Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

The British Journal of Social Work · Protección a la infancia

Razones de la separación de fratrías en el acogimiento en Inglaterra: un análisis de expedientes

En una autoridad local inglesa, la autora revisó los expedientes de 19 fratrías acogidas por los servicios de protección y después separadas. Las razones rara vez figuran por escrito en un único lugar: el comportamiento, los deseos y las necesidades de niñas y niños, pero también la falta de plazas y los límites de las familias de acogida, que a menudo se revelan tarde. Un alegato a favor de unos registros que permitan a las y los jóvenes comprender su propia historia.

Autora Florie J. E. Schmits (School for Policy Studies, University of Bristol, Reino Unido)Primera publicación The British Journal of Social Work, 28 de julio de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Reasons for sibling separation in care in England: A case file analysis, de Florie J. E. Schmits, publicado en The British Journal of Social Work (Oxford University Press) (2026), doi: 10.1093/bjsw/bcag157, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 1 se presenta en forma de lista; las declaraciones de final de artículo (agradecimientos, conflictos de intereses, financiación) se agrupan en las notas; el material complementario en línea no se reproduce. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autora ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Si las razones de la separación son difíciles de encontrar, las autoridades locales no pueden aprender del pasado ni construir la base empírica necesaria para mejorar el futuro de las fratrías que tienen a su cargo.

Florie J. E. Schmits

Resumen

En Inglaterra, según la Children Act 1989, los hermanos y hermanas deben ser acogidos juntos salvo que ello no responda al interés superior de la persona menor (o de las personas menores) o no sea factible. Sin embargo, datos recientes muestran que muchas fratrías siguen separándose. Este estudio analizó los expedientes de 19 fratrías separadas en el sistema de acogimiento en Inglaterra. Constató que, en la mayoría de los episodios de separación, se registraba una combinación de múltiples consideraciones, entre ellas consideraciones relativas al bienestar de la infancia, así como consideraciones prácticas, como la capacidad de las familias de acogida para hacerse cargo de varios hermanos. Los resultados mostraron también cambios continuos en la situación, el comportamiento, las necesidades y los deseos de las fratrías, así como en los recursos que les podían ofrecer los equipos de trabajo social. Esto pone de relieve la naturaleza dinámica de la decisión sobre el acogimiento de fratrías y la necesidad de evaluar continuamente sus acogimientos. Aunque los expedientes ofrecieron información valiosa sobre las razones de la separación, este artículo subraya también la importancia de mejorar el contenido y la presentación del relato sobre la separación de fratrías. Ello beneficiaría a la juventud con experiencia de acogimiento que consultan sus expedientes para encontrar información sobre su trayectoria de acogimiento con su fratría, y podría ayudar a las políticas y a la práctica a generar datos valiosos para mejorar el futuro de las fratrías en acogimiento.

Introducción

A marzo de 2025, cerca de 82 000 menores vivían bajo la tutela del Estado en Inglaterra (Department for Education 2025), y una encuesta reciente, representativa a escala nacional, sobre la infancia en acogimiento indicó que el 94% tiene al menos un hermano o hermana. En circunstancias familiares complejas, la fratría puede ser la principal relación significativa de niñas y niños (Bank and Kahn 1982; Shlonsky et al. 2005; Silverstein and Smith 2009). Como afirmó recientemente la Children’s Commissioner: «A menudo son las [personas] más queridas e importantes en la vida de la infancia, y [pueden] ser una fuente de fuerza, estabilidad y apoyo» (The Children’s Commissioner 2023, p. 8). La separación de la fratría puede tener repercusiones de por vida (The Children’s Commissioner 2023), al causar un trauma adicional, confusión identitaria y un sentimiento de pérdida (Kosonen 2001; Wojciak 2017; Wojciak et al. 2023). Por el contrario, el acogimiento conjunto puede generar un sentimiento de pertenencia y de conexión emocional (Hindle 2000; Leathers 2005; Tarren-Sweeney and Hazell 2005; Hegar and Rosenthal 2011). La investigación ha mostrado que el acogimiento conjunto puede aumentar la estabilidad del acogimiento y la probabilidad de reunificación familiar (Leathers 2005; Tarren-Sweeney and Hazell 2005; Webster et al. 2005; Albert and King 2008; Waid et al. 2016). Más recientemente, se ha constatado que vivir con al menos un hermano o hermana puede proteger la salud mental (Wijedasa et al. 2025).

Trabajos recientes con niñas, niños y jóvenes ponen de relieve su preferencia por expresiones como «hermanos y hermanas» o «las personas con las que tengo un vínculo de parentesco» al hablar de la fratría en el acogimiento (TACT Fostering & Adoption 2019). Sin embargo, la documentación oficial utiliza con más frecuencia el término «sibling» como término más inclusivo (The Children’s Commissioner 2023), que es el que se emplea en este artículo (traducido aquí como «hermano o hermana» o «fratría»). El término «placement» (acogimiento, plaza de acogida) se utiliza también en consonancia con el lenguaje de las políticas públicas y de los sistemas de datos administrativos, aun reconociendo que niñas, niños y jóvenes pueden preferir términos como «hogar» o «donde vives» (TACT Fostering & Adoption 2019).

La separación de fratrías en el acogimiento

En virtud de la Children Act (1989) en Inglaterra, las autoridades locales están obligadas a acoger juntos a los hermanos y hermanas siempre que sea razonablemente factible y compatible con el bienestar de la persona menor. Deben asimismo protegerla, promover su bienestar general y tener en cuenta sus deseos y sentimientos. Pese a esta obligación legal, la separación de fratrías sigue siendo frecuente. Un estudio reciente en Inglaterra mostró que el 37% de los menores con hermanos o hermanas fueron separados de al menos uno de ellos al ingresar por primera vez en el sistema de acogimiento (The Children’s Commissioner 2023), y una encuesta representativa a escala nacional sobre la infancia en acogimiento realizada en 2025 constató que solo el 65% de quienes tenían hermanos o hermanas vivían con al menos uno de ellos (Wijedasa et al. 2025).

Las razones de estas separaciones de fratrías en Inglaterra todavía no se comprenden bien. Solo un puñado de estudios ha examinado las justificaciones de la separación de fratrías en Inglaterra. Wedge y Mantle (1991), a partir de los expedientes de 160 menores de 71 fratrías para estudiar las derivaciones y los acogimientos de fratrías, encontraron entre las razones las necesidades individuales, los deseos de la persona menor y la escasa disponibilidad de plazas. Las rupturas de acogimientos conjuntos se atribuían a la exigencia de cuidados parentales, a las limitaciones económicas de las familias de acogida o a dificultades en el comportamiento y las relaciones de la fratría. Dance y Rushton (1999), que entrevistaron a profesionales del trabajo social de infancia y de acogimiento, identificaron como factores la diferencia de necesidades, las limitaciones de plazas y el momento de entrada en el sistema de acogimiento. Las entrevistas de Sharpe (2014) con profesionales del trabajo social sobre la toma de decisiones en el acogimiento de fratrías mostraron principalmente que las decisiones estaban condicionadas por limitaciones prácticas, como la escasez de plazas conjuntas y la presión del tiempo. Esto lo confirmaron los hallazgos de la autora (Schmits 2026): en contra de la práctica preferida por la mayoría de las personas profesionales entrevistadas, se decía a menudo que las fratrías se separaban por razones prácticas. Hollows y Nelson (2006) sostuvieron, a partir de cinco estudios de caso con fratrías numerosas, que, si bien las decisiones tempranas y pragmáticas son a veces necesarias en los casos de acogimiento, deben revisarse para no convertirse en estrategias a largo plazo que pasen por alto los derechos de la infancia. Más recientemente, la Children’s Commissioner (CC), al examinar casos de su línea de ayuda y entrevistas con jóvenes con experiencia de acogimiento, constató también que las fratrías se separaban a menudo por falta de plazas suficientes o por proyectos de permanencia distintos para cada menor. El informe sostenía además que las autoridades locales no tenían suficientemente en cuenta las necesidades y opiniones de la infancia (The Children’s Commissioner 2023).

En términos generales, la decisión sobre el acogimiento de una fratría implica muchas consideraciones distintas. Un trabajo reciente (Schmits 2026, en revisión) puso de relieve esta complejidad y sostuvo que en ella interactúan factores relativos a la persona menor y a su fratría (p. ej., edades, tamaño del grupo, necesidades, deseos), a la autoridad local (p. ej., prioridades, falta de recursos) y factores externos (p. ej., plazos judiciales y opinión pública). Destacaba también, y es importante, el papel central de quien ejerce el trabajo social en el proceso de decisión (véase también Sharpe 2014).

Comprender la separación de fratrías: lo que muestran los expedientes

Los datos de entrevistas no documentan necesariamente el razonamiento que llevó a la separación en casos concretos. Aquí es donde los expedientes pueden aportar una perspectiva útil, al revelar por qué se produjo la separación en casos específicos (Wedge and Mantle 1991).

En los servicios sociales de infancia, cada menor tiene un expediente individual en el sistema de gestión de casos de la autoridad local, donde los equipos de trabajo social documentan las evaluaciones, las decisiones y los planes relativos a su trayectoria de acogimiento. Las directrices legales exigen que el personal profesional registre sus actuaciones, decisiones, resultados y recomendaciones para respaldar la toma de decisiones, la rendición de cuentas, la continuidad y la reflexión (Department for Education 2018; Ofsted 2019; O’Keefe and Maclean 2023). Es importante señalar que los registros son también una fuente clave de información para la propia infancia, que tiene el derecho legal de acceder a sus expedientes en virtud de la Data Protection Act 2018 (Shepherd and Hoyle 2022). Ayudan a la juventud con experiencia de acogimiento a comprender su trayectoria, sus relaciones y sus vivencias (Ofsted 2019; Gorin et al. 2024). Aparte de las directrices legales más generales sobre el registro, no existe actualmente en la legislación nacional ninguna obligación específica que exija a las autoridades locales justificar y registrar explícitamente en los expedientes las decisiones relativas al acogimiento de fratrías. Además, el Gobierno no solicita a las autoridades locales ningún dato sobre el acogimiento de fratrías, y los identificadores de fratría y de familia brillan por su ausencia en los datos nacionales (Department for Education 2023).

Hasta ahora, solo unos pocos estudios han utilizado expedientes para examinar la separación de fratrías en el acogimiento y, en conjunto, el uso de expedientes en la investigación para identificar las razones de la separación sigue siendo escaso. Staff y Fein (1992) utilizaron datos de expedientes en Estados Unidos, combinados con entrevistas al personal, en su estudio sobre el acogimiento de fratrías, pero no distinguieron qué información procedía de cada fuente, lo que limita la posibilidad de identificar qué hallazgos se basaban únicamente en los expedientes. Thorpe y Swart (1992) se centraron en factores de riesgo que podían extraerse de expedientes canadienses y correlacionarse con la separación de fratrías, utilizando así los expedientes para examinar predictores de la separación más que para identificar las razones registradas. En el contexto inglés, hace más de 35 años (poco después de la introducción de la Children Act 1989), Wedge y Mantle (1991) examinaron las justificaciones de la separación en las derivaciones de fratrías en Inglaterra. Ese estudio constató que, en las fratrías cuya derivación incluía una recomendación de separación, el 87% incluía la justificación. Aunque este porcentaje parece elevado, se refiere a la justificación de la recomendación en el momento de la derivación y no a las razones de la separación registradas una vez tomada la decisión.

Un estudio reciente de los Países Bajos (n = 480) examinó de forma más directa las razones de la separación registradas en los expedientes. Constató que esas razones no se registraban de manera sistemática y que casi la mitad de los expedientes no contenía ningún razonamiento (Stolwijk et al. 2021). En los expedientes que sí contenían información, aunque no siempre se expresaran explícitamente, se mencionaban consideraciones prácticas en el 50% de los casos, mientras que la otra mitad indicaba contraindicaciones como motivo de la separación (p. ej., conflicto entre hermanos, problemas de conducta o necesidad de atención especializada).

Estos escasos datos sugieren que, aunque en los expedientes puede figurar alguna forma de justificación de la separación de fratrías, el registro sistemático es limitado. Además, por el momento no parece existir investigación disponible sobre la medida en que las decisiones de acogimiento de fratrías se documentan actualmente en los sistemas locales de gestión de expedientes en Inglaterra.

Justificación del estudio

Mediante el examen de expedientes de menores de una autoridad local de Inglaterra, este estudio pretende llenar un vacío y responder a la pregunta: ¿cómo se documentan las razones de la separación de fratrías en los expedientes de los servicios sociales de infancia y qué razones concretas se registran?

Se utilizan expedientes individuales de los servicios sociales de infancia para examinar las razones registradas de la separación de fratrías. Este estudio analiza cómo se documentan esas razones, explorando tanto el contenido como el formato de los registros sobre el acogimiento de fratrías. Considera también el potencial del análisis de expedientes como método para recabar datos de forma sistemática e identifica vías para mejorar el registro en apoyo de la práctica, las políticas públicas y la investigación.

Métodos

Ética

La aprobación ética de este estudio se obtuvo de los órganos de gobernanza ética de las autoridades locales participantes y de la University of Bristol. La investigación siguió los requisitos del RGPD del Reino Unido (UK GDPR) y la Data Protection Act 2018. Todos los datos se seudonimizaron, y los datos extraídos de los expedientes se conservaron en la instalación de almacenamiento seguro de datos de investigación de la University of Bristol. También se utilizaron seudónimos en la sección de resultados.

Análisis de expedientes

Los expedientes del trabajo social ofrecen datos completos y valiosos para estudiar a la infancia en acogimiento (Hayes and Devaney 2004), aunque hay voces críticas que cuestionan la calidad de esos datos, sus posibles inexactitudes y la interpretación sesgada de los hechos (Teater et al. 2017). Se llevó a cabo un estudio piloto para mejorar la validez y la fiabilidad: se exploraron los datos disponibles, se ensayó la extracción de datos de los expedientes de 11 menores y se discutieron los resultados iniciales con profesionales del trabajo social. El estudio piloto mostró que las razones de la separación de fratrías estaban registradas en lugares dispersos a lo largo de los expedientes, lo que orientó las conversaciones con la persona responsable de operaciones para repasar los documentos clave con más probabilidades de contener la información. El estudio piloto puso también de manifiesto el tiempo considerable que exigía localizar y extraer la información clave de los expedientes, lo que llevó a ajustar el volumen de casos que se analizarían en el estudio principal.

Recogida de datos y muestra

Una autoridad local (AL) de Inglaterra concedió acceso de solo lectura a los expedientes de todos los menores que ingresaron por primera vez en el sistema de acogimiento de esa autoridad local entre 2015 y 2017, que llevaban al menos 30 días en acogimiento y que tenían al menos un hermano o hermana que ya estaba en acogimiento o que ingresó al mismo tiempo. Ello dio lugar a una muestra de 89 menores de la cohorte, pertenecientes a 38 familias. Las conversaciones con profesionales del trabajo social de esta autoridad local indicaron que la información sobre las decisiones de acogimiento de fratrías y sus justificaciones no se encontraba en una única sección del expediente, sino repartida entre varias secciones y documentos (véase el material complementario A). En cuanto a la definición de fratría empleada en este estudio, se utilizaron los vínculos fraternos tal como figuraban en el sistema de gestión de casos (CMS). No obstante, se reconoce que estos no siempre reflejan la definición de la propia persona menor. En su artículo sobre la definición de la fratría en la práctica del trabajo social, Schmits y Dermott (2026) constataron que el personal profesional reconocía la diversidad de definiciones de la fratría más allá de los lazos biológicos. Sin embargo, debido a dificultades conceptuales y logísticas en la práctica, las definiciones biológicas y legales solían funcionar por defecto en la toma de decisiones y en los registros.

El consentimiento para acceder a los datos de los expedientes lo otorgó la Dirección de los Servicios a la Infancia (Director of Children’s Services), en calidad de responsable parental institucional de esos menores. La Dirección no podía dar su consentimiento respecto de menores acogidos de forma voluntaria (acuerdo de la sección 20 de la Children Act 1989) ni de quienes salieron del sistema de acogimiento para ser adoptados, ya que esta autoridad local no tenía la responsabilidad parental. Por ello, estos menores, así como aquellos cuyos únicos hermanos o hermanas habían sido adoptados o acogidos en virtud de la sección 20, se excluyeron de la muestra. Cuando un menor tenía varios hermanos o hermanas, algunos en acogimiento voluntario o adoptados, permanecía en la muestra; se tomaba nota de esos hermanos o hermanas, pero no se revisaban sus expedientes personales.

Análisis

Este estudio recurrió a un análisis temático transversal de casos a partir de los expedientes del trabajo social de infancia, combinando elementos del análisis temático (Braun and Clarke 2021) y de la síntesis transversal de casos (Yin 2017).

Se examinaron los expedientes de 89 menores pertenecientes a 38 familias. Como el objetivo de este estudio era examinar las razones de la separación, en el análisis solo se utilizaron las fratrías de las que constaba que habían sido separadas. De las 19 fratrías separadas, tres lo fueron dos veces (por ejemplo, unos menores fueron separados primero de algunos de sus hermanos o hermanas y más tarde también de otros) y una fratría fue separada tres veces.

Este artículo considera la fratría tal como la definen los equipos de trabajo social en el sistema de gestión de casos (CMS). El CMS incluye una sección de relaciones que muestra las relaciones cercanas de cada menor, entre ellas la fratría: hermana, hermano, medio hermana, medio hermano, hermanastra, hermanastro, hermana de acogida y hermano de acogida. Además, se presupone que la fratría descrita en la documentación del expediente coincide con la registrada en la sección de relaciones. Este artículo reconoce que estas definiciones del CMS pueden no reflejar plenamente la realidad, centrada en la propia persona menor y en las relaciones, de quiénes son sus hermanos y hermanas para la infancia en acogimiento; no obstante, a efectos de este análisis, son las definiciones disponibles. Un artículo anterior de Schmits y Dermott (2026) ofrece un examen más detallado y crítico de las dificultades para definir la fratría en el caso de la infancia en acogimiento.

En primer lugar, se elaboró una descripción de cada caso centrada en la fratría, que exponía por qué esos menores habían entrado en el sistema de acogimiento, si su primer acogimiento había sido con o sin su fratría, la(s) razón(es) de la separación y cómo había evolucionado esta configuración de acogimiento conjunto o separado a lo largo de su tiempo en acogimiento. Incluía citas de los documentos pertinentes que se utilizaron en la sección de resultados. Este enfoque permitió una extracción de datos homogénea entre casos, garantizó la preservación de la integridad de cada caso y sirvió de apoyo al análisis intracaso (Yin 2017).

En segundo lugar, se elaboró un marco descriptivo para organizar los datos e identificar similitudes, diferencias y temas entre los casos. Este marco descriptivo, de uso frecuente en la síntesis transversal de casos, estructuró el análisis y contribuyó a su rigor (Yin 2017). Las filas del marco representaban a las familias y las columnas recogían las etiquetas de las distintas razones de separación de la fratría dentro de cada familia (véase en la tabla 1 un extracto del marco descriptivo). Cuando se registraban varias razones, estas no deben entenderse como jerarquizadas.

Tabla 1 — Extracto del marco descriptivo de análisis.

  • FamID: Fam3; Secuencia de separacióna: 1; Razón o razones generales de la separaciónb: Cuatro hermanos son demasiado para que la familia de acogida pueda con ellos; Razón_ac: La familia de acogida no podía hacerse cargo
  • FamID: Fam3; Secuencia de separacióna: 2; Razón o razones generales de la separaciónb: Un hermano mostraba demasiada agresividad y necesitaba un acogimiento individual; Razón_ac: Comportamiento de la persona menor; Razón_b: Necesidades de la persona menor
  • FamID: Fam3; Secuencia de separacióna: 3; Razón o razones generales de la separaciónb: La familia de acogida no podía con los dos hermanos juntos; Razón_ac: La familia de acogida no podía hacerse cargo
  • FamID: Fam4; Secuencia de separacióna: 1; Razón o razones generales de la separaciónb: Comportamiento del niño y la familia de acogida no podía con él / con todos; Razón_ac: La familia de acogida no podía hacerse cargo; Razón_b: Comportamiento de la persona menor
  • FamID: Fam5; Secuencia de separacióna: 1; Razón o razones generales de la separaciónb: Preocupación por la influencia del mayor sobre los menores, necesidades (conductuales) distintas, proyectos de permanencia distintos, no se encontró un acogimiento para el mayor junto con su fratría; Razón_ac: Relación fraterna; Razón_b: Comportamiento de la persona menor; Razón_c: Proyectos de permanencia distintos; Razón_d: La AL no encontró un acogimiento conjunto

a «Secuencia de separación» se refiere al orden cronológico de los episodios de separación de la fratría dentro de la familia. Algunas familias, por ejemplo Fam3, vivieron varios episodios de separación sucesivos (en el caso de Fam3, tres). b «Razón o razones generales de la separación» es un resumen de lo que se registró en el expediente sobre por qué se produjo ese episodio de separación. c «Razón a–d» desglosa las consideraciones individuales que formaban parte de la razón general de la separación para el episodio concreto de esa fila.

A continuación, estas etiquetas se analizaron y agruparon de forma inductiva en categorías más amplias (Braun and Clarke 2021), y las categorías se añadieron en las columnas de la tabla descriptiva (tabla 1). Por último, el análisis fue más allá de la categorización para desarrollar temas transversales. Con el fin de obtener una visión completa de la variedad de razones registradas dentro de cada caso y entre casos, se anotó la razón o razones de la separación para cada episodio de separación. En total se incluyeron 24 episodios de separación en el marco descriptivo, lo que indica que algunas de las 19 fratrías vivieron varios episodios de separación.

Tanto las descripciones de los casos como el marco descriptivo sirvieron de apoyo a la comparación temática entre casos. El objetivo del artículo era explorar tanto la manera en que se registraban en los expedientes las razones de la separación como las razones concretas documentadas. Por ello, el análisis se centró en identificar e interpretar las razones de la separación expresadas explícitamente o implícitas y, además, en organizarlas en categorías. Se utilizaron elementos y citas de los expedientes para mostrar cómo se interpretó la información registrada y para dar cuenta de la elaboración y la validez de las categorías.

Resultados

La práctica del registro de la separación de fratrías

En lo que respecta a la práctica del registro, esta sección examina dónde podía encontrarse la información sobre las razones de la separación de fratrías y cómo se presentaba. Ante todo, conviene reflexionar sobre el hecho de que la información pertinente estaba dispersa en 13 lugares distintos del expediente. Esto pone de manifiesto la ausencia de un lugar único y claro donde se registraran las razones de fondo de la separación de fratrías y apunta a una dispersión considerable de la información, que dificulta formarse una comprensión coherente del proceso de decisión.

En segundo lugar, el registro efectivo de las razones de la separación en los expedientes era desigual. En cuanto a las prácticas de registro del personal de trabajo social respecto de los 24 episodios de separación, las razones de tres episodios no se consignaron en absoluto y las de otros dos se consignaron de forma deficiente. En algunos de estos casos, los expedientes mostraban que la fratría no siempre había vivido junta (algunos de sus miembros habían vivido temporalmente con familiares en virtud de un acuerdo informal) o habían entrado en el sistema de acogimiento en momentos distintos. En estos casos, la documentación no lograba transmitir claramente esas circunstancias, lo que pone de relieve la complejidad intrínseca del acogimiento de fratrías y la dificultad de captarlo y documentarlo. En dos de los casos no se consignó nada: la fratría fue ubicada en acogimientos de urgencia y, en ese momento, separada. Aunque cabría suponer que se les separó por la dificultad de encontrar un acogimiento de urgencia conjunto, esto no se registró con claridad.

En los otros 19 episodios de separación, las razones de fondo a menudo no se enunciaban directamente. Por ello, la investigadora tuvo que deducirlas de la información disponible en el expediente, analizando los datos consignados sobre el acogimiento de la fratría, las circunstancias y las separaciones documentadas en los expedientes. Entre esos datos figuraban las opiniones de las familias, de la infancia y de profesionales, aunque esas opiniones no se recogían de forma sistemática ni homogénea en todos los casos.

Además, las observaciones sobre la fratría y su separación solían aparecer dentro del contexto más amplio de las decisiones de acogimiento de cada menor, pero rara vez en una sección específica dedicada a la decisión sobre el acogimiento de la fratría. De manera más general, cuando se documentaban varias razones, a menudo no quedaba claro en los expedientes qué consideraciones podían haber pesado más en la decisión ni cómo había sido el proceso de toma de decisiones.

En algunos casos se aportaba una evaluación de la fratría, destinada a ofrecer una comprensión completa de la calidad de la relación entre hermanos y de las necesidades de cada menor dentro del grupo. Aunque un análisis detallado del uso de las evaluaciones de la fratría excede el alcance de este artículo, se observó que, en casi la mitad de los episodios de separación (10 de 24), no se encontró ninguna evaluación de la fratría ni documentación comparable que justificara la separación. Además, en algunos casos la evaluación solo se realizó en una fase posterior (no al comienzo del proceso de decisión), lo que plantea la cuestión de si pudo servir para justificar a posteriori una decisión que en la práctica ya estaba tomada.

Aunque al final se identificaron en los expedientes las razones de la separación de la mayoría de los episodios, este proceso de identificación y extracción fue difícil. En muchos casos, se necesitaron más de dos horas por menor para revisar todos los documentos pertinentes y encontrar las razones de la separación. Esto puede reflejar la naturaleza del registro en los expedientes y su carácter acumulativo, así como el contexto organizativo en el que se elaboran los registros, incluida la rotación del personal (Schmits 2026, en revisión).

Razones registradas de la separación de fratrías en el acogimiento

Como se ha visto en las secciones anteriores, a menudo no se registraba una razón o justificación única, clara y prioritaria de la separación. La decisión de separar parecía responder más bien a un conjunto de consideraciones implícitas o explícitas, lo que refleja la complejidad de la separación de fratrías. En los distintos casos podían identificarse varios intereses y prioridades, a veces contrapuestos. Sin embargo, surgieron dos temas que se ajustan estrechamente a las orientaciones sobre el acogimiento de fratrías que establece la Children Act (1989). El primer tema, «No responde al interés superior de la persona menor (o de las personas menores)», recoge los episodios de separación en los que los registros revelaban que se consideraba perjudicial para el bienestar de la o las personas menores acoger juntos a los hermanos y hermanas. El segundo tema, «Consideraciones prácticas de la separación», recoge las situaciones en las que la fratría no se acogió conjuntamente por consideraciones o limitaciones prácticas. Estos temas ofrecen una lente estructurada desde la que esta sección examina las razones de la separación de fratrías en los expedientes.

No responde al interés superior de la persona menor: relaciones, deseos y necesidades

La documentación de los casos abordaba las dificultades de conducta de (algunos de) los menores y cómo podían afectar a otros miembros del grupo, así como la relación entre hermanos. Por ejemplo, en la familia DeLuca, tres niños entraron en el sistema de acogimiento el mismo día por motivos de maltrato y negligencia y fueron acogidos juntos en el mismo hogar. El más pequeño (de solo 11 meses) volvió con sus progenitores al cabo de unas pocas semanas; los progenitores culpaban a los dos mayores (de 9 y 10 años) de lo ocurrido y se negaron a seguir haciéndose cargo de ellos. Los dos mayores permanecieron en acogimiento, juntos, en el mismo hogar. Sin embargo, al equipo profesional le preocupaba su comportamiento; la revisión del caso del menor tutelado (CLA, child looked after) que tuvo lugar unas semanas después del acogimiento señalaba:

«El comportamiento de V indica que es un niño pequeño sometido a un estrés extremo; él y su hermano R solo realizan las tareas básicas si están juntos, por ejemplo, ir al baño, dormir juntos, etc. […] Nos preocupa la interacción entre los niños, que es o bien sobreprotectora o bien agresiva. […] Hay mucho que comprender sobre por qué V muestra este comportamiento, y necesitará un alto nivel de apoyo para reducir sus evidentes ansiedades y el elevado nivel de miedo que muestra cada día. Creemos que gran parte de esta angustia se debe al regreso a casa de su hermano pequeño en los últimos tres días».

La revisión CLA destacaba el fuerte vínculo entre los dos niños, pero señalaba también un aspecto contrapuesto: el comportamiento excesivamente protector y agresivo entre ellos. Esto pudo deberse a las dificultades que habían vivido al no haber estado siempre en el mismo hogar, como sugería la revisión CLA siguiente, realizada un mes más tarde. Según los registros, este comportamiento influyó en la decisión final de separarlos. Sin embargo, las actas de supervisión anteriores a la revisión CLA indicaban también que los niños tuvieron que cambiar de hogar porque la familia de acogida era «incapaz de manejar su comportamiento». Además, se mencionaban las preocupaciones de la familia de acogida por el modo en que este comportamiento afectaba al otro menor acogido en su casa. La familia de acogida expresó con total claridad que los niños debían trasladarse a otro hogar y que no debían vivir juntos. Aunque la documentación de la época de la decisión sugería que el comportamiento de los niños era el principal motor de la separación, otras fuentes ponían al descubierto la incapacidad de la familia de acogida para manejarlos, así como su preocupación por el impacto en el otro menor acogido, lo que parece haber contribuido a la separación.

Otros expedientes ponían de relieve problemas en la relación fraterna: agresividad, influencia negativa de hermanos mayores sobre los más pequeños, riesgo de abuso y dinámicas de chivo expiatorio. Los expedientes mostraban también con claridad la naturaleza cambiante de los vínculos fraternos a lo largo del tiempo. Es el caso, por ejemplo, de la familia Bloom, cuyos cuatro hijos e hijas entraron en el sistema de acogimiento porque una de ellas había sufrido abusos por parte de su hermano mayor, que no estaba en acogimiento. Los cuatro fueron acogidos inicialmente en dos parejas separadas, pero pronto se les reunió para vivir juntos con una de las familias de acogida, una evolución que acogieron con satisfacción el equipo profesional, la familia de acogida y los propios menores. Los primeros registros abordan explícitamente la relación entre los tres hermanos (dos niñas y un niño, de entre 6 y 13 años) y su hermana víctima de abusos (C, de 15 años):

«Aunque a los tres hermanos menores les disgusta no vivir en casa, su relación con C no ha cambiado. No hay animadversión manifiesta ni aparente hacia C, y no la culpan ni le guardan rencor por su situación actual de estar en acogimiento familiar».

Sin embargo, unos meses después de mudarse al mismo hogar, surgieron tensiones entre C y sus hermanos. Los tres hermanos expresaron que querían volver a casa y culpaban a C de estar en acogimiento. Pese a que el equipo de trabajo social intentó reparar la relación y barajó muchas opciones para estabilizarla, C pidió irse lejos de sus hermanos, y así se hizo. Los informes no aclaran qué desencadenó el comportamiento de chivo expiatorio de los tres hermanos, ni siquiera si siempre se habían sentido así sin que el equipo profesional lo advirtiera. En cualquier caso, una relación fraterna y un acogimiento conjunto que al principio parecían satisfactorios se rompieron al cabo de solo seis meses. Estas rupturas no se limitaban a los casos de chivo expiatorio; en otros casos, según los expedientes, una hermana o un hermano parecía decidir bruscamente que ya no quería vivir con su fratría. Las razones de este cambio repentino no siempre se desprendían de los registros, pero se observó un patrón similar en varios casos.

Los expedientes no solo ponían de relieve cómo la evolución de los vínculos fraternos a lo largo del tiempo podía influir en las decisiones, sino, de manera más general, cómo podían cambiar con el tiempo las situaciones, los comportamientos y los deseos.

La familia Taylor

Para la familia Taylor, una fratría de cuatro, el plan inicial era acogerlos por parejas: las niñas A y S (de 10 y 9 años) y los niños E y L (de 8 y 6 años) debían acogerse juntos. A y S fueron acogidas juntas al principio, pero se las separó medio año después por los problemas de conducta de S. A y S manifestaron además que no querían vivir juntas. Sin embargo, tras la ruptura del acogimiento de A, acabaron de nuevo juntas en un mismo hogar. Posteriormente, el equipo de trabajo social decidió que las niñas debían seguir juntas (la evaluación de la fratría era favorable al acogimiento conjunto). No obstante, por los problemas de conducta de A y la necesidad de atención individualizada de S, las niñas acabaron separadas de forma duradera. Para E y L, el plan era mantenerlos juntos, pero en dos acogimientos sucesivos la familia de acogida no pudo hacer frente a su comportamiento, lo que llevó a la separación duradera de los niños.

Esta descripción de caso, junto con los hallazgos de otros casos, subraya no solo la multiplicidad de razones de la separación, sino también los cambios en el comportamiento, los deseos y las necesidades de la infancia y en los recursos disponibles a lo largo del tiempo, así como la variabilidad, en esos periodos, de lo que las partes implicadas consideraban la mejor decisión para la o las personas menores en cuanto al acogimiento de la fratría. Pone de relieve, además, que apostar por un acogimiento conjunto no está exento de riesgos, dada la inestabilidad que vivieron las y los menores en este caso.

En todos los casos en que los deseos de la persona menor eran (una de) la(s) razón(es) de la separación, quería separarse de toda su fratría, no solo de una parte. Los deseos y la voz de la infancia no siempre se expresaban con claridad en los expedientes. Sin embargo, en los casos en que se registraban, las decisiones finales coincidían la mayoría de las veces con los deseos expresados.

En algunos expedientes, las y los profesionales del trabajo social señalaban la diferencia de necesidades como razón para separar a la fratría. Por ejemplo, en el caso de una adolescente (de 15 años) que había asumido durante mucho tiempo un papel de cuidadora de su madre y de su hermano (de 9 años), el plan presentado al tribunal disponía: «Acogeríamos a M por separado de sus hermanos. Esto le daría a M la oportunidad de ser una adolescente y de desarrollarse y crecer sin ser una joven cuidadora de su hermano». Otras necesidades, de naturaleza más compleja, como las necesidades de salud, los retrasos en el desarrollo y las necesidades comunicativas, conductuales o sociales, se describían a menudo como demasiado difíciles de manejar, sobre todo cuando los miembros de una fratría tenían necesidades distintas, y llevaban al equipo de trabajo social o a la familia de acogida a rechazar el acogimiento conjunto. Esto muestra de nuevo hasta qué punto, a menudo, no son solo las distintas necesidades de la infancia las que llevan al equipo profesional a separar a la fratría, sino más bien el hecho de que esas necesidades distintas y combinadas resultaban difíciles de manejar para las familias de acogida. Las necesidades solo parecían influir directamente en la separación cuando se relacionaban con los proyectos de permanencia; por ejemplo, el plan para los hermanos más pequeños era la adopción y, para los mayores, el acogimiento familiar de larga duración.

Consideraciones prácticas de la separación: limitaciones de recursos y capacidad de las familias de acogida

Como se ha visto en la sección anterior, a menudo no eran solo las consideraciones relativas al bienestar de la infancia, sino también las limitaciones prácticas, las que provocaban la separación de la fratría.

La falta de recursos aparecía con frecuencia en los expedientes como razón para separar a la fratría: «El acogimiento actual de la fratría se ha roto debido a unas dinámicas fraternas muy complejas, y la autoridad local no ha podido encontrar como alternativa un acogimiento de fratría lo bastante sólido».

Llama la atención que, cuando la falta de plazas para fratrías era una de las consideraciones que influían en la decisión, solía mencionarse más tarde en la documentación y con menos énfasis. Así ocurrió, por ejemplo, en los expedientes de la familia Price. De la fratría Price, dos niños (B y C) y una niña (A), de entre 8 y 11 años, constaba que habían expresado opiniones sobre la convivencia: A quería ser acogida con B, y C no quería ser acogido con A. Sin embargo, la decisión se orientó rápidamente hacia: «el plan es acogerlos por separado». Según los registros, esto se basaba en las necesidades individuales; la autoridad local no consideraba que el acogimiento conjunto respondiera a su interés superior, debido a sus necesidades complejas y a la rivalidad entre ellos. Un informe posterior describía cómo los dos hermanos empezaron a culpar a su hermana, víctima de abusos, de estar en acogimiento. A lo largo de los informes se mencionaba muchas veces la necesidad de una evaluación de la fratría, que sin embargo nunca se realizó. En conjunto, la decisión de separar se presentaba como debida a sus necesidades y a su relación; sin embargo, en una revisión CLA, nueve meses después de que entraran en acogimiento y fueran separados, apareció de pronto que también se trataba de un problema de recursos: «Tras las primeras evaluaciones de los servicios sociales de infancia (CSC), A y sus dos hermanos mayores fueron retirados de la familia y ubicados en acogimientos familiares separados. Esto se debió a que los CSC no disponían de plazas suficientes para acogerlos juntos». Ello plantea la cuestión de en qué medida estas consideraciones influyeron en el relato global en torno a la decisión de separar a la fratría.

Los problemas de recursos iban a menudo más allá de la simple falta de plazas para fratrías (complejas). Más significativamente, solían referirse a la idoneidad, la capacidad y la disposición de las familias de acogida, así como a los supuestos que el personal de trabajo social hacía al respecto. En el caso de una fratría (de cuatro), los expedientes mostraban que, sin haber iniciado siquiera la búsqueda de una familia de acogida, ya se había decidido que hacerse cargo de estos hermanos juntos sería demasiado para una familia de acogida; los supuestos sobre la capacidad de las posibles familias de acogida influyeron directamente en la decisión: «Gran parte del debate giró en torno a las posibles opciones para repartir de la mejor manera a los niños. Se acordó que los tres, o posiblemente los cuatro, serían demasiado para que una sola familia de acogida pudiera con ellos».

En varios casos se aludía a la inexperiencia de las familias de acogida o a su supuesta incapacidad para hacerse cargo de varios hermanos con necesidades diversas. Una nota de seguimiento indicaba: «¿Se trata más de la falta de experiencia de la familia de acogida que del comportamiento de los niños? Habrá que estudiarlo más a fondo». En otros casos se indicaba que acontecimientos aparentemente aislados habían llevado a la familia de acogida a no querer seguir haciéndose cargo de uno de los hermanos. En un caso, se trataba de una discusión a raíz de un incidente con drogas en el instituto. Curiosamente, el personal de trabajo social parecía sugerir que la familia de acogida quizá había «tirado la toalla» demasiado pronto, ya que los incidentes descritos podían considerarse parte habitual de la crianza de adolescentes. «Es decepcionante que esto haya ocurrido; había habido muchas conversaciones recientemente sobre el apoyo al acogimiento, y la agencia de acogimiento respaldaba la necesidad de que la familia de acogida asumiera la responsabilidad de afrontar las dificultades». De manera más general, los expedientes sugerían que las familias de acogida se encontraban a menudo en una posición de poder relativo y podían utilizarla para que las decisiones se ajustaran a sus preferencias. Solían aceptar los casos que se sentían capaces de manejar y ponían fin a los acogimientos, quizá más rápido de lo que el personal de trabajo social habría deseado, si no les funcionaban. Esta dinámica pudo provocar separaciones de fratrías en casos en que, potencialmente, habrían podido seguir juntos. El caso de la familia DeLuca, por ejemplo (véase la sección anterior), en el que la familia de acogida se mostró inflexible en cuanto a trasladar a los niños a nuevos hogares separados, mostró la fuerte influencia que pueden llegar a tener las familias de acogida.

Discusión

Este artículo pretendía responder a la pregunta: ¿cómo se documentan las razones de la separación de fratrías en los expedientes de los servicios sociales de infancia y qué razones concretas se registran?

Razones registradas de la separación de fratrías: lo que aportan los expedientes

Mediante una síntesis transversal de expedientes de los servicios sociales de infancia, se constató que a menudo las fratrías se separaban porque los equipos de trabajo social no consideraban que la convivencia respondiera a su interés superior. Las razones concretas halladas en los expedientes eran problemas de conducta, deseos o necesidades de la o las personas menores. Podía tratarse de razones puramente individuales, por ejemplo, que una niña o un niño desee vivir sin su fratría. Pero las razones también podían estar ligadas a la relación fraterna, por ejemplo, una dinámica de chivo expiatorio hacia uno de los hermanos. Estos resultados coinciden con los de otros estudios realizados en Inglaterra con métodos distintos. Muestran que el interés superior de la infancia se tiene en cuenta al considerar las opciones de acogimiento de la fratría. Sin embargo, en muchas fratrías parecían faltar evaluaciones estandarizadas de la relación y de las necesidades (p. ej., una evaluación de la fratría). Profundizar en las razones de esta carencia y, de manera más general, en la práctica de realizar evaluaciones de la fratría antes de decidir su acogimiento excede el alcance de este artículo. No obstante, es un aspecto importante para la práctica, ya que podría aportar el relato estructurado y focalizado que los expedientes necesitan para fundamentar y justificar las decisiones de acogimiento de fratrías (Department for Education 2018; Ofsted 2019; O’Keefe and Maclean 2023; Gorin et al. 2024).

Sin embargo, en muchos expedientes se identificaron también razones por las que la fratría no pudo acogerse conjuntamente debido a limitaciones prácticas. Por ejemplo, los expedientes señalaban separaciones por falta de plazas, pero, sobre todo, por la incapacidad o la falta de disposición de las familias de acogida para hacerse cargo de varios hermanos. Al igual que en el otro estudio de la autora (Schmits 2026), el análisis de expedientes mostró que los episodios de separación respondían a menudo a más de una razón y, en consonancia con investigaciones previas, las razones prácticas, ligadas a los recursos, figuraban con frecuencia entre ellas (Wedge and Mantle 1991; Dance and Rushton 1999; Hollows and Nelson 2006; The Children’s Commissioner 2023). Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para las políticas y la práctica. En particular, sugieren que el principio de factibilidad de la Children Act (1989) puede entrar a veces en conflicto con el principio del interés superior. Los hallazgos sugieren que la orientación ambigua de los principios de factibilidad y de interés superior puede dejar margen para justificar separaciones que podrían haberse evitado (Joint Committee on Human Rights 2008).

Los relatos de los expedientes mostraban cambios en las circunstancias, los comportamientos, los deseos, las necesidades y las opiniones de las partes implicadas (p. ej., menores, familias de acogida, profesionales del trabajo social) respecto del acogimiento de la fratría. Esto muestra la importancia de concebir las decisiones de acogimiento de fratrías como una dinámica continua, y no como un juicio puntual, en la que la decisión «correcta» evoluciona con el tiempo a medida que cambian las circunstancias y las relaciones. Ello concuerda con la Observación General n.º 14 (2013) del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, que subraya que el interés superior de la infancia debe entenderse como un concepto dinámico que exige una evaluación continua a medida que evolucionan las situaciones. La naturaleza dinámica de las decisiones de acogimiento de fratrías pone también de relieve la importancia de revisar periódicamente sus condiciones de convivencia, y las revisiones de los casos de menores tutelados ofrecen una ocasión clara para hacerlo (UN Committee on the Rights of the Child 2013).

Este estudio encontró muy pocos datos explícitos en los expedientes sobre factores relacionados con quien toma la decisión que pudieran influir en la decisión de separar a la fratría. Aunque en la práctica el personal de trabajo social suele llevar a cabo procesos de reflexión extensos, los expedientes escritos que elaboran no reflejan en qué medida sus interpretaciones, valores y supuestos influyen en su toma de decisiones en torno a la separación de fratrías. Esta falta de datos explícitos en los expedientes puede infrarrepresentar el papel de los valores y juicios del personal de trabajo social. La investigación muestra que el juicio profesional no suele ser neutral en cuanto a valores, sino que está condicionado por consideraciones normativas sobre lo que cuenta como una vida que merece ser vivida (Evans 2017). Dada la vaguedad del criterio de interés superior de la Children Act, Thomson (2021) propone el enfoque de las capacidades como fuente de un «lenguaje normativo» más claro (Deneulin 2006) para apoyar la toma de decisiones.

En conjunto, este estudio pone de manifiesto el potencial de los expedientes de los servicios sociales de infancia para arrojar luz sobre las razones por las que se separa a las fratrías en el acogimiento. Los expedientes pueden ofrecer una información más precisa y específica de cada caso que los datos administrativos, sin dejar de permitir el examen de muestras relativamente amplias. Especialmente en lo que respecta al acogimiento de fratrías, pueden aportar un conocimiento más profundo de por qué se separa a las fratrías y de cómo pueden interrelacionarse múltiples razones caso por caso. Tienen, por tanto, el potencial de revelar patrones detallados de las razones de la separación.

Cómo se documentan las razones de la separación de fratrías

El estudio examinó también cómo se documentaban las razones de la separación de fratrías en el acogimiento. Los datos sobre las decisiones de acogimiento eran inexistentes o poco claros en algunos episodios de separación, pero en la mayoría de ellos las consideraciones que sustentaban la decisión de separar podían encontrarse en la documentación del caso. Sin embargo, la falta de estructura en el registro de la separación dificultaba la extracción de esas razones. La variedad de documentos y de lugares en que se registraban las razones aumentaba la probabilidad de que se pasara por alto información pertinente. El contenido consignado sobre las razones de la separación variaba también en su grado de detalle: algunas consideraciones se mencionaban brevemente y quedaban ocultas en el texto, mientras que otras se explicaban con claridad y se vinculaban a fuentes como las evaluaciones de la fratría.

Los hallazgos de este estudio muestran que la accesibilidad y la documentación sistemática de la información sobre la toma de decisiones en el acogimiento de fratrías son susceptibles de mejora. Los expedientes reflejaban a menudo muchas consideraciones más que unas pocas razones explícitas, y la investigadora tenía que leer todo el expediente y deducir las consideraciones que habían conducido a la decisión. Ello tiene implicaciones para la rendición de cuentas, la transparencia y el derecho de la persona menor a comprender el proceso de decisión en torno a la separación. Esta falta de un registro homogéneo puede reflejar a la vez la escasez de tiempo para un trabajo de caso reflexivo, unas prácticas de planificación del acogimiento que no reflejan plenamente la importancia de los vínculos fraternos ni las directrices de registro, y unos sistemas que no solicitan explícitamente información sobre el acogimiento de fratrías.

Mejorar el registro de la toma de decisiones en el acogimiento de fratrías ayudaría a la juventud que consulta sus expedientes a averiguar por qué se la separó de su fratría. Debería registrarse un relato longitudinal que describa qué ocurrió con su acogimiento a lo largo del tiempo y por qué esas situaciones cambiaron o no. Mejorar el registro del acogimiento de fratrías podría ayudar también a la investigación a responder de forma más sistemática a las preguntas sobre las fratrías en acogimiento. Saber por qué se separa a las fratrías podría poner de relieve posibles ámbitos de mejora e impulsar una captación, formación y apoyo adecuados de las familias de acogida. En otras palabras, si las razones de la separación son difíciles de encontrar, las autoridades locales no pueden aprender del pasado ni construir la base empírica necesaria para mejorar el futuro de las fratrías que tienen a su cargo.

Limitaciones y líneas de investigación futuras

Este estudio presenta limitaciones. Obtener la aprobación ética para acceder a los expedientes resultó un proceso largo. Las conversaciones iniciales comenzaron con cuatro autoridades locales; dos pasaron a una fase posterior, aunque una de ellas se retiró en el último momento debido a opiniones divergentes sobre la ética del acceso a los expedientes. En cuanto a la investigación sobre la separación de fratrías en el acogimiento, realizar estudios comparables en varias autoridades locales permitiría examinar posibles diferencias entre ellas en las razones de la separación y en su registro.

Aunque el plan inicial era revisar un volumen mayor de expedientes y utilizar las razones de separación extraídas para un análisis cuantitativo, esto resultó inviable por el tiempo que exigía. Encontrar las razones de la separación fue un proceso complejo y laborioso debido a la dispersión de la información.

Los ricos datos de las 19 fratrías examinadas en este estudio ofrecieron una imagen completa del problema de la separación de fratrías y, más concretamente, de lo que los expedientes pueden enseñar al respecto. Sin embargo, no han permitido comprender cómo el personal de trabajo social, que a menudo ocupa el lugar central de la decisión en este proceso, construye los relatos en torno a la separación de fratrías, cómo interpreta los acontecimientos y qué sentido les da. Ello enriquecería nuestra comprensión del papel de quienes ejercen el trabajo social como responsables de la decisión sobre el acogimiento de fratrías.

Complexe Systémique: puntos clave

Leído desde una perspectiva sistémica, el estudio muestra que separar a una fratría rara vez es una decisión única: es un proceso repartido entre la persona menor, la fratría, la familia de acogida, el equipo y la institución, en el que cada parte tiene su peso sin que el expediente lo diga. Las familias de acogida, en una posición de poder relativo, pueden poner fin a un acogimiento; el argumento de «las necesidades de la persona menor» enmascara a veces una falta de plazas que solo aflora nueve meses después. Los vínculos fraternos también se transforman: dinámica de chivo expiatorio, una niña o un niño que pide irse, una adolescente parentificada a la que se aleja para devolverle su adolescencia. Para la clínica y el trabajo social, dos lecciones. Tratar la decisión como revisable, que debe reexaminarse en cada revisión del caso. Y consignar por escrito el razonamiento, incluido el peso de las limitaciones materiales, para que quienes la vivieron puedan comprender algún día por qué crecieron lejos de sus hermanos y hermanas. Límites: una sola autoridad local, 19 fratrías, razones a menudo deducidas por la investigadora. Puede leerse junto con el estudio noruego sobre las trayectorias de los vínculos fraternos en la infancia en acogimiento y la teoría fundamentada del marco restaurativo ante las rupturas del acogimiento familiar.

Notas del original

Agradecimientos. Este artículo se basa en un trabajo realizado en el marco de la tesis doctoral de la autora. La autora desea dar las gracias a la Prof. Esther Dermott y a la Prof. Dinithi Wijedasa por su orientación y su apoyo a lo largo del doctorado. La autora desea también expresar su más sincero agradecimiento a las autoridades locales por su colaboración y su apoyo.

Conflictos de intereses. No se declara ninguno.

Financiación. Este trabajo se realizó como parte de los requisitos para la obtención de un doctorado en Trabajo Social por la University of Bristol, con financiación de UK Research and Innovation (UKRI), mediante una beca doctoral del Economic and Social Research Council (ESRC) [ES/P000630/1].

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Traducción no oficial de Reasons for sibling separation in care in England: A case file analysis, de Florie J. E. Schmits, The British Journal of Social Work, publicación anticipada en línea (2026), doi: 10.1093/bjsw/bcag157, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tabla presentada en forma de lista). Ni la autora ni la editorial son responsables de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «Reasons for sibling separation in care in England: A case file analysis», publicado en The British Journal of Social Work (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autora se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Schmits, F. J. E. (2026). Reasons for sibling separation in care in England: A case file analysis. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/reasons-for-sibling-separation-in-care-in-england-a-case-file-analysis (Obra original publicada en 2026 en The British Journal of Social Work, publicación anticipada en línea (2026); republicada en 2026 por The British Journal of Social Work, https://academic.oup.com/bjsw/advance-article/doi/10.1093/bjsw/bcag157/8744115)

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