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The British Journal of Social Work · Conferencias de grupo familiar

Implementar la toma de decisiones en grupo familiar en el trabajo social de protección infantil con mandato legal en Escocia: retos y oportunidades

En Escocia, la legislación y «The Promise» hacen de la toma de decisiones en grupo familiar un servicio debido a las familias. Una autoridad local semirrural la convirtió en automática para todo menor inscrito en el registro de protección infantil. El equipo de la Robert Gordon University entrevistó a familias, jóvenes y profesionales: por un lado, una voz recuperada; por otro, incomodidad y dudas.

Autoría Joanna Santos-Petiot, Gary Spolander y Janine Bolger (School of Law and Social Science, Robert Gordon University, Aberdeen, Reino Unido)Primera publicación The British Journal of Social Work, 25 de septiembre de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Implementing Family Group Decision-Making within statutory child protection social work in Scotland: Challenges and opportunities, de Joanna Santos-Petiot, Gary Spolander y Janine Bolger, publicado en The British Journal of Social Work (Oxford University Press) (2026), doi: 10.1093/bjsw/bcag217, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Las conferencias de protección infantil a menudo no ofrecen la dinámica relacional ni la sensación de seguridad necesarias.

Joanna Santos-Petiot, Gary Spolander y Janine Bolger

Resumen

La toma de decisiones en grupo familiar (Family Group Decision-Making, FGDM) se utiliza cada vez más en Escocia para favorecer una toma de decisiones dirigida por la familia y centrada en la infancia, y está reconocida legalmente como un servicio para la infancia en riesgo de entrar en el sistema de acogida. Este artículo evalúa un programa piloto de FGDM en una autoridad local escocesa semirrural, centrado en la infancia y las familias implicadas en procedimientos de protección infantil. Se realizaron entrevistas semiestructuradas con familias y profesionales, y las transcripciones se sometieron a un análisis temático. Nuestros resultados mostraron que la FGDM desempeña un papel decisivo para abordar las dinámicas de la práctica, amplificar la voz de las familias y hacer respetar los derechos de la infancia. Las familias vieron la FGDM como una alternativa no institucional, basada en las fortalezas, frente a unos procedimientos de protección infantil percibidos como centrados en los déficits. La integración del piloto planteó dificultades al personal de trabajo social en el marco de los procedimientos legales de protección infantil, con obstáculos relativos a la calidad de los planes familiares, al acuerdo sobre los resultados y a la gestión de las dinámicas durante el proceso. Las experiencias negativas históricas entre las familias y los sistemas de trabajo social a menudo dificultaron una implicación real, lo que pone de relieve la importancia de ofrecer la FGDM de forma temprana, cuando las familias se muestran más receptivas. El estudio subraya la complejidad de las creencias interiorizadas y de unas relaciones históricamente marcadas por el desequilibrio de poder entre las familias y los sistemas de trabajo social, que moldean la percepción de nuevos procesos como la FGDM. Entre las implicaciones figura la necesidad de apoyar la implantación de la FGDM de manera que empodere a las familias sin dejar de respetar los marcos legales.

Introducción

El trabajo social de protección infantil puede vivirse a menudo como algo que despoja de poder a las familias. Uno de los principales problemas de los foros de protección infantil del Reino Unido es que las familias se sienten incapaces de contribuir como agentes activos de la toma de decisiones (Smithson and Gibson 2017). Por ello se sostiene que las conferencias de protección infantil no logran hacer realidad los valores del trabajo social de colaboración y trabajo conjunto, y que a menudo marginan la voz de madres y padres (Lutman-White and Angouri 2022).

Para responder a estos retos, la FGDM y las conferencias de grupo familiar (Family Group Conferences, FGC) han despertado un interés creciente en el Reino Unido, con el fin de reducir los desequilibrios de poder y ofrecer a las familias una oportunidad única de dirigir la toma de decisiones relativa al bienestar de sus hijos e hijas. La FGDM nació en Nueva Zelanda, en el trabajo con la infancia y las familias maoríes, y hoy se utiliza ampliamente a escala internacional como método de intervención con las familias implicadas en la protección infantil (Edwards and Parkinson 2019).

FGDM es un término genérico que designa un conjunto de enfoques de toma de decisiones dirigidos por la familia. La FGC se considera en general el modelo de referencia («patrón oro») de la FGDM, por su proceso estructurado y por la importancia que concede al tiempo privado de la familia y a una planificación dirigida por ella (Edwards and Parkinson 2019). Aunque los términos FGDM y FGC se emplean a veces indistintamente, el piloto evaluado en este estudio se ajusta sobre todo a la FGC: incluye preparación, intercambio de información, tiempo privado de la familia y acuerdo sobre un plan familiar. Esta distinción es importante para situar el estudio dentro de la literatura más amplia sobre la FGDM.

Así pues, la FGDM, como enfoque amplio, promueve un trabajo basado en los derechos y en las fortalezas, que otorga a las familias responsabilidad en la planificación y la gestión de los riesgos relativos a sus hijos e hijas (Corwin et al., 2020). En el Reino Unido se ha observado que la FGDM tiene resultados positivos en protección infantil y reduce el número de menores que entran en el sistema de acogida (Taylor et al., 2023a). En el estudio que sigue, la FGDM consistía en un proceso por etapas en el que las familias, derivadas por lo general por su profesional de referencia del trabajo social, aceptaban participar. Se asignaba una persona coordinadora de FGDM para facilitar la participación de la familia y la reunión familiar. La red elegida por la familia, la persona coordinadora y la persona que había hecho la derivación asistían a una reunión familiar en la que se compartía información. A continuación, el personal profesional abandonaba la reunión y la familia elaboraba sus planes durante el «tiempo privado de la familia». Después volvía a entrar para revisar y aprobar el plan, cuya aplicación pasaba a ser responsabilidad de la familia. La persona profesional que había hecho la derivación se encargaba luego de revisar y supervisar el plan familiar junto con la familia (Edwards and Parkinson 2019).

La FGDM en la historia y en el mundo

En los países con poblaciones indígenas o étnicas minoritarias, la FGDM se ha utilizado como forma de práctica restaurativa que tiene en cuenta historias complejas y opresivas, con el objetivo de hacer frente a la opresión sistémica e institucional que sufren las familias minoritarias inmersas en procedimientos de protección de la infancia (Marcynyszyn et al., 2012; Drywater-Whitekiller 2014).

Los resultados sobre el éxito con que la FGDM se ha trasladado de una cultura y un contexto a otros son dispares. Para parte de la literatura, la FGDM es un proceso culturalmente flexible y sensible, atento a las necesidades de los grupos marginados y de las minorías étnicas, en particular frente a su sobrerrepresentación en los sistemas de acogida y a los legados poscoloniales negativos (McCrae and Fusco 2010; Ney, Stoltz and Maloney 2013; Roby et al. 2015). Otras voces llaman a la prudencia antes de dar por supuesto que la FGDM es intrínsecamente adecuada en lo cultural para todos los grupos étnicos y culturales minoritarios. Estas suposiciones corren el riesgo de diluir los valores y las necesidades de grupos culturales concretos al considerar que necesidades culturales múltiples pueden abordarse todas de la misma manera (Chand and Thoburn 2005; Godinet et al., 2010; Rauktis, Huefner and Cahalane 2011; Cohen and Gershon 2015; Tauri 2015).

Los resultados sobre la eficacia de la FGDM frente a los foros dirigidos por el trabajo social en cuanto a los resultados de bienestar infantil son dispares. Mientras que algunos estudios concluyeron que no lograba mejores resultados de bienestar infantil ni reducía las tasas de nueva derivación (Dijkstra et al. 2018, 2019), otros muestran que la FGDM obtiene sólidos resultados a corto plazo. Se ha asociado la FGDM con una planificación de la permanencia más rápida, menos acogimientos y tasas de reincidencia más bajas (Onrust, Romijn and De Beer 2015; Labrenz and Fong 2016; Rapaport, Poirier Baiani and Manthorpe 2019; Sen and Webb 2019; Olson 2020). También se le han atribuido beneficios para profesionales y servicios, como una mejor carga de trabajo, sensibilidad cultural, colaboración y eficiencia en costes (Baffour 2006; Roby et al., 2015; Barn and Das 2016; Tew 2019; Olson 2020). En el Reino Unido, un ensayo controlado aleatorizado de Taylor et al. (2023a) respalda la eficiencia en costes de la FGDM y la reducción de las tasas de entrada en el sistema de acogida.

Pese a los debates en la literatura sobre los resultados atribuibles a la FGDM, su valor y sus tasas de satisfacción notablemente altas son evidentes (Frost, Abram and Burgess 2014a; Ahn, Hartzel and Shaw 2018). La FGDM presenta beneficios clave, entre ellos, aunque no solo, una mayor participación e implicación de la familia en la vida del niño o la niña (Marcynyszyn et al., 2012; Creemers et al., 2017), una sensación de empoderamiento en las familias (Bredewold and Tonkens 2021) y un ahorro de tiempo para asegurar planes de permanencia o la reunificación familiar de la infancia (Labrenz and Fong 2016; Olson 2020).

La FGDM con la infancia y las familias en Escocia

En Escocia, la FGDM se utiliza de forma más amplia que solo con personas de origen racialmente marginado. Los trabajos de Mitchell (2020, 2021, 2022) muestran que, en algunas autoridades locales de Escocia, la FGDM es un proceso bien arraigado, que aborda problemas complejos como la falta de reconocimiento que niños, niñas y jóvenes experimentan a menudo por parte del trabajo social, y que deja espacio a lo que las familias consideran sus propios resultados. Para generar un entorno que reconozca adecuadamente a las familias de este modo, la práctica basada en la relación es esencial (Critchley and Mitchell 2021). La FGDM se identifica como un proceso que facilita y hace posible la práctica basada en la relación, permitiendo un reconocimiento adecuado de las fortalezas y los resultados. Mackay (2003) constató también que la FGDM aportaba beneficios clave a jóvenes infractores en el marco del Scottish Children’s Hearing System, al incorporar un enfoque restaurativo y menos punitivo.

Los principios en los que se basan la FGDM y la FGC coinciden además con los valores escoceses de bienestar infantil. Como enfoque concebido originalmente para hacer frente al racismo institucional que sufrían las familias maoríes, las FGC están muy en sintonía con la idea de dar prioridad a los vínculos de parentesco y a la identidad (Edwards and Parkinson 2019), algo que también se refleja en el enfoque escocés del bienestar infantil (Burgess et al., 2010). Por ello, la FGDM encuentra eco en el contexto escocés, en particular en relación con el enfoque basado en las fortalezas del Children’s Hearings System. En este sentido, la FGDM/FGC refleja compromisos escoceses más amplios con enfoques basados en la relación, orientados a la comunidad y mínimamente intervencionistas.

Como reflejo de su afinidad con las prácticas escocesas con la infancia y las familias, existe un marco legislativo y político cada vez más amplio que respalda la oferta de FGDM. La Children and Young People (Scotland) Act 2014 establece que los servicios prestados a las familias cuyos hijos e hijas están «en riesgo de pasar a estar bajo tutela» constituyen un componente fundamental de la aplicación de un enfoque preventivo (Scottish Government 2016). Existe la obligación de abordar los problemas en una fase más temprana, evitando así la necesidad de intervenciones de mayor calado en la vida del niño o la niña, como el acogimiento por parte de la autoridad local y las órdenes judiciales formales (Scottish Government 2016). Como parte de estas exigencias preventivas, la FGDM figura entre los servicios pertinentes que las autoridades locales tienen la obligación de prestar.

Más recientemente, «The Promise» ha sentado un precedente aún más sólido para la FGDM en toda Escocia. «The Promise» es un compromiso del Gobierno escocés con la Independent Care Review (2020), que busca garantizar que la infancia y sus familias estén en el centro de la toma de decisiones y que las intervenciones preventivas aseguren que, siempre que sea posible, permanezcan con sus familias en un entorno seguro, con amor y con respeto. La respuesta de Escocia a los fundamentos establecidos por «The Promise» consiste en garantizar que toda la infancia y sus familias dispongan de apoyos basados en los derechos, como la FGDM. Así, la FGDM se refleja ahora en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (UNCRC), incorporada también a la legislación escocesa (McCall-Smith 2023).

En respuesta a estas crecientes expectativas legislativas y políticas, una autoridad local escocesa semirrural encargó a una entidad del tercer sector, Children First, la puesta en marcha de un proyecto piloto de FGDM para las familias inmersas en procedimientos de protección infantil en su territorio. En el marco del piloto se introdujo una vía de derivación automática a la FGDM para todos los casos de menores sujetos a procedimientos de protección infantil. Durante el piloto, dieciséis familias fueron derivadas a la FGDM por estar su hijo o hija inscrito en el registro de protección infantil. De esas dieciséis familias, nueve completaron el proceso de FGDM. La autoridad local y Children First encargaron entonces una evaluación de la implantación del piloto, para valorar los retos y las oportunidades que conllevaba. Este artículo presenta los resultados de esa evaluación.

Métodos

Diseño y objetivos del estudio

La evaluación tenía por objeto valorar las experiencias de las personas implicadas en el piloto de FGDM. Los objetivos eran:

  1. Explorar la experiencia vivida por las familias y la infancia de la protección infantil y de la FGDM, examinando en qué medida se sintieron implicadas y con control sobre el proceso.
  2. Comprender la experiencia del personal profesional —entre otros, profesionales del trabajo social, responsables de revisión de protección infantil (child protection reviewing officers, CPRO), representantes de la dirección y personas coordinadoras de FGDM— en cuanto a su participación en el piloto.
  3. Explorar si el piloto respondía a las aspiraciones de «The Promise» y de qué manera.

Muestreo y reclutamiento

Se invitó a participar en el estudio a las nueve familias que completaron la FGDM, a su profesional de referencia del trabajo social, a la persona coordinadora de FGDM y a la persona CPRO. Los miembros de las familias y las personas jóvenes fueron reclutados por una persona coordinadora de participación de Children First. El personal profesional fue reclutado por el equipo de investigación universitario, a través de los datos de contacto facilitados por la autoridad local participante y por Children First. De las nueve familias invitadas y del personal profesional asignado a ellas, participó al menos una persona de la familia o del equipo profesional en siete de las familias. La muestra final representaba, por tanto, a siete de las nueve familias que completaron el piloto.

Mediante estos métodos de muestreo intencional se reclutó a veinticuatro participantes. La muestra final estaba compuesta por once profesionales: personas coordinadoras de FGDM (n = 3), profesionales del trabajo social (n = 4), CPRO (n = 3) y una persona responsable de servicio (n = 1), y por 13 miembros de las familias: madres y padres (n = 8), miembros de la familia extensa (n = 3) y jóvenes (n = 2).

Recogida y análisis de datos

El equipo de investigación de la universidad contratada realizó entrevistas semiestructuradas con las personas participantes del ámbito profesional. Su contenido abarcaba la experiencia de participar en el piloto, su repercusión en la práctica cotidiana y la medida en que su implantación había contribuido a hacer realidad las aspiraciones de «The Promise». Estas entrevistas se realizaron y grabaron mediante Microsoft Teams. Las entrevistas con los miembros de las familias y las personas jóvenes las llevó a cabo una persona coordinadora de participación de Children First, de modo que las familias y la infancia fueran abordadas por alguien conocido. Las entrevistas con jóvenes consistían en una conversación adaptada a la edad y a la etapa de desarrollo sobre su experiencia de la reunión, la medida en que se habían sentido en un entorno seguro, con escucha y en el centro de la reunión, y cómo habían cambiado las cosas para cada joven desde la reunión, si es que habían cambiado. Las entrevistas con los miembros de las familias abordaban sus opiniones y experiencias tanto de los procedimientos de protección infantil como de la FGDM, la medida en que sintieron que se escuchaba su voz y qué diferencia, si la hubo, supuso la FGDM para su experiencia y para la vida de su hijo o hija. Dos miembros de familias optaron por dar su opinión por escrito en lugar de en una entrevista grabada. Todas las demás entrevistas se grabaron en audio y el equipo de investigación las transcribió literalmente.

Las transcripciones resultantes se analizaron temáticamente siguiendo el enfoque en seis fases de Braun y Clarke (2022): primero, el equipo se familiarizó con los datos mediante lecturas repetidas. En segundo lugar, se generaron códigos iniciales en el conjunto de los datos. En tercer lugar, los códigos se organizaron en temas potenciales. En cuarto lugar, los temas se revisaron y depuraron para asegurar su coherencia y consistencia. En quinto lugar, los temas se definieron y nombraron con claridad. Por último, se presentaron los temas, apoyados en extractos pertinentes de los datos.

Aprobación ética

Se obtuvo la aprobación ética del Comité de Ética de la School of Law and Social Science de la Robert Gordon University (número de referencia 212210), así como de la organización benéfica Children First. Children First recurrió a una persona coordinadora de participación con formación específica para apoyar el diseño, la obtención del consentimiento y la conducción de las entrevistas con jóvenes. Se explicó a cada menor el propósito de la entrevista con un lenguaje adaptado a su edad y etapa de desarrollo; su consentimiento para participar se obtuvo verbalmente, así como el de sus madres, padres o personas cuidadoras, que también recibieron información verbal sobre la participación de sus hijos e hijas en la investigación. Todas las personas participantes adultas recibieron hojas informativas con información sobre el propósito de la evaluación, su derecho a retirarse o a negarse a responder preguntas, y la gestión y el tratamiento de los datos. Se elaboraron hojas informativas distintas para los miembros de las familias y para el personal profesional, a fin de reflejar el diferente contexto ético y las distintas consecuencias personales de su participación. Se pidió a todas las personas participantes que indicaran que habían comprendido la información, confirmando su consentimiento verbalmente o por escrito mediante la firma de un formulario de consentimiento.

Resultados

Nuestros resultados mostraron que, aunque se identificaron múltiples dificultades para integrar la FGDM en el contexto de los procedimientos de protección infantil existentes, existía una percepción unánime de que la FGDM es un proceso que merece la pena y para el que sigue habiendo necesidad. Del estudio surgieron cuatro temas clave: (1) voz y empoderamiento, (2) aprender y trabajar juntos, (3) derechos e igualdad, (4) percepciones divergentes y traducción de los resultados. A través de estos temas, analizamos la manera positiva en que se vivió la FGDM, en particular en comparación con los foros de protección infantil, los retos y oportunidades que conllevó y la forma en que puso de manifiesto percepciones e interpretaciones muy distintas del cambio y de los resultados entre profesionales y familias.

Voz y empoderamiento

Gracias a la FGDM, las personas participantes de las familias experimentaron una mayor sensación de tener voz, acompañada de esperanza en el futuro y de una actitud más positiva ante los procesos de protección infantil en curso, que antes vivían como generadores de ansiedad y difíciles de abordar:

No creo que tuviéramos un plan para traer a [bebé] de vuelta a casa si no fuera por [persona coordinadora de FGDM]. Siento que ahora hay un poco de esperanza, aunque todavía no tenemos fecha para que vuelva. Al menos siento que ahora la gente me escucha (Participante familiar 1).

Tanto las personas participantes profesionales como las de las familias reconocieron que el hecho de que el servicio de FGDM no lo prestara una figura profesional con mandato legal (como profesional del trabajo social) contribuía a reforzar la sensación de las familias de tener voz. Se percibía que era más fácil establecer confianza con profesionales sin mandato legal, y mantener un diálogo abierto y sincero, que con profesionales del trabajo social:

…lo hacen desde fuera del ámbito legal. Les llega otro tipo de vibra. Así que, ya sabes… puede que las familias hablen de cosas en la toma de decisiones en grupo familiar de las que jamás hablarían con el trabajo social (Participante de trabajo social 4).

Un uso del lenguaje basado en las fortalezas y cercano a las familias, sobre todo en la reunión familiar, fue clave para que la reunión resultara más agradable que las reuniones dirigidas por el trabajo social. Las personas participantes de las familias reflexionaron sobre el lenguaje centrado en los déficits que se usa en las conferencias de protección infantil:

Normalmente acabo llorando después… En esas reuniones nunca dicen nada bueno de mí. En la reunión familiar pudimos hablar de lo que había de bueno en nuestra familia (Participante familiar 1).

La FGDM también ayudó a que la infancia se sintiera partícipe de las decisiones que le concernían. Las personas jóvenes valoraron la oportunidad de ser escuchadas por sus familias y de ocupar un lugar central en un foro de toma de decisiones:

Me sentí a salvo. Sentía que todo el mundo estaba escuchando y que… todo el mundo empezaba a entender y eso, eso ha hecho la vida mucho más fácil (Participante joven 1).

La voz de la infancia se mantuvo en el centro del proceso de FGDM gracias a las relaciones construidas con las personas coordinadoras de FGDM, que dedicaron tiempo a relacionarse con las personas jóvenes para generar confianza, reforzar su seguridad en sí mismas y mejorar sus habilidades de comunicación. Además de la expresión verbal, se utilizaron métodos no verbales para que la infancia pudiera expresar sus opiniones y sentirse incluida. Se consideró que estos esfuerzos, sumados al hecho de ver a sus familias colaborar en planes para su bienestar, mejoraban el bienestar emocional de la infancia:

Creo que es muy importante que [la persona coordinadora] le personalizara el plan a él. … quería un dibujo muy concreto, tipo Superman, en su plan, y eso como que le hizo sentirse, creo, implicado, y así pudimos tener algo visual a lo que él había contribuido… Creo que de verdad… fue un punto de inflexión enorme para él estar en esa reunión… vino con traje y todo, así que… estaba claro que era muy importante para él. Fue muy tierno (Participante de trabajo social 2).

Las relaciones profesionales positivas se percibieron como clave para sentir que se les escuchaba. Mientras que algunas familias tenían una relación sólida con su profesional del trabajo social, lo que contribuía a una mejor implicación en la FGDM, otras tenían relaciones difíciles. La FGDM se veía como una oportunidad para mejorar relaciones tensas, aunque no siempre con éxito, ya que parte del personal profesional consideró que agravaba las divisiones:

Muy negativa. Y porque creo que probablemente la familia sintió que el proceso de toma de decisiones en grupo familiar iba a hacer algo que no hizo. Y de verdad hizo retroceder nuestra relación, unos buenos seis meses. Eh, así que no fue positivo. Por desgracia, se sintió un poco como un «ellos contra nosotros» (Participante de trabajo social 4).

Aunque las percepciones fueron unánimes en cuanto a que la FGDM podía aumentar la sensación de tener voz y el empoderamiento, el proceso también planteaba dificultades, sobre todo en el contexto de una intervención de protección infantil en curso, en la que las tensiones entre las familias y su profesional del trabajo social podían ser ya elevadas. En este sentido, el personal de trabajo social percibía la FGDM como algo que funciona en algún lugar a lo lejos, mientras que su prioridad principal reside en sus responsabilidades legales de protección y salvaguarda de la infancia.

Aprender y trabajar juntos

La implantación del piloto exigió un gran aprendizaje, tanto a las familias como a profesionales. Uno de los aprendizajes clave fue el tiempo que se necesita para implicar a las familias y prepararlas para la FGDM. Se constató que muchas familias, a raíz de experiencias negativas históricas e intergeneracionales con los servicios de trabajo social, sumadas a una intervención de protección infantil en curso, desconfiaban del sistema. Este escepticismo afectó a la motivación inicial de los miembros de las familias para implicarse en la FGDM. Por ello, el personal de coordinación tuvo que dedicar mucho tiempo a intentar derribar las barreras de actitud que las familias tenían hacia los servicios:

…muchas de las familias que tuvimos llevan mucho, muchísimo tiempo en el sistema y… percibí una sensación de desesperanza o como, ya sabes, de implicarse en el proceso sabiendo que para el trabajo social es solo un trámite para marcar una casilla… (Participante de coordinación 2).

Desde la perspectiva de los miembros de las familias, la invitación a emprender la FGDM y la asignación de una nueva persona de referencia a veces resultaban abrumadoras, sobre todo en un contexto de numerosas reuniones y profesionales. Lo abrumador de participar en una reunión más contribuyó a una reticencia inicial de los miembros de las familias hacia el proceso:

Seguro que la situación de cada cual es distinta, pero desde luego en nuestro caso… teníamos un montón de profesionales más con quienes, ya sabes, teníamos que fijar fechas y horas para reuniones, a veces nos reuníamos, ya sabes, con tres profesionales en un mismo día y era como que echaba para atrás y todo resultaba un poco confuso, la verdad (Participante familiar 4).

Aunque los miembros de las familias expresaron falta de motivación para embarcarse en otro proceso de reuniones, explicaron que la primera reunión de FGDM fue clave para cambiar esa percepción. Así, todas las personas participantes de las familias describieron la reunión de FGDM como un proceso que les resultó seguro y agradable y que recomendarían a otras familias. Las familias señalaron que la clave estaba en confiar en el personal profesional que las acompañaba y en darle una oportunidad al proceso:

Yo diría simplemente que están ahí para ayudar y para hacer preguntas si no tienes algo claro, y que, simplemente, confíes en lo que intentan hacer, confíes en el proceso porque tiene, tiene cosas positivas y puede unir a las familias y puede reconstruir puentes rotos… simplemente escucha lo que tienen que decir, porque de verdad ayuda (Participante familiar 2).

Aunque en la evaluación no se entrevistó al personal de trabajo social que no hizo derivaciones, entre el personal de trabajo social y de coordinación de FGDM participante existía la percepción de que a quienes no derivaban quizá les faltaba confianza en el proceso de FGDM. Se reconoció que, dada la elevada carga de trabajo que conlleva la inscripción en el registro de protección infantil, así como los problemas de plantilla que se observaban en la autoridad local en el momento del piloto, el personal de trabajo social podía sentir inquietud ante la posibilidad de aumentar su carga de trabajo y de ceder el control a las familias:

No sé si la gente puede sentir ansiedad por, digamos, no sentir que controla el proceso como profesional del trabajo social. Porque quizá siento que eso lo he captado un poco en conversaciones con colegas (Participante de trabajo social 2).

Así pues, las percepciones sobre una posible ansiedad y pérdida de control forman parte de las conversaciones más amplias sobre las dinámicas de poder en los procedimientos legales de trabajo social, y sobre la FGDM como proceso que pretende cuestionarlas. Tanto las personas participantes de coordinación como las que tenían titulación en trabajo social consideraron que, si el piloto llegara a integrarse en la práctica de protección infantil, el personal necesitaría orientaciones y formación claras, así como comunicación e intercambio de conocimientos continuos:

Creo que es esencial que las personas coordinadoras se sientan orientadas y apoyadas, así que seguir con eso y, sí, conseguir que el personal de trabajo social conozca mejor el proceso y cómo funciona (Participante de coordinación 1).

Derechos e igualdad

Hubo resultados clave sobre el papel de la FGDM a la hora de hacer efectivos los derechos y la igualdad de la infancia y sus familias. Las personas participantes con titulación en trabajo social, incluidas las CPRO y la dirección del servicio, reconocieron que el simple hecho de ofrecer a las familias la oportunidad de decidir si querían o no participar en la FGDM era una manera de reducir los desequilibrios de poder que existen en los contextos de protección infantil. Ofrecer la FGDM se consideraba, por tanto, una herramienta para ayudar a las familias a ejercer sus derechos parentales en un proceso en el que a menudo se tiene la sensación de que esos derechos están en peligro. De hecho, gran parte del personal de trabajo social y de las CPRO señaló que la filosofía basada en los derechos de la FGDM estaba en consonancia con sus propios valores profesionales:

Porque al fin y al cabo todo el mundo tiene derecho a una familia, ¿no? Y ese es el foco, porque incluso, incluso desde el punto de vista del trabajo social, se supone que nuestras intervenciones deben ser limitadas y yo creo firmemente en que no quieres que el, ya sabes, el Estado o quien sea intervenga en las familias y en las decisiones que toman, es algo realmente intrusivo. Así que creo que respetar eso y ayudar a las familias a encontrar su propia manera de apoyar… eso lo defiendo con convicción (Participante CPRO 3).

Las personas participantes de las familias expresaron que la intervención del trabajo social, en especial cuando es de protección infantil, suele vivirse como autoritaria, lo que contribuye a experiencias negativas en el trabajo con los servicios sociales. Lo que aportó la FGDM fue una forma de eliminar el desequilibrio de poder que acompaña a los procesos de protección infantil:

…que no sea la persona de trabajo social, digamos, como que te da la mejor oportunidad de hablar de cómo te sientes… Sé que es una cosa como autoritaria, no querer ir a servicios sociales y cosas así. Así que es otra rama por la que puedes entrar y meterte en el proceso sin sentir que es, como, demasiado autoritario, digamos (Participante familiar 11).

También se consideró que la FGDM contribuía a hacer efectivo el derecho a la familia, reforzando el sentido de identidad de la infancia al permitir preservar los vínculos familiares. En este sentido, se consideró que la FGDM respaldaba aspiraciones clave de la política «The Promise», como el derecho de todo menor a mantener los lazos familiares, en particular con sus hermanos y hermanas (Independent Care Review 2020). Sin embargo, algunas personas participantes del trabajo social consideraron que la FGDM no bastaba para hacer realidad las aspiraciones de «The Promise», y destacaron la influencia de la falta de personal, de factores contextuales y de las limitaciones de financiación y recursos:

…pagamos miles y miles de libras al mes para alojar a la chavalería fuera del [área de la autoridad local]. ¿Por qué no tener, por ejemplo, unidades… como residenciales, familiares, dentro del [área de la autoridad local]? … Para que la chavalería siga viviendo en su comunidad, pueda seguir yendo al mismo colegio, o pueda ir a un colegio que esté, por ejemplo, a media hora en vez de mudarse a una hora, dos horas… Y creo que eso hay que abordarlo y, mientras no se aborde, nunca vamos a poder cumplir plenamente The Promise (Participante de trabajo social 3).

Percepciones divergentes y traducción de los resultados

Hubo diferencias significativas en la manera en que las familias y el personal profesional interpretaban las dificultades y el cambio positivo. Las familias describían problemas como una mala comunicación en la coparentalidad, mientras que el personal de trabajo social enmarcaba las dificultades con un lenguaje profesional ajustado a las categorías de inscripción en el registro de protección infantil, como la violencia doméstica o el consumo problemático de sustancias. El personal de trabajo social cuestionaba a menudo el momento de las derivaciones a la FGDM, impulsadas por vías de derivación organizativas automáticas y no por su propia valoración profesional. Las percepciones del riesgo también variaban. El personal de trabajo social no siempre percibía un cambio suficiente, mientras que las familias percibían una mejor comunicación, una estructura más clara para su hijo o hija y menos conflictos familiares:

Ahora hablamos más, vamos a una en lugar de echarnos la culpa. Hemos acordado entre toda la familia lo que él tiene que hacer y cuándo, y cuáles son los límites. Cualquiera puede coger el teléfono y sabe lo que se espera de cada cual. Aunque todavía queda camino (Participante familiar 5).

A pesar de las diferencias en la percepción de la reducción del riesgo, se consideraba que el hecho de que la familia tomara la iniciativa en el plan podía hacerlo más sostenible, porque es más probable que las familias se atengan a un plan elaborado por ellas que a uno impuesto por el trabajo social. Pese a la esperanza de un plan más sostenible a largo plazo, parte del personal de trabajo social consideró que los planes familiares eran insostenibles o poco realistas en el contexto de las preocupaciones de bienestar existentes:

…no es un plan realista y fue casi como si les dejaran rienda suelta con cosas que, ya sabes, yo como profesional sabía que nunca iban a cumplir las expectativas… (Participante de trabajo social 3).

Incluso entre profesionales con y sin mandato legal había diferencias en la percepción del impacto de la FGDM. Mientras que el personal con mandato legal disponía de criterios explícitos para valorar si se había producido un cambio suficiente en las condiciones de vida del niño o la niña, las personas coordinadoras parecían más flexibles y abiertas en su interpretación del cambio positivo:

…algunos de los casos que a mí me parecieron bastante exitosos en muchos sentidos, luego el personal de trabajo social no los consideró un éxito. Pensaban: bueno, en realidad, ya sabes, no cambió nada de verdad. Pero a ver, en mi opinión era diferente, es como: no, en realidad, ya sabes, este cambio, esta criatura pudo expresar sus opiniones y sacar algo de esto, y la confianza de esta otra, ya sabes, aumentó muchísimo… (Participante de coordinación 2).

Además de las percepciones dispares sobre el papel de la FGDM en la reducción del riesgo y en el fomento de un cambio positivo, el personal de trabajo social tuvo dificultades para supervisar el riesgo y aprobar los planes de FGDM como única figura profesional con mandato legal implicada. En ocasiones, la FGDM se convirtió en un foro incómodo para el personal de trabajo social:

…eso puede ser muy confrontativo, y si estás haciendo eso como única persona de trabajo social y no tienes a nadie que te respalde… como profesional, no trabajas a título individual, tienes un equipo a tu alrededor… En la toma de decisiones en grupo familiar estás ahí sin nadie, y luego tienes que sacar esos temas por tu cuenta y puede que tengas a un montón de familiares, como me pasó a mí, lanzando preguntas, con bastante agresividad… Eso es muy difícil (Participante de trabajo social 4).

Para las personas participantes CPRO, la FGDM podía plantear dilemas éticos y prácticos, como el manejo de información sensible sobre miembros de la familia que no podía revelarse por motivos de protección de datos. Incorporar los planes de FGDM a las agendas legales de protección infantil también resultó difícil y confuso:

…algo que creo que hay que aclarar… es dónde se sitúa el plan de FGDM dentro del plan del menor… he visto ejemplos en los que eso ha enturbiado… situaciones… De hecho tuve una conferencia de caso en la que desde trabajo social se había metido literalmente el plan de FGDM en el plan del menor, y tampoco encajaba… O sea, no daba una lectura muy buena de un plan porque… no encajaba… no se correspondía con nuestros indicadores de bienestar (Participante CPRO 1).

Estas diferencias clave en la percepción del cambio y del riesgo pusieron de relieve la necesidad de traducir expectativas y resultados entre los grupos de participantes. Lo que algunas personas participantes consideraban un resultado clave, otras lo veían simplemente como un beneficio. La novedad del piloto y lo temprano de la evaluación también dificultaban articular el impacto de la FGDM:

…todavía es bastante pronto. No creo que haya un impacto generalizado. Bueno, no creo que pueda ver pruebas de, de algo enorme, en plan «ay, Dios mío, todo ha sido maravilloso desde que tenemos esta FGDM». No creo que haya eso. En parte porque… todavía nos encontramos casos en los que ni siquiera se ha planteado (Participante CPRO 1).

Pese a la dificultad para acordar o atribuir resultados a la FGDM, hubo consenso en que su base de valores le confería un valor considerable:

…a menudo el proceso de mediación de la FGDM permite que las familias empiecen a hablarse, cuando se han peleado y llevan mucho tiempo sin hablarse, y eso puede devolver el elemento de apoyo que se había perdido por, a veces, una discusión tonta, como la gente dirá más adelante. Así que… eso tiene un valor enorme (Participante de dirección del servicio).

En este sentido, todas las personas participantes apoyaron que se mantuviera la FGDM y que se ampliaran sus criterios de acceso para llegar a más familias con necesidades diversas. Un resultado clave fue la importancia del momento: muchas personas subrayaron la necesidad de ofrecer la FGDM cuando las familias están en mejores condiciones de implicarse y beneficiarse de ella. El personal de trabajo social señaló que el escaso impacto positivo se debía a menudo a que las familias estaban en crisis o afrontaban problemas complejos. Las personas participantes profesionales abogaron por ofrecer la FGDM antes, previamente a la protección infantil o a la intervención con mandato legal, al igual que las personas participantes de las familias:

Ni siquiera sabía que existía [el servicio de FGDM]. Creo que la FGDM debería ofrecerse en el colegio antes de que el asunto llegue siquiera al trabajo social. Habría estado bien tener esto antes de llegar a este punto… (Participante familiar 1).

Aunque se reconoció que ofrecer la FGDM en la fase de protección infantil es ya en sí una intervención preventiva para evitar que la infancia pase a estar bajo tutela o que se llegue a órdenes judiciales, las personas participantes consideraron que sería beneficiosa incluso antes. La necesidad de la FGDM en una fase más temprana fue una percepción compartida por unanimidad por todos los grupos de participantes, pese a las diferencias en la percepción del riesgo, de los resultados y del cambio.

Discusión

Nuestros resultados revelan diferencias significativas en la manera en que familias y profesionales interpretan y expresan sus experiencias. Estas diferencias de experiencia y de valoración entre profesionales y familias coinciden con investigaciones anteriores sobre la FGDM en contextos de bienestar infantil (Burns and Fruchtel 2014). Mitchell (2020) identificó la distinción entre resultados personales y profesionales, ambos fundamentales, y la FGDM ofrece un espacio para que unos y otros sean escuchados. Esto pone de relieve la distancia entre los sistemas que configuran el lenguaje y los umbrales de la protección infantil y las percepciones propias de los mundos personales de las familias (Hayes and Houston 2006).

Las experiencias negativas, históricas y actuales, con los servicios de trabajo social, y en particular con los procesos de protección infantil, afectan profundamente a la disposición de las familias a implicarse en nuevos procesos como la FGDM (Ney, Stoltz and Maloney 2013). Aunque nuestro estudio constató que en algunos casos se percibía que la FGDM agravaba las tensiones en las relaciones profesionales, se ha observado que puede salvar las brechas de lenguaje y mejorar las relaciones entre familias y profesionales (Mitchell 2021). La FGDM ofrece un espacio en el que los resultados no los determinan únicamente los procedimientos, las categorías y el lenguaje profesionales, sino que deja lugar a las interpretaciones de la familia, a sus mundos de vida y a su lenguaje preferido (Hayes and Houston 2006; Mitchell 2020, 2021). Así pues, nuestro estudio puso de manifiesto contradicciones cualitativas en cuanto al impacto de la FGDM en las relaciones profesionales.

Datos recientes respaldan además los beneficios relacionales y participativos de la FGDM. Un estudio escocés constató que las personas participantes experimentaron una mejora de sus relaciones con profesionales, un mayor sentimiento de reconocimiento y más confianza para relacionarse con los servicios tras una FGC (Mitchell et al., 2018). Las familias valoran los resultados ligados a la confianza, la comunicación y el cambio relacional, y no solo los indicadores formales de bienestar infantil. Estos resultados se ven reforzados por el reciente ensayo controlado aleatorizado a gran escala sobre las FGC en la fase previa a los procedimientos judiciales en Inglaterra, que demostró que la infancia y las familias derivadas a una FGC tenían una probabilidad significativamente menor de llegar a un procedimiento judicial de tutela que quienes recibían los servicios habituales (Taylor et al., 2023a). En conjunto, estos datos sugieren que la FGDM/FGC puede entenderse no solo como un mecanismo para reducir la intervención con mandato legal, sino también como una práctica relacional capaz de reforzar la colaboración, el reconocimiento y la confianza entre familias y profesionales dentro de los sistemas de protección infantil.

La dificultad expresada para saber cómo medir el cambio y el impacto ligados a la FGDM se refleja en los debates de la literatura (De Jong and Schout 2018; Lalayants et al., 2022). Mientras que las personas participantes del trabajo social de nuestro estudio opinaban que los planes surgidos del proceso de FGDM podían ser más sostenibles y duraderos que los impuestos por el trabajo social, la literatura debate la perdurabilidad de los resultados obtenidos mediante la FGDM en comparación con los procesos dirigidos por el trabajo social. Diversas investigaciones han señalado que, en muchos casos, los resultados obtenidos con la FGDM eran a corto plazo y no a largo plazo (Weigensberg, Barth and Guo 2009; Dijkstra et al., 2019).

Pese a la incertidumbre a la hora de atribuir resultados a la FGDM, la satisfacción de las familias con el proceso fue notablemente alta. Las familias valoraron su enfoque basado en las fortalezas, en contraste con unos procesos de protección infantil centrados en los déficits. El personal profesional vinculó la FGDM con sus valores profesionales centrados en los derechos. De hecho, la literatura ha mostrado que, cuando los modelos de intervención del trabajo social se ajustan a valores centrales del trabajo social y los reflejan, como el empoderamiento y el enfoque en las fortalezas, las tasas de satisfacción suelen ser más altas (Walsh and Lord 2004; Caiels, Milne and Beadle-Brown 2021). Del mismo modo, investigaciones anteriores destacan la alta satisfacción de las personas participantes como un indicador clave del valor de la FGDM, a pesar de la dificultad de vincularla explícitamente con resultados a largo plazo (Sundell, Vinnerljung and Ryburn 2001; Frost, Abram and Burgess 2014b). La idea de que la satisfacción de las familias es uno de los principales beneficios de la FGDM también suscitó respuestas dispares entre las personas participantes. Parte del personal de trabajo social consideró que la FGDM no cambiaba ni mejoraba fundamentalmente la situación del niño o la niña; otra parte, que ayudaba a reducir el riesgo gracias a la inclusión y a la construcción de una red de apoyo que hacía posible. De forma unánime, con independencia de su experiencia personal, las personas participantes de las familias y del ámbito profesional consideraron que la FGDM mejoraba la vivencia del proceso de abordar las preocupaciones sobre el bienestar infantil, y la satisfacción con él, en comparación con las conferencias de protección infantil.

Persiste el debate sobre si una alta satisfacción basta por sí sola para justificar el uso continuado de la FGDM en contextos en los que los resultados de bienestar infantil no están claros. Se ha argumentado que, en los servicios ordinarios de trabajo social, el impacto y los resultados se miden por las acciones y respuestas que siguen a las reuniones de protección infantil y no por la reunión en sí (Morris and Connolly 2012). Esto contrasta con la FGDM, en la que la reunión y sus altas tasas de satisfacción sirven a menudo como medida del éxito, en lugar de las acciones posteriores de la familia.

Por ello, varias investigaciones han sostenido que existen fallos metodológicos en la forma en que se ha evaluado la FGDM como proceso: se cuestiona el uso de ensayos controlados aleatorizados, porque la compleja práctica de la FGDM es difícil de controlar y porque el tamaño de las muestras de estudios anteriores suele ser insuficiente para extraer conclusiones firmes y presenta un alto riesgo de sesgo (Schout 2022). Por ello se han propuesto métodos de evaluación alternativos para subsanar las deficiencias metodológicas detectadas en la medición del impacto de la FGDM, como la evaluación de procesos con grupos más pequeños, el establecimiento de medidas claras de fidelidad a los modelos utilizados y el recurso a múltiples líneas de indagación (De Jong and Schout 2018; Edwards et al., 2020; McGinn et al., 2020).

En el presente estudio, tanto el personal de trabajo social como las familias expresaron una fuerte afinidad de valores con la FGDM, reflejo de los principios de «The Promise» escocesa. «The Promise» refuerza la pertinencia de la FGDM en el contexto escocés por su énfasis en un apoyo relacional dirigido por la familia. En lugar de centrarse principalmente en la gestión del riesgo y del déficit, «The Promise» defiende que las familias reciban poder y apoyo para tomar decisiones que mantengan a sus hijos e hijas a salvo y en pleno desarrollo. Esta filosofía coincide estrechamente con los principios de la FGDM/FGC, que buscan situar a las familias como agentes activos de la toma de decisiones y reconocer las fortalezas, las relaciones y los recursos que existen en las redes familiares. En particular, la FGDM refleja la idea de que «el andamiaje del sistema debe pasar de gestionar riesgos y necesidades a apoyar a las familias para que encuentren sus propias soluciones» (Independent Care Review 2020, 55).

Limitaciones

Este estudio cualitativo, basado en entrevistas, se realizó con personas que habían completado el piloto, por lo que sus resultados no son generalizables a la FGDM a escala nacional o internacional. El estudio se centró en familias derivadas a la FGDM por estar implicadas en procedimientos de protección infantil. Por tanto, los resultados pueden no reflejar las experiencias de las familias que participan en la FGDM sin estar sujetas a un procedimiento de protección infantil. Como evaluación de un piloto, el estudio capta un momento dado y puede no reflejar las percepciones finales de las personas participantes. El número de participantes fue limitado debido a dificultades de reclutamiento. Hubo pocas personas participantes menores o jóvenes en el estudio, ya que la mayoría de los menores para quienes se celebraron reuniones familiares tenían menos de cinco años.

Conclusión e implicaciones

Nuestro estudio constató que la FGDM es un proceso valioso, y las personas participantes apoyaron su continuidad y su ampliación. Ofrecer la FGDM antes, antes de que las dificultades escalen hasta la protección infantil, se identificó como clave para favorecer la implicación y reducir las posibilidades de que se desarrollen sesgos negativos a partir de las experiencias pasadas y presentes de las familias con el trabajo social. Esto plantea cuestiones importantes sobre cómo preservar la filosofía de la FGDM dirigida por la familia al decidir el momento en que se ofrece. Así pues, la investigación futura debería explorar si el momento de la FGDM dentro de los contextos de protección infantil influye en su aceptación, así como la manera de mantener el carácter voluntario y basado en los derechos de la FGDM ofreciéndola en el momento adecuado para las familias. Asimismo, las limitaciones de recursos y la falta de personal fueron factores significativos que influyeron en la capacidad del personal de trabajo social para derivar a la FGDM y acompañarla. Estos resultados sugieren que ofrecer la FGDM de forma universal, mediante difusión pública y autoderivación, podría mejorar el acceso temprano y reforzar su filosofía de empoderamiento al permitir que las familias opten por el proceso de forma autónoma.

El estudio ilustra también la complejidad y el profundo impacto de las creencias interiorizadas y de las experiencias históricas entre las familias y los sistemas de trabajo social, y cómo estas influyen en la puesta en práctica de procesos como la FGDM. Esto plantea cuestiones clave sobre la estructura actual de la protección infantil y el escaso margen para diálogos basados en las fortalezas y en los derechos. Por ejemplo, si los procedimientos tradicionales de protección infantil, por su carácter desempoderador, reducen la probabilidad de que la FGDM sea aceptada y completada con éxito, tanto por las familias como por profesionales.

En conjunto, nuestro estudio constató que las relaciones, su naturaleza y el contexto en el que se desarrollan tienen un impacto profundo en la percepción y la experiencia de procesos basados en los derechos y dirigidos por la familia como la FGDM. Para garantizar la realización auténtica de un enfoque de familia en su conjunto que promueva el bienestar de la infancia, es necesario ofrecer espacios relacionales seguros que permitan crear experiencias nuevas y positivas, traducir el lenguaje y sanar las percepciones negativas. Las conferencias de protección infantil a menudo no ofrecen la dinámica relacional ni la sensación de seguridad necesarias. Se necesita más investigación para examinar la estructura actual de los procedimientos de protección infantil en Escocia y, más ampliamente, en el Reino Unido, cómo puede ofrecerse la FGDM y cómo se anima a las familias a tomar la iniciativa en su decisión de participar. El estudio señala ámbitos clave para futuras evaluaciones, entre ellos el análisis comparativo de los resultados de la FGDM según se ofrezca antes o después de la fase de protección infantil, y la puesta a prueba de la FGDM como servicio universal.

Complexe Systémique: puntos clave

Para una lectura sistémica, esta evaluación escocesa resulta valiosa porque muestra una intervención atrapada en el mismo sistema que pretende cambiar. Integrar la FGDM de forma automática en los procedimientos de protección infantil supone pedir a familias marcadas por generaciones de desconfianza que confíen en un proceso que procede de ese mismo sistema, y pedir a equipos desbordados que renuncien a una parte del control. Las familias encuentran en ella una voz, un lenguaje basado en las fortalezas, un espacio en el que la infancia cuenta; parte del personal de trabajo social ve planes poco realistas y un aislamiento incómodo frente a la red familiar. El núcleo del artículo es esta brecha: familias y profesionales no hablan de los mismos cambios, y la FGDM sirve tanto para traducir como para decidir. Las limitaciones son las de un piloto pequeño: siete familias, solo dos jóvenes y ningún seguimiento a largo plazo. Para la práctica, la enseñanza es pensar en el momento y en la puerta de entrada, incluso antes que en el contenido de la reunión. Para leer junto con el artículo de Mary Mitchell sobre lo que enseña la conferencia de grupo familiar para repensar los resultados y el estudio sobre las prácticas de las personas coordinadoras de conferencias de grupo familiar.

Notas del original

Agradecimientos. Queremos dar las gracias a Children First y a la autoridad local asociada por encargar y apoyar esta evaluación, y a la CORRA Foundation por financiar la investigación. A todas las personas jóvenes, familias y profesionales: gracias por las perspectivas que nos aportaron, así como por su compromiso y su tiempo.

Conflictos de intereses. La autoría declaró no tener ningún posible conflicto de intereses en relación con la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.

Financiación. Esta investigación fue financiada por la CORRA Foundation, en el marco de «The Promise».

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Traducción no oficial al español de Implementing Family Group Decision-Making within statutory child protection social work in Scotland: Challenges and opportunities, de Joanna Santos-Petiot, Gary Spolander y Janine Bolger, The British Journal of Social Work, publicación anticipada en línea (2026), doi: 10.1093/bjsw/bcag217, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (texto traducido al español; declaraciones agrupadas en las notas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de ella; prevalece la versión original.

Esta es una traducción no oficial del artículo original «Implementing Family Group Decision-Making within statutory child protection social work in Scotland: Challenges and opportunities», publicado en The British Journal of Social Work (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida al español por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial y adaptada para su lectura en línea, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Santos-Petiot, J., Spolander, G., et Bolger, J. (2026). Implementing Family Group Decision-Making within statutory child protection social work in Scotland: Challenges and opportunities. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/implementing-family-group-decision-making-within-statutory-child-protection-social-work (Obra original publicada en 2026 en The British Journal of Social Work, publicación anticipada en línea (2026); republicada en 2026 por The British Journal of Social Work, https://academic.oup.com/bjsw/advance-article/doi/10.1093/bjsw/bcag217/8836156)

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