Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Family Process · Terapia familiar

«Hacer retroceder el reloj»: una estrategia positiva para cambiar conductas juveniles inaceptables

John, de quince años, ya no sale de su habitación y da órdenes a gritos a su madre y a su padre. Una noche, su padre lo regaña, se da cuenta, se sienta: «¿Podemos hacer como si retrocediéramos el reloj, para que yo pueda entrar otra vez y hacerlo mejor?». Tormod Rimehaug, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, describe esta estrategia, nacida de la resistencia no violenta de Haim Omer: repetir de inmediato la escena fallida en lugar de esperar la siguiente ocasión. Las personas adultas la modelan primero, antes de invitar a la persona joven a hacer lo mismo.

Autoría Tormod Rimehaug (Norwegian University of Science and Technology, Trondheim; Nord-Trøndelag Hospital Trust, Levanger)Primera publicación Family Process, 1 de diciembre de 2023Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de “Turning back the clock”: A positive strategy for changing unacceptable youth behavior, de Tormod Rimehaug, publicado en Family Process (Wiley) (2023), doi: 10.1111/famp.12882, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. No se reproduce una ilustración introductoria. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Llevar a buen término la TBC puede ser un poderoso acto reparador centrado en la puesta en acto de una conducta mejorada.

Tormod Rimehaug

Resumen

Este artículo describe «Hacer retroceder el reloj» (TBC, por sus siglas en inglés), una estrategia innovadora para abordar la conducta juvenil inaceptable o coercitiva basada en principios no violentos, inspirada en el movimiento de la resistencia no violenta (NVR), también llamado enfoque de la autoridad conectiva o de la autoridad cuidadora (CA), para la orientación y la supervisión de madres, padres y otras personas adultas. Distintas variantes de la NVR/CA se han evaluado como eficaces en ensayos controlados aleatorizados (ECA) y en diseños pre-post. La eficacia de la TBC no se ha evaluado, pero los estudios de caso muestran una aplicabilidad prometedora. El objetivo de esta descripción de la estrategia TBC es fomentar su desarrollo y la puesta a prueba de su aplicabilidad a gran escala, para mejorarla y abrir el camino a evaluaciones de eficacia. El núcleo de la TBC consiste en crear posibilidades de mejorar la conducta sin demora negociando el relato de la línea temporal social. Esto permite mejorar mediante la reescenificación de los hechos inmediatamente después de haber dicho o hecho algo desafortunado o inaceptable, en lugar de esperar a la siguiente situación comparable. Las personas adultas introducen la estrategia modelándola, antes de animar a jóvenes a corregir de inmediato su propia mala conducta sin esperar una oportunidad posterior. Por último, las personas adultas declaran que un conjunto de conductas inaceptables se considerará descalificador para cualquier petición o exigencia, pero que volver a intentarlo como si no hubiera ocurrido puede ser una posibilidad: utilizar la estrategia TBC. Esta declaración pretende aumentar el interés de la juventud por utilizar la TBC por sí misma y, si se usa con éxito, reducir la escalada de los conflictos hacia la coerción y las amenazas.

INTRODUCCIÓN

Figura. Figura no reproducida.

Este artículo describe «Hacer retroceder el reloj» (TBC), una estrategia innovadora cuya eficacia aún no se ha evaluado más allá de informes de casos sobre su aplicabilidad y su utilidad ante conductas negativas. Su descripción se publica para animar a profesionales de la clínica y de la investigación a desarrollar y evaluar sistemáticamente su aplicabilidad, como paso hacia la construcción de una base empírica de eficacia para su uso, si es que resulta eficaz en la práctica. La TBC no está pensada como un tratamiento independiente, sino para combinarse con otras estrategias según lo requiera cada caso.

La estrategia TBC se inspira en libros y manuales que describen el movimiento NVR, un enfoque destinado a fortalecer a madres, padres y personas adultas enfrentadas a conductas juveniles negativas. Los nombres que ha recibido el enfoque han cambiado un poco: de NVR (siglas en inglés de resistencia no violenta) y «nueva autoridad» a «presencia parental», «autoridad conectiva» o «autoridad cuidadora» (CA). En este artículo prefiero usar la denominación CA porque acentúa la dualidad del enfoque, la combinación inseparable de cuidado y claridad, de conexión y autoridad, en la interacción entre personas adultas y jóvenes. Aun así, en este artículo usaré el término «NVR» al referirme a la tradición y al desarrollo históricos, y CA al referirme al estado presente y futuro de estos enfoques.

Con independencia de los antecedentes y de las motivaciones de la conducta coercitiva, quienes la sufren la viven como algo sumamente desagradable, a menudo como opresión o tiranía. Esta es la base de la aplicación, por parte de la NVR/CA, de estrategias procedentes de las luchas políticas contra la opresión y la coerción a contextos más personales. En las familias, el miedo y la impotencia pueden llevar a la sumisión o a una pasividad que refuerzan las estrategias coercitivas y mantienen la disfunción o los trastornos asociados a ellas.

A las personas jóvenes no se les puede imputar la responsabilidad de sus trastornos de salud mental, pero se las sigue considerando responsables de sus actos, salvo algunas excepciones: la mayoría de las culturas no considera legalmente imputables a las personas con psicosis que se encuentran gravemente enfermas en el momento del acto. Sin embargo, a las personas que padecen problemas de salud mental más comunes se las suele considerar responsables de los actos impulsados o motivados por esos problemas, aunque ello pueda considerarse una circunstancia atenuante. Esto no cambia la aceptabilidad de los actos ni la responsabilidad de la persona joven en cuanto a los actos de reparación, de reconciliación y de mejora de la conducta. En todo caso, pueden merecer y necesitar el apoyo y la ayuda de otras personas para aprender a elegir alternativas más constructivas que las conductas coercitivas y amenazantes hacia los demás.

La estrategia tradicional para detener los ciclos de coerción y sumisión, tanto en las sociedades como en las familias, ha sido el castigo autoritario y la contracoerción. Aunque estas estrategias puedan mostrar una eficacia a corto plazo, un efecto secundario a largo plazo de tales estrategias negativas es el daño potencial a las relaciones entre quienes ejercen la coerción y sus pares y figuras parentales (Omer et al., 2013, 2016). El deterioro de la relación es un coste grave en el tratamiento y la crianza de jóvenes, donde las relaciones positivas se consideran a la vez un valor básico y un requisito previo para el cambio, el desarrollo y el bienestar (Omer, 2001). Además, es probable que el castigo y la contracoerción provoquen también reacciones emocionales como la ira, la tristeza o la ansiedad, que pueden convertirse en trastornos juveniles que afecten gravemente al funcionamiento cotidiano y al bienestar.

En consecuencia, a menudo se recurre a estrategias para construir, mantener y fortalecer relaciones positivas con el fin de contrarrestar este efecto secundario de las estrategias negativas y abrir el camino a estrategias más moderadas o positivas (Leijten et al., 2019). Sería preferible desarrollar un abanico más amplio de estrategias positivas, y en el tratamiento sistemático y en la formación en parentalidad se utilizan estrategias positivas, como reforzar y alentar la conducta deseada y no problemática, más que en la crianza tradicional y en la política social.

El conflicto entre el uso de intervenciones negativas y el valor de las relaciones positivas ha motivado el desarrollo de estrategias más positivas para el tratamiento y la crianza. Sin embargo, sigue habiendo una necesidad apremiante de desarrollar métodos positivos eficaces para resistir la conducta coercitiva. Un ejemplo prometedor es el enfoque NVR (Omer, 2004), que inspiró la TBC.

Resistencia no violenta, nueva autoridad, autoridad cuidadora

El enfoque NVR/CA aplicado a la crianza fue desarrollado inicialmente por Omer (2004), inspirado en la resistencia política no violenta contra la opresión política y la tiranía, además de en la teoría del apego y la terapia familiar (Omer et al., 2013). El enfoque NVR/CA ha sido desarrollado posteriormente por muchas otras personas, entre ellas Uri Weinblatt, Barbara Ollefs, Idan Amiel, Eli Lebowitz y Peter Jacob (Körner et al., 2019). Este desarrollo ha adaptado en gran medida el enfoque NVR/CA a retos o ámbitos específicos, como los contextos residenciales (van Gink et al., 2020), las escuelas (Omer, 2021a), los grupos de madres y padres (Newman et al., 2014) y el acogimiento familiar (Van Holen et al., 2016). Sin embargo, en su origen, la NVR se utilizaba y se coordinaba entre los ámbitos de la escuela, la sociedad local y las familias en amplias alianzas, aunque a menudo empezando por las figuras parentales (Omer, 2004).

Aspectos centrales de la NVR/CA

La literatura difiere en la manera de estructurar los aspectos del enfoque NVR/CA y en el peso que les concede. Una de esas estructuras son los «7 Säulen der Neuen Autorität» (siete pilares de la nueva autoridad) de Körner et al. (2019):

  1. Presencia adulta y cuidado vigilante: aumentar el contacto, la comunicación no directiva y la implicación.
  2. Autocontrol y desescalada: limitar las contribuciones verbales, conductuales y no verbales de la persona adulta a la escalada del conflicto.
  3. Colaboración y alianzas de apoyo: invitar a la cooperación, el apoyo y el aliento, y ponerlos en marcha, dentro de una amplia red de apoyo y entre personas adultas y jóvenes.
  4. Resistencia no violenta contra la opresión: abstenerse de todo uso de la violencia, la fuerza o la coerción, y resistirse a él, tanto por parte de las personas adultas como de las jóvenes.
  5. Mejora y enmienda de la relación: utilizar gestos simbólicos, emocionales y prácticos para demostrar intenciones, actitudes y contribuciones positivas en las relaciones entre personas adultas y jóvenes y dentro del grupo.
  6. Transparencia y apertura: los cambios y las intervenciones deben anunciarse con antelación, prepararse y explicarse a quienes se ven afectados por ellos.
  7. Reparación y reconciliación: alentar la compensación de las pérdidas y los daños prácticos y materiales, la reparación de las relaciones dañadas y la elección de conductas más constructivas en el futuro.

Mi inspiración

Hace algunos años conocí la NVR como estrategia para reducir la violencia y la coerción en un contexto institucional. Poco después, observé a un padre organizar una reescenificación inmediata de una situación en la que su hija, en edad preescolar, se había comportado de forma inaceptable en casa. Estas dos experiencias me llevaron a pensar cómo una combinación de elementos de estas observaciones podía convertirse en una estrategia de intervención.

Me parecía una debilidad que el enfoque NVR dejara para situaciones futuras la mejora de la conducta. ¿Sería posible comprimir el proceso como lo había hecho aquel padre? ¿Podría utilizarse con jóvenes la reescenificación que había observado entre padre e hija, para ayudarles a escapar de la trampa de ser culpables de una falta? Participar en una reescenificación exige admitir un error, al menos implícitamente; una «admisión de culpa» podría resultar más aceptable si la motiva la posibilidad de corregirla de inmediato. Estas ideas dieron lugar a la estrategia que presento aquí: «Hacer retroceder el reloj».

Posibles usos

La conducta coercitiva es un problema grave tanto para las familias y otros grupos que la sufren como para quienes la ejercen. Desarrollar intervenciones eficaces contra la conducta coercitiva puede servir para prevenir una evolución antisocial hacia trastornos de conducta y problemas graves de personalidad, y puede contrarrestar el mantenimiento de situaciones de bloqueo asociadas a otros trastornos, aunque la presencia de un diagnóstico psiquiátrico no es un requisito previo para el beneficio potencial de la TBC.

Se supone que el riesgo de desarrollar trastornos de conducta o un patrón antisocial se desarrolla típicamente a través de ciclos de sumisión y de contracoerción por parte de otras personas, que tienen como resultado amenazas y coerción crecientes y repetidas en lugar de reducidas (Patterson et al., 1989). Se han desarrollado estrategias de intervención NVR/CA específicas para la conducta coercitiva que perpetúa problemas concretos en la infancia y la adolescencia, como la ansiedad (Lebowitz et al., 2014), las amenazas suicidas (Omer & Dolberger, 2015), la conducción temeraria (Farah et al., 2014), la violencia en la fratría (Hoffman et al., 2005), el clima de grupo (Visser et al., 2021) y la agresividad (Newman et al., 2014). Se han desarrollado estrategias similares para los problemas de adicción (Attwood et al., 2020), el TOC (Lebowitz, 2013), los trastornos de la conducta alimentaria (Shimshoni et al., 2022), el autismo (Golan et al., 2018) y la dependencia adulta con sentimiento de derecho (Lebowitz, 2016). Es frecuente que las personas con adicciones intenten recurrir a la coerción si alguien trata de frenar o limitar su conducta adictiva o su acceso a los medios de la adicción, que pueden ser los videojuegos, el juego de apuestas, las compras o el sexo. También es frecuente que las personas con un TOC sin tratar esperen que los miembros de la familia sigan sus ideas obsesivas y se adapten a sus conductas compulsivas, e intenten forzarlos a ello. Del mismo modo, las personas con trastornos de la conducta alimentaria intentan a menudo forzar a los miembros de la familia a adaptar las compras, la cocina, las comidas y la actividad física a sus pensamientos y conductas alterados, para permitir el mantenimiento del trastorno alimentario. Las personas con rasgos autistas de alto funcionamiento pueden iniciar conflictos intensos con sus pares o su familia sobre el significado de las palabras y sobre cómo debe organizarse la vida cotidiana conforme a su comprensión rígida y absoluta del mundo y de su vida. Las personas con trastornos de ansiedad recurren a menudo a una evitación incapacitante de situaciones y actividades ordinarias para reducir su ansiedad. En consecuencia, pueden exigir que se respete su evitación e intentar forzar a las demás personas a ayudarles a evitar las situaciones que les provocan ansiedad. Jóvenes con trastornos de la personalidad en desarrollo pueden recurrir a amenazas suicidas, autolesiones y otras conductas dramáticas para forzar a su entorno a satisfacer sus necesidades y deseos. Todos estos son ejemplos de cómo la acomodación parental y de la red puede llegar a mantener los problemas juveniles, evitando o neutralizando por lo general también los retos del tratamiento y del desarrollo (Shimshoni et al., 2019).

La estrategia TBC puede utilizarse en combinación con otras estrategias CA en esfuerzos limitados o amplios para resistir la conducta coercitiva. También puede ser útil ante retos menos graves, pero no es adecuada para conductas más graves que impliquen violencia. La estrategia TBC se basa en los mismos principios y actitudes que la CA, y estos principios y actitudes deben transmitirse explícitamente en lo que se dice y se hace en cada situación, o impregnarlo.

Elementos de la CA integrados en la TBC

En el desarrollo de la TBC se conservaron dos principios básicos de la CA. En primer lugar, protestar claramente contra la conducta negativa y negarle todo apoyo. En segundo lugar, quise conservar el principio de la CA «cambia primero tu propia conducta si quieres que los demás cambien», de modo que sería preferible recurrir al modelado antes que a las instrucciones. Los elementos prácticos de la TBC incluyen también otros principios de la CA: presencia, colaboración, mejora de la relación y reconciliación, transparencia y apertura, y enmienda/reparación, pero con una mejora de la conducta inmediata y no posterior.

Como en la CA en general, se considera que cada persona es responsable de sus actos, pero las faltas pueden corregirse y neutralizarse mediante enmiendas, reconciliación y la búsqueda de mejores soluciones. Se anima a quienes obran mal a reparar el daño causado a quienes han sufrido su conducta negativa, a reconciliarse con esas personas y a encontrar en la práctica conductas más constructivas.

Algunos de los principios específicos que se comunican y demuestran en la TBC son que los errores, las faltas y las conductas moderadamente inaceptables pueden admitirse abiertamente sin provocar castigo alguno. Sin embargo, se espera que se haga mejor no solo en el futuro, sino también de inmediato. Esto es compatible con la actitud básica de la NVR, pero en la TBC se subraya con más fuerza.

DESCRIPCIÓN DE LA ESTRATEGIA TBC

Para describir la estrategia TBC se utilizarán como ejemplos ilustrativos las relaciones entre figuras parentales y jóvenes. Joven se utilizará como etiqueta para una persona de cualquier edad con problemas de conducta, incluida la coerción sobre otras personas. Persona adulta o figura parental se utilizarán para designar a la persona que plantea la necesidad de un cambio de conducta y se ofrece a ayudar y apoyar a la persona joven para lograrlo (hablar de figuras parentales no implica que deba haber más de una). Sin embargo, una figura parental o una persona adulta puede incluir también a profesionales como docentes, personal de instituciones y profesionales del trabajo social que interactúan con jóvenes o con personas más jóvenes o de más edad. Incluso adolescentes que ocupan una posición de liderazgo pueden encontrar útil la TBC para apoyar el cambio en su grupo de pares o en su familia.

En los ejemplos, las palabras entre corchetes angulares <xx> deben adaptarse a las personas y a las situaciones.

El núcleo de «Hacer retroceder el reloj»

Los elementos centrales de la TBC consisten en un intercambio social que comienza con la afirmación de que una conducta reciente fue inaceptable o tuvo un resultado indeseable, o ambas cosas. A continuación, se propone corregir la conducta de inmediato, sobre la base de un acuerdo para hacer como si fuera posible «hacer retroceder el tiempo» y reescenificar el suceso, de modo que sean posibles una conducta y un resultado más positivos. En tercer lugar, la situación se representa desde el principio como si fuera real —se reescenifica— intentando encontrar una manera más aceptable de hablar y de actuar. Por último, se propone que la versión mejorada del suceso reescenificado se considere el suceso «real», de nuevo en función del acuerdo entre las personas implicadas.

El propósito de esta maniobra es permitir que la conducta cambie en una reescenificación inmediata, en lugar de esperar a que se presente de forma natural la siguiente situación o secuencia de conductas comparable.

Esta redefinición social de la realidad requiere un acuerdo voluntario entre las personas implicadas que haga posible una redefinición social de la realidad. Depende de un nivel mínimo de confianza y colaboración entre la persona joven y la persona adulta. Si faltan, la confianza y la colaboración pueden mejorarse mediante estrategias de construcción de la relación iniciadas por las personas adultas, tal como se describen en la CA pero que no se detallan aquí. La confianza y la colaboración también pueden construirse practicando la igualdad a pesar de las diferencias de posición: mostrando que los mismos valores y expectativas son válidos para figuras parentales y jóvenes. En este contexto, esto se demuestra introduciendo la TBC mediante el modelado parental antes de proponer a jóvenes que la utilicen. En resumen: la persona adulta admite una conducta indeseable, pide una oportunidad de corregir el error de inmediato, lleva a cabo una reescenificación y propone que el resultado posterior, mejorado, de la situación se considere el resultado «real».

Las etapas y los pasos de la TBC

Los pasos centrales del guion de la TBC que se utilizan en las tres etapas son los siguientes: admisión, deseo de rehacer, acuerdo, reescenificación, evaluación y redefinición de la realidad. Todos los seres humanos cometen errores y dicen o hacen cosas de las que se arrepienten y que desearían deshacer. Admitir los errores puede ser el primer paso para hacer realidad ese deseo dentro del marco de las negociaciones y redefiniciones sociales de la realidad.

Estos pasos se utilizan en las tres etapas de introducción de la TBC: (1) Modelado: una persona adulta modela los pasos de la TBC; (2) Propuesta: se ofrece a jóvenes la opción de elegir los pasos de la TBC después de haber hecho algo moderadamente inaceptable; y (3) Argumentos descalificadores: se construye la expectativa de que la persona joven utilice la TBC para corregir determinadas conductas negativas definidas como «descalificadoras».

Modelado

La TBC pretende reducir la impotencia de las personas adultas, desarrollar una cultura de admisión de los errores, reducir la conducta juvenil inaceptable y, en última instancia, conducir a conductas más positivas de personas adultas y jóvenes en la vida cotidiana. La nueva práctica y la nueva cultura deben incluir tanto las actitudes y conductas de las personas adultas como las de las jóvenes y, por ello, la estrategia comienza con el modelado, por parte de la persona adulta, de lo que queremos instaurar.

Cuando una persona adulta modela la TBC, debe reaccionar de inmediato al darse cuenta de que ha dicho o hecho algo estúpido o incorrecto (no violento), teniendo al mismo tiempo algunas ideas sobre una conducta y un resultado mejores, y responder como en este ejemplo:

Persona adulta: «Lo siento, pero lo que acabo de decir/hacer ha sido <inaceptable/poco considerado/estúpido>. Ojalá no hubiera ocurrido y hubiera podido hacer algo mejor. ¿Estás dispuesto o dispuesta a dejarme intentarlo otra vez de una manera mejor? ¿Podríamos hacer como si no hubiera pasado, como si fuera posible hacer retroceder el reloj, y actuar como si fueran cinco minutos antes, cuando <entré por la puerta>?»

Cuando se llega a un acuerdo para intentarlo, la situación se reescenifica, con la esperanza de obtener un resultado más aceptable. Si es necesario y se acuerda, la reescenificación puede repetirse varias veces antes del paso siguiente.

«Esto ha sido una elección algo/mucho mejor para los dos, ¿no te parece?»

«¿Podemos ponernos de acuerdo en que esta última versión es lo que pasó de verdad?»

Si no se llega a tal acuerdo, esa TBC concreta debería terminar ahí por lo general, pero las figuras parentales deberían volver a intentar la TBC en situaciones adecuadas antes de renunciar a utilizarla. Incluso los intentos fallidos o unilaterales de utilizar la TBC pueden contribuir al cambio al introducir la idea de que es posible admitir y corregir los errores. Si se rechaza el uso inmediato de la TBC, la persona adulta todavía puede poner en marcha, en relación con el mismo suceso, las estrategias tradicionales de la CA: reparación, reconciliación y mejora de la conducta en el futuro.

El modelado puede intentarse primero tras errores menores y moderados y, solo después de un uso exitoso, en situaciones más exigentes. Si la etapa de modelado tiene éxito varias veces, de modo que la persona joven adquiere experiencia de figuras parentales que utilizan la TBC, debería hablarse con ella de la posibilidad de que la utilice antes de la primera propuesta real de que lo haga.

Propuesta

La primera propuesta real de que jóvenes utilicen la TBC debería seguir inmediatamente a una conducta inaceptable o no deseada, preferiblemente relacionada con un resultado que podría estar al alcance con otros argumentos o tras negociar una solución equilibrada. Ello se debe a que la TBC debería vivirse como gratificante, porque conduce a un resultado mejor desde la perspectiva de la persona joven. La propuesta de que la persona joven utilice la TBC puede empezar con una afirmación como esta:

«Ha sido una jugada desafortunada. No puedo aceptar que uses <yy> para salirte con la tuya. Conseguir <xx> habría sido posible, pero no si usas <yy> como argumento.» Esto recurre implícitamente a la lógica de los «argumentos descalificadores», pero sin haberla declarado como principio absoluto, como se hace más adelante en la tercera etapa, «Argumentos descalificadores».

El primer objetivo de este anuncio es impedir que se refuercen la coerción y las amenazas moderadas, preparar la conclusión de que no son argumentos eficaces y suscitar el deseo de deshacer y cambiar lo ocurrido. La persona joven no tiene que reconocer explícitamente que fue poco sensato recurrir a amenazas ni pedir perdón por ello. Esta evaluación y esta decisión deberían presentarse como hechos, no como algo que se discute. Así se muestra autoridad sin forzar ni dictar otras elecciones.

El paso siguiente hacia la TBC puede verbalizarse así:

«¿Quieres tener la oportunidad de hacer retroceder el reloj y probar otra manera? ¿Podríamos hacer como si no hubiera pasado, como si fuera posible hacer retroceder el reloj, y actuar como si fueran cinco minutos antes, cuando <entraste en la habitación>?»

Cuando se llega a un acuerdo para intentarlo, la situación se reescenifica una o varias veces hasta que se utiliza un enfoque más aceptable y un resultado mejor queda al alcance.

El resultado buscado es que la persona joven utilice argumentos más aceptables y pueda ver atendida su petición. Si la petición no puede atenderse por completo, buscar posibles soluciones intermedias —ofreciendo un cumplimiento parcial, una compensación, una sustitución, o precisando requisitos que deben cumplirse antes— puede vivirse como gratificante.

Si la persona joven se niega a probar la TBC, no se puede ir más lejos. Sin embargo, la TBC puede volver a proponerse en situaciones adecuadas. Si la primera reescenificación con la persona joven no da lugar a una conducta mejor, puede repetirse varias veces para hacer posible un resultado mejor. A veces habrá que poner fin a la reescenificación sin éxito. Tanto a las negativas como a la falta de mejora se puede responder así:

«Ha sido una elección desafortunada. Queríamos que vivieras el valor de admitir los errores y de poder corregirlos inmediatamente. Sabes que no puedo dejar que tengas <xx> si usas <yy> para salirte con la tuya. <xx> habría sido posible, pero no si usas <yy> como argumento.»

Tenga o no éxito la persona joven, el modelado parental puede continuar en las situaciones adecuadas que surjan de forma natural, para transmitir con más fuerza el valor de admitir y corregir los errores. También puede animarse a la persona joven a recurrir más adelante a la TBC a pesar de una negativa inicial.

Si la TBC tiene éxito y da lugar a una conducta mejor, procede esta conclusión:

«Esto ha sido una elección algo/mucho mejor para los dos, ¿no te parece?»

«¿Podemos ponernos de acuerdo en que la última versión es lo que pasó de verdad?»

Tanto la etapa de modelado como la de propuesta deberían intentarse primero tras errores menores o moderados y probarse en situaciones más exigentes solo después de un uso exitoso. Cuando la juventud ha vivido un uso exitoso de la TBC en situaciones menos difíciles, ampliar su uso e instaurar la expectativa de utilizarla puede ser más realista.

Argumentos descalificadores

Esta tercera etapa consiste en instaurar la expectativa de que la persona joven utilice la TBC para corregir determinadas conductas. Para que esto tenga sentido, primero es necesario establecer esas conductas como inaceptables, declarándolas «argumentos descalificadores».

El argumento descalificador es un principio implícito en la TBC, pero anunciarlo como principio absoluto puede abrir el camino al uso de la TBC en situaciones más acaloradas y en incidentes difíciles con conductas sumamente inaceptables (salvo la violencia física). Al declarar determinadas conductas juveniles argumentos descalificadores, las figuras parentales deben estar dispuestas a atenerse a esa declaración sin excepciones. Declarar algo argumento descalificador puede incluirse en un anuncio, o presentarse como tal, como los que se utilizan en las intervenciones tradicionales de la CA, o bien en una forma menos estructurada.

En un anuncio, la declaración se presenta tanto oralmente como por escrito, sin ninguna relación temporal directa con una conducta real incluida entre los argumentos descalificadores. No se espera que tal declaración bloquee directamente la conducta, sino más bien que advierta de que en el futuro no se reforzará con la sumisión. Las personas adultas no pueden controlar la conducta de jóvenes, pero sí pueden controlar la suya propia, como establecen los principios de la CA. Para garantizar la validez de este principio, todas las personas adultas del entorno deberían respaldar la declaración y estar dispuestas a respetar el principio individual y colectivamente.

La introducción puede sonar más o menos así:

«Hemos decidido que ya no podemos aceptar que te salgas con la tuya <chillando, gritando o amenazando con romper cosas, atacarnos o hacerte daño>. De ahora en adelante, cada vez que intentes hacer algo de esto para conseguir lo que quieres, hemos decidido que eso te descalificará automáticamente para obtenerlo. Aunque lo que pidas sea una cosa o un favor pequeño y corriente, no podrás tenerlo si usas esos medios coercitivos.»

«Te lo decimos ahora como una advertencia amistosa, en lugar de dejar que lo vivas como una sorpresa. Queremos que tengas la oportunidad de pedir lo que quieres de maneras más aceptables.»

Si la persona joven protesta contra este nuevo principio, la respuesta estándar es repetir con voz normal, sin ninguna demostración de poder no verbal: «Es nuestra decisión conjunta y no se puede cambiar». Si la persona joven intenta socavar la decisión respondiendo con uno o varios de los «argumentos descalificadores», esa será la primera prueba de firmeza, y puede explicárselo así: «Esta es tu primera experiencia con nuestra decisión» y «No podemos cambiar la decisión porque intentes conseguirlo con esos argumentos descalificadores».

Las personas adultas deben estar dispuestas a mantenerse firmes en su decisión y a no ceder a presiones ni amenazas de ningún tipo. Esto resulta más fácil con el respaldo de una alianza más amplia de personas adultas (o jóvenes) del entorno, como propone la CA tradicional. La prueba definitiva de la decisión de descalificar los argumentos inaceptables llegará la próxima vez que la persona joven formule una petición o una exigencia con argumentos descalificados. Entonces, tras haber utilizado la TBC en situaciones menos exigentes, la persona adulta puede proponer la TBC como solución cada vez que la persona joven utilice argumentos descalificadores. La TBC da a la persona joven la oportunidad de volver a intentarlo con argumentos más aceptables, de inmediato o tras una breve espera si hace falta para que todo el mundo se calme después de una situación acalorada.

La razón para no declarar antes los argumentos descalificadores es que hacerlo puede desembocar en una escalada del conflicto para derribar la decisión. Es más probable que la TBC se consolide como nueva alternativa después de que la persona joven haya experimentado sus recompensas.

Si la introducción de la TBC tiene éxito tanto con las figuras parentales como con la persona joven, puede pasar a utilizarse con regularidad en la vida cotidiana y evaluarse por la aparición espontánea de conductas más positivas de todas las personas en situaciones naturales a lo largo de varias semanas. Con el tiempo, la TBC puede volverse innecesaria gracias a la reducción de las malas conductas, o puede entrar en el repertorio cotidiano de interacción entre figuras parentales y jóvenes.

El caso de John

John era un chico de 15 años que se había ido retirando poco a poco de la vida social: a menudo se negaba a ir a la escuela, parecía bastante deprimido, descuidaba su aspecto y su habitación, y gritaba a su madre y a su padre y les ordenaba satisfacer sus deseos y necesidades. Hacía que le llevaran todas las comidas a su habitación, en la que no permitía entrar a nadie. Su madre y su padre consiguieron que el servicio de medicina de familia lo derivara a una evaluación psiquiátrica. Sin embargo, John se negó a acompañarles a la primera sesión, así que acudieron sin él. En la consulta de psicología les ofrecieron consejos preliminares sobre sus propias reacciones y estrategias sin haber evaluado a John, y les sugirieron la TBC como estrategia.

Al día siguiente, su madre olvidó llamar antes de entrar en su habitación, lo que provocó un estallido de ira de John que terminó con: «¡Me niego a comer tu comida asquerosa si ni siquiera eres capaz de respetar mi intimidad!». Ella le pidió disculpas y le preguntó si podía salir y volver a entrar en la habitación de una manera más respetuosa. Su respuesta fue: «Haz lo que quieras». Ella salió con la bandeja de comida, esperó medio minuto y luego llamó a la puerta anunciando que le traía la cena. Él la dejó entrar, pero no reaccionó de ningún otro modo que recibiendo la comida.

Al día siguiente, el padre entró en la sala de estar y regañó a John por llevar ropa sucia y maloliente en el sofá. John le respondió a gritos que no tenía ninguna razón para vivir y que nada le importaba, burlándose además de la ropa vieja de su padre y lanzándole un libro. El padre se sentó, suspiró y dijo: «Ojalá no hubiera dicho eso. ¿Podemos hacer como si retrocediéramos el reloj y actuar como si no hubiera pasado, para que yo pueda entrar otra vez y hacerlo mejor?». John rechazó primero la idea: «El tiempo es fijo y real y no se puede negociar». El padre estuvo de acuerdo en que el tiempo físico no puede cambiarse, pero las personas pueden acordar considerar ciertos hechos solo como parte de la historia, sin relevancia para el futuro. Tras una larga discusión sobre esto, John permitió a su padre intentar una reescenificación. El padre entró por segunda vez y comentó la ropa sucia de John, pero continuó ofreciéndole ayuda para clasificar y lavar su ropa en lugar de regañarlo. John volvió a responder a gritos al primer comentario de su padre, pero cuando se le ofreció ayuda, acabó aceptando el ofrecimiento y, una hora después, dejó entrar a su madre y a su padre en su habitación y colaboró con ellos para clasificar la ropa que había que lavar o guardar.

Más adelante, la madre y el padre se encontraron con más situaciones en las que lamentaron sus primeras palabras o acciones y se les permitió rehacerlas. John comentaba con ironía lo arrepentidos que se habían vuelto. Poco a poco, empezaron también a cuestionar algunas otras conductas disfuncionales de John y a proponerle la TBC. A veces aceptaba reformular sus órdenes o deshacer los gritos en la reescenificación. Sin embargo, en algunas ocasiones siguió gritando y dando órdenes.

Finalmente, después de llamar a su puerta, su madre y su padre le anunciaron por escrito y de palabra: «No vamos a tolerar más tus abusos verbales ni que nos trates como a esclavos. No atenderemos tus deseos ni colaboraremos contigo cuando hagas esto; sin embargo, podrás arrepentirte e intentarlo otra vez de una manera mejor». Ese mismo día, más tarde, su madre lo invitó a la cocina a tomar su pastel favorito y un chocolate caliente. Él fue a la cocina y escuchó un discurso en el que su madre y su padre le declararon su amor y su aprecio.

En las semanas siguientes, a todos los gritos y órdenes se respondió con una devolución clara y con la propuesta de hacer retroceder el tiempo y utilizar medios más aceptables para obtener lo que quería. Cada vez más, también se le decía a John que hiciera las cosas por sí mismo. Sin embargo, su madre y su padre siguieron haciendo cosas positivas por él sin que las pidiera. Al final, tanto John como su madre y su padre adquirieron el hábito de corregirse después de haberse dejado llevar por sus reacciones emocionales iniciales. Durante todo el proceso, la madre y el padre tuvieron sesiones quincenales de psicología en las que se abordaba cómo prevenir las escaladas y negarse a acomodarse a John sin intensificar los conflictos si volvía a sus viejos hábitos de gritar y dar órdenes.

Durante este proceso, el estado de ánimo y el aspecto de John mejoraron, asistió a la escuela con regularidad y retomó su vida social. Fue reduciendo poco a poco los gritos y las órdenes y asumió una responsabilidad creciente respecto de sus propias necesidades y del bienestar de los demás miembros de la familia. Además, su madre y su padre sintieron que su relación con John mejoraba y, finalmente, no vieron motivo para retomar la evaluación psiquiátrica.

Otras experiencias preliminares

El caso de John se incluye como ilustración que muestra también cómo las figuras parentales a menudo transforman y adaptan los principios y las sugerencias a su propia manera de pensar y de hablar.

La TBC se ha utilizado en algunos otros casos, entre ellos con jóvenes autistas en acogimiento familiar, jóvenes con trauma en recursos residenciales de protección y adolescentes en su familia de origen. En algunos casos, la combinación con otras intervenciones ha sido esencial. La TBC ha tenido al menos un éxito parcial, pero también algunas figuras parentales o jóvenes que la probaron la han rechazado por inútil.

DISCUSIÓN

Comparación entre la TBC y la CA

La estrategia TBC utiliza los elementos de la CA que consisten en afirmaciones de autoridad claras y no negociables, junto con la invitación a cooperar en la búsqueda de soluciones aceptables para todas las personas. También se integran en la TBC otras actitudes y supuestos básicos de la CA. Solo la reescenificación inmediata y la negociación social de la línea temporal y de la realidad son exclusivas de la TBC. Se permite reescenificar los sucesos como si todavía no hubieran ocurrido, y la historia de lo sucedido se negocia después.

Tras conductas negativas menos graves que la violencia, la TBC puede utilizarse como un camino más corto hacia la mejora de la conducta que las intervenciones tradicionales de la CA. A diferencia de la CA, la TBC conduce directamente a la mejora de la conducta, mientras que en la CA tradicional esta es el punto final deseado de un largo proceso.

La TBC no es un programa de tratamiento completo, sino una estrategia que puede integrarse con otros componentes de intervención en programas de tratamiento para distintos grupos destinatarios en los que la conducta coercitiva forma parte del cuadro. Para ser aceptable para la persona joven, la TBC requiere al menos una admisión implícita de haber cometido un error. Además, puede ser necesario (antes de la TBC o más allá de ella) explorar las vivencias subjetivas, las enmiendas y los gestos de reconciliación para reparar los daños prácticos, emocionales y relacionales que se hayan podido acumular.

Debilidades de la TBC

La principal debilidad de la TBC es que da por sentados unos requisitos previos que otras estrategias de la CA abordan específicamente, como las relaciones negativas, la falta de disposición a cooperar y la falta de apoyo de otras personas. Cuando faltan estos requisitos, no constituyen contraindicaciones para la TBC. Más bien, puede ser necesario mejorarlos antes de que la TBC u otro enfoque CA puedan ser eficaces.

Otra debilidad importante es que la TBC no se centra en las diferencias en la vivencia subjetiva de la situación, incluidas las reacciones emocionales intensas que motivan la conducta inaceptable. Este suele ser el caso con adolescentes con trauma y puede requerir una exploración cuidadosa de las vivencias subjetivas contrapuestas de las personas implicadas y un diálogo sobre ellas. Algunos casos pueden requerir incluso una atención sistemática sensible al trauma (Holmes et al., 2015) antes de que sea posible cualquier cambio. En ese contexto, un uso descuidado de la TBC puede vivirse como una injusticia insensible más.

Utilizar la TBC para corregir la violencia física o sexual puede considerarse poco ético, porque usarla en tales situaciones puede vivirse como una trivialización de esas conductas, como si fueran algo que puede olvidarse una vez corregido. La violencia física y la sexual no se prestan a una corrección inmediata mediante la reescenificación. Estas conductas requieren, como mínimo, declaraciones claras de su carácter inaceptable, procesos de exploración e intercambio de las vivencias subjetivas, y actos de reparación y reconciliación para restablecer las relaciones si es posible.

Se ha demostrado que los programas con otras estrategias de la CA son eficaces como formación parental, e influyen tanto en la vivencia subjetiva como en la conducta parental real. La mayoría de los estudios de efecto sobre las estrategias CA utilizan diseños pre-post, aunque también se han realizado algunos ECA (Omer, 2021b). Los efectos en las figuras parentales a menudo parecen menores que los efectos en la conducta problemática juvenil, aunque ambos suelen ser clínicamente significativos. Las estrategias CA parecen ser más eficaces para resolver situaciones de bloqueo en las que la persona joven niega tener un problema y la necesidad de cambiar nada, a menudo con el apoyo de acomodaciones parentales (Shimshoni et al., 2022). En tales situaciones hay poco margen para la autocorrección o el tratamiento. Los problemas iniciales se mantienen y se protegen mediante la coerción, las amenazas o la violencia. En consecuencia, no hay cooperación, y las personas adultas pueden volverse sumisas e impotentes frente a la coerción. Por eso la CA y la TBC no son principalmente tratamientos de los problemas, pero pueden ser eficaces para hacer posible la resolución de problemas o el tratamiento. La TBC se centra algo más que otras estrategias de la CA en cambiar la conducta juvenil, sobre todo en cambiar las estrategias coercitivas y defensivas, no los problemas juveniles que esas estrategias mantienen y protegen.

La TBC y la CA no pueden tener éxito sin cierto grado de relación colaborativa o positiva entre la figura parental y la persona joven. Esto no es exclusivo de la TBC, sino más bien común a muchos métodos orientados al cambio de conducta (Leijten et al., 2019). Invertir con el tiempo en mejorar la relación entre figura parental y joven puede ser una preparación y un apoyo necesarios para el uso de la TBC, al menos antes de animar a la persona joven a utilizarla.

Puede ser poco realista esperar que la TBC o cualquier otra estrategia CA corrija con éxito conductas que el grupo de jóvenes acepta, fomenta o refuerza. La falta de un apoyo amplio de otras personas adultas y, en cierta medida, del grupo de jóvenes socavará el uso de la TBC y de otras estrategias CA (Jakob, 2018). Sin embargo, no es un requisito previo contar con un acuerdo total sobre valores o normas. La persona adulta que inicia la TBC debería representar y afirmar los valores subyacentes y esperar que las demás personas los respeten, pero sin imponerles normas detalladas. El diálogo sobre los valores puede ser una parte necesaria de un uso exitoso de la TBC. Si la persona joven puede reconocer que quizá haga falta un cambio, la TBC es una estrategia posible.

La conducta motivada por el deseo de atención o de aplauso de los pares, por la mejora del propio estatus al oponerse a las personas adultas o por despertar el interés de pares que resultan atractivos puede ser difícil de cambiar. Cuando están presentes estos factores motivadores, la respuesta más eficaz puede ser ignorar las conductas menos graves cuando se producen y abordarlas más tarde, cuando no haya un público de pares que presencie la conversación.

Existen varios niveles de conducta negativa: desde lo grave —coaccionar a otras personas con amenazas y uso de la violencia—, pasando por exigir que se retiren afirmaciones o decisiones o que se suspendan normas, hasta negarse a cumplir normas e instrucciones. Distinguir entre lo grave, lo malo y lo menos serio puede ayudar a ahorrar energía, a priorizar las cuestiones que requieren atención y a diferenciar entre las estrategias de reacción disponibles. Distinguir y priorizar pueden ser procesos importantes para construir amplias alianzas para el cambio entre personas adultas, pero esos procesos no se tratan aquí. Los tres niveles de mala conducta pueden darse no solo como un aspecto de trastornos, sino también en asociación con síntomas subclínicos de estos, o basarse únicamente en un desarrollo social atípico. La TBC puede ser más adecuada para el nivel «malo» de conducta negativa, no para el nivel grave de las agresiones físicas o sexuales violentas.

Si la persona joven rechaza sistemáticamente la TBC, las personas adultas pueden limitar sus esfuerzos de cambio al modelado: admitir sus propios errores e intentar corregirlos, y tomarse todo el tiempo necesario para considerar si es posible el paso siguiente, proponer a la persona joven que utilice la TBC. Dar lugar primero a una experiencia prolongada del cambio en las personas adultas puede transformar el clima y las relaciones y hacer posibles cambios que antes eran imposibles.

La TBC comparte elementos con las «comisiones de la verdad y la reconciliación» utilizadas en Sudáfrica y en otros procesos posconflicto, en la valoración de las confesiones y del reconocimiento de la responsabilidad, seguidos de disculpas, enmiendas o compensaciones, pero no de castigo. La TBC incorpora también principios similares a los de la confesión y la absolución religiosas.

¿Desarrollo disfuncional, adaptación disfuncional o trastornos?

La conducta coercitiva inaceptable puede darse sin relación alguna con un trastorno de salud mental, aunque a menudo se observan tales asociaciones. La coerción también puede proteger la inmadurez y la negativa a respetar las normas y tradiciones sociales. Algunos casos graves pueden corresponder a una categoría diagnóstica, pero el uso de la TBC no requiere la presencia de ningún diagnóstico. Aunque el desarrollo de los trastornos de conducta se caracteriza por años de «ciclos coercitivos» (Patterson et al., 1989), recurrir a la coerción y a otras conductas inaceptables no es un indicador sólido de un trastorno de conducta ni de ningún otro problema de salud mental, y puede asociarse a varios patrones disfuncionales, como la conducción temeraria, la dependencia adulta, la conducta suicida y las autolesiones (Shimshoni et al., 2019). La coerción y la acomodación son los factores comunes que sostienen los patrones de interacción mencionados en la introducción, y permiten que las estrategias negativas continúen en lugar de afrontar los retos del desarrollo, del cambio o del tratamiento (Shimshoni et al., 2019). La coerción y la acomodación familiar son fenómenos transdiagnósticos y son frecuentes también en el retraso del desarrollo de la autonomía y del funcionamiento psicosocial.

Cuando hay un trastorno tratable, el tratamiento específico basado en la evidencia puede verse obstaculizado por la conducta coercitiva y por la acomodación familiar al trastorno. Por ello, la CA y la TBC pueden ser eficaces como estrategias que hacen posible el tratamiento, permiten que el desarrollo continúe o detienen patrones de interacción disfuncionales. La utilidad potencial de la TBC solo requiere que las personas adultas vean la necesidad de un cambio en la conducta de la persona joven. Por lo general, las consecuencias no parecen ser estrategias eficaces o han conducido a un deterioro de las relaciones.

Una idea importante de la tradición NVR es que no es posible forzar a otras personas a cambiar su conducta, pero sí es posible cambiar nuestras propias respuestas e influir en las demás personas para que comprendan la necesidad del cambio, y apoyar su búsqueda de maneras menos negativas de afrontar los retos. La TBC podría ayudar a cambiar algunas de estas situaciones difíciles, pero esta afirmación debe demostrarse en la práctica. Se anima por ello a la comunidad investigadora y clínica a evaluar esta propuesta y a dar a conocer su experiencia y sus resultados a un público internacional. La TBC debería evaluarse sistemáticamente como intervención independiente, como elemento de un enfoque CA más amplio y como complemento de los tratamientos basados en la evidencia para trastornos específicos.

CONCLUSIÓN

En suma, la CA tradicional probablemente puede lograr buena parte de los mismos resultados que la TBC. Sin embargo, el uso de la reescenificación y el acortamiento del plazo hasta lograr la mejora son exclusivos de la TBC. Estas son posiblemente las aportaciones más valiosas de la TBC, porque permiten corregir los actos negativos de inmediato sin esperar a la siguiente ocasión natural. Llevar a buen término la TBC puede ser un poderoso acto reparador centrado en la puesta en acto de una conducta mejorada. Además, la TBC reduce, e incluso puede eliminar, el estigma social de haber cometido esos actos. Este aspecto del acuerdo para reescribir la historia se asemeja a los efectos emocionales y sociales de la reconciliación o de la absolución utilizadas en otras tradiciones.

La TBC es una estrategia prometedora ante la conducta coercitiva e inaceptable de jóvenes, y para abordar esa conducta como obstáculo al tratamiento de los trastornos que puede estar manteniendo. La TBC es una estrategia directa para utilizar entre las personas adultas y alguien a su cargo. Puede aplicarse principalmente mediante la orientación, la supervisión y la formación de figuras parentales y profesionales que tienen una relación directa con jóvenes destinatarios de la intervención.

La TBC puede aplicarse a otros contextos, a otras edades y a otras relaciones, como docente–alumnado, personal–paciente, profesional del trabajo social–persona usuaria, las relaciones entre pares o en la fratría, y las personas adultas que trabajan con grupos de jóvenes, no solo con individuos aislados.

La TBC no es un método basado en la evidencia, aunque la puesta a prueba clínica preliminar de la estrategia en casos individuales muestra un potencial prometedor. Se apoya en principios y estrategias que han demostrado ser eficaces con fines similares, pero su eficacia está por demostrar. Esta descripción de la TBC se comparte para fomentar nuevas pruebas sistemáticas de su aplicabilidad y su eficacia. Ello debería ir seguido de la mejora y la manualización de sus pasos, requisitos previos y consideraciones a partir de la experiencia, antes de evaluar su aplicabilidad y su efecto en grupos más amplios y con diseños controlados. Se invita a quienes tengan interés en su desarrollo y su puesta a prueba sistemáticos a ponerse en contacto con quien firma el artículo, o se les anima a realizar una evaluación independiente.

Complexe Systémique: puntos clave

El valor de esta estrategia reside en una idea sistémica sencilla: lo que ha ocurrido en una relación depende en parte de lo que las personas acuerdan conservar. Al proponer repetir la escena y tomar la segunda versión como «la verdadera», se escapa a la alternativa entre castigar y dejar pasar, y se evita a la persona joven el papel de culpable. El orden de las etapas es la otra buena idea. Empiezan las figuras parentales, admitiendo sus propios deslices, lo que hace menos humillante la posterior propuesta a la persona joven; la regla de los «argumentos descalificadores» llega solo al final, cuando la reparación ya ha demostrado su valor. La autoría es franca respecto de los límites: ninguna evaluación más allá de los estudios de caso, un único caso detallado y una contraindicación clara para la violencia física y sexual, que no se puede «repetir». El texto señala también que el método deja de lado la vivencia subjetiva, lo que puede herir a jóvenes con trauma. Puede leerse junto con el artículo sobre una técnica sorprendente ante la conducta agresiva adolescente, de la misma línea de la resistencia no violenta, y el artículo sobre la violencia filio-parental, para las situaciones en las que repetir la escena ya no basta.

Notas del original

Agradecimientos. Gracias al Prof. Haim Omer por sus valiosos comentarios durante mi proceso de desarrollo y de escritura. Gracias a Aleksander Helmersberg por inspirar la intervención TBC al dar a su hija nuevas oportunidades. [Corrección del 15 de junio de 2023, tras la primera publicación en línea. Se añadió la segunda frase.]

Referencias

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Traducción no oficial de “Turning back the clock”: A positive strategy for changing unacceptable youth behavior, de Tormod Rimehaug, Family Process, vol. 62 (2023), doi: 10.1111/famp.12882, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (ilustración no reproducida). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «“Turning back the clock”: A positive strategy for changing unacceptable youth behavior», publicado en Family Process (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Rimehaug, T. (2023). “Turning back the clock”: A positive strategy for changing unacceptable youth behavior. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/turning-back-the-clock-a-positive-strategy-for-changing-unacceptable-youth-behavior (Obra original publicada en 2023 en Family Process, 62(4) (2023); republicada en 2023 por Family Process, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/famp.12882)

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