Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Behavioral Sciences · Familia
¿Y si fuera la generación más joven la que dirigiera la entrevista? En Texas, abuelas y abuelos de origen chino, vietnamita o indio contaron la historia de su vida, a lo largo de seis semanas, a una nieta o un nieto formado para la ocasión. Doce díadas describen después lo que ocurrió: historias familiares nunca contadas, lecciones de vida transmitidas, diferencias generacionales por fin nombradas y un vínculo que se estrecha.
Traducción no oficial al español de Grandparent–Grandchild Reminiscence Program for Asian American Families: Intergenerational and Cultural Reflection from Dyad Participants, de Ling Xu, Soeun Jang, Qinzheng Xu, Jaclyn E. Kirsch y Darren Yang, publicado en Behavioral Sciences (MDPI) (2026), doi: 10.3390/bs16071248, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas; las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Las reflexiones de abuelas, abuelos, nietas y nietos sugieren que la reminiscencia intergeneracional favorece eficazmente unas relaciones más estrechas entre generaciones al revisitar la historia familiar y las raíces culturales.
Ling Xu, Soeun Jang, Qinzheng Xu, Jaclyn E. Kirsch y Darren Yang
Resumen
Antecedentes: La solidaridad intergeneracional entre abuelas, abuelos y su descendencia es una tradición de larga data que refuerza los vínculos familiares y sostiene el bienestar psicológico de las personas mayores, en particular en las familias asiáticas. Partiendo de las teorías del desarrollo a lo largo del ciclo vital, de la conexión social y de la identidad narrativa, se desarrolló un programa de reminiscencia intergeneracional para promover el bienestar emocional y profundizar los vínculos entre generaciones en familias asiático-estadounidenses.
Métodos: Este estudio examinó cualitativamente las reflexiones de 12 díadas formadas por una persona mayor y su nieta o nieto que completaron el programa. Las personas mayores participaron en seis sesiones semanales de una hora de revisión de vida y reminiscencia guiadas, realizadas en persona o en línea y facilitadas por la generación más joven. Tras la intervención, se realizaron entrevistas individuales con las díadas. Los datos de las entrevistas se analizaron mediante el enfoque de análisis temático en seis pasos de Braun y Clarke.
Resultados: Surgieron tres temas que describen las experiencias de las personas participantes con la narración y el aprendizaje intergeneracionales. El primero, la implicación con la historia y los relatos familiares, recogía el gusto de las personas participantes por compartir y descubrir relatos familiares, sacar a la luz historias hasta entonces desconocidas y despertar la curiosidad por sus antepasados. El segundo tema, la transmisión de sabiduría y lecciones de vida, reflejaba el intercambio intergeneracional de orientación profesional, consejos prácticos para la vida, perspectivas sobre la resiliencia y una mayor valoración de las circunstancias personales. El tercer tema, la comprensión intergeneracional y cultural, ponía de relieve una mayor conciencia de las diferencias generacionales, el respeto por los puntos de vista culturales y personales y el fortalecimiento de los vínculos emocionales.
Conclusiones: Los hallazgos concuerdan con la teoría de la transmisión cultural, la teoría de la solidaridad intergeneracional y las teorías psicológicas de la reminiscencia y de la formación de la identidad. Las reflexiones de ambas generaciones sugieren que la reminiscencia intergeneracional favorece eficazmente unas relaciones más estrechas entre generaciones al revisitar la historia familiar y las raíces culturales. Se discuten las lecciones aprendidas y las recomendaciones para futuras intervenciones culturalmente sensibles con familias asiático-estadounidenses.
Palabras clave: terapia de reminiscencia; abuelas y abuelos con nietas y nietos; bienestar psicológico; relaciones intergeneracionales; identidad narrativa; familias asiático-estadounidenses; reflexión cultural
Las personas asiático-estadounidenses constituyen uno de los grupos étnicos de más rápido crecimiento en Estados Unidos, y se prevé que la proporción de personas mayores pase del 4.6% en 2019 al 8% en 2060 (Administration for Community Living, 2020). Pese a este crecimiento demográfico, las personas mayores asiático-estadounidenses afrontan dificultades emocionales y psicológicas específicas que a menudo pasan desapercibidas. Los valores culturales asiáticos que priorizan la cohesión familiar, la autosuficiencia y la resistencia pueden contribuir a la ansiedad, a una menor autoestima y al malestar emocional (Guo et al., 2015, 2016; Sastry & Ross, 1998). Los problemas de salud mental pueden percibirse como signos de debilidad personal, lo que puede reforzar el estigma internalizado y disuadir de buscar ayuda (Yang & Woo, 2025).
Las personas mayores asiático-estadounidenses también recurren menos a los servicios formales de salud mental que sus homólogas blancas. Barreras como un dominio limitado del inglés, el estigma cultural en torno al tratamiento de salud mental y la preferencia por prácticas de curación tradicionales contribuyen a que persistan necesidades de salud mental no cubiertas (Kramer et al., 2002). Sin embargo, estas dificultades rara vez se examinan desde una perspectiva intergeneracional, pese a la centralidad de las relaciones familiares en las culturas asiáticas. Mejorar el bienestar emocional y la cercanía intergeneracional resulta especialmente pertinente para la salud mental de las personas mayores asiático-estadounidenses, ya que el aislamiento emocional, el debilitamiento de los lazos familiares y las escasas oportunidades de expresión significativa están estrechamente relacionados con el malestar psicológico y con la infrautilización de los servicios de salud mental en esta población (Abe-Kim et al., 2007; Dong et al., 2012; G. Kim et al., 2011; Li & Dong, 2018).
Aunque la cohesión familiar y la interdependencia son valores centrales en muchas culturas asiáticas, estos ideales no siempre se traducen en cercanía emocional o en una comunicación eficaz dentro de las familias inmigrantes asiático-estadounidenses. En contextos migratorios, esta aparente contradicción refleja una distancia entre las fuertes expectativas culturales de cercanía familiar y la realidad vivida de una comunicación intergeneracional moldeada por la migración, la aculturación y las diferencias lingüísticas (L. Choi, 2022; Ho & Birman, 2010; S. Y. Kim et al., 2013; Tsai-Chae & Nagata, 2008). En las familias asiático-estadounidenses, la relación entre la generación abuela y la generación nieta está moldeada por factores culturales, generacionales y ligados a la aculturación que pueden ofrecer a la vez oportunidades y tensiones (Bhandari, 2019; Xu et al., 2018). Las brechas de aculturación, derivadas de diferencias en los valores culturales, las expectativas sociales o las normas de conducta, subyacen con frecuencia a los malentendidos. Las personas mayores que conservan las tradiciones culturales de su país de origen pueden privilegiar el colectivismo, la piedad filial y el respeto de las costumbres establecidas, mientras que la generación más joven nacida en Estados Unidos puede inclinarse por perspectivas más individualistas (Y. Choi et al., 2013; Foner & Dreby, 2011; Hwang, 2006; Xu et al., 2018. Estos contrastes pueden contribuir a creencias contrapuestas sobre los roles, las obligaciones y los comportamientos apropiados dentro de la familia (L. Choi, 2022; Sung, 2001; Zhang & Slaughter-Defoe, 2009).
La distancia emocional percibida puede complicar aún más los vínculos intergeneracionales. Mientras que la generación mayor puede expresar su afecto mediante gestos culturalmente significativos, la generación joven puede interpretarlos como una falta de apertura emocional (L. Choi, 2022; Guo et al., 2015; Louie, 2006). Las barreras lingüísticas siguen siendo también un obstáculo destacado: muchas personas mayores tienen un dominio limitado del inglés, mientras que sus nietas y nietos pueden dominar menos la lengua de herencia de la familia. Estas brechas lingüísticas restringen una comunicación matizada, dificultan la transmisión del conocimiento cultural y pueden ampliar la distancia intergeneracional (Louie, 2006; Tse, 2001). Conviene señalar además que estas dinámicas intergeneracionales no son uniformes en todas las familias asiático-estadounidenses y pueden variar según el origen nacional, la historia migratoria y el contexto cultural; los patrones observados en las familias chino-estadounidenses difieren en aspectos importantes de los de las familias indias, vietnamitas u otros grupos asiático-estadounidenses. En conjunto, estas dinámicas ponen de manifiesto la necesidad de programas culturalmente sensibles que promuevan la comunicación, la comprensión y la cercanía emocional entre generaciones.
La reminiscencia consiste en reflexiones estructuradas sobre acontecimientos pasados, experiencias e historias de vida personales, a menudo apoyadas en estímulos como fotografías o música (Pinquart & Forstmeier, 2012). Como intervención, se ha demostrado que la reminiscencia reduce los síntomas depresivos (Chen et al., 2012; Karimi et al., 2010; Song et al., 2014) y mejora el bienestar emocional y social de las personas mayores (Meléndez et al., 2015; Pinquart & Forstmeier, 2012; Pishvaei et al., 2015; Woods et al., 2018). Cuando se combina con la implicación intergeneracional, la reminiscencia puede aportar beneficios adicionales al reforzar las relaciones y ofrecer oportunidades estructuradas de transmisión cultural y de la historia de vida (Chung, 2009; Manohar et al., 2023). Los datos disponibles sugieren que la reminiscencia intergeneracional reduce el aislamiento social de ambas generaciones, mejora las actitudes entre generaciones y desarrolla la empatía y la comprensión mutua (Gardiner et al., 2018; Webster & McCall, 1999).
Sin embargo, la mayoría de los programas de reminiscencia intergeneracional existentes emparejan a personas mayores con estudiantes que participan como voluntariado, y no con miembros de su familia (Gerritzen et al., 2020). Pocas intervenciones implican directamente a abuelas, abuelos y su descendencia, pese al contexto relacional natural y a la sostenibilidad que ofrecen los modelos de base familiar. Contar con la generación nieta como interlocutora elimina la dependencia de profesionales con formación específica, reduce los costes del programa y ofrece oportunidades significativas para estrechar los lazos familiares, algo especialmente beneficioso en entornos comunitarios o con recursos limitados.
Para colmar estas lagunas, se desarrolló un programa de revisión de vida de seis sesiones basado en la terapia de reminiscencia para personas mayores asiático-estadounidenses, guiado por las teorías del desarrollo a lo largo del ciclo vital, de la conexión social y de la identidad narrativa. Las personas mayores participaron en conversaciones semanales de reminiscencia dirigidas por una de sus nietas o uno de sus nietos, con el objetivo de mejorar el bienestar emocional y la cercanía intergeneracional. El proyecto en su conjunto adoptó un diseño de métodos mixtos. Se recogieron datos cuantitativos (cuestionarios antes y después de la intervención) y cualitativos (reflexiones semanales y entrevistas posteriores a la intervención) para evaluar los cambios en el bienestar y en las dinámicas relacionales. Los detalles del diseño de la intervención se describen en el protocolo publicado (Xu et al., 2023).
El objetivo del presente artículo es explorar cómo viven las personas mayores asiático-estadounidenses y sus nietas y nietos un programa intergeneracional basado en la reminiscencia, con especial atención a las dinámicas relacionales y a la continuidad cultural, tal como se reflejan en las experiencias de las díadas participantes. Para ello, el presente análisis se centra exclusivamente en los resultados cualitativos de las entrevistas posteriores a la intervención, concebidas para recoger las reflexiones globales de las personas participantes sobre el cambio relacional, el bienestar emocional y la construcción de sentido cultural tras completar el programa. Las reflexiones semanales sirvieron principalmente como datos de proceso para apoyar la fidelidad de la intervención y la implicación de las personas participantes, por lo que no son el foco del presente análisis.
Para garantizar la coherencia y la fidelidad en la aplicación del programa, la generación nieta recibió una sesión de formación estructurada y un manual de intervención antes de comenzar las conversaciones de revisión de vida. La formación se impartió en línea en pequeños grupos de una o dos personas y duró aproximadamente una hora. El manual de intervención se adaptó de los marcos de reminiscencia desarrollados por Watt (Watt, 1996) y por Watt y Cappeliez (Watt & Cappeliez, 2000), que integran elementos de la reminiscencia integradora (centrada en la construcción de sentido, la identidad y la continuidad vital) y de la reminiscencia instrumental (que se apoya en experiencias pasadas para afrontar dificultades actuales). Este enfoque combinado pretendía promover la aceptación de sí, la resolución de conflictos, la reconciliación, un sentido de significado y de valía personal, y la capacidad de recordar y aplicar estrategias de afrontamiento pasadas.
La formación presentó a la generación nieta los seis temas de revisión de vida y ofreció pautas para facilitar conversaciones significativas, respetuosas y culturalmente sensibles con sus abuelas o abuelos. La intervención constaba de seis sesiones semanales, de aproximadamente una hora cada una, con un tema estructurado por semana: (1) Los grandes puntos de inflexión de la vida; (2) La historia familiar; (3) Los logros vitales y profesionales; (4) La historia de los gustos y aversiones; (5) Las experiencias de estrés y las estrategias de afrontamiento; (6) Reflexiones sobre el sentido y el propósito de la vida.
Estos temas se diseñaron para promover la autorreflexión, suscitar el relato y facilitar el vínculo intergeneracional. Los objetivos últimos eran mejorar el bienestar emocional de las personas mayores y reforzar la cercanía relacional entre ambas generaciones. Para mantener la implicación y la adherencia, el equipo de investigación realizó breves llamadas semanales de seguimiento con cada díada. Estas llamadas, de unos cinco minutos, permitían responder a preguntas, ofrecer apoyo técnico y asegurar el buen desarrollo de las sesiones. Se administraron cuestionarios antes y después de la intervención a todas las personas participantes, y se realizaron entrevistas con una muestra de conveniencia de díadas tras la finalización del programa.
Las personas participantes se reclutaron de forma continua en el área metropolitana de Dallas–Fort Worth (DFW). Los criterios de elegibilidad exigían que las personas mayores se identificaran como asiático-estadounidenses y fueran de ascendencia china, coreana, vietnamita o india. Las personas mayores participantes tenían 65 años o más y, o bien referían dificultades cognitivas, o bien las personas cuidadoras las habían identificado como afectadas por tales dificultades. Cada persona mayor debía tener al menos una nieta o un nieto de 18 años o más con disposición y capacidad para participar. La gravedad del deterioro cognitivo no se evaluó formalmente. No obstante, todas las personas mayores participantes eran capaces de dar su consentimiento informado y de comunicarse eficazmente durante las entrevistas, lo que indica que su funcionamiento cognitivo era en general normal, con a lo sumo un deterioro cognitivo leve o quejas cognitivas subjetivas. Para facilitar una comunicación significativa durante las sesiones de reminiscencia, ambos miembros de cada díada debían dominar al menos una lengua común (el inglés o una lengua de herencia). Este requisito garantizaba la fluidez conversacional, la pertinencia cultural y la capacidad de implicarse auténticamente en el relato.
Para las entrevistas posteriores a la intervención se utilizó un muestreo de conveniencia. La muestra final estaba formada por 12 díadas que completaron la intervención, dieron su consentimiento y estaban disponibles para las entrevistas, es decir, aproximadamente la mitad de las 26 díadas inscritas en el estudio. La muestra de entrevistas incluía una familia vietnamita, una familia vietnamita y china y una familia india, mientras que las nueve díadas restantes eran familias chino-estadounidenses (véanse la tabla 1 y la tabla 2).
Tabla 1 — Información demográfica de las personas mayores (generación abuela).
Nota: en «Sexo»: M = masculino, F = femenino; lo mismo vale para la tabla 2; en «Estado civil»: M = persona casada; W = persona viuda.
Tabla 2 — Información demográfica de la generación nieta.
El estudio fue aprobado por el comité de ética (Institutional Review Board) de la institución de la autoría (IRB# 20200210). La intervención tuvo lugar entre enero de 2021 y diciembre de 2022, y las entrevistas posteriores se realizaron en el mes siguiente a la intervención. Dado que este artículo presenta resultados cualitativos de las entrevistas posteriores a la intervención, a continuación solo se describen los procedimientos de recogida de los datos cualitativos de las entrevistas.
Al término del programa de seis sesiones, se realizaron entrevistas semiestructuradas a través de Microsoft Teams con las díadas (por separado con la persona mayor y con su nieta o nieto) que completaron la intervención de 6 semanas. Las entrevistas posteriores a la intervención las realizaron tres personas asistentes de investigación bilingües, formadas y contratadas para el proyecto, cada una de las cuales entrevistó a participantes de un grupo étnico concreto (chino, vietnamita o indio). Las entrevistas con cada generación se realizaron por separado y en la lengua preferida de las personas participantes (el inglés o una lengua de herencia). Exploraban los cambios percibidos en el bienestar emocional, la evolución de las relaciones intergeneracionales y las reflexiones sobre la identidad cultural y la herencia familiar. Las entrevistas duraban entre 45 y 60 min y ofrecieron una visión rica y detallada de las experiencias diádicas. Este formato estructurado pero flexible garantizaba la coherencia entre entrevistas y permitía a las personas participantes compartir en profundidad sus experiencias personales.
Las transcripciones de las entrevistas se analizaron mediante el análisis temático en seis pasos de Braun y Clarke (Braun & Clarke, 2006), que ofrece un marco sistemático y riguroso para identificar patrones en los datos cualitativos. El análisis de contenido de las transcripciones se realizó con Atlas.ti versión 23 (ATLAS.ti Scientific Software Development GmbH, 2023, Berlín, Alemania).
En este proceso analítico no se elaboró ningún libro de códigos a priori basado en un marco teórico antes de revisar las transcripciones de las entrevistas. La reflexividad se mantuvo mediante discusiones continuas en el equipo, que consideraban cómo la formación disciplinar de las personas investigadoras y su experiencia previa con familias asiático-estadounidenses podían influir en las decisiones analíticas. Las estrategias para reforzar la fiabilidad incluyeron la triangulación entre personas investigadoras, la revisión iterativa de códigos y temas y el registro de auditoría de las decisiones analíticas. Se alcanzó la saturación de datos cuando dejaron de surgir temas nuevos y los patrones temáticos eran coherentes entre díadas.
El análisis puso de manifiesto tres temas generales que recogían las experiencias de las personas participantes en torno al relato y el aprendizaje intergeneracionales. El primer tema, la implicación con la historia y los relatos familiares, reflejaba el gusto de las personas participantes por escuchar relatos sobre la infancia de sus mayores, las relaciones familiares y las experiencias culturales, así como su curiosidad por aspectos hasta entonces desconocidos de su historia familiar. El segundo tema, la transmisión de sabiduría y lecciones de vida, ponía de relieve las orientaciones compartidas por la generación mayor, entre ellas consejos profesionales, estrategias de resiliencia, actitudes positivas ante la vida y una valoración más profunda de las circunstancias personales. El tercer tema, la comprensión intergeneracional y cultural, subrayaba el reconocimiento por parte de las personas participantes de las diferencias generacionales, el respeto por las perspectivas culturales y personales y el fortalecimiento de los lazos familiares como fuente significativa de apoyo. En conjunto, estos temas ilustran cómo el relato favorece el crecimiento personal, profundiza la conexión intergeneracional y aumenta la conciencia y la valoración culturales dentro de las familias.
Aunque los tres temas estaban presentes en ambas generaciones, las perspectivas de la generación nieta aparecen con más frecuencia en las citas presentadas. Esto refleja que la generación joven se mostró en general más dispuesta y entusiasta a la hora de compartir sus experiencias durante las entrevistas posteriores a la intervención, mientras que las personas mayores tuvieron oportunidades adicionales de expresar su opinión a través de los cuestionarios previos y posteriores a la intervención. En consecuencia, los relatos de la generación nieta en las entrevistas hacían más hincapié en reflexiones sobre el aprendizaje, el cambio relacional y el impacto personal. Además, los resultados reflejan sobre todo las experiencias de díadas chino-estadounidenses, con una representación más limitada de familias vietnamitas e indias, y deben interpretarse a la luz de esta composición de la muestra. Los resultados cualitativos reflejan principalmente los beneficios percibidos y las reflexiones de las personas participantes tras la intervención; fueron menos los relatos que describían dificultades, tensiones o experiencias negativas durante las conversaciones.
Las personas participantes de la generación nieta valoraban escuchar de boca de sus mayores relatos sobre la vida familiar, las experiencias de infancia y las relaciones entre hermanas y hermanos.
La de la «vida familiar», la de la semana 2. La niña, su infancia. Eso es lo que más disfruté. Desde pequeña, la verdad es que me encantaba escucharla contarme historias, y algunas cosas las repetía, algunas historias eran nuevas. … Soy hija única, así que creo que es simplemente la idea de tener hermanos y, no sé, ver cómo se las arregla con ellos. … Me parece interesante, y disfruto escuchando estas cosas. Y disfruto un poco viendo la vida en la que creció y comparándola con la que tengo ahora y lo distinta que es mi vida en cuanto a entorno, en cuanto a cultura. Y ver también, supongo, el impacto en cómo maneja las situaciones a su alrededor, eh, algunos de los impactos culturales. (Familia n.º 1, nieta, 18 años)
La generación nieta descubrió aspectos hasta entonces desconocidos de la educación, las dificultades y los puntos de vista de sus mayores.
Creo que me dio más perspectiva sobre cómo se crio mi madre y sobre las distintas relaciones familiares que tenía mi abuela en aquella época. Sentí las mismas emociones que ella sintió entonces, frustración y rabia hacia quienes se habían aprovechado de ella. Aunque creía que sabía mucho de la infancia de mi madre, mi abuela me contó su punto de vista y lo que podría haber hecho de otra manera. (Familia n.º 3, nieta, 20 años)
Además, las personas mayores señalaron que habían tenido la oportunidad de dar más detalles sobre su vida a sus nietas y nietos.
Los chicos pueden hacer muchas preguntas, y yo respondí a muchas. Ella (la nieta) me dijo que había muchas cosas de las que antes no hablaba en casa. Antes nos comunicábamos sobre todo por escrito, pero esta vez compartí un poco más, y fui un poco más a fondo. (Familia n.º 3, abuela, 77 años)
La generación nieta expresó el deseo de saber más sobre las influencias culturales, las relaciones familiares y las lecciones de vida.
Quiero saber más sobre lo que piensa de la cultura, hasta qué punto ve que la cultura influye en lo que hace, cuando todavía estaba en China, cuando llegó, cuando emigró aquí y más adelante en la vida, cuando se relaciona, conmigo o con otras personas. Creo que sería una conversación muy interesante para tener con ella. (Familia n.º 6, nieto, 21 años)
Me encantaría saber más sobre los hermanos de mi abuela en China; cómo conoció a mi abuelo y acabó casándose, como lecciones sobre una relación de pareja que funciona, algo así. (Familia n.º 9, nieta, 19 años)
La generación mayor compartió su visión sobre la ética del trabajo, el establecimiento de prioridades, la honestidad y el liderazgo.
En mi carrera aprendí a dirigir a la gente y a sacar las cosas adelante. Le conté mucho de esto a ella (mi nieta). Así me di cuenta de que ser honesta es la cualidad más importante, y de que las palabras y los actos de una persona deben estar en armonía. Así estamos tranquilos nosotros, y los demás también. Si hoy dices una cosa y mañana haces otra, o si un día pasas del estilo chino y al siguiente al estilo americano, se crea confusión y todo acaba hecho un lío. Así que creo que lo más importante es ser coherente por dentro y por fuera, y tratar a los demás con honestidad. De verdad quiero que aprenda esto de mi experiencia. (Familia n.º 3, abuela, 77 años)
Le dije a [mi nieto] que, para las cosas que quiero hacer, me parece necesario establecer prioridades. Primero completar las tareas más importantes, luego pasar a la siguiente, abordando cada tarea una por una. Y no debería dejarme influir por las distracciones externas. (Familia n.º 5, abuelo, 83 años)
Se destacaron lecciones sobre la actitud positiva, la confianza en sí y la resiliencia.
Bueno, ella como que me enseñó eso de, ¿por qué no ser más positiva con las cosas? Porque si no eres positiva, pues no te lo vas a pasar bien de verdad. Si te tomas algo de forma positiva, a lo mejor descubres que en realidad es divertido. (Familia n.º 10, nieta, 18 años)
Su lección principal fue tener confianza en ti, ser capaz de creer en ti y en que vas a salir adelante y, si necesitas ayuda, pedir ayuda, porque hay gente dispuesta a estar ahí para ayudarte si lo necesitas, pero sobre todo creer en ti y creer en eso. (Familia n.º 4, nieta, 20 años)
Las personas participantes destacaron lo que habían aprendido de la capacidad de sus mayores para superar dificultades y hacer frente a la adversidad.
Porque algunas de sus situaciones fueron, supongo, traumáticas. Pero ella era como, bah, ya lo he superado. Ningún problema. Así que creo que quiere que sepa que puedo superarlo todo. Me he dado cuenta de que muchas veces en la escuela no te enseñan a afrontar situaciones de la vida real. Y mi abuela me ha enseñado que, sea cual sea la situación de la vida real, tienes que prepararte y adaptarte. (Familia n.º 11, nieta, 21 años)
Creo que me sentí, decidido en cierto modo, porque ella es como, como un modelo, diría yo, porque su vida fue mucho más dura que la mía. Y tuvo que salir adelante en un montón de situaciones, cosa que yo tengo el lujo de no tener que hacer. Pero me sentí decidido a esforzarme y a esforzarme sin más y a hacerlo mejor en mi vida. (Familia n.º 12, nieto, 18 años)
Las personas participantes aprendieron de sus mayores a valorar sus circunstancias actuales y el apoyo familiar.
En aquella época mi abuela era, [comparada con] todo el mundo era pobre. Nadie tenía una habitación. Tenían una sola habitación con una sola cama de madera, y todos dormían en esa cama. Así que te abre los ojos ver cuánto mejor es mi vida comparada con la suya. Y todo lo que no tengo que ganarme frente a todo lo que sí tengo que ganarme. (Familia n.º 11, nieta, 21 años)
Se señalaron diferencias generacionales en las prioridades, en la manera de afrontar la vida y en el aprendizaje.
Cuando les sugiero que se esfuercen más en estudiar chino, parece que piensan que no es tan importante o que ahora mismo no es una prioridad. Yo sigo pensando que es bastante necesario, así que les pongo algunos ejemplos para apoyar lo que digo. Pero no parece que se lo tomen muy en serio. (Familia n.º 5, abuelo, 83 años)
Mi abuelo se centraba en dedicar como el 100% de la vida a trabajar duro y luchar por el éxito. Pero en mi generación es como, sí, a lo mejor dedico el 70% de mi tiempo a trabajar duro y luchar por el éxito. El otro 30% más bien a disfrutar de la vida. (Familia n.º 5, nieto, 26 años)
Yo habría sido más decidida en muchas situaciones, pero ella pensaba más bien en el panorama general y así es un poco como vive su vida, y muchas veces deja de lado sus propios sentimientos o su propia identidad, supongo. Y creo que ahí es donde mis ideas difieren, o sea, no creo que pueda contentar a todo el mundo y hacerme daño a la larga. (Familia n.º 6, nieta, 21 años)
Las personas participantes reflexionaron sobre cómo manejar las diferencias culturales y respetar los puntos de vista de la otra generación.
Cuando cambia de trabajo o toma otras decisiones, espero que lo haga con prudencia, pero él piensa que no es para tanto y no se preocupa, tiene su propia manera de verlo. A veces tenemos algunas diferencias de opinión sobre esto. Pero, en general, respeto sus decisiones, ya sea mi hija, mi yerno o mi nieto. Eso sí, comparto mis propias opiniones o mis experiencias pasadas, aunque no necesariamente les sirvan a ellos. (Familia n.º 10, abuelo, 83 años)
Las personas participantes reconocieron a la familia como fuente de apoyo, de orientación y de identidad compartida.
Aprendí que, como que, siempre que te enfrentas a problemas o dificultades en tu vida, siempre tienes, como, a tu familia para apoyarte. Antes seguramente pensaba que, si de verdad necesitabas ayuda, a lo mejor podías ir a terapia o algo así. Pero no sé por qué nunca había pensado en la familia como, como un sistema de apoyo si tenías problemas. (Familia n.º 12, nieto, 18 años)
El presente estudio exploró las experiencias de díadas intergeneracionales, formadas por una persona mayor y su nieta o nieto, que participaron en conversaciones de reminiscencia, y puso de relieve cómo los relatos familiares favorecen el crecimiento personal, la comprensión cultural y el vínculo intergeneracional. Del análisis cualitativo surgieron tres grandes temas: la implicación con la historia familiar, la transmisión de sabiduría y lecciones de vida, y la comprensión intergeneracional y cultural. Estos hallazgos subrayan el papel polifacético de abuelas y abuelos, que no solo moldean el desarrollo individual de su descendencia, sino también la continuidad de la cultura y los valores familiares. Dado que la mayoría de las personas participantes pertenecían a familias chino-estadounidenses, los hallazgos deben interpretarse como un reflejo más directo de las experiencias de este grupo, aunque aportan ideas que pueden ser pertinentes, pero no aplicables de manera uniforme, a otras familias asiático-estadounidenses.
Estos hallazgos concuerdan con la teoría de la transmisión cultural, que se centra en cómo los valores, las creencias y los comportamientos culturales pasan de una generación a la siguiente. Según esta teoría, en las familias inmigrantes, la generación abuela desempeña un papel importante en la transmisión del patrimonio cultural, pero esta transmisión se ve a menudo cuestionada por el contexto social más amplio en el que se socializa la generación nieta (Cavalli-Sforza & Feldman, 1981). La teoría destaca que factores como las barreras lingüísticas, la influencia de la cultura de acogida y las actitudes generacionales hacia la identidad cultural pueden afectar a la parte de la cultura de herencia que se conserva o se modifica. Por otra parte, estos hallazgos confirman también la teoría de la solidaridad intergeneracional, que examina los vínculos entre los miembros de la familia a lo largo de las generaciones y destaca dimensiones como la solidaridad afectiva (cercanía emocional), la solidaridad consensual (valores compartidos) y la solidaridad funcional (intercambio de apoyo). En las familias inmigrantes asiáticas, los valores culturales en torno a las obligaciones familiares y las expectativas de respeto y apoyo a las personas mayores pueden moldear la solidaridad intergeneracional. Sin embargo, el grado de valores compartidos o de cercanía emocional puede variar según la orientación cultural de cada generación, lo que da lugar a distintos grados de solidaridad o de conflicto intergeneracional (Bengtson & Roberts, 1991).
Uno de los hallazgos más destacados fue el papel de la generación abuela como principal transmisora del conocimiento cultural y del patrimonio familiar. En muchas familias inmigrantes asiáticas, las personas mayores son transmisoras culturales clave: aportan el conocimiento de las tradiciones, las costumbres y la lengua materna heredadas, que de otro modo podrían diluirse o perderse con las generaciones. A menudo sienten una fuerte responsabilidad de transmitir valores, principios morales y prácticas culturales, como el respeto a las personas mayores, la perseverancia y los valores comunitarios, que forman parte integrante de su patrimonio. Esta transmisión puede dar a la generación nieta un sentido más profundo de la historia familiar y anclarla en valores que persisten pese a las presiones de la aculturación. En este estudio, las personas participantes de la generación nieta describieron de forma constante el gusto y la curiosidad que sentían al escuchar relatos sobre la infancia de sus mayores, las relaciones familiares y las experiencias de vida. Estos relatos abrían una ventana al contexto cultural e histórico de las generaciones anteriores y permitían a la generación joven situar su propia vida en un marco familiar y social más amplio. Por ejemplo, una persona participante reflexionó sobre cómo los relatos acerca de los hermanos y de las rutinas de infancia le revelaron normas culturales y dinámicas familiares hasta entonces desconocidas, lo que pone de relieve la riqueza de experiencia vivida que lleva consigo la generación mayor. Estos hallazgos concuerdan con investigaciones previas que muestran que, en las familias inmigrantes, abuelas y abuelos ejercen a menudo la custodia de la memoria cultural, de la historia familiar y de las prácticas que moldean la identidad familiar de las generaciones más jóvenes pese a las presiones de la aculturación (Cavalli-Sforza & Feldman, 1981; L. Choi, 2022; Fivush, 2019; Guo et al., 2015). Ampliando esta literatura, el contexto de reminiscencia de base familiar pareció profundizar esta transmisión al inscribir el aprendizaje cultural en intercambios diádicos emocionalmente significativos.
Más allá del conocimiento cultural, las conversaciones revelaron la transmisión de valores, lecciones morales y estrategias de vida de una generación a la otra. Las personas participantes citaron con frecuencia orientaciones sobre la ética profesional, el establecimiento de prioridades, la honestidad y la integridad como lecciones fundamentales transmitidas durante estos diálogos intergeneracionales. Además, la generación mayor encarnaba actitudes ante la vida, insistiendo en la actitud positiva, la confianza en sí y la importancia de la resiliencia frente a la adversidad. Estas enseñanzas iban más allá de los consejos prácticos e incluían marcos éticos y relacionales más amplios que las personas participantes podían incorporar a sus propios procesos de toma de decisiones. Estos hallazgos concuerdan con investigaciones previas que indican que el relato intergeneracional funciona como un mecanismo clave de socialización, mediante el cual los miembros de mayor edad de la familia transmiten razonamiento moral, ética del trabajo y valores culturalmente arraigados a las generaciones más jóvenes (Bengtson & Roberts, 1991; Cavalli-Sforza & Feldman, 1981; Silverstein et al., 2025). En las familias inmigrantes, esta transmisión de valores es especialmente relevante, ya que la generación abuela sirve a menudo de ancla de continuidad en medio de los cambios de normas y expectativas ligados a la aculturación (Foner & Dreby, 2011; Guo et al., 2015).
Cuando ambas generaciones participan juntas en prácticas culturales, como aprender relatos familiares, el vínculo familiar se refuerza. Esta experiencia cultural compartida refuerza una identidad familiar colectiva y crea un sentimiento de pertenencia entre generaciones. El proceso de relato desempeñó también un papel crucial en el fortalecimiento de los vínculos intergeneracionales. Conocer los relatos familiares favoreció la empatía, la comprensión y el respeto mutuo entre generaciones. Las personas participantes señalaron que escuchar los relatos personales de las dificultades y los triunfos de sus mayores profundizó su aprecio por los miembros de la familia y propició una comprensión más matizada de sus puntos de vista. La generación nieta también refirió que la experiencia le había marcado profundamente al conocer una historia familiar desconocida e inesperada, lo que contribuyó a reforzar su perspectiva sobre la familia y sobre los valores culturales en general. Las reacciones emocionales iban de la empatía a la admiración y desembocaban en general en una conexión más profunda y en una mayor intimidad emocional. Estas experiencias facilitaron la cercanía emocional y ofrecieron a la generación nieta la oportunidad de reflexionar sobre sus propias relaciones familiares, tendiendo puentes entre generaciones. Estudios previos sugieren igualmente que los relatos familiares compartidos y la narración intergeneracional refuerzan la cercanía emocional y la cohesión familiar al favorecer la empatía, la comprensión mutua y un sentido compartido de identidad entre generaciones (Bengtson & Roberts, 1991; Fivush, 2019; Foner & Dreby, 2011). En comparación con los programas intergeneracionales en los que intervienen personas ajenas a la familia (Chung, 2009; Gerritzen et al., 2020), el contexto familiar diádico puede haber amplificado el sentido relacional y la sostenibilidad de estos vínculos. Aunque la generación nieta reflexiona con frecuencia sobre lo aprendido de las orientaciones de sus mayores y sobre los cambios percibidos en la cercanía relacional, estos hallazgos representan reflexiones subjetivas posteriores a la intervención y no un cambio conductual o relacional demostrado a largo plazo.
Un tema especialmente destacable fue el cultivo de la resiliencia entre generaciones. Los hallazgos muestran a menudo que ambas generaciones se benefician emocionalmente de esta resonancia, ya que promueve la resiliencia y el bienestar mental. Para la generación nieta, conocer el legado cultural de la familia y ver la resiliencia presente en los relatos de sus mayores aporta un sentido de propósito y de fortaleza. Las personas mayores, a su vez, se sienten valoradas y útiles al compartir sus experiencias, lo que reduce los sentimientos de aislamiento o de desarraigo. La generación nieta observó e interiorizó las estrategias de sus mayores para afrontar la adversidad, entre ellas la perseverancia, la adaptabilidad y la regulación emocional. Al compartir experiencias de superación de las dificultades, la generación mayor encarnaba la resiliencia de un modo concreto y cercano para los miembros más jóvenes de la familia. Las personas participantes contaron que se sentían inspiradas para afrontar sus propias dificultades con más confianza y determinación, lo que indica que estos intercambios intergeneracionales tuvieron un impacto en su crecimiento personal. En este contexto, la resiliencia no es solo un rasgo individual, sino un proceso relacional y culturalmente arraigado, facilitado por la transmisión del saber experiencial y de la orientación ética (Ungar, 2019). En consonancia con los marcos de la resiliencia que destacan los recursos relacionales y culturales, los relatos de adversidad de la generación mayor ofrecieron a la generación nieta modelos culturalmente arraigados de afrontamiento y de construcción de sentido (Ungar, 2019). Este hallazgo concuerda también con los datos que indican que los intercambios intergeneracionales pueden amortiguar el estrés y sostener el bienestar psicológico entre generaciones, en particular en familias marcadas por dificultades ligadas a la migración (El-Khalil et al., 2025).
Los resultados del estudio tienen implicaciones prácticas para los programas destinados a reforzar las relaciones intergeneracionales. Las intervenciones que facilitan el relato o el diálogo estructurados entre ambas generaciones pueden mejorar la continuidad cultural, la cercanía relacional y el apoyo emocional dentro de las familias. Por ejemplo, programas educativos o sociales centrados en la familia podrían animar a las personas mayores a compartir relatos que transmitan a la vez un contexto histórico y una sabiduría personal, promoviendo así el aprendizaje y la resiliencia intergeneracionales. El trauma intergeneracional tiene consecuencias multigeneracionales documentadas para los sistemas familiares, que afectan al bienestar psicológico, a los patrones relacionales y a la identidad cultural a lo largo de las generaciones (El-Khalil et al., 2025). Datos emergentes sugieren que reforzar los vínculos intergeneracionales puede actuar como mecanismo protector: las intervenciones dirigidas a la conexión entre generaciones se asocian a una menor transmisión de las secuelas del trauma y a mejores resultados de bienestar (Isobel et al., 2019). Además, estos hallazgos subrayan la importancia de tener en cuenta el contexto cultural y familiar al diseñar intervenciones tanto para las personas mayores como para los miembros más jóvenes de la familia, ya que los beneficios mutuos alcanzan a la formación de la identidad, las estrategias de afrontamiento y la satisfacción vital.
Aunque el estudio aporta una visión rica del aprendizaje intergeneracional, deben señalarse varias limitaciones. En primer lugar, el tamaño de la muestra era limitado, y las personas participantes procedían principalmente de familias en las que ya existía cierto grado de implicación entre ambas generaciones. Aunque el formato estructurado de reminiscencia introducía oportunidades intencionadas y guiadas de revisión de vida, de expresión emocional y de reflexión intergeneracional, la medida en que estos beneficios difieren en familias con una implicación inicial menor merece una investigación más profunda.
En segundo lugar, la muestra estaba compuesta mayoritariamente por familias chino-estadounidenses, lo que limita la transferibilidad de los hallazgos a otros grupos asiático-estadounidenses con historias culturales, lingüísticas y migratorias distintas. Aunque las familias asiático-estadounidenses comparten algunos valores culturales generales, las experiencias intergeneracionales no son uniformes y pueden variar según el origen nacional, la historia migratoria y el contexto cultural. Además, la muestra se limitaba geográficamente al área de DFW, lo que puede no representar las experiencias de las familias asiáticas de otras regiones de Estados Unidos o de otros países. Futuras investigaciones podrían explorar una población más diversa, de distintas etnias asiáticas y ubicaciones geográficas, para mejorar la generalización.
En tercer lugar, los datos autoinformados pueden estar sujetos a sesgos de recuerdo o a efectos de deseabilidad social. Es posible que las personas participantes hayan puesto de relieve los aspectos positivos de la experiencia por deseabilidad social. Esta tendencia puede verse acentuada por normas culturales, presentes en muchas familias asiáticas, que valoran la armonía, el respeto a las personas mayores y la evitación del conflicto abierto, lo que puede disuadir de hablar explícitamente de tensiones, incomodidad o insatisfacción en las interacciones intergeneracionales.
En cuarto lugar, dado que los datos se recogieron poco después de la intervención, el estudio no permite evaluar si los cambios percibidos en las relaciones o en el aprendizaje se mantuvieron en el tiempo. Diseños longitudinales podrían examinar cómo influyen las interacciones intergeneracionales en el desarrollo a lo largo del tiempo. Además, la gravedad del deterioro cognitivo no se midió formalmente, lo que limita nuestra comprensión de cómo distintos niveles de dificultad cognitiva pueden haber influido en la participación o en la interpretación de los resultados cualitativos.
Por último, aunque el estudio empleó un diseño diádico, cada generación fue entrevistada por separado con guiones de entrevista diferentes, lo que limitó nuestra capacidad de comparar directamente, dentro de cada díada, cómo vivió cada miembro conversaciones concretas. Futuros estudios podrían incorporar entrevistas por parejas o conjuntas y preguntas alineadas para examinar más a fondo las convergencias y divergencias de las perspectivas diádicas y del cambio relacional.
En conjunto, el estudio indica que abuelas y abuelos desempeñan un papel fundamental en la transmisión de la cultura, los valores y la resiliencia a las generaciones más jóvenes. Al compartir relatos personales y experiencias vividas, la generación nieta comprende mejor la historia familiar, desarrolla habilidades para la vida y refuerza los vínculos relacionales. Estos hallazgos subrayan la importancia del diálogo intergeneracional como mecanismo para favorecer la continuidad cultural, el desarrollo ético y la resiliencia psicológica, y ponen de relieve el papel de la generación abuela como educadora, modelo y custodia de la cultura dentro del sistema familiar. Aunque los hallazgos destacan los beneficios para las generaciones más jóvenes, la reminiscencia intergeneracional también sostuvo el bienestar emocional de las personas mayores al favorecer una expresión significativa y una conexión relacional reforzada, dos elementos estrechamente ligados a la salud mental en la vejez. En conjunto, estos hallazgos subrayan el valor bidireccional de la reminiscencia intergeneracional para ambas generaciones.
Complexe Systémique: lo esencial
El dispositivo merece la atención de quienes practican la terapia familiar: en lugar de confiar los recuerdos de las personas mayores a voluntariado externo, el programa convierte a una nieta o un nieto en la persona que entrevista a su abuela o abuelo, con una guía de seis temas que va de los puntos de inflexión de la vida a las estrategias para afrontar el estrés. Hay aquí un parentesco con el genograma narrado o la entrevista transgeneracional, pero trasladado al seno de la propia familia, sin terapeuta en la sala. Lo que relatan las díadas es ante todo relacional: descubrir la infancia de una abuela ilumina la de la propia madre, una diferencia de valores se convierte en tema de conversación en lugar de malentendido, y la familia aparece como un recurso en el que nadie había pensado. Los límites son claros: doce díadas ya cercanas, en su mayoría chino-estadounidenses, entrevistas realizadas poco después del programa, voces de la generación joven más presentes que las de sus mayores, y poco espacio para las tensiones, que la norma de armonía puede haber silenciado. La herramienta sigue siendo sencilla, económica y transferible tanto a la clínica como a la prevención. Para leer junto con el artículo sobre el saboreo relacional con familias asiático-estadounidenses y el artículo sobre el trauma intergeneracional en la migración forzada.
Notas del original
Descargo de responsabilidad / Nota de la editorial: Las afirmaciones, opiniones y datos contenidos en todas las publicaciones son exclusivamente responsabilidad de cada autora o autor y de quienes han contribuido, y no de MDPI ni del equipo editorial. MDPI y el equipo editorial declinan toda responsabilidad por cualquier daño a personas o bienes derivado de ideas, métodos, instrucciones o productos mencionados en el contenido.
Financiación: Esta investigación fue financiada por el Rutgers University Asian Resource Centers for Minority Aging Research Center en el marco de la subvención NIH/NIA P30-AG0059304. Su contenido es responsabilidad exclusiva de la autoría y no representa necesariamente la posición oficial de los NIH.
Contribuciones de la autoría. Conceptualización, L.X., J.E.K. y D.Y.; metodología, L.X., J.E.K. y S.J.; validación, L.X.; análisis formal, L.X. y Q.X.; investigación, L.X.; recursos, L.X.; curación de datos, L.X.; redacción – preparación del borrador original, L.X., S.J. y Q.X.; redacción – revisión y edición, L.X., J.E.K., Q.X. y D.Y.; visualización, L.X.; supervisión, L.X.; administración del proyecto, L.X.; obtención de financiación, L.X. Toda la autoría ha leído y aprobado la versión publicada del manuscrito.
Declaración del comité de ética. El estudio se llevó a cabo conforme a las directrices de la Declaración de Helsinki y fue aprobado por el Institutional Review Board de la University of Texas at Arlington (código de protocolo # 2020-0210, aprobado el 14 de julio de 2020).
Declaración de consentimiento informado. Se obtuvo el consentimiento informado de todas las personas que participaron en el estudio. En el formulario de consentimiento se informó a las personas participantes de que el estudio publicaría artículos basados en la información recogida, pero sin ningún dato identificable.
Conflictos de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.
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Traducción no oficial al español de Grandparent–Grandchild Reminiscence Program for Asian American Families: Intergenerational and Cultural Reflection from Dyad Participants, de Ling Xu, Soeun Jang, Qinzheng Xu, Jaclyn E. Kirsch y Darren Yang, Behavioral Sciences, vol. 16, no 7, 1248 (2026), doi: 10.3390/bs16071248, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción ni de posibles errores; prevalece la versión original.
El artículo original es «Grandparent–Grandchild Reminiscence Program for Asian American Families: Intergenerational and Cultural Reflection from Dyad Participants», publicado en Behavioral Sciences (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Complexe Systémique lo ha traducido al español con la ayuda de la inteligencia artificial y lo ha maquetado para su lectura en línea, como se indica al principio de esta página: se trata de una traducción no oficial y prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Xu, L., Jang, S., Xu, Q., Kirsch, J. E., y Yang, D. (2026). Grandparent–Grandchild Reminiscence Program for Asian American Families: Intergenerational and Cultural Reflection from Dyad Participants. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/grandparent-grandchild-reminiscence-program-for-asian-american-families-intergenerational (Obra original publicada en 2026 en Behavioral Sciences, 16(7), 1248 (2026); republicada en 2026 por Behavioral Sciences, https://www.mdpi.com/2076-328X/16/7/1248)
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