Traducción asistida por IA

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Research on Social Work Practice · Terapia familiar

Intervención familiar para madres y padres que consumen sustancias: experiencias y uso de recursos

En Suecia, el modelo Sofia debía incorporar a hijas e hijos a la atención de madres y padres con adicción y abrir la conversación familiar sobre el consumo de sustancias. Las 14 personas entrevistadas por el equipo de Uppsala valoran disponer de un espacio para hablar sin ser juzgadas, pero describen a una infancia ausente de las reuniones o dañada por ellas, y a otras figuras parentales relegadas. Los datos de costes muestran sobre todo más acogimientos.

Autoría Anna Fäldt, Camilla Nystrand y Karin Fängström (Child Health and Parenting, Department of Public Health and Caring Sciences, Uppsala University, Suecia)Primera publicación Research on Social Work Practice, 24 de noviembre de 2022Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Family-Based Intervention for Substance Using Parents: Experiences and Resource Use, de Anna Fäldt, Camilla Nystrand y Karin Fängström, publicado en Research on Social Work Practice (SAGE) (2023), doi: 10.1177/10497315221138070, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Las niñas y los niños más pequeños parecen haber sido completamente invisibles en el modelo Sofia.

Anna Fäldt, Camilla Nystrand y Karin Fängström

Resumen

Objetivo: El estudio se propuso evaluar el uso de recursos de las familias y explorar las experiencias de madres y padres con el modelo Sofia, una intervención de base familiar para progenitores con trastorno por consumo de sustancias (TCS). Método: Se realizaron entrevistas a 14 progenitores. Los datos se analizaron mediante análisis cualitativo de contenido. El uso de recursos se estimó a partir de los datos de 40 familias derivadas al modelo Sofia y de 30 familias de referencia. Resultados: Las madres y los padres describieron dificultades para acceder al apoyo familiar y diferencias en los servicios recibidos dentro del modelo Sofia. A la intervención le faltó centrarse en la infancia. La comunicación de las familias sobre el consumo de sustancias no aumentó. Las estimaciones del uso de recursos indicaron un mayor uso de servicios por parte de las familias del modelo Sofia, pero escaso apoyo específico para la otra figura parental y para la infancia. Conclusiones: La intervención no logró su objetivo de centrarse en la infancia y mejorar la comunicación sobre el TCS. Las madres y los padres expresaron la necesidad de un apoyo más integral y a más largo plazo para sus hijos e hijas y para sí mismos.

Palabras clave: progenitores que consumen sustancias, intervención de base familiar, infancia, entrevistas, uso de recursos

Experiencias y uso de recursos en relación con una intervención de base familiar para madres y padres con consumo de sustancias

Que niñas y niños crezcan en familias con trastornos por consumo de sustancias (TCS) es frecuente en todo el mundo. En Suecia, el 5% de la población infantil vive en una familia en la que uno o ambos progenitores tienen un consumo problemático de alcohol, drogas o medicamentos (Raninen et al., 2016). A pesar de ello, en Suecia faltan intervenciones dirigidas a toda la familia. Una intervención breve de base familiar, el modelo Sofia, se desarrolló y se puso a prueba en un municipio sueco de tamaño medio-grande. El presente artículo describe las experiencias de madres y padres con el modelo, así como una evaluación económica de su implementación y del uso de recursos.

Se sabe que los efectos a corto y largo plazo de crecer con progenitores con TCS son perjudiciales tanto para la infancia como para la familia en su conjunto. A corto plazo, niñas y niños corren un mayor riesgo de sufrir maltrato y negligencia, así como problemas de salud mental y somática (Dube et al., 2001; Finger et al., 2010; Laslett et al., 2012). A más largo plazo, corren el riesgo de fracaso escolar, de desarrollar una adicción y de desempleo (Hawkins et al., 1992; Jääskeläinen et al., 2016; Kilpatrick et al., 2000; Mellentin et al., 2016).

Además del riesgo de consecuencias negativas para la salud y el bienestar de la infancia, estos riesgos suponen también una gran carga económica para la sociedad. En un estudio retrospectivo basado en registros realizado en Suecia, se siguió hasta los 35 años a más de 41,000 personas que habían crecido en familias con problemas de salud mental o TCS (Hovstadius et al., 2015). El estudio estima que aproximadamente el 8% de quienes crecen en estas circunstancias consumen recursos que ascienden a cerca de una cuarta parte de los costes sociales totales relacionados con los problemas de salud mental y el TCS. La mayoría de estos costes se deben a pérdidas de productividad por el mayor riesgo de desempleo (Hovstadius et al., 2015).

Se sabe asimismo que la otra figura parental también se ve afectada por el progenitor con TCS, debido a su mayor riesgo de problemas económicos, problemas de salud, exposición a la violencia, problemas legales, niveles elevados de malestar psicológico y menor calidad de vida (Benishek et al., 2011; Birkeland et al., 2018; Kahler et al., 2003; Lander et al., 2013). Cuando se pretende mejorar la evolución de niñas y niños en familias en las que una figura parental tiene un TCS, es fundamental aumentar los factores de protección, varios de los cuales atañen a la otra figura parental (Gresko et al., 2022). Esta puede ser una persona adulta fiable que, con un estilo de cuidado positivo, ofrezca a la niña o al niño una relación segura (Park & Schepp, 2015; Velleman & Templeton, 2016). Para ello, es necesario reconocer y apoyar su propio bienestar y su salud en el marco de una intervención de base familiar.

Intervenciones dirigidas a la familia

Históricamente, las intervenciones para personas adultas con TCS se han centrado en quien presenta el trastorno, con el objetivo de reducir o poner fin al abuso (Cassidy & Poon, 2019; Copello et al., 2005). El papel de la familia ha pasado de considerarse parte del problema a considerarse parte de la solución, y cada vez más se ve y se reconoce a los miembros de la familia como personas que podrían beneficiarse de intervenciones por derecho propio (Copello et al., 2005; Usher et al., 2015). En los últimos años se ha producido un giro hacia los posibles beneficios de incluir una perspectiva familiar en el tratamiento del abuso de sustancias (Baldwin et al., 2012). En consonancia con el creciente reconocimiento de los derechos de la infancia, este giro ha llegado también a incluir a niñas y niños como agentes por derecho propio, con derecho a recibir intervenciones en el contexto familiar (Bröning et al., 2019).

Existe una amplia gama de intervenciones centradas en los miembros de la familia afectados por una persona adulta con TCS (Hogue et al., 2022; Templeton et al., 2010). Una revisión reciente sobre intervenciones psicosociales familiares concluyó que las intervenciones conductuales con un enfoque familiar, integradas en el tratamiento del consumo de sustancias, pueden tener un efecto beneficioso sobre el funcionamiento familiar y reducir los conflictos (McGovern et al., 2021).

Intervenciones de base familiar en el contexto sueco

En el contexto sueco han faltado intervenciones centradas en la familia y evaluadas científicamente, dirigidas a familias en las que uno o ambos progenitores tienen un TCS (Socialstyrelsen [Dirección Nacional de Salud y Bienestar], 2009), y pocas intervenciones se centran en la comunicación con hijas e hijos sobre el TCS parental (Pihkala et al., 2017). Esto podría deberse a la falta de atención que se ha prestado hasta ahora a los miembros de la familia por derecho propio, a que los servicios sociales están organizados en unidades distintas dirigidas a personas adultas con adicción o a la infancia, y a la sensación de falta de competencias de profesionales del trabajo social para trabajar con la infancia o con personas adultas que consumen sustancias (Huebner et al., 2017; Velleman & Templeton, 2007).

En 2014 se puso en marcha, en un municipio sueco de tamaño medio-grande, un proyecto de investigación participativa que incluía a familias con abuso de sustancias (hijos, hijas y progenitores) y al personal de bienestar social que intervenía en su atención. En la primera fase del proyecto, entrevistas y círculos de investigación dieron lugar a recomendaciones sobre lo que una intervención familiar debía incluir para reforzar los factores de protección y mitigar los factores de riesgo (Alexandersson & Näsman, 2015). Los aspectos identificados como más importantes fueron proporcionar a la infancia información adecuada sobre el abuso de sustancias de sus progenitores y darle la posibilidad de plantear preguntas y obtener respuestas (Alexandersson & Näsman, 2015).

Otros aspectos importantes identificados fueron la necesidad de niñas y niños de expresar sus preocupaciones y experiencias, y el fortalecimiento de la capacidad de la familia para comunicarse sobre los problemas. Además, se destacó la importancia de la ayuda y el apoyo a madres y padres, tanto en relación con sus propios problemas de abuso de sustancias o los de su pareja como con la crianza. A partir de estos aspectos, un equipo de profesionales del trabajo social creó el modelo Sofia.

El modelo Sofia

El modelo Sofia es un modelo de cooperación entre profesionales del trabajo social de protección a la infancia y profesionales del trabajo social que atienden a personas con TCS. Su población destinataria son las familias con hijos o hijas de 0 a 12 años en las que uno o más progenitores tienen un TCS. El modelo Sofia pretende poner de relieve la situación de la infancia en la familia, prestar atención a sus necesidades y ayudar a las familias a comunicarse sobre las cuestiones relacionadas con los problemas de consumo de sustancias. La intención es que ello motive a madres y padres a buscar más ayuda, por ejemplo, tratamiento para el trastorno por consumo de sustancias, apoyo familiar o apoyo específico para sus hijos e hijas. Para reducir el riesgo de consecuencias secundarias negativas, el modelo Sofia pretende apoyar a toda la familia y, con ello, reducir los factores de riesgo en la familia y reforzar los factores de protección en torno a la niña o el niño.

El modelo consta de cinco reuniones (Brosjö, 2019).

(Figura 1).

Figura 1. Reuniones del modelo Sofia.
Figura. Figura 1. Reuniones del modelo Sofia.

Comienza con una sesión de planificación para las y los profesionales del trabajo social y una persona coordinadora del equipo del modelo Sofia. A continuación, toda la familia participa en tres reuniones familiares, y a niñas y niños se les ofrecen dos sesiones individuales adicionales con una persona del trabajo social de protección a la infancia, otra de la unidad de adicciones y la persona coordinadora. Durante las reuniones familiares se proporciona información sobre el trastorno de la figura parental y sobre el apoyo disponible para la figura parental con TCS, para la otra figura parental y para hijas e hijos. Las sesiones individuales con la niña o el niño tienen por objeto informarle sobre la adicción, y se le da la oportunidad de expresar sus experiencias y necesidades.

El modelo Sofia se probó como experiencia piloto en un municipio sueco de tamaño medio-grande entre 2018 y 2021. El pilotaje se llevó a cabo en el contexto del entorno clínico, con sus oportunidades y sus deficiencias en cuanto, por ejemplo, a la fidelidad al modelo. El propio municipio hizo el seguimiento del pilotaje y, a mitad de camino, en 2019, se elaboró un informe. Este informe se centró en la implementación del modelo, incluidos, por ejemplo, el número de familias alcanzadas, la información y comunicación sobre el modelo a otros servicios y el desarrollo de procedimientos para que las unidades de los servicios sociales trabajaran conjuntamente (Andersson, 2019). Sin embargo, hacía falta comprender con más profundidad las experiencias de las familias con el modelo Sofia, así como sus implicaciones en materia de costes. Así pues, el presente estudio se propuso explorar las experiencias de madres y padres con el modelo Sofia y su percepción del modelo en cuanto a responder a las necesidades de la infancia y mejorar la comunicación familiar sobre los problemas de consumo de sustancias. Además, el estudio se propuso evaluar el coste de poner en marcha y desarrollar la intervención, así como el uso de recursos de progenitores e hijos e hijas en comparación con una población de referencia.

Método

Diseño, participantes y cuestiones éticas

El estudio consta de una parte cualitativa, que comprende entrevistas a madres y padres, y de una evaluación de costes, que comprende estimaciones de los costes de la intervención y del uso de recursos en familias con abuso de sustancias.

Parte cualitativa: entrevistas a madres y padres

Se utilizó una metodología cualitativa en la que se entrevistó a progenitores que habían participado en el modelo Sofia. Se entrevistó tanto a figuras parentales con TCS como a las otras figuras parentales. Las personas participantes podían ser parejas o exparejas, ya que se invitó a todas las personas participantes en el modelo Sofia. En una entrevista se indicó que la persona participante sabía que su pareja también participaría.

Participantes

Se entrevistó en total a 14 progenitores: 10 mujeres y cuatro hombres. Según sus propias descripciones, siete tenían o habían tenido un TCS y siete eran la otra figura parental de un progenitor con TCS. Sus hijos e hijas tenían entre 4 y 18 años. Se utilizan tres términos para designar a las personas entrevistadas: figura parental con TCS, otra figura parental y progenitores, este último para referirse a ambos grupos. Además, el término familia se utiliza para designar conjuntamente a progenitores e hijos e hijas.

Reclutamiento

Todas las madres y padres que habían participado en el modelo Sofia entre 2019 y 2020 recibieron una carta informativa sobre el estudio. La persona responsable del proyecto piloto facilitó al equipo investigador (AF, KF) una lista de quienes habían dado su consentimiento para participar en el estudio. A continuación, la persona encargada de las entrevistas contactó con ellos para darles más información sobre el estudio y concertar una entrevista.

Diseño de la guía de entrevista

Investigadoras con experiencia en métodos cualitativos elaboraron una guía de entrevista semiestructurada, que se revisó en colaboración con la persona responsable del proyecto piloto. Se combinaron preguntas generales abiertas con preguntas de profundización. La guía de entrevista se centró en tres áreas distintas: la percepción del modelo Sofia por parte de la figura parental; si percibía que la niña o el niño había participado y recibido apoyo; y su percepción de la capacidad de la familia para comunicarse sobre el problema de adicción tras haber participado en el modelo Sofia.

Procedimiento de las entrevistas

Las entrevistas semiestructuradas las realizó una persona entrevistadora, profesional del trabajo social con experiencia y sin contacto previo con las familias, que recibió una breve formación de una de las autoras (KF) antes de las entrevistas. Las entrevistas se realizaron por teléfono y se grabaron en audio. Otra autora (AF) escuchó las primeras grabaciones y dio retroalimentación a la persona entrevistadora. Todas las entrevistas tuvieron lugar entre marzo y mayo de 2021.

Declaración ética

La parte cualitativa del estudio fue aprobada por la autoridad sueca de revisión ética, Dnr 2020-07251. La carta informativa enviada a madres y padres contenía información sobre su posible participación en el estudio, sobre el carácter voluntario de la participación, sobre la posibilidad de interrumpir la entrevista en cualquier momento y sobre el hecho de que la entrevista se grabaría. Los pronombres y las fechas de las citas presentadas en la sección de resultados se han modificado para proteger la identidad de las personas entrevistadas.

Análisis cualitativo

Las entrevistas grabadas se transcribieron y seudonimizaron, y se excluyó la información que pudiera identificar a las personas entrevistadas. Las transcripciones se analizaron mediante análisis cualitativo de contenido con un enfoque inductivo (Elo & Kyngäs, 2008; Lindgren et al., 2020). Las entrevistas grabadas se escucharon repetidamente, se transcribieron y se analizaron de forma inductiva mediante análisis cualitativo de contenido (Lindgren et al., 2020). Las entrevistas transcritas se segmentaron en unidades de significado. Estas se clasificaron de forma inductiva y se organizaron sucesivamente en códigos, categorías y temas, en función de sus diferencias y similitudes. Todas las fases del análisis se realizaron en colaboración entre las autoras (AF, KF) y se repitieron hasta que ambas coincidieron en que las categorías y los temas reflejaban correctamente los relatos de las personas participantes. El análisis se realizó a partir de las transcripciones en sueco. Los temas y las citas se tradujeron al inglés durante la redacción del artículo.

El material se analizó entre mayo y junio de 2021, centrándose en la infancia, los progenitores y las familias. Se identificaron unidades de significado en el material transcrito, que luego se codificaron. Los códigos se dividieron en subcategorías, que se fusionaron en categorías. Todas las fases del análisis se realizaron en colaboración entre las autoras y se repitieron hasta alcanzar un acuerdo sobre si las categorías reflejaban correctamente las descripciones de madres y padres.

Costes de la intervención y uso de recursos. Participantes

Para estimar los costes de la intervención y los recursos consumidos se incluyó un total de 40 familias que recibieron el modelo Sofia, con 86 hijos e hijas y 76 progenitores. Además, se incluyeron 30 familias, con un total de 51 hijos e hijas y 59 progenitores, como población de referencia para estimar el uso de recursos de las familias que cumplían los requisitos del modelo Sofia pero no fueron derivadas a la intervención. Los servicios sociales no invitaron a esta población de referencia a participar en la intervención por diversos motivos, entre ellos litigios sobre la custodia y violencia en las familias. Según los servicios sociales, cinco de estas 30 familias de referencia recibieron servicios similares a los que ofrece el modelo Sofia.

Reclutamiento

Se incluyeron todas las familias que, entre 2018 y 2021, cumplían los requisitos de los servicios sociales para recibir el modelo Sofia.

Diseño de la estimación de los costes de la intervención

Para estimar los costes de la intervención se utilizó un enfoque descendente (top-down), en el que las partidas de coste se identificaron a partir de la información del seguimiento financiero del proyecto (Drummond, 2015). Estas partidas incluían el tiempo dedicado por las personas responsables del proyecto, el local, los materiales, así como la formación y la supervisión de profesionales del trabajo social. El seguimiento financiero incluía también la monetización de las partidas de coste. Todos los costes salariales incluyen las cotizaciones sociales y la paga de vacaciones abonadas por el empleador. El horizonte temporal fue todo el periodo de implementación, de septiembre de 2018 a junio de 2021, es decir, 2 años y 8 meses. La perspectiva de costes fue la de los servicios sociales.

Diseño de la estimación del uso de recursos

Se empleó un enfoque ascendente (bottom-up), en el que se utilizaron datos individuales para estimar el uso de recursos (Drummond, 2015). El uso de recursos se estimó para la atención prestada por los servicios sociales, incluido el tratamiento relacionado con el abuso de alcohol. Se estimó para las familias que cumplían los requisitos del modelo Sofia durante los 2 años y 8 meses de implementación. Las familias se incorporaron en distintos momentos, por lo que el periodo para el que se estimó el uso de recursos varió de una familia a otra. La información sobre el tipo de servicio, la cantidad utilizada (número de horas por semana y fechas) y cualquier información adicional se obtuvo de los expedientes de los servicios sociales. Los servicios sociales estimaron los costes medios por hora, día o semana de cada tipo de servicio utilizado. Estos costes unitarios medios se multiplicaron después por la cantidad utilizada por cada persona. Todos los costes salariales incluyen las cotizaciones sociales y la paga de vacaciones abonadas por el empleador.

Declaración ética

La evaluación de los costes y del uso de recursos fue aprobada por la autoridad sueca de revisión ética, Dnr 2020-07251. No fue necesario el consentimiento de las personas participantes, ya que los datos recogidos de forma habitual por los servicios sociales estaban anonimizados.

Análisis cuantitativo

Se realizó un análisis descriptivo que ilustra el coste del modelo Sofia para 40 familias y los recursos utilizados en los servicios sociales por progenitores e hijos e hijas que cumplían los requisitos del modelo Sofia, incluidas las 40 familias que lo recibieron y las 30 familias que sirven de población de referencia. Los costes se presentan por familia, por tipo de recurso utilizado y por grupo (hijos e hijas / progenitores). Todos los costes se estiman en coronas suecas (SEK) y se convierten a euros (€) de 2021 utilizando una paridad de poder adquisitivo de 9.95 SEK por €.

Resultados

Parte cualitativa: entrevistas a madres y padres

Las personas entrevistadas hablaron de cómo entraron en contacto con el modelo Sofia, de cómo lo percibieron, de la participación de sus hijos e hijas y de cómo se comunicaba la familia sobre la adicción. Del análisis cualitativo surgieron seis categorías: (1) El camino hacia el modelo Sofia, (2) El modelo Sofia: ¿qué es eso?, (3) El modelo Sofia para nosotros, (4) Apoyo parental: para las necesidades de la niña o el niño, (5) La infancia en el modelo Sofia y (6) La infancia mantenida a oscuras. Las categorías se presentan con citas ilustrativas de las entrevistas.

El camino hacia el modelo Sofia

En la mayoría de los casos, las familias contaron que habían llegado al modelo Sofia a raíz de notificaciones de riesgo dirigidas a los servicios sociales. En muchos casos hicieron falta varias notificaciones antes de que la familia recibiera ayuda. Tanto en familias convivientes como separadas, la otra figura parental había presentado notificaciones a los servicios sociales. «Hice una notificación sobre cómo está mi hija con su padre. Bueno, en realidad son dos, hemos ido dos veces a los servicios sociales. Pero esa es la última vez. La vez anterior, fue la policía la que hizo la notificación» (Otra figura parental 3, madre).

Según madres y padres, las notificaciones las hacían con mayor frecuencia los servicios sanitarios, principalmente el personal de urgencias, tras una intoxicación o un intento de suicidio de una figura parental. En varios de estos casos, fueron los propios hijos e hijas quienes llamaron a la ambulancia o se pusieron en contacto con la otra figura parental para resolver la situación de urgencia.

Cómo entramos en contacto con Sofia. Terminamos la investigación y, apenas una semana después, hubo un incidente en casa del padre de los niños y tuve que llamar a la policía… Y fueron los niños los que me avisaron para que fuera a ayudarlos (Otra figura parental 6, madre).

Varias familias mencionaron que habían recibido un amplio apoyo de los servicios sociales antes de participar en el modelo Sofia. Algunas figuras parentales con TCS describieron un consumo de sustancias prolongado y un contacto también prolongado con unidades de tratamiento de los TCS, ya fuera a través de los servicios sociales o de opciones privadas. En estos contactos con el tratamiento de la adicción no se describe ningún apoyo para la niña o el niño ni para la otra figura parental.

«Soy alcohólica e hice dos intentos de suicidio el año pasado. El hospital se puso en contacto con los servicios sociales, pero yo ya tenía una persona de referencia antes de intentar suicidarme, y luego los niños tuvieron la suya.»

¿Qué tipo de apoyo había recibido hasta entonces, antes de Sofia?

«Tenía sesiones con un terapeuta de alcohol y drogas dos veces por semana. Pero eso no bastaba, así que conseguí una persona de referencia e iba a empezar un tratamiento ambulatorio. No había nada para los niños. Eso llegó más tarde» (Figura parental con TCS 8, madre).

Algunas personas describieron también un apoyo prolongado de los servicios sociales en cuestiones de crianza o de pareja. Sin embargo, en esos contactos de apoyo nunca se habló de los problemas de consumo de sustancias. Hasta que no se presentó una notificación de riesgo, estas madres y padres no entraron en contacto con la unidad de adicciones y con el modelo Sofia.

Algunas otras figuras parentales contaron que los problemas de consumo tardaron en descubrirse. Una de las razones era que la figura parental con TCS no encajaba en el estereotipo de una persona con un problema de adicción. Otra razón era que la adicción fuera menos habitual: por ejemplo, una figura parental tenía una conducta sexual adictiva y los servicios sociales no la reconocieron como adicción.

El modelo Sofia: ¿qué es eso?

Muchas familias recibieron numerosas intervenciones de los servicios sociales, a menudo durante largos periodos, y al describirlas rara vez nombraban intervenciones concretas. Todos los contactos, apoyos e intervenciones se agrupaban bajo la etiqueta «soc» [abreviatura de servicios sociales], y madres y padres no parecían interesados en distinguir entre las distintas intervenciones o modelos de trabajo. «La verdad es que no me acuerdo, en nuestro caso ha habido un número increíble de reuniones con soc, y seguramente también se han llamado de maneras distintas, para personas distintas» (Otra figura parental 14, madre).

Otras personas no reconocían en absoluto haber participado en el modelo Sofia. «Pero ¿figuramos, figuro yo registrada como que de alguna manera he formado parte de este modelo Sofia?» (Otra figura parental 3, madre).

Varias personas explicaron que no conocían bien el modelo porque estaban fuera, en tratamiento por su adicción, cuando su familia empezó en el modelo Sofia. Otras figuras parentales con TCS atribuyeron su escaso conocimiento al hecho de no vivir con su hijo o hija. Esto se aplicaba tanto a familias en las que la niña o el niño estaba en acogimiento familiar como a aquellas en las que vivía con la otra figura parental.

Algunas personas asociaban el modelo Sofia con la notificación de riesgo a los servicios sociales. Cuando estas notificaciones habían desembocado en un acogimiento familiar, ello afectaba a la percepción del modelo Sofia. Estas madres y padres contaron que el modelo Sofia había tenido como consecuencia que sus hijos e hijas pasaran a acogimiento familiar o que su propia adicción se agravara. «Pero no hizo que nada mejorara, después de eso se llevaron a mis hijos, así que yo no diría que sí» (Otra figura parental 9, madre).

El modelo Sofia para nosotros

Las familias describieron una gran variación en el número de reuniones del modelo Sofia y en su contenido. Pocas personas contaron haber recibido el modelo completo. La mayoría había asistido a entre una y tres reuniones. En estas reuniones participaban la otra figura parental, una persona del trabajo social de la unidad de adicciones, otra del trabajo social de protección a la infancia y otra del modelo Sofia. Estas reuniones se describieron como una oportunidad para hablar de la adicción, algo que se valoró.

Y eso fue un poco lo que me pareció, justo eso de facilitar la conversación, que todo el mundo pueda opinar… que puedes decir todo lo que quieres y necesitas y sientes y piensas, que no hay nadie que dirija la conversación, ni que la encauce. Eso me pareció bien (Figura parental con TCS 13, padre).

Muchas personas contaron que, antes de las reuniones del modelo Sofia, les preocupaba que se culpara a la figura parental con TCS. Esta preocupación resultó infundada, ya que la experiencia fue que se trató a la figura parental con TCS con respeto y sin vergüenza ni culpa, lo cual fue positivo. Las otras figuras parentales también dijeron que el respeto hacia la figura parental con TCS era beneficioso para sus hijos e hijas.

Madres y padres contaron que la primera reunión contenía mucha información, lo que algunas personas vivieron como positivo y otras como negativo. «No me acuerdo, bueno, era mucha información con todo lo que repasaron» (Figura parental con TCS 7, madre).

Las reuniones se describieron como centradas en la figura parental con TCS y en las futuras intervenciones para la adicción. Según las otras figuras parentales, conocer de cerca estas intervenciones y cuidados resultaba beneficioso. En algunos casos, la otra figura parental no sabía nada del problema de adicción. En esos casos, hacía falta más información sobre el TCS y sobre cómo puede manifestarse.

Otras situaciones vividas como difíciles eran aquellas en las que los problemas de adicción se referían a cuestiones distintas del alcohol o las drogas. Madres y padres contaron que a las y los profesionales del trabajo social parecían faltarles conocimientos sobre otras formas de adicción, lo que les llevaba a minimizar el impacto de la adicción en la infancia y en la capacidad parental. Esto tuvo un efecto muy negativo, incluso perjudicial, para la otra figura parental y para sus hijos e hijas. «Ellos [el personal del trabajo social] no sabían cómo funcionan los adictos, lo falsos que son y, y… Sí… [suspiro] Él, él puede llevar una vida profesional de éxito» (Otra figura parental 14, madre).

Según madres y padres, el calendario del modelo Sofia variaba. Algunas personas contaron que fue un contacto breve y que a veces el modelo Sofia se vivió como apresurado. Como consecuencia, no tenían tiempo de hablar en las reuniones de lo que necesitaban, ni progenitores ni hijos e hijas tenían tiempo de participar en las intervenciones previstas fuera del modelo antes de la última reunión del modelo Sofia. Por otro lado, algunas personas percibieron que el modelo ofrecía a la familia un apoyo continuo.

Apoyo parental: para las necesidades de la niña o el niño

En las familias en las que la otra figura parental convivía con la figura parental con TCS o compartía con ella la custodia, la otra figura parental expresó la necesidad de recibir apoyo propio en su función parental. Esta necesidad se describía en parte en relación con sus propios sentimientos hacia la figura parental con TCS y en parte con la dificultad de ejercer la coparentalidad con alguien que estaba abusando activamente del alcohol o las drogas. «Siento que necesitamos herramientas para… poder… gestionar nuestra crianza» (Otra figura parental 2, madre).

Las otras figuras parentales percibían que, en las reuniones del modelo Sofia, el foco estaba en la figura parental con TCS y que a ellas se les prestaba mucha menos atención. La experiencia general fue que, en las reuniones, se desatendían sus necesidades y su papel como progenitores. «La verdad es que no sé qué hacía yo en esas reuniones, porque no hablaban de mí, o sea. ¿O sí? [se ríe un poco] Yo estaba allí, pero no se trataba de mí» (Otra figura parental 9, madre).

Las otras figuras parentales contaron que habrían deseado más apoyo y ayuda dentro del modelo Sofia, y que el apoyo se hubiera mantenido durante más tiempo. Incluso quienes afirman haber recibido mucho apoyo y ayuda a través del modelo Sofia subrayaron que quizá habría hecho falta aún más apoyo, porque la situación era muy difícil y habían estado sometidos a una fuerte presión. «La verdad es que yo también estaba completamente paralizada» (Figura parental con TCS 7, madre).

La infancia en el modelo Sofia

Pocas personas supieron responder con claridad a la pregunta de si sus hijos e hijas habían asistido a reuniones del modelo Sofia. La mayoría contó que no habían participado, mientras que otras no estaban seguras de si lo habían hecho. Ninguna niña ni ningún niño parece haber tenido su propia reunión individual dentro del modelo Sofia.

Según madres y padres, las niñas y los niños más pequeños no habían participado en absoluto en el modelo Sofia. No asistieron a las reuniones, las personas adultas no hablaron de sus necesidades y, debido a su edad, no recibieron ningún otro apoyo ni intervención de los servicios sociales. Y ello a pesar de que estaban expuestos a separaciones repentinas de la figura parental con TCS, cuando esta era hospitalizada, detenida o tenía que marcharse para recibir tratamiento por su adicción. «Se consideró que mi hija era demasiado pequeña, porque entonces solo tenía cuatro años» (Otra figura parental 3, madre).

Por otra parte, hubo descripciones de cómo las necesidades de las hijas e hijos mayores surgieron en relación con las reuniones del modelo Sofia. Las reuniones habían aportado información sobre las intervenciones disponibles para ellos. Sin embargo, no hubo descripciones de cómo se proporcionó esta información durante las reuniones, ni de si se dio a las madres y los padres o a sus propios hijos e hijas.

Una figura parental con TCS subrayó la importancia del carácter voluntario de la participación de la infancia en el modelo Sofia y sostuvo que se había dejado que los intereses y la voluntad de la niña o el niño guiaran su participación. La mayoría de las personas contaron también que sus hijos e hijas no querían ir a más reuniones ni conocer a más gente, y que expresaban que «no querían hablar con nadie» (Figura parental con TCS 11, madre). Esto se refería a la investigación de los servicios sociales y a las reuniones del modelo Sofia. «No quieren ir allí [se ríe]. Les parece aburrido estar allí, pero yo, yo creo que ha estado bien que hayan ido y hayan hablado, y que hayan tenido la oportunidad de decir lo que quieren» (Figura parental con TCS 8, madre).

Madres y padres describieron las reuniones en las que sí participaron sus hijos e hijas como poco adaptadas a la infancia, y dijeron que estos se volvían pasivos en las conversaciones. Según madres y padres, las experiencias de la infancia en las reuniones iban desde el aburrimiento hasta, en algunos casos, vivencias muy negativas y dañinas. En este último caso, se obligó a niñas y niños a describir la adicción de su figura parental y a hablar de ella delante de esa misma figura parental. Se les obligó tanto a hablar como a permanecer en la reunión, aunque se les había prometido que podrían callar y salir de la reunión si así lo deseaban. El modelo Sofia aumentó el estrés y la ansiedad de estos niños y niñas, que rechazaron cualquier otro contacto con los servicios sociales. «La reunión que tuvimos con el modelo Sofia. Fue terrible, de verdad me pareció, me pareció, fue terrible lo que tuvieron que soportar los niños allí, que fue, fue tan despiadado con su dolor y su angustia» (Otra figura parental 14, madre).

Otro aspecto de la infancia en el modelo Sofia, descrito por las otras figuras parentales, era la dificultad de las figuras parentales con TCS para adoptar la perspectiva de sus hijos e hijas. No bastaba con que la persona del trabajo social de protección a la infancia intentara llegar a la figura parental, ayudándola a adoptar la perspectiva de sus hijos e hijas.

Me parecía que el padre no entendía del todo las consecuencias que sus actos podían haber tenido, y que de hecho tuvieron. Me habría gustado un poco más de apoyo de las trabajadoras sociales en eso. Me pareció que la trabajadora social de menores intentaba llegar a él. Pero quizá no lo consiguió del todo. La trabajadora social de la unidad de adicciones, no sé, me pareció que ella llegaba mejor a él con lo que decía (Otra figura parental 6, madre).

La infancia mantenida a oscuras

En las entrevistas, tras responder a las preguntas sobre el modelo Sofia, se preguntó a madres y padres si podían hablar con sus hijos e hijas sobre el TCS. Pocas personas contaron que hablaran con ellos del TCS. Solo una madre dijo que siempre había sido abierta con sus hijos sobre su adicción. Contó que les dijo que era alcohólica cuando buscó ayuda para la adicción. «Se lo dije en otoño, hace dos años, cuando empecé, cuando empezó todo eso de que me ayudaran con… el alcoholismo, o sea.» (Figura parental con TCS 8, madre).

En las demás entrevistas surgió un panorama más variado. Por ejemplo, algunas otras figuras parentales intentaban proteger a sus hijos e hijas no hablándoles de la adicción ni de la situación en casa. El contacto con el modelo Sofia les hizo comprender que era útil e importante para la infancia que la figura parental pudiera hablar de la adicción y de los aspectos y experiencias relacionados con ella, incluso los difíciles.

Y entonces yo intentaba como recoger detrás de él, y mantener la fachada ante los niños, y… Para que no se enteraran de nada, así que creo que ese comportamiento se me ha quedado, en mi propio comportamiento desde entonces, que no he hablado con ellos, ni con el mayor (Figura parental con TCS 11, madre).

De las relativamente pocas personas que contaron que hablaban con sus hijos e hijas sobre el problema de adicción, algunas dijeron que hablaban más después de haber participado en el modelo Sofia o después de recibir apoyo de las unidades de familia de los servicios sociales. Figuras parentales con TCS contaron que recibieron apoyo sobre cómo hablar con sus hijos e hijas de los peligros del alcohol y las drogas y de cómo pueden comportarse las personas intoxicadas. Un padre expresó que «la trabajadora social me dijo lo que tenía que decirle [al niño]» (Figura parental con TCS 5, padre).

Sin embargo, la mayoría de las personas contaron que no tomaban por sí mismas la iniciativa de hablar con sus hijos e hijas sobre el abuso. También describieron como un reto escuchar a sus hijos e hijas y hablar con ellos sobre los trastornos por consumo de sus progenitores, sobre el bienestar de progenitores e hijos, sobre la violencia y otras situaciones potencialmente traumáticas. Más bien esperaban que fueran sus hijos e hijas quienes preguntaran si lo necesitaban. Sin embargo, a juzgar por lo que contaron, parece que pocos niños y niñas hacían preguntas.

Varias personas expresaron que les resultaba especialmente difícil hablar con sus hijos e hijas más pequeños, porque no sabían cómo puede reaccionar la primera infancia ante la adicción de un progenitor. También expresaron el deseo de entender mejor las señales de que sus hijos e hijas necesitaban apoyo y ayuda. Varias personas querían más apoyo en este ámbito dentro del marco del modelo Sofia.

Costes de la intervención y uso de recursos

La tabla 1 muestra la estimación del coste del modelo Sofia a lo largo de 2 años y 8 meses. En total, 40 familias participaron en el modelo Sofia. El mayor coste correspondió a las personas responsables del proyecto. En total, ofrecer la intervención a 40 familias costó €350,799, lo que supuso una media de €8,770 por familia.

Tabla 1 — Coste de la implementación del modelo Sofia durante 2 años y 8 meses en el municipio de Uppsala (Suecia). Costes expresados en euros (€) de 2021.

  • Costes de formación
  • Salarios del personal durante la formación. 5,327
  • Gastos de desplazamiento. 302
  • Ejecución
  • Responsable del proyecto (salario). 259,725
  • Personal de los servicios sociales. 12,373
  • Alquiler del local. 3,015
  • Materiales, etc. 2,010
  • Supervisión. 16,685
  • Costes del empleador y gastos generales. 48,146
  • Otros costes. 3,216
  • Costes totales. 350,799
  • Por familia (n = 40). 8,770

Nota: Las partidas de coste proceden del seguimiento financiero de los servicios sociales.

La tabla 2 muestra los costes unitarios de todos los recursos utilizados por las familias que recibieron apoyo de los servicios sociales, mientras que la tabla 3 indica la cantidad de recursos utilizados y el coste final de todos los recursos utilizados por las familias del modelo Sofia y por la población de referencia. Como muestra la tabla 3, tanto progenitores como menores consumieron más recursos en el modelo Sofia que en el grupo de referencia. Esto se observa tanto en la frecuencia de consumo como en los costes totales. El principal factor de coste, tanto para la infancia como para sus progenitores, estuvo relacionado con el uso de distintos tipos de acogimiento familiar o de centros residenciales. En el modelo Sofia, alrededor del 13% de las niñas y los niños fueron acogidos en familias de acogida, mientras que la frecuencia correspondiente en el grupo de referencia fue del 10%. Casi el 18% de las personas adultas del modelo Sofia habían recibido atención en centros residenciales, frente al 5% en el grupo de referencia. En el caso de la infancia, se observaron costes menores en los servicios relacionados con el trastorno por consumo de alcohol de su progenitor, como un apoyo grupal específico que recibió aproximadamente el 5% de la infancia del modelo Sofia y el 1% en el grupo de referencia. El tratamiento del TCS prestado por los servicios sociales en los últimos 2 años y 8 meses fue más bien poco frecuente entre los progenitores. Alrededor del 28% de las familias recibió tratamiento y apoyo dirigidos a la familia en el modelo Sofia, y el 17% en el grupo de referencia. No se prestó ningún apoyo individual dirigido a la otra figura parental. Por término medio, el coste de todos los tipos de uso de recursos por familia se estimó en €22,960 en el modelo Sofia y en €18,855 en el grupo de referencia.

Tabla 2 — Costes unitarios de los distintos tipos de atención prestados por los servicios sociales. Costes expresados en euros (€) de 2021.

  • Tratamiento
  • Tratamiento familiar. 22
  • Apoyo grupal para menores (p. ej., Trappan). 11
  • Terapeuta de alcohol y drogas para personas adultas (tratamiento de 12 pasos). 66
  • Apoyo general de los servicios sociales. 4
  • Dispositivo móvil de seguimiento del consumo de alcohol (coste mensual). 265
  • Otros tipos de tratamiento. 26
  • Atención domiciliaria / vivienda asistida
  • Acogimiento familiar a tiempo parcial. 18
  • Ayuda a domicilio. 19
  • Acogimiento familiar (menores). 132
  • Vivienda asistida para personas adultas (fuera de Uppsala). 122
  • Centro residencial para personas adultas (fuera de Uppsala). 202
  • Vivienda asistida para personas adultas en Uppsala. 144
  • Centro residencial para personas adultas en Uppsala. 193
  • Otros tipos de atención domiciliaria / vivienda asistida. 265

Coste unitario medioa por tipo de atención. aSe trata de un coste medio por día para el conjunto del periodo de tratamiento o atención (salvo indicación en contrario).

Tabla 3 — Uso de recursos y costes asociados de las familias que recibieron intervenciones de los servicios sociales durante un periodo de 2 años y 8 meses. Costes expresados en euros (€) de 2021.

  • Menores (modelo Sofia N = 86; población de referencia N = 51)
  • Acogimiento familiar. Modelo Sofia: 11 (12.8%), 488,898; población de referencia: 5 (9.8%), 339,773
  • Otros tipos de atención domiciliaria / vivienda asistida. Modelo Sofia: 3 (3.5%), 1,625; población de referencia: —, —
  • Acogimiento familiar a tiempo parcial. Modelo Sofia: —, —; población de referencia: 1 (2.0%), 3,528
  • Persona de contacto. Modelo Sofia: 1 (1.2%), 6,335; población de referencia: 1 (2.0%), 862
  • Apoyo general de los servicios sociales. Modelo Sofia: 30 (—), 10,819; población de referencia: 15 (—), 6,611
  • Apoyo grupal para menores (p. ej., Trappan). Modelo Sofia: 4 (4.7%), 13,157; población de referencia: 1 (2.0%), 1,303
  • Total menores. Modelo Sofia: 520,876; población de referencia: 352,077
  • Progenitores (modelo Sofia N = 76; población de referencia N = 59)
  • Vivienda asistida. Modelo Sofia: 5 (6.6%), 61,829; población de referencia: 4 (6.8%), 75,935
  • Ayuda a domicilio. Modelo Sofia: 1 (1.3%), 1,785; población de referencia: —, —
  • Centro residencial. Modelo Sofia: 13 (17.7%), 141,357; población de referencia: 3 (5.1%), 79,758
  • Otros tipos de atención domiciliaria / vivienda asistida. Modelo Sofia: —, —; población de referencia: 2 (3.4%), 10,514
  • Apoyo general de los servicios sociales. Modelo Sofia: 9 (-), 5,041; población de referencia: 6 (—), 3,822
  • Terapia de alcohol y drogas para personas adultas (tratamiento de 12 pasos). Modelo Sofia: 5 (6.6%), 54,373; población de referencia: 1 (1.7%), 3,512
  • Otros tipos de tratamiento y ayuda psicológicos. Modelo Sofia: 7 (—), 96,824; población de referencia: 7 (—), 27,073
  • Dispositivo móvil de seguimiento del consumo de alcohol. Modelo Sofia: 3 (3.9%), 7,020; población de referencia: —, —
  • Total progenitores. Modelo Sofia: 368,358; población de referencia: 200,615
  • Familias (n = 40)
  • Tratamiento familiara. Modelo Sofia: 11 (27.5%), 29,162; población de referencia: 5 (16.7%), 3,721
  • Total general. Modelo Sofia: 918,396; población de referencia: 565,640
  • Coste medio por familia (n = 40). Modelo Sofia: 22,960; población de referencia: 18,855

Cada fila: número de personas (frecuencia), coste total. aEstimado una sola vez por familia.

Discusión

En este estudio se entrevistó a 14 progenitores sobre cómo vivieron el modelo Sofia y sobre su percepción del modelo en cuanto a responder a las necesidades de la infancia y mejorar la comunicación familiar sobre los problemas de consumo de sustancias. Comprender las experiencias de madres y padres es importante, porque proporciona una base para saber si la intervención les resulta aceptable. Se evaluaron los costes de la intervención y el uso de recursos de las familias, comparando las 40 familias que recibieron el modelo Sofia con una población de referencia de 30 familias. Los resultados se discutirán en relación con los objetivos del modelo Sofia y con la investigación previa en este ámbito.

Un camino accidentado hacia una intervención temprana centrada en la familia

La experiencia general de madres y padres con el modelo Sofia fue que el camino hasta el modelo había sido largo y estaba lleno de acontecimientos muy estresantes, sobre todo para sus hijos e hijas. La infancia se había visto afectada negativamente por los problemas de consumo de sustancias en la familia, tanto en su bienestar como en su relación con sus progenitores. Es bien sabido que niñas y niños de familias en las que uno o ambos progenitores tienen un TCS corren un mayor riesgo de maltrato y de problemas de salud mental (Finger et al., 2010; Laslett et al., 2012), y nuestros resultados concuerdan con estas conclusiones. Además, las entrevistas contenían también descripciones de acontecimientos potencialmente traumáticos para la niña o el niño en situaciones en las que la figura parental estaba intoxicada. La exposición a la intoxicación parental se ha relacionado con consecuencias adversas para la salud y con un consumo temprano de alcohol en la infancia (Haugland et al., 2020; Kerr et al., 2012).

Lo accidentado del camino hacia la intervención de base familiar se evidenció también en las descripciones de madres y padres sobre cómo habían hecho falta múltiples notificaciones de riesgo a los servicios sociales antes de que se ofreciera a la familia el modelo Sofia. Y ello a pesar de que las figuras parentales con TCS podían haber tenido un largo contacto con los servicios de tratamiento de adicciones. Se trata de un motivo de grave preocupación, ya que en Suecia el personal sanitario tiene la obligación legal de tener en cuenta las necesidades de la infancia, de acuerdo con la Ley sueca de salud y asistencia sanitaria (SFS 2017:30). Así pues, toda persona profesional que trabaje con personas adultas con adicción debe tener en cuenta que puede haber menores a su cargo y tiene la obligación a informar a los servicios sociales si sospecha maltrato infantil. En este sentido, el modelo Sofia no consigue ofrecer a estas familias un apoyo y una intervención tempranos centrados en la familia. Varios estudios han puesto de relieve la importancia de las intervenciones preventivas y tempranas para la infancia en familias con TCS parental (Bröning et al., 2019; Cuijpers, 2005; Velleman & Templeton, 2016). Por tanto, es necesario investigar cómo deberían derivarse las familias a una intervención como el modelo Sofia, examinar los requisitos y obstáculos organizativos y trabajar de forma colaborativa para superarlos. Es bien sabido que a las personas con un consumo problemático de alcohol o con TCS les resulta difícil utilizar los sistemas tradicionales de atención, sobre todo cuando se trata de la crianza. Por eso el personal de los tratamientos del consumo de sustancias debe prestar una atención especial a estas personas adultas (Neger & Prinz, 2015; Niccols & Sword, 2005).

Un lugar para hablar de la adicción

Otra experiencia general importante del modelo Sofia fue que madres y padres valoraron la oportunidad de hablar de la adicción junto con profesionales de la unidad de adicciones, de la unidad de protección a la infancia y la persona coordinadora del modelo Sofia. Estudios previos han examinado la importancia de avanzar hacia una práctica interdisciplinaria que incluya a profesionales de la protección a la infancia y del tratamiento del abuso de sustancias (Blakey, 2014). Madres y padres también valoraron mucho que se les tratara con respeto y sin juzgarles, algo que consideraban importante para toda la familia. Vivir en una familia con problemas de adicción suele ser motivo de vergüenza, incluida la ansiedad ligada a los contactos con los servicios sociales (Battle, 2019). Por eso es importante que las familias reciban de los servicios sociales un trato que no juzgue. Además, se ha demostrado que este enfoque es una parte importante de la construcción de relaciones de apoyo con el personal, ya que reduce la vergüenza de las personas atendidas, algo que incluso podría motivarlas a abstenerse del alcohol (McCallum et al., 2016) y ayudar a la recuperación (Thompson, 2022). Además de la actitud de aceptación de las y los profesionales del trabajo social, madres y padres consideraron útil la información sobre el apoyo adicional disponible para ellos y para sus hijos e hijas mayores. De hecho, las familias que participaron en el modelo Sofia utilizaron más atención, lo que confirman los resultados de la estimación del uso de recursos del modelo Sofia. Estos resultados muestran que las familias participantes en el modelo Sofia recibieron una proporción mayor de intervenciones, como el tratamiento familiar y la ayuda a la vivienda, que las familias de la población de referencia. Sin embargo, no es posible determinar si este mayor uso se debe a la intervención, algo que una evaluación futura podría esclarecer.

Las necesidades parentales a la sombra de los problemas de consumo de sustancias

Madres y padres criticaron el modelo Sofia, en especial el foco predominante en la figura parental con TCS y en la adicción, que dejaba poco espacio para las necesidades de la otra figura parental y de la familia. La investigación previa ha subrayado la importancia del apoyo a la otra figura parental, ya que puede desempeñar un papel fundamental al ofrecer a la niña o al niño una relación segura (Park & Schepp, 2015; Velleman & Templeton, 2016) e incluso actuar como factor de protección cuando se pretende mejorar la evolución de la infancia en familias con TCS (Gresko et al., 2022). La experiencia de las otras figuras parentales de que se pasaron por alto sus necesidades de apoyo se refleja también en los resultados de la estimación del uso de recursos, ya que ninguna de ellas recibió apoyo individual.

Otra crítica fue que no se prestó suficiente atención a la figura parental con TCS en su condición de progenitor, en particular a su capacidad para tener en cuenta la perspectiva y el bienestar de sus hijos e hijas. Es una lástima, porque ayudar a la figura parental con TCS a mejorar su relación con sus hijos e hijas, a adquirir competencias parentales y a comprender la transmisión intergeneracional del consumo de sustancias y de la crianza es importante para los propios progenitores y para la infancia (Niccols et al., 2012; Sword et al., 2009).

Ambos resultados son contrarios al propósito del modelo, que es prestar atención a toda la familia, es decir, a la niña, el niño o los menores, a la otra figura parental y a la figura parental con TCS.

La falta de atención centrada en la infancia

El objetivo principal del modelo Sofia era prestar atención a la infancia y a sus necesidades. Además, el objetivo era proporcionarle información adecuada sobre la adicción de su progenitor y darle la posibilidad de plantear preguntas y obtener respuestas. Para lograrlo, el modelo incluye reuniones específicas para la niña o el niño, y las reuniones familiares debían centrarse en la infancia. Según madres y padres, estos objetivos no se han cumplido. Muy pocos menores estuvieron presentes en las reuniones familiares y ninguno recibió reuniones individuales específicas. Las entrevistas no ofrecieron respuestas claras sobre por qué la infancia no participó en mayor medida en las reuniones familiares. Una explicación podría ser, sin embargo, que no quisieran hablar con personas adultas desconocidas de los servicios sociales. Otra razón podría ser que rechazaran participar para no tener que hablar del consumo de su progenitor, quizá a raíz de años de incitación a no hablar del abuso, o de una falta de confianza en los servicios sociales (Hill, 2015; Taylor & Kroll, 2004). Otro obstáculo más a la participación de la infancia podría ser que madres y padres actuaran como guardianes, ya que están acostumbrados a mantener el TCS en secreto y quieren seguir haciéndolo (Barnard & Barlow, 2003).

Cuando niñas y niños sí participaron en las reuniones familiares, las vivieron como aburridas y no quisieron asistir a más reuniones, lo que dificultó que se respetaran sus derechos. A algunos menores las reuniones no solo les resultaron aburridas, sino que aumentaron su estrés y su ansiedad. Puede haber varios factores que compliquen las cosas cuando las personas adultas quieren hablar con la infancia sobre el TCS de su progenitor. Uno de ellos puede ser la estigmatización del abuso de sustancias en la sociedad (Livingston et al., 2012), y otro, la falta de conocimientos y de experiencia para hablar con niñas y niños de temas difíciles (Velleman & Templeton, 2007), especialmente cuando son pequeños.

Algunas personas pudieron describir que sus hijos e hijas mayores sí habían recibido apoyo adicional de los servicios sociales, por ejemplo mediante grupos de apoyo o psicoterapia. Sin embargo, no estaba claro si ello era resultado de la información obtenida en las reuniones del modelo Sofia. Con todo, los resultados de la estimación del uso de recursos indican que la infancia de las familias que participaron en el modelo Sofia recibió solo unas pocas intervenciones adicionales más, durante y después del modelo Sofia, que la de la población de referencia en el mismo periodo. Las niñas y los niños más pequeños parecen haber sido completamente invisibles en el modelo Sofia. No participaron en las reuniones familiares, no se les ofrecieron reuniones individuales propias, sus progenitores no recibieron información sobre cómo hablarles de la adicción y tampoco tuvieron a su disposición ningún apoyo adicional. Estos menores están expuestos a numerosos acontecimientos vitales adversos, y la pérdida de contacto con sus progenitores durante periodos más o menos largos que se ha descrito puede provocar dificultades de apego (Lander et al., 2013). La falta de atención a las necesidades y al bienestar de la primera infancia es especialmente problemática, tanto desde la perspectiva de los derechos de la infancia (Asamblea General de las Naciones Unidas, 1989) como cuando se pretende prevenir un desarrollo mental, somático y educativo desfavorable (Copello et al., 2005).

Comunicarse con la infancia sobre los problemas de consumo de sustancias es difícil

En lo que respecta a la infancia, el objetivo principal del modelo Sofia era hacer que se escucharan sus necesidades y su voz

Un segundo objetivo era facilitar la comunicación dentro de la familia sobre la adicción y el TCS de la figura parental. Tampoco este objetivo se alcanzó, ya que solo unas pocas personas contaron que hablaran con sus hijos e hijas sobre el consumo de sustancias. Hablar del consumo de sustancias puede resultar exigente para madres y padres, y pueden surgir sentimientos de vergüenza y culpa (Pihkala et al., 2017). En lugar de ello, esperaban a que sus hijos e hijas hicieran preguntas, pese a haber aprendido la importancia de hablar con la infancia sobre la adicción y las experiencias difíciles relacionadas con ella. Una intervención sueca anterior, cuyo único objetivo era fomentar la comunicación sobre la enfermedad de un progenitor, dio lugar a una mayor apertura sobre el consumo de sustancias en las familias y a una mejor comprensión de las necesidades de la infancia (Pihkala et al., 2017). Así pues, para que el modelo Sofia funcione como se pretende en cuanto al foco en la infancia y a la comunicación sobre la adicción, hay mucho que mejorar.

Limitaciones

Una limitación del estudio es el número de progenitores participantes y el predominio de madres y de otras figuras parentales, por lo que la experiencia de la figura parental con TCS puede estar poco representada en los datos recogidos. Como pocos menores asistieron a las reuniones del modelo Sofia, no fue posible recoger sus experiencias, aunque sean de suma importancia. Una limitación de la estimación del uso de recursos fue la diferencia entre la población que recibió el modelo Sofia y la población de referencia. Para determinar si una familia cumplía los requisitos para participar en la intervención, era necesaria una investigación de los servicios sociales. Después, las familias podían incorporarse a la intervención. El momento de la incorporación se fijó como punto de partida para estimar el uso de recursos. Como el grupo de referencia no tenía punto de partida, el uso de recursos se calculó desde el momento de la investigación. Por tanto, es probable que el uso de recursos del grupo de intervención esté infraestimado. Además, el sesgo de selección de las personas a las que se ofreció la intervención probablemente influyó en las estimaciones del uso de recursos. Así pues, sin aleatorización, las diferencias observadas entre los grupos deben interpretarse con cautela.

Conclusiones

El modelo de intervención breve Sofia pretendía poner de relieve la situación de la infancia en la familia, prestar atención a sus necesidades y ayudar a las familias a comunicarse sobre las cuestiones relacionadas con los problemas de consumo de sustancias. Aunque el modelo Sofia permitió hablar del TCS durante las sesiones de intervención, la intervención no logró mejorar la comunicación sobre el TCS dentro de las familias. Faltó atención a las necesidades de la infancia, y la otra figura parental se sintió desatendida. La infancia y las otras figuras parentales del modelo Sofia recibieron solo un poco más de apoyo individual que las familias de referencia. Madres y padres expresaron la necesidad de un apoyo más integral y duradero para sus hijos e hijas y para sí mismos.

Complexe Systémique: puntos clave

El estudio tiene el mérito de publicar un fracaso, algo poco habitual. El modelo Sofia prometía situar a la niña o al niño en el centro y abrir la conversación familiar sobre la adicción de una figura parental; según madres y padres, ofreció sobre todo a la figura parental consumidora un espacio respetuoso para hablar del trastorno. A las niñas y los niños pequeños nunca se les vio; a los mayores se les obligó a veces a hablar delante de la figura parental afectada, y la otra figura parental, principal factor de protección, no recibió ningún apoyo propio. Para la práctica sistémica, la lección es doble. Reunir a la familia no basta para que se hable: el secreto en torno a la adicción es una regla familiar que también protege, y hay que preparar a la infancia, negociar su lugar y respetar su derecho a callar. El estudio muestra también cómo una organización de los servicios en compartimentos estancos, con las personas adultas por un lado y la infancia por otro, recrea la fragmentación que dice reparar. Los límites son claros: 14 progenitores, en su mayoría madres que eran la otra figura parental, ninguna voz infantil y una comparación de costes sin aleatorización. Puede leerse junto con el artículo sobre lo que facilita o frena un enfoque familiar y el artículo sobre el lugar de la infancia en los servicios de terapia familiar.

Notas del original

Nota: Las partidas de coste proceden del seguimiento financiero de los servicios sociales.

aSe trata de un coste medio por día para el conjunto del periodo de tratamiento o atención (salvo indicación en contrario).

aEstimado una sola vez por familia.

Declaración de conflicto de intereses. Las autoras declararon no tener ningún posible conflicto de intereses en relación con la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.

Financiación. Las autoras declararon haber recibido el siguiente apoyo económico para la investigación, la autoría o la publicación de este artículo: este trabajo contó con el apoyo del municipio de Uppsala.

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Traducción no oficial al español de Family-Based Intervention for Substance Using Parents: Experiences and Resource Use, de Anna Fäldt, Camilla Nystrand y Karin Fängström, Research on Social Work Practice, vol. 33, n.º 7 (2023), doi: 10.1177/10497315221138070, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción, tablas presentadas en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

El artículo original, «Family-Based Intervention for Substance Using Parents: Experiences and Resource Use», se publicó en Research on Social Work Practice (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Esta página ofrece una traducción no oficial al español, realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de la página. Prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Fäldt, A., Nystrand, C., y Fängström, K. (2023). Family-Based Intervention for Substance Using Parents: Experiences and Resource Use. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/family-based-intervention-for-substance-using-parents-experiences-and-resource-use (Obra original publicada en 2022 en Research on Social Work Practice, 33(7), 810-821 (2023); republicada en 2023 por Research on Social Work Practice, https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/10497315221138070)

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