Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Child and Family Studies · Familia
Música, danza, dibujo, títeres, poesía, relatos contados: ¿qué aportan estos medios a niñas, niños y adolescentes que han huido de la guerra o de la persecución? Anna Gilleard y su equipo de Leeds reúnen quince estudios de cuatro continentes. Encuentran vínculos sociales que reparan, una capacidad de acción recuperada, una comunicación que va más allá de las palabras y un puente entre la cultura familiar y la del país de acogida.
Traducción no oficial al español de A Scoping Review of the Role of Sensory and Narrative Processes in the Wellbeing and Belonging of Young Refugees, de Anna Gilleard, Luise V. Marino, Tracey Smith y David Turgoose, publicado en Journal of Child and Family Studies (Springer) (2025), doi: 10.1007/s10826-025-03145-5, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Pertenecer a un lugar pasado o presente es mejor que el que quizá sea el mayor riesgo para cualquier persona joven: no pertenecer a ninguna parte.
Anna Gilleard, Luise V. Marino, Tracey Smith y David Turgoose
Resumen
Investigaciones previas han puesto de relieve el valor potencial de los enfoques terapéuticos narrativos y del trabajo multisensorial con niñas, niños y adolescentes refugiados. Se llevó a cabo una revisión de alcance para explorar el papel de los procesos narrativos y sensoriales en el sentimiento de pertenencia, la integración social y el bienestar de la juventud refugiada. La búsqueda en bases de datos identificó 307 registros, de los cuales 15 se incluyeron en la revisión final. El análisis temático de los datos sintetizados halló 11 subtemas y 4 temas generales relativos a las formas en que los enfoques narrativos y sensoriales apoyan el bienestar y la pertenencia de las personas refugiadas: (1) vínculos sociales positivos y reparadores, (2) vínculos con la identidad cultural, (3) bienestar y comunicación, y (4) empoderamiento de la juventud. Los enfoques narrativos y sensoriales pueden favorecer el bienestar, el desarrollo de la identidad y los vínculos positivos con las nuevas culturas y comunidades de acogida de la juventud refugiada, por lo que podrían integrarse con provecho en futuras intervenciones terapéuticas en los ámbitos clínico, educativo y de los servicios sociales. La investigación futura debería explorar la vivencia individual de la identidad y la pertenencia en la infancia, en particular en los grupos de menor edad entre la población refugiada.
Palabras clave: Persona refugiada, Salud mental, Infancia, Pertenencia, Migración, Narrativas, Sentidos, Bienestar
Aspectos destacados
Se calcula que en el mundo hay aproximadamente 47 millones de niñas, niños y jóvenes refugiados que huyen de conflictos, violencia y persecución (United Nations High Commissioner for Refugees (UNHCR), 2024). La infancia está profundamente inserta en los sistemas sociales que el conflicto desorganiza y erosiona (Bennouna et al., 2020). En consecuencia, es probable que presente necesidades psicosociales complejas que requieren atención (Frounfelker et al., 2020; Hodes & Vostanis, 2019). Este artículo adopta la definición de «refugiado» de la Convención de las Naciones Unidas de 1951, que abarca a todas las personas desplazadas por la fuerza a causa de un conflicto o de una persecución (UNHCR, 2011).
Los procesos narrativos se centran en el modo en que las personas dan sentido a su vida evaluando el pasado y anticipando el futuro (Arvanitis & Yelland, 2021). Las teorías narrativas sostienen que, como individuos y en grupo, construimos historias (narrativas) a través de estos procesos de construcción de sentido (Riessman, 2008). El contexto social se considera decisivo en la construcción narrativa, ya que vemos nuestra posición en el mundo en relación con quienes nos rodean (Chen & Schweitzer, 2019; Draper et al., 2024). Los grupos también pueden crear narrativas para generar formas compartidas de interpretar el mundo. Al hacerlo, fomentamos los vínculos sociales, las identidades compartidas y la pertenencia. Por tanto, las narrativas nos informan de las formas individuales y compartidas en que las personas interpretan, reivindican identidades y viven los mundos sociales que habitan (Riessman, 2008).
Investigaciones previas sugieren que el modo en que la juventud da sentido al conflicto del que ha escapado desempeña un papel importante en su salud mental (Bennouna et al., 2020). La infancia capaz de generar una narrativa cohesiva sobre lo sucedido podría recuperarse mejor del trauma vivido y adaptarse a la vida tras el reasentamiento (Arvanitis & Yelland, 2021; Draper et al., 2024). Dar sentido al pasado puede sostener la identidad en desarrollo y el sentimiento de seguridad de niñas y niños (Lock, 2016). La dislocación, el desarraigo y la inseguridad de la migración forzada alteran experiencias formativas de la infancia como la educación, el desarrollo social y la vivencia de una base segura (Fantino & Colak, 2001; Lord & Muñoz, 2023). Por ello, los procesos narrativos pueden ser importantes en el reasentamiento y el ajuste psicosocial de la juventud refugiada (Warshaw, 2019).
Los procesos narrativos se utilizan en las terapias psicológicas para ayudar a las personas a desarrollar historias positivas y desestigmatizantes que ponen de manifiesto la fortaleza personal, la individualidad, el afrontamiento y la resiliencia, por lo que pueden considerarse de valor «terapéutico» (Mohammad & Samarah, 2024). Pueden ofrecer a la juventud refugiada la oportunidad de reescribir su vida y, en cierto sentido, integrar el pasado (el hogar anterior) con el presente (el nuevo hogar) (Rysst, 2016).
Queda por saber en qué medida esta integración psicológica del pasado y del presente corre paralela al proceso de integración social de la juventud refugiada. La integración social se refiere aquí al proceso de establecer vínculos positivos compartidos, un sentido de ciudadanía y de pertenencia a la comunidad local (Ager & Strang, 2008). La integración social se considera una parte esperada de la adaptación cultural («aculturación») y se juzga importante para el bienestar general (Oudshoorn et al., 2020). El bienestar, en este sentido, se entiende como un indicador holístico de la situación psicosocial que incluye los recursos, la salud, la conexión con los demás y la necesidad de pertenencia (Haswell, 2023; Maslow, 1962). La integración social puede facilitar experiencias relacionales prosociales y ayudar a construir redes sociales (Ager & Strang, 2008). Esto abre la posibilidad de construir nuevos discursos positivos tanto para las propias personas refugiadas como para la comunidad en general, lo que a su vez podría reducir las actitudes negativas que amenazan el sentimiento de pertenencia y de inclusión de la infancia (Mitchell et al., 2020). Desde una perspectiva psicológica, puede ser igual de importante que la juventud refugiada mantenga los vínculos con la cultura o culturas de origen (Pieloch et al., 2016).
Los procesos sensoriales se refieren a las formas en que los seres humanos interactúan con el entorno externo mediante la percepción basada en los sentidos (Ayres & Robbins, 2005). Los sentidos principales son la vista, el oído, el gusto, el olfato, el tacto, la propiocepción, el sentido vestibular y el sistema de sensación de los órganos internos, la interocepción (Ayres & Robbins, 2005). Los procesos narrativos y sensoriales pueden funcionar en paralelo: el procesamiento narrativo integra aspectos clave de nuestros mundos subjetivos, mientras que el procesamiento sensorial integra lo externo con el mundo interno. Por ello, quizá no sorprenda que las historias se cuenten a menudo a través de múltiples procesos sensoriales (Chen & Schweitzer, 2019).
El procesamiento multisensorial interviene también en el desarrollo del autoconcepto: los seres humanos aprenden quiénes son en el mundo a través de experiencias corporizadas de sí (Scheller & Sui, 2022; Serino, 2019). La narración con juguetes, materiales artísticos y objetos de juego se ha utilizado con fines terapéuticos para reforzar los vínculos sociales y el apego entre niñas y niños (Creegan & Cuthbert, 2014). El juego en sí moviliza diversas modalidades sensoriales y se sabe que favorece el bienestar de la población refugiada, como parte fundamental del desarrollo psicosocial infantil (Allport et al., 2019).
La historia vital de la juventud refugiada presenta complejidades que pueden llevarla a pertenecer a redes sociales complicadas (Chen & Schweitzer, 2019). Por ejemplo, pertenecer a una minoría perseguida, identificarse con una milicia o un grupo terrorista, haber sufrido el reclutamiento como menor soldado o pertenecer a una comunidad angustiada y dividida (Creegan & Cuthbert, 2014; Rutter, 2003). En este sentido, la pertenencia no siempre se vive como algo positivo, sino que puede estar ligada a la necesidad, la supervivencia, la exclusión o la vergüenza (McIntyre, 2024).
Las posiciones sociales relativas de las que procede la infancia influirán también en estas atribuciones de pertenencia (Vitus, 2022). Proceder de una familia con una posición social relativamente alta puede convertir la herencia de una persona joven en un recurso positivo. Unos lazos familiares sólidamente mantenidos, que apoyan y nutren, pueden ofrecer una base segura y un guion familiar positivo a partir del cual vivir la pertenencia y el bienestar (Haswell, 2023). Sin embargo, para otras niñas y niños refugiados, un futuro incierto y disputado planteará dificultades persistentes que harán compleja, ambigua y dolorosa la relación con el «hogar» y con el lugar al que «pertenecen» (Arvanitis & Yelland, 2021). En consecuencia, la capacidad de la infancia para elegir quién es y dónde pertenece estará moldeada por las circunstancias sociales que siga atravesando (Chase, 2020).
Implicarse en la construcción narrativa y en la expresión creativa multisensorial puede ayudar a la infancia refugiada a afrontar estos retos (Goodman & Dent, 2019; Warshaw, 2019). No existe actualmente ninguna revisión que reúna estos procesos en esta población. Sería por tanto útil consolidar el conocimiento sobre los procesos narrativos y sensoriales en la juventud refugiada y evaluar si pueden contribuir al bienestar, la pertenencia y la integración social. Esto podría orientar los tipos de apoyo ofrecidos a la juventud refugiada en los ámbitos educativo, clínico y de los servicios sociales, incluido el diseño de futuras intervenciones terapéuticas y los esfuerzos por fomentar la integración social.
Se eligió una revisión de alcance porque se presta bien a sintetizar investigaciones procedentes de una diversidad de enfoques metodológicos y disciplinas académicas. Esta revisión pretendía responder a las dos preguntas de investigación siguientes:
Una búsqueda preliminar en Google Scholar y PsycINFO confirmó que no existía ninguna revisión publicada sobre el tema e identificó los artículos clave. Los términos clave y los descriptores temáticos se generaron mediante un marco SPIDER (Cooke et al., 2012), que definió cómo se conceptualizan en la literatura los tres resultados evaluados. El marco SPIDER identificó la muestra (Sample: niñas, niños y adolescentes refugiados), los fenómenos de interés (Phenomena of Interest: procesos sensoriales y narrativos), la evaluación (Evaluation: resultados de bienestar, incluidas la pertenencia y la integración social) y el tipo de investigación (Research type: todos los diseños, incluidos estudios cualitativos, cuantitativos, mixtos, de intervención, observacionales y naturalistas) (tabla 1).
Tabla 1 Estrategia de búsqueda
Se buscaron estudios revisados por pares y tesis doctorales en las siguientes bases de datos de Ovid: Social Science, Cumulative Index to Nursing and Allied Health literature (CINAHL), PsycInfo, Embase y MEDLINE. Las búsquedas se realizaron en agosto-septiembre de 2024.
El cribado de títulos y resúmenes, y posteriormente el cribado a texto completo, los realizó principalmente una de las personas autoras (AG) en consulta con el equipo de investigación. Se eliminaron los duplicados y se evaluaron los artículos a texto completo para su inclusión con el marco SPIDER, aplicando los siguientes criterios de inclusión: (1) cualquier diseño de estudio; (2) lengua inglesa; (3) niñas, niños y adolescentes refugiados (0–18 años); (4) inclusión de procesos narrativos o sensoriales; (5) evaluación del bienestar, la pertenencia o la integración social. La búsqueda no fijó ningún intervalo de fechas de publicación. No se incluyeron revisiones sistemáticas, pero se examinaron manualmente las referencias de las revisiones pertinentes en busca de citas retrospectivas que pudieran cumplir los criterios de inclusión. Se excluyeron los artículos: (1) en una lengua distinta del inglés; (2) no relacionados con jóvenes desplazados por la fuerza, refugiados o solicitantes de asilo (p. ej., migrantes, personas adultas de más de 19 años); (3) sin procesos sensoriales o narrativos; (4) sin resultados de bienestar, pertenencia o integración social.
Tras eliminar los registros duplicados, se cribaron 307 títulos y resúmenes para su inclusión. Se examinaron los textos completos de 58 artículos según los criterios SPIDER y, posteriormente, se incluyeron 15 estudios (fechados entre 2003 y 2024) en la revisión final. La figura 1 documenta el proceso de revisión mediante un diagrama PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses), modificado para incorporar la «recuperación» de los artículos a los «evaluados» para su elegibilidad (Moher et al., 2009).

Se extrajeron los datos relativos al diseño del estudio, el objetivo, las personas participantes, el lugar, los resultados principales y las lagunas de evidencia relacionadas con los fenómenos de interés. La revisión empleó un análisis temático para dar cuenta de los temas comunes de la literatura (Braun & Clarke, 2006; Pollock et al., 2023). La extracción de datos y el análisis temático se realizaron en Microsoft Excel. El análisis temático pretendía recoger los aspectos descriptivos, la metodología y los resultados principales de los estudios incluidos. Se utilizó un proceso de codificación en cuatro etapas para codificar los datos en subtemas y temas generales con el fin de elaborar un marco conceptual:
Etapa 1: dos personas investigadoras (AG y LVM) codificaron de forma abierta una muestra inicial de códigos brutos relativos a los fenómenos y a la evaluación de interés. Etapa 2: los códigos se convirtieron en categorías subordinadas y se elaboró un marco inicial (AG y LVM). Los desacuerdos sobre los temas se resolvieron con una tercera persona investigadora (DT). Etapa 3: el marco de mejor ajuste orientó la categorización de todas las categorías de los datos en subtemas (AG), con un refinamiento posterior (LVM y DT). Etapa 4: se identificaron los temas generales. Se contaron los subtemas para identificar y equilibrar su peso respectivo dentro de cada tema general. Hubo un solapamiento considerable en los abundantes datos sobre los componentes sensoriales de las intervenciones estudiadas y los resultados de bienestar. Los temas generales sirvieron para elaborar un marco conceptual.
Los 15 estudios incluidos examinaron (a) procesos sensoriales y narrativos (n = 2) o (b) solo procesos sensoriales (n = 13), y cómo estos procesos influyen en la pertenencia, la integración social y el bienestar. El bienestar se definió en un sentido amplio, que incluía resultados de salud mental, integración social, capacidad de acción, identidad y pertenencia (Dhillon et al. 2020; Heynen et al. 2022; Beauregard et al. 2024). Los procesos sensoriales se describieron en gran medida en términos de métodos de artes creativas, algunos de los cuales también contenían principios narrativos integrados (Quinlan et al. 2016; Beauregard et al. 2017; Kevers et al. 2022). La revisión incluyó n = 9 estudios cualitativos (Beauregard et al., 2017; Bujorbarua, 2020; Dhillon et al., 2020; Enge & Stige, 2022; Heynen et al., 2022; Marsh & Dieckmann, 2017; Norton & Sliep, 2019; Phillips, 2021; Rousseau et al., 2003), n = 4 estudios cuantitativos (Gerber et al., 2014; Kevers et al., 2022; Meyer DeMott et al., 2017; Quinlan et al., 2016) y n = 2 estudios de métodos mixtos (Grasser et al., 2019; Kwon & Lee, 2018). Los estudios procedían de diversos países y se publicaron todos entre 2003 y 2024. De los estudios cualitativos, n = 2 eran etnografías (Marsh & Dieckmann 2017; Dhillon et al. 2020) y n = 1 era un estudio de investigación-acción participativa (Norton & Sliep, 2019). Varios eran estudios de caso focalizados o de un solo centro dentro de un proyecto más amplio (de casos múltiples) (Rousseau et al. 2003; Enge & Stige 2022). El tamaño de las muestras iba de n = 1 (Beauregard et al., 2024) y n = 145 (Meyer DeMott et al., 2017) a dos centros escolares con participación completa. Las edades de las muestras iban aproximadamente de 5 a 18 años (tabla 2).
Tabla 2 Características de los estudios incluidos (n = 15)
n.s. «no especificado»
A partir de 45 códigos iniciales, el análisis temático identificó 11 subtemas y 4 temas generales en la literatura revisada sobre el papel de los enfoques narrativos y sensoriales y su relación con los resultados de bienestar. Estos temas se reunieron en un marco conceptual que describe cómo los enfoques narrativos o sensoriales pueden influir en el bienestar, la integración social y la pertenencia de la juventud refugiada (fig. 2).

El apoyo entre iguales y el sentimiento de conexión se vieron favorecidos por la actividad musical y la danza compartidas (Dhillon et al., 2020; Gerber et al., 2014; Heynen et al., 2022). Dhillon et al. (2020) describieron cómo los grupos de música generaban respeto mutuo y atención compartida. En Heynen et al. (2022), se observaron vínculos sociales y pertenencia a través del descubrimiento mutuo de los talentos de cada cual, del intercambio de historias y del apoyo a las aportaciones de los demás. La autoría informó de que este tipo de implicación musical compartida mejoraba la percepción que la juventud refugiada tenía del clima general del aula, lo que sugiere que la infancia de las comunidades locales y la recién llegada compartían aspectos de sus identidades a través de la música de un modo que sostenía la pertenencia de todo el grupo (Heynen et al., 2022).
Las ocasiones de establecer vínculos interculturales pueden ser más accesibles mediante formas de expresión no verbales. Se observó que niñas y niños traían instintivamente la música de su país a las interacciones entre iguales en el patio de recreo (Marsh, 2017). Las canciones actuaban como vehículo de participación social, acogiendo y celebrando la música de todas las nacionalidades. Esto se describió como una experiencia que disipaba la vergüenza y favorecía la aculturación mediante el aprendizaje mutuo y el disfrute de culturas nuevas que, de otro modo, podrían resultar desconocidas o temidas (Marsh, 2017). Las intervenciones estudiadas tenían lugar con mayor frecuencia en la escuela, ampliamente descrita como un entorno seguro para implicar a la infancia (Quinlan et al., 2016). La escolarización puede aportar la rutina y la estructura decisivas para establecer la seguridad durante el reasentamiento (Ehntholt & Yule 2006; Arvanitis & Yelland 2021).
Las narrativas pueden expresarse a través de múltiples medios creativos y sensoriales. Estos eran dirigidos íntegramente por la niña o el niño o, en el caso de la infancia de menor edad, eran propuestos por la persona adulta (Beauregard et al., 2024). Aunque muchos estudios asignaban de antemano la tarea y los medios, a menudo eran niñas y niños quienes tomaban la iniciativa y dirigían la atención hacia sus modos de expresión preferidos.
Los estudios describieron el papel decisivo de la elección y de la capacidad de acción en el proceso de expresión creativa, multisensorial y narrativa. La autoría de estos trabajos destacó las oportunidades que ofrecía disponer de múltiples modos de expresión, ya que permitía a la infancia y a la juventud decidir cómo y cuándo expresarse. Por ejemplo, al decidir cuándo sumarse a una canción de grupo o contribuir a una historia en construcción, la participación se volvía más creativa y espontánea, recurriendo a movimientos de danza, vocalizaciones y juego dramático (Meyer DeMott et al., 2017; Bujorbarua 2020). Esto parecía sortear las barreras lingüísticas y las formas didácticas tradicionales de implicación, lo que puede resultar beneficioso al trabajar con jóvenes de diversidad lingüística en la escuela y en entornos comunitarios (Bujorbarua 2020; Heynen et al., 2022). Métodos creativos y narrativos como la poesía permitieron a la juventud vivir una capacidad de acción compartida y una fuerza colectiva tras las adversidades sufridas (Norton & Sliep, 2019).
La identidad surgió en cuatro de los estudios como un indicador clave del cambio psicológico positivo producido por las intervenciones creativas. En algunos casos era una identidad individual, como la expresión positiva de la identidad a través de la música y las artes (Meyer DeMott et al. 2017; Enge & Stige 2022). En otros estudios se planteaba en términos de identidad colectiva, ya realizada, ya coconstruida con otras personas jóvenes refugiadas, de un modo que podía resultar transformador (Marsh & Dieckmann, 2017; Norton & Sliep, 2019).
Los estudios informaron de que los enfoques sensoriales y narrativos producían cambios positivos en una serie de indicadores de bienestar. Se constató que las intervenciones creativas multisensoriales reducían dificultades psicológicas como el TEPT, el estrés, las emociones negativas y las dificultades de conducta (Gerber et al., 2014; Grasser et al., 2019; Heynen et al., 2022; Quinlan et al., 2016). Además de reducir el malestar, los enfoques sensoriales y narrativos aumentaban otros resultados positivos (Kevers et al. 2022; Beauregard et al. 2024). La danza aumentó la expresión emocional positiva, mientras que las artes expresivas mixtas parecían mejorar los niveles de empatía, la satisfacción vital y la esperanza en el futuro de la infancia (Meyer DeMott et al. 2017; Kwon & Lee 2018; Bujorbarua 2020).
La introducción de múltiples modalidades de expresión amplió las capacidades de comunicación. Por ejemplo, los títeres en un taller de expresión creativa mejoraron la comodidad, la implicación y la expresión personal de la infancia (Beauregard et al., 2024). Se informó de que las múltiples modalidades sensoriales sostenían una expresión espontánea, libre y creativa (Bujorbarua, 2020). Esto reforzaba además la confianza infantil y la expresión de las fortalezas personales (Meyer DeMott et al., 2017).
Los métodos de artes creativas descritos en los estudios incluían varios elementos sensoriales que ayudaban al proceso narrativo. La vista intervenía en las artes visuales como el dibujo o la pintura (n = 8 estudios) y en el arte digital, como la fotografía y el cine (n = 2). Los procesos auditivos intervenían en la música (n = 7), la narración (n = 6) y los métodos poéticos (n = 2). Los procesos vestibulares intervenían en los métodos de danza (n = 5) y el teatro (n = 4). Los elementos táctiles intervenían en los métodos basados en el juego (n = 3), los títeres y juguetes (n = 2) y el modelado o la construcción con plastilina Play-Doh, telas y arena (n = 2). Cinco estudios movilizaron múltiples modalidades sensoriales en intervenciones de artes expresivas mixtas (n = 5).
Las múltiples modalidades sensoriales se utilizaron también para complementar o ampliar las capacidades narrativas de la juventud refugiada: comunicar sentimientos y adquirir un sentimiento de control sobre sus experiencias (Beauregard et al., 2024). Por ejemplo, construir una escena imaginaria de una historia a través de distintos sentidos, crear un «patchwork» de recuerdos de la propia vida o dibujar parte de una historia (Rousseau et al. 2003; Kevers et al. 2022). Esto sugiere que la infancia puede recurrir a múltiples modalidades sensoriales para conectar de forma positiva con partes importantes de su vida y de su lugar en el mundo (Mitchell et al., 2020).
Los enfoques sensoriales y narrativos ofrecieron un medio para conectar con la cultura familiar de la infancia y con la cultura del país de acogida. Los medios multisensoriales se describieron como útiles mediadores culturales. Por ejemplo, compartir la música, los juegos y los alimentos de la propia cultura de origen y disfrutar, a su vez, de los tótems culturales de la comunidad de acogida (Meyer DeMott et al., 2017).
La música tendió puentes culturales y lingüísticos en los patios escolares. Las canciones populares de la comunidad de acogida se cantaban colectivamente, y algunas ya las conocía el alumnado refugiado pese a la nueva lengua (Marsh & Dieckmann, 2017). La reciprocidad que hace posible la canción puede funcionar como una forma de capital cultural (Enge & Stige, 2022). Crear puntos en común puede ayudar a la juventud refugiada a conectar y a sentirse parte de su nuevo mundo social. Las canciones, los juegos y el juego libre parecían ser medios clave para que la infancia de menor edad lo lograra (Kwon & Lee, 2018; Rousseau et al., 2003).
Las artes multimedia permitieron a la infancia refugiada conectar con aspectos de su familia y de las culturas de su antiguo hogar. Los referentes culturales eran objetivos explícitos de las intervenciones estudiadas o se observaban a través de diversos procesos sensoriales, como los mitos, el dibujo, la artesanía, la danza, el canto, los títeres y el juego (Beauregard et al., 2024; Heynen et al., 2022).
Los resultados de esta revisión de alcance sugieren que hay al menos cuatro formas en que los procesos narrativos y sensoriales pueden mejorar el bienestar de la juventud refugiada: (a) mediante vínculos sociales positivos y reparadores, (b) la expresión creativa como empoderamiento, (c) el bienestar y la comunicación y (d) los vínculos con la identidad cultural. La literatura revisada describió cómo las narrativas pueden expresarse a través de múltiples medios creativos y sensoriales (Beauregard et al., 2024). Las modalidades sensoriales visuales fueron las más empleadas como medio de narración, por ejemplo en el dibujo, la pintura, la fotografía y el teatro (Beauregard et al., 2024; Bujorbarua, 2020; Phillips, 2021). Esto se refleja en la literatura neuropsicológica más amplia, que suele centrarse en la vista, un sistema sensorial que se desarrolla más tarde que los demás sentidos (Hutmacher, 2019). Como sentido distal, adquiere más importancia cuando exploramos activamente el entorno e interactuamos con él, a diferencia de los sentidos proximales como el tacto y el olfato, que comunican de inmediato «mamá está aquí» o «estoy a salvo». Por tanto, la juventud refugiada podría conectar mejor con las experiencias fundacionales de cuidado, apego y pertenencia de los primeros años a través de estímulos visuales (Cowie & Mitchell, 2021).
El olfato y el gusto como procesos sensoriales se describieron peor. Aunque no eran un foco explícito de la intervención, Kwon & Lee (2018) señalaron que estos sentidos se activaban a través del juego con comida. Las niñas mostraban cuidado entre sí creando y compartiendo comidas de mentira con plastilina Play-Doh. Esto se ha observado de forma más amplia en la infancia afectada por el trauma, que puede expresar necesidades de cuidado mediante escenificaciones lúdicas (Hyder, 2005). Dado que la información sensorial está fuertemente ligada a la memoria emocional, cabría sugerir que, para parte de la juventud refugiada, conectar en el presente con estos recuerdos olfativos y gustativos puede ayudar a reconectar con los sentimientos positivos del pasado: la familia, la pertenencia, el consuelo y el hogar (Akhtar, 2011; Wallace & Lewis, 2020).
La revisión puso de relieve la importancia de que la infancia pueda elegir y actuar para decidir cuándo y cómo expresarse. Ofrecer múltiples medios sensoriales amplía el abanico de comunicación posible, mientras que basarse únicamente en lo verbal y en la lengua de acogida limita la comunicación de la juventud refugiada (Ayob & Omidire, 2021). La mayoría de la juventud refugiada procede de hogares donde se habla poco o nada la lengua nacional (Rutter, 2006). Implicar la lengua materna de la infancia u otros medios creativos no verbales aumentará la inclusión de niñas y niños de orígenes lingüísticos y culturales diversos en las actividades educativas, sanitarias y sociales (Radjack et al., 2020).
Crear ocasiones para que la infancia ejerza su elección y sus preferencias puede ser decisivo para el éxito de los esfuerzos por fomentar la pertenencia entre iguales, la cohesión social y la integración de la juventud refugiada (Wallace & Lewis 2020; Sevón et al. 2023). Esto puede ser especialmente importante para este grupo, cuyas voces quedan sistemáticamente marginadas en las esferas pública y política (Norton & Sliep 2019; Frounfelker et al. 2020). La infancia que ha vivido la migración forzada puede quedar relegada a un estado intermedio, con menos capacidad de elegir a quién y a qué puede pertenecer (Maine et al., 2021). Tener libertad para comunicar por medios multisensoriales puede ayudar a revisar las cuestiones de la migración y de la identidad transcultural de un modo que haga pasar a la infancia de ser objeto de la acción a ser agente (Alfano et al., 2018). La elección y la capacidad de acción pueden ayudar a la infancia a construir sus propias identidades y su subjetividad, con independencia de las que prescribe la sociedad en general (Chase, 2020).
Los enfoques narrativos revelaron las distancias entre el hogar y la escuela, por ejemplo en los personajes y mitos distintos descritos en los relatos infantiles (Rousseau et al., 2003). Esto pone de manifiesto las identidades culturales dobles, y a menudo en competencia, con las que debe lidiar la juventud refugiada. Pero también destaca el uso de herramientas narrativas y de procesos sensoriales para cultivar un sentimiento de identidad bicultural. Haswell (2023) describe cómo, en el contexto del reasentamiento de personas refugiadas, encontrarse con el mundo social a través de los sentidos puede fomentar un sentimiento de pertenencia. Esto ocurre mediante la restauración en el presente, el mantenimiento de los vínculos con el pasado y la configuración de esperanzas para el futuro. Niñas y niños utilizan la narración visual y verbal para describir reliquias, objetos simbólicos y representaciones de las distintas culturas que han atravesado, incluidas las de su nuevo país. Implicarse en interacciones multisensoriales corporizadas con sus iguales puede ayudar a la juventud a sentir que pertenece a varias culturas y, en consecuencia, generar afecto positivo, realización personal y un sentimiento de continuidad en la narrativa vital (Haswell, 2023).
La pertenencia permite a la infancia percibir el mundo como estable, controlable y situado en el lugar físico que habita (Erwin et al., 2024). La pertenencia surgió en la literatura revisada como una dimensión importante del modo en que la infancia refugiada construye redes sociales y comunitarias, a través de sus iguales y de la escuela, pero también en las nuevas comunidades locales. La literatura más amplia respalda el papel que desempeña la pertenencia como mediadora de los resultados de salud y bienestar de las personas refugiadas, en particular la pertenencia al grupo de iguales y a la escuela (Draper et al., 2024; McIntyre, 2024).
La infancia busca lazos sociales mediante prácticas corporizadas de inclusión a las que, a su vez, responden otras personas del entorno compartido (Maine et al., 2021). Sentir la propia cultura incluida y, al mismo tiempo, formar parte de la cultura local, ya sea en la escuela o en otros espacios sociales, puede ser reparador frente a las divisiones entre «los de dentro» y «los de fuera» que impregnan los discursos sociales sobre la condición de refugiado, la ciudadanía y la etnicidad (Erwin et al., 2024). Una niña o un niño refugiado, a caballo entre (al menos) dos mundos culturales, puede representar y vivir la pertenencia a través de estas formas de inclusión social. Esto pone de relieve la naturaleza múltiple de la pertenencia. El lugar al que se pertenece está en negociación constante, sobre todo en los momentos de migración (Geng et al., 2012; Haswell, 2023). La pertenencia es importante no solo para el bienestar subjetivo de la infancia, sino también como rasgo de la organización social (Mitchell et al., 2020; Oudshoorn et al., 2020). Coconstruir identidades compartidas en el exilio puede contribuir a la cohesión social y a la reparación (Maine et al., 2021). Pueden surgir nuevas concepciones de la ciudadanía de un modo protector y reparador, tanto para las comunidades locales como para las recién llegadas (Mitchell et al. 2020; Erwin et al. 2024).
Los enfoques multisensoriales y narrativos pueden permitir a la infancia orientarse entre identidades que se cruzan de forma nueva, desarrollando quizá un sentimiento de «puedo pertenecer a la vez a allí y a aquí». De hecho, pertenecer a un lugar pasado o presente es mejor que el que quizá sea el mayor riesgo para cualquier persona joven: no pertenecer a ninguna parte (Jones et al., 2020). Podría sostenerse que la pertenencia es una especie de requisito previo para el desarrollo positivo de la identidad (Maine et al., 2021). Para la juventud refugiada, la pertenencia puede ayudar a reparar parte de la dislocación psicológica y de las «fracturas» migratorias que la migración forzada crea en los relatos identitarios de la infancia (Radjack et al., 2020).
Al mismo tiempo, es importante tener presente la contribución no solo de las historias personales, sino también de factores socioculturales más amplios que moldean las narrativas de la juventud refugiada (Chen & Schweitzer, 2019). La disponibilidad y el peso relativo de las distintas pertenencias a grupos y lugares variarán de una persona joven a otra. Prestar atención a estos matices y a esta complejidad sostendrá la capacidad de acción de la juventud en la construcción de sus narrativas personales (Warshaw, 2019).
La literatura revisada recurría a metodologías muy diversas y de calidad variable. Los estudios incluidos eran sobre todo de carácter descriptivo y carecían de detalle analítico. Muchos exponían abiertamente los beneficios de los enfoques multisensoriales y narrativos estudiados, pero no abordaban los retos u obstáculos a los que se enfrentan, por lo que descuidaban el necesario análisis crítico. En los estudios cuantitativos, los sesgos se comunicaban de forma insuficiente y apenas se intentaba corregirlos cuando se reconocían (Turner et al., 2013).
Otra posible limitación era la amplitud de los resultados revisados. El bienestar se operacionalizaba de maneras muy variadas, desde resultados clínicos hasta constructos más abstractos como la identidad y la capacidad de acción, mientras que la pertenencia y la integración social estaban definidas con más claridad. Sin embargo, el bienestar recibió un peso comparativamente menor en los resultados y podría merecer, por tanto, una revisión propia en el futuro.
Todos los estudios salvo uno examinaron resultados de grupo, de modo que los significados y las narrativas personales se perdieron en parte. Las muestras eran a menudo pequeñas, como en los estudios de caso detallados de una o unas pocas personas menores refugiadas. Esto se compensaba en parte con un registro de casos rico; sin embargo, la falta de detalle demográfico y de información sistemática sobre los factores individuales (duración de la residencia, edad, contexto de reasentamiento) dificulta comprender lo que es importante para los distintos grupos de jóvenes en situación de refugio y corre el riesgo de homogeneizar aún más la experiencia del refugio (Chase et al., 2020). La infancia de menor edad suele ser menos visible en la investigación y, en su lugar, se recurre a personas adultas para que cuenten sus historias, como ocurrió en la presente revisión. Dado el papel fundamental que desempeña la pertenencia en los primeros años, el estudio de la pertenencia y la identidad infantiles debe dar más cabida a la voz de la infancia de menor edad (Erwin et al., 2024).
Nuestra revisión identificó cuatro temas generales relativos a cómo los enfoques narrativos y sensoriales pueden sostener el bienestar y la pertenencia de la juventud refugiada: (a) el apoyo al bienestar y a la comunicación, (b) la expresión creativa como empoderamiento, (c) los vínculos sociales positivos y reparadores y (d) los vínculos con la identidad cultural. El bienestar se describió como un constructo psicológico compuesto que abarca la pertenencia y la identidad, ambas sostenidas por los enfoques narrativos y sensoriales y vinculadas a resultados psicosociales más amplios (Rysst 2016; Enge & Stige 2022). Los vínculos de la infancia con la identidad cultural y la pertenencia surgieron como orientaciones importantes para futuros estudios (Marsh & Dieckmann, 2017; Meyer DeMott et al., 2017). En particular, la intersección entre la pertenencia a identidades culturales pasadas y presentes, y cómo estas pueden haber cambiado a raíz de la migración (Rousseau et al. 2003; Beauregard et al. 2017; Marsh 2017). La infancia está siempre «en devenir», y la juventud refugiada seguirá explorando facetas de quién es y de dónde pertenece a través de múltiples medios sensoriales y narrativos en sus esferas sociales nuevas y emergentes. La experiencia personal, y no grupal, de moverse entre contextos culturales y geográficos, en particular en la infancia de menor edad, será un foco importante de los futuros estudios sobre la pertenencia y el bienestar de las personas refugiadas (Erwin et al., 2024). Es probable que los métodos creativos y participativos favorezcan una inclusión significativa de la juventud refugiada en la investigación (Chase et al., 2020). Esto es importante dadas las barreras evolutivas y lingüísticas que dificultan una participación significativa de la infancia en la investigación, así como en la vida política y cívica en general (Wallace & Lewis 2020; Sevón et al. 2023).
Los resultados ponen de relieve el valor de las intervenciones creativas y multisensoriales para la juventud refugiada, en particular en el ámbito escolar. El potencial de estos enfoques para fomentar los vínculos sociales entre grupos refugiados y no refugiados apunta a su utilidad para la práctica clínica, educativa y de los servicios sociales. Esto puede ayudar a mejorar las relaciones entre las comunidades ya establecidas y las recién llegadas, y a aumentar las experiencias de conexión social, bienestar y pertenencia de toda la infancia y la juventud.
Las personas autoras son todas de origen británico blanco, tres mujeres y un hombre, y todas trabajan y residen en el Reino Unido. Desean precisar que ninguna ha vivido personalmente la migración forzada ni el desplazamiento. Es importante reconocer las diferencias de etnicidad, nivel socioeconómico y contexto geográfico entre la autoría y la infancia estudiada, ya que generan importantes diferencias de poder. Aunque no comparten esta experiencia vivida con las personas participantes, sí cuentan con una diversa experiencia clínica de trabajo con comunidades refugiadas y solicitantes de asilo en la atención sanitaria pediátrica y en la psicología clínica, que ha motivado esta investigación. Esta investigación aspira a plantear cuestiones preocupantes y a abrir oportunidades de apoyo creativo, centrado en la infancia e inclusivo para esta juventud marginada. Desde una perspectiva internacionalista y humanista, la autoría defiende una ética de la inclusión, la acogida y la seguridad para toda la infancia y la juventud que migra de forma forzada en todo el mundo.
Complexe Systémique: puntos clave
Esta revisión tiene el mérito de desplazar la mirada sobre la juventud refugiada: en lugar de partir del trauma y de sus síntomas, se fija en lo que crea vínculo. Cantar juntos en un patio de recreo, bailar, dibujar o contar una historia con un títere permite decir cosas sin pasar por una lengua que aún no se domina, elegir cuándo y cómo expresarse, y hacer circular en ambos sentidos la cultura familiar y la del país de acogida. Para la práctica sistémica, la pertenencia aparece aquí como una construcción relacional, nunca cerrada, que se juega tanto en la escuela, entre iguales y en la familia como en la consulta. Sigue siendo necesaria la prudencia: trece de los quince estudios tratan solo la vertiente sensorial, la mayoría son descriptivos y poco críticos, y la infancia de menor edad rara vez habla en nombre propio. El interés por el olfato, el gusto y el juego con la comida apenas está esbozado. Para leer junto con el artículo sobre migración, pérdida ambigua y rituales y la revisión sobre el trauma intergeneracional en las familias refugiadas.
Notas del original
Conflicto de intereses. Dos de las personas autoras trabajan para Urban House, dentro de SWFT NHS Foundation Trust (LM y TS). Una de ellas (LM) está vinculada a Migration Yorkshire, y toda la autoría tiene un interés clínico y académico en el ámbito de la salud mental y el bienestar de la infancia y la adolescencia refugiadas. Aparte de esto, no hay otros conflictos de intereses que declarar.
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Traducción no oficial al español de A Scoping Review of the Role of Sensory and Narrative Processes in the Wellbeing and Belonging of Young Refugees, de Anna Gilleard, Luise V. Marino, Tracey Smith y David Turgoose, Journal of Child and Family Studies, vol. 34, n.o 10 (2025), doi: 10.1007/s10826-025-03145-5, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción, tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial del artículo original «A Scoping Review of the Role of Sensory and Narrative Processes in the Wellbeing and Belonging of Young Refugees», publicado en Journal of Child and Family Studies (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
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Gilleard, A., Marino, L. V., Smith, T., y Turgoose, D. (2025). A Scoping Review of the Role of Sensory and Narrative Processes in the Wellbeing and Belonging of Young Refugees. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/sensory-and-narrative-processes-in-the-wellbeing-and-belonging-of-young-refugees (Obra original publicada en 2025 en Journal of Child and Family Studies, 34(10), 2684-2697 (2025); republicada en 2025 por Journal of Child and Family Studies, https://link.springer.com/article/10.1007/s10826-025-03145-5)
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