familias, personas mentoras y profesionales, el estudio examina el impacto del programa en la implicación parental, la orientación dentro del sistema y el apoyo emocional. Los resultados muestran que la mentoría entre pares refuerza la confianza, los conocimientos y la resiliencia emocional de las familias, lo que permite una participación más efectiva en los procesos de protección. Sin embargo, se identificaron dificultades relacionadas con los límites del rol, la integración profesional y la sostenibilidad. Este estudio contribuye al creciente cuerpo de investigación sobre la defensa parental entre pares y ofrece claves sobre el potencial de estos modelos para transformar los servicios de protección a la infancia, al favorecer entornos más inclusivos, de mayor apoyo y más empoderadores para las familias.

Palabras clave: Defensa parental entre pares; protección a la infancia; implicación parental; Gales; evaluación cualitativa

Introducción

Los sistemas de protección a la infancia de todo el Reino Unido reconocen cada vez más la importancia de la implicación parental; sin embargo, la investigación indica de forma constante que muchas madres y padres viven sus interacciones con estos sistemas como desempoderantes, marginadoras y opresivas (Bekaert et al., 2021; Diaz, 2020). El contexto de los procedimientos legales de protección de la infancia plantea retos considerables a las familias: a menudo genera un estrés importante y limita una participación significativa en los procesos de toma de decisiones (Appleton, 2016; Cossar et al., 2011; Corby et al., 1996). Estas experiencias crean con frecuencia barreras para una implicación efectiva y pueden socavar las relaciones de colaboración esenciales para obtener resultados positivos. En respuesta a estos retos, la defensa parental entre pares (PPA, por sus siglas en inglés) ha surgido como un enfoque prometedor para abordar los problemas persistentes de implicación parental en los sistemas de protección de la infancia. La PPA consiste en que madres y padres con experiencia vivida de estos sistemas ofrezcan apoyo y defensa para empoderar a otras familias que atraviesan actualmente circunstancias similares (Tobis et al., 2020). A pesar del creciente interés internacional, la evidencia empírica sobre la implementación y el impacto de los modelos de PPA en el contexto del Reino Unido sigue siendo limitada.

Revisiones recientes han empezado a cartografiar el panorama internacional de los modelos de apoyo parental entre pares. Saar-Heiman et al. (2024), en una revisión de alcance exhaustiva que abarca 25 años de literatura empírica, identificaron 24 programas de defensa y apoyo parental entre pares vinculados a la protección de la infancia, y pusieron de relieve una variación sustancial en los contextos de los programas, las poblaciones destinatarias, los objetivos, los roles de las personas defensoras y los marcos teóricos subyacentes. Del mismo modo, Acri et al. (2023) llevaron a cabo una revisión sistemática de los modelos entre pares para familias en contacto con el sistema de protección a la infancia y constataron que la mayoría de las intervenciones se dirigían a las familias biológicas para facilitar la reunificación y apoyar a la familia, con resultados mayoritariamente favorables, en particular en cuanto a la adherencia al tratamiento y la reunificación. Saeteurn et al. (2022) demostraron además que las familias que participaban en programas de mentoría entre pares tenían más probabilidades de reunirse con sus hijos e hijas que quienes no participaban. En conjunto, estas revisiones subrayan que, aunque los programas entre pares para familias constituyen una intervención prometedora en la protección a la infancia, la base de evidencia sigue siendo incipiente y pocos estudios han utilizado diseños de investigación rigurosos.

Es importante aclarar la terminología utilizada en este campo, ya que los términos «defensa entre pares»,«mentoría entre pares» y «apoyo entre pares» suelen emplearse indistintamente, tanto en la práctica como en la literatura, aunque reflejan roles y funciones distintos, si bien superpuestos (Saar-Heiman et al., 2024). Powell et al. (2024), en una revisión de alcance de los programas de defensa parental que apoyan la participación en la toma de decisiones en protección a la infancia, identificaron cuatro grandes modelos de defensa: la defensa entre pares, ejercida por madres y padres con experiencia vivida; la defensa profesional, a cargo de profesionales del trabajo social o de servicios de defensa independientes; la defensa jurídica, ejercida por la abogacía; y los modelos híbridos, que combinan elementos de las categorías anteriores. Dentro de esta tipología, la mentoría entre pares, tal como la ofrecen programas como POPS, se entiende mejor como una forma de defensa entre pares, en la que la experiencia vivida de la persona mentora con los sistemas de protección a la infancia constituye su principal cualificación y la base relacional de su apoyo. Esta distinción es significativa porque sitúa la mentoría dentro del panorama más amplio de la defensa, al tiempo que reconoce que se apoya especialmente en el saber experiencial y no en credenciales profesionales.

Otra consideración importante se refiere a la posición estructural de los servicios de defensa respecto de los sistemas legales de protección a la infancia. La defensa de las familias en protección de la infancia puede ofrecerse mediante distintas configuraciones organizativas: de forma independiente, a través de servicios estructuralmente separados de los organismos públicos que toman decisiones sobre las familias, o de forma integrada, cuando las personas defensoras actúan dentro de los sistemas legales o junto a ellos (Saar-Heiman et al., 2024). Fitt et al. (2023), en su revisión descriptiva de la defensa independiente no jurídica en protección de la infancia, encontraron evidencia creciente de que este tipo de servicio aporta beneficios importantes a las familias, a los sistemas de servicios y a los gobiernos, aunque sigue siendo un ámbito poco investigado. La independencia del servicio de defensa es importante, porque quienes ejercen la defensa sin estar empleados por los servicios de protección de la infancia ni rendirles cuentas pueden estar en mejor posición para representar los intereses de las familias sin conflictos de obligaciones. No obstante, los modelos integrados pueden ofrecer ventajas en cuanto a la articulación con los itinerarios de servicios existentes y las relaciones profesionales. El programa POPS ocupa una posición intermedia a este respecto: aunque funciona en colaboración con los Integrated Family Support Teams y se financia con fondos públicos, sus personas mentoras son voluntarias de la comunidad cuya lealtad principal es hacia las familias a las que apoyan, y no hacia el sistema legal. Las personas participantes señalaron esta independencia percibida como un rasgo especialmente valorado del programa, como se expone en los resultados más adelante.

El programa People Offering Parents Support (POPS) representa la primera integración formal de la mentoría entre pares en los servicios legales para la infancia de Gales. Puesto en marcha en 2015, POPS recluta a personas mentoras voluntarias con experiencia vivida pertinente en relación con los sistemas de protección de la juventud, el consumo problemático de sustancias y el contacto con la justicia, y ofrece defensa a madres y padres derivados por los Integrated Family Support Teams (IFST).

Berrick et al. (2011) proponen una distinción conceptual útil entre objetivos proximales y distales en los programas de defensa entre pares, que ayuda a enmarcar los resultados esperados de POPS. En cuanto a los objetivos proximales, el programa busca mitigar el aislamiento defendiendo y alimentando la motivación y la capacidad de las personas para implicarse de forma positiva con los servicios de apoyo disponibles. Los objetivos distales incluyen la reunificación familiar y la reducción, con el tiempo, de las tasas de separación de menores, cuestionando el estigma generalizado asociado al contacto con la protección a la infancia.

El momento de este estudio es especialmente significativo, ya que coincide con la evolución reciente de las políticas tras la Independent Review of Children’s Social Care en Inglaterra (MacAlister, 2022), que recomendaba expresamente ampliar los servicios de defensa parental. La revisión constató que la defensa independiente aporta a menudo una «ayuda transformadora» que permite a las familias afrontar sus dificultades sin dejar de vivir juntas. Aunque se centran en Inglaterra, estas conclusiones son pertinentes para todo el Reino Unido, incluido Gales, donde opera POPS. Este contexto político crea una oportunidad crucial para desarrollar una base de evidencia sobre las iniciativas de defensa parental entre pares que pueda orientar el desarrollo futuro de los servicios.

Al recoger percepciones sobre las influencias percibidas en la toma de decisiones, las relaciones y la implicación parental, este estudio aporta evidencia empírica oportuna a un campo en crecimiento. Los resultados permiten comprender las experiencias de las personas participantes y los factores de implementación, con el fin de orientar el desarrollo continuo de POPS y de iniciativas emergentes similares. En términos más generales, esta investigación representa una oportunidad para construir una primera base de evidencia en el Reino Unido sobre las iniciativas de defensa parental entre pares y para amplificar la voz de madres y padres en los servicios de protección a la infancia, contribuyendo en última instancia a enfoques más receptivos y empoderadores para apoyar a las familias vulnerables.

Metodología

Diseño de la investigación

El estudio se llevó a cabo en el norte de Gales, donde POPS funciona en colaboración con los Integrated Family Support Teams (IFST) con sede en los consejos de condado de Gwynedd e Ynys Môn (Anglesey). La región afronta retos importantes relacionados con el consumo de sustancias y la salud mental, agravados por ciclos generacionales de trauma y una infraestructura de servicios limitada (Gwynedd Council, 2018). La lengua y la identidad cultural galesas, propias de la zona, también configuran las necesidades de la población y sus pautas de relación con los servicios. En este contexto, POPS recluta a personas mentoras voluntarias con experiencia vivida procedentes de trayectorias que incluyen el contacto con los servicios para la infancia, los trastornos por consumo de sustancias y la marginación. Estas personas mentoras se emparejan con madres y padres derivados por los IFST por motivos de preocupación en materia de protección, como la violencia doméstica, las adicciones y la negligencia vinculada a la pobreza.

Este estudio empleó una metodología cualitativa transversal para explorar las experiencias de las personas participantes en el programa POPS. Como se ha expuesto, POPS ofrece defensa parental entre pares mediante un modelo de mentoría en el que personas mentoras voluntarias con experiencia vivida brindan orientación, apoyo emocional y representación a madres y padres en contacto con los servicios legales de protección a la infancia. Aunque el programa se describe operativamente como «mentoría entre pares», el apoyo prestado abarca funciones de defensa —entre ellas acompañar a las familias a las reuniones, ayudarlas a comprender sus derechos y representar sus intereses ante el personal profesional—, en consonancia con la tipología más amplia de la defensa entre pares identificada en la literatura (Powell et al., 2024; Saar-Heiman et al., 2024). Se eligió un enfoque cualitativo por ser el más adecuado para captar percepciones matizadas y contextualizadas sobre la manera en que la mentoría y la defensa entre pares influyen en las familias que deben desenvolverse en sistemas complejos de protección a la infancia (Patton, 1990), lo que permitió recoger datos experienciales ricos que reflejan múltiples perspectivas sobre la implementación del programa y sus efectos percibidos.

La investigación se guio por una pregunta evaluativa general: «¿Pueden unas relaciones sanas, impulsadas por la comunidad, favorecer experiencias positivas para las familias vulnerables?». Aunque deliberadamente amplia para reflejar el carácter exploratorio de la evaluación encargada de la que procede este artículo, el análisis aquí presentado se centra específicamente en cómo la defensa parental entre pares, a través del programa POPS, apoyó la implicación y la participación de madres y padres en los procesos legales de protección a la infancia. Otras subpreguntas exploradas:

Tabla

  • 1. · ¿Cuáles son las dificultades y los beneficios prácticos y terapéuticos del proyecto?
  • 2. · ¿Cuáles son las expectativas de las familias y de las personas mentoras, y se corresponden con los beneficios experimentados?
  • 3. · ¿Se ajustan los beneficios a las finalidades y objetivos de los Integrated Family Support Teams (IFST)?
  • 4. · ¿Dónde identifican las personas participantes fortalezas sobre las que se podría seguir construyendo?

Este enfoque exploratorio permitió la aparición de temas no previstos, sin dejar de centrarse en los ámbitos clave de interés relativos a la implementación y el impacto.

Consideraciones éticas

La aprobación ética se obtuvo mediante los procedimientos de ética de la investigación de la School of Social Sciences de la Cardiff University antes de iniciar la recogida de datos (número de aprobación 4058). Se prestó especial atención a las posibles dinámicas de poder, en particular al entrevistar a madres y padres en contacto con los servicios legales, y a la protección de las personas participantes vulnerables, para garantizar que la participación en la investigación no agravara el estrés que ya soportaban las familias inmersas en procesos de protección. El carácter voluntario de la participación se subrayó durante todo el reclutamiento y la recogida de datos, explicando con claridad que la decisión de participar o no no afectaría a la prestación de los servicios. La confidencialidad se garantizó mediante una cuidadosa anonimización de los datos y el almacenamiento seguro del material de investigación, conforme a la normativa de protección de datos.

Muestreo y reclutamiento

Las personas participantes se seleccionaron mediante estrategias de muestreo intencional adecuadas para una indagación cualitativa en profundidad (Patton, 1990). Este enfoque implica un reclutamiento estratégico basado en una valoración subjetiva de la pertinencia experiencial, que privilegia los casos ricos en información frente a la representatividad estadística. Los consejos de condado y los IFST colaboraron en el reclutamiento como primeros intermediarios ante las familias y las personas mentoras implicadas en POPS que no atravesaban crisis activas ni problemas agudos de seguridad. Para contextualizar el marco muestral, POPS operaba en dos áreas de autoridad local, Gwynedd e Ynys Môn, con un pequeño grupo de personas mentoras voluntarias en activo. En el momento de la recogida de datos, el programa contaba con unas cinco personas mentoras formadas disponibles, de las cuales tres participaron en este estudio. Dado el modelo del programa, de pequeña escala, basado en el voluntariado y desarrollado en un contexto rural, el número de familias derivadas y activamente implicadas en un momento dado era modesto y solía comprender un número limitado de emparejamientos simultáneos entre familia y persona mentora. Las dos personas progenitoras participantes se seleccionaron entre quienes habían recibido o estaban recibiendo apoyo de mentoría entre pares durante el periodo de recogida de datos. Aunque no se ofrecen cifras concretas de derivaciones para todo el periodo de recogida de datos, la pequeña escala del programa es un factor contextual importante. Ello pone de relieve tanto el carácter rural de la región como los problemas de recursos que se analizan en los resultados.

Las personas mentoras se reclutaron en la comunidad a través de la infraestructura de voluntariado ya existente en el programa. Todas tenían experiencia personal de contacto con la protección a la infancia o con sistemas afines, como los servicios para la infancia, el consumo de sustancias o la justicia penal. Recibieron una formación inicial al incorporarse al programa, aunque, como indican los resultados, las tres personas mentoras participantes expresaron el deseo de recibir formación adicional y más especializada, en particular sobre protección y gestión de situaciones complejas. La naturaleza y el alcance de la formación inicial se analizan como un resultado clave de esta evaluación.

En total, se entrevistó a 11 participantes:

Tabla

  • 1. · 2 personas progenitoras (con una entrevista de seguimiento cada una)
  • 2. · 3 personas mentoras (con una entrevista de seguimiento cada una)
  • 3. · 5 profesionales de los IFST
  • 4. · 1 persona responsable del programa
  • 5. · 1 persona responsable del servicio

Este tamaño muestral, aunque no pretendía alcanzar la saturación temática, ofreció múltiples perspectivas que abarcaban a los principales grupos implicados en el programa e ilustraban una variedad de experiencias para esta primera evaluación exploratoria. El número de participantes permitió un análisis significativo, al tiempo que evitaba la identificación por deducción para preservar el anonimato.

Recogida de datos

Las entrevistas individuales se realizaron entre enero de 2023 y enero de 2024. Todas las personas participantes recibieron hojas informativas detalladas en las que se explicaban el objetivo de la investigación, el carácter voluntario de la participación, los beneficios y riesgos, y las garantías éticas en materia de confidencialidad. Antes de cada entrevista se obtuvo el consentimiento informado firmado, y la disposición a participar se volvió a confirmar a lo largo de todo el proceso. Los guiones de entrevista eran semiestructurados, lo que permitía mantener la coherencia en los temas centrales y, a la vez, flexibilidad para explorar las experiencias individuales. Se elaboraron guiones distintos para cada grupo implicado a fin de captar sus perspectivas propias, manteniendo la coherencia en los ámbitos de interés comunes, con temas como las expectativas, los efectos percibidos en las familias, las opiniones sobre el programa y las lecciones aprendidas en general. Todas las entrevistas se grabaron en audio con el permiso de las personas participantes y se transcribieron después de forma anónima.

Análisis de datos

Se realizó un análisis temático de las entrevistas transcritas con el programa NVivo20, para facilitar la gestión y la codificación de los datos. El análisis siguió el enfoque en seis fases del análisis temático de Braun y Clarke (2006), elegido por su carácter sistemático y a la vez flexible para identificar patrones de significado en datos cualitativos. Se llevó a cabo una codificación inductiva de las transcripciones, identificando conceptos, experiencias y perspectivas recurrentes en los relatos; los códigos se aplicaron de forma coherente dentro de cada transcripción y en el conjunto de la muestra, para facilitar el reconocimiento de motivos comunes en los datos. Estos códigos preliminares se agruparon después en temas potenciales, que se revisaron en cuanto a su coherencia interna y su diferenciación externa. Los temas se afinaron mediante un proceso iterativo de comparación de los datos codificados dentro de cada tema y entre temas, lo que condujo a la elaboración de un marco temático que recogía las dimensiones clave de las experiencias de las personas participantes.

Resultados

Los resultados de esta evaluación cualitativa muestran experiencias multifacéticas del programa POPS en los distintos grupos implicados. El análisis de las entrevistas permitió identificar varios ámbitos temáticos clave que iluminan cómo funciona en la práctica la defensa parental entre pares, sus efectos percibidos y las dificultades de su implementación. Esta sección presenta los resultados organizados según la perspectiva de cada grupo —familias, personas mentoras y profesionales— e identifica a la vez temas transversales que responden a las preguntas de investigación sobre la influencia de las relaciones de mentoría entre pares en las familias vulnerables.

Perspectivas de las familias

Vías de acceso al apoyo y desarrollo de la relación

Las personas progenitoras describieron su entrada en el programa POPS a través de derivaciones de los servicios sociales o de los Integrated Family Support Teams (IFST). Sus relatos revelaron duraciones variables de la relación con las personas mentoras, que reflejaban tanto un apoyo continuado como, en algunos casos, cambios de una persona mentora a otra.

Fue mi trabajadora del equipo independiente… ella fue la que lo organizó todo… simplemente me dijo: «Creo que te resultaría muy útil». Y me orientó hacia allí y, la verdad, desde entonces ha sido increíble. (Persona progenitora 1)

Ambas personas progenitoras buscaban fuentes de apoyo fiables en las que se atendieran sus propias dificultades junto con las necesidades de sus hijos e hijas. La presencia de una figura defensora compasiva y que no juzgaba les proporcionó una sensación de solidaridad y de comprensión distinta de la que vivían con los servicios legales.

Desenvolverse entre dinámicas de poder y sistemas profesionales

Un tema dominante en los relatos de las familias fue el impacto transformador de contar con una figura defensora durante las interacciones difíciles con profesionales. Las personas progenitoras contaron que, cuando acudían a las reuniones sin la persona mentora, sentían que se las ignoraba, se las interrumpía o se las relegaba. La presencia de la persona mentora cambiaba esa dinámica y garantizaba que la voz de la familia fuera reconocida y respetada. La persona progenitora 1 contó que «se me escucha más cuando ella está», lo que sugiere que la presencia de la figura defensora tenía un efecto legitimador que aumentaba la disposición del personal profesional a escuchar.

La persona progenitora 2 relató que había recibido una representación muy valiosa en las reuniones escolares y señaló que su mentora «realmente me defendió», lo que subraya que la función de defensa se extendía más allá del ámbito de la protección a la infancia hasta el contexto educativo, reflejo de las dificultades interconectadas que afrontan las familias.

Las familias valoraban especialmente la posición no institucional de las personas mentoras y distinguían esta relación de otras intervenciones profesionales: «Porque ella no es… no es de servicios sociales, no es de nadie, está ahí solo para ti y para tus criaturas» (Persona progenitora 1).

Esta percepción de independencia favorecía la confianza y la apertura, y creaba un espacio en el que las familias podían expresar su frustración y pedir orientación sin temor a ser juzgadas ni a sufrir consecuencias.

Empoderamiento a través del conocimiento y del apoyo emocional

Las personas progenitoras identificaron múltiples dimensiones del empoderamiento facilitado por las personas mentoras. La persona progenitora 1 destacó cómo su mentora había reforzado su capacidad para defenderse por sí misma y para comprender los sistemas en los que se movía: «Siempre me señala cosas y me dice: “No, mira, aquí hay investigaciones sobre esto, y acuérdate de tus derechos”».

El apoyo emocional recibido era igual de importante; la persona progenitora 1 señaló: «Me ha ayudado mucho a mantener la calma», y describió la relación como «increíble».

Ambas personas progenitoras valoraban la experiencia vivida de sus mentoras como base de una comprensión auténtica: un saber experiencial compartido que creaba una conexión única, que distinguían del apoyo profesional, por empático que este fuera. Saber que su mentora había superado dificultades similares les daba esperanza y reducía su aislamiento.

Porque creo que eso… eso es lo más importante, ¿sabes?, como el apoyo entre pares que tengo ahora, vale, no tenemos la misma historia, pero ella ha pasado por el juzgado, ¿sabes?… sus criaturas acabaron en acogimiento familiar, mi niña acabó en acogimiento familiar, pero ella conoce el camino por el que he pasado. Sabe cómo me siento porque sabía cómo se sentía ella. (Persona progenitora 2)

Perspectivas de las personas mentoras

Motivaciones y comprensión del rol

Las personas mentoras describieron motivaciones profundamente personales para convertirse en defensoras, arraigadas en sus propias experiencias con los sistemas y en el deseo de ofrecer el apoyo que en su día necesitaron. PM 1 lo expresó con sencillez: «Porque mis experiencias de vida pueden ayudar a otras personas… Y está bien devolver algo». PM 3 explicó en el mismo sentido: «Porque yo había pasado más o menos por lo mismo… Creo que las familias pueden identificarse conmigo».

Estas motivaciones reflejan el deseo de transformar historias personales difíciles en recursos para otras personas, dando sentido a experiencias duras. Las personas mentoras concebían su rol como multifacético: apoyo emocional, ayuda práctica y orientación dentro del sistema. Sus relatos revelaron un compromiso por integrarse en la vida de las familias y ofrecer un apoyo distendido y global, adaptado a cada trayectoria, en lugar de seguir itinerarios u objetivos predeterminados.

Gestionar límites complejos y relaciones profesionales

Las personas mentoras describieron cómo gestionaban cuestiones de límites difíciles manteniendo a la vez relaciones profesionales tanto con las familias como con los servicios legales. PM 1 recordó haber presenciado dinámicas familiares difíciles y haber tenido que manejar sus propias reacciones emocionales: «Vi maltrato entre la hija y la madre… Y la madre se lo tomaba a risa, y eso me resultó bastante difícil». Esta persona reconoció también sus límites personales: «Y además yo tenía mis propios problemas, así que tuve que dar un paso atrás y decir que no podía». Estas reflexiones ponen de relieve el complejo terreno emocional por el que transitan las personas mentoras y la importancia de ser conscientes de su propia capacidad.

Las personas mentoras describieron experiencias desiguales con profesionales del trabajo social, lo que refleja diferencias en la manera en que su rol se entendía y se valoraba dentro del sistema en su conjunto. PM 1 relató interacciones positivas: «Nunca he tenido ningún problema con nadie de trabajo social… Me ha parecido gente muy maja y es muy fácil llevarse bien con ella». En cambio, PM 2 vivió una ambigüedad de rol que generó tensiones: «Otra vez lo de servicios sociales, cuando me exigieron que les informara, eso no era en realidad… bueno, yo no creo que informarles formara parte de mi función».

PM 3 ofreció una valoración matizada de las dinámicas profesionales y destacó una variación considerable en los enfoques del personal de trabajo social: «Veo que algunas personas castigan a las familias en vez de ayudarlas… Sí, eso… creo que depende de qué profesional te toque». Esta incoherencia percibida en la práctica profesional planteaba dificultades a las personas mentoras, que intentaban mantener relaciones de confianza con las familias y, a la vez, colaborar eficazmente con los servicios legales.

Necesidades de formación y apoyo organizativo

Las tres personas mentoras señalaron la necesidad de una formación más completa y de una infraestructura organizativa que les permitiera desempeñar su rol con eficacia. PM 1 expresó el deseo de recibir «más formación sobre qué hacer en situaciones difíciles» y «más formación en protección», lo que sugiere que la preparación recibida dejaba lagunas para afrontar escenarios complejos. PM 3 afirmó igualmente: «Me gustaría un poco más de formación, sí», aunque apreciaba los retos propios del rol: «Ah, los retos, sí, me gustan los retos».

Las personas mentoras señalaron también la necesidad de mejorar la comunicación y las oportunidades de trabajo en red con sus pares, así como de contar con documentación y procedimientos más claros, lo que indica un deseo de enfoques más estructurados para registrar y validar su trabajo.

Estas perspectivas sugieren que, aunque las personas mentoras valoraban la flexibilidad y la dimensión relacional de su rol, también buscaban marcos más sólidos para desenvolverse mejor en situaciones complejas, y revelan una tensión entre preservar el carácter auténtico y no burocrático del apoyo entre pares y disponer de la estructura y los recursos suficientes para actuar con seguridad.

Perspectivas profesionales

Comprender y valorar el rol de defensa

El personal profesional expresó concepciones diversas del rol de la persona mentora, que mostraban a la vez aprecio por su contribución singular y cierta ambigüedad conceptual. La persona responsable del proyecto destacó el carácter receptivo del rol, guiado por las familias: «Lo que las familias crean que necesitan», subrayando su orientación fundamental hacia las prioridades definidas por las propias familias, y no hacia objetivos impuestos desde fuera.

La persona responsable del servicio expresó una comprensión clara de la importancia del rol de defensa para guiar a las familias a través de sistemas complejos:

Bueno, yo siempre he pensado que es importante que las familias tengan a alguien que las defienda. Es un mundo muy complejo cuando una familia entra en contacto con los servicios sociales… Así que tener a alguien que la guíe en ese proceso es bastante importante.

He tenido que ajustar mi lenguaje, hablar con precisión y hacer esas preguntas: ¿esto es mentoría entre pares o es defensa parental?… Supongo que también podrían ejercer la defensa, pero creo que la defensa es un rol bastante específico que requiere formación, ¿no?

Profesional 5 entendía que las personas mentoras se centraban específicamente en las necesidades de las familias, a diferencia de los roles profesionales centrados en la infancia: «Estaban ahí para las… familias… defendiéndolas, la verdad».

Estas interpretaciones diversas sugieren que, aunque el personal profesional valoraba la contribución específica de las personas mentoras, la claridad operativa sobre los límites del rol y las relaciones con otros servicios seguía en construcción.

Beneficios e impacto percibidos

El personal profesional identificó múltiples beneficios de la mentoría entre pares, en particular para reforzar la implicación parental, la confianza y la orientación dentro del sistema.

En el caso de mi madre, si hace un año le hubiera dicho que iba a venir a las oficinas del consejo a hablar con la dirección de servicios sociales y con miembros del consejo de Anglesey, habría salido corriendo y no me habría hablado en semanas. Así que ver de verdad cómo, después de trabajar con una persona mentora durante unas seis o siete semanas, es capaz de venir a las oficinas muy orgullosa del servicio que ha recibido… la confianza que esa persona mentora le ha dado es… no creo que eso vaya a desaparecer nunca. (Profesional 2)

Profesional 1 destacó el valor específico de la actitud libre de juicios de las personas mentoras:

Veo que cumplen una función realmente valiosa para madres y padres que quizá necesitan a alguien de más o menos su edad, que quieren a alguien quizá imparcial, que no sea de su propia familia ni de sus amistades, que no sea la persona profesional que quizá vaya a redactar un informe sobre todo.

La gente… puede que tenga voz, pero puede que dé la impresión de estar enfadada, y la gente no tiene en cuenta que es ese instinto animal: me estás quitando a mi criatura. Te voy a gritar y a insultar porque no soy capaz de expresar lo que me está pasando por dentro.

Profesional 1 observó igualmente que la defensa «empodera al padre o la madre, de modo que sin duda siente que tiene más poder y control», lo que sugiere que las personas mentoras facilitaban no solo una participación superficial, sino un empoderamiento real.

Dificultades de implementación y necesidades de desarrollo del servicio

El personal profesional identificó varias dificultades que afectaban a la implementación del programa, entre ellas problemas de personal y limitaciones operativas agravadas por la pandemia de COVID-19 y la escasez de recursos. Los factores geográficos creaban barreras adicionales, en particular en el entorno rural del norte de Gales:

Simplemente no se pueden construir las mismas relaciones en línea que cara a cara… He ido a reuniones que han tenido en el norte de Gales, voy al norte de Gales para las reuniones, pero sigo teniendo la re… sigo metiéndome en una sala aparte, a solas, y hago la reunión por Teams… de verdad que se trata de construir esas relaciones. (Persona responsable del proyecto)

Me pregunto qué usan como criterio para decidir cuándo algo es preocupante y cuándo no… No creo que, como profesionales, entendiéramos lo suficiente qué criterios podría usar la persona mentora para evaluar el riesgo o lo que estaba bien y lo que no.

Profesional 3 subrayó las dificultades para reclutar a personas mentoras adecuadas:

Creo que… conseguir más gente para la mentoría, creo que eso es lo que toca ahora, de verdad… no quieres acabar… tener demasiada y simplemente… reclutar a un montón de gente que puede que no sea adecuada… tiene que haber un proceso de selección muy… riguroso.

Estas perspectivas profesionales pusieron de relieve las limitaciones operativas que restringían el alcance y la sostenibilidad del programa, pese al reconocimiento de su valor. Apuntaban a la necesidad de reforzar la infraestructura, establecer protocolos más claros y adoptar enfoques estratégicos para reclutar y retener a personas mentoras con la experiencia vivida y las competencias adecuadas.

Temas transversales

Transformar las dinámicas de poder mediante la defensa

Un tema recurrente en todos los grupos fue el potencial de la defensa entre pares para modificar los desequilibrios de poder tradicionales entre las familias vulnerables y los sistemas profesionales. Las experiencias de las personas progenitoras, que sentían que se hablaba por encima de ellas o se las ignoraba cuando acudían sin compañía, contrastaban claramente con la sensación de ser «más escuchadas» cuando contaban con el apoyo de las personas mentoras. La persona responsable del proyecto describió cómo las reuniones de protección de la infancia dejan a las familias «muy asustadas» y con la sensación de ser «juzgadas» cuando afrontan el proceso solas, mientras que las figuras defensoras les ayudan a «sentirse seguras de sí mismas» y les proporcionan una «conexión que te hace sentir más a salvo».

La persona responsable del servicio reconoció que unas figuras defensoras formadas «pueden… influir en las dinámicas de poder entre las familias y el personal profesional», pese a las posibles dificultades de implementación. Estos cambios de poder se manifestaban en que madres y padres adquirían confianza para expresar sus opiniones, hacer preguntas y contribuir de forma significativa a las decisiones que afectaban a sus familias.

El valor singular del saber experiencial

Todos los grupos de participantes destacaron la contribución distintiva de la experiencia compartida para crear conexiones y una comprensión auténticas. La persona progenitora 2 valoraba en particular que su mentora hubiera recorrido un camino similar con el juzgado y la retirada de la custodia: «Sabe cómo me siento porque sabía cómo se sentía ella».

Este saber experiencial permitía a las personas mentoras ofrecer una empatía y unas percepciones que el personal profesional —cualquiera que fuera su formación o su intención— no podía aportar desde la misma perspectiva. «No creo que deban ser profesionales titulados, como profesionales del trabajo social, de la terapia o de la enfermería. Creo que es bueno que las familias sepan que son como ellas» (Profesional 4).

Esto sugiere que preservar la especificidad de los roles entre pares —en lugar de profesionalizarlos para que se parezcan a los servicios existentes— protege sus cualidades más valoradas.

Gestionar límites de rol complejos y la integración

La tensión entre mantener relaciones auténticas entre pares y actuar con eficacia dentro de los sistemas formales surgió como una dificultad importante en los relatos de los distintos grupos. Las personas mentoras describieron cómo manejaban lealtades dobles: mantener relaciones de confianza con las familias y, a la vez, colaborar adecuadamente con el personal profesional. El personal profesional identificó igualmente complejidades en cuanto a los límites, preguntándose dónde trazar la línea entre la mentoría de apoyo y la amistad. Profesional 1 se preguntaba: «¿Dónde está la línea entre una persona de acompañamiento profesional y acabar entablando amistad y siendo cómplice de cualquier cosa…? ¿Hay pautas claras sobre no mantener amistades después, o no las hay?».

El término «cómplice» empleado por esta persona sugiere una preocupación por una posible sobreidentificación con las familias, mientras que los relatos de las familias destacaban el valor de un apoyo libre de juicios. Esta tensión refleja debates más amplios sobre si formalizar los roles entre pares dentro de las jerarquías profesionales refuerza o debilita sus valores esenciales.

La integración en los sistemas existentes también planteaba dificultades: «Es complicado porque está como flotando. No hay una base, no tienen oficina, así que en realidad no vemos a la gente» (Profesional 4).

Varias personas profesionales propusieron mejorar la integración en el sistema incluyendo de forma más sistemática a las personas mentoras en la formación, las reuniones de equipo y las estructuras de supervisión periódica. La persona responsable del servicio reflexionaba:

Pero ¿las vemos como parte del equipo? Quizá no. Quizá deberíamos tener vínculos más estrechos con ellas, la verdad, e incluirlas más en nuestra formación, quizá en nuestras reuniones de equipo, en nuestras jornadas fuera de la oficina, ese tipo de cosas, ¿sabes?

Equilibrar flexibilidad y coherencia

En los distintos relatos apareció una tensión entre el valor de un apoyo receptivo e individualizado y la necesidad de una prestación coherente del servicio. Las familias apreciaban la capacidad de adaptación de las personas mentoras a sus necesidades específicas; la persona progenitora 2 valoraba cómo el apoyo había evolucionado a medida que se desarrollaba la relación. Las personas mentoras subrayaban igualmente la adaptación a las prioridades cambiantes de las familias. Sin embargo, esta flexibilidad contribuía a una experiencia desigual del servicio, y la persona progenitora 2 señalaba diferencias importantes entre una persona mentora y otra: «Con la persona que tengo ahora, muy positivo. Con la anterior, menos».

El personal profesional reconocía la dificultad de mantener la calidad sin renunciar a la capacidad de respuesta. Profesional 3 describió cómo solían evolucionar las relaciones de mentoría: «Lo que observas es que empieza siendo algo más práctico y luego, cuando la… relación se va construyendo, quizá se vuelve un poco más… no íntima, pero… hay algo más de apoyo emocional».

Este desarrollo orgánico de las relaciones de mentoría era valorado, pero dificultaba definir parámetros de servicio coherentes y garantizar un apoyo equitativo entre los distintos emparejamientos de familia y persona mentora.

Perspectivas sobre el desarrollo del programa

Formación y desarrollo profesional

Todos los grupos identificaron oportunidades para reforzar la formación de las personas mentoras y las estructuras de apoyo. La persona progenitora 1 reconoció el valor de los conocimientos especializados —«Sí, entonces todo encajaría, ¿no?»— cuando se le preguntó por una formación adicional para las personas mentoras. La persona progenitora 2 expresó el delicado equilibrio necesario:

Que tengan formación, pero luego, ya sabes, no quieres que… como tienen la formación, piensas que están por encima de ti, ese tipo de cosa, mientras que ahora sabes que… sabes que has recorrido mi camino, sabes adónde voy, te has puesto en mi piel.

Las personas mentoras expresaron de forma constante el deseo de recibir formación adicional en ámbitos concretos, en particular la gestión de situaciones difíciles; PM 1 pidió expresamente «más formación sobre qué hacer en situaciones difíciles» y «más formación en protección».

El personal profesional ofreció perspectivas diversas sobre las necesidades de formación: algunas personas defendían cualificaciones formales para las personas mentoras, mientras que otras insistían en mantener la distinción entre saber experiencial y cualificación profesional. Estas opiniones divergentes reflejan cuestiones más amplias sobre la profesionalización frente a la preservación de una identidad auténtica de par, y sugieren la necesidad de enfoques formativos que refuercen las competencias sin perder las cualidades distintivas de la experiencia vivida.

Recursos y sostenibilidad

Participantes de todos los grupos identificaron limitaciones de recursos que afectaban a la sostenibilidad del programa; la persona responsable del servicio señaló en particular problemas de personal agravados por la pandemia y la crisis del coste de la vida. Las personas mentoras describieron una infraestructura organizativa limitada para respaldar su rol, y PM 1 pidió reuniones más periódicas y mejores sistemas de documentación.

Las familias observaron una disponibilidad y una continuidad desiguales de las personas mentoras, y a veces vivieron cambios de una persona mentora a otra que interrumpían relaciones de apoyo. Las perspectivas profesionales insistían en la necesidad de recursos dedicados a la coordinación:

Creo que sin duda podríamos mejorarlo para las personas mentoras teniendo a esa persona que saben que es un poco su referente en Anglesey, a la que pueden contactar, con la que pueden reunirse con regularidad, a la que pueden acudir con cualquier preocupación o pregunta, sobre todo si son nuevas y acaban de empezar a acompañar a una familia. (Profesional 4)

Estas reflexiones ponen de relieve las dificultades para sostener un apoyo entre pares basado en el voluntariado y la necesidad de marcos organizativos estructurados y de recursos para apoyar eficazmente a las personas mentoras.

Ampliar el alcance y el impacto

Las personas participantes identificaron oportunidades para extender la influencia del programa mediante una mayor visibilidad, una cobertura geográfica más amplia y un apoyo especializado para poblaciones concretas. Profesional 2 expresó el deseo de desarrollar un apoyo entre pares específico para jóvenes que salen del sistema de protección. La persona progenitora 1 propuso aumentar la visibilidad del programa, lo que indica un conocimiento limitado del servicio entre sus posibles beneficiarias y beneficiarios.

La persona responsable del proyecto describió las barreras para construir relaciones en zonas geográficamente dispersas como el norte de Gales: «Creo que… no creo que pudieran hacer nada de otra manera, creo que podrían ser… tener más de… quizá… una red de apoyo en el norte de Gales, y para mí la mayor barrera es la distancia, de verdad que sí».

Estas propuestas ponen de relieve el potencial para ampliar el alcance del programa manteniendo sus valores esenciales de empoderamiento a través de la experiencia compartida y del apoyo relacional.

Impacto en los procesos de toma de decisiones

Las personas participantes ofrecieron perspectivas dispares sobre la influencia de la defensa entre pares en los procesos formales de toma de decisiones de los sistemas de protección a la infancia. Mientras que las familias y las personas mentoras describían una mayor voz y más confianza en las reuniones, Profesional 4 señaló sus límites para modificar resultados ya decididos de antemano:

Sé de una familia a la que le retiraron la custodia de sus criaturas, que vivían con otros familiares, y sé que su persona mentora escribió una especie de carta o un correo electrónico a quien llevaba el caso en trabajo social para luchar por la madre, para defenderla… Pero sé que esa carta no habrá cambiado nada, porque ya lo habían decidido: las criaturas se iban.

No obstante, el conjunto de los testimonios de los distintos grupos indica que la defensa entre pares puede modificar la manera en que se llega a las decisiones, aunque no altere el resultado final. Una mejor comprensión por parte de las familias, una mejor regulación emocional y una mejor expresión de sus puntos de vista contribuyen a procesos más informados e inclusivos, lo que puede mejorar con el tiempo tanto la justicia procedimental como la calidad de la toma de decisiones.

Limitaciones

Varias limitaciones metodológicas deben tenerse en cuenta al interpretar los resultados. El pequeño tamaño de la muestra, aunque adecuado para un estudio cualitativo exploratorio, limita la generalización más allá del contexto concreto del programa. Además, el diseño transversal recoge las perspectivas en un único momento, sin posibilidad de seguir los cambios de forma longitudinal, lo que limita la comprensión de cómo evolucionan con el tiempo las relaciones de mentoría entre pares y sus efectos. El proceso de reclutamiento, que se apoyó en intermediarios del propio programa, introduce un posible sesgo de selección, ya que las familias y las personas mentoras con experiencias más positivas pueden haber estado más dispuestas a participar o haber sido propuestas con más probabilidad por el personal del programa. El hecho de que el estudio se centre en un contexto geográfico y cultural específico —el norte rural de Gales, con su lengua y su identidad cultural galesas propias— puede limitar la transferibilidad a otros entornos con características demográficas, estructuras de servicios y factores culturales distintos. Las dificultades de implementación ligadas a la ruralidad y la distancia pueden ser menos pertinentes en contextos urbanos, mientras que otras concepciones culturales de la familia, la comunidad y la intervención profesional pueden influir en la manera en que se vive y se valora la defensa entre pares.

Discusión

Este estudio aporta claves importantes sobre la implementación y el impacto de la defensa parental entre pares en el programa POPS del norte de Gales, y ofrece una comprensión valiosa tanto de su potencial como de sus dificultades. Los resultados dibujan un panorama complejo de cómo el apoyo relacional puede influir en las experiencias que las familias tienen de los sistemas de protección a la infancia, con implicaciones para las políticas, la práctica y la investigación futura.

Conexiones teóricas

Las experiencias documentadas en este estudio concuerdan con los marcos teóricos sobre el apoyo entre pares y sus aplicaciones en contextos legales, y los amplían. En consonancia con los hallazgos de Davidson et al. (2006) en el ámbito de la salud mental, el programa POPS muestra cómo la experiencia compartida genera cualidades relacionales distintivas que facilitan la confianza, la comprensión y la esperanza. Los relatos de las personas participantes reflejan la conceptualización de Beresford (2013) del saber experiencial como una forma singular de pericia que complementa el saber profesional, en lugar de reproducirlo. El potencial transformador de este saber se manifiesta especialmente en la manera en que las personas mentoras traducen requisitos complejos del sistema a un lenguaje accesible, al tiempo que validan las reacciones emocionales: una función de puente identificada por Lalayants (2017) en contextos de defensa similares. La relación de defensa entre pares creó espacios en los que podían cuestionarse las dinámicas habituales, lo que respalda la tesis de Morris et al. (2018) según la cual una participación significativa exige atender tanto a la inclusión procedimental como a la influencia sustantiva.

Poder, participación y voz

Un tema central de esta evaluación es el potencial de la defensa entre pares para modificar las dinámicas de poder en las interacciones de protección a la infancia. Las experiencias de las familias, que sentían que se hablaba por encima de ellas o se las ignoraba en contextos profesionales, reflejan los desequilibrios de poder que Diaz (2020) considera endémicos en los sistemas de protección de la infancia. El hecho de que las familias se sintieran «más escuchadas» cuando las acompañaba una persona mentora sugiere que la defensa facilitó lo que Arnstein (1969) caracterizaría como un paso de la consulta simbólica a una colaboración más auténtica. Sin embargo, los resultados también revelan límites en cuanto a la influencia sustantiva sobre los resultados, en particular en los casos en que las decisiones sobre la ubicación de los niños y niñas estaban de hecho tomadas de antemano. Esto remite a la distinción de Dickens et al. (2015) entre participación procedimental (estar presente y que se te escuche) y participación sustantiva (influir de manera significativa en las decisiones). Aunque POPS reforzó claramente la participación procedimental, su impacto en la toma de decisiones sustantiva pareció más variable y dependiente de la receptividad general del sistema. No obstante, como sostiene Thoburn (2010), las familias pueden valorar que se las escuche y se las respete incluso cuando no están de acuerdo con las decisiones finales.

Definición del rol y límites

Los resultados ponen de relieve una ambigüedad importante en la conceptualización y los límites de los roles de defensa entre pares. Mientras que Tobis et al. (2020) distinguen entre la defensa de casos, la defensa de programas y la defensa de políticas, las personas participantes describieron roles fluidos y cambiantes que combinaban elementos de apoyo práctico, compañía emocional y representación formal. Esta fluidez generaba a la vez fortalezas —al permitir un apoyo receptivo e individualizado— y dificultades —al crear confusión sobre las expectativas y las responsabilidades—. La tensión entre mantener relaciones auténticas entre pares y actuar con eficacia dentro de los sistemas profesionales surgió como una dificultad de implementación importante. Las inquietudes del personal profesional sobre la «complicidad» y el mantenimiento de los límites reflejan debates más amplios sobre si formalizar los roles entre pares dentro de las estructuras de servicios refuerza su eficacia o debilita sus cualidades distintivas (Stratford et al., 2017). Las experiencias de las personas mentoras, que manejaban lealtades dobles —hacia las familias y hacia el sistema de protección a la infancia en su conjunto—, ilustran lo que Scott et al. (2018) describen como la posición «fronteriza» de quienes trabajan como pares. Se necesitan marcos operativos más claros para sostener estos roles complejos preservando a la vez sus cualidades relacionales auténticas, en la línea de los argumentos de Moran et al. (2017).

Contexto sistémico y limitaciones

Los resultados deben entenderse dentro del contexto sistémico más amplio de los servicios de protección a la infancia. El programa POPS funcionó en entornos con recursos limitados, caracterizados por lo que Featherstone et al. (2018) describen como una demanda creciente y una capacidad menguante. La pandemia y la posterior crisis del coste de la vida, mencionadas por las personas participantes, agravaron aún más estas presiones. En este contexto, los logros del programa en la mejora de las experiencias de las familias son especialmente destacables. Además, el programa muestra el potencial de lo que Needham y Carr (2009) caracterizan como coproducción transformadora, en la que la participación activa de las personas usuarias contribuye a cambiar el funcionamiento de los servicios. El ejemplo de una madre que, tras recibir apoyo entre pares, se dirige con seguridad a altos cargos ilustra cómo el empoderamiento individual puede contribuir con el tiempo al aprendizaje organizativo y al cambio cultural.

Implicaciones y recomendaciones para las políticas y la práctica

Los resultados de la evaluación respaldan el llamamiento de MacAlister (2022) a ampliar los servicios de defensa en la protección a la infancia, al mostrar el potencial de los enfoques entre pares para reforzar la implicación y el bienestar de las familias. Sin embargo, también ponen de relieve la necesidad de modelos de financiación sostenibles y de infraestructuras organizativas que sostengan eficazmente estos servicios. En segundo lugar, los resultados subrayan la importancia de definir con claridad los roles y los límites, manteniendo a la vez la flexibilidad para responder a las necesidades individuales. Como sostienen Diaz et al. (2023) en su evaluación de iniciativas de defensa entre pares, formalizar sin burocratizar constituye un equilibrio delicado pero esencial para una implementación eficaz. En tercer lugar, el presente estudio revela la necesidad de enfoques integrados de formación y apoyo a las personas defensoras pares que refuercen sus competencias en ámbitos concretos como la protección, respetando al mismo tiempo el aprecio de las familias por su identidad no profesionalizada. Por último, los resultados indican que la defensa entre pares es más eficaz cuando se inscribe en culturas organizativas que la respaldan, que valoran el saber experiencial y reconocen la legitimidad de las perspectivas de las familias, como respalda también Forrester et al. (2019).

En cuanto a la práctica futura, sería recomendable elaborar normas nacionales y marcos de formación para las personas que ejercen la defensa parental entre pares, en particular normas que establezcan competencias básicas preservando el valor singular del saber experiencial, idealmente coproducidas con familias y personas defensoras pares para garantizar su pertinencia y autenticidad. Además, sería útil investigar los factores organizativos que facilitan u obstaculizan la integración efectiva de la defensa entre pares en los servicios legales. Ello debería incluir el examen de cómo las culturas profesionales, los estilos de liderazgo y las disposiciones estructurales influyen en el éxito de la implementación.

Líneas de investigación futuras

Esta evaluación señala varios ámbitos que merecen más investigación. Los estudios longitudinales que sigan los resultados de las familias que reciben defensa entre pares aportarían información valiosa sobre los efectos sostenidos en el tiempo, incluido el examen tanto de los resultados proximales (implicación, conocimientos, bienestar emocional) como de los distales (preservación familiar, bienestar infantil). Los estudios comparativos que examinen distintos modelos de implementación del apoyo entre pares podrían aclarar qué enfoques operativos apoyan con mayor eficacia tanto a las familias como a las personas mentoras. Asimismo, la investigación sobre las trayectorias y el desarrollo profesional de las propias personas defensoras pares permitiría comprender mejor cómo sostener estos roles de forma duradera. Profundizar en la manera en que la defensa entre pares influye en los procesos formales de toma de decisiones respondería a una cuestión clave planteada por esta evaluación. Aunque los resultados sugieren una mayor participación de las familias en las reuniones, siguen abiertas las preguntas sobre su influencia sustantiva en los resultados, en particular en decisiones de alto riesgo relativas a la ubicación de la infancia. Por último, la investigación sobre cómo adaptar la defensa entre pares a poblaciones o contextos específicos se apoyaría en las aportaciones de este estudio. Las familias que afrontan dificultades particulares —como la violencia doméstica, la discapacidad o las barreras culturales y lingüísticas— podrían beneficiarse de enfoques de defensa adaptados que respondan a sus necesidades específicas manteniendo los principios esenciales del apoyo entre pares.

Conclusión

Esta evaluación del programa POPS aporta claves importantes sobre la implementación y el impacto de la defensa parental entre pares en los servicios de protección a la infancia de Gales. Los resultados muestran su potencial para empoderar a las familias que necesitan una defensa y un acompañamiento adicionales, aprovechando eficazmente la experiencia compartida para fomentar la capacidad de acción personal, la orientación dentro del sistema, el afrontamiento emocional y el empoderamiento a través del conocimiento. El impacto del programa se produjo en varias dimensiones: individual (las familias relataron menos aislamiento y más confianza y conocimiento de sus derechos), interaccional (la presencia de las personas mentoras modificaba las dinámicas de las reuniones con profesionales y permitía que se escuchara mejor la voz de las familias) y sistémica (primeros indicios de que la defensa entre pares podría contribuir a cambios de actitud en el personal profesional). El programa mostró cómo las relaciones impulsadas por la comunidad pueden crear espacios de dignidad y respeto dentro de sistemas que las familias viven a menudo como deshumanizadores y despectivos. Sin embargo, una financiación puntual e irregular generó inestabilidad en este programa de voluntariado, lo que pone de relieve la necesidad de modelos de financiación sostenibles para desplegar todo su potencial. Aunque persisten dificultades de implementación, los resultados de la evaluación muestran el importante potencial de la defensa entre pares para mejorar las experiencias de las familias y contribuir a una práctica más inclusiva. Hacer realidad este potencial exige un compromiso sostenido para dar relevancia a las voces marginadas en todos los niveles de las políticas y la práctica, transformando no solo las experiencias individuales, sino también los sistemas más amplios en los que se apoya a las familias.

Complexe Systémique: puntos clave

Desde un punto de vista sistémico, el interés de POPS reside en la posición de la persona mentora: ni familia ni servicio, entra en el sistema de protección como una tercera instancia que cambia la manera en que circula la palabra. Las familias dicen que se habla menos por encima de ellas, que comprenden mejor las reglas del juego y que su ira («ese instinto animal: me estás quitando a mi criatura») puede traducirse en lugar de sancionarse. El saber experiencial actúa aquí como un puente, en el sentido que le dan los enfoques que valorizan las competencias de las familias. Pero el artículo también muestra las tensiones: la doble lealtad de la persona mentora, los temores de «complicidad» entre el personal, las decisiones ya tomadas que la defensa no logra mover. Para la clínica y el trabajo social, esto invita a pensar la defensa entre pares como un recurso dentro de la red, siempre que se aclaren los roles, que la formación no profesionalice y que las personas mentoras se incorporen a los espacios de equipo. Límites: once entrevistas, de las cuales solo dos con personas progenitoras, reclutamiento a través del propio programa y un contexto rural galés particular. Para leer junto con el artículo sobre el trabajo sistémico con madres y padres de menores en acogimiento y el artículo sobre la contribución de los pares en la práctica del Diálogo Abierto.

Notas del original

Agradecimientos. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a las familias, las personas mentoras y profesionales que compartieron generosamente sus experiencias y reflexiones en las entrevistas de esta evaluación del programa People Offering Parents Support (POPS). Expresamos nuestra profunda gratitud a Sian Erickson por su apoyo a lo largo de toda la evaluación. Damos también las gracias al North Wales Area Planning Board, a los consejos de condado de Ynys Môn y Gwynedd y a los Integrated Family Support Teams (IFST). Por último, agradecemos al centro de investigación CASCADE de la Cardiff University su apoyo en la realización de esta evaluación independiente.

Declaración de intereses. La autoría no declaró ningún posible conflicto de intereses.

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Traducción no oficial al español de Evaluating “People Offering Parents Support” (POPS): A Qualitative Study of Peer Parental Advocacy in Welsh Child Welfare Services, de Shane Powell, Emilia Preter, Samantha Fitz-Symonds, Clive Diaz y Vicky Hansly, Child Care in Practice, vol. 32, n.o 3 (2026), doi: 10.1080/13575279.2026.2648980, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial son responsables de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «Evaluating “People Offering Parents Support” (POPS): A Qualitative Study of Peer Parental Advocacy in Welsh Child Welfare Services», publicado en Child Care in Practice (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado a la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Powell, S., Preter, E., Fitz-Symonds, S., Diaz, C., et Hansly, V. (2026). Evaluating “People Offering Parents Support” (POPS): A Qualitative Study of Peer Parental Advocacy in Welsh Child Welfare Services. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/evaluating-people-offering-parents-support-pops-a-qualitative-study-of-peer-parental (Obra original publicada en 2026 en Child Care in Practice, 32(3), 312-331 (2026); republicada en 2026 por Child Care in Practice, https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/13575279.2026.2648980)

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