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Journal of Solution Focused Practices · Teoría

Zona de desarrollo próximo centrada en soluciones: una contribución vygotskiana a la terapia centrada en soluciones

Stephanie Freeman, investigadora y profesional independiente afincada en Helsinki, pone a dialogar a Lev Vygotsky y la teoría histórico-cultural de la actividad con la terapia centrada en soluciones. Su apuesta: lo que la SFT hace con las habilidades de la persona consultante —identificarlas, describirlas con detalle, volver a ponerlas en marcha— se entiende mejor como un aprendizaje culturalmente mediado que como una conversación constructivista más. De ahí se derivan dos propuestas: situar filosóficamente el enfoque como una versión pragmática del constructivismo social y acuñar un concepto nuevo, la zona de desarrollo próximo centrada en soluciones, en la que la persona terapeuta no es más que un par momentáneamente más capaz y el andamiaje se retira en cuanto ha cumplido su función.

Autora Stephanie Freeman, PhD, investigadora independiente y profesional de la SFBT, HelsinkiPublicado originalmente en Journal of Solution Focused Practices, vol. 5, n.º 1, 2021Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Solution-Focused Zone of Proximal Development: A Vygotskyan Contribution to Solution-Focused Therapy, de Stephanie Freeman, publicado en Journal of Solution Focused Practices (2021), doi: 10.59874/001c.74981, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia; los intertítulos son de la autora, sus notas al pie se han agrupado en recuadros al final de la sección a la que pertenecen y se han añadido enlaces internos a artículos relacionados de este sitio. Tres recuadros firmados «Complexe Systémique» recogen nuestras propias observaciones y no son de la autora. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autora ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Resumen

Este artículo teórico explora la posibilidad de combinar los principios de la terapia centrada en soluciones con las teorías del aprendizaje y del desarrollo del psicólogo Lev Vygotsky, cuyo pensamiento dio origen a la teoría histórico-cultural de la actividad. Las similitudes y complementariedades entre estas tradiciones merecen atención. Además, la SFT se ha caracterizado como un enfoque ecléctico y en constante evolución, cuyos fundamentos teóricos y filosóficos están algo dispersos. Por ello, el artículo intenta redefinir la ubicación filosófica y teórica de la SFT a través de una lente «vygotskiana e informada por la CHAT». Dado que el énfasis de la SFT parece recaer en la identificación y la descripción detallada de las habilidades de la persona consultante, la autora propone una nueva visión de la SFT como versión pragmática del construccionismo social. A partir de los conceptos vygotskianos de «mediación cultural» y de «zona de desarrollo próximo», la autora propone un concepto nuevo, a saber, la zona de desarrollo próximo centrada en soluciones. Este concepto pone de relieve el aprendizaje-en-la-SFT como un proceso no individualista y expansivo, diseñado de manera óptima, que conduce a una independencia empoderada y a la creatividad.

Palabras clave: terapia centrada en soluciones, práctica centrada en soluciones, aprendizaje, Lev Vygotsky, teoría sociocultural, teoría histórico-cultural de la actividad, zona de desarrollo próximo, mediación cultural, pragmatismo.

Introducción

Este artículo teórico exploratorio estudia la posibilidad de combinar los principios de la terapia (breve) centrada en soluciones (SFT y SFBT)1 (p. ej., De Jong & Berg 2018; Furman, 1994; Furman & Ahola, 2012) con las teorías del aprendizaje y del desarrollo del psicólogo Lev Vygotsky, cuyo pensamiento dio origen a la teoría histórico-cultural de la actividad (CHAT)2 (Cole, 1997; Engeström, 1987; Freeman, 2007, 2015; Leontjev, 1978; Stetsenko, 2005; Vygotsky, 1978). Como investigadora y profesional de la CHAT y de la terapia breve centrada en soluciones, he encontrado similitudes y complementariedades entre ambas tradiciones. Se trata, sin embargo, de un tema poco investigado que merece mayor atención.

La SFT se ha caracterizado como un enfoque ecléctico y en constante evolución (Furman, 1994; De Jong & Berg, 2008), cuyos fundamentos teóricos y filosóficos están algo dispersos. Filosóficamente, la SFT se ha vinculado al «constructivismo social» (véase Berger & Luckmann, 1967; Caputo, 1997; Foucalt, 1977; Gergen, 1985), que es a su vez un término paraguas difuso para un campo de estudio que se nutre de diversas disciplinas (véase también Miettinen, 2000). En un plano genérico, el constructivismo social se interesa por el lenguaje como medio de cambio social. Aunque el uso intencional del lenguaje está en el centro de la SFT, esta es, sin embargo, mucho más que eso. De ahí el objetivo de este artículo: reexaminar la ubicación filosófica y teórica de la SFT a través de una lente «vygotskiana e informada por la CHAT».

Potenciar la capacidad de la persona consultante para tomar decisiones informadas y actuar ante desafíos inesperados mediante una intervención mínima es el objetivo principal de la SFT (Furman & Ahola, 2012; Berg & Miller, 1992; De Jong & Berg, 2018). El enfoque SF se ha caracterizado como orientado al futuro, orientado a los resultados, centrado en la persona consultante, centrado en las excepciones y en los progresos, cooperativo, creativo, lúdico, humorístico, ecléctico, evitador de la patologización, centrado en la retroalimentación positiva y centrado en los méritos (Furman, 1994). En esencia, el objetivo de quien practica la SFB es encontrar un cambio útil en la manera en que la persona consultante presenta sus deseos.

De manera similar, Vygotsky y sus continuadores (p. ej., Engeström, 1987; Leontjev, 1978; Vygotsky, 1978) sostienen la idea de que las personas son capaces de cambiar si disponen de las herramientas culturales y del apoyo social adecuados. Además, quienes practican la CHAT evitan patologizar los fenómenos psicológicos; prefieren, en cambio, una intervención mínima por parte de quien ayuda y consideran que las funciones mentales superiores se fundan en una acción concreta orientada a metas y al futuro, y en la actividad colaborativa (p. ej., Cole, 1997; Engeström, 1987; Leontjev, 1978; Vygotsky, 1978, 1982). Estos puntos comunes fundamentales entre la SFT y la CHAT permiten examinar con mayor profundidad algunos de los supuestos y herramientas básicos de la SFT.

La persona terapeuta SF utiliza preguntas abiertas3 para dirigir la atención hacia las habilidades y cualidades singulares de la persona consultante, sus éxitos pasados, sus acciones concretas, sus esperanzas de futuro y sus redes sociales (De Jong & Berg, 2018). Se acerca a la persona consultante desde una postura de «no saber» (De Jong & Berg, 2018, 30-58) y utiliza su vocabulario al formular las preguntas (De Jong & Berg, 2018, p. 31). Así, la persona consultante se siente respetada y está más dispuesta a colaborar (De Jong & Berg, 2018, pp. 349-350).

Además, las preguntas orientadas al futuro y a las metas se utilizan de forma afirmativa, lo que facilita que la persona consultante vislumbre un camino hacia delante. Una vez que las personas consultantes comprenden que desempeñan un papel activo en la superación de los desafíos de la vida, es más probable que logren encontrar nuevas soluciones posibles que poner a prueba y evaluar. (Berg & Miller, 1992; De Jong & Berg, 2018). La persona terapeuta las orienta para que vean cómo podrían aprovechar sus cualidades y capacidades concentrándose en sus propias habilidades singulares. A medida que se dan cuenta de que ya tienen algunas herramientas a su disposición, se sienten empoderadas y más preparadas para seguir desarrollando su conjunto de habilidades.

Dado que el énfasis de la SFT parece recaer en la identificación y la descripción detallada de las habilidades de la persona consultante, parece justificado examinar la SFT desde el punto de vista de las teorías bien establecidas de Vygotsky sobre el aprendizaje y el desarrollo (véase también Engeström, 1987; Vygotsky, 1978, 1982). Este artículo tiene un doble propósito. La primera pregunta de investigación es de naturaleza filosófica: ¿dónde puede situarse filosóficamente la SFT, dado que las habilidades de la persona consultante y el cambio son un tema lingüístico central en las sesiones de terapia? La segunda pregunta de investigación es más teórica y conceptual: ¿cómo se presenta la SFT a través de la lente de la CHAT o, más concretamente, de los conceptos vygotskianos de «mediación cultural» y de «zona de desarrollo próximo»?

Comienzo con una discusión filosófica sobre la SFT y el construccionismo social, y ofrezco un punto de vista alternativo, informado por la CHAT y el pragmatismo. A continuación, presento el concepto de «mediación cultural» (Vygotsky, 1978), que es el concepto central de la CHAT. Después examino la SFT a través del concepto de «zona de desarrollo próximo» (Vygotsky, 1978). Por último, propongo un concepto nuevo, a saber, la zona de desarrollo próximo centrada en soluciones, para comprender mejor la intención central de la SFT. Concluyo analizando las implicaciones de estas nuevas ideas para la SFT.

Notas de la autora

1. En adelante, SBT (incluida la SFBT).

2. En adelante, CHAT.

3. Las preguntas abiertas también se utilizan en la investigación cualitativa para recoger material de investigación auténtico.

Complexe Systémique · sobre las abreviaturas

Conviene señalar a quien lee tres de las abreviaturas de la autora, que hemos dejado todas tal como aparecen impresas. SFT designa la terapia centrada en soluciones (solution-focused therapy) y, según su primera nota, engloba la SFBT. CHAT es la teoría histórico-cultural de la actividad (Cultural-Historical Activity Theory), la tradición surgida de Vygotsky a través de Leontjev y Engeström. Y la zona de desarrollo próximo se abrevia ZDP a lo largo de todo el texto, mientras que la forma consagrada en la literatura anglófona es ZPD; las letras están invertidas, pero el concepto es el del propio Vygotsky (en español, por cierto, ZDP es precisamente la sigla habitual).

Dos de sus términos clave son igualmente del propio Vygotsky y no suyos: pares más capaces, la expresión de la definición de 1978 que cita más abajo, y andamiaje (scaffolding), la operacionalización educativa de la zona atribuida a Jerome Bruner.

Hacia una versión pragmática del constructivismo social

De Jong & Berg (2018, pp. 349-350) sitúan la SFT en el ámbito del constructivismo social. En un plano muy general, el constructivismo social se centra en el papel del lenguaje en la emergencia de realidades socialmente mediadas y situadas (cf. Berger & Luckman, 1967; Foucalt, 1977; Foucault, 1982; Gergen & Davis, 1985; Mills 1940). El individuo se concibe como participante activo y aprendiz en la sociedad (cf. Berger & Luckman, 1967; Heiskala, 1994; Hirvihuhta & Litovaara, 2003; Miettinen, 2000). La realidad se construye mediante una construcción recíproca de significado (De Jong & Berg 2018, p. 350). Como la construcción de significado está ligada a la historia experiencial del individuo, el acto de comprender al otro es siempre un proceso de negociación. Por tanto, la propia identidad parece negociable, resultado del diálogo.

La SFT también se ha relacionado con el «constructivismo radical» de Derrida (véase Pihlaja & Pihlaja, 2020). El concepto derridiano de «deconstrucción» remite al método de hacer visibles las relaciones de poder, los distintos puntos de vista y los conflictos sociales (Caputo, 1997; Derrida, 1995). Es un método crítico de lectura en el que el texto no es simplemente texto: el texto contiene contradicciones (Rolfe, 2004). La autoridad queda en cierto modo «fuera de quicio» (Derrida, 1995). La deconstrucción es, pues, enemiga del texto autoritario (Rolfe, 2004, p. 276). Yo interpretaría la actitud de «no saber» de la persona terapeuta SF, es decir, no presuponer demasiado de antemano sobre la persona consultante, no solo como un acto de valoración de esta y como base de una terapia colaborativa no patologizante (De Jong & Berg, 2018, pp. 30-58), sino también como un intento estratégico «derridiano» de deconstruir el dominio terapéutico.

Aunque la SFT se basa en la idea de democracia (De Jong & Berg, 2018, p. 350), no está totalmente libre de poder. El lenguaje puede utilizarse como herramienta estratégica para ejercer poder (Freeman, 2011, p. 157)4. Puesto que el lenguaje crea la realidad tanto para quien hace la terapia como para quien consulta, es sumamente importante que quienes practican la SFT permanezcan atentos al elegir sus palabras. Lo que se dice, tanto como lo que no se dice, tiene un impacto en la persona consultante. Al fin y al cabo, sin embargo, es la persona terapeuta quien orienta la dirección de la conversación.

Puesto que no se puede escapar del lenguaje-como-poder, lo mejor que cabe hacer es ser consciente de ello. Algunas preguntas son más estimulantes y potenciadoras de la agencia que otras. Las preguntas de la SFT se han diseñado claramente con la intención de reforzar la autoeficacia de la persona consultante. No obstante, la persona terapeuta debe ser sensible a qué preguntas se plantean, cuándo y cómo. El momento oportuno es crucial, porque el momento oportuno es poder.

El «constructivismo social» es un concepto paraguas para una variedad de enfoques diferentes (Miettinen, 2000). Cuanto más se amplía el ámbito del constructivismo social, más difuso se vuelve el concepto. Como nos recuerda Miettinen (2000), es importante preguntarse qué se está construyendo cuando hablamos de constructivismo social. ¿Estamos construyendo a) el conocimiento y el pensamiento conceptual del individuo, b) una cointerpretación de algo en un diálogo, c) una regla o institución que los individuos siguen, o d) un artefacto o sistema de artefactos, por ejemplo, una casa, un microscopio, un programa informático o una colección de poemas? (Miettinen, 2000, p. 276) (traducción de la autora).

Yo sostendría que los cuatro modos de construcción del conocimiento antes mencionados están presentes en una sesión de SFT. Lo que se expresa con palabras refleja discursos, preocupaciones y cambios sociales más amplios. Lo económico, lo social y lo político se reflejan en el relato personal de la persona consultante, cualquiera que sea el motivo por el que inicia la terapia. Sus identidades, sus historias de interacción, sus sistemas de valores y creencias, sus conocimientos y sus habilidades están todos entrelazados. Por tanto, el encuentro terapéutico no es una mera interacción improvisada. Es un esfuerzo consciente, por parte de la persona terapeuta, para influir en el bienestar de la persona consultante en el plano conceptual y en el concreto.

Los significados no se construyen de la nada, como podría sugerir el término «construccionismo social» si se usa a la ligera. Los significados se construyen siempre en relación con un objeto de actividad (p. ej., Stetsenko, 2005); en el presente contexto, con los motivos y las metas que la persona consultante fija en la terapia. Así, la motivación no es un fenómeno estático o abstracto, ni es únicamente innata o universal, sino que depende de lo que las personas hacen concretamente, de cómo se relacionan con los objetos y las personas de su vida (Freeman, 2007, p. 6).

La construcción del conocimiento en terapia es una actividad multidimensional y sistémica. No sorprende que la SFT y la «teoría de sistemas» se hayan considerado conectadas (p. ej., Pihlaja & Pihlaja, 2020). Aunque la teoría de sistemas se desarrolló originalmente en el campo de la cibernética, hoy se utiliza como enfoque general para explicar la naturaleza interrelacionada e interdependiente de las partes de cualquier fenómeno (véase Skyttner, 1996, p. 16.). Sin embargo, a mi entender, un enfoque sistémico científicamente más cercano a la SFT sería la CHAT, ya que sus raíces en la psicología cultural y en la psicología del desarrollo la acercan al mundo de la terapia (véase Cole, 1997; Engeström, 1987, 2004; Leontjev, 1978; Vygotsky, 1978).

Cuando las personas consultantes inician una terapia, traen consigo sus comunidades. La naturaleza sistémica de la actividad humana (Engeström, 1987; 2004)5 se hace visible cuando los individuos se mueven en sus redes sociales y a través de ellas. Cuando las propias actividades transcurren sin tropiezos, no se es consciente de la propia red de comunidades. Solo cuando las metas de un individuo chocan con las de otras personas que comparten ese sistema de actividad concreto, cuando el individuo tiene que elegir entre las metas contradictorias de varios sistemas de actividad o cuando alguien abandona el sistema de actividad o se incorpora a él, sus comunidades se vuelven visibles. (véase Freeman, 2007; 2011; 2015.) Así, la sociedad se refleja profundamente en el individuo. Existe un movimiento dialéctico entre la historia y el presente, y entre el individuo y la sociedad (véase Cole, 1997; Engeström, 1987).

Las personas terapeutas SF también traen su historia a la sesión, pero hacen un esfuerzo consciente por mantenerla en segundo plano. Además, para llevar a cabo la SFT se apoyan en herramientas, reglas, normas y divisiones del trabajo que se desarrollan cultural e históricamente. La terapia es un proceso de aprendizaje en el que terapeuta y persona consultante cocrean nuevos significados, herramientas e innovaciones. En esencia, cada sesión de SFT es a la vez usuaria y productora de artefactos culturalmente mediados. Quien ejerce la terapia con una comprensión sistémica de la actividad humana reconoce que el trabajo terapéutico no puede aislarse de los desarrollos histórico-culturales de la sociedad global ni de las propias redes de desarrollo de conocimientos y habilidades. El trabajo terapéutico es en sí mismo una institución lingüística y material en evolución histórica.

La SFT pone de relieve el valor práctico del conocimiento, es decir, cómo las personas consultantes pueden aprovechar sus habilidades en actividades cotidianas concretas (véase De Jong & Berg, 2008; Furman & Ahola, 2012). Tal como lo entiendo, la búsqueda por parte de la SFT —a través de medios lingüísticos— de un resultado concreto de la terapia desde el principio remite no solo al constructivismo social, sino también al pragmatismo. Miettinen (2006, p. 389) analiza la relación entre el pragmatismo y la CHAT:

…Para ambas teorías [el pragmatismo de John Dewey y la teoría histórico-cultural de la actividad como epistemologías y teorías de la actividad material transformadora], el concepto de actividad, cuyo prototipo es el trabajo, constituye una base para comprender la naturaleza del conocimiento y de la realidad. Este concepto implica también, para ambas teorías, un enfoque metodológico del estudio del comportamiento humano en el que la experimentación y la intervención sociales desempeñan un papel central. Ambas sugieren asimismo que la reflexión y el pensamiento, mediados por el lenguaje y los artefactos semióticos, sirven para la reorientación de la actividad y son vitales para el desarrollo de nuevas formas alternativas de acción…

Miettinen (2006, p. 389)

Desde este punto de vista, la SFT parece más pragmática y culturalmente mediada que el «constructivismo radical». Si bien es cierto que el comportamiento y los roles difieren algo de un contexto a otro, también hay algo muy concreto y tangible en la mente humana. El mundo de los artefactos es esencialmente psicología exteriorizada. Basta una mirada al mundo material y digital inmediato para comprobar que nuestro entorno está impregnado de productos de la mente humana creativa.

La versión de Vygotsky (1978) del constructivismo social, en su estudio de la mente humana de origen social, incluye también el mundo de los artefactos culturales y de los objetos materiales: «Los procesos psicológicos deben conceptualizarse como acciones relacionadas con objetos en el mundo, que marcan una diferencia en el mundo y participan en su construcción y desarrollo» (Stetsenko, 2005, p. 82).

Desde un punto de vista filosófico, propongo entender la SFT como una versión pragmática del constructivismo social. Dado que la SFT busca anclar el habla de la persona consultante en una actividad concreta, considero que Vygotsky y la CHAT complementan el marco de la SFT. En la siguiente sección presento el concepto vygotskiano de «mediación cultural».

Notas de la autora

4. Véase también Billig et al., 1988; Fairclough, 1992; Foucault, 1982.

5. Véase el concepto de «sistema de actividad» de Engeström (1987, pp. 73-87), basado en la obra de Vygotsky y Leontjev.

La «mediación cultural» como concepto sistémico

El concepto vygotskiano (1978) de «mediación cultural» sortea el modelo conductista E-R y el idealismo subjetivo de la psicología introspectiva (Leiman, 1992, p. 210). Del mismo modo, Miettinen (2006, p. 389) señala que la idea de un acto culturalmente mediado trasciende la dicotomía cartesiana sujeto-objeto. Vygotsky fue un pionero valiente, que adoptó una postura crítica frente a la patologización psicológica y las explicaciones causales (p. ej., Cole, 1997). Evitar la patologización innecesaria, el determinismo y la culpabilización es también un principio clave de la SFT (Ahola & Furman, 2016, p. 19).

La lúcida idea de «mediación cultural» apunta al sentido personal de la actividad social. Dirige la atención hacia todas las herramientas lingüísticas y materiales que se adquieren mediante la socialización. Según Vygotsky, el proceso más importante en el desarrollo psicológico infantil es la interiorización de la cultura en la que se está inmerso. Todos los productos culturales creados por las personas en sus culturas específicas son artefactos. Y es a través de todas las cosas que usamos, desde objetos simples como una cuchara, un bolígrafo o una mesa hasta cosas más complejas como el lenguaje, las tradiciones, las creencias, el arte y la ciencia, como la cultura influye en el desarrollo (Cole, 1997; Vygotsky, 1978).

Vygotsky ilustra esta intuición mostrando cómo el movimiento de la mano de una criatura hacia un objeto se convierte en un signo. El significado del movimiento de la mano cambia cuando la madre o la persona que la cuida llega y presencia el comportamiento. Se convierte en un acto socialmente orientado. La persona adulta entiende que la criatura desea el objeto y se lo da. Solo más tarde la criatura establece un vínculo entre señalar y la actividad social, y el movimiento se convierte en «el acto de señalar». Así, el acto de señalar es también un acto que señala una relación social (Vygotsky, 1978, p. 56).

Por consiguiente, es imposible separar el desarrollo psicológico de la situación cultural y social singular del individuo. La conciencia se crea en encuentros lingüísticos con las personas, las cosas, la naturaleza y el universo entero. Como señala Leiman (2011), es en este sentido que el significado de la palabra, como unidad de la actividad psicológica, une lo intrapsíquico y lo interpersonal. Para Vygotsky, la «palabra» es un microcosmos de la conciencia humana (Vygotsky, 1986, p. 256) y el «signo» simboliza el estar juntos (Leiman, 1992, p. 216). Además, el lenguaje no precede a la acción, sino a la inversa: primero fue la acción, y la palabra se desarrolló a partir de ella (Vygotsky, 1962, p. 153).

Las personas crean sus emociones y pensamientos privados en la semiosfera, mediante acciones propias de cada contexto (Valsiner, 2006, p. 9). Es a través del lenguaje y del uso de herramientas culturales como nos comunicamos con nosotros mismos y con los demás. El habla interna es una herramienta psicológica orientada al modo privado del yo. Se utiliza para interiorizar lo que sucede en el mundo. El habla externa se utiliza para hacer visibles los pensamientos internos y para influir en el pensamiento de los demás y en el mundo de los objetos. (Vygotsky, 1978.) Las realidades sociales interiorizadas y las realidades internas exteriorizadas mantienen una relación dialógica. El desarrollo psicológico, tal como lo explica Vygotsky, consiste en una interacción dialéctica continua entre funciones o procesos distintos, pero interdependientes, de interiorización y exteriorización (Lourenço, 2012, p. 283).

Los artefactos y herramientas culturales que heredamos son a la vez materiales y conceptuales. Son conceptuales en el sentido de que sus propiedades materiales han sido moldeadas por su historia social previa (Cole, 1997, p. 117) y de que expresan determinados sistemas de valores y de creencias. Al modificar artefactos antiguos y crear otros nuevos, creamos y modificamos también nuestra propia psicología y la de los demás. De este modo, un capital social importante se transmite y se transforma de una generación a la siguiente. Las nuevas innovaciones surgen cuando a los «viejos» artefactos se les asignan nuevos significados y nuevos usos. (Véase Freeman, 2007; 2011; 2012; 2015). Desde esta perspectiva, la SFT puede considerarse un espacio de cocreatividad e innovación.

La socialización, la reorientación personal y la actividad creativa continúan a lo largo de toda la vida. El individuo participa en muchas comunidades y redes sociales y profesionales diferentes.6 En estas formaciones sociales, el individuo experimenta distintas contradicciones de motivos que, cuando se resuelven con éxito, conducen a nuevas trayectorias profesionales y de jubilación llenas de sentido (véase Freeman, 2007; 2015).

Estas ideas concuerdan con el pensamiento de Milton H. Erikson (Haley, 1997, p. 39) según el cual las crisis del desarrollo forman parte natural de la vida. La manera en que el individuo resuelve estos dilemas y fases de transición social tiene una importancia clave. Como subrayan Furman & Ahola (2012), en la SFT es crucial prestar atención a las excepciones y a los progresos. Concentrarse en las situaciones y circunstancias en que las cosas van mejor —cuando el problema está ausente— refuerza la autoeficacia percibida y el sentimiento de logro de la persona consultante. Cuando el foco terapéutico está en los patrones de conducta sanos, los recursos y las habilidades, los problemas pueden resolverse sin detenerse conscientemente en la conducta no deseada. (véase Berg & Miller, 1992; De Jong & Berg, 2008; Furman & Ahola, 2012.)

Así, las preguntas de la SFT centradas en las habilidades, combinadas con las ideas de Vygotsky sobre el aprendizaje y el desarrollo, ofrecen a la persona terapeuta una manera alentadora de ayudar a la persona consultante a afrontar los desafíos de la vida, social y culturalmente mediados.

Nota de la autora

6. Lave & Wenger (1991) utilizan el término «comunidades de práctica».

Complexe Systémique · una bibliografía en parte finlandesa

Quien intente verificar los números de página se topará con una peculiaridad de este artículo: la autora trabaja con las ediciones finlandesas. El manual de De Jong y Berg que cita a lo largo del texto es Ratkaisukeskeisen terapian oppikirja, la traducción finlandesa preparada por Ben Furman y Antti Mattila, por lo que su paginación no coincide con la de Interviewing for Solutions. Lo mismo ocurre con Haley sobre Erickson, citado a partir de Lyhytterapian lähteillä, y con las referencias a Furman, Ahola, Engeström y Miettinen, varias de las cuales solo existen en finés.

Es también la señal de una filiación particular. Finlandia es uno de los países donde la práctica centrada en soluciones arraigó con más fuerza, en torno al Helsinki Brief Therapy Institute, y es la tierra de Yrjö Engeström, cuya teoría del aprendizaje expansivo prolonga a Vygotsky. Las dos tradiciones que este artículo reúne comparten ciudad desde hace mucho tiempo.

La zona de desarrollo próximo y la SFT

La zona de desarrollo próximo (ZDP) se basa en la idea de un desarrollo humano culturalmente mediado, tal como se ha descrito más arriba. El concepto de ZDP surgió de las observaciones de Vygotsky sobre el aprendizaje y el desarrollo en el contexto escolar. Vygotsky distinguía entre buen y mal aprendizaje. El mal aprendizaje consiste en transferir información y conocimientos predeterminados a la «cabeza» de los individuos. El buen aprendizaje, en cambio, da lugar a algo imprevisible y nuevo, algo que antes no existía. (Engeström, 2004, p. 19).

Aunque el desarrollo no suele producirse en la zona de confort del individuo, las metas y los escenarios futuros demasiado difíciles pueden resultar paralizantes. Lo que se necesita es una zona óptima de desarrollo o, como la define Vygotsky, una zona de desarrollo próximo:

…es [la zona de desarrollo próximo] la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver de forma independiente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de una persona adulta o en colaboración con pares más capaces.

Vygotsky (1978, p. 86)

Dicho de otro modo, la ZDP es la distancia entre lo que los individuos pueden lograr por sí solos y lo que pueden hacer con un poco de ayuda. La palabra «próximo» significa que la ayuda proporcionada solo supera ligeramente el nivel actual de habilidades de quien aprende, de modo que complementa sus capacidades existentes y se apoya en ellas (Cole & Cole, 2001).

Todo esto tiene implicaciones importantes para la SFT. La persona terapeuta puede considerarse —momentáneamente— una precursora del enfoque SFT y, por tanto, un «par más capaz» en lo que respecta a los principios de la SFT. La persona terapeuta SF está formada para hacer preguntas abiertas que permiten a la persona consultante actuar como experta. La prueba para quienes ejercen la terapia es su capacidad de activar y apoyar la resolución independiente de problemas por parte de las personas consultantes y el desarrollo de sus habilidades para la vida y de su autoeficacia. Ante traumas y desafíos, las personas consultantes pueden «olvidar» temporalmente lo que saben y lo que son capaces de hacer. Por eso es importante cartografiar las habilidades actuales de la persona consultante mediante preguntas centradas en las excepciones y los progresos. Es igualmente importante invitarla a pensar en la posibilidad de desarrollar nuevas habilidades. En esencia, lo que se crea en la ZDP son nuevos puntos de vista. Aunque la persona terapeuta ayuda a la persona consultante a ampliar su horizonte de acción, es esta última quien debe hacer el trabajo propiamente dicho.

En el campo de la educación, la ZDP se ha operacionalizado mediante la noción de «andamiaje». El concepto remite a actividades en las que la persona docente levanta estructuras de apoyo temporales para ayudar al alumnado a desarrollar su comprensión, su pensamiento conceptual y sus habilidades. A medida que quien aprende adquiere estas nuevas habilidades, la persona docente retira el apoyo hasta que surge la necesidad de aprender otras nuevas. Más adelante, quien aprende es capaz de transferir estas nuevas habilidades a nuevos contextos de actividad (Hammond & Gibbons, 2005, pp. 7-8).

La SFT anima y apoya a la persona consultante a examinar la situación actual, establecer metas y hacer las cosas de otra manera (Pihlaja & Pihlaja, 2020). Así, con la ayuda de una persona terapeuta SF sensible e informada por la ZDP, la persona consultante elabora una especie de «mapa» de su ZDP. Este incluye una representación de cómo pasar de A a B en relación con el asunto en cuestión: qué habilidades antiguas pueden movilizarse, qué habilidades nuevas hay que aprender para lograr un cambio y a quién recurrir en busca de apoyo. Las preguntas de la SFT que se centran en los éxitos pasados y en los milagros futuros, incluidas la escala de valoración terapéutica y la cartografía de la red social, idealmente dan energía a la persona consultante para tomar las riendas de su propia vida. Entre sesión y sesión, la persona consultante ensaya las habilidades, los puntos de vista y los patrones de conducta recién adquiridos. Cada sesión de terapia le permite conceptualizar y hacer visibles nuevas perspectivas y patrones de conducta interiorizados. El proceso terapéutico cíclico termina una vez alcanzada una independencia suficiente. Así, el apoyo terapéutico es solo temporal. Una vez que la persona consultante ha alcanzado el nuevo objetivo, el andamiaje se desmonta rápidamente. Juntas, la persona consultante y la persona terapeuta evalúan el éxito del proceso terapéutico. Si deciden continuar, el foco se pone en una nueva habilidad o un nuevo punto de vista que requiere el apoyo transitorio de la persona terapeuta.

La ZDP es un espacio creativo para exteriorizar lo psíquico e interiorizar lo social. De hecho, exteriorizar e interiorizar forman una relación dialógica continua (Engeström, 1987; Vygotsky, 1978). En la SFT, el término «externalización» se refiere a las herramientas que se utilizan para separar el problema de la persona. Así, la externalización remite a una técnica específica utilizada para minimizar el malestar emocional de la persona consultante. Separar el problema de la persona consultante aporta la objetividad necesaria para examinar el desafío que plantea. Entre estas técnicas figuran el uso de una pizarra blanca, el juego de roles y la externalización del problema en una criatura con la que la persona consultante pueda sentirse cómoda. (véase Pihlaja & Pihlaja, 2020). Sin embargo, desde el punto de vista teórico, el acto de exteriorizar ya se ha producido antes del uso de estas técnicas de externalización, precisamente en el momento en que la persona consultante encuentra palabras para el problema. Por ello, tal vez sería conceptualmente más preciso hablar de técnicas de distanciamiento de la SFT.

La persona terapeuta invita a la persona consultante a exteriorizar sus pensamientos mediante las preguntas SF. El diálogo terapéutico contribuye a la posibilidad de una idea actualizada de sí. Una vez que la nueva visión del «yo» se interioriza en la esfera privada del yo, son posibles cambios de conducta duraderos. Y con ellos, nuevos tipos de dinámicas sociales e identidades, nuevos «nosotros». El resultado de la terapia es fruto del misterio de la colaboración.

La imprevisibilidad del aprendizaje ha sido estudiada en el campo de la educación por Engeström (1987). Su concepto de «aprendizaje expansivo» se basa directamente, entre otras, en las ideas de Vygotsky. Sin embargo, su modelo sistémico del aprendizaje da prioridad a lo colectivo sobre lo individual. El objeto del aprendizaje no se considera un fenómeno dado o estático, sino algo que evoluciona y se amplía con el proceso de aprendizaje. Este proceso avanza del siguiente modo: a) cuestionar la práctica actual, b) analizar la práctica actual, c) modelizar la nueva solución, d) examinar y poner a prueba el nuevo modelo, e) implementar el nuevo modelo y f) consolidar el nuevo modelo de actividad, reflexionar sobre él y generalizarlo. El ciclo vuelve a empezar cuando el modelo vigente se topa con contradicciones. (Véase Engeström, 2004, pp. 59-63).

La SFT puede considerarse un proceso de aprendizaje expansivo informado por la ZDP, en el que terapeuta y persona consultante negocian y definen los objetivos de la terapia con la ayuda de preguntas específicas de la SFT. Por ejemplo, el uso de «la pregunta milagro» alimenta la esperanza en un mañana mejor al ayudar a visualizar concretamente ese cambio. Se pide a la persona consultante que imagine una situación en la que el problema ha desaparecido milagrosamente y que exprese con palabras qué es diferente, cómo se sabrá que el problema ya no existe, quién lo notará primero, cómo lo sabrá, etc. (De Jong & Berg 2008, p. 88). Así, la pregunta milagro suscita nuevos puntos de vista, nuevas conductas y nuevas dinámicas sociales. A mi juicio, concuerda bien con las ideas de Engeström (1987; 2004) y de Vygotsky (1978) sobre el aprendizaje como un proceso cíclico y sistémico en constante expansión, cuyo resultado es una revelación innovadora.

Una persona terapeuta que se apoya en la idea vygotskiana del buen aprendizaje comprende que la motivación individual es el resultado de una retroalimentación positiva y oportuna. Como señalan De Jong & Berg (2008, pp. 116-139), la retroalimentación positiva y el reconocimiento de los méritos son importantes desde el punto de vista del empoderamiento de la persona consultante. En mis investigaciones anteriores he constatado que el deseo de reconocimiento7 es una fuerza social importante que motiva al individuo a participar y contribuir en la actividad colectiva (Freeman, 2007, 2015). La terapia no es una excepción: la persona consultante necesita estar motivada para participar y así marcar la diferencia.

No obstante, la retroalimentación positiva debe anclarse en las acciones lingüísticas concretas y en las actividades colectivas del individuo. Elogiar sin mérito a la persona consultante no conduce a su independencia futura. Al contrario, una vez retirado el andamiaje, puede conducir a objetivos poco realistas y a la parálisis del aprendizaje. A menudo una persona necesita trascender sus antiguos sistemas de valores y creencias para aprender de verdad algo nuevo. Por ello, sostendría que el aprendizaje expansivo requiere también una hábil tolerancia al cambio, así como la capacidad de reevaluar y reajustar constantemente los propios objetivos.

Nota de la autora

7. Véase Miettinen (2005) para una discusión del concepto de «deseo de reconocimiento mediado por artefactos».

Zona de desarrollo próximo centrada en soluciones (SFZPD): pautas provisionales

Crear la posibilidad de un «buen aprendizaje» basado en la ZDP. Una persona terapeuta que comprende el significado del «buen aprendizaje» reconoce que el aprendizaje, el crecimiento personal y la creatividad exigen que la persona no solo sea consciente de su base actual de habilidades, sino que también esté dispuesta a ampliarla, paso a paso.

Crear la posibilidad de una reflexión, una redefinición, una reevaluación y un reajuste continuos de los objetivos vitales. La persona terapeuta SF debería alentar y apoyar un pensamiento independiente informado por la SFT, que incluya la capacidad de redefinir rasgos personales, ver las cosas desde nuevas perspectivas, reflexionar mediante el distanciamiento y mostrarse vigilante y realista a la hora de fijar objetivos. Aprender exige redefinir lo social. La «autoeficacia percibida» (Bandura, 1977) podría considerarse así como la capacidad de ver las propias posibilidades y de procurar adquirir la agencia necesaria para hacerlas realidad.

Fomentar la capacidad de afrontar los miedos que puedan obstaculizar el aprendizaje continuo y la expresión creativa de uno mismo. La SFT consiste en aprender de forma colaborativa algo que todavía no existe. Ello implica avanzar hacia lo desconocido, una situación que puede traer consigo miedos y una carga emocional. Aunque la SFT no pone el énfasis en los aspectos negativos de la vida, esto no significa que deban evitarse o negarse las emociones difíciles. Al contrario, se abordan de una manera más empoderadora. Al construir una comprensión de las capacidades actuales de la persona consultante, la persona terapeuta crea una base segura sobre la cual examinar los miedos que puedan inhibir el buen aprendizaje. En esencia, la persona consultante pasa de un estado de «puedo» a otro de «estoy aprendiendo y tengo el valor de intentar algo totalmente nuevo». Esta transición es importante porque anima a la persona consultante a confiar en el proceso de aprendizaje y a dominar lo inesperado. Por ello, la «autoeficacia percibida» (Bandura, 1977) puede entenderse también como el valor de hacer las cosas de otra manera y de hacer las paces con lo desconocido.

Animar a la persona consultante que busca la simbiosis a experimentar el sentimiento de separación y de independencia. La SFT en la ZDP es un enfoque útil para abordar las adicciones, ya que estimula la independencia y una sana separación psicológica. A menudo las personas con una adicción buscan soluciones «fuera» de sí mismas, lo que las lleva a formar vínculos poco sanos con personas, objetos y sustancias. La SFT, en cambio, anima a encontrar soluciones dentro de uno mismo: en las propias habilidades, en los propios recursos, en las cosas y las personas que impulsan y sostienen la construcción de una vida más sana.

Según mi experiencia, las personas que se enfrentan a adicciones pueden mostrar una tendencia a vincularse a grupos de apoyo entre pares y a verse a sí mismas como ejemplos de categorías psicopatológicas. A pesar de las buenas intenciones de los programas de adicciones, utilizar expresiones como «en recuperación de X o Z» o «Hola, me llamo C, soy X o Z» entraña un peligro. Estas fórmulas invitan a la persona a considerar su pertenencia a su grupo de adicción como algo para toda la vida. Son deterministas y niegan la posibilidad de la libertad. También existe una tendencia, entre las personas con antecedentes de adicción, a seguir dependiendo de la terapia o de las terapias. A su vez, una persona terapeuta con adicciones no resueltas puede retener a la persona consultante durante demasiado tiempo.

Sobre la base de esta síntesis teórica, propondría añadir lo siguiente a la lista de características de la SFT de Furman (1994): el pragmatismo, el uso consciente del lenguaje, la centralidad de las habilidades y el trabajo dentro de la SFZTD para garantizar el «buen aprendizaje» vygotskiano y una independencia sana.

Complexe Systémique · una sigla que vacila

El concepto que propone este artículo no se abrevia dos veces de la misma manera en el original: el título de esta sección dice «SFZPD», su último párrafo «SFZTD» y la conclusión «FSZDP», junto con una zona de desarrollo primario en lugar de próximo. La misma vacilación afecta al propio concepto vygotskiano, escrito «ZDP» de principio a fin donde el uso consagrado en inglés es «ZPD». Hemos dejado todas estas formas exactamente como las imprime el texto de la autora, y esta traducción las conserva también; las versiones francesa y portuguesa de este artículo, en cambio, las regularizan.

Conclusión y discusión

El nuevo concepto provisional de zona de desarrollo primario centrada en soluciones (FSZDP) propuesto en este artículo pone de relieve el aprendizaje-en-la-SFT como un proceso no individualista y expansivo, diseñado de manera óptima, que conduce a una independencia empoderada y a la creatividad. Además, vincula la SFT a una sólida tradición sociocultural y de teoría de la actividad. El enfoque de Vygotsky puede considerarse un precursor del pensamiento sistémico en el campo de la psicología. Su obra representa una forma de construccionismo social que incluye los artefactos materiales en el estudio lingüístico de la mente humana creativa. Propongo que, desde una perspectiva filosófica, la SFT se entienda mejor como una forma híbrida de pragmatismo y construccionismo social o, en otras palabras, como una versión pragmática del construccionismo social. Así, el artículo contribuye al diálogo en curso sobre los fundamentos teóricos y filosóficos de la terapia centrada en soluciones.

La posición adoptada en este artículo es que comprender la mente humana significa estudiar las actividades de los individuos, incluidas sus producciones creativas y sus innovaciones (Freeman, 2007; 2015; Miettinen et al., 2008). Mis estudios anteriores sobre la motivación (Freeman, 2007, 2011, 2013, 2014, 2015) muestran claramente que una vida con sentido es activa y creativa. Esta idea tiene implicaciones importantes para la evaluación de la SFT. ¿Y si, en lugar de utilizar formularios numéricos de autoevaluación, preguntáramos a las antiguas personas consultantes por sus acciones creativas cotidianas, lingüísticas y materiales? ¿No revelaría esto más sobre su bienestar que sus fluctuantes estados emocionales diarios? Distinguir entre «personas e industrias creativas y no creativas» distorsiona la vida. Todos los ámbitos y todas las personas son potencialmente creativos. La SFT, unida al pensamiento sociocultural y de la teoría de la actividad, tiene el potencial de democratizar la creatividad.

Vuelvo ahora brevemente sobre la noción de «autoeficacia». Bandura (1977) distingue entre «autoeficacia percibida» y «autoestima»: la primera se refiere a las creencias subjetivas de los individuos sobre sus habilidades y capacidades en relación con las metas que se han fijado, mientras que la segunda se refiere a las creencias de los individuos sobre su propio valor y a la evaluación que hacen de él. (Bandura, 1977, p. 309.) Yo sostendría que la autoeficacia percibida y la autoestima no pueden separarse: el individuo utiliza ambas estructuras psicológicas para formarse una idea de sus posibilidades. Además, dominar una nueva habilidad contribuye tanto a la autoeficacia percibida como a la valía personal.

Una persona terapeuta que privilegia un enfoque SFZDP ayuda a la persona consultante con una intervención mínima. En este enfoque, la persona terapeuta sostiene y refuerza la autoeficacia, la valía personal y un sano sentido de independencia de las personas consultantes ayudándolas a identificar y desarrollar sus habilidades y capacidades. La idea que subyace a la ayuda SF es garantizar que la ZDP de la persona consultante se realice en pequeños pasos manejables. Quien ayuda, o quien hace la terapia, acompaña al individuo en la creación de un estado motivacional realista pero esperanzado. Quien sabe ayudar bien sabe cuándo retirarse, dar espacio y, finalmente, dejar libre. El día en que termina la relación terapéutica es un momento para celebrar. Berg & Miller (1992, p. 11), por ejemplo, recuerdan que una persona consultante dijo: «Usted me puso en marcha y luego se quitó de mi camino de una puñetera vez».

Según Leiman (2011, p. 441), la psicoterapia tiene lugar en la interfaz entre lo interpersonal y lo intrapsíquico: entre lo que se comparte con los demás y lo que se construye en la esfera privada. Esto plantea cuestiones de honestidad y de confianza. Una persona puede mentir a los demás y a sí misma, pero el cuerpo rara vez miente. Por eso considero importante, aumentando la conciencia somática, tener en cuenta las expresiones y sensaciones corporales de la persona consultante. Como dice Burkitt (1999, p. 14), somos «cuerpos pensantes». Las herramientas que usamos, por su parte, son extensiones de nuestro cuerpo (Shotter, 1975, p. 58). Por ejemplo, al construir una SFZDP adecuada, es importante ser sensible a las señales energéticas y no lingüísticas de la persona consultante. A menudo el lenguaje corporal de un individuo indica si las metas que se fijan son realistas. También es importante que la valoración SF de la persona terapeuta sea sincera, ya que influye en la consecución de las metas fijadas.

La SFT es una forma de terapia que gira en torno a la capacidad de las personas consultantes para encontrar y desarrollar los recursos y las habilidades que necesitan para tomar decisiones informadas sobre su vida. Como señala Shotter (1975) al hablar de los «peligros de la psicología» en su obra clásica Images of Man in Psychological Research, la psicología debería estudiar cómo asumimos la responsabilidad de nuestro comportamiento en lugar de buscar «leyes que rijan el comportamiento» (Shotter, 1975, pp. 60-61). La persona terapeuta SF informada por la ZDP crea un espacio seguro y óptimo que favorece el aprendizaje, el cambio, la creatividad y la expresión de la agencia. Además, ayuda a las personas consultantes a aceptarse como parte de un continuo histórico y cultural. Una buena persona docente hace lo mismo. En este sentido, el trabajo terapéutico y la enseñanza se parecen: la enseñanza busca ayudar a cada estudiante a convertirse en aprendiz independiente, mientras que la persona terapeuta SF busca ayudar a la persona consultante a convertirse en usuaria independiente del pensamiento SF.

Vuelvo ahora al principio del «no saber» en la SFT (De Jong & Berg, 2008, pp. 30-58). La idea de que la persona terapeuta se abstiene de hacer suposiciones de antemano sobre la persona consultante o sobre sus desafíos es una importante herramienta de actitud. Es la base tanto de una colaboración que sostiene como de redefiniciones nuevas y frescas. No saber deja más espacio para que la persona consultante sea la experta.

¿Cómo es posible entonces que la persona terapeuta no sepa, cuando al mismo tiempo posee un amplio bagaje de conocimientos y una gran variedad de habilidades y capacidades? ¿Cómo alcanza la persona terapeuta un estado de no saber? Según mi experiencia, esto puede lograrse conociéndose a sí misma: practicando un estado meditativo de ser-en-el-mundo, en el que pueden vivirse momentos fugaces pero preciosos libres de ego. Así, el no saber podría considerarse un estado meditativo consciente.

En efecto, el principio de «no saber» de la SFT abre interesantes preguntas para la investigación futura en relación con el concepto de «conciencia». A menudo lidiamos con estados mentales fluctuantes a medida que nos movemos en nuestras actividades cotidianas. ¿Podría considerarse el estado meditativo de no saber como un «estado mental» o un «modo de ser» distinto? ¿O se vería quizá como una categoría de acción: «acción pura» o «actuar sin actuar»? ¿Qué tendrían que decir los filósofos yóguicos y budistas orientales sobre la noción de no saber propia del constructivismo social pragmático de la SFT? Creo que la interacción entre acción y no acción sería sin duda un tema de interés.

Por último, propongo ampliar la noción de «no saber» para que refleje también el resultado de la terapia: la creación de algo nuevo e imprevisto. Una persona terapeuta SF competente es humilde y comprende que cada interacción es una oportunidad histórica y social única de aprendizaje, creatividad e innovación.

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Traducción no oficial al español del artículo original Solution-Focused Zone of Proximal Development: A Vygotskyan Contribution to Solution-Focused Therapy, de Stephanie Freeman, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 5, n.º 1 (2021), doi: 10.59874/001c.74981, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial, con la maquetación adaptada para su lectura en línea. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autora ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Traducción no oficial al español del artículo original «Solution-Focused Zone of Proximal Development: A Vygotskyan Contribution to Solution-Focused Therapy», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2021) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Freeman, S. (2021). Solution-Focused Zone of Proximal Development: A Vygotskyan Contribution to Solution-Focused Therapy. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/solution-focused-zone-of-proximal-development-a-vygotskyan-contribution (Obra original publicada en 2021 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 5, n.º 1, 2021; republicada en 2021 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/74981)

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