Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution Focused Practices · Debate
Mark McKergow propuso llamar «SFBT 2.0» a la práctica del equipo londinense de BRIEF y «SFBT 1.0» a la del Brief Family Therapy Center de Milwaukee. Harry Korman rechaza de entrada esa numeración, porque ya dice cuál de las dos es la mejor. Enumera las palabras con las que el artículo califica el modelo más antiguo, discute la afirmación de que el modelo BRIEF no incita a la persona consultante a la acción y examina después las cifras: los estudios de BRIEF cambiaron su medida de resultados entre el cuarto y el quinto, lo que vuelve carente de sentido cualquier comparación entre ellos, mientras que los datos de Milwaukee apuntan en la dirección contraria: más sesiones, mejores resultados.
Traducción no oficial al español de The 3.0 Version of “Reflections on Mark’s Paper SFBT 2.0 – The New Generation of SFBT Has Already Arrived”, de Harry Korman, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 3, n.º 1 (2019), doi: 10.59874/001c.75084, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Se ha abreviado el título de presentación y se ha añadido un título de sección donde el original no lo tenía. Esta traducción no ha sido realizada ni por el autor ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Complexe Systémique – una nota sobre esta página
El título que lleva el atlas es una forma abreviada. El título completo del original es The 3.0 Version of “Reflections on Mark’s Paper SFBT 2.0 – The New Generation of SFBT Has Already Arrived”: Harry Korman retoma el título del artículo al que responde y le asigna un número de versión propio, que explica la última de sus notas.
Los títulos de sección son del autor, con una excepción: la sección inicial no tenía ninguno y hemos añadido uno para la lectura en línea. Las cursivas y las negritas de «Un par de ejemplos» reproducen exactamente las del artículo impreso. La serie elíptica de preguntas de «¿Es más fácil aprender el modelo BRIEF?» se ha conservado tal como figura en el original.
El lenguaje es poderoso. La manera en que describimos nuestro mundo es la manera en que vivimos en él y participamos de él.
Harry Korman
Cuando leí el artículo de Mark por primera vez, pensé que Mark había hecho un trabajo bastante decente al señalar algunas de las diferencias clave entre lo que yo llamo el modelo BRIEF1 y mi manera más tradicional de practicar y enseñar la SFBT. Sentí un pequeño malestar al leer el artículo, pero no lograba precisar a qué se debía, salvo por un par de cosas en las que no estaba de acuerdo con su descripción del modelo del BFTC2. Pensé que la mayor parte de mi malestar se debía simplemente a que soy y me siento anticuado.
Luego, el otro día, una de las personas de nuestra formación de diploma preguntó: «¿Por qué tenemos que aprender la SFBT 1.0 si la SFBT 2.0 ya está aquí?». Sentí algo más de malestar, así que volví a leer el artículo de Mark, esta vez con más atención. Hacia el final del artículo, en el último párrafo, Mark escribe: «Esto no quiere decir que la SFBT 1.0 esté equivocada, o sea mala, u obsoleta, ni nada por el estilo» (McKergow, 2016, p. 15). Esta frase contradice la mayor parte de lo que la precede en el artículo. Mark no solo describe la SFBT 2.0 en términos positivos: describe mi manera de practicar la terapia breve centrada en soluciones (la manera antigua) en términos negativos.
El lenguaje es poderoso. Hay incluso quien sostiene que la construcción de sentido ocurre en el lenguaje. Creo que Mark es uno de ellos. La manera en que describimos nuestro mundo es la manera en que vivimos en él y participamos de él. Así que decidí que, en este comentario sobre el artículo de Mark, no aceptaré los nombres que propone, porque el sistema de numeración en sí mismo denota que uno es mejor, más avanzado, una actualización mayor, etc. Como todavía no estoy convencido, hablaré aquí del modelo BRIEF y del modelo del BFTC.
Algunas de las palabras que califican el modelo BRIEF (citas del artículo de Mark en cursiva; el énfasis en negrita es mío):
Un par de comparaciones:
Una descripción del modelo del BFTC en lo relativo al uso del equipo y descripciones del resumen final:
Creo que ahora la pregunta de mi estudiante tiene sentido. ¿Quién querría hacer cosas siniestras, vender intervenciones, usar elementos obsoletos, tener resacas3, quedar atrapado pensando en cómo terminar la sesión, ser torpe (en lugar de elegante), etc.4?
Mark compara a continuación el modelo del BFTC con el modelo BRIEF, en el que no se está «… intentando incitar deliberadamente a la persona consultante a la acción» (McKergow, 2016, p. 11). Quizá se trate de un malentendido. Creo que nuestros tan estimados amigos de BRIEF dicen que, si se deja de pensar en qué hacer al final de la sesión, se gana más tiempo y espacio para desarrollar el futuro preferido en el futuro; el presente y el pasado y cosas nuevas empezarán a ocurrir en la sesión, cosas que no se habían conceptualizado ni visto antes. Si realmente dicen (o piensan) que no intentan deliberadamente incitar a la persona consultante a la acción, caen en la trampa que describió Weakland:
Weakland, citado en Gilligan & Price (1993, p. 136–145)
La influencia es inherente a toda interacción humana. Estamos destinados a influir en quienes nos consultan, y quienes nos consultan están destinados a influir en nosotros. La única elección posible es entre hacerlo sin reflexión, o incluso intentando negarlo, y hacerlo de manera deliberada y responsable.
Mi visión de la influencia es que se produce en la negociación de significados que tiene lugar de forma continua en la conversación terapéutica. Mi contribución a ese proceso reside en las elecciones que hago cuando repito, parafraseo y construyo preguntas solo sobre algunas partes de lo que la persona me ha dicho (De Jong, Bavelas, & Korman, 2013; Korman, Bavelas, & De Jong, 2013), y en las presuposiciones de mis preguntas (McGee, Del Vento, & Bavelas, 2005). Como a la mayoría de la gente no le gusta que le digan lo que tiene que hacer, y como una de las razones por las que vienen a verme es que no saben qué hacer, sería bastante improductivo preguntarles qué necesitan hacer. En lugar de eso, les pregunto cómo notarán que las cosas van mejor, cómo se sienten, qué piensan, cómo se comportan y cómo se comportarán de otra manera las demás personas. Solo se puede responder a estas preguntas después de haberse imaginado notando que las cosas van mejor, y qué acciones seguirían o precederían a ello. Fingir que esto no es incitar deliberadamente a la persona consultante a la acción es ignorar el poder del lenguaje y toda la revisión postestructural de la SFBT a la que Mark se refiere en su artículo (de Shazer, 1992 p. 92; McKergow, 2016).
Esta es mi mayor queja respecto del artículo de Mark. De maneras más o menos sutiles, a través de su descripción del modelo BRIEF, minimiza el efecto de preguntas aparentemente sencillas como: «Entonces, después del milagro, ¿qué es lo primero que usted, u otra persona, nota que usted siente/hace/piensa?». Y finge que eso no es incitar a la persona consultante a la acción.
Como lo anterior es también una parte importante de la descripción de Mark que presenta el modelo BRIEF como una actualización mayor respecto del modelo del BFTC, también esto resulta, por extensión, cuestionable. Pero supongamos, a efectos del argumento, que el modelo BRIEF representa un cambio importante.
La primera vez que oí a Chris, Harvey y Evan presentar el modelo BRIEF en un congreso, hace unos quince años, me entusiasmé. Steve de Shazer salía justo delante de mí, así que lo alcancé y le pregunté qué le parecía esa gran simplificación de su trabajo, sobre todo teniendo en cuenta su propia afición por la simplicidad. Respondió con un gruñido, así que insistí: «¿No le parece estupendo que hayan reducido el número de preguntas a solo dos?». Las preguntas eran: «¿Qué quiere? ¿Y qué de eso ya está ocurriendo?». Me respondió: «Si solo se trata de reducir el número de preguntas, hay una sola que importa».
¿Qué va mejor?
Steve de Shazer, según el relato de Harry Korman
Aquello me llamó la atención. Como ferviente admirador del pensamiento de Steve, le pregunté cuál era LA PREGUNTA. Me respondió: «¿Qué va mejor?». Y añadió que un problema de la descripción de BRIEF es que «la hace condenadamente difícil de enseñar». Así que una pregunta que me hago desde que escuché a BRIEF presentar su modelo es:
Mark no dijo en su artículo que el modelo BRIEF sea más fácil de aprender. Creo, sin embargo, que mi estudiante sí lo piensa. Y Steve sospechaba que podría ser más difícil aprender la SFBT con el modelo BRIEF que con el modelo del BFTC. Así que decidí hablar también de ello aquí.
Si la terapia breve centrada en soluciones consistiera solo, y digo solo, en crear un futuro preferido y describir ocasiones de ese futuro, la respuesta sería sin duda: ¡Sí! Evidentemente, el modelo del BFTC es más complejo. Si se utiliza el modelo con el mensaje de final de sesión, que incluye una cosa experimental que hacer, algo que observar o simplemente elogios, es necesario crear una información determinada en la sesión y tomar cierto número de decisiones. ¿La imagen del milagro es vaga o concreta? Si no se ha podido construir un futuro preferido en la sesión, ¿qué forma tiene el problema? ¿Los fragmentos de mejoría, algo que la persona puede hacer deliberadamente? ¿problema? ¿etc.? Hay que categorizar la información creada en la sesión y hay que tomar decisiones sobre cómo proceder para construir una realidad terapéutica útil.
A veces es más complicado, y es ahí donde el modelo del BFTC puede tener algunas ventajas (y algunas desventajas). Hay más caminos descritos, hay más opciones disponibles. Entre ellas está, por ejemplo, la posibilidad de terminar una sesión «mala» de manera útil con un resumen sobre el que uno se ha tomado algo de tiempo para reflexionar. Pero, más importante que el resumen, el modelo del BFTC abre una variedad de caminos dentro de la sesión. Si Scott Miller tiene razón al afirmar que quienes mejor ejercen la terapia son quienes disponen de un repertorio más amplio de conductas, entonces de Shazer podría tener razón en que el modelo BRIEF hace más difícil aprender la variedad que se necesita para ajustarse a todo tipo de personas en terapia.
Así que, personalmente, creo que el comentario de Steve sobre la mayor dificultad de aprendizaje del modelo BRIEF significa que el mapa de BRIEF hace más difícil aprender los numerosos caminos distintos de la SBFT que, en mi opinión, conviene dominar.
Hay algunos argumentos sólidos a favor del modelo BRIEF. Por ejemplo, la elegante simplicidad de su descripción y su coherencia con muchos de los supuestos básicos extraídos del trabajo del BFTC. Los argumentos más fuertes, sin embargo, son las afirmaciones de que obtiene los mismos resultados en menos sesiones y de que, por su simplicidad, podría ser más fácil de aprender. No estoy seguro de que sea eso lo que piensa la gente de BRIEF, pero desde luego es lo que pensaba mi estudiante. Y también parece ser la idea central del artículo de Mark, aunque él lo niegue.
Pensando en ello, volví a leer el artículo en el que Shennan e Iveson (2011) presentan el desarrollo del modelo BRIEF y la investigación que llevaron a cabo. Lo leí con mirada crítica, evitando deliberadamente estar centrado en soluciones.
En el artículo (Shennan & Iveson, 2011), describen los cinco estudios en los que participó el equipo de BRIEF. Al hablar del quinto estudio, ponen un título: Estudio 5: ¿más breve y todavía eficaz?
Shennan & Iveson (2011)
El descenso de los resultados (60% de mejoría) del cuarto estudio en comparación con los anteriores nos impulsó a poner en marcha sistemas que permitieran evaluaciones más regulares y sistemáticas de nuestro trabajo. Como queríamos revisar nuestra práctica lo antes posible después del cuarto estudio, el quinto se realizó aproximadamente un año más tarde. Por término medio, el ochenta y cuatro por ciento de las personas consultantes indicó que había avanzado hacia sus «mejores esperanzas» gracias al trabajo, un año después de su conclusión, con una media de 1,8 sesiones por persona. Las preguntas formuladas en este estudio diferían de las de los estudios anteriores. La medida se refería al logro de las esperanzas y no a la resolución de los problemas. Esto reflejaba los importantes desarrollos de la práctica que habían puesto en marcha los estudios anteriores, y a ellos nos dedicamos ahora.
Es un mérito de Shennan e Iveson (2011) haber puesto un signo de interrogación tras el título. Sea cual sea el motivo por el que cambiaron la medida, esto convierte en un sinsentido cualquier comparación entre el estudio 4 y el estudio 5 y abre la puerta a interpretaciones alternativas. Un hallazgo inesperado del quinto estudio fue que el número medio de sesiones de las 25 personas consultantes era de solo 1,8.
Esto me recordó un estudio sobre 168 consultantes del BFTC realizado por Kiser (1988) y por Kiser y Nunnaly (1990), citado en de Shazer, Putting Difference to Work (1991; véase la tabla 1). En el seguimiento, el 80% de las personas consultantes indicó o bien un «alivio completo del problema presentado», o bien una «mejoría clara y considerable».
Aproximadamente la mitad de estas personas había tenido 4 sesiones o más, y aproximadamente la mitad, 3 sesiones o menos. El equipo de investigación examinó si había una diferencia de resultados correlacionada con la duración de la terapia. En el grupo que había tenido 4 sesiones o más, el 91% de las personas estaba mejor. En el grupo que había tenido tres sesiones o menos, el 69% estaba mejor. Es una diferencia grande. Como alguien que intenta ser terapeuta breve, no me gustó que más terapia se correlacionara con mejores resultados. También se preguntó a estas personas si las cosas habían mejorado en otros ámbitos distintos del problema del que habían hablado. De nuevo hay una diferencia: son más las personas del grupo de 4 sesiones o más que alcanzan objetivos secundarios.
51,8 % de las personas consultantes. Total de mejoría: 69%. Alcanzaron un objetivo secundario: 44%.
48,2% de las personas consultantes. Total de mejoría: 91%. Alcanzaron un objetivo secundario: 61%.
Tabla 1. Kiser (1988) y Kiser y Nunnaly (1990), citados en de Shazer (1991).
Así que consulté a De Jong y Hopwood (1996), y en sus resultados del seguimiento de 276 consultantes del BFTC en 1992–93 aparece una tendencia en la misma dirección: más sesiones, mejores resultados.
Algunos años más tarde, Scott Miller, que había trabajado en el BFTC y que ha defendido con fuerza la evidencia basada en la práctica, me dijo que hay muchos estudios que muestran que la terapia más larga es más eficaz que la más corta. Uno de los elementos clave de su «modelo de tratamiento informado por la retroalimentación» (Feedback Informed Treatment, FIT) es que necesitamos detectar pronto, en la terapia, los casos que no van bien. Con la Session Rating Scale podemos identificar en la primera y la segunda sesión los casos con riesgo de abandono. Cuando lo hacemos, podemos disculparnos por el mal ajuste que hemos tenido con esas personas, y muchas de ellas vuelven entonces a una sesión siguiente. Eso nos da la oportunidad de hacerlo mejor. Proceder así mejora significativamente los resultados.
Otra cosa de la que habla Scott en su trabajo posterior, todavía en curso, es que quienes mejor ejercen la terapia, sea cual sea su modelo, parecen disponer de una variedad más amplia de conductas cuando las cosas se ponen difíciles en una sesión.
Shennan e Iveson (2011) continúan en su artículo:
Shennan & Iveson (2011, p. 295)
Nuestra mejor hipótesis sobre el motivo de la reducción del número de sesiones es que está relacionada con nuestro intento de volvernos no instrumentales en nuestras conversaciones con las personas consultantes. Aunque, en conjunto, nuestra intención es ser terapeutas eficaces ayudando a cada persona, una por una, a avanzar en su vida, el equipo se esfuerza por mantenerse neutral respecto de lo que la persona hace. Nuestra intuición es que, si las personas consultantes se ven confrontadas de algún modo con nuestras ideas sobre posibles acciones que emprender, necesitarán tomarse tiempo para considerar esas ideas. Por el contrario, cuanto más logremos apartarnos de su camino, limitándonos a invitarlas a describir posibilidades futuras y los aspectos de esas posibilidades que ya están presentes, más rápidamente podrán seguir adelante con lo que decidan hacer.
Tiene sentido ver la reducción del número de sesiones como el resultado de algo bueno que ocurre en las sesiones de BRIEF, pero solo si los resultados de sus terapias no son peores. Dado que cambiaron su medida de resultados entre el estudio número 4 y el 5, no puede afirmarse tal cosa.
Así que, desde mi postura crítica, he aquí otra alternativa. El modelo BRIEF no conduce, en un número significativo de casos, al mismo tipo de ajuste que el modelo más amplio y más antiguo, que ofrece más opciones sobre cómo conducir la sesión y cómo terminarla. Así, el modelo BRIEF podría tener más abandonos tempranos y peores resultados (como ocurrió en el estudio número 4).
Estoy de acuerdo con BRIEF en que, en muchos casos, la mera idea de que la persona consultante necesita hacer algo no encaja. Si quien hace terapia tiene la idea de que la persona necesita hacer algo, eso será visible en las presuposiciones, en el proceso de selección, y conducirá a un mal ajuste con esa persona. Con otras personas, por ejemplo alguien que oyó mal lo que le pregunté con la pregunta de las mejores esperanzas o del proyecto común, y que creyó oírme preguntar «¿Qué puedo hacer por usted?» o «¿Qué tiene que ocurrir en esta sesión para que sienta que ha sido útil?», y responde: «Necesito que me dé algunas herramientas». Esta respuesta se tendrá en cuenta en mi manera BFTC de practicar la SFBT. Será uno de los hilos de la conversación. Y bien podría formar parte de mi resumen, de mi propuesta de un experimento o de aquello a lo que prestar atención. Intento comprender la visión del mundo de la persona y trabajar dentro de ella, aun sabiendo que la estamos coconstruyendo en la sesión. Y espero que eso me ayude a desarrollar y mantener el ajuste que considero crucial para desarrollar una realidad terapéutica útil con las personas que me consultan.
Quizá el modelo BRIEF sea la próxima generación de la terapia breve centrada en soluciones, o quizá haya quitado demasiadas cosas importantes y útiles al modelo del BFTC y sea un paso atrás. No lo sé. Quiero ver más investigación, tanto sobre el proceso como sobre el efecto, para decidir cuál es mi posición.
Y quizá, quizá, todas las personas que practicamos la terapia breve deberíamos hacer lo que Steve de Shazer hizo varias veces en su carrera: cuando los datos no encajan con la teoría, cambiar la teoría. Quizá deberíamos al menos preguntarnos si nuestro viejo adagio «más breve es mejor» es una manera útil de pensar.
Notas del autor
1. Lo que Mark llama SFBT 2.0 yo lo llamo modelo BRIEF, lo que es también un homenaje a quienes lo desarrollaron.
2. Lo que Mark llama SFBT 1.0 yo lo llamo modelo del BFTC.
3. Originalmente escribí: «Si quiere una resaca, use la SFBT 1.0». Es un movimiento retórico clásico: se usan las palabras que ha usado la otra persona, pero con otro sentido. Creo que me irritó que Mark eligiera la palabra «resaca», porque utilizo muchas cosas que proceden de Erikson (y, por tanto, del MRI).
4. El sistema de numeración es interesante por lo que implica. Esta es mi tercera versión de las reflexiones sobre el artículo de Mark. Supongamos que dijera: «Esto no quiere decir que las versiones 1 y 2 estuvieran equivocadas, o fueran malas, u obsoletas, ni nada por el estilo». ¿Me creería?
Complexe Systémique – cómo continuó el debate
Este texto es la pieza central de una controversia que se prolongó a lo largo de varios números de la revista. Mark McKergow respondió a Harry Korman; Guy Shennan y el Solution-Focused Collective se sumaron después a la discusión, a la que Korman, Peter De Jong y Sara Smock Jordan replicaron que no querían difuminar las fronteras. El modelo BRIEF que Korman discute aquí lo exponen sus propios autores en Brief Therapy: Focused Description Development.
Referencias
Bavelas, J. B., de Jong, P., Jordan, S. S., & Korman, H. (2014). The theoretical and research basis of co-constructing meaning in dialogue. Journal of Solution Focused Brief Therapy 1, 1–24.
De Jong, P. & Hopwood, L. E. (1996). Outcome research on treatment conducted at the Brief Family Therapy Center, 1992–1993. In S. D. Miller, M. A. Hubble, & B. L. Duncan (Eds.), Handbook of solution-focused brief therapy (pp. 272–298), San Francisco: Jossey-Bass Publishers.
De Jong, P., Bavelas, J. B., & Korman, H. (2013). An introduction to using microanalysis to observe co-construction in psychotherapy. Journal of Systemic Therapies, 32, 17–30. doi:10.1521/jsyt.2013.32.3.17
deShazer, S. (1991). Putting difference to work. New York: Norton.
deShazer, S., & Berg, I. K. (1992). Doing therapy: A poststructial revision. Journal of Marriage and Family Therapy, 18, 71–81.
Kiser, D. (1988). A follow-up study conducted at the Brief Family Therapy Center. Unpublished manuscript. Milwaukee, WI: Brief Family Therapy Center.
Kiser, D., & Nunnally, E. (1990). The relationship between treatment length and goal achievement in solution-focused therapy. Unpublished manuscript.
Korman, H., Bavelas, J. B., & De Jong, P. (2013). Microanalysis of formulations in solution-focused brief therapy, cognitive behavioral therapy, and motivational interviewing. Journal of Systemic Therapies, 32, 31–45. doi:10.1521/jsyt.2013.32.3.31
McGee, D. Del Vento, A., Bavelas, J. B. (2005). An interactional model of questions as therapeutic interventions. Journal of Marital and Family Therapy 31, 371–384.
Shennan, G., & Iveson, C. (2011). From solution to description: Practice and research in tandem. In C. Franklin, T. S. Trepper, E. E. McCollum, & W. J. Gingerich (Eds.), Solution-focused brief therapy: A handbook of evidence-based practice (pp. 281–298). Oxford: Oxford University Press.
Weakland, J. H. (1993). Conversation—But what kind? In S. G. Gilligan & R. Price (Eds.), Therapeutic conversations (pp. 136–145).
Traducción no oficial al español del artículo original «The 3.0 Version of “Reflections on Mark’s Paper SFBT 2.0 – The New Generation of SFBT Has Already Arrived”», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2019) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto del autor se ha traducido íntegramente y solo se ha adaptado la presentación para su lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Esta traducción no ha sido realizada ni por el autor ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Korman, H. (2019). Reflections on Mark McKergow’s Paper, Version 3.0. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/reflections-on-mark-mckergow-s-paper-version-3-0 (Obra original publicada en 2019 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 3, n.º 1 (2019), p. 66-73; republicada en 2019 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/75084)
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