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Family Relations · Familia

La paradoja del apoyo familiar a las madres jóvenes: un análisis fenomenológico interpretativo

Ser madre a los 15 o 16 años significa necesitar a la propia madre justo en el momento en que la adolescencia empuja a alejarse de ella. A partir de los relatos de nueve jóvenes de la Apalachia rural, Casey McGregor y Joyce Arditti muestran cómo la ayuda de las abuelas puede abrir o cerrar la puerta a la maternidad, y por qué ese apoyo se vive como una prueba de amor.

Autoría Casey M. McGregor (Department of Psychology, Counseling, and Family Science, Lipscomb University, Nashville, Tennessee) y Joyce A. Arditti (Department of Human Development and Family Science, Virginia Tech, Blacksburg, Virginia), Estados UnidosPrimera publicación Family Relations, 15 de noviembre de 2022Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de The paradox of family support for young mothers: An interpretive phenomenology analysis, de Casey M. McGregor y Joyce A. Arditti, publicado en Family Relations (Wiley) (2023), doi: 10.1111/fare.12800, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

la esencia del gatekeeping es el poder que alguien tiene y ejerce para facilitar o restringir el acceso a la descendencia

Casey M. McGregor y Joyce A. Arditti

Resumen

Objetivo. Quisimos arrojar luz sobre las experiencias vividas de quienes se convierten en madres durante la adolescencia en el contexto del cuidado familiar multigeneracional.

Antecedentes. La adolescencia es un periodo del desarrollo en el que la formación de la identidad es más prominente y que se caracteriza por la separación respecto de los progenitores (Erikson, 1968). La maternidad adolescente plantea, por tanto, un escenario singular en el que las madres adolescentes y sus familias pueden necesitar renegociar la autonomía y los roles de cuidado.

Método. Se utilizaron métodos cualitativos, y un análisis fenomenológico interpretativo, para explorar las experiencias vividas de nueve mujeres que fueron madres antes de los 19 años. Las madres se reclutaron en regiones rurales de la Apalachia central, en Estados Unidos.

Resultados. Identificamos la esencia de las experiencias vividas por las madres jóvenes en relación con el cuidado que recibieron durante su transición a la maternidad en la adolescencia. Las madres equiparaban el apoyo instrumental y emocional de la familia con el hecho de ser ellas mismas «dignas de amor» e interpretaban ese apoyo como un indicador de su competencia creciente como madres.

Conclusiones. La maternidad joven apareció como una paradoja del desarrollo, en la medida en que su identidad adolescente entraba en conflicto con su identidad materna.

Implicaciones. Las madres jóvenes se beneficiarían de intervenciones a varios niveles. En lugar de ello, quienes intervienen profesionalmente podrían plantearse apoyar a las familias de las madres jóvenes en su conjunto, proporcionándoles los medios para crear un entorno sano y de apoyo para la madre y su descendencia.

La transición a la maternidad y la paternidad es un punto de inflexión importante en el curso de la vida, que reorganiza profundamente las identidades, los comportamientos y las relaciones adultas (p. ej., Belsky, 1986). Pese a las supuestas alegrías de la crianza, la investigación ha mostrado de forma sistemática que en Estados Unidos convertirse en madre o padre se vive a menudo junto con estrés y otros indicadores negativos de salud mental (p. ej., Epifanio et al., 2015). La transición puede ser aún más trascendente en la adolescencia, dada la prominencia del desarrollo identitario emergente, la necesidad de apoyo y la vulnerabilidad al estrés y la depresión (Allen et al., 1994). De hecho, el 61% de las madres adolescentes sufría depresión posparto, frente al 38% de las madres adultas (Yozwiak, 2010). Las madres adolescentes pueden ser más vulnerables a la depresión posparto y a otros resultados negativos de salud mental, en parte porque deben intentar integrar múltiples roles a la vez que negocian la tensión entre su deseo de autonomía respecto de su familia de origen y su necesidad de apoyo en el cuidado (Birkeland et al., 2005). De hecho, en la adolescencia suele faltar experiencia y conocimiento sobre el desarrollo infantil (Bornstein et al., 2010); por ello, pueden necesitar especialmente el apoyo familiar mientras aprenden a conciliar la crianza con las demás exigencias vitales habituales de la adolescencia. Sin embargo, depender de la familia para el cuidado puede plantear dificultades a las madres jóvenes, que lidian con sus múltiples identidades (es decir, adolescente y madre; p. ej., SmithBattle, 1996).

AUTONOMÍA

El desarrollo de la identidad durante la adolescencia suele implicar la individuación respecto de los progenitores, ya que la juventud busca ser autónoma y reducir su apego a los miembros de la familia inmediata (Koepke & Denissen, 2012). Estos cambios identitarios no son solo intrapsíquicos, sino también interpersonales, e implican transacciones dinámicas entre la juventud y sus progenitores. La transición a la maternidad, y en particular la maternidad joven, añade nuevas capas al desarrollo identitario adolescente. La teoría del convertirse en madre (Mercer, 2004) pone de relieve el proceso de adquisición de experiencia y competencias maternas, que contribuye en última instancia a consolidar la identidad materna, es decir, la interiorización de la maternidad y el apego al bebé. Las adolescentes pueden no estar preparadas física ni emocionalmente para asumir el rol materno (Panthumas & Kittipichai, 2019), lo que tiene consecuencias para el desarrollo de la identidad materna y para las concepciones más amplias del desarrollo identitario centradas en la autonomía respecto de los progenitores (cf. Koepke & Dennisen, 2012). Por ejemplo, la maternidad adolescente complica la adquisición del rol materno y el desarrollo identitario porque suele exigir a las adolescentes acercarse a sus progenitores, en lugar de separarse de ellos, debido a la necesidad de ayuda con el cuidado del bebé y de la criatura (Panthumas & Kittipichai, 2019). Este escenario puede contribuir a dinámicas complejas en torno a lo que significa ser autónoma y al proceso de individuación respecto de los progenitores, que puede ser parte integrante del cuidado y la crianza de la descendencia de las madres jóvenes. De hecho, SmithBattle (1996) describió escenarios familiares complejos en los que las adolescentes y su familia lidiaban con las nuevas responsabilidades y los nuevos roles que traían consigo el embarazo adolescente y el nacimiento posterior. SmithBattle (1996) mostró dos vías a las que las abuelas parecen adherirse cuando cuidan de las madres adolescentes y de sus criaturas: el cuidado receptivo o el cuidado antagónico. El cuidado receptivo caracterizaba a las abuelas que valoraban positivamente la capacidad de crianza de las madres jóvenes y las apoyaban sin tomar el control. Por el contrario, el cuidado antagónico se utilizaba para describir a las abuelas que socavaban la responsabilidad parental de las madres jóvenes (SmithBattle, 1996). La presente investigación pretendía ir más allá del examen de los tipos de cuidado que prestan las abuelas. Se planteó, en cambio, explorar las experiencias de las madres jóvenes en lo que respecta a su identidad materna en el contexto del apoyo familiar al cuidado. La pregunta de investigación general que guiaba el estudio era la siguiente: ¿cuál es la naturaleza de las experiencias vividas por las madres jóvenes del medio rural en lo que respecta a la maternidad temprana y al apoyo al cuidado en el contexto familiar?

ANTECEDENTES Y RELEVANCIA

Aunque las tasas de embarazo adolescente han disminuido a lo largo de las últimas décadas, la maternidad temprana sigue siendo una cuestión importante en Estados Unidos, en particular en la región de Apalachia, donde las tasas de natalidad adolescente son especialmente elevadas (Hale et al., 2022). La región de Apalachia comprende 13 estados y se extiende a lo largo de 206 000 millas cuadradas, desde el sur de Nueva York hasta el norte de Misisipi. Esta región de Estados Unidos se ha caracterizado desde hace mucho tiempo por la pobreza crónica, un desempleo generalizado, altas tasas de natalidad adolescente y una mortalidad infantil superior a la media (Hale et al., 2022). De hecho, Hale et al. (2022) constataron que las tasas de natalidad adolescente en los condados de Apalachia caracterizados por la vulnerabilidad económica se encontraban entre las más altas del país, en comparación con otros condados de Apalachia y de fuera de ella. Además, los condados de la Apalachia central, es decir, los de Virginia Occidental y partes de Virginia, Kentucky, Tennessee y Carolina del Norte, presentaban tasas excepcionalmente altas, aunque esos condados también registraron el descenso más pronunciado de la natalidad adolescente entre 2012 y 2018 (Hale et al., 2022).

La evidencia de tasas de natalidad adolescente desproporcionadamente altas en Apalachia justifica que se preste una atención especial a la manera en que las familias de los condados de la Apalachia central afrontan la crianza adolescente en contextos más amplios de desventaja. Más allá de problematizar el embarazo adolescente entre la juventud de Apalachia, un enfoque basado en las fortalezas para el estudio de las familias marginadas (cf. Walsh, 2015) aporta una comprensión crucial del afrontamiento y la resiliencia de las madres jóvenes y de su parentela en contextos predominantemente desfavorecidos desde el punto de vista económico. De hecho, las familias de Apalachia se han descrito como resilientes, autosuficientes y llenas de recursos (Denham, 2016). Una de las principales formas en que estas familias responden a la adversidad consiste en apoyarse en gran medida en la familia (Keefe, 1988). La maternidad joven es un escenario que probablemente intensifica la necesidad de apoyo instrumental y emocional por parte de los miembros de la familia. El presente estudio examina cómo las madres jóvenes gestionan sus necesidades de apoyo dentro de su familia de origen, junto con su individuación respecto de los progenitores y el desarrollo de su identidad materna. Comprender estos procesos puede revelar fuentes de resiliencia entre las madres jóvenes y sus familias y poner de relieve la naturaleza interpersonal y diversa del desarrollo identitario.

MARCO TEÓRICO

La presente investigación se apoyó en un marco teórico integrador nutrido por el desarrollo de la identidad en el contexto de los procesos familiares de nivel micro (Koepke & Denissen, 2012) y por el marco de los kinscripts o guiones de parentesco (Stack & Burton, 1993). En primer lugar, está ampliamente aceptado que un rasgo distintivo de la adolescencia es la formación de la identidad, entendida como un sentido de sí construido a partir de creencias, relaciones y experiencias interiorizadas (Erikson, 1968). Si la adolescencia es un periodo del desarrollo en el que la formación de la identidad es más prominente, entonces es importante explorar cómo se vive en el contexto familiar una gran transformación de roles durante la adolescencia. De hecho, según Erikson (1968), la identidad se construye a través de las interacciones entre el entorno de una persona y sus propias características intrapsíquicas. Desde esta perspectiva, la identidad adolescente está moldeada, en parte, por las relaciones de nivel micro (Koepke & Denissen, 2012). Cuando una adolescente se convierte en madre, cabe suponer entonces que su nueva identidad materna también se verá moldeada por las interacciones con su familia. De hecho, se ha constatado que la autoestima de las madres adolescentes, considerada un indicador del logro de la identidad (Erikson, 1968), se correlaciona directamente con las habilidades de crianza (Hurlbut et al., 1997), lo que subraya la importancia de tener en cuenta el desarrollo de la identidad materna en el contexto de la maternidad joven.

El marco de los kinscripts (Stack & Burton, 1993) ofrece una estructura más precisa para examinar cómo se viven en el sistema familiar los cambios de rol, como el paso a la maternidad durante la adolescencia. Los kinscripts ofrecen una lente para examinar cómo se negocian y se desempeñan los roles de cuidado a través de los conceptos de kinwork (trabajo de parentesco) y kinscription (asignación de parentesco), lo que podría ayudar a fundamentar nuestra comprensión de la formación de la identidad cuando una persona joven se convierte en madre. El kinwork designa las tareas y encargos que se esperan de los sistemas familiares y que deben cumplirse para que la familia perdure, como las tareas de cuidado infantil (p. ej., alimentar, bañar, dar cariño; Stack & Burton, 1993). La kinscription implica el proceso de asignar el kinwork a los miembros de la familia, por ejemplo designando a determinados miembros para ocuparse de las criaturas pequeñas. En el escenario de la maternidad joven, la kinscription es multigeneracional y puede haber ambigüedad o desacuerdo en la asignación del kinwork. Por ejemplo, las madres jóvenes y las abuelas pueden tener creencias diferentes sobre quién es responsable de tomar las decisiones de crianza (p. ej., qué vacunas poner) y sobre cómo realizar tareas esenciales de crianza (p. ej., el baño). La adolescencia puede conferir un poder desigual a abuelas y madres jóvenes, en la medida en que a las madres jóvenes se las sigue viendo como «niñas» y a las abuelas se las considera «expertas» en materia de crianza. Una kinscription marcada por desacuerdos y desigualdades de poder podría constituir un dilema del desarrollo para las madres jóvenes, que intentan individuarse, desarrollar competencias adultas y obtener la ayuda que necesitan para criar. De hecho, los marcadores tradicionales de la edad adulta incluyen cierto grado de independencia económica y familiar junto con la entrada en la maternidad o la paternidad (Tagliabue et al., 2016); sin embargo, ser madre durante la adolescencia no equivale necesariamente a alcanzar los demás marcadores económicos y sociales de la edad adulta. La maternidad joven requiere a menudo un gran apoyo familiar, sobre todo en contextos social y económicamente desfavorecidos, lo que exige comprensiones más amplias de lo que significa ser adulta.

EL PRESENTE ESTUDIO

El presente estudio exploró la kinscription en el contexto de la maternidad joven en hogares multigeneracionales de la Apalachia central rural. Nos interesaba en particular precisar cómo las madres jóvenes negociaban y vivían el apoyo al cuidado que les brindaba su familia, y cómo esas interacciones parecían moldear su sentido interiorizado de identidad materna. De hecho, las madres adolescentes permanecen a menudo en su hogar de origen, que puede ofrecer un entorno de apoyo mientras aprenden a criar a sus criaturas (SmithBattle, 1996). Además, las familias de Apalachia son conocidas por recurrir al cuidado familiar multigeneracional para cubrir sus necesidades (Keefe, 1988), lo que puede ofrecer entornos adaptativos para las madres jóvenes y sus criaturas. Centrarse en las dinámicas familiares intergeneracionales de las familias de Apalachia resulta especialmente crucial, dadas las tasas excepcionalmente altas de natalidad adolescente registradas en esta región concreta de Estados Unidos.

Método

Se utilizó un enfoque cualitativo fenomenológico centrado en comprender el significado profundo o la «esencia» de la experiencia vivida (Burch, 2002) de las madres jóvenes. La experiencia vivida designa el conocimiento personal de las participantes basado en su implicación directa. Encarna los propios relatos de las participantes sobre cómo vivieron el fenómeno estudiado y los significados que le asociaron, y no las representaciones que de él hacen otras personas (van Manen, 2016). En este caso, la experiencia vivida se recogió a través de los relatos de madres adultas jóvenes sobre cómo vivieron el apoyo familiar en relación con su transición a la maternidad durante la adolescencia y con el cuidado de su descendencia.

Elaboración de la entrevista

Se elaboró un protocolo de entrevista semiestructurada, basado en el marco de los kinscripts, para responder a preguntas relativas a las experiencias de apoyo al cuidado de las madres jóvenes en el contexto familiar. Las preguntas eran abiertas y las madres tenían la posibilidad de extenderse sobre las cuestiones que consideraban importantes. La pregunta inicial de la entrevista era: «Háblame un poco de tu hijo o hija». Las preguntas siguientes trataban sobre la calidad de las relaciones de las madres y los cambios que vivieron durante el embarazo y el parto, así como sobre su percepción de cómo veía su familia de origen el embarazo. La mayor parte de la entrevista se dedicó a comprender las experiencias de las madres en relación con el apoyo familiar tras el nacimiento de su bebé. Entre las preguntas sobre el apoyo figuraban: «¿Quién te ayudó más a cuidar del bebé?», «¿Qué hacía esta persona por ti y por el bebé?» y «¿Cómo se decidió quién ayudaría a cuidar de tu bebé?». Todas las entrevistas se grabaron en audio y se transcribieron literalmente, y se asignaron seudónimos para proteger la identidad de las participantes. Cada madre fue entrevistada una vez, ya fuera en su domicilio (n = 5), en casa de una amistad (n = 1), en un lugar público como un parque municipal (n = 2) o en una sala privada de un edificio del campus universitario (n = 1).

Muestreo y reclutamiento

En el presente estudio se utilizaron estrategias de muestreo intencional (Patton, 2002). Para captar los significados asociados a la maternidad adolescente y a las experiencias de apoyo familiar, podían participar en el estudio mujeres adultas jóvenes que hubieran dado a luz al menos a un bebé antes de los 19 años y que hubieran vivido en un hogar multigeneracional tras el parto. El reclutamiento se concentró en zonas rurales de la región de la Apalachia central, en Virginia y Virginia Occidental. Consistió en la difusión electrónica de un folleto del estudio entre los servicios sociales locales (p. ej., el Special Supplemental Nutrition Program for Women, Infants, and Children [WIC]), los centros de atención a la primera infancia y grupos locales en las redes sociales. Se ofreció a las participantes una tarjeta regalo de Walmart de 20,00 dólares por su participación. Este estudio fue aprobado por el comité de ética institucional de la universidad de la autoría.

Participantes

Participaron en el presente estudio nueve madres de entre 19 y 28 años (M = 23.33 años). Las madres indicaron que tenían entre 15 y 18 años cuando nació su primer bebé (M = 16.6 años). Dos madres tuvieron además un segundo bebé cuando tenían entre 18 y 19 años. En el momento del estudio, las criaturas tenían entre 5 meses y 12 años (M = 6.27 años). El nivel educativo de las madres era el siguiente: secundaria incompleta (dos madres; 22%), título de secundaria o GED (tres madres; 33%), estudios universitarios sin terminar (tres madres; 33%) y título universitario (una madre; 11%). De las nueve madres del estudio, tres declararon estar solteras (33%), tres casadas (33%), dos convivían con su pareja (22%) y una madre (11%) estaba separada. Según los umbrales federales de pobreza de 2018, el 78% de las madres y de sus familias se encontraban en el umbral de pobreza o por debajo de él. Ocho de las madres jóvenes declararon ser blancas y una madre declaró ser birracial.

Análisis de datos

Se empleó el análisis fenomenológico interpretativo (IPA; Smith, 1996) para analizar los relatos de las madres sobre sus experiencias vividas durante su transición a la maternidad en la adolescencia. El IPA persigue dos objetivos: el primero es comprender la experiencia de las participantes y describir cómo es (Larkin et al., 2006). El segundo es analizar críticamente la experiencia vivida de las participantes y relacionarla con contextos sociales, culturales y teóricos más amplios (Larkin et al., 2006). Fieles al IPA, las transcripciones de las entrevistas se deconstruyeron; a continuación se examinaron detenidamente los temas o códigos recurrentes (es decir, análisis temático) y, después, se reconstruyó el relato de conjunto (es decir, las experiencias vividas) en torno a los temas principales (Starks & Trinidad, 2007). Por último, examinamos críticamente las experiencias de las participantes y relacionamos nuestras interpretaciones con la literatura más amplia de las ciencias de la familia y su teoría. Para garantizar el rigor a lo largo del proceso de análisis, seguimos las cinco etapas del análisis de datos fenomenológicos descritas por Groenewald (2004): la puesta entre paréntesis (bracketing), la extracción de unidades de significado a partir de los datos, la agrupación de las unidades de significado en temas generales, la síntesis de todas las entrevistas para validar los temas y la composición de los temas comunes a todas o casi todas las participantes. La saturación de códigos y de significados (Hennink et al., 2017) se alcanzó codificando cada transcripción y documentando los nuevos códigos que surgían. Quienes firman el artículo discutieron después los códigos iniciales hasta alcanzar un consenso, identificando los temas recurrentes y condensándolos en una parrilla de codificación que se utilizó para organizar los datos. Por último, se revisaron y codificaron de nuevo todas las transcripciones para asegurar que la parrilla de codificación final reflejaba fielmente la experiencia vivida de las participantes.

RESULTADOS

La esencia de la experiencia vivida por las madres jóvenes era una paradoja entre su deseo de ser madres autónomas y, al mismo tiempo, el hecho de recibir apoyo en el cuidado de sus familiares más cercanos, por lo general la madre de la participante (a quien llamamos abuela). La tensión entre el deseo de autonomía de las madres y el apoyo se describía, en general, como una experiencia positiva o negativa según cómo recibían las madres jóvenes el apoyo de la familia. Las madres jóvenes de este estudio describieron dos tipos de cuidado prestados por las abuelas u otras figuras parentales, que conceptualizamos como dimensiones del gatekeeping (control del acceso). En la literatura de las ciencias de la familia, el gatekeeping designa por lo general comportamientos conscientes o inconscientes que facilitan o impiden el contacto de la descendencia con otros miembros de la familia, a menudo el otro progenitor (Tasca, 2016). Aquí utilizamos el término para referirnos a los comportamientos de las abuelas orientados a fomentar o desalentar la crianza y la toma de decisiones de las madres jóvenes. Desarrollamos estos resultados describiendo primero cómo las madres jóvenes construían significado en torno a los distintos tipos de apoyo familiar, y mostrando después cómo el gatekeeping de las abuelas suscitaba toda una gama de emociones en lo relativo a la manera en que las participantes interpretaban su identidad y su competencia como madres. Por último, ponemos de relieve cómo la necesidad de apoyo al cuidado de las madres jóvenes aparecía como una paradoja: la maternidad joven parecía entrar en conflicto con las tareas evolutivas de la adolescencia, en lo que respecta a desarrollar la autonomía y separarse de la familia de origen.

Significados asociados al apoyo de la familia

Las experiencias de las nueve madres del presente estudio eran diversas, pero todas expresaron temas centrales que interpretamos como la esencia de ser madre joven en el contexto de recibir apoyo familiar al cuidado, dentro del contexto más amplio de la Apalachia rural. Uno de los temas que surgieron fue el significado profundo que las madres vinculaban con el apoyo familiar al cuidado. El apoyo al cuidado, es decir, la ayuda prestada mientras las nuevas madres se adaptaban a sus nuevas responsabilidades de crianza, parecía equipararse con el amor. Las madres cuyos familiares estaban deseosos de apoyarlas en su nuevo rol interpretaban esos gestos como una muestra de aceptación y de cercanía emocional. Por ejemplo, Ivy, que se quedó embarazada a los 16 años, describió cómo llegó a darse cuenta de que sus padres la querían al ver el vínculo que establecían con su hijo y lo decididos que estaban a apoyarla durante todo su embarazo precoz y su crianza:

Ivy: Creo que [las relaciones con mis padres] se hicieron más fuertes, porque me di cuenta de cuánto apoyo tenía y de lo mucho que me querían de verdad, y ver a mi madre y a mi padrastro con mi hijo fue muy bonito. Todo el amor que le daban y todo eso. Creo que nos unió más de lo que nos separó… Me cuidaron; cuando no podía permitirme comprarle cosas [al bebé], ellos se las compraban, y ya sabes que muchos padres son en plan: «Vale, estás embarazada, ¡adiós!», y te echan de casa, pero los míos me dejaron quedarme, me ayudaron a cuidar de mi hijo, me ayudaron a sacarme el GED, me compraron un coche; vamos, lo hicieron todo para ayudarme a llegar adonde tenía que llegar para construir una vida para mí y para él.

Teniendo en cuenta la reflexión de Ivy sobre cómo reaccionaron sus padres ante su embarazo precoz, cabe deducir que el amor, en este contexto, se define como un sentimiento de cercanía emocional. Este sentimiento parecía nacer de la aceptación, por parte de la familia de origen, del bebé y de la situación de crianza temprana, de la experiencia de unión familiar y de la prestación de apoyo instrumental, emocional y económico. En cambio, las madres jóvenes a quienes se negó una aceptación y un apoyo que respetaran su autonomía y afirmaran su valía pudieron sentirse heridas y no queridas. Por ejemplo, Amber, madre de tres criaturas pequeñas y embarazada de la cuarta, tuvo a su primer bebé a los 17 años. Amber recordaba su angustia por no contar con el apoyo de su madre en el cuidado:

Amber: O sea, ella [la madre de Amber] no hacía lo que yo necesitaba que hiciera, le daba igual… pero aparte de eso, ese apoyo o lo que sea, ella no estaba… solo lo complicaba todo. A mí también me dolía, ya sabes, como te dije, te ponen un bebé en el regazo y ¡no tengo ni idea de lo que estoy haciendo! Se suponía que tenía que ayudarme y, en vez de ayudarme, me lo [al bebé] quitaba… Todo el mundo quiere a su madre y quiere que esté ahí, y su apoyo, pero yo nunca tuve realmente ese apoyo. No es que quisiera ayudarme. Lo que quería era quitarme al bebé, eso era.

Las dificultades familiares como la pobreza y la drogadicción, muy extendidas en los contextos de Apalachia (Moody et al., 2017), son especialmente importantes para comprender cómo y por qué algunas madres jóvenes, como Amber, refieren una ausencia de cuidado y de apoyo por parte de su familia. Por ejemplo, durante su entrevista, Amber describió cómo su madre luchaba contra el alcoholismo y tenía una capacidad limitada para criar a Amber y a sus hermanos. Amber contó que pasó gran parte de su infancia en acogimiento familiar porque su madre no podía ofrecerle un cuidado adecuado. Además, Amber relató que su madre le robó muchos de los objetos que había reunido para su bebé en su baby shower. Cuando en la entrevista se le preguntó por qué creía que su madre había robado esos objetos, como la cuna del bebé, Amber respondió que era para devolverlos en Walmart y conseguir dinero en efectivo. De hecho, problemas como la adicción a sustancias, la pobreza y la inestabilidad familiar aparecían claramente en los relatos de las madres jóvenes sobre la calidad del apoyo y del cuidado que recibían de su familia.

El significado del gatekeeping de las abuelas

Aunque el apoyo al cuidado, o su ausencia, parecía ser interpretado como amor por las madres jóvenes, también se atribuían otros significados al proceso a través del cual se les brindaba el apoyo familiar. Delimitamos este proceso, en sentido amplio, como gatekeeping y examinamos la construcción de significado que las madres jóvenes elaboraban en torno a las situaciones de gatekeeping, sobre todo en lo relativo a sus interacciones con las abuelas de sus bebés. En torno a estas experiencias de gatekeeping se abordaron significados más profundos relativos a su condición de adultas, a su competencia como madres y a sus relaciones emocionales con su descendencia y con otros miembros de la familia.

El gatekeeping consistía en comportamientos de estímulo (abrir la puerta) o de disuasión (cerrar la puerta) destinados a facilitar o a limitar la implicación de un progenitor en las tareas de cuidado infantil (Schoppe-Sullivan et al., 2008). Los comportamientos de apertura de la puerta parecían ser los más útiles para las nuevas madres, que los describían como facilitadores de su rol en desarrollo de madres primerizas. Las madres que describían este tipo de apoyo también parecían creer que su familia las quería y las aceptaba, lo que les daba confianza en su capacidad de crianza. A diferencia de la apertura de la puerta, las madres jóvenes describían los comportamientos familiares de cierre de la puerta como un obstáculo para su transición a la maternidad, que se caracterizaba entonces por la agitación y el dolor.

«¡No me dejaba hacer nada!»: el cierre de la puerta por parte de las abuelas como fuente de angustia.

Las madres jóvenes del presente estudio describieron los comportamientos de cierre de la puerta de las abuelas como una limitación o un freno a sus esfuerzos por criar a sus criaturas. Estos comportamientos iban desde limitar el acceso de las madres jóvenes a objetos materiales (p. ej., pañales) hasta sacar a los bebés de casa sin permiso. Las madres que describían comportamientos de cierre de la puerta por parte de familiares dibujaban escenarios familiares marcados por la violencia, la angustia o la impotencia, y a menudo describían un gran desasosiego para asumir su identidad materna.

Las experiencias de Amber fueron especialmente difíciles, ya que se quedó embarazada siendo adolescente. Antes de su embarazo, Amber sufrió maltrato físico por parte de su madre y entraba y salía del sistema de acogimiento. Cuando Amber tenía 14 años, su madre empezó a animarla sutilmente a quedarse embarazada. Ante ese estímulo, Amber esperaba que su madre la apoyara como madre nueva y joven, y concebía su transición a la maternidad como un medio para reparar su tormentosa relación. Para consternación de Amber, su madre no estuvo a la altura de esas expectativas y adoptó, en cambio, comportamientos de cierre de la puerta.

Amber: Justo después de tenerla, mi madre… ella como que… no sé cómo decirlo… se comportaba como si Anna fuera su bebé. Yo estaba durmiendo en mi cuarto por la noche y ella entraba y me la [a la bebé] sacaba del cuarto mientras yo dormía. ¡Cosas de locos, de locos! Me decía lo que podía y lo que no podía hacer con ella. Una vez, porque di el pecho a todos mis bebés casi todo el tiempo, estaba sentada en el sofá dándole de comer y vino un vecino que quería ver a la bebé, y yo le dije a mi madre «ahora no», ¡y ella empieza a agarrarla y se la lleva fuera!… Lo único que me pareció pasarse muchísimo fue cuando iba a tener el baby shower: me hizo apuntarme en un montón de tiendas distintas para que [inaudible], ella lo repasó todo y lo eligió todo y no me dejaba hacer nada. Así que yo estaba en plan: «¡Es mi bebé! ¡Déjame hacer las cosas a mi manera!»… Fue horrible…

Este tipo de comportamientos de cierre de la puerta, de los que se hicieron eco otras madres del estudio, se describían junto con sentimientos de depresión y de impotencia en su rol de madres.

Amber: Vamos, estaba deprimida, pensaba que no era una buena madre, eh, lloraba porque era en plan: «Ni siquiera siento que sea mi hija»… O sea… yo pensaba que tenías un bebé y entonces sentías que eras… y no fue así; ya sé que mucha gente dice «tengo depresión posparto». No era eso para nada. Vamos, yo siempre he tenido depresión, ¡pero estaba genial! Estaba genial. Era simplemente que literalmente no podía hacer nada con mi propia hija, y eso es una mierda… y conozco a mucha gente que tiene problemas con los límites y, ya sabes, ella lo hizo, lo hizo muy difícil. Porque, ya ves, ahí estaba yo machacándome, sintiéndome fatal y sintiéndome impotente. No hay literalmente nada que pueda hacer, porque no puedo poner límites. Y aunque los pusiera, me los iban a saltar igualmente. Así que solo impotencia y depresión, y sentirme la peor persona del mundo.

Gabby se quedó embarazada a los 14 años a raíz de una violación. Como Amber, Gabby también describió cómo su madre y su abuela materna ignoraban su autoridad parental sobre su hijo pequeño, llevándoselo sin su consentimiento.

Gabby: ¡Nunca preguntaron nada hasta que me fui de casa! ¡Y eso solo porque no tenían más remedio que preguntar! Mi madre venía y me lo sacaba del cuarto sin ningún motivo, hacía lo que quería con él, se lo llevaba a algún sitio. Yo ni siquiera me enteraba… Siempre intentaban meterse, siempre ayudando, dando consejos. Eso es lo que no me gustaba. Yo no tenía realmente voz. Siempre era: «¡Ay, si está bien!».

Para Amber y Gabby, el cierre de la puerta por parte de las abuelas estaba ligado a su sentimiento de impotencia y a su dolor. Describieron cuánto les costaba sentirse seguras en su rol materno porque no se les daba autoridad sobre sus propias criaturas. Otras madres jóvenes describieron un sentimiento similar de impotencia en su rol materno, aparentemente debido a los comportamientos de cierre de la puerta de las abuelas. Por ejemplo, Danielle contó que sus padres estaban enfadados con ella porque había decidido quedarse con el padre de su hija recién nacida, y por eso se negaban a dejarle acceder a lo necesario para su bebé. Estas experiencias parecían especialmente angustiosas para Danielle, que describió su transición a la maternidad como «muy dura». Sin embargo, en el momento de la entrevista, Danielle se encontraba en la posición singular de poder mirar atrás, hacia los inicios de su maternidad, cuando vivía con su madre, desde su situación de entonces, en la que vivía con familiares de la familia extensa a quienes describía como extremadamente comprensivos con ella y con su hija. La capacidad de Danielle para reflexionar sobre las diferencias entre el apoyo que recibió de su madre y el que recibía de su familia extensa en el momento de la entrevista ofreció una distinción clara entre los comportamientos de cierre y de apertura de la puerta y el peso que tenían sobre las madres jóvenes.

Danielle: Ellos [la familia extensa], en general, yo tomo mis propias decisiones, pero me ayudan. Si yo no sé, por ejemplo, yo no sabía cuándo empezar a darle a Delilah papillas, o eh, cuáles comprar. Y ella [la prima] me ayudó, buscó información, igual que busca cosas para la suya [su hija]… la ayuda a ella y me ayuda a mí a ser la madre de Delilah… Sí, o sea, ella [la abuela] no estaba abierta a opciones del tipo haz esto o haz lo otro. O si yo decía algo, no era «tienes que», no sé. Si yo quería probar algo, ella me decía: «No, así no se hace, esta vez tienes que hacerlo de esta manera, ¡no de esa!». Todo, todo de una manera concreta. Y ella [la prima] está más abierta: si tengo una idea, pues probemos la idea y veamos si funciona.

«Me enseñó cómo iba todo»: la apertura de la puerta como forma de estímulo.

Danielle cristalizó la diferencia entre los comportamientos de cierre y de apertura de la puerta de los familiares de mayor edad, que parecían tener un papel determinante en la manera en que las madres jóvenes podían asumir sus responsabilidades como madres. Para Danielle, Amber y Gabby, los comportamientos de cierre de la puerta influyeron profundamente en cómo se sentían como nuevas madres, y todas describieron cuánto deseaban tener poder en su rol sin dejar de recibir apoyo en forma de consejos de crianza por parte de las abuelas. Otras madres del estudio parecían describir, en general, precisamente el tipo de apoyo que anhelaban las madres jóvenes que habían vivido el cierre de la puerta. Por ejemplo, Ivy vivía con su madre y su padrastro cuando fue madre a los 16 años. Como otras madres, contó que su madre la ayudaba a bañar, alimentar y vigilar a su hijo pequeño para darle un respiro en las tareas de crianza. Más aún, la madre de Ivy le enseñó a realizar las tareas de cuidado infantil para ayudarla a ser mejor madre.

Ivy: Eh, cuando traje a mi hijo a casa, no sabía muy bien qué hacer. La verdad, no sabía… sabía que tenía que comer, que había que cambiarle el pañal, ya sabes, lo básico. Pero no sabía cómo envolverlo en la mantita; nunca había sabido envolver a un bebé, ella me enseñó a hacerlo. Eh, los biberones, ella me enseñó a hacer todo eso… Sí, eh, algunos trucos, como lo que puedes hacer con los dientes, cuando está molesto o con los gases. Yo no sabía nada de eso y mi madre me decía: «Esto es lo que necesitas, así es como se hace»; vamos, básicamente me enseñó cómo iba todo, por así decirlo… Ella, más o menos, intentó ayudarme a encontrar mi propia manera de criar.

A diferencia de las madres jóvenes que vivieron el cierre de la puerta por parte de las abuelas, Ivy describió cómo recibió apoyo y, aun así, tuvo la oportunidad de encontrar su propia manera de criar a su hijo. Esto, es decir, brindar apoyo sin dejar de conceder poder a la madre joven, parecía especialmente importante para las madres del presente estudio. Catelyn, Bailey y Hannah profundizaron en la importancia de contar con el apoyo de la familia y, al mismo tiempo, poder afirmar su rol de madres.

Catelyn: Mi madre me ayudó mucho, muchísimo. Eh, cuando nació, como yo no trabajaba y no vivía con su padre, él podía tener Medicaid, así que mi madre me ayudó a tramitarlo y, eh, normalmente yo lo llevaba al médico sola. Mi madre era muy buena orientándome sobre lo que tenía que hacer, así que eso fue una gran ayuda. Incluso hoy, puedo llamar a mi madre y decirle: «Mamá, necesito ayuda» o «¿Qué crees que debería hacer?». Así que sigue siendo muy buena para esas cosas.

Hannah describió cómo ella también sentía que tenía un sólido sistema de apoyo en sus padres, pero que su familia seguía afirmando su rol de madre al darle poder sobre las decisiones de crianza.

Hannah: Siento que lo que yo deseaba y lo que yo quería respecto a ella siempre se ha respetado; vamos, sí, siempre tengo en cuenta lo que dicen y valoro su opinión porque tienen más experiencia que yo. No voy a decir «bueno, es mi hija, me da igual lo que penséis», porque creo que cualquier aportación puede ser útil. Así que no siento que haya habido nunca una situación en la que me hayan dicho «no, tienes que hacerlo así»; siento que más bien me han dejado intentar hacer las cosas por mi cuenta y, si fallo o necesito su ayuda y no sé qué hacer, saben que iré a decirles: «Estoy perdida, necesito vuestra ayuda». Eh, siento que han sido muy buenos dejándome cometer mis propios errores de crianza y aprender de ellos, y decirme: vale, intentamos decirte que esta era la mejor manera de hacerlo, pero ahora ya sabes que nuestro consejo era bastante importante [riendo].

Estas madres describieron cómo sus familias, y a menudo sus propias madres, les brindaron apoyo económico, emocional, material e instrumental de una manera que sostenía también su sentido de sí mismas en su posición de madres. Sin embargo, más allá de los comportamientos de apertura de la puerta centrados en enseñar a las madres jóvenes habilidades de crianza esenciales, las abuelas también ofrecieron a algunas madres jóvenes la oportunidad de acoger su embarazo, lo que pudo sentar las bases de su sentimiento de eficacia en el rol materno. Por ejemplo, Hannah contó el miedo que le daba decirles a su madre y a su padre que estaba embarazada, a los 16 años, pero que su propia madre le permitió por fin alegrarse de tener un hijo o hija.

Hannah: Siento que su entusiasmo como que se me contagió, sobre todo con la preocupación y el miedo del principio y esas cosas. Siento que fue ella quien me hizo sentir que estaba bien alegrarme. Porque mucha gente se queda ahí y te hace pensar que se supone que tienes que sentir vergüenza, ¿sabes? Eres, ya sabes, sigues siendo una niña que va a tener un niño, se supone que tienes que avergonzarte de estar en la situación en la que estás. Pero ella me hizo sentir que estaba bien alegrarme, y se lo agradecí, porque siento que nadie quería que me alegrara. Así que siento que eso fue algo bueno que ella supo aportar a la situación.

Gabby, que también vivió comportamientos de cierre de la puerta, describió el momento en que contó a su familia (sus abuelos maternos) que estaba embarazada, a los 14 años. Como en el caso de Hannah, Gabby dijo sentirse empoderada por la aceptación de su embarazo por parte de su familia.

Gabby: Así que hablamos y luego mi abuela me preguntó si pensaba tenerlo [el embarazo]… Y cuando le dije que sí, dijo que vale. Luego ya estaba planeando lo que íbamos a comprar y todo eso. Y mi abuelo, cuando me preguntó, le dije que estaba asustada y contenta e ilusionada. Todo a la vez, todos los sentimientos que tienes, y encima más miedo. Me apoyó…

Persona entrevistadora: Eh, me he fijado en que has dicho que tus dos abuelos, sus primeras preguntas te daban poder, te dejaban decidir a ti. Así que parece que eso te hizo sentir bastante bien, ¿no?

Gabby: Sí, me sorprendió… Bueno, mis abuelos y yo, cuando me hablaron, me hizo sentir que tenía más el control y que como que tenía una idea de lo que estaba haciendo.

Emily, que en general no refirió ningún apoyo de su familia, contó lo nerviosa que estaba al anunciar a su familia su embarazo. Describió cómo su familia, al principio, estaba ilusionada con la idea de tener un nuevo bebé, pero esa ilusión se desvaneció rápidamente.

Emily: Bueno, estaban ilusionados, toda mi familia estábamos ilusionados porque ¡íbamos a tener un bebé! Pero a lo largo del embarazo, cada vez lo estaban menos. Como que lo de la «novedad» se pasó, supongo, y les dio igual. En plan, bueno, vas a tener un niño, lo que sea. Eh, no me ayudaban a conseguir nada para el bebé, nada de nada. Y, en cambio, a la hermanastra le compraron de todo, como si fuera lo más, lo que sea. Pero básicamente, después de que ella se enterara de que estaba embarazada, ya no les hacía ninguna gracia que yo lo estuviera.

Los propios sentimientos de Emily respecto a su embarazo parecían depender de los cambios en los sentimientos de su familia a lo largo de este, lo que muestra hasta qué punto las madres jóvenes del presente estudio podían depender de su familia en el plano emocional.

Emily: Eh, vamos, estaba nerviosa. Estaba ilusionada y luego estaba enfadada. Porque estaba enfadada conmigo misma: ¿por qué me había dejado meter en ese lío tan joven? Yo quería ir a la universidad y construirme una vida. Y me quedé atrapada con un niño, con alguien a quien le da igual, con una familia a la que le da igual, así que fue duro. Y sabía que iba a ser duro. [Emily se echó a llorar.]

El relato de Emily pone de relieve que el apoyo o el rechazo general de los familiares ante el embarazo de las madres jóvenes parecía influir en los sentimientos de estas respecto a su propio embarazo. De hecho, estas interpretaciones se veían corroboradas por la manera en que el gatekeeping de las abuelas moldeaba las oportunidades de desarrollar la competencia y la identidad maternas de las participantes.

La maternidad adolescente como paradoja

En general, las participantes describieron los significados que asociaban a los comportamientos de gatekeeping de las abuelas. Sin embargo, bajo estas experiencias de gatekeeping, las madres jóvenes describían una paradoja entre su deseo de recibir apoyo en el cuidado y su deseo de ser autónomas, independientemente del tipo de gatekeeping que hubieran vivido como nuevas madres. Es decir, tanto las madres que en general habían tenido experiencias positivas de apoyo al cuidado (es decir, apertura de la puerta) como las que habían tenido experiencias negativas (descritas por lo general como cierre de la puerta) mostraban una tensión entre su necesidad de apoyo y su fuerte deseo de poder mantenerse por su cuenta, a sí mismas y a su descendencia. Esta paradoja se resume en los roles aparentemente contradictorios de adolescente y de madre.

Para profundizar, Ivy, Hannah y Bailey describieron cómo la apertura de la puerta por parte de sus madres creaba un entorno caracterizado por unos límites sanos y por el apoyo. Aunque hablaron explícitamente de cuánto apreciaban el apoyo familiar al cuidado, estas madres también recordaban su deseo de ser independientes. Describieron que se sentían culpables o «mal» por tener que depender tanto de su familia.

Ivy: No sé si era más culpa o… no sé cuál sería la palabra adecuada, pero estaba decepcionada conmigo misma porque ellos tuvieran que darme todas esas cosas, y sí que me sentía, sí que me sentía mal por tener que aceptar toda su ayuda, porque en realidad no tenía otra opción que aceptarla. Me sentía mal porque todo les cayera encima a ellos.

Hannah profundizó en la paradoja de ser a la vez adolescente y madre:

Hannah: Porque normalmente, cuando la gente se casa, quiere tener su propia dinámica familiar… su estabilidad por su cuenta. No quieren tener que depender de otra persona; te hace sentir que no eres lo bastante buena… que no puedes hacerlo sola. Que no vales lo suficiente para tener a ese hijo si no puedes ocuparte de él. Entonces, ¿para qué necesitas tener un hijo?, ese tipo de historia. Siento que eso lo hace mucho más emocional para la gente que es madre o padre joven, porque tiene esa lucha de «quiero poder hacer esto, pero no puedo, porque solo puedo hacer esto otro. Pero quiero hacer esto, pero no puedo porque todavía soy…»; así que es un problema constante de sentirse mal porque tienen que pedirles ayuda continuamente.

La tensión entre el deseo de ser madres autónomas y el deseo de seguir recibiendo ayuda en la crianza no se limitaba a las madres que contaban con una familia que las apoyaba.

Amber: Vamos, estaba simplemente frustrada porque no podía hacer nada por mí misma. Era tan dependiente… Lo odiaba, pero es que siempre he odiado no poder hacer lo que quiero y como quiero. Y no lo digo en plan niña rebelde. Sé lo que me funciona, lo que necesito y lo que quiero. Cuando la gente intenta imponerme otra cosa, que, vamos, da igual lo que sea… y luego ser una niña, y ser una niña que lleva dentro a otro niño, ¡hay tanto en lo que te tienes que convertir! La responsabilidad… pero tú misma estás limitada porque te siguen diciendo lo que tienes que hacer y te frenan o te tienen atada por el hecho de ser menor. Eso siempre fue muy duro para mí.

Para muchas madres jóvenes del estudio, los sentimientos de culpa y de frustración caracterizaban la tensión entre su deseo de autonomía y su necesidad de apoyo por parte de las abuelas.

DISCUSIÓN

El propósito del presente estudio era explorar la experiencia vivida de las madres jóvenes de la Apalachia rural en el contexto de la transición a la maternidad y del apoyo familiar al cuidado. Las entrevistas en profundidad con madres jóvenes que habían tenido al menos un bebé antes de los 19 años permitieron tres constataciones centrales: a) el apoyo de la familia se interpretaba como el hecho de ser querida; b) las madres jóvenes construían significados en torno a los comportamientos de gatekeeping de las abuelas centrados en su rol de madres, y c) la maternidad joven es una paradoja del desarrollo.

El primer gran tema del presente estudio fueron los significados asociados al apoyo familiar: sentimientos de amor. Los recuerdos de las madres jóvenes sobre las reacciones de su familia ante su embarazo, y sobre su disposición o su negativa a apoyarlas durante su transición a la maternidad, estaban impregnados de sentimientos de cercanía o de angustia. Para las madres del presente estudio, recibir de su familia apoyo emocional e instrumental en la crianza era una muestra de amor. A partir de los relatos de las madres jóvenes, el amor parecía ser el reflejo de una construcción interna de significado, mientras que el apoyo y el cuidado eran actos visibles que los miembros de la familia ofrecían o negaban. Además, las madres jóvenes parecían definir el amor como el hecho de ser aceptadas sin condiciones. Por el contrario, la negativa de la familia a apoyar a las madres jóvenes de una manera que afirmara su autonomía se percibía como señal de que no eran dignas de amor ni de respeto. Las madres jóvenes conceptualizaban el apoyo de las abuelas como comportamientos de gatekeeping, asociados a significados más profundos que se atribuían a su sentido de identidad materna.

Gatekeeping y desarrollo del rol materno

Los resultados aportados por las madres de este estudio sugieren que el gatekeeping de las abuelas es un mecanismo a través del cual se pone en práctica la kinscription, es decir, la manera en que se asignan las tareas (p. ej., el cuidado) a los miembros de la familia (Stack & Burton, 1993). Tradicionalmente, el gatekeeping materno se ha definido como los esfuerzos por fomentar o restringir la implicación del padre mediante comportamientos de apertura o de cierre de la puerta (Wang & Schoppe-Sullivan, 2021). La apertura de la puerta se conceptualiza como las creencias y los comportamientos que fomentan la implicación parental en las tareas de cuidado infantil, mientras que el cierre de la puerta describe las creencias y los comportamientos que restringen esa implicación (Trinder, 2008). Mientras que las definiciones tradicionales del gatekeeping tienden a centrarse en las creencias y los comportamientos maternos destinados a facilitar u obstaculizar la implicación de los padres, las madres de este estudio mostraron cómo eran las abuelas quienes ejercían el gatekeeping. Así, ampliamos las conceptualizaciones del gatekeeping al presentar una descripción matizada de cómo puede ejercerlo cualquier persona de la familia que tenga poder sobre otros miembros más vulnerables. De hecho, la esencia del gatekeeping es el poder que alguien tiene y ejerce para facilitar o restringir el acceso a la descendencia; por lo tanto, los comportamientos de gatekeeping no se limitan necesariamente a las madres. En este estudio, por ejemplo, las madres eran los miembros vulnerables del sistema familiar, mientras que las abuelas tenían el mayor poder. Tal como lo describieron las madres que participaron en este estudio, las abuelas eran las guardianas del acceso a las criaturas pequeñas.

Las investigaciones de décadas anteriores con madres jóvenes parecían coincidir con nuestros resultados en lo relativo al gatekeeping de las abuelas. En particular, SmithBattle (1996) presentó tipos de cuidado, cercanos al concepto más amplio de gatekeeping (p. ej., Wang & Schoppe-Sullivan, 2021), ejercidos por las abuelas en el escenario de la maternidad joven. Nuestros resultados van más allá de las tipologías del cuidado, sin embargo, al poner de relieve cómo las experiencias de estas situaciones de cuidado se relacionaban con el acceso de las madres a su bebé y con lo que sentían respecto de sí mismas como madres. De hecho, facilitar o restringir las capacidades de crianza de las madres jóvenes tenía consecuencias más amplias para las participantes del presente estudio, lo que capta verdaderamente la esencia de sus experiencias. En particular, las madres jóvenes parecían vincular el gatekeeping con los sentimientos asociados a su rol materno. El cierre de la puerta por parte de las abuelas se describía junto con la angustia de las madres al sentir que no podían cumplir con sus responsabilidades de crianza, de modo que su identidad materna se veía amenazada. Por el contrario, las madres que vivieron la apertura de la puerta por parte de las abuelas describían sentimientos asociados a la confianza. En conjunto, las madres jóvenes atribuían significados a su sentimiento de capacidad para ser madres en relación con el apoyo positivo (o su ausencia) de las abuelas.

La literatura de enfermería ofrece una base para comprender cómo la prestación de un apoyo positivo a la crianza puede favorecer a las mujeres en su transición a la maternidad, lo que puede fundamentar los resultados del presente estudio. Proporcionar a las nuevas madres habilidades clave de crianza positiva y la capacidad de tomar decisiones de crianza informadas se ha relacionado con la adquisición de la identidad materna (para una revisión, véase Koniak-Griffin, 1993). La adquisición de la identidad materna, que hoy se denomina «convertirse en madre», es una teoría que conceptualiza la maternidad como un proceso dinámico y en constante evolución (Mercer, 2004). Uno de los aspectos clave asociados a la capacidad de las madres para identificarse como tales de forma satisfactoria y positiva era la confianza en sus propias capacidades de crianza. Ahora bien, las madres del presente estudio describieron cómo el gatekeeping inhibía (cierre de la puerta) o facilitaba (apertura de la puerta) su confianza en sí mismas como madres nuevas y jóvenes.

La maternidad adolescente como paradoja del desarrollo

Las madres del presente estudio expresaron su deseo de contar con el apoyo instrumental y emocional de las abuelas mientras atravesaban los inicios de la maternidad, pero también describieron su deseo de valerse por sí mismas. Para estas madres, depender de la familia para el cuidado era una necesidad, dada su falta de los conocimientos necesarios para cuidar de un bebé. Sin embargo, al mismo tiempo cuestionaban su capacidad de ser buenas madres porque no sabían de forma innata cómo realizar las tareas esenciales de cuidado. Además, las madres jóvenes parecían equiparar la maternidad con la edad adulta. Es decir, su nueva condición de madre entraba en conflicto con su condición de adolescente.

Los kinscripts (Stack & Burton, 1993) y la teoría de Mercer (2004) sobre el convertirse en madre ofrecen una base teórica para comprender la paradoja del desarrollo presentada por las madres jóvenes de este estudio. Desde la perspectiva de los kinscripts, las abuelas pueden percibir la transición de las madres jóvenes a la maternidad como «a destiempo». Así, las expectativas de las abuelas respecto de las madres jóvenes en materia de kinwork, es decir, de las responsabilidades específicas asignadas a cada miembro de la familia, podrían seguir reflejando roles asociados a la adolescencia. Las madres jóvenes, por su parte, parecían percibir su nuevo rol materno como una manera de anular los límites asociados a la adolescencia. En esencia, las madres jóvenes creían que eran libres de tomar decisiones de crianza sin la opinión de sus propios progenitores. Aun así, las madres jóvenes reconocían su necesidad de apoyo al cuidado por parte de las abuelas, lo que parecía provocarles cierta angustia. Desde la perspectiva teórica de Mercer (2004) sobre el convertirse en madre, es posible que las identidades enfrentadas de las madres jóvenes supongan un obstáculo adicional cuando intentan afirmar su identidad materna.

IMPLICACIONES

Las madres jóvenes construían significado en relación con su rol materno y con sus experiencias de los comportamientos de gatekeeping de las abuelas. Ante todo, el apoyo de la familia se interpretaba como un reflejo de la percepción que las madres tenían de ser ellas mismas «dignas de amor». Es decir, recibir apoyo emocional e instrumental de la familia parecía confirmar a las madres jóvenes que eran queridas incondicionalmente. Por el contrario, las madres que no recibían apoyo de su familia describían un sentimiento de abandono. Más concretamente, los comportamientos de apertura de la puerta parecían vincularse con los sentimientos de confianza de las madres jóvenes, mientras que los de cierre de la puerta provocaban sentimientos de angustia. Quienes trabajan con madres jóvenes y sus familias deberían tener en cuenta las implicaciones de los comportamientos de gatekeeping de las abuelas y centrarse específicamente en ayudar a las abuelas, u otras figuras parentales clave, a elaborar los posibles sentimientos negativos asociados al embarazo precoz, y acompañarlas para que apoyen de manera significativa a las madres jóvenes. De hecho, un sentido positivo y claro de la identidad materna puede amortiguar el riesgo y favorecer una mejor crianza y un mejor desarrollo infantil, lo que puede ser especialmente importante en el contexto de la maternidad adolescente (p. ej., Coleman & Karraker, 2003; Williams et al., 1987). Puede ser especialmente crucial que los equipos clínicos tengan en cuenta las diferencias de poder para abordar la ambivalencia en las relaciones intergeneracionales (Luescher & Pillemer, 1998) en lo que respecta a los roles de cuidado y sus implicaciones para el bienestar.

Algunas madres jóvenes del presente estudio también contaron cómo determinadas personas clave de los servicios comunitarios las apoyaron mucho durante el embarazo y los primeros tiempos de la crianza. En particular, el estado de Virginia ofrece un programa destinado a mejorar la situación de las familias adolescentes y de sus bebés. En este programa, llamado Resource Mothers, agentes sociales brindan a las madres jóvenes una atención que va desde el apoyo emocional hasta el apoyo instrumental. Las madres jóvenes del presente estudio que contaron con una madre de apoyo (resource mother) a través de los servicios sociales describieron de forma abrumadora lo mucho que apreciaban la atención recibida. Explicaron que se sentían empoderadas y apoyadas en su rol materno gracias a estas madres de apoyo, que parecían abrir la puerta; es decir, les brindaban el apoyo necesario para cuidar de sus bebés con confianza y, a la vez, conciliar otras responsabilidades. El programa Resource Mothers de Virginia puede ofrecer un modelo a partir del cual otros estados o localidades construyan servicios de apoyo destinados a mejorar la vida de las madres y los padres jóvenes y de su descendencia.

Por último, hay que prestar una atención especial al contexto específico en el que se llevó a cabo el presente estudio: la Apalachia central. Aunque examinar críticamente en qué medida las abuelas estaban emocional y económicamente en condiciones de apoyar de forma sana a las madres jóvenes excedía el alcance de este estudio, los obstáculos a los que se enfrentan muchas familias de Apalachia, como la adicción y la pobreza (Moody et al., 2017), parecían ocupar un lugar destacado en las experiencias de las madres de este estudio. Por ejemplo, varias madres jóvenes contaron cómo sus propios progenitores (por lo general sus madres) estuvieron ausentes, física o emocionalmente, durante su infancia y a lo largo de su transición a la maternidad en la adolescencia, a causa de la adicción, el encarcelamiento o la necesidad de tener varios empleos para llegar a fin de mes. Por ello, quienes se interesan, desde la práctica o la investigación, por los sistemas familiares intergeneracionales en el contexto de Apalachia deberían considerar con más atención cómo los sistemas de opresión y la adversidad se entrecruzan con la capacidad de la familia para asumir el trabajo de cuidado.

Complexe Systémique: puntos clave

El estudio pone palabras precisas a una escena conocida en terapia familiar: la abuela que le quita el bebé de los brazos a su hija o que, por el contrario, le enseña a envolverlo y luego la deja hacer. Hablar de una puerta que se abre o se cierra, y extender el gatekeeping a cualquier persona de la familia que tenga poder sobre otra, ayuda a identificar las fronteras generacionales difusas, las coaliciones en torno a la criatura y la jerarquía que se reactiva cuando una adolescente se convierte en madre. Los relatos muestran además que la ayuda recibida se lee como un mensaje de amor, o de rechazo: a menudo es ahí donde reside el sufrimiento. La implicación práctica es sistémica en sentido fuerte: acompañar a la abuela para que sostenga en lugar de sustituir. Estos resultados deben leerse, no obstante, con cautela: nueve mujeres, casi todas blancas, de una sola región rural, recuerdos que a veces se remontan a doce años atrás, solo el punto de vista de las madres jóvenes (no se entrevistó ni a las abuelas ni a los padres) y ningún apartado sobre las limitaciones. Puede leerse junto con el artículo sobre el apoyo a la coparentalidad y con los errores y dilemas en el trabajo con adolescentes.

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Traducción no oficial al español de The paradox of family support for young mothers: An interpretive phenomenology analysis, de Casey M. McGregor y Joyce A. Arditti, Family Relations, vol. 72, n.o 4 (2023), doi: 10.1111/fare.12800, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «The paradox of family support for young mothers: An interpretive phenomenology analysis», publicado en Family Relations (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

McGregor, C. M., et Arditti, J. A. (2023). The paradox of family support for young mothers: An interpretive phenomenology analysis. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-paradox-of-family-support-for-young-mothers (Obra original publicada en 2022 en Family Relations, 72(4), 1859-1874 (2023); republicada en 2023 por Family Relations, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/fare.12800)

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