Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Nordic Studies on Alcohol and Drugs · Trabajo social
¿Hay que ayudar a las personas allegadas a comprender la adicción, a protegerse de ella o a seguir vinculadas? A partir de veinte entrevistas con terapeutas de alcohol y drogas y profesionales de consultoría familiar de los servicios sociales suecos, un equipo de la Universidad de Estocolmo muestra cómo se combinan el discurso de la enfermedad y el de los límites. Ambos liberan de culpa a las familias, pero convierten el cuidado en un síntoma, la codependencia en un diagnóstico y el distanciamiento en una norma.
Traducción no oficial al español de “My Advice is to not let him in”: How Support for Concerned Significant Others is Shaped by Professionals’ Understandings of Alcohol and Other Drug Problems, de Hans Fagerström, Lisa Skogens y Ninive von Greiff, publicado en Nordic Studies on Alcohol and Drugs (SAGE) (2025), doi: 10.1177/14550725251388554, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Lejos de ser un efecto secundario no deseado, la marginación de las CSO se promovía activamente.
Hans Fagerström, Lisa Skogens y Ninive von Greiff
Resumen
Objetivo. El estudio examina cómo el personal profesional del bienestar social en Suecia construyen y legitiman lingüísticamente el apoyo a las personas allegadas significativas (CSO, por las siglas en inglés de concerned significant others) de personas con problemas de alcohol y otras drogas (AOD, por sus siglas en inglés). Se estudia a través de la manera en que este personal entiende los problemas de AOD y de cómo las relaciones de poder inscritas en su lenguaje configuran el rol de las CSO.
Métodos. Se analizaron, mediante el análisis crítico del discurso de Fairclough, entrevistas semiestructuradas con 10 terapeutas de AOD y 10 profesionales de consultoría familiar en Suecia.
Resultados. Los hallazgos revelan tres lógicas clave a partir de las cuales se comprende a las CSO. En primer lugar, quienes intervienen se posicionan como figuras educadoras, con el objetivo de que las CSO entiendan los problemas de AOD «correctamente». En segundo lugar, los problemas de AOD se describen como una fuerza maligna, lo que hace aparecer a las CSO como pasivas y reactivas. En tercer lugar, predominan los discursos médico y de resistencia, que presentan el problema de AOD como una enfermedad incontrolable y legitiman estrategias como el establecimiento de límites y el autocuidado. Aunque se sostiene que el uso de estos discursos reduce el estigma y cuestiona los roles tradicionales de cuidado, también patologiza a las CSO, refuerza la autoridad profesional, limita la capacidad que se atribuye a las CSO de actuar de forma autodeterminada e impone una expectativa de autosuficiencia.
Conclusiones. El estudio pone de relieve cómo la medicalización influye en el apoyo a las CSO al describir el cuidado como disfuncional, lo que legitima la intervención profesional y limita la capacidad de agencia de las CSO. Los hallazgos subrayan la necesidad de un enfoque integrado que equilibre los discursos médico y de resistencia con perspectivas relacionales que destaquen el apoyo social.
Palabras clave: problemas de AOD, análisis crítico del discurso, CSO, servicios sociales, Suecia
Las personas allegadas significativas (CSO) de personas con problemas de alcohol y otras drogas (AOD) se encuentran a menudo en una posición difícil, en la que deben gestionar su relación con la persona que tiene problemas de AOD. Además de la literatura que pone de relieve el impacto emocional, físico y psicológico en las CSO (D’Aniello et al., 2022; Hellum et al., 2022), diversos estudios han explorado estrategias de apoyo destinadas a ayudar a las CSO a afrontar los desafíos asociados a su posición (Di Sarno et al., 2021; Orford, 2017). Las CSO desempeñan un papel fundamental en la vida de las personas con problemas de AOD: se las culpa de contribuir a esos problemas y, a la vez, se les reconoce el mérito de facilitar la recuperación (Orr et al., 2014). Considerando a las CSO como recursos, algunos estudios han abogado por una mayor implicación de estas en el tratamiento y la atención (Ventura & Bagley, 2017), incluidas intervenciones de pareja y de familia que dotan a las CSO de estrategias de afrontamiento para motivar a la persona con problemas de AOD a iniciar un tratamiento. Al mismo tiempo, la influencia de las CSO se ha utilizado como argumento para defender un apoyo separado, partiendo de la idea de que las CSO pueden contribuir al problema de AOD y carecen de la capacidad de controlarlo. Así, el apoyo a las CSO ha puesto cada vez más el acento en sus propias necesidades, con el objetivo de reducir sus sentimientos de responsabilidad y de culpa y de fomentar su autonomía y su autocuidado (Selbekk et al., 2018).
La manera en que el personal profesional describe los problemas de AOD no es un proceso neutral, sino que forma parte de una práctica discursiva más amplia. Siguiendo a Fairclough (1992), los discursos se entienden aquí como maneras de usar el lenguaje que representan y configuran las prácticas sociales al construir significados particulares y posicionar a las personas y los problemas de maneras específicas. En este artículo, las construcciones remiten a las descripciones e interpretaciones concretas que expresa el personal profesional, entendidas como situadas dentro de esos discursos más amplios. Como sostiene Fairclough, el lenguaje no es solo una herramienta de comunicación, sino una práctica social que a la vez refleja y refuerza las relaciones de poder. En el contexto de los servicios de bienestar social, esto sugiere que el personal profesional, mediante construcciones lingüísticas, contribuye a configurar la autoridad y a definir tanto los problemas como las soluciones. Las maneras contrapuestas en que el personal profesional valora la implicación de las CSO pueden entenderse como parte de construcciones sociales más amplias que configuran los supuestos sobre lo que representan los problemas de AOD y sobre la medida en que se entienden como condiciones individuales o como inscritos en dinámicas sociales y relacionales. Las maneras en que el personal profesional construye lingüísticamente los problemas de AOD —por ejemplo, como un trastorno neuropsiquiátrico dentro del modelo de la adicción como enfermedad cerebral (BDMA, por sus siglas en inglés) (Volkow et al., 2016), o como consecuencia de entornos familiares adversos y de estilos de crianza (Lander et al., 2013)— influyen no solo en el rol asignado a las CSO, sino también en el tipo de apoyo que reciben. Sin embargo, pese al papel central que desempeña el personal profesional a la hora de configurar tanto la comprensión de los problemas de AOD como el posicionamiento de las CSO, son escasas las investigaciones sobre cómo sus descripciones de los problemas de AOD influyen en el apoyo disponible para las CSO.
Basándose en el análisis crítico del discurso (ACD) tal como lo desarrolló Fairclough (1992), este estudio pretende comprender mejor cómo las concepciones discursivas de los problemas de AOD que tiene el personal profesional del bienestar social configuran el apoyo que se ofrece a las CSO. Al examinar los discursos dominantes en las descripciones profesionales, el estudio explora cómo estos discursos posicionan tanto al personal profesional como a las CSO en términos de poder y de capacidad de agencia, y cómo legitiman determinadas prácticas de apoyo. En concreto, el estudio se pregunta: 1) ¿cómo habla el personal profesional de los problemas de AOD y cómo los construye en su trabajo con las CSO?; 2) ¿cómo se posiciona a las CSO dentro de esas construcciones?, y 3) ¿cómo influyen esas construcciones en el tipo de apoyo que se presta a las CSO?
En 2009 se precisó la Ley de Servicios Sociales de Suecia para obligar a los servicios sociales locales a apoyar a las CSO que cuidan de personas mayores, personas con discapacidad y personas con enfermedades de larga duración, incluidos los problemas de AOD. El objetivo es reducir la carga y los riesgos para la salud de las CSO, garantizando que reciban apoyo por derecho propio y que participen en la planificación de la atención (Ministry of Health and Social Affairs [MHSA], 2022). Además del apoyo sujeto a evaluación de necesidades, como la ayuda a domicilio y diversas formas de respiro decididas por la persona gestora del caso en el municipio, el apoyo psicosocial a las CSO puede ponerse en práctica de distintas maneras, y su organización varía de una parte a otra del país. Esta variación afecta al tipo de apoyo (sesiones individuales y/o grupales), a la intervención concreta utilizada y a la profesión de quien presta el servicio (MHSA, 2022). En el ámbito del cuidado de personas con problemas de AOD, dos profesiones principales se encargan del apoyo psicosocial en los municipios suecos: terapeutas de AOD y profesionales de consultoría familiar (Fagerström, H., Skogens, L., & von Greiff, N., 2025; Winqvist, 2016). La terapia de AOD se especializa en el apoyo a personas con problemas de AOD1, mientras que la consultoría familiar ofrece un enfoque más general y apoya no solo a las CSO de personas con problemas de AOD, sino también a otras CSO que prestan cuidados. Dentro de la organización de los servicios sociales, la consultoría familiar y la terapia de AOD suelen estar separadas. La terapia de AOD se ejerce en los servicios de atención individual y familiar, mientras que la consultoría familiar opera fuera de ese contexto, en «centros para CSO» o en estructuras equivalentes. A través de su papel en la evaluación de necesidades y en la realización de intervenciones, estas y estos profesionales no se limitan a prestar apoyo: también configuran la comprensión de los problemas de AOD y la manera en que se posiciona a las CSO en relación con esos problemas.
Tradicionalmente, el apoyo a las CSO se ha centrado en mantener su rol de cuidado más que en atender sus necesidades propias, reforzando así las expectativas sociales vinculadas al cuidado (Manthorpe et al., 2015; Twigg & Atkin, 1995). Esta dinámica es especialmente pertinente en el ámbito de las AOD, donde históricamente los problemas de AOD se han entendido como problemas individuales, lo que a menudo ha marginado la implicación de las CSO o ha llevado a utilizarlas únicamente como un recurso, sin reconocer sus propias necesidades, al tiempo que se las culpaba de los problemas de AOD (Selbekk et al., 2018). Por ejemplo, Richert et al. (2021) constataron que madres y padres en Suecia se enfrentaban a expectativas contradictorias por parte de las autoridades: se les criticaba por implicarse en exceso, pero también se esperaba que apoyaran a sus hijas e hijos cuando faltaba un seguimiento posterior al tratamiento y que los motivaran hacia la abstinencia y un cambio de estilo de vida.
Habida cuenta de la experiencia de abandono y desconsideración por parte de las autoridades que viven las CSO, se ha defendido cada vez más la adopción de enfoques relacionales en los entornos de tratamiento de las AOD. Subrayando la importancia de la implicación activa de las CSO en el proceso de tratamiento y de recuperación, se han reclamado enfoques centrados en el rol relacional de las CSO y en su influencia sobre la persona con problemas de AOD (Selbekk et al., 2018; Tambling et al., 2022). El paradigma de la recuperación es un ejemplo de enfoque de la recuperación individual que subraya el papel significativo de la red social, en especial de los familiares cercanos (Hennessy et al., 2022). Al fomentar los recursos relacionales de la persona, se espera que las CSO participen activamente en el proceso de recuperación. Intervenciones como el Community Reinforcement and Family Training (CRAFT) ilustran esta perspectiva: dotan a las CSO de habilidades de comunicación y de estrategias conductuales para influir positivamente en la persona con problemas de AOD, motivándola a iniciar un tratamiento y reduciendo al mismo tiempo el estrés relacional (Meyers et al., 2002). Otras intervenciones de familia o de pareja también han demostrado el valor de fomentar la comprensión mutua y de mejorar la comunicación, con el objetivo de reparar dinámicas relacionales que podrían contribuir al mantenimiento de los problemas de AOD, al tiempo que reconocen la vulnerabilidad de las CSO (Kourgiantakis et al., 2021). Estas visiones relacionales ponen más el acento en la interdependencia dentro de las familias, y consideran el comportamiento de las CSO como parte integrante tanto del problema de AOD como de la recuperación. Sin embargo, la puesta en práctica de estos enfoques sigue encontrando dificultades, ya que los servicios aducen a menudo una falta de claridad sobre cómo gestionar la implicación de las CSO (Lee et al., 2012).
También se ha defendido un enfoque opuesto, más centrado en la persona. La investigación ha mostrado que el apoyo a las CSO suele explicarse únicamente como una cuestión de implicación, sin tener en cuenta las necesidades individuales de las CSO. Aunque las directrices políticas nacionales enuncian explícitamente tanto la implicación como el apoyo por derecho propio, rara vez se describen intervenciones centradas principalmente en el bienestar de las CSO (Copello & Templeton, 2012). Sin embargo, la investigación ha puesto de relieve la necesidad de un apoyo orientado a restaurar el sentido de identidad y la capacidad de agencia de las CSO más allá del rol de cuidado (Friedrich et al., 2023; McCann & Lubman, 2018). Este tipo de enfoque anima a las CSO a no intentar controlar ni gestionar los problemas de AOD de su familiar, ya que tales esfuerzos se consideran ineficaces y potencialmente perjudiciales. En su lugar, se promueven estrategias de retirada (por ejemplo, construir la propia independencia, dedicarse a actividades personales) como maneras de atenuar el daño causado por los roles de cuidado (Orford, 2017). Al redirigir la atención hacia su propio bienestar, se ayuda a las CSO a alejarse de patrones que perpetúan el daño emocional y físico. Estas estrategias de autocuidado también buscan aliviar la culpa y el autorreproche que suelen experimentar las CSO, en particular en contextos en los que se invocan los estilos de crianza y las teorías del apego como factores que contribuyen a los problemas de AOD (Baumrind, 1991; Lander et al., 2013).
Las fronteras entre el autocuidado y los enfoques relacionales suelen ser fluidas, y conceptos clave como la enfermedad familiar y la codependencia ilustran cómo se entrelazan estas perspectivas. El término «enfermedad familiar», que se fundamenta en la teoría de los sistemas familiares, pone de relieve el impacto sistémico de los problemas de AOD y sugiere que cada miembro de la familia se adapta de maneras que pueden perpetuar el ciclo (Gudžinskienė & Gedminienė, 2011). Si bien este concepto subraya las dinámicas relacionales, también destaca la necesidad de estrategias individuales para gestionar el impacto de los problemas de AOD. Considerar la familia como un sistema que busca estabilidad y equilibrio permite comprender cómo la implicación de las CSO se aplica a los problemas de AOD, e ilustra cómo las CSO pueden, sin quererlo, sostener patrones adictivos en su esfuerzo por mantener el equilibrio (Lander et al., 2013). Del mismo modo, la codependencia, descrita a menudo como un estado similar a una enfermedad, tiende un puente entre las perspectivas relacional e individual. Engloba conductas de cuidado disfuncionales que agravan los problemas de AOD y minan la autonomía y el bienestar de las CSO (Beattie, 1992). Aunque el concepto de codependencia reconoce intrínsecamente la interdependencia relacional dentro de las familias, a menudo exige intervenciones centradas en la persona para ayudar a las CSO a desvincularse de las conductas facilitadoras y a recuperar su capacidad de agencia.
Tanto la enfermedad familiar como la codependencia son términos que a menudo se integran en el BDMA, que describe los problemas de AOD como una afección cerebral crónica y recidivante caracterizada por cambios estructurales y funcionales que influyen en la sensibilidad a la recompensa, la motivación y el autocontrol (Volkow et al., 2022). Para las CSO, esta comprensión biológica puede aliviar la culpa al subrayar el carácter incontrolable de los problemas de AOD, pero corre el riesgo de descuidar las dinámicas relacionales y estructurales que configuran sus experiencias. Además, las críticas al BDMA sostienen que simplifica en exceso la naturaleza multifacética de los problemas de AOD y que corre el riesgo de marginar los factores sociales y ambientales que afectan de forma significativa tanto a las personas como a sus familias (Meurk et al., 2016).
Las personas participantes reclutadas para este estudio eran terapeutas de AOD y profesionales de consultoría familiar de distintos servicios sociales suecos. El reclutamiento se basó en un estudio de encuesta nacional anterior, en el que participaron 220 de los aproximadamente 290 servicios sociales municipales de Suecia, y que cartografió el apoyo disponible para las CSO de personas con problemas de AOD y las profesiones que prestan apoyo psicosocial (Fagerström, H., Skogens, L., & von Greiff, N., 2025). Conviene señalar que la terapia de AOD y la consultoría familiar podrían considerarse conceptualmente como formas de apoyo diferentes, debido a su posición organizativa respectiva, dentro y fuera del ámbito de las AOD. Sin embargo, este estudio consideró ambas profesiones como formas de apoyo específico a las CSO en un marco institucional, que podían por tanto analizarse como profesiones similares.
Para garantizar la diversidad geográfica y municipal (en función de la población), se contactó con los 220 servicios sociales del estudio anterior a través de direcciones de correo electrónico generales y/o de un contacto directo con terapeutas de AOD y profesionales de consultoría familiar. La participación en el estudio exigía prestar regularmente apoyo psicosocial a CSO adultas de personas con problemas de AOD. El proceso de reclutamiento dio como resultado que 15 profesionales de consultoría familiar y 64 terapeutas de AOD aceptaran participar. Se realizó después una selección intencional para garantizar la variedad en cuanto al tamaño de los municipios, la distribución geográfica en el país y al menos 1 año de experiencia en el apoyo a las CSO. Una muestra final de 20 participantes (10 terapeutas de AOD y 10 profesionales de consultoría familiar) se consideró suficiente, ya que las últimas entrevistas confirmaban los hallazgos existentes, lo que indicaba que nuevas entrevistas no aportarían información nueva significativa. En total, la muestra estaba formada por 17 mujeres y tres hombres. La experiencia de trabajo con CSO de personas con problemas de AOD oscilaba entre 4 y 30 años. La mayoría tenía un título universitario en trabajo social, mientras que algunas personas de la consultoría familiar tenían otra formación profesional, en campos como las ciencias del comportamiento, la atención sanitaria o la pedagogía social. La mayoría de las personas participantes también había recibido formación en CRAFT y/o en programas inspirados en los doce pasos.
Las entrevistas se realizaron en formato semiestructurado y por teléfono, para permitir la participación de profesionales de distintas regiones de Suecia, dada la diversidad de organización de los servicios sociales. Las entrevistas duraron entre 40 y 70 min y se grabaron y transcribieron literalmente. Las preguntas se centraron principalmente en cómo el personal profesional apoyaba a las CSO de personas con problemas de AOD y en por qué ese apoyo es necesario. Además, se preguntó por su visión de la trayectoria de los problemas de AOD, con especial atención al rol y la responsabilidad de las CSO, y sobre si las CSO deberían implicarse en el tratamiento junto a la persona con problemas de AOD, y cuándo. Las preguntas exploraron también las dinámicas organizativas: concretamente, cómo percibía el personal profesional su papel en el apoyo a las CSO dentro de los servicios sociales y cómo se articulaba su trabajo con el de otros perfiles profesionales que también trabajaban con CSO.
Las transcripciones se codificaron manualmente con NVivo (https://lumivero.com/products/nvivo) y el análisis corrió a cargo de quien firma en primer lugar, en consulta regular con el resto del equipo investigador, a fin de validar y afinar las interpretaciones emergentes. El análisis se inspiró en el ACD (Fairclough, 1992), que subraya la interacción dialéctica entre el discurso y las estructuras sociales que lo rodean. En este estudio, las construcciones lingüísticas de los problemas de AOD y del apoyo a las CSO se entendieron como manifestaciones de discursos más amplios, y el método de Fairclough ofreció un enfoque estructurado para examinar cómo el personal profesional construye el apoyo a las CSO a partir de su comprensión de los problemas de AOD y de las dinámicas de poder inscritas en su lenguaje. Además, el ACD muestra cómo el lenguaje contribuye a la creación de identidades sociales y de relaciones entre las personas, así como de sistemas de conocimiento y de significado. El análisis se basa en el modelo tridimensional de Fairclough, que distingue prácticas textuales, discursivas y socioculturales (Fairclough, 1992; véase también Jørgensen & Phillips, 2002), en el que los rasgos lingüísticos no se trataron como discursos en sí mismos, sino como indicadores textuales utilizados para rastrear e identificar los patrones discursivos subyacentes. Estos patrones se interpretaron después en relación con las prácticas socioculturales. El primer nivel se centró principalmente en la modalidad, la transitividad y la nominalización, para examinar cómo el personal profesional construía los problemas de AOD y los comportamientos de las CSO. La modalidad revelaba el grado de certeza y la manera en que se expresaba la autoridad. La transitividad permitió analizar cómo se atribuía la capacidad de agencia (por ejemplo, cuando los problemas de AOD se describían como una fuerza maligna que actuaba sobre las CSO), haciendo así del problema, y no de la persona, el agente que inicia la acción. La nominalización sirvió para examinar cómo procesos o acciones quedaban reducidos a conceptos estáticos, ocultando la capacidad de agencia y creando una representación más abstracta (por ejemplo, «codependencia») en lugar de describir el proceso dinámico de enredo relacional y de influencia mutua. El segundo nivel se centró en el análisis de las prácticas discursivas utilizadas por el personal profesional. Consistió en identificar los discursos dominantes y en examinar cómo se utilizaban para describir los problemas de AOD y los enfoques del apoyo a las CSO, lo que sugería determinadas posiciones ideológicas. Por último, el tercer nivel de análisis se presenta en la discusión. Sitúa las descripciones profesionales en un contexto sociocultural más amplio y examina cómo su lenguaje refleja y potencialmente refuerza determinadas perspectivas sobre los problemas de AOD y las CSO. Al relacionar estos discursos con las políticas suecas de bienestar social, este nivel de análisis permitió comprender cómo las normas organizativas, las expectativas sociales y las responsabilidades profesionales influyen en los enfoques adoptados para apoyar a las CSO de personas con problemas de AOD.
El estudio fue aprobado por la Autoridad Sueca de Revisión Ética (n.º 2021-06165-01 & 2022-06087-02). Todas las personas participantes recibieron información escrita y oral sobre el estudio antes de las entrevistas y dieron su consentimiento informado. La participación era voluntaria y se les informó de que podían retirarse en cualquier momento sin dar ninguna razón. Para garantizar la confidencialidad, todas las transcripciones se anonimizaron y se eliminaron los datos identificativos.
En cuanto a las entrevistas, se procuró aclarar a las personas participantes que el estudio se centraba en las concepciones profesionales y no en el desempeño individual. Aun así, la sensibilidad de estas cuestiones puede haber influido en la manera en que decidieron presentar sus puntos de vista. También es posible que participara con más facilidad el personal profesional con más confianza en sus propias perspectivas, lo que puede haber introducido cierto sesgo de selección. Además, el uso de entrevistas telefónicas puede haber limitado el acceso a las señales no verbales y reducido en cierta medida la riqueza de los datos, lo que debe tenerse en cuenta al valorar los hallazgos. Aunque las entrevistas telefónicas limitan el acceso a las señales no verbales y pueden dar lugar a transcripciones algo menos detalladas (Johnson et al., 2021), investigaciones anteriores han mostrado que también pueden reforzar la sensación de anonimato y reducir las dinámicas de poder entre la persona participante y quien investiga (Holt, 2010).
Los resultados se presentan en tres temas: cómo el personal profesional construye los problemas de AOD como algo que las CSO deben comprender, cómo esas construcciones posicionan a las CSO como reactivas y con una autonomía limitada, y cómo los discursos médico y de resistencia legitiman determinadas formas de apoyo. En conjunto, los hallazgos muestran cómo tales construcciones configuran las condiciones del apoyo a las CSO dentro de los servicios sociales.
Tanto terapeutas de AOD como profesionales de consultoría familiar subrayaron la importancia de comprender los problemas de AOD. Las CSO se presentaban como víctimas que habían probado diversas estrategias para gestionar o controlar a la persona con problemas de AOD, pero estas estrategias se describían por lo general como disfuncionales. Esta descripción justifica un enfoque educativo y pedagógico en el que la terapia de AOD encarna la pericia y pretende ayudar a las CSO a desarrollar una comprensión clara de los problemas de AOD como fenómeno:
Dedicamos mucho tiempo a describir la adicción2: cómo surge, lo que implica (…) hablamos mucho del poder de la adicción, de que es una enfermedad cerebral grave y mortal. (Terapeuta de AOD)
(M)i especialidad es apoyar a las CSO, dar consejos y orientación, informarles de las intervenciones disponibles, quizá derivarlas a otros recursos, ofrecerles acompañamiento sobre cómo pueden situarse ante su situación. Pero no, cuando se trata —quizá sobre todo— del abuso de sustancias, ese no es mi campo. No soy terapeuta; no tengo esa competencia. (Profesional de consultoría familiar)
El primer fragmento citado ejemplifica una postura típica en la que los problemas de AOD se explican en lugar de interpretarse. Expresiones como «cómo surge, lo que implica» y «una enfermedad cerebral grave y mortal» muestran una fuerte modalidad objetiva, que deja poco margen a perspectivas alternativas o a la negociación y refuerza la autoridad profesional en su papel educativo. Además, esta afirmación ilustra cómo el enfoque educativo configura la agenda del apoyo, ya que en terapia se dedica «mucho tiempo» a explicar la naturaleza de los problemas de AOD. La CSO, por su parte, queda posicionada como participante en un proceso de aprendizaje predeterminado y no como cocreadora activa de sentido. La persona de consultoría familiar describe su rol como de asesoramiento y orientación y afirma explícitamente que apoyar a las CSO que afrontan problemas de AOD requiere una pericia especializada que no posee. A diferencia de la terapia de AOD, expresa incertidumbre sobre su papel en el apoyo a las CSO que afrontan problemas de AOD, al afirmar «No soy terapeuta» y subrayar su falta de competencia especializada. Este uso de una modalidad de incertidumbre legitima la división de roles y posiciona a la terapia de AOD como la autoridad principal en este contexto.
Aunque los problemas de AOD se describen por lo general como un hecho, parte del personal profesional expresa menos certeza y adopta una comprensión más negociable y situacional. El siguiente fragmento, de una persona que ejerce la terapia de AOD, explica por qué el apoyo a las CSO debe mantenerse separado del que recibe la persona con problemas de AOD, aunque reconoce que a veces pueden ser necesarias sesiones conjuntas:
Cuando tengo a alguien en tratamiento (una persona con problemas de AOD) que en la práctica lo pide (invitar a una CSO), suele ser porque siente que su CSO no entiende la enfermedad. Si vemos el abuso de sustancias como una enfermedad, que yo creo que, muchas veces, es como hay que verlo, entonces lo que puedo ofrecer es probablemente más información. (Terapeuta de AOD)
Aunque esta persona comparte la visión de los problemas de AOD como enfermedad, su lenguaje refleja una modalidad más subjetiva. Expresiones como «Si vemos el abuso de sustancias como una enfermedad» y «que yo creo que, muchas veces, es como hay que verlo» indican que incorpora su propia perspectiva, lo que permite flexibilidad y adaptación según el contexto. Sin embargo, subraya que implicar a las CSO no consiste en fomentar la comprensión mutua entre ellas y la persona en tratamiento, sino en asegurarse de que las CSO comprendan la naturaleza de los problemas de AOD. Terapeuta y persona en tratamiento quedan situados en una comprensión compartida, mientras que a la CSO se la presenta como carente de esa lucidez. Esta dinámica legitima la decisión terapéutica de incluir a las CSO en sesiones conjuntas: no necesariamente para fomentar el diálogo, sino para convencerlas de aquello «contra lo que se enfrentan».
Esto pone de relieve un desafío más amplio al que se enfrenta el personal profesional cuando trabaja con CSO que pueden resistirse a la concepción dominante de los problemas de AOD. El siguiente fragmento ilustra cómo una persona que ejerce la terapia de AOD gestiona esta resistencia y subraya la necesidad de explicar y de persuadir a las CSO escépticas para salvar la distancia en la comprensión:
Yo creo que es una enfermedad familiar. Veo el abuso de sustancias, el alcoholismo o lo que sea, como una enfermedad. Cuando dices eso, (las CSO) se irritan: «¿Cómo demonios puedes llamarlo enfermedad familiar?» (…) Entonces tienes que explicar lo que quieres decir con eso. Así que siempre hay algo. «No puedes echarle la culpa a una enfermedad sin más», pero cuando tienes una enfermedad, tienes que cuidarla, y se extiende a otras personas. «Pero yo no bebo, no me drogo.» No, pero este es tu comportamiento: has empezado a mentir. Se extiende porque te afecta su comportamiento. (Terapeuta de AOD)
Este fragmento ilustra cómo la postura personal de quien ejerce la terapia sobre los problemas de AOD configura su enfoque educativo con las CSO. La expresión «Yo creo que es una enfermedad familiar» introduce una fuerte modalidad subjetiva, que sugiere que toda la familia está afectada y es disfuncional. Sin embargo, enseguida da paso a modalidades objetivas más fuertes, con afirmaciones como «se extiende» y «has empezado a mentir», que consideran los comportamientos de las CSO como consecuencias del problema de AOD. Además de reforzar esta convicción, el fragmento muestra cómo la convicción construye el apoyo educativo prestado a las CSO. Los contraargumentos de las CSO se presentan como un obstáculo esperado—como se ve en las expresiones «Cuando dices eso» y «Entonces tienes que explicar lo que quieres decir con eso»—, lo que sugiere una retórica que trata el escepticismo como un desafío rutinario que la terapia de AOD debe superar. Al afirmar que los problemas de AOD son una «enfermedad» y una «enfermedad familiar», se legitima una interpretación de comportamientos de las CSO como «mentir» como síntomas de la influencia de las AOD, lo que refuerza la necesidad de una intervención profesional.
Partiendo del enfoque educativo y de la modalidad fuerte, este tema examina cómo se construyen los problemas de AOD como una fuerza maligna superior que moldea a las personas y las relaciones. Las afirmaciones categóricas del personal profesional presentan el problema de AOD como un hecho innegable, lo que sienta las bases para atribuirle capacidad de agencia. La transitividad pone de relieve cómo se atribuye lingüísticamente esa capacidad de agencia, situando el problema de AOD como el actor central que dicta las dinámicas y reduce el papel de los demás. Las CSO aparecen como reactivas y pasivas, engañadas no por la persona con problemas de AOD, sino por el propio problema de AOD. Al construir el problema de AOD como una fuerza dominante, el personal profesional legitima su papel de mediación indispensable y configura la manera en que las CSO comprenden sus experiencias. El siguiente fragmento ejemplifica cómo se construye el problema de AOD como una fuerza autónoma que influye en la persona con problemas de AOD, en la CSO y en su relación:
Explicar un poco lo que la adicción le hace a una persona y, digamos, ese lavado de cerebro: cómo casi les lavan el cerebro y caen en la manipulación, y se podría pensar que la persona con adicción también se manipula a sí misma, en cierto modo. Ponerlo en algún tipo de contexto, porque a menudo a la CSO le cuesta entender: «Antes no era así. No entiendo cómo ha podido llegar a esto». Así que, en realidad, se trata de crear comprensión; no como excusa, pero sí, una comprensión, creo yo. (Terapeuta de AOD)
La expresión «lo que la adicción le hace» construye el problema de AOD como una fuerza independiente que lava el cerebro y manipula. La nominalización de la «adicción» se hace evidente cuando la persona que habla no describe el acto de beber o de consumir drogas, sino que atribuye esas acciones a una fuerza externa que se ha apoderado de la persona. Esta construcción presenta el problema de AOD como algo que despoja a la persona de su capacidad de agencia y la convierte en una versión inauténtica de sí misma. Esto refuerza la necesidad de que las CSO comprendan la corrupción inconsciente causada por el problema de AOD. Sin embargo, la precisión «no como excusa» introduce una tensión: mientras la explicación pretende reducir la culpa atribuida a la persona con problemas de AOD, subraya al mismo tiempo que esa comprensión no debe justificar comportamientos dañinos. En su lugar, la CSO necesita reconsiderar las dinámicas relacionales y establecer límites para delimitar lo que es aceptable. Esta doble descripción—que equilibra comprensión y responsabilidad—ilustra cómo la capacidad de agencia atribuida a los problemas de AOD interactúa con las responsabilidades relacionales de las CSO.
A partir de esta dualidad, el personal profesional utiliza con frecuencia la palabra «codependencia» para describir el enredo de las CSO con el problema de AOD y la manera en que este redefine las relaciones:
La codependencia se convierte en un concepto más amplio: describe a alguien a quien afecta el abuso de sustancias de otra persona (…). Ahí es donde entra en realidad el término codependencia, en el papel de quien facilita, más que como simple CSO. (Terapeuta de AOD)
Es eso: no eres solo una CSO, la codependencia puede atraparte. Cambiar tu manera de ser, poder centrarte en ti. (Profesional de consultoría familiar)
Del mismo modo que con la nominalización de la «adicción» o del «abuso de sustancias» de una persona, se describe a las CSO como personas que caen o están atrapadas en la «codependencia», lo que sugiere que su rol, por ejemplo, de madre, de padre o de pareja, queda reducido o sustituido. El concepto de codependencia refuerza la construcción de las CSO como agentes que han perdido el rumbo, cuyas acciones se presentan como reactivas más que autodirigidas. Los esfuerzos por gestionar el problema de AOD, como mentir, prestar dinero o intentar controlar el problema, se describen como algo que, sin quererlo, sostiene las mismas dinámicas de las que las CSO intentan escapar. El personal profesional se refiere a estos comportamientos como consecuencias del problema de AOD y no como acciones independientes. Esta descripción no solo desplaza el origen que se atribuye a estos comportamientos, sino que ofrece además una comprensión que alivia la culpa y la vergüenza, señaladas a menudo como dificultades centrales de las CSO, al atribuir la disfunción únicamente al propio problema de AOD.
La capacidad de agencia dominante del problema de AOD legitima un apoyo que anima a las CSO a tomar distancia y a recuperar su yo auténtico. Esto exige a menudo dispositivos de apoyo separados, para evitar que se vea a las CSO únicamente como recursos para la persona con problemas de AOD. Sin embargo, el personal profesional describe también la capacidad de agencia del problema de AOD como fluida, lo que desplaza la posición de la CSO a lo largo del tiempo.
A veces es como si la adicción fuera y viniera. Hay aperturas en las que se puede trabajar más, digamos, en reforzar la sobriedad y en ayudar a la persona con adicción a elegir. Que puedes tener como objetivo ayudarle a elegir la sobriedad. (Terapeuta de AOD)
La expresión «fuera y viniera» ilustra cómo el personal profesional gestiona los roles dinámicos de las CSO, en particular cuando distingue entre la codependencia y las oportunidades de implicación. Como se ha señalado antes, se describe a las CSO como codependientes cuando intentan controlar el problema de AOD, lo que refleja una capacidad de agencia reactiva. Sin embargo, el carácter transitorio del problema de AOD crea «aperturas» en las que su dominio se debilita y la persona con problemas de AOD puede recuperar cierto grado de capacidad de agencia.
En esos momentos, la CSO queda posicionada como una aliada potencial que puede «reforzar la sobriedad» y «ayudarle a elegir la sobriedad». Así, la retirada temporal del problema de AOD permite a la CSO pasar de una posición reactiva, pasiva y codependiente a un rol más implicado y proactivo. Esta comprensión dinámica reconoce que la capacidad de agencia de la CSO es condicional y depende del contexto, y fluctúa con la presencia o la ausencia percibida de la influencia del problema de AOD. Al distinguir estos estados, el personal profesional delimita cuándo se aplica la etiqueta de codependencia y cuándo surgen oportunidades de apoyo relacional, lo que orienta sus enfoques de intervención adaptados.
A partir del enfoque educativo del personal profesional y de la representación del problema de AOD como una fuerza autónoma, emergen prácticas discursivas a través de sus construcciones lingüísticas. Como muestran los fragmentos anteriores, el personal profesional describe con frecuencia el problema de AOD como una enfermedad a la vez individual y familiar, lo que refuerza un discurso médico. Desde esta perspectiva, la codependencia se describe como una afección con características definitorias, semejante a un diagnóstico para las CSO. Sin embargo, el personal profesional también señala los límites del discurso médico. Un énfasis excesivo en la codependencia corre el riesgo de eximir de responsabilidad a la persona con problemas de AOD y de hacer recaer una carga indebida en la CSO. Una persona de la consultoría familiar ilustra este equilibrio:
Creo que es realmente importante transmitir que se trata de una enfermedad (…). Se oye mucho: «¿Cómo ha podido elegir la bebida antes que ver a su hijo?». Y sí, eso es absolutamente terrible. Pero quizá no sea una elección en ese sentido; es una enfermedad. Dicho esto, eso no significa que haya que tratar a esa persona entre algodones y seguirle la corriente solo porque te da pena que tenga una enfermedad. Ese no es el mensaje que se quiere transmitir. (Profesional de consultoría familiar)
Este fragmento ilustra un límite clave del discurso médico en el apoyo a las CSO: aunque reduce el estigma al describir los problemas de AOD como una enfermedad, corre el riesgo de favorecer una postura más cuidadora que puede sostener relaciones disfuncionales. La preocupación de que las CSO puedan sentir «pena» o «seguirle la corriente» refleja cómo un énfasis excesivo en el discurso médico puede eximir de responsabilidad a la persona con problemas de AOD, animando a las CSO a adoptar un rol excesivamente protector. Para atenuarlo, el personal profesional integra un discurso de resistencia complementario que destaca el establecimiento de límites y el autocuidado, desplazando el foco del cuidado hacia el bienestar de las CSO. En conjunto, estos discursos buscan activamente un equilibrio entre la reducción del estigma y el empoderamiento de las CSO para resistir a patrones relacionales dañinos. El siguiente fragmento ilustra con más detalle el discurso de resistencia como elemento central del apoyo a las CSO.
Yo llevaba mucho tiempo en contacto con ella, y me preguntó: «¿Qué hago? Mi hijo ha vuelto del centro de tratamiento. Se ha escapado y ahora está en el pueblo donde vivimos». Tenía miedo; a veces tenía que irse de su casa en coche porque le daba miedo cuando él estaba intoxicado. Me preguntó: «¿Debería ir esta noche a esa cena de gambas con mis amistades?». Y le dije: «Sí, creo que deberías ir». «¿Qué hago si se pone en contacto conmigo?» «No lo dejes entrar, no lo dejes entrar.» Por supuesto, siempre en el entendido de que ella toma sus propias decisiones. Tú haces lo que quieras, pero me has pedido consejo, y mi consejo sería que no lo dejes entrar. Así que fue a la cena. El hijo consigue localizar a sus abuelos, que acaban abriéndole la puerta y dejándolo entrar. Y el resultado es que sufre una sobredosis en el sofá de su abuelo y muere mientras su madre está en la cena de gambas. Y fui yo quien le dijo: «Cierra la puerta». Ella sigue viniendo a mis reuniones de apoyo. Él murió cuando tenía 26 años (…). Así que sí, es importante hablar de forma directa y clara, y creo que por eso la gente confía en mí. La madre estuvo fuera 60 minutos (en la cena de gambas) por cerrar la puerta. Tengo muy buena relación con ella. También estuve en el funeral. (Terapeuta de AOD)
Más allá de la realidad desgarradora y de pesadilla que supone para la CSO ver a su hijo morir de una sobredosis, este fragmento muestra cómo los discursos médico y de resistencia configuran el apoyo a las CSO. La frase «me has pedido consejo, y mi consejo sería que no lo dejes entrar» ejemplifica cómo el establecimiento de límites y la priorización del bienestar de las CSO se convierten en recomendaciones estandarizadas, derivadas de la descripción de los problemas de AOD como una enfermedad incontrolable. Expresiones como «no lo dejes entrar» y «cierra la puerta» se inscriben en una estrategia «directa y clara», en contraste con los enfoques de cuidado, y legitiman la idea de que la implicación, la preocupación y los esfuerzos de cuidado de la madre no beneficiarán a su propio bienestar. Al acudir a la cena, la madre pone en práctica la resistencia y se aparta de un rol de cuidado guiado por la responsabilidad, algo que se interpreta como un objetivo fundamental del apoyo. A través de este caso mortal, la persona que ejerce la terapia de AOD subraya el imperativo de priorizarse a sí misma y de establecer límites, dado que la enfermedad y las acciones de la persona con el problema de AOD quedan fuera del control de la CSO.
El presente estudio ha examinado cómo el personal profesional del sistema de bienestar social construye y legitima el apoyo a las CSO a través de su comprensión de los problemas de AOD, y ha puesto de manifiesto tres temas interconectados que configuran ese apoyo. El personal profesional entrevistado se posicionaba como figura educadora y subrayaba la importancia de crear una comprensión compartida de los problemas de AOD para ayudar a las CSO a orientarse en sus relaciones y en su rol de CSO. El problema de AOD se construía como una fuerza autónoma dotada de su propia capacidad de agencia, lo que daba lugar a una CSO poco sana, con dificultades para priorizar su bienestar o para mantener relaciones funcionales con la persona afectada por problemas de AOD, y subrayaba la necesidad de una orientación profesional para ayudarla a recuperar capacidad de agencia y estabilidad. El discurso médico entrelaza las concepciones educativas y las centradas en la capacidad de agencia, y presenta los problemas de AOD como una enfermedad incontrolable que también se «extiende» a las CSO a través de conceptos como la codependencia y la enfermedad familiar. Esto legitima estrategias de resistencia como el establecimiento de límites y el autocuidado, que animan a las CSO a renunciar a sus responsabilidades de cuidado y a priorizar su propio bienestar.
Al igual que estudios anteriores que examinaron cómo describe el personal profesional los problemas de AOD, este estudio confirma el predominio del discurso médico, incluso en instituciones de bienestar social ajenas al sector sanitario (Barnett et al., 2018; Volkow et al., 2016). La construcción de la vulnerabilidad individual seguía estrechamente ligada a la terminología médica, lo que reforzaba la gravedad de los problemas de AOD al tiempo que cuestionaba los supuestos morales sobre una conducta autoinfligida y un carácter debilitado (Frank & Nagel, 2017). Una observación destacable fue cómo este apoyo a las CSO, del que cabía esperar que descansara en un enfoque sistémico e interpersonal, había sido remodelado por procesos de medicalización, que desplazaban el foco hacia soluciones individualizadas. La medicalización, «un proceso por el cual problemas no médicos pasan a definirse y tratarse como problemas médicos, por lo general en términos de enfermedades y trastornos» (Conrad, 2007), patologiza las relaciones y el acto de cuidar al reconstruirlos como trastornos, o como propensos al trastorno, mediante etiquetas como enfermedad familiar y codependencia. La medicalización refuerza la autoridad profesional a la vez que descalifica a las CSO, a las que vuelve incapaces de tomar sus propias decisiones de salud. A medida que el cuidado pasa de un enfoque relacional a uno individualizado, se describía a las CSO como necesitadas de ser «reparadas» mediante la autorregulación y la independencia. Su capacidad de perseguir valores interpersonales, como la pertenencia y el estar juntos, pasaba a depender de las valoraciones profesionales del problema de AOD, lo que reforzaba la autoridad profesional, limitaba la capacidad de agencia de las CSO y socavaba, sin quererlo, su capacidad de decisión.
Al mismo tiempo, el discurso de resistencia del personal profesional tendía a operar dentro de una compleja red de normas culturales. Cuestiona los roles tradicionales de cuidado al problematizar las expectativas sociales, en particular las que a menudo confinan a madres y padres en roles de cuidado sin capacidad de agencia propia (D’Aniello et al., 2022). Al mirar a las CSO desde este prisma, el discurso de resistencia va más allá de las meras intervenciones y refleja relatos más amplios sobre la autonomía y la autorregulación (Friedrich et al., 2023), que pueden ser empoderadores, en particular mediante estrategias de retirada que fomentan la independencia (Orford, 2017). Sin embargo, tal énfasis corre también el riesgo de confundir independencia y autosuficiencia (Weiss, 2002), reforzando la expectativa de que cada persona debe gestionar su bienestar sin apoyarse en nadie. El cuidado tiende a construirse como una respuesta emocional o como resultado del propio rol, pasando por alto sus dimensiones relacionales e interdependientes más amplias, incluidos los vínculos con otra persona, una idea o un proyecto y la implicación en ellos. La noción de buena salud pasa a regirse por la responsabilidad individual—la responsabilidad de cada persona de gestionar su propio cuerpo y su propia mente—, y de una «buena» CSO se espera que fije límites firmes. No hacerlo se considera perjudicial no solo para sí misma, sino también para la persona con problemas de AOD. En este sentido, la falta de resistencia puede reforzar los sentimientos de culpa.
Estudios anteriores sugieren que el discurso médico margina a las CSO al presentar los problemas de AOD como problemas individuales, lo que limita su implicación (Selbekk et al., 2018). Los presentes hallazgos indican que el discurso médico, en particular a través del establecimiento de límites, actúa como un contrapeso discursivo a la implicación. Lejos de ser un efecto secundario no deseado, la marginación de las CSO se promovía activamente. Esto contrasta con el paradigma de la recuperación, que subraya las redes sociales y el apoyo relacional (Hennessy et al., 2022). Esta tensión podría reflejar una lucha ideológica entre concepciones individualistas y concepciones más colectivistas de la recuperación, en la que el personal profesional navega entre fomentar la participación social y proteger la independencia de las CSO. Dado que las propias CSO han esgrimido argumentos a favor del modelo de enfermedad como contraargumentos frente a su aplicación (Meurk et al., 2016), este modelo—en particular cuando se aplica a la persona con problemas de AOD—puede limitar la recuperación, negar la responsabilidad y aumentar la estigmatización. Para las CSO, este enfoque individualista puede poner un énfasis excesivo en su propia recuperación y animarlas a retirarse de los roles de apoyo, algo que puede verse como prioritario frente a los aspectos relacionales que podrían facilitar un cambio significativo.
El estudio muestra que el personal profesional del bienestar social tendía a construir los problemas de AOD principalmente dentro de un discurso médico, posicionando a las CSO como reactivas o codependientes respecto al propio problema de AOD, con una capacidad de agencia percibida limitada. Para contrarrestarlo, un discurso de resistencia complementario insistía en el establecimiento de límites y en el autocuidado, con el objetivo de empoderar a las CSO y de cuestionar las normas de cuidado. Estos discursos reflejan también una lucha ideológica más amplia entre enfoques individualizados y medicalizados, que subrayan la autorregulación y la autonomía, y concepciones más relacionales o colectivas del cuidado, y ponen de relieve cómo se negocian la autoridad y las prácticas de apoyo en los contextos de bienestar social.
Hay motivos para pensar que las experiencias de las CSO no son uniformes y que varían en función de factores como el nivel de estrés, el apoyo disponible y las estrategias de afrontamiento. Además, la relación de las CSO con la persona con problemas de AOD y la responsabilidad que perciben respecto a ella influyen en su bienestar (Dennis & Champlin, 2021; van Namen et al., 2024). Responder a estas necesidades diversas exige un enfoque integrado que combine los puntos fuertes del discurso médico—como la reducción del estigma—con el paradigma de la recuperación, que prioriza el crecimiento relacional y la conexión social. Desarrollar herramientas y un lenguaje que tiendan puentes entre estas perspectivas podría preparar mejor al personal profesional para responder a las necesidades complejas tanto de las CSO como de las personas con problemas de AOD.
Este estudio sugiere también una línea de reflexión que aún no se ha examinado a fondo: si es deseable desarrollar un apoyo a las CSO adaptado específicamente a las CSO que apoyan a personas con problemas de AOD. Podría argumentarse que este grupo se beneficiaría de un enfoque educativo que transmita una comprensión de los problemas de AOD como enfermedad, para contrarrestar el estigma y los prejuicios dirigidos tanto a la persona con problemas de AOD como a las CSO. Sin embargo, los presentes hallazgos sugieren el riesgo de que tal enfoque patologice aún más las experiencias de las CSO y aumente, sin quererlo, su sentimiento de culpa o de responsabilidad.
Complexe Systémique: puntos clave
Para la práctica sistémica, el interés de este estudio está en mostrar cómo una noción nacida del pensamiento sistémico familiar, la «enfermedad familiar», puede volver en forma individualizadora: el sistema se convierte en lugar de contagio, el cuidado en codependencia, y la única respuesta propuesta es la distancia. La historia del hijo muerto por sobredosis mientras su madre seguía el consejo de cerrar la puerta, contada sin perspectiva crítica por quien dio ese consejo, recuerda que el establecimiento de límites aplicado como regla puede cortar el vínculo justo en el momento en que más importa. El equipo no aboga por volver a culpabilizar a las familias, sino por sostener a la vez la reducción de la vergüenza y el trabajo relacional: sesiones con la persona y su entorno cercano, atención a las lealtades, espacio para la elección de cada cual. Los límites son claros: veinte entrevistas telefónicas, solo el punto de vista profesional y un contexto sueco en el que el apoyo a las personas allegadas y el tratamiento están separados por la propia organización de los servicios. Puede leerse junto con el artículo sobre la resiliencia familiar vista por las personas allegadas de quienes tienen una dependencia de sustancias y el artículo sobre el estigma y la culpa que viven las madres.
Notas del original
1. En el sistema sueco de bienestar social, el tratamiento de las personas con problemas de AOD inspirado en la filosofía de los 12 pasos, o que la sigue estrictamente, es un tratamiento psicosocial habitual (Bodin, 2006), por lo que la terapia de AOD está familiarizada con esta perspectiva.
2. Los términos «adicción» [beroende] y «abuso de sustancias» [missbruk] se utilizan ambos en la política y la práctica suecas, como refleja la guía de la Junta Nacional de Salud y Bienestar (National Board of Health and Welfare, 2019), que formula recomendaciones para ambos términos.
ORCID iD: Hans Fagerström https://orcid.org/0009-0009-9443-2253 Lisa Skogens https://orcid.org/0000-0001-9345-8667
Financiación: La autoría recibió el siguiente apoyo económico para la investigación, la redacción y/o la publicación de este artículo: el artículo está financiado por Forte, número 2021-01731.
Declaración de conflictos de intereses: No existe ningún posible conflicto de intereses en relación con la investigación, la redacción y/o la publicación de este artículo.
Disponibilidad de los datos: Los datos generados y analizados durante este estudio no son de acceso público.
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Traducción no oficial al español de “My Advice is to not let him in”: How Support for Concerned Significant Others is Shaped by Professionals’ Understandings of Alcohol and Other Drug Problems, de Hans Fagerström, Lisa Skogens y Ninive von Greiff, Nordic Studies on Alcohol and Drugs, vol. 42, n.o 5-6 (2025), doi: 10.1177/14550725251388554, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «“My Advice is to not let him in”: How Support for Concerned Significant Others is Shaped by Professionals’ Understandings of Alcohol and Other Drug Problems», publicado en Nordic Studies on Alcohol and Drugs (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Fagerström, H., Skogens, L., y von Greiff, N. (2025). “My Advice is to not let him in”: How Support for Concerned Significant Others is Shaped by Professionals’ Understandings of Alcohol and Other Drug Problems. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/my-advice-is-to-not-let-him-in-how-support-for-concerned-significant-others-is-shaped (Obra original publicada en 2025 en Nordic Studies on Alcohol and Drugs, 42(5-6), 388-402 (2025); republicada en 2025 por Nordic Studies on Alcohol and Drugs, https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/14550725251388554)
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