Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

NIHR Open Research · Trabajo social

¿Qué son las conferencias familiares y de grupo para personas adultas? Parte 2: desarrollar la teoría del programa

Reunir a una persona adulta en dificultad, a su familia y a su entorno cercano para que esa red elabore por sí misma el plan de apoyo: nacidas en Nueva Zelanda en el ámbito de la protección a la infancia, las conferencias familiares y de grupo se extienden en Gran Bretaña a los servicios sociales para personas adultas y a los servicios de salud mental. A partir de la literatura internacional, una encuesta nacional, entrevistas y un foro deliberativo, el equipo de Jerry Tew formula una teoría del programa: más allá del plan, lo que produce el efecto son el reconocimiento, el poder compartido y la reparación de las relaciones.

Autoría Jerry Tew y Sharanya Mahesh (School of Social Policy, University of Birmingham, Inglaterra); Mary Mitchell (School of Social and Political Science, University of Edinburgh, Escocia); Kar-Man Au (CASCADE, School of Social Sciences, Cardiff University, Gales); Vicky Nicholls (investigación independiente con experiencia vivida, Londres); TK Vincent (Fulcrum Family Services, Bromley); Miranda Johnson (Westminster City Council y Royal Borough of Kensington and Chelsea, Londres)Primera publicación NIHR Open Research, 15 de abril de 2025Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de What is family and group conferencing for adults? part 2: Developing programme theory, de Jerry Tew, Sharanya Mahesh, Mary Mitchell, Kar-Man Au, Vicky Nicholls, TK Vincent y Miranda Johnson, publicado en NIHR Open Research (NIHR) (2025), doi: 10.3310/nihropenres.13830.2, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta edición sigue la versión 2 del artículo (4 de septiembre de 2025); las dos tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Es conservando y defendiendo ese grado de «filo» contracultural como las FGC pueden ofrecer una vía para hacer posibles conversaciones que resuelvan los problemas.

Jerry Tew, Sharanya Mahesh, Mary Mitchell, Kar-Man Au, Vicky Nicholls, TK Vincent y Miranda Johnson

Resumen

Antecedentes. Aunque se ofrecen con más frecuencia en los servicios destinados a la infancia y a sus familias, las conferencias familiares y de grupo (FGC, por sus siglas en inglés) son una opción que hoy también se propone en los servicios sociales para personas adultas y en los servicios de salud mental. Ofrecen un proceso estructurado mediante el cual las personas adultas con posibles necesidades de apoyo, junto con miembros de su familia o de sus redes sociales, pueden elaborar su propio plan de cuidados y apoyo. A partir de una síntesis de la evidencia, este artículo desarrolla una comprensión de la teoría del programa que sustenta la práctica actual de las FGC con personas adultas en Gran Bretaña, describiendo el abanico de resultados posibles y los factores contextuales y mecanismos que pueden contribuir a obtener buenos resultados.

Métodos. Con un enfoque realista, se sintetiza la evidencia procedente de una revisión de la literatura internacional, una encuesta nacional en línea, entrevistas con actores clave seleccionados (incluidas personas con experiencia vivida) y un foro deliberativo que reunía una muestra representativa de informantes del sector.

Resultados. Se identificaron posibles resultados relacionales, sistémicos y de capacidades, además del objetivo declarado de la FGC, que es elaborar un plan de cuidados y apoyo que se apoye en las preferencias, aspiraciones y capacidades de la persona central y de su red. Varios factores contextuales se consideraron importantes, relacionados sobre todo con la manera en que se organiza el servicio de FGC y con su «encaje» en una cultura de práctica más amplia basada en las fortalezas. Se conceptualizan los procesos y mecanismos de cambio clave, relativos a la inclusión, el reconocimiento, la reconfiguración de las relaciones de poder y los procesos restaurativos.

Conclusiones. Esta elucidación de la teoría del programa que sustenta la práctica de las FGC con personas adultas tiene una relevancia práctica para el desarrollo de servicios de FGC existentes y nuevos, tanto en el Reino Unido como en el plano internacional.

Palabras clave: conferencias familiares y de grupo, enfoque basado en las fortalezas, servicios sociales, planificación del apoyo, coproducción, práctica relacional, empoderamiento, recuperación en salud mental

Introducción

Las conferencias familiares y de grupo (FGC) son un enfoque relativamente nuevo en los servicios sociales para personas adultas y en los servicios de salud mental. Ofrecen un enfoque inclusivo en el que las personas pueden planificar sus cuidados y su apoyo, y que puede movilizar las fortalezas y los recursos que potencialmente existen en sus redes familiares y sociales. También pueden utilizarse cuando existen preocupaciones relacionadas con la protección de la persona o cuando las personas pueden necesitar apoyo en su toma de decisiones. Encajan, por tanto, con la evolución más amplia de las políticas y de la práctica en torno al enfoque basado en las fortalezas.

Originarias de Nueva Zelanda, las FGC se han consolidado como práctica en los servicios para la infancia y las familias en Gran Bretaña. Consisten en reunir a una persona con su familia o con miembros de su red social para decidir un plan que permita resolver las dificultades o los retos actuales (por ejemplo, organizar el apoyo, favorecer la recuperación o garantizar la seguridad). Las facilita una persona coordinadora independiente y constan de 3 etapas:

  • i) un trabajo preparatorio con la persona y con cada miembro de la familia o de la red para favorecer su implicación y ayudarles a precisar qué espera cada cual del proceso.
  • ii) la conferencia propiamente dicha, que suele incluir un intercambio de información y un debate con el personal profesional que interviene, seguidos de un «tiempo privado» en el que la persona y los miembros de su familia o de su red ponen en común ideas y deciden el plan que proponen. La persona coordinadora y el personal profesional pertinente pueden volver al final para concretar el plan.
  • iii) una o varias reuniones de seguimiento posteriores para comprobar cómo funciona el plan y adaptarlo si es necesario.

Este modelo, tal como se practica actualmente en Gran Bretaña en los servicios sociales para personas adultas y en los servicios de salud mental, así como los valores y principios que lo sustentan, se describe en profundidad en nuestro artículo de la Parte 1 (Mahesh et al., 2025). En este artículo (Parte 2), reuniremos la evidencia procedente de la literatura internacional, de los datos de la encuesta, de las entrevistas y de un foro deliberativo, a partir de la cual podemos construir nuestra concepción inicial de la teoría del programa que sustenta las FGC para personas adultas. En concreto, exploraremos el abanico de resultados que cabe esperar de las FGC para personas adultas, junto con los factores contextuales, los procesos y los mecanismos que pueden ser importantes para alcanzar esos resultados.

Por claridad y sencillez en la exposición que sigue, utilizaremos la siguiente terminología:

  • FGC designa tanto el método de las conferencias familiares y de grupo (Family and Group Conferencing) como una conferencia familiar y de grupo concreta (Family and Group Conference)
  • Persona coordinadora designa a una persona independiente cuyo papel es facilitar que las personas se reúnan y elaboren un plan
  • Persona central designa a la persona adulta con necesidades de apoyo con la cual, y en torno a la cual, se organiza el proceso de FGC
  • Red designa a los miembros de la familia, las amistades y las demás personas significativas invitadas a participar en la FGC
  • Tiempo privado designa la parte de la conferencia en la que la persona central y los miembros de la red se encargan de formular su plan. La persona coordinadora y el personal profesional invitado suelen abandonar la conferencia durante esta parte.

Métodos

Participación de pacientes y del público

Personas coinvestigadoras con experiencia vivida de los servicios sociales y de salud mental participaron a lo largo de todo el diseño y la realización del estudio. En particular, leyeron y analizaron una muestra de la literatura revisada, realizaron entrevistas con actores clave y cofacilitaron el proceso del Foro Deliberativo. Participaron en la discusión y la síntesis de los resultados emergentes y son coautoras del artículo.

Enfoque

En este artículo utilizamos un enfoque realista (Pawson & Tilley, 2004) para explorar cuáles pueden ser los componentes clave de la teoría del programa que sustenta las FGC con personas adultas. Intentamos alcanzar una comprensión exhaustiva mediante un enfoque integrador, apoyándonos en las mismas fuentes de evidencia que en el artículo de la Parte 1: análisis y síntesis de los datos de una revisión de la literatura internacional, de una encuesta en línea, de entrevistas con actores clave seleccionados (incluidas personas con experiencia vivida) y, por último, de un foro deliberativo que reunía una muestra representativa de informantes del sector (para más detalles, véase Mahesh et al., 2025). Nuestro enfoque y nuestro propósito siguen la concepción de la revisión y la síntesis realistas de Pawson y Tilley (2004):

Los resultados de la revisión y de la síntesis combinan reflexión teórica y evidencia empírica, y se centran en explicar cómo funciona la intervención estudiada, de modo que quienes toman las decisiones puedan servirse de esa comprensión y aplicarla a sus propios contextos particulares (2004 p.7).

Revisamos y triangulamos la evidencia procedente de una revisión de la literatura y de una encuesta sobre la práctica en toda Gran Bretaña, completadas con entrevistas específicas con actores clave. Cuando resultó pertinente, nos basamos en las directrices RAMESES correspondientes, en particular las relativas al análisis y a la presentación de la literatura con un enfoque realista (Wong et al., 2013) y las orientaciones específicas sobre la construcción y el refinamiento de una o varias teorías del programa realistas (Wong et al., 2017 p.23). Al término de este proceso quedaron algunas preguntas clave sobre las que persistía una importante falta de claridad o una laguna de comprensión; estas preguntas se sometieron después a una discusión reflexiva en un Foro Deliberativo. El conjunto proporciona una base para una formulación inicial de la configuración o las configuraciones Contexto-Mecanismo-Resultado (CMOC, por sus siglas en inglés) clave que pueden constituir la teoría del programa subyacente de las FGC para personas adultas. Esta formulación inicial servirá para orientar la investigación evaluativa posterior, realizada en determinados sitios de estudio de caso. La Figura 1 presenta un diagrama esquemático de los métodos empleados para los artículos de la Parte 1 y de la Parte 2.

Diagrama esquemático de los métodos empleados.
Figura 1. Diagrama esquemático de los métodos empleados.

En el artículo de la Parte 1 (Mahesh et al., 2025) se ofrece una descripción más detallada de las metodologías utilizadas para la revisión de la literatura, la encuesta nacional, las entrevistas con actores clave y el Foro Deliberativo, así como de las consideraciones éticas. Para facilitar la consulta, la tabla de la literatura incluida en la revisión se detalla en la Tabla 1.

Tabla 1 — Resúmenes de la literatura incluida.

  • Autoría: de Jong y Schout; Título: Breaking through Marginalisation in Public Mental Health Care with Family Group Conferencing: Shame as Risk and Protective Factor; Fecha de publicación: 2013; Resumen del abstract: Con un enfoque de estudio de caso, este estudio examinó si las FGC son valiosas para las personas usuarias en un contexto de atención pública de salud mental en los Países Bajos, como medio para generar apoyo social, evitar la coerción y potenciar el trabajo profesional. Los resultados sugieren que la vergüenza y el miedo al rechazo eran las principales razones por las que las personas usuarias evitaban el contacto con su red social, lo que desembocaba en situaciones de vida aisladas y marginadas. La vergüenza también se señaló como un potente motor de las circunstancias de marginación. La FGC se percibió como un foro en el que hablar de los sentimientos de vergüenza y generar apoyo por parte de las redes sociales. El estudio concluye asimismo que unas redes limitadas o rotas no son una contraindicación, sino una razón para organizar FGC.
  • Autoría: Schout y de Jong; Título: Collecting feedback as a tool to reduce care paralysis: something for family group conferencing coordinators?; Fecha de publicación: 2016; Resumen del abstract: A partir de hallazgos empíricos y teóricos, este artículo examina la posibilidad de recoger retroalimentación como forma eficaz de contribuir positivamente a la relación entre las personas coordinadoras de FGC y las personas usuarias. El estudio se sitúa en el contexto neerlandés de la atención primaria de salud mental, donde las personas usuarias tienen poca confianza en el personal profesional y muestran hostilidad en el contacto. Los resultados indican la importancia de la teoría de la retroalimentación para que las personas coordinadoras de FGC refuercen la confianza y la implicación.
  • Autoría: de Jong, Schout, Meijer,. Mulder & Abma; Título: Enabling social support and resilience: outcomes of Family Group Conferencing in public mental health care; Fecha de publicación: 2016; Resumen del abstract: Este estudio examinó los resultados de 41 conferencias celebradas en un contexto de atención primaria de salud mental en el norte de los Países Bajos. Las personas usuarias derivadas a una conferencia tenían en su mayoría una red limitada y pocos recursos, de los que cabía esperar poco apoyo. Aplicando pruebas t y análisis multinivel a las respuestas de 245 participantes, los resultados sugieren cambios positivos significativos (entre antes y después de la conferencia) en tres medidas: a) el apoyo social, b) la resiliencia y c) las condiciones de vida.
  • Autoría: de Jong y Schout; Título: Evaluating Family Group Conferencing: Towards a meaningful research methodology; Fecha de publicación: 2018; Resumen del abstract: Este estudio se propone examinar la teoría de la evaluación de programas como metodología de investigación eficaz para estudiar las FGC. Aunque el ECA es el patrón de oro, solo proporciona una comprensión parcial de las complejidades que viven las familias. El estudio subraya que el contexto de las conferencias es exigente, porque es donde el mundo de vida de las familias interactúa constantemente con el mundo del sistema profesional, y se caracteriza por la multiplicidad, la polivalencia y la interferencia. La autoría concluye que la metodología empleada para examinar la eficacia de las FGC debería estar a la altura de esta «interplejidad».
  • Autoría: de Jong, Schout y Abma; Título: Examining the Effects of Family Group Conferencing with Randomised Controlled Trials: The Golden Standard?; Fecha de publicación: 2015; Resumen del abstract: En este comentario crítico, la autoría responde a las críticas recientes a la evidencia sobre las FGC, en particular cuando se han empleado métodos alternativos a los ECA para investigarlas. El estudio establece una comparación con la manera en que se realizan los ECA. Los resultados sugieren que un diseño de ECA no puede controlar las condiciones en la realidad social de las familias ni el impacto de efectos secundarios no deseados. El estudio concluye que está justificado cuestionar los métodos cualitativos y de evaluación utilizados hasta ahora para examinar los resultados de las FGC, y que tampoco hay razón alguna para adoptar una postura acrítica ante la evidencia que puedan aportar los ECA.
  • Autoría: Ramon; Título: Family Group Conferences as a Shared Decision-Making Strategy in Adults Mental Health Work; Fecha de publicación: 2021; Resumen del abstract: Este artículo ofrece una revisión narrativa de la investigación empírica existente sobre las FGC en el contexto de la salud mental de personas adultas. Además, se analizan dos estudios de caso comunitarios, compuestos por vídeos de una madre con problemas de salud mental y de una hija, en cuanto a su experiencia subjetiva de las FGC en las que participaron, y se examinan el proceso y los resultados de las FGC. Los resultados sugieren una estrategia prometedora para la toma de decisiones compartida (TDC) y muestran un alto grado de satisfacción por haber participado en la reunión de FGC, mientras que la evidencia sobre los resultados no es concluyente. La brecha observada entre la satisfacción de las personas participantes con el proceso de FGC y los resultados no concluyentes se relaciona con la fase de implementación, en la que se ponen a prueba las decisiones tomadas por la familia. Es necesario seguir explorando su proceso de implementación, su metodología evaluativa y sus métodos.
  • Autoría: de Jong y Schout; Título: Family group conferences in public mental health care: An exploration of opportunities; Fecha de publicación: 2011; Resumen del abstract: Este estudio presenta una investigación exploratoria sobre la aplicabilidad de las FGC en la atención pública de salud mental. Los resultados sugieren que hay seis razones para poner en marcha pilotos de FGC en la atención pública de salud mental: a) el personal profesional de la atención pública de salud mental tiene que tratar con personas usuarias que no están motivadas para buscar ayuda, y las FGC pueden generar apoyo incluso en ausencia de la persona usuaria; b) las FGC pueden completar el repertorio de opciones de tratamiento entre la ayuda voluntaria y el tratamiento coercitivo; c) las personas usuarias de la atención pública de salud mental suelen tener una red limitada, y las FGC pueden ampliar o restablecer relaciones; d) las conferencias pueden tener éxito tanto en una crisis como en otras situaciones no críticas; e) las personas usuarias con experiencias negativas con los servicios de atención podrían estar dispuestas a aceptar una conferencia porque la intervención profesional es limitada; f) la red social podría potenciar el trabajo profesional.
  • Autoría: de Jong, Meijer & Schout; Título: Family Group Conferencing as a Catalyst for Recovery and Ownership in Mental Health; Fecha de publicación: 2018; Resumen del abstract: Este estudio empleó un marco de estudio de caso cualitativo para examinar 41 FGC celebradas en un contexto de atención pública de salud mental en los Países Bajos. El artículo presenta dos retratos de caso, muestra cómo se restableció el sentido de apropiación y arroja luz sobre el proceso de recuperación de las personas usuarias. La autoría concluye que las FGC se consideran una herramienta prometedora para desplazar la atención de los trastornos y las incapacidades hacia las capacidades y el redescubrimiento de los recursos sociales.
  • Autoría: Blundell, Clare & Clare; Título: Family Group Conferencing as an Additional Service Response to the Abuse of Older People in Australia; Fecha de publicación: 2021; Resumen del abstract: Este artículo presenta los procesos centrales de las FGC, incluida la calidad de la base de evidencia establecida para su uso con personas mayores. Se exploran las limitaciones y las salvedades asociadas a este enfoque, y se propone una vía para explorar la utilidad y la idoneidad de las FGC para personas adultas en Australia como respuesta a algunos tipos y grados de gravedad de abuso y maltrato. Los resultados indican que el abuso de las personas mayores es complejo y está infradeclarado, y que muchas personas mayores deciden no emprender ninguna acción, ya que una gran parte de quienes lo ejercen son familiares. Las FGC pueden reforzar las respuestas de los servicios de segundo nivel ante el abuso, movilizando las redes protectoras de la persona mayor y reduciendo el riesgo de abuso.
  • Autoría: Metze, Abma y Kwekkeboom; Título: Family Group Conferencing for older adults: Social workers’ views; Fecha de publicación: 2019; Resumen del abstract: Este estudio examinó las razones de la reticencia de profesionales del trabajo social a derivar a personas mayores a FGC en los Países Bajos. Con una metodología exploratoria, este estudio de métodos mixtos concluyó que este colectivo profesional tenía una opinión positiva de las FGC, pero dudaba por varias razones: ya trabajaban con las redes sociales de las personas usuarias, temían perder el control del proceso de atención y encontraban dificultades para motivar a las personas usuarias. El estudio señaló también la reticencia de las personas usuarias, por miedo a perder el dominio de sí mismas y por no querer ser una carga para sus redes sociales. La autoría concluye que implantar las FGC en la atención a personas mayores puede ser un proceso complicado y lento, en parte porque el personal de trabajo social tiene poca experiencia con ellas. Podría ser útil experimentar con alternativas a las FGC, por ejemplo centrándose menos en las redes familiares y más en la reciprocidad.
  • Autoría: Meijer, Schout y Abma; Título: Family Group Conferencing in Coercive Psychiatry: On Forming Partnership Between the Client, Social Networks and Professionals; Fecha de publicación: 2019; Resumen del abstract: Este estudio examina el proceso y los resultados de FGC organizadas para personas usuarias que corrían el riesgo de recibir un tratamiento coercitivo en psiquiatría en los Países Bajos. Los resultados sugieren que las personas usuarias tuvieron un sentimiento de apropiación y de control sobre su situación, y que los acuerdos alcanzados con sus seres queridos eran más serios que los alcanzados con profesionales. Las FGC pueden ampliar el círculo de apoyo implicando a familiares y amistades que, en general, están dispuestos a apoyar. Revelar sentimientos de vergüenza y aceptar la vulnerabilidad, un cambio de actitud (soltar el control) y las capacidades de facilitación de profesionales son cruciales para construir una alianza.
  • Autoría: Górska, Forsyth, Prior, Irvine y Haughey; Título: Family group conferencing in dementia care: an exploration of opportunities and challenges; Fecha de publicación: 2016; Resumen del abstract: Este estudio cualitativo tenía como objetivo evaluar el impacto del servicio piloto de FGC, ofrecido a personas con demencia y a sus familias, en cuanto a la experiencia de prestación de cuidados de las familias y del personal profesional de atención implicado en el proyecto. Se consideró que las FGC tenían efectos positivos en las personas usuarias, sus familias, los proveedores de servicios y la cultura de la atención en sentido amplio. Sin embargo, las personas participantes identificaron varios retos relacionados con la implantación del servicio: la dificultad de expresar de forma coherente las necesidades de una persona con demencia, las dinámicas familiares difíciles y el equilibrio de la implicación profesional.
  • Autoría: De Jong, Schout, Pennell y Abma; Título: Family Group Conferencing in public mental health and social capital theory; Fecha de publicación: 2015; Resumen del abstract: Este estudio cualitativo presenta los resultados de 18 FGC celebradas en un contexto de atención pública de salud mental en los Países Bajos que no tuvieron éxito, ya sea porque surgieron problemas durante la preparación, ya porque nunca se llegó a un plan o este nunca se aplicó plenamente. Las entrevistas indican que las conferencias se celebraban a menudo como último recurso, en situaciones en las que la atención profesional ya había fracasado. El objetivo previsto no se alcanzó porque el apoyo de la red social no se movilizó lo suficiente y las personas usuarias se sentían impotentes ante su situación. El estudio concluye que una sola conferencia no bastaba para romper un sentimiento de insuficiencia y de parálisis. La teoría del capital social señala la necesidad no solo de renovar las redes informales («lazos fuertes»), sino también de ampliar las redes conectando a las personas usuarias de la atención pública de salud mental con el trabajo remunerado y voluntario («lazos débiles»).
  • Autoría: Schout, Meijer y de Jong; Título: Family Group Conferencing—Its Added Value in Mental Health Care; Fecha de publicación: 2017; Resumen del abstract: Este estudio tenía como objetivo determinar la aplicabilidad de la movilización de ayuda procedente de las redes sociales de personas con problemas psiquiátricos. En concreto, este artículo de discusión pretendía responder a la pregunta: «¿qué aportan las FGC a los métodos existentes que buscan reducir la coerción en la atención de salud mental y promover la inclusión?». Los resultados sugieren que las FGC tienen una aplicabilidad más amplia, incluso fuera del marco de la atención coercitiva. Esto se basaba en el derecho de la persona a elaborar un plan por sí misma, en la capacidad de abordar los conjuntos complejos de problemas que vive este grupo, en el hecho de que las personas desean cambiar por sus familiares y no por profesionales, y en que las FGC crean una oportunidad para hacer realidad las relaciones. Cuando surgían dificultades, el personal profesional debía intervenir para tratar los trastornos psiquiátricos antes de recurrir a las FGC, y las estrategias impulsadas por la familia debían reservar primero un espacio a las intervenciones impulsadas por profesionales.
  • Autoría: Metze, Abma y Kwekkeboom; Título: Family Group Conferencing: A Theoretical Underpinning; Fecha de publicación: 2013; Resumen del abstract: Este estudio pretende ofrecer una base teórica a las FGC examinando cómo puede vincularse el concepto de empoderamiento con los supuestos básicos en que se fundan las FGC. ¿Puede la elaboración de un plan propio ayudar realmente a empoderar a las personas y, en tal caso, cómo se desarrolla el proceso de empoderamiento? El empoderamiento se menciona a menudo como un objetivo de las FGC, pero no hay unanimidad en la literatura en cuanto a su operacionalización, en especial en el plano relacional de la persona en su contexto social. En el artículo, la autoría utiliza los conceptos de autonomía relacional y de resiliencia para conceptualizar el empoderamiento en los planos relacional e individual.
  • Autoría: Tew, Nicholls, Plumridge y Clarke; Título: Family-Inclusive Approaches to Reablement in Mental Health: Models, Mechanisms and Outcomes; Fecha de publicación: 2017; Resumen del abstract: Enmarcado en una evaluación realista y con un enfoque de estudio de casos comparativo, este artículo examina modelos de práctica centrados en «toda la familia» y cómo pueden (o no) contribuir a la recuperación de la autonomía (reablement) de personas con dificultades de salud mental. En concreto, el estudio exploró las relaciones entre contextos, mecanismos y resultados en materia de recuperación de la autonomía. Un análisis de entrevistas con veintidós familias puso de relieve que, con puntos de partida y trayectorias diferentes, implicar a familias enteras puede conducir a construir una base segura y empoderadora desde la cual las personas usuarias pueden volver a conectar con mundos sociales más amplios.
  • Autoría: Fisher, Mooney y Papworth; Título: FGCs and adult social care; Fecha de publicación: 2018; Resumen del abstract: Este capítulo de libro aborda el uso de las FGC en los servicios sociales para personas adultas. Las orientaciones profesionales y la introducción de conceptos de política pública como la personalización, el bienestar y los enfoques centrados en la persona han favorecido las FGC. De hecho, ya existen las bases para que las FGC se conviertan en una parte integrada de la política de servicios sociales para personas adultas y de la prestación de servicios a personas adultas vulnerables. El capítulo expone a continuación la base de evidencia de las FGC, destacando en particular su potencial para implicar a las familias en beneficio de las personas adultas vulnerables. El capítulo concluye que, para que la práctica de las FGC se desarrolle en el Reino Unido, es importante extender el servicio a una gama más amplia de contextos para personas adultas, como la salud mental de personas adultas, las personas privadas de libertad y las personas sin hogar.
  • Autoría: Metze; Título: Independence or interdependence? A Responsive Evaluation on Family Group Conferencing for Older Adults; Fecha de publicación: 2016; Resumen del abstract: Con un enfoque de estudio de caso, este estudio tenía como objetivo examinar cómo las FGC pueden ayudar a las personas mayores a conservar o reforzar su empoderamiento relacional, y qué factores, en el plano de profesionales del trabajo social y de las personas mayores, influyen en la implantación de las FGC. Los resultados sugieren que las FGC para personas mayores pueden reforzar con éxito el empoderamiento relacional si: el personal profesional las ofrece efectivamente a las personas usuarias; las personas mayores están dispuestas a compartir sus problemas con su red; las personas mayores tienen un nivel suficiente de resiliencia y de autonomía relacional y una red social diversa y capaz; los problemas se relacionan con factores internos de las personas mayores y no los causan factores externos como la pobreza intergeneracional o pesadas obligaciones de cuidado informal; y las expectativas de las personas mayores se corresponden con las de su red y del Estado de bienestar.
  • Autoría: Hobbs y Alonzi; Título: Mediation and family group conferences in adult safeguarding; Fecha de publicación: 2013; Resumen del abstract: Este estudio presenta una revisión de la literatura sobre el uso de la mediación y de las FGC en el contexto de la protección de personas adultas (adult safeguarding) en el Reino Unido. Explora cómo estos enfoques «dirigidos por la familia» de la protección de personas adultas encajan en la agenda más amplia de la personalización y el empoderamiento, incluida la Mental Capacity Act 2005. Los resultados sugieren que la mediación y las FGC son procesos inclusivos que permiten a las personas explorar elecciones y opciones en un entorno de apoyo, garantizando la máxima independencia posible y un control autónomo sobre las decisiones vitales básicas. Utilizados de forma adecuada, ambos enfoques pueden ser una respuesta valiosa a las preocupaciones de protección, al promover la elección y el control a la vez que protegen a las personas del riesgo de abuso y de daño. Sin embargo, actualmente hay pocos estudios de evaluación sólidos y no se encontró ninguna investigación sistemática sobre la relación coste-eficacia.
  • Autoría: de Jong, Schout y Abma; Título: Prevention of involuntary admission through Family Group Conferencing: a qualitative case study in community mental health nursing; Fecha de publicación: 2014; Resumen del abstract: Con un enfoque naturalista de estudio de caso cualitativo, centrado en un caso extraído de un conjunto más amplio de datos sobre 41 conferencias celebradas en un contexto de atención primaria en los Países Bajos, este estudio pretende comprender si las FGC pueden contribuir, y de qué manera, a la integración social de personas usuarias con enfermedad mental. Los resultados ponen de relieve que, para evitar el ingreso involuntario en una unidad psiquiátrica de un hombre con esquizofrenia, el vecindario solicitó una FGC entre sus residentes, la familia de la persona y la organización de salud mental. Nueve meses después de la conferencia, los problemas de convivencia en el barrio se habían reducido y se habían evitado las medidas coercitivas. La conferencia fortaleció a la comunidad y desembocó en un plan para hacer frente a los problemas de convivencia.
  • Autoría: Johansen; Título: Psycho-Social Processes and Outcomes of Family Group Conferences for Long-Term Social Assistance Recipients; Fecha de publicación: 2014; Resumen del abstract: El objetivo de este estudio era explorar qué procesos y resultados psicosociales generan las FGC en personas perceptoras de asistencia social de larga duración. Se entrevistó a quince personas perceptoras de asistencia social noruegas que habían organizado una FGC, y se observó a cinco de ellas. Los resultados ponen de relieve que una motivación clave para organizar una FGC era de orden relacional y, en consecuencia, el resultado más importante fue la mejora de las relaciones gracias a una comunicación respetuosa. Los resultados indican que las FGC pueden tener el potencial de reforzar el sentimiento de comunidad y la autoestima de las personas perceptoras de asistencia social.
  • Autoría: Manthorpe y Rapaport; Título: Researching Family Group Conferences in Adult Services: Methods Review; Fecha de publicación: 2020; Resumen del abstract: En tanto que revisión de métodos, este trabajo describe los métodos utilizados para obtener la evidencia sobre las FGC y comenta las ventajas y los inconvenientes de los distintos métodos. El informe examina también los fundamentos teóricos de las FGC y la evidencia de la investigación internacional sobre su uso y su eficacia. El informe destaca el uso de los principales métodos de investigación para estudiar las FGC con personas adultas, pero persiste una laguna importante en lo relativo a la relación coste-eficacia. Además, pocos estudios han recogido datos sobre los resultados a medio y largo plazo para las personas afectadas, que permitan comprobar si los resultados prometedores se mantienen y si mejora el bienestar de las personas.
  • Autoría: de Jong y Schout; Título: Researching the Applicability of Family Group Conferencing in Public Mental Health Care; Fecha de publicación: 2013; Resumen del abstract: Esta nota de investigación pretende examinar la aplicación de las FGC en la atención de salud mental en un contexto de atención pública de salud mental en los Países Bajos. El estudio se planteó partiendo del supuesto de que las FGC promueven la implicación, amplían y restablecen las relaciones y generan apoyo. Su objetivo es responder a la pregunta de si las FGC son una herramienta eficaz para generar apoyo social, prevenir la coerción y promover la integración social en la salud mental pública. En la fase de preparación, se formó al personal profesional en el trabajo basado en las fortalezas, principalmente para centrarse en las fortalezas y los recursos de las personas usuarias.
  • Autoría: Markel-Holguin; Título: Sharing Power with the People: Family Group Conferencing as a Democratic Experiment; Fecha de publicación: 2004; Resumen del abstract: Este artículo examina las FGC en el ámbito de la infancia y las adaptaciones del modelo a diferentes contextos, desde la perspectiva de la práctica democrática y a través del prisma de la regulación receptiva (responsive regulation). El estudio sugiere que considerar las FGC en un contexto democrático y de regulación receptiva proporciona un constructo teórico para generalizar esta práctica y cuestiona años de dominación profesional. Exige nuevas estrategias para implicar a la ciudadanía como participante activa en la creación de un sistema comunitario y regulado de forma receptiva, que proteja a la infancia y apoye a las familias. La generalización de las conferencias de grupo familiar se basa en una comprensión colectiva de este modelo como una práctica que sostiene los pilares de la democracia, que promueve la autorregulación y que favorece la regulación receptiva al fomentar una respuesta diferenciada a las familias mediante planes individualizados que se ajusten mejor a las necesidades identificadas.
  • Autoría: Metze, Kwekkeboom y Abma; Título: The potential of Family Group Conferencing for the resilience and relational autonomy of older adults; Fecha de publicación: 2015; Resumen del abstract: Con un enfoque de estudio de caso, este artículo examinó dos casos de FGC con personas mayores para estudiar la pertinencia de los conceptos de resiliencia y de autonomía relacional en su FGC. Los resultados indican que unos contactos sociales que intervenían con compasión, mostrando respeto por las necesidades y los deseos de la persona mayor, dieron a las personas mayores un impulso para actuar y resolver sus problemas. La motivación de la persona y su disposición a pedir ayuda parecieron esenciales para favorecer el cambio de conducta. Factores contextuales como la naturaleza del problema, la implicación y la capacidad de la red social también fueron determinantes.
  • Autoría: Schout, van Dijk, Meijer, Landeweer y de Jong; Título: The use of family group conferences in mental health: Barriers for implementation; Fecha de publicación: 2017; Resumen del abstract: Este estudio cualitativo examinó las situaciones y circunstancias en las que las FGC pueden (o no) ser útiles. Entre los obstáculos figuraban: a) el peligro agudo en las situaciones de coerción, el escaso tiempo disponible y el control y la aversión al riesgo en la atención de salud mental; b) la gravedad del estado mental de las personas usuarias, que genera dificultades en la toma de decisiones y en la comunicación; c) el hecho de que considerar las FGC e implicar a las redes familiares como un valor añadido en una situación de crisis no forma parte de la manera de pensar profesional; d) los casos en que las personas usuarias y sus redes no están abiertas a las FGC. El estudio concluye que conocer los obstáculos a las FGC ayuda a mantener una actitud abierta respecto a su capacidad de reforzar las relaciones entre personas usuarias, redes y profesionales.
  • Autoría: Bredewold y Tonkens; Título: Understanding Successes and Failures of Family Group Conferencing: An in-depth Multiple Case Study; Fecha de publicación: 2021; Resumen del abstract: Este estudio reflexiona de forma crítica sobre las condiciones en las que las FGC pueden tener éxito o no. A partir de datos procedentes de cuatro casos longitudinales, de entrevistas con profesionales del trabajo social, de observaciones de formaciones y de una revisión de la literatura, se identificaron cuatro condiciones para una aplicación exitosa de las FGC: a) la presencia de una red positiva; b) la necesidad de atención formal además de la atención informal; c) una preparación activa contra el paternalismo y la humillación; d) tomar en serio la reticencia de las personas usuarias a pedir ayuda a sus redes sociales.
  • Autoría: Malmberg-Heimonen y Johansen; Título: Understanding the longer-term effects of family group conferences; Fecha de publicación: 2014; Resumen del abstract: Con un diseño controlado aleatorizado aplicado a 149 personas noruegas perceptoras de asistencia social de larga duración, este estudio analiza los efectos a largo plazo de las FGC con personas adultas en términos de apoyo social, salud mental y reincorporación al empleo. Además de la asignación aleatoria de todas las personas participantes, se realizaron 15 entrevistas para obtener un conocimiento en profundidad de los efectos de las FGC. A pesar de una alta tasa de satisfacción de las personas participantes y de efectos significativos a corto plazo, el seguimiento al cabo de un año mostró efectos neutros de las FGC. Las entrevistas cualitativas mostraron que la falta de reciprocidad en las relaciones sociales y la falta de seguimiento eran las principales razones del estancamiento de un proceso de FGC inicialmente positivo.
  • Autoría: de Jong, Schout y Abma; Título: Understanding the Process of Family Group Conferencing in Public Mental Health Care: A Multiple Case Study; Fecha de publicación: 2018; Resumen del abstract: Esta investigación cualitativa de estudio de casos múltiples tenía como objetivo examinar el proceso de las FGC en un contexto de atención pública de salud mental en los Países Bajos. Las dinámicas de proceso identificadas fueron: a) superar la resistencia y romper el aislamiento y los sentimientos de vergüenza; b) las personas usuarias cambian con más probabilidad por los miembros de su red que por profesionales; c) el papel de las personas coordinadoras es complejo; d) profesionales que no pueden resistir la tentación de tomar el mando. El estudio destacó además que cuatro factores influían en la calidad de vida de la persona usuaria: a) la disposición de la persona usuaria a invitar a su red social y ampliarla; b) la disposición de la persona usuaria y de la red a compartir sentimientos de vergüenza; c) la confianza mutua entre personas usuarias y personas coordinadoras; d) que el personal profesional refuerce la autodirección del grupo e impida que las personas usuarias vuelvan a caer en una trayectoria de atención individual.
  • Autoría: Metze; Título: "With a little help from my friends": Family Group Conferencing and home-evictions; Fecha de publicación: 2007; Resumen del abstract: Este estudio pretende abordar lo que harían las personas en caso de verse amenazadas de desahucio. Las experiencias de quienes recibieron una oferta de FGC se compararon con las de otros dos grupos destinatarios para identificar las condiciones que favorecen una implantación exitosa de las FGC con este grupo de personas usuarias. El estudio puso de relieve que las FGC encajan bien con la idea de que las personas se ayuden mutuamente; sin embargo, los resultados no siempre fueron positivos. Aunque las FGC mejoraron el apoyo de las redes sociales y aumentaron la confianza y la seguridad de las personas usuarias, los planes no siempre se llevaron a término, a veces por falta de motivación.
  • Autoría: Metze, Kwekkeboom y Abma; Título: You don't show everyone your weakness’: Older adults' views on using Family Group Conferencing to regain control and autonomy; Fecha de publicación: 2015; Resumen del abstract: Este estudio cualitativo tenía como objetivo examinar las opiniones y actitudes existentes de las personas mayores respecto al uso de las FGC, y dar cuenta de cómo ven la posibilidad de recuperar el control de su vida mediante las FGC. La resistencia a las FGC se debía principalmente a que las personas usuarias esperaban que la gente estuviera a su lado sin necesidad de una FGC, a que no se sentían preparadas para una FGC, a la vergüenza de pedir ayuda a otras personas y al miedo a perder el control. El estudio concluye que, para las personas mayores, las FGC significan perder control y autonomía más que ganarlos. Para que las FGC funcionen con personas mayores, un modelo de empoderamiento relacional debería centrarse probablemente en la reciprocidad, el apoyo entre iguales y las soluciones más que en los problemas.
  • Autoría: Nygård y Saus; Título: Is Family Group Conferencing a culturally adequate method outside its origin in New Zealand? A Meta synthesis; Fecha de publicación: 2019; Resumen del abstract: Esta metasíntesis de 26 artículos examina si las FGC son culturalmente adecuadas en comunidades indígenas. Mediante búsquedas sistemáticas y estratégicas, el estudio exploró las tendencias existentes de la investigación sobre las FGC en contextos indígenas. El análisis indica que existe una tendencia a dar por sentada la adecuación cultural de las FGC. Algunas personas investigadoras cuestionan estos supuestos y debaten sobre el tokenismo y el colonialismo en el trabajo social. La autoría concluye que implantar las FGC en nuevas comunidades requiere un anclaje en el contexto cultural local.
  • Autoría: Barn y Das; Título: Family Group Conferences and Cultural Competence in Social Work.; Fecha de publicación: 2016; Resumen del abstract: Estudio empírico realizado en Londres para conocer las opiniones y experiencias de personas coordinadoras y responsables de FGC, de organismos públicos y de organizaciones no gubernamentales, que empleaban el enfoque de las FGC con familias culturalmente diversas, sobre todo en el contexto del trabajo con la infancia y las familias. Incluye una discusión sobre la conveniencia de emparejar a las personas coordinadoras con las familias en función del origen étnico, la cultura y la religión.

Aprobación ética y consentimiento

La autorización ética del estudio fue concedida por el Humanities and Social Sciences Ethical Review Committee de la University of Birmingham (ERN_22-0818) el 9 / 12 / 2022. Las personas entrevistadas recibieron de antemano una hoja informativa sobre la participación y se obtuvo su consentimiento por escrito antes de la entrevista.

Resultados

Al presentar nuestros resultados, triangularemos la evidencia procedente de la literatura, de la encuesta nacional y de las entrevistas con actores clave, antes de examinar los resultados adicionales del Foro Deliberativo. De este modo, intentaremos identificar los componentes clave para desarrollar nuestra comprensión de una teoría del programa para la práctica de las FGC con personas adultas y, en particular, la configuración o las configuraciones Contexto-Mecanismo-Resultado (CMO) posibles. Aunque pueda parecer un poco «al revés», puede ser más útil empezar por identificar los resultados posibles, para disponer de un trasfondo a partir del cual identificar qué factores contextuales y qué posibles mecanismos de cambio pueden ser pertinentes y significativos. A continuación, presentaremos un esquema de lo que se ha identificado como los componentes clave de una teoría del programa para la práctica de las FGC con personas adultas.

Resultados positivos que pueden alcanzarse mediante la participación en un proceso de FGC

En la literatura puede existir una tensión entre los tipos de resultados que las instituciones y profesionales consideraban importantes y los que podían parecer más importantes para la persona central y los miembros de su red, una cuestión que ya se ha señalado en relación con las FGC en los servicios para la infancia y las familias (Mitchell, 2020). Una ilustración particular de ello en un contexto de personas adultas se encuentra en el estudio de caso presentado por De Jong y Schout. La razón para proponer una FGC era que una pareja no lograba mantener niveles aceptables de limpieza e higiene básica en su vivienda. El hombre trabajaba muchas horas y la mujer había caído en una depresión y había «empezado a coleccionar de forma obsesiva todo tipo de cachivaches». El resultado del proceso de FGC se consideró un éxito porque:

«Ocho meses después de la FGC, se prestaba una atención sostenida a mantener la casa limpia. Tanto la mujer como su marido coincidieron en que la conferencia había creado un espacio para hablar de circunstancias de las que antes se avergonzaban. Además, se rompió el círculo vicioso de condiciones antihigiénicas, vergüenza y aislamiento social. Otro efecto secundario positivo de la conferencia fue que la mujer se atreve ahora a defenderse y a hablar de los problemas con su marido.» (De Jong & Schout, 2013 p.1449)

En este caso, la principal expectativa profesional de un buen resultado parecería ser que se hubieran abordado las preocupaciones relativas a unas condiciones de vida antihigiénicas. En cambio, otros resultados, como superar el aislamiento social y encontrar una voz propia en la relación de pareja, que desde la perspectiva de la pareja en el centro del proceso podían considerarse bastante más fundamentales, se presentan como algo que se da «además» y como un «efecto secundario positivo». Además de mostrar posibles diferencias en cuanto a los tipos de resultados que pueden considerarse importantes, este estudio de caso ilustra también la posibilidad de que el proceso de FGC logre, en algunos casos, resultados importantes que van más allá de la mera elaboración de un plan, aunque en algunos casos esto último puede ser todo lo que se quiere o se necesita.

Cuando se les preguntó al respecto, todas las personas que respondieron a nuestra encuesta suscribieron la idea de que ofrecer una FGC podía permitir alcanzar una gama más amplia de resultados. Estos resultados reflejaban una visión más amplia de cambios personales y sistémicos o relacionales interconectados, e incluían:

  • Mayor bienestar para la persona central o para los miembros de su red relacional
  • Una red más sólida o más amplia en torno a la persona central
  • Sentirse reconocida y escuchada por profesionales y proveedores de servicios
  • Mayor confianza y sentido de agencia
  • Un uso más eficaz y creativo de los recursos de los servicios sociales

A partir de nuestro análisis de la literatura, de los resultados de nuestra encuesta y de las entrevistas posteriores con actores clave, trabajamos para establecer un conjunto de resultados positivos posibles de un proceso de FGC. Cada uno de ellos se examina con más detalle a continuación.

a) Resultado posible: se elabora y se aplica un plan que se apoya en las preferencias, aspiraciones y capacidades de la persona central y de su red

Gran parte de la literatura indicaba que el objetivo principal de las FGC para personas adultas era ayudar a la persona central y a su red a comprender su situación y sus dilemas particulares y a elaborar el plan que mejor respondiera a ellos. Se sugería que compartir diferentes perspectivas sobre una situación problemática podía llevar a que los miembros de la red comprendieran mejor los retos a los que se enfrentaba la persona central, y a generar ideas nuevas y creativas para afrontar la situación (Meijer et al., 2019). El resultado de una FGC es, por tanto, «un plan mejor ajustado al mundo complejo del que forman parte las personas usuarias» (de Jong et al., 2018). Mientras que «los planes dirigidos por profesionales pueden incluso llevar a la desvinculación y la pasividad de las personas usuarias», si «una persona puede asumir la responsabilidad de [su] propio plan, con el apoyo de sus contactos sociales y con la información proporcionada por profesionales, puede […] tener un sentimiento de apropiación más fuerte» (Metze et al., 2015c, p.169).

Todas las personas entrevistadas coincidieron en que elaborar un plan era en sí mismo un resultado valioso de la FGC, y en que ese plan podía ofrecer la oportunidad de proporcionar una ayuda y un apoyo mejor adaptados a la persona:

«Entonces, yo creo que es recuperar el control, para hacer el plan. En mis casos, es planificar la transición, o planificar el paquete de cuidados, o sea, cómo quieren sus cuidados y cómo quieren que sea su paso a los servicios para adultos. Es la persona la que elige lo que quiere hacer con su vida, y eso es muy importante.» (Entrevista 6 - responsable de equipo de FGC)

El proceso de implicación de la persona y de los miembros de la red podía sacar a la luz otros problemas o mostrar que la oferta de servicios existente no era del todo pertinente para la persona. Además, se señaló que un plan podía infundir un sentido más fuerte de responsabilidad o de rendición de cuentas hacia la persona central, tanto en profesionales como en los miembros de la red.

b) Resultado posible: mayor bienestar para la persona central y para quienes le prestan cuidados y apoyo

Un resultado clave señalado por la mayoría de las personas entrevistadas era la capacidad de las FGC para mejorar el bienestar no solo de la persona central, sino potencialmente también de quienes pueden estar dedicando una gran parte de su vida a prestar cuidados. El bienestar puede entenderse no solo como una experiencia subjetiva de felicidad, sino como un florecimiento activo: «un estado dinámico en el que la persona es capaz de desarrollar su potencial, trabajar de forma productiva y creativa, construir relaciones sólidas y positivas con los demás y contribuir a su comunidad» (Foresight Programme, 2008 p.10). Esta concepción del bienestar en términos de una vida comprometida y plena se refleja en la sección 1 de la Care Act 2014, y las personas entrevistadas la formularon en términos similares:

«Desde luego le da el poder… a la persona y a la familia, [para] permitirles hacer lo que pueden hacer y vivir la vida que quieren» (Entrevista 3 - profesional del trabajo social)

Aunque existe un abanico de literatura teórica sobre el bienestar, en el contexto de los resultados de las FGC puede ser útil conceptualizarlo en relación con el conjunto de capacidades (o de oportunidades valoradas) de las que una persona puede disponer o no en su vida cotidiana (Sen, 1993; véase también Hopper, 2007). La noción de capacidad se centra en lo que las personas pueden hacer, ser y lograr, y en las opciones de que disponen, de modo que puede considerarse que describe «una forma de poder», algo que claramente no hacen las concepciones de la felicidad (Sen, 2010).

Metze (2016) analiza cómo las FGC pueden contribuir a mejorar la experiencia subjetiva y objetiva de bienestar de las personas mediante un aumento del conocimiento, la confianza, la competencia, la autoestima, la autonomía y la libertad. Un factor particular de mejora del bienestar puede ser la superación de un sentimiento de vergüenza y del aislamiento social (a veces autoimpuesto) que puede haberlo acompañado (De Jong & Schout, 2013). Un estudio controlado aleatorizado mostró que las FGC aumentaban el bienestar emocional percibido de personas noruegas perceptoras de asistencia social de larga duración (Malmberg-Heimonen, 2011). Johansen (2014) sostiene que la participación en una FGC puede reforzar el sentimiento de comunidad o de pertenencia a la propia red social, y que ello puede mejorar la autoestima de todas las personas. Este énfasis en las ganancias de bienestar para toda la red, y no solo para la persona, encuentra eco en Górska et al. (2016), que subrayan la importancia de resultados en los que la responsabilidad de los cuidados se reparte de manera más eficaz en una red más amplia (y potencialmente con más apoyo mutuo) y, por tanto, ya no recae tanto en una persona cuidadora principal cuya calidad de vida puede haberse visto bastante afectada, lo que a veces se traduce en estrés y en dificultades emocionales o de salud mental.

c) Resultado posible: empoderamiento mediante el reconocimiento y la agencia relacional

En términos generales, las FGC se han conceptualizado como un proceso democrático o emancipador en el que tanto la persona central como los miembros de la red llegan a sentir que controlan más su vida, y la literatura revisada pone de relieve los temas de la agencia personal y la autonomía. Puede considerarse que las FGC tienen el potencial de desplazar el poder del personal profesional hacia la persona central y sus redes (Górska et al., 2016), y este fue señalado como un resultado clave tanto por las personas entrevistadas como en la literatura más amplia (Metze, 2016; Parkinson et al., 2018). Lograr el empoderamiento como resultado podía depender, en algunos casos, de hasta qué punto las personas participantes deseaban realmente un mayor control, y de si sus experiencias previas con profesionales habían sido de colaboración o no. Desde una perspectiva más psicodinámica, Ramon (2021) sugiere que la FGC puede tener el poder de «desenganchar los fracasos del pasado», lo que conduce, al menos temporalmente, a la sensación de que podría ser seguro y ventajoso tomar en mayor medida el control de la propia vida. Un estudio de De Jong y Schout (2013) propuso un patrón de cambio para las personas centrales: de la vergüenza a la conciencia de sí, de la expropiación a la apropiación y del aislamiento social a la recuperación y la participación.

Donde la literatura puede resultar especialmente útil es en el paso de concepciones individualistas del empoderamiento a perspectivas con un anclaje más relacional. Mitchell (2021) aplica las concepciones teóricas del reconocimiento (Fraser, 2000; Honneth, 2004) para elucidar cómo las personas participantes en FGC de los servicios para la infancia y las familias sintieron, quizá por primera vez, que se las había visto y reconocido por quienes realmente eran en cuanto a su identidad, sus preferencias, sus aspiraciones y sus capacidades. Ser reconocidas de este modo puede conferir y reforzar el sentido de agencia de las personas y la sensación de tener derecho a ser quienes son. Gracias a un mayor «apoyo valorativo» (appraisal support), las personas pueden llegar a verse a sí mismas, y a ser vistas por los demás, como dotadas de agencia y de capacidad de contribuir, en lugar de ser vistas como un problema o una carga, o de quedar situadas únicamente en el papel de quien cuida de otras personas (Johansen, 2014; Malmberg-Heimonen & Johansen, 2014). Este sentimiento de reconocimiento puede vivirse tanto en las relaciones de la persona central con su familia o su red social como en sus relaciones con profesionales y servicios, y puede contribuir a una autoestima duradera que la sitúe como ciudadana social cuyas aspiraciones y preferencias importan.

Del «giro relacional» de la teoría social procede la idea de que la agencia personal rara vez se entiende mejor como una propiedad intrínseca del individuo, sino que depende de los contextos relacionales en los que nos situamos (Burkitt, 2016). Puede considerarse que esta idea de agencia relacional resulta especialmente aplicable a las personas más vulnerables, privadas de poder o carentes de capacidad: aquellas que, en un grado más extremo, solo pueden ejercer su agencia gracias a la comprensión y el apoyo de otras personas (véase, por ejemplo, Klein & Goering, 2023). Puede considerarse que la agencia relacional está estrechamente ligada a las experiencias de reconocimiento: la agencia de las personas solo puede hacerse posible a través de sus relaciones interpersonales si las personas significativas para ellas son capaces de reconocerlas por quienes son y por lo que pueden querer ser y hacer. Un tema común entre las personas profesionales entrevistadas era que, al participar en la FGC, los miembros de la red parecían comprender mejor las necesidades y aspiraciones de la persona central.

Metze y su equipo (2015c) proponen una terminología teórica similar y utilizan el término «autonomía relacional» para describir la dimensión interpersonal del empoderamiento relacional que puede surgir de la participación en un proceso de FGC. Sostienen que es gracias al apoyo de otras personas como uno puede llegar a «encontrar una manera de vivir de acuerdo con sus valores y su identidad» (2013 p.171). En términos prácticos, la agencia puede verse facilitada por el hecho de «recibir apoyo para tomar decisiones y emprender acciones» y de «poder pedir ayuda para llevar a cabo las decisiones» (ibid.). No obstante, advierten contra cualquier visión idealizada de las relaciones, reconociendo que estas también pueden ser paternalistas, represivas o manipuladoras. Lo que quizá resulte un poco más controvertido en relación con la promoción de la agencia relacional es su idea de que, cuando la persona central tiene una capacidad limitada o una motivación variable, un resultado positivo podría ser que los miembros de la familia o de la red ejerzan una «injerencia compasiva» para ayudar a devolver el modo de vida o las condiciones de vida de la persona central a lo que ella misma había indicado previamente que deseaba.

d) Resultado posible: mejor apoyo y más oportunidades gracias a un mayor capital social y relacional

Se sugiere que las FGC pueden contribuir a aumentar la resiliencia, en el sentido de que la persona central y su red dispongan de mejores recursos para afrontar los nuevos retos o crisis que puedan surgir en su vida (De Jong et al., 2016). Esto guarda fuertes similitudes con las concepciones de los aspectos sociales de la recuperación (y del mantenimiento del bienestar) en el contexto de la salud mental (Ramon, 2021; véase también Tew et al., 2012). Para conceptualizar qué recursos sociales e interpersonales pueden contribuir a esa resiliencia, puede ser útil recurrir a la idea de los capitales de recuperación (Tew, 2013) y, más concretamente, distinguir entre a) los cambios dentro de la red más íntima de relaciones personales de una persona con su familia o sus amistades (capital relacional) y b) una integración potencialmente mayor en una comunidad más amplia de vínculos sociales (capital social).

En un estudio sobre las experiencias de personas perceptoras de asistencia social que habían organizado una FGC, un hallazgo importante fue que «el resultado más importante fue la mejora de las relaciones», lo que incluía ofrecer un medio para «volver a conectar con contactos perdidos de la red» (Johansen, 2014 p.153). A partir de sus entrevistas con personas centrales y miembros de las redes, Tew et al. (2017) encontraron indicios de cambios significativos dentro de los sistemas relacionales. Tanto el tamaño de la red como las cualidades y el carácter específicos de las relaciones pueden ser importantes: permiten a la persona central (y a los demás miembros de la red) hacer, compartir y lograr cosas que no serían posibles en solitario; dar y recibir apoyo; disfrutar de la compañía mutua; y vivir un sentimiento de pertenencia y de conexión. Las personas profesionales entrevistadas señalaron que el proceso de FGC a menudo podía mejorar la conexión relacional entre la persona central y los miembros de la red y, a veces, algo igual de importante, entre los distintos miembros de la red.

El punto de partida de algunas familias y redes puede ser que sus modos de interactuar y de comunicarse entre sí no sean especialmente positivos, de modo que su capital relacional puede ser bastante limitado. La investigación de Johansen (2014) indicó que reunirse en una FGC puede abrir formas más eficaces de interactuar y de comunicarse y, de este modo, mejorar relaciones insatisfactorias. Las personas profesionales señalaron que el proceso de elaborar y acordar conjuntamente un plan puede crear una experiencia compartida capaz de acercar a las personas (quizá sobre la base de algunas conversaciones sinceras pero difíciles), y que esto a menudo repercutía positivamente en las relaciones de forma duradera. Se consideró que el restablecimiento de relaciones rotas o desgastadas conducía a un mayor nivel de apoyo social y de resiliencia para las personas implicadas en una FGC (Malmberg-Heimonen & Johansen, 2014; Schout et al., 2017), con mejoras constatadas tanto en la cantidad como en la calidad de sus relaciones (de Jong et al., 2016). Meijer y su equipo (2019) señalan que un mayor conocimiento de la situación de la persona central podía impulsar y reforzar la implicación, el apoyo y la disposición a actuar de su red.

La investigación sobre la recuperación en salud mental ha puesto de relieve que una característica clave de las relaciones que sostienen la recuperación es la capacidad de pasar con relativa facilidad y sin rupturas de una relación más unilateral de prestación de apoyo, cuando la persona puede estar más enferma y debilitada, a una relación de «hacer con», de dar y recibir, en cuanto la persona empieza a sentirse más capaz (Schon et al., 2009). Un énfasis similar en relaciones caracterizadas por el intercambio y la reciprocidad, más que por el «hacer a» o el «hacer por», puede considerarse un componente central del capital relacional, que podría contribuir a la sostenibilidad a largo plazo del sistema de cuidados (Metze et al., 2015b).

Junto a la posible ampliación del capital relacional, diversos trabajos consideraban también que las FGC podían desempeñar un papel en el desarrollo de un capital social más amplio, lo que podía ser importante tanto para abrir el acceso a recursos y oportunidades como para reducir el aislamiento social y dar a las personas un sentimiento más fuerte de pertenencia a la comunidad (de Jong et al., 2016; Johansen, 2014; Meijer et al., 2019). Una orientación abierta hacia el exterior, dirigida a conectar con la comunidad, resultó ser un rasgo clave de los planes de recuperación elaborados en las FGC de salud mental (Tew et al., 2017), pero se constató que esa atención al refuerzo del capital social faltaba en las FGC de la salud mental pública en Holanda (de Jong et al., 2015). Siguiendo a Bourdieu, el capital social se entiende como «el conjunto de los recursos actuales o potenciales ligados a la posesión de una red duradera de relaciones mutuas» (Bourdieu, 1986, citado en de Jong et al., 2016 p.735). Coleman, otro de los primeros teóricos del capital social (1988), puso de relieve el papel que los contactos familiares y de la red pueden desempeñar para vincular a las personas con esas redes duraderas de asociación social formal o informal. En el contexto del trabajo con personas con dificultades de salud mental más graves, De Jong y su equipo (2014) constataron que, cuando la persona central se sentía más respetada, más digna de confianza y más valorada (en nuestros términos, cuando recibía reconocimiento), se comportaba en consecuencia de manera más responsable hacia la comunidad, lo que a su vez conducía a una mejor aceptación por parte de la comunidad (y a un mejor «arraigo social» en ella) y, por tanto, a un mejor acceso a redes más amplias de capital social.

e) Resultado posible: mejor comunicación y más confianza entre el mundo de la vida y los sistemas de servicios

Otra pieza del rompecabezas relacional es la posibilidad de que el proceso de FGC en su conjunto dé lugar a relaciones más colaborativas y eficaces entre quienes forman parte del «mundo de la vida» (persona central, red y comunidad en sentido amplio) y las distintas instituciones y profesionales que forman parte de los sistemas de servicios que pueden ofrecer apoyo o intervenir (de Jong et al., 2014; Johansen, 2014). Puede considerarse que las FGC facilitan el desarrollo de relaciones más abiertas y de mayor confianza entre las redes y el personal profesional, y que pueden tener el potencial de desplazar el poder del personal profesional hacia la persona central y su familia (Górska et al., 2016). En algunos casos, las personas entrevistadas señalaron que la FGC cambió las condiciones en que la persona central y los miembros de la red se relacionaban con el personal profesional, y a la inversa. Permitir que la persona central tome sus propias decisiones de una manera adecuada para ella, junto con una claridad sobre las funciones y las responsabilidades del personal profesional implicado, parecía cambiar positivamente la mirada de la persona central y de los miembros de la red sobre ese personal, mejorando así sus relaciones.

La investigación de Meijer y su equipo constató que las FGC aportaban un valor añadido cuando el proceso ofrecía la posibilidad de establecer alianzas en el trabajo de salud mental entre la persona central, sus redes sociales y el personal profesional. Observaron que el respaldo del plan por parte del personal profesional podía conducir a un control compartido y a un menor recurso a intervenciones coercitivas (Meijer et al., 2019). De Jong y su equipo (2014) constataron que, en sus muestras de investigación, las personas a menudo habían tenido experiencias negativas previas con profesionales de la salud mental, y que aprender a confiar en esa atención profesional era un resultado importante de la FGC, tanto para la persona central como para su red. Sugieren que un factor significativo para favorecer este resultado era la elaboración de un plan cuyo contenido contara con el acuerdo de todas las partes, lo que tendía un puente entre el mundo informal de la persona central y de su red y el mundo formal de los sistemas en el que actúa el personal profesional. Sin embargo, hay que reconocer que ese puente depende de que profesionales y servicios cumplan efectivamente lo acordado, algo que puede escapar al control del servicio de FGC, pero que puede afectar negativamente a los resultados.

En un plano más general, las FGC pueden considerarse un mecanismo para impulsar un cambio cultural hacia formas de trabajo más coproductivas en los servicios sociales y de salud mental:

«Las personas participantes en nuestro estudio reconocieron que los servicios actuales están predispuestos a ofrecer intervenciones basadas en la opinión experta de una persona profesional o de un grupo de profesionales, guiadas a menudo por sus normas profesionales, por las exigencias de las políticas y por su evaluación del riesgo. Se señaló que, en ocasiones, esa práctica puede conducir a una toma de decisiones autoritaria que quita el control a las personas usuarias en beneficio de la persona profesional implicada. Se reconoció que esto conduce a menudo a relaciones frágiles entre los servicios y las personas usuarias y a una escasa satisfacción con los servicios recibidos… Se percibió la FGC … como una oportunidad para favorecer otra manera de pensar, por parte del personal profesional, su papel en la prestación de servicios.

Creo que uno de los retos que tenemos como profesionales es no ir allí con los calzoncillos de Superman puestos para arreglar las cosas, y dejar a las familias la oportunidad de arreglarlas por sí mismas. Y eso es un reto, porque es un cambio en nuestra manera de funcionar. Es dejar de ser quienes resuelven los problemas. (Lea*, profesional)»

(Górska et al., 2016 pp.238–9; véase también Fisher et al., 2018).

f) Resultado posible: una red de seguridad más inclusiva en torno a la persona central

Desde la perspectiva de la persona central, ver a los miembros de la red y al personal profesional trabajar juntos de manera más colaborativa podía dar la sensación de contar con una red de seguridad mucho más sólida (Manthorpe & Rapaport, 2020). De Jong y Scout (2013) señalaron que esa red de seguridad podía ayudar a romper las espirales descendentes de marginación y aislamiento de las personas afectadas por problemas de salud mental. Cuando sus redes sociales se implican intensamente, puede evitarse un deterioro progresivo, ya que familiares y vecindario pueden estar atentos a la necesidad de organizar en una fase temprana un apoyo adicional, formal o informal, lo que ayuda a prevenir un agravamiento de los síntomas psicóticos y a evitar que sean necesarias medidas coercitivas (de Jong et al., 2014). De este modo, reforzar el apoyo social puede ser un factor crucial para reducir los riesgos y la vulnerabilidad asociados al hecho de vivir con un sufrimiento psíquico.

En algunos contextos de servicio, garantizar la seguridad de la persona o las personas adultas vulnerables se considera el resultado principal (véase, por ejemplo, Daybreak, 2010; Daybreak, 2013). Varias personas entrevistadas subrayaron el potencial de una FGC para abordar las preocupaciones de protección de una manera aceptable y adecuada para la persona central como individuo. Puede considerarse que las FGC favorecen un enfoque personalizado de la gestión del riesgo, en el que la persona central y quienes se preocupan por ella piensan de manera positiva y productiva en cómo lograr la vida que desean, gestionando al mismo tiempo los riesgos identificados (Hobbs & Alonzi, 2013). Los miembros de la red pueden señalar recursos específicos y posibles fuentes de apoyo que no habrían estado necesariamente «en el radar» del personal profesional implicado. Con un enfoque del riesgo positivo y no defensivo, las FGC pueden ofrecer un foro en el que explorar los niveles de riesgo que la persona central desea asumir, permitiéndole tomar decisiones informadas junto con las personas clave que tendrían que prestar apoyo, o dar la voz de alarma, si las cosas no salieran según lo previsto. De este modo, puede considerarse que las FGC ofrecen un mecanismo eficaz para alcanzar los objetivos de la iniciativa política Making Safeguarding Personal (LGA, 2013). y así se utilizaron en dos de los primeros sitios piloto (Manthorpe et al., 2014).

En algunos casos, las preocupaciones relativas al riesgo se centran en la red relacional: ya sea porque determinadas personas actúan de un modo que puede constituir maltrato, negligencia o explotación económica, ya sea porque divisiones, conflictos o problemas de comunicación entre los miembros de la red afectan a la seguridad o al bienestar emocional de la persona central, como en el caso siguiente:

«Tenemos que abrir una y otra vez investigaciones de protección para esta familia cada vez que uno u otro de los bandos enfrentados hace acusaciones contra los demás. Esto tiene un coste enorme en tiempo y en dinero para nuestro servicio, para la policía y para el centro de salud. Una conferencia de grupo familiar puede cortar con todo eso y ayudarles a reunirse con alguien neutral y resolverlo» (responsable de caso que hizo la derivación; cita recogida en Daybreak, 2010, p.19).

En casos así, aunque un plan acordado pueda ser importante (sobre todo a corto plazo), es el restablecimiento de relaciones sinceras y abiertas entre los miembros de la red lo que con más probabilidad garantizará la seguridad y la protección de la persona central a largo plazo, y lo que hará innecesaria una intervención profesional continuada.

g) Resultado posible: un uso más eficiente o mejor adaptado de los recursos sociales y sanitarios (si procede)

Cuando las FGC se proponen en una fase temprana, es posible que la persona central aún no reciba servicios sociales o sanitarios, y el resultado de la conferencia puede ser un plan que recurra únicamente a recursos informales y a recursos comunitarios generales, lo que puede evitar o retrasar la necesidad de apoyo de los servicios formales. Una evaluación reciente de los servicios de FGC para personas adultas en Camden constató que el 31% había dado lugar a un plan que no requería ninguna intervención de los servicios de atención (Spencer & Fisher, 2020).

Cuando esos servicios ya participan en el apoyo a la persona central, las evaluaciones locales indican que las FGC pueden generar ahorros al reducir la necesidad de intervenciones continuadas o de servicios de atención (más intensivos). Un estudio realizado en Hampshire estimó en 77 360 £ los ahorros asociados a 49 derivaciones a FGC, es decir, una media de unas 1500 £ por FGC. Los ahorros procedían de los ingresos en residencias que se evitaron, de una menor necesidad de atención domiciliaria y de una reducción del tiempo dedicado al trabajo social y a la gestión de casos (Daybreak, 2013). Una evaluación anterior de un servicio de FGC para personas adultas en Kent había estimado un ahorro presupuestario de unas 7000 £ por FGC (Marsh with Kent Adult FGC Service, 2007). En Camden se constató que el 8% de las FGC con personas adultas habían dado lugar a un aumento de los presupuestos de servicios, el 15% no habían supuesto ningún cambio y el 45% habían evitado un aumento previsto de los costes de atención (Spencer & Fisher, 2020).

Otros estudios han identificado también algunas posibles reducciones del uso de los servicios formales en distintos contextos. Por ejemplo, De Jong y su equipo (2014) constataron que a veces puede evitarse un ingreso involuntario en una unidad psiquiátrica cuando el apoyo informal se moviliza suficientemente mediante una FGC (véase también De Jong & Schout, 2011; Ramon, 2021). Blundell et al. (2021) constataron que las FGC pueden utilizarse como herramienta de intervención para frenar el riesgo de que el maltrato se agrave o continúe.

Si se tienen en cuenta los costes de prestación de un servicio de FGC, puede ser más realista considerar que, en conjunto, las FGC tienden a ser neutras en cuanto al gasto, y, si se quiere promover las FGC como una opción positiva ante la ciudadanía, es importante no considerar el ahorro económico o la reducción de servicios como un resultado buscado del proceso. El resultado esperado debería ser, más bien, que permitan desplegar los recursos de manera más eficaz (y creativa) en el marco de un plan de apoyo dirigido por la red. Bredewold y Tonkens (2021) subrayan la importancia de no depender en exceso de la familia y de la red social para llevar a cabo todas las acciones de un plan. Un sistema de apoyo sostenible puede requerir a menudo una combinación de apoyo formal e informal, y las expectativas en torno a ese enfoque colaborativo deben integrarse desde el principio.

Las personas entrevistadas subrayaron que facilitar las conversaciones entre los miembros de la red podía modificar el tipo y la forma de los cuidados prestados, con miembros de la red que se ofrecían a apoyar a la persona central de maneras más aceptables y adecuadas. Lejos de ser un mecanismo para retirar servicios, las FGC pueden brindar a la persona central y a su red la oportunidad de identificar lagunas en la atención actual y de hablar con el personal profesional invitado sobre lo que podría ayudar a colmarlas. Un estudio constató que las FGC podían abrir a la persona con demencia la posibilidad de beneficiarse de servicios proactivos centrados en promover la independencia y la participación, más que en la gestión reactiva de los síntomas de la demencia (Górska et al., 2016). Hasta ahora, en el Reino Unido hay pocos indicios de que se recurra a las FGC cuando a las personas se les puede ofrecer la posibilidad de gestionar directamente su propio apoyo mediante presupuestos personales o pagos directos, pero este podría ser un ámbito de desarrollo futuro.

Factores contextuales que pueden influir en los resultados

Pueden considerarse factores contextuales pertinentes los que favorecen el cambio y mejoran los resultados, o bien, por el contrario, los que hacen menos probable que se alcancen determinados resultados positivos. Los resultados positivos (o negativos) de una FGC pueden verse influidos por un abanico de factores relacionados con el servicio, así como con la persona, la red o la comunidad.

Una cultura más amplia de práctica basada en las fortalezas y la voluntad de ceder poder

Puede considerarse que un proceso de FGC tiene más probabilidades de alcanzar resultados positivos y duraderos si el servicio de FGC se inscribe en una cultura de práctica más amplia, compartida por los distintos servicios, que favorezca formas de trabajo basadas en las fortalezas y en la coproducción. A la inversa, puede ser mucho más difícil para las personas mantener el control sobre la organización de su apoyo si su experiencia predominante de los servicios sigue siendo la de que se «hace sobre» ellas o se «hace por» ellas. En los servicios para la infancia, el despliegue de las FGC ha tenido un éxito particular cuando se implantó junto con la adopción de un marco de práctica más amplio de práctica restaurativa (Mason et al., 2017. Meijer, Schout y Abma (2019) sostienen que la FGC exige un cambio de actitud del personal profesional de los sistemas de servicios más amplios, para que reconozca las capacidades de la persona central y de su red, y su papel como personas expertas en su propia vida. En los servicios de salud mental, esto supondría pasar de «tratarla» como paciente a trabajar con ella como ciudadana (Ramon, 2021). Para sostener este contexto, se requiere que el personal profesional esté dispuesto a entablar conversaciones exigentes pero respetuosas, en las que aporte su contribución a un proceso de planificación compartido dirigido por la persona y su red.

Independencia de las personas coordinadoras

Un factor clave que puede favorecer relaciones abiertas y de confianza es que las personas coordinadoras sean independientes, y se perciba que lo son, de cualquier institución o de otras agendas externas (Górska et al., 2016). En términos prácticos, esto significa que no deberían ejercer al mismo tiempo otras funciones, como las de profesional del trabajo social o de la atención, ni intervenir en ningún proceso relacionado con la determinación del derecho a servicios o recursos o con la evaluación de los niveles de riesgo.

A su vez, el grado en que la independencia de las personas coordinadoras puede estar protegida (o no) puede depender, en el plano del servicio, de si la ubicación organizativa y la gestión del servicio de FGC ofrecen a sus profesionales el espacio y la autonomía necesarios para actuar conforme a los valores y principios fundamentales de las FGC (véase Mahesh et al., 2025), una posible fuente de preocupación que se ha señalado en relación con las FGC en los servicios para la infancia:

«La ambición de encajar las conferencias de grupo familiar en los procedimientos, los plazos y los supuestos de las burocracias ha relegado las conferencias de grupo familiar a una forma secundaria de planificación o a un mero sello de aprobación de las ideas profesionales. El efecto neto es que los principios y la filosofía de las conferencias de grupo familiar se diluyen para encajar en la práctica ortodoxa dominante» (Merkel-Holguin, 2004 p.160).

Aunque las personas que entrevistamos en contextos de servicios para personas adultas o de salud mental no señalaron que la independencia de sus servicios se viera comprometida de este modo (y presentaron más bien el panorama contrario), este sigue siendo un factor ante el que quizá debamos estar alerta si las FGC se generalizan más en la práctica de las autoridades locales y del NHS en el Reino Unido.

Carga de trabajo, preparación y formación

Además de demostrar su independencia, para que las personas coordinadoras inspiren confianza a personas participantes que pueden sentir inquietud y temor, es importante que, dentro de su carga de trabajo, se les permita (y se les anime a) dedicar todo el tiempo necesario a conectar plenamente tanto con la persona como con cada miembro de la red durante la fase preparatoria (O’Shaughnessy et al., 2010). También deben poder mostrar seguridad y competencia, lo que a su vez puede depender de la adecuación y la suficiencia de la formación y la supervisión que se les ofrecen (Parkinson et al., 2018), y esto puede requerir una atención específica a la competencia cultural (Barn & Das, 2016). Sin embargo, como se expuso en el artículo de la Parte 1 (Mahesh et al., 2025), puede haber cierta controversia sobre el grado en que esta función debe «profesionalizarse» y, por tanto, sobre qué tipo de formación debe considerarse necesaria y adecuada (véase también Blundell et al., 2021; Schout & De Jong, 2017).

Aspectos prácticos que favorecen que las personas participantes se reúnan en pie de igualdad

En nuestro artículo de la Parte 1 (Mahesh et al., 2025), expusimos cómo determinadas disposiciones y aspectos prácticos pueden ser cruciales para establecer la cultura de las FGC como algo claramente distinto del mundo de la atención social y sanitaria, intrínsecamente dominado por profesionales y a menudo organizado de forma jerárquica. En el contexto de los servicios para la infancia, Bernheim et al. (2024) sostienen que la elección del lugar de una FGC debe considerarse un componente central del proceso, ya que puede tanto reforzar como alterar los desequilibrios de poder entre personas centrales, profesionales y redes. Gracias a nuestras entrevistas, supimos que podían utilizarse diversos equipamientos comunitarios como lugares «neutrales», pero que, en algunos servicios, las consideraciones de coste podían limitar esta opción a determinados equipamientos públicos, como bibliotecas o centros comunitarios. Supimos también que, por razones logísticas y de otro tipo, un número creciente de personas pedía que la conferencia se celebrara en su domicilio, y que las opiniones de las personas entrevistadas estaban divididas sobre si esto era siempre adecuado para crear un espacio verdaderamente neutral.

Igual de importante para muchas de las personas informantes era ofrecer y compartir comida, normalmente al comienzo de la conferencia. Esta práctica, que se remonta a los orígenes maoríes de las FGC, era considerada por muchas personas crucial para crear un clima acogedor, informal e inclusivo (a diferencia de la mayoría de las reuniones de toma de decisiones con profesionales). Permitía que las distintas personas participantes se encontraran y se conocieran como personas (y no a partir del lugar que ocupan por su función), sobre una base de igualdad y de «hacer con». Sin embargo, en el contexto organizativo más amplio en el que podían situarse los servicios de FGC, no siempre se reconocía el valor práctico y simbólico de esta práctica, y el presupuesto para comida y bebidas podía calificarse de lujo injustificable, sobre todo en tiempos de austeridad.

Comprensión de las FGC y aceptabilidad social y cultural

Otro factor contextual importante es el grado en que las posibles personas participantes comprenden con claridad, de antemano, en qué consiste el proceso de FGC, cómo se organiza y qué cabe esperar de él. Esto, a su vez, puede depender del grado en que los servicios locales y quienes pueden derivar casos comprenden la forma de trabajo de las FGC, los tipos de resultados que pueden alcanzarse y las distintas expectativas que esta forma de trabajo impone a la persona central y a su red, así como al personal profesional. Cuando existe una buena comprensión, es probable que se hagan derivaciones adecuadas y que las personas estén bien preparadas de antemano sobre la manera de implicarse en el proceso. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos por informar a quienes derivan los casos, las personas entrevistadas mencionaron ejemplos en los que las personas no se implicaron, o en los que las conferencias fracasaron, por malentendidos o desinformación: por ejemplo, cuando algunas personas aceptaron una FGC porque se les había hecho creer que implicaría algún tipo de terapia familiar, de mediación o de asesoramiento psicológico (counselling).

Mientras que, para algunas de las posibles personas participantes, la idea de hablar abiertamente con amistades o familiares de sus problemas y dificultades puede parecer natural, para otras puede ser motivo de gran preocupación, y esto puede ocurrir en particular en determinados grupos sociales y culturales en los que esa apertura puede no parecer, de entrada, coherente con las normas establecidas, por cuestiones de vergüenza o de orgullo y por el hecho de exponer la propia vulnerabilidad ante los demás (Nygard & Saus, 2019). Puede considerarse, por tanto, importante que las personas coordinadoras dispongan de margen para ocuparse de esas preocupaciones y, quizá, «flexibilizar» un poco el proceso para negociar un mejor encaje sin comprometer los valores y principios fundamentales.

Factores que influyen en la motivación y en la disposición a implicarse

La motivación y la disposición de la persona central y de los miembros de su red ante la idea de recurrir a una FGC pueden influir en la probabilidad de que el proceso tenga éxito (Meijer et al., 2019; Metze et al., 2015a). Puede ser útil desentrañar cómo los factores situacionales e históricos pueden afectar a la motivación. Hay casos en los que la urgencia de la situación actúa como factor de motivación, y es posible que los problemas relacionales aumenten la motivación para «arreglar las cosas», en lugar de actuar necesariamente como un obstáculo para implicarse en un proceso. A la inversa, en la muestra de casos que examinaron, De Jong y Schout (2013) hallaron como tema recurrente que los sentimientos de vergüenza, y el miedo a exponer circunstancias o actos vergonzosos ante un público más amplio, podían ser un importante factor inhibidor que socavaba la motivación y frenaba el avance hacia una conferencia.

En algunos casos, la experiencia previa de las personas de que, en su relación con los servicios sociales y sanitarios, se «hacía sobre» ellas o se «hacía por» ellas puede haber minado su confianza para ejercer su agencia y, por tanto, haber inhibido su motivación. Sin embargo, en situaciones en las que la motivación no era necesariamente fuerte en el momento de la derivación, las personas entrevistadas describieron lo que a veces podía ser un largo proceso en el que la esperanza y la confianza se iban construyendo poco a poco durante la fase de preparación. En muchos casos, esto podía llevar a la persona central o a los miembros de la red a darse cuenta (a veces de forma bastante repentina) de que podían realmente tomar el control del proceso de toma de decisiones y, a través de él, cambiar las cosas en su vida.

Estado previo de los sistemas relacionales de las personas

Otro factor contextual pertinente puede ser el estado y el funcionamiento de las redes de las personas antes de la derivación. Los resultados positivos pueden ser más fáciles de alcanzar cuando ya existe una red de personas de apoyo que funciona bien. Las relaciones interpersonales de la red que ya ofrecen reconocimiento pueden facilitar el cambio dentro del proceso de FGC (Johansen, 2014). Con ello puede relacionarse la capacidad, ya existente, de la persona central para expresar sus deseos dentro de su red de relaciones y, por tanto, para llegar a decisiones que reflejen esos deseos (Schout et al., 2017). Sin embargo, aunque estos factores puedan ofrecer un punto de partida ventajoso, no deben considerarse condiciones previas para obtener buenos resultados. En las entrevistas se subrayó que gran parte de la habilidad de la persona coordinadora puede invertirse en el trabajo preparatorio con la persona central y con los miembros de la red, para que lleguen a un punto en el que estén en condiciones de implicarse en un proceso de planificación conjunta. No obstante, Bredewold y Tonkens (2021) advierten que las FGC pueden no ser adecuadas ni eficaces cuando existen problemas relacionales arraigados desde hace tiempo o patrones de conducta interpersonal abusivos, despreciativos o culpabilizadores, o cuando algunos miembros de la familia pueden imponerse en detrimento de quienes tienen menos poder. De Jong y su equipo, 2013; De Jong y su equipo, 2015) destacan que la fragilidad de las redes de algunas personas participantes podía causar a veces problemas en el proceso de FGC.

Aunque exijan un trabajo preparatorio mucho mayor (que puede incluir una mediación), se sugiere que las FGC pueden desempeñar una función restaurativa al reunir a personas que se han distanciado o cuyas relaciones se han deteriorado. Esto aparece en la literatura sobre la infancia y sobre la violencia doméstica (véase, por ejemplo, Sen et al., 2018) y se retoma también en un análisis detallado de estudios de caso con personas adultas, en el que de Jong y Schout concluyen que «una red limitada o dañada no es una contraindicación, sino una razón para organizar FGC» (2013 p.1452). Las FGC pueden ofrecer un contexto en el que los problemas relacionales pueden expresarse y resolverse, o en el que pueden reconstituirse (o crearse) redes en torno a una persona que había quedado socialmente aislada. Aunque sea más exigente, proponer FGC en estos contextos podría aportar beneficios muy sustanciales a la persona al (re)conectarla con una red de personas que funcione y la apoye, lo que mejora su calidad de vida y reduce su posible dependencia de los servicios sociales como única base de contacto humano y de apoyo.

Del mismo modo, puede considerarse que la naturaleza de las relaciones preexistentes con profesionales y servicios influye en la facilidad con que unas y otros pueden implicarse con éxito en un proceso de planificación compartida, y puede ser útil que ya existan entre ellos relaciones respetuosas y de confianza (Ramon, 2021) Como señalan Meijer y su equipo (2019), el proceso de FGC es complejo y se apoya en la contribución de distintos actores: la persona central, los miembros de la red, el personal profesional y la persona coordinadora de la FGC. Una condición contextual clave del éxito de una FGC es que todos estos actores contribuyan al proceso y se comprometan con su éxito.

Cuándo celebrar una FGC

En el contexto de la salud mental, Tew et al. (2017) constataron que los resultados positivos tendían a asociarse con reuniones familiares celebradas pronto, cuando las redes de las personas aún estaban relativamente intactas (y la motivación era potencialmente más fuerte), en lugar de relegarlas a una especie de «complemento» hacia el final de un proceso de tratamiento, al que quizá se recurría cuando otras intervenciones no habían tenido demasiado éxito. La investigación ha mostrado con qué rapidez pueden reducirse las redes relacionales de las personas tras un episodio de problemas de salud mental (MacDonald et al., 2005). Un patrón similar puede aplicarse a muchas otras situaciones, y las personas entrevistadas subrayaron de forma constante que proponer una FGC como forma de respuesta temprana aumentaba la probabilidad de que la FGC tuviera éxito, al ofrecer a la persona y a su red la oportunidad de recibir, desde el principio, una ayuda y un apoyo oportunos y pertinentes para ellas.

«Yo creo que lo mejor es hacerla pronto, porque puedes entrar, puedes empezar a entender lo que está pasando en toda la red, y luego pueden decidir si esto es algo que quieren mejorar» (Persona entrevistada 5 - responsable de equipo de FGC)

«Entrando pronto», cuando los problemas empiezan a surgir, en lugar de dejar esta opción para más adelante, cuando el apoyo de la red podría ser más difícil de movilizar, puede ser posible evitar o reducir una dependencia posterior de los servicios sociales.

Mecanismos y procesos

Al examinar la cuestión de «cómo funciona», analizaremos lo que se ha identificado como algunos de los procesos y mecanismos de cambio clave. Para contextualizarlo, puede ser útil partir de un testimonio en primera persona:

«Durante la conferencia compartí con los demás lo que pensaba y sentía por dentro. Eso no lo había hecho nunca. Se lo conté todo: lo que pensaba de nuestra situación actual, que quería salir de ese lío y qué apoyo necesitábamos mi marido y yo. Sentía [que] nadie me controlaba, así que me sentí totalmente a gusto. Mi madre también dijo: “F. nunca nos contaría que no se encuentra muy bien y que vive en condiciones muy duras”. Y la verdad es que eso me impactó, porque desde que vivo sola me he vuelto una experta en fingir que todo va bien, cuando en realidad las cosas iban a peor. No me esperaba que a mi familia y a mis amistades les afectara que yo no mostrara lo que sentía de verdad. Una amiga me dijo durante la conferencia que no tenía por qué tener miedo de compartir con los demás lo que siento por dentro y que podía ser sincera con ellos sin más» (cita recogida en De Jong & Schout, 2013 p. 1448).

Aunque los mecanismos de cambio clave pueden variar de una persona a otra y de una conferencia a otra, este testimonio puede dar una idea de algunos aspectos importantes del proceso que fueron decisivos en este caso: la inclusión y la reunión de familiares y amistades, la sensación de tener el control y de tener voz, y la importancia de compartir los sentimientos como parte del restablecimiento de relaciones que se habían distanciado o se habían vuelto disfuncionales.

Inclusión y conexión: «ampliar el círculo»

Existe una abundante literatura que destaca la importancia de las relaciones clave con familiares o amistades en muchos relatos de recuperación exitosa de dificultades de salud mental (Topor et al., 2006), y el apoyo de un círculo más amplio de personas significativas puede ser crucial para afrontar otros retos y otras situaciones de vulnerabilidad. Aunque a veces exija una negociación persistente y delicada por parte de la persona coordinadora, tanto la literatura como las entrevistas coincidían en que un buen resultado sería más probable si la persona central estaba dispuesta a invitar a todas las personas que pudieran ayudar a elaborar un plan. Esto podría implicar movilizar una red más amplia, no limitada necesariamente a los miembros de la familia (de Jong et al., 2017). Un elemento clave podría ser superar la reticencia de quienes sienten vergüenza o apuro al admitir sus dificultades ante determinados familiares, amistades u otras personas significativas (de Jong & Schout, 2013). En algunos casos, «las conferencias ayudaron a establecer contactos con nuevas personas, que después pudieron proponer soluciones creativas para incorporarlas al plan» (de Jong et al., 2016 p.742). Sin embargo, también podía haber casos en los que las personas decían haberse sentido presionadas para incluir a gente que no conocían lo suficiente (Bredewold & Tonkens, 2021), lo que podía inhibir la apertura y el intercambio, que pueden ser cruciales para lograr un buen resultado. En algunas situaciones, las personas coordinadoras adoptaban la postura contraria, según la cual era importante no perder impulso dedicando más tiempo a incluir a personas que podían mostrarse reticentes a sumarse al proceso, y se consideraba que avanzar con una red más reducida pero motivada era clave para obtener resultados positivos (de Jong & Schout, 2013).

Las personas entrevistadas consideraban clave para el éxito del proceso permitir que las distintas personas participantes conectaran entre sí al comienzo de la conferencia. Muchas personas informantes subrayaron el valor de poder hacerlo de manera informal, de un modo que permitiera derribar barreras, por lo general reuniéndose en torno a una comida compartida:

La «percepción que una persona adulta tiene de esa persona profesional puede cambiar cuando la ve en un contexto menos formal, con un poco de comida» (Entrevista 7 - responsable de equipo de FGC)

En algunos servicios, en el proceso de preparación y de fijación del orden del día se ponía un fuerte acento en una orientación abierta hacia la comunidad: el plan se concebía como un trampolín hacia una participación comunitaria más amplia, tanto para la persona central como para quienes desempeñaban funciones de cuidado y podían haber quedado, a su vez, en aislamiento social (véase, por ejemplo, Tew et al., 2017).

Una preparación y un «andamiaje» que hacen posibles conversaciones valientes

Existía un amplio consenso, tanto en la literatura como en nuestras entrevistas, en que la fase de preparación es crucial para el éxito de las FGC, y en que implica que las personas coordinadoras aporten tiempo, sensibilidad y creatividad para generar confianza y para elaborar y ajustar un proceso que se adapte a las necesidades, las preferencias y las expectativas culturales de la persona central y de su red.

«Tenemos una conversación con la persona derivada y con la persona coordinadora de la FGC, y es una oportunidad para tener una conversación realmente abierta sobre los motivos de la derivación, aclarar lo que haga falta sobre cómo funciona la FGC y hablar de su situación actual.» (Entrevista 8 - responsable de equipo de FGC)

Aunque algunas FGC pueden ser procesos de planificación y toma de decisiones relativamente poco conflictivos, la resolución de cuestiones más difíciles puede requerir «conversaciones valientes» que de otro modo no tendrían lugar, ya sea dentro de la red de la persona, ya sea entre los miembros de la red y los integrantes del sistema profesional o de servicios en sentido amplio. En ellas, las personas participantes pueden necesitar ser abiertas y sinceras sobre sus sentimientos y sobre cómo ve cada cual la situación, y compartir quizá lo que nunca habían dicho antes (Meijer et al., 2019). Esto puede incluir compartir asuntos muy delicados, como el impacto de experiencias de abuso sexual en la infancia (Tew et al., 2017).

Como lo expresó una persona central, para que esas conversaciones tengan lugar y se lleven hasta el final, puede ser necesario contar con un «andamiaje» que proporcione suficiente estructura y seguridad (Tew et al., 2017). Para lograrlo, las personas coordinadoras tendrían que dedicar tiempo a conocer a cada participante y a ganarse su confianza:

«Las personas coordinadoras simplemente pasan tiempo con la persona, construyendo esa relación de confianza, averiguando exactamente cuál es su situación, cuáles son sus objetivos y a quién quiere implicar, y luego pasan ese tiempo con esas otras personas, una por una, para conocer su punto de vista y lo que pueden ofrecer y lo que no» (entrevista 1 - responsable de equipo de FGC)

Una vez construida esa confianza, las personas coordinadoras pueden facilitar un espacio «valiente» en el que haya suficiente desafío y apoyo para un intercambio sincero sobre cuestiones difíciles (Bredewold & Tonkens, 2021; Schout et al., 2017), lo que puede implicar negociar unas reglas básicas adecuadas que permitan un intercambio seguro y respetuoso de puntos de vista y opiniones entre los miembros de la red, y fijar un orden del día orientado al futuro y a las soluciones (Manthorpe & Rapaport, 2020). Tanto la preparación con cada participante como el proceso formalizado y por etapas de la FGC pueden aportar elementos importantes de andamiaje, ayudando a generar y mantener un estilo respetuoso de escucha y de respuesta y, por tanto, a abrir formas más eficaces de interactuar y de comunicarse. Según el estudio de Johansen,

«Un hallazgo importante fue el estilo de comunicación respetuoso y de apoyo que caracterizó la deliberación privada... Otro hallazgo destacado de las observaciones fue la seriedad con la que los miembros de la red asumieron sus funciones de presidencia y de toma de notas, y el rigor con el que siguieron el orden del día de las personas usuarias. Esta conducta contribuyó a que las personas informantes vivieran la FGC como un lugar donde se las recibía con respeto. Muchas personas consideraron que la presencia y la disponibilidad de la persona coordinadora en la FGC y las funciones de presidencia y de toma de notas asumidas por los miembros de la red eran la condición previa para que se diera esta comunicación respetuosa y de apoyo» (2014 p.153)

En algunos casos, una sola conferencia puede no proporcionar suficiente «andamiaje» para que una red pueda afrontar problemas personales y relacionales más arraigados, relacionados quizá con daños o traumas pasados (Tew et al., 2017; Tew, 2019). En esos casos, una posibilidad puede ser derivar a un servicio de terapia familiar. Sin embargo, también puede ser importante considerar si adaptar el modelo para ofrecer más de una reunión a lo largo de un periodo definido podría proporcionar el andamiaje suficiente para que tenga lugar un proceso restaurativo exitoso.

Una «plataforma de aprendizaje compartido»

Mientras que en algunas FGC de los servicios para la infancia y las familias (pero ni mucho menos en todas) profesionales pueden acudir a la primera parte de la conferencia para exponer un conjunto de preocupaciones y de «líneas rojas», en las FGC con personas adultas se aspira a que la primera parte de la conferencia funcione como una «plataforma de aprendizaje compartido» (de Jong & Schout, 2013), en la que participantes de la red y del ámbito profesional puedan ir más allá de sus puntos de vista y prejuicios iniciales y descubrir en común formas nuevas y mejores de comprender lo que puede estar ocurriendo (y por qué). Compartir relatos y diferentes perspectivas sobre una situación problemática puede conducir a una mejor comprensión y generar ideas para afrontar la situación, creando así una nueva «realidad coconstruida» en la que personas centrales, miembros de la red y profesionales pueden evaluar la información y explorar opciones (Meijer et al., 2019). Esta experiencia no solo puede conducir a una mejor comprensión de la situación de la persona central, sino que también puede facilitar una apropiación compartida de los problemas y favorece la formación de una alianza entre los distintos miembros de la red, y entre los miembros de la red y los servicios (Johansen, 2014; Ramon, 2021). Sin embargo, hay que reconocer que no todo el personal profesional se siente necesariamente preparado para «ceder poder», y que puede necesitar apoyo y formación adicionales para entablar conversaciones más igualitarias y colaborativas (de Jong et al., 2018).

Las personas entrevistadas hablaron del papel de las personas coordinadoras para animar al personal profesional a abandonar ciertas maneras de proceder, invitándolo a sumarse a un diálogo en lugar de llegar con «una lista de cosas que tienen que comprobar y [utilizando] un lenguaje profesional para comunicarse» (Entrevista 7 - responsable de equipo de FGC). A partir de su investigación, Górska et al. constataron que la primera parte de la conferencia, «que implica el contacto inicial con representantes de los servicios en su fase de intercambio de información, se percibía como una oportunidad para que las familias y el personal profesional se reunieran, se escucharan y se conocieran en pie de igualdad» (2016 p.238). Otro factor que las personas entrevistadas consideraban importante para que las personas participantes estuvieran «al mismo nivel» era organizar que la información pertinente se compartiera de antemano con todas ellas, de modo que todo el mundo pudiera sentirse bien preparado y que no se pudieran «soltar» informaciones o preocupaciones nuevas el mismo día.

Recibir reconocimiento

En su análisis de los mecanismos de cambio en las FGC para la infancia y las familias, Mitchell (2021) identifica como mecanismo clave capaz de conducir a resultados positivos los procesos mediante los cuales los miembros de la red se sienten objeto de respeto y de comprensión, tanto por las demás personas de la red como por el personal profesional. Este proceso de reconocimiento debe comenzar con la construcción de una relación entre la persona coordinadora y la persona central, un proceso de «conocerse» en un plano más personal:

«Entonces, muchas de las preguntas pueden ser para pensar en lo que te viene a la cabeza cuando piensas en tu infancia; algunas cosas pueden ser negativas, otras positivas. ¿Cuáles son tus puntos fuertes? ¿Cuáles son tus puntos débiles? ¿Cuáles son tus aficiones? ¿Cuáles son las cosas que más valoras de lo que tienes?» (Persona entrevistada 3 - persona coordinadora de FGC)

Este reconocimiento y este «apoyo valorativo» pueden considerarse una condición previa de un proceso dialógico eficaz, ya que constituyen a la vez un mecanismo de cambio y un resultado valorado. Su importancia se puso de relieve en las entrevistas con actores clave y en los resultados de la encuesta nacional, y también se destaca en la literatura más amplia:

«Muchas personas subrayaron, como experiencia relacional fundamental vinculada a la FGC, el hecho de ser recibidas con respeto y preocupación por parte de su familia y sus amistades... La importancia de ser recibidas con respeto estaba estrechamente ligada a la revelación por parte de las personas informantes de información personal durante la FGC. Que la familia y las amistades mostraran respeto e interés por sus problemas y por lo que contaban de sí mismas era percibido como especialmente importante por las personas informantes (Johansen, 2014 p.152; véase también Malmberg-Heimonen & Johansen, 2014; Ramon, 2021).

Además de permitir vivir esa afirmación, puede considerarse que el reconocimiento empodera a las personas dentro del proceso de FGC. «Abre disposiciones respecto a las posibilidades futuras y es importante en la manera en que las personas imaginan su futuro…. Esto podría contribuir, a la larga, a un sentimiento creciente de esperanza, a medida que las personas sienten que tienen más poder para influir en sus posibilidades futuras» (Meijer et al., 2019 p.148). El reconocimiento no solo puede ser importante para la persona central, sino que puede considerarse un proceso mutuo y recíproco en el que la red se fortalece porque las personas reciben reconocimiento y, al mismo tiempo, lo ofrecen a otras.

Poder y apropiación

En el centro del funcionamiento de las FGC está la transferencia del poder y del sentimiento de apropiación del proceso desde los sistemas profesionales hacia la persona central y su red, lo que les permite experimentar el control y la agencia (Johansen, 2014). Este desplazamiento del poder puede ensayarse inicialmente (y, en cierta medida, simbolizarse) ofreciendo a las personas participantes el control sobre los aspectos prácticos, como la posibilidad de decidir sobre la comida, el lugar y a quién invitar (Mutter et al., 2002). Para que esto ocurra, también puede ser necesario un cambio de actitud del personal profesional que interviene en la FGC. Schout y su equipo (2018) describen la postura que requiere la FGC como un «cuidado sin ego», en el que el personal profesional puede aportar sugerencias a los planes que elaboran la persona y su red social, pero se abstiene de apropiarse de la agenda del cambio. Metze et al. proponen entenderlo teóricamente del siguiente modo:

«Tew (2006) distingue entre el poder protector y el poder cooperativo. Ambos se consideran formas positivas de poder, ya que se utilizan para ayudar a las personas y no para reprimirlas. Sin embargo, el poder protector, empleado sobre todo por el personal profesional del ámbito social, puede considerarse más paternalista y directivo, mientras que el poder cooperativo deja más espacio a los deseos y a los planes de las personas usuarias.» (2013 p.169).

Además de generar oportunidades de poder cooperativo entre el personal profesional y la persona central y su red, también puede ser necesario abordar los posibles desequilibrios de poder dentro de las dinámicas familiares (De Jong & Schout, 2013), en las que quizá determinados miembros de la red tienden a ejercer un poder protector (o a veces opresivo) sobre la persona central. Por ello, al fijar las reglas básicas y estructurar el proceso de la conferencia, puede ser importante prever oportunidades para compartir y escuchar y, por tanto, para que surjan en mayor medida relaciones de poder cooperativo.

Las entrevistas mostraron un amplio acuerdo en que lo fundamental en todos los servicios de FGC era dar a la persona central la apropiación y el control del proceso de FGC, junto con los miembros de su red:

«Sienten que tienen bastante poder …. Te dicen: “Ah, vamos a, vamos a tener estas reuniones todos los meses”, con muchas ganas de ayudar a la persona…. Sienten mucho poder al tener ese tipo de conversaciones entre sí y al tomar el control del proceso» (Entrevista 4 - persona coordinadora de FGC)

Se consideraba que las personas coordinadoras desempeñaban un papel clave para contrarrestar el supuesto de que el personal profesional seguiría teniendo el control y de que la persona coordinadora tendría la última palabra en las decisiones. Puede tratarse de un proceso gradual, en el que la confianza y la agencia se van estableciendo a través de una atención a las «pequeñas cosas» que pueden marcar una verdadera diferencia para que las personas se apropien de su propio proceso

«Empezamos el trabajo individual con la persona, y son las pequeñas cosas las que son las grandes cosas. Entonces, durante la … preparación … mirar de verdad lo que quieren, porque muchas veces las personas se infravaloran muchísimo, a sí mismas y a las pequeñas cosas que para ellas significarían mucho» (Entrevista 8 - responsable de equipo de FGC)

Se dieron ejemplos de las distintas decisiones que se invitaba a tomar a la persona central durante la fase de preparación, entre ellas las relativas a la invitación de posibles miembros de la red y de profesionales pertinentes, a cuál podría ser un espacio cómodo y neutral para celebrar la conferencia, a qué tipo de comida (u otra actividad) sería más adecuada para marcar el tono de la reunión, a qué debería incluir el orden del día y, de hecho, a si debía celebrarse o no una conferencia:

«Entonces, desde el principio … también les recuerdo a lo largo de todo el proceso que tienen el control total sobre si esto sigue adelante o no» (Entrevista 4 - persona coordinadora de FGC)

Esta experiencia de agencia puede ayudar a reforzar su confianza en que también pueden controlar lo que debe incluirse en su plan. Se sostiene que la sensación de las personas de tener el control durante el proceso de FGC es importante para alcanzar el resultado a largo plazo del empoderamiento relacional (Metze et al., 2015c).

Cuando la persona central puede haber tenido poca experiencia en ejercer su agencia en relación con su situación, una persona informante de un servicio de FGC de salud mental describió un proceso estructurado en el que se ayudaba a la persona central a trazar lo que podría desear para el futuro mediante un formulario llamado plan personalizado de recuperación. Este constaba de preguntas guía basadas en las fortalezas, que ayudaban a explorar sus aspiraciones y sus capacidades, así como los retos a los que podía estar enfrentándose en ese momento. Este plan pertenece a la persona central y es confidencial, pero algunas de sus partes pueden compartirse después al fijar el orden del día de la FGC, lo que sitúa a la persona central «al volante».

Procesos restaurativos

En situaciones en las que las relaciones dentro de la red se han vuelto distantes o conflictivas, puede ser importante poner un acento específico en generar procesos restaurativos. Para las personas centrales con redes limitadas o que pueden haber perdido el contacto con miembros de su familia, los resultados de la investigación muestran que la FGC puede ofrecer una oportunidad para movilizar, volver a conectar, reparar y revitalizar redes que pueden haberse agotado o paralizado (de Jong & Schout, 2011; de Jong & Schout, 2013). En este sentido, la FGC puede describirse como una experiencia «constructiva», «reintegradora» y «restaurativa» que permite a la familia y a las redes reunirse y resolver problemas (Fisher et al., 2018).

En el centro de ello puede estar el abordaje de cuestiones de vergüenza, heridas o daños que pueden estar impidiendo que las personas pidan ayuda o que los miembros de la red presten un apoyo eficaz o coordinado. De Jong y Schout (2013) subrayan la necesidad de crear un espacio seguro y estructurado en el que las personas participantes puedan compartir sus sentimientos más íntimos, como parte de las «conversaciones valientes» que pueden ser necesarias. Para que esto sea posible, las personas coordinadoras pueden desempeñar un papel crucial en la fase de preparación ofreciendo aceptación, lo que empieza a liberar las barreras personales de la vergüenza, que pueden hacer que las personas se sientan indignas del apoyo de los demás e incapaces de concebir la esperanza de un futuro en el que estén más conectadas con las personas que les importan. También puede ser crucial, como parte de la preparación, establecer una cultura restaurativa «sin culpables» (Fisher et al., 2018), en la que los sentimientos relacionados con daños o traumas pasados puedan reconocerse dentro de un proceso que mira después hacia la manera en que las personas quieren estar juntas en el futuro.

En cambio, también puede haber situaciones en las que las personas sientan apuro al pedir ayuda, o se muestren reacias a abrirse demasiado por miedo a perder el control. A partir de su investigación, Metze et al. concluyeron que, para que un enfoque de FGC resulte atractivo para muchas personas mayores, era necesario respetar el principio de que «no se le muestra a todo el mundo la propia debilidad». Así, en lugar de ofrecer un espacio para compartir sentimientos íntimos, un proceso de FGC eficaz puede tener que ser más pragmático y centrado en las tareas, con el acento puesto en «la reciprocidad, el apoyo entre iguales y las soluciones más que los problemas» (2015a p.1).

Sostenibilidad

En términos generales, los mismos mecanismos que se considera que favorecen los buenos resultados son también mecanismos que pueden influir en la sostenibilidad de los resultados positivos que se alcancen. Se considera que la implicación de las redes sociales de las personas tiende, por naturaleza, a favorecer planes y disposiciones más sostenibles:

«Cuando una persona profesional y una persona usuaria mantienen un contacto individual para elaborar un plan, a menudo la persona usuaria tendrá que llevarlo a cabo … sin apoyo social. En cambio, cuando un plan se elabora en colaboración con la red social de la persona usuaria, el apoyo de la red social se organiza desde el principio» (Metze et al., 2015c p.169).

En gran parte de la literatura se parte del supuesto de que, mientras que los planes dirigidos por profesionales pueden conducir a la desvinculación por falta de apropiación del plan, las redes familiares y sociales pueden mostrar un compromiso de apoyo a la persona más duradero que el que pueden ofrecer los servicios públicos (Johansen, 2014). Para la persona central, la confianza y el control que le da ser quien impulsa el plan pueden favorecer la sostenibilidad a largo plazo (Tew et al., 2017), ya que no solo se reconocen sus necesidades, sino que influye directamente en lo que se planifica para apoyarla.

Se sugiere que las FGC pueden promover un cambio continuo y autosostenido en el sistema relacional, con redes sociales que se refuerzan en torno a la persona central, lo que reduce su vulnerabilidad (de Jong et al., 2014). Las personas entrevistadas subrayaron que un desplazamiento del poder de los sistemas profesionales hacia la red no solo puede ser un mecanismo clave para empoderar a la persona y a su red, sino que también puede mantenerse, a menudo más allá del proceso de FGC, aunque sea este el que en gran medida lo pone en marcha.

«Creo que sí, pero desde luego el potencial está ahí en ese momento, desde luego le da el poder a la familia, a la persona y a la familia, ahí, para, digamos, permitirles hacer lo que pueden hacer» (Entrevista 3 - profesional del trabajo social)

Un aumento del tamaño y de la conectividad de la red puede conducir a una organización más sostenible, en la que la responsabilidad (y la posible carga) de los cuidados se reparte entre varios hombros (Meijer et al., 2019). Fundamentalmente, se sostiene que la sostenibilidad a largo plazo del sistema de cuidados puede depender de que se maximicen las oportunidades de poder cooperativo, de «hacer con» y de reciprocidad en las relaciones entre la persona central y los miembros de la red, así como entre los distintos miembros de la red (Metze et al., 2015c). Puede considerarse que, de forma continuada, esas relaciones favorecen el reconocimiento mutuo y la agencia relacional. También pueden estar atentas a las señales que indican que podría estar gestándose una situación de crisis (Meijer et al., 2019), y una confianza y una comunicación continuadas entre la persona central, la red y el sistema profesional pueden favorecer una respuesta temprana y coordinada que podría evitar una hospitalización u otras respuestas más intensivas (Johansen, 2014; Manthorpe & Rapaport, 2020).

A partir de una revisión de la literatura de investigación existente, Ramon (2021) señala que el entusiasmo suscitado por los cambios positivos iniciales derivados del proceso no siempre se reflejaba en resultados sostenidos en el seguimiento posterior. Metze y su equipo (2015c) señalan que una dificultad de las FGC (con personas mayores) se presenta cuando la familia y la red social «no cumplen sus promesas», lo que genera en la persona profesional del trabajo social una expectativa negativa sobre la fiabilidad de la red social para cumplir sus compromisos respecto a las acciones acordadas en un plan de FGC. Del mismo modo, puede ser el sistema profesional el que no proporcione suficiente contacto y apoyo durante la fase de aplicación. Ramon sostiene que el apoyo durante el proceso de aplicación y de revisión no siempre recibe de los servicios prestadores la inversión que requiere, y quizá en particular la necesidad de trabajar de maneras que mantengan la inclusión de la familia y de la red en la planificación continuada del apoyo. Aunque tanto la persona coordinadora como el sistema profesional en sentido amplio podrían desempeñar un papel en el apoyo a la aplicación y la sostenibilidad del plan, las entrevistas revelaron una posible falta de coherencia sobre la mejor manera de lograrlo en la práctica, lo que deja abierta la posibilidad de que esa responsabilidad quede en tierra de nadie entre la persona coordinadora y el personal profesional, y que el éxito o el fracaso a largo plazo queden en gran medida en manos de la persona central y de su red.

Resultados del foro deliberativo

Tras sintetizar los resultados preliminares de nuestra revisión de la literatura, de la encuesta nacional y de las entrevistas (tal como se resumen más arriba), identificamos también ámbitos concretos relativos a los contextos, los mecanismos y los resultados en los que nuestra comprensión de las FGC era limitada o en los que seguía habiendo preguntas clave sin respuesta o puntos de controversia. Para obtener una comprensión más completa, convocamos un foro deliberativo, tanto para contrastar lo que creíamos haber comprendido ya como para seguir explorando esos ámbitos específicos. Como base para la deliberación, hicimos circular de antemano un resumen de nuestros resultados preliminares, junto con algunas preguntas específicas que figuran en la Tabla 2. A partir de los debates, las respuestas que recibimos respaldaron en términos generales nuestra síntesis de los contextos, mecanismos y resultados clave, y las respuestas específicas a las preguntas que planteamos se detallan en la Tabla 2.

Tabla 2 — Resumen de las aportaciones del Foro Deliberativo.

  • Pregunta: ¿Cómo pueden gestionarse los desequilibrios de poder, tanto dentro de las redes como entre las redes y los sistemas profesionales?; Respuestas: • Un apoyo organizativo al reparto del poder, que incluya sentirse a gusto sosteniendo la incertidumbre • Poder elegir el lugar y la comida puede transmitir el mensaje de que las personas pueden dirigir su propio proceso. • Las personas coordinadoras aprovechan la fase de preparación para abordar los posibles desequilibrios de poder en la red, por ejemplo proponiendo reglas básicas y explorando las necesidades de defensa de derechos o lingüísticas y la manera de atenderlas. • Puede haber dificultades particulares al trabajar con familias de entornos sociales o culturales en los que la jerarquía está muy arraigada y en los que puede considerarse una falta de respeto que hijas e hijos adultos se expresen abiertamente ante sus progenitores de edad avanzada, o que las mujeres contradigan a los hombres. Sin embargo, cuando esto se gestiona con sensibilidad, pueden hacerse posibles conversaciones cruciales para organizar un apoyo adecuado. • Toda la información pertinente debe compartirse de antemano con la persona y su red. • Las personas que ejercen la defensa de derechos pueden intervenir durante el tiempo privado para garantizar que se escuche la voz de la persona.
  • Pregunta: ¿Cuáles son los elementos clave, antes y durante la conferencia, que permiten que tengan lugar «conversaciones valientes»?; Respuestas: Durante la preparación • El tiempo dedicado durante la fase de preparación es crucial para establecer una relación de confianza con la persona central y su red y para preparar a las personas participantes para su conferencia. • En una situación de crisis, las personas coordinadoras pueden reunir a las distintas instituciones para ofrecer un apoyo coordinado antes de una conferencia y abrir, en las conversaciones con los miembros de la red, un espacio para reconocer y abordar cómo podrán gestionarse las emociones intensas el día de la conferencia. • Aunque las FGC pueden proponerse en situaciones en las que existen problemas relacionales importantes, estos deben tratarse con cuidado en la fase de preparación, proponiendo y organizando quizá una mediación antes de la conferencia • El sistema profesional debe estar dispuesto a tolerar la incertidumbre para permitir que la red dirija el proceso de FGC y para crear un espacio de aprendizaje compartido • Aprovechar la fase de preparación para fijar los temas de la conferencia, de modo que puedan acordarse los límites y (cuando proceda) reconocerse las heridas o los traumas Durante la conferencia • Reglas básicas para facilitar las dinámicas familiares, que integren mecanismos de escucha activa y garanticen que se escuchen todas las voces. • Aprender mutuamente y en común: reconocer los conflictos y las diferencias de opinión, pero también crear un espacio para llegar a una comprensión colectiva. • Reconocer las normas culturales, ser sensible a ellas y respetar la cultura familiar. • Generar esperanza
  • Pregunta: ¿Qué tipos de resultados cabe esperar de las FGC, más allá de elaborar y aplicar un plan?; Respuestas: • Corresponde a la persona y a su red definir los resultados buscados, en lugar de que los resultados vengan dirigidos por profesionales. • Bienestar, en el sentido de un florecimiento activo y de tener una «vida más amplia» que implique relacionarse con las personas y las cosas que importan (y no solo ver cubiertas las necesidades básicas de apoyo). • Afirmar y (re)apropiarse de las identidades personales y sociales, gracias a que los miembros de la red escuchan quién es la persona y qué le importa, validando así su sentido de sí misma. • Identificar las cuestiones de protección y elaborar estrategias colectivas para abordarlas. • En algunos casos, el mero hecho de movilizar una red y reunir a las personas puede ser un resultado.
  • Pregunta: ¿Cómo puede lograrse mejor la sostenibilidad después de la conferencia?; Respuestas: Herramientas • Asegurarse de que todos los miembros de la red tengan una copia del plan al término de la conferencia. • Ofrecer acceso en línea al plan para que los miembros de la red puedan actualizarlo. Revisión • Hace falta cierta flexibilidad en cuanto a la forma y el momento de proponer las revisiones • Las revisiones pueden cumplir distintas funciones, por ejemplo, a veces es necesario revisar los planes por cambios en las circunstancias • Por regla general, es útil celebrar revisiones para comprobar los avances en la aplicación de los planes acordados y garantizar la rendición de cuentas. • Cuando los planes funcionan, puede no ser necesario un seguimiento continuado. • En algunos casos en los que han surgido nuevos problemas, puede convocarse una nueva conferencia en lugar de una revisión.

Quizá el hallazgo más llamativo del foro fue la posible complejidad de la tarea que asumen las personas coordinadoras durante la fase de preparación y, por tanto, la necesidad de que dediquen tiempo suficiente a la persona central y a cada miembro de la red para generar confianza y comprender mejor las cuestiones y dinámicas específicas que habría que tener en cuenta al planificar una conferencia segura y exitosa. En el centro de todo ello estaban las habilidades y capacidades de la persona coordinadora para reunir a todo el mundo y dar a la conferencia un tono positivo y constructivo (incluida, cuando procede, la negociación de reglas básicas). Esto podía implicar no solo habilidades de escucha activa, sino también un pensamiento creativo en situaciones difíciles y la seguridad necesaria para ser flexible y «dejarse llevar», como parte de un enfoque fundamentalmente centrado en la persona, en lugar de ceñirse con demasiada rigidez a un formato o a una fórmula predeterminados.

Se consideraba esencial que las personas coordinadoras se sintieran a gusto estando con el conflicto, validando el derecho de las personas a ver las cosas de otra manera y a tener sus propias opiniones, en lugar de intentar prematuramente llegar a un acuerdo. Gestionarlo con eficacia podía exigir prestar atención a los desequilibrios de poder y a cualquier posible necesidad de defensa de derechos. También podía implicar a veces gestionar el campo profesional para que la persona central y su red tuvieran espacio para dar sentido a su situación y elaborar su propio plan, en lugar de sentirse presionadas por otras personas para ver las cosas de una manera determinada.

Un elemento crucial podía ser negociar con el personal profesional (y quizá también con algunos miembros de la red que se hacen oír mucho) para que se mantuviera en un segundo plano y fuera tolerante con la incertidumbre a medida que se desarrollaba el proceso, en lugar de precipitarse hacia formulaciones particulares de «el problema» o de imponerle «soluciones» particulares. Para que esto fuera posible, era necesario un reconocimiento más amplio en los servicios de que permanecer en la incertidumbre era un requisito previo esencial de cualquier proceso verdaderamente coproductivo y, por tanto, de que podía ser necesario dejar en suspenso los procesos de evaluación dirigidos por profesionales. Sin embargo, esto podía resultar más difícil cuando existían preocupaciones de protección, situaciones en las que los procedimientos y las expectativas legales podían tener prioridad y en las que podía ser necesario celebrar reuniones entre profesionales antes de una FGC. En esos casos, sería necesario tener claro cuáles eran las «líneas rojas» y cuál podía ser el margen para que la persona central y la red tomaran sus propias decisiones.

Los resultados esperados mencionados en el foro eran similares a los compartidos por las personas participantes en la encuesta y en las entrevistas. Se consideraba que el bienestar permitía a la persona una vida rica y plena, que incluyera a las personas y las cosas que le importan. Con ello se relacionaba la posibilidad de que el reconocimiento que las personas pueden recibir durante el proceso de FGC afirme y valide sus identidades personales y sociales y, por tanto, refuerce su sentido de sí mismas. El proceso de reunir a las personas, incluso si decidían no llevar a cabo una conferencia completa, se consideraba en sí mismo un resultado importante para la persona central.

Quizá el ámbito más desigual de la práctica actual era, según se consideró, el proceso de seguimiento y de revisión, y se hicieron sugerencias concretas para hacerlo más sólido (por ejemplo, disponer de una copia en línea del plan que pudiera actualizarse cuando fuera necesario). Aunque se valoraba positivamente que este proceso pudiera adaptarse a las necesidades de cada persona y de su red y que las revisiones pudieran cumplir funciones distintas, también se reconoció que un proceso de seguimiento más exhaustivo podría ser beneficioso, en particular para garantizar vínculos continuados con los servicios cuando estos atravesaban tensiones económicas y recortes.

Recapitulación: hacia una teoría del programa preliminar de las FGC para personas adultas y en salud mental

La teoría del programa ofrece una cartografía conceptual de cómo puede considerarse que funciona un modelo de práctica determinado, de las circunstancias en las que probablemente sea más eficaz y de los tipos de resultados que pueden alcanzarse. Propone un conjunto de vínculos causales e interconexiones (configuraciones Contexto–Mecanismo–Resultado) que deben estar presentes para alcanzar buenos resultados. A partir de la síntesis anterior de los resultados de nuestras distintas fuentes de evidencia, podemos identificar los componentes clave de una teoría del programa preliminar de las FGC para personas adultas y formular hipótesis sobre los posibles vínculos entre los factores contextuales, los mecanismos de cambio y la probabilidad de alcanzar los que se han identificado como resultados posibles importantes del proceso de FGC en su conjunto.

En algunos casos, puede ser útil desagregar una teoría del programa global en un conjunto de enunciados de teoría del programa diferenciados: conexiones hipotéticas entre un subconjunto de contextos y de mecanismos que pueden ser específicos para alcanzar un resultado dado. Sin embargo, para cada uno de los resultados identificados en el análisis anterior, el conjunto completo de factores contextuales y de mecanismos parece pertinente: las conferencias familiares y de grupo parecerían funcionar, por tanto, como un todo integrado en el que todas las piezas del «rompecabezas» que lo componen están interconectadas y se refuerzan mutuamente. En la Figura 2 se presenta un esquema de la teoría del programa global de las FGC para personas adultas y en salud mental.

Teoría del programa de las conferencias familiares y de grupo para personas adultas.
Figura 2. Teoría del programa de las conferencias familiares y de grupo para personas adultas.

Conclusiones

Nuestros resultados han mostrado que las conferencias familiares y de grupo pueden ser una práctica radical y democrática, capaz de ofrecer una verdadera alternativa a los procesos más convencionales de planificación y toma de decisiones dirigidos por profesionales en el contexto de los servicios sociales para personas adultas y de la salud mental. Lo más estimulante, quizá, es que no solo pueden funcionar como un proceso de planificación centrado en la persona, inclusivo y eficaz, sino que también pueden producir cambios sistémicos en los mundos relacionales de las personas y en su experiencia de empoderamiento, de bienestar y de seguridad. Estos cambios pueden beneficiar no solo a la persona central, sino también a quienes asumen funciones de cuidado, sobre todo si gran parte de la responsabilidad había tendido a recaer en una sola persona cuidadora. Estos cambios pueden definirse teóricamente mediante los conceptos de capacidad (Sen, 1993), de capital social y relacional (Tew, 2013), de reconocimiento (Mitchell, 2021) y de agencia relacional (Burkitt, 2016).

A partir de nuestra síntesis de la evidencia disponible, hemos desentrañado varios factores contextuales interrelacionados que, combinados, pueden considerarse condiciones previas necesarias para que las FGC funcionen con eficacia, y que deben tenerse presentes a medida que se crean nuevos servicios de FGC y evolucionan los existentes. En muchas circunstancias, las FGC pueden percibirse como algo contracultural, ya que cuestionan culturas de servicio basadas en prácticas de «hacer sobre» o de «hacer por», en las que siempre se da por sentado que quien mejor sabe es el personal profesional. También pueden parecer algo contraculturales a la ciudadanía, que puede sentir cierta incertidumbre ante la idea de tomar el control del proceso o de compartir (algunas de) sus vulnerabilidades con una red más amplia de familiares y amistades. Pero es conservando y defendiendo ese grado de «filo» contracultural como las FGC pueden ofrecer una vía para hacer posibles conversaciones que resuelvan los problemas y alcanzar resultados que de otro modo no podrían lograrse en servicios más convencionales basados en la atención individual.

Nuestra teoría del programa ofrece una comprensión emergente de los procesos y mecanismos clave que están en el centro del funcionamiento de las FGC. En la base de todos ellos se encuentran los temas de (volver a) conectar y reunirse, asumir la apropiación, el reconocimiento (mutuo) y la reestructuración de las relaciones de poder, de modo que se abran posibilidades para relaciones de poder cooperativo y de «hacer con». Estos mecanismos se ven favorecidos por la atención prestada a la preparación, a la estructura y a los aspectos prácticos (como la elección del lugar y el hecho de compartir la comida), que en conjunto pueden ofrecer el contexto para que las personas se relacionen entre sí sobre una base igualitaria y abierta, y establecer un «andamiaje» capaz de sostener conversaciones respetuosas, orientadas a un fin y (si es necesario) valientes. Algunas FGC (aunque no todas) pueden implicar procesos restaurativos que pueden iniciarse durante la fase de preparación y surtir después efecto en la escucha y el intercambio que pueden darse en la propia conferencia. Puede considerarse que todos estos mecanismos pueden ser importantes para alcanzar cualquiera de los resultados identificados, ya se trate del resultado práctico de elaborar un plan que se apoye realmente en las preferencias, aspiraciones y capacidades de la persona central y de su red, o también de resultados de empoderamiento y relacionales, como un mayor reconocimiento, capital relacional y agencia relacional.

Una mejor comprensión de la teoría del programa que sustenta la práctica de las FGC con personas adultas tiene implicaciones valiosas para la formación y la supervisión de las personas coordinadoras, para la contratación de servicios de FGC existentes y nuevos, para informar a otras personas profesionales y a posibles servicios derivantes sobre lo que las FGC pueden (y no pueden) ofrecer, y para nutrir debates políticos más amplios sobre la implantación de prácticas basadas en las fortalezas. Aunque se centra en el modelo de práctica desarrollado en Gran Bretaña, puede considerarse que esta teoría del programa tiene también valor en el plano internacional en relación con otras actividades de FGC en los servicios sociales para personas adultas y en salud mental.

Complexe Systémique: puntos clave

Para la práctica sistémica, la conferencia familiar es una intervención de red por derecho propio: se convoca al sistema que rodea a la persona, se le devuelve la decisión y la parte más decisiva del proceso, el «tiempo privado», transcurre sin presencia profesional en la sala. La teoría del programa que aquí se expone tiene el mérito de nombrar lo que funciona más allá del plan: ampliar el círculo, reconocer a las personas por lo que son, desplazar el poder, reparar las relaciones dañadas y preparar detenidamente a cada miembro de la red. Remite a ideas conocidas, desde las reuniones de red del Diálogo Abierto hasta el «hacer con» de la recuperación, y recuerda que una conferencia no es una terapia familiar: cuando las heridas son profundas, la derivación a terapia sigue siendo una opción. Conviene, no obstante, mantener la prudencia: la teoría es preliminar, la literatura es mayoritariamente neerlandesa, las voces de las personas centrales siguen siendo escasas y los ahorros que esperan los servicios pueden trasladar la carga a las familias. Puede leerse junto con el artículo de Mary Mitchell sobre lo que enseñan las conferencias de grupo familiar a la protección de la infancia y el artículo sobre las prácticas de las personas coordinadoras de conferencias de grupo familiar.

Notas del original

Ética y consentimiento. La autorización ética del estudio fue concedida por el Humanities and Social Sciences Ethical Review Committee de la University of Birmingham (ERN_22-0818) el 9 / 12 / 2022. Las personas entrevistadas recibieron de antemano una hoja informativa sobre la participación y se obtuvo su consentimiento por escrito antes de la entrevista.

Conflicto de intereses. No se declararon conflictos de intereses.

Financiación. National Institute for Health and Care Research (NIHR) (número de referencia de la subvención NIHR135127) La entidad financiadora no intervino en el diseño del estudio, la recogida y el análisis de los datos, la decisión de publicar ni la preparación del manuscrito.

Datos ampliados. Zenodo - Family and Group Conferencing (FGC) in adult social care and mental health. Doi: https://doi.org/10.5281/zenodo.14676833 (Mahesh (2025)). Este proyecto contiene los siguientes datos ampliados: 1 Deliberative Forum questions.docx 2 FGC survey topic guide.docx 3 Interview topic guide - individuals and families.docx 4 Interview topic guide- service managers and coordinators.docx Los datos están disponibles en las condiciones de la licencia Creative Commons Attribution 4.0 International

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Traducción no oficial al español de What is family and group conferencing for adults? part 2: Developing programme theory, de Jerry Tew, Sharanya Mahesh, Mary Mitchell, Kar-Man Au, Vicky Nicholls, TK Vincent y Miranda Johnson, NIHR Open Research, vol. 5, artículo 34 (2025), doi: 10.3310/nihropenres.13830.2, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Este es el artículo original «What is family and group conferencing for adults? part 2: Developing programme theory», publicado en NIHR Open Research (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Tew, J., Mahesh, S., Mitchell, M., Au, K.-M., Nicholls, V., Vincent, T., y Johnson, M. (2025). What is family and group conferencing for adults? part 2: Developing programme theory. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/what-is-family-and-group-conferencing-for-adults-part-2-developing-programme-theory (Obra original publicada en 2025 en NIHR Open Research, 5, 34 (2025), versión 2; republicada en 2025 por NIHR Open Research, https://openresearch.nihr.ac.uk/articles/5-34/v2)

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