Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Family Trauma, Child Custody & Child Development · Violencia
¿Por qué tantas víctimas infantiles de maltrato guardan silencio, o no son escuchadas? El equipo de Shauna Rohner entrevistó a 29 personas adultas irlandesas que habían sufrido abusos en su familia o en instituciones religiosas. El secreto familiar por un lado, el poder de la Iglesia por otro y, en todas partes, la falta de apoyo hicieron durante mucho tiempo imposible hablar.
Traducción no oficial al español de A socio-interpersonal perspective on the disclosure of childhood adversity: A qualitative comparative approach in Irish survivors, de Shauna L. Rohner, Aileen N. Salas Castillo, Jessica Michel, Andreas Maercker, Alan Carr y Myriam V. Thoma, publicado en Journal of Family Trauma, Child Custody & Child Development (Taylor & Francis) (2023), doi: 10.1080/26904586.2023.2177234, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Era un secreto en nuestra familia y no podíamos hablar de ello.
Una participante, citada por Shauna L. Rohner et al.
Resumen
La adversidad infantil (es decir, el abuso sexual, físico o emocional y la negligencia física o emocional) es un problema muy extendido, pero a menudo poco denunciado. Aunque la revelación puede ser importante para la recuperación, los resultados son contradictorios y a menudo no tienen en cuenta los contextos sociales e interpersonales más amplios. Este estudio tenía como objetivo examinar la revelación en personas supervivientes de la adversidad infantil aplicando una perspectiva socio-interpersonal. Pretendía, además, explorar las influencias culturales y contextuales en la revelación, evaluando a supervivientes de dos contextos de adversidad distintos. Se realizaron entrevistas semiestructuradas con 12 personas supervivientes irlandesas de un contexto de adversidad intrafamiliar (edad media: 57,4 años, 11 mujeres) y 17 personas supervivientes irlandesas de un contexto de adversidad institucional (edad media: 60,7 años, 10 mujeres). Los datos se analizaron mediante el análisis de marco (framework analysis) y la aplicación del modelo socio-interpersonal. Los resultados indican revelaciones fallidas y ausencia de revelación en la infancia, con un aumento de la revelación en la edad adulta. Los temas identificados pusieron de relieve factores relacionados con la revelación compartidos (p. ej., vergüenza, inacción, falta de apoyo infraestructural y social, reconocimiento social), así como resultados específicos de cada contexto (p. ej., el secreto familiar arraigado en la muestra intrafamiliar, el poder y la influencia de la Iglesia en la muestra institucional). Los resultados subrayan la necesidad de considerar no solo la relación entre la víctima infantil y la persona agresora, sino también los complejos contextos sociales, culturales e interpersonales en los que está inserta la persona.
Palabras clave: adversidad infantil; revelación; análisis de marco; métodos de investigación cualitativa; factores socio-interpersonales
La adversidad y el trauma infantiles, en forma de abuso sexual, físico o emocional y de negligencia física o emocional, constituyen un problema muy extendido, pero a menudo poco denunciado. Una revisión de metaanálisis evaluó 244 publicaciones con 551 tasas de prevalencia de adversidad infantil procedentes de todo el mundo (Stoltenborgh et al., 2015). Los resultados revelaron una enorme diferencia entre las tasas de prevalencia basadas en informantes y las autoinformadas, con prevalencias autoinformadas más altas: 36,3 % para el abuso emocional, 22,6 % para el abuso físico, 7,6 % para el abuso sexual (niños), 18,0 % para el abuso sexual (niñas), 18,4 % para la negligencia emocional y 16,3 % para la negligencia física (Stoltenborgh et al., 2015). Estos resultados sitúan las adversidades infantiles como una cuestión mundial de salud pública y de derechos humanos. La infancia representa una etapa vulnerable del desarrollo humano, en la que las personas dependen en gran medida de su entorno inmediato para recibir cuidado y crianza (Hertzman, 2013). Cuando el entorno se caracteriza por la adversidad o la disfunción, puede tener consecuencias perjudiciales para la salud, el bienestar y el desarrollo en la infancia (p. ej., conductas de riesgo, deterioro de la salud física, trastornos mentales, desajuste psicosocial) (Carr et al., 2020a; Kalmakis & Chandler, 2015).
Aunque existe mucha investigación sobre las consecuencias negativas de las adversidades infantiles, se ha prestado comparativamente poca atención a los contextos en los que se producen. Esto es crucial, ya que el entorno específico de la adversidad podría influir en las trayectorias de adaptación a largo plazo (Assink et al., 2019). Una clasificación habitual de los entornos de adversidad basada en el contexto es la distinción entre adversidad infantil intrafamiliar (es decir, con personas agresoras dentro de la familia) y extrafamiliar (es decir, con personas agresoras que no son miembros de la familia). Hay datos que sugieren que el abuso intrafamiliar puede comenzar antes, durar más y ser más frecuente que el abuso extrafamiliar (Loinaz et al., 2019). Además, la investigación ha mostrado que las víctimas infantiles tienden más a retrasar la denuncia del abuso físico y sexual cuando quienes lo cometen son sus progenitores que cuando se trata de personas ajenas a la familia (Hershkowitz, 2006). Estas complejidades ponen de relieve la importancia de evaluar los contextos de adversidad.
Un entorno extrafamiliar, el de la atención institucional, está recibiendo una atención creciente por parte de la investigación. Una revisión sistemática reciente identificó asociaciones significativas entre el abuso infantil institucional y resultados negativos a lo largo de toda la vida en los ámbitos de la salud física y mental y de la adaptación psicosocial (Carr et al., 2020b). El abuso infantil institucional puede ser de especial interés para comparar entornos de adversidad, ya que la institución puede representar un equivalente extrafamiliar del microsistema familiar (Derksen, 2010).
En la investigación sobre la adversidad infantil se ha producido un desplazamiento desde la perspectiva patológica hacia un interés por la resiliencia y la capacidad adaptativa, así como por los factores que contribuyen a ellas (Höltge et al., 2018). Dentro de esta nueva perspectiva, el concepto de revelación, es decir, la exposición o el desvelamiento de experiencias traumáticas, ha surgido como una variable clave de la adaptación posterior a la adversidad (Müller & Maercker, 2006). Un metaanálisis de 146 estudios sobre la revelación informó de beneficios en cinco de seis resultados principales, a saber, la salud psicológica, el funcionamiento fisiológico, la salud declarada, el impacto subjetivo de la intervención y el funcionamiento general (Frattaroli, 2006). Sin embargo, los resultados sobre la revelación del trauma son contradictorios, y algunas investigaciones sugieren que la revelación tiene una cara negativa. La investigación sobre el trastorno de estrés postraumático (TEPT) identificó actitudes disfuncionales hacia la revelación, como la reticencia o la necesidad imperiosa de revelar, y reacciones emocionales intensas durante la revelación (Müller & Maercker, 2006). Del mismo modo, un estudio con personas adultas supervivientes de abusos infantiles cometidos por la Iglesia católica austriaca constató que quienes presentaban síntomas de salud mental elevados (en comparación con síntomas nulos o bajos) referían una reticencia significativamente mayor a revelar y más reacciones emocionales durante la revelación (Lueger-Schuster et al., 2014). Estos estudios muestran que la revelación puede desempeñar un papel complejo en la adaptación posterior a la adversidad y ponen de relieve la necesidad de aclararlo mejor.
Aunque la investigación inicial sobre la revelación se centró en factores individuales (p. ej., edad, género), la revelación no es un proceso unilateral, ya que implica un intercambio entre la persona y sus entornos sociales e interpersonales (Alaggia et al., 2019). Un estudio por entrevistas examinó la revelación informal en menores que habían sufrido abuso sexual y en sus familias (McElvaney et al., 2014). Los factores interpersonales fueron decisivos para la capacidad de la víctima de contarlo, entre ellos que se le preguntara o se le animara a revelar, que otras personas crearan oportunidades para la revelación y el estímulo de sus pares. Los resultados subrayaron las dinámicas dialógicas e interpersonales que intervienen en el proceso de revelación (McElvaney et al., 2014). En consonancia con esta perspectiva, en el presente estudio se aplicó el modelo marco socio-interpersonal de Maercker y Horn (2013), que describe las interacciones de factores socio-interpersonales capaces de facilitar u obstaculizar el procesamiento del trauma y la adaptación postraumática. El modelo propone tres niveles de contextos sociales en los que se inscribe la persona (Maercker & Horn, 2013): (1) el nivel individual amplía las perspectivas tradicionales centradas en el individuo al considerar los afectos y las cogniciones sociales (p. ej., vergüenza, culpa, ira); (2) el nivel de las relaciones sociales cercanas describe las interacciones en relaciones de gran intimidad psicológica (p. ej., apoyo social, intercambios negativos, empatía, revelación); y (3) el nivel de los contextos sociales distantes comprende los procesos sociales y culturales que influyen en el procesamiento del trauma (p. ej., orientaciones de valores culturales, reconocimiento o injusticia sociales) (Maercker & Horn, 2013). Los estudios que han aplicado este modelo en distintas poblaciones, como personas sometidas en su infancia a trabajo forzado (Maercker et al., 2016), o en la evaluación del trastorno de adaptación (Lorenz et al., 2018), han identificado factores socio-interpersonales significativos, como la soledad, la revelación (disfuncional), el apoyo social percibido y el reconocimiento social. Sin embargo, se necesita una investigación en profundidad para examinar las influencias socio-interpersonales relevantes en la revelación de la adversidad infantil.
El objetivo del presente estudio era examinar la revelación del trauma en personas supervivientes de la adversidad infantil aplicando una perspectiva socio-interpersonal. Este estudio pretendía además comprender mejor las influencias culturales y contextuales en la revelación del trauma, evaluando a supervivientes de dos contextos de adversidad, a saber, la adversidad infantil intrafamiliar y la institucional. Para evaluar los factores relacionados con la revelación dentro de los distintos niveles socio-interpersonales y entre ellos, se adoptó un enfoque cualitativo que permitiera una comprensión en profundidad de este tema complejo.
Este estudio se basa en los datos cualitativos de un proyecto de investigación más amplio sobre la resiliencia y el envejecimiento saludable en personas mayores que vivieron adversidades en la infancia en Irlanda. Se trata de un trabajo colaborativo, dirigido por un equipo de investigación del Instituto de Psicología de la Universidad de Zúrich, con el University College Dublin, el National College of Ireland y la Ulster University. En consecuencia, el protocolo del estudio fue aprobado tanto por el Comité de Ética de la Facultad de Artes y Ciencias Sociales de la Universidad de Zúrich, Suiza (ID 18.6.1), como por el Comité de Ética de la Investigación con Seres Humanos (Humanidades) del University College Dublin (ID HS-18-30-Carr). Conforme a la Declaración de Helsinki, el estudio se llevó a cabo con el consentimiento informado por escrito de todas las personas participantes.
La muestra estaba compuesta por personas irlandesas con experiencias de adversidad en la infancia o la adolescencia. Otros criterios de inclusión eran tener el inglés como lengua materna, tener 50 años o más y no tener un diagnóstico de deterioro cognitivo ni de demencia. La muestra se componía de dos grupos: (1) supervivientes intrafamiliares, que vivieron la adversidad infantil en el entorno familiar doméstico; y (2) supervivientes institucionales, que vivieron la adversidad infantil en un entorno institucional de protección social. Se estimó un tamaño muestral mínimo de 12 entrevistas siguiendo las recomendaciones de la investigación empírica para alcanzar la saturación teórica (Guest et al., 2006). El reclutamiento consistió en contactar con organizaciones dirigidas por supervivientes, en el boca a boca entre supervivientes, en entrevistas radiofónicas con la persona responsable del estudio (primera autoría), así como en la distribución de folletos en espacios públicos y en redes sociales, foros de acceso abierto y blogs. Las personas interesadas se pusieron en contacto con el equipo del estudio y respondieron a una serie de preguntas de cribado para determinar si cumplían los requisitos. Las personas elegibles para la entrevista cualitativa se asignaron a su grupo correspondiente (es decir, supervivientes intrafamiliares o institucionales), y ambos grupos se emparejaron en función de la gravedad de las adversidades infantiles mediante el Adverse Childhood Experiences—International Questionnaire (ACE-IQ; Organización Mundial de la Salud (OMS), 2020). Dos personas fueron excluidas en el cribado por no cumplir los criterios de inclusión y otras dos abandonaron antes de la entrevista por motivos personales.
Las entrevistas semiestructuradas se realizaron entre agosto y diciembre de 2018 en distintos lugares según las preferencias y la movilidad de las personas participantes (p. ej., en su domicilio, en la universidad, por Skype). Para guiar las entrevistas se elaboró y se puso a prueba un guion que abarcaba cuatro temas principales: las experiencias de adversidad en la infancia, las estrategias de afrontamiento, la reflexión sobre sus consecuencias y la vida después de la adversidad infantil (para más detalles, véase Mc Gee et al., 2020). Las entrevistas duraron entre 60 y 120 minutos y se grabaron en audio. El equipo de entrevistas estaba formado por seis personas investigadoras; cada entrevista la dirigía una persona entrevistadora principal, con el apoyo de una segunda que tomaba notas. Las personas participantes podían estar acompañadas por alguien de su elección como apoyo moral (que no intervenía en la entrevista), posibilidad de la que hicieron uso dos participantes. Al término de cada entrevista se realizó una sesión de cierre (debriefing), se ofrecieron opciones de apoyo psicosocial y se compensó a las personas participantes por su tiempo y sus desplazamientos con una pequeña contribución económica (20 €), que solo se comunicaba al final de la entrevista.
La transcripción literal de las entrevistas se realizó con el programa f4transkript (Audiotranskription, 2021). Todas las transcripciones fueron revisadas y anonimizadas por dos personas de lengua materna inglesa (de nacionalidad irlandesa), entre ellas la persona responsable del estudio (primera autoría). Las transcripciones se importaron después al programa MAXQDA (versión 20.4.1; VERBI GmbH, 2020) para el análisis de los datos mediante el método de análisis de marco (Ritchie & Spencer, 1994). El análisis de marco permite procesar y organizar sistemáticamente conjuntos de datos complejos y se basa en cinco etapas bien definidas: (1) familiarización con los datos; (2) identificación de un marco temático para la codificación; (3) aplicación del marco de codificación mediante la indexación de las transcripciones; (4) elaboración de tablas y síntesis de los datos; y (5) cartografía e interpretación de los datos a la luz de las preguntas de investigación y de la teoría y la investigación pertinentes (Ritchie & Spencer, 1994). La estructuración clara y la agregación de los datos en una matriz es un rasgo clave de este método, que facilita las comparaciones entre casos y dentro de cada caso (Ritchie & Spencer, 1994). Este método favorece también la consideración de información procedente tanto de los datos como de la teoría, lo que permite aplicar el modelo marco socio-interpersonal (Maercker & Horn, 2013) para identificar los factores relacionados con la revelación en los distintos niveles del modelo. En cuanto a la fiabilidad y la validez de los resultados, se calculó el valor Kappa como medida de fiabilidad, que indicó un acuerdo intercodificadores elevado (κ = .89) (McHugh, 2012). Un proceso de triangulación durante la fase de indexación garantizó una gran coherencia de la codificación: dos personas codificaron de forma independiente todas las transcripciones y discutieron los códigos finales y las discrepancias con la persona responsable del estudio (primera autoría). También se obtuvo una alta credibilidad mediante la incorporación de personas codificadoras externas para la validación cruzada de una selección de transcripciones (Guion et al., 2011). Se realizó una validación con las personas participantes, discutiendo los temas con algunas de ellas, lo que dio lugar a pequeños ajustes y a un acuerdo general.
Todas las citas de las personas participantes van acompañadas de la siguiente información: identificador de la persona participante (F = muestra [intra]familiar; I = muestra institucional), género y edad.
Se realizaron entrevistas con 29 personas supervivientes de adversidad infantil, repartidas en dos grupos: 12 supervivientes de adversidad infantil intrafamiliar, 11 mujeres y un hombre, con una edad media de 57,4 años (SD = 6.27; rango de edad = 51–72 años); y 17 supervivientes de adversidad infantil institucional, 10 mujeres y siete hombres, con una edad media de 60,7 años (SD = 7.44; rango de edad = 50–77 años). La valoración subjetiva del nivel socioeconómico (NSE) se puntuó en una escala de 1 a 10, en la que 1 es el más bajo y 10 el más alto. El NSE medio fue de 5,82 en la muestra intrafamiliar (rango: 2–7; SD = 1.47) y de 3,44 en la muestra institucional (rango: 1–7; SD = 1.89). La muestra institucional había pasado una media de 10,2 años en atención institucional (rango: <1–18 años). En la tabla 1 figura una visión de conjunto de los datos sociodemográficos de ambas muestras. En cuanto a la adversidad infantil, en la muestra intrafamiliar la más frecuente fue el abuso emocional (91,7 %) y el abuso físico (90,9 %), seguidos del abuso sexual (75,0 %), la negligencia emocional (58,3 %) y la negligencia física (16,7 %). La muestra institucional refirió frecuencias ligeramente más altas: negligencia emocional (94,0 %), abuso emocional (93,8 %), abuso físico (93,3 %), negligencia física (93,3 %) y abuso sexual (77,8 %).
Tabla 1 — Visión de conjunto de las características sociodemográficas de las muestras intrafamiliar e institucional.
Para cada característica: n (%) en la muestra intrafamiliar (n = 12) y después en la muestra institucional (n = 17); «–» = ninguno.
Edad (años)
Género
Situación de pareja
Nivel educativo más alto
Situación laboral
De los datos sobre los factores y el proceso relacionados con la (no) revelación de la adversidad infantil surgieron tres temas principales: (1) Asunto de familia en la muestra intrafamiliar, (2) Religión y sociedad (poder de la Iglesia) en la muestra institucional y (3) Disponibilidad de apoyo en ambas muestras. Estos temas se exponen en relación con el modelo marco socio-interpersonal, es decir, los niveles individual, de las relaciones cercanas y de los contextos sociales distantes (Maercker & Horn, 2013). Véase la tabla 2 para una visión de conjunto de los temas y la figura 1 para los temas y factores representados en los distintos niveles del modelo marco socio-interpersonal.

Tabla 2 — Visión de conjunto de los temas: factores y procesos relacionados con la revelación.
Asunto de familiaa
La percepción de la familia como unidad social y las creencias asociadas sobre la familia, que influyeron en la (no) revelación de la adversidad infantil en la muestra intrafamiliar.
Religión y sociedad (poder de la Iglesia)b
La posición y la influencia de la Iglesia en la sociedad irlandesa de la época, y el reconocimiento posterior por parte del Estado y de la sociedad, que influyeron en la (no) revelación de la adversidad infantil en la muestra institucional.
Disponibilidad de apoyo
Las oportunidades de apoyo y el acceso a recursos de apoyo (p. ej., apoyo infraestructural, apoyo social), que influyeron en la (no) revelación de la adversidad infantil tanto en la muestra intrafamiliar como en la institucional.
a Tema presente solo en la muestra intrafamiliar. b Tema presente solo en la muestra institucional.
El tema Asunto de familia describe la percepción de la familia como unidad social y las creencias asociadas sobre la familia, que influyeron en la (no) revelación de la adversidad infantil en la muestra intrafamiliar. En la infancia, 9 de las 12 personas participantes intrafamiliares vivieron una revelación fallida, ya que la mayoría de los intentos de revelación se toparon con incredulidad, desestimación o inacción. Por ejemplo, una participante fue llevada al hospital a causa de las lesiones sufridas durante el abuso sexual. Sin embargo, las pruebas del abuso se descartaron en favor de la versión del agresor y no se tomó ninguna medida:
Pero me violó tan brutalmente que tuve un prolapso de útero. (…) Pensé “por fin alguien se va a coscar [a dar cuenta] de esto”. Él [el padre, agresor] se quedó fuera del box mientras el médico me examinaba. Y ese médico sabía perfectamente lo que estaba viendo. (…) Mi padre dijo: “Está en esa edad, creo que estaba jugando con un palo o algo así”. Y ahí se acabó todo. (F03, mujer, 56)
Un factor clave de la ausencia de revelación en las personas participantes intrafamiliares era la necesidad de preservar la unidad familiar guardando el «secreto de familia» (F06, mujer, 53): «Era un secreto en nuestra familia y no podíamos hablar de ello» (F12, mujer, 57). Esto iba unido a un sentimiento de lealtad hacia la familia: «Sientes un poco que no puedes decirle nada a nadie, porque estás siendo desleal» (F04, mujer, 56). Esta ausencia de revelación se prolongó en la edad adulta, ya que estaba «grabado en mí… desde pequeña, de eso simplemente no se habla» (F06, mujer, 53). La ausencia de revelación en la edad adulta se debía también a la falta de un punto de ruptura claro con el entorno intrafamiliar y a la imposibilidad de escapar de la persona agresora. En consecuencia, la muerte de la persona agresora fue a menudo «el punto de inflexión» (F08, mujer, 53) para la revelación, ya que ya no había que temer represalias: «Cuando murió, como que se fue, ya no hay nada que temer» (F04, mujer, 56). Las personas participantes se sentían liberadas del relato inculcado de custodiar el secreto familiar: «No vivir una vida secreta, o, ya sabes, nada… Poder hablar» (F11, mujer, 54). En cambio, la muerte de la persona agresora no tuvo tanta importancia para la revelación en la muestra institucional: solo un participante mencionó la necesidad de asistir al funeral «para ver si el diablo se había ido por fin» (I02, hombre, 50).
Un caso singular de revelación en la edad adulta en la muestra intrafamiliar, por su carácter público, fue el de tres hermanas que revelaron lo vivido a través de múltiples canales. Lo revelaron primero en un proceso judicial contra su padre (el agresor), lo que les ayudó a liberarse de sentimientos de vergüenza y estigma interiorizados durante mucho tiempo: «Creo que en cuanto tomamos la decisión de denunciar (…) desde ese día, no creo que siguiéramos cargando con el estigma» (F03, mujer, 56). Más tarde lo revelaron escribiendo un libro sobre sus experiencias, lo que les ayudó a procesar el abuso: «Escribir tu historia es buenísimo, de verdad, porque es como vomitar, te estás purgando» (F01, mujer, 62). También pusieron en marcha una campaña pública de sensibilización sobre el abuso infantil intrafamiliar, hablando públicamente y animando a otras personas a dar el paso, para acabar con el estigma y «el secretismo, lo normal que acompaña al abuso sexual» (F02, mujer, 57).
El tema Religión y sociedad (poder de la Iglesia) describe la posición y la influencia de la Iglesia en la sociedad irlandesa de la época, así como el reconocimiento posterior por parte del Estado y de la sociedad, que influyeron en la (no) revelación de la adversidad infantil en la muestra institucional. En la infancia, cerca de la mitad (8 de 17) de las personas participantes institucionales refirieron no haber revelado nada o una reticencia persistente a revelar, ya que «ellos [la Iglesia] lo controlaban todo. No podías abrir la boca sobre nada» (I08, mujer, 61). Las personas participantes sentían que «en realidad no tenían ningún refugio seguro» (I02, hombre, 50), debido al carácter religioso de la sociedad irlandesa y al poder de la Iglesia en aquella época:
Todo aquel abuso seguía y, aun así, ellos salían al mundo y los ponían en un pedestal. Y el poder que tenían sobre nosotros, y el poder que tenían fuera… nadie hacía ni una pregunta. (I07, mujer, 66)
Aproximadamente la mitad (9 de 17) de las personas participantes institucionales hizo al menos un intento de revelación en la infancia. Sin embargo, para la mayoría (8 de 9) la revelación fracasó, lo que muchas de ellas atribuyeron al poder de la Iglesia, unido a su (bajo) estatus social. En aquella época, en Irlanda imperaba una sociedad eclesiástica: «Era religión en el desayuno, religión en la comida, religión en la cena» (I10, mujer, 57). Las figuras religiosas gozaban de gran consideración, se las tenía por moralmente irreprochables y estaban presentes en muchos ámbitos de la sociedad, como la educación, la sanidad y las instituciones. En cambio, a las personas participantes se las consideraba «por debajo de cualquier otra parte de la población de Irlanda» (I02, hombre, 50) y sufrían estigma y discriminación. Debido a este desequilibrio de poder y social, sentían que no se les creería: «A menudo nos quejábamos, pero la queja siempre pasaba por encima de ellos. Porque los pusieron al mando, a esa gente la pusieron al mando de nosotros, y su palabra valía más que la nuestra» (I12, hombre, 63). Tal era el poder de la Iglesia en la sociedad que fomentaba una cultura del silencio y de la complacencia en la que «mucha gente sabía que eso [el abuso] estaba pasando, pero simplemente hacía la vista gorda» (I16, mujer, 61). Pocas personas recibieron ayuda o reconocimiento tras la revelación, lo que aumentaba los sentimientos de vergüenza o de culpa y disuadía de nuevos intentos de revelación: «Me hicieron sentir que la que estaba mal era yo, que la culpable era yo. Y es que, qué cosa más horrible hacerle a una niña que pedía ayuda» (I07, mujer, 66).
En la edad adulta, la pérdida de poder de la Iglesia permitió que las personas supervivientes dieran el paso y revelaran sus experiencias. Como consecuencia, el Estado creó una comisión y un proceso de reparación para investigar estas denuncias e indemnizar económicamente a las personas supervivientes. Esto ayudó también a iniciar un debate público sobre la cuestión: «Todos nosotros hablando juntos de lo que pasó, cosa que nunca hacíamos, hasta que salió la disculpa [del Estado]. Creo que fue entonces cuando la gente empezó a hablar» (I16, mujer, 61). Sin embargo, para algunas personas participantes, el proceso de reparación fue una experiencia negativa de revelación forzada, en la que se las presionó para revelar y revivir sus experiencias de abuso: «Pero ¿me sirvió de algo? Porque era algo de lo que yo no estaba preparada para hablar. Fue como si me lo impusieran» (I11, mujer, 66). Otro aspecto negativo de esta mayor exposición tenía que ver con las percepciones de género: un participante señaló lo difícil que era revelar un abuso sexual siendo hombre, a la luz de las expectativas y los estereotipos de género: «No podía contarle [a mi mujer] lo que me había pasado. (…) Porque sentía que sería menos hombre si le decía que me violaron cuando era un crío» (I02, hombre, 50). Sin embargo, la exposición mediática y el reconocimiento social proporcionaron a la mayoría de las personas participantes una sensación de validación y de comprensión que no habían conocido en su juventud: «Ahora alguien está hablando de lo que nos pasó a todos. (…) ¡Y ahora me siento validada! (…) Entonces no se hablaba mucho de ello, así que nunca sabías si te creían o no» (I09, mujer, 63). Varias personas participantes describieron incluso sentimientos de fortaleza o de resiliencia tras revelar en una etapa posterior de la vida:
Creo que lo llevamos mejor desde que hablamos, desde que dijimos “nos hicisteis esto, nos hicisteis daño, nos encerrasteis, nos esclavizasteis”. Creo que de ahí es de donde muchos de nosotros sacamos la fuerza… Porque, si no, lo teníamos dentro, estaba encerrado ahí. (I07, mujer, 66).
El último tema, Disponibilidad de apoyo, describe las oportunidades de apoyo y el acceso a recursos de apoyo, incluido el apoyo infraestructural y social, que influyeron en la (no) revelación en ambas muestras. En la infancia, la ausencia de revelación se veía reforzada por la falta de servicios de apoyo y de apoyo social; las personas participantes afirmaban que «nadie sabía qué hacer con todo este asunto. No había adónde acudir, no había apoyos, no había recursos» (F02, mujer, 57). Algunas personas participantes relacionaban la falta de apoyo con la cultura del silencio que rodeaba entonces al abuso infantil: «Entonces nadie hablaba de eso [del abuso infantil]. Así que la cultura de aquella época era, bueno, el silencio, la verdad» (F09, mujer, 52). Muchas personas participantes describieron el fuerte contraste entre su falta de opciones de apoyo y las que tiene hoy la infancia, como «terapia, y hay gente disponible en los colegios y en otros sitios con la que puedes hablar» (F06, mujer, 53), o poder «coger el teléfono y llamar a ChildLine o algo así, ¿sabes? Eso en mis tiempos no existía» (F09, mujer, 52). Las personas supervivientes institucionales también reflexionaron sobre la mejora del apoyo formal en la atención de protección social: «Ahora hay profesionales que llevan tu caso, hay personas que te cuidan, tienes todo esto para ayudarte. Yo no tenía a nadie» (I09, mujer, 63).
A diferencia de la infancia, la edad adulta estuvo marcada para ambos grupos por una mayor disponibilidad de recursos de apoyo, que facilitó la revelación. El apoyo social tuvo la máxima importancia para ambos grupos en la edad adulta, y las personas participantes crearon sus propias redes de apoyo: «Ahora tengo muy buenas amistades, un pequeño grupo de muy buenas amistades con las que podría hablar de cualquier cosa. Y eso era algo que no tenía de niña» (F12, mujer, 57). En cuanto a los servicios de apoyo, algunas personas participantes institucionales recurrieron a servicios de terapia financiados por el Estado para procesar en etapas posteriores de la vida sus experiencias de adversidad: «Cuando salió la disculpa del Estado ofrecieron terapia (…) lo bueno de ella [la terapeuta] es que no preguntaba mucho, simplemente me dejaba hablar» (I01, mujer, 50). El acceso a infraestructuras de apoyo (p. ej., terapia, grupos y centros de apoyo) fue crucial para la revelación en la muestra intrafamiliar, ya que ayudó a abordar los sentimientos de culpa o de vergüenza que arrastraban desde la infancia:
Supongo que fue un poco la terapia lo que me hizo creer que nada de aquello era culpa mía. Sabes, yo siempre decía que hacíamos algo que hacía que ella [la madre] nos pegara o nos golpeara. Pero ella [la terapeuta] me hizo creer que nunca fue culpa mía. (F12, mujer, 57)
El vínculo que tenemos todos, ¿vale?, es más fuerte que el de algunas familias. Y no es tanto que lo hiciéramos así, ni que pasara sin más… es consecuencia directa de dónde estábamos, de cómo nos criaron. (I11, mujer, 66).
Este estudio examinó la revelación del trauma en supervivientes de dos contextos de adversidad infantil, el intrafamiliar y el institucional, aplicando una perspectiva socio-interpersonal. Los resultados indican una infancia caracterizada por revelaciones fallidas y ausencia de revelación en ambas muestras, con un aumento de la revelación en la edad adulta. Tres temas identificaron factores y procesos relacionados con la revelación pertinentes para ambas muestras (p. ej., vergüenza, inacción, falta de apoyo infraestructural y social, reconocimiento social), así como resultados específicos de cada contexto (p. ej., el secreto familiar arraigado en la muestra intrafamiliar, el poder y la influencia de la Iglesia en la muestra institucional). Estos resultados ponen de relieve la interacción de factores de los distintos niveles socio-interpersonales en la (no) revelación (Maercker & Horn, 2013).
La ausencia de revelación en la infancia, en ambas muestras, estaba ligada a sentimientos de vergüenza, perpetuados por las normas culturales y los valores sociales predominantes en la Irlanda de la época (p. ej., la infancia como subordinada, la cultura del silencio en torno al abuso infantil), y por la incredulidad o la inacción asociadas de personas de la comunidad. Estos resultados se ven respaldados por la investigación de orientación cultural de Fontes y Plummer (2010), triangulada con datos de casos clínicos. Sus resultados identificaron barreras socioculturales a la revelación, entre ellas el papel central de la vergüenza y el tabú de hablar de sexualidad o de abuso (Fontes & Plummer, 2010). En coherencia con el modelo marco socio-interpersonal (Maercker & Horn, 2013), los presentes resultados respaldan la idea de que los factores socioculturales desempeñan un papel en la revelación del abuso infantil como parte de una interacción compleja con factores individuales e interpersonales.
Además de los factores compartidos, las dinámicas de la revelación en el presente estudio revelaron también características divergentes en las dos muestras, lo que subraya la importancia de una perspectiva de la revelación sensible al contexto. El primer tema, Asunto de familia, identificó varios factores relacionados con la revelación propios del contexto de adversidad intrafamiliar. La experiencia de adversidad infantil estaba enmarcada por el valor social de la unidad familiar como intocable (es decir, nivel de los contextos sociales distantes; Maercker & Horn, 2013), lo que a menudo conducía a la inacción tras una revelación (fallida). Esto se ve respaldado por investigaciones internacionales sobre las normas sociales relacionadas con la violencia contra la infancia, que constataron que no interferir en los asuntos familiares es una norma social de comportamiento profundamente arraigada en creencias normativas y expectativas sociales (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), 2016). Dado que tales normas pueden influir en la (falta de) respuesta al abuso infantil, se necesita más investigación sobre este aspecto sociocultural, muy descuidado, de la revelación de la adversidad infantil.
Una barrera decisiva para la revelación intrafamiliar fueron las complejidades de la relación familiar: las personas participantes no hablaban por miedo a romper la familia o por sentimientos de (des)lealtad (es decir, niveles individual y de las relaciones cercanas; Maercker & Horn, 2013). Esto concuerda con la investigación sobre el abuso sexual infantil de Collin-Vézina et al. (2015), que mostró que el miedo a la separación de los progenitores era una barrera decisiva para la revelación. Del mismo modo, un estudio por entrevistas con supervivientes de abuso sexual infantil intrafamiliar constató que el deseo de proteger las relaciones con los miembros de la familia y la necesidad de presentar una identidad familiar y personal normativa eran razones habituales para ocultar el abuso (Tener, 2018). A este problema de múltiples capas se añadía, de forma exclusiva en la muestra intrafamiliar, la imposibilidad de escapar del entorno adverso debido al vínculo familiar y a la presencia física o emocional continuada de la persona agresora. En consecuencia, la muerte de la persona agresora representó un factor facilitador clave de la revelación. Esto concuerda con un estudio reciente sobre las experiencias de duelo y el abuso sexual infantil, en el que la muerte de la persona abusadora se asociaba a una sensación de libertad para hablar (Lin et al., 2021). Aunque los presentes resultados apuntan a la complejidad de la dinámica entre la víctima infantil y la persona agresora, la muerte de una persona agresora intrafamiliar puede ir acompañada de emociones contradictorias, sentimientos de pérdida complicados y posibles cambios en la identidad (personal) de la persona superviviente dentro del sistema familiar. Por ello, se necesitan futuros estudios en profundidad para comprender y acompañar mejor el intrincado proceso de revelación del abuso infantil intrafamiliar.
El segundo tema, Religión y sociedad (poder de la Iglesia), identificó factores relacionados con la revelación propios del contexto de adversidad institucional. Dado que las instituciones estaban gestionadas por entidades religiosas, el poder de la Iglesia en la sociedad era una barrera clave para la revelación en la infancia. Esto concuerda con la investigación de Spröber et al. (2014) con supervivientes de abuso sexual infantil en instituciones religiosas de Alemania. Sus resultados identificaron factores que favorecían que se produjeran abusos sexuales repetidos durante largos periodos, entre ellos las concepciones sociales sobre los derechos de la infancia (p. ej., pocos derechos, práctica habitual del castigo corporal) y la naturaleza de las estructuras institucionales (p. ej., estructuras de poder jerárquicas y dependencia, sesgo de credibilidad a favor de las figuras de autoridad) (Spröber et al., 2014). En el presente estudio, la omnipresencia de los valores religiosos en la sociedad irlandesa, y en concreto la prohibición de hablar de sexo, obstaculizó la revelación del abuso (sexual) en ambos grupos. Esto puede reflejar el vínculo entre religión e identidad nacional en la Irlanda de los siglos XIX y XX, y la implantación de la Iglesia en diversos sectores sociales, que pudo contribuir al alto grado de adhesión a las enseñanzas de la Iglesia (Féich & O’Connell, 2015; McLoone-Richards, 2012).
En la edad adulta, una diferencia significativa entre las dos muestras fue el grado de reconocimiento social (es decir, nivel de los contextos sociales distantes; Maercker & Horn, 2013) de las personas supervivientes institucionales, en comparación con las supervivientes de abuso intrafamiliar. Esto puede deberse al carácter público del tema. La actuación del Estado sobre el abuso institucional y la atención mediática correspondiente aumentaron la exposición de la sociedad al problema y su comprensión, lo que animó a las personas supervivientes a dar el paso. Aunque las personas supervivientes de abuso intrafamiliar carecían de reconocimiento social, una excepción notable fueron las tres hermanas que escribieron un libro sobre sus experiencias y pusieron en marcha una campaña pública de sensibilización a favor de las personas supervivientes de abuso (sexual) infantil intrafamiliar. Dado el efecto beneficioso del reconocimiento social y de la revelación (p. ej., Mc Gee et al., 2020), una línea de acción clave para facilitar la revelación y mejorar los resultados podría ser aumentar la conciencia y el reconocimiento sociales del abuso (sexual) infantil intrafamiliar.
El último tema, Disponibilidad de apoyo, identificó la (falta de) apoyo como un factor importante para la revelación, cualquiera que fuera el contexto de adversidad. Ambas muestras señalaron la falta de apoyo social (es decir, nivel de las relaciones cercanas) y de apoyo infraestructural (es decir, nivel de los contextos sociales distantes; Maercker & Horn, 2013) como una barrera para la revelación en la infancia. En la edad adulta, en cambio, una mayor disponibilidad de recursos de apoyo creó oportunidades de revelación. Esto concuerda con investigaciones anteriores sobre el impacto del apoyo social percibido tras el abuso (sexual) infantil (p. ej., Collin-Vézina et al., 2015). Un resultado singular del presente estudio fue la importancia del apoyo entre pares para las personas supervivientes institucionales (es decir, nivel de las relaciones cercanas; Maercker & Horn, 2013), ya que sus experiencias compartidas de adversidad facilitaron la revelación. Esto concuerda con una investigación reciente de Sheridan y Carr (2020), según la cual las interacciones entre supervivientes que proporcionaban un apoyo duradero, una relación auténtica y la aceptación de las experiencias vividas formaban parte del crecimiento postraumático tras el abuso infantil institucional. Los presentes resultados sugieren además que la experiencia traumática colectiva y el posterior sentimiento de comunidad y de apoyo entre pares también pueden facilitar la revelación y el empoderamiento de las personas supervivientes.
En cuanto a las implicaciones, los resultados pueden orientar la investigación futura y la práctica clínica en lo relativo a la creación de entornos seguros para revelar información potencialmente traumática o estigmatizante, como el abuso infantil. Se necesitan enfoques psicoterapéuticos (y de investigación) sensibles a las influencias socioculturales en la revelación (p. ej., cultura del silencio, abuso sexual como tema tabú), así como a los retos propios de cada contexto de adversidad (p. ej., creencias religiosas o familiares arraigadas). Además, el éxito del apoyo entre pares y de las redes dirigidas por supervivientes en el caso de las personas supervivientes institucionales puede indicar una oportunidad para incorporar a la práctica clínica iniciativas dirigidas por supervivientes, como el asesoramiento con apoyo de pares (Konya et al., 2020). Esto podría ayudar a aumentar el uso de los servicios de apoyo psicosocial por parte de las personas supervivientes de abuso infantil. En el plano de las políticas públicas, los resultados indican la necesidad de programas de psicoeducación y de campañas públicas para abordar las normas sociales y culturales perjudiciales subyacentes, como la normalización de la violencia doméstica y el estigma y el silencio que rodean al abuso infantil (Powell & Scanlon, 2015). Esto puede ser especialmente pertinente para aumentar el reconocimiento social y facilitar la revelación del abuso (sexual) infantil en el contexto irlandés, dada la prohibición histórica del debate público sobre este tema (McLoone-Richards, 2012). Además, algunas personas supervivientes institucionales refirieron haberse sentido poco preparadas u obligadas a revelar durante la investigación estatal y el proceso de reparación. Esto podría orientar la gestión futura de este tipo de casos de investigación o forenses, dando prioridad a una revelación acompañada terapéuticamente como parte del proceso (Alaggia et al., 2019). Por último, puesto que la falta de infraestructuras de apoyo era una barrera para la revelación en la infancia, es crucial aumentar la financiación para facilitar el acceso a los servicios y recursos de apoyo y crear así vías para la revelación.
Los resultados deben considerarse a la luz de las limitaciones del estudio. En primer lugar, el diseño retrospectivo del estudio puede dar lugar a sesgos de recuerdo (Althubaiti, 2016), lo que indica la necesidad de futuros estudios prospectivos sobre la revelación del abuso infantil en distintos contextos de adversidad. En segundo lugar, pese a los grandes esfuerzos por reclutar a más hombres, la muestra intrafamiliar era mayoritariamente femenina. Una explicación, planteada por un participante del estudio, podrían ser los estereotipos negativos y las expectativas en torno a la masculinidad, que pueden impedir o retrasar la revelación en los hombres (p. ej., Collin-Vézina et al., 2015). Para reflejar mejor las experiencias masculinas de abuso infantil (intrafamiliar) y de revelación, los estudios futuros deberían evaluar muestras más equilibradas en cuanto al género, con un reclutamiento específico de supervivientes varones. En tercer lugar, el enfoque basado en la participación voluntaria puede dar lugar a un sesgo de autoselección. Esto puede ser especialmente problemático en un estudio sobre la revelación del abuso infantil, ya que quienes no lo han revelado pueden tener menos probabilidades de participar. Los estudios futuros que recurran a encuestas anónimas en línea, cuantitativas o cualitativas, podrían favorecer la participación y la revelación sobre temas tan sensibles (Braun et al., 2021). A pesar de estas limitaciones, este estudio ofrece una valiosa contribución sobre la revelación del abuso infantil al adoptar un enfoque cualitativo comparativo y una perspectiva socio-interpersonal integral. Hasta donde sabe la autoría, se trata del primer estudio que aplica el modelo marco socio-interpersonal (Maercker & Horn, 2013) para cartografiar los factores (individuales, interpersonales y socioculturales) relacionados con la revelación en personas supervivientes irlandesas de abuso infantil intrafamiliar e institucional.
Tres temas pusieron de manifiesto factores y procesos relacionados con la revelación del abuso infantil en los distintos niveles socio-interpersonales (Maercker & Horn, 2013). En la infancia, las personas supervivientes intrafamiliares e institucionales encontraron barreras comunes a la revelación, entre ellas la falta de apoyo infraestructural y social, sentimientos de vergüenza agravados por normas sociales y culturales represivas, y la inacción de personas o comunidades. En la muestra intrafamiliar, los sentimientos arraigados de lealtad familiar y la imposibilidad de escapar del entorno adverso favorecieron la ausencia de revelación, que se prolongó en la edad adulta. En la muestra institucional, en cambio, la ausencia de revelación en la infancia estuvo influida por el poder de la Iglesia en la sociedad, y la revelación aumentó en la edad adulta a medida que disminuía la influencia de la Iglesia y crecía el reconocimiento social. Dado que la revelación puede representar un primer paso para afrontar la adversidad infantil y recibir un apoyo adecuado, comprender las barreras y los factores facilitadores de una revelación lograda es de la máxima importancia para la investigación y la práctica. Sobre todo, estos resultados subrayan la necesidad de considerar no solo los factores ligados a la relación entre la víctima infantil y la persona agresora, sino también los complejos contextos sociales, culturales e interpersonales en los que está inserta la persona.
Complexe Systémique: puntos clave
El interés del estudio reside en su cambio de perspectiva: la revelación no es un acto individual de valentía, sino un acontecimiento relacional que depende de quién escucha, de lo que la familia y la sociedad permiten decir y del momento. En las familias, la lealtad y el secreto, sostenidos por la presencia continuada de la persona abusadora, encierran la palabra hasta la edad adulta, a veces hasta la muerte de esa persona. En las instituciones, fue el prestigio de la Iglesia lo que hacía increíble la revelación, y el reconocimiento público lo que la hizo posible, a veces al precio de una revelación forzada. Para la clínica, un encuadre terapéutico no basta por sí solo para hacer posible la palabra: hay que trabajar las lealtades, las alianzas y el contexto, y ofrecer acompañamiento en los procedimientos que exigen un relato. Los límites son los de un estudio retrospectivo de 29 personas voluntarias de edad avanzada, en su inmensa mayoría mujeres en el grupo familiar, en la Irlanda de una época concreta. Puede leerse junto con el artículo sobre la gestión de la revelación en los relatos infantiles y el artículo sobre los secretos de familia como puertas de entrada.
Notas del original
Normas éticas y consentimiento informado. El protocolo del estudio fue aprobado tanto por el Comité de Ética de la Facultad de Artes y Ciencias Sociales de la Universidad de Zúrich, Suiza (ID 18.6.1), como por el Comité de Ética de la Investigación con Seres Humanos (Humanidades) del University College Dublin (ID HS-18-30-Carr). El estudio se llevó a cabo conforme a la Declaración de Helsinki.
Agradecimientos. La autoría desea dar las gracias a todas las personas entrevistadas que compartieron generosamente sus experiencias para este estudio. Queremos agradecer también a Clodagh Cogley, Nathalie Golec, Tina Tanner, Penelope Adams y Flavia Eigenmann su ayuda en la realización del estudio. Este estudio contó asimismo con el apoyo del University Research Priority Program (URPP) «Dynamics of Healthy Aging» de la Universidad de Zúrich.
Declaración de conflicto de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses.
Referencias
Alaggia, R., Collin-Vézina, D., & Lateef, R. (2019). Facilitators and barriers to child sexual abuse (CSA) disclosures: A research update (2000–2016). Trauma, Violence & Abuse, 20(2), 260–283. https://doi.org/10.1177/1524838017697312
Althubaiti, A. (2016). Information bias in health research: Definition, pitfalls, and adjustment methods. Journal of Multidisciplinary Healthcare, 9, 211–217. https://doi.org/10.2147/JMDH.S104807
Assink, M., van der Put, C. E., Meeuwsen, M. W. C. M., de Jong, N. M., Oort, F. J., Stams, G. J. J. M., & Hoeve, M. (2019). Risk factors for child sexual abuse victimization: A meta-analytic review. Psychological Bulletin, 145(5), 459–489. https://doi.org/10.1037/bul0000188
Audiotranskription. (2021). F4transkript (Version 7.0.6) [Computer software]. Dr Dresing & Pehl GmbH. https://www.audiotranskription.de/downloads/
Braun, V., Clarke, V., Boulton, E., Davey, L., & McEvoy, C. (2021). The online survey as a qualitative research tool. International Journal of Social Research Methodology, 24(6), 641–654. https://doi.org/10.1080/13645579.2020.1805550
Carr, A., Duff, H., & Craddock, F. (2020a). A systematic review of reviews of the outcome of noninstitutional child maltreatment. Trauma, Violence & Abuse, 21(4), 828–843. https://doi.org/10.1177/1524838018801334
Carr, A., Duff, H., & Craddock, F. (2020b). A systematic review of the outcome of child abuse in long-term care. Trauma, Violence & Abuse, 21(4), 660–677. https://doi.org/10.1177/1524838018789154
Collin-Vézina, D., De La Sablonnière-Griffin, M., Palmer, A. M., & Milne, L. (2015). A preliminary mapping of individual, relational, and social factors that impede disclosure of childhood sexual abuse. Child Abuse & Neglect, 43, 123–134. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2015.03.010
Derksen, T. (2010). The influence of ecological theory in child and youth care: A review of the literature. International Journal of Child, Youth and Family Studies, 1(3/4), 326–339. https://doi.org/10.18357/ijcyfs13/420102091
Féich, P. Ó., & O’Connell, M. (2015). Changes in Roman Catholic beliefs and practices in Ireland between 1981 and 2008 and the emergence of the liberal Catholic. Journal of Contemporary Religion, 30(2), 231–247. https://doi.org/10.1080/13537903.2015.1025551
Fontes, L. A., & Plummer, C. (2010). Cultural issues in disclosures of child sexual abuse. Journal of Child Sexual Abuse, 19(5), 491–518. https://doi.org/10.1080/10538712.2010.512520
Frattaroli, J. (2006). Experimental disclosure and its moderators: A meta-analysis. Psychological Bulletin, 132(6), 823–865. https://doi.org/10.1037/0033-2909.132.6.823
Guest, G., Bunce, A., & Johnson, L. (2006). How many interviews are enough?: An experiment with data saturation and variability. Field Methods, 18(1), 59–82. https://doi.org/10.1177/1525822X05279903
Guion, L. A., Diehl, D. C., & McDonald, D. (2011). Triangulation: Establishing the validity of qualitative studies. EDIS, 2011(8), 1–3. https://doi.org/10.32473/edis-fy394-2011
Hershkowitz, I. (2006). Delayed disclosure of alleged child abuse victims in Israel. The American Journal of Orthopsychiatry, 76(4), 444–450. https://doi.org/10.1037/0002-9432.76.4.444
Hertzman, C. (2013). The significance of early childhood adversity. Paediatrics & Child Health, 18(3), 127–128. https://doi.org/10.1093/pch/18.3.127
Höltge, J., Mc Gee, S. L., Maercker, A., & Thoma, M. V. (2018). Childhood adversities and thriving skills: Sample case of older Swiss former indentured child laborers. The American Journal of Geriatric Psychiatry: Official Journal of the American Association for Geriatric Psychiatry, 26(8), 886–895. https://doi.org/10.1016/j.jagp.2018.02.002
Kalmakis, K. A., & Chandler, G. E. (2015). Health consequences of adverse childhood experiences: A systematic review. Journal of the American Association of Nurse Practitioners, 27(8), 457–465. https://doi.org/10.1002/2327-6924.12215
Konya, J., Perôt, C., Pitt, K., Johnson, E., Gregory, A., Brown, E., Feder, G., & Campbell, J. (2020). Peer-led groups for survivors of sexual abuse and assault: A systematic review. Journal of Mental Health, Advance online publication, 1–13. https://doi.org/10.1080/09638237.2020.1770206
Lin, Y. Y., Servaty-Seib, H. L., & Peterson, J. (2021). Child sexual abuse survivors’ grief experiences after the death of the abuser. Omega, 83(4), 777–801. https://doi.org/10.1177/0030222819868107
Loinaz, I., Bigas, N., & de Sousa, A. M. (2019). Comparing intra and extra-familial child sexual abuse in a forensic context. Psicothema, 31(3), 271–276. https://doi.org/10.7334/psicothema2018.351
Lorenz, L., Perkonigg, A., & Maercker, A. (2018). A socio-interpersonal approach to adjustment disorder: The example of involuntary job loss. European Journal of Psychotraumatology, 9(1), 1425576. https://doi.org/10.1080/20008198.2018.1425576
Lueger-Schuster, B., Weindl, D., Kantor, V., Knefel, M., Glück, T., Moy, Y., Butollo, A., & Jagsch, R. (2014). Resilience and mental health in adult survivors of child abuse associated with the institution of the Austrian Catholic Church. Journal of Traumatic Stress, 27(5), 568–575. https://doi.org/10.1002/jts.21958
Maercker, A., Hilpert, P., & Burri, A. (2016). Childhood trauma and resilience in old age: Applying a context model of resilience to a sample of former indentured child laborers. Aging & Mental Health, 20(6), 616–626. https://doi.org/10.1080/13607863.2015.1033677
Maercker, A., & Horn, A. B. (2013). A socio-interpersonal perspective on PTSD: The case for environments and interpersonal processes. Clinical Psychology & Psychotherapy, 20(6), 465–481. https://doi.org/10.1002/cpp.1805
Mc Gee, S. L., Maercker, A., Carr, A., & Thoma, M. V. (2020). “Some call it resilience”: A profile of dynamic resilience-related factors in older adult survivors of childhood institutional adversity and maltreatment. Child Abuse & Neglect, 107, 104565. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2020.104565
McElvaney, R., Greene, S., & Hogan, D. (2014). To tell or not to tell? Factors influencing young people’s informal disclosures of child sexual abuse. Journal of Interpersonal Violence, 29(5), 928–947. https://doi.org/10.1177/0886260513506281
McHugh, M. L. (2012). Interrater reliability. Biochemia Medica, 22(3), 276–282.
McLoone-Richards, C. (2012). Say nothing! How pathology within Catholicism created and sustained the institutional abuse of children in 20th century Ireland. Child Abuse Review, 21(6), 394–404. https://doi.org/10.1002/car.2209
Müller, J., & Maercker, A. (2006). Disclosure und wahrgenommene gesellschaftliche Wertschätzung als Opfer als Prädiktoren von PTB bei Kriminalitätsopfern [Disclosure and perceived social acknowledgement as victim as PTSD predictors in crime victims.]. Zeitschrift Für Klinische Psychologie Und Psychotherapie: Forschung Und Praxis, 35(1), 49–58. https://doi.org/10.1026/1616-3443.35.1.49
Powell, F., & Scanlon, M. (2015). Dark secrets of childhood: Media power, child abuse and public scandals (1st ed.). Bristol University Press.
Ritchie, J., & Spencer, L. (1994). Qualitative data analysis for applied policy research. In A. Bryman & R. Burgess (Eds.), Analyzing qualitative data (pp. 173–194). Routledge.
Sheridan, G., & Carr, A. (2020). Survivors’ lived experiences of posttraumatic growth after institutional childhood abuse: An interpretative phenomenological analysis. Child Abuse & Neglect, 103, 104430. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2020.104430
Spröber, N., Schneider, T., Rassenhofer, M., Seitz, A., Liebhardt, H., König, L., & Fegert, J. M. (2014). Child sexual abuse in religiously affiliated and secular institutions: A retrospective descriptive analysis of data provided by victims in a government-sponsored reappraisal program in Germany. BMC Public Health, 14(282), 1–12. https://doi.org/10.1186/1471-2458-14-282
Stoltenborgh, M., Bakermans‐Kranenburg, M. J., Alink, L. R. A., & van IJzendoorn, M. H. (2015). The prevalence of child maltreatment across the globe: Review of a series of meta‐analyses. Child Abuse Review, 24(1), 37050. https://doi.org/10.1002/car.2353
Tener, D. (2018). The secret of intrafamilial child sexual abuse: Who keeps it and how? Journal of Child Sexual Abuse, 27(1), 1–21. https://doi.org/10.1080/10538712.2017.1390715
United Nations International Children’s Emergency Fund (UNICEF). (2016). Analysis of social norms in relation to violence against children. https://www.unicef.org/georgia/reports/analysis-social-norms-relation-violence-against-children
VERBI GmbH. (2020). MAXQDA [Computer Software]. www.maxqda.com
World Health Organization (WHO). (2020). Adverse Childhood Experiences International Questionnaire. https://www.who.int/publications/m/item/adverse-childhood-experiences-international-questionnaire-(ace-iq)
Traducción no oficial al español de A socio-interpersonal perspective on the disclosure of childhood adversity: A qualitative comparative approach in Irish survivors, de Shauna L. Rohner, Aileen N. Salas Castillo, Jessica Michel, Andreas Maercker, Alan Carr y Myriam V. Thoma, Journal of Family Trauma, Child Custody & Child Development, vol. 20, n.º 4 (2023), doi: 10.1080/26904586.2023.2177234, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
El artículo original «A socio-interpersonal perspective on the disclosure of childhood adversity: A qualitative comparative approach in Irish survivors» se publicó en Journal of Family Trauma, Child Custody & Child Development (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Complexe Systémique publica aquí una traducción no oficial al español, realizada con la ayuda de la inteligencia artificial y adaptada para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Rohner, S. L., Salas Castillo, A. N., Michel, J., Maercker, A., Carr, A., y Thoma, M. V. (2023). A socio-interpersonal perspective on the disclosure of childhood adversity: A qualitative comparative approach in Irish survivors. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/a-socio-interpersonal-perspective-on-the-disclosure-of-childhood-adversity-a-qualitative (Obra original publicada en 2023 en Journal of Family Trauma, Child Custody & Child Development, 20(4), 507-527 (2023); republicada en 2023 por Journal of Family Trauma, Child Custody & Child Development, https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/26904586.2023.2177234)
Para ir más lejos