Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Qualitative Social Work · Trabajo social
En Suecia, la ley exige que los acogimientos sean temporales; sin embargo, las madres y los padres de menores en acogimiento familiar no reciben casi ningún apoyo. Siete grupos focales con 52 profesionales de los servicios sociales ayudan a entender por qué: según el repertorio que se utilice (cambio, aceptación, permanencia, biología, no biología), la persona progenitora se convierte en alguien a quien ayudar, a quien convencer o a quien dejar de lado.
Traducción no oficial al español de Social workers’ constructions of parents to children in foster care, de Therése Wissö, Anna Melke e Irene Josephson, publicado en Qualitative Social Work (SAGE) (2022), doi: 10.1177/14733250211019455, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
El artículo concluye que los discursos pueden moldear las prácticas de apoyo.
Therése Wissö, Anna Melke e Irene Josephson
Resumen
Las madres y los padres de menores en acogimiento fuera del hogar reciben poco apoyo de los servicios sociales. A partir de datos cualitativos recogidos en el proyecto «Parent at a distance» (Madre o padre a distancia), en el que los servicios sociales de siete municipios de Suecia se propusieron mejorar el apoyo a las familias cuyos hijos e hijas están en acogimiento familiar, este artículo explora los discursos de profesionales del trabajo social sobre las madres y los padres de menores acogidos. El análisis se basa en datos de grupos focales en los que un total de 52 profesionales del trabajo social reflexionaron sobre estas familias y sobre cómo pueden recibir apoyo de los servicios sociales. Se utilizó el concepto de repertorios interpretativos para analizar cómo el personal de trabajo social construye, en la interacción, a las madres y los padres y sus necesidades de apoyo. Los repertorios identificados —cambio, aceptación, permanencia, biología y no biología— pueden contribuir a comprender por qué tan pocas familias reciben apoyo, aunque la legislación establezca que los acogimientos deben ser temporales. El artículo concluye que los discursos pueden moldear las prácticas de apoyo y que, por tanto, es fundamental que quienes ejercen el trabajo social reflexionen sobre sus construcciones de las madres y los padres y sobre su papel para la infancia en acogimiento fuera del hogar, y desarrollen su conciencia al respecto.
Palabras clave: familia biológica, grupo focal, práctica del trabajo social, discurso, protección de la infancia
La decisión de acoger a un niño o una niña en una familia de acogida suele ir precedida de intervenciones de los servicios sociales con la familia, y la separación de la infancia de su familia se considera un último recurso. Aun así, el personal de trabajo social debe evaluar qué tipo de apoyo necesitan las madres y los padres una vez producido el acogimiento, con el fin de mejorar su capacidad parental. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, la madre y el padre son responsables de la crianza y el desarrollo de la persona menor. El apoyo a las familias se considera, por tanto, acorde con el interés superior de la infancia, y se insta a los Estados a prestarles una asistencia adecuada (UNCRC, 1989, artículos 18 y 24). Sin embargo, en Suecia las familias con menores en acogimiento familiar no reciben suficiente apoyo (SOU, 2015: 71). Este artículo se basa en datos del proyecto de investigación Parent at a distance, en el que los servicios sociales de siete municipios de Suecia se propusieron mejorar el apoyo a las familias cuyos hijos e hijas están en acogimiento familiar. El objetivo del artículo es explorar cómo las prácticas de apoyo se ven moldeadas por la manera en que el personal de trabajo social habla de las madres y los padres. En concreto, investigamos los repertorios interpretativos que utiliza dicho personal y si dichos repertorios legitiman la acción y el apoyo del trabajo social.
La decisión de un acogimiento va precedida de una evaluación de la capacidad parental según el modelo BBIC (las necesidades de la infancia en el centro), avalado por The Swedish National Board of Health and Welfare (NBHW, 2018). La evaluación debe tener en cuenta también factores relacionados con el entorno de la persona menor, así como sus necesidades de desarrollo. Además, la evaluación de la capacidad parental debe realizarse cada vez que se revisa la decisión de acogimiento, al menos cada seis meses. Investigaciones anteriores muestran que las evaluaciones sistemáticas tienden a esclarecer mejor las necesidades de la infancia y los aspectos del entorno, mientras que la capacidad de las madres y los padres se evalúa peor (Gustavsson y Ångman, 2012; Matscheck y Eklundh, 2015). Así pues, parece más difícil para el personal de trabajo social evaluar la capacidad parental, tanto antes de una decisión de acogimiento como cuando este se revisa. Existen ambigüedades en torno a las obligaciones de las madres y los padres tanto antes como después de las decisiones de acogimiento, ya que la parentalidad en general está rodeada de supuestos normativos, a veces vagos y contradictorios (Sparrman et al., 2016). Cuando la infancia pasa a una familia de acogida, estas ambigüedades aumentan. El acogimiento familiar puede describirse como una parentalidad «tripartita», compartida por la familia de origen, el personal de trabajo social y las personas cuidadoras (Skoog et al, 2015). No obstante, no está claro qué esperan los servicios sociales de las madres y los padres de menores en acogimiento familiar en cuanto a implicación, ni cómo deben repartirse las responsabilidades. Un estudio sobre madres de menores en acogimiento familiar constató que estas consideraban la maternidad biológica como auténtica, portadora de un vínculo único, emocional y para toda la vida con sus hijos e hijas (Weitz y Karlsson, 2020). Vemos también que las políticas y los discursos sobre la parentalidad y las familias otorgan prioridad jurídica y cultural a los lazos biológicos en las relaciones familiares (Lenke, 2009). Sin embargo, la teoría sociológica actual sostiene que la familia y la parentalidad deben considerarse relaciones socialmente construidas, más que entidades cerradas basadas en vínculos biológicos (Morgan, 2011). Desde esta perspectiva, la parentalidad consiste en diferentes prácticas, definidas como tales por diversos actores, y puede ejercerse con independencia de la conexión genética.
El sistema de bienestar infantil y familiar de Suecia suele caracterizarse por su orientación de servicio a las familias (Freymond y Cameron, 2007). La protección de la infancia forma parte de los servicios municipales de bienestar, organizados a nivel local en 290 municipios (Grell et al., 2017). Muchas de las madres y los padres que pasan por el sistema de protección son personas usuarias con necesidades complejas, atendidas por distintas unidades dentro de los servicios municipales de bienestar. La voluntariedad es el principio rector cuando se decide un acogimiento fuera del hogar, pero el riesgo de una intervención obligatoria es una realidad para muchas familias (Cocozza y Hort, 2011). Alrededor de tres de cada cuatro acogimientos fuera del hogar son voluntarios (NBHW, 2019). Los acogimientos según la Ley de Servicios Sociales (SSA, 2001: 453) se realizan con el consentimiento de la madre o el padre, mientras que los acogimientos según la Ley sobre la atención a jóvenes (LVU, 1990: 52) tienen lugar sin el consentimiento de la persona menor ni de su familia. Tanto la SSA como la LVU establecen que las decisiones de acogimiento deben revisarse cada 6 meses. Aunque los acogimientos familiares se consideran temporales, muchos duran varios años.
Desde 2013, la Ley de Servicios Sociales exige que se designe a una persona profesional del trabajo social encargada de mantener un contacto regular con los niños y niñas en acogimiento. A las madres y los padres no se les designa ninguna persona profesional de referencia, y se ha reconocido que no reciben el apoyo al que tienen derecho (SOU 2015: 71).
Equipos de investigación de varios países europeos han examinado cómo perciben los servicios sociales y el apoyo las madres y los padres de menores en acogimiento familiar. Estas familias relatan sentimientos de pérdida, vergüenza, culpa, ira y estigma tras la separación del niño o la niña. Necesitan el apoyo de los servicios sociales para afrontar su situación y reunirse con sus hijos e hijas (Bouma et al., 2020; Buckley et al., 2011; Peterson, 2018; Höjer, 2009; Schofield et al., 2011, 2012). Los estudios muestran que las familias de menores acogidos atraviesan distintas fases que requieren diferentes tipos de apoyo (Balsells et al., 2015; Strength y Lietz, 2011). La aceptación, la toma de conciencia y la comprensión se describen como etapas necesarias que deben alcanzarse para que se produzca el cambio.
Sin embargo, son numerosos los testimonios de experiencias negativas y de falta de apoyo por parte de los servicios sociales. Las madres y los padres sienten que no se tienen en cuenta sus puntos de vista (Boutanquoi et al., 2020) y que el personal de trabajo social basa sus intervenciones en mentiras y falsedades debidas a investigaciones deficientes (Bouma et al., 2020). Para mejorar las prácticas, la literatura subraya que el personal de trabajo social necesita mejorar sus competencias en «habilidades clave del trabajo social», como la comunicación empática (Forrester, 2008). Por ejemplo, la entrevista motivacional se presenta como una técnica que puede tener un impacto positivo en los resultados para las familias en el trabajo social con la infancia y la familia.
Otros trabajos se centran en la capacidad del personal de trabajo social para colaborar con las familias, y subrayan que a las madres y los padres les cuesta entender por qué sus hijos e hijas han sido acogidos y que se sienten despojados de poder por los servicios de protección de la infancia (Syrstad y Slettebø, 2020). Los resultados de proyectos de investigación y desarrollo sugieren que la intervención individual tradicional no basta para responder a las necesidades de las familias cuyos hijos e hijas han sido acogidos de forma involuntaria, y que es preferible trabajar en colaboración con ellas (Slettebø, 2013). A pesar de una nueva retórica que presenta la protección de la infancia como basada en el consenso, la transparencia y la implicación de las personas usuarias, las prácticas se muestran menos propensas a evolucionar en esa dirección (Buckley et al., 2011). Como señalan Bouma et al. (2020), trabajar en colaboración con las familias en el ámbito de la protección de la infancia es una tarea compleja, ya que puede haber tensiones entre los intereses de la infancia y los de sus familias.
El presente estudio espera arrojar más luz sobre por qué se hace tan poco por las madres y los padres de menores en acogimiento, a pesar de los datos de investigación y de las políticas que subrayan la importancia de la colaboración, el diálogo y un apoyo adecuado.
Los resultados de este artículo se basan en siete grupos focales con un total de 52 profesionales del trabajo social de distintos ámbitos de los servicios sociales. El estudio con grupos focales forma parte de un proyecto de investigación más amplio, Parent at a distance, que incluye también un cuestionario dirigido a profesionales del trabajo social y entrevistas individuales con madres y padres. El proyecto es una colaboración entre equipos de investigación y los servicios sociales de siete municipios de Suecia. Los municipios son de tamaño variado y tienen estructuras organizativas algo diferentes. Los resultados del cuestionario y de las entrevistas individuales se presentarán en otro lugar (Josephson et al., 2021). Los resultados del cuestionario mostraron que las familias reciben poco o ningún apoyo de los servicios sociales. En los grupos focales, pedimos a las personas participantes que explicaran por qué se presta tan poco apoyo. Los grupos focales son adecuados para responder a nuestras preguntas de investigación, ya que permiten observar los procesos interaccionales dentro de un grupo de profesionales del trabajo social, donde se hacen visibles tanto las coincidencias como las divergencias.
Cada municipio tenía la facultad de decidir qué profesionales participarían en el grupo focal. Un criterio de inclusión era que trabajaran directa o indirectamente con familias cuyos hijos e hijas estuvieran en acogimiento familiar o residencial. Las 52 personas participantes, de entre 24 y 66 años, desempeñaban funciones de investigación en protección de la infancia, orientación, referencia designada para menores, responsabilidad de familias de acogida y dirección. Su experiencia laboral iba de 1 a 34 años (10 años de media). La distribución por género de las personas participantes refleja que el 89% del personal de los servicios sociales en Suecia son mujeres (The Swedish Association of Local Authorities and Regions, 2019). Solo tres participantes eran hombres y 49 eran mujeres.
Los grupos focales, que se celebraron en oficinas de los servicios sociales, duraron unas dos horas. Los primeros 45 minutos se dedicaron a repasar los resultados del cuestionario, y el resto a la interacción entre las personas participantes. Las entrevistas de los grupos focales se grabaron y se transcribieron literalmente.
Este artículo explora las formas en que el personal de trabajo social, en la interacción, describe a las madres y los padres cuyos hijos e hijas están en acogimiento familiar. El análisis se guía por la psicología discursiva y por el concepto de repertorio interpretativo, que Potter y Wetherell (1987: 149) definen así: «Los repertorios interpretativos son sistemas de términos utilizados de forma recurrente para caracterizar y evaluar acciones, acontecimientos y otros fenómenos. Un repertorio está constituido por una gama limitada de términos empleados en construcciones estilísticas y gramaticales particulares». En este artículo, el repertorio interpretativo sirve para identificar patrones variables en el habla del personal de trabajo social y la manera en que construye a las madres y los padres de menores en acogimiento familiar. Identificamos los repertorios interpretativos como conjuntos de palabras mediante los cuales este personal construye a las familias. Además, interpretamos los significados asociados a la parentalidad y a la separación de la infancia para su acogimiento. Los repertorios interpretativos se identificaron a partir del material empírico, por la manera en que el personal de trabajo social argumentaba y justificaba sus acciones. En un primer momento, las transcripciones se leyeron varias veces, prestando atención a lo que se decía y a cómo se decía (Gubrium y Holstein, 1997). Primero se realizó una codificación abierta (Saldaña, 2021), en la que se asignaron nombres y códigos a las unidades de sentido, como crónico, mejora, consumo, discapacidad, toma de conciencia, confianza, apoyo, etc. El segundo paso consistió en categorizar los códigos y nombrar los repertorios. Según Potter y Wetherell (1987), esta forma de codificar y categorizar es necesaria para estructurar el material.
Ejemplos concretos de la literatura sobre el discurso guiaron el análisis, por ejemplo Barker y Rossi (2011), pero también se utilizó la terminología de Potter (1996) y de Gee (2011). Los repertorios identificados se analizaron en profundidad situando las unidades de sentido en relación con los siguientes conceptos teóricos (entre paréntesis, ejemplos del repertorio de la permanencia): modificador asertivo (una palabra que enfatiza el contenido del enunciado; «esas madres y esos padres son tan difíciles»), vocabulario (el uso de determinados términos dentro de un contexto; «tienen problemas de salud mental, de consumo y quizá discapacidad intelectual»), extremización (justificación de una posición; «en casi todos estos casos, los niños y niñas no pueden tener ningún contacto con su familia»), relaciones de coherencia local (relaciones lógicas entre proposiciones; «no tienen la capacidad de evolucionar…. ellos mismos no lo entienden»), atenuador (expresión de una posible duda; «puede que algunas familias sean capaces de cambiar, pero probablemente no»,), modalidad (grado de compromiso con las proposiciones; «tenemos que mejorar nuestras prácticas») y normalización (describir algo como normal; «muy a menudo, a estas familias no les interesa el apoyo que podemos ofrecer»).
Una de las personas firmantes organizó un primer análisis, con una interpretación inicial del material y la identificación de los repertorios interpretativos. Las demás personas firmantes revisaron esta interpretación, y el análisis y las interpretaciones son fruto de un acuerdo conjunto.
Se han seguido las directrices éticas del Swedish Research Council (SRC, 2011). El estudio recibió la aprobación ética de la Swedish Ethical Review Authority (dnr 2019-01357). Todas las personas participantes en los grupos focales fueron informadas y dieron su consentimiento por escrito para participar en el estudio. Los extractos de los distintos grupos focales están codificados con un número, para evitar que las personas participantes puedan ser identificadas. Todas las entrevistas y el análisis se realizaron en sueco, y las citas que se presentan en este artículo se tradujeron al inglés.
Como la selección de las personas participantes en los grupos focales escapaba a nuestro control, la muestra podría estar sesgada, por ejemplo hacia personas que desean dar una imagen positiva del apoyo de los servicios sociales a las familias con menores en acogimiento. No obstante, nuestra impresión fue que los debates incluyeron tanto una reflexión crítica como justificaciones de por qué no se ofrece suficiente apoyo a las madres y los padres. Otra limitación es que solo hemos examinado siete de los 290 municipios de Suecia. Aun así, la variación de nuestra muestra en cuanto a tamaño y organización refuerza la validez externa de los resultados.
El análisis de los debates de los grupos focales identificó cinco repertorios interpretativos que el personal de trabajo social utilizaba, y entre los que se movía, al hablar de las madres y los padres de menores en acogimiento familiar: el repertorio del cambio, el repertorio de la aceptación, el repertorio de la permanencia, el repertorio de la biología y el repertorio de la no biología. En ocasiones, las construcciones de las familias se solapaban y no siempre encajaban sin más en un repertorio. Los extractos de los grupos focales que se presentan a continuación ilustran las diferencias entre los repertorios.
El repertorio del cambio incluye palabras y expresiones como mejora, toma de conciencia, confianza, apoyo, esfuerzo, hacer frente. La capacidad parental se presenta como algo que puede mejorarse. El repertorio del cambio reconoce dos agentes de cambio: la madre o el padre y la persona profesional del trabajo social. Esta se describe como un catalizador, capaz de ayudar a la familia a tomar conciencia, pero que también debe animarla y confiar en su capacidad. Sin embargo, no está claro quién tiene la responsabilidad principal del cambio: ¿la persona profesional o la madre o el padre?
A: En cualquier caso, ha hecho logros increíbles, si lo comparas con cómo estaba todo en el momento del acogimiento. Pero yo no estuve en eso, solo llevo un año trabajando aquí. Pero ella también ha tenido muchas ganas de buscar ayuda. O sea, se dio cuenta de eso, y de que tenía que dejar su adicción.
B: Mmmm
A: Pero ha dejado las drogas por completo, y ha estado limpia, y ya sabes, sí, ha cambiado completamente de vida, básicamente. Pero cuando pienso en lo que yo he hecho por ella, es que la he escuchado, he visto sus logros y la he apoyado. Y he confiado en ella en que está bien aumentar el contacto con su hijo o hija, y eso también ha salido muy bien. (fg2)
En el extracto anterior se elogia que la madre haya sido capaz de «cambiar completamente de vida», con cierta ayuda profesional en forma de escucha activa y apoyo, pero queda claro que los esfuerzos de la madre son centrales. Algunas personas participantes sostuvieron que hay madres y padres que no quieren cambiar, mientras que otras cuestionaron esta opinión, señalando que el personal de trabajo social necesita desarrollar su trabajo con personas usuarias involuntarias.
A: Las familias no quieren recibir apoyo
B: ¿No quieren, o no pueden? Esa es la cuestión. Porque creo que si desarrollamos nuestro trabajo, podemos motivar. (fg6).
El extracto anterior es un ejemplo de cómo los repertorios se formaban en la interacción entre las personas participantes. En este ejemplo, la discusión quedó con un «final abierto», ya que no llegaron a una conclusión común sobre las condiciones previas para el cambio.
El repertorio del cambio presupone a menudo que es indiscutible y evidente qué deben cambiar las madres y los padres, por ejemplo dejar de consumir alcohol y drogas. En nuestros datos no encontramos ningún debate en el que se cuestionara explícitamente la decisión de un acogimiento familiar. Pero como la parentalidad está rodeada de normas, y a veces de supuestos vagos sobre lo que constituye una «buena parentalidad» (Sparrman et al., 2016), puede resultar difícil para las familias saber qué cambiar y qué mostrar para ser consideradas «suficientemente buenas».
A: Puede no estar nada claro para las madres y los padres qué tienen que cambiar, porque cuando la evaluación está redactada y el plan de acogimiento está listo, puede resultarles difícil leerlo y entender «¿qué tiene que pasar en mi casa para que los niños vuelvan?»
B: Aquí señalas algo muy importante, lo de formular objetivos realistas y claros./…/Es un poco difícil ser preciso y claro con las familias, decirles «esto es lo que tienes que conseguir y esto es en lo que tenemos que trabajar, y lo vamos a hacer así». (fg7)
En este extracto vemos cómo las personas participantes se ayudan mutuamente a formular y precisar la cuestión, lo que implica que necesitan desarrollar su comunicación con las familias para lograr un punto de partida para el cambio.
Además, el repertorio del cambio presenta al personal de trabajo social como responsable de escuchar los deseos y las vivencias de la infancia, y plantea que el cambio parental debe guiarse por la opinión de la persona menor.
En este caso, en el que contamos con orientación familiar, la cosa es que la niña no quiere ver a su padre, o no quería al principio. Y hemos trabajado mucho con lo que ella nos ha contado, lo que siente y cómo vive las cosas, también entre las ocasiones en que ve a su padre. Así que he estado en contacto con la madre (de acogida). Y entonces pudimos decirle al padre: «la niña reacciona así a lo que haces y a lo que dices». Y a partir de ahí, él ha podido cambiar un poco. Así que ahora las cosas han avanzado muy rápido, y ahora ella quiere ver a su padre (fg3).
Esta cita muestra cómo pueden estructurarse las relaciones de coherencia local dentro de este repertorio: partiendo de (1) la percepción del niño o la niña, (2) una persona profesional que escucha, (3) puede reformular los deseos de la infancia, (4) transmite el mensaje a la madre o el padre, (5) trabaja con la familia, y (6) una madre o un padre que quiere cambiar y tiene motivación.
El repertorio de la aceptación se asocia a palabras y expresiones como apoyo, aceptar, buena parentalidad a distancia, crónico, impotencia. El repertorio de la aceptación da por sentado que el niño o la niña no puede volver con su familia, pero que, para convertirse a distancia en «madre o padre suficientemente bueno», la familia debe aceptar que su hijo o hija esté en acogimiento familiar y aceptar las carencias de su parentalidad.
Persona entrevistadora: Dicen que las madres y los padres no reciben el apoyo que necesitan, ¿qué creen que necesitan?
A: Bueno, yo diría que se trata de entender por qué hay un acogimiento. Es como que, en cada reunión con la familia, acabas en esa discusión sobre por qué hay un acogimiento.
B: Sí, siempre, en cada reunión.
C: Siempre… y no te da tiempo a motivar a las familias para que reciban apoyo. Informamos e intentamos que entiendan y acepten el acogimiento. (fg3).
Este extracto muestra cómo las interacciones de las personas participantes reforzaban el repertorio, recurriendo a extremizaciones como «siempre» y «en cada reunión».
Algunas personas participantes reconocían que la aceptación se logra en la interacción y como resultado de un apoyo explícito dirigido a las familias. Sostenían que debían mejorar sus estrategias de apoyo para ayudar a las madres y los padres a aceptar la situación.
A: Ves que la madre o el padre no es capaz de transformarse en alguien que recupere a sus hijos, pero aun así necesitan… lo pasan mal con la situación y necesitan a alguien a quien llamar una vez por semana, o a quien ver de vez en cuando.
B: Pero ¿no se trata de ayudar a las familias a llegar a la aceptación?
C: Sí
A: O de, en parte de reducir la ansiedad y el malestar, pero también de aceptar que, las cosas son así. (fg1)
En este extracto, las personas participantes expresan opiniones diferentes, pero buscan la coherencia, transmitiéndose mutuamente que quizá sea posible combinar las opiniones mediante las expresiones «en parte», «pero también». Sin embargo, más adelante en el mismo grupo focal, la aceptación se problematiza, y algunas personas participantes sostuvieron que la aceptación también podía considerarse «rendirse», tanto desde la perspectiva profesional como desde la de la familia.
A: Cuando ha pasado un tiempo para estos niños y niñas en acogimiento, no diría que es crónico, pero casi que la situación de las familias se vuelve crónica. Han aceptado cómo están las cosas ahora, y el tiempo pasa, «así es como lo hacemos», y entonces se hace difícil transmitir un mensaje de cambio.
B: O sea, ¿se acepta la situación, o quieres decir que es un efecto de la impotencia, «no tenemos ninguna perspectiva»?
A: También podría ser eso, sin duda. (fg1)
Cuando el personal de trabajo social acepta que una madre o un padre no va a cambiar, puede permitir que esté ausente de la vida de sus hijos e hijas.
Formalmente, en Suecia no existen los acogimientos permanentes. Todos los acogimientos familiares se revisan cada seis meses. Aun así, denominamos este repertorio «repertorio de la permanencia», porque el personal de trabajo social habla de casos en los que «sabe» que los niños y niñas nunca volverán con su familia. Códigos como discapacidades, difícil, «no tienen la capacidad», «continuidad para la infancia» y «nada sobre lo que trabajar» se vinculaban al repertorio de la permanencia. El repertorio da por sentado que la parentalidad deficiente es una posición constante.
A: Creo que en algunos casos, cuando acogemos a bebés directamente desde la maternidad, puede que ya tengan otras criaturas en acogimiento familiar, y eso.
B: Pero ¿hasta qué punto somos transparentes con eso?
A: No tienen nada que puedan cambiar, por así decirlo. Es una discapacidad que de verdad se lo impide.
C: Pero yo creo que intentamos ser claros con eso, con los riesgos y con lo que vemos, pero luego están los aspectos legales, que tenemos que revisar el acogimiento cada seis meses.
B: Pero ¿no es un poco arriesgado decir eso, que es?
A: Sí, lo entiendo.
B: permanente. Porque el otro día un niño me preguntó «¿volveré alguna vez a casa?»/…/y le dije «no te lo puedo contestar, porque no lo sé». Y eso es lo que deberíamos decir, ¿no?, también a las familias. Aunque pensemos que es muy poco probable.
C: Sí, te das cuenta de eso, de que es muy poco probable que vuelvan. (fg1)
La formulación «no tienen nada que puedan cambiar» pone de manifiesto que este repertorio es el opuesto del repertorio del cambio. Por otra parte, como se ve en la pregunta de B, puede que el personal de trabajo social no hable abiertamente con las familias de la incapacidad para cambiar que percibe.
En nuestros datos, el repertorio de la permanencia se utiliza en particular cuando se habla de madres y padres con enfermedad mental grave y discapacidad intelectual. Sin embargo, se habla de estas familias con empatía, reconociendo que pueden tener buenas intenciones y querer cuidar de sus hijos e hijas.
A: En cuanto a la madre, creo que la madre en algún lugar, en algún lugar muy dentro de sí, sabe que no puede con ello.
B: Sí, creo que es así.
A: Quiere tanto, quiere a su criatura. Quiere, pero, bueno. También hay mucha vergüenza. (fg4)
El repertorio de la permanencia no describe a las madres y los padres como sujetos con posibilidad de mejorar. Cuando el personal de trabajo social ha decidido que la carencia de la madre o el padre es de carácter permanente, no ve ninguna necesidad de proporcionarle un acompañamiento o un apoyo adecuados para lograr un cambio. Sin embargo, el repertorio de la permanencia deja lugar a cierta vacilación e incertidumbre, y reconoce la dificultad de identificar qué familias son incapaces de progresar en su parentalidad.
Luego tenemos también esta regla de los tres años, que tenemos que plantearnos un traspaso de la custodia cuando la criatura lleva tres años en la familia de acogida. Eso implica que, cuando te vas acercando a ese umbral de los tres años y empiezas a pensar en el traspaso de la custodia, ya no pones mucho esfuerzo en reforzar la capacidad parental. (fg4)
La cita anterior expresa procesos complejos y ambiguos ligados a la infancia en acogimiento: la necesidad de previsibilidad y continuidad de los niños y niñas frente al potencial de la madre o el padre para volver a hacerse cargo de su cuidado. La cita indica que, en algunos casos, puede no ser evidente desde el inicio de un acogimiento si la familia podrá mejorar o no sus capacidades. Cuando una persona menor lleva tres años en la misma familia de acogida, la comisión local de bienestar social estudiará si la custodia debe transferirse a la familia de acogida (SSA, 2001: 453). Aunque la situación de la madre o el padre pueda cambiar en el futuro, por ejemplo al desarrollar mejores habilidades parentales, dejar el consumo o llevar una vida más estable, se considera mejor para la persona menor permanecer en un entorno en el que tiene arraigo. Sin embargo, investigaciones anteriores han mostrado que al personal de trabajo social le cuesta evaluar la capacidad parental de forma transparente (Gustavsson y Ångman, 2012; Matscheck y Eklundh, 2015). Así pues, como muestra la cita anterior, el repertorio de la permanencia puede considerarse dudoso, ya que no hay ninguna garantía de que las necesidades de apoyo de las familias se hayan evaluado a lo largo del tiempo, ni de que se les haya ofrecido la ayuda que necesitan.
El repertorio de la biología incluye palabras y expresiones como «los padres son importantes», comportamiento normal, vínculos fuertes, parentalidad propia. La parentalidad biológica se asocia a vínculos fuertes entre la familia de origen y la infancia, en consonancia con la investigación que subraya la importancia de la familia biológica para la infancia en acogimiento familiar (Hollin y Larkin, 2011; Weitz y Karlsson, 2020).
A: Pero el derecho de las madres y los padres sobre sus criaturas sigue siendo muy, muy fuerte. Más fuerte que la perspectiva de la infancia, al menos en la primera infancia.
B: Pero ¿no es así?, quiero decir, aunque hayas estado en acogimiento la mayor parte de tu vida, buscas el contacto con tu familia biológica, nunca la sueltas del todo, aunque consideren que la familia de acogida es su familia. Creo que la mayoría quiere volver, o al menos tener ese contacto.
C: Hay que recordar que eso exige de verdad un trabajo de motivación, que insistas en que son muy importantes para sus hijos e hijas. (fg3)
Esta cita revela posibles conflictos entre los derechos de las madres y los padres y los derechos de la infancia, como se ve en la afirmación de A, que indica que los derechos parentales son más fuertes que los de los niños y niñas. Sin embargo, B sostiene que la infancia también vive este vínculo y actúa para reunirse con su familia. Por último, C indica que el vínculo puede debilitarse cuando se separa a los niños y niñas de su familia, y que por eso el personal de trabajo social necesita trabajar con la madre o el padre para mantener el vínculo. Así pues, las personas participantes no coinciden sobre los mecanismos que rodean los vínculos biológicos, pero reconocen que la parentalidad biológica ocupa una posición exclusiva. No obstante, en nuestros datos vimos también que este repertorio problematiza los vínculos fuertes, que el personal de trabajo social consideraba desencadenantes de rupturas del acogimiento. Hubo varios ejemplos de menores que se habían escapado de su familia de acogida para reunirse con su familia de origen, incluso en casos en los que el personal de trabajo social sostenía que el entorno del hogar era perjudicial para la persona menor o joven.
Un elemento distintivo del repertorio biológico es que contiene frecuentes referencias a la propia parentalidad de las personas profesionales, y a cómo reaccionarían si les retiraran a sus hijos.
A: Si los servicios sociales y la policía entraran en mi casa y se llevaran a mis hijos, probablemente les tiraría cosas a la policía y a la gente de servicios sociales. O, no sé cómo lo habría llevado, pero probablemente habría perdido la cabeza por completo.
B: Siempre pienso que estas familias entienden tan poco como entendería yo, si vinieran a mi casa y se llevaran a mis hijos./…/O sea, probablemente me instalaría en la recepción de la oficina de los servicios sociales y me quedaría allí hasta que me devolvieran a mis hijos. Creo que lo haría. Porque es una reacción de madre o padre, demuestra compromiso (fg2).
La separación de un niño o una niña se describe como una anomalía, una ruptura del «orden natural». Las personas participantes reflexionaban sobre cómo reaccionarían si se las excluyera de la vida de su hijo o hija, sin saber lo que le gusta o no le gusta, ni cómo consolarle.
Y aceptar que es a otra persona a quien la criatura se dirige en primer lugar, yo no lo habría soportado, creo. Así que es bastante duro (fg 4).
Así pues, cuando el personal de trabajo social utilizaba el repertorio de la biología, se apoyaba en su propia parentalidad y en lo importantes que son sus integrantes para sus propios hijos e hijas. En los grupos focales, el repertorio de la biología se utilizaba en combinación con los repertorios de la permanencia, del cambio y de la aceptación.
En nuestro material pudimos identificar lo que llamamos un repertorio de la no biología, que construye la parentalidad como una actividad relacional. El repertorio de la no biología se empleaba con más frecuencia cuando el personal de trabajo social hablaba de niños y niñas de más edad, que parecen participar más en las decisiones relativas al acogimiento en familias de acogida y al contacto con su familia. El repertorio de la no biología abre la puerta a una definición más amplia de la parentalidad y reconoce el derecho de la infancia acogida a mantener contacto con personas significativas de su entorno de origen. El repertorio se utiliza sobre todo cuando se habla de casos en los que se considera que las madres y los padres son incapaces de criar y de desarrollar su parentalidad. Una estructura de coherencia local de este repertorio es que (1) la familia es incapaz, (2) la infancia en acogimiento familiar está sola, y (3) el personal de trabajo social necesita ampliar las redes sociales de estos niños y niñas, sobre todo de cara al futuro, cuando, al llegar a la edad adulta, dejen el sistema de protección.
A: Hemos hablado un poco de cómo podemos desarrollar la construcción de redes en torno a la infancia en acogimiento familiar.
B. Muy importante.
A: Normalmente el foco está en la familia nuclear y quizá en las abuelas y los abuelos, pero se podrían encontrar muchas otras personas adultas importantes a las que implicar.
C: ¿Quizá las familias de sus amistades?
B: ¡Exacto!
A: Los encuentros podrían hacerse en nuestro piso para los casos de visitas.
B: Yo también lo había pensado.
A: Pero implicarlas.
D: A esas otras personas importantes.
B: Y trabajar con la red, invitar a más gente (fg6).
En el extracto anterior se aprecian signos de implicación, y cómo las personas participantes se animan mutuamente a la acción y a nuevas perspectivas. Puede sostenerse que la perspectiva de la no biología es necesaria para garantizar el bienestar de niños, niñas y jóvenes. Este repertorio abre la puerta a una visión más fluida de la parentalidad, en consonancia con las teorías sociológicas contemporáneas de las prácticas familiares (Morgan, 2011), en las que la parentalidad se describe como un conjunto de prácticas vinculadas al cuidado y a la implicación en la vida de la persona menor.
A: Tengo dos casos así en los que no es el padre biológico, pero en los que las dos criaturas llaman padre a ese hombre.
B: Creo que se puede ser padre, si estás presente, aunque no seas el padre biológico. Puede ser incluso más importante para la criatura/…/como decías antes, puede que nos olvidemos de él, porque no es biológicamente, no tiene la custodia, así que no hablamos con él de la misma manera, pero ese hombre es una figura paterna en su hogar de origen, y sigue siendo importante para la criatura, creo yo.
A-El foco siempre tiene que ser la infancia (fg 5).
Además, como se ve en el extracto anterior, el repertorio de la no biología introduce una perspectiva de la infancia manifiesta, ya que la pregunta sobre quién es madre o padre, o «figura parental», debe decidirla el propio niño o niña. Por ello, el personal de trabajo social subraya que necesita interactuar con la infancia y escuchar lo que tiene que decir. Las personas participantes revelan que escuchar a la infancia implica desarrollar técnicas que permitan explorar sus percepciones, por ejemplo pidiendo a los niños y niñas y a sus familias que dibujen mapas de red.
También creo que a veces hay bastante diferencia entre lo que dibuja la criatura en el mapa y lo que dibuja la familia/…/Y eso también es un poco interesante, ¿cómo podemos trabajar con este material y esta información? (fg5).
Puede haber intereses contrapuestos entre la infancia y sus familias sobre con quién mantiene la persona menor relaciones estrechas. Una vez más, la cita apunta a una «acción del trabajo social»: el personal de trabajo social tiene que actuar a partir de la información que recibe en las interacciones con las madres y los padres, pero también con la infancia.
Nuestros hallazgos confirmaron los resultados de estudios internacionales anteriores, según los cuales el apoyo a las madres y los padres de menores en acogimiento familiar está rodeado de prácticas de apoyo vagas y poco estructuradas, a pesar de la legislación y de las convenciones de la ONU que subrayan la importancia de apoyar a las familias. Nuestro análisis reveló que el personal de trabajo social dispone de varios repertorios interpretativos cuando habla de las madres y los padres de menores en acogimiento. Los distintos repertorios permiten determinadas formas de hablar de las familias, pero, sobre todo, pueden justificar, legitimar u obstaculizar las acciones y las prácticas de apoyo del trabajo social. Por tanto, sostenemos que puede existir una relación entre los diferentes repertorios y las prácticas, aunque no necesariamente ni siempre.
Los repertorios identificados se utilizaron en los siete grupos focales. La idea general del repertorio de la permanencia es que estas familias «ya no tienen remedio» y que es mejor para la infancia permanecer en la familia de acogida, de modo que el tiempo dedicado a apoyar a las madres y los padres se considera una mala inversión. El repertorio de la aceptación, en cambio, requiere una acción por parte del personal de trabajo social. Sin embargo, la aceptación como concepto no está claramente definida en los datos. A veces se habla de la aceptación como un fin en sí mismo, partiendo del supuesto de que la situación de la infancia y de las familias de acogida se estabiliza cuando la madre o el padre acepta que su hijo o hija está y seguirá en acogimiento familiar. Otras personas ven la aceptación como un primer paso necesario para que la familia mejore su capacidad parental. Una tercera interpretación es que la aceptación obstaculiza el cambio, porque las madres y los padres pierden la esperanza de reunirse algún día con sus hijos e hijas. El repertorio del cambio requiere acciones, tanto del personal de trabajo social como de las familias, pero no está claro cómo debe prestarse el apoyo ni quién asume la responsabilidad. Se da a entender que el cambio solo es posible para un determinado grupo de familias motivadas, pero el trabajo de motivación parece estar menos priorizado.
Los diversos repertorios que utiliza el personal de trabajo social ponen de manifiesto que tiene expectativas ambiguas respecto de las madres y los padres de menores en acogimiento, y que la evaluación de las capacidades puede verse obstaculizada por categorías como «drogodependiente» o «persona con discapacidad intelectual». Tampoco está claro cómo deben repartirse las responsabilidades entre la familia de origen, la familia de acogida y el personal de trabajo social. El «modelo de parentalidad tripartita» (Skoog et al., 2015) aparece como una construcción teórica más que como una práctica del trabajo social.
Concluimos asimismo que el apoyo a las madres y los padres de menores en acogimiento se ve obstaculizado por una tensión entre los derechos parentales y los derechos de la infancia, especialmente visible en los repertorios de la no biología y de la biología. El repertorio de la no biología tiene una perspectiva de la infancia más profunda y centra las acciones en la red social del niño o la niña, mientras que el repertorio de la biología problematiza los derechos parentales y los vínculos con los hijos e hijas. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, el apoyo a las familias debe considerarse acorde con el interés superior de la infancia. Sin embargo, quienes ejercen profesionalmente deben considerar siempre cada caso concreto y asegurarse de que se garantiza el interés superior de la persona menor. En nuestros datos, esto parece generar incertidumbre en el personal de trabajo social sobre cómo proceder. El apoyo orientado a lograr la reunificación de la infancia con su madre, su padre o ambos no se mencionó explícitamente en ninguno de los grupos focales ni formaba parte de los repertorios. Esto podría interpretarse como un efecto de unos servicios de protección centrados en la infancia, y del deseo del personal de trabajo social de garantizar que la salud y el bienestar de los niños y niñas no se pongan en peligro. No obstante, cuando se considera que una familia ya no puede cambiar ni mejorar, los servicios sociales están menos dispuestos a ofrecer apoyo.
Los resultados de nuestro estudio arrojan luz sobre cómo las prácticas pueden verse moldeadas por la manera en que el personal de trabajo social habla de las madres y los padres de menores en acogimiento. En todos los repertorios se hace evidente que las prácticas de apoyo están rodeadas de incertidumbre, y las personas participantes se preguntaban si habían hecho lo suficiente. Expresaron ambigüedad sobre cómo apoyar a las familias, pero también sobre cómo evaluar su capacidad de cambio. Los repertorios del personal de trabajo social producen una imagen variada de las madres y los padres de menores en acogimiento familiar, que incluye tanto a personas con discapacidades de larga duración como a personas con dificultades más pasajeras. Trabajar en colaboración con las familias, como proponen Syrstad y Slettebö (2020), podría ser una vía para avanzar, ya que favorece una valoración continua y compartida de sus necesidades de apoyo, que puede beneficiar tanto a las madres y los padres como a sus hijos e hijas.
Complexe Systémique: puntos clave
Este artículo plantea una idea sencilla e incómoda: la forma en que un equipo habla de las madres y los padres decide en parte lo que hará por esas familias. Cuando se construye a la madre o al padre como alguien que «ya no tiene remedio», el tiempo que se le dedica se convierte en una mala inversión, y la regla de los tres años remata el esfuerzo. Cuando la familia debe primero «aceptar» el acogimiento, la aceptación se desliza hacia la resignación. Una lectura sistémica verá un triángulo formado por la familia de origen, la familia de acogida y los servicios sociales, en el que ningún lado tiene un mandato claro, y una tensión entre los derechos de la infancia y los derechos parentales que los equipos resuelven caso por caso, a menudo en silencio. El repertorio de la no biología abre una vía fecunda: partir de la red tal como la dibuja el niño o la niña. Limitaciones: una muestra elegida por los municipios, casi exclusivamente femenina, y extractos traducidos del sueco. Para la práctica, se trata de hacer que estos repertorios puedan debatirse dentro de los equipos y de trabajar en colaboración con las familias. Para leer junto con el artículo sobre la relación entre familias de origen y familias de acogida, y el artículo sobre la resistencia parental en las relaciones obligadas de protección de la infancia.
Notas del original
Declaración de conflictos de intereses. La autoría declaró no tener ningún posible conflicto de intereses en relación con la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.
Financiación. La autoría no recibió ningún apoyo financiero para la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.
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Traducción no oficial al español de Social workers’ constructions of parents to children in foster care, de Therése Wissö, Anna Melke e Irene Josephson, Qualitative Social Work, vol. 21, n.o 4, pp. 748-764 (2022), doi: 10.1177/14733250211019455, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (texto traducido al español; declaraciones agrupadas en las notas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de ella; prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial del artículo original «Social workers’ constructions of parents to children in foster care», publicado en Qualitative Social Work (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida al español por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial y adaptada para su lectura en línea, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Wissö, T., Melke, A., et Josephson, I. (2022). Social workers’ constructions of parents to children in foster care. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/social-workers-constructions-of-parents-to-children-in-foster-care (Obra original publicada en 2021 en Qualitative Social Work, 21(4), 748-764 (2022); republicada en 2022 por Qualitative Social Work, https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/14733250211019455)
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