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NIHR Open Research · Trabajo social

¿Qué es la Conferencia Familiar y de Grupo para personas adultas? Parte 1: caracterizar el modelo y los métodos de investigación

Nacida en Nueva Zelanda en el ámbito de la protección de la infancia, la conferencia de grupo familiar reúne a una persona y a su red para que elaboren su propio plan, en parte sin profesionales en la sala. Un equipo británico, que incluye a pares con experiencia vivida de estas conferencias, describe en qué se convierte el modelo con personas adultas en los servicios sociales y de salud mental: sus etapas, sus valores a menudo implícitos y las situaciones en las que encaja o no.

Autoría Sharanya Mahesh y Jerry Tew (School of Social Policy, University of Birmingham); Mary Mitchell (School of Social and Political Science, University of Edinburgh); Kar-Man Au y Abyd Quinn Aziz (School of Social Sciences, Cardiff University); Vicky Nicholls (investigación independiente desde la experiencia vivida, Londres); Miranda Johnson (Royal Borough of Kensington and Chelsea / Westminster City Council, Londres); TK Vincent (Fulcrum Family Services, Bromley), Reino UnidoPrimera publicación NIHR Open Research, 7 de marzo de 2025 (versión 2: 6 de junio de 2025)Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de What is Family and Group Conferencing for adults? Part 1: Characterising the model and methods of enquiry, de Sharanya Mahesh, Jerry Tew, Mary Mitchell, Kar-Man Au, Vicky Nicholls, Abyd Quinn Aziz, Miranda Johnson y TK Vincent, publicado en NIHR Open Research (NIHR) (2025), doi: 10.3310/nihropenres.13811.2, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta edición reproduce la versión 2 del artículo. Las tablas y los recuadros se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Nuestra conclusión es que la FGC es un proceso fuertemente guiado por valores, pero sus valores y principios subyacentes suelen ser implícitos.

Sharanya Mahesh, Jerry Tew, Mary Mitchell, Kar-Man Au, Vicky Nicholls, Abyd Quinn Aziz, Miranda Johnson y TK Vincent

Resumen

Antecedentes. La Conferencia Familiar y de Grupo (FGC, por sus siglas en inglés) es un enfoque basado en las fortalezas relativamente nuevo que se aplica en el Reino Unido a personas adultas que necesitan apoyo de los servicios sociales y de salud mental. Aunque el enfoque está bien asentado en los servicios de infancia del Reino Unido, pocos servicios ofrecen actualmente FGC a personas adultas; por ello, la evidencia sobre las FGC en el contexto de los servicios para personas adultas en el Reino Unido es limitada. Este estudio pretende colmar esta laguna examinando cómo funcionan las FGC y qué diferencias pueden suponer en la vida de las personas.

Métodos. Este artículo (Parte 1) aborda la primera de dos preguntas de investigación relacionadas, con el objetivo de caracterizar el modelo o los modelos de práctica propios del contexto de las FGC para personas adultas tal como se ofrecen actualmente. Empleamos un diseño de investigación de métodos mixtos basado en datos procedentes tanto de la literatura previa como de la práctica actual, mediante una revisión exhaustiva de la literatura, una encuesta nacional y entrevistas con partes interesadas de los servicios existentes, así como un foro deliberativo en el que participó una variedad de partes interesadas vinculadas a las FGC para personas adultas.

Resultados. Aunque existe cierta variación en el modelo o los modelos de práctica que ofrecen los servicios, el enfoque en su conjunto se sustenta en un conjunto relativamente coherente de valores y principios, si bien estos suelen ser implícitos. La FGC ofrece un enfoque por etapas que permite a las personas y a sus redes asumir un mayor control sobre sus dispositivos de apoyo. Se considera una oferta de servicio adecuada para todos los servicios de personas adultas y de salud mental, con potencial para producir una serie de resultados positivos (como se expondrá en la Parte 2).

Conclusión. Para lograrlo resultan centrales la flexibilidad de la oferta del servicio, para adaptarse a las necesidades sociales y culturales de la persona y de su red, la independencia de la persona coordinadora de la FGC, la necesidad de una preparación suficiente de todas las personas participantes y la construcción de una relación de confianza antes de la conferencia.

Palabras clave: conferencia de grupo familiar, práctica basada en las fortalezas, atención centrada en la persona, servicios sociales para personas adultas, trabajo social, salud mental

Introducción

Durante la última década, los cambios de política en las cuatro naciones del Reino Unido han supuesto un giro hacia un trabajo centrado en la persona o basado en las fortalezas para cumplir las obligaciones de los servicios sociales para personas adultas. En Inglaterra, la Care Act 2014, principal marco normativo de los servicios sociales para personas adultas, ha situado la práctica basada en las fortalezas en primera línea de las exigencias profesionales ( Mahesh et al., 2024), algo similar a la Social Services and Wellbeing (Wales) Act de 2014. Entre otros desarrollos prácticos, la Conferencia Familiar y de Grupo (FGC) es uno de estos enfoques emergentes basados en las fortalezas ( Price et al., 2020) dentro de los servicios sociales y de salud mental para personas adultas. Este enfoque guarda paralelismos con otros enfoques inclusivos y emancipadores de planificación y toma de decisiones, como el Diálogo Abierto en salud mental ( Seikkula et al., 2003), la planificación centrada en la persona ( Sanderson & Duffy, 2007), los círculos de apoyo ( Community Circles, 2022) y los procesos de toma de decisiones compartida (TDC) en el ámbito sanitario. Por ejemplo, las etapas de la TDC se reflejan en las FGC ( Ramon, 2021); sin embargo, persiste una diferencia clave: la persona central y su red pueden llegar a su propia comprensión de lo que puede funcionar en ausencia de profesionales. Esto sitúa a la FGC en una posición única para permitir que las personas tomen el control de su proceso y para favorecer los resultados que tienen más sentido para ellas.

Originada en Nueva Zelanda, la FGC se introdujo por primera vez en la década de 1980 para responder al número desproporcionado de menores y jóvenes maoríes que necesitaban apoyo y cuidados ( Brown, 2003). Desde la formalización de la FGC en la legislación neozelandesa de protección de la infancia en 1989, varios países han introducido la FGC en los servicios sociales de infancia y de personas adultas. La primera experiencia documentada de FGC en el Reino Unido se remonta a principios de la década de 1990, cuando Family Rights Group, una organización benéfica, intentó implantar el modelo en los servicios de infancia ( Brown, 2003). Desde su primera iniciativa piloto en Inglaterra y Gales en 1993, una encuesta reciente realizada en todo el Reino Unido sugiere que casi el 79% (167) de las autoridades locales del Reino Unido ofrecen la FGC como parte de sus servicios sociales para la infancia ( Wood et al., 2022).

Aunque una revisión sistemática encontró evidencia no concluyente sobre los resultados de la FGC para la infancia ( Nurmatov et al., 2020), un ensayo controlado aleatorizado más reciente ha mostrado resultados positivos en varias medidas de resultado, con un número significativamente menor de menores bajo la tutela de la autoridad local y, en los casos en que sí se produjo, por un periodo más corto ( Taylor et al., 2023). También se señalaron ahorros de costes, con un beneficio neto para las autoridades locales de 960 £ por menor en el primer año tras entrar en la fase previa al procedimiento judicial con una FGC.

Sin embargo, la FGC sigue siendo un enfoque relativamente nuevo en los servicios sociales y de salud mental para personas adultas del Reino Unido, pese a cierta evidencia internacional que sugiere resultados positivos. También siguen faltando evaluaciones sistemáticas de la implantación y la eficacia de la FGC en el contexto británico ( Górska et al., 2016; Manthorpe & Rapaport, 2020; Parkinson et al., 2018). Mediante un enfoque de síntesis realista, este estudio pretende colmar una laguna notable en la evidencia científica para comprender mejor cómo se aplica la FGC en la práctica y qué resultados pueden alcanzarse.

La FGC se describe a menudo como un enfoque innovador e inclusivo que empodera a las personas para tomar el control de su vida ( Górska et al., 2016). A diferencia de otras reuniones de los servicios sociales, se trata de un enfoque de toma de decisiones voluntario, participativo y dirigido por la ciudadanía, basado en el supuesto de que la familia y las redes sociales pueden ser una herramienta poderosa para ayudar a las personas a elaborar y poner en práctica planes relativos a sus cuidados y apoyos ( Ramon, 2021). Parte de la premisa de que las personas y los miembros de su red relacional son quienes mejor conocen su propia situación ( Parkinson et al., 2018) y, por tanto, quienes están en mejor posición para tomar decisiones.

Actualmente no existe una definición consensuada de la FGC con personas adultas, pero en el contexto de la infancia y las familias se ha descrito como:

  • «Reuniones de toma de decisiones en las que una familia (incluidos miembros de la familia extensa y amistades) elabora planes para responder a preocupaciones identificadas en materia de protección de la infancia y garantizar la seguridad y el bienestar futuros de la persona menor de edad» ( Owens et al., 2021).

Las FGC se utilizan a menudo en la fase «previa al procedimiento judicial» para ver si es posible evitar que la autoridad local asuma la tutela de menores cuando existen preocupaciones serias sobre su bienestar.

Aunque hay fuertes paralelismos con el modelo de práctica que ha surgido para la infancia y las familias, esta definición no puede trasladarse sin más al uso emergente de la FGC como enfoque de práctica con personas adultas que pueden atravesar problemas o dificultades. En el Reino Unido, el contexto jurídico de los servicios sociales para personas adultas es muy diferente del de la infancia; por ello, apenas hay equivalente al uso de la FGC para evitar procedimientos judiciales que podrían emprenderse para retirar la responsabilidad parental. La protección frente al abuso puede plantearse o no, pero los contextos jurídicos y normativos de las FGC para personas adultas tienden a ser mucho más voluntarios: las personas se reúnen para elaborar un plan que permita a la persona contar a la vez con más protección y más apoyo para llevar el tipo de vida que desea.

Otra diferencia clave es que la red de «personas que importan» para una persona adulta puede incluir o no a familiares, y puede incluir igualmente a amistades, vecindario y cualquier otra persona que se considere relevante para ella ( Parkinson et al., 2018). Por este motivo, en consulta con colegas de la práctica, hemos propuesto insertar la palabra «and» entre Family y Group, a fin de ofrecer una denominación más inclusiva de esta práctica: Family and Group Conferencing para personas adultas (Conferencia Familiar y de Grupo).

En nuestras entrevistas con partes interesadas surgió una preocupación generalizada: las FGC a menudo no eran bien comprendidas por el resto de servicios —por ejemplo, se las confundía con algún tipo de mediación o de servicio de terapia familiar—, y a veces esta confusión se atribuía al término «familia» de su denominación. Existe, por tanto, una fuerte demanda en el ámbito práctico de los servicios para personas adultas y de salud mental de aclarar mejor qué son y qué no son las FGC. Sin embargo, como se expondrá con más detalle más adelante, hay indicios sólidos de que las FGC pueden lograr algo más que la tarea práctica de tomar decisiones clave sobre seguridad, cuidados o apoyo. Por ejemplo, Johansen (2014) sostiene que, en el contexto de la salud mental, la FGC debería considerarse un «modelo de recuperación» y no solo un modelo de toma de decisiones. Los estudios han destacado a menudo otros tipos de resultados positivos de la FGC, con cambios significativos en el modo en que pueden llegar a funcionar los sistemas relacionales cercanos y más amplios en torno a la persona. Entre los resultados habituales figuran en general el empoderamiento de las personas y de los miembros de su red ( Parkinson et al., 2018), una mayor resiliencia de los miembros de la red ( Ramon, 2021) y un mayor sentido de comunidad y de autoestima ( Malmberg-Heimonen, 2011). Aunque la evidencia es limitada, estudios de pequeña escala en el Reino Unido han señalado el potencial de la FGC para generar ahorros de costes ( Marsh & Crow, 1998).

Este artículo presenta los resultados de la primera parte de un estudio de investigación más amplio, Family Group Conferencing in adult social care and mental health: exploring how it works and what difference it can make in people’s lives, financiado por el National Institute for Health and Care Research (NIHR). Este artículo (Parte 1) aborda la primera de dos preguntas de investigación relacionadas, con el objetivo de caracterizar el modelo (o los modelos) de práctica propios del contexto de las FGC para personas adultas tal como se ofrecen actualmente. El artículo vinculado de la Parte 2 examinará la comprensión actual de cómo puede funcionar el proceso, qué tipo de resultados pueden alcanzarse y qué factores contextuales pueden influir en que se alcancen, lo que puede denominarse una teoría del programa inicial para personas adultas.

En aras de la claridad y la sencillez, en la exposición que sigue utilizamos la siguiente terminología:

  • FGC designa tanto la Conferencia Familiar y de Grupo como práctica (Family and Group Conferencing) como una conferencia concreta (Family and Group Conference)
  • Persona coordinadora designa a una persona independiente cuyo papel es facilitar que la gente se reúna y elabore un plan.
  • Persona central designa a la persona adulta con necesidades de apoyo con la que, y en torno a la cual, se organiza el proceso de FGC.
  • Red designa a familiares, amistades y otras personas invitadas a participar en la FGC.
  • Tiempo privado designa la parte de la conferencia en la que la persona central y los miembros de la red se encargan de formular su plan. Para ello, la persona coordinadora y el personal profesional invitado suelen abandonar la conferencia.

Métodos

Participación de pacientes y ciudadanía

Un aspecto importante de este estudio es la participación de personas con experiencia vivida en diversas funciones. Para garantizar que recogíamos todas las perspectivas sobre nuestros datos, el estudio incorporó al equipo de investigación a dos personas investigadoras pares con experiencia vivida, que apoyaron la revisión de la literatura, las entrevistas y el análisis posterior. Además, el estudio contó con la orientación de un panel de cuatro personas con experiencia vivida de una FGC, ya sea como persona central o como miembro de la red, que aportaron asesoramiento, orientación y cuestionamiento. En particular, nuestro panel asesor de experiencia vivida (LEAP, por sus siglas en inglés) fue decisivo para dar forma a las preguntas de la encuesta y de las entrevistas y para aportar comentarios sobre nuestros resultados. Gracias al foro deliberativo, pudimos recoger comentarios más amplios de otras personas con experiencia vivida de una FGC, lo que nos permitió captar un abanico más amplio de perspectivas y validar nuestros resultados. En las secciones siguientes se ofrecen más detalles sobre la contribución de las personas con experiencia vivida.

Métodos de investigación

El objetivo de este estudio era examinar cómo se está aplicando en el Reino Unido la FGC para personas adultas y en salud mental y, en particular, cómo pueden caracterizarse el modelo o los modelos de práctica (el objeto de este artículo) mediante un enfoque realista ( Pawson & Tilley, 2004), así como cuál puede ser la teoría del programa que lo sustenta (el objeto del artículo de la Parte 2, que se publicará a continuación). Buscamos alcanzar una comprensión exhaustiva mediante un enfoque integrador que reuniera los resultados de un análisis de la literatura internacional, una encuesta nacional en línea, entrevistas con partes interesadas seleccionadas y un foro deliberativo formado por una muestra representativa de informantes del sector.

De este proceso surgieron ciertas preguntas clave en las que persistía una falta de claridad o lagunas de comprensión, y estas preguntas se sometieron después a debate en un foro deliberativo. Todo ello proporcionó la base para una formulación inicial de (a) cómo pueden caracterizarse el modelo o los modelos de práctica de la FGC para personas adultas y (b) qué configuraciones clave de contexto-mecanismo-resultado (CMOC, por sus siglas en inglés) pueden constituir la teoría del programa que los sustenta. Esta formulación inicial sirvió de base para la investigación evaluativa posterior realizada en los emplazamientos seleccionados para los estudios de caso. La figura 1 ofrece un diagrama esquemático de los métodos empleados.

Diagrama esquemático de los métodos empleados.
Figura 1. Diagrama esquemático de los métodos empleados.

Revisión de la literatura

A partir de la literatura internacional, esta revisión pretende ofrecer una síntesis narrativa de los temas clave relativos a las FGC para personas adultas, prestando especial atención a cómo puede describirse y definirse el modelo de práctica, a sus valores y principios subyacentes y a las personas para las que se consideraba un enfoque adecuado. En la fase inicial del proceso de revisión se planteó si incluir la literatura sobre la FGC en los servicios de infancia, donde la práctica puede ser significativamente diferente, pero que podría no obstante aportar ideas útiles sobre cómo podría estar funcionando la FGC para personas adultas. Sin embargo, dado el volumen de literatura disponible sobre las FGC con la infancia, se decidió centrar la revisión en la literatura sobre la práctica de la FGC en general o la que se refiere específicamente a los servicios para personas adultas y de salud mental, recurriendo también a algunas perspectivas teóricas propuestas en relación con la práctica de la FGC con la infancia y las familias.

Para identificar la literatura pertinente, se realizaron búsquedas en las bases de datos APA PsycINFO- OVID, Applied Social Science Index and Abstracts (ASSIS), Social Services Abstracts y ProQuest Social Science Journals (Social Science Database). En cada base de datos se buscaron combinaciones de palabras de family group conferencing/family group decision-making AND

*Adult, *social work, *mental health, *outcomes, *FGC theory, *empowerment, *evaluation, *community mental health, *public mental health, *quality of life, *resilience, *social support, *restorative justice, *recognition, *social capital

Además, se utilizaron múltiples combinaciones de los términos de búsqueda anteriores para garantizar la inclusión de todos o casi todos los artículos pertinentes para nuestro tema. Por ejemplo, combinamos términos como «family group conferencing» AND «adult» AND «mental health» NOT «child». También realizamos una búsqueda de literatura gris en organismos profesionales y de políticas públicas del Reino Unido. Inicialmente, tras identificar los documentos pertinentes, utilizamos la técnica de bola de nieve para identificar otras organizaciones y recursos relacionados con las FGC para personas adultas. Nuestros criterios de inclusión fueron los siguientes: (a) todos los artículos, capítulos de libro y literatura gris producidos entre 2000 y 2023; (b) literatura nacional e internacional procedente del Reino Unido, Europa, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Canadá; y (c) literatura centrada en alguno o en todos los contextos, mecanismos y resultados relativos a las FGC para personas adultas. La selección de la literatura adecuada se basó en las directrices PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) (véase la figura 2 más abajo).

Desglose de la selección de estudios.
Figura 2. Desglose de la selección de estudios.

La selección final de la literatura se presenta en la tabla 1 (más abajo). Se utilizó el programa de gestión de referencias Zotero ( https://www.zotero.org/) para gestionar esta información en una base de datos accesible a todos los miembros del equipo de investigación.

Tabla 1 — Síntesis de la literatura incluida.

  • Autoría: de Jong y Schout; Título: Breaking through Marginalisation in Public Mental Health Care with Family Group Conferencing: Shame as Risk and Protective Factor; Fecha de publicación: 2013; Síntesis del resumen: Mediante un enfoque de estudio de caso, este estudio examinó si las FGC son valiosas para las personas usuarias en un contexto de atención pública de salud mental en los Países Bajos como medio para generar apoyo social, prevenir la coerción y potenciar el trabajo de los equipos profesionales. Los resultados sugieren que la vergüenza y el miedo al rechazo eran los principales motivos por los que las personas usuarias evitaban el contacto con su red social, lo que desembocaba en situaciones de vida aisladas y marginadas. La vergüenza también se señaló como un potente motor de las circunstancias de marginación. La FGC se consideraba un foro para hablar de los sentimientos de vergüenza y generar apoyo de las redes sociales. El estudio concluye también que unas redes limitadas o rotas no son una contraindicación, sino un motivo para organizar FGC.
  • Autoría: Schout y de Jong; Título: Collecting feedback as a tool to reduce care paralysis: something for family group conferencing coordinators?; Fecha de publicación: 2016; Síntesis del resumen: A partir de hallazgos empíricos y teóricos, este artículo examina la posibilidad de recoger retroalimentación como una forma eficaz de contribuir positivamente a la relación entre las personas coordinadoras de FGC y las personas usuarias. El estudio se sitúa en el contexto neerlandés de la atención primaria de salud mental, en el que las personas usuarias tienen poca confianza en los equipos profesionales y se muestran hostiles en el vínculo. Los resultados indican la importancia de la teoría de la retroalimentación para que las personas coordinadoras de FGC refuercen la confianza y el compromiso.
  • Autoría: de Jong, Schout, Meijer, Mulder y Abma; Título: Enabling social support and resilience: outcomes of Family Group Conferencing in public mental health care; Fecha de publicación: 2015; Síntesis del resumen: Este estudio examinó los resultados de 41 conferencias celebradas en un contexto de atención primaria de salud mental en el norte de los Países Bajos. Las personas usuarias derivadas a una conferencia tenían en su mayoría una red limitada y pocos recursos, de los que cabía esperar poco apoyo. Aplicando pruebas t y análisis multinivel a las respuestas de 245 participantes, los resultados sugieren cambios positivos significativos (de antes a después de la conferencia) en tres medidas: (a) apoyo social, (b) resiliencia y (c) condiciones de vida.
  • Autoría: de Jong y Schout; Título: Evaluating Family Group Conferencing: Towards a meaningful research methodology; Fecha de publicación: 2018; Síntesis del resumen: Este estudio pretende examinar la teoría de la evaluación de programas como metodología de investigación eficaz para estudiar la FGC. Aunque el ECA es el patrón oro, solo ofrece una comprensión parcial de las complejidades que viven las familias. El estudio subraya que el contexto de las conferencias es complejo, ya que es el lugar donde el mundo de la vida de las familias interactúa constantemente con el mundo sistémico de los equipos profesionales, y se caracteriza por la multiplicidad, la polivalencia y la interferencia. La autoría concluye que la metodología empleada para examinar la eficacia de la FGC debe estar a la altura de esta «interplejidad».
  • Autoría: de Jong, Schout y Abma; Título: Examining the Effects of Family Group Conferencing with Randomised Controlled Trials: The Golden Standard?; Fecha de publicación: 2015; Síntesis del resumen: En este comentario crítico, la autoría rebate las críticas recientes a la evidencia sobre la FGC, en especial cuando se han empleado métodos alternativos a los ECA para investigarla. El estudio establece una comparación con el modo en que se realizan los estudios mediante ECA. Los resultados sugieren que un diseño de ECA no puede controlar las condiciones de la realidad social de las familias ni el impacto de los efectos secundarios no deseados. El estudio concluye que está justificado cuestionar los métodos cualitativos y de evaluación utilizados hasta ahora para examinar los resultados de la FGC, pero que tampoco hay motivo alguno para adoptar una actitud acrítica ante la evidencia que puedan aportar los ECA.
  • Autoría: Ramon; Título: Family Group Conferences as a Shared Decision-Making Strategy in Adults Mental Health Work; Fecha de publicación: 2021; Síntesis del resumen: Este artículo ofrece una revisión narrativa de la investigación empírica existente sobre la FGC en el contexto de la salud mental de personas adultas. Además, se analizan dos estudios de caso comunitarios, consistentes en vídeos de una madre con problemas de salud mental y de una hija, en cuanto a su experiencia subjetiva de las FGC en las que participaron, y se examinan el proceso y los resultados de las FGC. Los resultados apuntan a una estrategia prometedora para la TDC y muestran un alto grado de satisfacción por la participación en la reunión de FGC, mientras que la evidencia sobre los resultados no es concluyente. La brecha observada entre la satisfacción de las personas participantes con el proceso de FGC y los resultados no concluyentes está relacionada con la fase de aplicación, en la que se ponen a prueba las decisiones tomadas por la familia. Es necesario seguir explorando su proceso de aplicación, su metodología evaluativa y sus métodos.
  • Autoría: de Jong y Schout; Título: Family group conferences in public mental health care: An exploration of opportunities; Fecha de publicación: 2011; Síntesis del resumen: Este trabajo presenta un estudio exploratorio sobre la aplicabilidad de la FGC en la atención pública de salud mental. Los resultados sugieren que hay seis razones para poner en marcha pilotos de FGC en la atención pública de salud mental: (a) los equipos profesionales de la atención pública de salud mental tienen que tratar con personas usuarias poco motivadas para buscar ayuda, y la FGC puede generar apoyo incluso en ausencia de la persona usuaria; (b) la FGC puede completar el repertorio de opciones de tratamiento entre la ayuda voluntaria y el tratamiento coercitivo; (c) las personas atendidas en la atención pública de salud mental tienen a menudo una red limitada, y la FGC puede ampliar y/o restablecer relaciones; (d) las conferencias pueden funcionar tanto en una crisis como en otras situaciones no críticas; (e) las personas usuarias con experiencias negativas con los servicios asistenciales podrían estar más dispuestas a aceptar una conferencia porque la intervención profesional es limitada; (f) la red social podría potenciar el trabajo de los equipos profesionales.
  • Autoría: de Jong, Meijer y Schout; Título: Family Group Conferencing as a Catalyst for Recovery and Ownership in Mental Health; Fecha de publicación: 2018; Síntesis del resumen: Este estudio empleó un marco cualitativo de estudio de caso para examinar 41 FGC celebradas en un contexto de atención pública de salud mental en los Países Bajos. El artículo presenta dos retratos de caso, ofrece una visión de cómo se recuperó la apropiación del proceso y arroja luz sobre el proceso de recuperación de las personas usuarias. La autoría concluye que la FGC se considera una herramienta prometedora para desplazar la atención de los trastornos y las incapacidades hacia las capacidades y el redescubrimiento de los recursos sociales.
  • Autoría: Blundell, Clare y Clare; Título: Family Group Conferencing as an Additional Service Response to the Abuse of Older People in Australia; Fecha de publicación: 2021; Síntesis del resumen: Este artículo presenta los procesos centrales de la FGC, incluida la calidad de la base de evidencia establecida para su uso con personas mayores. Se exploran las limitaciones y salvedades asociadas a este enfoque y se propone una vía para explorar la utilidad y la idoneidad de la FGC para personas adultas en Australia como respuesta a ciertos tipos y grados de abuso y maltrato. Los resultados indican que el abuso de personas mayores es complejo y está infradeclarado, y que muchas personas mayores deciden no emprender ninguna acción porque una gran parte de quienes lo cometen son familiares. La FGC puede reforzar las respuestas de los servicios de nivel secundario frente al abuso, movilizando las redes protectoras de la persona mayor y reduciendo el riesgo de abuso.
  • Autoría: Metze, Abma y Kwekkeboom; Título: Family Group Conferencing for older adults: Social workers’ views; Fecha de publicación: 2019; Síntesis del resumen: Este estudio examinó los motivos de la reticencia de profesionales del trabajo social a derivar a personas mayores a una FGC en los Países Bajos. Con una metodología exploratoria, este estudio de métodos mixtos concluyó que el personal de trabajo social valoraba positivamente la FGC, pero dudaba por varias razones: ya trabajaban con las redes sociales de las personas usuarias, temían perder el control sobre el proceso de atención y les resultaba difícil motivar a las personas usuarias. El estudio constató también reticencias por parte de las personas usuarias, por miedo a perder el dominio de sí mismas y por no querer ser una carga para sus redes sociales. La autoría concluye que implantar la FGC en la atención a personas mayores puede ser un proceso complicado y lento, en parte porque el personal de trabajo social tiene poca experiencia con la FGC. Podría ser útil experimentar con alternativas a la FGC, por ejemplo centrándose menos en las redes familiares y más en la reciprocidad.
  • Autoría: Meijer, Schout y Abma; Título: Family Group Conferencing in Coercive Psychiatry: On Forming Partnership Between the Client, Social Networks and Professionals; Fecha de publicación: 2019; Síntesis del resumen: Este estudio examina el proceso y los resultados de FGC organizadas para personas usuarias en riesgo de tratamiento coercitivo en psiquiatría en los Países Bajos. Los resultados sugieren que las personas usuarias sintieron que se apropiaban de su situación y la controlaban, y que los acuerdos alcanzados con sus seres queridos eran más serios que los alcanzados con profesionales. La FGC puede ampliar el círculo de apoyo implicando a familiares y amistades, que en general tienen disposición a ayudar. Revelar sentimientos vergonzosos y aceptar la vulnerabilidad, cambiar de actitud (soltar el control) y las capacidades de facilitación del personal profesional son cruciales para construir una alianza.
  • Autoría: Górska, Forsyth, Prior, Irvine y Haughey; Título: Family group conferencing in dementia care: an exploration of opportunities and challenges; Fecha de publicación: 2016; Síntesis del resumen: Este estudio cualitativo pretendía evaluar el impacto del servicio piloto de FGC, ofrecido a personas con demencia y a sus familias, en términos de la experiencia de la prestación de cuidados de las familias y del personal asistencial implicado en el proyecto. Se percibió que la FGC tenía efectos positivos en las personas usuarias, sus familias, las entidades prestadoras de servicios y la cultura de los cuidados en general. Sin embargo, las personas participantes identificaron varios desafíos relacionados con la implantación del servicio: dificultades para articular de forma coherente las necesidades de una persona con demencia, dinámicas familiares difíciles y el equilibrio de la implicación de los equipos profesionales.
  • Autoría: De Jong, Schout, Pennell y Abma; Título: Family Group Conferencing in public mental health and social capital theory; Fecha de publicación: 2015; Síntesis del resumen: Este estudio cualitativo presenta los resultados de 18 FGC celebradas en un contexto de atención pública de salud mental en los Países Bajos que no tuvieron éxito, porque surgieron problemas durante la preparación o porque nunca se llegó a un plan o este no se aplicó plenamente. Las entrevistas indican que las conferencias se celebraban a menudo como último recurso, en situaciones en las que la atención profesional ya había fracasado. El objetivo previsto no se alcanzó porque el apoyo de la red social no se movilizó lo suficiente y las personas usuarias se sentían impotentes ante su situación. El estudio concluye que una sola conferencia era insuficiente para romper una sensación de insuficiencia y de parálisis. La teoría del capital social señala la necesidad no solo de renovar las redes informales («vínculos fuertes»), sino de ampliar las redes conectando a las personas usuarias de la atención pública de salud mental con el trabajo remunerado y el voluntariado («vínculos débiles»).
  • Autoría: Schout, Meijer y de Jong; Título: Family Group Conferencing—Its Added Value in Mental Health Care; Fecha de publicación: 2017; Síntesis del resumen: Este estudio pretendía determinar la aplicabilidad de la movilización de ayuda procedente de las redes sociales de personas con problemas psiquiátricos. En concreto, este artículo de discusión buscaba responder a la pregunta de «qué aporta la FGC a los métodos existentes que pretenden reducir la coerción en la atención de salud mental y promover la inclusión». Los resultados sugieren que la FGC tiene una aplicabilidad más amplia, incluso fuera del marco de la atención coercitiva. Esto se basaba en el derecho de una persona a elaborar un plan por sí misma, en la capacidad de abordar los complejos conjuntos de problemas que vive este grupo, en el deseo de las personas de cambiar por sus seres queridos y no por los equipos profesionales, y en que la FGC crea una oportunidad de hacer realidad relaciones. Cuando había dificultades, los equipos profesionales debían actuar para tratar los trastornos psiquiátricos antes de recurrir a la FGC, y las estrategias impulsadas por la familia debían reservar primero un espacio para las intervenciones impulsadas por profesionales.
  • Autoría: Metze, Abma y Rick Kwekkeboom; Título: Family Group Conferencing: A Theoretical Underpinning; Fecha de publicación: 2013; Síntesis del resumen: Este estudio pretende ofrecer una base teórica para la FGC examinando cómo puede vincularse el concepto de empoderamiento con los supuestos básicos en que se apoya la FGC. ¿Puede la elaboración de un plan propio ayudar realmente a empoderar a las personas y, en tal caso, cómo se desarrolla el proceso de empoderamiento? El empoderamiento se menciona a menudo como un objetivo de la FGC, pero los distintos trabajos no coinciden en cuanto a su operacionalización, especialmente en el plano relacional de la persona en su contexto social. En el artículo, la autoría utiliza los conceptos de autonomía relacional y de resiliencia para conceptualizar el empoderamiento en los planos relacional e individual.
  • Autoría: Tew, Nicholls, Plumridge y Clarke; Título: Family-Inclusive Approaches to Reablement in Mental Health: Models, Mechanisms and Outcomes; Fecha de publicación: 2017; Síntesis del resumen: Enmarcado en una evaluación realista y con un enfoque de estudio de casos comparativo, este artículo examina modelos de práctica centrados en «toda la familia» y cómo pueden (o no) contribuir a la recuperación de la autonomía de las personas con dificultades de salud mental. En concreto, el estudio exploró las relaciones entre contextos, mecanismos y resultados de recuperación de la autonomía. Un análisis de entrevistas con veintidós familias puso de relieve que, con distintos puntos de partida y trayectorias, trabajar con familias enteras puede conducir a la construcción de una base segura y empoderadora desde la cual las personas usuarias pueden volver a conectar con mundos sociales más amplios.
  • Autoría: Fisher, Mooney y Papworth; Título: FGCs and adult social care; Fecha de publicación: 2018; Síntesis del resumen: Este capítulo de libro aborda el uso de la FGC en los servicios sociales para personas adultas. Las orientaciones profesionales y la introducción de conceptos políticos como la personalización, el bienestar y los enfoques centrados en la persona han favorecido la FGC. De hecho, están sentadas las bases para que las FGC pasen a formar parte integrante de la política de servicios sociales para personas adultas y de la prestación de servicios a personas adultas vulnerables. El capítulo destaca a continuación la base de evidencia de la FGC, subrayando en particular su potencial para implicar a las familias en beneficio de las personas adultas vulnerables. El capítulo concluye que, para que la práctica de la FGC se desarrolle en el Reino Unido, es importante extender el servicio de FGC a una gama más amplia de contextos de personas adultas, como la salud mental de personas adultas, la población reclusa y las personas sin hogar.
  • Autoría: Jenkins; Título: For the Common Good: Rob van Pagée on Family Group Conferencing in the Netherlands; Fecha de publicación: 2010; Síntesis del resumen: Este artículo ofrece una visión general del modelo de FGC tal como se ha implantado en los Países Bajos. El texto subraya que las FGC pueden aplicarse en contextos muy diversos, como la protección de la infancia, con personas que sufren violencia doméstica, ante un desahucio inminente y en contextos más amplios en los que pueda haber conflictos vecinales o comunitarios. El modelo se basa en compartir el poder con la ciudadanía y en confiar la realización de las conferencias a la ciudadanía en lugar de a profesionales. La FGC ha permitido a los miembros de la familia comprender mejor la situación de la persona y darse cuenta de lo que le importa.
  • Autoría: Hardy; Título: How social workers can use family group conferences in adults’ services; Fecha de publicación: 2017; Síntesis del resumen: Esta entrada de blog ofrece una visión general de la FGC con personas adultas. Se indica que la FGC es aplicable a una amplia gama de cuestiones: abuso deliberado, negligencia, autonegligencia o prevención, apoyo en la demencia, transición de los servicios de infancia a los de personas adultas y toma de decisiones en el interés superior de la persona. El blog subraya que el empoderamiento y el hecho de que las personas sean quienes mejor conocen su situación son los principios clave en que se apoya la FGC. La FGC con personas adultas tiene tres etapas diferenciadas: intercambio de información, tiempo privado de la familia y acuerdo sobre el plan.
  • Autoría: Metze; Título: Independence or interdependence? A Responsive Evaluation on Family Group Conferencing for Older Adults; Fecha de publicación: 2015; Síntesis del resumen: Mediante un enfoque de estudio de caso, este estudio pretendía examinar cómo puede la FGC ayudar a las personas mayores a conservar y/o reforzar su empoderamiento relacional y qué factores, en el plano del personal de trabajo social y de las personas mayores, influyen en la implantación de la FGC. Los resultados sugirieron que la FGC para personas mayores puede reforzar con éxito el empoderamiento relacional si: los equipos profesionales la ofrecen efectivamente a las personas usuarias; las personas mayores están dispuestas a compartir sus problemas con su red; tienen un nivel suficiente de resiliencia y de autonomía relacional, y una red social diversa y capaz; los problemas están relacionados con factores internos de las personas mayores y no causados por factores externos como la pobreza intergeneracional o unas obligaciones de cuidado informal muy pesadas; y las expectativas de las personas mayores se corresponden con las de su red y del Estado del bienestar.
  • Autoría: Hobbs y Alonzi; Título: Mediation and family group conferences in adult safeguarding; Fecha de publicación: 2013; Síntesis del resumen: Este estudio presenta una revisión de la literatura sobre el uso de la mediación y de la FGC en el contexto de la protección de personas adultas en el Reino Unido. Explora cómo encajan estos enfoques «dirigidos por la familia» de la protección de personas adultas en la agenda más amplia de la personalización y el empoderamiento, incluida la Mental Capacity Act 2005. Los resultados sugieren que la mediación y la FGC son procesos inclusivos que permiten a las personas explorar opciones y alternativas en un entorno de apoyo, garantizando la máxima independencia posible y el control autónomo de las decisiones vitales básicas. Utilizados adecuadamente, ambos enfoques pueden ser una respuesta valiosa a las preocupaciones en materia de protección, ya que promueven la elección y el control a la vez que protegen a las personas del riesgo de abuso y daño. Sin embargo, actualmente se dispone de pocos estudios de evaluación sólidos y no se encontró ningún estudio sistemático sobre la relación coste-eficacia.
  • Autoría: de Jong, Schout y Abma; Título: Prevention of involuntary admission through Family Group Conferencing: a qualitative case study in community mental health nursing; Fecha de publicación: 2014; Síntesis del resumen: Mediante un enfoque naturalista de estudio de caso cualitativo sobre un caso extraído de un conjunto más amplio de datos de 41 conferencias celebradas en un contexto de atención primaria en los Países Bajos, este estudio pretende comprender si la FGC puede contribuir, y cómo, a la inserción social de personas usuarias con enfermedad mental. Los resultados ponen de relieve que, para evitar el ingreso involuntario en una unidad psiquiátrica de un hombre con esquizofrenia, el vecindario solicitó una FGC entre el propio vecindario, la familia de la persona y la organización de salud mental. Nueve meses después de la conferencia, los problemas de convivencia en el barrio se habían reducido y se habían evitado las medidas coercitivas. La conferencia fortaleció a la comunidad y dio lugar a un plan para contrarrestar los problemas de convivencia.
  • Autoría: Johansen; Título: Psycho-Social Processes and Outcomes of Family Group Conferences for Long-Term Social Assistance Recipients; Fecha de publicación: 2014; Síntesis del resumen: El objetivo de este estudio era explorar qué procesos y resultados psicosociales genera la FGC en personas perceptoras de asistencia social de larga duración. Se entrevistó a quince personas perceptoras de asistencia social noruegas que habían organizado FGC y se observó a cinco. Los resultados ponen de relieve que una motivación clave para organizar una FGC era de orden relacional y que, en consecuencia, el resultado más importante fue una mejora de las relaciones gracias a una comunicación respetuosa. Los resultados indican que la FGC puede tener el potencial de reforzar el sentido de comunidad y la autoestima de las personas perceptoras de asistencia social.
  • Autoría: Manthorpe y Rapaport; Título: Researching Family Group Conferences in Adult Services: Methods Review; Fecha de publicación: 2020; Síntesis del resumen: Como revisión de métodos, este trabajo expone los métodos utilizados para obtener la evidencia sobre las FGC y comenta las ventajas y los inconvenientes de los distintos métodos. El informe considera también los fundamentos teóricos de la FGC y la evidencia de la investigación internacional sobre su uso y su eficacia. El informe destaca el uso de los principales métodos de investigación para estudiar las FGC para personas adultas, pero persiste una laguna importante en cuanto a la relación coste-eficacia. Además, pocos estudios han recogido datos sobre los resultados a medio y largo plazo para las personas afectadas que permitan valorar si los resultados prometedores se mantienen y si mejora el bienestar de las personas.
  • Autoría: de Jong y Schout; Título: Researching the Applicability of Family Group Conferencing in Public Mental Health Care; Fecha de publicación: 2013; Síntesis del resumen: Esta nota de investigación pretende examinar la aplicación de la FGC en la atención de salud mental en un contexto de atención pública de salud mental en los Países Bajos. El estudio partía del supuesto de que la FGC promueve la implicación, amplía y restablece las relaciones y genera apoyo. Su objetivo es responder a la pregunta de si la FGC es una herramienta eficaz para generar apoyo social, prevenir la coerción y promover la integración social en la salud mental pública. Como parte de la fase de preparación, se formó a profesionales en el trabajo basado en las fortalezas, principalmente para que se centraran en las fortalezas y los recursos de las personas usuarias.
  • Autoría: Markel-Holguin; Título: Sharing Power with the People: Family Group Conferencing as a Democratic Experiment; Fecha de publicación: 2004; Síntesis del resumen: Este artículo revisa las FGC con la infancia y las adaptaciones del modelo a diferentes contextos, desde la perspectiva de la práctica democrática y a través de la lente de la regulación receptiva. El estudio sugiere que considerar la FGC en un contexto de democracia y de regulación receptiva ofrece un constructo teórico para generalizar esta práctica y cuestiona años de dominación profesional. Exige nuevas estrategias para implicar a la ciudadanía como participante activa en la creación de un sistema comunitario y regulado de manera receptiva que proteja a la infancia y apoye a las familias. La generalización de la conferencia de grupo familiar pasa por una comprensión colectiva de este modelo como una práctica que sostiene los pilares de la democracia, que promueve la autorregulación y que fomenta la regulación receptiva al favorecer una respuesta diferenciada a las familias mediante planes individualizados que se ajusten mejor a las necesidades identificadas.
  • Autoría: Metze, Kwekkeboom y Abma; Título: The potential of Family Group Conferencing for the resilience and relational autonomy of older adults; Fecha de publicación: 2015; Síntesis del resumen: Mediante un enfoque de estudio de caso, este artículo analizó dos casos de FGC con personas mayores para estudiar la pertinencia de los conceptos de resiliencia y de autonomía relacional en su FGC. Los resultados indican que unos contactos sociales que intervenían con compasión, mostrando respeto por las necesidades y los deseos de la persona mayor, daban a las personas mayores un impulso para actuar y resolver sus problemas. La motivación de la persona y su disposición a pedir ayuda parecían esenciales para favorecer el cambio de conducta. Factores contextuales como la naturaleza del problema y la implicación y la capacidad de la red social también eran determinantes.
  • Autoría: Schout, van Dijk, Meijer, Landeweer y de Jong; Título: The use of family group conferences in mental health: Barriers for implementation; Fecha de publicación: 2017; Síntesis del resumen: Este estudio cualitativo examinó las situaciones y circunstancias en las que la FGC puede (o no) ser útil. Entre los obstáculos figuraban: (a) el peligro agudo en las situaciones de coerción, el tiempo limitado disponible y el control y la aversión al riesgo en la atención de salud mental; (b) la gravedad del estado mental de las personas atendidas, que dificulta la toma de decisiones y la comunicación; (c) que considerar la FGC e implicar a las redes familiares como un valor añadido en una situación de crisis no forma parte de la manera de pensar de los equipos profesionales; (d) que las personas atendidas y sus redes no estén abiertas a la FGC. El estudio concluye que ser consciente de los obstáculos a la FGC ayuda a mantener una actitud abierta respecto a su capacidad de reforzar las relaciones entre personas atendidas, redes y profesionales.
  • Autoría: Bredewold y Tonkens; Título: Understanding Successes and Failures of Family Group Conferencing: An in-depth Multiple Case Study; Fecha de publicación: 2021; Síntesis del resumen: Este estudio reflexiona de forma crítica sobre las condiciones en las que las FGC pueden tener éxito o no. A partir de datos de cuatro casos longitudinales, entrevistas con profesionales del trabajo social, observaciones de formaciones y una revisión de la literatura, se identificaron cuatro condiciones para aplicar con éxito la FGC: (a) la presencia de una red positiva; (b) la necesidad de cuidados formales además de los informales; (c) una preparación activa contra el paternalismo y la humillación; (d) tomar en serio la reticencia de las personas usuarias a pedir ayuda a sus redes sociales.
  • Autoría: Malmberg-Heimonen a Johansen; Título: Understanding the longer-term effects of family group conferences; Fecha de publicación: 2014; Síntesis del resumen: Mediante un diseño controlado aleatorizado con 149 personas perceptoras de asistencia social de larga duración en Noruega, este estudio analiza los efectos a largo plazo de las FGC para personas adultas en términos de apoyo social, salud mental y reinserción laboral. Además de la asignación aleatoria de todas las personas participantes, se realizaron 15 entrevistas para obtener un conocimiento en profundidad de los efectos de la FGC. Pese a un alto índice de satisfacción de las personas participantes y a efectos significativos a corto plazo, el seguimiento a un año mostró efectos neutros de la FGC. Las entrevistas cualitativas mostraron que la falta de reciprocidad en las relaciones sociales y la falta de seguimiento eran los principales motivos del estancamiento de un proceso de FGC inicialmente positivo.
  • Autoría: de Jong, Schout y Abma; Título: Understanding the Process of Family Group Conferencing in Public Mental Health Care: A Multiple Case Study; Fecha de publicación: 2018; Síntesis del resumen: Esta investigación cualitativa de estudio de casos múltiples pretendía examinar el proceso de la FGC en un contexto de atención pública de salud mental en los Países Bajos. Las dinámicas del proceso identificadas fueron: (a) superar las resistencias y romper el aislamiento y los sentimientos de vergüenza; (b) las personas usuarias cambian más fácilmente por los miembros de su red que por los equipos profesionales; (c) el papel de las personas coordinadoras es complejo; (d) hay profesionales que no pueden resistir la tentación de tomar el relevo. El estudio puso de relieve además que cuatro factores influían en la calidad de vida de la persona usuaria: (a) la disposición de la persona usuaria a invitar a su red social y ampliarla; (b) la disposición de la persona usuaria y de la red a compartir sentimientos de vergüenza; (c) la confianza mutua entre personas usuarias y personas coordinadoras; (d) que los equipos profesionales refuercen la autodirección del grupo y eviten que las personas usuarias vuelvan a caer en una trayectoria de atención individual.
  • Autoría: Bishop; Título: What is a family group conference for adults? Brief Guide; Fecha de publicación: 2017; Síntesis del resumen: Esta guía ofrece una visión general de la FGC. Sugiere que los miembros de la red pueden incluir a la familia, amistades, vecindario, comunidad local y cualquier otra persona que participe en la prestación de cuidados y apoyo informales. Hace hincapié en la independencia de la persona coordinadora, de la que se espera que no intervenga en ninguna decisión de la persona. Destaca tres etapas principales del proceso: recogida de información, tiempo privado de la familia y explicación/acuerdo de un plan. El blog concluye arrojando luz sobre el proceso de revisión que sigue a la conferencia propiamente dicha.
  • Autoría: Metze; Título: "With a little help from my friends": Family Group Conferencing and home-evictions; Fecha de publicación: 2007; Síntesis del resumen: Este estudio pretende abordar qué harían las personas si se vieran amenazadas de desahucio. Las experiencias de quienes recibieron la oferta de una FGC se compararon con las de otros dos grupos destinatarios para identificar las condiciones que favorecen una aplicación satisfactoria de la FGC con este grupo de personas usuarias. El estudio destacó que la FGC encaja bien con la idea de que las personas se ayuden entre sí; sin embargo, los resultados no siempre apuntaron a un desenlace positivo. Aunque la FGC mejoró el apoyo de las redes sociales y aumentó la confianza y la seguridad de las personas usuarias, los planes no siempre se cumplieron, a veces por falta de motivación.
  • Autoría: Metze, Kwekkeboom y Abma; Título: You don't show everyone your weakness’: Older adults' views on using Family Group Conferencing to regain control and autonomy; Fecha de publicación: 2015; Síntesis del resumen: Este estudio cualitativo pretendía examinar las opiniones y actitudes existentes de las personas mayores respecto al uso de la FGC, y dar cuenta de cómo ven las personas mayores la posibilidad de recuperar el control sobre su vida mediante la FGC. La resistencia a la FGC se debía principalmente a que las personas usuarias esperaban que la gente estuviera a su lado sin necesidad de una FGC, a no sentirse preparadas para una FGC, a la vergüenza de pedir ayuda a otras personas y al miedo a perder el control. El estudio concluye que, para las personas mayores, la FGC significa perder control y autonomía en lugar de ganarlos. Para que la FGC funcione con personas mayores, un modelo de empoderamiento relacional debería centrarse muy probablemente en la reciprocidad, el apoyo entre pares y las soluciones en lugar de en los problemas.
  • Autoría: Valenti; Título: Family Group Conferencing with BME Families in Scotland; Fecha de publicación: 2017; Síntesis del resumen: Este estudio cualitativo explora el uso de la FGC en el trabajo social con la infancia y las familias de origen negro y de minorías étnicas (BME, por sus siglas en inglés) que viven en Escocia. Los resultados sugieren que, pese a la evidencia de que la FGC puede tener un impacto positivo en personas de diferentes grupos culturales, las familias BME no siempre tienen acceso a la FGC por desconocimiento y por otros problemas estructurales, como que la información sobre la FGC solo esté disponible en inglés. A quienes habían tenido una conferencia, esta les amplió el círculo de apoyo y aumentó su participación y su compromiso con el plan.
  • Autoría: Waites, Macgowan, Pennell, Carlton-LaNey y Weil; Título: Increasing the cultural responsiveness of Family Group conferencing; Fecha de publicación: 2004; Síntesis del resumen: Este artículo describe el modelo y un método culturalmente competente para evaluarlo y adaptarlo a las comunidades afroamericana, cheroqui y latina/hispana de Carolina del Norte. El estudio hace hincapié en la importancia de escuchar a los miembros de la comunidad, aprender de ellos y aprovechar sus fortalezas para remodelar la FGC de modo que responda a las necesidades de la infancia y las familias. En particular, el estudio señaló que las familias valoran la oportunidad de resolver sus propios problemas; que la FGC puede funcionar si se hacen adaptaciones culturales y se respetan las tradiciones y si las personas coordinadoras son biculturales y bilingües; que las FGC deben celebrarse en lugares culturalmente adecuados; y que la comunicación continua y la resolución conjunta de problemas son cruciales.
  • Autoría: Nygård y Saus; Título: Is Family Group Conferencing a culturally adequate method outside its origin in New Zealand? A Meta synthesis; Fecha de publicación: 2019; Síntesis del resumen: Esta metasíntesis de 26 artículos examina si la FGC es culturalmente adecuada en las comunidades indígenas. Mediante búsquedas sistemáticas y estratégicas, el estudio exploró las tendencias existentes de la investigación sobre la FGC en contextos indígenas. El análisis indica que existe una tendencia a dar por sentada la adecuación cultural de la FGC. Algunos trabajos de investigación cuestionan estos supuestos y debaten sobre el simbolismo vacío («tokenism») y el colonialismo en el trabajo social. La autoría concluye que implantar la FGC en nuevas comunidades requiere anclarla en el contexto cultural local.
  • Autoría: Barn y Das; Título: Family Group Conferences and Cultural Competence in Social Work.; Fecha de publicación: 2016; Síntesis del resumen: Estudio empírico realizado en Londres para conocer las opiniones y experiencias de personas coordinadoras y responsables de FGC, de organismos públicos y de organizaciones no gubernamentales, que aplicaban el enfoque de FGC con familias culturalmente diversas. Hace hincapié en la conveniencia de que las personas coordinadoras y las familias compartan origen étnico, cultural y religioso.
  • Autoría: Tapper; Título: Using family group conferences in safeguarding adults; Fecha de publicación: 2010; Síntesis del resumen: Este artículo explora la eficacia y el valor de la FGC para las personas mayores y considera la utilidad del enfoque para todas las personas adultas vulnerables respecto de las cuales pueda haber preocupaciones de protección, en el contexto de la personalización y del apoyo autodirigido

En el proceso de análisis y síntesis de la evidencia procedente de la literatura, consideramos importante, para maximizar la validez de nuestros resultados, incorporar la pericia «de posición» («standpoint») de personas con experiencia vivida ( Tew et al., 2006), de profesionales de la práctica y de personas de distintos orígenes culturales y étnicos, de modo que el contenido pudiera examinarse desde diferentes perspectivas y no se pasara por alto evidencia potencialmente significativa. Con este fin se formó un equipo de investigación que incluía a dos personas investigadoras pares con experiencia vivida, dos personas investigadoras con experiencia profesional actual y cuatro de perfil académico. La mitad del equipo de investigación procedía de una minoría étnica. Todas las personas del equipo tenían responsabilidades similares: revisar y resumir los artículos preseleccionados, redactar los puntos clave que surgían de los artículos que se les asignaban y participar en debates de grupo en los que empezamos a reunir nuestra comprensión de los modelos y procesos de FGC tal como se aplican en los contextos de personas adultas y de salud mental.

Antes de emprender el análisis, el equipo de investigación mantuvo una serie de debates para determinar los ámbitos de interés y el alcance de la revisión. Para mantener el foco y la coherencia, se elaboró un marco de revisión que registraba: (a) la referencia; (b) la teoría relativa a la FGC; (c) los factores contextuales, incluido a quién podía ofrecerse un servicio, la aceptabilidad cultural/comunitaria y el contexto más amplio del servicio; (d) los procesos y mecanismos; (e) los resultados para la persona, la red y/o el servicio; y (f) otro material pertinente, incluidos valores, percepciones y supuestos relativos a la FGC. Todos los artículos fueron revisados de forma independiente por una persona investigadora del ámbito académico y por un miembro del equipo con experiencia vivida o con trayectoria profesional en la práctica. Una vez concluido este doble proceso de revisión, nos dimos cuenta de que era necesaria una ronda adicional de revisión para captar de manera exhaustiva las sutilezas de la FGC. En esta ronda, se pidió a cada miembro del equipo de investigación que redactara notas adicionales sobre los temas transversales que surgían de su selección de la literatura asignada. Este material fue recopilado y analizado en mayor profundidad por Mitchell, Mahesh y Tew para ofrecer un análisis temático exhaustivo de la literatura, y posteriormente se convirtió en una caracterización inicial del modelo de FGC para personas adultas y en enunciados de la teoría del programa.

Encuesta nacional

Paralelamente a la revisión de la literatura se realizó una encuesta nacional en línea. La encuesta tenía un doble objetivo: (a) identificar los servicios de FGC para personas adultas del Reino Unido que están en funcionamiento o en fase de puesta en marcha y (b) obtener una comprensión en profundidad del modelo o los modelos de práctica adoptados en estos servicios. Las preguntas de la encuesta se elaboraron mediante un proceso iterativo para maximizar las posibilidades de aportación y de examen crítico por parte de las personas investigadoras pares y de quienes tenían trayectoria profesional en la práctica. Mahesh y Tew elaboraron una lista preliminar de preguntas basada en nuestras preguntas de investigación y en los temas iniciales identificados en la literatura, y la hicieron circular entre el resto del equipo de investigación para recabar aportaciones. Tras recibir los comentarios, se introdujeron los cambios necesarios para reflejar sus observaciones y preocupaciones. Los comentarios consistieron en afinar el lenguaje, cambiar el orden de las preguntas e identificar lagunas (por ejemplo, incluir preguntas explícitas sobre el proceso de revisión y la adecuación cultural de la FGC). La segunda versión del cuestionario se hizo circular de nuevo entre el equipo de investigación para una revisión adicional. Esto dio lugar a otros cambios menores en el lenguaje y la extensión del cuestionario. Las preguntas de nuestra encuesta buscaban obtener una comprensión coherente de las tres fases del proceso de FGC (preparación, conferencia y revisión), del contexto y de los posibles resultados. El programa Online Surveys, versión 2 ( https://www.onlinesurveys.ac.uk/), sirvió de plataforma para la encuesta y se utilizó para ayudar en el análisis y la presentación de los resultados.

La encuesta se realizó entre enero y junio de 2023. Para darla a conocer suficientemente, empleamos diversas plataformas: la difusión en redes sociales (el sitio web del proyecto y nuestras cuentas de X y LinkedIn), nuestras entidades colaboradoras de la práctica para compartirla con las partes interesadas pertinentes, el Chief Social Worker (adults) y la Principal Social Workers’ Network de Inglaterra, nuestra red de investigación y práctica sobre FGC con personas adultas, y el contacto directo con organizaciones que habían manifestado interés en poner en marcha un servicio de FGC para personas adultas o que ya lo habían hecho. Pese a adoptar una estrategia de difusión activa, obtuvimos una tasa de respuesta baja (n=7), lo que sugiere un nivel bajo de actividad actual de FGC con personas adultas en el Reino Unido. Tras consultar con el grupo asesor estratégico del estudio, la encuesta se reabrió durante dos meses (mayo y junio) para confirmar que la baja tasa de respuesta se debía a la escasez de servicios que ofrecen FGC. Además de reabrir la encuesta, se creó un sondeo sencillo con Online Surveys para que las organizaciones pudieran dar a conocer sus planes a más largo plazo en relación con la FGC. El objetivo principal era recoger respuestas de un conjunto más amplio de organizaciones potencialmente interesadas en la FGC, para valorar mejor si nuestra baja tasa de respuesta reflejaba el nivel real de actividad de FGC en el Reino Unido. El sondeo se difundió a través del Chief Social Worker (adults), la Principal Social Workers’ Network de Inglaterra y redes equivalentes en Escocia y Gales. Se nos informó de que, aunque el Health and Social Care Board integrado de Irlanda del Norte había emprendido una iniciativa para probar las FGC con personas adultas, no llegó a ofrecerse ninguna conferencia y la iniciativa ya no estaba activa. El sondeo obtuvo 16 respuestas, todas salvo una indicando que no había planes de poner en marcha un servicio de FGC en un futuro próximo, lo que confirmó que habíamos captado el alcance limitado de la actividad actual de FGC en el Reino Unido.

Los datos se analizaron de forma descriptiva mediante las funciones analíticas de Online Surveys. Para las preguntas cerradas se utilizaron tablas de frecuencias y gráficos que permitían determinar el número de respuestas a cada opción. Las preguntas abiertas y/o las respuestas en los campos de texto libre se sometieron a un análisis temático, contrastándolas con los temas generados a partir de la revisión de la literatura e identificando a la vez los casos atípicos. Nuestro análisis contribuyó a afinar la caracterización inicial del modelo o los modelos de FGC surgida de la revisión de la literatura.

Entrevistas con partes interesadas

Para obtener una comprensión más contextualizada y holística del funcionamiento de los servicios de FGC existentes, entrevistamos a una muestra intencional de partes interesadas vinculadas a los servicios de los que habíamos recibido respuestas a la encuesta. Se invitó a participar en nuestras entrevistas a las personas que habían respondido a la encuesta y habían aceptado ser contactadas para una entrevista, y se buscaron participantes adicionales mediante un enfoque de bola de nieve dentro de las redes de servicios locales. Entre julio y agosto de 2023 se realizaron en total 11 entrevistas con una muestra representativa de responsables de equipo, personas coordinadoras de FGC, profesionales del trabajo social que derivan casos y personas con experiencia vivida (n=3). Tras enviar una primera invitación por correo electrónico a las posibles personas participantes, se les remitieron hojas informativas y formularios de consentimiento que ofrecían una visión general del estudio y detallaban sus derechos como participantes. Una vez recibida una respuesta positiva, se fijó una fecha para una entrevista virtual.

Los temas de nuestra encuesta sirvieron de base para nuestras guías de entrevista, redactadas en colaboración con las personas investigadoras pares. Después se afinaron con las aportaciones de nuestro Panel Asesor de Experiencia Vivida (LEAP), un grupo de personas con experiencia vivida, ya sea como persona en el centro de la conferencia o como miembro de la red. Esto fue decisivo para garantizar que se incluyeran preguntas pertinentes que reflejaran la perspectiva de las personas usuarias y que el lenguaje utilizado fuera sencillo y adecuado. La elaboración de la guía de entrevista para personas usuarias estuvo dirigida por las personas investigadoras pares, con aportaciones del resto del equipo de investigación. Las entrevistas con personas usuarias las realizaron las personas investigadoras pares, pues se consideró que eran más eficaces para establecer una relación de confianza y facilitar una conversación abierta y sincera. Las personas investigadoras pares también contribuyeron activamente a la guía de entrevista elaborada para profesionales, aportando comentarios sobre la inclusión y/o supresión de preguntas concretas. Además, una de ellas participó en la codificación y el análisis de los datos de las entrevistas.

Las entrevistas se analizaron mediante un enfoque híbrido de análisis temático, utilizando el marco general identificado en la literatura y en la encuesta nacional. Para llegar a códigos relacionados con nuestros temas, utilizamos un análisis temático inductivo, que nos proporcionó explicaciones ricas, corroboraciones y/o variaciones entre nuestros conjuntos de datos. De este modo, los datos de las entrevistas favorecieron una integración satisfactoria de los resultados en el plano teórico ( Proudfoot, 2022). Una vez concluido el análisis, los resultados se contrastaron con el LEAP, que corroboró que encajaban bien con su propia experiencia de una FGC.

Foro deliberativo

Los métodos deliberativos se entienden mejor como un enfoque de investigación que como un método en sí mismo; buscan implicar a las personas en la toma de decisiones de forma significativa ( Rawls, 1997), ofreciendo a la vez a las personas participantes la oportunidad de saber más sobre un tema y debatirlo con otras antes de exponer sus opiniones. Este enfoque resultó especialmente útil, ya que nos ayudó a llegar a un acuerdo (o desacuerdo) amplio entre todas las personas participantes ( Burchardt, 2012), sobre todo en las cuestiones controvertidas identificadas en la encuesta y/o en las entrevistas. En particular, pudimos obtener «opiniones informadas» ( Carson, 2006) proporcionando previamente, de manera sencilla y fácil de asimilar ( Barnes, 2008), la evidencia de nuestra revisión de la literatura, la encuesta y las entrevistas, con lo que obtuvimos el máximo beneficio del proceso deliberativo.

La invitación al foro deliberativo se extendió a todas las personas participantes en la encuesta y en las entrevistas, y a través de ellas se transmitió en cascada a otras personas implicadas en las FGC en su territorio. También invitamos a los miembros de nuestro LEAP, a otras organizaciones públicas y no públicas interesadas y/o implicadas en las FGC para personas adultas, y a personal académico que investiga la FGC o enfoques afines. A partir de nuestra síntesis de la evidencia procedente de la literatura, la encuesta nacional y las entrevistas con partes interesadas, proporcionamos de antemano a las personas participantes un documento que resumía en qué aspectos creíamos tener ya claridad sobre el modelo, el proceso y los resultados, y cuáles nos parecían las principales preguntas sin respuesta, en las que la evidencia parecía insuficiente, poco clara o potencialmente contradictoria.

Las personas participantes (n=36) se dividieron en cuatro subgrupos, cada uno centrado en un conjunto específico de preguntas. Cada grupo estaba formado por personas con experiencia práctica, académica y vivida. Para recoger eficazmente los debates, cada grupo contaba con una persona facilitadora y otra encargada de tomar notas, que después trasladaban al grupo general un resumen de sus deliberaciones para seguir reflexionando y debatiendo. Los resúmenes y los debates posteriores se grabaron digitalmente para ayudar en nuestro análisis. Además, de los debates en pequeños grupos y de las respuestas del grupo general surgieron algunos puntos adicionales pertinentes para el proceso y los resultados de la FGC sobre los que existía un amplio acuerdo, y que también se recogieron. Los resultados del foro ayudaron a colmar lagunas notables, a validar nuestros resultados previos y a poner de relieve variaciones en los modelos de práctica.

Caracterizar el modelo: resultados de la literatura y del ámbito de la práctica

Aunque el modelo o los modelos de práctica emergentes de la Conferencia Familiar y de Grupo para personas adultas pueden diferir significativamente de lo que se ha convertido en una práctica consolidada con la infancia y las familias, siguen teniendo un terreno común considerable. Tanto en el contexto de las personas adultas como en el de la infancia, la FGC es un proceso inclusivo en el que una persona y sus redes sociales y familiares se reúnen para elaborar planes relativos al cuidado y al apoyo de una persona potencialmente vulnerable. Facilitadas por una persona coordinadora independiente, las FGC siguen un enfoque por etapas para la planificación y la toma de decisiones. Aunque con cierto grado de flexibilidad, el esquema básico de la FGC en el contexto de las personas adultas puede caracterizarse del siguiente modo:

  • «Durante la primera fase, la fase de preparación, la persona coordinadora ayuda a la persona central a explorar [su] red social. La persona decide a quién invitar a la conferencia. A continuación, la persona coordinadora se pone en contacto con los miembros seleccionados de la red social y mantiene conversaciones preparatorias con cada uno de ellos. La persona coordinadora ayuda también a la persona central a formular la pregunta principal, elige un momento y un lugar, y ayuda a decidir si invitar o no a profesionales sociales y/o sanitarios, y a cuáles. La segunda fase, la fase de información, es el inicio de la reunión, durante la cual los equipos profesionales pueden aportar la información necesaria para ayudar a responder a la pregunta principal de la persona. Las personas participantes pueden pedir aclaraciones y explicaciones más detalladas. En la tercera fase, el tiempo privado, la persona y [su] red social deliberan juntas; ni los equipos profesionales ni las personas coordinadoras están presentes. Los miembros de la red formulan un plan y deciden cómo evaluarlo. Durante la cuarta fase, las personas participantes presentan su plan a la persona coordinadora y a los equipos profesionales implicados. La persona coordinadora ayuda a ultimar el plan y a hacerlo lo más concreto posible.» ( Metze et al., 2015 p.168)

Como se expondrá con más detalle más adelante, hay menos claridad o coherencia en cuanto a la etapa final del proceso, en la que el plan se aplica, se revisa y, en su caso, se modifica para tener en cuenta el cambio de circunstancias y la experiencia de las personas sobre cómo está funcionando. Aunque Metze y su equipo (2015) proponían que la quinta fase (ejecutar, evaluar y ajustar el plan) depende «enteramente de la persona central y de su red» (ibid.), se nos indicó que en los servicios de FGC del Reino Unido es práctica habitual que la persona coordinadora supervise algún tipo de proceso de revisión junto con la persona central, los miembros de la red y los equipos profesionales pertinentes.

El contexto y la finalidad habituales de una FGC para personas adultas pueden diferir sutilmente de los de las FGC para la infancia. Mientras que la finalidad de estas últimas suele ser que una familia elabore un plan que responda satisfactoriamente a las preocupaciones profesionales sobre la seguridad o el bienestar de una persona joven, la finalidad de las primeras puede considerarse más explícitamente emancipadora: se trata de permitir que una persona adulta tenga el control de su vida junto con las personas que le importan. Puede considerarse «no como una fuente de asistencia, ni como una intervención o una ayuda, sino como un proceso de toma de decisiones que hace activa a la ciudadanía» (Van Pagée, 2007, citado en Jenkins, 2010 p.2).

Valores y principios que sustentan la FGC para personas adultas

Un tema recurrente en las entrevistas con partes interesadas fue que, aunque había que fomentar la flexibilidad y la creatividad en la práctica (lo que ya es en sí una declaración de valores), era crucial para la integridad del proceso que este se mantuviera fiel a los valores y principios fundamentales de la Conferencia Familiar y de Grupo, algo de lo que se hace eco la literatura ( Merkel-Holguin, 2004). Sin embargo, actualmente no existe una formulación clara y consensuada de cuáles son estos valores, que pueden ser más implícitos que explícitos. Por ello, al caracterizar la práctica de la FGC para personas adultas, será importante desentrañar los valores y principios que la sustentan.

En primer lugar, puede entenderse como una primacía de la perspectiva relacional sobre la individualista:

  • «La visión general del ser humano que subyace al método de la FGC [es] la de que las personas son seres sociales y dependen unas de otras para su bienestar y su felicidad, sobre todo cuando se sienten vulnerables» ( Metze et al., 2015 p. 169)

Se considera más probable lograr mejoras sostenibles para una persona si la familia y las amistades participan directamente en la identificación de las dificultades actuales y en la búsqueda de soluciones ( De Jong et al., 2018; Ramon, 2021). En el contexto de la salud mental, las interrelaciones y los vínculos pueden ser cruciales para el proceso de recuperación ( De Jong et al., 2014; Tew et al., 2012; Topor et al., 2006).

Quizá como reflejo de escenarios potencialmente más coercitivos, en los que el sistema profesional puede estar dispuesto a hacer uso de sus facultades legales para intervenir, la literatura sobre las FGC con la infancia insiste a menudo en una perspectiva basada en los derechos: el derecho humano a una vida familiar en la que el Estado no interfiera siempre que sea posible ( Pennell et al., 2011). En cambio, en el contexto de los servicios sociales para personas adultas del Reino Unido no existen facultades legales similares, lo que da lugar a un ethos potencialmente menos coercitivo (aunque pueda seguir habiendo preocupaciones profesionales), y una perspectiva tan explícitamente basada en los derechos está mucho menos presente en la literatura sobre personas adultas. Del mismo modo, entre las personas entrevistadas había una visión menos explícita de que la opción de una FGC debiera ser un derecho humano, aunque se consideraba que las prácticas de FGC se sustentaban en un derecho implícito a la autodeterminación siempre que fuera posible. En cambio, entendían la FGC sobre todo como una manera de organizar los cuidados y el apoyo movilizando los recursos de la persona, de la red y de la comunidad, y de la forma más pertinente para la persona central.

La FGC se considera un «enfoque inclusivo y democrático» en el que se valoran todos los puntos de vista ( Merkel-Holguin, 2004; Tew et al., 2017), y existe un claro consenso, tanto en la literatura como en las entrevistas, en que un valor definitorio de la FGC es que el proceso debe estar dirigido por la familia y la red, centrándose en lo que importa a la persona que está en el centro y a los miembros de su familia o de su red ( Górska et al., 2016). El hecho de estar «dirigido por la familia» sugiere que la FGC puede empoderar a las familias y a las redes más amplias para que se apoyen mutuamente en la búsqueda de soluciones a los problemas que afrontan. En resumen, da a las familias la titularidad de las decisiones tomadas ( Hobbs & Alzoni, 2013). Jenkins pone el acento en «las fortalezas, las capacidades y el liderazgo de la ciudadanía y de las redes familiares en la toma de decisiones» ( 2010, p.1).

La experiencia práctica compartida en las entrevistas con partes interesadas sugería que llevar este valor a la práctica no siempre era sencillo; por ejemplo, cuando un miembro concreto de la familia o de la red tenía su «propia agenda», que podía no coincidir con las necesidades y los deseos de la persona en el centro del proceso:

  • «Si hay alguien que, quizá, tiene muy claramente un interés particular o una posición desde la que habla de forma muy evidente, y no pone en el centro los deseos y las necesidades de la persona, entonces supongo que [una FGC] puede resultar difícil» (persona entrevistada 3, profesional del trabajo social)

También podía haber problemas cuando miembros del sistema profesional se sentían incómodos ante el hecho de que la persona coordinadora se retirara y cediera el poder a la persona y a su red para que elaboraran su plan sin supervisión profesional. Del mismo modo, podía haber inquietud por parte de las personas y/o de los miembros de su red ante la idea de quedarse a solas para elaborar planes o tomar decisiones sin ayuda profesional. Algunas personas entrevistadas sugirieron que esto podía deberse al legado de experiencias previas con servicios que habían actuado «sobre» las personas o «en su lugar», privándolas de la confianza en su propia capacidad de hacer las cosas por sí mismas. Sin embargo, en otros casos, podía deberse a una preocupación real de que miembros dominantes o potencialmente abusivos de la red ejercieran una influencia indebida sobre el proceso y su resultado. Se consideró que las personas coordinadoras debían tener flexibilidad para usar su criterio y adaptar la estructura y el formato a fin de maximizar la capacidad de las personas para trabajar juntas, resolver conflictos y alcanzar resultados que pudieran hacer suyos.

En el centro del modelo está la valoración del conocimiento y la pericia específicos que los miembros de la familia y de la red tienen sobre su situación:

  • «¿Quién sabe lo que es mejor para las personas, sino ellas mismas? Esta pregunta, que refleja los principios fundamentales de la democracia, es también central en la práctica de la conferencia de grupo familiar» ( Merkel-Holguin, 2004 pg. 155; véase también Hardy, 2017).

A diferencia de lo que puede ser habitual en muchos procesos de toma de decisiones dirigidos por profesionales, es este conocimiento y esta pericia lo que se considera primordial para dar forma a las decisiones que se toman, aunque las opiniones y valoraciones profesionales también se comparten, se debaten y se valoran como parte del proceso global.

Igualmente central en el modelo es el principio de que la persona coordinadora debe ser independiente ( Górska et al., 2016) y no actuar ni como representante del sistema sanitario o de servicios sociales en general ni como proveedora de otros servicios (o como filtro de acceso a ellos). En la muestra de entrevistas había consenso en que (a) la persona coordinadora debía estar separada de los demás equipos profesionales (como el personal de trabajo social) y (b) su papel en el proceso de FGC debía limitarse a la coordinación, sin intervenir en la toma de decisiones. Su papel no debía consistir en ofrecer pericia, influir en los resultados ni hacer sugerencias sobre lo que debería figurar en el plan. Su papel consiste, simplemente, en facilitar un proceso mediante el cual la persona y su red puedan elaborar su propio plan.

  • « La independencia es vital, y en particular a veces cuando hay desacuerdo con la persona profesional que lleva el caso. Reúne a la gente con una persona independiente que facilita y un lugar neutral en el que celebrar la reunión: ahí hay dos cosas realmente importantes.» (persona entrevistada 7, responsable de equipo de FGC)

Aun reconociéndolo como un principio fundamental, informantes del ámbito de la práctica explicaron que no siempre era fácil mantenerlo en la práctica; por ejemplo, cuando se estaban recortando servicios y podía parecer pragmático que la persona coordinadora asumiera otros roles o tareas para cubrir lagunas en la prestación.

Aunque, en última instancia, todas las decisiones las toman la persona central y su red, informantes del ámbito de la práctica subrayaron que la independencia de las personas coordinadoras les permite también asumir un papel de cuestionamiento, o incluso de «abogado del diablo», animando a las personas a reflexionar sobre algunas de sus elecciones o decisiones. Un ejemplo citado con frecuencia era cuestionar con delicadeza la situación en la que una persona se resiste a invitar a alguien que podría ser importante para su apoyo, quizá por sentimientos de vergüenza o por no querer ser una carga para nadie.

Puede haber una fuerte afinidad de valores entre la FGC y el campo más amplio de la práctica restaurativa; sin embargo, los temas de la reconciliación y de la reparación de daños pasados pueden no ser pertinentes en todas las FGC. El hecho de centrarse en la elaboración de un plan confiere a la FGC una orientación intrínsecamente dirigida hacia el futuro, y existe el compromiso de evitar los procesos destructivos de culpabilización ( Fisher et al., 2018). Un enfoque restaurativo ofrece un espacio de apertura en el que pueden compartirse los sentimientos de vergüenza ( De Jong & Schout, 2013) y en el que las personas participantes pueden acordar reconocer experiencias pasadas de dolor o de daño, y compartir y escuchar los sentimientos de cada cual al respecto, para poder reunirse y resolver sus problemas actuales.

Aunque en la literatura y en el ámbito de la práctica existe un acuerdo general en que los servicios de FGC deben ser culturalmente adecuados y accesibles para todas las comunidades, en la literatura se tiende a dar por sentada la adecuación cultural de la FGC y a no cuestionar en qué medida logra desafiar paradigmas y descolonizar el trabajo social ( Nygard & Saus, 2019). Dado que la FGC se desarrolló originalmente para familias maoríes, no es necesariamente adecuada desde el punto de vista cultural para otros contextos. Esta autoría sostiene que implantar la FGC en nuevas comunidades requiere un sólido anclaje en el contexto cultural local. A partir de sus entrevistas con profesionales, Barn y Das (2016) propusieron que, siempre que sea posible, se ofrezca a las personas la opción de contar con una persona coordinadora con la que compartan origen étnico, cultural y/o religioso. En conjunto, se sugiere que la informalidad inherente y el carácter no institucional de las prácticas de FGC pueden facilitar que las personas centrales y sus redes afronten los problemas de un modo coherente con su propia cultura y su estilo de vida ( Meijer et al., 2019).

Un valor fundamental del modelo de FGC es que busca determinar las fortalezas de las personas, de sus familias y de sus redes sociales ( Hardy, 2017). Al igual que otros enfoques basados en las fortalezas y (potencialmente) preventivos de los servicios sociales ( Tew et al., 2023a), la FGC se apoya en una relación transformada entre el Estado y la ciudadanía, en la que las prácticas de bienestar ya no se aplican «sobre» las personas desfavorecidas o vulnerables, sino que se las invita a desempeñar un papel activo a la hora de determinar qué sería para ellas una buena vida y cómo conseguirla ( Blundell et al., 2021; De Jong et al., 2018; Metze et al., 2015). Ramon (2021) subrayó que el enfoque de la recuperación en salud mental es también un marco de práctica pertinente en el que pueden funcionar las FGC, ya que da prioridad a recuperar una vida satisfactoria y con sentido, lo que a su vez puede hacer que determinadas dificultades de salud mental remitan o se gestionen mejor.

Sin embargo, bajo esta idea subyace una tensión política sobre si la FGC se considera una práctica emancipadora que permite a la ciudadanía tomar el control de su vida tomando las decisiones que le conciernen ( Blundell et al., 2021; Frost et al., 2014), o si se considera acorde con la agenda neoliberal de reducción del apoyo estatal ( Bredewold & Tokens, 2021; véase también Jackson & Morris, 1999). En contextos internacionales como los Países Bajos, el desarrollo de la FGC para personas adultas se ha visto vinculado a un movimiento político en el que cada vez se espera más de la ciudadanía que sea «autosuficiente» y asuma la responsabilidad de sus propias necesidades de cuidado, así como de las de otras personas cercanas de su comunidad ( Bredewold et al., 2020). En el contexto británico, algunas personas profesionales relataron que tenían que encontrar un equilibrio en sus conversaciones con las familias: reconocían un panorama más amplio en el que se estaban recortando los servicios sociales o sanitarios, pero no presentaban la FGC como un mecanismo para llevar a cabo esos recortes.

De manera más general, las partes interesadas situaban la FGC en un contexto más amplio de aplicación de enfoques basados en las fortalezas, centrados en la persona u orientados a la recuperación, con el foco puesto en las capacidades (potenciales) de la persona, la red y la comunidad para permitir que la persona central viva lo que sería, para ella, su «mejor vida».

  • «El potencial de trabajar con las fortalezas de una persona y abandonar por completo ese enfoque asistencial en el que recomendábamos servicios a partir de una valoración centrada en lo que la persona no puede hacer. Me gustó mucho la idea de lo que una persona sí puede hacer» (persona entrevistada 7, responsable de equipo de FGC).

En los contextos de salud mental, la FGC se percibe como un servicio único que ofrece una alternativa basada en valores al modelo médico, que a menudo puede ser dominante, en particular en los contextos sanitarios.

  • «O sea, en teoría es perfecto, es increíble. Se puso en marcha para reforzar nuestra práctica basada en las fortalezas y, cuando funciona, funciona muy bien» (persona entrevistada 1, responsable de equipo de FGC).

Papel, formación y profesionalización de las personas coordinadoras de FGC

El papel de la persona coordinadora de FGC se considera crucial en todas las FGC, en particular en la fase de preparación, y es determinante para garantizar que las experiencias relacionales en la FGC sean de apoyo. En la literatura y entre informantes de la práctica hay consenso en que el papel requiere una habilidad y una sensibilidad considerables, sobre todo en situaciones más complejas en las que hay conflicto en la red o en las que la persona central puede necesitar mucho apoyo para ganar confianza y capacidad de expresar sus necesidades y preferencias. Cuando puede haber preocupaciones de abuso o de protección, puede considerarse importante que la persona coordinadora tenga «un conocimiento profundo de las dinámicas familiares y del impacto de las dinámicas de intimidación en los procesos de participación» ( Connolly, 2006, p. 350).

Sin embargo, en la literatura hay bastante divergencia de opiniones sobre si es mejor que el papel lo desempeñe una persona de la ciudadanía con relativamente poca formación reglada —«una persona de la ciudadanía con dotes naturales para movilizar grupos» ( Schout & De Jong, 2017 p. 1198)— o si debería ser un papel mucho más profesionalizado, desempeñado quizá por alguien con trayectoria en el trabajo social o en los servicios sociales. Quienes defienden el primer enfoque, el modelo desarrollado en los Países Bajos, sostienen que es la mejor manera de garantizar que la persona coordinadora sea percibida como «una persona conciudadana neutral», completamente independiente de los servicios del Estado (ibid). Blundell y su equipo presentan una visión opuesta y sugieren que el papel de la persona coordinadora de FGC (en este caso, trabajando con personas adultas que sufren maltrato en la vejez) implica la «capacidad de evaluar el riesgo y las señales de seguridad, negociar de forma directa e inequívoca, cuestionar eficazmente a la vez que se comprenden y respetan las culturas y los procesos de las redes, [todo lo cual] requiere habilidades y procesos de práctica sofisticados y éticos» ( Blundell et al., 2021 p.313).

Actualmente no existe en el Reino Unido ninguna especificación ni regulación de la formación de las personas coordinadoras de FGC con personas adultas, y la norma en este ámbito es o bien que la coordinación la asuman profesionales con formación en el trabajo de FGC con la infancia que pasan después a trabajar con personas adultas, o bien que se ofrezca una formación específica centrada en personas adultas, ya sea por parte de una entidad formadora independiente o de servicios de FGC más consolidados. Las entrevistas con partes interesadas indicaron que la formación inicial puede reducirse a tres o cuatro días, que se complementan después con oportunidades de acompañamiento en la práctica, cotrabajo y desarrollo profesional continuo en el propio servicio. La supervisión profesional suele combinar la supervisión grupal entre pares y la supervisión por parte de una persona responsable del servicio de FGC. Hobbs y Alonzi (2013) expresan cierta preocupación por la gran diversidad de formación y experiencia de las personas coordinadoras de FGC cuando trabajan con personas adultas «en riesgo». Sostienen que es necesario seguir trabajando para ofrecer formación y acreditación a las personas coordinadoras de FGC en el contexto de las personas adultas, a fin de garantizar estándares y coherencia en la práctica.

A partir de la encuesta a servicios y de las entrevistas con partes interesadas, constatamos que actualmente existen en el Reino Unido diversas formas de contratación de las personas coordinadoras, normalmente al margen de las respuestas de los servicios públicos obligatorios o en combinación con ellas. El modelo que quizá ofrece mayor independencia a las personas coordinadoras es aquel en el que trabajan por cuenta propia o están contratadas por una entidad del tercer sector especializada, y sus servicios son contratados caso por caso por los servicios generales. Cuando las personas coordinadoras son independientes, se espera que se encarguen de su propia formación y de su desarrollo profesional continuo. Algunos servicios de FGC para personas adultas están integrados en la propia administración local o en organizaciones del servicio de salud, gestionados con cierta distancia respecto de los equipos comunitarios u hospitalarios, lo que les permite mantener un ethos en el que se los percibe claramente como separados e independientes. Cuando el nivel de actividad de FGC con personas adultas es limitado, las personas coordinadoras pueden estar adscritas a equipos situados principalmente junto a los servicios de FGC para la infancia o formar parte de un equipo de servicios sociales para personas adultas. Esta última configuración ofrece la ventaja de una mayor visibilidad y conexión con el resto de la actividad de los servicios sociales, pero puede dificultar que las personas coordinadoras se sientan plenamente independientes y sean percibidas como tales.

¿Para quién puede ser adecuado un enfoque de FGC?

Tanto la literatura como la encuesta a servicios indicaron la amplia aplicabilidad del enfoque de FGC en los sectores de los servicios sociales para personas adultas y de la salud mental, con pertinencia general para personas con discapacidad intelectual o física, personas mayores y personas con dificultades de salud mental (véase la figura 3).

Circunstancias en las que pueden ofrecerse servicios de FGC en el Reino Unido: encuesta a servicios.
Figura 3. Circunstancias en las que pueden ofrecerse servicios de FGC en el Reino Unido: encuesta a servicios.

Fisher et al. (2018) resumen la variedad de contextos en los que pueden utilizarse las FGC para personas adultas en el Reino Unido:

  • Cuando se produce una ruptura de los dispositivos actuales de cuidado y apoyo (o es necesario revisarlos), una dificultad relacionada con la salud o el funcionamiento mental o físico, aislamiento social, situación de sinhogarismo o la necesidad de planificar los cuidados al final de la vida.
  • Cuando cambia el contexto de los servicios, por ejemplo en el momento del alta hospitalaria o de la transición desde el apoyo de los servicios de infancia.
  • Cuando existen preocupaciones profesionales de protección relacionadas con la seguridad personal (por ejemplo, en personas con demencia), el abuso o el control coercitivo, la negligencia y la autonegligencia, el consumo problemático de sustancias o la acumulación compulsiva.

Aunque puede ser útil para poner en marcha una FGC que ya existan relaciones respetuosas y de confianza entre las personas y los servicios de apoyo ( Ramon, 2021), también puede tener un valor particular en situaciones en las que esto es en sí mismo un problema. Por ejemplo, en los Países Bajos se han ofrecido FGC a personas con múltiples problemas que idealmente necesitarían atención, pero que no acceden a ella ni piden ayuda ( De Jong & Schout, 2011). En concreto, en el ámbito de la salud mental, se han ofrecido conferencias en contextos de ayuda voluntaria, de tratamiento asertivo comunitario y de posibles ingresos involuntarios (ibid.). Sin embargo, cabe argumentar que ofrecer FGC en contextos más coercitivos no necesariamente proporciona las condiciones para un proceso dirigido por la ciudadanía y empoderador.

En la literatura se recogían opiniones divididas sobre si la FGC podía ser adecuada en situaciones de crisis:

  • «A menudo se necesita ayuda profesional para afrontar la crisis, pero para elaborar un plan sobre lo que hay que hacer una vez resuelta la crisis y sobre cómo evitar la siguiente, una conferencia de grupo familiar puede ser un buen enfoque» ( De Jong & Schout, 2011 p.70).

Uno de los modelos sugeridos consistía en convocar una primera reunión de crisis dirigida por profesionales para acordar un plan a corto plazo que permitiera contener la situación y organizar la seguridad y el apoyo inmediatos. Esto crearía después un espacio suficientemente seguro en el que llevar a cabo un trabajo preparatorio más a fondo para una conferencia, lo que incluye, cuando proceda, tratar de ampliar la red para lograr un sistema de apoyo más sostenible.

Puede haber circunstancias en las que la persona central carezca de capacidad para tomar una decisión informada sobre su participación en la FGC o para participar en el proceso de forma significativa, por ejemplo debido a una demencia más avanzada ( Górska et al., 2016). Se encontraron preocupaciones similares en situaciones en las que participar en una conferencia podía agravar problemas psicóticos ( De Jong et al., 2014). En principio, se consideraba posible llevar adelante un proceso de FGC en el que solo los miembros de la red participaran en la conferencia propiamente dicha, pero en el que los intereses y los deseos de la persona central siguieran representados en los debates de la conferencia, quizá mediante la intervención de una persona defensora («advocate»). Puede haber otros escenarios en los que la persona central decida no estar presente en la conferencia, pero acepte que el proceso siga adelante con sus deseos representados por otros medios, quizá mediante una declaración grabada o encargando a otra persona que hable en su nombre.

Metze (2007) advertía de que las FGC no siempre son adecuadas en situaciones de violencia doméstica, y relataba tanto un caso en que la FGC dio lugar a un plan eficaz con buenos resultados como otro en que el apoyo prestado fue mínimo y no hubo indicios de cambio a mejor. Sin embargo, Tapper (2010) informa de resultados más positivos, con una reducción de casi el 50% del número de delitos de violencia doméstica denunciados desde la realización de una FGC y un descenso del 73% de los recursos a la policía seis meses después de la FGC. Puede haber posibilidades de cambio restaurativo, pero también peligros y dificultades, si se permite a la persona autora de la violencia entrar en la sala como parte del proceso ( Sen et al., 2018). Para mitigarlos, las entrevistas destacaron la opción de celebrar dos conferencias separadas o conferencias híbridas para garantizar la seguridad de las personas.

Aunque Blundell y su equipo sugieren que la FGC puede situar a una persona mayor que sufre abuso «en el centro de la intervención y centrarse en su contexto y en su relación» ( 2021 p. 311), puede no ser adecuada en todos los casos debido a la intersección de factores de riesgo concurrentes, «entre ellos las dinámicas intrafamiliares, la salud mental, la transmisión intergeneracional de la violencia, el impacto del deterioro cognitivo y la dependencia» ( Blundell et al., 2021 p. 314). No obstante, sostienen que la FGC puede funcionar en el trabajo frente al maltrato en la vejez si se dedican recursos suficientes a la preparación y a la aplicación del plan acordado.

A partir de su experiencia ofreciendo FGC en situaciones en las que había preocupaciones de protección, Daybreak (una organización del tercer sector que ha ofrecido FGC para personas adultas) propuso que la decisión de incluir o no en la FGC a la persona autora del abuso dependiera de:

  • Si la víctima del abuso mantiene una relación continuada con la persona autora y tiene intención de continuarla.
  • Si la víctima desea que la persona autora se incluya en el proceso
  • Si la persona autora reconoce el abuso y quiere cambiar su propio comportamiento.
  • Cualquier riesgo identificado para las demás personas participantes. Esto incluye a la víctima, a otros miembros de la familia y a las personas participantes profesionales. (2010 p.10)

Puede ser necesario establecer normas básicas: la persona central tiene derecho a retirarse de la reunión si siente que no está segura o se siente intimidada, o bien puede pedirse a miembros de la red que se retiren si actúan de forma inadecuada. Cuando la persona central pueda carecer de capacidad, una reunión solo con los miembros de la red puede ser una vía viable para planificar su seguridad.

En situaciones en las que las personas no sentían que contaban con la base de una red viable, la literatura recogía ejemplos de los Países Bajos de personas que se sentían presionadas para invitar al vecindario o a otras personas a formar parte de su red de apoyo ( Bredewold & Tokens, 2021). Esto podía resultar humillante y debilitar, en lugar de apoyar, las frágiles redes sociales de las personas. «Obligar a las personas a pedir ayuda a personas casi desconocidas (puede) no hacer más que añadir vergüenza a su soledad» (ibid. p.2185). Una persona entrevistada describió escenarios similares, en los que no se pudo seguir adelante tras una derivación porque no se logró identificar a nadie que pudiera formar parte de una red de apoyo:

  • «¿Dónde vas a encontrar una red de apoyo? Por desgracia, también tenemos situaciones así» (persona entrevistada 5, responsable de equipo de FGC)

Aunque obtuvimos pocos datos sobre las cuestiones de adecuación cultural, algunas personas participantes subrayaron que, para algunas personas, la FGC puede no encajar bien con su manera habitual de hacer las cosas, quizá por cuestiones de estigma y de vergüenza familiar asociadas a la búsqueda de «ayuda» externa. En algunos casos, « personas de ciertas religiones pueden decir… podemos arreglarlo en familia, no queremos que venga nadie» (persona entrevistada 2, profesional de los servicios sociales). En algunos casos, la FGC puede parecer inadecuada debido a jerarquías de edad o de género muy arraigadas, en las que las mujeres pueden no sentirse capaces de hablar abiertamente delante de los hombres, o los miembros de una generación más joven pueden no sentirse capaces de cuestionar el juicio de las personas mayores.

Descripciones del formato y del proceso

De forma coherente entre nuestras personas entrevistadas y las respuestas a la encuesta, se considera que el formato de la FGC consta de una fase de preparación, una fase de conferencia y una fase de revisión o seguimiento. Dentro de este marco, las partes interesadas subrayaron que una implicación eficaz dependía de que las personas coordinadoras pudieran ser flexibles con el formato del proceso global para adaptarlo a las circunstancias y preferencias particulares de las personas.

Fase de preparación

Tanto por las personas entrevistadas como por la literatura, quedó claro que la fase de preparación es crucial para el éxito (o no) del proceso de conferencia. En términos generales, el papel central de la persona coordinadora de FGC es crear las condiciones y el apoyo para un proceso en el que la persona central y las demás personas participantes estén dispuestas a encontrarse «de igual a igual» y puedan ser sinceras y abiertas sobre sus preocupaciones, aspiraciones y preferencias. Si no existe una preparación adecuada ni apoyo para encontrarse y comunicarse con respeto, la experiencia de la FGC puede volverse humillante en lugar de útil ( Blundell et al., 2021).

Aunque la persona coordinadora dispondrá de cierta información a través del proceso de derivación, su primera tarea es establecer contacto con la persona central y obtener una primera comprensión de su situación, de sus preocupaciones y aspiraciones, y de las personas de su entorno que forman parte actualmente (o potencialmente) de su red de apoyo. A veces, la persona central puede mostrarse reacia a invitar a ciertas personas (quizá por sentimientos de vergüenza o de apuro), y la persona coordinadora puede tener el papel de cuestionar esto con delicadeza y animarla a invitar a todas las personas que le importan. En la mayoría de los servicios, la persona central parece estar en el centro de todas las decisiones sobre qué miembros de la red y qué profesionales deben participar. Sin embargo, estas decisiones podían estar influidas en parte por el criterio profesional de la persona coordinadora sobre las personas «importantes y pertinentes» cercanas a la persona central y/o por cualquier cuestión de protección que hubiera surgido, aunque esto se haría de manera que el poder de decisión final siguiera estando en sus manos:

  • «Supongo que parte de mi papel es como animar a pensar quiénes serían las mejores personas para estar en la conferencia, pero de una forma en la que no esté, digamos, dictando» (persona entrevistada 4, persona coordinadora de FGC)

Además, la persona coordinadora establece contacto con los equipos profesionales y los servicios pertinentes para recabar sus aportaciones y, si es posible, su disposición y disponibilidad para participar en la primera parte de la conferencia, algo que no siempre resulta sencillo, sobre todo cuando otros servicios no están familiarizados con el proceso de FGC:

  • «El otro límite, supongo, es si los servicios de salud física lo ven como un poco: “¿Qué es esto? Esto no forma parte de mi papel. ¿Por qué me invitan a esto?”» (persona entrevistada 4, persona coordinadora de FGC).

Puede ser necesario que la persona central cuente con una persona defensora, un papel que puede desempeñar alguien de un servicio de defensa («advocacy») o, con bastante frecuencia, otra persona coordinadora de FGC, lo que aporta la ventaja añadida de un mayor conocimiento del proceso de FGC. Había cierta variación entre servicios en cuanto al grado en que se ofrecía una defensa independiente, lo que reflejaba en parte diferencias en la población habitualmente atendida (y en sus niveles de capacidad), pero también si se consideraba que el propio proceso de preparación (como la formulación de un plan personal de recuperación) bastaba por lo general para garantizar que la persona central tuviera voz en el proceso de toma de decisiones. Sin embargo, cualquier difuminación entre el papel de coordinación y el de defensa puede percibirse como un menoscabo de la independencia percibida de la persona coordinadora, y la posibilidad de gestionarlo podría depender de la formación y la experiencia propias de la persona coordinadora en este ámbito.

Aunque las entrevistas pusieron de relieve algunas diferencias en la manera concreta de elaborarlo, había un acuerdo general en que se haría circular un documento de trabajo entre todas las personas antes de la conferencia. Este documento incluiría toda la información y las preocupaciones pertinentes para garantizar que no hubiera agendas reveladas por sorpresa el día de la conferencia, y estaría redactado de forma que pusiera en primer plano las aspiraciones y preferencias de la persona central.

Conferencia

Nuestras entrevistas y encuestas ponen de relieve un conjunto común de marcos y prácticas en la fase de conferencia. Sin embargo, los servicios parecían haber adoptado enfoques significativamente distintos en cuanto a su puesta en práctica. La elección del lugar se consideraba importante, y había consenso en que los centros sanitarios o asistenciales eran en general inadecuados. A menudo se utilizaban lugares neutrales, como bibliotecas o centros cívicos, para celebrar la conferencia; sin embargo, en algunos otros servicios también se contemplaba como opción el domicilio de las personas. El domicilio se utilizaba cuando las personas lo preferían o si tenían problemas de movilidad.

  • «Tenemos una selección de lugares preferentes por todo el distrito que utilizo. Y le proponemos a la persona adulta: bueno, tenemos esto, tenemos aquello. Pero a veces dicen: pues mire, hay un sitio pequeño aquí a la vuelta de la esquina al que voy todos los miércoles por la tarde, así que podemos dirigirnos allí» (persona entrevistada 7, responsable de equipo de FGC).

Además, se observó flexibilidad o variación en el formato de la conferencia. Aunque, en general, la planificación y la toma de decisiones tenían lugar en una única conferencia inclusiva, podía haber alternativas en forma de dos o más miniconferencias, y opciones en línea o híbridas, para incluir mejor a los distintos miembros de la red (incluidos quienes pueden estar geográficamente dispersos), o en situaciones en las que pudiera haber cuestiones de abuso o de protección.

  • «Así que, evidentemente, [una opción híbrida] no es lo ideal, porque sería útil tener a todo el mundo en la sala, pero igualmente preferimos eso a que no haya conferencia» (entrevista 4, persona coordinadora de FGC)

La conferencia propiamente dicha puede considerarse compuesta por cuatro etapas, tal como se expone a continuación:

  • (i) Encontrarse.
  • Aunque no es una práctica universal, muchas personas informantes se mostraron muy a favor de un enfoque en el que las personas participantes se reúnan de manera informal e igualitaria antes de abordar el asunto principal. Esto suele implicar compartir comida, lo que marca un tono muy distinto del de los procesos convencionales de toma de decisiones dirigidos por profesionales.
  • (ii) Debate introductorio. El orden del día de la conferencia se habrá acordado previamente con la persona central y con los miembros de la red, y pondrá en primer plano sus preocupaciones y aspiraciones. Sin embargo, también puede ser necesario reflejar las preocupaciones concretas planteadas por los equipos profesionales implicados. Se lee en voz alta al principio y a continuación se acuerdan las normas básicas pertinentes, por ejemplo para garantizar que se escuchen todas las voces.
  • La primera parte de la conferencia ofrece espacio para un debate potencialmente extenso con las personas profesionales invitadas. Está facilitado por la persona coordinadora y sitúa claramente a la persona y a su red «al volante», centrándose en lo que les importa en lugar de seguir un orden del día dictado por profesionales ( Tew et al., 2017). Idealmente, puede ofrecer una «plataforma de aprendizaje» compartida en la que tanto las personas participantes profesionales como las de la red puedan ir más allá de sus puntos de vista y prejuicios iniciales y descubrir maneras nuevas y mejores de comprender lo que puede estar ocurriendo (y por qué) ( De Jong & Schout, 2013).

Los comentarios de las personas entrevistadas indicaron que el proceso podía ser muy diferente del de una reunión dirigida por profesionales o de una visita médica en planta ( Tew et al., 2017), y tanto participantes de la red como profesionales relataron (y valoraron) conversaciones que resultaban genuinamente dialógicas. Esto sugiere fuertes paralelismos con el proceso de las reuniones de red que se llevan a cabo en el marco del Diálogo Abierto en salud mental ( Seikkula, 2011). Un principio fundamental común a la FGC y al Diálogo Abierto es la importancia de que los equipos profesionales estén dispuestos a convivir con la incertidumbre, y sean capaces de hacerlo, mientras se exploran las cuestiones, de modo que haya espacio para que las soluciones surjan de la persona central y de su red, en lugar de ser propuestas (o impuestas) por profesionales ( Seikkula et al., 2003; Tew et al., 2025b).

  • (iii) Tiempo privado
  • Este debate introductorio sirve de preludio al tiempo privado, en el que se espera que tanto los equipos profesionales como la persona coordinadora se retiren para que la persona y su red dispongan de todo el tiempo que necesiten para elaborar su plan de apoyo, de capacitación o de recuperación. Las personas defensoras suelen quedarse para ayudar a la persona a hacer oír su voz durante el tiempo privado. La persona coordinadora permanece disponible y puede ser invitada a ayudar en aspectos concretos del proceso (pero no a aconsejar sobre lo que podrían decidir), y puede limitarse a pasar a intervalos regulares para ver cómo avanza el debate.
  • Aunque la mayoría de las personas entrevistadas indicaron que el tiempo privado debía transcurrir exclusivamente en ausencia de profesionales, observamos algunos casos en los que se pidió a la persona coordinadora que se quedara para ayudar a la persona a expresar sus ideas y/o ayudar a la red a formular su plan.
  • (iv) Puesta en común y ultimación del plan
  • Una vez que la persona central y los miembros de la red han terminado sus deliberaciones en el tiempo privado, comparten sus ideas con la persona coordinadora, que puede (si es necesario) ayudar a consolidarlas como el plan acordado ( Metze et al., 2015). Cuando los planes implican la prestación de servicios o la necesidad de abordar cuestiones de protección, puede contactarse con los equipos profesionales pertinentes para estudiar la viabilidad de que ofrezcan su apoyo. Cuando los equipos profesionales no están presentes durante la conferencia, los planes solo pueden confirmarse tras recabar las aportaciones de otras personas profesionales. Cuando pueda haber reservas para respaldar plenamente el plan, la persona coordinadora puede negociar con los equipos profesionales en nombre de la persona central o explorar ofertas de apoyo alternativas. La sesión de puesta en común también puede incluir un debate sobre cómo podrán evaluar en qué medida funciona el plan.

Revisión/seguimiento

Nuestras personas participantes compartían la idea de que algún tipo de revisión y/o seguimiento es importante para determinar los avances logrados con el plan. Aunque las revisiones de la FGC pueden considerarse una parte necesaria del proceso para sostener la resiliencia y mantener el impulso ( Fisher et al., 2018), observamos variaciones en la finalidad de ofrecer una revisión, en el formato del proceso de revisión, en el número de revisiones ofrecidas y en el momento en que se realizan. Esta variación podía darse entre servicios distintos y también dentro de un mismo servicio, en función de las preferencias de la persona, pero también del contenido del plan. Del mismo modo, observamos variaciones en cuanto a quién se invitaba a la revisión, el marco de la revisión (elección del lugar o formato en línea) y el momento en que se ofrecía.

  • « Siempre ofrecemos una revisión, a veces cara a cara, a veces solo por teléfono, simplemente para comprobar cómo va todo; evidentemente depende de cuáles sean los planes de acción» (entrevista 1, responsable de equipo de FGC).

En la mayoría de los servicios se ofrece una revisión para determinar los avances inmediatos de los planes, normalmente entre cuatro y seis semanas después de la conferencia. En algunos servicios, las revisiones también se utilizaban para abordar otras cuestiones que hubieran podido surgir, y podían ofrecerse quizá dos o tres revisiones más para apoyar y ajustar la aplicación del plan durante un periodo más largo. Algunos servicios estipulan un número máximo de revisiones. En algunos casos, las revisiones pueden servir para celebrar los logros con todas las personas implicadas. Había cierta falta de claridad sobre en qué medida (y durante cuánto tiempo) una persona coordinadora podía (o debía) seguir implicada para garantizar que lo acordado se estuviera cumpliendo efectivamente, ya fuera por parte de los servicios y/o de los miembros de la red. En algunos casos, este seguimiento lo asumía la persona profesional que había hecho la derivación, pero, sobre todo cuando los servicios estaban saturados, existía el riesgo de que no hubiera nadie que pudiera prestar este tipo de apoyo continuado, con posibles implicaciones para la sostenibilidad de los resultados positivos.

Confirmaciones y aclaraciones del foro deliberativo

Antes del foro, hicimos circular un resumen de lo que creíamos haber comprendido a partir de los resultados expuestos más arriba, y de lo que seguían siendo preguntas clave sin respuesta o ámbitos de controversia. Hubo un amplio acuerdo con buena parte de nuestra caracterización preliminar del modelo, incluida su estructura general, sus valores y principios, el papel y la independencia de la persona coordinadora y la aplicabilidad potencial del modelo a todos los grupos de personas usuarias adultas.

Llevamos al foro tres preguntas clave relacionadas con nuestra caracterización preliminar del modelo. Como se ha expuesto en las secciones anteriores, la comprensión de la viabilidad de ofrecer FGC en situaciones específicas, como las de crisis, o de las condiciones necesarias cuando se ofrecen a personas con capacidad disminuida, es limitada. Del mismo modo, consideramos que los supuestos sobre la adecuación cultural de las FGC debían explorarse con más rigor para comprender si el modelo o los modelos actuales son capaces de adaptar el proceso a las exigencias sociales y culturales de la persona central y de sus redes. Aunque la literatura y las entrevistas coincidían en cuanto a la flexibilidad de las FGC, no estaba claro en qué aspectos ni hasta qué punto la flexibilidad era aceptable. Estas preguntas se plantearon en el foro, y las respuestas que surgieron de las deliberaciones se resumen en la tabla 2.

Tabla 2 — Síntesis de las deliberaciones del foro deliberativo.

  • Pregunta: ¿Cuándo debería ofrecerse a las personas un servicio de FGC? Por ejemplo, ¿puede ofrecerse una FGC • en una situación de crisis • cuando la red es limitada o inexistente • cuando una persona tiene una capacidad disminuida • cuando hay problemas relacionales importantes?; Respuestas: En general, las FGC pueden considerarse una opción en cualquier situación. • Las FGC pueden ser adecuadas en situaciones de crisis: normalmente no en crisis «agudas», en las que puede ser necesario resolver primero cuestiones de protección inmediatas, sino en situaciones más «crónicas», en las que los dispositivos de apoyo actuales se están desmoronando o no funcionan. • En una situación de crisis, las FGC pueden reunir a los servicios y a los miembros de la red y ofrecer una estructura constructiva en la que gestionar las emociones. • Pueden ofrecerse FGC cuando las redes son limitadas y/o poco implicadas. En tales situaciones, las personas coordinadoras deben ser creativas a la hora de pensar maneras de construir una red, aceptando no obstante la posibilidad de que nadie se implique y de que la conferencia no llegue a celebrarse. • Cuando una persona central pueda carecer de capacidad mental, una persona defensora puede prestarle apoyo y actuar en su nombre. • Si la persona central no puede o no quiere implicarse, quienes prestan los cuidados pueden pasar a ser el foco de la FGC. • Aunque pueden ofrecerse FGC en situaciones en las que hay problemas relacionales importantes, estos deben manejarse con cuidado durante la preparación de la conferencia.
  • Pregunta: ¿Son las FGC adecuadas para personas de todas las culturas y orígenes sociales? • Al trabajar con familias tradicionalmente patriarcales • Cuando predominan las preocupaciones por la vergüenza social; Respuestas: Aunque una FGC puede ofrecerse y puede funcionar con personas de todos los grupos culturales, puede haber cierta reticencia a implicarse en algunas comunidades, por ejemplo entre personas de las comunidades pakistaní y bangladesí. Esta reticencia puede derivar de las expectativas culturales de mostrar respeto y deferencia hacia los miembros de mayor edad de la familia. • En todas las culturas y grupos étnicos, las personas pueden querer mostrar «su mejor cara» en lugar de sus debilidades y no querer exponer a la familia a la vergüenza. Esto puede afectar a la implicación. • Debería ofrecerse como opción la correspondencia étnica o cultural de las personas coordinadoras, aunque no siempre sea lo que las personas desean. • Al pensar en la vergüenza, es importante tener en cuenta factores sociales más amplios (como el racismo, el estigma y la exclusión social), así como las normas culturales específicas: no siempre son las normas culturales las que pueden estar generando vergüenza.
  • Pregunta: ¿Hasta qué punto puede ser flexible el «paquete» global de la FGC para tener en cuenta la cultura, la protección, las cuestiones de capacidad, etc.? ¿Hay circunstancias en las que la persona coordinadora y/o profesionales deberían quedarse durante el tiempo privado si se les invita a ello?; Respuestas: Las FGC pueden ser flexibles para tener en cuenta las necesidades y el origen de la persona y de su red • El lugar, la ubicación, las opciones híbridas, el equipamiento, disponer de tiempo suficiente: todos estos elementos pueden ser flexibles. • Flexibilidad significa aferrarse a los valores y principios fundamentales, pero con la perspectiva de «ver adónde lleva» en lugar de tener «un paquete fijo» de cosas que hacer. Se trata de hacer posibles la dignidad, el respeto, la autonomía, la colaboración y la igualdad de poder. • En los casos de protección, puede haber menos flexibilidad, ya que la FGC puede tener lugar dentro de las limitaciones de estructuras, políticas operativas y prácticas más amplias. No se llegó a ninguna conclusión sobre si la persona coordinadora y/o profesionales deberían quedarse durante (partes del) tiempo privado si se les invita a ello, ni en qué circunstancias.

Aunque las FGC pueden ofrecerse en cualquier situación, incluso a personas que atraviesan una crisis, no siempre son adecuadas como primera respuesta en una crisis aguda, en particular cuando puede haber preocupaciones de protección que tengan prioridad, pero pueden ser una opción viable una vez abordados los problemas inmediatos. Sin embargo, en cualquier tipo de crisis, las FGC pueden ofrecer a los servicios y a las redes la oportunidad de reunirse para gestionar una situación de manera más colaborativa. Hubo acuerdo en que se necesitaba flexibilidad y creatividad cuando la persona central pueda carecer en cierto grado de capacidad respecto de aspectos concretos de la toma de decisiones. Puede ser útil recurrir a una persona defensora que trabaje con la persona central para establecer sus deseos y preferencias antes de la conferencia y encontrar la mejor manera de comunicarlos, ya sea apoyando la participación de la persona central en la conferencia o representando sus opiniones ante la red y los equipos profesionales si la persona prefiere no estar presente. La confianza y las habilidades de las personas coordinadoras eran centrales para gestionar las redes y las situaciones, en particular para permitir que la persona central hiciera oír su voz dentro de un proceso colaborativo más amplio.

En conjunto, prevaleció un enfoque equilibrado y pragmático en el que se reconocía que los factores situacionales y culturales podían afectar a la disposición de las personas a implicarse en el enfoque, pero que la disposición de las personas coordinadoras a ofrecer tiempo y flexibilidad para tener en cuenta esos factores podía conducir a menudo (aunque no siempre) a aceptar participar en algo que, en un principio, podía parecer algo extraño o contrario a la propia cultura. Del mismo modo, las cuestiones de vergüenza al hablar de asuntos familiares con profesionales podían superarse si las personas coordinadoras mostraban sensibilidad y aceptación, y demostrar competencia cultural podía ser importante. Aunque podía ser útil ofrecer a las personas la posibilidad de trabajar con una persona coordinadora «afín» del mismo origen étnico o cultural, se reconoció que esto no siempre resulta cómodo ni adecuado. Se señaló que, en algunas familias tradicionales, puede haber una preocupación particular por la vergüenza si se considera que la persona coordinadora tiene vínculos con otras personas de su comunidad, y de ahí el temor de que otros miembros de su comunidad puedan llegar a conocer la situación familiar.

Caracterizar el modelo de práctica de la FGC con personas adultas: síntesis de los resultados

A partir de la síntesis anterior de los resultados procedentes de la literatura científica y profesional, de una encuesta nacional sobre la práctica y de entrevistas específicas con diversas partes interesadas, presentamos de forma resumida nuestra comprensión preliminar de cómo puede caracterizarse mejor el modelo de práctica de las FGC para personas adultas.

Valores

Nuestra conclusión es que la FGC es un proceso fuertemente guiado por valores, pero sus valores y principios subyacentes suelen ser implícitos. Estos valores delimitan un espacio de práctica con su propia cultura, que puede diferir significativamente de las culturas más generales de los servicios sociales y sanitarios, y el personal profesional parece decidido a defender este ethos frente a cualquier intrusión de formas de trabajo jerárquicas o dirigidas por profesionales. A partir de la evidencia obtenida o revisada, presentamos en el recuadro 1 una síntesis de los valores y principios clave.

  • Independencia de la persona coordinadora
    ○ responsabilidad del proceso, no de lo que debe figurar en el plan
    ○ separada de las funciones de apoyo o de trabajo social
  • Respeto por las fortalezas, capacidades y preferencias de las personas, y presunción de que todo el mundo tendrá (cierta) capacidad para participar en la toma de decisiones
  • La persona central y su red se consideran quienes mejor conocen su propia situación
  • La persona central y su red deben tener derecho a elaborar sus propios planes y a tomar sus propias decisiones
  • Todas las personas participantes deben tener voz y contar con el apoyo que necesiten para ser escuchadas
  • Los procesos de FGC deben adaptarse para encajar con las expectativas sociales o culturales.

¿Para quién, cuándo y en qué circunstancias?

A partir de nuestra investigación, concluimos que la FGC puede ser una oferta universal que no debería limitarse a grupos específicos de personas usuarias ni ofrecerse solo en respuesta a determinados conjuntos de circunstancias. En el recuadro 2 se exponen consideraciones más específicas.

La FGC puede ser adecuada para todos los grupos de personas usuarias adultas para:

  • planificar el apoyo y los cuidados
  • la recuperación y la capacitación
  • la protección

Puede ser más eficaz si se ofrece pronto (por ejemplo, en el momento de la primera solicitud de apoyo o antes del alta hospitalaria), pero también puede ser útil en los momentos de transición debidos a cambios de circunstancias o de capacidades.

Aunque el modelo puede aplicarse con flexibilidad para encajar mejor con distintas normas y expectativas sociales y culturales, no puede darse por supuesto que todos los grupos lo considerarán necesariamente lo bastante «acorde» con sus formas preferidas de llegar a decisiones.

Consideraciones más específicas:

Puede ofrecerse una FGC:

  • cuando la persona central carece de capacidad: recurrir a una persona defensora y/o convocar una conferencia solo para la red de personas cuidadoras
  • cuando hay preocupaciones de abuso o explotación (siempre que se cumplan criterios específicos de seguridad y responsabilidad)
  • cuando hay problemas relacionales dentro de la red (aunque puede ser necesario ofrecer antes una mediación)
  • como forma de reunir una red cuando los vínculos existentes pueden ser débiles o estar rotos
  • como parte de un plan de crisis, una vez garantizada la seguridad inmediata.

No es una buena opción si:

  • la persona central siente que el proceso pondría en peligro su seguridad o la expondría al abuso o al control de algún miembro de la red
  • la persona central no se siente cómoda implicando a otras personas en lo que considera asuntos personales
  • la persona central no se siente motivada para participar en el proceso, quizá porque no quiere asumir la planificación de su apoyo o no se siente capaz de hacerlo
  • no existe una base viable para una red.

El modelo de práctica

Aunque puede haber flexibilidad en la manera de llevar a cabo cada etapa del proceso, el modelo de práctica puede caracterizarse no obstante como una secuencia de tres etapas —preparación, conferencia y seguimiento/revisión—, cada una de las cuales comprende actividades e interacciones específicas. Se resumen en el recuadro 3.

Tabla — Recuadro 3: Caracterizar el modelo de práctica de la Conferencia Familiar y de Grupo con personas adultas

  • PREPARACIÓN
  • La persona coordinadora contacta con la persona central y con cada miembro de la red para explorar preocupaciones, aspiraciones y opciones preferidas
    ○ inclusión de la red más amplia con la que la persona se sienta cómoda
    ○ preferencias sobre el lugar, la comida y el formato de la conferencia
    ○ ¿se necesita una persona defensora? • La persona coordinadora contacta con quien hizo la derivación y con los equipos profesionales pertinentes para explorar preocupaciones, opciones, resultados esperados y cualquier aspecto «no negociable». • La persona coordinadora se encarga de que toda la información pertinente se comparta con todas las personas participantes antes de la conferencia • La persona coordinadora marca el tono de una comunicación respetuosa y del reconocimiento de los conflictos y las diferencias
    ○ acordando algunas normas básicas (pero no demasiadas). Variante: Al principio, la persona coordinadora ayuda a la persona central a elaborar su plan personal de recuperación y a decidir después qué parte quiere compartir, como su orden del día, con su red y con los equipos profesionales invitados.
  • CONFERENCIA
  • Se ofrece a las personas participantes la posibilidad de elegir un lugar neutral, como una biblioteca o un equipamiento comunitario. No obstante, pueden optar por celebrar la conferencia donde se sientan más cómodas, incluido el lugar donde viven. También pueden contemplarse opciones híbridas y en línea para incluir a personas clave. • Se empieza compartiendo comida (u otra actividad informal), lo que reúne a las personas de manera informal y rompe las jerarquías de poder. • «Plataforma de aprendizaje compartido»: la persona coordinadora facilita una conversación abierta entre la persona central, los miembros de la red y los equipos profesionales invitados. • Tiempo privado: la persona central y los miembros de la red elaboran un plan por su cuenta (con una persona defensora si procede). La persona coordinadora sigue disponible para ofrecer apoyo si es necesario. • Puesta en común y ultimación del plan: la persona central y los miembros de la red comparten su plan y comprueban (directamente o a través de la persona coordinadora) con los equipos profesionales y los servicios pertinentes (a) si pueden prestarse las intervenciones deseadas y/o (b) si se han resuelto satisfactoriamente las preocupaciones profesionales (por ejemplo, en materia de protección). Variantes: • En algunas situaciones más complejas, el proceso puede dividirse en 2 (o más) miniconferencias celebradas de forma sucesiva. • La persona central y la red pueden invitar a la persona coordinadora a estar presente durante el tiempo privado y a ayudar en momentos concretos del proceso de toma de decisiones, en particular cuando puede haber preocupaciones de abuso o intimidación. • La persona central y la red pueden invitar a profesionales a sumarse a las partes pertinentes del proceso de planificación para adaptar o coordinar mejor la intervención de los servicios
  • SEGUIMIENTO Y REVISIÓN
  • La persona coordinadora hará un seguimiento para apoyar la aplicación del plan. Siempre se ofrece como mínimo una revisión para comprobar cómo van las cosas y, si procede, revisar el plan. No obstante, puede haber variaciones en el número, el formato y la finalidad de las revisiones. Una revisión puede servir para: • Comprobar si el plan funciona y si se están alcanzando los resultados esperados • Modificar el plan en caso necesario • Celebrar los logros y la manera en que, de forma más general, puede haber cambiado la vida de las personas. Pueden ofrecerse revisiones adicionales y/o una nueva FGC según proceda, sobre todo si cambian las circunstancias.

Conclusión

En las síntesis anteriores presentamos una comprensión global del modelo de práctica de la FGC en los contextos de servicios sociales para personas adultas y de salud mental del Reino Unido, junto con sus valores y principios subyacentes y las personas para las que puede considerarse adecuada. Aunque esta caracterización del modelo es específica del Reino Unido, puede tener relevancia internacional allí donde la FGC se utiliza en estos contextos.

Se trata de un enfoque prometedor, como práctica inclusiva dirigida por la red, que se alinea con desarrollos más amplios de las políticas y de la práctica, como la práctica basada en las fortalezas, la práctica restaurativa y la coordinación de área local (y enfoques similares de desarrollo y movilización de los recursos comunitarios). Aunque es única en el lugar privilegiado que concede al tiempo privado como espacio en el que deben elaborarse los planes de cuidado y apoyo, puede considerarse que la FGC comparte rasgos importantes con otros enfoques democráticos e inclusivos, como el Diálogo Abierto y la toma de decisiones compartida.

Aunque se trata de un enfoque relativamente nuevo, nuestro estudio sugiere una amplia aplicabilidad de la FGC en una gran variedad de contextos de servicio, y un enfoque que debería estar disponible de forma más amplia, en particular en el momento en que las personas empiezan a tener dificultades o cuando buscan restablecer su vida en la comunidad, por ejemplo tras una hospitalización. El enfoque promueve una manera colaborativa e inclusiva de movilizar el apoyo en torno a una persona central, que respeta la autonomía de las personas y la diversidad social y cultural. Sin embargo, siguen siendo cruciales para el proceso la disposición y la motivación de la persona central para implicarse, así como la confianza y las habilidades de las personas coordinadoras de FGC para reunir a los miembros de la red y a los equipos profesionales a fin de idear y poner en práctica lo que mejor pueda funcionar para la persona que está en el centro.

A este artículo le sigue un artículo complementario, la Parte 2 ( Tew et al., 2025b), que se basa en el mismo conjunto de fuentes y utiliza un enfoque de síntesis realista para dilucidar cómo puede entenderse el funcionamiento de la FGC en términos de contextos, mecanismos y resultados: la base de una teoría del programa inicial para la FGC en los contextos de personas adultas y de salud mental.

Complexe Systémique: puntos clave

Para la práctica sistémica, la conferencia familiar y de grupo lleva hasta el final una idea conocida: la red de la persona es el recurso principal, y los equipos profesionales solo participan por invitación. El tiempo privado, en el que la persona y su entorno cercano deciden sin nadie de la institución en la sala, es la verdadera singularidad del modelo, y el equipo lo vincula con acierto a las reuniones de red del Diálogo Abierto: tolerar la incertidumbre para que las soluciones surjan del propio sistema. El texto tiene el mérito de no idealizar. Nombra la vergüenza que impide invitar a otras personas, el riesgo de imponer una red a quien no la tiene, el lugar del abuso y la ambigüedad política de una herramienta que también puede servir para replegar al Estado. Sus límites se derivan de su objeto: una caracterización del modelo, sin medidas de resultados (que se dejan para la Parte 2), basada en un terreno británico todavía muy escaso (siete respuestas a la encuesta nacional). Puede leerse junto con el artículo sobre las reuniones de decisión dirigidas por la familia en la protección de la infancia y el artículo sobre las prácticas de las personas coordinadoras de conferencias de grupo familiar.

Notas del original

[versión 2; revisión por pares: 2 aprobaciones, 2 aprobaciones con reservas]

Ética y consentimiento. Mediante la herramienta de cribado de la HRA ( https://www.hra-decisiontools.org.uk/research/), se determinó que este estudio no constituía una investigación que requiriera la aprobación de la HRA. La aprobación ética fue concedida por el comité de ética de la Universidad de Birmingham (ERN-22-0818) el 09.12.2022. Todas las personas participantes dieron su consentimiento informado verbal y por escrito para participar en el estudio.

Declaración de financiación. Este proyecto está financiado por el National institute for Heath and Care Research (NIHR), referencia de la subvención NIHR135127. Las opiniones expresadas son las de la autoría y no necesariamente las del NIHR ni las del Department of Health and Social Care. Las entidades financiadoras no intervinieron en el diseño del estudio, la recogida y el análisis de los datos, la decisión de publicar ni la preparación del manuscrito.

Datos subyacentes. Dado el reducido número de servicios que ofrecen FGC a personas adultas, los datos de nuestra encuesta y de nuestras entrevistas contienen información que no puede anonimizarse a nivel individual con un estándar aceptable. Para solicitar el acceso a los datos restringidos, póngase en contacto con Sharanya Mahesh. El acceso se concederá de forma discrecional, teniendo en cuenta principalmente la finalidad para la que se utilizarán los conjuntos de datos.

Datos ampliados. Zenodo: Family and Group Conferencing (FGC) in adult social care and mental health, DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.14676833, ( Mahesh, 2025) Este proyecto contiene los siguientes datos ampliados: 1 guía temática de la encuesta en línea 2 guía temática de las entrevistas con partes interesadas 3 preguntas del foro deliberativo. Los datos están disponibles en las condiciones de la licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0).

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Traducción no oficial al español de What is Family and Group Conferencing for adults? Part 1: Characterising the model and methods of enquiry, de Sharanya Mahesh, Jerry Tew, Mary Mitchell, Kar-Man Au, Vicky Nicholls, Abyd Quinn Aziz, Miranda Johnson y TK Vincent, NIHR Open Research, vol. 5 (2025), doi: 10.3310/nihropenres.13811.2, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas y recuadros presentados en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «What is Family and Group Conferencing for adults? Part 1: Characterising the model and methods of enquiry», publicado en NIHR Open Research (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Mahesh, S., Tew, J., Mitchell, M., Au, K.-M., Nicholls, V., Quinn Aziz, A., Johnson, M., y Vincent, T. (2025). What is Family and Group Conferencing for adults? Part 1: Characterising the model and methods of enquiry. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/what-is-family-and-group-conferencing-for-adults-part-1-characterising-the-model (Obra original publicada en 2025 en NIHR Open Research, vol. 5, artículo 20, versión 2 (2025); republicada en 2025 por NIHR Open Research, https://openresearch.nihr.ac.uk/articles/5-20/v2)

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