Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Adoption & Fostering · Familia

Comprender cómo viven la parentalidad las personas adoptadas en Inglaterra antes de 1989

Antes de 1989, la adopción en Inglaterra consistía sobre todo en bebés entregados en secreto. Cuatro personas adoptadas en esa época, dos madres y dos padres, describen lo que despertó en ellas el nacimiento de sus hijos e hijas: una madre biológica de pronto imaginada, ira, miedo a la pérdida, pero también una pertenencia por fin encontrada. Un hilo recorre sus relatos: el silencio de la familia adoptiva resurge como dificultad para hablar de la adopción con su propia descendencia.

Autoría Tamryn Stevens (Centre for Childhood and Social Justice, University of Bristol; investigación realizada en la School of Psychology, Northumbria University, Newcastle) y Mark C. Moss (School of Psychology, Northumbria University, Newcastle, Reino Unido)Primera publicación Adoption & Fostering, 1 de abril de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Understanding how adults adopted in England pre-1989 experience parenthood, de Tamryn Stevens y Mark C. Moss, publicado en Adoption & Fostering (SAGE) (2026), doi: 10.1177/03085759261421601, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla se presenta en forma de lista; las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas; no se reproducen la dirección de correspondencia, el identificador ORCID ni las biografías. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Un hallazgo central es el efecto duradero de la apertura de las familias adoptivas.

Tamryn Stevens y Mark C. Moss

Resumen

La adopción tiene un impacto a lo largo de toda la vida, y acontecimientos como la parentalidad reactivan pensamientos y sentimientos relacionados con ella. La adopción en Inglaterra se divide en general en dos épocas: las adopciones anteriores a los años ochenta, típicamente renuncias secretas a bebés debidas a la mirada social sobre la ilegitimidad y las relaciones interraciales, y las adopciones posteriores a los años ochenta, que afectan a niñas y niños de más edad, a menudo retirados de su familia por maltrato o negligencia. Este estudio explora cómo viven la parentalidad las personas adultas adoptadas antes de 1989, potencialmente criadas con una apertura biográfica y comunicativa limitada y con menos apoyo posadoptivo; se trata de una etapa vital que afecta a la identidad, la salud mental y las relaciones, ámbitos especialmente complejos para las personas adoptadas. Participaron en entrevistas semiestructuradas sobre su recorrido parental cuatro personas adultas adoptadas en Inglaterra (dos hombres y dos mujeres, de 40 a 50 años), adoptadas en el propio país antes de los 18 meses (tres al nacer) y con dos o más hijos e hijas, en su mayoría adolescentes o de veintitantos años. El análisis fenomenológico interpretativo reveló tres temas: «La parentalidad es un despertar»; «La adopción sigue resonando»; y «Seguir adelante». La apertura comunicativa dentro de la familia adoptiva tuvo efectos duraderos en la comunicación de las personas adoptadas con su propia descendencia. Entre las recomendaciones figuran formar a las familias adoptivas sobre el impacto de la adopción a lo largo de la vida y promover una comunicación abierta y de apoyo con las personas adoptadas. También se aconseja un apoyo psicosocial específico para las personas adoptadas que acceden a la parentalidad.

Palabras clave: parentalidad adoptiva, parentalidad de personas adoptadas, apertura comunicativa, análisis fenomenológico interpretativo, comunicación familiar, desarrollo de la identidad, identidad parental, apertura biográfica, resultados de las personas adoptadas, entrevistas cualitativas

Introducción

La adopción tiene un impacto a lo largo de toda la vida y provoca reevaluaciones periódicas de la identidad, de las dinámicas familiares y del relato de la adopción (Brodzinsky et al., 1992; Howe et al., 2000; Penny et al., 2007). La parentalidad puede reactivar cuestiones relacionadas con la adopción y suscitar nuevas preguntas sobre la familia biológica, la identidad y la adopción (Brodzinsky et al., 1992; Gatzke, 2015; Pérez et al., 2016; Pinkerton, 2011; Sherr et al., 2019).

Las personas adoptadas en Inglaterra se reparten en dos grandes poblaciones: las adoptadas antes y después de 1989. Las de más edad fueron a menudo entregadas siendo bebés debido al estigma que rodeaba la ilegitimidad o las relaciones interraciales, con un conocimiento mínimo de sus progenitores biológicos o un contacto mínimo con ellos (Clapton y Clifton, 2016; Parker, 2010). En cambio, las personas adoptadas hoy lo son habitualmente desde el sistema de protección, después de la primera infancia, a causa de negligencia o maltrato, lo que refleja un cambio en las actitudes sociales hacia la monoparentalidad y las relaciones interraciales, así como un aumento de la protección de la infancia (Neil et al., 2023; Parker, 2010). Al centrarse en las experiencias de personas adoptadas antes de 1989, este estudio llama la atención sobre el impacto de la falta de apertura, tanto comunicativa como biográfica, y de un apoyo posadoptivo mínimo, característicos de las adopciones de ese periodo, en la elaboración del hecho de haber sido adoptado o adoptada, en la gestión de los reencuentros con la familia biológica y en las experiencias de crianza de las personas adoptadas.

La fecha de 1989 es significativa porque la Children Act 1989 situó el bienestar de la criatura en el centro de la adopción, amplió los derechos de contacto con la familia biológica e impulsó un mayor énfasis en el apoyo y la formación antes y después de la adopción (Parker, 2010; Welbourne, 2002). Estos cambios en las actitudes sociales y en la legislación abrieron el camino a experiencias de adopción más abiertas y con más apoyo (Jones, 2016; Neil et al., 2023).

La apertura en la adopción remite a la apertura comunicativa y a la apertura biográfica, ambas situadas en un continuo. La apertura biográfica se refiere a la revelación temprana de la condición de persona adoptada, al intercambio de información identificativa dentro de la adopción y al grado de contacto entre las partes, mientras que la apertura comunicativa se refiere a la medida en que las familias adoptivas permiten a la persona adoptada hablar de su adopción, apoyan los vínculos duales con la familia biológica y la adoptiva, y muestran empatía hacia la persona adoptada y la familia biológica (Brodzinsky, 2006). La apertura se ha asociado al bienestar y la adaptación (Brodzinsky, 2006; Hawkins et al., 2007), a un sentido positivo de la identidad (Feast y Howe, 2003; Hawkins et al., 2007) y a una mayor satisfacción con la adopción en la edad adulta (Hawkins et al., 2007).

Las personas adoptadas se enfrentan a posibles retos identitarios debidos a la pérdida de la familia biológica y de los lazos biológicos, a la pérdida de estatus percibida (Brodzinsky, 2011; Grotevant et al., 2000), a posibles traumas previos a la adopción (Grotevant, 1997), a las dinámicas de la familia adoptiva (Grotevant et al., 2000) y a los reencuentros con la familia biológica (Grotevant et al., 2000). Incluso las personas adoptadas al nacer deben superar posibles problemas de apego debidos a factores como complicaciones prenatales o del parto, la incertidumbre de las familias adoptivas sobre su papel (Edens y Cavell, 1999) y, sobre todo, la edad y la manera en que se revela la adopción: una revelación en la adolescencia afecta negativamente a la confianza y a la seguridad del apego (Baden et al., 2019; Kenny et al., 2012). Estas dificultades de identidad y de apego pueden contribuir a una mala salud mental, aunque una crianza receptiva y de apoyo puede atenuar su impacto (Simmel, 2007). La revisión sistemática de Melero y Sánchez-Sandoval (2017) halló que las personas adultas adoptadas eran más propensas a la ansiedad, a los trastornos de la personalidad y del comportamiento, a la depresión y al neuroticismo que las no adoptadas.

Dos revisiones sistemáticas sobre la parentalidad de las personas adoptadas (Despax y Bouteyre, 2019; Field y Pond, 2018) mostraron que la investigación se ha centrado en las mujeres adoptadas, en la relación de coparentalidad y en poblaciones adoptadas específicas, como las personas procedentes de la adopción internacional. Hasta la fecha, el único estudio que ha examinado las experiencias de parentalidad de hombres y mujeres adoptados en Inglaterra —el de Neil y sus colegas (2023)— se centra en la población posterior a 1989. Este estudio, por tanto, complementa la literatura en lugar de replicarla, ya que se centra en la población anterior a 1989.

La parentalidad desencadena a menudo el inicio de la búsqueda de los orígenes (Field y Pond, 2018; Greco et al., 2015). Las personas adoptadas también pueden temer perder a sus hijos e hijas o estar predispuestas a abandonarlos, lo que conduce a la ansiedad y la hipervigilancia (Hampton, 1997; Horowitz, 2011; Pinkerton, 2011). Tener descendencia brinda a la persona adoptada su primera experiencia de compartir la vida con un pariente biológico, lo que refuerza el sentimiento de pertenencia y de conexión (Conrick, 2020; Hampton, 1997). Sin embargo, la parentalidad también puede suscitar inquietudes sobre historias médicas desconocidas (Moyer y Juang, 2011; Pinkerton, 2011) o sobre rasgos heredados que podrían aflorar en la propia crianza (Sherr et al., 2019).

La parentalidad puede modificar la relación de las personas adoptadas con sus familias adoptivas, disminuir su sentimiento de pertenencia (Brodzinsky et al., 1992) y generar conflictos sobre los estilos de crianza (Horowitz, 2011; Moyer y Juang, 2011). Puede reconfigurar su visión de la madre biológica (Despax y Bouteyre, 2019) y crear dificultades con la dualidad de tener a la vez una familia biológica y una adoptiva; por ejemplo, puede generar tensión si la familia adoptiva ha vivido la infertilidad (Field y Pond, 2018). Sin embargo, para muchas personas, la parentalidad aporta un sentido renovado de la identidad y una forma de sanación (Gatzke, 2015; Pinkerton, 2011).

El estudio

A la luz de los estudios expuestos, es evidente que las experiencias de parentalidad de las personas adoptadas en Inglaterra siguen poco exploradas. El presente estudio se centra en las experiencias de parentalidad de personas adoptadas antes de 1989, cuando las renuncias a bebés eran más frecuentes y el apoyo posadoptivo era limitado. La apertura dentro de las familias adoptivas no era la norma: el contacto con la familia biológica era mínimo y las familias adoptivas recibían poco apoyo o formación, especialmente en materia de apertura (Neil et al., 2023; Parker, 2010). El estudio examina cómo este contexto ha configurado sus experiencias de parentalidad, en particular ante la posible ausencia de apoyo posadoptivo, de apertura biográfica familiar y de apertura comunicativa.

Método

Diseño del estudio

Este estudio cualitativo empleó el análisis fenomenológico interpretativo (IPA, por sus siglas en inglés) (Smith et al., 2021). Se eligió el IPA porque permite explorar en profundidad cómo las personas interpretan y dan sentido a sus experiencias vividas. Se ajusta especialmente al objetivo de esta investigación, que buscaba comprender el recorrido parental de personas adultas adoptadas en Inglaterra antes de 1989.

La decisión de utilizar el IPA obedeció a dos consideraciones. En primer lugar, la literatura existente sobre cómo las experiencias de adopción anteriores a 1989 configuran la parentalidad posterior es mínima. En segundo lugar, el compromiso del IPA con la ideografía y el análisis detallado de casos permitió explorar las formas complejas y a menudo matizadas en que las personas participantes vivieron la parentalidad.

Como el IPA privilegia la profundidad frente a la amplitud, el estudio se basó en una muestra pequeña, seleccionada de forma intencional, de cuatro personas adoptadas. Esto facilitó un análisis detallado, caso por caso, de los relatos individuales, permitiendo al mismo tiempo identificar temas convergentes y divergentes entre los casos. El diseño del estudio priorizó así la producción de comprensiones ricas e interpretativas frente a la generalización, conforme a los principios del IPA.

Las personas participantes tomaron parte en entrevistas semiestructuradas que abarcaban su parentalidad desde el embarazo hasta el presente, la comunicación sobre la adopción dentro de su familia adoptiva, su percepción de lo que sus hijos e hijas pensaban de su adopción y sus sentimientos hacia la familia biológica y la adoptiva.

Dada la escasez de investigación en este ámbito, la pregunta de investigación fue deliberadamente amplia: «¿Cómo viven la parentalidad las personas adultas adoptadas?».

Reclutamiento y ética

Las personas participantes se reclutaron a través de Facebook y del Post-Adoption Centre UK, una entidad de apoyo a la adopción. Se obtuvo la aprobación ética del Comité de Ética de Ciencias de la Salud y de la Vida de la Universidad de Northumbria (número de aprobación 52968). La participación fue voluntaria, con consentimiento informado por escrito tras una llamada informativa inicial.

Participantes

Participaron cuatro personas (dos madres y dos padres) de cuarenta y tantos y cincuenta y tantos años. Todas eran madres o padres biológicos de al menos dos descendientes adolescentes o mayores. Todas habían conocido a familiares biológicos solo en la edad adulta.

Aunque relativamente homogéneas, las trayectorias de las personas participantes variaban en los siguientes aspectos (véase la tabla 1 para el detalle completo):

  • Edad de adopción: tres fueron adopciones de bebés (Lisa, Tom y Sam), una a los 18 meses (Jenny).
  • Contacto con la familia biológica: tres participantes (Tom, Lisa y Jenny) tenían madres biológicas que se habían suicidado antes del reencuentro, lo que limitó el contacto a los padres biológicos o a la fratría. Una (Lisa) solo conoció a su fratría biológica. Otro (Sam) estaba en proceso de reencuentro con su madre biológica.
  • Estructura de la familia adoptiva: tres tenían una fratría adoptiva (Tom, Sam y Lisa); tres tenían una familia adoptiva con descendencia biológica (Sam, Lisa y Jenny).
  • Motivos de la adopción: dos participantes (Sam y Lisa) fueron objeto de una renuncia debida al estigma (ilegitimidad, relaciones interraciales), algo típico de las adopciones anteriores a los años ochenta (Parker, 2010). Una (Jenny) fue retirada de su familia por maltrato y negligencia; su madre biológica había sufrido ella misma graves malos tratos estando bajo tutela. Un participante (Tom) no reveló las circunstancias de su adopción.
  • Adopción interracial: una participante (Lisa) fue adoptada en una familia de otro origen étnico, en una comunidad rural.

Tabla 1 — Características sociodemográficas de las personas participantes

  • Tom. Género: masculino; edad: cincuentena; edad al llegar con la familia adoptiva: 7 meses; acogimiento familiar antes de la adopción: sí; fratría adoptiva (sin vínculo biológico): sí (1); fratría biológica (de vínculo sencillo o doble): no; edad al conocer su condición de persona adoptada: 8; número de descendientes: 2; edad de la descendencia (años): 20, 14; edad en el primer nacimiento: 34; vía de acceso a la parentalidad: nacimiento; conoció a su madre biológica: no; conoció a su padre biológico: sí; conoció a algún miembro de su fratría biológica: no; conoció a otros familiares biológicos: sí.
  • Sam. Género: masculino; edad: cuarentena; edad al llegar con la familia adoptiva: 2 meses; acogimiento familiar antes de la adopción: sí; fratría adoptiva: sí (2); fratría biológica: sí (2); edad al conocer su condición de persona adoptada: no confirmada; número de descendientes: 2; edad de la descendencia (años): 16, 15; edad en el primer nacimiento: 34; vía de acceso a la parentalidad: nacimiento; conoció a su madre biológica: sí; conoció a su padre biológico: no; conoció a algún miembro de su fratría biológica: sí; conoció a otros familiares biológicos: sí.
  • Lisa. Género: femenino; edad: cincuentena; edad al llegar con la familia adoptiva: 1 semana; acogimiento familiar antes de la adopción: no; fratría adoptiva: sí (3); fratría biológica: sí (3); edad al conocer su condición de persona adoptada: no confirmada; número de descendientes: 2; edad de la descendencia (años): 24, 20; edad en el primer nacimiento: 28; vía de acceso a la parentalidad: nacimiento; conoció a su madre biológica: no; conoció a su padre biológico: no; conoció a algún miembro de su fratría biológica: sí; conoció a otros familiares biológicos: sí.
  • Jenny. Género: femenino; edad: cuarentena; edad al llegar con la familia adoptiva: 18 meses; acogimiento familiar antes de la adopción: no; fratría adoptiva: no; fratría biológica: sí (2); edad al conocer su condición de persona adoptada: 18; número de descendientes: 4; edad de la descendencia (años): 26, 22, 12, 5; edad en el primer nacimiento: 18; vía de acceso a la parentalidad: nacimiento; conoció a su madre biológica: no; conoció a su padre biológico: sí; conoció a algún miembro de su fratría biológica: sí; conoció a otros familiares biológicos: sí.

Recogida de datos

Tras dar su consentimiento y completar un cuestionario sociodemográfico, las personas participantes realizaron entrevistas individuales con la investigadora principal (TS), que duraron entre una y dos horas y se llevaron a cabo en línea por Zoom o Microsoft Teams. Las entrevistas exploraron su recorrido parental desde el embarazo hasta el presente, la manera en que se gestionaba la adopción en su familia nuclear y sus relaciones con la familia biológica y la adoptiva en el contexto de la parentalidad. La guía de entrevista era flexible y permitía que surgieran temas nuevos. El rigor se mantuvo profundizando en los temas nuevos cuando guardaban relación con la pregunta de investigación. Las entrevistas se grabaron en audio, se transcribieron literalmente y se anonimizaron. Todos los datos relativos al estudio, salvo las transcripciones anonimizadas, han sido destruidos. Las transcripciones se conservan en una carpeta protegida por contraseña. Incluyen todas las palabras pronunciadas y las expresiones no verbales significativas (O’Connell y Kowal, 1995). Las personas participantes se identificaron mediante seudónimos.

La investigadora principal y autora, TS, es una investigadora doctoral con un máster en psicología. Es madre y lo dio a conocer cuando resultaba pertinente. Considera que, al ser la adopción una intervención del Estado en la vida familiar, merece una investigación continua sobre sus efectos a largo plazo. Puede solicitarse a la autora, previa petición razonable, una declaración de reflexividad. El estudio fue supervisado por MM, catedrático de psicología.

Análisis

Se empleó el IPA para explorar cómo las personas participantes daban sentido a sus experiencias de parentalidad en el contexto de su adopción (Eatough y Smith, 2017; Smith et al., 2021). Se adoptaron una ontología y una epistemología realistas críticas, reconociendo que, si bien una realidad objetiva subyace a los hechos y acontecimientos vividos por una persona participante, el acceso a esas experiencias está mediado por sus creencias, actitudes, percepciones y experiencias previas, y es interpretado además por quien investiga (Cuthbertson et al., 2020; Roberts, 2014).

Siguiendo a Smith y sus colegas (2021), cada caso se analizó de forma ideográfica antes de iniciar el análisis transversal. El análisis comprendió:

  1. Una inmersión completa mediante la escucha repetida y, después, la lectura de la transcripción.
  2. La realización de anotaciones centradas en comentarios descriptivos, lingüísticos y conceptuales, explorando cada línea desde el punto de vista de lo que significa para quien investiga y de lo que significa para la persona participante (Smith et al., 2021).
  3. La revisión de los datos en busca de temas: Smith y sus colegas (2021: 92) definen un tema como «expresiones que hablan de la esencia psicológica del fragmento y contienen suficiente particularidad para estar fundamentadas y suficiente abstracción para ser conceptuales».
  4. La elaboración de un conjunto ordenado de temas que reflejan una comprensión de los datos.
  5. La identificación de conexiones entre los temas, creando agrupaciones de temas interrelacionados que conducen a temas superordinados.

Cada caso se trató por completo antes de pasar al siguiente, preservando el enfoque ideográfico. Una vez que todos los casos contaron con temas superordinados y subtemas, se examinaron los patrones entre casos, incluidas las contradicciones. A continuación se reunió el conjunto final de temas superordinados y subtemas comunes a los casos.

Resultados

Se identificaron tres temas superordinados: «La parentalidad es un despertar»; «La adopción sigue resonando»; y «Seguir adelante» (véase la figura 1). Ponen de relieve la compleja interacción entre la historia de adopción y la parentalidad.

Temas superordinados y subtemas.
Figura 1. Temas superordinados y subtemas.

La parentalidad es un despertar

La parentalidad remodeló de forma dinámica la comprensión que las personas participantes tenían de su adopción, entrelazándose con su historia de adopción y su identidad. Ver a sus progenitores biológicos y adoptivos a través de la mirada puesta en su propia descendencia les ofreció nuevas perspectivas y disipó una niebla, por así decirlo.

Subtema 1: Revivir en el cuerpo

La parentalidad llevó a todas las personas participantes a revivir aspectos de su adopción. Hitos como el parto o el hecho de que sus hijos e hijas alcanzaran ciertas edades desencadenaron reflexiones sobre sus propias experiencias tempranas, así como sobre los actos intrínsecos a la adopción. Tomaron conciencia del impacto que esos actos pudieron tener en ellas en la infancia y en su identidad.

El parto despertó emociones intensas en la mayoría de las personas participantes: imaginaban a la vez su propia primera infancia y la experiencia de renuncia de su madre biológica. Hizo su adopción más «real»: «saber lo que es dar a luz de repente y tener… un bebé delante hizo que todo lo que habían entregado pareciera mucho más real» (Jenny). Cuidar de un recién nacido ahondó su percepción de la pérdida: «dependía completamente de mí para todo… pasábamos juntas cada momento del día. Conocía los latidos de mi corazón, conocía mi voz… mi olor» (Lisa).

Para la mayoría, que su hijo o hija alcanzara la edad a la que se había producido su propia entrega en adopción desencadenó sentimientos fuertes. Podían visualizar que se llevaban a su propio bebé: «Imagínate que tuviera que darla ahora… ni una manada de caballos salvajes me habría arrancado a esa niña de los brazos» (Lisa). El impacto emocional fue profundo: Lisa «se vino abajo», mientras que Jenny sintió que le «afectó muchísimo… de hecho me disgusté».

Los actos de la parentalidad les hicieron percibir el tiempo y el esfuerzo que implica, lo que dio más peso a la renuncia de la que habían sido objeto:

Habéis pasado mucho tiempo juntos, habéis pasado por muchos hitos, habéis pasado noches sin dormir, habéis pasado por risas, los habéis visto crecer… cuando miras todo lo que han [recorrido] desde que eran recién nacidos hasta ese momento. (Jenny)

A las personas participantes les costaba a veces ver a sus hijos e hijas vivir una infancia no afectada por la adopción, lo que acentuaba la sensación de ruptura en el desarrollo de su propia identidad. Por ejemplo, Sam afirmó: «[A mí] simplemente me cogieron y me dieron a otra persona, y se esperaba que… que encajara», convirtiéndose en «esa cosa moldeable». Sintió «conmoción» al ver a su descendencia «convertirse en sus propias personitas».

En el caso de Tom, los actos de la parentalidad desembocaron en «ira hacia ellos [sus progenitores biológicos]», lo que alimentó su determinación de asumir «toda la responsabilidad» respecto a su propia descendencia. Jenny, que había sufrido negligencia, sintió tristeza cuando la parentalidad la llevó a «preguntarse cómo demonios se puede dejar que un niño llegue a ese punto», lo que amplificó el trauma que había padecido.

Subtema 2: A ella también le pasó

Comprender lo que vivieron sus madres biológicas favoreció la empatía y la comprensión. Las personas participantes llegaron a ver cómo la adopción también había afectado a sus madres biológicas, lo que a veces les ayudó a construir un relato coherente de la renuncia.

La mayoría había recurrido a documentos y a relatos de segunda mano para construir el relato de su adopción. En algunos casos, la parentalidad favoreció la compasión y generó una perspectiva «parental» hacia la madre biológica. Las personas participantes se referían a menudo a sus madres biológicas como «una cría» (Lisa) o «infantil» (Sam), imaginando a veces «cómo debió de sentirse [al perder a su bebé] y lo tremendamente desgarrador… que fue para ella» (Lisa). Sam, cuya madre biológica vivía, buscó el reencuentro para «asegurarse de que estaba bien».

Les impresionaba el coste emocional de la renuncia: «que se espere [de ella] que entregue a un bebé después de haber pasado por el embarazo y las hormonas y el vínculo y todo lo demás» (Sam). La parentalidad desencadenaba con frecuencia la búsqueda de la familia biológica, porque les daba una idea de lo que es ser madre o padre: «No creo que se pueda entender del mismo modo lo que sentiría un padre o una madre hasta que no se tienen hijos propios» (Sam).

Comprender el motivo de la renuncia era importante para las personas participantes. A Sam le reconfortaba saber que «no tuvo absolutamente ninguna opción». Jenny, por su parte, descubrió que conocer la historia de su madre biológica le ayudaba a comprender la negligencia que había sufrido: «sabiendo lo que sé de ella, puedo entender completamente por qué hizo lo que hizo, por lo que había pasado y por la falta de apoyo. Y empatizo al cien por cien con eso». Esta comprensión le ayudó a construir un relato coherente y le dio la seguridad de que no repetiría el ciclo: «Yo no estaba en su estado mental, así que sé que mis hijos nunca, jamás, estarían así». Sin embargo, reconocer el trauma de su madre biológica también desencadenó pensamientos intrusivos cuando sus hijos e hijas alcanzaron la edad que tenía su madre biológica cuando sufrió los abusos: «En cuanto cumplen seis años, eso… también es duro, porque te vienen pensamientos horribles a la cabeza». Esto pone de relieve el trauma vicario con el que también pueden tener que lidiar las personas adoptadas que sufrieron maltrato o negligencia.

Subtema 3: Reevaluar a la familia adoptiva

La parentalidad llevó a todas las personas participantes a reevaluar a sus progenitores adoptivos, examinando la crianza que habían recibido y el papel de estos en su adopción. A muchas les costaba desenvolverse entre dos sistemas familiares (adoptivo y biológico), sobre todo en relación con su propia descendencia.

Las personas participantes marcaban a menudo límites con sus progenitores adoptivos para proteger su autonomía: «ella [la madre adoptiva] quería controlar… a nosotros y, ya sabes, a los nietos» (Tom). Algunas personas participantes indicaron que sentían que sus progenitores adoptivos se atribuían derechos sobre sus hijos e hijas, quizá incluso viéndolos como «su segunda oportunidad» (Jenny). Describían con frecuencia tensiones con la familia adoptiva para evitar que se repitieran comportamientos o valores que no habían disfrutado en su infancia. Por ejemplo, enfrentamientos a propósito de la religión: «[ir a la iglesia] no era lo adecuado para los chicos» (Sam).

La mayoría de las personas participantes tenían progenitores adoptivos que también habían tenido descendencia biológica. Sin embargo, Jenny, cuya familia adoptiva no la tenía, sintió que eso limitaba la capacidad de su madre adoptiva para apoyarla como madre primeriza y le generaba culpa: «Me sentía culpable de poder pasar por ello cuando ella no había podido».

La parentalidad también condujo a visiones más críticas de la adopción:

... una vez que pasas por ese proceso de darte cuenta… del impacto que [la adopción] ha tenido en ti y de lo diferente que eres y de cómo piensas… no entiendo por qué la tutela legal, a menos que haya… circunstancias en las que exista un peligro… por qué tiene que pasar nada de esto como pasa. (Sam)

Cuando la familia adoptiva había tenido descendencia biológica, algunas personas participantes sentían frustración porque eso no la hubiera llevado a ser también crítica con la adopción: «Habiendo tenido un hijo propio… ¿Cómo puedes quedarte con el hijo de otra persona? Sabiendo lo que se sentiría [refiriéndose a que sus padres adoptivos adoptaron de nuevo tras haber tenido un hijo biológico]» (Lisa).

La adopción sigue resonando

Las personas participantes se sentían sin apoyo para afrontar el impacto a largo plazo de la adopción. Esta influyó en su forma de criar y tuvo ramificaciones multigeneracionales.

Subtema 1: Es la lente a través de la cual crío

La adopción moldeó profundamente la crianza de las personas participantes. Todas experimentaron ansiedad, dudas sobre sí mismas, problemas de salud mental y dificultades identitarias, agravados por la falta de apoyo. Sentían que habrían sido mejores madres y padres si hubieran recibido ayuda para elaborar su adopción.

Muchas se preguntaban si eran «lo bastante buenas»: «¿Soy lo bastante bueno para criar a este niño?… ¿será esa interacción con este niño lo bastante buena?… ¿Seré un padre lo bastante bueno?» (Tom). También había inquietudes sobre la capacidad de crear vínculo: «Creo que me preocupaba más lo… emocional… ¿Vamos a ser capaces de… [vincularnos]?» (Lisa).

A algunas personas participantes les costó formar su identidad parental, divididas entre su instinto y lo que habían aprendido de sus progenitores adoptivos: «Tengo que aprenderlo todo como si no tuviera ninguno [ningún modelo]» (Sam).

El trauma pasado teñía las respuestas parentales. El sentimiento de no haber sido deseadas podía llevar a las personas participantes a interpretar comportamientos infantiles normales (por ejemplo, preferir a uno de los progenitores o portarse mal) como «culpa» suya o como un rechazo, lo que conducía a un repliegue emocional. A veces les faltaba confianza: Sam describió sentirse «fatal durante días» y a veces «sin poder siquiera dormir» por la culpa ante lo que percibía como errores en su crianza. Por su parte, otras personas participantes creían que el trauma había moldeado su forma de criar: «Tengo un cerebro traumatizado. Entro en lucha, huida, congelación, colapso y… mis hijos no son inmunes a eso» (Lisa). Algunas describieron una volatilidad emocional: «quizá he estallado y he gritado a veces porque me sentía baja de ánimo, a los niños… Y probablemente es solo por lo fatal que me siento, más que por algo que hayan hecho de verdad» (Jenny).

Surgieron angustias de pérdida, a veces en forma de intensos temores por la salud: «Si se ponían enfermos… no podía dormir. Me despertaba cuatro, cinco, seis veces por la noche solo para, para levantarme a ver cómo estaban» (Sam). Algunas personas participantes gestionaban su miedo a la pérdida manteniendo a sus hijos e hijas físicamente cerca: «son las únicas personas en todo el mundo con las que tienes parentesco… que tú sepas. Y ya lo has perdido todo antes y no quieres volver a perderlo» (Lisa). También existía el temor a una intervención de los servicios sociales: «todo tenía que estar justo… como si no… no sé… sí, como si me lo pudieran quitar en cualquier momento» (Jenny).

Pese a las dificultades, las personas participantes creían que la adopción las había hecho más concienzudas como madres y padres, por «darse cuenta de lo importante que es tener un hijo» (Jenny). Se exigían una crianza perfecta, «hacer las cosas de la manera en que yo creía que había que hacerlas» (Sam) o estar «obsesionada con hacerlo todo como es debido» (Jenny).

Las personas participantes sentían que una comprensión y un apoyo más tempranos podrían haber mejorado su crianza: «[el apoyo habría] cambiado mi forma de comportarme como padre. Hice lo que pude, pero creo que podría haber sido mejor» (Tom). Algunas consideraban que una mayor conciencia emocional gracias al apoyo les habría ayudado a hacer «un trabajo mejor» (Lisa), e insistían en la necesidad de apoyo en salud mental durante el embarazo: «lo remueve todo» (Lisa). Todas pensaban que un apoyo terapéutico habría tenido un efecto beneficioso en su parentalidad: «si hubiera hecho terapia… cuando de verdad la necesitaba, probablemente me habría ayudado mucho con la crianza y la vida en casa» (Jenny).

Muchas se sentían sin apoyo por parte de su entorno y señalaban que nadie se interesaba por lo que vivían: «No, nadie, a la gente no se le pasa por la cabeza. Lo que las personas adoptadas suelen tener que soportar es que todo el mundo piensa que has tenido suerte o que es… simplemente se espera que te parezca bien y ¿qué más da?» (Sam). Otras personas participantes se hicieron eco de ello: «nadie me preguntó “¿Cómo te sientes con esto? ¿Cómo lo llevas? Esto es algo muy grande para ti”» (Lisa).

Subtema 2: La adopción se propaga en ondas

La ruptura legal de los lazos de sangre que opera la adopción plantea retos inmediatos en la crianza, ya que la ausencia de historial médico suscita inquietudes sobre enfermedades genéticas y riesgos para la salud en la infancia. También complica la vida familiar, por la necesidad de revelar la propia adopción, de gestionar el impacto de los reencuentros y de afrontar la pérdida de la identidad genética, cultural y étnica.

Las personas participantes sentían frustración por la falta de historial médico, sobre todo cuando afectaba a su descendencia: «nadie parecía siquiera plantearse que la adopción o la falta de antecedentes médicos pudieran tener algo que ver» (Sam). Atravesaron el embarazo y el parto «a ciegas», sin apoyo del NHS ante la falta de antecedentes médicos: «No sabemos si tenemos antecedentes de diabetes gestacional, de preeclampsia» (Lisa).

La adopción y el reencuentro moldearon su identidad familiar. Tuvieron que decidir cuándo y cómo revelar su adopción a sus hijos e hijas, y cómo equilibrar los lazos con la familia adoptiva y la biológica: «queríamos ponerlos al corriente porque… ya sabes, tienen parentesco biológico con otra persona» (Tom). El reencuentro exige a las personas adoptadas gestionar varios sistemas familiares: «Tengo un sistema familiar y tengo otro sistema familiar y ahora tengo mi sistema familiar con mis hijos» (Lisa).

Les preocupaba el efecto del reencuentro en su descendencia: «en los últimos dos o tres años les he echado encima toda una familia más» (Sam). Algunas personas dieron prioridad a la familia adoptiva sobre la biológica, por temor a que el reencuentro perturbara el papel de abuelos de sus progenitores adoptivos. Jenny solo habló de su adopción a dos de sus cuatro hijos e hijas: «No quiero… que se les meta en la cabeza a los niños, tan pequeños, que mi madre y mi padre no son de su sangre». Sam contó que, cuando empezó a buscar a su madre biológica, su hijo temió al principio que él «le fuera a quitar a sus abuelos».

Lisa, adoptada por una familia de otro origen étnico, se enfrentó a dificultades específicas cuando su descendencia se encontró directamente con su identidad truncada. Un ejercicio escolar de árbol genealógico obligó a sus hijos e hijas a «explicar a todo el mundo por qué todas las personas del árbol son blancas excepto mamá». El reencuentro con su fratría biológica contribuyó a restablecer el vínculo cultural y permitió a sus hijos e hijas acceder a una parte de su herencia:

Puedo aprender un poco sobre Jamaica, a los niños les cuentan cómo es de verdad Jamaica, cosa que… yo no puedo hacer por ellos porque no he, ya sabes, es, es, a mí me cortaron mi identidad cultural, pero a mis hijos también. (Lisa)

Sam sentía tristeza por no poder ofrecer el mismo sentido de herencia que su mujer: «¿Por qué tienes ese aspecto? ¿De dónde te viene el color de los ojos?… es duro ver que no puedes aportar eso».

Seguir adelante

Las personas participantes encontraron en la parentalidad realización y pertenencia, pero se enfrentaron a dificultades, a menudo debidas a las dinámicas de su familia adoptiva.

Subtema 1: Sigo sintiéndome tan sola

Las personas participantes se sentían a menudo aisladas y tenían dificultades con la intimidad física y emocional en la relación con sus hijos e hijas. Tuvieron que superar la vergüenza y el secreto en torno a la adopción, dificultades agravadas por la falta de apertura de sus familias adoptivas, que a su vez no habían recibido apoyo para criar a criaturas adoptadas.

Las personas participantes describían con frecuencia una apertura mínima en sus familias adoptivas: «al parecer, yo había preguntado a los 13 años si me podían ayudar a encontrar a mi madre y eso se… ignoró, se escondió debajo de la alfombra» (Sam). Todas habían buscado a su familia biológica sin el apoyo de la familia adoptiva. Las búsquedas se llevaban a cabo en secreto; por ejemplo, Tom calificó su búsqueda de «operación encubierta», en la que escondía la correspondencia para que sus padres adoptivos no se enteraran. Las personas participantes describían lo difícil que era hablar del reencuentro con sus progenitores adoptivos: «Yo iba… a averiguar… lo que pudiera y a quedar de verdad con ella, y estaba bastante claro que no era una conversación que emocionalmente fueran capaces de sobrellevar» (Sam).

Las conversaciones sobre la adopción rara vez se abordaban con delicadeza en la familia adoptiva. Por ejemplo, Jenny cuenta cómo se enteró de su adopción a los 18 años: «Me dieron un pósit para que fuera a conocer a mi hermana». Embarazada en aquel momento, asimiló la noticia sola: «no hubo ningún apoyo. Nunca hubo ningún apoyo. Así que nunca lo esperé. Me daba vergüenza dar pena por sacar el tema». Aunque en las familias adoptivas de algunas personas participantes existía cierta apertura biográfica, el apoyo era mínimo: «Solo recuerdo crecer teniendo que afrontar y sobrellevarlo todo sola, eso era lo principal. Y no es fácil cuando tienes todos los problemas de la adopción con los que lidiar».

La falta de apoyo y de apertura en torno a su adopción llevó a veces a las personas participantes a ver su condición de persona adoptada como algo vergonzoso cuando eran jóvenes: «una fuente de bochorno. Era algo que había que callar… No me enorgullecía. Era algo de lo que me avergonzaba» (Tom). Con frecuencia evitaban revelarlo: «La verdad es que no se lo contaba a nadie a menos que fuera necesario» (Lisa).

Algunas personas participantes expresaron frustración porque sus progenitores adoptivos no habían recibido apoyo para comprender el impacto de la adopción:

Recuerdo que mi padre se giró y dijo: «Bueno, ya sabes, nunca te tratamos como si fueras adoptado»… Y es como: «No, no lo hicisteis», lo cual, por un lado, estaba bien, y entiendo por qué lo hicisteis. Por otro lado, yo era, soy adoptado. Y quizá deberíais haber tenido apoyo para criarme como persona adoptada. Está en el fondo de todo. (Sam)

Esta falta de apoyo era especialmente difícil en la adopción interracial:

Nunca deberían haber tenido niños negros en su casa, y cuanto más consciente soy de mi herencia cultural y más orgullo siento de ser una mujer negra, menos ganas tengo de estar con ellos. (Lisa)

Las limitaciones de sus progenitores adoptivos hicieron que algunas personas participantes se quedaran sin modelo para abordar temas delicados, de modo que les resultaba difícil hablar abiertamente de su adopción: «Mi primer instinto cuando me preguntan estas cosas [sobre el reencuentro y la adopción] es simplemente cortarlo, ignorarlo, apartarlo. Me pillo haciéndolo e intento no hacerlo, pero… está tan arraigado» (Sam). Jenny sentía que compartir sus sentimientos sobre su adopción sería una «carga» para sus hijos e hijas, y hablaba de su trauma «como si lo contara una tercera persona». A veces, sus dificultades para ser abiertas con su descendencia les hacían temer que afectara a la relación: «Veo que casi le duele un poco que yo no pueda simplemente… contestarle enseguida o lo que sea, es bastante duro. Creo que se frustra mucho» (Sam).

El afecto físico también resultaba difícil. Sam había «aprendido a obligarse» a abrazar a sus hijos, mientras que Lisa, que decía que no le gustaba «que la tocaran», hacía «esfuerzos conscientes». Jenny se describía como alguien que no es «una persona de contacto físico», y la cercanía se fue apagando a medida que sus hijos e hijas crecían: «pareció irse desvaneciendo cuando todos se hicieron mayores. No sé si es porque no, la verdad es que no me abrazo con nadie».

Aunque parecían cercanos a su familia nuclear, ambos padres describían un desapego persistente: «Puedes estar rodeado de familia, de amigos, de lo que sea, y aun así sentirte tan individual, tan solo» (Sam). Tom se hacía eco de ello: «Me siento parte de un grupo y parte de una… una unidad… pero de vez en cuando sigo sintiéndome tan solo». Las madres no se sentían aisladas con sus hijos e hijas, pero describían una soledad general.

Todas las personas participantes se sentían solas en su experiencia de personas adoptadas. Solo les ayudaba el contacto con otras personas adoptadas, a través de grupos de apoyo y relatos compartidos: «[al] escuchar a la gente compartir sus historias [puedo] pensar: no estoy sola» (Lisa). Esto apuntaba a una parte de su identidad que no podía compartir plenamente con sus hijos e hijas. Por desgracia, en algunos casos, estas experiencias condujeron a un sentimiento duradero de falta de valía y de aislamiento: «es una experiencia muy solitaria. Te hace sentir que no vales nada… No me siento digna y no siento que pertenezca a ningún sitio» (Jenny).

Subtema 2: Mi familia. Mía.

La parentalidad tuvo un efecto sanador para las personas participantes. Tener un pariente genético les dio un sentimiento de pertenencia, orgullo y la oportunidad de crear nuevos valores familiares. Valoraban mucho el vínculo recíproco con su descendencia y los logros que les aportaba la parentalidad.

Un pariente genético les trajo la alegría del reconocimiento: «ver por fin a alguien que tiene algunos de mis rasgos… algunos de mis comportamientos… que nunca había visto en nadie» (Sam). También generó un poderoso sentimiento de conexión: «Cuando nació. Eso es inmediato. Fue inmediato. Es la única persona en el mundo con parentesco biológico conmigo que yo conozca» (Lisa). La experiencia era a menudo primaria para las personas participantes: «Mía. Mi sangre. Yo. Mi familia» (Jenny). Para todas, la parentalidad trajo un sentimiento de pertenencia largamente buscado: «Pertenencia. Sentía que pertenecía a algún sitio» (Jenny).

La parentalidad también fomentó el orgullo, aportando «confianza y autoestima y valía personal» (Tom), y fue «un logro» (Tom). Poder romper ciclos generacionales de trauma les dio una sensación de logro: «Recuerdo sentirme muy orgullosa de mí misma… También estaba muy orgullosa de que no hubieran pasado por ningún tipo de trauma ni de problema. Era orgullo, orgullo y felicidad por ellos» (Jenny).

Los hijos y las hijas ofrecían apoyo emocional, lo que reforzaba el carácter recíproco de la relación. La hija de Tom apoyó su reencuentro: «Ha sido comprensiva, ha hecho preguntas». El hijo de Jenny la defendió durante un conflicto con su padre adoptivo: «De hecho, le gritó a su abuelo, cosa que nunca había hecho».

La parentalidad tuvo un efecto sanador para muchas personas participantes:

… las personas adoptadas no tenemos la oportunidad de corregularnos de bebés porque nos separan de nuestras madres. Y creo que, cuando corregulas a tu bebé, en parte también te beneficia a ti, porque estás aprendiendo a corregularte al tener que enseñárselo a tu hijo. (Lisa)

Valoraban la posibilidad de criar a su descendencia de otra manera. Lisa «tomó decisiones conscientes» para rechazar el enfoque de sus padres adoptivos y «muy a menudo los ignoraba si intentaban darme consejos de crianza», mientras que Jenny insistía en expresar amor a diario porque «en realidad nunca oyó mucho “te quiero” de pequeña».

Discusión

Este estudio exploró las experiencias de personas adoptadas al afrontar la parentalidad. En consonancia con investigaciones anteriores, las personas participantes describieron cómo la parentalidad reactivó cuestiones relacionadas con la adopción, remodeló las relaciones familiares y suscitó reflexiones sobre la identidad, la pertenencia y la pérdida. Los resultados amplían el conocimiento existente al poner de relieve el impacto intergeneracional de la adopción, en particular cómo la apertura dentro de las familias adoptivas influyó en las prácticas de crianza de las personas participantes y en su capacidad para acompañar a su descendencia en las conversaciones relacionadas con la adopción.

La persona adoptada como madre o padre

Las personas participantes refirieron dificultades de crianza vinculadas a su condición de personas adoptadas, en línea con investigaciones previas. Les preocupaba no ser «lo bastante buenas» (Despax et al., 2021a), temían dificultades para crear vínculo (Masso y Whitfield, 2003; Neil et al., 2023) y sentían presión por criar «correctamente» (Conrick, 2020; Masso y Whitfield, 2003; Neil et al., 2023; Pérez et al., 2016). Las pérdidas tempranas contribuyeron a un miedo acentuado a perder a sus hijos e hijas (Phillips, 2009; Pinkerton, 2011), a la ansiedad por su seguridad (Conrick, 2020; Phillips, 2009) y a una necesidad de cercanía física (Conrick, 2020; Phillips, 2009).

La parentalidad también aportó orgullo, sentido y pertenencia (Conrick, 2020; Despax et al., 2021b; Edwards et al., 2023; Egan et al., 2022; Hampton, 1997; Moyer y Juang, 2011; Phillips, 2009; Pinkerton, 2011; Sherr et al., 2019), y ayudó a las personas participantes a sanar sus pérdidas (Chase et al., 2006; Gatzke, 2015; Hampton, 1997; Pinkerton, 2011).

Las personas participantes rechazaron los estilos de crianza de sus progenitores adoptivos y desarrollaron en su lugar sus propios valores (Brodzinsky et al., 1992; Despax et al., 2021b; Gatzke, 2015; Greco et al., 2015). Estos surgieron a menudo de un periodo de dudas y de crisis identitaria, mientras conciliaban los modelos adoptivos interiorizados con modelos imaginados de la familia biológica y con ideales personales. La confianza pareció crecer a medida que integraban ambas familias en su identidad. Aunque el deseo de criar de forma distinta a como lo hicieron los propios progenitores no es exclusivo de las personas adoptadas (Szymańska, 2024), la adopción amplificó su importancia.

En consonancia con resultados anteriores, las personas participantes valoraban tener un pariente biológico (Brodzinsky et al., 1992; Edwards et al., 2023; Field y Pond, 2018; Horowitz, 2011; Moyer y Juang, 2011). Un resultado novedoso de este estudio fue el parentesco intensificado que creaba el apoyo emocional y práctico de su descendencia.

Aunque la mayoría de las personas participantes fueron entregadas en adopción siendo bebés, describieron un trauma relacionado con la adopción que afectaba a su salud mental y a su crianza. Si bien la separación temprana es probablemente traumática en sí misma (Verrier, 1991), quienes no sufrieron negligencia ni maltrato pueden haber vivido igualmente su adopción como traumática debido a valoraciones negativas del hecho de haber sido adoptadas, algo habitual en personas adoptadas que recibieron poca empatía o apoyo de sus personas significativas (Brodzinsky et al., 2022). Además, la revelación de la adopción no parece haberse producido con delicadeza ni en la primera infancia, lo que podría haber convertido la revelación misma en una fuente de trauma y dañado la seguridad del apego existente (Baden et al., 2019; Kenny et al., 2012).

La pérdida de la herencia y de la continuidad familiar fue también central. La participante adoptada por una familia de otro origen étnico descubrió su cultura étnica junto a sus hijos e hijas y tuvo que afrontar el racismo sin haberse beneficiado de ninguna socialización racial. Si bien el impacto de la pérdida de la herencia étnica ya se ha mostrado en personas con adopción transracial (Ferrari et al., 2015; Wu et al., 2020; Zhou et al., 2021), un participante que no pertenecía a una minoría étnica también lamentaba no poder compartir rasgos culturales o familiares con su descendencia, lo que muestra que la pérdida de la herencia va más allá de los contextos transraciales.

La falta de historial médico, ya bien documentada (Conrick, 2020; Green, 2016; Moyer y Juang, 2011), generaba ira ante unos sistemas de acceso deficientes y unos protocolos inadecuados por parte del personal sanitario, lo que apunta a la necesidad de una reforma.

Nuevas perspectivas sobre la adopción

En consonancia con investigaciones anteriores, la parentalidad suscitó una reflexión renovada sobre la adopción (Conrick, 2020; Pinkerton, 2011), en particular en las etapas de la vida de su descendencia que reflejaban momentos significativos de su propia historia. Las personas adoptadas después de 1989, especialmente las adoptadas por maltrato o negligencia o las que entraron y salieron del sistema de protección, pueden experimentar más desencadenantes debido al mayor número de acontecimientos significativos en su historia de adopción.

Los aspectos físicos de la parentalidad subrayaron la pérdida del vínculo con la madre biológica y revelaron los actos encarnados de la adopción. Estos momentos profundizaron la comprensión que las personas participantes tenían de los mecanismos que subyacían a su percepción de pérdida de identidad, y a menudo desembocaron en críticas al papel de sus progenitores adoptivos. A las personas participantes cuyas familias adoptivas tenían descendencia biológica les costaba aceptar que estas no hubieran reflexionado de forma similar sobre la adopción. Los padres se vieron tan afectados como las madres, a menudo al presenciar la maternidad de sus parejas. Aunque se trata de una muestra pequeña, sigue siendo un resultado poco documentado que enriquece la literatura sobre los hombres adoptados.

La parentalidad modificó a menudo la visión que las personas participantes tenían de la adopción, suscitando perspectivas más críticas sobre las políticas históricas y las normas sociales que condujeron a las renuncias y restringieron después el acceso a la información biográfica. Aunque estos resultados puedan parecer menos aplicables a las personas adoptadas después de 1989, la desigualdad sistémica sigue presente en la adopción: Bywaters y sus colegas (2018) observaron que en los barrios más desfavorecidos del Reino Unido la infancia tenía 11 veces más probabilidades de estar «bajo tutela» que en los menos desfavorecidos, lo que indica que estos temas también pueden resonar en las personas adoptadas hoy.

Reconsiderar la familia

En línea con investigaciones anteriores, la parentalidad llevó a las personas participantes a sentir empatía por la madre biológica (Conrick, 2020; Egan et al., 2022; Pinkerton, 2011), a reevaluar a sus progenitores adoptivos (Brodzinsky et al., 1992; Conrick, 2020; Hampton, 1997; Neil et al., 2023; Sherr et al., 2019) y a sentir compasión por la infertilidad de su familia adoptiva (Conrick, 2020; Masso y Whitfield, 2003; Moyer y Juang, 2011; Pinkerton, 2011). El estudio también reforzó la centralidad de las madres en los relatos de las personas adoptadas, mientras que los padres —tanto adoptivos como biológicos— estaban en gran medida ausentes (Sherr et al., 2019).

La parentalidad intensificó a menudo los sentimientos negativos hacia la familia adoptiva y condujo a un distanciamiento emocional, en consonancia con resultados anteriores (Brodzinsky et al., 1992; Conrick, 2020; Hampton, 1997; Horowitz, 2011; Phillips, 2009). En cambio, otros estudios informaron de vínculos reforzados tras la llegada a la parentalidad (Neil et al., 2023; Sherr et al., 2019); esto se asociaba a familias adoptivas comunicativamente abiertas que fomentaban la pertenencia, cualidades quizá ausentes en las familias adoptivas de las personas participantes de este estudio, lo que hace esperable su distanciamiento. No obstante, las personas participantes mantuvieron el papel de abuelas y abuelos de sus progenitores adoptivos, lo que sugiere que la distancia emocional no borró las estructuras familiares.

En el caso de la participante con adopción transracial de este estudio, su fratría biológica ayudó a sus hijos e hijas a conectar con su herencia étnica, lo que señala la importancia de la preparación y del apoyo en las adopciones interraciales, así como el papel del contacto con la familia biológica en estos casos.

La necesidad de apoyo

Los resultados ponen de relieve la necesidad de formar a las familias adoptivas sobre el impacto de la adopción a lo largo de la vida. Las personas participantes describieron su incomodidad para hablar de la adopción con su descendencia, un manejo deficiente de la información sobre la familia biológica, reencuentros secretos y una socialización racial inadecuada en contextos interraciales. Aunque la formación en adopción ha mejorado notablemente, muchas familias adoptivas siguen sin alcanzar el nivel de apertura deseable (Jones, 2016; Neil et al., 2023). Esto subraya la importancia de una formación y un apoyo completos antes y después de la adopción.

Las personas participantes creían que una mayor comprensión de sí mismas podría haber mejorado su crianza, pero ninguna recibió un apoyo específico para los retos propios de las personas adoptadas. Habría que animar al personal sanitario a orientar hacia recursos de apoyo a las personas adoptadas cuando acceden a la parentalidad.

Las personas participantes señalaron también la falta de interés de su entorno por su identidad de personas adoptadas, que quizá refleja un desconocimiento de la adopción por parte de quienes las rodean. Hace falta un mayor reconocimiento público del impacto a largo plazo asociado a la adopción. Todas las personas participantes se quejaron del duelo no reconocido que supone que se espere de ellas que «se sientan agradecidas» por lo que vivieron como una pérdida enorme.

Un resultado singular fue el sentimiento de aislamiento de las personas participantes, incluso en la parentalidad, derivado de su identidad específica de personas adoptadas, que las diferenciaba de las no adoptadas, incluida su propia descendencia.

Comunicación

El resultado más significativo es el impacto intergeneracional de la apertura. La apertura moldeó la comprensión que las personas participantes tenían de su adopción, de las motivaciones de su madre biológica y de su capacidad para hablar de la adopción con su propia descendencia. Comprender su adopción, y en especial por qué fueron entregadas, era vital para las personas participantes y moldeaba su autoconcepto y su confianza como madres y padres.

En el único estudio comparable sobre personas adoptadas en Inglaterra como progenitores (centrado en las adopciones posteriores a 1989), de Neil y sus colegas (2023), las personas participantes se agruparon según las categorías de su relato. Quienes adoptaban un tono positivo, describiendo infancias mayoritariamente felices hasta una parentalidad lograda, habían sido entregadas en adopción antes de los dos años y habían crecido en familias adoptivas abiertas y que las apoyaban. En cambio, quienes describían haber superado la adversidad para llegar a ser buenas madres o buenos padres, insistiendo en las dificultades de crianza ligadas a la adopción, habían sido adoptadas desde el sistema de protección después de los dos años y referían obstáculos a la comunicación y un escaso sentimiento de pertenencia en su familia adoptiva. Las personas participantes del presente estudio, aunque adoptadas antes de los dos años, tuvieron experiencias de parentalidad que se asemejaban a las del segundo grupo. Esto sugiere que, en ambos estudios, pese a examinar dos épocas distintas de la adopción, la falta de apertura y de pertenencia en las familias adoptivas contribuyó a las dificultades en la parentalidad, con independencia de la edad en el momento de la adopción.

Un resultado singular de este estudio fue que, al no haber visto a sus progenitores adoptivos encarnar un modelo de apertura comunicativa, las personas participantes tuvieron después dificultades para ofrecer intimidad emocional a su propia descendencia y para gestionar las conversaciones relacionadas con la adopción. Esto indica un impacto intergeneracional de la apertura familiar que, aunque se observa en todas las familias (Kitamura et al., 2009; Van IJzendoorn, 1992), sugiere que las familias adoptivas se benefician especialmente de una formación en la apertura.

En línea con Egan y sus colegas (2022), a las personas participantes les benefició comprender la historia de su madre biológica, y quienes creían que su madre biológica no había tenido realmente elección sentían más empatía. Una participante que había sufrido negligencia encontró seguridad en que podía criar de otra manera al comprender el trauma infantil de su madre biológica. Esto resulta especialmente pertinente para las personas adoptadas hoy, que tienen más probabilidades de haber sufrido maltrato o negligencia (Neil et al., 2023). Aunque a las familias adoptivas les cueste revelar historias tan dolorosas, la comprensión clave de la participante no provino del maltrato en sí, sino de entender «por qué» ocurrió.

A las personas participantes también les costó acompañar a su descendencia durante el reencuentro. Una relación abierta y de apoyo con sus progenitores adoptivos podría haber facilitado este proceso, ya que estos habrían podido tranquilizar a sus nietos y nietas en plena conmoción del reencuentro.

Como intervención del Estado que corta una línea familiar, la adopción invita a una reflexión a lo largo de toda la vida. Las personas adoptadas pueden reevaluar críticamente su significado con el tiempo. Las familias adoptivas que fomentan una comunicación abierta y continua —en lo personal y en lo sistémico— están en mejores condiciones de mantener relaciones sólidas a medida que evoluciona la visión que las personas adoptadas tienen de la adopción.

Ofrecer a las personas adoptadas historias completas y contextualizadas, comunicadas con delicadeza, sería muy beneficioso y favorecería el desarrollo de su identidad. Si bien investigaciones anteriores han mostrado la importancia de la apertura comunicativa y biográfica (Brodzinsky, 2006; Grotevant, 1997; Grotevant et al., 2000; Grotevant et al., 2017; Le Mare y Audet, 2011; Von Korff y Grotevant, 2011), este estudio pone de manifiesto sus efectos intergeneracionales a largo plazo.

Conclusión

Las personas adoptadas forman su identidad parental a través de la comprensión de la renuncia de la que fueron objeto, de su crianza adoptiva y de su familia biológica. Estos factores moldean profundamente su crianza y su relación con su descendencia. La parentalidad puede ser sanadora, al ofrecer pertenencia y la oportunidad de definir valores familiares, pero las personas adoptadas pueden tener dificultades para ofrecer la intimidad que desean y sentirse aisladas, comprendidas únicamente por otras personas adoptadas.

Un hallazgo central es el efecto duradero de la apertura de las familias adoptivas. Influye en la manera en que las personas adoptadas comparten el relato de su adopción, afrontan la falta de información genética, gestionan la relación de su descendencia con las abuelas y abuelos adoptivos y atraviesan el reencuentro.

Aunque se basan en personas adoptadas antes de 1989, estos resultados tienen relevancia actual. Entre las recomendaciones figuran formar a las familias adoptivas sobre el impacto de la adopción a lo largo de la vida, promover una comunicación abierta y acompañar a las personas adoptadas en la parentalidad. Los equipos de maternidad deberían establecer protocolos para los antecedentes médicos desconocidos y ofrecer derivaciones a apoyo psicosocial. Las organizaciones de adopción deberían plantearse crear redes de apoyo entre iguales para madres y padres adoptados.

Fortalezas, limitaciones e investigaciones futuras

Una fortaleza de este estudio fue que ambos géneros compartieron sus vivencias a lo largo de todo el recorrido parental. El contexto de las adopciones anteriores a 1989 permitió explorar en profundidad el impacto de la apertura y del apoyo en la vida familiar.

El pequeño tamaño de la muestra y el reclutamiento a través de grupos de apoyo a la adopción limitan la generalización, aunque se trataba de un elemento conocido del diseño de la investigación, que priorizaba datos fenomenológicos ricos.

Investigaciones futuras podrían recurrir a métodos mixtos para comparar los resultados de crianza según distintos niveles y estilos de apertura. Incluir a los hijos e hijas de las personas adoptadas aportaría una valiosa profundidad, al igual que explorar la relación entre la edad de revelación de la adopción y los resultados posteriores en la crianza. El papel limitado de los padres, tanto biológicos como adoptivos, merece un estudio más detenido. Por último, mejorar el acceso de las personas adoptadas a sus antecedentes médicos sigue siendo un ámbito por desarrollar.

Complexe Systémique: puntos clave

Este pequeño estudio hace visible un mecanismo bien conocido en la práctica transgeneracional: lo que no pudo decirse en una familia se transmite como dificultad para decir. Las personas adoptadas que no encontraron una conversación abierta con su familia adoptiva tienen a su vez dificultades para hablar de la adopción, y a veces para mostrar cercanía física, con su propia descendencia. El nacimiento de un hijo o una hija aparece como un nudo del ciclo vital que reactiva la historia de la adopción: la edad de la criatura coincide con la edad de la separación, la madre biológica se vuelve pensable, la familia adoptiva se reevalúa. Lisa habla de tres sistemas familiares que sostener a la vez, el adoptivo, el biológico y el nuclear: un caso claro para un genograma que muestre los tres. Para los equipos perinatales y las personas terapeutas, la lección es sencilla: preguntar, en el momento de convertirse en madre o padre, si la persona fue adoptada, y ayudar a construir el relato del «por qué». El estudio sigue siendo muy limitado (cuatro personas, reclutadas a través de grupos de apoyo, una mirada retrospectiva) y no da voz a los hijos e hijas. Para leer junto con el artículo sobre la reconstrucción de la identidad adoptiva a través de los artefactos y el artículo sobre los relatos de genealogía en las familias adoptivas internacionales.

Notas del original

Declaración de conflictos de intereses. La autoría declaró no tener ningún posible conflicto de intereses en relación con la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.

Financiación. La autoría no recibió ningún apoyo económico para la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.

Referencias

Baden AL, Shadel D, Morgan R, White EE, Harrington ES, Christian N, Bates TA (2019) Delaying adoption disclosure: A survey of late discovery adoptees. Journal of Family Issues 40(9): 1154–1180.

Brodzinsky D (2006) Family structural openness and communication openness as predictors in the adjustment of adopted children. Adoption Quarterly 9(4): 1–18.

Brodzinsky D, Gunnar M, Palacios J (2022) Adoption and trauma: Risks, recovery, and the lived experience of adoption. Child Abuse & Neglect 130: article no. 105309.

Brodzinsky D, Schechter M, Marantz Henig R (1992) Being Adopted: The lifelong search for self. New York, NY: Random House.

Brodzinsky DM (2011) Children's understanding of adoption: Developmental and clinical implications. Professional Psychology: Research and Practice 42(2): 200–207.

Bywaters P, Brady G, Bunting L, Daniel B, Featherstone B, Jones C, Morris K, Scourfield J, Sparks T, Webb C (2018) Inequalities in English child protection practice under austerity: A universal challenge? Child & Family Social Work 23(1): 53–61.

Chase E, Maxwell C, Knight A, Aggleton P (2006) Pregnancy and parenthood among young people in and leaving care: What are the influencing factors, and what makes a difference in providing support? Journal of Adolescence 29(3): 437–451.

Clapton G, Clifton J (2016) The birth fathers of adopted children: Differences and continuities over a 30-year period. Adoption & Fostering 40(2): 153–166.

Conrick J (2020) Being adopted and being a mother. Adoption & Fostering 44(1): 56–74.

Cuthbertson LM, Robb YA, Blair S (2020) Theory and application of research principles and philosophical underpinning for a study utilising interpretative phenomenological analysis. Radiography 26(2): e94–e102.

Despax J, Bouteyre É (2019) La parentalité des adultes adoptés: Une revue systématique de la littérature. Devenir 31(3): 231–248.

Despax J, Bouteyre E, Guiller T (2021a) Comparison of adoptees’ and nonadoptees’ experience of parenthood and mediating role of dyadic coping. Journal of Social and Personal Relationships 38(2): 544–563.

Despax J, Bouteyre E, Halidi O (2021b) Refusal versus massive investment: Qualitative study of parenthood among adopted adults in France. Journal of Social and Personal Relationships 38(11): 3219–3242.

Eatough V, Smith JA (2017) Interpretative phenomenological analysis. In: Willig C, Stainton Rogers W, Eatough V, Smith JA (eds) The Sage Handbook of Qualitative Research in Psychology. London: Sage Publications, pp. 193–209.

Edens JF, Cavell TA (1999) A review and reformulation of adoptive relationships from an attachment perspective. Adoption Quarterly 3(2): 43–70.

Edwards C, Kennedy M, Knights N, Kovshoff H, Kreppner J, Maughan B, Sonuga-Barke EJS (2023) When people adopted from severely depriving institutions become parents: The experiences of young adult mothers from the ERA study and their adoptive parents. Adoption & Fostering 47(4): 415–433.

Egan M, O’Connor AB, Egan J (2022) Creating a new narrative: A theory of how adopted individuals readjust their adoptive identity in parenthood. Adoption & Fostering 46(3): 318–335.

Feast J, Howe D (2003) Talking and telling. In: Douglas A, Philpot T (eds) Adoption. London: Routledge, pp. 157–164.

Ferrari L, Rosnati R, Manzi C, Benet-Martínez (2015) Ethnic identity, bicultural identity integration, and psychological well-being among transracial adoptees: A longitudinal study. New Directions for Child and Adolescent Development 2015(150): 63–76.

Field J, Pond R (2018) How adoption affects the experience of adult intimate relationships and parenthood: A systematic review. New Zealand Journal of Counselling 38(2): 24–55.

Gatzke C (2015) An Exploration of Female Adult Adoptees’ Experiences: Their self-concepts of parenthood. Master's thesis, University of Saskatchewan. Available at: harvest.usask.ca/items/e5a72785-27fe-44e4-bbb6-88084f214455

Greco O, Rosnati R, Ferrari L (2015) Adult adoptees as partners and parents: The joint task of revisiting the adoption history. Adoption Quarterly 18(1): 25–44.

Green KE (2016) Adult Adoptees and Considerations of Parenthood: An exploratory study examining adoption experiences and effects. Master's thesis, Smith College. Available at: scholarworks.smith.edu/theses/1770/

Grotevant HD (1997) Coming to terms with adoption: The construction of identity from adolescence into adulthood. Adoption Quarterly 1(1): 3–27.

Grotevant HD, Dunbar N, Kohler JK, Esau AML (2000) Adoptive identity: How contexts within and beyond the family shape developmental pathways. Family Relations 49(4): 379–387.

Grotevant HD, Lo AY, Fiorenzo L, Dunbar ND (2017) Adoptive identity and adjustment from adolescence to emerging adulthood: A person-centered approach. Developmental Psychology 53(11): 2195–2204.

Hampton MR (1997) Adopted women give birth: Connection between women and matrilineal continuity. Feminism & Psychology 7(1): 83–106.

Hawkins A, Beckett C, Rutter M, Castle J, Groothues C, Kreppner J, Stevens S, Sonuga-Barke E (2007) Communicative openness about adoption and interest in contact in a sample of domestic and intercountry adolescent adoptees. Adoption Quarterly 10(3–4): 131–156.

Horowitz AL (2011) Adult Adoptee Attitudes Toward Parenthood: Comparisons between an adopted and nonadopted sample. Doctoral dissertation, St. John's University (New York).

Howe D, Feast J, Coster D (2000) Adoption, Search & Reunion: The long term experience of adopted adults. London: Virago Press.

Jones C (2016) Openness in adoption: Challenging the narrative of historical progress. Child & Family Social Work 21(1): 85–93.

Kenny P, Higgins D, Soloff C, Sweid R (2012) Past Adoption Experiences: National research study on the service response to past adoption practices: Final report. Australian Institute of Family Studies, Australian Government. Available at: aifs.gov.au/all-research/research-reports/past-adoption-experiences

Kitamura T, Shikai N, Uji M, Hiramura H, Tanaka N, Shono M (2009) Intergenerational transmission of parenting style and personality: Direct influence or mediation? Journal of Child and Family Studies 18(5): 541–556.

Le Mare L, Audet K (2011) Communicative openness in adoption, knowledge of culture of origin, and adoption identity in adolescents adopted from Romania. Adoption Quarterly 14(3): 199–217.

Masso P, Whitfield V (2003) ‘A Child to Call my Own': A study of adopted women and their experience of motherhood. Sydney: The Benevolent Society, Post Adoption Resource Centre.

Melero S, Sánchez-Sandoval Y (2017) Mental health and psychological adjustment in adults who were adopted during their childhood: A systematic review. Children and Youth Services Review 77: 188–196.

Moyer AM, Juang LP (2011) Adoption and identity: Influence on emerging adults’ occupational and parental goals. Adoption Quarterly 14(1): 1–17.

Neil E, Rimmer J, Sirbu I (2023) How do adopted adults see the significance of adoption and being a parent in their life stories? A narrative analysis of 40 life story interviews with male and female adoptees. Children and Youth Services Review 155: article no. 107267.

O’Connell DC, Kowal SH (1995) Basic principles of transcription. In: Smith JA, Harré R, Van Langenhove L (eds) Rethinking Methods in Psychology. London: Sage Publications, pp. 93–105.

Parker R (2010) Change and continuity: 1980–2010. Adoption & Fostering 34(3): 4–12.

Penny J, Borders LD, Portnoy F (2007) Reconstruction of adoption issues: Delineation of five phases among adult adoptees. Journal of Counseling & Development 85(1): 30–41.

Pérez MP, Sala LG, Ortega MC (2016) Identity construction as a mother: A comparative study between adopted and nonadopted women. Journal of Constructivist Psychology 29(2): 184–196.

Phillips Z (2009) Adoptees as parents. Psychoanalytic Inquiry 30(1): 94–101.

Pinkerton A (2011) Adoptees Become Mothers: Adoptees’ experiences of pregnancy and new motherhood. Doctoral thesis, California Institute of Integral Studies.

Roberts JM (2014) Critical realism, dialectics, and qualitative research methods. Journal for the Theory of Social Behaviour 44(1): 1–23.

Sherr L, Roberts KJ, Croome N (2019) Parenting concepts and experiences of adults abandoned as infants. Vulnerable Children and Youth Studies 14(1): 36–49.

Simmel C (2007) Risk and protective factors contributing to the longitudinal psychosocial well-being of adopted foster children. Journal of Emotional and Behavioral Disorders 15(4): 237–249.

Smith JA, Flowers P, Larkin M (2021) Interpretative Phenomenological Analysis: Theory, method and research. Sage Publications.

Szymańska A (2024) Generational transmission of parenting values: Parental goals and their impact on shaping children's personalities – From Baby Boomers to Millennials and Generation Alpha. Multidisciplinary Journal of School Education 13(2, 26): 287–314.

Van IJzendoorn MH (1992) Intergenerational transmission of parenting: A review of studies in nonclinical populations. Developmental Review 12(1): 76–99.

Verrier N (1991) The primal wound: Legacy of the adopted child: The effects of separation from the birthmother on adopted children. American Adoption Congress International Convention: 11–14.

Von Korff L, Grotevant HD (2011) Contact in adoption and adoptive identity formation: The mediating role of family conversation. Journal of Family Psychology 25(3): 393–401.

Welbourne P (2002) Adoption and the rights of children in the UK. The International Journal of Children's Rights 10(3): 269–289.

Wu CS, Lee SY, Zhou X, Kim JR, Lee H, Lee RM (2020) Hidden among the hidden: Transracially adopted Korean American adults raising multiracial children. Developmental Psychology 56(8): 1431–1445.

Zhou X, Kim J, Lee H, Lee RM (2021) Korean adoptees as parents: Intergenerationality of ethnic, racial, and adoption socialization. Family Relations 70(2): 637–652.

Traducción no oficial de Understanding how adults adopted in England pre-1989 experience parenthood, de Tamryn Stevens y Mark C. Moss, Adoption & Fostering, vol. 50, n.o 3, pp. 304-322 (2026), doi: 10.1177/03085759261421601, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción al español y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia (traducción, tabla en forma de lista, declaraciones agrupadas en las notas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Este texto es una traducción no oficial del artículo original «Understanding how adults adopted in England pre-1989 experience parenthood», publicado en Adoption & Fostering (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

Leer el artículo original

Cómo citar este artículo

Stevens, T., et Moss, M. C. (2026). Understanding how adults adopted in England pre-1989 experience parenthood. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/understanding-how-adults-adopted-in-england-pre-1989-experience-parenthood (Obra original publicada en 2026 en Adoption & Fostering, 50(3), 304-322 (2026); republicada en 2026 por Adoption & Fostering, https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/03085759261421601)

Carrito

Su carrito está vacío.