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Genealogy · Familia

Trauma y resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses: un análisis conceptual dimensional de díadas y tríadas

¿Cómo circulan el trauma y la resiliencia entre abuelas, madres e hijas afroestadounidenses? A partir de trece estudios, un equipo de la Yale School of Public Health identifica cinco dimensiones de la transmisión (biológica, psicológica, social, cultural y de resiliencia), propone un genograma triádico conceptual y reformula la narrativa de la «Strong Black Woman» (mujer negra fuerte): SuperB, súper pero humana.

Autoría LaDrea Ingram, Aliyah D. De Jesus y Esthel Nam (School of Public Health, Yale University, New Haven, CT, EE. UU.)Primera publicación Genealogy, 15 de enero de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Intergenerational Trauma and Resilience in African American Families: A Dimensional Conceptual Analysis of Dyads and Triads, de LaDrea Ingram, Aliyah D. De Jesus y Esthel Nam, publicado en Genealogy (MDPI) (2026), doi: 10.3390/genealogy10010015, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas 1 y 2 se presentan en forma de listas; la lista de abreviaturas se ha reformateado. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

En conjunto, la dimensión de la resiliencia pone de relieve que el trauma intergeneracional no es un proceso unidireccional de daño.

LaDrea Ingram, Aliyah D. De Jesus y Esthel Nam

Resumen

El trauma intergeneracional afecta de manera significativa a la salud física y mental de las familias afroestadounidenses, en particular de las mujeres cuyas vidas están marcadas por las desigualdades sistémicas y la opresión histórica. Esta revisión de alcance examina cómo se transmiten el trauma y la resiliencia de una generación a otra en las comunidades afroestadounidenses, con especial atención a díadas como las relaciones madre-hijo o madre-hija y a una tríada conceptual abuela-madre-hija. La revisión pretende identificar los mecanismos de transmisión del trauma y de la resiliencia y orientar intervenciones multigeneracionales culturalmente pertinentes. Se identificaron estudios revisados por pares, publicados entre 2012 y 2025, que incluían a personas cuidadoras afroestadounidenses y a su descendencia, y que abordaban las dimensiones biológica, psicológica, social, cultural y de resiliencia de los procesos intergeneracionales. Los datos se sintetizaron mediante un enfoque de análisis conceptual dimensional. Los resultados indican que el trauma intergeneracional se perpetúa a través del estrés crónico y la discriminación, las dificultades de salud mental materna, la estructura familiar y la sobrecarga de los cuidados, así como de narrativas culturales sobre la fortaleza y la autosuficiencia. Al mismo tiempo, la resiliencia se transmite mediante unos cuidados sensibles, la espiritualidad y la fe, el apoyo social y del parentesco, la socialización racial y estrategias de supervivencia económica que se nutren de saberes culturales e históricos. Estos resultados subrayan la importancia de abordar el trauma intergeneracional de forma holística, integrando la evidencia diádica en un marco conceptual triádico más amplio. Las intervenciones multigeneracionales culturalmente pertinentes, que movilizan los recursos de la familia y de la comunidad y dejan espacio a la vulnerabilidad emocional, son esenciales para interrumpir los ciclos de trauma y favorecer la sanación en las familias afroestadounidenses.

Palabras clave: mujeres afroestadounidenses, trauma intergeneracional, transmisión, salud mental, sanación emocional

1. Introducción

En Estados Unidos, la salud mental es un problema crítico de salud pública: casi una de cada cinco personas adultas padeció una enfermedad mental en 2020 (National Institute of Mental Health 2022). La enfermedad mental abarca un espectro de trastornos mentales, conductuales y emocionales de gravedad y grado de deterioro funcional variables. Aunque las causas de la enfermedad mental son múltiples, la investigación señala de forma constante el trauma como un factor de riesgo importante a lo largo de toda la vida (Smith et al. 2014). El trauma, definido como una respuesta emocional a acontecimientos profundamente angustiosos o perturbadores, puede tener efectos profundos y duraderos sobre la salud mental, emocional y conductual (Center for Substance Abuse Treatment 2014). Estos efectos van más allá del individuo y pueden propagarse por las familias y las comunidades, creando ciclos de adversidad que persisten a lo largo de generaciones.

El trauma se manifiesta en formas diversas y en múltiples niveles. En el plano individual, puede surgir de acontecimientos naturales (p. ej., catástrofes ambientales) o de acciones humanas (p. ej., violencia interpersonal, accidentes u opresión sistémica) (SAMHSA 2004). El trauma puede resultar de acontecimientos únicos o repetidos, como una lesión física, una enfermedad potencialmente mortal o la violencia interpersonal, incluidos el abuso sexual y la violencia doméstica (SAMHSA 2004). El trauma del desarrollo, que se produce en etapas críticas del crecimiento, puede alterar la adaptación y la salud posteriores. Las experiencias adversas en la infancia (ACE, por sus siglas en inglés) —entre ellas el maltrato, la negligencia y la disfunción del hogar— son especialmente relevantes para comprender las secuelas del trauma a largo plazo (Centers for Disease Control and Prevention 2019; Felitti et al. 1998; Narayan et al. 2021).

El trauma opera también en los planos colectivo e histórico. El trauma masivo, como las grandes catástrofes naturales o las causadas por el ser humano, pone de manifiesto sus implicaciones generalizadas y duraderas para la salud y el bienestar. El trauma histórico designa las heridas emocionales y psicológicas acumuladas que se transmiten de generación en generación en grupos que han vivido un sufrimiento colectivo importante. La historia estadounidense de esclavización, tortura y linchamiento de personas afroestadounidenses es un ejemplo flagrante de trauma histórico, con consecuencias duraderas para la salud mental, emocional y física de las comunidades afroestadounidenses (Mohatt et al. 2014; SAMHSA 2004). Estos legados se entrecruzan con el racismo estructural y las desigualdades sociales actuales para configurar los patrones contemporáneos de estrés, afrontamiento y salud.

1.1. Trauma y salud mental en la población afroestadounidense

La población afroestadounidense está expuesta de manera desproporcionada al trauma y a sus consecuencias para la salud mental. Aproximadamente el 16% de las personas negras y afroestadounidenses en Estados Unidos declara padecer una enfermedad mental, aunque esta cifra probablemente subestima la prevalencia real debido a la infradeclaración y a las barreras sistémicas de acceso a la atención (SAMHSA 2023). Las personas adultas negras también tienen más probabilidades que las blancas de declarar un malestar emocional persistente, lo que refleja el impacto acumulado del trauma y la adversidad a lo largo del tiempo (U.S. Department of Health and Human Services 2021). Estos patrones hunden sus raíces en el trauma histórico, que incluye la esclavización, el terror racial, la segregación y la discriminación persistente, y se mantienen a través de la violencia estructural, en forma de políticas y prácticas institucionales que exponen sistemáticamente a las comunidades afroestadounidenses al daño, al tiempo que limitan su acceso a la seguridad, a las oportunidades y a la sanación.

En este contexto más amplio, las mujeres negras se ven afectadas de forma desproporcionada por el trauma. La investigación indica que ocho de cada diez mujeres negras han vivido algún tipo de trauma, lo que subraya el carácter generalizado de la adversidad en esta población (Burnett-Zeigler 2021). Las mujeres afroestadounidenses se enfrentan además a factores de estrés psicosocial específicos y entrecruzados, entre ellos la discriminación por raza y por género, las desigualdades sistémicas y las dificultades socioeconómicas, que se suman para crear experiencias multifacéticas de opresión. Estas experiencias superpuestas sitúan a las mujeres afroestadounidenses en un riesgo elevado de problemas de salud mental y física, con peores resultados a lo largo de todo el ciclo vital.

Pese a una mayor exposición al trauma, la población afroestadounidense encuentra con frecuencia obstáculos para acceder a los servicios de salud mental, entre ellos la desconfianza hacia los sistemas sanitarios, el estigma, la escasa disponibilidad de profesionales culturalmente competentes y las limitaciones económicas. En consecuencia, muchas familias afroestadounidenses recurren a sistemas de apoyo informales —como la familia extensa, las personas cercanas y las comunidades de fe— para hacer frente al trauma y al estrés. En este contexto, las mujeres afroestadounidenses ejercen a menudo como cuidadoras principales y anclajes emocionales clave en los hogares multigeneracionales, lo que sitúa sus experiencias en el centro de la comprensión de cómo se transmiten el trauma y la resiliencia de una generación a otra.

1.2. El trauma intergeneracional

El concepto de trauma intergeneracional, también llamado trauma transgeneracional o multigeneracional, describe cómo los efectos del trauma se transmiten de una generación a la siguiente a través de un conjunto de procesos psicológicos, sociales, culturales y biológicos (Kellermann 2001; Narayan et al. 2018; Serbin and Karp 2004). Descrito por primera vez en estudios sobre personas supervivientes del Holocausto y sus familias (Rakoff et al. 1966), el concepto se ha ampliado desde entonces a una comprensión más general de cómo la exposición al trauma en una generación puede moldear la salud mental, el afrontamiento y las trayectorias de desarrollo de las generaciones siguientes. Estos procesos incluyen el modelado de estrategias de afrontamiento, los patrones de crianza y de comunicación emocional, la exposición a factores de estrés persistentes, las narrativas interiorizadas sobre la fortaleza y la vulnerabilidad, y las condiciones estructurales más amplias en las que viven las familias.

En las comunidades afroestadounidenses, el trauma intergeneracional no puede separarse de las realidades históricas y contemporáneas del racismo, la marginación económica, la violencia comunitaria y las expectativas de género impuestas a las mujeres negras. Sin embargo, buena parte de la literatura empírica sobre el trauma intergeneracional se ha centrado en poblaciones no negras o en resultados de una sola generación o de nivel individual, y ha prestado relativamente menos atención a la manera en que el trauma y la resiliencia se negocian dentro de las relaciones familiares afroestadounidenses. Los estudios existentes suelen examinar relaciones diádicas, como abuela-madre, madre-hijo o madre-hija, sin situar explícitamente estas díadas en patrones multigeneracionales más amplios ni en el contexto estructural de la opresión racializada.

Las familias afroestadounidenses se organizan con frecuencia en torno a redes de parentesco extensas y a arreglos de cuidado multigeneracionales, en los que abuelas, madres e hijas desempeñan papeles distintos pero interconectados en la gestión del estrés, la provisión de cuidados y la transmisión de saberes culturales. Centrarse en las díadas afroestadounidenses (p. ej., madre-hijo, madre-hija, abuela-madre) y en una tríada conceptual (abuela-madre-hija) ofrece, por tanto, una perspectiva decisiva para comprender cómo el trauma y la resiliencia circulan «a través» de las relaciones de una generación a otra, en lugar de residir únicamente en los individuos. Este enfoque sitúa además en el centro a las mujeres afroestadounidenses, a la vez portadoras de la carga ligada al trauma y agentes de resiliencia, y reconoce su papel histórico y contemporáneo en el sostén de las familias y las comunidades.

Dada la carga desproporcionada de trauma y de dificultades de salud mental en la población afroestadounidense, en particular entre las mujeres, y el papel central de los cuidados multigeneracionales en las familias afroestadounidenses, es urgente sintetizar lo que se sabe sobre el trauma y la resiliencia intergeneracionales en este contexto específico. Aunque trabajos previos han propuesto modelos conceptuales del trauma intergeneracional y han documentado sus efectos en diversas poblaciones (Kellermann 2001; Narayan et al. 2018; Serbin and Karp 2004), sigue habiendo pocas síntesis centradas en estudios con personas cuidadoras afroestadounidenses y su descendencia, organizadas en torno a relaciones diádicas y triádicas conceptuales.

Para colmar esta laguna, el presente artículo expone una revisión de alcance de estudios empíricos publicados entre 2012 y 2025 que examinan el trauma y la resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses. Cartografiamos la evidencia actual sobre las dimensiones biológica, psicológica, social, cultural y de resiliencia de los procesos intergeneracionales en las díadas afroestadounidenses e interpretamos estos resultados dentro de una tríada conceptual abuela-madre-hija. Al integrar resultados diádicos dispersos en este marco triádico, pretendemos aclarar cómo se transmiten el trauma y la resiliencia de una generación a otra, identificar las lagunas de la literatura y orientar el desarrollo de intervenciones multigeneracionales culturalmente pertinentes para las familias afroestadounidenses.

2. Materiales y métodos

Este estudio se llevó a cabo como una revisión de alcance con un análisis conceptual integrado, para cartografiar y sintetizar la literatura sobre el trauma y la resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses, con especial atención a las mujeres en relaciones de cuidado diádicas y triádicas. La revisión buscaba identificar cómo se ha conceptualizado, medido y vivido el trauma intergeneracional en esta población y organizar estas aportaciones en un marco multidimensional, más que estimar efectos agregados o comparar intervenciones. La realización y la presentación de la revisión se basaron en la metodología consolidada de las revisiones de alcance (Arksey and O’Malley 2005; Levac et al. 2010) y se guiaron por la extensión para revisiones de alcance de los Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses (PRISMA-ScR; Tricco et al. 2018).

Esta revisión de alcance se guio por la siguiente pregunta de investigación general: ¿qué se sabe actualmente sobre cómo se conceptualizan, se miden y se manifiestan el trauma y la resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses, en particular entre las mujeres afroestadounidenses en relaciones de cuidado diádicas y triádicas conceptuales (abuela-madre-hija)? Para responder a esta pregunta general, nos fijamos dos objetivos específicos: (1) cartografiar los procesos biológicos, psicológicos, sociales, culturales y de resiliencia implicados en el trauma y la resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses; y (2) examinar cómo se describen estos procesos en relación con las relaciones familiares diádicas y triádicas conceptuales.

2.1. Fuentes de datos y estrategia de búsqueda

Consultamos PubMed, PsycINFO, CINAHL, ERIC y JSTOR en busca de literatura revisada por pares publicada entre el 1 de enero de 2012 y el 31 de diciembre de 2025. Este periodo se eligió para recoger los trabajos contemporáneos que reflejan la comprensión actual del trauma intergeneracional, el racismo y la resiliencia, así como los avances relativamente recientes en epigenética, biología del estrés y salud mental basada en la familia. La estrategia de búsqueda combinó términos de vocabulario controlado propios de cada base de datos (por ejemplo, los Medical Subject Headings en PubMed) con palabras clave en texto libre relativas a tres grandes conceptos: población e identidad; trauma y salud mental; y procesos intergeneracionales o familiares. Las cadenas de búsqueda incluían términos como «African American women», «Black women», «African American families», «intergenerational trauma», «transgenerational stress», «racism», «discrimination», «mental health», «grandmothers», «mothers», «daughters», «dyads», «triads» y «caregiving». Las cadenas de búsqueda se afinaron de forma iterativa para equilibrar sensibilidad y especificidad. Las búsquedas iniciales abarcaron un amplio abanico en torno al trauma y las familias afroestadounidenses; los ajustes posteriores añadieron términos relativos a la resiliencia, la configuración familiar y los procesos intergeneracionales para acotar el foco. También se examinaron las listas de referencias de los artículos incluidos y de las revisiones pertinentes para identificar otros estudios elegibles.

2.2. Criterios de inclusión y exclusión

Los criterios de elegibilidad responden al foco de la revisión en las familias afroestadounidenses y los procesos intergeneracionales. Se incluyeron los estudios que: (1) se referían a familias afroestadounidenses o negras residentes en Estados Unidos, con especial atención a las mujeres en funciones de cuidado (por ejemplo, madres, abuelas, hijas); (2) examinaban el trauma, la adversidad o el racismo intergeneracionales, o la resiliencia, el afrontamiento o los recursos, en relación con las relaciones familiares o de cuidado; (3) presentaban resultados empíricos (cuantitativos, cualitativos o mixtos) o proponían análisis conceptuales o teóricos directamente pertinentes para los procesos intergeneracionales en las familias afroestadounidenses; (4) incluían al menos dos generaciones del sistema familiar (por ejemplo, abuela-madre, madre-hijo, progenitor-joven u hogares multigeneracionales) o abordaban claramente procesos de transmisión intergeneracional; (5) estaban publicados en inglés; y (6) se habían publicado entre el 1 de enero de 2012 y el 31 de diciembre de 2025 en revistas revisadas por pares.

Se excluyeron los estudios que: (1) se centraban exclusivamente en el trauma o la salud mental a nivel individual, sin componente intergeneracional o familiar; (2) incluían a personas participantes afroestadounidenses pero no desagregaban los resultados por raza/etnia o no aportaban información interpretable específica de las familias afroestadounidenses; (3) eran tesis doctorales, resúmenes de congresos, comentarios o informes no revisados por pares; o (4) se centraban únicamente en poblaciones de fuera de Estados Unidos o en grupos a partir de los cuales no podían inferirse de manera significativa las experiencias afroestadounidenses. Los trabajos conceptuales y teóricos solo se incluyeron cuando abordaban explícitamente el trauma intergeneracional, la resiliencia o procesos afines en las familias afroestadounidenses y contribuían así al análisis conceptual dimensional.

2.3. Selección de los estudios

Todos los registros identificados mediante las búsquedas en las bases de datos se importaron a un gestor de referencias y después se cargaron en Covidence para facilitar el flujo de cribado. Los registros duplicados se identificaron y eliminaron de forma automática y manual en Covidence. A continuación se cribaron los títulos y resúmenes según los criterios de elegibilidad. Los estudios que claramente no cumplían los criterios de inclusión se excluyeron en esta fase. Los artículos restantes se sometieron a una lectura a texto completo para determinar su elegibilidad definitiva.

El proceso de selección de los estudios se resume en la figura 1, que sigue la estructura de un diagrama de flujo PRISMA-ScR. En total, un amplio conjunto inicial de registros se redujo a un pequeño grupo de estudios que abordaban directamente el trauma o la resiliencia intergeneracionales en familias afroestadounidenses, con un enfoque generacional pertinente para las díadas y las tríadas. Trece estudios cumplieron los criterios de inclusión y se incluyeron en el análisis final.

Identificación de los estudios a través de bases de datos y registros. Este diagrama de flujo PRISMA ofrece una visión detallada del proceso de selección de los estudios y muestra el número de registros identificados
Figura 1. Identificación de los estudios a través de bases de datos y registros. Este diagrama de flujo PRISMA ofrece una visión detallada del proceso de selección de los estudios y muestra el número de registros identificados, cribados, excluidos e incluidos en el análisis final (* y **).

2.4. Extracción y síntesis de los datos

Para cada estudio incluido, extrajimos información sobre el diseño del estudio, las características de la muestra (incluidas la edad, el género y la composición racial/étnica), la configuración familiar (por ejemplo, díadas madre-bebé, madre-hijo, progenitor-joven, abuela-nieto u hogares multigeneracionales más amplios), las definiciones operativas y las medidas del trauma, la adversidad, el racismo y la resiliencia, y los principales resultados relativos a los procesos intergeneracionales. Los estudios cuantitativos aportaron datos sobre las asociaciones entre la exposición al trauma, el estrés, los resultados de salud mental y los patrones intergeneracionales de riesgo o de resiliencia. Los estudios cualitativos y mixtos aportaron datos narrativos y temáticos sobre los roles familiares, las prácticas de cuidado, los relatos de supervivencia y de fortaleza, y las experiencias vividas de trauma y de resiliencia. Los trabajos conceptuales y teóricos aportaron marcos y constructos utilizados para interpretar los procesos intergeneracionales en las familias afroestadounidenses.

Los datos extraídos se organizaron primero de forma descriptiva en tablas y matrices que resumían las características y los resultados principales. Esta cartografía descriptiva respondía al objetivo de la revisión de alcance de ofrecer una visión de conjunto de la base de evidencia existente. Después emprendimos un proceso de síntesis interpretativa e iterativa para agrupar los resultados en cinco dimensiones analíticas que reflejaban ámbitos distintos pero interconectados del trauma y la resiliencia intergeneracionales: procesos biológicos, psicológicos, sociales, culturales y de resiliencia (Roberts et al. 2019). La evidencia empírica sustentaba cada dimensión, mientras que los trabajos conceptuales ayudaban a aclarar los mecanismos y las relaciones entre dimensiones.

2.5. Proceso analítico

Para integrar una evidencia heterogénea en un marco coherente, recurrimos a un análisis conceptual dimensional. Este enfoque analítico, inspirado en el interaccionismo simbólico, pone el acento en la manera en que los conceptos se configuran y se negocian a través de la interacción social y a lo largo del tiempo. En coherencia con las perspectivas ecológica y biopsicosocial del desarrollo y la salud (Bronfenbrenner 1979; Engel 1977) y con los trabajos sobre los procesos culturales y la resiliencia en las familias afroestadounidenses (Garcia Coll et al. 1996; Masten 2014; Neblett et al. 2012), utilizamos el análisis conceptual dimensional para identificar y desarrollar cinco dimensiones clave del trauma y la resiliencia intergeneracionales en los estudios incluidos —procesos biológicos, psicológicos, sociales, culturales y de resiliencia— y para examinar cómo interactúan estas dimensiones en las familias afroestadounidenses.

El proceso analítico se desarrolló en varias etapas iterativas. En primer lugar, realizamos una codificación abierta de los datos extraídos para identificar los conceptos recurrentes relativos a la exposición al trauma, las respuestas al estrés, las estrategias de afrontamiento y los recursos de resiliencia (por ejemplo, la biología del estrés crónico, la salud mental materna, las prácticas de crianza, las prácticas espirituales y de fe, la socialización racial y el apoyo del parentesco y de la comunidad). En segundo lugar, agrupamos estos códigos en dimensiones provisionales que reflejaban ámbitos distintos pero interconectados. En consonancia con la teoría ecológica, la dimensión biológica abarcaba la fisiología del estrés y la salud física; la dimensión psicológica incluía los síntomas de salud mental, la regulación emocional y la cognición; la dimensión social se centraba en las relaciones familiares, los roles de cuidado y los contextos sociales más amplios; la dimensión cultural abordaba las experiencias racializadas, la socialización racial y las creencias y prácticas culturalmente arraigadas; y la dimensión de la resiliencia recogía los factores de protección, las estrategias de afrontamiento y los recursos adaptativos en los planos individual, familiar y comunitario.

En tercer lugar, afinamos estas dimensiones mediante una comparación constante dentro de cada estudio y entre estudios, examinando cómo se definía o medía cada dimensión, cómo se manifestaba en las distintas configuraciones familiares y cómo se entrecruzaban las dimensiones en la vida de las mujeres afroestadounidenses y de sus familias. Por último, utilizamos la estructura dimensional resultante para interpretar los resultados diádicos dentro de una tríada conceptual abuela-madre-hija, poniendo de relieve los patrones de carga traumática y de resiliencia de una generación a otra.

Este análisis conceptual dimensional nos permitió ir más allá de una simple categorización de los resultados de los estudios hacia una comprensión integrada de cómo múltiples niveles de influencia configuran conjuntamente el trauma y la resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses. Ofrece además una justificación analítica transparente de las cinco dimensiones que organizan las secciones de Resultados y de Discusión.

2.6. Práctica reflexiva

La práctica reflexiva se integró a lo largo de todo el proceso de investigación para reforzar el rigor analítico y la reflexividad del equipo de investigación. Se celebraron discusiones de equipo periódicas, denominadas «Jam sessions», para considerar cómo las posiciones, las trayectorias profesionales y los supuestos de las investigadoras podían influir en la selección de los estudios, las decisiones de codificación y la interpretación de los resultados. Durante estas sesiones, las integrantes del equipo revisaban las codificaciones ambiguas, discutían explicaciones alternativas de los patrones observados y examinaban cómo se aplican conceptos como el trauma, la resiliencia y la fortaleza a las mujeres y las familias afroestadounidenses, tanto en la literatura como en nuestro propio análisis. Las notas de estas discusiones reflexivas se documentaron y sirvieron para afinar el marco dimensional, aclarar la articulación entre las díadas y la tríada conceptual y garantizar que la síntesis siguiera atenta al racismo estructural y al trauma histórico como contextos decisivos de los procesos intergeneracionales.

3. Resultados

El proceso de búsqueda y cribado identificó 13 estudios que cumplían los criterios de inclusión de esta revisión de alcance conceptual dimensional, tal como se resume en la tabla 1. De ellos, 10 estudios examinaban relaciones diádicas (p. ej., madre-bebé, madre-hijo, progenitor-hijo, progenitor-joven; Assari et al. 2017; Bartlett and Easterbrooks 2015; Cohen et al. 2022; Dunbar et al. 2018; Giurgescu et al. 2017; Heard-Garris et al. 2018; Lee and Haskins 2025; Metzger et al. 2017; Smith et al. 2014), y 3 estudios examinaban patrones multigeneracionales o de la familia extensa (Hankerson et al. 2022; Sweeting et al. 2022; Younger 2025). Ninguno de los estudios multigeneracionales evaluó simultáneamente tres generaciones con medidas estandarizadas en todas ellas, de modo que la dinámica familiar triádica se infiere conceptualmente y no se mide directamente.

Tabla 1 — Características y resultados de los estudios incluidos en la revisión sistemática sobre el trauma intergeneracional en las mujeres afroestadounidenses.

  • Bartlett and Easterbrooks (2015). Diseño del estudio: cuantitativo; Tamaño y muestra de la población: N = 447 madres jóvenes, en su mayoría afroestadounidenses; Resultados clave: las relaciones moderan el riesgo de negligencia intergeneracional; Medida del trauma: antecedentes maternos de maltrato infantil; Díada/tríada: díada madre-bebé
  • Cohen et al. (2022). Diseño del estudio: cuantitativo (análisis secundario de datos); Tamaño y muestra de la población: N = 205 díadas madre-hijo negras; Resultados clave: la discriminación vivida por la madre y la abuela afecta a la salud del sueño de la infancia; Medida del trauma: Lifetime Experiences of Racial/Ethnic Discrimination, Gendered Racial Stress; Díada/tríada: díada madre-hijo
  • Hankerson et al. (2022). Diseño del estudio: revisión conceptual; Tamaño y muestra de la población: revisión narrativa, familias y comunidades afroestadounidenses; Resultados clave: el racismo estructural genera un trauma intergeneracional acumulativo; Medida del trauma: marco del racismo estructural, racismo como factor de estrés crónico e intergeneracional; Díada/tríada: multigeneracional
  • Lee and Haskins (2025). Diseño del estudio: cualitativo; Tamaño y muestra de la población: N = 10 participantes, 5 díadas madre-hija afroestadounidenses; Resultados clave: la narrativa de la Strong Black Woman se transmite de madre a hija; Medida del trauma: análisis narrativo de las creencias y experiencias asociadas a la Strong Black Woman; Díada/tríada: díada madre-hija
  • Nugent et al. (2012). Diseño del estudio: cuantitativo; Tamaño y muestra de la población: N = 2915 personas adultas afroestadounidenses; Resultados clave: el estrés temprano aumenta el riesgo de depresión a lo largo de las generaciones; Medida del trauma: Childhood Trauma Questionnaire, estrés temprano; Díada/tríada: progenitor-hijo
  • Dunbar et al. (2018). Diseño del estudio: cuantitativo; Tamaño y muestra de la población: N = 259 díadas madre-hijo afroestadounidenses; Resultados clave: la socialización racial parental influye en el desarrollo emocional de la infancia; Medida del trauma: socialización racial parental (escala de socialización racial); Díada/tríada: díada madre-hijo
  • Sweeting et al. (2022). Diseño del estudio: revisión sistemática; Tamaño y muestra de la población: revisión de 14 estudios, incluidas muestras con familias negras; Resultados clave: la adversidad parental previa a la concepción afecta a la salud de la descendencia; Medida del trauma: múltiples medidas de experiencias adversas en la infancia y de adversidad previa a la concepción; Díada/tríada: multigeneracional
  • Younger (2025). Diseño del estudio: cualitativo; Tamaño y muestra de la población: N = 13 mujeres negras, contextos familiares multigeneracionales; Resultados clave: las mujeres negras viven y transmiten un trauma histórico económico; Medida del trauma: relatos de trauma histórico y experiencias de trauma económico; Díada/tríada: multigeneracional
  • Smith et al. (2014). Diseño del estudio: cuantitativo; Tamaño y muestra de la población: N = 143 madres afroestadounidenses; Resultados clave: los antecedentes maternos de maltrato predicen el potencial de maltrato infantil; Medida del trauma: Childhood Trauma Questionnaire, antecedentes maternos de maltrato; Díada/tríada: díada madre-hijo
  • Heard-Garris et al. (2018). Diseño del estudio: revisión sistemática; Tamaño y muestra de la población: revisión de 24 estudios, principalmente familias negras y de otros grupos racializados minoritarios; Resultados clave: el racismo vicario transmite el trauma a la infancia; Medida del trauma: exposición al racismo y a la discriminación vicarios; Díada/tríada: progenitor-hijo
  • Metzger et al. (2017). Diseño del estudio: revisión conceptual; Tamaño y muestra de la población: jóvenes afroestadounidenses que reciben un tratamiento centrado en el trauma; Resultados clave: la TF-CBT con socialización racial sana el trauma intergeneracional; Medida del trauma: conceptualización y evaluación del trauma racial en el marco de la TF-CBT; Díada/tríada: progenitor-joven
  • Giurgescu et al. (2017). Diseño del estudio: cuantitativo; Tamaño y muestra de la población: N = 194 mujeres embarazadas afroestadounidenses; Resultados clave: la discriminación y el estrés predicen resultados perinatales adversos; Medida del trauma: Everyday Discrimination Scale, estrés percibido; Díada/tríada: díada madre-bebé
  • Assari et al. (2017). Diseño del estudio: cuantitativo; Tamaño y muestra de la población: N = 681 familias afroestadounidenses; Resultados clave: la estructura familiar influye en la transmisión de la ansiedad a la juventud; Medida del trauma: índice de adversidad familiar, ansiedad y estrés parentales; Díada/tríada: díada progenitor-joven

La mayoría de los estudios incluidos se centraban en familias afroestadounidenses o en muestras en las que las personas participantes afroestadounidenses eran mayoritarias, y varios situaban explícitamente en el centro a mujeres o madres negras (p. ej., Bartlett and Easterbrooks 2015; Giurgescu et al. 2017; Lee and Haskins 2025; Younger 2025). Los diseños iban desde entrevistas cualitativas y grupos focales hasta encuestas transversales, enfoques mixtos y un pequeño número de diseños longitudinales o de intervención. De un estudio a otro, el trauma y la resiliencia intergeneracionales se conceptualizaban y medían de formas heterogéneas, reflejo de la diversidad de tradiciones de investigación sobre el trauma, el racismo, la salud perinatal y la familia.

Al sintetizar estas definiciones y medidas heterogéneas, esta revisión de alcance organizó la literatura en cinco dimensiones superpuestas del trauma y la resiliencia intergeneracionales: biológica, psicológica, social, cultural y de resiliencia (tabla 2). En los resultados que siguen, describimos primero cómo aparece cada dimensión en los estudios incluidos y después ilustramos cómo se manifiestan estas dimensiones en las configuraciones familiares diádicas (sobre todo madre-hijo y madre-hija) y multigeneracionales de las mujeres afroestadounidenses y sus familias. Estas dimensiones se aplicaron como una lente analítica y no como un esquema de codificación formal impuesto a los estudios primarios; deben interpretarse, por tanto, como una síntesis conceptual que integra, sin sustituirlos, los diversos constructos utilizados en las investigaciones originales.

Tabla 2 — Dimensiones del trauma y la resiliencia intergeneracionales y sus manifestaciones en las relaciones diádicas y triádicas de las familias afroestadounidenses.

  • Biológica. Definición: procesos fisiológicos y de salud asociados al estrés crónico y al trauma a lo largo de las generaciones. Ejemplos diádicos: una madre negra que ha sufrido discriminación racial crónica durante el embarazo presenta un estrés elevado y problemas de sueño, y su bebé muestra más adelante más dificultades de regulación y problemas de salud. Ejemplos triádicos: una abuela que soportó graves penurias en la infancia tiene problemas de salud crónicos, su hija vivió un estrés elevado durante el embarazo y en la tercera generación aparecen ahora signos de dificultades de regulación del sueño y del estrés. Estudios representativos: Cohen et al. (2022); Giurgescu et al. (2017); Nugent et al. (2012); Sweeting et al. (2022); Assari et al. (2017)
  • Psicológica. Definición: salud mental, creencias y construcción de sentido en torno al trauma, incluidas las narrativas interiorizadas de fortaleza, vulnerabilidad y valía. Ejemplos diádicos: una madre con antecedentes de maltrato en la infancia lucha contra recuerdos intrusivos y la desconfianza, y su hija aprende a «ser fuerte» siempre y a ocultar sus sentimientos para no ser una carga para los demás. Ejemplos triádicos: una abuela que nunca habló de su propio trauma minimizaba las emociones en casa; su hija adoptó una postura similar de «aquí no se habla de sentimientos», y la nieta afronta ahora el malestar cerrándose. Estudios representativos: Smith et al. (2014); Assari et al. (2017); Nugent et al. (2012); Lee and Haskins (2025); Bartlett and Easterbrooks (2015); Metzger et al. (2017)
  • Social. Definición: patrones relacionales, roles de cuidado y redes de apoyo dentro y alrededor de las familias. Ejemplos diádicos: una madre sola tiene varios empleos y cuenta con su propia madre y con una tía cercana para el cuidado diario de su hijo; los conflictos de coparentalidad y el poco tiempo compartido tensan su relación con él. Ejemplos triádicos: una abuela se encarga del cuidado extraescolar y del apoyo emocional, la madre gestiona el trabajo y las finanzas, y una prima mayor ayuda con los desplazamientos; este cuidado compartido alivia el estrés económico, pero también genera tensiones sobre quién toma las decisiones de crianza. Estudios representativos: Bartlett and Easterbrooks (2015); Dunbar et al. (2018); Heard-Garris et al. (2018); Assari et al. (2017); Hankerson et al. (2022); Sweeting et al. (2022)
  • Cultural. Definición: narrativas y prácticas raciales, espirituales y culturales que configuran los significados del trauma y la resiliencia. Ejemplos diádicos: una madre habla con su hijo de cómo reaccionar si la policía lo detiene, insiste en el orgullo de ser negro y recurre a la oración y a la iglesia cuando la familia sufre discriminación en la escuela. Ejemplos triádicos: una abuela cuenta historias de su infancia bajo la segregación, la madre relaciona esas historias con las experiencias actuales de discriminación y juntas llevan a la nieta a la iglesia y a actos comunitarios que celebran la historia negra. Estudios representativos: Dunbar et al. (2018); Heard-Garris et al. (2018); Lee and Haskins (2025); Younger (2025); Metzger et al. (2017); Hankerson et al. (2022)
  • Resiliencia. Definición: procesos de protección y respuestas adaptativas que amortiguan los efectos del trauma y favorecen resultados positivos. Ejemplos diádicos: una madre y su hija hablan con regularidad de los problemas, acuden a la iglesia en busca de apoyo y buscan referentes en la comunidad, lo que ayuda a la hija a mantener la esperanza pese a la violencia del barrio. Ejemplos triádicos: tres generaciones de mujeres ponen en común sus ingresos para mantener una vivienda estable, se reparten el cuidado infantil para que cada una pueda trabajar o estudiar y se reúnen en cenas familiares periódicas en las que comparten historias de supervivencia y de logros. Estudios representativos: Bartlett and Easterbrooks (2015); Metzger et al. (2017); Dunbar et al. (2018); Sweeting et al. (2022); Lee and Haskins (2025); Younger (2025); Hankerson et al. (2022)

3.1. Dimensión biológica: fisiología del estrés, salud y riesgo intergeneracional

La dimensión biológica recoge cómo el estrés crónico y la adversidad se asocian con procesos fisiológicos y resultados de salud en las familias afroestadounidenses, con implicaciones para el riesgo de una generación a otra. Ninguno de los estudios incluidos midió directamente la transmisión intergeneracional a nivel molecular (por ejemplo, mecanismos epigenéticos). Sin embargo, varios documentaron patrones compatibles con la inscripción biológica del trauma y del racismo estructural.

Los resultados de salud perinatal e infantil ocupaban un lugar central en esta dimensión. En un estudio longitudinal con mujeres embarazadas afroestadounidenses, Giurgescu et al. (2017) observaron que la discriminación racial y el estrés autodeclarados durante el embarazo se asociaban con resultados perinatales adversos y con una peor salud materna. Cohen et al. (2022) señalaron igualmente que las experiencias de discriminación y de estrés de las personas cuidadoras estaban vinculadas a la salud del sueño de la infancia, lo que sugiere conexiones entre el estrés de quien cuida y los procesos de regulación infantil.

Otros estudios relacionaron la adversidad temprana y los factores de estrés familiares con la salud mental y física posterior. Assari et al. (2017), al estudiar a jóvenes afroestadounidenses, observaron que la estructura familiar y el riesgo psicosocial parental se asociaban con un aumento de los síntomas de ansiedad. Sweeting et al. (2022), a partir de datos multigeneracionales sobre experiencias adversas en la infancia y salud, constataron que la exposición de las personas cuidadoras a la adversidad se asociaba con una peor salud en la generación siguiente, lo que pone de relieve la acumulación del riesgo ligado al trauma a lo largo de los linajes familiares.

En el conjunto de estos estudios, la exposición crónica al racismo, a la discriminación y al estrés temprano se asoció de forma constante con indicadores de estrés biológico y con resultados de salud en las personas cuidadoras y en su descendencia. Aunque la evidencia disponible no sigue simultáneamente a tres generaciones ni mide directamente los mecanismos biológicos de transmisión, los resultados apuntan a vías de mediación biológica a través de las cuales el riesgo ligado al trauma puede mantenerse de una generación a otra en las familias afroestadounidenses.

3.2. Dimensión psicológica: salud mental, narrativas y construcción de sentido

La dimensión psicológica recoge cómo el trauma, el racismo y el estrés crónico moldean la salud mental de las personas cuidadoras, sus modelos operativos internos y las narrativas mediante las cuales las familias dan sentido a la adversidad. En los estudios incluidos, los procesos psicológicos aparecieron como una vía central de transmisión del riesgo de trauma intergeneracional, pero también como un lugar clave donde pueden producirse la resiliencia y la renarración.

Varios estudios documentaron vínculos directos entre los antecedentes traumáticos o el malestar psicológico de las personas cuidadoras y el riesgo en la relación parento-filial. Smith et al. (2014) observaron que las madres afroestadounidenses con antecedentes de maltrato en la infancia presentaban niveles más altos de síntomas psicológicos y un mayor potencial de maltrato infantil, lo que subraya cómo un trauma no resuelto en una generación puede aumentar el riesgo para la siguiente. Bartlett and Easterbrooks (2015) señalaron igualmente que los antecedentes de maltrato de las madres y sus síntomas actuales de salud mental se asociaban con un mayor riesgo de negligencia infantil; sin embargo, mostraron también que la sensibilidad materna y las relaciones de apoyo podían moderar estos riesgos, lo que pone de relieve la maleabilidad de las vías psicológicas incluso en un contexto de adversidad importante.

El estrés y la carga emocional de las personas cuidadoras aparecían también en estudios que no se centraban explícitamente en el trauma, pero que reflejaban igualmente una carga psicológica acumulada. Assari et al. (2017) estudiaron a jóvenes afroestadounidenses y observaron que la estructura familiar y el riesgo psicosocial parental se asociaban con más síntomas de ansiedad en la juventud, lo que apunta a un patrón más amplio en el que el malestar parental y la inestabilidad familiar moldean el bienestar emocional de la infancia. Cohen et al. (2022) relacionaron la discriminación y la carga de estrés de las personas cuidadoras con la salud del sueño infantil, lo que sugiere que el peso psicológico cotidiano del racismo y de las exigencias del cuidado puede repercutir en la regulación y el funcionamiento de la infancia. En conjunto, estos resultados ilustran cómo los estados emocionales y los patrones de afrontamiento de madres y padres constituyen un canal clave de transmisión intergeneracional del riesgo.

Las narrativas sobre la fortaleza, la vulnerabilidad y la expresión emocional eran especialmente relevantes para las mujeres afroestadounidenses. Lee and Haskins (2025) describieron cómo el esquema de la Strong Black Woman (SBW) puede funcionar como una narrativa psicológica a la vez protectora y gravosa: madres e hijas pueden interiorizar mensajes según los cuales deben «ser fuertes», reprimir sus emociones y anteponer las necesidades de los demás. Estas creencias pueden alimentar la perseverancia y la autoeficacia frente a la adversidad, pero también pueden limitar la búsqueda de ayuda y la apertura emocional, reforzando el silencio en torno al trauma y al malestar. En la misma línea, Younger (2025) conceptualizó el trauma intergeneracional económico complejo (Complex Economic Intergenerational Trauma, CEIT) y describió cómo la exclusión económica y el racismo moldean, de una generación a otra, las creencias familiares sobre la autosuficiencia, la escasez y la responsabilidad; estas creencias influyen en la manera en que las mujeres valoran su propia valía, sus opciones y sus obligaciones dentro de los sistemas familiares.

La literatura sobre tratamiento y prevención subraya además la importancia de la elaboración psicológica y de la construcción de sentido. Metzger et al. (2017), en el contexto de la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma para la juventud negra y latina, destacaron el papel central de la elaboración de las experiencias traumáticas, del trabajo sobre las creencias desadaptativas y de la integración de la socialización racial en el tratamiento para favorecer un afrontamiento más sano. Estas aportaciones clínicas coinciden con el patrón empírico general: cuando las personas cuidadoras y su descendencia tienen la posibilidad de nombrar, elaborar y contextualizar el trauma y el racismo, el riesgo psicológico puede disminuir y pueden surgir narrativas más adaptativas.

3.3. Dimensión social: roles de cuidado, estructura familiar y apoyo

La dimensión social recoge cómo los roles de cuidado, la estructura familiar y el acceso a los recursos sociales configuran tanto la exposición al trauma como la capacidad de amortiguar sus efectos. En los estudios incluidos, las mujeres y las familias afroestadounidenses gestionaban el cuidado y el apoyo en contextos de racismo estructural, marginación económica y recursos institucionales limitados. Estas organizaciones sociales influían en la manera en que el riesgo y la resiliencia intergeneracionales se desplegaban en la vida cotidiana.

Varios estudios destacaron cómo la estructura familiar y los roles de cuidado se entrecruzan con la exposición al estrés y con los resultados infantiles. Assari et al. (2017) observaron que, entre la juventud afroestadounidense, la estructura familiar y el riesgo psicosocial parental se asociaban con más síntomas de ansiedad, lo que sugiere que la composición familiar y la sobrecarga de roles pueden aumentar la vulnerabilidad. Bartlett and Easterbrooks (2015) señalaron que las madres con antecedentes de maltrato tenían más probabilidades de presentar un riesgo de negligencia; sin embargo, el apoyo social y la presencia en la familia de personas cuidadoras emocionalmente disponibles atenuaban este riesgo, lo que subraya cómo las redes de cuidado pueden amortiguar o agravar el trauma intergeneracional.

Los contextos comunitarios e institucionales estructuraban también el riesgo y la protección sociales. Heard-Garris et al. (2018) describieron cómo el racismo vicario —por ejemplo, que la infancia presencie o escuche relatos de la discriminación sufrida por sus progenitores y otras personas adultas— era frecuente en las familias afroestadounidenses y se transmitía a través de las interacciones sociales y de los medios de comunicación. Estas exposiciones se inscribían en sistemas sociales más amplios, como la sanidad, la policía y la educación, que transmitían repetidamente señales de desvalorización y de amenaza. Giurgescu et al. (2017) pusieron de relieve cómo el acceso limitado a servicios perinatales de apoyo y la discriminación persistente en los entornos sanitarios contribuían al estrés de las mujeres embarazadas afroestadounidenses, afianzando aún más las barreras sociales y estructurales de acceso a la atención.

Las configuraciones multigeneracionales y de familia extensa añadían complejidad a estas dinámicas sociales. Hankerson et al. (2022) estudiaron familias afroestadounidenses en contextos de salud mental y comunitarios y observaron que las abuelas, las parejas y el parentesco extenso compartían a menudo las responsabilidades de cuidado y la toma de decisiones. Aunque estas redes aportaban un apoyo esencial, a veces también generaban conflictos sobre las prácticas y las prioridades de crianza. Sweeting et al. (2022), a partir de datos multigeneracionales sobre ACE, mostraron que la adversidad no solo se vivía individualmente, sino que también se distribuía socialmente dentro de las familias, con patrones de riesgo que se concentraban en las redes de parentesco. El modelo CEIT de Younger (2025) describió estrategias multigeneracionales para gestionar la presión económica crónica, como la puesta en común de recursos y el reparto del cuidado infantil entre hogares, lo que ilustra cómo la organización social puede ser a la vez una respuesta al trauma intergeneracional y un vehículo de este.

3.4. Dimensión cultural: narrativas racializadas, fe y memoria histórica

La dimensión cultural abarca las narrativas racializadas, las prácticas espirituales y las memorias históricas a través de las cuales las familias afroestadounidenses interpretan el trauma y la resiliencia. Más que «variables» discretas, estos procesos culturales funcionan como marcos de construcción de sentido que organizan la manera en que las familias comprenden sus experiencias de racismo, de exclusión económica y de supervivencia, y la manera en que transmiten esa comprensión a las generaciones siguientes.

La socialización racial apareció en varios estudios como una vía cultural central. Dunbar et al. (2018) mostraron que los mensajes parentales de preparación frente a los prejuicios y la promoción del orgullo cultural se asociaban con mejores resultados psicosociales en la juventud afroestadounidense, lo que sugiere que las conversaciones explícitas sobre el racismo, combinadas con la afirmación de la identidad negra, pueden reforzar el afrontamiento y la adaptación de la infancia. Heard-Garris et al. (2018) señalaron que el racismo vicario —que la infancia presencie o escuche relatos de la discriminación sufrida por quienes la cuidan— moldeaba la percepción que tanto las personas adultas como la infancia tenían del mundo como un lugar peligroso e injusto. Madres y padres respondían elaborando mensajes de socialización racial que equilibraban las advertencias sobre los prejuicios con mensajes de esperanza y de orgullo.

Las narrativas propias de la condición de mujer negra pusieron de relieve cómo los guiones culturales protegen y, a la vez, sobrecargan a las mujeres afroestadounidenses. Lee and Haskins (2025) examinaron el esquema de la Strong Black Woman (SBW) y observaron que madres e hijas interiorizaban a menudo la expectativa de ser autosuficientes, emocionalmente contenidas y responsables del bienestar de los demás. Estas narrativas proporcionaban un sentimiento de orgullo, de resistencia y de continuidad con las generaciones anteriores de mujeres negras que habían sobrevivido a una adversidad extrema. Al mismo tiempo, a veces desalentaban la expresión emocional y la búsqueda de ayuda, perpetuando el silencio en torno al trauma y a las dificultades de salud mental.

Younger (2025) extendió esta perspectiva a la vida económica y describió cómo los legados de exclusión económica, de explotación y de trabajo racializado moldean las creencias familiares sobre el trabajo, el dinero y la obligación. Las familias desarrollaban estrategias de «resistencia económica» —como círculos de ahorro informales, la cohabitación multigeneracional y el apoyo económico rotatorio— que expresaban a la vez el trauma y la creatividad. Estas prácticas se inscribían en narrativas culturales más amplias sobre la responsabilidad, el sacrificio y la supervivencia colectiva transmitidas de generación en generación.

La fe y la espiritualidad se entretejían con estas narrativas racializadas y económicas. Hankerson et al. (2022) y Metzger et al. (2017) destacaron el papel de las comunidades eclesiales y del afrontamiento basado en la fe en las familias afroestadounidenses que hacen frente al trauma y a problemas de salud mental. La oración, las Escrituras y la participación en las actividades de la iglesia se citaban con frecuencia como estrategias de afrontamiento centrales, que ofrecían a la vez consuelo espiritual y un apoyo social tangible. En Metzger et al. (2017), un tratamiento centrado en el trauma que reconocía las experiencias racializadas e incorporaba mensajes culturalmente pertinentes resonaba con más fuerza entre la juventud negra y latina y sus familias, lo que subraya la importancia de ajustar la práctica clínica a los sistemas culturales de significado.

3.5. Dimensión de la resiliencia: procesos de protección y respuestas adaptativas

La dimensión de la resiliencia se centra en los procesos de protección y las respuestas adaptativas que amortiguan los efectos del trauma y favorecen resultados positivos de una generación a otra. Lejos de implicar la ausencia de dificultades, la resiliencia designa aquí las estrategias relacionales, culturales y estructurales que las familias afroestadounidenses utilizan para sobrevivir, adaptarse y, en ocasiones, transformar el impacto del trauma intergeneracional.

Varios estudios identificaron procesos relacionales que atenúan el riesgo dentro de las díadas. Bartlett and Easterbrooks (2015) observaron que, entre las madres con antecedentes de maltrato, una mayor sensibilidad materna y unas relaciones de apoyo se asociaban con un menor riesgo de negligencia infantil. Incluso ante una adversidad importante, unos cuidados cálidos y receptivos modificaban las trayectorias de desarrollo de la infancia, lo que ilustra cómo la resiliencia relacional puede interrumpir los patrones de transmisión. En Dunbar et al. (2018), los mensajes de socialización racial —en especial los que hacían hincapié en el orgullo cultural y en las estrategias de afrontamiento— se vinculaban con una mejor adaptación de la juventud, lo que sugiere que una comunicación culturalmente arraigada puede funcionar como un proceso de resiliencia en la intersección de las dimensiones psicológica y cultural.

Los estudios basados en intervenciones y servicios subrayaron además el papel de la resiliencia. Metzger et al. (2017) describieron cómo una terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma que incorporaba la socialización racial y reconocía el racismo sistémico favorecía un mejor compromiso y mejores resultados entre la juventud negra y latina, lo que apunta al potencial de las intervenciones culturalmente sintonizadas para reforzar el afrontamiento y el funcionamiento relacional. Hankerson et al. (2022) destacaron la importancia de las comunidades de fe y de las alianzas de colaboración entre iglesias y profesionales de la salud mental para ampliar el acceso a la atención y reducir el estigma, aprovechando eficazmente las infraestructuras de resiliencia ya existentes en las comunidades afroestadounidenses.

La resiliencia también se hacía visible en la manera en que las familias sorteaban las limitaciones estructurales y económicas. Sweeting et al. (2022) mostraron que, pese a niveles elevados de adversidad, algunas familias presentaban resultados de salud mejores de lo esperado, lo que sugiere la presencia de factores de protección no medidos —como redes de parentesco solidarias o recursos comunitarios estables— que amortiguaban el impacto biológico de las ACE. Younger (2025) documentó cómo las familias marcadas por el trauma intergeneracional económico complejo desarrollaban estrategias colectivas —poner en común los ingresos, compartir el cuidado infantil, turnarse en el apoyo para la vivienda— que les permitían mantener cierto grado de estabilidad y de oportunidades frente a una exclusión económica persistente. Lee and Haskins (2025) señalaron que, si bien la narrativa de la Strong Black Woman puede reprimir la búsqueda de ayuda, también encarna el orgullo, la perseverancia y el compromiso con la familia, en los que muchas mujeres se apoyan como recursos psicológicos y culturales.

En conjunto, la dimensión de la resiliencia pone de relieve que el trauma intergeneracional no es un proceso unidireccional de daño. En los estudios incluidos, los factores de protección —cuidados de apoyo, socialización racial, implicación religiosa y comunitaria, cooperación económica y narrativas de construcción de sentido— actúan junto al riesgo y determinan si el trauma se transmite, se transforma o se interrumpe de una generación a otra, y de qué manera.

3.6. Síntesis de los resultados de los estudios por dimensiones

En los 13 estudios incluidos, el trauma y la resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses se examinaron a través de un abanico de procesos biológicos, psicológicos, sociales, culturales y de resiliencia. La mayoría de los estudios evaluaba simultáneamente más de una dimensión, aunque solía poner en primer plano un único foco principal, como la salud mental de las personas cuidadoras, las conductas de crianza, la socialización racial o los resultados de salud infantil. Los resultados biológicos y psicológicos se vinculaban con frecuencia a variables del contexto familiar, entre ellas las prácticas de crianza, la calidad de la relación y la exposición al racismo o a otros factores de estrés. Los procesos culturales, como la socialización y la identidad raciales, y los procesos de resiliencia, como el apoyo social y el afrontamiento basado en la fe, se describían a menudo como factores contextuales relevantes, incluso cuando no eran los resultados principales de los estudios.

En conjunto, estos resultados indican que las experiencias de las personas cuidadoras afroestadounidenses y de su descendencia en un contexto de trauma y adversidad rara vez se limitan a una sola dimensión. Los trabajos empíricos disponibles documentan, por el contrario, procesos biológicos, psicológicos, sociales, culturales y de resiliencia superpuestos en las relaciones familiares diádicas y multigeneracionales.

4. Discusión

Esta revisión de alcance y análisis conceptual dimensional examinó cómo se describen y se viven el trauma y la resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses, con especial atención al papel de abuelas, madres e hijas en las relaciones de cuidado diádicas y triádicas. En el conjunto heterogéneo de trabajos sintetizados, el trauma apareció como un fenómeno progresivo y multifacético que se transmite por vías biológicas, psicológicas, sociales, culturales y de resiliencia. La salud mental materna, las prácticas de cuidado y el contexto más amplio del racismo estructural aparecieron de forma constante como mecanismos centrales que determinan cómo circulan el trauma y la resiliencia de una generación a otra. Las díadas, en especial las relaciones madre-hija, constituían una vía directa de transmisión de patrones emocionales, conductuales y de afrontamiento, mientras que las tríadas ofrecían una lente multigeneracional más amplia que captaba los efectos acumulados de historias compartidas, narrativas culturales y desigualdades sistémicas. En este contexto, la resiliencia se veía favorecida por estrategias de afrontamiento adaptativas, prácticas basadas en la fe y sólidas redes de apoyo social, lo que subraya el doble papel de las relaciones familiares, a la vez lugares de vulnerabilidad y cimientos de la sanación.

Estos resultados coinciden con la literatura previa sobre el trauma y sus orígenes, y la amplían; esa literatura insiste en el poder de las narrativas del trauma para configurar los resultados de salud y las estrategias de afrontamiento. Marcos teóricos como el modelo biopsicosocial, la teoría social cognitiva, la teoría de los sistemas ecológicos y la teoría del trauma histórico ayudan a contextualizar los patrones observados en esta revisión y sugieren posibles vías de sanación y de resiliencia (Barker 1990; Bartlett and Easterbrooks 2015; Bolton and Gillett 2019; Watlington and Murphy 2006). Por ejemplo, el lugar central de la salud mental materna en muchos de los estudios incluidos concuerda con trabajos anteriores que muestran que el malestar psicológico materno puede influir de manera significativa en el desarrollo y la adaptación infantiles. Del mismo modo, la relevancia de las prácticas basadas en la fe y de los mecanismos de apoyo social o colectivo en la literatura revisada refleja una evidencia constante de que estos recursos son cruciales para favorecer la resiliencia en las familias afroestadounidenses (Avent et al. 2015; Bartlett and Easterbrooks 2015; Watlington and Murphy 2006). Al mismo tiempo, la presente revisión amplía la investigación previa al situar explícitamente en primer plano a las mujeres afroestadounidenses y al integrar perspectivas diádicas y triádicas que ponen de relieve la contribución específica de las abuelas al funcionamiento familiar. Mientras que buena parte de los trabajos existentes se centran principalmente en las díadas, la inclusión de constelaciones triádicas en esta síntesis subraya que una perspectiva multigeneracional es esencial para comprender cómo se cocrean y se transmiten el trauma y la resiliencia.

En coherencia con el modelo biopsicosocial desarrollado por George L. Engel, los patrones identificados en esta revisión subrayan que el trauma y la resiliencia intergeneracionales en las mujeres afroestadounidenses no pueden reducirse a un único ámbito. Por el contrario, los procesos biológicos, psicológicos y sociales interactúan de forma dinámica a lo largo del tiempo, de maneras profundamente marcadas por las narrativas culturales y las condiciones estructurales. El análisis conceptual dimensional realizado para esta revisión organizó estos procesos en cinco dimensiones interrelacionadas —biológica, psicológica, social, cultural y de resiliencia—, lo que permitió una síntesis más sistemática de una literatura heterogénea. Este enfoque analítico sentó también las bases del genograma triádico conceptual y del constructo SuperB presentados en esta Discusión, que muestran ambos cómo se organizan los procesos de trauma y de resiliencia a lo largo de tres generaciones de mujeres afroestadounidenses.

4.1. Interconexiones entre dimensiones

Las dimensiones del trauma intergeneracional están profundamente interconectadas y crean una red compleja de vías de transmisión. El racismo histórico y estructural constituye el fundamento de las desigualdades sistémicas y agrava los efectos tanto psicológicos como biológicos del trauma (Hankerson et al. 2022). El acceso limitado a recursos y oportunidades aumenta el estrés y sus efectos fisiológicos, lo que genera resultados perinatales adversos y desigualdades de salud (Giurgescu et al. 2017).

Las normas culturales se entrecruzan con varias dimensiones de maneras complejas. Mientras que el apoyo social y las relaciones aportan factores de protección que atenúan la transmisión del trauma (Bartlett and Easterbrooks 2015), narrativas culturales como el arquetipo de la «Strong Black Woman» pueden, al mismo tiempo, obstaculizar la sanación al desalentar la vulnerabilidad y la búsqueda de ayuda (Lee and Haskins 2025). Los ámbitos biológico y psicológico están estrechamente ligados, ya que la salud mental materna y los antecedentes de maltrato influyen directamente en los resultados infantiles a través de vías tanto conductuales como fisiológicas (Smith et al. 2014; Nugent et al. 2012).

Las prácticas parentales constituyen mecanismos de transmisión decisivos entre dimensiones. La socialización racial influye en el desarrollo emocional infantil y protege frente a la discriminación (Dunbar et al. 2018), mientras que la exposición al racismo vicario puede transmitir el trauma incluso sin experiencias directas (Heard-Garris et al. 2018). Comprender estas interconexiones es crucial para desarrollar intervenciones integrales. Los enfoques terapéuticos culturalmente adaptados que integran la socialización racial en tratamientos basados en la evidencia pueden sanar el trauma intergeneracional al abordar a la vez los contextos individuales y culturales (Metzger et al. 2017). Al abordar estas dimensiones de forma holística, las intervenciones pueden romper los ciclos de trauma y favorecer la sanación de una generación a otra.

4.2. Integración entre generaciones: díadas y tríadas conceptuales

La transmisión del trauma y la resiliencia intergeneracionales no depende solo de las experiencias individuales, sino también de las dinámicas relacionales dentro de las familias. Las díadas y las constelaciones multigeneracionales ofrecen vías distintas pero interconectadas para comprender cómo el trauma y la resiliencia se perpetúan o se interrumpen de una generación a otra. En el caso de las familias afroestadounidenses en particular, la realidad vivida implica a menudo estructuras de cuidado multigeneracionales, aunque la mayor parte de la investigación disponible se haya centrado en las relaciones diádicas. En esta revisión tratamos, por tanto, las díadas como la unidad empírica principal, y utilizamos una lente triádica del cuidado (abuela-madre-hijo o hija) como marco conceptual para integrar los resultados de las dimensiones biológica, psicológica, social, cultural y de resiliencia.

Para hacer explícito este marco, adaptamos el genograma, una herramienta de la terapia sistémica que representa visualmente a los miembros de una familia y sus relaciones, en forma de genograma triádico conceptual que resume cómo pueden operar las vías multinivel del trauma y la resiliencia a lo largo de tres generaciones (figura 2). En lugar de representar los datos de una sola familia, este genograma integra los patrones de los estudios incluidos para poner de relieve las vías hipotéticas de riesgo, calidad de la relación y resiliencia entre abuela, madre y la generación siguiente. De este modo, el genograma triádico funciona como una síntesis visual del análisis conceptual dimensional, y organiza las cinco dimensiones analíticas dentro de cada generación y entre generaciones.

Marco del genograma triádico: vías del trauma y de la resiliencia. Modelo de genograma triádico conceptual de las vías multinivel del trauma y de la resiliencia a lo largo de tres generaciones. La figura ilustra
Figura 2. Marco del genograma triádico: vías del trauma y de la resiliencia. Modelo de genograma triádico conceptual de las vías multinivel del trauma y de la resiliencia a lo largo de tres generaciones. La figura ilustra un genograma triádico conceptual que une a la abuela (G1), la madre (G2) y la hija (G3). El texto del recuadro de cada generación resume las principales exposiciones al trauma, los factores de estrés contextuales y los procesos de resiliencia identificados en esta revisión. Las flechas azules representan las distintas dimensiones de las vías intergeneracionales: biológica (trazo fino continuo), psicológica (trazo fino punteado), social (trazo grueso discontinuo), cultural (doble punta) y de resiliencia (trazo grueso continuo). La calidad de la relación entre las personas cuidadoras y la infancia se representa por separado con líneas simples (p. ej., verde continua para las relaciones estrechas; roja continua para las relaciones conflictivas). Este genograma triádico conceptual adapta una herramienta clínica de representación familiar para resumir vías intergeneracionales hipotéticas, y no representa una familia concreta observada empíricamente.

Diez de los trece estudios incluidos examinaban relaciones diádicas (p. ej., madre-bebé, madre-hijo, progenitor-joven), y aportan la evidencia más directa de influencias intergeneracionales en parejas concretas. Estos estudios mostraron de forma constante que los antecedentes traumáticos, los síntomas psicológicos y las conductas de crianza de las personas cuidadoras se asociaban con los resultados emocionales y conductuales de la infancia, entre ellos los problemas internalizantes y externalizantes, las respuestas al estrés y la calidad del sueño (Bartlett and Easterbrooks 2015; Cohen et al. 2022; Smith et al. 2014). En términos diádicos, la salud mental materna y las prácticas de crianza funcionaban como mecanismos clave que vinculaban la adversidad previa con la adaptación actual de la infancia, lo que pone de relieve una vía decisiva dentro del sistema triádico más amplio.

Al mismo tiempo, la lente triádica conceptual subraya que cada díada existe dentro de un contexto multigeneracional más amplio. Por ejemplo, las conductas de crianza y las estrategias de afrontamiento de una madre no solo están moldeadas por sus propias experiencias, sino también por su relación con su propia madre (la abuela en la tríada), por los relatos familiares compartidos de supervivencia y de fortaleza, y por las condiciones estructurales que han afectado a las generaciones anteriores. El genograma triádico recoge esta superposición al representar vías potenciales como estas: los antecedentes traumáticos y el afrontamiento de la abuela influyen en la salud mental y la crianza de la madre; las experiencias de racismo y de estrés de la madre influyen en el desarrollo infantil; y las narrativas sobre la fortaleza, el sacrificio y el silencio circulan por las tres generaciones. Esta conceptualización subraya que una investigación y una intervención eficaces deben prestar atención tanto a los procesos diádicos como a los contextos triádicos y estructurales más amplios en los que se despliegan.

4.3. Patrones multigeneracionales y tríadas conceptuales

Aunque la mayoría de los estudios incluidos eran diádicos, un grupo más reducido examinaba procesos multigeneracionales o de la familia extensa, o proponía marcos conceptuales que abordaban explícitamente varias generaciones. Estos estudios y revisiones no siguen simultáneamente a las tres generaciones con medidas estandarizadas; sin embargo, arrojan luz sobre cómo se inician, se mantienen o se transforman con el tiempo los patrones de riesgo y de resiliencia. Los trabajos cualitativos y conceptuales ponen de relieve la importancia de los relatos familiares compartidos, de las expectativas transgeneracionales y de las prácticas culturales que van más allá de cualquier díada aislada. El marco triádico conceptual utilizado en esta revisión reúne estas líneas, muestra cómo el trauma y la resiliencia se coconstruyen de una generación a otra y subraya la necesidad de investigaciones futuras que recojan más plenamente los procesos de tres generaciones.

En los contextos multigeneracionales y de familia extensa, las abuelas aparecen con frecuencia como figuras centrales que se ocupan del cuidado infantil, prestan ayuda económica, ofrecen apoyo emocional y transmiten una socialización en torno a la raza, el género y la fe. Al mismo tiempo, cargan a menudo con su propia historia de trauma, pérdidas y estrés crónico, que puede influir en su manera de relacionarse con sus hijos e hijas adultos y con su descendencia más joven. Algunos estudios sugieren que una fuerte implicación de la abuela puede proteger a la infancia de los efectos negativos de la depresión materna o de las dificultades económicas, al aportar estabilidad, afecto y apoyo práctico. Otros trabajos señalan tensiones y conflictos en los hogares multigeneracionales, sobre todo cuando los antecedentes traumáticos y las expectativas de cuidado no se abordan abiertamente. Estos patrones refuerzan el interés de conceptualizar el trauma y la resiliencia intergeneracionales en el plano triádico, donde la interacción entre abuela, madre y la generación siguiente puede apreciarse más plenamente.

En conjunto, estas perspectivas multigeneracionales respaldan el genograma triádico conceptual presentado en la figura 2, que ilustra cómo las cinco dimensiones analíticas se entrecruzan dentro de cada una de tres generaciones de mujeres afroestadounidenses y entre ellas. También ponen de relieve lagunas importantes en la literatura empírica, entre ellas la necesidad de más estudios longitudinales de tres generaciones que midan explícitamente la exposición al trauma, la salud mental, las prácticas de crianza y los recursos de resiliencia a lo largo del tiempo. Estos trabajos permitirían al equipo investigador poner a prueba empíricamente las vías hipotéticas representadas en la tríada conceptual e identificar puntos de apoyo para interrumpir los ciclos dañinos y amplificar los procesos de protección.

4.4. Interacción entre díadas y sistemas multigeneracionales

Los procesos diádicos operan dentro de sistemas familiares y comunitarios más amplios que pueden amplificar o amortiguar el riesgo intergeneracional. Unas interacciones madre-hijo de buena calidad pueden verse socavadas por conflictos no resueltos, por la presión económica o por el escaso apoyo del parentesco extenso; a la inversa, unas redes de parentesco sólidas y una coparentalidad cohesionada pueden compensar el malestar individual y estabilizar las rutinas cotidianas de la infancia (Bartlett and Easterbrooks 2015; Hankerson et al. 2022; Younger 2025). En algunas familias, las abuelas y otros familiares aportan un cuidado infantil, un apoyo emocional y un liderazgo espiritual cruciales, que ayudan a las madres a gestionar el estrés, mantener su empleo o sus estudios y acceder a recursos. En otras, los conflictos de roles o las creencias divergentes sobre la disciplina, la salud mental o la búsqueda de ayuda pueden intensificar el estrés y generar riesgos adicionales para la infancia.

En esta interacción, la resiliencia se genera a menudo de forma colectiva. Hankerson et al. (2022) documentaron cómo las alianzas entre iglesias y profesionales de la salud mental pueden mejorar el acceso a la atención y reducir el estigma, apoyándose en las estructuras comunitarias existentes. Dunbar et al. (2018) y Metzger et al. (2017) mostraron que las intervenciones que integran la socialización racial y prácticas culturalmente pertinentes pueden reforzar las relaciones parento-filiales y favorecer un afrontamiento adaptativo. Younger (2025) y Lee and Haskins (2025) describieron cómo las familias se apoyan en narrativas de fortaleza y de responsabilidad compartida —como el esquema de la Strong Black Woman y las estrategias económicas colectivas— para sostenerse mutuamente, aunque estas narrativas tengan a veces un coste psicológico.

En conjunto, estos resultados sugieren que el trauma intergeneracional en las familias afroestadounidenses se comprende mejor como un proceso dinámico que se despliega dentro de sistemas encajados de díadas, parentesco extenso y comunidades. Las díadas siguen siendo el contexto principal en el que el trauma y la resiliencia se observan y se miden directamente, pero los arreglos de cuidado multigeneracionales y las fuerzas estructurales determinan cómo se inician, se mantienen o se transforman con el tiempo estos patrones diádicos. El marco triádico conceptual utilizado en esta revisión reúne estas líneas, muestra cómo el trauma y la resiliencia se coconstruyen de una generación a otra y subraya la necesidad de investigaciones futuras que recojan más plenamente los procesos de tres generaciones.

4.5. La dualidad de la narrativa de la «Strong Black Woman» y la introducción de «SuperB»

Uno de los temas recurrentes de la literatura es el lugar central de las narrativas culturales, en particular el arquetipo de la «strong Black woman» (mujer negra fuerte), en la manera en que las mujeres afroestadounidenses hacen frente al trauma, al cuidado y a la resiliencia. Esta narrativa pone el acento en la fortaleza, la independencia, la perseverancia y la autosuficiencia, y ha funcionado históricamente como un mecanismo de protección que permite a las mujeres soportar el racismo sistémico, el sexismo y las dificultades económicas y resistir frente a ellos. En las díadas y las tríadas, este arquetipo puede favorecer la estabilidad al animar a las mujeres a «mantenerse enteras» por sus familias y a encarnar la determinación y el ingenio ante las generaciones más jóvenes.

Al mismo tiempo, la narrativa de la «strong Black woman» tiene un carácter de «arma de doble filo» bien documentado. Al valorar el estoicismo y el sacrificio de sí, puede desalentar la vulnerabilidad emocional, desvalorizar el descanso y el autocuidado y estigmatizar la búsqueda de ayuda. En el contexto del trauma intergeneracional, esto puede perpetuar ciclos de malestar psicológico no atendido, ya que las mujeres se sienten obligadas a parecer invulnerables incluso cuando cargan con un peso emocional y físico considerable. Los resultados de esta revisión de alcance coinciden con trabajos anteriores que identifican los aspectos tanto protectores como perjudiciales de esta narrativa, en particular en relación con los resultados de salud mental y la disposición a buscar apoyo.

La narrativa «SuperB (Superbutstillhuman)» —súper, pero humana— se propone aquí como una reformulación conceptual y no como un constructo validado empíricamente. SuperB ofrece una manera de honrar la fortaleza inscrita en el arquetipo de la «strong Black woman» dejando explícitamente espacio a la complejidad emocional y a los límites humanos. En este marco, la resiliencia y la vulnerabilidad se entienden como complementarias y no como contradictorias. Las mujeres afroestadounidenses aparecen como capaces de una resistencia y un liderazgo extraordinarios, pero también como plenamente legitimadas para el descanso, el cuidado y la expresión emocional (Woods-Giscombé 2010). Aunque los estudios incluidos no pusieron a prueba directamente el modelo SuperB, sus descripciones de las experiencias vividas por las mujeres, de sus estrategias de afrontamiento y de las tensiones entre fortaleza y malestar ofrecen un fundamento conceptual para esta reformulación. Se necesitarán trabajos empíricos futuros para operacionalizar y evaluar esta narrativa en la práctica, pero en el plano conceptual ofrece una lente útil para reimaginar los procesos de sanación en las familias afroestadounidenses.

4.6. Implicaciones para la investigación, las políticas públicas y la práctica

La integración de las perspectivas dimensional, diádica y triádica en esta revisión tiene varias implicaciones para la investigación, las políticas públicas y la práctica futuras. En el plano de la investigación, se necesitan más estudios que operacionalicen explícitamente el trauma y la resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses, con diseños capaces de captar tanto los procesos dentro de una misma generación como los procesos entre generaciones. Los estudios longitudinales y multigeneracionales son especialmente importantes para poner a prueba vías como las representadas en el genograma triádico conceptual. Los diseños mixtos que integran medidas cuantitativas —por ejemplo, biomarcadores del estrés y medidas estandarizadas de salud mental y de crianza— con datos cualitativos sobre los relatos de trauma, las experiencias racializadas y los significados de la fortaleza y la vulnerabilidad se adecuan bien a la complejidad revelada por el análisis conceptual dimensional. Estos trabajos pueden aclarar aún más cómo se entrecruzan los procesos biológicos, psicológicos, sociales, culturales y de resiliencia dentro de cada generación y entre generaciones.

En el plano de las políticas públicas, esta revisión subraya que el trauma intergeneracional en las familias afroestadounidenses hunde sus raíces en desigualdades estructurales, entre ellas el racismo en la atención sanitaria, la vivienda, el empleo y el sistema penal. Las políticas que reducen la exposición a estos factores de estrés estructurales —como ampliar el acceso a una atención perinatal y de salud mental equitativa, hacer cumplir las protecciones contra la discriminación, reducir las brechas de patrimonio y de vivienda, e invertir en apoyos de base comunitaria— probablemente tengan beneficios multigeneracionales en los ámbitos biológico y psicológico. Dado el papel central de cuidado que suelen desempeñar madres y abuelas, las políticas que proporcionan un apoyo material —por ejemplo, complementos de ingresos, permisos familiares remunerados y ayudas para el cuidado infantil— y que garantizan una financiación sostenible a las organizaciones comunitarias que atienden a familias negras son especialmente importantes para sostener la resiliencia.

En el plano de la práctica, esta revisión sugiere que las intervenciones que abordan el trauma intergeneracional en las familias afroestadounidenses deberían estar culturalmente arraigadas, centradas en la familia y ser multidimensionales. Los tratamientos centrados en el trauma que abordan explícitamente el racismo, incorporan la socialización racial y el orgullo cultural, y trabajan con narrativas como el esquema de la Strong Black Woman pueden responder mejor a las experiencias vividas por mujeres y niñas negras (Metzger et al. 2017). Abordar narrativas culturales como el arquetipo de la Strong Black Woman e introducir marcos como la narrativa SuperB puede ayudar a las familias a equilibrar la resiliencia con la vulnerabilidad emocional y a abrir un espacio para la sanación en lugar del silencio o la represión emocional. Al nombrar y reformular explícitamente estas narrativas, quienes ejercen la práctica clínica pueden acompañar a las mujeres afroestadounidenses en una redefinición de la fortaleza que incluya la búsqueda de ayuda, el descanso y la expresión emocional. Los programas que implican a varias generaciones —por ejemplo, incluyendo a las abuelas y a otros familiares en las intervenciones de parentalidad, la psicoeducación o los grupos de apoyo— pueden reflejar mejor la organización real del cuidado y apoyarse en los recursos de resiliencia existentes. El personal clínico y los servicios comunitarios pueden apoyarse en las comunidades de fe, las redes de parentesco extenso y las prácticas de afrontamiento culturalmente específicas como recursos, y abrir al mismo tiempo un espacio para nombrar y elaborar el trauma y la discriminación sin quedar constreñidos por la expectativa de una fortaleza o un silencio constantes.

Comprender la contribución específica de las díadas y las tríadas a la transmisión del trauma y la resiliencia afina aún más estas implicaciones prácticas. Los programas que se centran únicamente en la díada madre-hijo pueden pasar por alto el contexto multigeneracional más amplio que configura la dinámica familiar y el afrontamiento. Incorporar el papel de la abuela en las intervenciones puede ofrecer un enfoque más holístico para romper los ciclos de trauma. Los programas familiares que incluyen a abuelas, madres y sus descendientes pueden favorecer una comunicación abierta, abordar el trauma no resuelto de una generación a otra y promover una sanación colectiva (Sweeting et al. 2022). Las intervenciones que se apoyan en los recursos de las relaciones triádicas —como el reparto de las responsabilidades de cuidado, la transmisión intergeneracional de relatos y las prácticas culturales— pueden amplificar la resiliencia e interrumpir los ciclos de trauma al integrar las perspectivas diádica y triádica.

Herramientas como el genograma familiar también pueden ser decisivas para identificar y abordar el trauma intergeneracional. Un genograma familiar representa visualmente las estructuras familiares, las relaciones y los antecedentes médicos y psicosociales, y permite al equipo investigador y al personal sanitario rastrear patrones hereditarios e identificar el origen del trauma (Cuartas Arias 2017). El genograma triádico conceptual utilizado en esta revisión amplía esta herramienta al resumir cómo pueden operar las vías multinivel del trauma y la resiliencia a lo largo de tres generaciones. Este enfoque puede ayudar a determinar hasta dónde puede remontarse el trauma, qué implican las experiencias traumáticas y los patrones relacionales concretos, y qué estrategias de sanación son las más adecuadas. Al incorporar información genética, historias de linaje y el contexto cultural, los genogramas pueden ofrecer una visión global del trauma y la resiliencia intergeneracionales y servir de base para intervenciones específicas centradas en la familia.

Los resultados de esta revisión ponen de relieve asimismo elementos clave en los que apoyarse al diseñar intervenciones de salud mental y de sanación emocional para mujeres afroestadounidenses. Las estrategias de resiliencia y de afrontamiento citadas en la literatura subrayan la importancia de la comunidad y del apoyo social o colectivo (Bartlett and Easterbrooks 2015; Hankerson et al. 2022). Las intervenciones de sanación deberían, por tanto, empoderar a las personas y a las tríadas familiares abordando tanto la experiencia traumática como la resiliencia que surge de ella. Las intervenciones que integran prácticas basadas en la fe, implicación comunitaria y una terapia culturalmente sensible pueden ayudar a las familias a equilibrar la resiliencia con la vulnerabilidad emocional. Además, abordar los antecedentes traumáticos maternos y su impacto en la descendencia es esencial para romper los ciclos de trauma. Los programas que se centran en una sanación conjunta dentro de las tríadas, como las relaciones abuela-madre-hija o abuela-nieta, pueden favorecer una comunicación abierta, un reconocimiento mutuo del dolor y de la fortaleza y un empoderamiento colectivo, y sostener una sanación intergeneracional más duradera.

4.7. Limitaciones e investigaciones futuras

Este estudio presenta varias limitaciones que deben reconocerse. En primer lugar, el número de estudios identificados e incluidos en esta revisión fue relativamente reducido, lo que limita el alcance y la generalizabilidad de las conclusiones que pueden extraerse. El foco en las familias afroestadounidenses, aunque crucial para comprender las dificultades y los recursos propios de esta población, implica que los resultados pueden no reflejar toda la diversidad de experiencias de trauma intergeneracional en otros grupos raciales o étnicos. Este foco deliberado es adecuado a los objetivos de la revisión, pero restringe necesariamente su aplicabilidad más allá de las comunidades afroestadounidenses.

Las limitaciones metodológicas de los estudios incluidos condicionan también la solidez y el alcance de las conclusiones. Muchos estudios se basaban en diseños cualitativos o en datos autodeclarados que, aunque inestimables para captar la experiencia vivida y su significado, pueden introducir sesgos de memoria, sesgos de deseabilidad social o una precisión de medida limitada. La síntesis incluyó diez estudios que examinaban la transmisión diádica (díadas madre-bebé, madre-hijo, progenitor-hijo y progenitor-joven) y solo tres estudios que examinaban patrones multigeneracionales. Ninguno de estos últimos midió una verdadera dinámica de tres generaciones de forma simultánea con evaluaciones estandarizadas en las tres. Los estudios diádicos aportan valiosas aportaciones sobre las dimensiones de la transmisión intergeneracional del trauma, en especial de las madres a su descendencia, pero su capacidad para esclarecer la influencia del trauma de la abuela en las interacciones madre-hijo, o para determinar si las abuelas amortiguan o agravan el estrés materno, es limitada. Esta laguna constituye una limitación decisiva: aunque los estudios diádicos establecen que el trauma puede transmitirse de las madres a su descendencia, no pueden revelar plenamente los mecanismos triádicos que determinan si la transmisión se intensifica, se atenúa o se transforma a lo largo de tres generaciones.

Otra limitación es el foco principal en los roles de la madre y la abuela, con una atención comparativamente menor a la contribución de los padres, de los hombres que ejercen el cuidado y de otros miembros de la familia extensa, como tías, tíos o parentesco electivo. Dado que las redes familiares afroestadounidenses suelen extenderse más allá de la familia nuclear, la escasa representación de estos roles en la literatura disponible puede ocultar fuentes importantes tanto de riesgo como de resiliencia. Además, factores contextuales como las condiciones del barrio, los entornos escolares y las instituciones comunitarias más amplias no se midieron de forma sistemática en los estudios, lo que limita la posibilidad de dar cuenta plenamente de cómo interactúan los sistemas externos con los procesos familiares.

De acuerdo con los objetivos y el alcance de una revisión de alcance, no realizamos una evaluación formal del riesgo de sesgo ni de la calidad de los estudios individuales con herramientas estandarizadas como los instrumentos de riesgo de sesgo de Cochrane o GRADE. Los estudios incluidos variaban mucho en diseño, foco y rigor metodológico, y nuestro objetivo era cartografiar esta heterogeneidad e identificar patrones conceptuales, no producir estimaciones agregadas ni clasificar los estudios por su calidad. No obstante, al interpretar la evidencia, tuvimos en cuenta las limitaciones reconocidas por la autoría de los estudios, entre ellas muestras pequeñas y no representativas, diseños transversales o de corta duración y una medición restringida de la exposición al trauma, de la resiliencia o de las relaciones familiares. También procuramos distinguir con claridad, en nuestra síntesis y nuestra discusión, entre descripción empírica y extrapolación conceptual. Este enfoque se ajusta a las orientaciones actuales sobre las revisiones de alcance, que priorizan la amplitud, la cartografía y la clarificación conceptual sobre la evaluación formal y la síntesis cuantitativa.

Los estudios futuros deberían abordar estas limitaciones ampliando el alcance de la investigación a muestras más amplias y diversas, así como a diseños más sólidos. Los estudios longitudinales que sigan a las familias a lo largo de varias generaciones permitirían comprender mejor los mecanismos de transmisión del trauma y de la resiliencia y la evolución de estos procesos en el tiempo. Los trabajos futuros también deberían examinar más a fondo el papel de los padres, de otras personas cuidadoras y del parentesco extenso, junto con el impacto de los recursos comunitarios y de las desigualdades sistémicas, en la configuración de los resultados intergeneracionales. Por último, se necesitan más investigaciones para desarrollar y evaluar intervenciones multigeneracionales culturalmente sensibles y adaptadas a las necesidades propias de las familias afroestadounidenses. Partiendo de los patrones identificados en esta revisión de alcance, la investigación futura podrá avanzar hacia una comprensión más completa del trauma y la resiliencia intergeneracionales y orientar estrategias eficaces para interrumpir los ciclos de trauma y favorecer la sanación de una generación a otra.

5. Conclusiones

Esta revisión de alcance y análisis conceptual ofrecen un examen integrado del trauma y la resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses, con especial atención al papel de abuelas, madres e hijas en las relaciones diádicas y triádicas. En los estudios incluidos, la depresión materna, los síntomas traumáticos y el estrés se asociaron de forma constante con las dificultades emocionales y conductuales de la infancia, así como con prácticas de crianza que pueden transmitir o amortiguar el trauma. Al organizar esta literatura según las dimensiones biológica, psicológica, social y cultural, la revisión muestra que la salud mental materna, las prácticas de cuidado, el estrés racializado y las estructuras familiares multigeneracionales actúan conjuntamente en la transmisión tanto del trauma como de la resiliencia. Las díadas, en especial las relaciones madre-hija, aparecieron como vías directas por las que se transmiten creencias, conductas y patrones de afrontamiento ligados al trauma. Las tríadas, por su parte, ofrecieron una lente más amplia que capta la influencia acumulada de historias compartidas, narrativas culturales y desigualdades sistémicas a lo largo de tres generaciones, y pusieron de relieve la contribución, a menudo poco reconocida, de las abuelas como portadoras tanto de riesgo como de resiliencia.

La aplicación de marcos teóricos como el modelo biopsicosocial y la teoría del trauma histórico profundiza nuestra comprensión de cómo el trauma se desarrolla, persiste y puede transformarse con el tiempo en las familias afroestadounidenses. La evidencia revisada indica que el trauma intergeneracional no es únicamente un fenómeno individual o biológico, sino que surge de las interacciones entre el malestar psicológico, los patrones relacionales, el contexto comunitario y el racismo estructural. En este contexto, la dualidad de narrativas culturales como el arquetipo de la Strong Black Woman cobra especial relevancia. Los trabajos empíricos resumidos en esta revisión vinculan esta narrativa con la perseverancia, una fuerte inversión en el cuidado y la protección de la infancia, pero también con el autosilenciamiento, la reticencia a buscar ayuda y un estrés elevado en las mujeres afroestadounidenses. La narrativa SuperB propuesta —súper, pero humana— ofrece una reformulación conceptual basada en estos resultados. Honra la resiliencia y el trabajo de cuidado multinivel documentados en los estudios, al tiempo que abre explícitamente un espacio a la vulnerabilidad, el descanso y el apoyo, y señala así nuevas direcciones para una evaluación y una sanación culturalmente arraigadas.

Esta revisión identifica también varias lagunas concretas en la base de evidencia actual. Pocos estudios examinaron directamente las relaciones triádicas con evaluaciones estandarizadas en las tres generaciones, y muy pocos situaron en el centro las experiencias de las mujeres afroestadounidenses de manera que se recogieran plenamente sus papeles simultáneos de hijas, madres y abuelas. Las definiciones y operacionalizaciones del trauma intergeneracional eran a menudo incoherentes, lo que limita la comparabilidad de los resultados y dificulta el desarrollo de intervenciones específicas. La mayoría de los estudios se centraba en resultados psicológicos y relacionales, con una integración relativamente limitada de marcadores biológicos del estrés o de la salud. Los diseños longitudinales y multigeneracionales eran escasos, lo que dificulta distinguir los efectos intergeneracionales de la adversidad contextual concurrente. Colmar estas lagunas exigirá investigaciones longitudinales, multigeneracionales y mixtas que se centren explícitamente en las familias afroestadounidenses, utilicen definiciones claras y fundamentadas teóricamente del trauma y la resiliencia intergeneracionales, incorporen diseños tanto diádicos como triádicos e integren datos biológicos, psicológicos, sociales y culturales.

Los resultados respaldan además orientaciones concretas para la práctica y las políticas públicas. Los trabajos empíricos indican que las intervenciones multigeneracionales culturalmente sensibles, que implican conjuntamente a abuelas, madres y sus descendientes, pueden favorecer una comunicación más abierta sobre el trauma, reforzar las relaciones de parentalidad y de coparentalidad y mejorar el afrontamiento de la infancia. Herramientas como los genogramas familiares y los genogramas triádicos conceptuales pueden ayudar a las familias y a los equipos profesionales a cartografiar los patrones de trauma y de resiliencia, aclarar el origen y la evolución de narrativas clave como Strong Black Woman y SuperB, e identificar los puntos concretos en los que el cambio resulta más factible. La evidencia de que las mujeres afroestadounidenses recurren con frecuencia a las comunidades de fe, a las redes de parentesco extenso y al afrontamiento colectivo sugiere que las intervenciones tienen más probabilidades de ser eficaces cuando incorporan recursos religiosos y comunitarios, en lugar de centrarse únicamente en el tratamiento individual. En el plano de las políticas públicas, los resultados de los estudios revisados refuerzan la necesidad de invertir en una atención perinatal y de salud mental equitativa, en apoyos a los ingresos y al cuidado infantil y en organizaciones comunitarias que atiendan directamente a familias negras, dado el papel central de madres y abuelas cuidadoras en el bienestar de la infancia.

En definitiva, la evidencia sintetizada en esta revisión muestra que las familias afroestadounidenses, y en particular las mujeres afroestadounidenses, se sitúan en la intersección entre vulnerabilidad y fortaleza. El trauma intergeneracional está moldeado por desigualdades estructurales históricas y persistentes en la atención sanitaria, la vivienda, el empleo y el sistema penal; sin embargo, en esos mismos contextos, las familias cultivan formas poderosas de resiliencia, creatividad y cuidado a través del cuidado multigeneracional, las prácticas culturales y religiosas y el afrontamiento colectivo. Al situar en el centro las relaciones diádicas y triádicas, introducir un genograma triádico conceptual y formular la narrativa SuperB como una evolución del arquetipo de la Strong Black Woman, este estudio ofrece un marco específico para definir y examinar el trauma y la resiliencia intergeneracionales en las familias afroestadounidenses. Este marco puede orientar los trabajos empíricos futuros, inspirar el diseño y la evaluación de intervenciones multigeneracionales culturalmente pertinentes y apoyar políticas destinadas a promover la sanación y el bienestar de una generación a otra en las comunidades afroestadounidenses.

Abreviaturas

En este manuscrito se utilizan las siguientes abreviaturas:

  • ACEs Adverse Childhood Experiences (experiencias adversas en la infancia)
  • MeSH Medical Subject Headings
  • CEIT Complex Economic Intergenerational Trauma (trauma intergeneracional económico complejo)
  • SuperB Superbutstillhuman (súper, pero humana)

Complexe Systémique: puntos clave

Esta revisión de alcance interpela directamente a la terapia familiar: desplaza la cuestión del trauma del individuo a la relación, y de la díada a la tríada. Abuelas, madres e hijas aparecen a la vez como portadoras del trauma y como recursos de resiliencia, en un contexto en el que el racismo estructural no es un «factor» entre otros, sino el marco mismo de la transmisión. El genograma triádico propuesto amplía una herramienta familiar de la práctica sistémica al abrirla a las dimensiones cultural y económica, y la reformulación SuperB («súper, pero humana») ofrece una pista concreta: honrar la fortaleza sin convertirla en un mandato de silencio. Sigue siendo necesaria una distancia crítica: solo trece estudios, casi todos diádicos, y ninguno que mida realmente tres generaciones; la tríada sigue siendo una hipótesis conceptual, SuperB un constructo no validado, y los padres y el parentesco electivo quedan fuera de foco. Para la práctica, la invitación es clara: hacer intervenir a las abuelas y explorar los relatos familiares de fortaleza y lo que estos hacen difícil decir. Puede leerse junto con el artículo sobre la coparentalidad intergeneracional y el artículo sobre la resiliencia de las fratrías frente al trauma intergeneracional.

Notas del original

Contribuciones de las autoras. Conceptualización, L.I. y A.D.D.J.; metodología, L.I.; software, L.I.; validación, L.I., A.D.D.J. y E.N.; análisis formal, L.I., A.D.D.J. y E.N.; investigación, A.D.D.J. y E.N.; recursos, L.I.; curación de datos, L.I., A.D.D.J. y E.N.; redacción—preparación del borrador original, L.I.; supervisión, L.I.; administración del proyecto, L.I.; obtención de financiación, L.I. Todas las autoras han leído y aprobado la versión publicada del manuscrito.

Financiación. Esta investigación fue financiada por el National Institute of Mental Health (NIMH) mediante la subvención de proyecto piloto REIDS (NIMH/NIH/DHHS R25MH087217).

Declaración del comité de ética institucional. No procede.

Declaración de consentimiento informado. No procede.

Agradecimientos. Las autoras han revisado y editado el resultado y asumen la plena responsabilidad del contenido de esta publicación.

Conflictos de intereses. Las autoras declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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Traducción no oficial al español de Intergenerational Trauma and Resilience in African American Families: A Dimensional Conceptual Analysis of Dyads and Triads, de LaDrea Ingram, Aliyah D. De Jesus y Esthel Nam, Genealogy, vol. 10, n.o 1, artículo 15 (2026), doi: 10.3390/genealogy10010015, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción, tablas presentadas en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de ella; prevalece la versión original.

Este artículo es la traducción no oficial al español del artículo original «Intergenerational Trauma and Resilience in African American Families: A Dimensional Conceptual Analysis of Dyads and Triads», publicado en Genealogy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Ingram, L., De Jesus, A. D., et Nam, E. (2026). Intergenerational Trauma and Resilience in African American Families: A Dimensional Conceptual Analysis of Dyads and Triads. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/intergenerational-trauma-and-resilience-in-african-american-families (Obra original publicada en 2026 en Genealogy, 10(1), 15 (2026); republicada en 2026 por Genealogy, https://www.mdpi.com/2313-5778/10/1/15)

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