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Journal of Social Work Practice · Trabajo social

Jóvenes «al borde del acogimiento»: perspectivas sobre un programa residencial de intervención familiar basado en enfoques socio-pedagógicos y sistémicos, en busca de una «práctica humana»

¿Y si, para evitar que un niño o una niña entre en el sistema de protección, toda la familia se fuera a vivir unos días al campo junto a los y las profesionales? En un distrito desfavorecido de Londres, el proyecto FLIP hace precisamente eso. Un equipo de la Universidad de Middlesex entrevistó a madres, personas acogedoras, jóvenes y profesionales: en la casa, cada cual ve al otro de otra manera. Pero, de vuelta en casa, la vivienda exigua, la pobreza y un seguimiento escaso suelen imponerse de nuevo.

Autoría Lucille Allain, Helen Hingley-Jones, Tricia McQuarrie, Helen Gleeson, Diane Apeah-Kubi, Bola Ogunnaike y Sarah Lewis-Brooke (Department of Mental Health and Social Work, Middlesex University, Hendon, London, UK)Primera publicación Journal of Social Work Practice, 1 de agosto de 2023Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Young people on the ‘edge of care’: perspectives regarding a residential family intervention programme using social pedagogic and systemic approaches- striving for ‘humane practice’, de Lucille Allain, Helen Hingley-Jones, Tricia McQuarrie, Helen Gleeson, Diane Apeah-Kubi, Bola Ogunnaike y Sarah Lewis-Brooke, publicado en Journal of Social Work Practice (Taylor & Francis) (2023), doi: 10.1080/02650533.2022.2162490, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las cuatro tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Como señaló una persona acogedora, FLIP es solo una pequeña parte del proceso, «una gota en el océano», y para que un enfoque socio-pedagógico sea eficaz debe prolongarse en los procesos de seguimiento posterior a fin de hacer posible un cambio duradero.

Lucille Allain, Helen Hingley-Jones, Tricia McQuarrie, Helen Gleeson, Diane Apeah-Kubi, Bola Ogunnaike y Sarah Lewis-Brooke

Resumen

Los enfoques y las intervenciones de apoyo destinados a mantener unidas a las familias son objetivos centrales de los servicios de bienestar familiar. Se utilizan distintos modelos de servicio, algunos de ellos dirigidos a familias cuya evaluación forma parte de la fase previa a un procedimiento ante el tribunal de familia. Aunque los resultados de las intervenciones familiares se han investigado ampliamente, existe poca investigación reciente sobre las experiencias subjetivas de jóvenes, de sus madres, padres o personas cuidadoras y de profesionales que viven una intervención en la que conviven durante un breve periodo y en la que se cocrean objetivos acordados mutuamente y un programa familiar. Este artículo presenta los resultados de un estudio cualitativo exploratorio sobre un proyecto residencial de aprendizaje familiar en el que familias de una autoridad local del centro de una ciudad inglesa y profesionales residen juntos hasta una semana, implicándose en un trabajo familiar intensivo. Los resultados revelaron experiencias desiguales de la intervención; un tema clave fue que la sensación de disponer de tiempo y espacio permitió a las familias reflexionar y escuchar los puntos de vista de cada cual, lo que hizo que las relaciones mejoraran y se transformaran. Sin embargo, pese a los cambios positivos logrados durante la intervención, mantenerlos al volver a casa resultó a menudo difícil. Los resultados, vinculados a la idea sistémica de puntuación —las familias veían a los y las profesionales de otra manera, y a la inversa—, tenían especial relevancia para las familias que viven en situación de privación social y económica.

Palabras clave: protección de la infancia; al borde del acogimiento; intervenciones residenciales de apoyo familiar; pobreza; pedagogía social

Introducción

Promover el bienestar familiar y reducir el número creciente de niños, niñas y adolescentes que entran en el sistema de protección ha estado en primer plano de la práctica durante décadas, y varios estudios recientes se han centrado en los resultados de las intervenciones familiares en situaciones al borde del acogimiento (Asmussen et al., 2012; McPherson et al., 2018; Sanders et al., 2002). Diseñar, ejecutar y medir los resultados de los programas de intervención familiar plantea dificultades, pues las razones por las que la infancia pasa a ser tutelada son multifactoriales (Cocker & Allain, 2019). Las vías y trayectorias de entrada en el sistema de protección, y la manera de reducir con seguridad el número de menores tutelados, exigen un diseño integrado de los servicios de salud, educación y trabajo social, así como de los servicios para personas adultas y para la infancia. Este estudio cualitativo exploratorio integra las perspectivas de las familias y de los y las profesionales sobre lo que podría funcionar mejor y sobre cómo podrían mejorarse los sistemas para apoyar a jóvenes y familias en la fase posterior a la intervención.

Featherstone et al. (2014) sostienen que existe la «necesidad de comprometerse con un proyecto de apoyo familiar para el siglo XXI y desarrollarlo» (p. 1735). Stevens et al. (2020, p. 125) adoptan una mirada crítica sobre el apoyo familiar contemporáneo y afirman que «necesitamos con urgencia un nuevo tipo de sistema de protección social de la infancia que ponga en primer plano el apoyo, los derechos, la inclusión social y la prevención del “trauma”». El énfasis en una práctica colaborativa y respetuosa es también un tema de la actual «Independent Review of Children’s Social Care». La dirección nacional de trabajo social (Chief Social Worker, Children and Families, England) ha declarado que es necesario reconocer más «las fortalezas de las familias y de las comunidades…» y que el sistema actual deja a «demasiadas familias sintiéndose perseguidas y sin apoyo», lo que supone un «gasto colosal y desproporcionado en atención institucional» (Community Care, 2021). Los datos más recientes muestran que en marzo de 2020 había 80 080 niños, niñas y adolescentes bajo la tutela de las autoridades locales, un aumento de casi 10 000 desde 2016 (Department for Education, 2020).

Este artículo se basa en entrevistas con familias y profesionales que vivieron una intervención basada en principios socio-pedagógicos cuyo objetivo es preservar las relaciones familiares. Se trata del «Family Learning Intervention Project» (FLIP), sustentado en un modelo colaborativo y humano. Se inscribe en una tradición que promueve enfoques más solidarios y respetuosos en los servicios de trabajo social con familias, en los que se da prioridad a la comprensión de la diversidad de normas culturales y del impacto de la pobreza. Las familias que participan en el programa FLIP, aunque se encuentren en un punto de crisis, reciben apoyo para idear sus propias soluciones y centrarse en un trabajo colaborativo con el fin de reducir la probabilidad de que los y las jóvenes entren en el sistema de protección o, si ya estaban en acogimiento familiar, de evitar la ruptura del acogimiento.

Contexto

La autoridad local en la que se desarrolló FLIP es un distrito diverso del centro de la ciudad, con una población estimada de 279 665 personas (London Councils Directory, 2020) y un perfil de edad joven (el 48% de la población residente tiene menos de 29 años). Su población es diversa (el 64% pertenece a una minoría étnica), aunque presenta altos niveles de pobreza infantil: una cuarta parte de los niños y niñas menores de 15 años de esta autoridad local vive en hogares con privación de ingresos (Local Government Inform, 2022).

El número de derivaciones por motivos de protección de niños, niñas y jóvenes es significativamente superior a la media nacional (London Safeguarding Children’s Partnership, 2019) y el número de menores tutelados es elevado, con 68 por cada 10 000 en 2020 (Department for Education, 2020). Dados el perfil del distrito y las necesidades de la infancia y las familias, los programas de apoyo e intervención familiar son una prioridad.

El programa está financiado por el Children’s Social Care Innovation Programme, que facilita el desarrollo de enfoques de intervención innovadores en las autoridades locales para apoyar a las familias, entre ellos proyectos residenciales con todo el grupo familiar y enfoques de colaboración. Esta investigación surgió en el marco de un aumento de la práctica colaborativa, del desarrollo y la formación de los equipos profesionales y de la investigación dentro de la North London Social Work Teaching Partnership.

El modelo FLIP

FLIP se lleva a cabo en una vivienda familiar adaptada situada en un entorno rural inglés, un lugar deliberadamente distinto de los hogares urbanos de las familias. Las derivaciones son internas y se producen cuando existe una preocupación de tipo «al borde del acogimiento». El traslado a la casa solo tiene lugar después de que profesionales hayan evaluado a las familias para asegurarse de que el servicio se ajusta a sus necesidades. En la práctica, las familias participan directamente en la decisión de tomar parte en la intervención FLIP y luego trabajan con los y las profesionales para coproducir y planificar de antemano el enfoque y la finalidad del trabajo. En consonancia con los principios de la pedagogía social, en la casa se pone el acento en que las familias pasen tiempo juntas realizando actividades y conectando como familia, construyendo una comprensión de los puntos de vista de cada cual. Una vez que se trasladan a la casa, la persona de trabajo social o de trabajo familiar, o la persona de pedagogía social, se traslada con ellas durante los 3–7 días del periodo de intervención. El modelo de intervención familiar comprende una etapa de derivación y preparación, la intervención y una fase posterior a la intervención. Las familias se comprometen a probar este enfoque y la mayoría llega a la casa cuando todos los métodos anteriores han fracasado.

Un componente singular de la iniciativa es el recurso a profesionales de la pedagogía social, contratados para trabajar junto a profesionales del trabajo social con el fin de favorecer el cambio en las familias. Estos profesionales de la pedagogía social poseen experiencia en la práctica centrada en la infancia y un conocimiento profundo del desarrollo infantil. Disponen de competencias para el trabajo relacional con toda la familia y para promover un cambio organizativo en torno al trabajo colaborativo y a valores compartidos, a partir de una perspectiva educativa. El modelo utiliza principios de la pedagogía social y de la práctica sistémica para crear una forma adaptada de trabajo terapéutico familiar. Es un enfoque que reúne a familias y profesionales para que convivan en la casa durante un breve periodo.

Los datos de la autoridad local recogidos en las tablas 1 y 2 aportan información de contexto sobre las familias que han vivido la intervención FLIP y sobre el número de derivaciones realizadas durante los dieciocho meses de esta investigación. La tabla 3 resume el plan vigente para cada joven que participó en FLIP antes de tomar parte en la intervención.

Tabla 1 — Resumen de la participación de las familias en FLIP

  • Número total de intervenciones. 81.
  • Número de familias. 69.
  • Familias que han asistido a FLIP ×3. 2.
  • Familias que han asistido a FLIP ×2. 8.
  • Número total de jóvenes participantes. 156.
  • Número de derivaciones a FLIP. 185.

Tabla 2 — Origen étnico de los y las jóvenes que recibieron una intervención FLIP

Número de jóvenes (%).

  • Británico asiático/bangladesí/indio/pakistaní. 5 (3%).
  • Británico negro. 13 (8%).
  • Británico negro/africano. 11 (7%).
  • Británico negro/caribeño. 48 (31%).
  • Mixto/negro y blanco. 12 (8%).
  • Mixto/varios grupos étnicos. 4 (3%).
  • Mixto/blanco y negro caribeño. 8 (5%).
  • Británico blanco. 30 (19%).
  • Irlandés blanco. 5 (3%).
  • Blanco/cualquier otro origen. 8 (5%).
  • Blanco/grecochipriota. 10 (6%).
  • Cualquier otro grupo étnico. 2 (1%).
  • Total. 156 (100%).

Tabla 3 — Situación de cada joven según el plan previo a FLIP

Número de jóvenes (%).

  • Menor en situación de necesidad (Child in Need). 41 (26%).
  • Protección de la infancia (Child Protection). 28 (18%).
  • Apoyo familiar. 30 (19%).
  • Menor tutelado (Looked After Child). 55 (35%).
  • Otro. 2 (1%).
  • Total. 156 (100%).

Apoyo familiar y pedagogía social

La pedagogía social tiene una larga historia en toda Europa como enfoque de apoyo a niños, niñas y jóvenes a través de los servicios educativos, de bienestar y sociales. Puede ser un concepto difícil de delimitar y resulta a veces complicado trasladarlo directamente a los sistemas existentes de cada país, lo que ha dado lugar a múltiples definiciones y experiencias de la práctica de la pedagogía social en el continente y en distintas disciplinas (Hildago & Martinez, 2020). En el Reino Unido, la pedagogía social se ha puesto a prueba en un número limitado de autoridades locales, principalmente con niños y niñas en acogimiento residencial. Las evaluaciones han mostrado beneficios modestos, debidos en parte a la falta de una definición clara de la pedagogía social y de su uso en el contexto británico (Kirkwood et al., 2019). No es una práctica habitual ni un enfoque exigido en el trabajo social con la infancia y la familia, y por lo general no se enseña antes de la titulación. En cambio, se ha defendido que la práctica de la pedagogía social se integre en la práctica existente del trabajo social, mediante formación posterior a la titulación, para poder aprovechar al máximo el marco de la pedagogía social en el apoyo a niños, niñas y jóvenes del sistema de protección (Chavaudra et al., 2014). Un estudio cualitativo a pequeña escala (Bain & Evans, 2017, p. 2119) reveló que algunos profesionales de la pedagogía social formados en Europa encontraron dificultades para adaptar su trabajo al contexto británico del trabajo social público de protección de la infancia, lo que generaba «una tensión entre sus expectativas sobre la práctica, en especial trabajar directamente con las familias para favorecer el cambio, y la realidad de trabajar en un sistema jerárquico construido en torno a procedimientos y control». No obstante, existe optimismo en cuanto al potencial de un desarrollo fructífero de la pedagogía social para enriquecer la práctica del trabajo social en el Reino Unido (Cousee et al., 2010), y el modelo FLIP lo ilustra.

Son claves en la práctica de la pedagogía social los conceptos de «cabeza-corazón-manos» y del tercero común (Eichstellar & Holthoff, 2012). «Cabeza-corazón-manos» remite a la necesidad de que los y las profesionales de la pedagogía social se relacionen con niños, niñas y jóvenes a través del pensar, el sentir y el hacer, con igual importancia para cada uno de estos aspectos. La pedagogía social se ocupa ante todo de desarrollar relaciones auténticas, facilitadoras y de confianza, centradas en la infancia y basadas en las fortalezas (Petrie, 2011). Se exige a quienes la practican que sean conscientes de sí y reflexivos a lo largo de todo el proceso. El tercero común se refiere a actividades compartidas que crean un sentimiento de interés común y de apropiación entre profesional y niño, niña o familia (Kirkwood et al., 2019). Se ha subrayado, sin embargo, que la pedagogía social no debe verse solo como una técnica, sino que constituye una base fundamental para una práctica ética (Petrie, 2011).

En el modelo FLIP, la pedagogía social se utiliza para facilitar el fortalecimiento de las relaciones dentro de las familias mediante una serie de actividades elegidas por los miembros de la familia y dirigidas por profesionales con titulación en pedagogía social. Los principios de la pedagogía social orientan las interacciones entre niños y niñas, madres, padres o personas cuidadoras y profesionales del trabajo social para desarrollar la comunicación y la comprensión y avanzar hacia la resolución de los problemas que generan conflicto familiar.

Métodos

Los objetivos de la investigación eran: (1) explorar las experiencias de jóvenes y de madres, padres o personas cuidadoras que recibieron la intervención familiar; (2) comprender cómo utilizaron las familias lo aprendido en la intervención tras dejar la casa y si ello era sostenible; (3) explorar las perspectivas de los y las profesionales sobre la intervención en comparación con otros enfoques; (4) explorar el impacto de la intervención en las formas de trabajar de los y las profesionales en un sentido más amplio. La investigación no pretendía centrarse específicamente en la pobreza, pero esta cuestión surgió durante el proceso y se convirtió en una parte importante del análisis. El estudio se ajustó a las directrices éticas de la Social Research Association y fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad de Middlesex.

La muestra

Las consideraciones éticas se integraron en el proceso de muestreo para garantizar que el bienestar de jóvenes y de madres, padres o personas cuidadoras fuera lo primero. Se extrajo una submuestra de todas las derivaciones a FLIP durante un periodo de dieciocho meses (véase la tabla 1). La mayoría de los y las jóvenes eran británicos negros/caribeños (31%), seguidos de británicos blancos (19%). Se utilizó un muestreo por conveniencia para seleccionar a las personas entrevistadas, con dos etapas de reclutamiento. En la primera, la autoridad local escribió a las familias que habían completado el programa entre agosto de 2017 y enero de 2019 para invitarlas a participar en el estudio. En función de las circunstancias personales de las familias y del consejo del equipo de FLIP, se consideró adecuado contactar con 49 familias. Había diversas razones por las que algunas familias no se consideraron aptas para ser contactadas, y ello permitió vislumbrar la naturaleza compleja de los problemas de algunas familias, entre ellos crisis de salud mental y violencia juvenil.

Una segunda fase de contacto telefónico permitió reclutar y entrevistar a siete madres, padres o personas cuidadoras y a tres jóvenes. Los y las profesionales se reclutaron de forma similar. Se entrevistó a siete profesionales, entre profesionales del trabajo social, responsables de equipo y profesionales de la pedagogía social. La tabla 4 detalla la muestra final.

Tabla 4 — Participantes en este estudio

  • Madres, padres o personas cuidadoras. 5 madres y 2 personas acogedoras: 7.
  • Jóvenes. 2 hermanos (de 13 años) y un o una joven de 17 años: 3.
  • Profesionales. 5 profesionales del trabajo social + 2 profesionales de la pedagogía social: 7.
  • Total. 17.

Recogida y análisis de datos

Los datos se recogieron mediante entrevistas individuales en profundidad con cada participante. Las entrevistas se grabaron en audio y se transcribieron. Para llevar a cabo un análisis temático de los datos, se elaboró un marco de codificación para cada grupo de participantes (profesionales; madres, padres o personas cuidadoras; jóvenes) que facilitara la identificación de temas (Braun & Clarke, 2006). El análisis de datos se realizó mediante un proceso iterativo con todo el equipo de investigación para extraer códigos con citas de apoyo, y se celebraron varias reuniones de equipo para discutir, afinar y conectar esos códigos en temas. En el análisis temático, nos centramos en las experiencias de todos los grupos de participantes, en el efecto que describían de su participación en el programa FLIP y en cualquier impacto más duradero que asociaran con FLIP.

Resultados

Tema 1: el entorno de la casa FLIP

Un tema que surgió tanto en las entrevistas con las familias como con los y las profesionales fue el entorno de la casa FLIP y su influencia en el estado de ánimo, la dinámica y las interacciones familiares. La mayoría de las familias entrevistadas describió una sensación de espacio en la casa que les permitía tomarse un respiro, aprender nuevas habilidades y crear recuerdos juntas. Una persona profesional describió la sensación de espacio que se creaba en la casa FLIP, definiendo FLIP como:

… una manera pedagógica de mostrar a las familias cómo pueden hacer las cosas de otro modo, porque a menudo saben cómo hacerlas, pero a veces solo necesitan tener el espacio y el apoyo de profesionales para hacerlo. (PROFESIONAL)

La importancia del tiempo y del espacio

Aunque en las entrevistas no se preguntaba directamente por las experiencias de pobreza de las familias que participaron en FLIP, su presencia se hizo sentir en muchas de nuestras conversaciones sobre la importancia del entorno físico de la casa FLIP. La mayoría de madres, padres, niños y niñas entrevistados mencionaron espontáneamente aspectos como que cada cual tuviera su propia habitación, un cuarto de baño con bañera, una cocina amplia y bien surtida y acceso a un jardín. En estas conversaciones, el estrés de no tener suficiente espacio en su propia vivienda —o, en el caso de una familia, en el albergue en el que estaba alojada— se convirtió en un punto central, como una de las razones de la tensión y las discusiones dentro de la familia:

… simplemente me dio como espacio para hablar con mi hija, porque estábamos lejos de la familia y esas cosas. Porque al principio ella no iba a venir. Luego vino. Luego estuvimos hablando. Hablamos bastante. Así que sentí que estábamos avanzando con ella. (FAMILIA)

Otras madres y padres hablaron del efecto terapéutico de contar con otra persona adulta que ayudara a cuidar de los niños y les diera un poco de tiempo a solas, algo imposible en su vida cotidiana habitual, y de los efectos de ello en su propio bienestar:

Para mí fue increíble. Por fin tuve tiempo para mí. Pude ir a sentarme en el jardín de atrás y tomarme un té sin «mamá, mamá, mamá». S [profesional de trabajo social] decía: «No, ya les leo yo un cuento», y estaban pendientes todo el rato. Estaban pendientes de todos los niños todo el rato… Para cualquier madre o padre que no tiene mucho tiempo para sí, incluso cinco minutos son como una hora, ¿sabes lo que quiero decir? (FAMILIA)

También para los y las jóvenes, disponer de tiempo y espacio para estar con sus madres y padres se consideró un aspecto positivo de la participación en la intervención. Cuando la vida diaria queda absorbida por el trabajo y las tareas domésticas, puede quedar poco tiempo para disfrutar de actividades o de conversaciones con los miembros de la familia:

Yo diría que es el tiempo que más he pasado con mi madre, porque a veces había días en que me quedaba en el salón con mi madre, y jugábamos y esas cosas, y veíamos películas. Pero la mayoría del tiempo estoy, y mi madre me deja tener la tableta, sí, me quedo en mi cuarto y ella no me ve como en todo el resto del día. Así que, de verdad de verdad, diría que en realidad me estaba acercando más a mi madre. (JOVEN)

Los y las profesionales también reconocieron las presiones adicionales que soportan las familias cuando viven en viviendas exiguas o en una zona de alta privación. Una de las personas de trabajo social se refirió simplemente a las limitaciones para trabajar con éxito con las familias en el «entorno del distrito», sugiriendo un impacto negativo de vivir en una comunidad en la que la pobreza está muy extendida:

No funcionó realmente [utilizar los enfoques de FLIP en el propio domicilio de las familias]. Creo que tiene algo que ver con la casa FLIP. Teníamos estas conversaciones en la casa. Cuando algo va mal y se alteran, normalmente la gente vive en una casa pequeña o en un piso. Si alguien se altera, no hay espacio para tomarse un respiro… Por eso la casa FLIP es un poco mágica… Además, hay mucho espacio, así que si necesitas un respiro, simplemente te vas y luego vuelves. (PROFESIONAL)

Otra manifestación de los efectos a largo plazo de vivir en una zona desfavorecida del distrito fue la desconfianza que algunas personas sintieron en un primer momento al ser informadas de la posibilidad de ir a la casa FLIP. Se percibía que algunas familias tenían bajas expectativas sobre la calidad de lo que les ofrecía la autoridad local, tanto porque experiencias anteriores les habían hecho sentir que las «cosas bonitas» no eran para ellas como porque eran conscientes de los efectos de la austeridad en los servicios:

Creo que lo bonito es que es una casa bonita. Creo que muchas familias pensarían: «La autoridad local nos lleva a algún sitio. Será un cuchitril», y no lo es. Llegan allí, vienen de Londres y a menudo viven en pisos pequeños… y tienen esta casa con habitaciones grandes, una cocina grande y bonita y un jardín bonito. Algunas dicen: «Es como unas vacaciones». Luego hacían actividades agradables. Pasar un buen rato, para ellas, como familia, era algo especial. (PROFESIONAL)

Varias familias se refirieron a su estancia en la casa FLIP como unas vacaciones que de otro modo no habrían podido vivir. Algunas no habían hecho ningún viaje fuera del distrito en muchos años, y la breve estancia en la casa fue una ocasión para descansar, recargar fuerzas y disfrutar del tiempo con sus hijos e hijas en un entorno confortable:

Era como si nos fuéramos de vacaciones, así que no podían esperar [los niños]. Tenían las maletas hechas. No sé. Creo que ese día fue muy emocionante para ellos. (FAMILIA)

… con un poco de emoción, porque, como digo, no viajo mucho, así que para mí era como ir a un hotel. Así que yo también me sentía bastante feliz. Pero, como dije, los niños estaban muy contentos de ir y esas cosas. (FAMILIA)

Para una familia, la estancia prevista en la casa FLIP tuvo lugar pocos días después de que un amigo del joven fuera apuñalado. Ello brindó la ocasión de llevar al joven a un lugar seguro, algo que de otro modo no habría sido posible, pues la familia carecía de recursos. Alejarse de ese entorno y el apoyo de profesionales del trabajo social y de la pedagogía social dieron tiempo para la reflexión y el duelo, que se le habrían negado a la familia si se hubiera quedado en casa. La persona de trabajo social que viajó con ellos lo reconoció como una intervención importante para prevenir más violencia:

Creo que, sobre todo para las familias, cuando tienen ingresos bajos o viven de prestaciones, no hacen ningún tipo de viaje. Creo que fue muy positivo, sobre todo por lo que… lo habían apuñalado la semana anterior. Creo que fue una muy buena experiencia para ellos poder estar en un lugar seguro, como ya estaba previsto de todos modos. (PROFESIONAL)

El efecto terapéutico de las actividades sencillas

Muchas familias y profesionales describieron el efecto terapéutico de participar en actividades «sencillas». Muchas personas aprendieron nuevas habilidades y apreciaron actividades sencillas para las que las familias no habían tenido antes ni tiempo ni espacio. A través de estas actividades sencillas se aprendieron nuevas habilidades —o, en algunos casos, se reavivaron— y surgieron nuevas reflexiones y observaciones. Entre las actividades figuraban dar de comer a los corderos, la alfarería, los baños de espuma, la creación de álbumes de fotos, los cuadros de recompensas y la planificación de rutinas. Algunas madres y padres aprendieron nuevas habilidades, como el cuidado de sí, la escucha, la confianza, las habilidades parentales y la simple alegría del tiempo en familia y de crear recuerdos juntos:

Hicimos cosas que solíamos hacer, ¿tiene sentido? Solíamos hacer alfarería cuando ella era más pequeña, así que eligió hacer un poco de alfarería. Luego también hicimos una canción a dúo, porque yo toco la guitarra y ella canta, así que grabamos una canción a dúo. (FAMILIA)

Otra madre mencionó el espacio de la casa y su entusiasmo por poder darse un baño sin interrupciones. También señala la importancia de tener tiempo para cocinar con su hija por las tardes:

Fue fantástico, tenía para mí sola una habitación enorme, más grande que mi salón de aquí. Tenías una cama; tenías una bañera de hierro fundido… Literalmente, porque es la única vez en que vas a poder pasar una o dos horas en una bañera sin ninguna interrupción… Puede parecer una tontería, pero es algo que, como madre, cuando estás en casa, para bien o para mal, nunca tienes la oportunidad de quedarte en la cama por la mañana… Así que es como un pequeño lujo y sí sientes que te estás relajando y es agradable, te quita la tensión. (FAMILIA)

Otra madre habló del impacto positivo de tener recuerdos compartidos del tiempo pasado juntos en la casa FLIP y de cómo compartir actividades sencillas puede tener un efecto duradero en las familias:

Es un recuerdo bonito. Sobre todo cuando no sales mucho con los niños ni vas a un sitio como un hotel, ese tipo de cosas. Es un recuerdo muy bueno que tener con ellos, y hacer actividades con ellos. Quizá hay madres y padres que no hacen tantas actividades con sus hijos. Así que sería un buen sitio para ellos. (FAMILIA)

Tema 2: mejorar las relaciones y cambiar de perspectiva

El entorno de la casa FLIP no solo creó un espacio en el que las familias y los y las profesionales podían pasar tiempo juntos y disfrutar de actividades sencillas; un resultado importante fue que quienes vivieron la intervención FLIP a menudo se veían unos a otros bajo una luz distinta o desde una nueva perspectiva:

Supongo que te ven en todo tu esplendor, ya sabes, a qué hora te levantas, a qué hora te vas a dormir y esas cosas. Así que vieron [los y las profesionales] algunas cosas de las que yo hablaba [el comportamiento de la hija], así que es como «Sí, eso es normal». Entonces me miraron y yo dije: «Sí, eso es normal, sí, eso está bien». Así que para ellos fue una revelación, y vieron otra faceta… (FAMILIA)

Algunas familias contaron que salieron de la experiencia con un vínculo familiar más estrecho. Los y las profesionales pudieron ver cómo se comportaban las familias en un entorno neutro, y las madres y padres parecían beneficiarse del apoyo adicional del personal de la casa. Observaciones de esta calidad suelen ser difíciles de lograr en los servicios para jóvenes y familias. Una madre describió así su experiencia en la casa:

Así que cuando fui allí [a la casa FLIP], la vi de verdad [a la trabajadora social] bajo otra luz, y era muy en plan: «Vale, vamos a intentar salir de esta, y demás». Sí, así que la vi bajo otra luz y pensé: «Ah, vale, al final no es tan mala». Así que eso cambió. Y ella también pudo verme simplemente haciendo lo que hago. (FAMILIA)

Una madre describió cómo la casa FLIP crea un ambiente familiar:

Aunque no son realmente de la familia, [los y las profesionales] se sentía como una unidad familiar. No estoy acostumbrada a tener más de una persona adulta en casa. Como tenía más de una, sentía que tenía refuerzos. Para mí, sentía que era simplemente una unidad. Así que eso fue gratificante para mí. (FAMILIA)

Esta madre valoraba el funcionamiento de la casa FLIP porque sentía (como la mayoría de quienes crían en solitario) que estaba sola ante la responsabilidad de la crianza, y esta intervención le dio ese poco de apoyo adicional que normalmente no se encuentra en otro lugar.

Las madres y padres hablaron también de las tensiones de estar con profesionales en una casa familiar, de vivir de hecho con ellos y compartir el espacio, con algunas valoraciones positivas y otras más negativas. Hizo falta tiempo para negociar el «territorio» y las expectativas sobre lo que significaba estar juntos en ese entorno.

Una madre o un padre consideró que la persona de trabajo social que les acompañó a la casa se había equivocado de enfoque en su trabajo, poniendo demasiado énfasis en las opiniones de su hija y preocupándose menos por la perspectiva de la familia:

… nada se centraba en la familia, todo se centraba solo en mi hija. Era como: «¿Cómo demonios esperas que todo vuelva a encajar si lo centras todo en la niña y en todo lo que necesita, y no piensas en la familia?». (FAMILIA)

Otra persona criticó el número de profesionales del trabajo social presentes en la casa: le resultaba difícil que le hicieran preguntas, aunque aceptaba que era necesario para que conocieran a la familia, para «verte en todo tu esplendor». Otra madre o padre valoró las habilidades interpersonales del personal y describió al equipo de FLIP como «chispeante», «lleno de vida» y «extrovertido»:

… no era como si fueran profesionales, era como si los conociéramos. Nos sentimos a gusto automáticamente, desde el primer momento.

Otra madre o padre dijo:

Estaban bastante interesados. Ni siquiera diría que eran cotillas, para nada, no se trataba de eso. No me pareció ofensivo en absoluto. Me parece una sensación bastante fuerte, porque creo que sin ellos no habría sabido hacia dónde iba en mi camino, ¿sabes lo que quiero decir? (FAMILIA)

Los y las jóvenes contaron que les llevaban de excursión y que jugaban con el personal. Un chico adolescente describió como importante para él la relación con un trabajador de FLIP. Al principio conectaron a través del fútbol:

Luego hablábamos de fútbol, sí; él decía que le gustaba el Chelsea, y yo dije: «Ah, a mí me gusta el Arsenal». Y luego nos pusimos a debatir cuál era el mejor. (JOVEN)

Más adelante, este joven cuenta una historia en la que se sintió tenido en cuenta por el trabajador y en la que se implicaron juntos en un videojuego. Se toma su tiempo para recordar la secuencia de los hechos, como si fuera significativa, y el trabajador quizá actuó como un modelo para él:

Y luego estábamos jugando juntos y la cosa es, sí, que él y yo nos pasamos todo el día jugando hasta que mi madre me preguntó si queríamos jugar, así que dije: «Vale», así que jugamos un poco al Monopoly y entonces fue cuando él jugó con nosotros. (JOVEN)

Después de FLIP: mantener los cambios positivos en casa

Dada la importancia del entorno físico para reducir el estrés, permitir a las familias disfrutar juntas de actividades y tener su propio espacio, no es de extrañar que a algunas les resultara difícil mantener esos efectos positivos al volver a casa sin el apoyo continuado de profesionales del trabajo social o de la pedagogía social. Muchas de las familias afirmaron haber aprendido formas nuevas y más eficaces de comunicarse entre sí y sentían que el tiempo pasado en la casa había creado un vínculo más fuerte entre madres, padres e hijos. Sin embargo, para algunas, la realidad material de un alojamiento temporal e incómodo hacía que esto fuera aún más difícil:

Lo intentaré, pero ahora mismo no puedo intentarlo, porque estoy en una situación en este sitio, ¿sabes lo que quiero decir?… Sí, lo hago. Intento hacerlo todo como lo hacíamos allí, pero a veces es difícil. (FAMILIA)

Para otras familias, la prioridad del trabajo y de mantener unos ingresos estables podía impedirles aprovechar lo que ofrecía la casa FLIP. En el caso de esta madre, el padre de sus hijos no pudo asistir porque habría tenido que tomarse días libres en el trabajo; para las madres y padres que no pueden desplazarse físicamente a la casa, por la razón que sea, no existe actualmente ninguna intervención comparable:

Sí, por mucho que él quisiera, pero también con los compromisos de trabajo de entonces y, claro, teniendo… ya sabes, como yo no cobraba prestaciones en ese momento, necesitábamos dinero y eso era más importante en ese momento, por el bien de los niños. Necesitábamos una casa completamente nueva, básicamente. Camas nuevas, sofá nuevo, suelo nuevo, necesitábamos básicamente de todo nuevo, así que sí, el dinero iba un poco justo. Así que eso es lo que tuvimos que hacer. (FAMILIA)

Algunas madres y padres criticaron el enfoque del seguimiento al salir de la casa FLIP. Era más evidente entre quienes habían ido a la casa en las primeras etapas de la intervención: existía la sensación de que este aspecto de la estancia estaba mal planificado, y algunas personas sentían que no se les había apoyado para continuar el trabajo iniciado durante la estancia en la casa:

Sí, eso fue lo más difícil emocionalmente, y luego al día siguiente dije: «¿Qué va a pasar? ¿Cuál es el seguimiento?», porque nos íbamos ese día y venía un conductor a recogernos a todos. Dijimos: «¿Hay un plan?». (PERSONA ACOGEDORA)

Quienes sentían que la casa FLIP no había mejorado sus relaciones familiares refirieron largas esperas para el seguimiento con otros servicios o, en algunos casos, ninguna continuidad, y que no tenían a su disposición ningún otro apoyo:

Además, el seguimiento de la terapeuta familiar llegó semanas después y básicamente dijo: «Siento que no haya funcionado, y no sé qué más sugerir». Después no volvimos a saber nada de ella. (PERSONA ACOGEDORA)

Los y las profesionales también expresaron su frustración ante las dificultades para trasladar estas formas de trabajar e interactuar con las familias a su práctica cotidiana habitual, a menudo limitada por la falta de un espacio adecuado, por la falta de tiempo y por la escasa comprensión del enfoque socio-pedagógico por parte de colegas. Algunas personas de trabajo social expresaron asimismo cautela sobre la capacidad de FLIP para producir cambios duraderos dentro de las familias, y señalaron que no puede modificar las dificultades preexistentes ligadas a las circunstancias o al entorno de una familia:

Pero también hay… estar casi… en la casa FLIP esa semana te da una falsa expectativa sobre lo que puede ser diferente. Porque, en realidad, vas a seguir volviendo a una situación que era problemática antes, y va a ser problemática en el futuro, y va a tener las mismas limitaciones y las mismas dificultades. (PROFESIONAL)

Sin embargo, no todos los y las profesionales del trabajo social que habían tenido la experiencia de la casa FLIP compartían esta opinión; por ejemplo, la persona de trabajo social citada a continuación no tenía una visión muy positiva del enfoque hasta que vivió la experiencia de la casa y vio su impacto en las familias implicadas:

Antes de ir a FLIP, mi prejuicio, por así decirlo, era que la idea no me entusiasmaba. Pensaba que sacar a una familia de la realidad de [distrito] para llevarla a una especie de entorno de fantasía, e intentar provocar un cambio en unos pocos días intensivos, no iba a ser muy eficaz, y que sería más útil trabajar durante un periodo más largo con las personas en su propio medio. Después de haber ido, creo que lo veo de otra manera. Creo que… ayudó mucho a desarrollar las relaciones con la familia, lo que hizo que, a la vuelta, pudiéramos trabajar mucho mejor juntos, porque se había desarrollado mucha más confianza y comprensión. (PROFESIONAL)

Varias familias señalaron también efectos positivos a más largo plazo de su estancia en la casa FLIP y hablaron de una mayor confianza en sus habilidades parentales, de una mejor comunicación entre los miembros de la familia y de un mayor sentimiento de vínculo familiar que perduró más allá de la breve estancia en FLIP:

¿Qué aprendió durante el tiempo que pasó allí, en la casa?

A no cuestionarme tanto. Que lo estoy haciendo bien con ellos. Y que, aunque no vea lo que les he enseñado, lo tienen interiorizado. Porque no lo veo mucho, porque están conmigo las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Luego hacen las cosas mal y es como: «Ay, esto ya te lo he enseñado. ¿Cómo es que no…?». Para mí, siento que, como están conmigo, no lo veo. Pero luego, cuando hay otras personas, quizá, y se quedan a dormir o lo que sea, otras personas lo ven. Simplemente yo no llego a verlo. (FAMILIA)

Discusión y conclusión

Muchas familias que reciben apoyo e intervenciones del trabajo social con la infancia y la familia han vivido un «sufrimiento social» (Frost & Hoggett, 2008): el de sentirse desempoderadas y tener que luchar para proteger el bienestar, el sentido de identidad y el orgullo de su familia. Puede que las familias y los y las profesionales sintieran al principio ambivalencia e incertidumbre ante el proyecto FLIP, pero los resultados muestran que, en la mayoría de los casos, se produjeron cambios pequeños pero importantes en la conexión familiar, así como en las perspectivas de los y las profesionales. Los y las jóvenes vieron a sus madres, padres y personas cuidadoras interactuar y conectar con los y las profesionales, y hubo indicios de un compromiso emocional reforzado para intentar que las cosas funcionaran dentro de las familias. La intervención contribuye a los debates contemporáneos que reclaman prácticas de protección de la infancia humanas y colaborativas, en las comunidades más pobres y más allá (Stevens et al., 2020).

Entre las demás cuestiones que surgieron, un aspecto clave tuvo que ver con la pobreza y la exclusión social. Los datos de este estudio no pretendían centrarse en la pobreza; sin embargo, el impacto del entorno doméstico de las personas participantes y de cuestiones sistémicas más amplias, ajenas a la casa FLIP, se solapó con los temas construidos. Por ejemplo, una familia vivía en un albergue y, pese a aprender nuevas habilidades y disfrutar de su estancia en la casa FLIP, sus malas condiciones de vivienda impidieron que la madre pusiera en práctica nada de lo aprendido. Las circunstancias en las que vivían hicieron disminuir la eficacia de la intervención FLIP. Otras familias eran monoparentales, sin ayuda adicional para el cuidado de los hijos ni apoyo familiar, lo que hacía que el intento de mantener esos cambios positivos se viera a menudo perturbado por las dificultades cotidianas de la crianza. Ello puso de relieve la importancia de un apoyo continuado de la autoridad local para abordar las cuestiones sistémicas más amplias que afectaban a las familias, como las necesidades básicas de vivienda y la organización del cuidado infantil. Muestra también que, si bien el enfoque FLIP puede ser beneficioso para las familias cuyos hijos e hijas están «al borde del acogimiento», no es en absoluto una panacea frente a las desventajas estructurales a las que a menudo se enfrentan las familias en estas situaciones.

En conjunto, los resultados mostraron importantes dificultades logísticas en la organización previa y posterior a FLIP, y que el seguimiento comunitario no estaba plenamente desarrollado ni implantado, lo que repercutió en el apoyo a las familias tras la intervención. Los procesos de seguimiento que recibieron las familias una vez que dejaron la casa FLIP fueron limitados, pese a ser clave si se quiere lograr un cambio duradero. Como señaló una persona acogedora, FLIP es solo una pequeña parte del proceso, «una gota en el océano», y para que un enfoque socio-pedagógico sea eficaz debe prolongarse en los procesos de seguimiento posterior a fin de hacer posible un cambio duradero.

Una persona profesional describió cómo las expectativas de la familia pueden cambiar realmente en comparación con los servicios que se le ofrecen habitualmente. Se da a entender que algunas de las familias con experiencia de los servicios sociales no esperan que se ponga tanto cuidado y consideración en su alojamiento, y que ello es una grata sorpresa. Esto refleja el llamamiento a una práctica humana por parte de los y las profesionales del trabajo social con la infancia y la familia (Stevens et al., 2020), y una práctica cocreada puede contribuir a eliminar la negatividad que sienten las familias hacia el trabajo social y a reducir algunas de las barreras con las que a menudo se tropieza para trabajar juntos con éxito.

FLIP es una intervención que exige mucho tiempo y recursos y, aunque hallamos beneficios modestos de la participación para las familias incluidas en esta investigación, requiere una evaluación más amplia para valorar sus efectos a largo plazo. Es poco probable que la inclusión de profesionales de la pedagogía social con el cometido de centrarse exclusivamente en las dificultades de una sola familia, en un espacio dedicado y durante varios días, sea viable en muchas autoridades locales que luchan contra la escasez de personal y de presupuesto. No obstante, ofrece un enfoque alternativo para prevenir la ruptura familiar y constituye un estudio de caso de cómo depositar la confianza en las familias para que mejoren activamente sus relaciones puede dar resultados positivos.

Complexe Systémique: puntos clave

El interés de este estudio reside más en su dispositivo que en sus cifras: sacar a la familia y a los y las profesionales de su contexto habitual para que convivan durante unos días. Este cambio de contexto modifica la puntuación de los intercambios, en el sentido de Palo Alto: la madre descubre a una trabajadora social que «al final no es tan mala», el equipo constata que el comportamiento de la hija es «normal», y cada parte deja de leer a la otra únicamente a través de la secuencia del control. Los testimonios recuerdan también que el síntoma familiar se inscribe en un ecosistema: una bañera, una habitación propia o un jardín bastan para rebajar la tensión, y el regreso a un albergue la anula. Para la práctica, la lección es doble: trabajar la relación entre familia y servicio tanto como a la propia familia, y planificar el después antes de la partida. Los límites son los de una pequeña muestra de conveniencia (17 personas, ningún padre), reclutada por la propia autoridad local, y los de una referencia sistémica más anunciada que desarrollada. Para leer junto con el artículo sobre las reuniones de toma de decisiones dirigidas por la familia y el artículo sobre la resistencia parental en protección de la infancia.

Notas del original

Declaración de conflicto de intereses. La autoría no declaró ningún posible conflicto de intereses.

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Traducción no oficial al español de Young people on the ‘edge of care’: perspectives regarding a residential family intervention programme using social pedagogic and systemic approaches- striving for ‘humane practice’, de Lucille Allain, Helen Hingley-Jones, Tricia McQuarrie, Helen Gleeson, Diane Apeah-Kubi, Bola Ogunnaike y Sarah Lewis-Brooke, Journal of Social Work Practice, vol. 37, n.º 2, pp. 247-261 (2023), doi: 10.1080/02650533.2022.2162490, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

El artículo original «Young people on the ‘edge of care’: perspectives regarding a residential family intervention programme using social pedagogic and systemic approaches- striving for ‘humane practice’» se publicó en Journal of Social Work Practice (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Complexe Systémique publica aquí una traducción no oficial al español, realizada con la ayuda de la inteligencia artificial y adaptada para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Allain, L., Hingley-Jones, H., McQuarrie, T., Gleeson, H., Apeah-Kubi, D., Ogunnaike, B., y Lewis-Brooke, S. (2023). Young people on the ‘edge of care’: perspectives regarding a residential family intervention programme using social pedagogic and systemic approaches- striving for ‘humane practice’. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/young-people-on-the-edge-of-care-a-residential-family-intervention-programme (Obra original publicada en 2023 en Journal of Social Work Practice, 37(2), 247-261 (2023); republicada en 2023 por Journal of Social Work Practice, https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/02650533.2022.2162490)

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