Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Journal of Child and Family Studies · Familia

Lo que niñas y niños en duelo quieren saber sobre la muerte y el duelo

Doscientas trece preguntas depositadas de forma anónima en una caja durante unos campamentos para niñas y niños en duelo en Australia: «¿Es culpa mía?», «¿El cáncer se contagia?», «¿Qué es el cielo?». El equipo de Caitlin Joy extrae de ellas cinco temas y una conclusión sencilla: la infancia quiere entender, y los adultos de su entorno necesitan estar preparados.

Autoría Caitlin Joy y Trevor G. Mazzucchelli (Curtin School of Population Health, Curtin University, Perth), Lexy Staniland (Curtin enAble Institute, Curtin University, Perth), Shelly Skinner (Lionheart Camp for Kids y Perth Children’s Hospital), Lisa Cuddeford (Perth Children’s Hospital) y Lauren J. Breen (Curtin School of Population Health y Curtin enAble Institute, Curtin University, Perth), AustraliaPrimera publicación Journal of Child and Family Studies, 6 de octubre de 2023Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de What Bereaved Children Want to Know About Death and Grief, de Caitlin Joy, Lexy Staniland, Trevor G. Mazzucchelli, Shelly Skinner, Lisa Cuddeford y Lauren J. Breen, publicado en Journal of Child and Family Studies (Springer) (2024), doi: 10.1007/s10826-023-02694-x, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Los apoyos al duelo infantil podrían beneficiarse de tener en cuenta no solo lo que niñas y niños necesitan saber, sino también lo que quieren saber sobre la muerte y el duelo.

Caitlin Joy, Lexy Staniland, Trevor G. Mazzucchelli, Shelly Skinner, Lisa Cuddeford y Lauren J. Breen

Resumen

Aunque el duelo en la infancia es frecuente, las necesidades de la infancia en duelo no se comprenden bien. Se reconoce que la manera en que niñas y niños entienden la muerte difiere fundamentalmente de la de los adultos; sin embargo, pocas investigaciones lo han explorado desde la perspectiva infantil. Las preguntas que formulan sobre la muerte permiten comprender mejor lo que entienden y lo que necesitan. Se invitó a niñas y niños en duelo de 5 a 12 años a plantear preguntas sobre la muerte y el duelo durante un campamento para la infancia en duelo. Las preguntas (N = 213) recogidas en 10 campamentos se analizaron mediante un análisis de contenido convencional. Se identificaron cinco temas: Causas y procesos de la muerte; Intervención humana; Gestión del duelo; El sentido de la vida y de la muerte; y Después de la muerte. Las preguntas revelaron curiosidad por diversas experiencias y nociones biológicas, emocionales y existenciales, y mostraron reflexiones complejas y polifacéticas sobre la muerte y su impacto posterior en sus vidas. Los resultados sugieren que la infancia en duelo podría beneficiarse de oportunidades para hablar libremente de lo que piensa sobre la muerte, lo que podría facilitar una educación adecuada y un apoyo emocional.

Palabras clave: Infancia en duelo, Duelo, Muerte, Comprensión infantil, Preguntas infantiles

Aspectos destacados

  • El análisis de contenido de 213 preguntas formuladas por niñas y niños en duelo de entre 5 y 12 años dio lugar a cinco temas: Causas y procesos de la muerte, Intervención humana, Gestión del duelo, El sentido de la vida y de la muerte, y Después de la muerte.
  • La infancia en duelo formula preguntas significativas sobre la muerte y el duelo, y siente curiosidad por experiencias y nociones biológicas, emocionales y existenciales.
  • Niñas y niños en duelo podrían beneficiarse de un apoyo que les ofrezca ocasiones de hacer preguntas, junto con una educación básica sobre la muerte y el duelo y estrategias de regulación emocional.

El duelo en la infancia es frecuente: entre el 5–7% de la población infantil de los países occidentales vive la muerte de un progenitor o de un hermano o hermana antes de los 18 años (Australian Bureau of Statistics, 2010; Burns et al., 2020; Parsons, 2011). Si se incluye la pérdida de otros familiares cercanos y de amistades, más del 50% ha vivido un duelo (Harrison & Harrington, 2001; Paul & Vaswani, 2020). Una preocupación emergente es el efecto de la COVID-19: se calcula que 1,1 millones de niñas y niños en todo el mundo perdieron a un progenitor en los primeros 14 meses de la pandemia (Hillis et al., 2021). La prevalencia del duelo infantil pone de relieve la necesidad de un apoyo eficaz y adecuado, sobre todo si se tiene en cuenta el riesgo de consecuencias adversas tras la pérdida de una persona cercana. Aunque reacciones de duelo como la tristeza son, comprensiblemente, frecuentes, el duelo infantil se asocia con ansiedad y depresión, bajo rendimiento escolar, conducta suicida y la aparición de trastornos afectivos, psicóticos y por consumo de sustancias (Burrell et al., 2018; Elsner et al., 2022; McKay et al., 2021; Simbi et al., 2020; Syer et al., 2021; Weinstock et al., 2021). Mitigar estos efectos exige un apoyo al duelo infantil que tenga en cuenta la manera singular en que niñas y niños entienden la muerte y viven el duelo.

La comprensión infantil de la muerte y del morir suele conceptualizarse en torno a las nociones de raíz biológica de inevitabilidad, universalidad, irreversibilidad, cese de las funciones y causalidad (Hoffman & Strauss, 1985; Panagiotaki et al., 2018). En general, la infancia muestra una comprensión incipiente de la muerte hacia los tres años, comprende algunas de estas nociones hacia los seis y alcanza una comprensión más completa hacia los 10 años (D’Antonio, 2011; Harris, 2018; Kentor & Kaplow, 2020; Panagiotaki et al., 2018). Esta comprensión evolutiva se considera en gran medida una función del desarrollo cognitivo y emocional (McCoyd et al., 2021, p. 5); sin embargo, pocas investigaciones exploran estas nociones desde la perspectiva infantil (Ahmadi et al., 2019).

Las preguntas que niñas y niños hacen sobre la muerte permiten comprender cómo la entienden. El proceso de preguntar y recibir respuestas es clave para dar sentido a la muerte (Menendez et al., 2020). Según las personas cuidadoras, preguntan con frecuencia «¿Por qué se muere la gente?», «¿Me voy a morir?» y «¿Tú te vas a morir?», lo que muestra una comprensión en desarrollo de la inevitabilidad y la universalidad de la muerte (Gutiérrez et al., 2014; Renaud et al., 2015). Las preguntas infantiles sobre la muerte también pueden arrojar luz sobre las necesidades en el duelo. Martinčeková et al. (2020) pidieron a personas adultas que habían vivido un duelo en la infancia que describieran cómo se las podría haber apoyado mejor para afrontar su pérdida. Un tema clave fue la necesidad de más información sobre la muerte y el duelo, lo que sugiere que niñas y niños desean conversar sobre ello cuando atraviesan un duelo. No obstante, los relatos retrospectivos del duelo infantil están inevitablemente teñidos por las cogniciones y emociones adultas, lo que limita su utilidad para comprender de verdad las necesidades de la infancia en duelo.

La infancia depende en gran medida de sus personas cuidadoras para recibir apoyo en el duelo e información sobre la muerte (Menendez et al., 2020; Scott et al., 2019), y los datos sugieren que quienes reciben ese apoyo y esa información lo afrontan mejor que quienes se ven apartados de las conversaciones sobre la muerte y el duelo (Martinčeková et al., 2020). Sin embargo, los adultos suelen mostrarse reacios a hablar de la muerte y del morir con niñas y niños (Fearnley, 2010; Hunter & Smith, 2008) y tienden a subestimar su capacidad para comprender las nociones relativas a la muerte (Gaab et al., 2013). Comprender qué preguntas se hace la infancia en duelo sobre la muerte y el duelo, y situar en el centro sus necesidades y experiencias singulares, podría preparar mejor a las personas cuidadoras para acompañarla de forma eficaz y adecuada.

El presente estudio

El presente estudio pretendía comprender mejor las necesidades de la infancia en duelo examinando las preguntas planteadas por niñas y niños en duelo que participaban en un servicio de acompañamiento al duelo. Aunque investigaciones anteriores lo han estudiado de forma retrospectiva, pocos estudios han buscado escuchar directamente a la infancia en duelo, de modo que sus necesidades quizá no se comprendan ni se atiendan del todo. Para colmar esta laguna, invitamos a niñas y niños en duelo a hacer preguntas sobre la muerte y el duelo, y utilizamos los datos obtenidos para responder a nuestra pregunta de investigación: ¿qué quiere saber la infancia en duelo sobre la muerte y el morir?

Método

Lionheart Camp for Kids

Lionheart Camp for Kids (LCK) es un campamento de día gratuito que ofrece apoyo en el duelo a niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años y a sus familias (Griffiths et al., 2022). Con sede en Australia Occidental, LCK se celebra varias veces al año durante dos días consecutivos, en los que profesionales con formación y personas voluntarias imparten psicoeducación sobre el duelo a la infancia y a sus personas cuidadoras mediante una serie de actividades adecuadas a su desarrollo. Las personas cuidadoras pueden conocer el servicio por distintas vías, como hospitales, escuelas, redes sociales y el sitio web de LCK (https://lionheartcampforkids.com.au/). Como el servicio está concebido para apoyar a la infancia en duelo y a sus familias, solo pueden participar niñas y niños que hayan vivido una pérdida; sin embargo, no hay requisitos relativos a los síntomas de duelo. Cada menor debe asistir con su persona cuidadora durante todo el campamento, y se espera que esta participe activamente en las actividades.

El primer día del campamento, el equipo de animación normaliza las experiencias de participantes invitándoles a hablar de su familiar fallecido antes de realizar una serie de actividades estructuradas (por ejemplo, crear piedras del recuerdo), intercaladas con pausas y juego libre. Ese primer día también se presenta a niñas y niños una caja de preguntas situada en un lugar central, y se les invita a depositar de forma anónima preguntas sobre la muerte y el duelo, que responde al día siguiente una persona invitada, médica de profesión. El equipo de animación les asegura que todas las preguntas son válidas y que todas recibirán respuesta. Se les anima a usar la caja cada vez que tengan una pregunta. Si a una niña o un niño le cuesta escribir, una persona del equipo transcribe su pregunta al pie de la letra y solo aclara el significado de una palabra cuando es necesario. El segundo día, participantes aprenden distintas estrategias de afrontamiento (por ejemplo, anclaje, respiración), las personas cuidadoras reciben psicoeducación sobre el desarrollo infantil y el duelo, y se proponen actividades conjuntas entre la infancia y los adultos para favorecer la elaboración y la construcción de sentido.

Procedimiento

El Comité de Ética de Investigación con Seres Humanos de Curtin University concedió la aprobación ética (número de aprobación HRE2020-0560). No hubo un procedimiento formal de asentimiento infantil; no obstante, las familias dieron su consentimiento informado por escrito para que las fotos, los vídeos o los datos de actividades recogidos durante el campamento se utilizaran para la promoción del programa o para investigaciones de evaluación. Las preguntas de niñas y niños de 10 campamentos celebrados entre julio de 2017 y abril de 2021 se recopilaron y constituyen los datos de este estudio.

Participantes

Participaron aproximadamente 220 niñas y niños en duelo que asistieron a uno de los 10 campamentos LCK incluidos en el estudio. Tenían entre 5 y 12 años, con una edad media que pasó de 7,4 años en 2017 a 8,7 años en 2021. La proporción de niños y niñas era aproximadamente equilibrada. La mayoría presentaba un desarrollo típico; en varios casos, la persona cuidadora indicó un TDAH, un autismo o un trastorno del procesamiento sensorial. La mayoría residía en Perth (Australia), y un campamento estaba dirigido a residentes de la región suroeste de Australia Occidental. Cada participante había vivido la muerte de un progenitor, de un hermano o hermana o de otro familiar (por ejemplo, un tío, una abuela). El tiempo transcurrido desde la muerte oscilaba entre cuatro meses y cinco años, y la mayoría de las pérdidas se habían producido en los 12 meses anteriores al campamento. Las causas de muerte incluían cáncer, accidente de tráfico, infarto, suicidio, accidente laboral, consumo de sustancias y enfermedad infantil. Para preservar el anonimato, no se recogió ningún dato sociodemográfico junto con las preguntas depositadas.

Análisis de los datos

Dada la escasa bibliografía disponible sobre las preguntas infantiles acerca de la muerte y el duelo, se utilizó un análisis de contenido convencional (Hsieh & Shannon, 2005). Este enfoque es adecuado para describir un fenómeno (en este caso, las preguntas infantiles sobre la muerte y el duelo) y permite codificar los datos de forma inductiva, con categorías construidas a partir de los propios datos y no de estructuras de codificación o teorías predeterminadas (Hsieh & Shannon, 2005). Se siguieron las etapas descritas por Hsieh y Shannon (2005). Primero, los datos se leyeron para familiarizarse con ellos e impregnarse de ellos, antes de condensarlos en unidades de significado. Después, los códigos se obtuvieron de forma iterativa identificando palabras que recogían conceptos diferenciados. Estos códigos se clasificaron luego en categorías. Las relaciones entre categorías sirvieron para agrupar los códigos en temas. Véase la tabla 1 para un ejemplo del proceso de codificación.

Tabla 1. Ejemplo del proceso de codificación

  • Dato: Debería haber más gente que se preocupe por la gente que murió; Unidad de significado: Gente que se preocupa; Código: Cuidado; Categoría: Ayudar a las personas que se están muriendo; Tema: Intervención humana
  • Dato: ¿Para qué sirve la vida si te mueres?; Unidad de significado: Para qué sirve la vida si te mueres; Código: Sentido de la vida; Categoría: Sentido de la vida; Tema: El sentido de la vida y de la muerte
  • Dato: Si mi papá murió de cáncer, ¿eso quiere decir que yo también me voy a morir de eso?; Unidad de significado: Papá murió de cáncer, me moriré yo también de eso; Código: Enfermedades hereditarias; Categoría: Comprender una enfermedad; Tema: Causas y procesos de la muerte
  • Dato: ¿Por qué a veces sientes celos de otra gente que no ha tenido a nadie de su familia que se muera?; Unidad de significado: Celos de quienes no están en duelo; Código: Comparación con los demás; Categoría: Repercusiones sociales de la pérdida; Tema: Gestión del duelo
  • Dato: ¿El cáncer se contagia?; Unidad de significado: Cáncer, contagio; Código: Contagio; Categoría: Comprender una enfermedad; Tema: Causas y procesos de la muerte
  • Dato: ¿Qué se siente al morir?; Unidad de significado: Cómo, sentir, morir; Código: Qué se siente al morir; Categoría: Biología de la muerte; Tema: El sentido de la vida y de la muerte
  • Dato: Si papi vuelve; Unidad de significado: La persona fallecida vuelve; Código: Regreso de la persona fallecida; Categoría: Reencarnación; Tema: Después de la muerte

Criterios de calidad

La fiabilidad del presente estudio se apoyó en varios criterios de calidad. En primer lugar, la investigación la llevó a cabo un equipo multidisciplinar que abarcaba la psicología, el trabajo social y la medicina, con competencias en desarrollo infantil, parentalidad, duelo y pérdida, e investigación cualitativa. En segundo lugar, la consistencia del análisis y de los resultados se reforzó mediante una codificación ciega de todos los datos por una segunda persona codificadora, que mostró un acuerdo satisfactorio, κ de Cohen = 0.78 (Kyngäs et al., 2020). La transcripción de las citas en su estado original, incluidas las faltas de ortografía y de gramática, reforzó la confirmabilidad, y la credibilidad se apoyó en una pista de auditoría detallada que documentaba los procesos y las decisiones analíticas.

Resultados

En total, niñas y niños depositaron 213 preguntas en los 10 campamentos. Se excluyeron veintitrés preguntas ajenas al presente estudio (por ejemplo, preguntas sobre el personal del campamento). A partir de las 190 preguntas restantes se determinaron cinco temas: Causas y procesos de la muerte, Intervención humana, Gestión del duelo, El sentido de la vida y de la muerte, y Después de la muerte (tabla 2).

Tabla 2. Frecuencia de los temas y categorías

  • Causas y procesos de la muerte (77). Comprender una enfermedad: 40; comprender el cuerpo humano: 17; biología de la muerte: 18; muerte de animales: 2.
  • Gestión del duelo (43). Repercusiones sociales de la pérdida: 16; interpretaciones de la muerte: 5; procesos de duelo: 14; comprender las emociones y afrontarlas: 8.
  • Intervención humana (33). Ayudar a las personas que se están muriendo: 10; prevenir la muerte: 8; comprender el suicidio: 9; comprender el consumo de sustancias: 6.
  • El sentido de la vida y de la muerte (19). Sentido de la vida: 3; quién vive y quién muere: 5; sentido de la muerte: 9; sentido del sufrimiento: 2.
  • Después de la muerte (18). Reencarnación: 2; vida después de la muerte: 5; contacto con la persona fallecida: 3; comprender el cielo: 8.

Causas y procesos de la muerte

Causas y procesos de la muerte fue la categoría más destacada de los datos y recogía la curiosidad y las inquietudes infantiles sobre por qué y cómo muere la gente. Niñas y niños preguntaron «¿De qué tipo de enfermedades se puede morir la jente?» (fig. 1) y «¿Los médicos han descubierto cómo se mueren los bebés?», lo que muestra un deseo de entender qué causa la muerte. En cuanto a los procesos de la muerte, preguntaron «¿Cómo se muere de verdad el cuerpo?» y «¿Por qué la gente se muere tan rápido?». También preguntaron por la muerte de los animales, «¿Cómo se pueden morir los animales?», lo que sugiere que quieren entender los procesos de la muerte en otros seres vivos.

Pregunta relativa a la biología de la muerte y del morir
Fig. 1. Pregunta relativa a la biología de la muerte y del morir

Preguntaron si ciertas enfermedades eran contagiosas, «¿El cáncer se contagia?», o hereditarias, «Si mi papá murió de cáncer, ¿eso quiere decir que yo también me voy a morir de eso?», y si las causas de muerte podían venir de los animales, «¿Las personas pueden coger enfermedades de los animales?». Estas preguntas sugieren un deseo de comprender mejor las distintas formas de morir. También intentaron entender la experiencia de la muerte y del morir, «¿Qué se siente al morir?» y «¿Duele cuando te mueres?». Tales preguntas muestran que la infancia piensa en cómo podrían morir otras personas. Lo ilustran también preguntas como «¿Cuándo me voy a morir?» y «¿Cómo sé cuándo me estoy muriendo?», que sugieren que niñas y niños piensan en su propia muerte y quieren comprender mejor cómo y cuándo podría ocurrir.

Las preguntas parecían apoyarse en los conocimientos y las experiencias previas. Por ejemplo, una criatura preguntó «¿El corazón de la gente se apaga?», lo que refleja cierta comprensión de la función del corazón para mantener vivo el cuerpo. Otra preguntó «¿Si alguien está conectado a una máquina y todos sus órganos siguen funcionando?», lo que podría reflejar un intento de comprender la muerte de alguien a quien conocía. El suicidio y el consumo de sustancias también aparecían en algunas preguntas, probablemente en relación con la causa de la muerte de su ser querido. Sobre el suicidio, preguntaron «¿Por qué se mata la gente?» y «¿Qué es la depresión? ¿Por qué se mata la gente por eso?». En relación con el consumo de sustancias, las preguntas fueron «¿Por qué la gente se vuelve adicta? ¿Por qué eligen seguir con su adicción?», «¿Cómo te emborrachas?» y «¿Por qué alguien querría tomar drogas?». Estas preguntas muestran que la infancia percibe los factores que pueden contribuir al suicidio y al consumo de sustancias y quiere comprenderlos.

Intervención humana

Intervención humana recoge las preguntas relacionadas con la prevención de la muerte y la ayuda a las personas que se están muriendo. Niñas y niños preguntaron por tecnologías concretas, como los marcapasos, «¿Cómo funciona un marca paso? ¿Un marca paso puede hacer que el corazón late rápido si va despazio?» (fig. 2), y por tratamientos, «¿Hay alguna medicina que pueda parar el cáncer?», «¿Cómo se cura el cáncer de corazón?» y «Si tienes cáncer en el cerebro, ¿cuántas medicinas vas a tener?». También se manifestó un deseo de comprender los contextos de la muerte, «¿Todo el que va al hospital se muere?». Las preguntas sugieren que quieren saber cómo se puede evitar o retrasar la muerte.

Pregunta relativa a la intervención humana
Fig. 2. Pregunta relativa a la intervención humana

Evitar futuras muertes era una preocupación para quienes preguntaban «¿Cómo puedo proteger a mi familia de que se muera otra gente?» y «¿Cómo puedo aguantar sin medicación?». Estas reflexiones pueden indicar que la infancia interioriza una responsabilidad por su propia muerte y la de los demás. De hecho, las preguntas reflejaban el deseo de ayudar a quienes se están muriendo, «Quién puede salvar a la gente vivir o saber llamar al 000 [el número de emergencias en Australia]?» y «¿Cómo se puede ser médico o enfermera?». Niñas y niños mostraron distintos niveles de comprensión de las intervenciones médicas: algunas preguntas reflejaban el deseo de entender su finalidad, «¿Por qué ayudáis a la gente cuando se está muriendo?», mientras que otras expresaban la inquietud de que no siempre se ofrezca ayuda, «¿Por qué no intentan siempre reanimar a la gente?». Querían comprender mejor cómo se acompaña médicamente a las personas que se están muriendo, «¿Cómo ayudan los médicos?», «¿Por qué los médicos le dan a la gente pastillas que pueden dar problemas?» y «Cuando la gente está a punto de morirse, ¿le ponen una inyección/medicina?». Estas preguntas sugieren que conocer las intervenciones médicas es importante para que la infancia comprenda la muerte.

Gestión del duelo

Quedar en duelo refleja los esfuerzos de niñas y niños por dar sentido a la muerte y a las experiencias sociales y emocionales que le siguen. Preguntas como «¿Por qué me dejo?» (fig. 3) y «¿Es culpa mía?» sugieren que buscan comprender la muerte en relación consigo y que pueden percibir la muerte de un ser querido como responsabilidad propia. Así lo mostraba la pregunta de una criatura: «¿Que yo tuviera un resfriado cuando mi papá tenía cáncer y tenía las defensas bajas hizo que se muriera?». Aunque esta pregunta sugiere un pensamiento egocéntrico (Hunter & Smith, 2008), también puede reflejar el deseo de comprender la muerte de una manera que parezca controlable. Del mismo modo, otra criatura preguntó: «La gente dice que es culpa mía que papá se matara, ¿qué hago para asegurarme de que nadie más se mate por mi culpa?». Es evidente que comunicarse con la infancia sobre la muerte, y sobre sus causas, es crucial para evitar el dolor innecesario que provoca interiorizar la responsabilidad. De hecho, así lo reflejaban las preguntas «No me parece justo que no les digan la verdad a los niños?» y «¿Por qué los médicos no me dijeron que papá se iba a morir?».

Pregunta relativa al hecho de quedar en duelo
Fig. 3. Pregunta relativa al hecho de quedar en duelo

Niñas y niños hicieron muchas preguntas sobre lo que vivían tras la pérdida, intentando comprender reacciones emocionales y físicas desconcertantes. Buscaban entender sus emociones, con preguntas como «¿Por qué a veces me siento feliz y triste a la vez?» y «¿Por qué estoy más triste que mi hermano? ¿Él quería a mamá menos que yo?». También intentaban comprender reacciones físicas como los cambios en el sueño, «¿Por qué duermo todo el rato?» y «¿Por qué no puedo dormir por la noche?», y sensaciones físicas, «El cuerpo siente dolores constantes. Dolores en el pecho, etc. ¿Qué es esto?» y «¿Por qué llora la gente?». Estas preguntas pueden reflejar una comprensión limitada de cómo las emociones se manifiestan en el cuerpo. Las preguntas también reflejaban el deseo de comprender para qué sirven las emociones, «¿Por qué tenemos que pasar por el duelo?», y cómo manejarlas, «¿Cómo puedo sobrellevar que alguien se muera?», «¿Cómo se hace para no echarlos de menos?» y «Cómo puedes manejar tus sentimientos grandes». La dificultad para afrontar el duelo se hacía patente en preguntas como «¿Cómo me hago daño sin que la gente se entere en vez de sobrecalentarme y quemarme?». Las habilidades de regulación emocional son, a todas luces, un aspecto importante del apoyo al duelo infantil.

Aparecían también preguntas relativas al mundo social. Algunas expresaban inquietud por su seguridad, «¿Qué me pasará si mi mamá también se muere?», y otras buscaban ayuda para obtener apoyo, «¿Alguien puede ayudar a mi maestra, que no lo entiende?». Estas preguntas muestran un pensamiento orientado al futuro y una reflexión sobre cómo el duelo ha afectado y puede afectar a sus vidas. Las comparaciones sociales también parecían importar para comprender su propio duelo, ya que intentaban entender los cambios en su mundo social, «¿Por qué ahora se meten conmigo en el colegio?», y cómo se relacionan con los demás, «¿Por qué a veces sientes celos de otra gente que no ha tenido a nadie de su familia que se muera?» y «¿Cómo hago para parecer normal a los demás?». Es evidente que la infancia está atenta a cómo se la percibe, lo que puede constituir una fuente adicional de estrés que se suma al dolor de la pérdida.

El sentido de la muerte

El sentido de la muerte recoge las preguntas sobre la finalidad de la vida y sobre por qué muere la gente. Preguntas como «¿Cuál es el sentido de la vida?» (fig. 4) y «¿Para qué sirve vivir si al final te tienes que morir?» muestran reflexiones existenciales.

Pregunta relativa al sentido de la vida
Fig. 4. Pregunta relativa al sentido de la vida

Estas reflexiones se manifestaban también en preguntas complejas como «Si unos niños no tienen papá, ¿por qué dejaría Dios que se muriera su mamá?», «¿Por qué la gente tiene que morirse con 50 años o menos?» y «¿Cómo vivieron mi abuela y mi abuelo tantos años? ¿Pero mamá se murió joven?». Estas preguntas reflejan concepciones previas de la vida y de la muerte que el duelo ha puesto en cuestión.

El deseo de comprender quién muere y quién vive se manifestaba en preguntas como «¿Por qué algunas personas enfermas se curan y otras no?» y «¿Por qué los médicos curan a unas personas y a otras no?», al igual que el deseo de comprender el sentido de la muerte, «¿Por qué se muere la jente?», «¿Por qué se mueren los bebés?» y «¿Por qué la gente tiene enfermedaes?». Las preguntas reflejan pensamientos complejos que sugieren que la comprensión infantil de la muerte y del morir es polifacética y potencialmente filosófica.

Después de la muerte

La última categoría, Después de la muerte, reúne las preguntas sobre lo que le ocurre a una persona una vez que ha muerto. Muchas preguntas se referían a la continuidad de la existencia tras la muerte, a cómo sigue viviendo alguien que ha muerto: «¿Qué haces cuando te mueres?», «¿Adónde vamos cuando nos morimos?», «¿Puedes ver a la gente cuando estás muerto?» y «¿Mi tío verá a mi perro en el más allá?». El cielo ocupaba un lugar destacado como destino tras la muerte, con preguntas como «¿Qué es el cielo?», «¿El cielo existe de verdad?», «¿Vas al cielo cuando te mueres?», «¿Se puede seguir queriendo a la gente desde el cielo?» y «¿Qué se siente al estar en el cielo?» (fig. 5). Esto refleja probablemente una narrativa cultural dominante en torno a la muerte.

Pregunta relativa a lo que ocurre después de la muerte
Fig. 5. Pregunta relativa a lo que ocurre después de la muerte

Niñas y niños preguntaron también por la reencarnación, «¿Mi tío volverá a nacer como persona o como animal?», y por futuras interacciones con la persona fallecida, «Si papi vuelve…» y «¿Puedo seguir hablando con mi persona importante?». Estas preguntas muestran que, por su etapa de desarrollo, la infancia aún no puede comprender el carácter definitivo de la muerte, y reflejan el deseo de mantener el contacto y el vínculo con el ser querido perdido.

Discusión

La presente investigación pretendía comprender qué quiere saber la infancia en duelo sobre la muerte y el duelo. Mediante un análisis de contenido convencional, se recopilaron y analizaron preguntas sobre la muerte y el duelo, lo que permitió asomarse a los pensamientos y sentimientos de niñas y niños en duelo. Las preguntas revelaron curiosidad por diversas experiencias y nociones biológicas, emocionales y existenciales, y mostraron reflexiones complejas y polifacéticas sobre la muerte de su ser querido y su impacto posterior en sus vidas.

En términos generales, las preguntas parecían cumplir una función de confirmación, ya que se referían a nociones sobre la muerte que se sabe que se desarrollan durante la infancia, como la universalidad, la irreversibilidad y la inevitabilidad (Hunter & Smith, 2008). Estas preguntas sugieren que niñas y niños construyen activamente su comprensión de la muerte mediante los procesos de aprendizaje propuestos por Piaget y Vygotsky. Sus preguntas son intentos de descubrimiento: la muerte del ser querido provoca un desequilibrio en su modelo mental, que intentan corregir descubriendo información nueva (Piaget, 1954, pp. 350–379). Además, recurren a otras personas (en este caso, a una persona médica) para obtener las respuestas, desarrollando así su modelo mental en un contexto social (Vygotsky, 1978, p. 24). Las preguntas se forman a partir de los conocimientos existentes, pero buscan explicar las incoherencias o las lagunas descubiertas a raíz del duelo, planteando preguntas a otras personas de su mundo social.

Las preguntas mostraban grados variables de comprensión y de conocimiento, lo que probablemente refleja diferencias cognitivas ligadas a la edad. Esto respalda enfoques del apoyo al duelo basados en la edad, aunque deben tenerse en cuenta las diferencias individuales. Aunque no podemos dar cuenta del papel de la edad en las preguntas debido al carácter anónimo de la recogida de datos, las preguntas que niñas y niños hacen sobre la muerte reflejan conocimientos situados en su zona de desarrollo próximo (Vygotsky, 1978, p. 84). Sea cual sea la edad, el aprendizaje atraviesa tres etapas: (1) lo que no se puede comprender ni lograr, ni siquiera con orientación, (2) lo que se puede comprender o lograr con orientación (la zona de desarrollo próximo) y (3) lo que se puede comprender y lograr de forma autónoma. Este modelo sustenta el andamiaje, un enfoque educativo que reconoce que una persona necesita mucha orientación y apoyo cuando aprende por primera vez una habilidad o un concepto, y que ese apoyo se va reduciendo a medida que avanza hacia el dominio. Por tanto, las respuestas a las preguntas infantiles sobre la muerte y el duelo deben situarse dentro de su campo de comprensión, que no depende solo de la edad biológica, sino también de las experiencias vividas. Una criatura que ya ha estado expuesta a la muerte probablemente tendrá preguntas distintas de las de otra que se enfrenta a la muerte por primera vez, aunque tengan la misma edad biológica. Del mismo modo, quien no ha vivido un duelo probablemente hará preguntas distintas de las de quien sí lo ha vivido. Así pues, las preguntas infantiles se nutren de la experiencia y reflejan la zona de desarrollo próximo, lo que indica a quien las recibe qué puede estar, o no, al alcance de la comprensión de esa niña o ese niño.

Predominaban las preguntas relacionadas con nociones biológicas, centradas en las causas, los procesos y los estados de la muerte y del morir. Esto concuerda con la bibliografía, que muestra que la comprensión y la conceptualización infantiles de la muerte son en gran medida biológicas (Harris, 2018; Vázquez-Sánchez et al., 2019; Yang & Park, 2017), y respalda la recomendación de integrar la educación sobre la muerte en los planes de estudio de todos los niveles educativos (McAfee et al., 2022). Probablemente, la infancia se beneficiaría de una educación sobre la muerte que incluyera información completa sobre las causas y los procesos de la muerte y del morir, introduciendo nociones cada vez más complejas a medida que avanza su escolaridad (McAfee et al., 2022).

Las preguntas mostraban la necesidad de dar sentido a la muerte. En algunos casos, este aprendizaje se apoyaba en un pensamiento egocéntrico, como se ve en preguntas como «¿Por qué me dejo?» y «¿Es culpa mía?». La percepción de una responsabilidad personal es frecuente en la infancia en duelo (Kentor & Kaplow, 2020), y este resultado refleja la importancia de hablar de la muerte con niñas y niños. Aunque el pensamiento egocéntrico tiende a disiparse con la edad, puede dar lugar a ideas de abandono o de responsabilidad, que pueden perpetuar el malestar y alimentar la culpa (Cohen et al., 1977; Raveis et al., 1999). Disipar estas ideas es importante; sin embargo, la infancia es consciente de la tendencia adulta a censurar la información relativa a la muerte (Paul, 2019) y, por ello, puede mostrarse reacia a hacer preguntas. Gracias al carácter anónimo de los datos recogidos en este estudio, es posible que niñas y niños hayan formulado preguntas que de otro modo habrían callado. Por tanto, estos resultados respaldan las conversaciones abiertas sobre la muerte con la infancia en duelo.

Las conceptualizaciones metafísicas de la muerte, como las que implican reflexiones sobre el más allá, eran frecuentes en las preguntas, ya que niñas y niños intentaban dar sentido a lo que ocurre después de que alguien muere. En consonancia con otras investigaciones (Vázquez-Sánchez et al., 2019), el cielo era una noción frecuente del más allá. Esto refleja probablemente las narrativas culturales occidentales dominantes en Australia, donde el cielo suele mencionarse al hablar de la muerte con niñas y niños (Arruda-Colli et al., 2017; Renaud et al., 2015). Aunque no registramos la afiliación religiosa de participantes, los datos del censo australiano muestran que el cristianismo es la religión más declarada (52,1 % de las personas encuestadas en 2016 y 43,9 % en 2021; Australian Bureau of Statistics, 2022). Esto ofrece una posible explicación de la frecuencia de nociones cristianas sobre la muerte, como el cielo. No fue posible tener en cuenta las diferencias culturales y religiosas en la muestra, pero constituyen vías importantes para futuras investigaciones. La cultura y la religión tienen implicaciones importantes en cómo las personas adultas entienden y viven el duelo (por ejemplo, Rosenblatt, 2008, pp. 207–222), y podría ocurrir lo mismo en la infancia.

En consonancia con la bibliografía (véase Dalton et al., 2019 para una revisión), las preguntas mostraban el deseo de que se les dijera que su ser querido se estaba muriendo. Niñas y niños desean ser informados de la muerte posible o inevitable de su ser querido, y apartarlos de ese conocimiento puede ser perjudicial y generar tensión, malestar y ansiedad (Dalton et al., 2019). Probablemente, la infancia se beneficiaría de conversaciones sobre la muerte inevitable de un ser querido, que permitieran una preparación psicológica; sin embargo, niñas y niños perciben la reticencia de los adultos a hablar de la muerte con ellos, y esto supone un obstáculo para esas conversaciones (Paul, 2019). Dotar a las personas cuidadoras de herramientas y estrategias para hablar eficazmente de la muerte con sus hijas e hijos es clave para preparar a la infancia ante la muerte de un ser querido y acompañarla después de la pérdida. Las investigaciones con personas adultas que cuidan de un ser cercano al final de la vida muestran que muchas no están preparadas (Breen et al., 2018). Así pues, preparar a la infancia para el duelo probablemente implica preparar también a los adultos de su entorno.

Las necesidades tras la pérdida se hacían evidentes en las preguntas sobre cómo afrontar y manejar experiencias emocionales difíciles, lo que demuestra la necesidad de apoyo emocional, en particular de corregulación, validación y tranquilización. Las habilidades de regulación emocional son una necesidad reconocida de la infancia en duelo (Ahmadi et al., 2019; Scott et al., 2019; Youngblut & Brooten, 2021), pero a las personas cuidadoras a menudo les cuesta encontrar la mejor manera de abordarlas. Dada la importancia del entorno de cuidado para la elaboración del duelo infantil (Alvis et al., 2022), es fundamental ofrecer a las personas cuidadoras apoyo y conocimientos suficientes para que puedan proporcionar entornos seguros y de apoyo. Intervenciones como Lionheart Camp for Kids (Griffiths et al., 2022) ofrecen un marco estructurado y activo para brindar ese tipo de apoyo a la infancia y a sus personas cuidadoras. Como niñas y niños suelen estar expuestos a la muerte a través de los medios (por ejemplo, libros, televisión, películas) o de pérdidas no humanas (por ejemplo, la muerte de un insecto) antes de perder a una persona cercana (Renaud et al., 2015; Zedníková & Pechová, 2015), las personas cuidadoras tienen la oportunidad de aprovechar las primeras preguntas para ofrecerles una comprensión completa y un conjunto de habilidades de afrontamiento.

Limitaciones y líneas futuras

Aunque el presente estudio aporta conocimientos importantes sobre los tipos de preguntas que la infancia en duelo hace sobre la muerte y el duelo, hay varios factores que no pudimos tener en cuenta. Debido al carácter anónimo de la recogida de datos, no pudimos comparar las preguntas en función de datos sociodemográficos como la edad, el sexo, el origen étnico, la religión o la cultura, que probablemente son cruciales para comprender lo que necesita la infancia en duelo. Del mismo modo, no pudimos comparar las preguntas según la relación con la persona fallecida (por ejemplo, un progenitor frente a un hermano o hermana), la forma de la muerte (por ejemplo, una enfermedad terminal frente a un suicidio) y el tiempo transcurrido desde la pérdida (por ejemplo, un mes frente a un año). Esta información permitiría comprender las necesidades de niñas y niños en las distintas etapas de su duelo y según quién ha muerto y cómo. Las investigaciones futuras sobre las preguntas de la infancia en duelo deberían tener en cuenta estos elementos para afianzar nuestra comprensión de lo que niñas y niños quieren saber sobre la muerte y el duelo, y mejorar los apoyos al duelo pensados para ellos.

El método de recogida de datos permitía hacer preguntas de forma anónima y al propio ritmo, un enfoque naturalista que pudo recoger preguntas que podrían pasar desapercibidas en contextos limitados en el tiempo y con identificación, como una entrevista o un grupo focal. A pesar de las posibles ventajas de este enfoque, cabe señalar varios inconvenientes. En primer lugar, es posible que niñas y niños con capacidades limitadas de escritura o de expresión verbal estén poco representados en nuestros datos. Aunque una persona del equipo del campamento ayudaba a quienes tenían dificultades para escribir, este procedimiento puede haber mermado la ventaja metodológica del anonimato. En segundo lugar, las notas manuscritas estaban descontextualizadas, de modo que no se podía resolver su ambigüedad. Por último, todas las notas se interpretaron desde una mirada adulta. Los significados infantiles pueden haberse interpretado de forma inexacta o incompleta debido a diferencias cognitivas y de experiencia.

La ausencia de información identificativa también impidió determinar con certeza cuántas preguntas había hecho cada niña o niño. Es posible que un pequeño subgrupo hiciera muchas preguntas, en lugar de que las preguntas representaran al conjunto de la muestra. Del mismo modo, aunque la franja de edad de participantes era de 5 a 12 años, no podemos saber si toda esa franja está representada en nuestros datos, lo que limita las conclusiones que podemos extraer sobre la pertinencia de las preguntas para una edad determinada. En investigaciones futuras, la recogida de datos podría adaptarse para incluir un espacio en el que anotar la edad junto a la pregunta. Así se mantendría el anonimato y se obtendrían detalles adicionales para contextualizar las preguntas. La generalización está además limitada por la muestra. Participaron niñas y niños de un único programa de duelo situado en Australia Occidental; una comprensión más completa de las preguntas infantiles sobre la muerte y el duelo exige un reclutamiento en varios centros y una recogida de datos en muestras diversas.

Aunque el objetivo de este estudio era clasificar las preguntas que la infancia en duelo hace sobre la muerte y el duelo, la naturaleza de los datos solo permite una comprensión conceptual de esas preguntas. A falta de datos sobre las experiencias vividas por niñas y niños y sobre el contexto de sus preguntas, la presente investigación no puede ofrecer un cuadro matizado de lo que quieren saber sobre la muerte y el duelo. Por ejemplo, no podemos determinar si solo hicieron preguntas relacionadas con la muerte de su propio ser querido o si sus preguntas iban más allá de su experiencia directa y reflejaban cosas a las que se habían visto expuestos en el campamento. Dado que durante el campamento escuchan las experiencias de duelo de los demás, sus preguntas pueden recoger no solo sus propias vivencias, sino también las de otras niñas y otros niños. Las investigaciones futuras podrían catalogar las preguntas a lo largo del tiempo para examinar cómo evolucionan.

Por último, aunque las preguntas reflejaban la comprensión actual de las nociones infantiles sobre la muerte, es posible que el peso de los aspectos médicos y biológicos se debiera a que niñas y niños sabían que sus preguntas las respondería una persona médica. Si las preguntas las hubiera respondido otra persona experta (por ejemplo, un psicólogo o una psicóloga, personal docente, alguien con experiencia vivida), quizá se habrían planteado preguntas diferentes. Las investigaciones futuras podrían estudiar el efecto de distintos tipos de personas expertas en las preguntas, lo que podría servir para orientar una preparación más específica de quienes participan en el cuidado de la infancia en duelo.

Implicaciones prácticas

Las preguntas que la infancia en duelo hace sobre la muerte y el duelo pueden verse como ventanas a su procesamiento cognitivo y emocional. Como tales, pueden servir de indicio de lo que cada niña o niño comprende en ese momento y utilizarse para orientar apoyos al duelo adecuados y pertinentes. Por ejemplo, preguntas como «¿Cómo puedo proteger a mi familia y a otras personas de morirse?» y «¿Es culpa mía?» indican que puede estar interiorizando la responsabilidad de la muerte de su ser querido. Este tipo de pregunta requiere una respuesta que le asegure que no tiene la culpa de la muerte y que no puede evitar la muerte de otras personas, sin provocarle un miedo excesivo a la muerte. La información que se da a la infancia sobre la muerte y el duelo debe tener en cuenta no solo lo que se considera adecuado para la edad, sino también lo que resulta pertinente para el propio nivel de comprensión de cada criatura.

En el presente estudio, las preguntas indicaban una necesidad general de educación psicosocial preventiva. Dado que muchas preguntas se referían a dar sentido a experiencias fisiológicas, emocionales y sociales, la infancia en duelo podría beneficiarse de explicaciones sobre lo que cabe esperar. Por ejemplo, preguntaron por dolores corporales y dificultades de sueño, lo que sugiere que necesitan aprender cómo el duelo (y otras emociones) puede manifestarse en el cuerpo y cómo manejar estas experiencias fisiológicas. Del mismo modo, preguntas como «¿Cómo se hace para no echarlos de menos?» y «¿Por qué estoy más triste que mi hermano?» sugieren la necesidad de una educación sobre las emociones, incluida su finalidad y la manera de afrontarlas. Este tipo de educación podría contribuir a normalizar las experiencias de duelo y preparar a niñas y niños para emociones que, de otro modo, podrían resultarles desconcertantes y angustiosas.

Además, ayudar a la infancia a desenvolverse en las relaciones sociales y en el contexto escolar tras la pérdida puede responder a preguntas como «¿Por qué ahora se meten conmigo en el colegio?» y «¿Alguien puede ayudar a mi maestra, que no lo entiende?». Puede que niñas y niños no esperen ser tratados de otra manera tras la pérdida; una educación sobre cómo pueden actuar los demás podría serles útil, preparándolos para interacciones difíciles y dotándolos de formas de manejarlas. Poder responder a las preguntas infantiles exige que los adultos comprendan que evitar los temas de la muerte y el duelo no ayuda cuando la curiosidad infantil es natural. Las personas adultas que participan en el cuidado de la infancia necesitan una alfabetización adecuada sobre la muerte (Noonan et al., 2016) y sobre el duelo (Breen et al., 2022) para sentirse más cómodas hablando de estos temas con niñas y niños.

Integrar la educación sobre la muerte en los planes de estudio escolares puede ser una forma eficaz de ayudar de antemano a la infancia a afrontar el duelo. Ello proporciona una orientación preparatoria que dota a niñas y niños de conocimientos, de lenguaje y de estrategias de afrontamiento a los que recurrir cuando se enfrentan a una pérdida (McGuire et al., 2013). Aunque todavía no es una práctica habitual en las escuelas australianas (Kennedy et al., 2017), los programas internacionales de educación sobre la muerte suelen incluir información que facilita el reconocimiento y la comprensión del duelo, un lenguaje para identificarlo y explicarlo, y estrategias para afrontarlo junto con las experiencias asociadas (Dawson et al., 2023; Friesen et al., 2020). Combinada con la formación continua del profesorado, la educación sobre la muerte puede preparar a niñas, niños y adultos para afrontar mejor el duelo. Por ejemplo, ante la pregunta «¿Por qué estoy más triste que mi hermano?», el personal docente puede explicar que cada persona vive el duelo de forma distinta, remitiendo a las nociones trabajadas en las clases de educación sobre la muerte. Con una integración generalizada de la educación sobre la muerte, también podrían abordarse cuestiones sociales, reduciendo la probabilidad de acoso y aislamiento (Stylianou & Zembylas, 2018).

Conclusión

Este estudio contribuye a un corpus creciente de investigaciones centradas en las experiencias y perspectivas de la infancia en duelo. Gracias a un método anónimo de recogida de datos, pudimos recopilar y analizar las preguntas de niñas y niños sobre la muerte y el duelo, y constatamos que sienten curiosidad por los aspectos prácticos, sociales y relacionales, y emocionales y experienciales de la muerte y el duelo. Aunque las preguntas se agruparon en cinco temas, estos descansaban sobre dos resultados centrales. En primer lugar, la comprensión infantil de la muerte empieza por la biología, que ofrece un punto de anclaje a partir del cual pueden construirse las demás nociones sobre la muerte y el duelo. En segundo lugar, la infancia necesita una educación psicosocial que la prepare para el duelo y la dote de herramientas y conocimientos para comprender y manejar las experiencias fisiológicas, emocionales y sociales de la pérdida. Estos resultados ofrecen una visión valiosa de los pensamientos y curiosidades de la infancia en duelo sobre la muerte y el duelo, e ilustran la importancia de que los adultos de su entorno estén suficientemente preparados para suscitar y responder a esas preguntas. Los apoyos al duelo infantil podrían beneficiarse de tener en cuenta no solo lo que niñas y niños necesitan saber, sino también lo que quieren saber sobre la muerte y el duelo.

Complexe Systémique: puntos clave

La caja de preguntas es un dispositivo muy sencillo, y ahí reside su fuerza: el anonimato deja pasar lo que niñas y niños callan ante adultos a quienes perciben como frágiles o evasivos. Leído desde una perspectiva sistémica, el estudio muestra menos un «nivel de comprensión» individual que un bucle de comunicación familiar: la culpa («¿Es culpa mía?»), el miedo por el progenitor superviviente y la vergüenza en el colegio prosperan allí donde el entorno protege a la criatura mediante el silencio. Para la práctica clínica, cabe retener la idea de tratar cada pregunta como un mensaje sobre la relación, de preparar tanto a los adultos como a la infancia, y de responder al nivel de la experiencia propia de cada niña o niño y no solo de su edad. Los límites son claros: ninguna edad ni contexto asociados a las preguntas, respuestas esperadas de una persona médica, lo que probablemente las orientó hacia la biología, un único programa australiano y una lectura enteramente adulta de las palabras infantiles. Para leer junto con el artículo sobre el trabajo narrativo en grupo con familias en duelo y el artículo sobre la voz de niñas y niños en una atmósfera de secreto.

Notas del original

Financiación. Financiación de acceso abierto posibilitada y organizada por CAUL y sus instituciones miembro.

Conflicto de intereses. Lionheart Camp for Kids no intervino en el diseño del estudio ni en el análisis e interpretación de los datos.

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Traducción no oficial de What Bereaved Children Want to Know About Death and Grief, de Caitlin Joy, Lexy Staniland, Trevor G. Mazzucchelli, Shelly Skinner, Lisa Cuddeford y Lauren J. Breen, Journal of Child and Family Studies, vol. 33, n.º 1 (2024), doi: 10.1007/s10826-023-02694-x, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Traducción no oficial del artículo original «What Bereaved Children Want to Know About Death and Grief», publicado en Journal of Child and Family Studies (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido y maquetado por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Joy, C., Staniland, L., Mazzucchelli, T. G., Skinner, S., Cuddeford, L., y Breen, L. J. (2024). What Bereaved Children Want to Know About Death and Grief. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/what-bereaved-children-want-to-know-about-death-and-grief (Obra original publicada en 2023 en Journal of Child and Family Studies, 33(1), 327-337 (2024); republicada en 2024 por Journal of Child and Family Studies, https://link.springer.com/article/10.1007/s10826-023-02694-x)

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