Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Child and Family Studies · Familia
¿Ayuda Circle of Security-Parenting a las madres con depresión posparto? Catorce madres danesas describen un programa que arroja luz sobre sus reacciones ante su bebé y refuerza su confianza, pero que también reaviva su propia infancia, su culpa y el miedo a ser «una mala madre». Participar en pareja ayuda; unos vídeos estadounidenses pensados para niños y niñas de más edad, mucho menos.
Traducción no oficial al español de “Insight at a Cost”: Postpartum Depressed Mothers’ Experiences with the Circle of Security-Parenting Program, de Karoline Holmegaard, Johanne Smith-Nielsen, Anne C. Stuart, Amanda Frees, Nina M. Lassen y Mette S. Væver, publicado en Journal of Child and Family Studies (Springer) (2025), doi: 10.1007/s10826-025-03149-1, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 1 se presenta en forma de lista. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Volver sobre el abandono emocional no resuelto de su propia crianza a veces tensó la relación de las madres con su propia madre y su propio padre.
Karoline Holmegaard, Johanne Smith-Nielsen, Anne C. Stuart, Amanda Frees, Nina M. Lassen y Mette S. Væver
Resumen
El programa Circle of Security-Parenting (COSP™) es una intervención psicoeducativa estadounidense diseñada para mejorar la capacidad de respuesta sensible de madres y padres y favorecer un apego seguro. Este estudio cualitativo explora las experiencias de madres de bebés que participaron en COSP™. Se entrevistó a catorce madres danesas que cumplían los criterios diagnósticos de depresión posparto (DPP). Mediante un análisis temático reflexivo se desarrollaron cinco temas principales: (1) Identificar las lentes negativas y sus conexiones con las propias experiencias de la infancia condujo a vivir cambios en la relación; (2) Vivencia de una mayor comprensión de las necesidades del niño o la niña y de una mayor capacidad para satisfacerlas; (3) Reflexiones en el grupo: un camino de toma de conciencia y de tensión emocional; (4) Fortalecer los vínculos familiares mediante una crianza compartida; y (5) Desajuste entre el contenido del programa y la realidad vivida por las participantes: barreras evolutivas, emocionales y culturales. Los resultados sugieren que, en conjunto, COSP™ facilitó una mayor conciencia sobre cómo satisfacer las necesidades del bebé y, en el caso de varias madres, una mayor confianza en su papel de madre. Sin embargo, los resultados también indican que COSP™ quizá no sea la intervención más adecuada para las madres diagnosticadas de DPP y sus bebés, ya que podrían ser necesarias adaptaciones del programa para esta población. Entre ellas podrían figurar una mayor atención a la relación con el niño o la niña en el aquí y ahora, menos énfasis en la propia crianza de la madre o el padre, estrategias para afrontar los síntomas depresivos durante las interacciones con el bebé, materiales culturalmente pertinentes y más apoyo tras el programa.
Palabras clave: Circle of Security, depresión posparto materna, apego materno-infantil, parentalidad, intervención temprana y prevención
Puntos destacados
La calidad del apego entre el bebé y sus progenitores desempeña un papel fundamental en el desarrollo infantil, pues influye en el bienestar psicológico y en la capacidad de establecer relaciones seguras a lo largo de la vida (p. ej., Britto et al., 2017; Groh et al., 2017). Se considera que el apego seguro se desarrolla mediante unos cuidados receptivos y sensibles, en los que la persona cuidadora actúa a la vez como base segura para la exploración y como refugio seguro en los momentos de malestar (Ainsworth et al., 1978; Bowlby, 1969; Deans, 2020). Se han desarrollado varias intervenciones para mejorar la sensibilidad parental y la función reflexiva con el fin de promover la seguridad del apego en bebés y en la primera infancia (véase, por ejemplo, Berlin et al., 2016). Entre ellas se encuentra el programa Circle of Security-Parenting (COSP™), cuyo objetivo es ayudar a las personas cuidadoras a comprender y satisfacer las necesidades de apego de su hijo o hija (Huber et al., 2018). El presente estudio explora cualitativamente cómo viven la participación en COSPTM las madres diagnosticadas de depresión posparto (DPP).
La DPP es un factor de riesgo de apego inseguro y de un desarrollo socioemocional deficiente (Rogers et al., 2020; Śliwerski et al., 2020). Se considera que los efectos adversos de la DPP, tanto en el niño o la niña como en la relación de apego entre el bebé y su madre o su padre, están mediados principalmente por un deterioro de la calidad de la interacción (Goodman & Gotlib, 1999; Reupert et al., 2013; Stein et al., 2014) y, en consecuencia, se ha observado que la DPP compromete la sensibilidad materna (Bernard et al., 2018) y la capacidad de mentalización (Georg et al., 2023).
Las madres diagnosticadas de DPP suelen atravesar profundas dificultades emocionales y psicológicas que moldean su percepción de la maternidad. Los síntomas típicos de la DPP incluyen sentimientos de insuficiencia, culpa, desapego y dificultad para disfrutar de la maternidad o para hacer frente a las exigencias del cuidado del recién nacido (Haga et al., 2012; Robertson et al., 2004), lo que puede intensificar aún más su malestar emocional (Milgrom & Gemmill, 2020; Modak et al., 2023). Una de las consecuencias más angustiosas de la DPP es que puede socavar el sentimiento de conexión de la madre con su bebé y dejarla con la sensación de no estar a la altura para vincularse con su bebé y cuidarlo (Bernard-Bonnin et al., 2004). Una revisión sistemática identificó este sentimiento de ser «una mala madre» como un obstáculo clave para que las madres con DPP participen en intervenciones (Hadfield & Wittkowski, 2017). Un metaanálisis de estudios cualitativos reveló que muchas madres con síntomas de DPP sentían que no habían alcanzado los ideales sociales de lo que significa ser una «buena madre» (Knudson-Martin & Silverstein, 2009). Además, las revisiones sistemáticas sobre la experiencia de las madres con DPP subrayan una brecha considerable entre sus esperanzas y expectativas y la realidad del malestar emocional durante la transición a la maternidad, que a menudo desemboca en sentimientos de impotencia y desesperanza. Estas madres refieren con frecuencia una percepción de sí mismas como incompetentes en su papel de madre, lo que refuerza aún más sus síntomas depresivos y su creencia de que no están a la altura como madres (Holopainen & Hakulinen, 2019; Highet et al., 2014).
Está documentado que la terapia cognitivo-conductual (TCC) es eficaz para reducir los síntomas depresivos en general, y así ocurre también en las madres que sufren depresión posparto (Huang et al., 2018). Una revisión sistemática halló que las intervenciones más eficaces para reducir los síntomas de DPP eran las que se centraban exclusivamente en la reducción de los síntomas o las que combinaban el apoyo a la relación materno-infantil con estrategias para aliviar los síntomas depresivos (Kumar et al., 2023). Así lo subraya también una revisión sistemática y síntesis temática de la literatura cualitativa sobre las mujeres que sufren DPP y sus experiencias con las intervenciones psicológicas (Hadfield & Wittkowski, 2017). La revisión constató que las mujeres valoraban aprender más sobre la crianza y recibir retroalimentación, sobre todo porque a menudo les preocupaba que las vieran como «una mala madre». Sin embargo, la investigación sobre el tratamiento de la DPP materna ha mostrado que las intervenciones centradas únicamente en aliviar los síntomas depresivos de la madre, como la medicación o la psicoterapia tradicional, a menudo no bastan para amortiguar el posible impacto negativo de la DPP en el desarrollo psicosocial del niño o la niña. Incluso cuando los síntomas depresivos mejoran, estos cambios no se traducen necesariamente en una mejor calidad de la interacción entre la madre y el bebé ni favorecen los resultados socioemocionales y cognitivos a largo plazo del bebé (Adouard et al., 2005; Berle et al., 2003; Boyce et al., 1993; Chaudron et al., 2010; Murray & Carothers, 1990). Del mismo modo, una revisión y metaanálisis recientes de las intervenciones de crianza dirigidas a madres con síntomas depresivos y a sus bebés no encontraron pruebas de un efecto de estas intervenciones en la relación con el hijo o la hija ni en el desarrollo infantil (Rayce et al., 2020). Así pues, se sabe poco sobre lo que realmente ayuda a las madres con DPP en su papel de madre. Este estudio pretende abordar estas lagunas explorando las experiencias subjetivas de madres diagnosticadas de DPP que participaron en COSP™. En concreto, busca identificar los elementos del programa que contribuyen a cambios positivos en su experiencia de la crianza, o que los dificultan.
COSP™, arraigado en la teoría del apego (Bowlby, 1969), tiene como objetivo ayudar a madres y padres a reconocer las necesidades de apego de su hijo o hija y a responder a ellas con sensibilidad (Poulsen et al., 2024). Se supone que el mecanismo de cambio central de COSP™ es la mejora de la función reflexiva (mentalización) de las personas cuidadoras, que les permite comprender cómo sus propias respuestas emocionales y su historia relacional moldean sus cuidados (Woodhouse et al., 2018). El modelo parte de la idea de que, a medida que las personas cuidadoras desarrollan esta capacidad reflexiva, se vuelven más sensibles, más disponibles emocionalmente y más capaces de regular sus propias emociones, algo esencial para favorecer un apego seguro (Poulsen et al., 2024).
El gráfico del «Círculo de Seguridad» es un marco visual que ilustra los principios de los dos sistemas conductuales del bebé, el apego y la exploración, tal como los formuló Bowlby (1969/1982). El gráfico ilustra los conceptos centrales del apego y pretende orientar a las personas cuidadoras para satisfacer las necesidades del niño o la niña: es decir, ser una base segura que apoya la exploración infantil y un refugio seguro al que niños y niñas pueden volver en busca de consuelo cuando sienten malestar (Cooper et al., 2009; Poulsen et al., 2024). El concepto de «manos seguras» anima además a las personas cuidadoras a ser «más grandes, más fuertes, más sabias y bondadosas», haciendo hincapié en establecer límites con bondad y sensibilidad (Poulsen et al., 2024). En consonancia con la teoría del apego (p. ej., Cassidy, 2008), COSP™ plantea que las capacidades infantiles de explorar, jugar y aprender se refuerzan cuando las personas cuidadoras ofrecen sintonía y disponibilidad emocionales, lo que se describe como «llenar su taza emocional» (Cooper et al., 2009). Este principio subraya que, si bien niños y niñas se benefician del consuelo en los momentos de malestar, también necesitan una conexión estable con quienes los cuidan para mantener la implicación y la curiosidad cuando exploran. COSP™ guía a las personas cuidadoras para «estar con» las emociones de su hijo o hija en todo el recorrido del Círculo, en un proceso de corregulación que favorece la autorregulación emocional infantil y el apego seguro (Poulsen et al., 2024). La función reflexiva se refuerza además con el concepto de «música de tiburón» («Shark Music»), una metáfora que representa las ansiedades y el malestar inconscientes, arraigados en la propia historia relacional de las personas cuidadoras, que pueden afectar a su manera actual de cuidar. Estos procesos emocionales subyacentes se activan ante necesidades concretas expresadas por el niño o la niña, que la persona cuidadora puede vivir como inquietantes o amenazantes, aunque esas necesidades no sean peligrosas en sí mismas. Se supone que, al abordar estos patrones subyacentes, las personas cuidadoras pueden responder a las necesidades de su hijo o hija con más empatía y conciencia de sí mismas (Poulsen et al., 2024).
COSP™ es una intervención grupal manualizada que suele impartirse en 8–10 sesiones y está diseñada para madres y padres de niños y niñas de hasta seis años (Poulsen et al., 2024). El programa combina contenidos en vídeo pregrabados con debates grupales guiados para introducir conceptos de la teoría del apego y mejorar las capacidades de observación e inferencia de las personas cuidadoras. Al combinar elementos educativos y terapéuticos, COSP™ busca favorecer la reflexión animando a las personas cuidadoras a compartir experiencias personales y a examinar su propia perspectiva sobre la crianza (Marvin et al., 2002; Woodhouse et al., 2018).
Pese a la amplia difusión del programa COSP™, la investigación cuantitativa sobre él ha arrojado resultados dispares, que ponen de relieve tanto resultados positivos como límites en su eficacia (véase Wright et al., 2023, para una revisión reciente). Los ensayos controlados aleatorizados (ECA) no han encontrado pruebas de la eficacia de COSP™ para mejorar la seguridad del apego entre el niño o la niña y la persona cuidadora, la sensibilidad parental o la función reflexiva (Cassidy et al., 2017; Risholm Mothander et al., 2018; Zimmer-Gembeck et al., 2022). Al igual que en los ECA anteriores, tampoco en nuestro estudio encontramos efectos significativos de COSP™ sobre el apego entre el bebé y la madre, la sensibilidad materna o la función reflexiva en comparación con la atención habitual en madres de bebés diagnosticadas de DPP (Stuart et al., 2025). Tanto Zimmer-Gembeck et al. (2022) como nuestra evaluación mediante ECA (Stuart et al., 2025) han interpretado estos resultados nulos en el sentido de que COSP™ es insuficiente para responder a las necesidades de madres y padres en situación de riesgo. La investigación cualitativa es especialmente valiosa para evaluar las intervenciones psicológicas, ya que permite captar las formas complejas e individualizadas en que intervenciones psicológicas como COSPTM pueden beneficiar, o no, a quienes participan (Maxwell & Levitt, 2023). Un estudio cualitativo proporciona una comprensión en profundidad de lo que las personas participantes viven como factores del programa que favorecen o dificultan un cambio positivo, y puede orientar la adaptación de las intervenciones a la diversidad de necesidades de la clientela (Moore et al., 2015; Yardley et al., 2021).
En Australia, Maxwell et al. (2021) realizaron un estudio cualitativo sobre la perspectiva de madres y padres y de las personas facilitadoras acerca de COSP™. Participaron catorce madres y padres que habían completado COSP™ en los dos años anteriores y que eran la principal persona cuidadora de al menos un niño o una niña, de entre 6 meses y 6 años. El análisis indicó que el programa transformó positivamente la percepción que tenían de la relación con su hijo o hija, de la propia criatura y de su papel como madres y padres. Señalaron el gráfico del COS y la «música de tiburón» como componentes clave de estos cambios, que se tradujeron en una mayor confianza en la crianza y en una mayor compasión y empatía hacia su hijo o hija. Al mismo tiempo, se identificaron algunos rasgos del programa como obstáculos: varias personas pidieron apoyo adicional una vez terminado, y los componentes de introspección y de reflexión sobre la infancia de COSP™ se consideraron obstáculos importantes para algunas de ellas. Estos hallazgos se ven respaldados por un estudio de métodos mixtos realizado por Sadowski et al. (2022), en el que tres madres y padres participaron en COSP™ a través de una organización comunitaria local de Australia debido a dificultades en las relaciones familiares. Aunque, en general, describieron COSP™ como «positivamente exigente», lo que les permitió vivir un crecimiento en sus estrategias y habilidades de crianza, también consideraron limitantes su estructura y su contenido fijos. Algunas de estas personas expresaron el deseo de contar con materiales y estrategias de crianza más adaptados a la edad y a las necesidades individuales de sus hijos e hijas.
Muddle et al. (2022) exploraron las experiencias de madres de niños y niñas de 5–14 años con dificultades de aprendizaje que participaron en COSP™. Las madres consideraron el programa pertinente para niños y niñas con dificultades de aprendizaje y valoraron su énfasis en favorecer una postura reflexiva y mejorar la relación materno-infantil. Mientras que algunas madres conectaron con conceptos concretos de COSP™ como la «música de tiburón», otras los encontraron menos aplicables debido a los retos particulares de criar a niños y niñas con dificultades de aprendizaje. La exigencia de reflexionar sobre sus interacciones con sus hijos e hijas se vivió como difícil y dolorosa, ya que ponía de relieve el desarrollo atípico de su propio hijo o hija. Las dificultades adicionales de criar a niños y niñas con dificultades de aprendizaje, entre ellas la diversidad de responsabilidades de cuidado y la sensación de estar desbordadas, no se abordaban adecuadamente en los materiales de COSP™. Los testimonios recogidos por Muddle et al. subrayan la importancia de la sensibilidad hacia el grupo destinatario y de la capacidad de adaptación en la implementación de COSP™, y ponen de relieve la necesidad de adaptar el contenido de la intervención a grupos destinatarios diversos para promover su aceptabilidad y su eficacia.
Por último, un estudio reciente investigó las experiencias de 12 madres noruegas diagnosticadas de trastornos de la conducta alimentaria, de la personalidad, del estado de ánimo o de ansiedad (Helle et al., 2023). En general, las madres refirieron que COSP™ influyó positivamente en su percepción de su competencia como madres y mejoró su conciencia de sí mismas y su capacidad de regulación emocional. Algunas madres señalaron que pasaron de ver el comportamiento de sus hijos e hijas como «difícil» a reconocerlo como la expresión de necesidades de apego legítimas. Además, conceptos centrales de COSP™, como la «música de tiburón», se utilizaron como herramientas útiles para orientar sus patrones de conducta y sus acciones, y se percibieron como eficaces para mejorar la comunicación y satisfacer las necesidades de su hijo o hija. Sin embargo, conviene señalar que los beneficios de COSP™ en este estudio podrían haberse visto influidos por tratamientos psicológicos simultáneos, ya que todas las madres recibían también psicoterapia, en particular terapia cognitivo-conductual (TCC), psicoterapia centrada en el trauma y terapia psicodinámica. La autoría del estudio sostiene que este doble enfoque de intervención probablemente desempeñó un papel importante en los cambios positivos referidos por algunas madres. Aunque los hallazgos sugieren que COSP™ puede ser un complemento eficaz de otras intervenciones psicológicas, resulta difícil separar los cambios atribuibles a COSP™ de los debidos a otras intervenciones.
Aunque los estudios cualitativos sobre COS-P™ se han mostrado prometedores en algunas poblaciones, su impacto específico en las madres con DPP, un grupo especialmente vulnerable a las dificultades relacionadas con la crianza y el apego, no se ha explorado cualitativamente, hasta donde sabemos. Este estudio pretende colmar esta laguna aportando conocimientos sobre las experiencias y los cambios percibidos por madres con DPP que participaron en COSP™ en el marco de un ECA más amplio que evaluaba los efectos de COSP™ (Stuart et al., 2025). Exploramos qué obstáculos al cambio pueden encontrar las mujeres en relación con su participación. Esto permite comprender con más profundidad su experiencia de si COSP™ les ha resultado provechoso, y cómo, en sus prácticas de crianza y en la relación con sus hijos e hijas. Al explorar la perspectiva de las madres, este estudio no solo evalúa la eficacia percibida del programa, sino que también contribuye a comprender los mecanismos de cambio percibidos, o su ausencia, así como posibles vías para afinar intervenciones adaptadas a este grupo vulnerable. Así pues, nuestra pregunta de investigación fue: ¿cuáles son las experiencias de las madres diagnosticadas de DPP que participan en COSP™, en particular en lo que respecta a los cambios relacionados con la intervención y a los mecanismos de cambio?
Este estudio formaba parte de un proyecto de investigación más amplio, el Copenhagen Infant Mental Health Project (CIMHP; Væver et al., 2016), que incluía un ensayo controlado aleatorizado (ECA) en el municipio de Copenhague que comparaba COSP™ + atención habitual (CAU) con la atención habitual sola (CAU). COSP™ + CAU y CAU se ofrecieron como intervenciones preventivas a familias en las que la madre sufría DPP o el bebé mostraba retraimiento social, o ambas cosas (para más detalles, véanse Væver et al., 2016, y Stuart et al., 2025). El CIMHP fue aprobado por el comité de ética de la universidad (2015–10), y todas las participantes dieron su consentimiento informado por escrito antes de la inclusión. El ECA se llevó a cabo entre 2015 y 2020; 196 madres fueron asignadas al brazo de intervención COSP™, del que se reclutó a las informantes del presente estudio. Los criterios de exclusión eran: que la madre fuera menor de 18 años, no dominara el danés, que el bebé presentara una afección médica grave o un retraso temprano del desarrollo, un parto prematuro (<28 semanas), que la madre estuviera diagnosticada de trastorno bipolar o psicótico o de discapacidad intelectual grave, un intento de suicidio antes o después del parto, abuso de alcohol o de otras sustancias, y que la familia tuviera previsto mudarse fuera de Copenhague durante el ECA.
Siguiendo las recomendaciones de Cooper & McLeod (2015) para el muestreo en la investigación cualitativa sobre la percepción del cambio por parte de la clientela en el counselling y la psicoterapia, nuestra estrategia de muestreo para este estudio buscó garantizar la representatividad teniendo en cuenta los factores que podían influir en la experiencia de las participantes. Como nuestra pregunta de investigación se centraba en la experiencia de cambio de las madres tras su participación en COSP™ en el contexto de la DPP, incluimos específicamente solo a las madres que se habían incorporado al ECA por un diagnóstico de DPP. Para obtener una muestra representativa, invitamos a todas las madres que participaron en grupos COSP™ finalizados entre febrero de 2018 y abril de 2019. Este periodo abarcó seis grupos COSP™, dirigidos por nueve personas facilitadoras distintas que trabajaban en parejas, lo que nos permitió tener en cuenta las posibles influencias de distintas dinámicas de grupo y estilos de facilitación en la experiencia de las participantes. El reclutamiento coincidió con las evaluaciones de seguimiento del ECA, y aconsejamos a las madres que se sentían desbordadas que dieran prioridad a esas evaluaciones frente a la entrevista cualitativa. Finalmente, de las 26 madres invitadas participaron 20 y seis declinaron: dos porque se mudaban a otra parte del país, lo que hacía inviable la entrevista, y cuatro a quienes se aconsejó dar prioridad a las evaluaciones de seguimiento del ECA por sentir estrés y agobio. Se excluyeron además cuatro entrevistas porque esas madres se habían incluido en el estudio por el retraimiento social del bebé, y otras dos por grabaciones de audio incompletas. El conjunto de datos final comprendía catorce madres, de entre 24 y 42 años (M = 31.1), con bebés (9 niñas, 5 niños) de 2–10 meses (M = 3.1) antes de COSP™ (T1) y de 7–28 meses (M = 10.1) en el momento de las entrevistas (T2). Doce participantes tenían pareja y dos no; el 85,7 % había completado estudios superiores, seis eran madres primerizas y seis participaron junto con su pareja. Las características de la muestra de este estudio cualitativo se presentan en la tabla 1.
Tabla 1 — Características de la muestra
Madre (seudónimo): edad (años); situación de pareja; nivel educativo; sexo y edad del niño o la niña (meses) en T1 y T2; madre primeriza; participación de la pareja.
T1 antes del inicio de COSP™, T2 tras finalizar COSP™, en el momento de la entrevista, - dato no obtenido
Utilizamos la Client Change Interview (CCI), un enfoque semiestructurado y exploratorio desarrollado para recoger la perspectiva de las personas informantes sobre las intervenciones psicosociales (Elliott et al., 2001; Elliott, 2011). La CCI explora la experiencia general de las participantes con la intervención, los cambios percibidos y las atribuciones de esos cambios. Las informantes evalúan la importancia de estos cambios y la probabilidad de que se hubieran producido sin COSP™, lo que favorece una comprensión reflexiva y personalizada de su experiencia. La CCI incluye también preguntas sobre posibles límites u obstáculos, lo que ofrece una visión global del impacto de la intervención (Elliott et al., 2001; Elliott, 2011). Las entrevistas las realizó una persona asistente de investigación formada para ello, con un máster en etnología. Se grabaron en audio, se transcribieron literalmente y se anonimizaron para garantizar la confidencialidad. Las transcripciones conservaron los matices lingüísticos, incluidas las vacilaciones y los errores. La pregunta principal se transcribió en negrita y subrayada, reflejando cómo la formulaba la persona entrevistadora durante las entrevistas.
Los datos de las entrevistas se analizaron mediante el análisis temático (AT) reflexivo de Braun et al. (2019), elegido por su capacidad para identificar, analizar e interpretar patrones de significado compartidos en el conjunto de los datos. El AT reflexivo destaca el papel subjetivo de quien investiga y reconoce su influencia en la interpretación de los datos (Braun et al., 2019). El objetivo era producir una interpretación coherente y convincente, fundamentada en los datos. El AT es un proceso recursivo que consta de seis fases: (1) familiarización con los datos; (2) generación de códigos; (3) construcción de los temas iniciales; (4) desarrollo y revisión de los temas; (5) afinamiento, definición y denominación de los temas; y (6) redacción del informe (Braun & Clarke, 2013). El análisis avanzó de forma iterativa entre los datos, la codificación y el desarrollo de los temas (Braun & Clarke, 2013). La flexibilidad del AT permitió generar temas tanto de forma inductiva como deductiva. Aunque la codificación inicial se realizó de forma inductiva, en fases posteriores se incorporaron conceptos y teorías relacionados con COSP™, lo que permitió una interpretación teóricamente fundamentada (Braun et al., 2019; Braun & Clarke, 2013). KH, sin experiencia previa con COSP™, realizó la codificación inductiva inicial para favorecer una interpretación imparcial de los datos. En fases posteriores, los temas se afinaron mediante discusiones con NML y AF, ambas personas expertas en COSP™. Estas discusiones ayudaron a integrar aportaciones teóricas y reforzaron la plausibilidad de la interpretación dentro de un marco más deductivo. La codificación y la organización se realizaron con NVivo 14. A lo largo de todo el proceso, KH consideró de forma reflexiva cómo su posición, sus creencias y sus experiencias previas podían haber influido en su interpretación. La codificación se realizó en un nivel semántico y explícito (Braun et al., 2019; Braun & Clarke, 2013). Este estudio adoptó una epistemología experimental y realista crítica, que reconoce que las experiencias de la realidad de las participantes son significativas, pero están moldeadas por factores culturales y contextuales. Los relatos de las participantes aportaron conocimientos sobre experiencias vividas más que representaciones directas de una realidad objetiva, por lo que requirieron una interpretación dentro de contextos más amplios (Braun et al., 2019; Braun & Clarke, 2013).
COSP™ se impartió en grupos de 6–10 participantes a lo largo de 10 sesiones semanales de 90 minutos. Se invitó tanto a las madres como a sus parejas, y cada grupo estaba formado por 5–7 madres, con o sin su pareja. Se ofrecía servicio de cuidado infantil en el mismo lugar, y las sesiones se celebraban en una sala del centro de investigación destinada a ello, equipada para actividades grupales y proyecciones de vídeo. Para garantizar una asistencia elevada, se animó a las madres y los padres que preveían más de dos ausencias a incorporarse a un grupo posterior. A quienes faltaban a una sesión se les ofrecía un breve «repaso» de 15 minutos antes de la sesión siguiente. A lo largo de la intervención, las madres y los padres vieron viñetas de vídeo pregrabadas que mostraban interacciones entre progenitores y criaturas y que servían de punto de partida para el debate. También participaron en «historias del círculo», en las que reflexionaban sobre los comportamientos de su hijo o hija relacionados con la búsqueda de cercanía, la regulación emocional y la exploración, así como sobre sus propias respuestas. Identificaban momentos de dificultad o de éxito a la hora de satisfacer las necesidades de su hijo o hija, lo que ayudaba a las personas facilitadoras a adaptar el debate.
Las personas facilitadoras de COSP™ estaban certificadas tras una formación en la que recibieron un manual que resumía los principales temas de debate de cada capítulo y el contenido de los vídeos. Este estudio utilizó la versión danesa del manual de COSP™ (Cooper et al., 2009), traducida y adaptada culturalmente en colaboración con la autoría original. Aunque los materiales se produjeron originalmente en Estados Unidos con familias de habla inglesa, la versión danesa incluía una voz narradora en danés, subtítulos para las interacciones entre progenitores y criaturas y recursos complementarios en danés. Las personas facilitadoras certificadas, supervisadas por D. Quinlan y JSN (coach de fidelidad y responsable de la formación danesa en COSP™), cumplimentaban diarios de fidelidad después de cada sesión. Estos diarios, elaborados por Circle of Security International, incluían preguntas de reflexión y de fidelidad que evaluaban la adhesión de las personas facilitadoras a los objetivos del programa, su gestión de las dificultades relacionales, su implicación en los debates reflexivos y su capacidad para crear un «entorno de sostén» (‘holding environment’). Las sesiones de supervisión se basaban en los diarios de fidelidad y en las grabaciones de las sesiones de grupo.
La figura 1 presenta los hallazgos de nuestro análisis temático reflexivo de los relatos de las madres sobre su participación en el programa COSP™. Lejos de presentar la intervención como beneficiosa de manera uniforme, los resultados ponen de relieve el carácter emocionalmente complejo y, en ocasiones, angustioso de la experiencia. Aunque muchas participantes describieron una mayor conciencia de sus prácticas de crianza y nuevas comprensiones al respecto, estos cambios surgían a menudo junto con momentos de tensión emocional, ambivalencia y una sensación de disonancia entre el contenido del programa y la experiencia vivida. Cinco temas interrelacionados recogen esta complejidad. El tema 1 explora cómo el programa sacó a la superficie historias personales dolorosas. El tema 2 examina una mayor sintonía con el niño o la niña junto con un aumento de las dudas sobre sí mismas. El tema 3 se centra en la vulnerabilidad en el formato grupal, el tema 4 recoge los beneficios de participar con la pareja y el tema 5 considera las limitaciones contextuales y relacionales que dificultan aplicar lo aprendido en el programa. En conjunto, estos temas apuntan al carácter exigente y emocionalmente estratificado del trabajo reflexivo que suscitó COSP™.

Este tema explora cómo muchas madres reconocieron la influencia de sus propias experiencias infantiles en sus reacciones emocionales actuales ante las necesidades de sus hijos e hijas, lo que las llevó a vivir cambios en la dinámica relacional con ellos. Sin embargo, para algunas madres este proceso fue difícil, ya que suponía enfrentarse a patrones y recuerdos de su propio pasado, que podían suscitar sentimientos encontrados de progreso y de tensión emocional:
Veo que muchas de las cosas por las que me siento mal conmigo misma vienen directamente de [mi madre y mi padre]. Y eso me resulta duro… Que pudieran comportarse así conmigo cuando era pequeña me hace sentir que, sinceramente, nunca deberían haber tenido hijos, porque a mí no me atendieron en absoluto. Era yo quien tenía que contenerlos a ellos, y no al revés, y eso me resultó bastante difícil. (Nora)
A través de la reflexión, las madres fueron tomando cada vez más conciencia de su «música de tiburón» y relataron una nueva comprensión de cómo su propia historia de cuidados y los sentimientos asociados a ella se activaban a veces por dinámicas relacionales del presente. Este reconocimiento favoreció una comprensión más profunda de cómo estos patrones podían influir en sus respuestas emocionales ante las necesidades de sus bebés. Por ejemplo, una madre reflexionó que la frustración de su hijo o hija no nacía de la malicia, sino que era la expresión de su estado interno y de necesidades genuinas. Marie señaló en concreto que había llegado a entender el llanto de su bebé como una forma de comunicación y no como una molestia intencionada. En la misma línea, Isabella señaló: «Esto no es más que música de tiburón, o sea, aquí no hay ningún peligro real».
Varias participantes consideraron valioso explorar los patrones conductuales y cognitivos derivados de su propia historia relacional y de su crianza. Rosa explicó:
La razón principal de estos cambios es que he comprendido mejor tanto mis propios patrones de conducta como, sobre todo, mis orígenes y cómo me trataron de niña. Porque esa es la mochila que he llevado conmigo, y esas cosas, como es lógico, se convirtieron en patrones de conducta para mí. Entender mis propios patrones de conducta, y cómo pueden afectar a mi hijo o hija, ha sido sin duda la razón de los cambios.
Algunas madres refirieron que también desarrollaron su capacidad de regulación emocional y vivieron cómo eso influía positivamente en sus interacciones con sus hijos e hijas:
Creo que toda la idea del círculo, o sea, si mi bebé se altera, se pone triste, inquieto o algo así, ahora puedo ayudarnos a llegar a un punto en el que es más fácil de llevar. Puedo usar el concepto en relación con mi bebé, pero también puedo darle la vuelta y decirme: vale, ¿por qué actúo así? Ah, es porque llevo ciertas cosas conmigo de mi pasado… así que, en ese sentido, es como ponerme subtítulos para entender qué está pasando en la situación. (Anna).
Este proceso reflexivo permitió a algunas madres sentirse capaces de detenerse, reevaluar e inhibir sus reacciones automáticas, lo que dio lugar a respuestas más sensibles, guiadas por las necesidades emocionales de su hijo o hija en lugar de dejar que sus propias emociones (es decir, la «música de tiburón») determinaran la interacción. Ellen describió cómo utilizaba el concepto de «música de tiburón» como recordatorio para tomarse un «tiempo muerto mental» en los momentos de gran carga emocional, reajustando así sus respuestas para centrarlas en las necesidades de su bebé: «Creo que soy más capaz de reflexionar. Antes me entraba el pánico, por ejemplo, cuando ella empezaba a llorar. Pero ahora creo que se me da mejor respirar hondo y simplemente decir: “Vale”».
Aunque muchas madres refirieron haber vivido cambios positivos en su regulación emocional y en su conciencia de sí mismas, algunas expresaron también ambivalencia respecto al «coste emocional» del proceso. Para una parte de las madres, la intensa atención que el programa dedicaba a la reflexión emocional y a la conciencia de sí mismas resultó a veces abrumadora. Volver sobre sus propias relaciones de la infancia y abordar patrones de pensamiento desadaptativos de larga data resultó especialmente difícil para algunas participantes. Tomar conciencia de su «música de tiburón» y reflexionar sobre sus raíces en sus propias experiencias de la infancia, así como sobre su influencia en sus conductas de crianza, se vivió a menudo como emocionalmente agotador. A ello se sumaba darse cuenta de lo central que era su relación con su hijo o hija y de cómo no abordar estas cuestiones podía afectar negativamente a su desarrollo:
Me preocupo enseguida o me siento culpable, y cuando se muestra que algo está mal, o cuando te dicen que hagas esto y aquello, pienso: «Ay, no, yo no hago eso, o no lo hago lo suficiente. Ay, no, a mi pobre bebé le está afectando esto». (Sofie)
En la misma línea, para algunas participantes el proceso de reflexión suscitó sentimientos de culpa y de agobio respecto a sus conductas de crianza pasadas. En el caso de Nora, esto la llevó a cuestionar su capacidad de ser una madre competente:
Era abrumador… porque a veces sentía que era porque yo era, sin más, una mala madre. Y ese sentimiento de ser una mala madre era realmente horrible de soportar mientras estaba allí, porque, a ratos, era lo que más me pesaba. (Nora)
En algunos casos, la atención a las relaciones pasadas, en particular con su propia madre y su propio padre, se vivió como tan angustiosa que eclipsó la capacidad de las madres para centrarse en las interacciones presentes con sus hijos e hijas. Volver sobre el abandono emocional no resuelto de su propia crianza a veces tensó la relación de las madres con su madre y su padre, y algunas participantes señalaron que las sesiones de grupo no ofrecían tiempo ni recursos suficientes para elaborar estas experiencias:
Nunca pensé que hubiera tenido una mala infancia, y nunca pensé que hubiera problemas en mi relación con mis padres hasta que hice este programa. Ahora, de repente, veo de dónde vienen muchísimas de las cosas que hago yo misma, y la verdad es que eso me ha resultado muy difícil, porque ahora quiero un poco menos a mis padres después de haber participado… Me ha costado manejar eso. (Julie)
Este tema muestra cómo se vivió que el programa COSP™ conducía a una comprensión y un reconocimiento más profundos de las necesidades emocionales de los niños y niñas. Mientras que algunas madres consideraban la participación en el grupo COSP™ como el principal motor de estos cambios vividos, otras sentían que el desarrollo natural y continuo de su hijo o hija y el paso del tiempo también eran factores importantes.
Varias participantes observaron cambios positivos en sus interacciones con sus hijos e hijas. Hanna, por ejemplo, reconoció que su comportamiento anterior había transmitido a su criatura que explorar no era seguro. Tras ajustar su propio comportamiento, notó que su criatura se volvía más curiosa y sociable:
Si íbamos al parque, ella siempre se quedaba cerca de nosotros, ¿sabes? Y está muy claro que era porque yo le había estado enviando señales de que lo más seguro era quedarse con mamá, porque yo lo necesitaba. Pero ahora, como sabe que soy su base segura y que estoy ahí para ella, simplemente corre por todas partes y se acerca a la gente a saludar, y no se muestra nada insegura al relacionarse con desconocidos.
Varias madres refirieron que ahora se centraban más en «estar con» su hijo o hija durante las emociones difíciles, en lugar de intentar desviar su atención, otro concepto central de COSP™. Ellen, por ejemplo, explicó que ahora evita distraer a su bebé con juguetes o intentar cambiar sus emociones, y opta en cambio por sintonizar con sus vivencias emocionales. Del mismo modo, Rosa subrayó la importancia de validar los sentimientos negativos de su bebé, en lugar de distraerlo de ellos, y de acompañarlo hasta que remitieran. En este contexto, Emma destacó que su hija acude a ella «para que le llene la taza» cuando necesita consuelo.
Emma describió también los beneficios de reflejar las emociones de su hija con sus expresiones faciales y de ayudarla a elaborar sus sentimientos: «Al reflejar su estado de ánimo con mi expresión y decir: “Uy, sí, eso ha dado un poco de miedo”, ella puede ver que entiendo su miedo, en lugar de quitarle importancia diciendo que no pasa nada».
Al mismo tiempo, las participantes diferían en lo que consideraban el motor de estos cambios. Mientras que algunas veían su participación en el grupo COSP™ como el principal catalizador de su mayor conciencia y reconocimiento del estado emocional y las necesidades de su hijo o hija, otras lo consideraban uno más de los muchos factores que contribuían. De nuevo, varias participantes subrayaron que el mayor motor de cambio había sido el paso del tiempo, es decir, que su hijo o hija se hacía mayor y, en consecuencia, resultaba más fácil comunicarse con él o ella sobre sus emociones.
La mayoría de las participantes destacaron un aumento considerable de su confianza como madres tras participar en COSP™. Comprender mejor las necesidades emocionales de sus hijos e hijas y aprender a responder a ellas con eficacia les hizo sentirse más competentes en su papel de madre:
He vivido muchos cambios, sobre todo en cómo entiendo a [mi hija]. Antes pensaba que, cuando se ponía así, era porque yo había hecho algo mal. Ahora lo veo mucho más desde la perspectiva de [mi hija]: es su forma de comunicarse porque todavía no sabe hablar. Así que, cuando se enfada, se pone triste o se frustra, no es porque quiera afectarme negativamente a mí ni a nadie, sino que es su manera de mostrar frustración… Siento que he cambiado mucho en mi forma de tratarla y que estoy mucho más tranquila en mi papel de madre. (Hanna)
Se destacó el gráfico del COS como una herramienta valiosa que mejoró la comprensión de las madres de las necesidades y los comportamientos de sus hijos e hijas. Varias madres subrayaron que los conocimientos y habilidades adquiridos en el programa COSP™ aumentaron su confianza y su serenidad en su papel de madre: «Me siento más segura a la hora de estar ahí para [mi hija], de entender a [mi hija] y, en general, de ejercer como madre. Esa seguridad me da confianza… la información me ha ayudado a manejarla y a entender los mecanismos subyacentes» (Asta).
De nuevo, el grado en que las madres atribuían estos cambios a su participación en el programa variaba. Para algunas, los cambios en la confianza se percibían como más relacionados con el paso del tiempo y, en el caso de las madres primerizas, con su creciente experiencia en el papel de madre.
Este tema se centra en cómo algunas madres vivieron que las reflexiones conjuntas en el grupo COSP™ reforzaban su capacidad reflexiva. Las participantes señalaron que escuchar las experiencias de otras madres y padres favorecía la comprensión personal y ampliaba su perspectiva sobre la crianza. Sin embargo, aunque esta dinámica compartida resultaba beneficiosa, a algunas madres les costaba la intensidad emocional, ya que a veces hacía resurgir recuerdos angustiosos.
Por ejemplo, Isabella explicó cómo escuchar a otras personas del grupo estimulaba sus propios pensamientos y le permitía adoptar nuevas perspectivas sobre su crianza y sus vivencias emocionales:
Porque también te conocías a ti misma de maneras que no te habías planteado antes: alguien decía algo y pensabas: «Vaya, yo también me siento así», pero todavía no habías tenido ocasión de reflexionar sobre ello por tu cuenta. Y cuando otras personas mencionaban ciertas cosas, te daba una nueva perspectiva sobre la que pensar y profundizar. Eso me gustó mucho.
Varias participantes vivieron este aspecto de la dinámica de grupo como fundamental, ya que les ofrecía ejemplos y situaciones diversas sobre las que reflexionar, lo que ampliaba su comprensión de cómo podían aplicarse los conceptos de COSP™. Con todo, algunas participantes encontraron el formato grupal emocionalmente agotador. Laura describió lo difícil que era escuchar las historias duras de otras personas: «Era muy intenso con el grupo, y me frustraba un poco escuchar las situaciones agobiantes de los demás, porque no tenía espacio para ello, ya que tiendo a interiorizarlo». Otra madre coincidió con este sentimiento e indicó que las reflexiones de otras personas a veces le evocaban experiencias pasadas de las que había intentado distanciarse.
Este tema se centra en el impacto del programa en la experiencia de coparentalidad de las participantes y en la dinámica familiar. Las madres refirieron que la participación conjunta con su pareja mejoró la comunicación y redujo los conflictos, lo que dio lugar a un enfoque de crianza más cohesionado. El programa COSP™ tuvo también un efecto dominó en la dinámica familiar en sentido amplio: muchas participantes refirieron que el programa favoreció mejoras en la coparentalidad y en su relación de pareja, como ilustra Emma:
«Hemos desarrollado un lenguaje común, y además [mi pareja] ha comprendido mejor algunas de las cosas que digo y pienso, así que, en ese sentido, diría que nuestra comunicación ha mejorado un poco».
La participación conjunta en el programa COSP™ se identificó como un factor crucial para favorecer una mejor comunicación entre la madre y el padre y reducir los conflictos. Varias madres explicaron cómo, como pareja, se llevaron a casa los conceptos de COSP™, lo que les ayudó a armonizar sus enfoques de crianza. Emma, por ejemplo, describió la participación de su pareja como de «enorme importancia» y sostuvo que COSP™ debería ofrecerse a ambos progenitores para ser eficaz: «No sirve de nada si una persona lo aprende y la otra no».
En consecuencia, aquellas cuya pareja no participó tuvieron dificultades y se sintieron frustradas por el desequilibrio de conocimientos dentro de su relación. Nikoline expresó su frustración por el desequilibrio que creaba el hecho de que su pareja no tuviera los conocimientos que ella había adquirido al participar en el grupo COSP™: «Se vuelve muy desequilibrado, como si yo tuviera conocimientos que quiero compartir con él, pero es como si le hablara en chino… da igual cuánto lo intente». Julie señaló de forma similar que «para nuestra relación no ha servido, al contrario, ha complicado mucho las cosas que yo tenga muchos conocimientos pero no pueda compartirlos con él porque siente que le estoy sermoneando o algo así». Añadió además que el nivel desigual de conocimientos provocaba conflictos, lo que la dejaba aplicando sola lo aprendido en el programa. En general, a las madres que asistieron a COSP™ sin su pareja les resultó difícil transmitirle eficazmente el contenido del programa.
Este tema pone de relieve cómo varias madres consideraron que aspectos clave del programa COSP™ no se ajustaban bien a su experiencia de crianza del momento. Además, mantener el uso de lo aprendido en COSP™ una vez terminado el programa también resultó difícil, lo que pone de manifiesto la necesidad de cierto apoyo de seguimiento. Una dificultad mencionada con frecuencia fue la de aplicar los conceptos de COSP™ a bebés. Muchas participantes señalaron que la mayor parte del contenido, sobre todo los vídeos, estaba pensada para niños y niñas de más edad, lo que les dificultaba «trasladar» lo aprendido a sus prácticas de crianza con bebés. Las madres sentían a menudo que los conceptos de exploración, esenciales en COSP™, eran menos aplicables cuando su hijo o hija tenía unas capacidades motoras limitadas en comparación con los niños y niñas mayores que aparecían en los vídeos. Como contó Isabella: «[Es] un poco difícil aplicar eso [el concepto] de salir a explorar cuando tienes un bebé pequeño, en comparación con cuando tienes un niño o una niña algo mayor».
Más allá del desajuste evolutivo, algunas participantes refirieron sentirse emocionalmente desbordadas por los vídeos, sobre todo las que se describían como afectadas por síntomas de DPP moderados o graves. La representación de lo que era una crianza segura desencadenaba fuertes reacciones emocionales que generaban sentimientos de culpa e incompetencia, en particular entre las madres primerizas:
Fue [un programa] difícil de sacar adelante, tener que enfrentarse a esa idea de la parentalidad y que te enseñen todas las cosas que una puede hacer mal… Me pareció que [eso] se presentaba de una manera bastante explícita… porque eran cosas con las que ya estábamos luchando. (Isabella)
Marie ilustró además cómo, para algunas madres, los vídeos resonaban con inseguridades previas en su papel de madre y podían haber confirmado sin querer estas creencias negativas:
Sé que algunas personas del grupo reaccionaron con fuerza a algunos de los vídeos. Cuando estás sentada con un grupo de madres que ya lo están pasando mal y que quizá son un poco duras consigo mismas respecto a cómo son como madres, algunos de los vídeos pueden haber despertado cierta culpa (…) se comentó varias veces que algunas no acababan de entender por qué tenían que enseñarles eso.
Varias madres también consideraron que los vídeos estaban culturalmente desfasados, lo que las alejaba aún más del contenido. Muchas los describieron como «muy americanos» y anticuados, lo que limitaba su pertinencia en el contexto danés. Sofie comentó:
Tenían un aire un poco ochentero, esos vídeos. Tenían algunos puntos interesantes, pero también estaban un poco americanizados… Creo que si pudieran hacer algo un poco más moderno, escandinavo o culturalmente pertinente para nosotras, sería más fácil identificarse.
Estas dificultades pusieron de manifiesto que algunas madres percibían que el contenido del programa carecía de sensibilidad cultural, evolutiva o emocional, lo que, en ciertos casos, se vivió como un obstáculo para un cambio significativo.
Este estudio exploró las experiencias de madres diagnosticadas de DPP que participaron en el programa grupal de crianza COSP™, centrándose en los elementos del programa que favorecen u obstaculizan el cambio. El análisis temático identificó cinco temas: (1) Identificar las lentes negativas y sus conexiones con las propias experiencias de la infancia condujo a vivir cambios en la relación; (2) Vivencia de una mayor comprensión de las necesidades del niño o la niña y de una mayor capacidad para satisfacerlas; (3) Reflexiones en el grupo: un camino de toma de conciencia y de tensión emocional; (4) Fortalecer los vínculos familiares mediante una crianza compartida; y (5) Desajuste entre el contenido del programa y la realidad vivida por las participantes: barreras evolutivas, emocionales y culturales. Estos hallazgos ponen de relieve tanto los beneficios como los límites percibidos de COSP™ para las madres con DPP. Mientras que algunas participantes refirieron una mayor conciencia de sí mismas, más confianza y una mejor relación con sus bebés, otras sintieron que el programa no reflejaba las dificultades emocionales y prácticas de criar estando deprimida. Esta tensión subraya la necesidad de adaptar las intervenciones reflexivas a la realidad psicológica de las poblaciones clínicamente vulnerables. Los apartados siguientes sitúan estos hallazgos en el marco de la investigación existente sobre la crianza y la salud mental materna.
COSP™ hace hincapié en el desarrollo de la función reflexiva animando a las personas cuidadoras a relacionar las experiencias pasadas con sus conductas de crianza actuales (Poulsen et al., 2024; Woodhouse et al., 2018). En consonancia con investigaciones cualitativas anteriores (p. ej., Helle et al., 2023; Maxwell et al., 2021), varias madres de nuestra muestra describieron este enfoque introspectivo, sobre todo herramientas como la «música de tiburón», como significativo para identificar patrones intergeneracionales y mantener una postura mentalizadora durante las interacciones con gran carga emocional con sus bebés.
Sin embargo, el trabajo reflexivo también pareció tener costes psicológicos. Para algunas madres, volver sobre material doloroso de la infancia suscitó malestar emocional, autoinculpación y tensiones en la relación con su propia madre y su propio padre. Estas reacciones sugieren una tensión de fondo en el diseño del programa: aunque favorecer la conciencia emocional es un objetivo central, el proceso puede agravar sin querer síntomas frecuentes en la DPP, como la culpa y una percepción negativa de sí misma (p. ej., Milgrom & Gemmill, 2020). En consonancia con las preocupaciones planteadas en la investigación en psicoterapia en sentido amplio, las intervenciones orientadas a la toma de conciencia pueden resultar abrumadoras cuando se aplican sin una contención terapéutica suficiente (Berg & Jools, 2017).
Este problema no es exclusivo de COSP™, sino que refleja dificultades más generales de los modelos con un fuerte componente reflexivo. McPherson et al. (2020) señalaron que las intervenciones que insisten en la exploración orientada al pasado pueden no ajustarse a las necesidades de las personas participantes cuando no tienen en cuenta sus preferencias terapéuticas. Algunas personas se benefician más de enfoques centrados en el presente y basados en habilidades, que priorizan la regulación y la activación conductual frente a la introspección. Cuando se ignoran estas preferencias, las personas participantes pueden vivir la intervención como emocionalmente agotadora o desmotivadora. COSP™, aunque no es una forma de psicoterapia, comparte rasgos centrales con estos modelos por su contenido reflexivo estructurado y su atención a las dinámicas emocionales internas. En algunas madres con DPP, estos elementos pueden activar patrones cognitivos depresivos en lugar de aliviarlos. Aunque las madres de este estudio tenían acceso a apoyo psicológico externo, muchas vivieron igualmente COSP™ como emocionalmente exigente. En algunos casos, la atención del programa al trauma relacional temprano amplificó relatos de insuficiencia personal. Estos hallazgos ponen de relieve la necesidad de una adaptación clínica al implementar COSP™ en grupos de alto riesgo. Ofrecer sesiones individuales, integrar COSP™ con un apoyo psicológico simultáneo o permitir más flexibilidad en la profundidad de la reflexión podría ayudar a amortiguar los riesgos emocionales y mejorar la accesibilidad.
Muchas participantes refirieron una mayor comprensión de las necesidades emocionales de sus bebés. Sin embargo, la ausencia de una mejora medible en la sensibilidad, la función reflexiva o la seguridad del apego, tanto en nuestro propio ECA, Stuart et al. (2025), como en otros (p. ej., Cassidy et al., 2017; Zimmer-Gembeck et al., 2022), plantea interrogantes sobre hasta qué punto COSP™ favorece un cambio conductual real en poblaciones clínicamente vulnerables como las madres con DPP. Esta discrepancia entre la comprensión percibida y los resultados observados refleja una tensión más amplia en el diseño teórico de COSP™. Como señalaron Maxwell et al. (2021), el programa se centra principalmente en mejorar la observación y la reflexión, más que en desarrollar conductas de cuidado concretas. Aunque la capacidad reflexiva es importante, puede no bastar para sostener el cambio en personas que ya luchan con dudas sobre sí mismas o con una sobrecarga emocional (Hadfield & Wittkowski, 2017; Holopainen & Hakulinen, 2019). En esos casos, la introspección puede agravar las cogniciones depresivas en lugar de aliviarlas. Investigaciones recientes sugieren que los enfoques de orientación conductual, como la retroalimentación basada en vídeo, pueden ofrecer vías de cambio más claras y más fáciles de llevar a la práctica (Hackley et al., 2023; Wright et al., 2023). Estas intervenciones vinculan la conciencia reflexiva con conductas de crianza concretas y observables, y pueden resultar especialmente útiles para madres que afrontan a la vez síntomas depresivos y las exigencias de los primeros cuidados.
Además, varias participantes del presente estudio atribuyeron las mejoras que percibían en su crianza a factores contextuales como la maduración del bebé o la experiencia de cuidado acumulada con el tiempo. Estos relatos subrayan la importancia de distinguir el cambio subjetivo de los efectos propios de la intervención. Aunque la percepción de las participantes de haber ganado comprensión y confianza puede reflejar experiencias subjetivas significativas, debe interpretarse con cautela a la luz de factores evolutivos, relacionales y contextuales más amplios. Sin una comprensión más clara de qué elementos de COSP™ contribuyen al cambio percibido o real, y para quién, resulta difícil determinar su pertinencia o su eficacia para poblaciones de alto riesgo.
En términos más generales, estos hallazgos plantean dudas sobre la generalización de programas de crianza desarrollados para poblaciones no clínicas. Sin una adaptación contextual o clínica, estas intervenciones pueden no responder a las necesidades de las madres con DPP (Nguyen & Pengpid, 2025). Las madres con DPP pueden necesitar algo más que estímulos reflexivos para que se produzca un cambio significativo. Las intervenciones dirigidas a este grupo podrían beneficiarse de integrar apoyos estructurados y escalonados que ayuden explícitamente a transformar la comprensión en acción. Sin esta adaptación, los modelos reflexivos como COSP™ corren el riesgo de sobrecargar a participantes que carecen de los recursos internos o del apoyo externo necesarios para implicarse en la intervención tal como está prevista.
Algunas participantes describieron que el formato grupal de COSP™ favorecía la conexión y la resonancia emocional, en consonancia con investigaciones anteriores que destacan el valor del apoyo grupal en las intervenciones de crianza (Maxwell et al., 2021; Muddle et al., 2022). Sin embargo, nuestros hallazgos señalan también consecuencias no deseadas para las madres que luchan con la DPP, en particular que escuchar las dificultades de otras personas puede agravar sin querer los síntomas depresivos.
Estas preocupaciones encuentran eco en la literatura general sobre psicoterapia acerca de los posibles resultados terapéuticos negativos (Rozental et al., 2018). Aunque los formatos grupales pueden ser eficaces para muchas personas, también conllevan la posibilidad de causar daños no deseados. Estudios recientes ponen de relieve que no todas las personas se benefician por igual de los enfoques grupales y que algunas refieren sentirse desbordadas emocionalmente cuando se exponen al malestar ajeno o cuando se les pide que participen en técnicas de gran intensidad emocional (McPherson et al., 2020). Aunque cierto grado de dificultad es inherente a la mayoría de los contextos terapéuticos, se reconoce cada vez más que algunos rasgos de la terapia de grupo pueden precipitar resultados adversos o generar malestar en participantes vulnerables, sobre todo cuando el grupo aún no se ha convertido en una unidad cohesionada o de apoyo (McPherson et al., 2020). Estos hallazgos subrayan la importancia de prestar una atención matizada a la dinámica de grupo, especialmente cuando se trabaja con poblaciones clínicamente vulnerables como las madres con DPP.
Varias madres del presente estudio refirieron que asistir a COSP™ con su pareja mejoró la comunicación, redujo los conflictos y dio lugar a un enfoque más coordinado de los cuidados. Aunque no es un objetivo explícito del programa, estos efectos relacionales pueden ser especialmente pertinentes en el contexto de la DPP, que suele caracterizarse por un menor sentimiento de competencia en el papel de madre (Holopainen & Hakulinen, 2019; Highet et al., 2014). Para algunas madres, participar junto a su pareja pareció atenuar estas percepciones interiorizadas al externalizar las responsabilidades de cuidado y promover un modelo mental compartido de la crianza. Esto concuerda con los hallazgos de Glavin et al. (2023), en los que las madres y los padres refirieron sentirse más unidos en su enfoque de crianza gracias a una mejor comunicación. Además, sentirse «en la misma sintonía» que la pareja puede funcionar como una forma de validación relacional que, aunque no esté integrada formalmente en el currículo de COSP™, podría actuar como mecanismo protector frente a los patrones cognitivos negativos habituales en la DPP.
En cambio, las madres que asistieron solas a COSP™ refirieron con frecuencia dificultades para transmitir a su pareja los conceptos clave del programa, lo que a veces generaba frustración, conflictos o la sensación de cargar con la responsabilidad de la crianza de forma desigual. Estos relatos reflejan los datos de una revisión sistemática cualitativa de intervenciones para la depresión posparto que incluyen a la pareja. Esta revisión constató que la participación conjunta favorece no solo la salud mental materna, sino también el desarrollo de capacidades diádicas como la regulación emocional y la resolución colaborativa de problemas dentro de la relación de pareja, según lo referido por mujeres con DPP (Alves et al., 2018). Esto sugiere que la estructura de COSP™, cuando se imparte como intervención dirigida a la pareja, puede abordar sin proponérselo ciertas vulnerabilidades clínicas asociadas a la depresión, aunque también plantea la cuestión de si estos resultados podrían aprovecharse con más eficacia mediante un diseño intencionado.
Numerosas madres del presente estudio describieron un desajuste entre el contenido de COSP™ y su experiencia vivida de la crianza, sobre todo entre quienes eran madres por primera vez. Esto plantea cuestiones importantes sobre la adecuación evolutiva y cultural del programa para madres danesas que cuidan de bebés. Las participantes señalaron con frecuencia que los materiales de COSP™, en especial las viñetas de vídeo, se centraban sobre todo en niños y niñas de más edad, que ya hablan y que están explorando, separándose o recibiendo correcciones de conducta. En cambio, los bebés de las madres de este estudio tenían entre dos y diez meses, y sus preocupaciones inmediatas de cuidado incluían la regulación del sueño, el llanto del bebé, el consuelo emocional y la gestión del agotamiento. Aunque COSP™ incluye un capítulo dedicado a la primera infancia, a las participantes les pareció de alcance demasiado limitado. No ofrecía una orientación sostenida y específica para la etapa evolutiva que reflejara la realidad de la crianza durante el posparto temprano
Para las madres clínicamente vulnerables, la falta de estrategias concretas para responder a las señales del bebé puede no solo reducir la implicación, sino también intensificar los sentimientos de insuficiencia. Las madres con DPP suelen luchar con valoraciones distorsionadas de sí mismas y con una culpa acentuada, que pueden verse reforzadas cuando no consiguen traducir los conceptos abstractos del programa en prácticas de cuidado aplicables (Holopainen & Hakulinen, 2019; Highet et al., 2014). Sin un contenido adaptado a la edad que reconozca y respalde su crianza, estas madres pueden interpretar las dificultades evolutivas como fracasos personales, en lugar de como necesidades típicas del bebé.
Las participantes expresaron también dificultades para mantener el uso de las herramientas de COSP™ una vez concluido el programa. Esta preocupación concuerda con investigaciones anteriores que destacan la necesidad de un apoyo continuado para garantizar la integración a largo plazo de las intervenciones de crianza (Maxwell et al., 2021). Esta dificultad puede ser especialmente aguda en las madres con DPP, que a menudo presentan síntomas cognitivos de la depresión (Kircanski et al., 2012). Estos síntomas pueden limitar su capacidad para retener y aplicar el material psicoeducativo sin un seguimiento estructurado.
Los desajustes culturales influyeron también en la forma en que las participantes se implicaron en COSP™. Varias madres refirieron que los materiales en vídeo producidos en Estados Unidos, incluso con subtítulos en danés, les parecían emocionalmente exagerados, anticuados en su estilo e incoherentes con los valores daneses de crianza. La cultura de la crianza en Dinamarca, como en otros países nórdicos, privilegia unas interacciones serenas, igualitarias y favorecedoras de la autonomía (Hansen et al., 2020; Bornstein et al., 2011). Las personas cuidadoras nórdicas suelen ver al niño o la niña como un interlocutor activo en la relación y atribuyen el éxito de los cuidados a la capacidad de respuesta mutua más que al control parental. En cambio, el estilo pedagógico de COSP™, basado en normas culturales estadounidenses, refleja a menudo un enfoque más expresivo emocionalmente y centrado en la responsabilidad individual, que puede resultar disonante para las familias danesas (Bornstein et al., 2011). Esta incongruencia cultural pudo minar la confianza de algunas participantes en la pertinencia del programa, sobre todo entre las madres que ya experimentaban una menor autoeficacia.
Estas preocupaciones culturales deben entenderse también en relación con el sistema de atención posparto de Dinamarca. La mayoría de las familias, aproximadamente el 98 por ciento, reciben de cuatro a seis visitas domiciliarias de personal de enfermería de salud pública durante el primer año del bebé, que ofrece una orientación individualizada sobre el desarrollo, la crianza y el bienestar materno (Holstein et al., 2021). Por ello, las madres y los padres en este contexto pueden esperar un apoyo personalizado y práctico. Los programas grupales como COSP™, que priorizan la reflexión emocional sobre la orientación práctica en los cuidados, pueden parecer menos acordes con estas expectativas, sobre todo si van acompañados de una especificidad evolutiva insuficiente. Para las madres con depresión posparto, la ausencia de un apoyo adaptado y de integración con los servicios municipales existentes puede limitar aún más la accesibilidad y la utilidad percibida del programa.
Como subraya Lansford (2022), una adaptación cultural eficaz de las intervenciones de crianza requiere tanto cambios superficiales, como ejemplos y lenguaje actualizados, como una armonización más profunda con los valores locales de cuidado y las normas relacionales. En el presente estudio, la ausencia de ambos tipos de adaptación pudo contribuir a la ambivalencia emocional de las participantes, a la escasa aplicabilidad percibida de las herramientas de COSP™ y a la dificultad para mantener su uso a lo largo del tiempo. Cabe señalar que una adaptación contextual limitada se ha asociado a una menor eficacia de las intervenciones (Benish et al., 2011), lo que también puede ser pertinente para los hallazgos aquí presentados.
El estudio presenta algunas limitaciones que deben tenerse en cuenta al interpretar los resultados. Aunque se trata de un estudio sobre la experiencia de las madres con COSP™, es importante señalar que el ECA consistía en COSP™ + atención habitual. Nuestros hallazgos sugieren que el objetivo de COSP™ de favorecer la toma de conciencia emocional quizá no funcione de forma aislada, sino en combinación con otros factores personales y externos. Esto subraya lo complejo que resulta atribuir los cambios percibidos a una sola intervención, sobre todo cuando las participantes recibían a la vez otras terapias o medicación, como en esta muestra. La interacción entre COSP™ y otras influencias terapéuticas probablemente contribuyó a los cambios positivos, lo que complica los intentos de aislar COSP™ como único mecanismo de cambio, tal como describieron varias madres. En la misma línea, no realizamos ninguna entrevista con madres que solo recibieron la atención habitual, por lo que nuestra capacidad para atribuir los cambios positivos percibidos únicamente a COSP™ es limitada. Por último, el 15,6 % de las madres del grupo COSP™ abandonó entre la evaluación inicial y el seguimiento, y a las madres que se sentían desbordadas se les pidió que dieran prioridad a las evaluaciones cuantitativas del seguimiento. Por tanto, no podemos descartar cierto sesgo de selección en cuanto a quién decidió participar en las entrevistas cualitativas. No obstante, el hecho de que los temas analizados concuerden con estudios cualitativos anteriores sobre COSP™ apunta a la existencia de ciertas experiencias universales de la intervención.
Este estudio ofrece una visión matizada de cómo viven el programa COSP™ las madres con depresión posparto, poniendo de relieve tanto los beneficios percibidos como límites importantes. Mientras que algunas refirieron una mayor conciencia emocional, otras vivieron el programa como emocionalmente abrumador, poco adecuado a la etapa evolutiva de su bebé o carente de apoyo suficiente. Estos hallazgos cuestionan los supuestos de aplicabilidad universal y sugieren que COSP™ puede requerir adaptaciones cuando se aplica a poblaciones clínicamente vulnerables.
Modificaciones como contenidos específicos para la primera etapa de la vida del bebé, materiales culturalmente sintonizados y un apoyo terapéutico integrado son esenciales para garantizar su pertinencia y su seguridad. En el plano de las políticas públicas, la ampliación de escala de las intervenciones debe ir acompañada de una adecuación clínica y contextual.
La investigación futura debería examinar cómo se entienden y se utilizan los programas de crianza en contextos de malestar psicológico, prestando atención a qué componentes favorecen una implicación y un cambio significativos. Este trabajo es fundamental para avanzar hacia intervenciones que no solo estén basadas en la evidencia, sino que también sean clínicamente receptivas y estén éticamente fundamentadas.
Complexe Systémique: lo esencial
El interés de este estudio es mostrar la otra cara de un programa ampliamente difundido. Circle of Security-Parenting invita a madres y padres a relacionar sus reacciones ante el bebé con su propia historia: la «música de tiburón» es, en el fondo, un eco transgeneracional que quienes practican la terapia sistémica reconocerán. Para las madres deprimidas, este trabajo arroja luz, pero a un precio: culpa, sentimiento de ser «una mala madre», conflictos de lealtad con su propia madre y su propio padre, sin la contención suficiente para elaborarlos. La lección clínica es dosificar la reflexión sobre el pasado, anclarla en el vínculo presente con el bebé y respaldarla con un apoyo individual. El hallazgo más sistémico atañe a la pareja: seguido en común, el programa crea un lenguaje compartido y aligera la carga; seguido en solitario, abre una brecha de conocimientos y de responsabilidad dentro de la pareja parental. Los límites son claros: catorce entrevistas, madres desbordadas orientadas hacia otras evaluaciones, tratamientos simultáneos, ninguna voz de los padres y un ensayo aleatorizado sin efecto medible. Puede leerse junto con la revisión sobre el papel de los miembros de la familia en las intervenciones contra la depresión posparto y el artículo sobre el camino de madres y padres de la vergüenza a la conciencia.
Notas del original
Financiación. Financiación de acceso abierto proporcionada por la Universidad de Copenhague.
Conflicto de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.
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Traducción no oficial al español de “Insight at a Cost”: Postpartum Depressed Mothers’ Experiences with the Circle of Security-Parenting Program, de Karoline Holmegaard, Johanne Smith-Nielsen, Anne C. Stuart, Amanda Frees, Nina M. Lassen y Mette S. Væver, Journal of Child and Family Studies, vol. 34, n.º 9 (2025), doi: 10.1007/s10826-025-03149-1, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español, tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial del artículo original «“Insight at a Cost”: Postpartum Depressed Mothers’ Experiences with the Circle of Security-Parenting Program», publicado en Journal of Child and Family Studies (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Holmegaard, K., Smith-Nielsen, J., Stuart, A. C., Frees, A., Lassen, N. M., y Væver, M. S. (2025). “Insight at a Cost”: Postpartum Depressed Mothers’ Experiences with the Circle of Security-Parenting Program. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/insight-at-a-cost-postpartum-depressed-mothers-experiences-with-the-circle-of-security (Obra original publicada en 2025 en Journal of Child and Family Studies, 34(9), 2471-2486 (2025); republicada en 2025 por Journal of Child and Family Studies, https://link.springer.com/article/10.1007/s10826-025-03149-1)
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