Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
The British Journal of Social Work · Migración
¿Quién cuenta como familia? En los servicios sociales de la región de Helsinki, la respuesta depende menos de las propias personas migrantes que de los textos: la Ley de Asistencia Social y la Ley de Extranjería solo reconocen el hogar formado por madres y padres con su descendencia menor de edad. A partir de encuentros observados y de entrevistas, Maija Jäppinen y su equipo recurren a la etnografía institucional de Dorothy Smith para mostrar cómo estas «relaciones de gobierno» silencian a la descendencia desaparecida, a la familia de origen que se quedó atrás y el dinero enviado al extranjero.
Traducción no oficial al español de Ruling Relations Coordinating the ‘Migrant Family’ in Institutional Encounters between Finnish Social Work Professionals and Migrant Service Users, de Maija Jäppinen, Hanna Kara, Camilla Nordberg y Anna-Leena Riitaoja, publicado en The British Journal of Social Work (Oxford University Press) (2024), doi: 10.1093/bjsw/bcae034, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Si los encuentros institucionales se centran únicamente en las relaciones familiares reconocidas por la legislación, aspectos importantes de las relaciones humanas quedan sin ver.
Maija Jäppinen, Hanna Kara, Camilla Nordberg y Anna-Leena Riitaoja
Resumen
A pesar del creciente volumen de literatura sobre cómo la migración transforma las relaciones familiares, existen sorprendentemente pocas investigaciones sobre cómo la «familia migrante» toma forma en los encuentros institucionales. En este artículo analizamos las negociaciones sobre cuándo y cómo se abordan las relaciones familiares en los encuentros entre profesionales del trabajo social y personas usuarias migrantes. Partiendo de la etnografía institucional, entendemos los encuentros locales de servicio como regulados activamente por relaciones de gobierno extralocales, representadas aquí principalmente por textos como actos legislativos, descripciones de servicios y directrices profesionales. Los resultados muestran que la manera en que la familia está presente y se aborda en los encuentros institucionales se convertía a menudo en un ejercicio de equilibrio entre una comprensión más amplia de las relaciones familiares, basada en la autodefinición de la persona usuaria y en ideales profesionales psicosociales y holísticos, y una comprensión administrativa más estrecha, arraigada en la legislación finlandesa sobre seguridad social e inmigración. Los textos legislativos se convierten así en una poderosa relación de gobierno que coordina los encuentros reales y lo que ocurre en ellos. Sin embargo, la familia es esencial para la subjetividad humana y, si los encuentros institucionales se centran únicamente en las relaciones familiares reconocidas por la legislación, aspectos importantes de las relaciones humanas quedan sin ver.
En este artículo utilizamos la etnografía institucional (EI) para analizar cuándo y cómo se abordan las relaciones familiares en los encuentros de los servicios sociales entre profesionales del trabajo social y personas usuarias de origen migrante. La «familia migrante» se convirtió en una nueva categoría de personas usuarias del trabajo social en Finlandia durante la década de 1990, cuando creció la inmigración hacia el país. En los servicios sociales, ello vino seguido en gran medida de un mayor interés por las «personas usuarias migrantes» y de exigencias de servicios y conocimientos especializados para atenderlas (Buchert, 2015). En el proceso de integración, se espera que las personas migrantes aprendan la lengua local (finés o sueco), se familiaricen con el sistema de bienestar finlandés y sus instituciones y encuentren empleo. Investigaciones anteriores han señalado que el trabajo de los servicios de bienestar con personas usuarias de origen migrante se ha definido desde la perspectiva de las diferencias culturales y de cómo tomar conciencia de ellas, comprenderlas y superarlas (Hiitola y Peltola, 2018).
Más recientemente, la «familia migrante» se ha convertido en una categoría cada vez más politizada, tanto en Finlandia (Jäppinen et al., 2020) como en los Estados de bienestar nórdicos contemporáneos (Nordberg 2015; Hiitola et al., 2020) y más allá. Los análisis procedentes de los países escandinavos muestran que la migración familiar se ha vuelto progresivamente más condicionada (Borevi, 2015; Cochran Bech et al., 2017). En las políticas migratorias europeas, las familias migrantes se contemplan cada vez más a través del prisma de la «integración fallida», de normas y prácticas familiares «desviadas» y de la alteridad, y a menudo se cuestiona la legitimidad de su pretensión de vivir su vida familiar en el territorio nacional (Bonjour y Kraler, 2015). En Finlandia se han introducido desde 2010 varios cambios legislativos concretos para endurecer los procesos de reagrupación familiar de las personas migrantes, entre ellos requisitos de ingresos, salvo un periodo limitado de exención de tres meses para las personas solicitantes a las que se ha concedido asilo. En consecuencia, la reagrupación familiar se ha vuelto extremadamente difícil, incluso imposible, para muchas personas migrantes forzadas que residen en Finlandia (véase también Nordberg et al., 2024). Además, como ha señalado Nordberg (2015), las «madres amas de casa» de origen migrante se han convertido en una categoría social politizada de mujeres etiquetadas como pasivas, socialmente desvinculadas y que no cumplen las expectativas de productividad y de participación en el mercado laboral.
A continuación analizaremos cómo se define y se da sentido a la familia en los encuentros institucionales entre profesionales del trabajo social que trabajan en burocracias del bienestar de nivel de calle (Lipsky, 1980) y personas usuarias migrantes. El objetivo de nuestra indagación es hacer visibles los factores extralocales que influyen en la manera en que la familia se aborda (o no) en los encuentros de servicio.
Los datos del estudio se produjeron entre 2018 y 2020 y consisten en encuentros de servicio observados en servicios de inmigración, servicios sociales para personas adultas y servicios de protección de la infancia, así como en entrevistas con personas usuarias migrantes y profesionales del trabajo social. Partiendo de la EI de Dorothy Smith (2005) (véanse también DeVault y McCoy, 2006; Kuronen, 2020; Jäppinen, 2015), sostenemos que el trabajo social como práctica profesional va más allá de los marcos dominantes de las interacciones interindividuales. Así, nuestro análisis se guía por la idea de cartografiar las relaciones de gobierno extralocales (Smith, 2005) que coordinan los encuentros locales y la construcción de sentido sobre la familia que tiene lugar en ellos.
La «familia» es objeto de definiciones continuas. Por un lado, es una relación íntima, inserta en la vida cotidiana de las personas, y por otro, una institución regulada por normas culturales y sociales (Peltola, 2014). Por ejemplo, la definición de familia que utiliza Statistics Finland (2023) comprende como máximo dos generaciones de miembros de la familia: una pareja casada o que convive, o bien uno o dos progenitores y su descendencia menor de edad. Según esta definición, ni las abuelas y los abuelos ni otros parientes forman parte de la familia aunque vivan en el mismo hogar, y menos aún si viven por separado o incluso en otro país. De hecho, en sus definiciones subjetivas las personas tienden a concebir sus familias de manera amplia y diversa (Holstein y Gubrium, 1999; Castrén et al., 2017), y los factores institucionales, como el matrimonio y la composición del hogar, solo aportan una información limitada sobre la vida familiar. Investigaciones anteriores han examinado, por ejemplo, los cuidados y los lazos familiares transnacionales (p. ej., Baldassar et al., 2007; Baldassar y Merla, 2014; Kara y Wrede, 2022), las políticas de reagrupación familiar y el derecho a la vida familiar (p. ej., Pajnik y Bajt, 2012; Kontos, 2013; Mustasaari, 2017; Hiitola, 2019; Nordberg et al., 2024), y las prácticas y categorizaciones de la parentalidad y de la crianza (p. ej., Peltola, 2014; Berg y Peltola, 2015; Hiitola, 2015; Turtiainen y Hiitola, 2019; Walsh, 2018). Una perspectiva emergente consiste en centrarse en la ciudadanía cotidiana (p. ej., Heino, 2018) o en la ciudadanización de los miembros de la familia (p. ej., Nordberg, 2015; Nordberg y Wrede, 2015).
A pesar del creciente volumen de literatura sobre las familias migrantes y sobre cómo la migración transforma las relaciones familiares, la investigación ha prestado sorprendentemente poca atención a cómo la «familia migrante» toma forma en los encuentros institucionales. Turtiainen y Hiitola (2019) han recurrido a la noción de Sara Ahmed (2000) según la cual las personas extrañas ya están reconocidas como otras para analizar los encuentros entre familias migrantes y profesionales de los servicios finlandeses de atención a las familias, que categorizan a estas familias y su funcionamiento en función de su etnicidad y su cultura percibidas. En la misma línea, Ylvisaker y Rugkåsa (2022) han mostrado cómo valores y discursos hegemónicos, como las normas sobre el género y la igualdad de género, influyen en los encuentros del trabajo social con familias migrantes, así como en las interpretaciones y acciones de las personas profesionales en esos encuentros. Turtiainen y Hiitola (2019) también han analizado cómo madres y padres migrantes «replican» a los estereotipos estigmatizantes sobre sus relaciones familiares y su parentalidad.
Walsh et al. (2022) han aplicado al contexto de la práctica del trabajo social el concepto de fronterización cotidiana (Yuval-Davis et al., 2017), que alude a cómo las prácticas estatales de establecimiento de fronteras se extienden cada vez más a la vida cotidiana de las personas migrantes y de sus familias. Examinan cómo las prácticas de fronterización cotidiana regulan la vida cotidiana de las personas migrantes y cómo la situación migratoria de una persona repercute directamente en los servicios y las prestaciones de bienestar a los que tiene derecho la familia, así como en quién se considera miembro de la familia. Homanen y Alastalo (2018) han realizado una etnografía sobre cómo se construyen el parentesco y las relaciones familiares en la elaboración de estadísticas y en las prácticas de registro de las personas migrantes en Finlandia. Emplean el concepto de «familias de papel» para señalar que las relaciones familiares están fuertemente definidas por una idea de la familia nuclear finlandesa y heteronormativa que se hace visible en los documentos oficiales, y concluyen que este modelo familiar estrecho está profundamente arraigado en los encuentros institucionales.
Teórica y metodológicamente, nos basamos en la EI desarrollada por Dorothy E. Smith (2005; véase también Campbell y Gregor, 2004). El compromiso principal de la EI es que la indagación sociológica debe partir de un punto de vista situado en el mundo cotidiano y no de conceptos y teorías científicas abstractas. Las realidades locales de la vida de las personas y sus condiciones materiales sirven como «punto de entrada» a procesos sociales y económicos más amplios. El punto de partida de cada estudio debe ser una «problemática» identificada localmente, y el estudio debe centrarse en explorarla y resolverla junto con las personas participantes. En este estudio, la «problemática» la constituyen las desconcertantes maneras en que las relaciones familiares y los miembros de la familia quedan incluidos en la agenda de los encuentros entre profesionales del trabajo social y personas usuarias de origen migrante, o excluidos de ella.
Aunque el punto de partida de la EI se sitúa en la vida cotidiana de las personas participantes en el estudio, el foco analítico está en las relaciones de gobierno que organizan esas realidades (Smith, 2005; DeVault y McCoy, 2006; Kuronen, 2020). Cuando los fenómenos de nivel macro y las estructuras sociales se entienden como relaciones de gobierno que coordinan la acción humana en torno a lo local y por encima de ello, lo local puede verse como un lugar desde el que analizar relaciones sociales más amplias (Smith, 2002; 2005). Al subrayar la interconexión entre los encuentros, actitudes y acciones locales y las relaciones de gobierno extralocales, Smith muestra que las personas y las acciones del nivel local están ligadas de hecho entre sí de maneras que pueden captarse y conceptualizarse mediante abstracciones como el poder, el conocimiento, el capitalismo, el patriarcado, la economía, el Estado, la política, la cultura, etc. (Campbell y Gregor, 2004).
Aplicado a este estudio, entendemos los encuentros locales entre profesionales de los servicios sociales y personas usuarias migrantes como regulados activamente por varios factores extralocales, es decir, por relaciones de gobierno. El concepto de relaciones de gobierno nos ayuda a cartografiar lo que hay detrás de las construcciones de sentido y las negociaciones sobre la «familia» a pie de calle. Aquí, las relaciones de gobierno pueden incluir, por ejemplo, normas y guiones culturales, la legislación, las prácticas institucionales y las prácticas e ideales profesionales. La manera en que las relaciones de gobierno extralocales se transmiten a estos encuentros es a menudo textual (Smith, 1990; Satka, 1995).
Así, con la EI como fuente de inspiración y ante el desconcierto que nos producen las maneras en que las relaciones familiares toman forma en los encuentros institucionales, nos preguntamos: ¿Cuándo y cómo se aborda la familia en los encuentros institucionales entre profesionales del trabajo social de Finlandia y personas usuarias migrantes? ¿Qué tipos de relaciones de gobierno lo coordinan?
Los datos etnográficos de este artículo se produjeron en cuatro organismos de trabajo social de la región de la capital, Helsinki. Dos de ellos prestan servicios principalmente a personas a las que se ha concedido asilo durante el «periodo de integración», de unos tres años; el tercero es un servicio de trabajo social para personas adultas y el cuarto presta servicios de protección de la infancia y de apoyo a las familias. La investigación se ha llevado a cabo siguiendo las directrices del Consejo Nacional Finlandés de Integridad en la Investigación. En un artículo anterior (Kara et al., 2023) analizamos el trabajo de campo etnográfico centrándonos en las cuestiones del acceso y del consentimiento.
Durante el trabajo de campo entendimos la «familia» en sentido amplio, y nuestro enfoque pretendía incluir no solo a participantes procedentes de familias con hijos e hijas menores que comparten el mismo hogar, sino también a personas en distintas situaciones personales y familiares. Las personas usuarias participantes habían migrado a Finlandia por diferentes motivos y desde diferentes partes del mundo. La mayoría de los encuentros de servicio observados y de las entrevistas de investigación con las personas usuarias participantes contaron con la mediación de intérpretes. Las personas profesionales participantes eran en su mayoría profesionales del trabajo social y de la asesoría social. En algunos de los encuentros de servicio observados también estaban presentes otras personas profesionales del ámbito social y sanitario. Todas las personas participantes en la investigación dieron su permiso para formar parte del estudio mediante consentimiento informado.
Los datos etnográficos analizados en este artículo consisten en treinta y nueve encuentros de servicio observados en servicios de inmigración, servicios sociales para personas adultas y servicios de protección de la infancia, treinta y dos breves conversaciones de reflexión con profesionales inmediatamente después de los encuentros y cincuenta y una entrevistas temáticas realizadas por separado tanto con personas usuarias migrantes como con profesionales. La mayoría de los encuentros observados se grabaron en audio y se transcribieron. En algunos casos, la persona investigadora solo tomó notas en lugar de grabar, conforme a los deseos de las personas participantes. Se ofreció a todas las personas usuarias participantes la posibilidad de participar en una entrevista, pero algunas prefirieron participar únicamente consintiendo la observación del encuentro de servicio. Se entrevistó a todas las personas profesionales participantes.
Los datos fueron transcritos y codificados por asistentes de investigación. En el análisis de este artículo empleamos los datos codificados con los siguientes códigos: «relaciones familiares», «familia y relaciones cercanas presentes en los encuentros de servicio», «definiciones de familia» y «familia y parientes en el país de origen y relaciones familiares transnacionales». Comenzamos el análisis leyendo atentamente el conjunto de datos, tomando notas y prestando especial atención a las partes de los datos que revelaban o rozaban cierta tensión en torno a si la familia llega a abordarse o no, a las razones que aparecían en los datos sobre por qué es importante, útil, innecesario o perjudicial hablar de la familia, y a cómo se entendía y definía la familia. Presentamos el análisis y sus resultados a partir de ejemplos de casos y no de categorizaciones temáticas.
Tras localizar las partes clave de los datos y, dentro de ellas, los dos casos que sirvieron de punto de partida para el análisis, proseguimos con una lectura atenta para rastrear las relaciones de gobierno, comparando los fragmentos de datos con los textos identificados en ellos con el fin de encontrar esas relaciones y hacerlas visibles (véase también Campbell y Rankin, 2017). En este estudio, esos textos incluyen, por ejemplo, actos legislativos, descripciones de servicios, directrices profesionales y protocolos. Por ejemplo, cuando una persona trabajadora social explicó que la legislación de seguridad social define qué gastos pueden tenerse en cuenta en una resolución de ayuda de subsistencia, consultamos la ley. Del mismo modo, cuando una persona asesora social mencionó las instrucciones municipales sobre la ayuda de subsistencia para cochecitos de bebé, pedimos ver esas instrucciones. Estos textos no se emplean aquí de forma sistemática como un conjunto de datos predefinido, sino que, conforme a las ideas de la EI, hemos seguido cada «pista» que nos daban los datos (Campbell y Rankin, 2017) y hemos creado así un diálogo entre los datos etnográficos y los textos. Algunas de las relaciones de gobierno de este estudio, como los ideales profesionales sobre cómo realizar las valoraciones en trabajo social, no remiten a ningún corpus textual concreto (p. ej., Virokannas, 2017).
Comenzamos el análisis con una cita de un encuentro de servicio observado que tuvo lugar en los servicios sociales para personas adultas entre una usuaria, Jasmin, madre de cinco hijas e hijos, y una asesora social, Sandra (nombres cambiados para proteger la privacidad de las participantes). Era su segunda reunión. Tras informarlas sobre la investigación y firmar los formularios de consentimiento informado, Sandra abrió la conversación proponiendo hablar de la familia:
La última vez, durante toda la reunión hablamos de tu situación económica, había algunos problemas con eso. Y dedicamos todo el tiempo a… Bueno, nosotras… Todavía no tengo mucha información sobre tu familia ni sobre otros aspectos de tu vida. La última vez me dijiste que vives con tres hijos. Justo ahora [al hablar de la participación en el estudio] has mencionado que tienes cinco hijos, algunos ya son adultos, y luego… La última vez solo mencionaste de pasada que te has mudado [hace un par de meses]. ¿Te parece bien que hablemos ahora un poco más de tu situación familiar? Porque, por supuesto, me interesan el bienestar y la situación de todas las personas de tu familia. Así que puedes contarme con tus propias palabras quién forma parte de tu familia y cómo están. (Observación grabada en audio, traducida al inglés por la autoría)
Un momento antes, cuando presentábamos el proyecto de investigación, Jasmin mencionó espontáneamente que, además de sus tres menores a cargo, ya conocidos por la asesora social desde la reunión anterior, tenía también dos descendientes mayores de edad que se habían ido de casa recientemente y habían desaparecido después de que se rechazaran sus solicitudes de permiso de residencia. En una entrevista de investigación organizada unos días después, Jasmin dijo que no habría sacado el tema de sus dos descendientes adultos en la conversación con Sandra de no haber sido por la presencia de la investigadora y por el interés que esta había expresado por las relaciones familiares en sentido amplio. Según lo entendía Jasmin, los encuentros en los servicios sociales debían centrarse en las necesidades y las situaciones de los miembros de la familia que vivían en el mismo hogar que ella.
La decisión de Jasmin de limitar las relaciones familiares que iba a mencionar en los encuentros de servicio contrasta con la cita anterior, en la que la asesora social habla de su interés profesional por todas las relaciones familiares pertinentes y significativas para la persona usuaria. En general, las personas profesionales del trabajo social que participaron en el estudio consideraban la familia y las relaciones cercanas de las personas usuarias muy pertinentes desde el punto de vista psicosocial. Del mismo modo, la plantilla utilizada para redactar la valoración de las necesidades de servicio en los servicios sociales para personas adultas orientaba a las personas profesionales a hacer preguntas amplias sobre la familia y otras relaciones cercanas. Además, los ideales generales del trabajo social como práctica orientada a la persona usuaria dirigen el interés de las personas profesionales hacia la familia y las relaciones cercanas de las personas usuarias de la forma más amplia posible.
Al mismo tiempo, Jasmin acudía a los servicios sociales con un objetivo concreto: quería solicitar ayuda económica para algunas necesidades muy específicas y prácticas de su familia. Esto era habitual en nuestros datos: las conversaciones en los encuentros de servicio se centraban a menudo en las prestaciones de la seguridad social, como también había ocurrido en el encuentro anterior entre Jasmin y Sandra. Es lógico que las personas usuarias limiten las conversaciones a los asuntos que influyen concretamente en el objetivo que se han fijado para la reunión, en lugar de construir una relación holística con la persona profesional. En el caso de Jasmin, la legislación de seguridad social orienta la conversación. Según la Ley de Asistencia Social (1412/1997), «por “familia” se entiende a los padres, los hijos menores o adoptivos de un progenitor, los matrimonios y los hombres y mujeres que viven en circunstancias similares al matrimonio y que comparten un hogar común». Por tanto, las prestaciones de la seguridad social solo pueden concederse a los miembros de la familia que entran en la definición más estrecha de familia, es decir, madres y padres y su descendencia menor de edad que comparten el mismo hogar. Cuando se hablaba de prestaciones de la seguridad social, la conversación venía acompañada de la comprensión estrecha de la familia en la que se basa la legislación de seguridad social.
Cuando las prestaciones de la seguridad social ocupaban el primer plano de los encuentros, también quedaba menos tiempo para hablar de otros asuntos. Así, ni las personas usuarias ni las profesionales tenían quizá mucha motivación para introducir las relaciones familiares en la conversación cuando estas no eran directamente pertinentes para las decisiones sobre servicios y prestaciones. El ejemplo del encuentro entre Jasmin y Sandra revela una falta general de tiempo para hablar de las relaciones familiares en las reuniones cuando hay que tratar varios asuntos prácticos. En condiciones de escasez de tiempo, los encuentros giraban a menudo en torno a cuestiones del momento, y las conversaciones sobre las relaciones familiares en sentido amplio quedaban fuera. En el ejemplo anterior, Sandra tiene interés en escuchar la historia de sus descendientes mayores de edad, ya que considera que el estrés causado por la situación es un factor importante que puede influir en el bienestar de todos los miembros de la familia. Finalmente, sin embargo, no pudo ofrecer a Jasmin ninguna ayuda concreta en esta situación.
El ejemplo anterior revela una red de relaciones de gobierno extralocales, como las leyes que regulan quién es miembro de la familia a ojos del sistema oficial de prestaciones sociales, así como una concepción de los asuntos que habitualmente se abordan, o deberían abordarse, en las reuniones de los servicios sociales en el trabajo social con personas adultas. En las entrevistas de investigación, muchas personas profesionales reflexionaron sobre sus propias expectativas y preconcepciones acerca de la familia y sobre la manera en que abordan la familia en los encuentros de servicio o al rellenar con las personas usuarias distintos formularios relacionados con el servicio, como los de valoración de las necesidades de servicio.
Bueno, la instrucción quizá no está tan definida, pero la familia y la red personal… la idea es preguntar siempre por los parientes y las amistades. […] Cuando pienso en personas usuarias que son finlandesas o que han nacido en Finlandia, se trata más de la familia nuclear o de quienes viven en el mismo piso, pero con las personas usuarias de origen migrante, de algún modo, doy por supuesto que el concepto de familia es más amplio. No diría que eso influya necesariamente en nada, a todo el mundo le hago las mismas preguntas, pero quizá pienso que, por ejemplo, en muchos casos las relaciones familiares de las personas usuarias de origen migrante son más vinculantes y tienen más obligaciones, en conjunto, de lo que suele ser el caso aquí en Finlandia. (Entrevista)
La manera en que esta trabajadora social reflexiona sobre sus supuestos y preconcepciones acerca de la familia y de la naturaleza de las relaciones familiares nos permite comprender las relaciones de gobierno que también estaban presentes en el encuentro entre Jasmin y Sandra. En primer lugar, su relato muestra que los encuentros entre profesionales del trabajo social y personas usuarias están fuertemente coordinados por los formularios oficiales que hay que rellenar, puesto que la trabajadora social afirma que, básicamente, siempre hace a todo el mundo las mismas preguntas. Por eso cree que lo que pueda suponer de antemano sobre los asuntos que se tratan en la reunión es irrelevante. No obstante, también establece una distinción entre la «familia finlandesa», culturalmente entendida, que en general es pequeña, se compone de la familia nuclear y, además de su pequeño tamaño, es también menos vinculante y entraña menos obligaciones. La contrapone a la idea de una «familia más amplia» que atribuye a las personas usuarias de origen migrante y que le parece también menos flexible y más vinculante.
Al mismo tiempo, no era raro que, por ejemplo, las deudas de alquiler estuvieran relacionadas con responsabilidades de cuidado que rebasaban los límites de la definición de familia de la legislación finlandesa de seguridad social. Por ejemplo, el envío transnacional de dinero a miembros de la «familia más amplia» es un tema potencialmente complicado en los encuentros de servicio, y las personas profesionales del trabajo social suponían que muchas personas usuarias lo evitan en los encuentros. Algunas personas profesionales consideraban que las personas usuarias no quieren hablar de las responsabilidades familiares transnacionales de apoyo económico, pero otras dijeron que el envío de dinero se aborda a menudo.
Profesional de asesoría social: Hay bastantes casos así, en los que se les envía dinero [a parientes en el extranjero] desde Finlandia, porque son una especie de familia y hasta las tías y los primos forman parte de ella, y eh…
Persona investigadora: ¿Sale a menudo el tema del envío de dinero a parientes en el país de origen?
P: Sí, a menudo.
I: ¿Qué opina de ello?
P: Bueno, tengo la obligación de decir que la familia tiene que encargarse de su propio sustento y no puede pensar que va a recibir ayuda de algún sitio mientras envía dinero al extranjero. Que eso simplemente no encaja en la forma de pensar finlandesa; lo entiendo muy bien, y siempre les digo que, en cierto modo, está bien [que cuiden de sus parientes], pero que en esta situación, cuando no tienen dinero, no pueden hacerlo. Pero lo envían de todos modos, diga lo que diga.
(Entrevista)
Como explica la persona asesora social, el papel de las personas profesionales consistía en explicar la frontera institucional según la cual las prestaciones de la seguridad social están destinadas a cubrir únicamente las necesidades de los miembros de la familia que comparten el mismo hogar, y no pueden tenerse en cuenta otros gastos. Así, las personas profesionales sentían que su posición era incómoda en las situaciones en que sabían que se enviaba dinero al extranjero mientras quedaban alquileres sin pagar en Finlandia. Algunas suponían que las personas usuarias migrantes podían ser reacias a abordar estos asuntos en los encuentros de servicio por miedo a ser sancionadas por utilizar el dinero de la seguridad social de forma «incorrecta». También aquí la legislación de seguridad social se convierte en una poderosa relación de gobierno que se impone al interés profesional holístico por escuchar las autodefiniciones que las personas usuarias hacen de sus relaciones familiares y por tener en cuenta las responsabilidades de cuidado que estas pueden incluir. Una cuestión interesante es si la información sobre las responsabilidades transnacionales de cuidado y las transferencias de dinero, como factor de fondo de las dificultades económicas y de las deudas de alquiler, influye en el criterio profesional de quienes intervienen, y de qué manera.
Con todo, algunas personas profesionales señalaron que el traspaso de la toma de decisiones sobre la ayuda de subsistencia básica de los servicios municipales de trabajo social a la Institución Nacional de Seguros ha aportado una nueva flexibilidad para escuchar las autodefiniciones de las personas usuarias sobre quién es miembro de la familia.
(—) ahora prácticamente no tengo que preocuparme de si alguien vive en el piso de manera informal o no […] porque no tengo que tomar cada mes la decisión de la ayuda de subsistencia, en la que debería posicionarme sobre eso. Así que quizá ahora pueden decirme que aquí vive también otra persona pero que no es oficial. Quizá ha traído esa libertad… […] y eso está bien, porque las familias no son como está escrito en la legislación sobre la ayuda de subsistencia. (Entrevista)
Aquí la trabajadora social describe que la retirada del poder y de la responsabilidad de decidir sobre la ayuda de subsistencia se ha traducido en una mayor libertad, en sus encuentros con las personas usuarias, para hablar de distintas situaciones familiares y de convivencia. En otras palabras, describe una situación en la que la legislación de seguridad social, como relación de gobierno, influye menos en su trabajo. La trabajadora social expresa este cambio como una mayor libertad de las personas usuarias para exponer su situación, pero cabe sostener que lo que también ha cambiado es la libertad de la propia trabajadora social para escuchar esas situaciones sin que ello se convierta en la obligación de «posicionarse» respecto al efecto que podrían tener en las solicitudes de ayuda de subsistencia de las personas usuarias y en su tramitación.
En resumen, el caso de Jasmin puso de manifiesto ciertas tensiones que se producen en las negociaciones sobre la «familia» en los encuentros de los servicios sociales. En primer lugar, hizo visible la tensión entre una idea centrada en la persona usuaria, que consiste en dar cabida a las definiciones de familia de cada cual, y la comprensión más estrecha de la familia como familia nuclear de madres y padres con su descendencia menor de edad, profundamente arraigada en la legislación de los servicios sociales. En segundo lugar, mostró una tensión entre la voluntad de las personas profesionales de ofrecer apoyo psicosocial y la lógica de las personas usuarias, que acuden a la reunión con una necesidad concreta (a menudo económica) que puede resolverse. Tanto las personas usuarias como las profesionales tenían que equilibrar estas tensiones, como ilustraron además las negociaciones sobre las obligaciones familiares transnacionales de apoyo económico.
Si bien hasta aquí hemos analizado sobre todo formas ocultas, implícitas o limitadas de hablar de la familia en los encuentros de servicio, las negociaciones entre distintas definiciones de familia estaban a veces explícitamente presentes en esos encuentros, en particular en las conversaciones sobre la reagrupación familiar, que es nuestro siguiente tema. Especialmente en los servicios de inmigración, estos eran los momentos en que las negociaciones entre distintos tipos de definiciones de familia se intensificaban y se volvían más explícitas en los encuentros de servicio.
Bueno, podemos tener ese tipo de conversaciones con muchísimas [personas usuarias]: por qué la solicitud [de permiso de residencia] basada en la reagrupación familiar fue denegada, y por qué una madre anciana no se considera miembro de la familia nuclear, y que tú eres una persona adulta, y cómo lo entiende la sociedad finlandesa [la edad adulta y la pertenencia a la familia]. Y muchas personas echan de menos a sus propios padres, sobre todo a su madre. (Entrevista)
En el fragmento anterior, la persona profesional define su papel como el de explicar la comprensión estrecha de la familia que recoge la legislación sobre reagrupación familiar. Las personas profesionales también subrayaban su limitada autoridad en materia de reagrupación familiar, aunque en los servicios de inmigración, en la práctica, a menudo participaban en los procesos de solicitud, hacían de enlace entre el Servicio de Inmigración de Finlandia y la persona usuaria, y mostraban interés por el avance del proceso y se informaban sobre él. El Servicio de Inmigración de Finlandia produce explícitamente una dicotomía entre el estrecho «concepto finlandés de familia» y el hecho de que «en muchos otros países» el concepto de familia es diferente (Migri, 2023a). Sin embargo, la familia nuclear formada por una pareja adulta (a menudo también casada) y sus hijos e hijas biológicos menores de edad es la base predominante de la legislación sobre reagrupación familiar en la mayoría de los países europeos (Strasser et al., 2009). En el caso de familias más amplias, como hermanas y hermanos adultos o abuelas y abuelos, se exigen una relación de dependencia y «lazos familiares activos», lo que significa que los miembros de la familia no han estado separados «demasiado tiempo», u otras razones humanitarias (véase también ibid.). En general, en los datos los procesos de reagrupación familiar se asociaban a grados diversos de ambigüedad e incertidumbre en cuanto a las definiciones y a los motivos que determinan quién reúne los requisitos y quién no. Aunque las personas profesionales a veces cuestionaban y criticaban las decisiones del Servicio de Inmigración de Finlandia, en gran medida se sentían incapaces de influir en ellas.
Como en el caso descrito más arriba, las negociaciones entre distintas concepciones de quién forma parte de la familia se activaban típicamente en nuestros datos al sopesar la posibilidad de la reagrupación familiar o al gestionar la decepción de una resolución denegatoria. Como antes, el papel de las personas profesionales consistía en explicar la definición estrecha de familia sobre la que se construye la legislación de reagrupación familiar, y esto es algo que se repite en nuestros datos. La Ley de Extranjería (301/2004) y sus disposiciones sobre las condiciones de la reagrupación familiar se convirtieron en una relación de gobierno poderosa, aunque ambigua y problemática, que coordinaba estas negociaciones a pie de calle. Y lo que es importante, esto también restringía la ayuda que las personas profesionales de los servicios de inmigración ofrecían a las personas usuarias para rellenar las solicitudes de reagrupación familiar. La ayuda se limitaba sobre todo a las solicitudes con más probabilidades de prosperar: solicitar un permiso de residencia para el cónyuge o para un hijo o una hija menor de edad. Esto se justificaba por la necesidad de concentrar unos recursos limitados: ayudar en las solicitudes para otros parientes se consideraba a veces una pérdida de tiempo y de recursos. Según la Ley de Extranjería, la reagrupación familiar de otros parientes solo es posible en situaciones excepcionales.
En el trabajo social con personas adultas y en los servicios de protección de la infancia, las cuestiones de reagrupación familiar se trataban en general menos que en los servicios de inmigración. A veces las personas profesionales evitaban este tema de forma bastante explícita (véase también Nordberg et al., 2024). Desde 2016, todas las personas migrantes que solicitan la reagrupación familiar deben acreditar «medios de subsistencia asegurados», lo que significa que la persona solicitante debe disponer de ingresos suficientes para mantenerse a sí misma y a los miembros de su familia en Finlandia sin prestaciones de la seguridad social. El importe de ingresos exigido depende del tamaño de la familia y es relativamente elevado. Por ejemplo, una familia de dos personas adultas y dos menores de dieciocho años necesita un total de 2600 euros de ingresos netos al mes para poder acreditar medios de subsistencia asegurados (Migri, 2023b). Como la mayoría de las personas usuarias del trabajo social con personas adultas acuden para solicitar ayuda económica, muy rara vez alcanzan estos requisitos de ingresos. Así, el requisito de ingresos se convirtió en una relación de gobierno que coordinaba de qué familias merecía la pena hablar. Tanto las personas usuarias migrantes como las profesionales del trabajo social también podían evitar hablar de la familia porque abordar las relaciones familiares sin esperanza de cambiar la situación de separación resultaba demasiado doloroso, o incluso traumatizante.
No obstante, la mayoría de las personas usuarias participantes mencionaron en las entrevistas como miembros de su familia a personas que no residían en Finlandia. Las personas profesionales que trabajaban en cada uno de los centros sabían que la mayoría de las personas usuarias de origen migrante tienen relaciones familiares y cercanas transnacionales. La voluntad de las personas profesionales del trabajo social de prestar atención a la situación vital de la persona usuaria migrante de forma más holística se refleja en sus reflexiones sobre cómo deberían abordarse activamente las relaciones familiares transnacionales. Aunque, al mismo tiempo, muchas personas usuarias habían adoptado un guion institucional muy arraigado según el cual las relaciones familiares transnacionales no tienen cabida en los encuentros de servicio, como describe a continuación un usuario cuyos padres siguen viviendo en una zona de conflicto:
Adam: […] En cuanto al hecho de que la familia está allí [en una zona de conflicto] y tiene problemas… no, no hemos recibido ninguna ayuda.
Persona investigadora: Bueno, de acuerdo. ¿Entiendo bien que en los encuentros de servicio del trabajo social con personas adultas ni siquiera mencionan ustedes estas relaciones familiares, salvo las de aquí, en Finlandia?
Adam: Sobre todo hablamos de nuestra familia que está aquí. Porque al principio nos dijeron que en Finlandia solo ayudan a quienes están en Finlandia, y no tiene ningún sentido empezar a hablar una y otra vez si sabemos cómo funciona este sistema y que solo ayuda a quienes residen en Finlandia. (Entrevista)
Algunas personas profesionales también se sentían incómodas al hacer preguntas sobre los lazos familiares transnacionales o consideraban que esas conversaciones no tenían cabida en los encuentros de servicio. En el siguiente fragmento de entrevista, una persona profesional del trabajo social de los servicios sociales para personas adultas concluye que preguntar por las relaciones familiares transnacionales resulta algo intrusivo.
[Las relaciones familiares transnacionales] no salen fácilmente [en los encuentros de servicio] y a menudo he pensado en cómo mantienen el contacto […] Es complicado averiguarlo sin que resulte intrusivo. […] Por supuesto, debería simplemente preguntar si mantienen el contacto y demás. Pero no surge de forma automática. (Entrevista)
Nuestra interpretación es que esta sensación de incomodidad hace visibles las tensiones mencionadas anteriormente. En primer lugar, remite una vez más a la tensión entre la definición estrecha de familia arraigada en el sistema de seguridad social y el ideal profesional de una práctica holística que incluye una comprensión de la familia basada en la persona usuaria. En segundo lugar, se relaciona con la tensión según la cual, a pesar de un interés psicosocial por las relaciones familiares más amplias, hablar de los miembros de la familia que se quedaron atrás y de las esperanzas de reagrupación familiar sin posibilidades realistas de ayudar en el proceso puede causar un dolor añadido a la persona usuaria o despertar falsas esperanzas (véase también Nordberg et al., 2024). Dadas las limitaciones que impone la definición estrecha de familia tanto en la legislación de servicios sociales como en la de reagrupación familiar, las personas profesionales reconocen que las conversaciones sobre las relaciones familiares no tendrían ninguna consecuencia concreta en las decisiones sobre las prestaciones de la seguridad social ni en las perspectivas de reagrupación familiar. Así, para una persona usuaria, hablar de las relaciones familiares transnacionales puede resultar doloroso, inútil o perjudicial si la información sobre el envío de dinero a familiares en el extranjero afectara negativamente a la concesión de prestaciones de la seguridad social en Finlandia.
En este artículo hemos analizado cómo las relaciones familiares se abordan o quedan sin abordar en los encuentros institucionales entre profesionales del trabajo social y personas usuarias migrantes. La combinación de la investigación sobre la familia con un enfoque centrado en los encuentros de servicio y con el fundamento metodológico de la EI ha aportado nuevas perspectivas sobre cómo toma forma la familia en estos encuentros.
Las negociaciones sobre la «familia» en los encuentros de servicio parecen convertirse en un ejercicio de equilibrio entre una comprensión psicosocial más amplia de la familia, basada en la autodefinición, y una definición más estricta y estrecha de la familia como unidad doméstica de madres y padres con su descendencia menor de edad que reside en Finlandia. La definición estrecha está arraigada en la legislación finlandesa sobre seguridad social e inmigración y se convierte así en una poderosa relación de gobierno que coordina los encuentros reales y lo que ocurre en ellos. Unida a la falta de tiempo en los encuentros, la definición estrecha de familia se impone a menudo a los intentos de incluir en la agenda las relaciones familiares más amplias. Las personas profesionales del trabajo social tienen muy poco poder para influir en la situación de los miembros de la familia amplia que el sistema de seguridad social no reconoce. Por eso, las personas usuarias migrantes pueden considerar inútil siquiera tocar estos temas en los encuentros de servicio. ¿Por qué hablar de asuntos íntimos si no tiene ninguna consecuencia en los servicios que se reciben y si la persona profesional no tiene nada más que ofrecer que unas palabras compasivas? Por otra parte, el traspaso de las decisiones sobre la ayuda de subsistencia básica de los servicios sociales municipales a la Institución Nacional de Seguros (Kela) parece haber abierto cierto espacio para escuchar las autodefiniciones que las personas usuarias hacen de sus familias. Las negociaciones sobre quién forma parte de la familia se activaban especialmente al hablar de las esperanzas de reagrupación familiar de las personas usuarias. En estas conversaciones, la definición estrecha de familia de la Ley de Extranjería prevalece sobre un enfoque más holístico que hace hincapié en las autodefiniciones.
Las personas usuarias migrantes a veces también pueden evitar hablar de las relaciones familiares transnacionales por las cuestiones dolorosas y traumáticas vinculadas a ellas. Algunas personas usuarias participantes nos contaron en las entrevistas que quieren centrarse en cuestiones prácticas en los encuentros de servicio, porque es todo para lo que tienen fuerzas en ese momento. Tocar las relaciones familiares transnacionales exige una gran sensibilidad por parte de las personas profesionales: deben ofrecer oportunidades, espacio y tiempo para la conversación, pero evitando al mismo tiempo resultar intrusivas. La elaboración psicosocial de las relaciones familiares transnacionales en los encuentros del trabajo social requiere tiempo y confianza, e incluso si la persona usuaria estuviera dispuesta a hacerlo, podrían hacer falta varias reuniones antes de que esté preparada para ello.
En definitiva, la tensión entre la definición burocrática y estrecha de la familia y las autodefiniciones más diversas que las personas usuarias hacen de sus familias no es solo una cuestión importante para las personas usuarias migrantes. ¿Debería haber más espacio para las autodefiniciones en los encuentros institucionales en general? En cualquier caso, las relaciones familiares son esenciales para la subjetividad humana y, si los encuentros institucionales se centran únicamente en lo que cuenta desde un punto de vista burocrático, muchos aspectos importantes de la vida y la subjetividad humanas quedan sin ver. A veces basta con una valoración estrecha de una necesidad de servicio concreta, pero si el trabajo social quiere ver su fortaleza en la perspectiva de la persona en su entorno (Clark et al., 2014) y afirma trabajar con una comprensión holística, es importante una mirada más amplia y flexible sobre las relaciones familiares. Por ello, sería importante que las personas profesionales del trabajo social tomaran conciencia del entorno institucional en el que trabajan y se esforzaran por cambiarlo para crear más espacio para las definiciones de familia propias de cada persona. Además, las asimetrías de poder influyen en lo que se ve o queda sin ver en los encuentros del trabajo social. La posición social de las propias personas profesionales regula a su vez su implicación reflexiva y su potencial de resistencia transformadora (Burke y Harrison, 2016). Aquí cobra importancia la noción de práctica antiopresiva y su aplicación en la práctica cotidiana del trabajo social (p. ej., Danso, 2015; Morgaine y Capous-Desyllas, 2015).
Hemos comprobado que la EI es una herramienta útil para combinar lo local y lo extralocal y para analizar las conexiones entre el trabajo a pie de calle con personas y familias, los contextos y directrices organizativos y la legislación (véase también Kuronen, 2020). En el caso de una categoría de personas usuarias que es a la vez estructuralmente vulnerable y politizada, estas conexiones resultan especialmente importantes. Además, fue crucial que nuestros datos etnográficos incluyeran las voces tanto de las personas profesionales como de las personas usuarias, porque de lo contrario las tensiones analizadas en este artículo habrían permanecido invisibles. Así, fue posible cartografiar las lógicas institucionales que guiaban estos encuentros. Al mismo tiempo, cabe sostener que centrarse en la dimensión institucional impone ciertos límites al análisis. Al enfocar las relaciones de gobierno que rigen los conocimientos y las actividades cotidianas de las personas participantes en la investigación, la descripción etnográfica local pasa a un segundo plano (véase también, p. ej., Malachowski et al., 2017). Además, el enfoque analítico basado en casos y en el seguimiento de pistas en el mundo cotidiano deja de lado un análisis sistemático más amplio de artefactos culturales concretos, como los documentos de políticas públicas. Sin embargo, en este artículo la EI ofreció posibilidades de un análisis crítico del poder institucional que va más allá de una conceptualización estrecha de las personas profesionales como agentes de control del Estado (Høgsbro, 2017; Kuronen, 2020), que a su vez pueden tener posibilidades bastante limitadas de hacer las cosas de otro modo. En el mejor de los casos, reconocer y conceptualizar las relaciones de gobierno extralocales puede ayudar a resistir al orden institucional, a promover prácticas de trabajo social socialmente justas con las personas usuarias desfavorecidas y a buscar nuevas maneras de desarrollar las prácticas institucionales desde dentro.
Complexe Systémique: puntos clave
Desde un punto de vista sistémico, la familia es ante todo la que la persona nombra. Este artículo muestra cómo, en la ventanilla, otra definición se impone discretamente: la de los textos legales, que solo reconocen el hogar formado por madres y padres con su descendencia menor de edad. El resultado no es una prohibición explícita, sino una autocensura compartida: las personas usuarias callan la descendencia desaparecida, la familia de origen que se quedó en zonas de conflicto o el dinero enviado al país, y las personas profesionales dudan en preguntar, por falta de tiempo o de cualquier poder para actuar. El interés para la práctica es doble. Nos recuerda que el contexto institucional forma parte del sistema que hay que observar: lo que no puede decirse en una sala a menudo se decide en otro lugar. E invita a las personas profesionales a separar el tiempo de las prestaciones del tiempo de la escucha, para abrir un espacio a la familia transnacional sin prometer lo que no puede cumplirse. El estudio, cualitativo y finlandés, se basa en dos casos seleccionados: ilumina lógicas más que medirlas. Puede leerse junto con el artículo sobre la reagrupación familiar vivida por menores no acompañados y el artículo sobre la familia transnacional.
Notas del original
Agradecimientos. La autoría desea dar las gracias a las personas revisoras anónimas por sus perspicaces comentarios. La autoría también desea dar las gracias a la profesora Marjo Kuronen, de la University of Jyväskylä (Finlandia), por sus comprometidos comentarios sobre un borrador de este artículo, así como a sus colegas del Centre for Comparative Welfare Studies de la University of Aalborg (Dinamarca), por la posibilidad de presentar este artículo en un seminario el 30 de mayo de 2023.
Financiación. Esta investigación se financió a través del proyecto del Research Council of Finland Ordering the ‘Migrant Family’: Power Asymmetries and Citizenization in Restructuring Welfare Bureaucracies (MigraFam), n.º 310610.
Declaración de conflicto de intereses. No se declara ninguno.
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Traducción no oficial de Ruling Relations Coordinating the ‘Migrant Family’ in Institutional Encounters between Finnish Social Work Professionals and Migrant Service Users, de Maija Jäppinen, Hanna Kara, Camilla Nordberg y Anna-Leena Riitaoja, The British Journal of Social Work, vol. 54, n.o 5, pp. 2296-2314 (2024), doi: 10.1093/bjsw/bcae034, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial del artículo original «Ruling Relations Coordinating the ‘Migrant Family’ in Institutional Encounters between Finnish Social Work Professionals and Migrant Service Users», publicado en The British Journal of Social Work (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Jäppinen, M., Kara, H., Nordberg, C., y Riitaoja, A.-L. (2024). Ruling Relations Coordinating the ‘Migrant Family’ in Institutional Encounters between Finnish Social Work Professionals and Migrant Service Users. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/ruling-relations-coordinating-the-migrant-family-in-institutional-encounters (Obra original publicada en 2024 en The British Journal of Social Work, 54(5), 2296-2314 (2024); republicada en 2024 por The British Journal of Social Work, https://academic.oup.com/bjsw/article/54/5/2296/7633422)
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