Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Frontiers in Psychology · Familia
«El qué dirán»: ¿cómo se convierte una expectativa pública en una regla doméstica? A partir de entrevistas con cinco madres y padres y cinco hijas e hijos adultos en Mauricio, Durvashi Mathoora y su equipo de la Universidad Sunway (Malasia) reúnen la teoría de la identidad social y la teoría de los sistemas familiares de Bowen, y sitúan el poder, los recursos y los contraejemplos en el centro del análisis.
Traducción no oficial al español de Integrating social identity theory and family systems theory to explain how sociocultural norms become family life, de Durvashi Mathoora, Kwan Foong Chee, Serena Leow, Chin Ong Woon y Long Chiau Ming, publicado en Frontiers in Psychology (Frontiers Media) (2026), doi: 10.3389/fpsyg.2026.1902682, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas; no se reproduce la declaración de disponibilidad de los datos. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Las relaciones estructurales no son un «contexto» externo que se añade después del análisis.
Durvashi Mathoora, Kwan Foong Chee, Serena Leow, Chin Ong Woon y Long Chiau Ming
Resumen
Un reto persistente de la psicología cultural de la familia consiste en explicar cómo las expectativas que circulan públicamente sobre la respetabilidad, el matrimonio, el logro y el deber filial se convierten en reglas, condiciones de acceso a los recursos y climas emocionales dentro de hogares concretos. Este artículo teórico y metodológico desarrolla una integración acotada de la teoría de la identidad social (TIS) y la teoría de los sistemas familiares (TSF) de Bowen. El modelo especifica cuatro proposiciones vinculadas: las normas socioculturales adquieren un significado identitario y reputacional; los miembros de la familia, con autoridad y recursos desiguales, traducen esos intereses en reglas y respuestas domésticas; los efectos relacionales de esas respuestas dependen de la negociabilidad, la dependencia material y la posición estructural; y las experiencias familiares pueden reproducir, suavizar o impugnar la norma original. Tres ilustraciones extensas, procedentes de un estudio de análisis fenomenológico interpretativo (AFI) con cinco madres y padres y cinco hijas e hijos adultos en Mauricio, examinan el apoyo condicional, una lista de comprobación de la adultez vinculada a la edad y la endogamia matrimonial. Cada ilustración combina material convergente con contraejemplos o casos matizadores e integra en el propio análisis la autoridad atravesada por el género, el acceso a los recursos según la clase social, la construcción de fronteras etnorreligiosas y la heteronormatividad. El artículo documenta también las características de las personas participantes, el reclutamiento, los procedimientos de entrevista, el análisis idiográfico, las decisiones sobre los casos negativos, las salvaguardas reflexivas y una pista de auditoría desde el extracto hasta el tema. Los extractos establecen la plausibilidad analítica y los límites del marco; no demuestran prevalencia, causalidad ni la validación de un modelo universal. La integración propuesta se ofrece, por tanto, como una estrategia analítica sensible al contexto que requiere una puesta a prueba empírica y comparativa más completa.
La psicología cultural de la familia se enfrenta a un problema teórico recurrente. Los enfoques psicosociales explican cómo se interiorizan las expectativas compartidas, por qué adquieren fuerza motivacional y por qué la desviación puede desencadenar estigma o sanción (Bicchieri and Mercier, 2014). Los enfoques de la psicología de la familia explican cómo las reglas, los roles y los patrones relacionales organizan la vida doméstica cotidiana. Estos cuerpos de trabajo suelen discutirse por separado. La investigación sobre las normas, incluida la teoría de la identidad social (Tajfel and Turner, 1979), no siempre especifica qué ocurre cuando las expectativas públicas entran en el hogar familiar. A la inversa, la teoría de los sistemas familiares (Bowen, 1978) describe procesos interaccionales, pero no explica por sí sola por qué determinadas reglas domésticas conllevan fuertes implicaciones culturales y reputacionales.
El problema analítico reside en la traducción entre estos niveles: cómo una expectativa comunitaria se convierte en una regla doméstica, cómo el juicio público anticipado se convierte en una condición vinculada al apoyo y cómo un prototipo de la «buena familia» se convierte en un estándar privado para evaluar las relaciones. Este artículo trata la TIS y la TSF como potencialmente complementarias, y no como intrínseca o exclusivamente complementarias. Su valor debe demostrarse especificando el mecanismo que conecta los niveles, identificando lo que aporta cada teoría, poniendo a prueba las interpretaciones frente a contraejemplos y situando la autoridad desigual y los recursos materiales dentro del mecanismo y no fuera de él.
Se trata de un artículo teórico y metodológico, no de un informe empírico primario. El material empírico procede de un estudio AFI ya concluido sobre las relaciones entre madres o padres e hijas o hijos adultos en Mauricio, y se utiliza para examinar si la lente combinada puede generar interpretaciones que sigan rindiendo cuentas ante el lenguaje de las personas participantes, el contexto narrativo local, las lecturas alternativas y el material refutatorio. La pretensión probatoria es deliberadamente limitada: los extractos ilustran operaciones analíticas y condiciones de contorno; no establecen la prevalencia, la dirección causal ni la validez general de la vía propuesta.
Mauricio es un entorno analíticamente útil porque es una sociedad pequeña y plural, moldeada por múltiples historias étnicas, religiosas, lingüísticas y migratorias. El parentesco, el vecindario y las redes religiosas o comunitarias pueden hacer socialmente visibles las elecciones privadas, mientras que las expectativas familiares se negocian en medio de condiciones educativas, laborales y económicas cambiantes (Eisenlohr, 2006; Eriksen, 1998; Sambajee, 2016). Esto no hace que las familias mauricianas sean uniformes ni implica que las dinámicas reputacionales sean especialmente intensas allí. Hace visible la interfaz entre lo público y lo privado, a la vez que exige atender a la variación dentro del contexto según la clase, el género, la sexualidad, la etnia, la religión, la historia migratoria, la forma de convivencia y el acceso a los recursos.
El artículo tiene cuatro objetivos: (1) especificar una vía recursiva y sensible al poder a través de la cual las expectativas normativas públicas adquieren implicaciones identitarias y reputacionales y se traducen en la interacción doméstica; (2) mostrar, mediante ilustraciones empíricas extensas, lo que la doble lente aporta más allá de cada teoría por separado y dónde los datos no respaldan una inferencia teórica; (3) hacer el procedimiento AFI lo bastante transparente como para que las lectoras y los lectores puedan valorar cómo los extractos se convirtieron en afirmaciones interpretativas, incluido el tratamiento de los casos negativos, y (4) exponer las limitaciones actuales de la validez y el alcance del argumento, en lugar de tratar las limitaciones solo como oportunidades para la investigación futura.
El artículo presenta primero cada teoría y sus límites; después especifica la integración, sus proposiciones y sus salvaguardas. Tres ilustraciones abordan el apoyo condicional, la lista de comprobación de la adultez y la endogamia matrimonial. Las secciones finales documentan el estudio primario y la pista de auditoría analítica, explican el papel de la teoría dentro del AFI y delimitan lo que la evidencia actual puede y no puede sostener.
La teoría de la identidad social propone que una parte de la autodefinición deriva de la pertenencia a grupos. Los prototipos grupales —concepciones compartidas de cómo debería pensar, sentir o actuar un miembro del grupo— adquieren relevancia psicológica a través de la categorización y la identificación, mientras que la comparación social orienta la búsqueda de una posición favorable para el grupo (Hogg, 2006; Tajfel and Turner, 1979; Turner et al., 1987). Aunque se desarrolló principalmente para explicar los procesos intergrupales, el enfoque de la identidad social también se ha aplicado a contextos organizacionales, sanitarios y culturales (Haslam et al., 2018; Reicher et al., 2010).
Aplicada a la familia y a las normas culturales, la TIS ofrece tres aportaciones. En primer lugar, ayuda a explicar por qué las expectativas comunitarias pueden sentirse como personalmente apremiantes y no como meramente externas: los prototipos grupales pueden pasar a formar parte de la manera en que las personas se comprenden a sí mismas y comprenden sus obligaciones (Ellemers et al., 2002). Para una madre o un padre que entiende el matrimonio endogámico como parte de la continuidad del grupo, fomentar una unión dentro del propio grupo puede vivirse, por tanto, como un cuidado coherente con la identidad y no como una simple sumisión a una presión externa.
En segundo lugar, la TIS identifica la dimensión comparativa de la presión normativa. Las expectativas se interpretan en relación con grupos de referencia cuyo comportamiento y éxito percibido proporcionan estándares para evaluar a la propia familia. La conocida preocupación por «el qué dirán» puede analizarse, por tanto, como un juicio anticipado del público y como una vigilancia de la posición relativa dentro de un campo reputacional (Festinger, 1954; Tajfel and Turner, 1979). En entornos muy insertos en la comunidad, la proximidad de esos públicos puede hacer que la comparación resulte especialmente difícil de ignorar.
En tercer lugar, la TIS aclara por qué la no conformidad puede vivirse como algo más que una decepción personal. Apartarse de un prototipo valorado puede amenazar la distintividad positiva —la sensación de que el propio grupo sale bien parado en la comparación con otros grupos pertinentes— y puede interpretarse, por tanto, como un daño reputacional para la familia o la comunidad (Tajfel and Turner, 1979). Sin embargo, la fuerza de esta interpretación sigue siendo una cuestión empírica y no un rasgo universal de la vida familiar.
La TIS es menos específica en cuanto a la puesta en práctica doméstica. Saber que una norma sobre el matrimonio o el logro tiene un peso reputacional no explica quién la comunica, cómo se negocian las reglas, cómo se distribuye el apoyo, qué ocurre cuando se impugnan las expectativas ni por qué familias expuestas a normas similares responden de forma diferente. Estas son cuestiones interaccionales y sistémicas.
La teoría de los sistemas familiares de Bowen (1978) concibe la familia como una unidad emocional con patrones recurrentes de interacción y mecanismos para gestionar la estabilidad y el cambio. Entre los conceptos pertinentes figuran la diferenciación del yo, la triangulación, el corte emocional y la transmisión multigeneracional (Bowen, 1978; Kerr and Bowen, 1988). Los conceptos de la familia estructural, como los roles, los límites y las coaliciones, también son útiles para describir cómo se organizan las expectativas en la vida familiar cotidiana (Minuchin, 1974).
En primer lugar, la TSF proporciona un vocabulario para especificar cómo las normas se convierten en prácticas domésticas: mediante reglas explícitas e implícitas, la asignación de roles, la distribución de la autoridad para tomar decisiones y la gestión de los límites. Desplaza así el análisis desde la existencia de una norma hacia los procesos interaccionales a través de los cuales se mantiene o se revisa.
En segundo lugar, la TSF trata la presión como algo sistémico y no individual. Cuando un miembro de la familia busca mayor autonomía, los demás pueden modificar la vigilancia, los consejos, las alianzas o la distancia emocional. El concepto de homeostasis recoge la tendencia de un sistema familiar a restablecer patrones conocidos cuando el cambio se vive como amenazante, aunque no debe suponerse que la estabilidad sea equitativa o beneficiosa para todos sus miembros.
En tercer lugar, la TSF ayuda a explicar la variación entre familias que viven dentro del mismo campo normativo. Las familias difieren en su tolerancia al desacuerdo, en la flexibilidad de sus límites y en su capacidad para mantener el vínculo a la vez que permiten las diferencias individuales. Esta variación es fundamental para comprender por qué expectativas culturales similares pueden vivirse como orientación en una familia y como constricción en otra.
La TSF está menos equipada para explicar por qué determinados ámbitos adquieren su intensidad cultural. Puede describir el endurecimiento de los límites o la formación de coaliciones en torno a la elección de pareja de una hija o un hijo adulto, pero no explica del todo por qué el matrimonio puede interpretarse como un marcador público de la continuidad del grupo y de la posición de la familia. La TIS aporta conceptos para analizar esas implicaciones identitarias y reputacionales.
La defensa de la integración se basa en niveles de análisis contiguos pero no equivalentes. La TIS identifica los procesos públicos y comunitarios a través de los cuales algunas expectativas se vuelven relevantes para la identidad, son objeto de vigilancia comparativa y tienen consecuencias reputacionales. La TSF identifica los procesos domésticos a través de los cuales los miembros de la familia responden a esas implicaciones percibidas organizando reglas, derechos de decisión, alianzas, límites, distancia emocional y acceso a los recursos. La integración solo es útil cuando rastrea el movimiento entre estos niveles sin tratar ni la identidad pública ni la estabilidad familiar como una explicación suficiente.
El mecanismo de traducción propuesto es recursivo. Las expectativas que circulan públicamente proporcionan prototipos de la «buena familia», de la «madre o el padre respetable» o de la «persona adulta realizada». La identificación y la comparación social pueden cargar esos prototipos de implicaciones reputacionales. Esas implicaciones no entran en un hogar neutral: los miembros de la familia difieren en autoridad, en el control de la vivienda o del dinero, en legitimidad social y en exposición a la sanción. La calibración doméstica se produce, por tanto, a través de capacidades desiguales para definir la acción aceptable, pedir explicaciones, vincular condiciones al apoyo, movilizar a otros familiares o reservarse información. Las experiencias resultantes de cuidado, reconocimiento, vigilancia, conflicto o autonomía negociada pueden reforzar la norma, aflojar su aplicación doméstica o convertir la propia norma en objeto de crítica.
La tabla 1 cartografía esta vía. Las etapas son analíticas más que estrictamente secuenciales, y la ausencia de un eslabón es teóricamente significativa. Una norma pública puede ser visible sin llegar a ser identitariamente saliente; la preocupación reputacional puede existir sin una aplicación doméstica; una regla puede estar presente sin una pertenencia condicional, y el desacuerdo puede conducir a la acomodación en lugar de a un endurecimiento homeostático.
Tabla 1 — Vía conceptual sensible al poder de la integración TIS-TSF.
Las relaciones estructurales no son un «contexto» externo que se añade después del análisis. Configuran, en cada etapa, la visibilidad de las normas, la distribución de la autoridad y de los recursos, las formas de resistencia disponibles y las consecuencias del desacuerdo.
Proposición 1: la saliencia de la norma es contingente. Una expectativa culturalmente disponible solo adquiere valor explicativo cuando la persona participante o la familia la trata como relevante para la identidad, la posición, la pertenencia o la obligación. Los relatos de indiferencia, rechazo explícito o baja presión limitan la proposición, en lugar de tratarse como ruido.
Proposición 2: la traducción requiere un mecanismo doméstico. No puede inferirse que la preocupación reputacional configure la vida familiar a menos que se conecte con prácticas narradas, como las preguntas repetidas, la comparación, el establecimiento de reglas, los cambios en el tono emocional, la formación de alianzas o las condiciones vinculadas a los recursos.
Proposición 3: el poder condiciona el mecanismo. La capacidad de convertir una preferencia en una regla depende de la autoridad, la dependencia material, la legitimidad social y el acceso a aliados que presten apoyo. El modelo distingue, por tanto, la interdependencia mutua de la palanca de presión, y la estabilidad familiar de un funcionamiento familiar equitativo.
Proposición 4: la retroalimentación no es sinónimo de restauración. Las respuestas familiares pueden endurecer un patrón heredado, pero también pueden ampliar un calendario, aceptar una excepción, redefinir la buena crianza como orientación y no como mandato, o modificar lo que se comparte y la distancia. Estas alternativas forman parte del modelo y no son desviaciones respecto de él.
Tres salvaguardas rigen el análisis. En primer lugar, la interpretación debe ser crítica con el poder. Describir la protección de la identidad o la estabilidad sistémica sin preguntar a qué intereses sirven puede naturalizar la autoridad centrada en el padre, los guiones heteronormativos de pareja, la vigilancia de las fronteras etnorreligiosas y el control desigual de la vivienda, el dinero o la movilidad (Connell, 2005; Hare-Mustin, 1987; Ridgeway, 2011). Por ello, cada ilustración identifica la relación de recursos o de autoridad a través de la cual puede hacerse cumplir una norma y señala cuándo el material disponible no permite una comparación entre subgrupos.
En segundo lugar, la integración debe seguir siendo empíricamente refutable. La TIS y la TSF se utilizan para formular preguntas, no para proporcionar respuestas de antemano. Una interpretación propuesta solo se conserva cuando está anclada en las palabras de la persona participante, en el contexto narrativo local y en un proceso relacional documentado; se revisa o se descarta cuando un contraejemplo hace más creíble una explicación más restringida.
En tercer lugar, la integración debe seguir siendo sensible al contexto sin esencializarlo. Mauricio no se trata como un caso «colectivista» homogéneo. El análisis atiende a las historias etnorreligiosas plurales, a la visibilidad social propia de una sociedad a pequeña escala, a la implicación intergeneracional, a la migración y al cambio económico, al tiempo que preserva las diferencias entre familias y limita la transferibilidad a condiciones analíticamente comparables (Sam and Berry, 2016).
Las ilustraciones siguientes se seleccionaron a partir de las tablas de temas idiográficas y transversales del estudio concluido, porque hacen visible el proceso de traducción propuesto y porque cada ámbito contiene material que complica un relato unidireccional. Las citas se presentan, por tanto, en breves secuencias analíticas y no como textos probatorios aislados. Cada ilustración incluye: un proceso central, un contraejemplo o una condición de contorno, una lectura integrada, un análisis del poder y de la estructura, y una indicación de lo que el material no permite establecer. Esta estructura aumenta la rendición de cuentas empírica, pero no convierte el artículo en un informe completo de resultados.
En el estudio primario, «Apoyo condicional frente a apoyo abierto» surgió como subtema. El apoyo condicional designa aquí la ayuda práctica, económica o emocional que se vive como más segura, más afirmativa o más fácilmente disponible cuando la hija o el hijo adulto se mantiene dentro de un abanico de elecciones aceptadas. La definición exige una contingencia narrada o un cambio recurrente; el apoyo no se codifica como condicional por el mero hecho de que una madre o un padre establezca una regla o exprese preocupación.
«Unos padres que te apoyan económicamente… pero tú estás como… programado… para buscar su aprobación.» (AC1)
El relato de AC1 mantiene unidos el cuidado y la regulación. El contenido descriptivo es un apoyo económico fiable; el rasgo lingüístico es «programado» (“wired”), una metáfora que presenta la búsqueda de aprobación como interiorizada y en parte automática; la consecuencia experiencial es la autovigilancia. La TIS llama la atención sobre la aprobación como un reconocimiento relevante para la identidad: mantener la posición de un miembro de la familia responsable o respetuoso puede importar más allá del valor práctico del apoyo. La TSF llama la atención sobre la manera en que la aprobación se organiza a través de interacciones recurrentes: reacciones anticipadas, cuidado en lo que se cuenta, comparación y el tono emocional que rodea a la ayuda. La doble lectura vincula, por tanto, una posición identitaria con significado reputacional a un patrón doméstico, sin afirmar que el apoyo económico se viera explícitamente amenazado.
«Hemos sido un hogar en el que… somos muy abiertos.» (P1)
P1 proporciona un contraejemplo dentro del mismo ámbito. El apoyo se describe como un recurso permanente y no como una recompensa por una conformidad estricta. El caso impide equiparar interdependencia y condicionalidad: una implicación familiar estrecha puede incluir explicaciones, elecciones provisionales y una pertenencia que se mantiene. Desde el punto de vista analítico, el contraste desplaza la pregunta: ya no se trata de saber si las madres y los padres ayudan, sino de cómo se viven el significado, el tono y la negociabilidad de esa ayuda. También limita una lectura puramente homeostática, porque la continuidad familiar puede mantenerse mediante la apertura y no mediante el endurecimiento.
«Mientras vivan en mi casa, no podrán… hacer lo que quieran.» (P5)
La afirmación de P5 hace explícita la relación de recursos: la autoridad está anclada en la vivienda. Sin embargo, la cita no constituye por sí sola una prueba de pertenencia condicional o de retirada del apoyo. Solo resulta pertinente para la condicionalidad cuando la regla se conecta con consecuencias para la seguridad, el reconocimiento o el acceso a los recursos. Esta distinción es una salvaguarda crítica contra la tendencia a tratar todo límite como una coerción. Al mismo tiempo, la afirmación muestra por qué el poder no puede separarse del análisis sistémico. Una hija o un hijo adulto que convive con su familia puede tener menos capacidad práctica para rechazar una regla que una persona adulta económicamente independiente, y la misma «preferencia familiar» tiene, por tanto, una fuerza diferente según las alternativas de vivienda, los ingresos y la disponibilidad de aliados que presten apoyo.
La interpretación integrada es acotada. Estos extractos demuestran que la aprobación, la ayuda y la autoridad doméstica pueden quedar vinculadas, y que el apoyo abierto constituye una alternativa refutatoria. No establecen con qué frecuencia se retiró el apoyo, si las madres y los padres pretendían ejercer presión ni si la condicionalidad difiere sistemáticamente según el sexo, la clase, la etnia o la religión. La afirmación defendible es más restringida: el marco ayuda a distinguir la interdependencia de apoyo, la contingencia implícita de la aprobación y la autoridad respaldada materialmente cuando el relato de la persona participante aporta la evidencia pertinente.
La lista de comprobación de la adultez designa aquí un conjunto de hitos culturalmente compartido y a menudo vinculado a la edad —terminar los estudios, obtener un empleo estable, adquirir una propiedad o un medio de transporte y casarse— a través del cual se interpretan públicamente la competencia y la madurez adultas. El término describe una secuencia normativa; no implica que todas las familias suscriban los mismos hitos ni impongan el mismo calendario.
«…nos gustaría ver a nuestros hijos terminar sus estudios y, por supuesto, solicitar un trabajo… a los 25, ya esperamos…» (P3)
El «por supuesto» y el «a los 25» de P3 hacen visible el reloj normativo. La TIS pone de relieve el estándar comparativo, dado por sentado, a través del cual la adultez se vuelve legible para los familiares y para los públicos comunitarios. La TSF pone de relieve cómo el calendario público puede organizar la interacción doméstica: el momento y la repetición de las preguntas, el ritmo de los consejos y las decisiones sobre la continuidad del apoyo económico. El mecanismo pertinente no es la edad en sí, sino la conversión de un prototipo indexado a la edad en expectativas domésticas recurrentes (tabla 2).
Tabla 2 — Rendición de cuentas empírica en las tres ilustraciones.
«Creo que todos los padres quieren que sus hijos triunfen… seguimos en su mayoría anclados en el viejo modelo… tener gente con buenos trabajos… seguros, bien pagados y con algún tipo de reconocimiento de estatus social.» (P1)
P1 nombra a la vez el atractivo y la rigidez del modelo. La seguridad y el estatus pueden entenderse como cuidado hacia la hija o el hijo adulto y como prueba de la competencia de la familia, mientras que «anclados» señala el reconocimiento de que los estándares heredados pueden no ajustarse a las trayectorias actuales a través de la educación y el trabajo. Este relato respalda el elemento recursivo del modelo: los miembros de la familia pueden identificar un prototipo, orientarse hacia él y, al mismo tiempo, cuestionar su pertinencia.
«Ahora tengo 26 años. Obviamente se espera que tenga carné de conducir, que tenga una casa… Que esté casado… que tenga la vida en orden.» (AC5)
AC5 condensa logros materiales, relacionales y morales en una sola medida de madurez. «Obviamente» sugiere un estándar socialmente reconocible, mientras que «tener la vida en orden» muestra cómo los hitos que faltan pueden convertirse en una evaluación de la persona y no en una descripción de sus circunstancias. La lectura sensible al poder es de clase y estructural. Los precios de la vivienda, el acceso al crédito, la inseguridad laboral, el coste de los estudios, las necesidades de transporte y las oportunidades migratorias determinan si la lista es alcanzable. Si se omiten estas condiciones, la integración TIS-TSF corre el riesgo de traducir un mercado laboral o inmobiliario restrictivo en insuficiencia individual o en disfunción familiar.
«No me siento muy presionada por nada.» (AC3)
AC3 es un caso refutatorio frente al supuesto de que los hitos socialmente disponibles producen necesariamente una presión doméstica intensa. Indica que unos derechos de decisión claros, unos calendarios flexibles o la aceptación familiar pueden interrumpir la vía de traducción propuesta. El modelo predice, por tanto, variación: una lista de comprobación pública puede seguir siendo culturalmente inteligible sin convertirse en un reloj doméstico rigurosamente impuesto.
La ilustración respalda una afirmación acotada: los prototipos vinculados a la edad pueden organizar la conversación y el reconocimiento familiares, pero su fuerza doméstica depende de la flexibilidad de la familia y de las condiciones materiales. Los extractos actuales no permiten establecer si un grupo de clase determinado experimenta más presión, si el retraso de los hitos causa malestar ni si la lista de comprobación funciona de manera uniforme en las distintas comunidades mauricianas. Estas preguntas requieren evidencia comparativa y longitudinal.
La endogamia matrimonial se define aquí como la expectativa explícita o implícita de que una hija o un hijo adulto elija pareja dentro de la misma comunidad étnica o religiosa. En el estudio primario, esta expectativa se cruzaba a veces con trayectorias de matrimonio concertado y con supuestos heteronormativos sobre la pareja y la descendencia. El análisis no trata la endogamia como una norma mauriciana uniforme; examina cómo algunas personas participantes narraron su fuerza simbólica e interaccional.
«…presión para casarme con alguien… de la comunidad étnica adecuada…» (AC2)
El adjetivo «adecuada» señala la elección de pareja como una frontera de la pertenencia legítima y no como una preferencia puramente privada. La TIS aclara cómo el matrimonio puede leerse como una declaración visible sobre la continuidad del grupo, la participación ritual y la posición de la familia. El relato muestra también que las categorías identitarias no son neutras: definir una comunidad como la frontera matrimonial correcta otorga legitimidad a algunas relaciones y sitúa a otras como riesgos reputacionales.
«Empezaron de verdad a darme la lata… con un matrimonio concertado.» (AC4)
AC4 identifica la forma interaccional de la imposición. «Darme la lata» (“pestering”) transmite una insistencia repetida y de baja intensidad, más que una prohibición única. La TSF dirige la atención al patrón acumulativo: recordatorios recurrentes, posible implicación de otros familiares, información compartida de forma selectiva, aplazamiento y búsqueda de un aliado más flexible dentro de la familia. La doble lente explica por qué persiste la interacción —el ámbito conlleva implicaciones simbólicas— y cómo esas implicaciones se convierten en una campaña familiar en lugar de seguir siendo un valor comunitario abstracto.
«Sé hetero, ten hijos, sé feliz… la expectativa es altísima…» (AC3)
AC3 pone al descubierto la estructura heteronormativa del guion matrimonial. La sexualidad, la fecundidad y la felicidad se condensan en un único curso vital socialmente aprobado. Un análisis crítico con el poder no se pregunta, por tanto, solo cómo mantiene una familia una frontera endogrupal, sino qué relaciones se vuelven ininteligibles o costosas a causa de esa frontera. La protección simbólica de la continuidad puede traducirse en un reconocimiento desigual, en presión para ocultar o en un margen de negociación reducido para las personas adultas cuyas identidades o cuyas parejas no encajan en el guion.
«Mi madre… confía mucho en mí… ¿pero mi padre?… él tenía ciertas expectativas sobre mí…» (AC5)
Aunque esta cita no se refiere específicamente al matrimonio, demuestra que la autoridad puede estar distribuida de forma desigual dentro de un mismo hogar. La confianza materna y la expectativa paterna crean vías diferentes para compartir información y negociar. Esto respalda un análisis sistémico familiar de las alianzas y de los derechos de decisión diferenciales, a la vez que sitúa la autoridad atravesada por el género dentro del hogar. Sin embargo, no justifica una afirmación general según la cual las hijas se enfrentarían a una imposición matrimonial más severa que los hijos; la pequeña muestra intencional no se diseñó para esa comparación.
El material que complicaba el análisis primario incluía excepciones negociadas, aplazamientos en el tiempo y familias que aceptaban una pareja al otro lado de las fronteras cuando el carácter, la estabilidad o el respeto mutuo se consideraban más importantes. Estos casos muestran que las fronteras etnorreligiosas pueden reinterpretarse en lugar de simplemente acatarse o romperse. La inferencia defendible es que, en algunos casos, el matrimonio puede concentrar implicaciones identitarias y movilizar respuestas familiares repetidas. El material no permite establecer la prevalencia, un patrón de género único ni el efecto causal de la presión endogámica sobre el bienestar.
La integración TIS-TSF propuesta se desarrolló en relación con un estudio primario analizado mediante el análisis fenomenológico interpretativo (AFI; Smith et al., 2009). Dado que las ilustraciones empíricas son centrales para evaluar la plausibilidad analítica del marco, el diseño del estudio y el procedimiento interpretativo se describen aquí con detalle suficiente para que quien lea pueda valorar de dónde proceden las afirmaciones y en qué puntos se limitó la imposición teórica (tabla 3).
Tabla 3 — Características de las personas participantes y datos de las entrevistas.
Hijas e hijos adultos
Madres y padres
El estudio primario utilizó un diseño cualitativo fenomenológico. Las personas participantes se reclutaron en Mauricio mediante un muestreo intencional basado en criterios, con máxima variación en cuanto al género y al origen etnorreligioso. Se difundió un formulario de selección en línea a través de Instagram, Facebook y WhatsApp. Las hijas e hijos adultos participantes tenían 18 años o más y habían vivido en Mauricio aproximadamente entre el año y los 17 años; las madres y padres participantes tenían una hija o un hijo adulto que había vivido en Mauricio durante ese periodo del desarrollo. Se exigía un dominio suficiente del inglés, el consentimiento informado y la aceptación de la grabación. El reclutamiento concluyó tras 10 entrevistas —cinco con hijas e hijos adultos y cinco con madres y padres— porque la muestra focalizada y los relatos en profundidad aportaban un poder informativo suficiente para el análisis idiográfico, mientras que las últimas entrevistas seguían añadiendo matices más que códigos sustancialmente nuevos (Malterud et al., 2016).
Cada persona participante realizó una entrevista semiestructurada individual y en profundidad a través de Microsoft Teams. Las entrevistas duraron aproximadamente entre 24 y 55 min y se realizaron en inglés. La guía planteaba preguntas amplias sobre las expectativas mauricianas habituales, su influencia en las interacciones entre madres o padres e hijas o hijos adultos, las presiones relacionales, el bienestar mental, el afrontamiento y el cambio social deseado. Las preguntas de seguimiento pedían episodios concretos y aclaraban si las expectativas se comunicaban de forma directa o indirecta. La TIS y la TSF orientaron áreas de atención sensibilizadoras, pero no se presentó a las personas participantes ninguna terminología teórica ni se les pidió que confirmaran proposiciones teóricas. La aprobación ética fue concedida por el Comité de Ética de la Investigación de la Universidad Sunway (2024/REC0130).
El análisis siguió una secuencia AFI idiográfica. Cada transcripción se leyó varias veces, y se volvió a escuchar algunos fragmentos de audio para captar el tono y el afecto. Las notas descriptivas registraban lo que se decía; las notas lingüísticas atendían a las metáforas, las pausas, las vacilaciones y el énfasis; las notas conceptuales desarrollaban posibilidades interpretativas provisionales. Los temas emergentes solo se conservaban cuando seguían rindiendo cuentas ante un anclaje literal, el contexto narrativo local y una breve glosa analítica que explicaba qué función se entendía que cumplía el tema en ese caso. Cada caso se completaba y resumía antes de abrir el siguiente. Las matrices transversales solo se construyeron después de los 10 análisis idiográficos, y los temas compartidos candidatos se formaron cuando un proceso relacional similar aparecía en varios casos sin borrar las divergencias significativas.
AC1 ofrece una pista de auditoría concreta. Para «Unos padres que te apoyan económicamente… pero tú estás como… programado… para buscar su aprobación», la nota descriptiva registraba un cuidado fiable junto con la búsqueda de aprobación; la nota lingüística identificaba «programado» como una metáfora de la expectativa interiorizada y las pausas como ambivalencia; y la nota conceptual interpretaba el apoyo supeditado a la aprobación como un factor que aumenta la autovigilancia. La expresión provisional a nivel del caso, «apoyo vinculado a la aprobación», se examinó luego junto con otros extractos de AC1 sobre la cautela al hablar y el miedo a decepcionar a sus padres. Solo después del análisis completo del caso contribuyó al subtema transversal «Apoyo condicional frente a apoyo abierto». Se conservó el significado idiográfico —una vigilancia interiorizada dentro de un cuidado fiable— en lugar de sustituirlo por un código teórico genérico.
Microsoft Word sirvió para la anotación minuciosa; Excel conservaba los extractos, su localización en las transcripciones, las glosas analíticas, los agrupamientos intracaso y las matrices transversales; y NVivo se utilizó de forma complementaria para la recuperación y para comprobar la cobertura de palabras clave. El software no generó temas ni sustituyó la relectura contextual.
El análisis de casos negativos fue un procedimiento de decisión explícito y no una declaración general de apertura (Mays and Pope, 2000). Cuando un relato complicaba una interpretación en desarrollo, se volvía a la transcripción completa y a la sinopsis del caso. El apoyo no se codificaba como condicional a menos que estuviera presente una contingencia explícita, un cambio recurrente en el reconocimiento o un vínculo claro entre conformidad y ayuda. El material situado entre el apoyo abierto y el condicional no se codificaba como condicional cuando no se alcanzaba ese umbral. Los relatos de supervisión parental se releyeron junto con casos que presentaban una implicación similar como protección o como cuidado ambivalente; el estigma asociado a la salud mental se interpretó junto con una apertura emergente; y las relaciones de baja presión se conservaron como límites a las afirmaciones sobre la imposición normativa.
Estas decisiones modificaron el análisis final. El «somos muy abiertos» de P1 se mantuvo como contraejemplo idiográfico dentro de la condicionalidad del apoyo; el «no me siento muy presionada por nada» de AC3 restringió la afirmación sobre la lista de comprobación de la adultez; y las excepciones matrimoniales negociadas impidieron describir la endogamia como uniformemente rígida. Los contraejemplos se utilizaron, por tanto, para acotar las definiciones, revisar las etiquetas de los temas y especificar las condiciones de contorno, en lugar de mencionarse solo después de la interpretación principal.
La TIS y la TSF se utilizaron como lentes sensibilizadoras: recursos para plantear preguntas interpretativas y no categorías a las que los relatos de las personas participantes debieran ajustarse. La doble hermenéutica del AFI implica que la persona investigadora da sentido a la manera en que las personas participantes dan sentido a su experiencia (Pietkiewicz and Smith, 2014; Smith et al., 2009). Las anotaciones descriptivas y lingüísticas precedieron, por tanto, a la interpretación teórica de orden superior. La TIS orientaba la atención hacia los públicos, la comparación, la pertenencia y la preocupación reputacional; la TSF la orientaba hacia las reglas, los roles, los límites, las alianzas, la distribución de los recursos y las respuestas al desacuerdo. Una interpretación teórica solo podía conservarse cuando el lenguaje y la secuencia narrativa de la persona participante aportaban el mecanismo; en caso contrario, se revisaba o se descartaba.
Cuatro salvaguardas limitaron la imposición teórica: (1) toda afirmación interpretativa requería un anclaje literal y un contexto local; (2) se consideraron explicaciones alternativas, como el cuidado, la necesidad material o la seguridad, antes de hablar de control o de homeostasis; (3) los contraejemplos se conservaron en la estructura de los temas, y (4) las afirmaciones teóricas se separaron de las afirmaciones descriptivas sobre lo que las personas participantes referían directamente. Este procedimiento no elimina la interpretación de quien investiga, pero hace examinable el camino que va del texto al concepto.
Unos memorandos reflexivos documentaron los momentos en que supuestos personales o teóricos estrechaban la interpretación (Finlay, 2002). Una tendencia inicial a leer la supervisión parental como un simple control se matizó cuando casos posteriores presentaron una implicación similar como un cuidado ambivalente. Se volvió entonces a las primeras transcripciones, a los mapas intracaso y a las tablas transversales. Del mismo modo, el estigma asociado a la salud mental se interpretó junto con relatos de una apertura creciente, para no representar a las familias mauricianas como estáticas o uniformemente restrictivas. Se mantuvo una pista de auditoría mediante memorandos fechados, notas analíticas, sinopsis de los casos y tablas de temas versionadas.
La fiabilidad se reforzó además devolviendo cada transcripción a la persona participante correspondiente para una revisión factual y aclaraciones menores, mediante una presentación de resultados guiada por los extractos y mediante el examen independiente, por parte de dos especialistas en investigación cualitativa, del procedimiento de entrevista, de la coherencia temática y de la correspondencia entre las citas y las afirmaciones interpretativas. Estas prácticas refuerzan la credibilidad y la trazabilidad; no establecen una fiabilidad interjueces ni eliminan el papel situado de quien investiga (Yardley, 2000).
Los extractos extensos hacen visible la diferencia analítica entre las lecturas basadas en una sola teoría y las basadas en dos, y muestran cómo los contraejemplos restringen el modelo. Siguen siendo un subconjunto seleccionado de un análisis AFI más amplio. El artículo puede afirmar, por tanto, que el marco es capaz de producir preguntas e interpretaciones empíricamente responsables en estos ejemplos. No puede afirmar que el marco haya sido validado, que los procesos identificados sean prevalentes ni que la vía recursiva se haya observado longitudinalmente.
Las limitaciones que siguen restringen el argumento actual desde ahora; no son meras cuestiones para investigaciones posteriores.
Evidencia ilustrativa seleccionada. El artículo desarrolla tres secuencias teóricamente informativas extraídas de un estudio más amplio, en lugar de presentar la totalidad de los resultados idiográficos. La selección hace visible la operación analítica, pero también crea el riesgo de privilegiar los extractos que encajan con el modelo. La inclusión de contraejemplos reduce ese riesgo, pero no lo elimina. En consecuencia, el presente artículo puede demostrar coherencia y rendición de cuentas empírica, no la validación del modelo ni la prevalencia de los temas.
Datos transversales y retrospectivos. El modelo propuesto es recursivo y, sin embargo, cada persona participante realizó una sola entrevista. Los procesos de retroalimentación —como la flexibilización de las reglas tras una responsabilidad demostrada o un conflicto que cambia la orientación de una familia hacia una norma— se reconstruyen a partir de narraciones retrospectivas y no se observan a lo largo del tiempo. La dirección causal y la secuencia temporal siguen siendo, por tanto, provisionales.
Muestra pequeña, intencional y anglófona. Las 10 personas participantes aportan profundidad idiográfica y variación, pero no permiten estimaciones poblacionales ni comparaciones sistemáticas entre subgrupos. La realización de las entrevistas en inglés y el reclutamiento a través de redes sociales y plataformas de mensajería pueden infrarrepresentar a personas menos conectadas digitalmente, menos cómodas hablando de la vida familiar en inglés o que viven en circunstancias más aisladas socialmente. Esto reduce el abanico de experiencias mauricianas representadas y limita la transferibilidad.
Base insuficiente para una comparación interseccional. El género, la sexualidad, la clase, la etnia y la religión configuran el mecanismo propuesto, pero el diseño no tenía la potencia ni la estructura necesarias para comparar sus efectos independientes o entrecruzados. El manuscrito puede identificar la autoridad centrada en el padre, los guiones heteronormativos, la construcción de fronteras etnorreligiosas y la dependencia material allí donde las personas participantes los narraron; no puede determinar qué grupos se enfrentan a una imposición más fuerte ni cómo varían esas relaciones entre comunidades.
Explicación evolutiva y estructural incompleta. La TIS y la TSF no teorizan adecuadamente por sí solas el cambio a lo largo del curso vital, los mercados laboral e inmobiliario, los regímenes migratorios ni la formación de clases poscolonial. Sin estas perspectivas, el modelo corre el riesgo de hacer que las dinámicas familiares parezcan estáticas y de psicologizar constricciones que se producen materialmente. El marco integrado debe utilizarse, por tanto, junto con un análisis evolutivo y estructural, y no como una explicación completa de la vida familiar (Elder, 1998).
Contexto y transferibilidad. No se pretende que el marco se aplique universalmente a los contextos descritos como «colectivistas». Su posible transferibilidad se limita a entornos en los que las decisiones familiares son socialmente visibles, la implicación intergeneracional sigue teniendo consecuencias, las implicaciones identitarias difieren según los ámbitos y los miembros del hogar tienen capacidades desiguales para imponer las normas o resistirse a ellas. Saber si estas condiciones producen procesos similares en otros lugares es una cuestión empírica.
La investigación futura debería poner a prueba los vínculos propuestos mediante estudios longitudinales de familias, informes idiográficos más completos y diseños comparativos en entornos insulares pequeños, diaspóricos y muy insertos en la comunidad. El reclutamiento deliberado de casos refutatorios —incluidas familias con baja presión, relaciones no heteronormativas, hijas e hijos adultos económicamente independientes y hogares con distintos arreglos de autoridad— sería especialmente importante para afinar o rechazar las proposiciones.
Este artículo ha desarrollado una integración acotada y sensible al poder de la teoría de la identidad social y la teoría de los sistemas familiares para analizar cómo las normas socioculturales pueden entrar en las relaciones entre madres o padres e hijas o hijos adultos. La TIS identifica cómo los prototipos, la comparación, la pertenencia y el juicio anticipado pueden conferir a una expectativa un significado identitario y reputacional. La TSF identifica las vías interaccionales a través de las cuales pueden organizarse esas implicaciones: reglas, preguntas repetidas, alianzas, límites, tono emocional y asignación de recursos. El análisis del poder especifica quién puede convertir una preferencia en una práctica doméstica con consecuencias, mientras que los casos negativos identifican cuándo no se produce la traducción propuesta.
Las ilustraciones extensas muestran tres operaciones distintas: el apoyo puede combinar un cuidado fiable con una contingencia de la aprobación, pero también puede seguir siendo abierto; los hitos de la adultez pueden convertirse en relojes domésticos, pero pueden verse interrumpidos por calendarios flexibles y relaciones de baja presión, y el matrimonio puede concentrar implicaciones etnorreligiosas y heteronormativas sin dejar de admitir la negociación, el aplazamiento o la excepción. Estos contrastes constituyen una evidencia central de los límites del marco, no matices periféricos.
La contribución es, por tanto, metodológica y analítica más que confirmatoria. El artículo especifica una vía recursiva, inserta en ella la autoridad y la desigualdad estructural, hace visible la pista de auditoría del AFI y expone lo que la evidencia seleccionada no permite establecer. El marco sigue siendo una propuesta cuyo valor explicativo depende de una puesta a prueba empírica más completa, de una atención continua a los contraejemplos y de su uso junto con perspectivas estructurales y del curso vital.
Complexe Systémique: lo esencial
Para la práctica sistémica, este texto retoma una vieja pregunta: ¿cómo entra «el qué dirán» en una familia? El equipo de la Universidad Sunway une dos tradiciones que a menudo se ignoran: la teoría de la identidad social, que explica por qué importa una norma, y la teoría de Bowen, que muestra cómo se traduce en reglas, triángulos y cortes. Sobre todo, rechaza la facilidad de una homeostasis neutra: siempre hay que preguntarse quién puede convertir una preferencia en una regla, y con qué recursos (vivienda, dinero, autoridad paterna). Los extractos mauricianos son esclarecedores: un apoyo económico que «programa» la búsqueda de aprobación, una lista de comprobación de la adultez que se convierte en reloj familiar, una endogamia que a veces se negocia. Para el trabajo con familias multiculturales, la lección es valiosa: distinguir el cuidado, la contingencia y la palanca de presión, y buscar los contraejemplos antes de concluir que hay control. Los límites los nombra el propio equipo: diez entrevistas en inglés reclutadas en línea, extractos seleccionados, una propuesta aún no validada. Para leer junto con el estudio sobre la ambivalencia intergeneracional, la diferenciación del yo y la identidad étnica, y el artículo sobre el pensamiento de los sistemas naturales y la familia humana.
Notas del original
Declaración ética. Los estudios con seres humanos fueron aprobados por el Comité de Ética de la Investigación de la Universidad Sunway (aprobación n.º 2024/REC0130). Los estudios se realizaron de conformidad con la legislación local y los requisitos institucionales. Las personas participantes dieron su consentimiento informado por escrito para participar en este estudio.
Contribuciones de la autoría. DM: investigación, metodología, software, visualización, redacción del borrador original, redacción – revisión y edición. KC: conceptualización, curación de datos, análisis formal, supervisión, redacción del borrador original, redacción – revisión y edición. SL: metodología, supervisión, redacción del borrador original. CW: validación, redacción – revisión y edición. LM: supervisión, redacción – revisión y edición.
Conflicto de intereses. La autoría declaró que este trabajo se llevó a cabo sin ninguna relación comercial o financiera que pudiera interpretarse como un posible conflicto de intereses. LM declaró que formaba parte del consejo editorial de Frontiers en el momento del envío. Esto no tuvo ninguna influencia en el proceso de revisión por pares ni en la decisión final.
Declaración sobre IA generativa. La autoría declaró que se utilizó IA generativa en la elaboración de este manuscrito. Durante la preparación del manuscrito, la autoría utilizó la versión Gemini Pro (Google) como herramienta de corrección lingüística para mejorar la gramática, la claridad, la legibilidad y la coherencia lingüística general. Todos los aspectos sustantivos del trabajo, incluidas la búsqueda bibliográfica y la revisión exhaustiva de la literatura, fueron realizados de forma independiente por la autoría. Tras el uso de Gemini, la autoría revisó y corrigió cuidadosamente el manuscrito para garantizar su conformidad con las normas académicas y éticas. La autoría asume la plena responsabilidad de la exactitud, la integridad y el contenido final del trabajo publicado. Cualquier texto alternativo (alt text) que acompañe a las figuras de este artículo ha sido generado por Frontiers con el apoyo de la inteligencia artificial, y se han realizado esfuerzos razonables para garantizar su exactitud, incluida la revisión por parte de la autoría siempre que ha sido posible. Si detecta algún problema, póngase en contacto con nosotros.
Nota de la editorial. Todas las afirmaciones expresadas en este artículo son exclusivamente las de la autoría y no representan necesariamente las de sus organizaciones de afiliación, ni las de la editorial, el equipo editorial o las personas revisoras. Ningún producto que pueda evaluarse en este artículo, ni ninguna afirmación que pueda hacer su fabricante, está garantizado o respaldado por la editorial.
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Traducción no oficial al español de Integrating social identity theory and family systems theory to explain how sociocultural norms become family life, de Durvashi Mathoora, Kwan Foong Chee, Serena Leow, Chin Ong Woon y Long Chiau Ming, Frontiers in Psychology, vol. 17, artículo 1902682 (2026), doi: 10.3389/fpsyg.2026.1902682, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Traducción no oficial al español del artículo original «Integrating social identity theory and family systems theory to explain how sociocultural norms become family life», publicado en Frontiers in Psychology (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Mathoora, D., Chee, K. F., Leow, S., Woon, C. O., et Ming, L. C. (2026). Integrating social identity theory and family systems theory to explain how sociocultural norms become family life. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/integrating-social-identity-theory-and-family-systems-theory-to-explain-how (Obra original publicada en 2026 en Frontiers in Psychology, 17, 1902682 (2026); republicada en 2026 por Frontiers in Psychology, https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2026.1902682/full)
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