Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
International Journal of Environmental Research and Public Health · Protección de la infancia
En Portugal, niñas y niños bajo medida de protección pasan de media más de tres años lejos de su familia, y los retornos al hogar fracasan a menudo. Treinta y tres miembros de equipos técnicos y educativos de protección de la infancia, reunidos en cinco grupos focales, explican qué hace que una reunificación salga bien: menos las características de la persona menor que la calidad de los vínculos, la evaluación temprana, la coordinación de los equipos, el tiempo previo al retorno y el apoyo posterior.
Traducción no oficial al español de Driving for Success in Family Reunification—Professionals’ Views on Intervention, de Diana N. Teixeira, Isabel Narciso y Margarida R. Henriques, publicado en International Journal of Environmental Research and Public Health (MDPI) (2022), doi: 10.3390/ijerph192416594, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 1 se presenta en forma de lista; las declaraciones del final del artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Creer en la capacidad de cambio de las familias es crucial para el éxito de la reunificación.
Diana N. Teixeira, Isabel Narciso y Margarida R. Henriques
Resumen
La reunificación familiar es un proceso complejo y se considera de forma consensuada la mejor solución para niñas y niños bajo medida de protección, en cuanto la familia ha modificado los patrones disfuncionales que impiden su seguridad y su bienestar. La intervención a lo largo de todo el proceso es crucial para el éxito de la reunificación familiar. Este estudio tenía como objetivo explorar y comprender la mirada de profesionales de la protección de la infancia sobre los factores que influyen en las trayectorias de reunificación familiar con o sin éxito. Con un diseño cualitativo, 33 profesionales de la protección de la infancia de Portugal participaron en cinco grupos focales. El análisis temático reveló un conjunto de factores influyentes en tres niveles sistémicos distintos: la persona menor, la familia y el sistema de protección de la infancia. Este último nivel predominaba claramente, lo que apunta al poderoso papel de la intervención como vehículo de una reunificación familiar exitosa. Los resultados mostraron la importancia que las personas participantes atribuyen a algunas pautas principales de intervención, a la relación entre niñas y niños y profesionales, a la evaluación y la intervención multisistémicas, al trabajo coordinado de los equipos de intervención y a un tiempo suficiente entre la decisión judicial y el regreso de la persona menor al hogar familiar. La necesidad de una intervención temprana y de su continuidad tras la reintegración en el hogar surgió también como un factor relevante. Este estudio aporta un conocimiento en profundidad de la mirada profesional sobre el proceso de intervención y contribuye así a una comprensión global de las trayectorias de reunificación familiar con o sin éxito.
Palabras clave: reunificación familiar, mirada profesional, factores de intervención influyentes, trayectorias con o sin éxito, enfoque cualitativo
La reunificación familiar se produce cuando niñas y niños regresan con su familia biológica tras un período de separación de su familia en una medida de acogimiento [1]. Según el Children’s Bureau [2], las decisiones de separar a niñas y niños de su familia e ingresarlos en el sistema de acogimiento suelen tomarse cuando no puede garantizarse su seguridad, lo que se asocia generalmente al maltrato físico, al abuso sexual y a la negligencia.
Aunque la separación de la familia está justificada por la urgencia de su protección y su seguridad, este acontecimiento y la entrada en acogimiento institucional tienen un impacto perjudicial en el bienestar y el ajuste psicológico de niñas y niños. Tras la separación, la mayoría presenta conductas externalizantes e internalizantes [3,4], así como inseguridad y una mayor desorganización en sus relaciones de apego [5,6,7], lo que tiene un impacto muy negativo en su vida [8]. Tras la separación de la familia y durante el acogimiento, tienen que afrontar el impacto emocional provocado por múltiples pérdidas, así como la necesidad de adaptarse a nuevos contextos [9]. Además, tienen que hacer frente al dilema de elegir ser leales a su familia biológica o a su familia de acogida [10]. Del mismo modo, la familia tiene que afrontar sus propias emociones provocadas por la separación, la percepción social negativa del acontecimiento y el juicio social que la considera incapaz de ejercer la parentalidad [11]; además, tiene que hacer frente a todos los desafíos relacionados con el acogimiento, lo que se traduce en un aumento significativo del estrés [12,13].
La reunificación familiar como Proyecto de Vida se considera de forma consensuada la mejor solución para niñas y niños bajo medida de protección, en cuanto los patrones familiares disfuncionales que obstaculizaban su seguridad y su bienestar se han transformado en patrones equilibrados [14,15]. Investigaciones anteriores han mostrado que los largos períodos en los servicios de protección se asocian a la pérdida de vínculos familiares y de identidad y a dificultades en el regreso a la familia [14]. Balsells et al. [16] señalan que niñas y niños experimentan sentimientos encontrados relacionados no solo con su sentido de pertenencia a la familia, sino también con el rechazo, el maltrato y el abandono, lo que a menudo da lugar a un proceso de reunificación complejo, vivido con una ambivalencia considerable. Además, tras su reintegración en la familia, la infancia y sus familias se enfrentan a numerosos desafíos y exigencias en el proceso de renovación de los vínculos, la identidad y el funcionamiento familiares, que pueden comprometer su readaptación mutua [17]. En este sentido, diversos estudios han subrayado la necesidad apremiante de intervenir tanto con la familia como con la infancia, no solo durante el período de acogimiento, sino también en las transiciones del hogar al acogimiento y del acogimiento al hogar, así como en la fase posterior a la reunificación [17,18,19,20,21,22,23].
El conocimiento sobre el proceso de reunificación familiar es claramente insuficiente, en particular en Portugal. Una comprensión en profundidad de este proceso podría aumentar el éxito de la reunificación y contribuir al bienestar y la protección de la infancia; además, la investigación sobre el proceso de reunificación familiar se basa a menudo en información recogida en bases de datos o en expedientes [19,24,25,26,27,28]. Sin embargo, para enriquecer las prácticas profesionales es necesaria una comprensión global del proceso de reunificación, lo que exige también un acceso directo a las perspectivas de profesionales que trabajan con niñas, niños y familias dentro del sistema de acogimiento [22]. Así pues, el presente estudio pretende explorar y comprender la mirada de profesionales de la protección de la infancia sobre los factores que influyen en las trayectorias de reunificación familiar con o sin éxito.
El reingreso de la persona menor en el sistema de acogimiento debido a la reaparición del peligro (p. ej., maltrato, negligencia grave) puede considerarse un proceso de reunificación familiar fallido [29,30,31,32,33]. El reingreso en acogimiento tiene un impacto negativo duradero en la persona menor [34], en particular en el apego y la estabilidad emocional y conductual [18].
La literatura científica ya ha identificado varios factores con un impacto negativo en el éxito de la reunificación familiar, que suelen clasificarse en tres grupos: características de la persona menor, características de la familia y características de los servicios de protección de la infancia. En cuanto a las características de la persona menor con un impacto negativo en el éxito de la reunificación, la literatura científica destaca los problemas emocionales, las conductas externalizantes y los problemas de salud mental [21,29,30,35,36,37]; las dificultades de apego [38]; las necesidades especiales debidas a problemas físicos [29,35]; las dificultades cognitivas [21]; la exposición a sustancias ilícitas en el período prenatal [29]; y la edad, en particular la primera infancia, la preadolescencia y la adolescencia [24,28,35,37,39].
En lo que respecta a los factores relacionados con la familia, la investigación empírica previa señala la negligencia como motivo de la separación [24,29,36,40]; la falta de motivación de madres y padres para la reunificación familiar [29,40]; los cambios imprevisibles en la composición familiar o en determinadas circunstancias vitales [18,29,31,36]; los antecedentes de consumo de sustancias de los progenitores [28,29,35]; la violencia doméstica y los antecedentes de acontecimientos traumáticos en las figuras parentales [35,38]; el bajo nivel socioeconómico [29,35]; la falta de apoyo social [29]; y el elevado número de factores de riesgo familiares identificados tempranamente [24,35]. Algunos estudios han subrayado también la existencia de una prole numerosa [29,35] y de otros hermanos y hermanas en acogimiento [29,30].
En cuanto a los factores relacionados con el sistema de protección de la infancia, la literatura empírica destaca la duración del acogimiento [21,24,29,30,40]. Algunos estudios empíricos han revelado que los períodos de acogimiento demasiado cortos —menos de seis meses— no dejan tiempo suficiente para una intervención eficaz [24,29,30]; además, los períodos más largos —más de 12 meses— constituyen un factor de riesgo para la reunificación, que aumenta cuanto más tiempo permanece la persona menor en acogimiento [21]. La literatura señala también otros factores considerados perjudiciales para el éxito del proceso de reunificación: la reiteración del acogimiento [27,30,37,41]; las incoherencias en las prácticas de evaluación e intervención [18]; la preparación inadecuada de niñas, niños y familias para la reunificación [18,19,28,33]; la mala comunicación entre profesionales y familia, que desalienta la implicación parental [18,42]; un gran número de acogimientos sucesivos [29]; la falta de desarrollo y aplicación de evaluaciones predictivas del riesgo de reingreso [21]; una intervención limitada por plazos ajustados con el fin de acelerar el proceso de reunificación [21,41]; el regreso a la familia sin suficiente apoyo profesional [18,31,35]; las prácticas inadecuadas tras la reunificación [18,26] y la ausencia de contacto entre profesionales y familia después de la reunificación [30,43]; los fallos en la toma de decisiones [18]; y las decisiones judiciales de reunificar en contra de la opinión del equipo profesional [18,30]. Algunos estudios han subrayado también la necesidad de que la familia reciba apoyo del sistema de protección antes de la separación [24,29] y el hecho de que el acogimiento residencial, frente al acogimiento familiar, puede tener un impacto negativo en el éxito de la reunificación [27,29].
Esta multiplicidad de factores de riesgo, así como la imprevisibilidad del mantenimiento de los cambios positivos en el sistema familiar, no permiten saber con precisión si la reunificación tendrá éxito; sin embargo, la preparación de la familia [18,19,44] y de la persona menor [20] para la reunificación familiar se consideran esenciales para su éxito.
La intervención es crucial para modificar los patrones disfuncionales y preparar a la infancia y a las familias para afrontar de forma constructiva los múltiples desafíos de este proceso, marcado además por la incertidumbre [20]. Según la Child Welfare Information Gateway [45], la intervención en la reunificación debería abarcar tres etapas: preparar a la familia (incluidos niñas y niños) para la reunificación, prestar un apoyo profesional intensivo tras el regreso al hogar familiar y garantizar un seguimiento.
Dado el impacto tóxico de múltiples factores muy adversos en la infancia (p. ej., la experiencia previa de maltrato, el momento violento de la separación, la pérdida temporal de la familia y de su contexto cotidiano), la preparación para el regreso a la familia es de una complejidad considerable [12]. Diversos estudios sostienen que la preparación para la reunificación debería comenzar pronto, poco después de la separación [20,23,29,30,31,43], y prolongarse tras el regreso a la familia biológica [18,20,39].
El proceso de preparación para la reunificación familiar incluye una fase inicial de evaluación global [14,20,40], esencial para identificar los factores de riesgo —y en particular las debilidades y fortalezas de la persona menor y de la familia— con el fin de definir una intervención familiar individualizada [46]. Según el Framework for the Assessment of Children in Need and Their Families [47], basado en el modelo bioecológico de Bronfenbrenner [48], la evaluación y la intervención deberían considerar como ejes centrales: (1) las necesidades de desarrollo de la persona menor; (2) las competencias parentales para responder a esas necesidades; y (3) los factores familiares y contextuales.
La preparación de la familia para la reunificación antes del regreso al hogar es esencial para modificar los patrones familiares disfuncionales y consolidar una parentalidad adecuada, ya que ofrece un foco de intervención sistemático en necesidades específicas de la persona menor y de la familia (p. ej., definición del rol parental, competencias parentales, patrones de apego, expectativas realistas, refuerzo de la participación de la familia en la vida de la persona menor, apoyo social), así como un foco en la autoeficacia y la confianza en sí mismas de las figuras parentales y en la identidad familiar [49,50].
Tras la reunificación, debería garantizarse el apoyo a niñas, niños y familias durante los primeros meses, al menos mediante un servicio posterior a la reunificación [18,20,21,26,29,43,45], ya que es el período en el que se restablecen las relaciones y los vínculos [30]. Font et al. [21] añaden que el compromiso con un apoyo continuado tras la reunificación ofrece también una mayor seguridad a la decisión de reunificar. Aunque el apoyo posterior a la reunificación supone un mayor coste económico en una fase inicial, cuando se utiliza de forma sistemática aporta beneficios económicos a largo plazo gracias a su efecto positivo en el éxito de la reunificación [18,38]. Pese a esta evidencia sobre la importancia de la intervención posterior a la reunificación, en Portugal no existe una indicación clara y formal de prestar apoyo posterior a la reunificación a todas las familias, ni está establecido legalmente en la ley.
El apoyo prestado tras la reunificación debería reducirse gradualmente hasta convertirse en un apoyo de seguimiento acorde con las necesidades de la familia [18]. Estos períodos de seguimiento pueden contribuir al éxito de la reunificación familiar [41,43] y permitir una transición fluida y una reintegración estable [51].
Durante la intervención en el proceso de reunificación, antes del regreso al hogar, el equipo profesional se enfrenta a varios desafíos debido a la complejidad de este proceso [12]. Los fallos en la toma de decisiones pueden contribuir a una reunificación familiar fallida, lo que genera inseguridades que se ven agravadas por la falta de pautas de trabajo [18]. Estas inseguridades, los plazos ajustados y, en algunos casos, tener que trabajar en contra de la propia opinión profesional por mandato judicial contribuyen a un clima de presión en el trabajo [18,30,52]. La comunicación interprofesional y las relaciones de colaboración pueden contribuir a mitigar estas presiones, al permitir elaborar planes de intervención viables, lo que hace posible identificar y abordar los obstáculos a la reunificación y definir el papel de cada profesional [25,30,53,54]. Arbeiter y Toros [55] sostienen que la formación y la experiencia en reunificación favorecen un mayor conocimiento y, en consecuencia, la eficacia y la confianza profesionales en el trabajo. Por último, el recurso a la supervisión profesional y a la reflexión sobre las prácticas con otras personas profesionales respalda la toma de decisiones durante los procesos de reunificación familiar y contribuye a la calidad del trabajo [18,20].
El presente estudio tiene como objetivo explorar y comprender las perspectivas de profesionales de la protección de la infancia de Portugal sobre los factores que influyen en el proceso de reunificación familiar. Datos portugueses recientes sobre el acogimiento [56] muestran que unos 6706 niños, niñas y adolescentes han salido del cuidado de su familia o de quien ejercía su tutela y han quedado bajo la guarda de los servicios de protección de la infancia. La mayoría fue objeto de acogimiento residencial (86%), mientras que una minoría (3%) lo fue de acogimiento familiar. La decisión de separar a una persona menor de su familia e ingresarla en el sistema de acogimiento suele tomarse cuando no puede garantizarse su seguridad. Los motivos más frecuentes del acogimiento son la negligencia (71%), así como otras situaciones, como la falta temporal de apoyo familiar, el abandono o las conductas desviadas (13%), el maltrato psicológico (10%), el maltrato físico (4%) y el abuso sexual (2%). En Portugal, la preservación familiar es el objetivo central del sistema de protección de la infancia, lo que significa que la reunificación familiar se considera la mejor solución una vez que la familia ha modificado los patrones disfuncionales que obstaculizaban la seguridad y el bienestar de la persona menor. En cuanto la persona menor queda bajo la guarda de los servicios de protección, se abre un período inicial de evaluación cuyo objetivo es diseñar su Proyecto de Vida (p. ej., reunificación familiar, adopción, proceso de autonomía), que el tribunal define legalmente. Una vez definido el Proyecto de Vida de reunificación familiar, el equipo profesional de los servicios sociales inicia el proceso de intervención con la familia y la persona menor para llevar a cabo un regreso a casa exitoso. Pese a la duración excesivamente larga del acogimiento (de media, más de 3 años) y al elevado número de reunificaciones familiares fallidas con reingreso en acogimiento [56], cabe señalar la escasez de investigación empírica que examine las fortalezas y las deficiencias del proceso de intervención, así como su impacto en el éxito o el fracaso de la reunificación familiar. Por ello, el presente estudio pretende analizar las experiencias y perspectivas de profesionales de la protección de la infancia de Portugal (especialistas de la psicología, del trabajo social y de la educación) sobre el proceso de reunificación, ya que sus voces se tienen menos en cuenta a la hora de comprender este fenómeno. Así pues, mediante una metodología de análisis temático, este estudio pretende responder a la siguiente pregunta de investigación: teniendo en cuenta la práctica de profesionales de la protección de la infancia, ¿qué factores principales contribuyen a que las trayectorias de reunificación familiar tengan éxito o fracasen?
El estudio contó con 33 participantes repartidos en 5 grupos focales: 3 grupos con personal técnico, es decir, profesionales con funciones de gestión de casos en acogimiento residencial y profesionales de equipos especializados centrados en el trabajo de preservación o de reunificación con la familia (G1: n = 10; G2: n = 3; G3: n = 9); y 2 grupos focales con personal educativo, es decir, profesionales con funciones de cuidado cotidiano en acogimiento residencial, como despertar a niñas y niños, ayudarles a ducharse o ayudarles con los deberes escolares (G4: n = 7; G5: n = 4).
Las personas participantes se seleccionaron entre equipos que trabajaban en acogimiento residencial, que es la principal respuesta para la infancia separada de su familia en Portugal, o directamente con familias cuyos hijos e hijas se encontraban en acogimiento residencial. En nuestro país es también habitual que el acogimiento residencial cuente con dos equipos profesionales: el personal técnico (con responsabilidades de gestión de casos) y el personal educativo (con funciones de apoyo en la rutina diaria). Este personal, que a veces trabaja en situaciones de reunificación familiar, cuenta con el apoyo de otros equipos especializados en el trabajo con familias.
El conjunto de participantes incluía 14 profesionales con funciones técnicas en acogimiento residencial, 8 profesionales con funciones técnicas y especializadas en el trabajo con familias y 11 profesionales con funciones educativas en la vida cotidiana de niñas y niños en acogimiento residencial. Todas estas personas —13 profesionales de la psicología; 8 del trabajo social; 4 de la educación social; 2 de la educación infantil; 1 de la animación sociocultural; 1 de la educación humanitaria; 1 de la sociología; y 3 profesionales sin estudios superiores— trabajaban en el sistema portugués de promoción y protección de niños, niñas y jóvenes en situación de riesgo. Eran mayoritariamente mujeres (n = 30; 90,1 %), tenían entre 26 y 56 años (M = 38; DP = 6.5) y contaban con entre 1 y 32 años de experiencia laboral en este ámbito (M = 11.5; DP = 6.14). Procedían de dos grandes regiones urbanas de Portugal: 16 profesionales eran de Oporto, en la Región Norte, y 17 de Lisboa, en la Región Centro del país. Cabe señalar que estas regiones son centros neurálgicos del sistema portugués de promoción y protección de niños, niñas y jóvenes en situación de riesgo.
Los datos se recogieron mediante cinco grupos focales, ya que se trata de un método eficaz de recogida de datos cualitativos para explorar experiencias, significados y procesos subjetivos [57]. Esto permitió acceder a las perspectivas y creencias de las personas participantes, así como aprovechar la interacción entre ellas para favorecer el intercambio. Los grupos focales duraron una media de 102 min, entre 65 y 135 min, y todos fueron dirigidos por la misma persona investigadora, quien firma este artículo en primer lugar.
Con el objetivo de muestrear ideas más que personas para generalizar los resultados, como se recomienda en los enfoques cualitativos [58,59,60], se utilizó una muestra de conveniencia, guiada por los objetivos y compuesta en concreto por profesionales de equipos con más de seis meses de experiencia profesional. En consonancia con los enfoques cualitativos, el número de grupos focales se definió en función de la aproximación al punto de saturación teórica, es decir, el momento en que la inclusión de nuevos datos ya no añadía información relevante [59].
Se estableció un primer contacto con las direcciones de varias instituciones para presentar los objetivos del estudio, así como las condiciones y procedimientos de las entrevistas, en particular la necesidad de grabarlas en vídeo, el carácter voluntario de la participación profesional y la garantía de confidencialidad. Las direcciones compartieron esta información con su personal para que pudiera tomar una decisión informada sobre su participación voluntaria y libre.
Los grupos focales se celebraron en los lugares más convenientes para las personas participantes. Tres se celebraron en la sede de las instituciones y dos en la universidad en la que trabaja la persona investigadora. Antes de comenzar la entrevista en el grupo focal, la persona investigadora proporcionó información detallada sobre los objetivos del estudio, los procedimientos durante la entrevista y la necesidad de grabar en vídeo para un análisis en profundidad, y garantizó también la confidencialidad de los datos; a continuación se cumplimentaron el consentimiento informado y el formulario de datos sociodemográficos.
El protocolo del estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad de Oporto.
Se elaboraron dos guiones de entrevista, uno para los grupos focales con profesionales de los equipos técnicos y otro para los grupos focales con profesionales de los equipos educativos. El guion de los grupos focales con los equipos técnicos incluía cuatro temas centrales: las prácticas de intervención con la persona menor y la familia; las necesidades y dificultades de su trabajo; las perspectivas sobre los factores que pueden influir en el éxito o el fracaso de la reunificación familiar; y la opinión sobre la importancia de preparar a la persona menor; p. ej., «Nos gustaría empezar conociendo sus prácticas. ¿Qué hacen con la niña o el niño y/o con la familia en una situación en la que se prevé la reunificación familiar?» y «En el proceso de reunificación familiar, ¿qué necesidades y dificultades han identificado en el desempeño de su trabajo?».
El guion de los grupos focales con los equipos educativos incluía seis temas centrales: su implicación en las prácticas de intervención de preparación para la reunificación con la infancia y las familias; las perspectivas sobre cómo ven niñas y niños la reunificación familiar; los indicadores de bienestar de la relación entre la persona menor y su familia, observados en los encuentros familiares; el impacto en el centro de acogida de la salida de una persona menor por reunificación familiar; la existencia de una relación entre profesionales del cuidado y la infancia o las familias tras la reunificación familiar; y las perspectivas sobre la importancia de preparar a la persona menor para la reunificación; p. ej., «Según su experiencia, ¿cuándo están niñas y niños preparados para la reunificación familiar?» y «¿Qué indicadores les permiten comprobar si el bienestar de la infancia está garantizado antes y después de las visitas familiares?».
Se elaboró también un cuestionario para recoger los datos sociodemográficos de las personas participantes, como la edad, el género y la información sobre su trayectoria profesional, como la formación y los años de experiencia profesional en el ámbito.
El análisis cualitativo se llevó a cabo mediante un proceso inductivo centrado en las perspectivas personales y subjetivas de las personas participantes, aunque también se tuvieron en cuenta marcos teóricos previos, lo que permitió una comprensión sistematizada y en profundidad del fenómeno estudiado [61]. Se realizó un análisis temático para identificar patrones y temas recurrentes en las perspectivas de las personas participantes [62,63]. Para ello, todas las entrevistas se grabaron en audio y tres miembros del equipo de investigación las transcribieron literalmente. Quien dirigía la investigación revisó las transcripciones para detectar posibles malentendidos en la transcripción antes de iniciar el análisis de datos.
Se utilizó el programa QRS Nvivo 12 como apoyo al análisis de datos cualitativos, que se llevó a cabo según los procedimientos recomendados por Braun y Clarke [62]. Así, quien dirigía la investigación se familiarizó primero con los datos leyendo todas las transcripciones y anotando las ideas iniciales. Después codificó los contenidos relevantes de los datos, relacionándolos con categorías creadas al mismo tiempo. Estas categorías se agruparon en temas significativos que se revisaron posteriormente para garantizar su coherencia con los extractos codificados. Por último, quien dirigía la investigación revisó y precisó el nombre de cada tema para reforzar la coherencia.
Cabe señalar que dos personas investigadoras sénior con conocimientos especializados en análisis cualitativo supervisaron y discutieron de forma continua todo el proceso de investigación, lo que contribuyó a una mayor reflexividad y a reducir la influencia de la subjetividad.
El análisis cualitativo reveló varios factores que influyen en la trayectoria de reunificación familiar, que se organizaron en tres niveles sistémicos distintos según la clasificación utilizada habitualmente en los estudios empíricos de este ámbito: la persona menor, la familia y el sistema de protección de la infancia [33].
Considerando los tres niveles sistémicos, se definieron nueve temas principales (tabla 1) relacionados con cuestiones clave que favorecen el éxito de la reunificación familiar: Autonomía de la persona menor; Expresión de las expectativas; Estabilidad familiar; Vínculos afectivos parentofiliales; Puntos clave orientadores de la intervención; Calidad de la relación entre la infancia y el equipo profesional; Evaluación e intervención multisistémicas; Funcionalidad y coordinación de los equipos de intervención; y Tiempo suficiente entre la decisión de reunificación y el regreso al hogar familiar.
Tabla 1 — Cuestiones clave que favorecen el éxito de la reunificación familiar.
Nivel sistémico; temas.
Cabe señalar que las citas de las personas participantes se identificaron con una sigla que representa sus funciones profesionales (ED: funciones educativas; TD: funciones técnicas, es decir, psicología o trabajo social), seguida de las siglas que identifican el lugar de intervención (IF: intervención con la familia; IRC: intervención en acogimiento residencial), la edad de la persona participante (p. ej., 40) y, por último, la identificación del grupo focal (G1, G2, G3, G4, G5).
Los factores relacionados con la persona menor que surgieron en el discurso de las personas participantes —Autonomía de la persona menor y Expresión de las expectativas— se mencionaron menos que los factores relacionados con la familia y con el sistema de protección de la infancia.
Según las personas participantes, sobre todo las que tenían funciones educativas, el proceso de reunificación se ve favorecido cuando niñas y niños son más autónomos, una tendencia que surgió asociada a una mayor madurez: «el éxito de las reunificaciones familiares depende mucho de sus características [de la infancia]; por ejemplo, con un niño muy demandante es más difícil que con un niño más maduro que es capaz de estar solo» (ED; IRC; 36; G4).
La expresión, por parte de la persona menor, de sus expectativas respecto al futuro con su familia surgió como un factor relevante para el éxito de la reunificación. El relato de algunas personas participantes mostró que hablar de estas expectativas con la persona menor permitía regular expectativas desajustadas, que podían desequilibrar el éxito del regreso a la familia: «es mejor que [niñas y niños] expresen sus expectativas de futuro para que podamos trabajarlas» (TD; IRC; 40; G1).
El análisis cualitativo del discurso profesional reveló dos temas principales: Estabilidad familiar y Vínculos afectivos parentofiliales. Casi todas las personas participantes mostraron claramente una visión negativa de las familias, señalando sus debilidades: «Creo que estas familias siempre han tenido muchas debilidades y siguen teniéndolas incluso con el apoyo que les damos» (TD; IRC; 40; G1).
La continuidad de la estructura familiar, el mantenimiento de la familia como prioridad y la estabilidad de la red social de la familia surgieron como factores relevantes que influyen en el éxito de la reunificación familiar.
Según la experiencia de la mayoría de las personas participantes, el éxito de la reunificación familiar se ve comprometido por las frecuentes salidas o entradas de miembros del núcleo familiar:
«Creo que la separación de su pareja [otra relación tras la separación del padre de los niños] fue un punto de inflexión en todo el proceso: la madre empezó a tener una relación negativa con su pareja y decidió romper para empezar una nueva relación... los niños seguían en casa [con su madre], pero con todo este proceso de gente que entraba y salía, se los volvieron a retirar.» (TD; IRC; 39; G2).
La mayoría de las personas participantes se refirió a la capacidad de las figuras parentales para dar prioridad a las necesidades, los objetivos y los proyectos familiares como algo muy relevante para el éxito de la reunificación familiar: «Ella [la madre] redefinió sus prioridades y empezó a invertir más en el trabajo de sus sueños, y los niños dejaron de ser una prioridad» (TD; IF; 37; G2).
Las personas profesionales de los equipos técnicos destacaron también la dificultad de las familias para mantener relaciones sociales a lo largo del tiempo. A su juicio, el trabajo estratégico desarrollado con las familias para reforzar su apoyo social se ve a menudo perjudicado por la inestabilidad relacional dentro de las redes sociales: «Una vecina [de la familia] solía aparecer durante las visitas y la acogíamos. Invertimos en ello, pero mientras tanto la familia se peleó con la vecina y ese trabajo se perdió» (TD; IRC; 43; G3).
Según todas las personas participantes, los vínculos emocionales entre las figuras parentales y la persona menor son cruciales para el éxito del proceso de reunificación, aunque una relación estrecha caracterizada por un amor tierno no sea sinónimo de una relación de cuidado y de apoyo: «cuando hay un vínculo emocional entre madres, padres e hijos, podemos trabajar en el plano funcional, pero cuando no lo hay, el proceso es mucho más difícil» (TD; IRC; 36; G1); «Tiene que haber una base de conexión cuando todo lo demás alrededor del niño se está viniendo abajo» (TD, IRC; 47; G1). En la misma línea, casi todas las personas participantes mencionaron la importancia de la capacidad de las figuras parentales para establecer un vínculo afectivo fuerte con sus hijos e hijas.
El impacto negativo del acogimiento —y, en consecuencia, de una menor proximidad— en la calidad de la relación parentofilial surgió como un factor perjudicial para el éxito de la reunificación familiar
«Creo que es importante que la familia y el niño no queden desconectados el uno del otro en caso de acogimiento. Esto pasaba a menudo, y las familias se desvinculaban de sus hijos (…) También era frecuente que hubiera un desfase [temporal] enorme entre el acogimiento y la reunificación familiar. Cuando hay un desfase así, si no hay una relación muy estrecha entre quienes se ocupan del niño [en el centro] y la familia, acaban de hecho desconectados, y los padres se desvinculan de sus hijos, y los hijos también se desvinculan de sus padres» (TD; IF; 37; G1).
Además, varias personas con funciones técnicas destacaron que la intervención debería promover, reforzar y proteger el desarrollo de los lazos afectivos intrafamiliares: «tienen que [las familias] experimentar, verse, sentir, volver a estar juntos.» (TD; IRC; 43; G3); «Solo podemos avanzar hacia una reunificación familiar exitosa si de verdad abrimos la puerta a las vivencias entre padres e hijos.» (TD; IRC; 41; G1). Se subrayó también que una mayor proximidad parentofilial (p. ej., visitas, fines de semana en casa, períodos de vacaciones en casa) durante la fase final del proceso de reunificación potencia el desarrollo de la afectividad entre ambas partes y, al mismo tiempo, permite evaluarla, lo que a su vez orienta el proceso de intervención: «A veces, cuando empiezan a tener fines de semana [en casa] y las cosas no van bien, hay que interrumpirlos. Pero si no fueran, no sabríamos si iba a funcionar o no. Obviamente, después hay que hacer un trabajo con el niño para reparar esto, y tiene que hacerse» (TD; IRC; 39; G3).
El análisis cualitativo reveló cinco temas correspondientes a múltiples factores relacionados con el sistema de intervención que repercuten en el éxito de la reunificación: Puntos clave orientadores de la intervención; Calidad de la relación entre la infancia y el equipo profesional; Evaluación e intervención multisistémicas; Funcionalidad y coordinación de los equipos de intervención; y Tiempo suficiente entre la decisión de reunificación y el regreso al hogar familiar. Estas categorías temáticas incluyen diversas subcategorías, como muestra la figura 1.

Esta categoría temática incluye cuatro subcategorías: el interés superior de la persona menor, la confianza en la capacidad de cambio de las familias, la definición coherente del Proyecto de Vida de la persona menor y la necesidad de supervisión.
El interés superior de la persona menor. Situar a la persona menor como prioridad surgió como principio fundamental para guiar todo el proceso de intervención y de decisión: «(…) es esencial pensar si estamos hablando del derecho de la familia a su hijo o del derecho del niño a una familia. El interés superior del niño tiene que guiar nuestro trabajo» (TD; IRC; 43; G3); «el principio es siempre: qué es lo mejor para el niño. Tenemos que guiarnos por eso para tener éxito» (TD; IRC; 47; G1).
Confianza en la capacidad de cambio de las familias. Esta subcategoría la mencionaron algunas personas profesionales en todos los grupos focales en los que las personas participantes tenían funciones técnicas. Subrayaron que creer en la capacidad de cambio de las familias es crucial para el éxito de la reunificación: «Quien trabaja con familias tiene que creer en la intervención con familias para que funcione» (TD; IRC; 39; G3). Pese a la intrincada multiplicidad de problemas, el sistema familiar puede evolucionar gracias a la intervención:
«Estamos hablando de familias, así que no es algo estático, es dinámico. Han pasado seis meses, un año o más [en referencia a hechos pasados] y ya hay cosas distintas. Esta perspectiva ayuda ahora en el trabajo con la familia y le aportará beneficios en el futuro» (TD; IRC; 38; G3).
Definición coherente del Proyecto de Vida. Todas las personas participantes subrayaron la importancia de diseñar un Proyecto de Vida coherente para cada niña o niño (es decir, un plan de vida de cara al futuro que contemple la reunificación familiar, la adopción o la autonomía), diseñado y propuesto por el personal técnico del sistema de protección y definido legalmente por el tribunal, que idealmente tenga en cuenta también los intereses de la persona menor. Según las personas participantes, cada Proyecto de Vida debería basarse de forma coherente en una evaluación sólida y global de la persona menor, ya que esta orienta la naturaleza específica de la intervención durante su estancia en el sistema de protección: «Nos corresponde a nosotros respaldar un Proyecto de Vida. (…) Tenemos que encontrar estrategias para presentar los hechos fundamentados y para que se pueda definir el mejor Proyecto de Vida para ese niño.» (TD; IRC; 47; G1).
Necesidad de supervisión. La supervisión de profesionales surgió como un factor especialmente relevante para aumentar la objetividad de la evaluación: «separar lo racional de lo emocional a veces es complicado» (TD; IRC; 39; G3). Según las personas profesionales de uno de los grupos focales con funciones técnicas, la supervisión contribuye también a la eficiencia de la intervención: «(…) la supervisión es esencial para tener una mirada externa (…) quienes nos supervisan nos ayudan a reflexionar y eso hace que nuestra intervención sea más eficaz» (TD; IRC; 35; G3).
La mayoría de las personas participantes destacó la importancia de la calidad de la relación establecida entre profesionales y la persona menor durante el período de acogimiento:
«Estos niños ya tienen una idea de lo que es estar en casa [en referencia al carácter negativo del clima relacional familiar], pero de verdad quieren volver. En cualquier caso, al menos tienen que poder confiar en alguien por una vez» (TD; IRC; 56; G1). Se subrayó también que niñas y niños deberían conocer a profesionales de los equipos de apoyo al tribunal, ya que son quienes supervisarán a la familia tras la reunificación para asegurar su éxito: «Es importante que los profesionales de estos equipos puedan ir a los hogares y conocer a los niños para que el proceso salga bien… hablar con ellos, pasar tiempo con ellos, porque es lo que va a pasar después y eso facilita las cosas» (TD; IRC: 39; G3).
Dentro de esta categoría temática, el análisis cualitativo reveló seis temas distintos: evaluación temprana y global, intervención colaborativa, respeto a la singularidad de la familia, atenuación de la visión problemática que las figuras parentales tienen de la persona menor, intervención terapéutica global e intensiva, y necesidad de intervención posterior a la reunificación.
Evaluación temprana y global. El análisis de los datos puso de relieve la necesidad urgente de una evaluación global —«(…) debería empezar en el momento en que el niño entra en el centro de acogida o antes de la separación, cuando el niño ha sido señalado» (TD; IF; 42; G2)—, que permita disponer de una información completa y rica sobre el funcionamiento familiar e identificar las áreas clave de intervención: «por ejemplo, la capacidad parental, las características del niño en distintos contextos» (TD; IF; 39; G2); «una evaluación en profundidad es importante para empezar [la intervención] y para lo que pueda venir después (...) minimiza los riesgos» (TD; IF; 39; G2).
Muchas personas participantes insistieron también en que el proceso de evaluación global nunca debería limitarse a la observación de las visitas de la familia a la persona menor durante el acogimiento, ya que esto aporta una información limitada que en modo alguno refleja la realidad relacional de la familia: «estas [visitas familiares] son restrictivas, y luego es difícil generalizar lo que ocurre en cuanto a la capacidad real de estas familias para cuidar de sus hijos, aunque solo sea en el plano funcional» (ED; IRC; 36; G4). Subrayaron asimismo que habría que encontrar otros medios para conocer más a fondo a las familias, como invitarlas y animarlas a participar en la vida de sus hijos e hijas en el centro de acogida.
Intervención colaborativa. La intervención colaborativa con la familia surgió como un factor muy relevante:
«Nunca puede haber intervención cuando hay imposición (…) tenemos que pensar juntos y compartir propuestas, porque si tenemos una actitud de imposición, no vamos a obtener buenos resultados en esta tarea… la experiencia nos lo ha enseñado. No dejamos de ser profesionales (…) pero a veces tenemos que ponernos un poco al mismo nivel (…) intentar crear un vínculo más cercano» (TD; IRC; 39; G3).
Del mismo modo, la calidad de la relación entre la familia y el equipo profesional surgió como un factor muy relevante para crear un contexto de colaboración y lograr una reunificación exitosa: «Creo que es un factor de protección cuando conseguimos crear una buena relación con los padres»; «la relación que se establece con la familia es un indicador de éxito» (TD; IRC; 41; G1); «Creo que desde el momento en que creamos una buena relación, una relación de confianza, todo lo demás fluye. Es la base» (TD; IF; 37; G2); «Creo que, en cuanto a la colaboración, lo que funciona muy bien es hacerles ver que es una oportunidad, que vamos a demostrar a los tribunales, a los servicios o a quien sea que vamos a tener las condiciones necesarias» (TD; IF; 39; G2).
Según la experiencia de casi todas las personas participantes, la alianza relacional y el trabajo colaborativo entre profesionales y familia favorecen una mayor implicación y vínculos de confianza, que constituyen recursos para la familia, incluso en el futuro, cuando ya se ha producido la reunificación: «Incluso cuando ellos [los niños] ya están integrados [en la familia], los padres saben que, si necesitan ayuda, pueden llamar» (TD; IRC; 41; G1).
Respeto a la singularidad de la familia. Varias personas participantes mostraron una posición crítica hacia la actuación profesional en general y subrayaron la importancia de respetar los valores de la familia: «(…) familia significativa. A menudo llegan aquí completamente despreciadas y desacreditadas porque nadie las ha entendido» (TD; IRC; 43; G3);
«Hay muchos prejuicios por parte de los profesionales [hacia las familias]. Tenemos nuestros propios valores, y a menudo no se corresponden con los de las familias. Entonces hacemos una comparación directa y pensamos que algo no está bien, pero si tenemos en cuenta sus valores, sí lo está. Tenemos que salir de eso y respetarlas» (TD; IF; 37; G2).
Reforzando la idea del reconocimiento de la singularidad, se afirmó la necesidad de una intervención personalizada con la familia, que tenga en cuenta las características específicas de la persona menor a fin de dotar a las familias de herramientas para responder a sus necesidades: «Hay que dar a estos padres estrategias para el niño real que tenemos, prever lo que puede pasar, para que la familia tenga estrategias con las que poder manejar al niño. Eso es lo esencial para el éxito» (TD; IRC; 36; G1).
Atenuación de la visión problemática que las figuras parentales tienen de la persona menor. El discurso de algunas personas profesionales revela la importancia de ayudar a la familia a percibir a la persona menor como síntoma de algo que puede no ir bien en el sistema familiar, en lugar de considerarla el problema, lo que puede influir negativamente en las relaciones familiares tras la reunificación: «si no, cuando el niño vuelve, para ellos [la familia], vuelve el problema» (TD; IRC; 43; G3).
Intervención terapéutica global e intensiva. El análisis reveló una posición crítica de casi todas las personas profesionales, sobre todo de las que tenían funciones técnicas, respecto a la calidad de su intervención, lo que pone de relieve la necesidad de intervenciones más amplias e intensivas, y no solo orientadas a responder a cuestiones de cuidados básicos y necesidades instrumentales. Las dificultades para mejorar la calidad de la intervención se atribuyeron no solo al personal técnico, sino también a las familias: «(…) quizá no siempre hay un enfoque estratégico intensivo, con fines terapéuticos. A veces es simplemente acompañar a la familia en aspectos instrumentales» (TD; IF; 42; G2); «Aunque los profesionales tengan en mente un trabajo más profundo (con las familias) (…) es difícil intervenir en estas dinámicas [comunicación, relación] (…) ellos solo se centran en objetivos como tener un dormitorio, un trabajo…» (TD; IF; 42; G2).
Necesidad de intervención posterior a la reunificación. Todas las personas participantes subrayaron la necesidad de continuar la intervención con la familia tras la reunificación: «sentimos que, si hubiera un acompañamiento psicológico regular [tras la reunificación familiar], en algunas familias las cosas podrían salir de otra manera» (TD; IRC; 39; G3). El acceso de las familias a este tipo de intervención surgió también como una preocupación: «Para que haya ese seguimiento, las familias necesitan medios económicos, y muchas [familias] no tienen dinero suficiente para garantizar ese tipo de tratamiento» (TD; IRC; 39; G3).
Los relatos de las personas participantes revelaron los siguientes temas principales: trabajo complementario y temprano de un equipo especializado en intervención familiar, coordinación de los equipos y equipo posterior a la reunificación.
Trabajo complementario y temprano de un equipo especializado en intervención familiar. Todas las personas participantes consideraron beneficioso el apoyo de un equipo especializado que trabaje con las familias e intervenga de forma complementaria al equipo del centro de acogida antes de la reunificación, durante el período de acogimiento:
«los resultados fueron más eficaces cuando [el equipo de intervención especializado en la familia] empieza a intervenir con la familia antes, antes de que el niño esté en casa (…) porque hay situaciones (...) en las que todavía hay riesgos que no se han identificado ni trabajado» (TD; IF; 39; G2).
Coordinación de los equipos. Todas las personas participantes subrayaron la importancia de la cooperación entre el equipo del centro de acogida y el equipo de intervención con la familia, en particular en los períodos de transición —«en los procesos de reunificación es importante que haya más cooperación. En el momento oportuno, en una determinada fase del proceso, cooperar con el equipo que tomará el relevo después de la transición» (ED; IRC; 36; G4)—, lo que facilita el intercambio de información relevante, la aceptación del nuevo equipo por parte de la familia y, en consecuencia, la creación de un contexto de cooperación: «Es importante que los niños no sientan un corte brusco, que sientan que hay un miembro o alguien que representa al equipo que hace el seguimiento, porque lo van a pasar mal. ¡Eso es así!» (ED; IRC; 29; G4).
La mayoría de las personas participantes se refirió también a la importancia de una definición clara de los papeles de los equipos y de cada profesional: «cuando las cosas están claras, los papeles de cada uno están definidos, las cosas van bien» (TD; IF; 40; G1). Destacaron asimismo la importancia de la calidad de la comunicación entre las distintas personas profesionales y los distintos equipos:
«Creo que todos deberíamos sentarnos a la mesa para una reunión. Ahora tenemos en nuestro equipo una situación en la que todas las decisiones se toman de forma conjunta, hemos establecido: “¿Cuándo salimos nosotros?”, “¿Cuándo entra el otro equipo?”. (…) Ahora incluso hemos tenido que dar algunos pasos atrás, pero todo ha ido de maravilla porque estamos todos en sintonía…» (TD; IF; 42; G1).
Según varias personas participantes, la calidad de la comunicación evita que se solapen funciones en la intervención: «(…) hablar siempre entre todos para no solaparnos con el trabajo de otra persona y no duplicar tareas (…) Tenemos que aprovechar nuestros recursos (…) así es como tiene sentido» (TD; IRC; 36; G1); «[durante la intervención] podemos incluso pecar de hablar mucho [a los niños] porque somos muchos, y deberíamos estar coordinados para evitar confusiones» (TD; IRC; 44; G1).
Equipo posterior a la reunificación. Todas las personas participantes insistieron en la idea de que el éxito de la reunificación familiar requiere un equipo de intervención que pueda apoyar a la familia una vez producida la reunificación:
«Creo que su éxito dependerá del apoyo que se ofrezca después de que el niño vuelva a casa (…) hace falta un equipo que trabaje con la familia en una serie de cuestiones. (…) Durante mucho tiempo hay mucho apoyo, y si de repente dejan de sentirse apoyados (...) cuando dejamos de intervenir, todo se viene abajo» (ED; IRC; 37; G4).
Este equipo de referencia, tanto para la familia como para la persona menor, podría ser una base de apoyo esencial para garantizar una transición equilibrada entre el acogimiento y la reunificación familiar, contribuyendo así a una trayectoria familiar adaptativa: «(…) un programa [en el sentido de un plan] con un seguimiento cercano formal (..) no en el sentido de inspección y control, sino de apoyo» (TD; IRC; 43; G3).
En cuanto a la decisión judicial de reunificación familiar, todas las personas participantes mostraron una posición crítica respecto a la inmediatez obligatoria de la reintegración de la persona menor en su familia, y señalaron la necesidad de un plazo flexible hasta su regreso al hogar familiar: «¡No podemos tener plazos tan ajustados, estamos tomando decisiones serias!» (TD; IF; 37; G2); «Creo que habría que confrontar al tribunal con lo que estamos haciendo, y a veces es mejor tomarse un mes más para asegurarse de que salga bien que simplemente entregar (…)» (TD; IF; 56; G1). Esto podría contribuir a una intervención «(…) de calidad para que el niño o la niña (…) pueda integrarse gradualmente en su propia familia» (TD; IF; 42; G2).
Aunque, según las personas participantes, es crucial evitar el retraso de las decisiones durante el proceso, una ventana temporal ajustada y rígida no deja margen para la intervención necesaria:
«Cuando alguien viene y dice “mira, el niño se va ya”, es decir, ha habido una orden judicial repentina (…) Necesitamos tiempo para trabajar, para comprobar si hay una respuesta adecuada o no, pero la orden judicial llega tan de repente que no podemos» (ED; IRC; 30; G4).
La mayoría de las personas participantes subrayó también la necesidad de un período previo a la reunificación, similar a la fase de preadopción, correspondiente a los primeros meses del regreso de la persona menor al hogar familiar:
«prepararlos al regresar… como en el seguimiento de la adopción: la fase de preadopción [tras la integración de la persona menor en la familia adoptiva y antes de que haya concluido el proceso legal de adopción]. Creo que es importante que los niños no sientan el corte brusco y sepan que hay un miembro del equipo presente para apoyarles en ese momento» (ED; IRC; 29; G4).
Un análisis más profundo que el análisis temático presentado en los apartados anteriores —basado en la interpretación de la relación entre los temas principales dentro de los tres niveles sistémicos— condujo a la construcción esquemática de una propuesta de sistematización para explicar el proceso dinámico de los factores que influyen en el éxito de la reunificación familiar (figura 2).

Este análisis interactivo en profundidad reveló la visión dicotómica de las personas participantes sobre los factores relacionados con la persona menor y con la familia en cuanto a su influencia en el proceso de reunificación. Como muestra la figura 2, la escasa autonomía de la persona menor, la escasa expresión de expectativas, la inestabilidad familiar y unos vínculos afectivos parentofiliales débiles se asocian a un alto riesgo de fracaso de la reunificación, mientras que los factores inversos se relacionan con un proceso de reunificación exitoso. Cabe destacar la considerable importancia atribuida a los factores relacionados con el sistema de protección de la infancia, que surgieron como un poderoso vehículo para convertir las vulnerabilidades de la persona menor y de la familia en competencias. Así pues, este análisis holístico interactivo señala claramente al sistema de protección de la infancia como el andamiaje de un camino hacia un proceso de reunificación exitoso.
Mediante una metodología cualitativa, este estudio pretendía explorar y analizar el punto de vista de profesionales de la protección de la infancia sobre los factores que influyen en el éxito de la reunificación a partir de su propia experiencia.
Los resultados arrojan luz sobre un conjunto de factores influyentes en tres niveles sistémicos distintos —la persona menor, la familia y el sistema de protección de la infancia—, lo que concuerda con la literatura previa [29,30,31,33] y confirma la complejidad del proceso de reunificación [12].
El análisis de los datos mostró un claro predominio de los factores influyentes asociados al sistema de protección de la infancia frente a los factores relacionados con la persona menor y la familia, lo que podría indicar una firme convicción profesional sobre el poderoso papel del sistema de intervención como vehículo de recuperación y de cambio para favorecer trayectorias de reunificación exitosas.
Dentro del sistema de protección de la infancia, es decir, del sistema de intervención, los resultados señalaron la relevancia de cinco factores: Puntos clave orientadores de la intervención; Calidad de la relación entre la infancia y el equipo profesional; Evaluación e intervención multisistémicas; Funcionalidad y coordinación de los equipos de intervención; y Tiempo suficiente entre la decisión de reunificación y el regreso al hogar familiar.
En cuanto a los Puntos clave orientadores de la intervención, el interés superior de la persona menor surgió como una metaguía, tal como recomienda también de forma consensuada la literatura científica [20,39,51]. Las personas participantes subrayaron asimismo con claridad la importancia de creer en la capacidad de cambio de las familias y en sus competencias y fortalezas, ya que ello contribuye a un sentimiento creciente de confianza en sí mismas y refuerza así su capacidad de autoorganización [64]. La necesidad de definir y aplicar un Proyecto de Vida coherente para niñas y niños, siempre en atención a su interés superior y sus necesidades, y basado en sus contextos vitales idiosincrásicos y en su historia familiar, surgió también como una pauta relevante, y se considera una parte esencial de la recuperación [18,20,30,46]. Por último, en consonancia con la literatura científica [18,20,55], la necesidad de una supervisión continua se destacó como factor clave para garantizar la calidad de las prácticas de evaluación e intervención.
Los resultados sugieren que la calidad de la relación entre la infancia y el equipo profesional es un factor de gran influencia para el éxito del proceso de reunificación, ya que favorece la calidad de la comunicación en todas sus fases y propicia nuevos aprendizajes de patrones relacionales ajustados y sanos entre personas adultas y menores; además, diversos estudios han señalado también el impacto terapéutico de una relación positiva entre la infancia y el equipo profesional sobre los patrones de apego inseguro y desorganizado que se observan con frecuencia en niñas y niños en acogimiento [5,6,7].
El tercer tema que surgió —Evaluación e intervención multisistémicas— incluía varios factores que caracterizan la terapia multisistémica [65,66]. En el marco de este tema, las personas participantes mencionaron la necesidad de: una intervención colaborativa; el respeto a la singularidad de las familias; una evaluación y una intervención terapéutica tempranas y globales; y una intervención posterior a la reunificación.
El análisis de los datos reveló que la poderosa influencia de la intervención colaborativa en el éxito de la reunificación [25,30,53,66] requiere una relación positiva entre profesionales y familias, el respeto a la singularidad de cada familia [49,50] y, como ya se ha mencionado, una convicción genuina de las competencias y fortalezas de la familia [64]. Según las personas participantes, la intervención colaborativa refuerza la visión que las figuras parentales tienen de la intervención como una oportunidad de cambio vital y aumenta la motivación y la implicación de la familia en el proceso de reunificación [18,29,40,42].
La evaluación temprana y global surgió como un elemento especialmente relevante que podría fundamentar las decisiones sobre el Proyecto de Vida de la persona menor y servir para orientar y nutrir la intervención terapéutica global e intensiva [65,66], que también debería comenzar lo antes posible [18,39]; además, sirve para enriquecer los informes remitidos al tribunal, contribuyendo así a decisiones judiciales informadas y equilibradas, lo que reduce el riesgo de trayectorias de reunificación fallidas. Es especialmente destacable la idea, surgida en el estudio, del papel profesional como andamiaje para la transformación de las debilidades de la persona menor y de la familia en fortalezas, que pone de relieve el sistema de protección como recurso clave para promover el desarrollo y el crecimiento de familias, niñas y niños en los procesos de reunificación familiar [18,31,35].
Según las personas participantes, y en consonancia con diversos estudios [18,21,30,43,45], la continuidad de la intervención durante la fase posterior a la reunificación, es decir, tras la reintegración de la persona menor en el hogar familiar, es una condición sine qua non para asegurar el éxito de la reunificación y prevenir así el reingreso en el sistema de protección. Se llegó a sostener incluso que la intervención posterior a la reunificación debería ser obligatoria y gratuita para las familias, ya que constituye una garantía de apoyo continuado para que puedan afrontar y resolver los problemas que surgen durante este período [17,18,51], lo que favorece el éxito efectivo de la reunificación familiar [18,31,35].
En cuanto a la funcionalidad y la coordinación de los equipos de intervención (equipo de acogimiento, equipo especializado en intervención familiar y equipo posterior a la reunificación) —el cuarto tema del nivel del sistema de protección que surgió del análisis de los datos—, los resultados apuntan a su relevancia durante el proceso de reunificación. Según las personas participantes, estos distintos equipos trabajan con la infancia y/o con las familias en los procesos de recuperación y de cambio, y desempeñan además un papel de apoyo crucial tanto durante el acogimiento como tras el regreso a la familia. Por ello, y en consonancia con la literatura científica, se subrayó que unos límites claros y el trabajo coordinado de las distintas personas profesionales y equipos que intervienen en cada proceso de reunificación favorecen un intercambio riguroso de información, la calidad de la comunicación y la continuidad de un contexto de colaboración, lo que aumenta la probabilidad de éxito de la reunificación [18,25,30,42,53,54].
Los resultados revelaron también otro factor influyente en el nivel del sistema de protección, claramente relacionado con el sistema judicial, ya que las personas participantes insistieron en la necesidad de un plazo flexible entre la decisión de reunificación y el regreso de la persona menor al hogar familiar. En consonancia con diversos estudios [18,21,31,35], mostraron también una posición muy crítica respecto a la reintegración obligatoria de niñas y niños en su familia inmediatamente después de la decisión judicial, ya que impide la intervención destinada a preparar a la infancia y a sus familias para la realidad efectiva de la reunificación.
En el nivel sistémico de la persona menor, solo surgieron dos factores influyentes principales —la Autonomía de la persona menor y la Expresión de las expectativas—, lo que apunta a una perspectiva más relacional que psicopatológica y contrasta con estudios anteriores que han mencionado el papel predictivo de los problemas emocionales y conductuales de la infancia en las reunificaciones fallidas [21,29,30,35,36]. Una posible explicación de esta divergencia es la diferencia de metodología de investigación, ya que la mayoría de los estudios mencionados utilizaron un método cuantitativo y exploraron información de bases de datos y/o datos de expedientes. La Autonomía de la persona menor y la Expresión de las expectativas sugieren la relevancia de intervenir con niñas y niños para promover su bienestar y su madurez y ayudar a prepararlos para la reunificación familiar, como señala Farmer [20].
En cuanto al nivel sistémico de la familia, los resultados pusieron de manifiesto dos factores influyentes significativos: la Estabilidad familiar y los Vínculos afectivos parentofiliales. Según Kimberly et al. [31], la inestabilidad familiar en términos de estructura, relaciones sociales y objetivos vitales parece asociarse a la ambivalencia de las figuras parentales en su rol parental. En este sentido, y considerando la relevancia de la evaluación global mencionada, el equipo profesional debe estar atento a las señales de inestabilidad familiar para poder intervenir lo antes posible. En cuanto a los Vínculos afectivos parentofiliales, las personas participantes se refirieron a su poderoso papel en el éxito del proceso de reunificación y reforzaron la importancia de la capacidad de las figuras parentales para desarrollar esos vínculos. En este sentido, como sugiere también Farmer [20], deberían aumentarse los momentos interactivos y relacionales entre la persona menor y su familia, en particular en el contexto «real» del hogar, aunque se requiera apoyo técnico.
Las personas participantes destacaron la importancia de una intervención global, integrada y progresiva con las familias y con la infancia, lo que corrobora la relevancia de la preparación de la persona menor y/o de la familia para la reunificación, firmemente recomendada por diversos estudios [19,20,25,40,44].
Aunque el presente estudio contribuye a profundizar en el conocimiento sobre la intervención en el proceso de reunificación familiar, presenta algunas limitaciones que deben reconocerse. La selección de participantes se basó en la necesidad de contar con buenas fuentes de información con experiencia directa de los procesos de reunificación —profesionales de la protección de la infancia, teniendo en cuenta su diversidad, es decir, personal técnico y educativo del acogimiento residencial y profesionales de equipos especializados en preservación y reunificación familiar—, lo que contribuye a una mejor comprensión de las experiencias y la mirada profesionales sobre el proceso de intervención en la reunificación familiar. Sin embargo, cabe señalar que la mayoría de las personas participantes procedía de dos grandes regiones urbanas, Oporto, en la Región Norte, y Lisboa, en la Región Centro de Portugal; que la mayoría eran mujeres; y que la muestra era demasiado amplia en cuanto a la edad y los años de experiencia profesional. Por ello, los estudios futuros que se propongan muestrear ideas más que personas [58,59,60] deberían considerar muestras geográficas amplias, aumentando el número de grupos focales y teniendo en cuenta la diversidad de las características de las personas participantes, con el fin de ampliar el abanico de experiencias relevantes y de aportaciones valiosas sobre el proceso de reunificación, y de obtener un estudio más sólido en cuanto al punto de saturación teórica [59]. No obstante, el análisis cualitativo, mediante un proceso de comparación continua de datos e interpretaciones y teniendo en cuenta la aproximación al punto de saturación teórica, nos permitió identificar temas comunes clave en los relatos de las personas participantes sobre el proceso de reunificación.
Cabe mencionar también que el carácter cualitativo de este estudio impide eliminar por completo la subjetividad del equipo de investigación. No obstante, se hicieron esfuerzos para minimizar la interferencia de la subjetividad siguiendo los requisitos básicos recomendados por la metodología de la teoría fundamentada [59]: el uso continuo de la reflexividad para garantizar una posición crítica de quien dirigía la investigación respecto al análisis, es decir, un autoexamen constante de la influencia de sus interpretaciones y decisiones, principalmente mediante la redacción de memorandos y reuniones periódicas con el equipo de investigación para discutir el proceso de análisis; y la presentación y discusión de los resultados preliminares con grupos de investigación en psicología, estudiantes y profesionales del sistema de protección de la infancia.
Pese a estas limitaciones, cabe destacar varias fortalezas: el análisis cualitativo siguió los principales requisitos de la teoría fundamentada, en concreto, como se ha mencionado, la comparación continua y la reflexividad [58,60]; este estudio cualitativo se basa en las voces profesionales sobre el proceso de reunificación familiar, incluidas las de profesionales con funciones educativas, que, hasta donde sabemos, rara vez se escuchan en la literatura sobre el tema. Esto aporta información útil sobre la reunificación en Portugal, donde la investigación sobre el tema es escasa. Así pues, este estudio aporta un conocimiento basado en la evidencia sobre el proceso de reunificación familiar que puede enriquecer las prácticas de intervención y contribuir así a su éxito.
El presente estudio puso de manifiesto el papel significativo y activo que desempeñan las personas profesionales del sistema de protección de la infancia en el éxito de la reunificación familiar, lo que alerta a las políticas públicas sobre la necesidad de invertir en recursos profesionales y en su formación técnica y su supervisión.
Cabe subrayar también que los resultados revelaron la relevancia de una intervención temprana, que debería continuar durante la fase posterior a la reunificación para asegurar el refuerzo y el mantenimiento de relaciones familiares equilibradas, así como el ajuste psicológico y el bienestar de la persona menor, promoviendo así el éxito del proceso de reunificación; además, para garantizar una transición fluida y sana entre el acogimiento y el regreso a la familia, debería prestarse especial atención a la preparación de la persona menor para la reintegración familiar. La relevancia de la relación de colaboración entre todas las partes implicadas —profesionales y familias, profesionales y persona menor, y profesionales entre sí— es otra indicación central para las prácticas de reunificación.
Por último, este estudio señala la importancia de un contacto estrecho, positivo y colaborativo de las figuras parentales con los servicios sociales de protección de la infancia, así como con sus propios hijos e hijas en acogimiento, lo que sugiere también, en particular en el contexto portugués, la necesidad de políticas públicas de apoyo que no solo impulsen a las familias, sino que avancen con ellas y a su lado hacia el éxito de la reunificación familiar.
Complexe Systémique: puntos clave
El interés de este estudio está en cómo desplaza la pregunta: que un retorno al hogar salga bien no depende solo de la persona menor o de sus progenitores, sino del propio sistema de ayuda, que los equipos describen como el andamiaje que convierte las debilidades en competencias. Reaparecen principios familiares para la práctica sistémica: ver a la persona menor como el síntoma de una disfunción familiar más que como el problema, respetar los valores propios de cada familia, preferir la colaboración a la imposición, creer en la capacidad de cambio. Dos límites invitan a la prudencia. En primer lugar, las familias se describen casi únicamente a través de sus debilidades, y falta su voz: es la mirada de los equipos sobre sí mismos y sobre los demás. En segundo lugar, el peso concedido a la intervención puede reflejar también el punto de vista de quienes la llevan a cabo. Queda una lección práctica clara: un retorno ordenado sin tiempo ni seguimiento invita a la recaída, y la coordinación entre equipos importa tanto como la calidad de cada sesión. Para leer junto con el artículo sobre la Adult Exploration of Attachment Interview en un programa de reunificación familiar y el estudio sobre la resistencia parental en las relaciones no voluntarias de protección de la infancia.
Notas del original
Nota de la editorial: MDPI se mantiene neutral en lo que respecta a las reivindicaciones jurisdiccionales en los mapas publicados y las afiliaciones institucionales.
Contribuciones de la autoría. Todas las personas autoras de este manuscrito han participado directamente en la planificación, la ejecución o el análisis del estudio. Conceptualización, metodología, software, análisis formal, administración del proyecto: D.N.T., I.N. y M.R.H.; obtención de financiación, curación de datos, investigación, visualización, redacción del borrador original y edición: D.N.T.; revisión de las versiones sucesivas del manuscrito y supervisión: I.N. y M.R.H. Las personas autoras han aceptado la autoría en el orden indicado. Todas han leído y aceptado la versión publicada del manuscrito.
Declaración del comité de ética institucional. El estudio se llevó a cabo de conformidad con la Declaración de Helsinki y fue aprobado por el Comité de Ética y Deontología de la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad de Oporto, Portugal (el Comité no asigna número de protocolo), el 4 de noviembre de 2019.
Declaración de consentimiento informado. Se obtuvo el consentimiento informado por escrito de todas las personas que participaron en el estudio.
Conflictos de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses.
Declaración de financiación. Esta investigación fue financiada por la Fundação para a Ciência e a Tecnologia (FCT) de Portugal, con los números de subvención PD/BD/135426/2017 y COVID/BD/152484/2022. Los gastos de publicación (APC) fueron financiados por el Centre for Psychology at University of Porto.
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Traducción no oficial al español de Driving for Success in Family Reunification—Professionals’ Views on Intervention, de Diana N. Teixeira, Isabel Narciso y Margarida R. Henriques, International Journal of Environmental Research and Public Health, vol. 19, n.º 24, artículo 16594 (2022), doi: 10.3390/ijerph192416594, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (texto traducido, tabla presentada en forma de lista). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores; prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «Driving for Success in Family Reunification—Professionals’ Views on Intervention», publicado en International Journal of Environmental Research and Public Health (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Teixeira, D. N., Narciso, I., y Henriques, M. R. (2022). Driving for Success in Family Reunification—Professionals’ Views on Intervention. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/driving-for-success-in-family-reunification-professionals-views-on-intervention (Obra original publicada en 2022 en International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(24), 16594 (2022); republicada en 2022 por International Journal of Environmental Research and Public Health, https://www.mdpi.com/1660-4601/19/24/16594)
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