Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
The British Journal of Social Work · Trabajo social
¿Cómo explicar a una criatura en acogimiento lo que ocurrirá durante una visita con su familia biológica, y a qué tiene derecho? En Nueva Gales del Sur, un proyecto de investigación-acción planteó la pregunta a personas que han vivido el acogimiento en primera persona. Dos de ellas, coautoras del artículo junto al equipo universitario, cuentan cómo crearon un álbum ilustrado para la primera infancia y un libro para adolescentes, y lo que esta colaboración exigió a la investigación.
Traducción no oficial al español de Co-Design with People with Lived Experience: Designing Resources to Communicate with Children and Young People in Care about their Family Time Contact Visits, de Billy Black, Bobby Hendry, Amy Conley Wright y Susan Collings, publicado en The British Journal of Social Work (Oxford University Press) (2023), doi: 10.1093/bjsw/bcac235, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla se presenta en forma de lista; las declaraciones del final del artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
¿Quién mejor para reescribir las reglas que quienes las han vivido?
Billy Black
Resumen
Las visitas, o tiempo en familia, permiten a la infancia en acogimiento fuera del hogar mantener sus relaciones con su familia biológica. En Australia, el contacto directo, incluidas las visitas presenciales, es habitual para la infancia sujeta a medidas de larga duración, como la tutela y la adopción abierta. Corresponde a profesionales de gestión de casos apoyar las relaciones entre los miembros de la familia biológica y las personas acogedoras, y garantizar que el contacto sea seguro y esté centrado en la infancia. Este artículo describe cómo personas con experiencia vivida del tiempo en familia en el acogimiento fuera del hogar han colaborado con el equipo de investigación para codiseñar recursos prácticos, en el marco de un estudio de investigación-acción destinado a cambiar la práctica profesional de gestión de casos. Estos recursos incluyen un libro para la primera infancia y un libro para la infancia de más edad y la adolescencia, que utilizan un lenguaje informado sobre el trauma y capacitan a su público para conocer sus derechos y pedir lo que necesita. Otros recursos son fichas prácticas codiseñadas para familiares y personas acogedoras. Las personas que han vivido personalmente el sistema de protección tienen una comprensión única de lo que supone el tiempo en familia en el acogimiento fuera del hogar y de cómo puede mejorarse. Trabajando en colaboración, el equipo de investigación y las personas con experiencia vivida pueden identificar las lagunas en el conocimiento y en los recursos para la práctica, y codiseñar recursos que integren la experiencia vivida y los resultados de la investigación, sustentados en la teoría.
La infancia y la juventud tienen derecho a participar en las decisiones que les afectan (artículo 12, CDN, 1989). Esto significa que deberían tomar parte en investigaciones que recojan sus opiniones, de modo que la práctica y las políticas se basen en las perspectivas de la infancia y la juventud en acogimiento (Lundy and McEvoy, 2012). Sin embargo, sigue siendo raro que se escuche la opinión de la infancia y la juventud en los debates públicos sobre protección de la infancia y acogimiento fuera del hogar, y su potencial para contribuir a la investigación y al cambio de las políticas y de la práctica está en gran medida desaprovechado. Cada vez más voces en la investigación abogan por pasar de una investigación sobre a una investigación con la infancia y la juventud, en la que se busquen y se valoren sus experiencias y su manera de entender las cosas.
Este enfoque es especialmente importante cuando se trata de la intervención del Estado en relaciones personales íntimas, con la madre y el padre, las hermanas y hermanos y otros familiares, para jóvenes que permanecen bajo la tutela del Estado o en acogimiento alternativo hasta la edad adulta. En Australia, el derecho de la infancia a seguir vinculada a su familia biológica suele hacerse efectivo mediante el contacto presencial (también llamado directo). El legado de las Generaciones Robadas, las Adopciones Forzadas y los Forgotten Australians privó a muchas personas de la posibilidad de conocer la parte de sí mismas que procedía de su familia, con consecuencias dolorosas, duraderas y de gran alcance (Kenny et al., 2012). Hoy, incluso cuando la reunificación no es posible, la legislación de los estados y territorios garantiza el derecho de la infancia a seguir vinculada a su familia (Wright and Collings, 2019).
Este artículo describe cómo personas con experiencia vivida del tiempo en familia en el contexto del acogimiento fuera del hogar han contribuido a una investigación-acción destinada a mejorar las prácticas de construcción de relaciones en la gestión de casos. La colaboración se centra en la coproducción de recursos acordes con los principios clave y los primeros resultados del proyecto, apoyándose en las perspectivas que da haber sido joven en acogimiento, progenitor biológico o familia de acogida. Este proyecto amplía la literatura sobre la investigación con experiencia vivida en el contexto del acogimiento fuera del hogar al explorar la transferencia de los resultados y la comunicación con las personas destinatarias. En primer lugar, se presenta el contexto del estudio de investigación-acción y el papel de las personas expertas por experiencia. En segundo lugar, conforme al principio de práctica reflexiva del proyecto, dos personas expertas por experiencia que estuvieron en el sistema de protección en su infancia reflexionan sobre su participación en el proyecto, por qué decidieron implicarse y cómo se apoyaron en su experiencia vivida para crear recursos destinados a la infancia y la juventud que tienen tiempo en familia. En tercer y último lugar, el equipo de investigación comparte lo que hemos aprendido trabajando juntos y las implicaciones para la investigación sobre protección de la infancia y acogimiento fuera del hogar.
La investigación cualitativa considera la exploración de la vida cotidiana como una vía importante para comprender la experiencia humana y se basa en las perspectivas personales sobre el fenómeno social estudiado. La participación puede dar a las personas la ocasión de reflexionar sobre cómo su propia identidad, sus percepciones y sus elecciones han sido moldeadas por acontecimientos pasados, y ayudar a esclarecer las influencias subjetivas y las fuerzas que configuran la sociedad (Boylorn, 2008). La experiencia vivida desempeña un papel más fundamental en la creación de conocimiento cuando quienes investigan aportan al objeto de estudio una pericia que procede de su propia experiencia personal. Una forma de hacerlo, conocida como «autor-investigador», se da cuando una persona es a la vez sujeto de la investigación e investigadora, y puede recurrir a técnicas como la autoetnografía, la performance y las memorias (Boylorn, 2008). Otro enfoque consiste en reimaginar la relación entre quien investiga y aquello sobre lo que se investiga. Los enfoques de codiseño elevan el estatus de la experiencia vivida, reconociéndole un valor igual pero distinto, al exigir que las personas expertas reconocidas renuncien al control y compartan el poder con otras personas poseedoras de conocimiento. El proceso de equilibrar estas relaciones se ve facilitado por la práctica reflexiva y el diálogo (Farr, 2018).
La investigación en codiseño se basa en el reconocimiento de que los problemas sociales, políticos y ambientales complejos no pueden ser resueltos por una sola persona o un solo grupo, y de que su estudio se beneficia de enfoques participativos y de empoderamiento comunitario (Zamenopoulos and Alexiou, 2018). Esto es especialmente pertinente cuando la investigación implica a comunidades marginadas y grupos sociales que suelen quedar al margen del debate público sobre cuestiones que les importan. La infancia, la juventud y las familias cuyas vidas se ven profundamente alteradas por la intervención de protección de la infancia tienen un conocimiento de primera mano de cómo funcionan las políticas y las prácticas, y son quienes más tienen que perder cuando no funcionan.
La posibilidad de escuchar a la infancia y la juventud directamente afectadas por el acogimiento fuera del hogar está sujeta a cuestiones éticas, logísticas y metodológicas. Hoy, quienes investigan son conscientes, con razón, del desequilibrio de poder fundamental entre una persona menor participante y una persona adulta que investiga, pero las tensiones no resueltas entre el derecho de la infancia a la protección y su derecho a ser escuchada en la toma de decisiones pueden limitar su participación en la investigación (Garcıa-Quiroga and Salvo Agoglia, 2020). La reticencia de los comités de ética a aprobar investigaciones «sensibles» con menores y jóvenes (Taplin et al., 2022) tiene su origen en las críticas al daño causado por los experimentos sobre el desarrollo infantil con participantes menores (Collings et al., 2016). Hoy, los procedimientos habituales exigidos por las directrices éticas para proteger a la infancia de cualquier daño, como obtener el consentimiento parental, pueden impedir la participación de menores y jóvenes de grupos marginados (Collings et al., 2016). El control del acceso hace que los derechos de participación de la infancia queden condicionados a la autorización adulta y que se silencien las voces que se apartan de las normas sociales (Moran-Ellis and Sunker, 2013). Este control afecta al acceso a la participación de jóvenes en acogimiento, y el reclutamiento a través de los servicios deja ese acceso en manos del personal (Dockett and Perry, 2011). La mayoría de las investigaciones sobre jóvenes en acogimiento se basan en muestreos de conveniencia (Alfandari, 2017). Además, la mayoría de los estudios con grupos sociales marginados, como la juventud con experiencia de acogimiento, utilizan métodos cualitativos que dependen de la competencia comunicativa (Dew et al., 2018). Del mismo modo, la investigación tiende a hacerse sobre las familias biológicas más que con ellas, lo que cierra una posible fuente de cocreación de conocimiento (Cossar and Neil, 2015). La voz de los padres está en gran medida ausente de la investigación sobre protección de la infancia, en paralelo con una falta general de implicación de los padres en el trabajo de protección, documentada en la literatura sobre todo desde la perspectiva profesional (Maxwell et al., 2012).
Las perspectivas teóricas críticas cuestionan los diferenciales de poder inherentes al sistema de protección de la infancia y subrayan el valor de colaborar directamente con jóvenes con experiencia de acogimiento y con sus familiares. La documentación sobre la participación de personas con experiencia de acogimiento en la investigación se ha centrado sobre todo en su papel en la recogida y la interpretación de datos (p. ej., Lushey and Munro, 2015; Törrönen and Vornanen, 2014; Kelly et al., 2020), con poca atención a su potencial en la transferencia y la comunicación de los resultados. Colaborar con personas que tienen un conocimiento experiencial aporta dimensiones importantes a una investigación destinada a generar nuevo conocimiento para orientar las políticas y la práctica (Thomson, 2009; Cossar and Neil, 2015). En línea con la investigación sobre los servicios prestados por pares (Cabassa et al., 2017) y los chats y grupos de apoyo entre pares en línea (p. ej., Hether et al., 2014), la experiencia compartida favorece la confianza y la credibilidad.
La investigación sobre el tiempo en familia ha mostrado que la juventud tiene perspectivas e interpretaciones que difieren de las de las personas adultas de su entorno (Iyer et al., 2020a,b; Simpson 2020). Esto pone de relieve una laguna importante en la investigación en codiseño con jóvenes con experiencia de acogimiento, que puede ofrecer a la infancia y la juventud en acogimiento herramientas y conocimientos prácticos. En el proyecto Fostering Lifelong Connections (FLC), descrito en la sección siguiente, las personas coinvestigadoras se apoyaron en su experiencia vivida del acogimiento fuera del hogar para elaborar recursos que se dirigieran directamente a quienes viven actualmente el acogimiento fuera del hogar.
El proyecto Fostering Lifelong Connections for Children in Permanent Care (FLC) es un estudio de investigación-acción de tres años destinado a diseñar, poner a prueba y evaluar prácticas de construcción de relaciones que profesionales de gestión de casos pueden utilizar para favorecer experiencias de tiempo en familia positivas y enriquecedoras para la infancia y la juventud. Utiliza una metodología conocida como Breakthrough Series Collaborative, adecuada cuando hay pruebas de la necesidad de mejorar la práctica y pruebas emergentes de prácticas prometedoras (Miller and Ward, 2008), como ocurre en el ámbito del tiempo en familia. El modelo Breakthrough Series Collaborative fue desarrollado por el Institute for Healthcare Improvement (2003) en el contexto de los servicios de salud y adaptado a los servicios de protección de la infancia por Casey Family Programs (véase, p. ej., Casey Family Programs 2009, 2011). Sus elementos clave son elegir un tema, reunir un grupo de referencia de personas expertas, incorporar organizaciones y profesionales de primera línea para aplicar cambios de práctica a pequeña escala, y coordinar sesiones de aprendizaje que reúnan a las personas participantes entre los ciclos de investigación-acción para compartir los resultados clave. Se utilizan ciclos de planificar-hacer-estudiar-actuar para poner a prueba y afinar continuamente los cambios de práctica a pequeña escala (Casey Family Programs, 2011).
El proyecto reúne a equipos de investigación, organizaciones de acogimiento fuera del hogar, especialistas en protección de la infancia y personas con experiencia vivida del acogimiento fuera del hogar (llamadas personas expertas por experiencia) para poner a prueba estrategias rápidamente y en tiempo real. Implicar a profesionales de gestión de casos que deberán aplicar las prácticas y a las personas cuyas vidas se ven más afectadas por ellas aumenta la probabilidad de que los cambios se consideren aceptables y útiles. Se crearon cuatro equipos de investigación-acción en distintas partes de Nueva Gales del Sur, en zonas metropolitanas y regionales. A lo largo de dos años, treinta y tres profesionales de gestión de casos de ocho organizaciones asociadas han participado en cuatro ciclos de planificar-hacer-estudiar-actuar para centrarse en un ámbito concreto de la práctica del tiempo en familia, conocer y ensayar nuevos enfoques con las familias de su cartera de casos y compartir después sus reflexiones en reuniones mensuales de práctica reflexiva y en sesiones de aprendizaje al final de cada ciclo. Los equipos de investigación-acción se han centrado en siete prácticas, entre ellas la tecnología virtual («tiempo en familia a distancia»); las sesiones de recapitulación con progenitores y personas acogedoras, el acompañamiento a las personas acogedoras y la corregulación; el apoyo a los vínculos fraternos y la escucha de la voz de la infancia (véase la tabla 1 para una descripción de las prácticas).
Tabla 1 — Descripción de las prácticas ensayadas
Las prácticas ensayadas se guían por tres principios del proyecto. El primero, la práctica informada sobre el trauma, reconoce que toda la infancia en acogimiento fuera del hogar y muchos de sus familiares y personas acogedoras han vivido un malestar que puede dar lugar a comportamientos que ponen a prueba las relaciones (Collings et al., 2022). El segundo, la seguridad cultural y el respeto, valora las redes de parentesco aborígenes (Aboriginal Kinship) y las obligaciones que han cuidado de generaciones de criaturas y sostenido la cultura más antigua de la Tierra que sigue viva (Rileye et al., 2015). El tercero, la práctica reflexiva, sustenta la metodología según la cual profesionales de gestión de casos se reúnen mensualmente con el equipo de investigación para analizar y compartir lo que funcionó bien, lo que podría mejorarse y cómo están adaptando su práctica, utilizando el ciclo de aprendizaje experiencial de Kolb (2014).
Desde el inicio del proyecto, el equipo de investigación ha incluido a seis personas coinvestigadoras remuneradas en calidad de «expertas por experiencia». A través de las redes existentes del sector y de la comunidad, incluidas las organizaciones asociadas, el equipo de investigación difundió una oferta de puesto de investigación temporal para actuar como «personas expertas por experiencia», dirigida a jóvenes en acogimiento, familiares de una persona joven en acogimiento o personas acogedoras (en familia ajena o extensa) con experiencia personal del tiempo en familia. El proyecto incorporó a dos jóvenes con trayectoria de acogimiento, dos madres con descendencia en acogimiento y dos personas acogedoras (un hombre y una mujer). Este grupo trabaja junto a «personas expertas por profesión», procedentes de organismos profesionales, organizaciones indígenas y no gubernamentales y de la judicatura, que aportan conocimiento de la práctica local y del sistema, para formar el grupo de referencia del proyecto. El equipo de investigación ha trabajado estrechamente con las personas expertas por experiencia y por profesión para coconstruir los instrumentos de recogida de datos, interpretar los primeros resultados y crear información práctica y accesible, que se ha difundido entre profesionales de gestión de casos y entidades de acogimiento fuera del hogar, jóvenes en acogimiento, familiares y personas acogedoras. En conjunto, hemos codiseñado recursos que se basan en los resultados de la investigación, en la experiencia vivida y en los principios rectores del proyecto: una práctica informada sobre el trauma, culturalmente segura y reflexiva.
Al principio del proyecto, las herramientas de comunicación sobre el tiempo en familia se identificaron como una prioridad. El grupo de referencia de personas expertas examinó la información sobre el tiempo en familia que ofrecían los sitios web del gobierno y de las entidades de acogimiento fuera del hogar. El grupo coincidió en que no solo esa información se dirigía a un público adulto y no estaba redactada en un lenguaje accesible para la infancia, sino que además se centraba en la mecánica del tiempo en familia —responsabilidades y procedimientos— más que en las relaciones y los derechos.
Las herramientas de comunicación dirigidas a familiares y personas acogedoras fueron codiseñadas por las personas expertas por experiencia y el equipo de investigación. Tegan Whittaker y Chantelle Rozzi codiseñaron recursos informados sobre el trauma que reconocen que el dolor emocional de los progenitores puede reactivarse con el tiempo en familia. Los recursos les animan a tomar conciencia de sus estados emocionales, así como de los de su criatura y de la persona acogedora, y ofrecen sugerencias prácticas para que el tiempo en familia resulte agradable. Jacqueline Kaelle codiseñó una ficha práctica que describe las expresiones del trauma y actividades de corregulación que las personas adultas de confianza y la infancia pueden hacer juntas.
Las personas expertas por experiencia detectaron una carencia de información sobre el tiempo en familia dirigida a la infancia y la juventud, y Billy Black y Bobby Hendry pusieron su talento creativo al servicio de remediarla. Billy Black, artista que creció en acogimiento, ha participado ya de adulta joven en investigación, formación de profesionales y mejora de servicios. Como parte del grupo de personas expertas del proyecto, creó Roar, un cuento ilustrado para la primera infancia en acogimiento fuera del hogar que explora los sentimientos complejos que surgen en la infancia durante las visitas con su familia biológica. Bobby Hendry es diseñadora gráfica y fotógrafa con experiencia de acogimiento, y le apasiona utilizar su propia historia y su creatividad para impulsar el progreso y el cambio. My Family Time is Mine está lleno de información sobre el derecho de la juventud en acogimiento a ser escuchada, también en lo relativo al tiempo en familia, y de consejos prácticos para tomar las riendas de sus propias reacciones.
Como se ha señalado, la práctica reflexiva es un principio central que da forma a la metodología del proyecto. La práctica reflexiva y el diálogo continuo fueron esenciales en la colaboración entre el equipo de investigación y las personas expertas por experiencia. En las secciones siguientes, Billy Black y Bobby Hendry describen sus recursos y cómo pueden utilizarlos profesionales de gestión de casos y de otros ámbitos del trabajo social. Reflexionan sobre cómo pusieron sus experiencias al servicio de este proyecto para mejorar el tiempo en familia de otras personas jóvenes en acogimiento familiar, tutela y adopción.
Cuando Amy Conley Wright y Susan Collings se pusieron en contacto conmigo, me entusiasmó participar en un proyecto que podía cambiar la vida de la infancia en acogimiento. Ya me apasionaba la investigación, y además aportaría a este proyecto un conocimiento singular del sistema de protección desde múltiples perspectivas. Primero, como niña en acogimiento; después, como adolescente activista que escuchaba a innumerables compañeras y compañeros en acogimiento; luego, como formadora que escuchaba las perspectivas de profesionales del trabajo social, entidades y familias de acogida; y, por último, como profesional de apoyo a la infancia que prestaba toda una serie de apoyos, entre ellos la supervisión de visitas con la familia biológica, con preparación previa y recapitulación posterior.
En las últimas dos décadas he visto muchísimos esfuerzos por cambiar el sistema de acogimiento fuera del hogar. Todos los intentos han sido verticales, impulsados por autoridades burocráticas que se centran en cómo gestionar eficazmente a miles de familias. Este enfoque impide a profesionales de primera línea con vocación hacer un trabajo que empodere, y deja sin apoyo a quienes tienen menos poder. ¿Quién mejor para reescribir las reglas que quienes las han vivido?
En todo el mundo, los enfoques de prestación de servicios evolucionan hacia una mentalidad de codiseño que valora la aportación de los grupos marginados. Por desgracia, la infancia en acogimiento no solo está en desventaja estadísticamente, sino que el propio sistema le ha quitado poder. Pocas de estas personas tienen las habilidades o las ganas de intentar mejorar las cosas para otras criaturas.
La oportunidad de unirme a este equipo de investigación era de una rareza deslumbrante. No exigía experiencia académica, venía con la firme garantía de que mi pericia basada en la experiencia vivida se valoraba mucho, y con abundante apoyo y orientación para aprovechar al máximo mis conocimientos específicos. El equipo dedicó tiempo a conocerme a mí y mis habilidades. En equipo elaboramos un plan para que yo escribiera e ilustrara un libro infantil que pudiera ayudar a la infancia a participar más activamente en las decisiones sobre lo que le da más seguridad. Siento que mi contribución no es simbólica porque, literalmente, no existe ningún recurso como este.
A menudo, a la infancia en acogimiento se la deja a oscuras. No se le informa de sus derechos humanos básicos, como el derecho a los ritos normales de la infancia, como las aficiones o las visitas familiares, ni siquiera de sus derechos en el hogar, como cuándo comer o ducharse. La respuesta a «¿por qué nadie me lo dijo?» suele reducirse a «nunca lo preguntaste». Puede parecer razonable, pero la infancia no tiene suficientes conocimientos ni poder para preguntar.
Tuve al menos treinta profesionales de referencia cuando era niña, o quizá fueron 300, porque a muchas de esas personas nunca las conocí. Que me cambiaran tanto de lugar significaba que no tenía tiempo de llegar a confiar en ninguna persona adulta ni acceso a información sobre el sistema. Nunca supe a quién se me permitía ver, ni que podía haber pedido decenas de cosas que habrían hecho las visitas más llevaderas. La información es poder, pero requiere un lenguaje adaptado a la edad. Puede haber detalles que legalmente haya que ocultar a la infancia, pero todo lo demás debería estar a su alcance. Tienen derecho a saber por qué están en acogimiento, aunque eso suponga hablar de cosas difíciles. Tienen derecho a saber por qué las personas adultas les proponen cambiar de colegio, empezar una terapia o reducir el tiempo en familia, y tienen derecho a negociar cada una de esas propuestas. Si la criatura se altera o se desconecta, es importante aliviar la presión, mantener el foco en construir confianza y una buena relación, y asegurarle que su voz es la que más cuenta.
Mi libro Roar sigue a un cachorro de león que quiere a su padre, un león imprevisible que es divertido pero capaz de comportarse de maneras que al cachorro le resultan aterradoras. El cachorro cuenta con el apoyo de una gorila acogedora y bondadosa y de un oso profesional del caso para superar la incomodidad de ver a su padre en un entorno que no es natural. Estas figuras adultas animan al cachorro a expresar sus necesidades y responden de manera intencionada a sus conductas instintivas de afrontamiento. El cachorro empieza a practicar nuevas formas de gestionar la sensación de inseguridad, como respirar despacio, contar y hablar con personas adultas de confianza.
Espero que el libro abra conversaciones entre la infancia y las personas adultas de su confianza sobre cosas importantes, como orientarse en su identidad familiar y regular sentimientos intensos. Animo a las personas adultas a releer los «comportamientos desafiantes» de la infancia como conductas instintivas de afrontamiento y a centrarse en ayudar a la criatura a sentirse a salvo dándole oportunidades de sentir que tiene el control sobre las decisiones que le afectan. Animo a la infancia a pedir a las personas adultas pequeñas cosas que podrían darle más seguridad. Sé que muchas criaturas no confiarán en que su voz se tome en serio; por eso la guía para personas adultas de Roar insta a buscar formas concretas de implicarles en la toma de decisiones y en el conocimiento de su propia historia. El conocimiento y el poder permiten a la infancia sentirse segura, y ese principio debería estar en primer plano en cada uno de nuestros intentos por mejorar la vida de la infancia en acogimiento.
Me apasiona utilizar mi historia y mi capacidad para poner en palabras mi experiencia vivida para impulsar el cambio, y estudios como este —que implican a personas reales con experiencias reales— son cruciales para ese objetivo. Crecer en acogimiento, por decir lo evidente, tuvo sus dificultades. Desde que entré en el sistema a los siete años hasta que «salí por edad» a los dieciocho, me trasladaron con frecuencia y sin previo aviso. La inconstancia era lo único constante en mi pequeña vida.
Cualquier forma de contacto con mi familia biológica fue para mí uno de los aspectos emocionalmente más agotadores de mi experiencia de acogimiento. La magnitud de mis sentimientos y el deseo de que se atendieran mis necesidades en una situación en la que me sentía sin voz e impotente me desbordaban, y entenderlo o comunicarlo superaba mi capacidad. El tiempo en familia es un aspecto de la experiencia del acogimiento fuera del hogar que la burocracia, la ley y las políticas hacen infinitamente más difícil, pero también porque hay varias personas con distintos papeles que compiten por el interés superior de la persona joven. La intervención de profesionales de gestión de casos, de la familia biológica y de las personas acogedoras, junto con una persona joven en una situación en la que se espera que entienda sus sentimientos y su situación y que se comunique por encima de su edad, es un campo de minas por el que todo el mundo tiene que moverse.
El estudio me dio la oportunidad de crear un recurso para abordar esto, y no un recurso cualquiera. Hay muchos recursos del gobierno y de las propias entidades que se entregan en bolsitas de plástico a jóvenes cuando entran en acogimiento, pero ninguno ha sido creado por alguien con experiencia de acogimiento, y ninguno habla de la experiencia del tiempo en familia. Así que, con la autoridad que me da ser una persona adulta que comprende las dificultades y los matices de crecer en acogimiento, creé My Family Time is Mine para empoderar a la juventud con conocimiento. Explora los derechos y cómo aprender a comprender y gestionar las emociones, y a comunicar sentimientos y necesidades en torno al tiempo en familia y en otros momentos. Su diseño y su lenguaje son accesibles para jóvenes con niveles de lectura muy diversos, y no deja fuera a quienes crecen en acogimiento en familia extensa ni a quienes tienen pocos o muchos familiares biológicos: está escrito para toda la juventud en acogimiento.
Quería que fuera un recurso que las personas jóvenes pudieran coger y leer por sí mismas, pero del que también pudieran sacar algo profesionales de gestión de casos y personas acogedoras. Incluso se ha utilizado para crear un programa grupal facilitado de seis semanas para jóvenes, y la guía para quien facilita está disponible gratuitamente para las entidades de acogimiento fuera del hogar, de modo que puedan llevar a cabo sus propias versiones del programa.
El libro habla del derecho de las personas jóvenes al tiempo en familia, a la seguridad, a poner límites y a tener voz en las decisiones. El primer paso para que la juventud defienda sus propios intereses es comprender sus derechos, incluido el derecho a no acudir si se siente insegura o incómoda. El capítulo siguiente aborda el meollo de la cuestión para las personas jóvenes: las emociones que acompañan al tiempo en familia. Incluye un análisis a fondo de qué es la ira, una guía para autorregular las emociones, una tabla con distintas palabras para describir ciertos sentimientos que les ayuda a comprender y comunicar mejor sus emociones, y una sección sobre cómo establecer una rutina antes y después del tiempo en familia. El tiempo en familia puede ser enormemente perturbador, así que el objetivo de este capítulo es que las personas jóvenes comprendan que sus sentimientos y sus reacciones ante esos sentimientos son legítimos, y darles consejos prácticos para gestionar las emociones difíciles.
El libro incluye un capítulo que simplifica las respuestas al trauma: lucha, huida, congelación y sumisión complaciente. Es bien sabido que las personas jóvenes del sistema de acogimiento fuera del hogar tienen muchas más probabilidades de vivir experiencias adversas en la infancia, lo que las hace más propensas a respuestas de estrés excesivas y duraderas. El conocimiento es el primer paso para comprender, que es el primer paso para gestionar y controlar, así que este capítulo se centra en por qué existen las respuestas al trauma, en qué consiste cada una, qué se siente y qué pueden hacer las personas jóvenes cuando las experimentan. La música puede aliviar muy bien el estrés y la ansiedad, y también he incluido listas de reproducción para cada respuesta al trauma que pueden escuchar o que pueden inspirarles para hacer las suyas.
Después explico cómo pueden aprender las personas jóvenes a comunicar sus necesidades y sus sentimientos, subrayando la importancia de la empatía. De niña, sentía que se esperaba de mí que me comunicara a un nivel que superaba mi edad, así que explicar la responsabilidad que tienen las personas jóvenes de comunicarse con eficacia y cómo pueden hacerlo es crucial para que otras personas atiendan y comprendan sus necesidades.
La juventud en acogimiento vive rodeada de personas adultas sometidas a estrés, lo que puede dar lugar a malos comportamientos de los que una persona joven puede sentirse responsable. Incluyo un capítulo sobre cómo las personas adultas, aunque hagan todo lo posible, no siempre aciertan. Subraya que las personas jóvenes no son responsables del comportamiento ni de los actos de los demás. Después abordo los errores desde una mentalidad de crecimiento: cómo equivocarse forma parte de la vida y es una oportunidad para crecer, cómo limitar el diálogo interno negativo y la importancia de pedir perdón cuando tus errores afectan a otras personas. Por último, animo a las personas jóvenes a ver su futuro como algo aún por escribir: pueden decidir en quién se convierten, aunque sientan que hay tantas cosas fuera de su control. También explico la resiliencia y he incluido afirmaciones que pueden decirse a sí mismas para recordarse que son fuertes y que pueden superar cosas difíciles. Crecer en acogimiento puede dejarte un sentido distorsionado de tu propia valía, lo que hace que el diálogo interno positivo sea un reto. También puede resultar difícil sentir que tienes control sobre tu futuro cuando has crecido con tantas cosas fuera de tu control, por no hablar de la falta de apoyo que pueden tener las personas jóvenes una vez que salen del sistema de protección. Personalmente, descubrí que celebrar la resiliencia que necesité para superar los obstáculos de crecer con una experiencia de acogimiento, y reconocer que mi pasado no define mi futuro, fueron dos claves para tomar las riendas de mi vida después del acogimiento. Espero que también ayude a otras personas jóvenes.
Me ha encantado de verdad la oportunidad de utilizar mi experiencia para crear este recurso que, con suerte, mejorará la vida y el tiempo en familia de la infancia y la juventud en acogimiento, y espero de verdad que My Family Time is Mine les ayude a sentir un poco menos de soledad y mucho más control en una infancia que, lo sé demasiado bien, puede vivirse con soledad e impotencia.
Para la infancia y la juventud en acogimiento fuera del hogar, el Estado reorganiza su vida relacional de manera fundamental. Esto incluye decisiones sobre dónde y con quién vivirán, y cómo y cuándo verán a los familiares con los que no viven. La infancia y la juventud tienen el derecho moral a que se escuchen y se tengan en cuenta sus opiniones sobre sus relaciones con las personas importantes de su vida, y a la vez a que se les ahorren las consecuencias emocionales de tomar decisiones que pueden resultarles angustiosas (Dwyer, 2006). A menudo, profesionales de gestión de casos median en la compleja dinámica interpersonal entre la infancia y la juventud en acogimiento, sus familiares biológicos y las personas acogedoras. El proyecto FLC se concibió para reunir los aprendizajes de profesionales de primera línea, responsables de las entidades, personas expertas por experiencia y personas expertas por profesión, con el fin de generar recursos que puedan utilizarse en la práctica de gestión de casos. Como muestran las reflexiones de Billy y Bobby, su experiencia del acogimiento las ha hecho sensibles al tipo de información que es importante transmitir a la infancia y la juventud en acogimiento.
Las personas expertas por experiencia y el equipo de investigación aportan conjuntos distintos de conocimientos y habilidades. Quienes han vivido personalmente el sistema de protección pueden compartir una sabiduría de primera mano sobre lo que supuso el tiempo en familia, lo que funcionó bien y lo que les resultó problemático. Sus poderosos relatos sobre lo que es estar en el lado receptor de la práctica de gestión de casos y vivir con las consecuencias de las decisiones y los actos de otras personas permiten entender qué habría marcado la diferencia, lo que puede orientar las pautas de práctica para quienes viven actualmente el sistema de acogimiento fuera del hogar. Cuando el equipo de investigación trabaja junto a las personas expertas por experiencia como auténticas socias y en pie de igualdad, puede ser una forma de empoderamiento para grupos que suelen estar marginados y silenciados (Zamenopoulos and Alexiou, 2018). Más allá de la justificación moral de los enfoques de codiseño, está el reconocimiento de que las personas con experiencia vivida del acogimiento fuera del hogar aportan a la investigación ideas nuevas sobre cómo subsanar las deficiencias del sistema.
El FLC implicó a profesionales de gestión de casos con saber práctico en una investigación-acción para poner a prueba nuevas prácticas y, en paralelo, involucró a personas expertas por experiencia en la coproducción de recursos basados en los primeros resultados. Esto amplía la investigación en codiseño convencional con personas con experiencia de acogimiento, que se ha centrado sobre todo en su papel en la recogida y la interpretación de datos (p. ej., Lushey and Munro, 2015; Törrönen and Vornanen, 2014; Kelly et al., 2020). Los recursos descritos en este artículo son fruto de una coproducción en la que las personas expertas por experiencia vivida pudieron aprender de las personas expertas por profesión y del equipo de investigación académica sobre los principios de la práctica informada sobre el trauma, y establecer vínculos entre sus propias experiencias personales y los resultados empíricos de profesionales de gestión de casos sobre prácticas prometedoras de tiempo en familia (véase, p. ej., Collings et al., 2022). En el fondo, creemos que esto ha producido recursos más perspicaces, respetuosos y útiles para su público destinatario de lo que se habría logrado sin esta colaboración.
Nuestro equipo ha reflexionado sobre la experiencia de trabajar en colaboración, como personas investigadoras y personas con experiencia de acogimiento, para extraer lo aprendido y orientar a futuros equipos de investigación. Quienes investigan pueden tender a ver como autoridad a otras personas investigadoras, más que a quienes son expertas por su experiencia vivida. Exige un ajuste de mentalidad dejarse guiar por la pericia de jóvenes que están o han estado en acogimiento, o de familias implicadas en el sistema de protección, y reconocer su comprensión singular, que no queda registrada en los datos porque nadie les ha pedido su opinión. Para las personas con experiencia personal del sistema de protección, la marginación y la impotencia vividas dentro del sistema pueden hacer que se necesite tiempo para confiar y construir una buena relación.
Al elegir a las personas coinvestigadoras, es importante prestar atención a que se encuentren en el momento adecuado de su proceso de sanación respecto de su experiencia, y que el equipo de investigación ofrezca apoyo, empatía y compasión, mostrando a la vez cómo la investigación puede beneficiar a otras personas que están actualmente en el sistema de protección. Una madre, que llevaba algunos años sin ver a sus criaturas en acogimiento, abandonó el grupo de personas expertas por experiencia porque hablar del tiempo en familia le resultaba demasiado doloroso. La apoyamos en esta difícil decisión y le dejamos la puerta abierta para volver si se sentía capaz, sin presionarla en absoluto para que lo hiciera. Aunque un padre de acogida participó en el grupo de personas expertas por experiencia, no conseguimos incorporar a un padre cuya criatura hubiera sido acogida, de modo que esta perspectiva faltó en la investigación. Nuestras personas coinvestigadoras llegaron principalmente a través de colaboraciones de investigación y organizaciones asociadas, lo que revela la invisibilidad y la marginalidad de los padres en la práctica del acogimiento fuera del hogar.
Nuestra colaboración entre personas expertas por experiencia y equipo de investigación se basa en prácticas y principios de codiseño (Rudd et al., n.d.). Las personas expertas por experiencia reciben una compensación por su tiempo y su pericia como coinvestigadoras. El equipo del proyecto ha construido activamente una cultura acogedora de la diversidad de puntos de vista y segura para las conversaciones críticas, basada en relaciones significativas. Hizo falta tiempo para construir confianza y una buena relación, así como sensibilidad ante las experiencias difíciles de las personas. También fue esencial incorporar a personas expertas por experiencia emocionalmente preparadas para poner su experiencia y sus conocimientos al servicio de otras personas implicadas en el acogimiento fuera del hogar. Como ventaja añadida, las personas expertas por experiencia de este proyecto tienen notables habilidades creativas: en ilustración, diseño gráfico y escritura. Codiseñar recursos ha encajado bien con el diseño de investigación-acción del proyecto, ya que, epistemológicamente, el codiseño se asocia a la praxis y a la producción de información práctica sobre los retos actuales, los futuros deseados y los procesos que pueden lograr resultados deseables (Zamenopoulos and Alexiou, 2018). Reunir la pericia vivida y profesional con las competencias de investigación amplía el acervo de conocimientos disponible para orientar la práctica (Schelbe and Geiger, 2022).
Aunque se ha vuelto habitual en ámbitos como los estudios sobre discapacidad (Charlton, 1998), el codiseño es relativamente nuevo y está infrautilizado en la investigación sobre protección de la infancia y acogimiento fuera del hogar. Sin embargo, más que en la mayoría de los ámbitos, existe la obligación ética de trabajar en colaboración con las personas que viven las consecuencias de las decisiones tomadas sobre ellas y sobre sus relaciones significativas. Los relatos de la experiencia vivida pueden mostrar dónde hay que introducir cambios. Animamos a otras colaboraciones de investigación basadas en el reconocimiento y el respeto a emprender este camino del codiseño.
Complexe Systémique: puntos clave
Las visitas entre una criatura en acogimiento y su familia biológica son un momento en el que todo el sistema se hace visible: la criatura, sus progenitores, la familia de acogida, la persona profesional del caso, la institución y la ley. El artículo señala que la información que se da a la infancia trata casi siempre de la mecánica (horarios, normas, responsabilidades) y casi nunca de las relaciones y los derechos. Al confiar la redacción de los recursos a dos jóvenes que crecieron en acogimiento, el equipo desplaza la posición experta y muestra lo que produce concretamente el codiseño: un vocabulario accesible para hablar del trauma, «comportamientos desafiantes» releídos como estrategias de afrontamiento y la posibilidad de que la infancia pida. Desde una perspectiva sistémica, es un alegato para dar voz a la parte más silenciosa del sistema. Se reconocen los límites: ninguna evaluación de los recursos y ningún padre biológico entre las personas reclutadas. Para leer junto con el estudio sobre las relaciones de personas adultas jóvenes con experiencia de acogimiento con sus progenitores biológicos y la revisión sistemática sobre la relación entre familias biológicas y familias de acogida.
Notas del original
Agradecimientos. La autoría agradece a las personas expertas por experiencia de Fostering Lifelong Connections Tegan Whittaker, Chantelle Rozzi, Jacqueline Kaelle y Malcolm Sky, y a los miembros del equipo de investigación Professor Judy Cashmore, Associate Professor Lynette Riley y Dr Sarah Ciftci.
Financiación. El proyecto Fostering Lifelong Connections for Children in Permanent Care fue financiado por una Linkage Grant del Australian Research Council (LP180101332), en colaboración con el New South Wales Department of Communities and Justice, Barnardos Australia, CatholicCare Hunter-Manning, CatholicCare Wollongong, CareSouth, Key Assets, Uniting y Wesley Dalmar.
Declaración de conflicto de intereses. No se declara ninguno.
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Traducción no oficial al español de Co-Design with People with Lived Experience: Designing Resources to Communicate with Children and Young People in Care about their Family Time Contact Visits, de Billy Black, Bobby Hendry, Amy Conley Wright y Susan Collings, The British Journal of Social Work, vol. 53, n.o 3 (2023), doi: 10.1093/bjsw/bcac235, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Traducción no oficial del artículo original «Co-Design with People with Lived Experience: Designing Resources to Communicate with Children and Young People in Care about their Family Time Contact Visits», publicado en The British Journal of Social Work (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido y maquetado por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Black, B., Hendry, B., Wright, A. C., y Collings, S. (2023). Co-Design with People with Lived Experience: Designing Resources to Communicate with Children and Young People in Care about their Family Time Contact Visits. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/co-design-with-people-with-lived-experience-designing-resources-to-communicate (Obra original publicada en 2023 en The British Journal of Social Work, 53(3), 1352-1367 (2023); republicada en 2023 por The British Journal of Social Work, https://academic.oup.com/bjsw/article/53/3/1352/6978611)
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