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Journal of Child and Family Studies · Familia

Procesos dialécticos en las relaciones parentofiliales de familias somalíes en Suecia

Cuando una familia deja Somalia por Suecia, sus hijas e hijos aprenden el idioma más deprisa, leen las cartas, se convierten en intérpretes, y la jerarquía familiar se tambalea. Un equipo sueco se reunió con 47 jóvenes y 33 madres y padres en grupos separados: sus relatos divergen, pero todas estas personas se describen como agentes de una relación que se está renegociando, entre autoridad e igualdad, y entre chicas y chicos.

Autoría Fatumo Osman, Eva Randell y Abdikerim Mohamed (Department of Health and Welfare, Dalarna University, Falun) y Emma Sorbring (Centre for Child and Youth Studies, Department of Individual and Society, University West, Trollhättan), SueciaPrimera publicación Journal of Child and Family Studies, 15 de abril de 2021Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Dialectical Processes in Parent-child Relationships among Somali Families in Sweden, de Fatumo Osman, Eva Randell, Abdikerim Mohamed y Emma Sorbring, publicado en Journal of Child and Family Studies (Springer) (2021), doi: 10.1007/s10826-021-01956-w, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Ser madre o padre en un país nuevo plantea muchos desafíos, pero comprender las necesidades emocionales de hijas e hijos y fomentar las habilidades de comunicación con ellos sienta las bases para una mejor interacción y una mayor competencia sociocultural.

Fatumo Osman, Eva Randell, Abdikerim Mohamed y Emma Sorbring

Resumen

Se ha demostrado que la migración no voluntaria repercute en las relaciones familiares, porque hijas e hijos se aculturan al país de acogida más rápido que sus madres y padres. Diversos estudios han documentado cómo perciben las familias inmigrantes su propia parentalidad en los países de acogida. Sin embargo, se sabe menos sobre cómo ven y dan sentido a su relación, en estos nuevos contextos, tanto las hijas y los hijos como las figuras parentales. Este estudio cualitativo exploratorio pretende captar los procesos dialécticos en las relaciones parentofiliales de familias somalíes en Suecia. Los datos se recogieron mediante grupos focales de discusión con jóvenes (n = 47) y con sus madres y padres (n = 33). Los datos se examinaron mediante un análisis temático. Del análisis se desprendieron dos temas, cada uno con tres temas propios: encontrar un equilibrio entre relaciones jerárquicas e igualitarias y compartir espacios. Jóvenes y figuras parentales describieron distintos factores —entre ellos los cambios de contexto, las brechas generacionales, la presión del grupo de iguales y la falta de figuras paternas— que afectaban a su relación mutua y que a veces generaban conflictos. Ambas partes se percibían como agentes activos que contribuían a la vida familiar tras migrar a Suecia. En general, las personas jóvenes expresaron sus necesidades emocionales, el estímulo que deseaban recibir de sus madres y padres y su deseo de que hijas e hijos recibieran el mismo trato. En conjunto, este estudio muestra la necesidad de ofrecer a las familias inmigrantes programas de apoyo a la parentalidad adaptados culturalmente, que refuercen así las relaciones parentofiliales.

Palabras clave: Procesos dialécticos, Inmigrante, Relación parentofilial, Cualitativo, Familias somalíes

Aspectos destacados

  • Este estudio se propuso describir los procesos dialécticos en las relaciones parentofiliales de familias somalíes en Suecia.
  • Existía una discrepancia entre los relatos de las figuras parentales y los de las personas jóvenes sobre los procesos dialécticos de su relación.
  • La brecha de aculturación, la presión del grupo de iguales y la falta de una figura paterna se percibían como factores con efectos negativos en la relación entre jóvenes y figuras parentales.
  • Tanto jóvenes como madres y padres se describieron como agentes activos.
  • Las personas jóvenes subrayaron sus necesidades emocionales y el deseo de que hijas e hijos recibieran un trato igualitario.

Tras la guerra civil de 1991 en Somalia, muchas personas somalíes emigraron de su tierra natal a distintos países del mundo, entre ellos Suecia. Estudios anteriores han mostrado que factores posteriores a la inmigración, como la disonancia de aculturación y la pérdida de las redes sociales, plantean diversos desafíos a las familias somalíes que crían a sus hijas e hijos en países occidentales. Entre estos desafíos figura un conocimiento insuficiente de las prácticas parentales y de las obligaciones sociales que la parentalidad conlleva en los nuevos países de acogida. A su vez, se ha mostrado que las dificultades parentales repercuten en la confianza de madres y padres en su propia parentalidad y en su relación con sus hijas e hijos (Bowie et al., 2017; Lewig et al., 2010; Mohamed & Yusuf, 2012; Osman et al., 2016). Se han documentado efectos positivos de la educación parental sensible a la cultura (que incluye información sobre la estructura de la sociedad, los valores parentales y los derechos de la infancia). Entre estos efectos figuran una mejor salud mental y un sentimiento de competencia en las figuras parentales, así como una disminución de los problemas sociales, de atención y de conducta externalizante en niñas y niños (Osman et al., 2019; Osman et al., 2017a, 2017b; Renzaho & Vignjevic, 2011).

Sin embargo, se sabe menos sobre la perspectiva de hijas e hijos acerca de los conocimientos que sus madres y padres adquieren en los programas de apoyo a la parentalidad, y sobre cómo esa perspectiva se corresponde con la visión que las figuras parentales tienen de su propia parentalidad. Al examinar los relatos de entrevista de jóvenes y figuras parentales somalíes, podemos conocer mejor la naturaleza de los procesos dialécticos en las relaciones parentofiliales, un conocimiento que puede servir para acompañar los procesos de aculturación de madres, padres, hijas e hijos.

Modelos de cambio familiar

Actualmente viven en Suecia cerca de 100 000 personas somalíes, lo que convierte a esta población en el mayor grupo inmigrante de origen africano del país de acogida. Más de dos tercios nacieron en Somalia, y un tercio nació en Suecia de madre y padre nacidos en Somalia (Statistics Sweden, 2018). Somalia es una sociedad tradicional, caracterizada por su orientación colectivista y por la familia extensa, en la que se valora a hijas e hijos tanto por dependencias económicas como emocionales. La estructura familiar se basa en la jerarquía, la obediencia y un estilo parental autoritario, y se organiza según un parentesco patrilineal con fuertes lazos familiares (Luling, 2006). En la cultura somalí, la familia extensa y la conexión social sostienen la crianza y el mantenimiento de los valores familiares (Heger Boyle & Ali, 2010). Según la teoría del cambio familiar de Kagitcibasi (2013), este tipo de familia se denomina modelo de interdependencia.

Al llegar a Suecia, las familias somalíes se encuentran con una cultura diferente, propia de las sociedades occidentales, industriales y de clase media, caracterizada por el individualismo y la independencia de las familias entre sí. Este tipo de familia se denomina modelo de independencia (Kagitcibasi, 2013): la autonomía se valora mucho, las interdependencias económicas y (en cierta medida) emocionales son menores, y los motivos para tener descendencia son emocionales. En comparación con las mujeres de otros países, las mujeres suecas tienen más posibilidades de conciliar trabajo y responsabilidades familiares desde los primeros años de vida de sus hijas e hijos (Bergman & Hobson, 2002). Existe además la firme convicción de que madres y padres deben asumir por igual la responsabilidad de la crianza (Allard, 2007). La igualdad se refuerza también en las relaciones entre figuras parentales y su descendencia, en las que jóvenes y personas adultas reciben un trato igualitario (Harkness et al., 2011). Un estudio internacional observa que las madres y los padres suecos se distinguen de los de otros países por la manera y la frecuencia con que subrayan los derechos de la infancia en la familia y en la vida familiar (Harkness et al., 2011).

Cuando el modelo familiar somalí de interdependencia se encuentra con el modelo familiar sueco de independencia, la teoría del cambio familiar sostiene que ello no implica necesariamente que las familias somalíes deban adoptar el modelo familiar occidental independiente (Kagitcibasi, 2013). Cabe esperar, en cambio, que surja el modelo de interdependencia psicológica o emocional, en el que las interdependencias materiales se debilitan mientras las interdependencias psicológicas o emocionales se mantienen. Este modelo muestra una interdependencia emocional tanto en el plano familiar como en el individual, pero exige independencia en ambos planos en los aspectos materiales. El modelo supone también la coexistencia, por una parte, de un estilo parental autoritario, de vínculo y de control y, por otra, de una orientación hacia la autonomía y una crianza permisiva (Kagitcibasi, 2013). Sin embargo, muchas personas inmigrantes somalíes han dejado atrás el apoyo social colectivista del que disponían en su país de origen, central en el sistema de familia extensa (Degni et al., 2006), y carecen del apoyo a la crianza que la familia extensa y la sociedad colectiva les proporcionaban originalmente (Degni et al., 2006; Heger Boyle & Ali, 2010; Nilsson et al., 2012; Osman et al., 2016). La ausencia tanto de la familia extensa como de la sociedad colectiva genera soledad y estrés en la crianza, así como conflictos entre los miembros de la pareja parental y entre figuras parentales y su descendencia. En varios estudios, personas inmigrantes somalíes relataron un doble desafío en sus países de acogida: aculturarse al nuevo país y a la nueva cultura, y ganarse dignamente la vida para su familia (Bowie et al., 2017; Degni et al., 2006; Heger Boyle & Ali, 2010; Nilsson et al., 2012; Osman et al., 2016).

Aculturación y relación parentofilial

Las personas refugiadas que huyen de su país de origen por motivos sociales o políticos suelen vivir experiencias estresantes al entrar en contacto con culturas distintas y afrontar cambios psicológicos y familiares que ponen a prueba sus creencias, valores, relaciones y prácticas familiares (Kuczynski et al., 2013). Ciertamente, los valores y creencias de las personas pueden verse cuestionados y transformados en otras situaciones, pero en las familias inmigrantes que pasan de una sociedad colectiva a una individualista la disonancia de aculturación está mucho más presente. Las familias inmigrantes pueden haber vivido desorden social, guerra y violencia en su tierra natal, lo que puede afectar a las relaciones familiares (Hart et al., 2006). A raíz de la inmigración a un país nuevo, madres y padres pueden tener dificultades para adoptar una nueva cultura y sentir que su relación con sus hijas e hijos ha cambiado y que su capacidad parental está sometida a presión de varias maneras (Fleck & Fleck, 2013). Por ejemplo, niñas y niños aprenden la lengua del país de acogida en la escuela y en la interacción con sus iguales (Tyyskä, 2007), lo que a su vez provoca una brecha intergeneracional en la comunicación, en la adopción de la cultura de acogida y en la transmisión de la identidad (Anisef & Kilbride, 2000). Además, los estudios muestran que el rápido aprendizaje del idioma por parte de las personas jóvenes contribuye a una inversión de roles, ya que las figuras parentales pasan a depender de sus hijas e hijos para comunicarse con los servicios, para interpretar (por ejemplo, haciendo de intérpretes en la escuela), pagar facturas e incluso tomar decisiones económicas en nombre de la familia (Putman, 1993; Tyyskä et al., 2007). De este modo, la infancia inmigrante se acultura y se desenvuelve en el sistema más rápido que sus madres y padres (Lau et al., 2005). Esto vale también para la infancia somalí, y madres y padres somalíes han señalado una brecha de aculturación entre ellos y sus hijas e hijos debida (entre otros motivos) a que estos aprenden el idioma con más eficacia y comprenden mejor los valores, las normas y los sistemas del país de acogida (Mohamed & Yusuf, 2012), factores que han contribuido a los conflictos entre figuras parentales y su descendencia (Degni et al., 2006; Heger Boyle & Ali, 2010; Nilsson et al., 2012; Osman et al., 2016).

Las brechas de aculturación pueden dar lugar a una inversión de roles (Trickett & Jones, 2007) y a conflictos entre figuras parentales y su descendencia cuando la descendencia rechaza la autoridad parental (Bowie et al., 2017; Osman et al., 2016; Roche et al., 2015). A medida que hijas e hijos asumen nuevos roles y responsabilidades, algunas figuras parentales pueden sentir que pierden su papel de liderazgo y esforzarse por restablecer su autoridad, lo que puede desembocar en conflictos familiares (Creese et al., 1999) y en niveles más altos de malestar psicológico (Trickett & Jones, 2007). Además, la inversión de roles puede agravarse cuando la infancia aprende que ciertas formas de disciplina de la cultura de sus madres y padres se consideran maltrato en la cultura de acogida y, en consecuencia, se resiste a esas prácticas disciplinarias culturales (Mohamed & Yusuf, 2012), mientras que las figuras parentales consideran esa resistencia adolescente una pérdida de respeto y un desafío a su autoridad (Heger Boyle & Ali, 2010; Nilsson et al., 2012). El desacuerdo persiste por los deseos contrapuestos de adolescentes que buscan autonomía y de figuras parentales que se esfuerzan por mantener la armonía familiar sosteniendo la obediencia, la jerarquía, la lealtad y el apego (Kwak, 2003).

Procesos dialécticos en la relación parentofilial

Los estudios de Kuczynski et al. (2013) y de Kwak (2003) plantean que los conflictos parentofiliales no pueden deberse únicamente a la brecha de aculturación, sino también a la brecha intergeneracional. Kuczynski et al. (2013) describen la relación parentofilial como un proceso de socialización bidireccional y dialéctico en el que figuras parentales y su descendencia son agentes por igual, que se influyen mutuamente e influyen en su relación común. Esto significa que madres, padres, hijas e hijos tienen la capacidad de construir y dar sentido a sus experiencias y de ejercer su agencia en la cultura y el contexto en que viven. Según Kuczynski y Mol (2015), las acciones de figuras parentales y su descendencia dependen de tres categorías de recursos de poder: individuales, relacionales y culturales. En cuanto a los recursos individuales, unas y otros recurren a su pericia, sus capacidades cognitivas o su fuerza física para obtener los resultados que desean en la relación parentofilial. Emplean recursos relacionales cuando se sirven de los recursos que les proporcionan otras personas para influir en su agencia. Una madre o un padre puede buscar la alianza de su cónyuge, de sus amistades o de la familia extensa para alcanzar sus objetivos en la relación. Las personas jóvenes también pueden intentar ampliar su agencia recurriendo a recursos relacionales externos, como una figura docente u otro miembro de la familia que responda a sus peticiones. Figuras parentales y su descendencia ejercen su agencia en función de los recursos culturales de que disponen. Las prácticas culturales arraigadas, como los derechos, las costumbres y las prerrogativas, son fuentes importantes que afectan a la agencia parental y filial. Por ejemplo, en un contexto cultural en el que se espera que la infancia muestre total obediencia y respeto hacia las personas adultas, la juventud dispone de menos recursos culturales para ampliar su agencia. No obstante, no siempre es así: en algunos contextos y situaciones, la agencia de la infancia no se rechaza por completo (Santah, 2020). En las sociedades en las que niñas y niños tienen derecho a expresar su autonomía, ejercen su poder gracias a las normas y reglas vigentes en esas sociedades (Kagitcibasi, 2013; Kuczynski & Mol, 2015).

Según la teoría socio-relacional de la aculturación familiar (Kuczynski et al., 2013), figuras parentales y su descendencia construyen sus modelos de funcionamiento a partir del contexto en que viven. Cuando madres y padres viven en su propio país, la transmisión intergeneracional de los valores culturales y de las prácticas parentales puede resultar fácil, ya que cuentan con el apoyo del entorno externo. Sin embargo, en el contexto de la inmigración, la adaptación de figuras parentales y su descendencia al nuevo contexto y a la nueva cultura puede no estar sincronizada, y la infancia puede tener más poder en la relación parentofilial (Kuczynski & Knafo, 2013). Los modelos de funcionamiento de madres y padres no son los mismos que los de sus hijas e hijos (Kuczynski et al., 2013). En el nuevo contexto y la nueva cultura, las figuras parentales quedan separadas de sus recursos sociales y culturales, mientras que los modelos de funcionamiento de hijas e hijos se forman mediante la interacción con sus iguales y la adaptación a la nueva cultura.

La teoría socio-relacional (Kuczynski et al., 2013; Kuczynski & Mol, 2015) constituye un marco eficaz para estudiar las relaciones de las familias inmigrantes en el proceso de aculturación, porque tiene en cuenta las perspectivas tanto de las figuras parentales como de hijas e hijos y pone de relieve, además, el impacto de diversas dinámicas en las personas y en las relaciones. Asimismo, considera el proceso de cambio que personas y familias atraviesan a raíz de la inmigración.

El presente estudio

En conjunto, estudios anteriores realizados en Suecia (Osman et al., 2016; Osman et al., 2019) con madres y padres nacidos en Somalia indican que se enfrentan a diversos desafíos en la crianza, como un conocimiento insuficiente de las prácticas parentales y de las obligaciones sociales parentales en el país de acogida. Además, estas figuras parentales tienen poca confianza en su capacidad parental y no mantienen una buena relación con sus hijas e hijos (Mohamed & Yusuf, 2012; Osman et al., 2016). Por ello, el objetivo de este estudio es captar los procesos dialécticos en la relación parentofilial de familias somalíes en Suecia y, de este modo, obtener conocimientos que puedan servir para acompañar mejor los procesos de aculturación de madres y padres inmigrantes y de adolescentes.

Método

Este estudio adoptó un enfoque cualitativo exploratorio basado en grupos focales de discusión (FGD, por sus siglas en inglés) (Creswell, 2013). El presente trabajo forma parte de un estudio más amplio que evaluó el impacto de Ladnaan (2015), un programa de apoyo a la parentalidad adaptado culturalmente para madres y padres nacidos en Somalia que viven en una ciudad sueca de tamaño medio. El programa Ladnaan tenía como objetivo mejorar la salud mental de hijas, hijos, madres y padres y reforzar la relación parentofilial (Osman et al., 2017a, 2017b). Constaba de dos componentes: el programa parental basado en la evidencia Connect, fundamentado en la teoría del apego (Moretti et al., 2009), e información sobre la sociedad, elaborada a partir de resultados cualitativos obtenidos con madres y padres nacidos en Somalia que viven en Suecia (Osman et al., 2016). Comprendía 12 sesiones semanales con 12–17 participantes, cada una de 1–2 h de duración. El presente estudio buscaba captar y describir las relaciones parentofiliales actuales tres años después de que las figuras parentales participaran en el programa Ladnaan. Una descripción detallada del proyecto de investigación se ha publicado en otro lugar (Osman, 2017).

Participantes

Participaron jóvenes somalíes que viven en Suecia (las personas jóvenes participantes indicaron que preferían que se las llamara «somalíes» y no «somalí-suecas»), cuyas madres y padres habían participado en el programa Ladnaan. Se contactó a estas familias por teléfono y se les informó del propósito y los procedimientos del estudio. Quienes mostraron interés recibieron información escrita y oral y una invitación a participar en un FGD. Todas las personas jóvenes dieron su consentimiento para participar; en el caso de las menores de 15 años, el consentimiento lo dieron sus madres y padres. En casi todos los FGD participaron juntos 1 o 2 hermanos o hermanas de la misma familia. En total se realizaron 6 FGD con 47 jóvenes (25 chicas y 22 chicos).

Participaron también las madres y los padres de las personas jóvenes somalíes de este estudio. A estas figuras parentales somalíes se les preguntó también si deseaban participar en grupos de discusión con otras madres y padres. Todas dieron su consentimiento para participar en los FGD, aunque 4 participantes no pudieron asistir a 2 FGD por enfermedad u otros motivos personales. En total se celebraron 6 FGD con 33 figuras parentales (23 madres y 10 padres).

Las personas jóvenes tenían entre 14 y 18 años, y casi la mitad llevaba menos de cinco años en Suecia. Algunas habían llegado a Suecia con sus madres y padres, y otras se habían reunido con ellos en Suecia cuando estos ya se encontraban allí. Aproximadamente el 60% cursaba la secundaria inferior. La edad media de las figuras parentales era de 45 años. En el momento del estudio, el 39% de ellas llevaba como máximo cinco años en Suecia. Ninguna de las figuras parentales ni de las personas jóvenes de nuestra muestra había vivido en otro país occidental antes de llegar a Suecia. El número de hijas e hijos que vivían en el hogar oscilaba entre 2 y 13, y 26 de las figuras parentales estaban casadas y vivían con su cónyuge. La mayoría tenía estudios de secundaria inferior.

Recogida de datos

El estudio obtuvo la aprobación ética del Comité Regional de Ética de la Investigación de Uppsala, Suecia (DNR 2014/048/2). Los datos se recogieron en 2018 con una guía de entrevista semiestructurada y predefinida, que se puso a prueba en el primer FGD de cada grupo (jóvenes y figuras parentales). La guía de entrevista no se modificó tras esta prueba piloto. Los FGD presentan ventajas e inconvenientes. Permiten recoger datos ricos, en los que las personas participantes describen sus experiencias y desarrollan su pensamiento, lo que contribuye a discusiones tanto generales como en profundidad. Además, una de las fortalezas de este estudio es que los datos se recogieron tanto de las personas jóvenes como de sus madres y padres, dentro del mismo hogar. Tanto los FGD de jóvenes como los de figuras parentales indagaron en las prácticas parentales, en las relaciones actuales entre las figuras parentales y sus hijas e hijos, y en lo que podría contribuir a mejorar las relaciones parentofiliales. A las personas participantes se les hicieron preguntas de profundización y se les pidió que dieran ejemplos de su relación. Todos los FGD se grabaron y se transcribieron literalmente.

Análisis de datos

Todos los datos transcritos se analizaron de forma inductiva siguiendo las seis fases del análisis temático de Braun y Clarke (2012). Los FGD con figuras parentales y con jóvenes se analizaron por separado. El análisis comenzó con una familiarización general con los datos mediante varias lecturas de las respuestas para obtener una visión de conjunto del contenido. Esta primera fase incluyó tomar notas y resaltar las frases y los párrafos que captaban el concepto de proceso dialéctico en la relación parentofilial o guardaban relación con él. En la segunda fase se extrajeron sistemáticamente códigos de los datos a una tabla, que sirvió para elaborar un esquema de codificación aplicable a los datos. Los códigos se centraban explícitamente en el objeto central del análisis y se situaban en un nivel descriptivo: las experiencias y percepciones de figuras parentales y jóvenes sobre los procesos dialécticos en la relación parentofilial. En la tercera fase, una vez codificado todo el texto, la autoría revisó y agrupó los códigos según sus similitudes y diferencias. Se identificaron varios temas, que luego se agruparon en distintos subtemas. En la cuarta fase, la autoría comparó y discutió los posibles subtemas identificados a partir de los códigos. Después, estos posibles subtemas se depuraron para que cada tema fuera lo bastante amplio como para recoger un conjunto de experiencias y percepciones de las personas participantes. Todos los subtemas se fusionaron y se organizaron en temas que condensaban y resumían su núcleo. En la última etapa del análisis, la autoría revisó los temas y los subtemas y los comparó con los códigos. Para garantizar la credibilidad y la confirmabilidad de los resultados, todas las personas firmantes discutieron los resultados hasta alcanzar un consenso sobre los temas.

Resultados

El análisis identificó dos temas: 1) encontrar un equilibrio entre relaciones jerárquicas e igualitarias y 2) compartir espacios. Estos dos temas generales se desglosaron a su vez en tres subtemas cada uno.

Encontrar un equilibrio entre relaciones jerárquicas e igualitarias

El tema encontrar un equilibrio entre relaciones jerárquicas e igualitarias incluye tres subtemas: describir las relaciones pasadas y presentes entre figuras parentales y jóvenes, exigir cambios que influyen en la relación y crear una influencia mutua en la agencia.

Relaciones pasadas y presentes

El estudio identificó una discrepancia entre los relatos de figuras parentales y jóvenes sobre los procesos dialécticos en las relaciones parentofiliales. Las madres y los padres hablaban de su relación con sus hijas e hijos a partir del programa Ladnaan, mientras que las personas jóvenes comparaban a las familias somalíes con las suecas.

Las personas jóvenes explicaron que, en general, las familias somalíes ejercían una parentalidad autoritaria y que esto provocaba conflictos y silencios. Como expresó una participante: «Ellos [los padres somalíes] solo saben gritarle al niño; le dicen haz esto y aquello, y entonces el niño hace como que obedece solo para dejar contentos a los padres» (FGD1, joven de sexo femenino (FY) 1). Algunas personas jóvenes, sobre todo quienes llevaban poco tiempo en Suecia, sostenían que la parentalidad autoritaria podía ser útil para algunas personas jóvenes y que las madres y los padres somalíes quieren lo mejor para sus hijas e hijos:

«Pero es por nuestro bien cuando los padres nos gritan, porque si estamos en casa con el móvil todo el rato, los chicos jugando a los videojuegos, nadie hace los deberes; pero si los padres nos gritan y nos quitan el móvil, entonces cogemos los libros» (FGD1, FY 3).

Además, las personas jóvenes subrayaron la importancia de fijar reglas y límites, y explicaron cómo su ausencia podía causar problemas a los chicos:

«Disciplinar al niño significa llevarlo a buenos sitios, como la mezquita, y darle consejos. He visto a otros niños irse con malas compañías, y luego ir a comprar o vender drogas. Los padres deberían preguntarle al niño qué tal le ha ido hoy en el colegio, pero algunos niños salen, vuelven y se van a dormir» (FGD2, joven de sexo masculino (MY) 5).

Sin embargo, otras personas jóvenes, contrarias al estilo parental autoritario, describieron la importancia de equilibrar una parentalidad autoritaria y una parentalidad relacional:

«Así que hay que dejarles crecer como personas para que puedan descubrirse a sí mismas. Son ellas las que están creciendo; entonces tienes una relación de amistad con tu hija y le preguntas, por ejemplo: ¿qué ha pasado hoy? ¿Qué has hecho en el colegio?» (FGD3, FY 1).

Por su parte, las figuras parentales atribuían la mejora de la relación con sus hijas e hijos al programa de parentalidad al que habían asistido. Todas las madres y los padres de este estudio dijeron haber cambiado sus prácticas parentales, pasando de una parentalidad autoritaria a una parentalidad democrática. Además, a raíz de este cambio, muchas figuras parentales dijeron mostrarse receptivas y sensibles a las necesidades emocionales de sus hijas e hijos:

«Ahora hago mucho más: intento entender por qué mi hijo está enfadado, qué le ha hecho enfadar, entender qué le hace feliz, respetar su opinión y hablarle con dulzura. Esto no lo hacíamos antes del curso, y ha mejorado mucho nuestra relación» (FGD2, padre 4).

Exigir cambios que influyen en la relación parentofilial

Jóvenes y figuras parentales somalíes describieron distintos factores que afectaban a su relación y que a veces generaban conflictos. Desde la perspectiva de las personas jóvenes, la relación parentofilial se veía influida por los cambios de contexto, las brechas generacionales, la presión del grupo de iguales y la falta de figuras paternas. En la experiencia de estas personas jóvenes, la inmigración a un país nuevo contribuyó a desequilibrios de poder y a conflictos entre figuras parentales y su descendencia. Algunas relataron que sus iguales somalíes entendían de forma errónea los derechos de la infancia en el nuevo contexto y empezaban a negarse a escuchar a sus madres y padres:

«Cuando llegas a Suecia, oyes cosas como: “puedes decidir lo que quieras. Es un país libre, y nadie [los padres] puede decirte lo que tienes que hacer. Puedes vivir como quieras”. Y eso se les sube a la cabeza, y creen que pueden hacer lo que les dé la gana» (FGD5, FY 1).

Los desequilibrios de poder y los conflictos se debían a que las personas jóvenes se adaptaban al nuevo contexto social más deprisa que sus madres y padres, lo que las convertía en mediadoras lingüísticas y culturales para ellos:

«Cuando los padres y los hijos llegan a este país, no se entienden entre ellos, sobre todo cuando los padres no están integrados en el país. Los hijos aprenden el idioma más rápido» (FGD6, FY 2).

«Y te conviertes en la intérprete de tu madre. Incluso le lees las cartas [de las administraciones]. Haces todas esas cosas. Técnicamente… creces más rápido, leyendo cartas o pagando las facturas, y somos sus intérpretes, y eso crea el desequilibrio en la relación» (FGD3, FY 1).

Las personas jóvenes, sobre todo los chicos, señalaron que la presión del grupo de iguales y la falta o ausencia de figuras paternas provocaban conflictos de poder que perjudicaban a sus relaciones parentofiliales. Tanto chicos como chicas explicaron que las madres solas tenían dificultades, ya que debían ser a la vez madre y padre para sus hijas e hijos:

«La mayoría de los chavales nacidos en el extranjero… sus madres son madres solteras. Cuando los hijos llegan a cierta edad y necesitan a su padre, creo que por eso no le haces caso a ella [la madre], y la mayoría de los chavales nacidos en el extranjero no tienen padre» (FGD5, MY 3).

Al igual que sus hijas e hijos, las madres y los padres explicaron que el cambio de contexto, al pasar de su país de origen al país de acogida, introdujo brechas de aculturación en la relación parentofilial. Sin embargo, adaptarse al nuevo contexto se percibía también como una oportunidad para mejorar su relación. Una madre lo explicó así: «Como dice el refrán somalí, “Sé y compórtate como todo el mundo en ese contexto [Allá donde fueres, haz lo que vieres]”, y tenemos que criar a nuestros hijos como se hace en este contexto» (FGD1, madre 1).

Crear una influencia mutua en la agencia

Este subtema recoge dos agencias activas en la relación: tanto jóvenes como figuras parentales tenían la responsabilidad y la posibilidad de influir en su relación de manera positiva y negativa. Las personas jóvenes eran conscientes de que tenían control sobre la relación con sus madres y padres y de que podían influir en ella de maneras que consideraban beneficiosas para sí. Expresaban su agencia de dos formas distintas: primero, teniendo en cuenta el estado de ánimo de sus madres y padres y calmándose o retirándose cuando estaban alterados; y segundo, confrontándolos o razonando con ellos cuando sentían que no miraban una cuestión desde la perspectiva de sus hijas e hijos. Por ejemplo:

«Les digo [a mis padres] que no puedo ser lo que ellos quieren que sea. No puedo hacerlo y no tengo capacidad para conseguirlo, así que si sigo [su] elección, puedo fracasar. Les digo cómo me siento» (FGD2, MY 1).

Al igual que las personas jóvenes, las figuras parentales también construyeron su agencia en el nuevo contexto, es decir, cambiaron sus métodos parentales para adaptarse a las normas suecas. Las madres y los padres somalíes relataron que dieron un paso atrás y concedieron a sus hijas e hijos más libertad para expresar sus necesidades e ideas. Sin embargo, su motivación procedía de la convicción de que unas interacciones positivas con sus hijas e hijos cambiarían el comportamiento de estos:

«Se me ocurrieron distintas ideas y maneras de comportarme con mis hijos, y cuando los hijos vieron un cambio en [mi] forma de criar, cambiaron» (FGD1, madre 6).

«Los padres tienen que cambiar ellos mismos, si hacen eso y se comportan con amabilidad con sus hijos. Creo que los hijos se acercan a ellos. Ahora hay armonía y la relación ha cambiado; hay satisfacción, felicidad y buena comunicación» (FGD6, padre 1).

Compartir espacios

El tema compartir espacios describe el deseo de figuras parentales y jóvenes de mejorar su relación. Este tema general incluye tres subtemas: satisfacer las necesidades emocionales, comunicarse y estar disponible y confiar y compartir las decisiones.

Satisfacer las necesidades emocionales

Jóvenes y figuras parentales entendían de manera distinta las necesidades emocionales de las primeras. Las personas jóvenes expresaban en general el deseo de que sus madres y padres las animaran a ganar autonomía y a sentirse aceptadas. Los chicos, en particular, insistieron en la necesidad de apoyo emocional por parte de sus madres y padres y describieron cómo ese apoyo los haría mentalmente fuertes. Como expresó un chico:

«En mi opinión, a la juventud somalí le falta apoyo mental y emocional. Esto significa que, si los padres somalíes dan apoyo emocional a su hijo o a su hija, se desarrollará mentalmente» (FGD6, MY 1).

En dos de los FGD, las chicas dijeron recibir apoyo emocional, pero también señalaron un sesgo de género en sus madres y padres. Sentían que recibían apoyo emocional, pero menos libertad para ser independientes. Según las chicas, la libertad concedida a los chicos hacía que estos se metieran en problemas. Las chicas sentían que las familias llevaban a las hijas de vacaciones al extranjero, mientras que los chicos se quedaban con otros parientes en Suecia. Según las chicas de estos dos FGD, a las madres y los padres les daba miedo la vergüenza y lo que la comunidad somalí pudiera decir de sus hijas si estas se comportaban mal o avergonzaban a la familia. No obstante, en esos mismos dos FGD, jóvenes de ambos sexos señalaron que, para las familias somalíes, el miedo a la vergüenza de que un hijo o una hija cometiera delitos o consumiera sustancias era el mismo para las hijas que para los hijos.

A diferencia de las personas jóvenes, las figuras parentales nunca mencionaron diferencias de trato entre hijas e hijos. Sin embargo, en dos de los FGD, los padres contaron cómo habían suavizado el trato con sus hijos varones y empezado a hacerse amigos de ellos. Las madres y los padres somalíes describieron cómo habían comprendido mejor las necesidades emocionales de sus hijas e hijos gracias a una parentalidad más sensible. Explicaron que habían tomado la decisión consciente de intentar mejorar su relación con sus hijas e hijos comprendiendo y atendiendo sus necesidades emocionales.

«La estrategia que utilicé para mejorar nuestra relación fue ser más empática y humilde. Porque tener empatía es la única manera de mejorar la relación con tus hijos; nadie gana nada siendo estricto» (FGD1, madre 6).

Comunicarse y estar disponible

Jóvenes y figuras parentales somalíes coincidían en la importancia de pasar tiempo juntos y de comunicarse con regularidad. Para las personas jóvenes, comunicación e interacción significaban que sus madres y padres les preguntaran por sus sentimientos y por su día, no para interrogarlas, sino para comprenderlas y ayudarlas. Subrayaron la importancia de pasar tiempo en familia. «Los padres tienen que pasar tiempo con sus hijos, hablar con ellos y salir con ellos; así el niño o la niña verá a sus padres como personas que se preocupan por él o por ella» (FGD6, FY 1). Las personas jóvenes hablaron también de lo que esperaban de sí mismas como futuras madres y padres. Una chica dijo: «Hablar siempre con ellos, tener contacto con ellos, hacer cosas juntos» (FGD4, FY 3).

Las figuras parentales explicaron que la comunicación con sus hijas e hijos había mejorado. También veían la comunicación como una manera de evitar conflictos y de aliviar su propio estrés.

«El estrés desaparece si tienes una buena comunicación, si escuchas a tu hijo, si le preguntas qué tal le ha ido el día. Así, todos ganamos bienestar mental, estabilidad en casa, amor y compasión» (FGD3, madre 2).

Confiar y compartir las decisiones

Las personas jóvenes describieron la confianza y las decisiones compartidas desde el punto de vista de su futura parentalidad. También señalaron que la confianza mutua tenía un efecto positivo en su relación con sus madres y padres. Subrayaron que confiar unos en otros les llevaría a contarles las dificultades que atravesaban. En cuanto a la toma de decisiones, las opiniones de las personas jóvenes diferían. Mientras que algunas insistían en la importancia de que las figuras parentales les dieran a elegir, otras sostenían que las madres y los padres siempre piensan en lo mejor para sus hijas e hijos. Estas eran algunas de las maneras en que las personas jóvenes querían ejercer la parentalidad.

Como futuras madres y padres, querrían ser las mejores amistades de sus hijas e hijos y que hubiera confianza mutua. «Una buena relación y confiar unos en otros. Ser su mejor amiga» (FGD4, FY 6). Las madres y los padres somalíes veían el hecho de compartir decisiones y pedir la opinión de sus hijas e hijos como síntomas de una confianza mayor entre ellos. Indicaron que, gracias a una mayor capacidad de reflexión y de toma de conciencia, empezaron a mirar las cosas desde el punto de vista de sus hijas e hijos.

«He hecho muchos cambios en mis prácticas como padre. Por ejemplo, antes no me paraba a pensar que los hijos tenían un papel y [su] punto de vista sobre los asuntos de la familia, pero ahora he empezado a escuchar sus ideas y sugerencias. He empezado a consultar a mis hijos, a tener en cuenta lo que les gusta y lo que no» (FGD2, padre 2).

Otro padre, de acuerdo con este punto de vista, dijo: «Padres e hijos son amigos, y ahora el hogar es estable. Empezamos a hablar y a consultarnos sobre cada asunto» (FGD2, padre 6).

Discusión

El objetivo de este estudio era captar los procesos dialécticos en las relaciones parentofiliales de familias somalíes en Suecia. Nuestro análisis mostró que jóvenes y figuras parentales tenían relatos distintos de estos procesos dialécticos. Ni las personas jóvenes ni las figuras parentales hablaron de su relación actual, salvo en 1 de los FGD de jóvenes, en el que describieron su relación actual con sus madres y padres y cómo los veían como modelos. Las figuras parentales hablaban de las relaciones parentofiliales en relación con el programa de apoyo a la parentalidad al que habían asistido, mientras que las personas jóvenes exponían su visión de la relación parentofilial ideal.

El cambio de contexto exige una nueva manera de ejercer la parentalidad

Como cabía esperar, las personas jóvenes plantearon cuestiones relacionadas con la llegada a un país nuevo, el impacto de ese cambio en las relaciones familiares y su posición social respecto a sus madres y padres, en la medida en que a menudo hacían de intermediarias con la nueva sociedad. La brecha generacional debilitaba la posibilidad de apoyo tanto para las figuras parentales como para su descendencia, por la pérdida de las redes familiares y de las cadenas generacionales. Se ha mostrado que la separación familiar —es decir, la dispersión espacial de la familia nuclear— es un factor de estrés posmigratorio que afecta negativamente a la salud mental de los miembros de la familia. En particular, la presencia o la ausencia de una figura paterna desempeña un papel importante en la salud mental (Löbel, 2020). Varias de las personas jóvenes vivían en el nuevo país con un solo progenitor, por lo general una madre sola, y la falta de una figura paterna influía en sus relaciones y presionaba a la madre o al padre que criaba en solitario. Así, en el nuevo país fueron necesarios ajustes en el rol parental, y surgieron elementos de un rol parental más individualista e interactivo. Las personas jóvenes comparaban a sus madres y padres con las madres y los padres suecos, algo sin duda natural en un contexto nuevo. La adolescencia es una etapa intensa de socialización y de búsqueda de identidad, en la que la juventud se compara constantemente (Pfeifer & Berkman, 2018) y en la que recibir una atención positiva o negativa adquiere especial importancia para la imagen de sí y el bienestar adolescentes (Randell et al., 2016).

Las personas jóvenes describieron cómo sus madres y padres habían cambiado de estilo parental: de ser muy exigentes y mantener posiciones jerárquicas y de control, habían pasado a ser figuras parentales receptivas, comprensivas e implicadas. Las figuras parentales explicaron que esos cambios en su estilo parental se produjeron tras participar en el programa de parentalidad; prestaban más atención a las señales de sus hijas e hijos y estaban más presentes emocionalmente. Además, habían aprendido a escuchar y a resolver problemas en lugar de decidir por sus hijas e hijos. Según la teoría del cambio familiar de Kagitcibasi (2013), el cambio de contexto y de cultura restó importancia al modelo familiar de interdependencia al que estaban acostumbradas las familias inmigrantes somalíes. En el nuevo contexto, las interdependencias materiales se debilitaron y las interdependencias psicológicas o emocionales aumentaron. Las madres y los padres nacidos en Somalia explicaron que, tras completar el programa de parentalidad, su capacidad de respuesta aumentó y abrieron los ojos a las necesidades emocionales de sus hijas e hijos. Varias de las personas jóvenes del estudio expresaron la importancia de una comunicación abierta con sus madres y padres y de sentirse escuchadas.

Cambios de posición y de género

Tras su llegada a Suecia, las madres y los padres nacidos en Somalia vivieron una transformación de las relaciones de poder dentro de sus familias. El supuesto de un poder desigual entre figuras parentales y su descendencia es fundamental para describir las relaciones parentofiliales (Kuczynski et al., 2013). El proceso de aculturación de la infancia es más rápido que el de sus madres y padres, y se ha demostrado que la cultura es una fuente importante del poder infantil (Kuczynski et al., 2013). Las personas jóvenes de este estudio aprendieron muchas de sus actitudes, valores y comportamientos de la cultura y la lengua suecas, lo que les permitió ayudar a sus madres y padres a leer las cartas de las administraciones, servir de intermediarias entre su familia y la sociedad sueca y asumir roles más adultos. Sus competencias lingüísticas y estos roles más adultos contribuyeron a modificar el equilibrio de poder en sus familias, lo que dio a las personas jóvenes, en su nuevo país, un poder que antes no tenían.

Las diferencias en el trato que las figuras parentales daban a sus hijas e hijos se basaban en el género, y las personas jóvenes vivían ciertas desigualdades entre chicos y chicas. Las chicas del estudio relataron que sus madres y padres les imponían límites más estrictos que a los chicos. Al mismo tiempo, las chicas recibían más apoyo emocional que los chicos. Un control mayor unido a un apoyo emocional mayor puede vivirse como contradictorio por parte de las chicas. Mientras que los chicos se describían como más libres pero con menos apoyo emocional, algunos no lograban gestionar su libertad de forma responsable. Unos límites poco claros y la falta de control y de apoyo podían llevar a algunos chicos a meterse en problemas. Varias personas jóvenes subrayaron la importancia no solo de límites de conducta claros, sino también del apoyo emocional.

Así pues, el género parecía un factor subyacente importante en la relación parentofilial, que producía más restricciones para las chicas y menos para los chicos. Había algunas diferencias entre las descripciones del género hechas por las figuras parentales y por las personas jóvenes. Las figuras parentales explicaban que no hacían diferencias entre hijas e hijos, mientras que las personas jóvenes señalaban diferencias de género en el trato recibido. Esta discrepancia puede deberse a normas de género tradicionales —como un mayor control sobre las chicas que sobre los chicos— profundamente arraigadas en el pensamiento, el comportamiento y la cultura, algo sobre lo que las personas adultas rara vez reflexionan. La vergüenza era una emoción importante que moldeaba el comportamiento social y un factor en la fijación de límites para las chicas. Emociones como la vergüenza son un indicador de la calidad de un vínculo social: señalan un vínculo amenazado y la alienación (Scheff, 2003). Un estudio realizado con chicos adolescentes mostró que vivir relaciones seguras dentro de la familia y con amistades cercanas capaces de brindar apoyo emocional es vital para la salud y el bienestar de los chicos (Randell et al., 2016).

Sin embargo, un par de padres describieron cómo habían suavizado su estilo parental y desarrollado una relación de amistad con sus hijos varones. Es un ejemplo de adopción de normas de género más amplias en los comportamientos parentales a raíz de los cambios de contexto.

Agencia e interacción emocional

En consonancia con las teorías de Kagitcibasi (2013) y de Kuczynski et al. (2013), las personas jóvenes de este estudio se aculturaron más deprisa en la nueva sociedad, y las familias se vieron obligadas a encontrar nuevas formas de funcionar entre dos culturas. A las figuras parentales les costaba encontrar un equilibrio entre enfoques jerárquicos e igualitarios. Sentían que ya no podían decidir por sus hijas e hijos, como hacían en su país de origen, donde su poder era algo dado y no se cuestionaba. Necesitaban nuevas habilidades para afrontar su vida familiar y a sus hijas e hijos en un nuevo contexto cultural, como negociar con ellos y tomar decisiones conjuntamente. Así se desarrollaron nuevas prácticas dialécticas y se establecieron nuevas relaciones recíprocas. Este nuevo estilo parental se corresponde con el modelo de interdependencia emocional/psicológica, que sintetiza los valores individualistas occidentales tradicionales, que refuerzan la autonomía, y el modelo familiar de interdependencia predominante en las sociedades rurales. Este nuevo modelo refuerza tanto la interdependencia intergeneracional como los valores colectivistas (Kagitcibasi, 2013).

Las figuras parentales explicaron que acabaron comprendiendo las necesidades emocionales de sus hijas e hijos gracias a una mayor toma de conciencia y a una mejor comunicación con ellos. Las respuestas ponían de relieve procesos dinámicos en las relaciones parentofiliales, procesos a los que contribuían tanto la descendencia como las figuras parentales. Compartían un espacio común en el que los puntos de vista de jóvenes y figuras parentales importaban y se comunicaban. Se subrayaban la confianza mutua y la capacidad de decidir conjuntamente. La confianza era una condición previa para fiarse unos de otros y mantener conversaciones abiertas. Las figuras parentales expresaron su conciencia de la interconexión entre su propio comportamiento y el comportamiento y las emociones que manifestaban sus hijas e hijos. Explicaron que intentaban mejorar su relación con sus hijas e hijos comprendiendo y atendiendo sus necesidades emocionales. Su capacidad para comunicarse bien, hacer preguntas y negociar con sus hijas e hijos les ayudaba a gestionar los conflictos y a no enfadarse. Del mismo modo, las personas jóvenes subrayaron la importancia de que sus madres y padres les preguntaran por su vida cotidiana y sus sentimientos. Afirmaron que, como futuras madres y padres, darían prioridad al apoyo emocional, a estar presentes para sus hijas e hijos y a hacerles muchas preguntas.

Este estudio muestra que tanto jóvenes como figuras parentales son agentes activos que contribuyen a la vida familiar tras la inmigración a un país nuevo. Ser madre o padre en un país nuevo plantea muchos desafíos, pero comprender las necesidades emocionales de hijas e hijos y fomentar las habilidades de comunicación con ellos sienta las bases para una mejor interacción y una mayor competencia sociocultural.

Conclusión e implicaciones para la práctica

Los resultados de este estudio revelaron que figuras parentales y jóvenes somalíes se enfrentaron a desafíos y cambios que repercutieron en su relación, como un poder desigual entre ambas partes. Sin embargo, un hallazgo alentador es que tanto las figuras parentales como las personas jóvenes construyeron su relación y le dieron sentido, de modo que unas y otras se percibían como agentes activos. Las figuras parentales encontraron la manera de equilibrar enfoques jerárquicos e igualitarios, desarrollando y estableciendo así nuevos procesos dialécticos y relaciones recíprocas. Pese a los cambios positivos en su relación, las personas jóvenes vivían diferencias de trato basadas en el género y buscaban un trato más igualitario entre hijas e hijos. Expresaron el deseo de que tanto los chicos como las chicas pudieran ser independientes y, al mismo tiempo, recibir apoyo emocional. No obstante, los cambios relatados por figuras parentales y jóvenes en este estudio muestran una capacidad de adaptarse y de construir su relación, pero también sugieren que deberían hacerse más esfuerzos para ofrecer a las familias inmigrantes programas de apoyo a la parentalidad adaptados culturalmente. Este apoyo contribuiría a reforzar las relaciones parentofiliales y a mejorar la salud mental y los procesos de aculturación de madres, padres, hijas e hijos.

Complexe Systémique: puntos clave

Este estudio tiene el mérito de entrevistar a jóvenes y figuras parentales de las mismas familias, y de leer sus desacuerdos como un proceso dialéctico más que como un simple choque de culturas. Para la clínica se desprenden tres líneas: detectar la parentificación lingüística (la hija o el hijo interpreta, lee las cartas, paga las facturas) y lo que produce en la jerarquía; escuchar a jóvenes que piden menos una libertad abstracta que apoyo emocional y límites claros; trabajar con la familia las diferencias de trato entre chicas y chicos, que las figuras parentales no ven y que la juventud nombra. Conviene, sin embargo, ser prudentes: tres años antes, las madres y los padres habían seguido un programa evaluado y en parte diseñado por el mismo equipo, y le atribuyen su cambio; los grupos focales favorecen el discurso esperado, y las personas jóvenes hablan sobre todo de la relación ideal más que de la vivida. La ausencia de los padres, leída aquí sobre todo como una carencia, requeriría una lectura más amplia de las familias dispersadas por el exilio. Puede leerse junto con el artículo sobre el trauma intergeneracional en personas refugiadas de África Oriental de la generación 1.5 y el artículo sobre migración, pérdida ambigua y rituales.

Notas del original

Financiación. Financiación de acceso abierto proporcionada por Dalarna University.

Conflictos de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.

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Traducción no oficial al español de Dialectical Processes in Parent-child Relationships among Somali Families in Sweden, de Fatumo Osman, Eva Randell, Abdikerim Mohamed y Emma Sorbring, Journal of Child and Family Studies, vol. 30, n.o 7 (2021), doi: 10.1007/s10826-021-01956-w, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Traducción no oficial del artículo original «Dialectical Processes in Parent-child Relationships among Somali Families in Sweden», publicado en Journal of Child and Family Studies (2021) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida y maquetada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Osman, F., Randell, E., Mohamed, A., y Sorbring, E. (2021). Dialectical Processes in Parent-child Relationships among Somali Families in Sweden. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/dialectical-processes-in-parent-child-relationships-among-somali-families-in-sweden (Obra original publicada en 2021 en Journal of Child and Family Studies, 30(7), 1752-1762 (2021); republicada en 2021 por Journal of Child and Family Studies, https://link.springer.com/article/10.1007/s10826-021-01956-w)

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