Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Child & Family Behavior Therapy · Terapia familiar

«Lo que siempre ha estado ahí ahora puede nombrarse»: experiencias parentales de la DBT-A y del cambio relacional

¿Qué se llevan las madres y los padres de una terapia dialéctico-conductual para adolescentes impartida en grupo multifamiliar? Trece figuras parentales de Praga describen un lenguaje emocional por fin compartido con su hija o hijo, una mirada más benévola sobre sí mismas, límites más claros y habilidades que se extienden a la pareja, al trabajo e incluso a abuelas y abuelos, no sin tensiones en la familia.

Autoría Eliska Spilkova (Institute of Psychiatry, Psychology and Neuroscience, King’s College London, Reino Unido); Maria Livanou (Department of Psychology, School of Mental Health & Psychological Sciences, Institute of Psychiatry, Psychology and Neuroscience, King’s College London, Reino Unido)Primera publicación Child & Family Behavior Therapy, 3 de mayo de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de “Things That Have Always Been There Can Now Be Named”: Parental Experiences of DBT-A and Relational Change, de Eliska Spilkova y Maria Livanou, publicado en Child & Family Behavior Therapy (Taylor & Francis) (2026), doi: 10.1080/07317107.2026.2662968, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas; los apéndices A y B no se reproducen. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Las cosas que siempre han estado aquí, de repente, pueden nombrarse.

Testimonio parental recogido por Eliska Spilkova y Maria Livanou

Resumen

La terapia dialéctico-conductual para adolescentes (DBT-A) es eficaz para adolescentes con dificultades emocionales y conductuales, pero su impacto en las madres y los padres y, más ampliamente, en el funcionamiento relacional de la familia sigue poco explorado. Comprender las experiencias de las figuras parentales es importante, porque son ellas quienes sostienen la aplicación de las habilidades y el desarrollo emocional de la persona adolescente. Este estudio exploró la experiencia de 13 madres y padres que completaron un programa de DBT-A de 24 semanas en Praga. Mediante el análisis fenomenológico interpretativo, las personas participantes describieron la aplicación de las habilidades DBT en distintos contextos, el fortalecimiento de los vínculos emocionales, una mayor conciencia de sí y una mejor regulación emocional. También refirieron mejores relaciones fuera de la familia gracias a la atención plena y a la validación, lo que sugiere que la implicación parental favorece el funcionamiento relacional y, potencialmente, beneficios intergeneracionales.

Puntos destacados

  • Este estudio exploró las experiencias vividas por madres y padres que completaron un programa de DBT-A de 24 semanas junto con su hija o hijo adolescente.
  • Las figuras parentales refirieron una mayor regulación emocional, más autocompasión y más confianza para manejar las dinámicas familiares.
  • La DBT-A facilitó mejoras en la comunicación y en la resolución de conflictos dentro y fuera de la familia.
  • Las figuras parentales expresaron la necesidad de un acceso más temprano a la DBT y de un apoyo clínico continuado tras el programa.
  • Palabras clave: adolescentes, DBT, regulación emocional, familia, salud mental, figuras parentales

Introducción

La terapia dialéctico-conductual (DBT) se desarrolló inicialmente para tratar a personas con conducta suicida crónica diagnosticadas de trastorno límite de la personalidad. Basada en la teoría biosocial de la desregulación emocional, la DBT postula que una sensibilidad emocional elevada, combinada con entornos invalidantes, contribuye al desarrollo de estrategias de afrontamiento desadaptativas. El tratamiento integra técnicas de cambio conductual con la atención plena y la filosofía dialéctica, con el objetivo de mejorar la regulación emocional, la tolerancia al malestar y la efectividad interpersonal, manteniendo al mismo tiempo un equilibrio entre aceptación y cambio (Feigenbaum et al., 2012; Linehan, 1993; Lynch et al., 2006). Este marco dialéctico sitúa a la DBT no solo como una intervención centrada en los síntomas, sino como un modelo sistémico que reconoce la interacción entre las personas y sus entornos relacionales.

La DBT estándar se imparte a través de cuatro modalidades de tratamiento interrelacionadas: terapia individual, entrenamiento grupal en habilidades, coaching telefónico y apoyo del equipo de consulta terapéutica. La terapia individual trabaja la motivación y la aplicación de las habilidades a las dificultades personales, mientras que el entrenamiento grupal en habilidades ofrece una enseñanza estructurada en regulación emocional, tolerancia al malestar, efectividad interpersonal y atención plena. El coaching telefónico favorece la generalización de las habilidades a situaciones de la vida real. El equipo de consulta ayuda a mantener la adherencia al modelo y su sostenibilidad. En conjunto, estas modalidades forman un sistema integrado que busca reducir las conductas que ponen en riesgo la vida y las que interfieren con la terapia, abordando a la vez los factores ambientales que mantienen la desregulación emocional (Linehan, 1993).

Desde entonces, la DBT se ha adaptado a poblaciones clínicas diversas, entre ellas personas con trastornos de la conducta alimentaria (Donkin et al., 2025), trastorno de estrés postraumático (TEPT) y trauma complejo (Bohus et al., 2020; Choi-Kain et al., 2021; Schaug et al., 2025), y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) (William et al., 2024). Entre estas adaptaciones, el desarrollo de la DBT para adolescentes representa un giro especialmente importante, ya que extiende el modelo más allá del individuo para incluir de forma explícita a las personas cuidadoras (Linehan & Wilks, 2015).

Un avance importante es la adaptación de la DBT para adolescentes y sus personas cuidadoras, la terapia dialéctico-conductual para adolescentes (DBT-A). Aunque conserva las cuatro modalidades de tratamiento de la DBT estándar, la DBT-A amplía el modelo al situar a las figuras parentales o personas cuidadoras como participantes activas en el proceso terapéutico. En la DBT-A, el entrenamiento grupal en habilidades se imparte en formato multifamiliar: adolescentes y personas cuidadoras aprenden y practican en común las habilidades DBT. El grupo multifamiliar funciona como un mecanismo central de generalización de las habilidades y de cambio sistémico: fomenta un vocabulario emocional compartido, reduce los patrones de invalidación y mejora la comunicación en el contexto familiar (Rathus & Miller, 2014). La adaptación para adolescentes representa, por tanto, el paso de una intervención centrada en el individuo a un modelo anclado en lo relacional, en el que la participación de la familia es parte integrante del cambio terapéutico.

En la adaptación para adolescentes, la DBT-A consiste en sesiones grupales semanales de entrenamiento en habilidades, en las que adolescentes y personas cuidadoras aprenden y practican en común las habilidades DBT. Cada sesión se combina con tareas estructuradas para el hogar que favorecen la generalización de las habilidades recién adquiridas a contextos de la vida real. Las habilidades se enseñan combinando exposición didáctica, modelado por parte del equipo terapéutico, debates grupales guiados y juegos de rol (Miller et al., 2017). Los ensayos controlados aleatorizados muestran que la DBT-A reduce las conductas autolesivas y la ideación suicida en comparación con el tratamiento habitual (McCauley et al., 2018; Mehlum et al., 2014). Estas mejoras se mantienen en el seguimiento a largo plazo y están mediadas por una disminución de la desesperanza y una mejor regulación emocional (Asarnow et al., 2021; Mehlum et al., 2019). En conjunto, estos resultados indican que la DBT-A proporciona a adolescentes y familias estrategias de afrontamiento duraderas que favorecen la estabilidad clínica y la generalización de las habilidades más allá del periodo de tratamiento activo.

Dentro del programa, las habilidades se organizan en cinco módulos: atención plena, tolerancia al malestar, regulación emocional, efectividad interpersonal y recorrer el camino del medio. La atención plena se centra en la conciencia del momento presente y en la observación sin juicio de las experiencias internas. La tolerancia al malestar ofrece estrategias para gestionar las crisis emocionales sin recurrir a conductas desadaptativas. La regulación emocional ayuda a comprender y modular las respuestas emocionales, mientras que la efectividad interpersonal desarrolla la comunicación asertiva y las habilidades relacionales. El módulo «recorrer el camino del medio» es propio de la adaptación para adolescentes y busca reducir el conflicto entre las figuras parentales y sus hijas e hijos promoviendo la validación, el pensamiento dialéctico y el equilibrio entre aceptación y cambio dentro de las dinámicas familiares (Lynch et al., 2006; Miller et al., 2017; Smith et al., 2023).

En el marco de la DBT-A, los módulos están diseñados para abordar tanto el funcionamiento intrapersonal como el interpersonal. «Recorrer el camino del medio» es un módulo singular, dirigido a adolescentes y familias, que promueve la validación y la comprensión dialéctica entre figuras parentales y adolescentes (Rathus & Miller, 2014). Al integrar la participación de las figuras parentales y de adolescentes en la modalidad de entrenamiento grupal en habilidades, la DBT-A sitúa la implicación familiar en el centro del modelo de tratamiento, y no como un componente añadido, de modo que la participación parental queda alineada con los principios dialécticos y conductuales más amplios de la DBT.

Mhaoláin y MacNeela (2021) observaron que la DBT-A producía una mejor regulación emocional en adolescentes de 16 a 18 años, que referían que la participación en el grupo reducía la sensación de aislamiento y favorecía las conexiones interpersonales. Sin embargo, Hardiman (2016) también señaló que, tras completar el tratamiento, se informaba de cambios en los rasgos límite y de mejoras en el funcionamiento emocional. De forma similar, Poon et al. (2022) observaron reducciones de la desregulación emocional y de los síntomas depresivos en grupos diversos, lo que sugiere que la DBT-A puede ser beneficiosa en distintas poblaciones. No obstante, la medida en que estos cambios se mantienen en el tiempo sigue poco explorada.

La DBT incorpora también el coaching telefónico para favorecer la generalización de las habilidades entre sesiones. Aunque no es un foco central del presente estudio, el coaching telefónico forma parte del marco general de la DBT y se ha asociado a una mejor continuidad asistencial y a menos abandonos cuando se aplica con una estructura y un apoyo de consulta adecuados (Ramzan et al., 2025; Ruork et al., 2021; van Leeuwen et al., 2021).

La investigación que explora la perspectiva de madres y padres indica que valoran la oportunidad de compartir experiencias en un contexto grupal (Bosworth et al., 2023; Smith et al., 2023). Smith et al. (2023) examinaron si serían preferibles grupos de habilidades separados para figuras parentales y adolescentes, pero concluyeron que se necesita más investigación para determinar el formato óptimo. Por el contrario, Bosworth et al. (2023) sostienen que los grupos multifamiliares crearon la oportunidad de desarrollar un lenguaje común. Este estudio utiliza un formato multifamiliar porque permite que adolescentes y figuras parentales practiquen en común las habilidades, promueve una comprensión compartida y permite a las familias ver cómo otras familias manejan dificultades similares. Esta interacción puede potenciar la resolución colaborativa de problemas, la validación emocional y la comunicación en todo el sistema familiar, beneficios más difíciles de lograr cuando las habilidades se enseñan en grupos separados. Bosworth et al. (2023) emplearon un diseño cualitativo, mientras que Smith et al. (2023) adoptaron un enfoque de métodos mixtos basado en medidas de resultado autoinformadas, recogidas entre adolescentes en el marco de la evaluación rutinaria del servicio.

La investigación subraya que las figuras parentales desempeñan un papel central en el desarrollo emocional de adolescentes y en el refuerzo del uso de las habilidades en casa. Madres y padres han referido aplicar las habilidades DBT fuera del contexto familiar, por ejemplo en la escuela y en la defensa de los intereses de la persona adolescente ante los servicios de salud (Martin et al., 2017), lo que sugiere posibles efectos relacionales más amplios. Sin embargo, pocos estudios han explorado cómo la participación en la DBT-A influye en las relaciones sociales y profesionales más amplias de las figuras parentales. El presente estudio aborda esta laguna explorando las experiencias de madres y padres que completaron un programa multifamiliar de DBT-A de 24 semanas en un centro terapéutico de Praga (República Checa).

Métodos

Diseño

Empleamos un diseño cualitativo para explorar las experiencias parentales con la DBT-A, ya que este enfoque permite una comprensión en profundidad de las perspectivas personales. Permitió que los temas emergieran de forma orgánica, ofreciendo una comprensión rica y abriendo posibles vías para la investigación futura. Para recoger los datos, realizamos entrevistas semiestructuradas presenciales, que proporcionaron un marco flexible para explorar las experiencias singulares de las personas participantes, garantizando al mismo tiempo la coherencia entre entrevistas. Esta elección metodológica se apoyó en trabajos previos que utilizaron métodos cualitativos para investigar los beneficios de la DBT-A (Bosworth et al., 2023).

Participantes

Utilizamos un muestreo intencional basado en criterios para seleccionar a participantes acordes con los objetivos de la investigación (Campbell et al., 2020; Guarte & Barrios, 2006), con reclutamiento a partir de una base de datos de antiguas personas usuarias de un centro de terapia de Praga (República Checa). Haber completado el programa constituyó el principal criterio de muestreo, ya que esas figuras parentales estaban en una posición única para reflexionar sobre su impacto percibido. Se invitó a participar a las 52 antiguas personas usuarias que cumplían este criterio; 15 figuras parentales contactaron con la persona investigadora para expresar su interés y fueron evaluadas a continuación según los criterios de elegibilidad. De ellas, dos fueron excluidas con arreglo a los criterios predefinidos (véase la tabla 2). Todas las personas elegibles aceptaron participar y firmaron un formulario de consentimiento informado. Para aumentar la diversidad de la muestra, aplicamos un muestreo estratificado en cuanto a identidad de género, edad y ocupación. Las personas participantes no tenían parentesco entre sí ni compartían hijo o hija. Dos participantes asistieron al mismo grupo de habilidades, pero la mayoría no. El programa de DBT-A se impartió con un manual estandarizado dentro de un servicio clínico consolidado. El equipo terapéutico tenía entre 2 y 9 años de experiencia clínica y se había formado en DBT-A dentro de la organización, aunque no todo el equipo contaba con la certificación formal en DBT. La adherencia al modelo se apoyó en supervisiones semanales y reuniones del equipo de consulta. Los requisitos de asistencia (un mínimo de 20 de las 24 sesiones) y el carácter estructurado del programa contribuyeron a que las personas participantes recibieran una intervención en general homogénea pese a la variación de quienes dirigían los grupos. Para cumplir los criterios del programa de DBT-A, las personas participantes debían asistir al menos a 20 de las 24 sesiones.

Tabla 3 — Panorama de los temas y subtemas.

  • Replantear el yo y las relaciones a través de la DBT-A. De la culpa a la aceptación; Percepción de sí y competencia emocional; Redefinir los valores y los límites relacionales.
  • El cambio en los patrones relacionales. Transformar las dinámicas familiares; Fomentar la conexión emocional más allá de la familia.
  • Reflexiones sobre el uso futuro y la accesibilidad de la DBT-A. Deseo de integrar pronto las habilidades DBT en la escuela; Búsqueda de apoyo continuado y de un acceso más amplio.

Trece figuras parentales (3 hombres y 10 mujeres), de entre 41 y 59 años, participaron en las entrevistas. Las personas participantes representaban tres nacionalidades distintas y una variedad de trayectorias profesionales y estados civiles, como se detalla en la tabla 1. Aunque no se recogieron medidas formales de fidelidad para los fines de este estudio, el carácter estructurado del programa garantizó la coherencia. Las personas participantes asistieron a todas las sesiones grupales con su hija o hijo. Cuatro participantes refirieron experiencia previa con distintos tipos de terapia, principalmente la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) y formas no especificadas de terapia individual. Las personas participantes fueron reclutadas a partir de su derivación al servicio por una desregulación emocional y conductual significativa en la persona adolescente. Sin embargo, el presente estudio se centró en las experiencias parentales, más que en cuantificar la gravedad de los síntomas de la persona joven. El tamaño de la muestra se basó en estudios cualitativos previos y en el alcance del proyecto, con el objetivo de garantizar tanto la viabilidad como la obtención de datos ricos y en profundidad (Brocki & Wearden, 2006; MacMahon et al., 2015; Pearson et al., 2021).

Tabla 1 — Características demográficas de las personas participantes.

Frecuencia; porcentaje; porcentaje válido; porcentaje acumulado.

  • Género. Hombre: 3; 23.1; 23.1; 23.1. Mujer: 10; 76.9; 76.9; 100.0.
  • Nacionalidad. Checa: 11; 84.6; 84.6; 84.6. Eslovaca: 1; 7.7; 7.7; 92.3. Polaca: 1; 7.7; 7.7; 100.0.
  • Ocupación. Puestos directivos, administrativos o profesionales de nivel inferior: 5; 38.5; 38.5; 38.5. Ocupaciones intermedias (p. ej., personal administrativo o de oficina): 1; 7.7; 7.7; 46.2. Pequeña patronal y trabajo por cuenta propia (p. ej., titular de un pequeño negocio): 2; 15.4; 15.4; 61.5. Supervisión de nivel inferior y ocupaciones técnicas: 3; 23.1; 23.1; 84.6. Ocupaciones rutinarias (p. ej., puesto de caja): 1; 7.7; 7.7; 92.3. Nunca ha trabajado / desempleo de larga duración: 1; 7.7; 7.7; 100.0.
  • Estado civil. Matrimonio: 7; 53.8; 53.8; 53.8. Divorcio: 4; 30.8; 30.8; 84.6. Pareja de hecho: 2; 15.4; 15.4; 100.0.

Los criterios de inclusión y exclusión se presentan en la tabla 2 y se diseñaron para minimizar el posible estrés de las personas participantes. Se excluyó a las figuras parentales que tenían una relación previa o un conflicto de intereses con la persona investigadora (ES), o un diagnóstico previo de depresión, trastorno bipolar, trastorno de ansiedad o esquizofrenia, o antecedentes de conducta suicida. Estos criterios se aplicaron para reducir la posible carga emocional y garantizar que la participación en las entrevistas no afectara negativamente a personas con vulnerabilidades actuales o pasadas.

Tabla 2 — Criterios de inclusión y exclusión de las personas participantes.

  • Criterios de inclusión: madre o padre de una hija o un hijo con desregulación emocional; Criterios de exclusión: relación previa o conflicto de intereses
  • Criterios de inclusión: haber completado el programa de DBT-A de 24 semanas; Criterios de exclusión: diagnóstico previo de depresión, trastorno bipolar, trastorno de ansiedad o esquizofrenia
  • Criterios de inclusión: hablar y entender checo; Criterios de exclusión: antecedentes de conducta suicida
  • Criterios de inclusión: capacidad para dar el consentimiento informado

Aunque estos criterios de exclusión se aplicaron para minimizar el posible malestar y proteger el bienestar de las personas participantes, también dieron lugar a una muestra relativamente estable desde el punto de vista psicológico. Es posible que incluir a figuras parentales con experiencia vivida de dificultades de salud mental hubiera aportado una comprensión más marcada o cualitativamente distinta de los procesos de cambio personal y relacional. Conviene tenerlo en cuenta al interpretar los resultados, y puede limitar la transferibilidad de los resultados a poblaciones clínicamente más complejas. Sería útil que la investigación futura incluyera muestras clínicas más diversas para seguir explorando estos procesos.

Materiales

Los datos demográficos se recogieron mediante un cuestionario autoinformado basado en Allen (2018) y Syversen (2024). Incluía edad, sexo, género, origen étnico, nacionalidad, estado civil, empleo, ingresos del hogar, región de Chequia, terapia previa y el problema familiar que motivó la participación en la DBT-A. Se elaboró un guion de entrevista semiestructurada a partir de la experiencia clínica, de las aportaciones de la supervisión y de los temas dominantes en la literatura, como la regulación emocional, las dinámicas familiares, la comunicación y las relaciones interpersonales, para explorar el impacto de la DBT-A (apéndice A). Este formato permitió conversaciones centradas pero flexibles, con coherencia entre entrevistas (Baumbusch, 2010). Las entrevistas individuales favorecieron la apertura sobre temas delicados, al permitir el establecimiento de una buena relación y la receptividad emocional (Brocki & Wearden, 2006). Se preguntó a las personas participantes por los cambios en su relación con su hija o hijo, las interacciones dentro de la familia, las experiencias con colegas y la implicación en la comunidad en sentido amplio. Estas preguntas invitaban a reflexionar sobre los cambios personales y relacionales tras el programa, dejando a la vez libertad para introducir otros temas que consideraran significativos. Reconocemos que algunas preguntas pueden haber favorecido la reflexión sobre resultados positivos. Sin embargo, el formato semiestructurado permitió a las personas participantes hablar tanto de experiencias positivas como negativas. Durante el análisis se prestó una atención específica a las dificultades y limitaciones, minimizando así el posible sesgo de positividad, conforme a la metodología del IPA. Los temas presentados en los resultados, como los cambios de percepción, los cambios en las relaciones dentro y fuera de la familia y los deseos de aplicación futura, no eran categorías predeterminadas, sino que surgieron de manera inductiva de las respuestas de las personas participantes. Aunque estos ámbitos no se abordaron mediante preguntas únicas y explícitas, surgieron de forma natural a partir de las preguntas más amplias sobre la comunicación, las relaciones interpersonales y el impacto de las habilidades aprendidas en el programa. El formato semiestructurado permitió a las personas participantes desarrollar los aspectos más relevantes para ellas, proporcionando relatos ricos que alimentaron los temas emergentes.

Procedimiento y recogida de datos

Antes del reclutamiento obtuvimos la autorización del centro de terapia, y la supervisión revisó la propuesta para garantizar que se ajustara a las políticas y normas éticas de la organización. Se contactó con las personas participantes mediante un correo electrónico de invitación enviado por un miembro del equipo administrativo de la institución que facilitaba el acceso. Se contactó con antiguas personas usuarias que habían participado en el programa de DBT-A entre 2021 y 2024. Quienes mostraron interés recibieron una hoja informativa. El procedimiento puede verse en el diagrama de flujo adjunto (figura 1). Todas las entrevistas fueron realizadas por quien firma en primer lugar, con formación de posgrado en métodos de investigación cualitativa. Esta formación incluyó talleres de 3 h centrados en la entrevista semiestructurada, la recogida de datos cualitativos y la práctica reflexiva. En el marco de esta formación, realizó entrevistas piloto, participó en entrevistas simuladas y llevó a cabo ejercicios prácticos de análisis cualitativo. Los procedimientos de entrevista y de análisis contaron además, a lo largo de todo el estudio, con la supervisión continuada y la retroalimentación de una persona experta sénior en investigación cualitativa (ML). Las entrevistas duraron entre 40 y 60 min, se realizaron en checo a través de Microsoft Teams, y se transcribieron y tradujeron con Microsoft Word, para ser revisadas después por una persona intérprete. La confidencialidad se mantuvo durante todo el tratamiento de los datos. Aunque las entrevistas se realizaron por Microsoft Teams y las transcripciones se tradujeron con Microsoft Word, ni las grabaciones, ni las transcripciones, ni los archivos de traducción contenían información identificable. Todos los datos se almacenaron en servidores institucionales seguros y protegidos por contraseña, y el acceso quedó restringido al equipo de investigación. La persona intérprete que revisó las traducciones firmó un acuerdo de confidencialidad. Es importante señalar que la traducción puede haber influido en los matices de lo expresado por las personas participantes. Por ello, las citas presentadas en este artículo se han formulado para conservar su sentido, reconociendo posibles desplazamientos sutiles de interpretación. Ofrecer este contexto ayuda a situar las citas y sostiene la interpretación de los resultados, de modo que las conclusiones extraídas de las declaraciones de las personas participantes se entiendan dentro del marco de la traducción y de la entrevista. Las personas participantes recibieron un vale de compra de 10 £ tras completar la entrevista, como reconocimiento por su tiempo y su esfuerzo.

Procedimiento.
Figura 1. Procedimiento.

Consideraciones éticas

El estudio obtuvo la aprobación ética de la universidad (proyecto n.º 46276) y siguió el código de ética de la investigación con seres humanos de la British Psychological Society (BPS) (2021). Las personas participantes dieron su consentimiento informado por vía electrónica y podían retirar sus datos en cualquier momento antes o durante la entrevista, y hasta un mes después de la recogida de datos. Tras las entrevistas se les facilitaron recursos de apoyo. Se mantuvo la confidencialidad, ya que las personas participantes contactaban directamente con la persona investigadora y no se compartió ningún dato identificativo con la institución que facilitaba el acceso.

Análisis de los datos

Todas las entrevistas se grabaron en audio y vídeo a través de Microsoft Teams. Las transcripciones se generaron automáticamente, se revisaron manualmente para comprobar su exactitud, se tradujeron al inglés y se corrigieron cuando fue necesario. El análisis recurrió al análisis fenomenológico interpretativo (IPA), elegido por su atención a la manera en que las personas dan sentido a sus experiencias vividas (Hardiman, 2016). El IPA permitió interpretar tanto el contenido explícito como el significado subyacente, lo que resulta adecuado para la investigación en salud mental (Mhaoláin & MacNeela, 2021). Se ajustaba al objetivo del estudio al permitir identificar dificultades, experiencias positivas y sugerencias de las personas participantes. El IPA ofreció un relato interpretativo e idiográfico, atento a las perspectivas individuales singulares y capaz, a la vez, de reconocer patrones comunes entre participantes (Wagstaff et al., 2014).

Cada transcripción se analizó por separado para preservar el enfoque idiográfico del IPA. Tras lecturas repetidas, se formularon comentarios exploratorios detallados sobre el contenido, el lenguaje y el significado. Estos comentarios sirvieron de base para elaborar los temas emergentes de cada caso, que recogían los elementos clave de las experiencias vividas por las personas participantes y se apoyaban en citas literales. El análisis fue iterativo e inductivo: los códigos iniciales se generaron mediante un trabajo minucioso con las transcripciones, se agruparon en categorías preliminares y se fueron refinando en temas y subtemas mediante una comparación continua dentro de cada entrevista y entre entrevistas. Las dos personas firmantes codificaron las transcripciones de forma independiente. El acuerdo intercodificadores en este subconjunto fue elevado (90% de acuerdo), y las discrepancias se discutieron hasta llegar a una comprensión compartida de los códigos. La codificación se realizó de manera independiente y simultánea con el mismo marco de codificación. La segunda codificación (ML) estuvo a cargo de una persona con licencia para ejercer la psicoterapia y experta sénior en investigación cualitativa, con amplia experiencia en metodología cualitativa e investigación clínica. ML contribuyó a elaborar y afinar el marco de codificación, codificó de forma independiente un subconjunto de los datos y aseguró una supervisión metodológica continua durante todo el proceso analítico. Este enfoque de doble codificación reforzó el rigor y la fiabilidad del análisis al integrar la experiencia metodológica y clínica, minimizando a la vez el sesgo interpretativo individual. Dado que ambas codificaciones intervinieron desde el inicio del estudio, el momento en que se realizó la segunda no introdujo ningún sesgo adicional. Tras la codificación, la autoría revisó conjuntamente el conjunto completo de códigos para identificar patrones, agrupar códigos relacionados y elaborar temas preliminares. Los temas y subtemas se perfeccionaron mediante una discusión iterativa hasta alcanzar un consenso total. Este proceso garantizó no solo la coherencia de la codificación, sino también el acuerdo entre codificaciones sobre la estructura temática final.

A continuación se realizó un análisis entre casos para explorar patrones tanto de convergencia como de divergencia. Los temas emergentes se agruparon en temas superordinados que reflejaban significados compartidos, atendiendo también a la singularidad de las experiencias individuales. A lo largo de todo el proceso, el análisis siguió siendo iterativo y reflexivo. El número de afirmaciones correspondiente a cada subtema se detalla en el apéndice B.

Reflexividad

Dada mi experiencia de investigación en DBT-A (ES), era consciente de que mi trayectoria podía influir en la interpretación de los datos. Para reducir el sesgo, ninguna de las personas participantes era o había sido usuaria mía. Aunque esperaba que las figuras parentales refirieran cambios relacionales, mantuve la apertura a otros temas emergentes. La reflexividad se sostuvo mediante la supervisión continuada y las discusiones entre pares durante el proceso analítico, que ayudaron a identificar y cuestionar posibles presupuestos. La codificación y la elaboración de los temas se revisaron de forma colaborativa para garantizar que reflejaran fielmente los relatos de las personas participantes y no las expectativas de quien investigaba. Quien firma en primer lugar vigiló los posibles sesgos durante toda la recogida y el análisis de los datos, e identificó una tendencia a centrarse en las experiencias positivas. Para contrarrestarla, durante la codificación se buscaron específicamente las experiencias negativas o difíciles, señalando todos los casos en que las personas participantes describían dificultades, tensiones o expectativas no cumplidas. Los temas se contrastaron con el conjunto completo de datos para asegurar que estas perspectivas estuvieran representadas en el análisis, y las discusiones entre pares sirvieron para cuestionar las interpretaciones excesivamente positivas y proponer otras lecturas de los datos. Este enfoque dio lugar a una interpretación más equilibrada. Reconocemos que los recuerdos de las personas participantes pueden estar influidos por el tiempo transcurrido desde el tratamiento, que en algunos casos llegaba a cuatro años. Aunque los relatos retrospectivos pueden verse afectados por el desgaste natural de la memoria, pueden aportar igualmente una comprensión valiosa de los aspectos del tratamiento que resultaron más significativos o tuvieron más impacto para las personas participantes. Varios factores pueden contribuir también a un sesgo de positividad. Las figuras parentales que percibieron el tratamiento como útil pueden estar más motivadas para participar en una investigación, y con el tiempo las reflexiones pueden verse moldeadas por la gratitud, el alivio o la sensación de distancia respecto del sufrimiento. Reconocemos estas posibles influencias como parte de la naturaleza interpretativa de la investigación cualitativa y las discutimos como limitaciones, subrayando que el objetivo del estudio era explorar el sentido percibido y las reflexiones a largo plazo, y no reconstruir los acontecimientos exactamente tal como ocurrieron.

Resultados

Durante las entrevistas, las personas participantes reflexionaron sobre los cambios en su percepción y en sus relaciones, dentro y fuera de la familia, y, en algunos casos, sobre su visión del uso futuro de la DBT-A. El IPA permitió establecer tres temas generales y siete subtemas. Más que categorías diferenciadas, estos temas reflejan procesos superpuestos de cambio personal y relacional. Los temas se presentan en la tabla 3.

Tema 1: Replantear el yo y las relaciones a través de la DBT-A

Las figuras parentales afirmaron que la DBT-A fue una experiencia transformadora que influyó en su manera de verse a sí mismas, de ver a sus hijas e hijos y sus relaciones. En el centro de este tema se encuentra un sentido de la percepción de sí y de la comprensión relacional.

Estos cambios se notaban en su manera de comunicarse, de interpretar las experiencias emocionales y de ver sus relaciones. Este tema comprende tres subtemas interconectados: De la culpa a la aceptación, Percepción de sí y competencia emocional, y Redefinir los valores y los límites relacionales. En conjunto, estos subtemas muestran cómo las figuras parentales desarrollaron más autocompasión y comprensión emocional, y redefinieron su comprensión de las relaciones.

Subtema 1: De la culpa a la aceptación

Las personas participantes mencionaron haber llegado poco a poco a aceptar tanto el pasado como el presente. La aceptación es una parte crucial de la DBT, ya que sustenta el equilibrio dialéctico entre cambio y validación. Anima a las personas a reconocer la realidad, reduciendo al mismo tiempo el sufrimiento emocional que nace de la resistencia. Para las figuras parentales, aceptar significaba crear un espacio emocional para elaborar lo ocurrido sin verse desbordadas por la culpa o el arrepentimiento. Las personas participantes describieron el programa como un espacio que ofrecía a la vez lugar y seguridad para elaborar y aceptar las dificultades con el tiempo. Se observó un claro desplazamiento de la autoinculpación hacia la autocompasión. Por ejemplo, una persona participante reflexionaba: «Podría haberlo hecho de otra manera» (T), lo que refleja una postura inicial de arrepentimiento y autocrítica. En cambio, otra afirmaba: «ahora, en realidad, estás haciendo todo lo que puedes» (J), lo que indica un movimiento hacia la aceptación. Esto refleja una redefinición de la responsabilidad parental: las figuras parentales empezaron a reconocer los límites de su control sin renunciar a su compromiso con el cambio.

La aceptación se extendía también a la manera de responder al malestar de su hija o hijo. Una persona participante contaba: «… puedo simplemente…, simplemente mirarla con. Con esas manos cortadas, y no es algo que me esté sacando de quicio…» (M). Aquí la persona participante alude a una disminución de reacciones emocionales que antes la desbordaban. En lugar de responder con angustia, muestra una postura más regulada y de aceptación, que permite un acompañamiento más sostenedor. Esto refleja el énfasis de la DBT en reducir la reactividad y en cultivar una presencia atenta en las relaciones.

En conjunto, estos relatos ilustran cómo la aceptación funcionó no solo como un cambio interno, sino como un proceso relacional que permitió a las figuras parentales responder con más eficacia a las necesidades emocionales de su hija o hijo.

Subtema 2: Percepción de sí y competencia emocional

A partir de este desplazamiento hacia la aceptación, las figuras parentales describieron también cambios en la manera de percibirse a sí mismas y de percibir sus capacidades emocionales. Una mayor conciencia de sí fue central en este proceso. Por ejemplo, una persona participante señalaba: «…siento que tengo algo que transmitir, siendo yo» (H), lo que pone de relieve que el crecimiento personal se vivía como algo con sentido en lo relacional.

Las figuras parentales describieron una mayor conciencia de sus emociones y una comunicación más intencionada. Una persona participante reflexionaba: «No siento que los demás hayan cambiado… en realidad me siento diferente, porque percibo su comportamiento un poco de otra manera» (B), lo que ilustra cómo el cambio interno moldeaba la percepción interpersonal. De forma similar, otra afirmaba: «lo percibo en mi relación conmigo» (M), lo que indica que una mejor conciencia de sí sustentaba cambios relacionales más amplios.

Estos cambios internos se tradujeron en una comunicación más eficaz. Por ejemplo, una figura parental describía el uso directo de las habilidades DBT: «Creo que tengo más asertividad y que a veces uso, así sin más, el Dear Man. Describir la situación…» (T). Esto refleja la aplicación de las habilidades aprendidas en interacciones de la vida real.

Los cambios en la comunicación eran perceptibles. Las figuras parentales hablaban de poder comunicarse con más seguridad. Además, validaban los sentimientos de otras personas, lo que sugiere una conexión más profunda con sus experiencias emocionales: «Siento que tengo mucha más seguridad en eso, mucha más calma» (H).

En conjunto, estos relatos sugieren que una mayor conciencia de sí funcionó como base para una mejor regulación emocional y una comunicación interpersonal más eficaz, vinculando el cambio interno con los resultados relacionales.

Subtema 3: Redefinir los valores y los límites relacionales

Las personas participantes describieron un cambio profundo en su manera de ver las relaciones tras la DBT-A. Para algunas, este cambio consistió en soltar. Una persona participante habló del alivio que sintió al darse cuenta de que no tenía por qué mantener una amistad: «Me preocupaba muchísimo tener pocas amistades, pero dejé de… Me di cuenta de que no tengo que mantener el contacto a toda costa» (A). Esto sugiere una sensación de libertad y de autonomía frente a las expectativas sociales, y refleja la integración de habilidades DBT como la autovalidación y la aceptación. Las personas participantes empezaron a dar prioridad al equilibrio emocional y a la autenticidad en sus vínculos. Además, aparecía una comprensión más profunda de las dinámicas relacionales: «En conjunto, mi visión de las relaciones… creo que fui más a fondo… la relación es cosa de dos» (E). Esto muestra el reconocimiento de una responsabilidad mutua e ilustra el paso de un malestar centrado en sí hacia el reconocimiento de la reciprocidad y de la responsabilidad compartida. Así, las figuras parentales redefinieron lo que implica una definición «equilibrada» de la relación.

También se mencionó que las relaciones servían de protección contra la soledad. «No deberíamos entrar en una relación solo porque no queremos estar en soledad» (J). Esto sugiere un reconocimiento de las motivaciones pasadas y refleja un crecimiento personal, mostrando cómo el énfasis de la DBT en la atención plena y la regulación emocional permitió a las personas participantes tomar decisiones relacionales más deliberadas.

La toma de conciencia se puso de relieve también respecto de los patrones disfuncionales. «También era normal la grosería… porque para mí era simplemente una norma» (T). Las personas participantes hablaron no solo de reconocer lo patológico en sus relaciones pasadas, sino también de redefinir lo que resulta tolerable en el futuro. Esto se vincula con una mayor conciencia de sí y con el establecimiento de límites más firmes y más sanos, lo que indica una interiorización de las habilidades de efectividad interpersonal.

Las relaciones se percibían como frágiles y dignas de ser preservadas. «Siento gratitud y responsabilidad por ello… no debo estropearlo» (V). Esto refleja un sentido de responsabilidad y de madurez relacional, y sugiere que una mayor conciencia de sí se tradujo en una actitud más deliberada y atenta hacia otras personas. En conjunto, estos relatos ilustran cómo la DBT-A ayudó a las figuras parentales a redefinir sus valores relacionales, pasando de la obligación y la reactividad a la autonomía, la reciprocidad y la atención plena en las relaciones.

Tema 2: El cambio en los patrones relacionales

Las figuras parentales describieron cambios no solo en su relación con sus hijas e hijos, sino también con su pareja, otros miembros de la familia, sus amistades y sus colegas. Las habilidades de la DBT-A se vivieron como herramientas prácticas para fomentar la conexión, reducir la reactividad emocional y mejorar la comunicación en distintos contextos. Este tema refleja cómo los cambios iniciados en el seno de la familia se extendieron a ámbitos relacionales más amplios.

Subtema 1: Transformar las dinámicas familiares

Las figuras parentales describieron una profundización significativa de las relaciones familiares tras la DBT-A. Acudir al programa en familia profundizó la conexión y la confianza. Las sesiones compartidas permitieron un diálogo abierto: «Ahora tenemos conversaciones que nunca antes en la vida habíamos podido tener» (D). Se adquirió un «lenguaje de comunicación» (E) compartido para nombrar emociones y experiencias. «Las cosas que siempre han estado aquí, de repente, pueden nombrarse» (E).

Esto transformó la dinámica, que pasó del control a la colaboración. «Simplemente eres como una compañera para tu hijo o hija, y no solo la madre pesada» (B). Las figuras parentales se sentían con más seguridad y más conexión emocional, y sus hijas e hijos se abrían con más frecuencia.

Además, las figuras parentales describieron el uso de las habilidades de la DBT-A con hermanos y hermanas, con el resto de la descendencia e incluso con la generación anterior, lo que puso de relieve patrones intergeneracionales de invalidación emocional o de autoritarismo. «Mi padre… explota sin más y suelta palabrotas…» (J). Varias personas participantes sintieron que la DBT-A les ayudó a romper el ciclo y a establecer límites más sanos. Sin embargo, no todos los cambios fueron fáciles, ya que algunas personas mayores de la familia se resistieron al cambio y tuvieron dificultades para adaptarse. «Le explico: mamá, esto puedo resolverlo por mi cuenta… me ayudó a calmarme» (P). Parte de la familia de más edad se resistía manteniendo los roles establecidos o restando importancia a la creciente autonomía de la persona adolescente. Aunque a la persona participante le resultó útil afirmar su independencia, ello puso de manifiesto lo difícil que era para la familia de más edad adaptarse a una nueva comunicación y a nuevos límites.

También se mencionaron cambios en las relaciones de pareja. Las figuras parentales describieron una mayor atención plena, más reflexión y menos reactividad. «Me di cuenta… él podía verlo con ojos completamente distintos… simplemente intento entenderlo» (A). La mirada dialéctica ayudó a las personas participantes a tolerar puntos de vista divergentes. Algunas señalaron dificultades cuando la pareja no había participado en el programa: «Mi marido lo notó… y no está del todo entusiasmado» (E). Pese a las dificultades, la DBT-A pareció promover la conciencia emocional y la empatía.

Subtema 2: Fomentar la conexión emocional más allá de la familia

Varias personas participantes describieron cómo la DBT-A transformó su vida social y profesional en sentido amplio. Gracias a la atención plena y a la validación, las figuras parentales se volvieron menos reactivas y más abiertas a las perspectivas ajenas. Por ejemplo, una persona participante afirmaba: «Sí, así que ya lo he superado… Tengo mi propia vida privada. No voy a ocuparme aquí de si quieren esto, pues que no» (A), lo que refleja una mayor aceptación y un mayor respeto de los límites interpersonales.

La atención plena se describió repetidamente como transformadora. Al principio desconocida, las personas participantes llegaron a verla como algo central para gestionar las interacciones. «Puedo observar a la persona un rato… simplemente observarla de verdad y fijarme en algunas cosas» (H). Las figuras parentales refirieron escuchar con más atención y responder con calma en lugar de con impulsividad. La validación se describió como especialmente impactante. Una persona participante señalaba: «De repente me contaron algo que nunca le habían dicho a nadie» (H), lo que ilustra cómo reconocer las emociones ajenas generaba confianza y seguridad emocional.

Las habilidades utilizadas en el ámbito profesional reforzaron la seguridad y la empatía de las personas participantes. «Trabajo como auxiliar docente… uso muchísimo la validación con ese alumnado» (T).

Otras personas notaron que su entorno reconocía su evolución. «Me dijo que de verdad ve que ahora me comporto de una forma completamente… eso de verdad cambia un poco a una persona.» (L). La persona participante V compartió los comentarios de sus colegas: «Amabilidad, calma… quizá incluso un poco como admiración». Estas reflexiones sugieren una transformación personal que fue más allá del contexto familiar.

Por último, las personas participantes hablaron de su capacidad para poner límites con el fin de proteger su propio bienestar: «No voy a dedicarle energía a pensarlo ni a analizarlo de ninguna manera» (B). Esto sugiere un mayor equilibrio en las relaciones interpersonales.

Estos relatos sugieren que las habilidades de la DBT-A sostuvieron una transformación más amplia del funcionamiento relacional, que se extendió más allá de la familia a los contextos sociales y profesionales.

Tema 3: Reflexiones sobre el uso futuro y la accesibilidad de la DBT-A

Algunas personas participantes reflexionaron sobre el posible uso futuro y la accesibilidad de la DBT-A. Aunque no todas abordaron esta cuestión, quienes lo hicieron expresaron a la vez una sensación de oportunidad perdida y la esperanza de una aplicación más amplia. Para ellas, la DBT-A no fue solo una intervención terapéutica para su hija o hijo, sino también un recurso inesperadamente significativo para sí mismas.

Subtema 1: Deseo de integrar pronto las habilidades DBT en la escuela

Varias personas participantes expresaron el deseo de que las habilidades DBT se implantaran en el sistema escolar. Muchas manifestaron su frustración por no haber conocido antes estas habilidades. «Dios mío, sí, sí, y desde los doce, once años…» (A).

Subrayaron que la educación emocional debería tener prioridad junto a las materias académicas: «Esto debería aplicarse en las escuelas infantiles… se supone que dividir por un número de dos cifras es lo que te tiene que vencer» (D). Otra persona añadía: «¿Por qué se enseña historia y no esto?» (E).

Las figuras parentales destacaron la importancia de un acceso más temprano a las habilidades DBT. Una persona participante, al recordar las dificultades anteriores de su hija, afirmaba: «No tenía ni idea de lo que le estaba pasando.» (A), en referencia a la falta de comprensión de la adolescente respecto de sus propias experiencias emocionales. Esto subraya la importancia que se atribuía a introducir antes la educación emocional, ya que las figuras parentales creían que la DBT podía dar a la gente joven herramientas para reconocer y gestionar sus estados internos.

Subtema 2: Búsqueda de apoyo continuado y de un acceso más amplio

Siete figuras parentales mencionaron la necesidad de un apoyo continuado. Surgió la propuesta de un grupo de autoayuda para madres y padres. «Agradecería mucho un grupo de autoayuda. en el que la madre o el padre pudiera simplemente escribir: oye, mi hijo o hija ha hecho esto, ¿es normal?…» (A). Este comentario refleja una necesidad de validación, de tranquilidad y de orientación más allá de la terapia.

Una persona participante deseaba que las habilidades fueran más conocidas: «Creo que se puede aplicar a cualquiera» (H), lo que sugiere que los principios de la DBT no solo son pertinentes en situaciones de crisis, sino que pueden ser valiosos para el conjunto de la población. Otras personas adoptaban una postura retrospectiva y reflexionaban sobre cómo un acceso más temprano podría haber cambiado la trayectoria de la familia: «Si nos hubiéramos encontrado con eso como parte de algún tipo de terapia familiar… quizá habría salvado nuestra familia y nuestro matrimonio» (V). Estas citas presentan la DBT-A no solo como una intervención para gestionar crisis, sino como un marco que enriquece la vida. Las figuras parentales la veían a la vez como reparadora y preventiva: algo que podría sostener la salud emocional y la comunicación a lo largo de toda la vida.

Discusión

Este estudio exploró las experiencias de figuras parentales en un programa de DBT-A de 24 semanas y puso de relieve los cambios percibidos en la comprensión de sí, la capacidad reflexiva y el funcionamiento relacional. Las figuras parentales describieron una mayor atención plena, más conciencia emocional y más capacidad para adoptar otras perspectivas, que aplicaban no solo dentro de la familia, sino también en contextos sociales y profesionales más amplios. Estos resultados coinciden con investigaciones previas que muestran que las intervenciones DBT mejoran la regulación emocional, la efectividad interpersonal y la atención plena (Bosworth et al., 2023; Flynn et al., 2023; Smith et al., 2023). Prolongando estos trabajos, el presente estudio sugiere que las habilidades adquiridas en la DBT-A pueden generalizarse a múltiples ámbitos relacionales, como la pareja, la familia extensa, las amistades y las interacciones en el trabajo. Esta discusión sitúa primero los resultados en la literatura existente sobre la DBT-A, examina después la transferibilidad de las habilidades entre ámbitos relacionales y considera, por último, las implicaciones intergeneracionales y socioculturales.

Dentro de la familia, las figuras parentales describieron vínculos fortalecidos con sus hijas e hijos adolescentes, con mejoras recíprocas en la comunicación e interacciones más profundas y colaborativas. Muchas describieron un cambio en su rol parental: de figura de autoridad a una compañía más sostenedora y colaborativa. Más allá de la familia nuclear, las figuras parentales se veían aplicando las habilidades DBT con otros familiares, como sus hermanos y hermanas o la generación anterior, y algunas expresaron el deseo de compartir o recomendar estas habilidades a otros parientes, lo que subraya el valor percibido del enfoque y su aplicabilidad más amplia.

Las personas participantes señalaron también limitaciones del programa, observando que la DBT-A creaba a veces dinámicas incómodas dentro de la familia. Las figuras parentales reflexionaron sobre patrones heredados de su propia crianza, describiendo a menudo experiencias de invalidación emocional, de crianza autoritaria o de supresión emocional. Aunque no todas las personas participantes relacionaron explícitamente estas dinámicas con factores sociopolíticos más amplios, es posible situarlas en un contexto histórico y cultural más general. Por ejemplo, las condiciones políticas históricas de la República Checa pueden haber moldeado normas de crianza que privilegiaban la obediencia, la conformidad y la contención emocional (Javakhishvili, 2018). Estos legados pueden haber contribuido a la persistencia, a lo largo de las generaciones, de estilos de crianza jerárquicos y emocionalmente restrictivos. Javakhishvili (2018) describe de forma similar cómo el trauma histórico y la opresión sociopolítica pueden moldear las prácticas de crianza a lo largo de las generaciones, especialmente en las sociedades postotalitarias. Desde un punto de vista teórico, el énfasis de la DBT-A en la validación, la colaboración y el pensamiento dialéctico contrasta con los modelos de crianza más autoritarios. Aunque este estudio no evaluó directamente estas influencias, la introducción de la DBT-A puede animar a las figuras parentales a adoptar enfoques más empáticos y emocionalmente sintonizados, lo que ilustra cómo los modelos terapéuticos pueden responder a factores contextuales y culturales más amplios de la crianza y, potencialmente, cuestionarlos. Estas interpretaciones pretenden ofrecer un encuadre contextual y no conclusiones empíricas, ya que el estudio no evaluó directamente las influencias sociopolíticas.

Es importante señalar que el estudio se realizó en la República Checa, donde factores socioculturales pueden haber moldeado las experiencias y las reflexiones de las personas participantes. Las normas de crianza en este contexto pueden estar influidas por legados históricos, entre ellos periodos de control político y expectativas sociales en torno a la conformidad, la contención emocional y las estructuras familiares jerárquicas (Javakhishvili, 2018). Estas influencias culturales e históricas podrían haber afectado tanto a la percepción que las figuras parentales tenían de la DBT-A como a la manera en que aplicaban las habilidades en su familia. Aunque estas influencias no se evaluaron directamente, ofrecen un contexto importante para interpretar los resultados y ponen de relieve que algunos patrones o respuestas relacionales pueden ser propios del entorno sociocultural checo. Por ello, conviene ser prudentes al considerar la transferibilidad de estos resultados a otros contextos culturales, en los que la crianza, las interacciones familiares y las expectativas sociales pueden ser diferentes.

Además, las figuras parentales refirieron utilizar las habilidades de la DBT-A en la relación con su pareja, que a menudo era la primera en notar los cambios. También reflexionaron sobre cómo sus interacciones con la pareja influían en su hija o hijo. Con el tiempo, las figuras parentales describieron que percibían las habilidades de la DBT-A como pertinentes en un contexto social más amplio, incluidas las amistades y las relaciones profesionales. Refirieron estar más dispuestas a adoptar otras perspectivas sin perder la asertividad, y a recurrir a la atención plena para relacionarse con más eficacia con otras personas. Las personas participantes señalaron que estos cambios eran percibidos por su entorno social y profesional, y algunas mencionaron haber compartido las habilidades con colegas o amistades. Estos relatos sugieren que las habilidades de la DBT-A no quedaron confinadas al ámbito de la crianza, sino que se integraron en el funcionamiento relacional más amplio de las personas participantes. Estos resultados concuerdan con investigaciones anteriores. Martin et al. (2017) observaron que las madres que habían participado en un entrenamiento en habilidades DBT referían más conciencia emocional, mejor efectividad interpersonal y más confianza tanto en la crianza como en otras relaciones. De forma similar, Everett et al. (2024) documentaron que madres y padres utilizaban estrategias DBT para gestionar las interacciones de manera más reflexiva y que su entorno reconocía su evolución conductual y emocional. Khoury et al. (2023) refuerzan esta idea al sugerir que la atención plena mejora la conciencia de sí, la regulación emocional y la toma de perspectiva, lo que en conjunto mejora el funcionamiento interpersonal. En general, estos resultados indican que los cambios interpersonales y emocionales favorecidos por la DBT-A son significativos en lo personal y que las personas participantes los perciben como transferibles a múltiples ámbitos relacionales.

También se observó una influencia en las dinámicas familiares. En consonancia con investigaciones previas, las figuras parentales de este estudio describieron con frecuencia el desarrollo de un «lenguaje compartido» que facilitaba conversaciones más eficaces (Bosworth et al., 2023; Smith et al., 2023), con beneficios tanto para las figuras parentales como para sus hijas e hijos. Bosworth et al. (2023) y Flynn et al. (2023) añaden que el programa reforzó la empatía mutua dentro de las familias. Nuestro estudio también encontró que las figuras parentales aplicaban las habilidades de la DBT-A de forma más amplia en todo el sistema familiar, incluidos hermanos y hermanas y la familia extensa, lo que coincide con los resultados de Bosworth et al. (2023), según los cuales las habilidades aprendidas en la DBT-A se transferían a menudo más allá del contexto terapéutico e influían positivamente en las dinámicas familiares.

Una prolongación importante de estos resultados se refiere a los procesos intergeneracionales. Las figuras parentales reflexionaron sobre su propia crianza y describieron sus esfuerzos por interrumpir patrones anteriores poco útiles, procurando aplicar en su lugar enfoques más centrados en la persona menor y más atentos a lo emocional. Esta perspectiva intergeneracional ha recibido menos atención en la investigación previa, centrada sobre todo en la reducción de síntomas en adolescentes (Mehlum et al., 2014; Steil et al., 2018) o en el funcionamiento familiar inmediato (Bosworth et al., 2023). Sin embargo, los estudios sobre la transmisión intergeneracional de las estrategias de regulación emocional (Kim et al., 2009; Li et al., 2025; Morris et al., 2007) subrayan la importancia de abordar estos patrones. De forma similar, Lobban et al. (2013) observaron que el 60% de las intervenciones familiares mejoraban al menos un resultado para el entorno familiar, lo que pone de relieve el valor de los enfoques sistémicos. Pham (2021) respalda también esta perspectiva al mostrar que una crianza emocionalmente receptiva, como un control materno ajustado al deseo de apoyo de la criatura, promueve la regulación emocional y el afecto positivo en distintos grupos culturales.

Javakhishvili (2018) refuerza esta necesidad al mostrar cómo el trauma parental afecta a la regulación emocional, a la sensibilidad parental y a los patrones de apego intergeneracionales, y cómo intervenciones sistémicas grupales como la terapia multifamiliar pueden amortiguar estos riesgos. De forma similar, Mooren et al. (2023) destacan que la terapia multifamiliar centrada en el trauma puede mejorar la mentalización y la regulación emocional de las figuras parentales, a la vez que fomenta la resiliencia en un contexto grupal de apoyo. Estos resultados sugieren que la DBT-A, en particular en su formato multifamiliar, puede tener un valor sistémico más amplio que el mero cambio de los síntomas individuales. Además, las habilidades inspiradas en la DBT se han adaptado a intervenciones de pareja y de familia, y programas breves centrados en las habilidades se muestran prometedores para aumentar la resiliencia emocional y el funcionamiento interpersonal (Kirby & Baucom, 2007). Esto abre la posibilidad de explorar en futuras investigaciones formatos basados en la DBT más breves o adaptados. Los estudios longitudinales que examinen a las familias más de un año después de la intervención ayudarían también a determinar si los cambios relacionales referidos se mantienen en el tiempo.

Los presentes resultados ponen también de relieve la necesidad de futuras investigaciones cuantitativas que partan de los temas identificados en este estudio. Una investigación sistemática de la prevalencia y la fuerza de estos temas en muestras más amplias permitiría una mayor generalización y ayudaría a determinar qué aspectos del cambio parental se asocian con más fuerza a la participación en la DBT-A. Los diseños cuantitativos podrían examinar asimismo la relación entre el uso de habilidades concretas y los resultados relacionales, aportando una perspectiva complementaria a la comprensión en profundidad que ofrece el análisis cualitativo. Estos enfoques serían especialmente valiosos en muestras clínicamente más diversas, que incluyeran a figuras parentales con sus propias dificultades de salud mental, para comprender mejor la variabilidad de los resultados del tratamiento.

Fortalezas y limitaciones

Este estudio presenta varias fortalezas. Produjo datos ricos y detallados que recogen múltiples perspectivas sobre las relaciones interpersonales. A diferencia de la mayor parte de la investigación previa, centrada en adolescentes, se ocupó del crecimiento personal de las figuras parentales. Las personas participantes contaron además cómo aplicaban las habilidades DBT más allá de la terapia, lo que permite comprender el impacto del programa en la vida real.

No obstante, existen limitaciones. Las personas participantes completaron la DBT-A en momentos distintos, y algunas entrevistas tuvieron lugar más de un año después, lo que puede haber afectado a la exactitud de los recuerdos. Las entrevistas se realizaron en checo y se tradujeron al inglés, lo que puede haber provocado la pérdida o la distorsión de algunos matices. La muestra carecía de diversidad étnica, reflejo de una población checa mayoritariamente blanca (Czech Statistical Office, 2021), lo que limita la generalización. Además, los criterios de exclusión dieron lugar a una muestra de figuras parentales con un funcionamiento relativamente alto, que puede no ser representativa de las familias con adolescentes que atraviesan dificultades más graves o complejas. Excluir a figuras parentales con sus propios diagnósticos de salud mental puede haber limitado la profundidad y la variedad de las experiencias recogidas, sobre todo porque estas personas pueden relacionarse de otro modo con las habilidades de la DBT-A o vivir cambios personales y relacionales más marcados. La investigación futura debería considerar la inclusión de una muestra parental clínicamente más diversa para comprender mejor todo el alcance del impacto de la DBT-A. Esto limita la generalización de los resultados a figuras parentales con una mayor carga de salud mental o a contextos familiares más complejos. La participación voluntaria puede haber introducido un sesgo positivo, ya que las personas con experiencias favorables tenían más probabilidades de participar. Además, algunas preguntas de la entrevista se formularon de un modo que podía invitar a reflexionar sobre los cambios positivos. Por ejemplo, se preguntó a las personas participantes: «¿Puede describir cómo ha cambiado, si es que ha cambiado, su capacidad para mantener o fortalecer las relaciones?» y «¿En qué medida, si es que es así, siente más confianza para construir o mantener relaciones?» (apéndice A). De forma similar, preguntas como «¿Hay situaciones en su comunidad o en su vida social en las que sienta que el programa le ha sido especialmente útil?» dirigen implícitamente la atención hacia los resultados beneficiosos. Aunque el formato semiestructurado dejaba espacio para hablar de las dificultades, esta formulación de las preguntas puede haber contribuido a un sesgo de positividad.

Quien firma en primer lugar vigiló también los posibles sesgos analíticos, constató una tendencia a privilegiar los relatos positivos y se aseguró activamente de prestar la misma atención a las experiencias difíciles o negativas. Los recuerdos de las personas participantes pueden haber estado influidos por el tiempo transcurrido desde el tratamiento, ya que el desgaste natural de la memoria o la distancia emocional pueden moldear la manera de reconstruir las experiencias. Estas influencias se reconocen como parte de la naturaleza interpretativa del IPA: aunque los relatos retrospectivos no recojan los acontecimientos exactamente tal como ocurrieron, siguen ofreciendo una comprensión valiosa de lo que las figuras parentales percibieron como más significativo y duradero. El tamaño relativamente pequeño de la muestra puede limitar la amplitud de las perspectivas recogidas y reducir la generalización de los resultados. Aunque el estudio exploró el funcionamiento interpersonal, los datos procedían de una sola persona informante por familia. Por tanto, los resultados reflejan las percepciones subjetivas de cambio de las figuras parentales y no indican si otros miembros de la familia, pares o personas ajenas a la familia observaron cambios similares. Esta limitación restringe la medida en que el estudio pudo recoger múltiples perspectivas sobre el funcionamiento interpersonal. Por último, solo se exploró la perspectiva de las figuras parentales, de modo que no está claro si hijas e hijos u otros miembros de la familia vivieron de forma similar los cambios relacionales referidos.

Conclusión

Los resultados del estudio sugieren que la DBT-A ejerce una gran influencia en las relaciones y las perspectivas de las figuras parentales en múltiples ámbitos. En primer lugar, las personas participantes destacaron cambios en la percepción y en la conciencia. Aceptaron su pasado y pasaron de la autoinculpación a la autocompasión. En segundo lugar, el programa influyó en las relaciones. Las figuras parentales reflexionaron sobre la reevaluación de sus relaciones y el establecimiento de límites. Además, mencionaron cambios en la relación con su hija o hijo, así como en las relaciones dentro de la familia. Hablaron de diferencias en cuanto a una comunicación más sana, a las dinámicas familiares y a la comprensión. Las habilidades se utilizaron en la familia extensa y revelaron diferencias entre generaciones. Asimismo, las personas participantes señalaron que utilizaban las habilidades en el trabajo o en las relaciones con colegas. También hablaron de recurrir a habilidades como la atención plena o la validación para aumentar su conciencia y su implicación en las interacciones con otras personas; de este modo, las interacciones se volvían más reflexivas y abiertas. Al mismo tiempo, las figuras parentales reconocieron que aplicar las habilidades de la DBT-A daba lugar a veces a situaciones incómodas en la familia, como discusiones, tensión emocional o conflictos con la pareja u otros miembros de la familia, sobre todo cuando empezaban a poner límites más claros, a comunicarse de forma más directa o a responder de un modo distinto al de antes. Estas tensiones se describieron como difíciles, pero también como parte de un proceso de ajuste, a medida que se alteraban los patrones de interacción familiar establecidos. En el plano clínico, esto pone de relieve que, aunque las habilidades de la DBT-A pueden favorecer un funcionamiento más sano a largo plazo, al principio pueden intensificar la tensión relacional mientras las familias se adaptan a nuevas formas de interactuar. El último tema expresaba el deseo de un acceso más temprano a la DBT. Las figuras parentales subrayaron la necesidad de la DBT en la escuela. El apoyo continuado mediante grupos de pares se mencionó también como un deseo para el futuro. Las personas participantes creían, además, que la DBT podía servir para prevenir las dificultades relacionales.

Complexe Systémique: puntos clave

El interés de este estudio reside en que mira la DBT-A desde el lado de las figuras parentales, mientras que los ensayos solo miden los síntomas de la persona adolescente. El formato multifamiliar aparece aquí como un dispositivo verdaderamente sistémico: ofrece a la familia un lenguaje común para nombrar las emociones, desplaza a la figura parental de una posición de control a una de colaboración, y las habilidades aprendidas (validación, atención plena, límites) viajan después a la pareja, a la fratría, al trabajo y a la generación anterior. Dos resultados merecen la atención de los equipos clínicos. En primer lugar, el cambio desestabiliza: poner límites o validar a la hija o al hijo puede reavivar el conflicto con una pareja que se quedó fuera del programa o con abuelas y abuelos apegados a una crianza autoritaria, leída aquí a la luz de la historia checa. En segundo lugar, las figuras parentales piden apoyo una vez terminado el grupo. Los límites son los de una muestra pequeña, voluntaria y bastante estable, entrevistada hasta cuatro años después, con preguntas que invitaban a relatos positivos. Para leer junto con el artículo sobre la terapia multifamiliar y el artículo sobre la personalidad límite en terapia.

Notas del original

Aprobación ética. El estudio obtuvo la aprobación ética del comité de ética de la investigación del King’s College London (número de proyecto: 46276). Todas las personas participantes dieron su consentimiento informado por vía electrónica antes de participar, de conformidad con el código de ética de la investigación con seres humanos de la British Psychological Society (BPS) (2021). Se informó a las personas participantes de su derecho a retirarse del estudio en cualquier momento sin penalización alguna.

Agradecimientos. Quisiera expresar mi más sincero agradecimiento a todas las madres y todos los padres que participaron en este estudio y compartieron sus valiosas experiencias. Un agradecimiento especial a mi supervisora académica por su orientación y su aliento a lo largo de todo el proceso de investigación.

Declaración de intereses. La autoría no ha declarado ningún posible conflicto de intereses.

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Traducción no oficial de “Things That Have Always Been There Can Now Be Named”: Parental Experiences of DBT-A and Relational Change, de Eliska Spilkova y Maria Livanou, Child & Family Behavior Therapy, publicación anticipada en línea (2026), doi: 10.1080/07317107.2026.2662968, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «“Things That Have Always Been There Can Now Be Named”: Parental Experiences of DBT-A and Relational Change», publicado en Child & Family Behavior Therapy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Spilkova, E., et Livanou, M. (2026). “Things That Have Always Been There Can Now Be Named”: Parental Experiences of DBT-A and Relational Change. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/things-that-have-always-been-there-can-now-be-named-parental-experiences-of-dbt-a (Obra original publicada en 2026 en Child & Family Behavior Therapy, publicación anticipada en línea (2026); republicada en 2026 por Child & Family Behavior Therapy, https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/07317107.2026.2662968)

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