Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Journal of Solution Focused Practices · Opinión

Un enfoque centrado en soluciones en tiempos de guerra: miradas desde dentro

Victoria Spashchenko, profesional y formadora ucraniana del enfoque centrado en soluciones, escribe desde su país sobre lo que ha sido de su práctica desde febrero de 2022. Repasa lo que funcionó y lo que resultó difícil, y propone replantear varias herramientas de uso habitual: la pregunta «¿Qué quiere en su lugar?», la escala de 0 a 10 y la pregunta milagro. El texto apareció en la sección «Opinion pieces» del Journal of Solution Focused Practices en 2024.

Autora Victoria Spashchenko, profesional y promotora del enfoque centrado en soluciones, UcraniaPrimera publicación en Journal of Solution Focused Practices, vol. 8, n.º 1, 2024Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español del artículo original A Solution Focused Approach in Times of War: Views From the Inside, de Victoria Spashchenko, publicado en el Journal of Solution Focused Practices, vol. 8, n.º 1 (2024), doi: 10.59874/001c.117595, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Se ha añadido un intertítulo antes del primer intertítulo de la autora, su nota a pie de página figura en un recuadro, sus cuatro ilustraciones no se reproducen (sus pies figuran al final del artículo), no se ha conservado el enlace a la librería de su nota biográfica y se han añadido dos enlaces internos. La autora escribe «rusia» y «rusistas» con minúscula inicial; su nota explica esa elección, que la traducción respeta. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autora ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Resumen de la autora

En este artículo compartiré mi experiencia personal y profesional de la aplicación del enfoque centrado en soluciones (SFA) durante la guerra en mi país. Examinaré lo que funcionó y lo que resultó difícil, intentaré resumir las estrategias de resiliencia de las ucranianas y los ucranianos, destacaré (no por primera vez) el poder de una sola pregunta y me preguntaré si existen personas y países centrados en soluciones por naturaleza.

No les sorprenderá saber que el SFA ha demostrado una vez más su indiscutible viabilidad en situaciones de máxima incertidumbre, de estrés prolongado y de circunstancias difíciles. Centrarse en lo que se quiere y en lo que funciona, fijarse en lo bueno y prestar una atención consciente a los más mínimos signos de progreso es probablemente aún más importante en la guerra que en tiempos de paz. Mi artículo no hará sino reforzar esta conclusión evidente.

Al mismo tiempo, invito a quienes practican el SFA a plantearse repensar y rediseñar algunas herramientas y prácticas SF de uso habitual, ya sea una escala flexible o una pregunta milagro alternativa, para hacerlas más adaptables a circunstancias nuevas y exigentes. ¿Quizá merezca la pena explorar algunas de ellas en contextos más amplios? Me pregunto si esto tiene sentido para ustedes.

Todo era para siempre, hasta que dejó de serlo.

Un mensaje que encontré en un panel del Museo Nacional de Praga

La mañana del 24 de febrero de 2022

Recuerdo bien la madrugada del 24 de febrero de 2022 en Kiev. Me despertaron los bombardeos y mi primer pensamiento fue: «Por fin ha empezado. Vamos a ganar». Más tarde supe que muchas otras personas habían tenido la misma intuición. No sabíamos cómo, pero sabíamos que atravesaríamos todo aquello y que ganaríamos. Esa confianza era y sigue siendo difícil de explicar, pero actúa como una fuente poderosa que alimenta nuestra Victoria, nos compromete a contribuir cada día, nos hace fuertes, valientes y resilientes, y sostiene el increíble esfuerzo y la entrega de la población ucraniana.

En realidad, la guerra de rusia contra Ucrania empezó en 2014, cuando se anexionaron Crimea y ocuparon el este de nuestro país. O, mejor dicho, la guerra empezó hace mucho tiempo. Y no ha sido un conflicto por territorios, sino un enfrentamiento secular de valores y de mentalidades. Sin embargo, con la invasión rusista a gran escala de febrero de 2022, la guerra se convirtió en una experiencia cotidiana para toda la población ucraniana y para muchas otras personas en el mundo. Una experiencia que nunca antes habíamos vivido.

Nota de la autora

«Rusistas» es un neologismo que combina «rusos» y «fascistas». Tengan en cuenta, por favor, que escribo «rusia» con minúscula, como lo hace mucha gente en Ucrania. Además, en septiembre de 2023 la Comisión Nacional de Normas de la Lengua del Estado confirmó oficialmente que el nombre del país agresor puede escribirse con minúscula en los textos no oficiales. ¡Creo que influimos mucho en esa decisión! La lengua también es un campo de batalla…

Ser extranjera en casa

Unas horas más tarde, ese mismo día, estaba de pie frente a la ventana observando los misiles que volaban en todas direcciones, mirando la ciudad desierta y pensando que no quedaba nada de mi vida de «ayer» y que habíamos pasado a una realidad completamente distinta y extraña.

Muchas cosas parecían perder su sentido, y tanto el pasado como el futuro se volvieron una ilusión. Pensaba que nada, ni una sola cosa de mi vida anterior había sobrevivido y… en ese mismo instante vi a mi vecino, un anciano con bastón, pasar despacio por delante de mi ventana con su perro, como cada día, según su ritual. Me quedé asombrada… Pensé: «¡En medio de esta incertidumbre absoluta hay cosas que dependen de nosotros! Un momento: algunos de mis rituales diarios también pueden seguir realizándose, y debería crear otros nuevos».

Y eso es lo que hice. Por ejemplo, cada día cogía la bicicleta e iba al parque, a quince minutos de mi casa. Allí me encontraba con una amiga, paseábamos por el parque, compartíamos noticias, sentimientos y pensamientos, y luego volvía a casa en bicicleta.

La pregunta «¿Cuáles son sus rituales diarios, los antiguos y los nuevos? ¿En qué le ayudan a usted y a otras personas?» se convirtió en una de las que hago con frecuencia desde el comienzo de la guerra. La gente comparte historias distintas, pero siempre le parece un buen ejercicio, porque le ayuda a darse cuenta de que hay cosas que están bajo su control.

Pero ¿qué hacer con tantas cosas que no estaban bajo mi control? ¿Cómo vivir en un mundo inestable, donde cualquier cosa, y todo, puede cambiar en cualquier momento? ¿Cómo podía seguir haciendo lo que hacía profesionalmente?

Cuando las respuestas a la pregunta «¿Qué quiere EN SU LUGAR?» son demasiado evidentes…

Estaba segura de que el pensamiento y la comunicación SF funcionarían bien y serían muy útiles y provechosos, pero ¿debía introducir algún ajuste? ¿Debía practicarlos de otra manera?

Por ejemplo, la pregunta «¿Qué quiere en su lugar?» era una de mis «favoritas» antes de la guerra. Pero ahora, en la guerra, muchas respuestas son demasiado evidentes: la gente quiere recuperar a sus familiares asesinados, sus casas destruidas, sus relaciones rotas y sus vidas arruinadas. Y eso no es posible.

Así que, en muchos casos, la pregunta ¿Qué quiere en su lugar? se transformó en «¿Cómo quiere sentirse en su lugar?» y «¿Cómo quiere pensar en su lugar?». Estas dos preguntas desplazan el foco hacia la exploración y el aprendizaje de la propia experiencia interior, más que hacia especulaciones sobre cosas que escapan a nuestro control.

Ayudan a concentrarse en las respuestas personales a cambios a menudo dramáticos y traumáticos, a explorar los recursos interiores para afrontarlos y a indagar en modos de pensar alternativos que crean una realidad mejor dentro del contexto dado.

Hablo con una mujer, que me dice: «Ayer bombardearon la casa de nuestros vecinos y quedó parcialmente destruida, y tengo miedo de que a la nuestra le pase lo mismo». La pregunta «¿Qué quiere en su lugar?» no viene al caso y suena fuera de lugar. Así que le digo: «Entiendo su preocupación; la guerra es terrible y puede llevarnos fácilmente a pensar desde el miedo. ¿En qué le ayuda ahora esta manera de pensar?». Ella piensa en voz alta y llega a la conclusión de que esa «especulación catastrofista» no le ayuda realmente, porque solo la debilita y la deja impotente, atrae las desgracias y, en general, empeora las cosas.

La pregunta «¿Cómo quiere pensar en su lugar, de modo que le resulte más útil y más sano ahora?», en cambio, invita a la persona a reconocer la importancia crucial de las creencias que creamos, a revisar sus patrones de pensamiento, a reconsiderar lo que es posible, a sentirse más segura y a recuperar más control sobre su vida.

O tomemos la pregunta «¿Cómo resolvió problemas parecidos antes?». La mayoría de los retos a los que nos enfrentamos durante la guerra nunca se habían presentado en nuestro pasado, y no tenemos respuestas ya hechas.

Así que, en lugar de remitirme a experiencias pasadas, decidí abrir camino mirando las que estamos creando ahora. «¿Qué experiencia útil para el presente y para el futuro está creando ahora?». Me di cuenta de que esta pregunta ayuda a las personas en su búsqueda de significado y de sentido, las reconecta con sus fortalezas y hace que se sientan orgullosas y con más poder.

La escala: ¿no siempre de 0 a 10? ¿O una escala flexible?

A menudo utilizamos una escala de 0 a 10 para ayudar a las personas a situarse en su camino de progreso. Lo que he aprendido es que deberíamos proponerles que inventen sus propias escalas.

Recuerdo una conversación con una mujer que vivió casi dos meses en el sótano de su casa huyendo de las bombas y de los terroristas rusos. Cuando nos vimos de forma virtual, se había trasladado a un lugar más seguro y buscaba trabajo, así que hablamos de eso. En un momento dado le pregunté: «En una escala de 0 a 10, ¿hasta qué punto confía en que encontrará trabajo pronto?».

Y ella me preguntó: «¿Podríamos utilizar otra escala?». «Claro», le dije, «pero ¿por qué? ¿Qué tiene de malo esta?». Y me dijo que en el sótano había diez escalones… Desde entonces siempre pregunto a las personas qué escala prefieren.

Les sugeriría que experimentáramos más con una escala flexible. Creo que favorece mejor una cultura centrada en la persona que consulta. Quien consulta y no recibe una escala ya hecha, sino que elige la suya propia, individual, probablemente se sentirá más a gusto con ella, la hará más suya y tendrá más ganas de cooperar, ¿no les parece?

El poder de una sola pregunta

Intercambiaba mensajes con un amigo que combatía contra los rusistas en primera línea. Me escribió: «La guerra es ahora mi vida y, aunque soy consciente del importante propósito de mi presencia aquí, para mí, como profesional, es una pérdida de tiempo». Le pregunté: «¿Y si no lo es?». Hubo una larga pausa en nuestra comunicación y empecé a preocuparme por haber estropeado el diálogo con «un movimiento equivocado». Pero luego volvió a escribirme: «Gracias por esa gran pregunta, he estado pensando en ella. He cambiado la percepción que tengo de mí mismo como profesional».

A menudo basta una pregunta para hacer posible una transformación.

El cotilleo positivo como mantra

Recuerdo que en marzo de 2022 uno de los entonces asesores del presidente de Ucrania dijo: «El ejército ruso no es fuerte, solo es muy largo». Se puede discutir esa afirmación, pero no se puede negar su impacto.

Las guerras ocurren y se comunican. Recibimos influencia y ejercemos influencia. Creo que en Ucrania hemos estado hablando un lenguaje SF.

La guerra es terrible, pero aceptamos el reto, nuestra lucha y nuestra misión global tienen un sentido profundo, ganaremos porque somos fuertes de espíritu, estamos unidos y somos irrompibles e invencibles juntos, el mundo nos apoya y la justicia está de nuestro lado.

Frente a la casa donde vivo hay una guardería, y una de mis vecinas trabaja allí. Cada vez que suena la sirena antiaérea, veo a los niños y niñas correr al refugio y, después del fin de la alerta, volver a sus instalaciones. Le pregunté a mi vecina qué les decían a los peques, y esto es lo que me contó: «Les decimos: “La sirena antiaérea es una señal para ir al refugio y estar a salvo. También significa que nuestros militares detectan una amenaza y la neutralizan. Nos defienden. Les damos las gracias”. Y luego, cuando vuelven del refugio: “Ya no hay ninguna alerta. Estamos a salvo. ¡Lo habéis hecho muy bien! ¿Cómo lo habéis conseguido? / Habéis… Hemos estado juntos y lo hemos logrado. ¡Muy bien, peques!”».

Los mensajes de fuerza, de poder y de ánimo están por todas partes; se oyen en los medios de comunicación, en las empresas y en la gente que nos rodea. ¿Los dice y los oye todo el mundo en Ucrania? No lo creo. Somos diferentes y solo atraemos lo que somos. Ahora están mirando a través de mis lentes y, evidentemente, las personas con mi tipo de mentalidad y de energía son muchas; de lo contrario, ya habríamos perdido la batalla. Cuando llamo a alguien y la línea está ocupada, oigo: «Lo sentimos, la línea está ocupada, pero quizá esta conversación concreta nos acerque a la victoria». Relleno un formulario de Google para inscribirme en un evento y al pie de la página leo: «La victoria de Ucrania es indiscutible para todas las personas lúcidas del mundo. ¡Nos deseamos paz y Victoria!». Voy al teatro y en su tejado veo el eslogan: «La guerra terminará. Ucrania ganará». Estos ejemplos son numerosos y desembocan en una situación «extraña», pero previsible, en la que las víctimas (nosotros) se sienten vencedoras poderosas y los invasores (los rusistas) se sienten víctimas miserables. «¡Sí, podemos!», decimos, y actuamos en consecuencia. El cotilleo positivo funciona

La gratitud es otro mantra aquí. Damos las gracias a quienes nos defienden, al voluntariado, al personal del sector energético y del transporte, a nuestros socios y a quienes nos apoyan…; agradecemos la experiencia que tenemos y cada nuevo día que se nos regala.

Así, cuando colegas y amistades de otros países me dicen que lo sienten o que me compadecen, mi reacción inmediata es: «¿Por qué?». Cuando me dicen que demuestro fuerza espiritual, resiliencia y confianza, que afronto los retos sin miedo (aunque todavía pueda tener miedo) e invierto un esfuerzo continuo en lo que tiene un sentido primordial para mí y para nosotros —la Victoria—, lo acepto, lo agradezco, y me siento y actúo con poder.

Quienes nos apoyan y nuestros socios nos han fortalecido con munición, financiación y ayuda humanitaria. También deberían recordar 😊 el poder de una conversación rica en recursos, que nos ayuda a ser personas capaces de crear milagros.

SF-Light, o «Nunca se sabe lo GRANDE que es tu pequeño esfuerzo»

Algunas personas ya saben que soy la gestora autodesignada del proyecto SF-Ukraine. He estado trabajando y hablando con públicos y personas diversas para promover el pensamiento y la comunicación SF. (A veces me preguntan si no me asusta la escala del proyecto. No me asusta. El camino hacia cualquier objetivo, grande o pequeño, no es más que una cadena de pequeños pasos, y solo hay que centrarse en uno cada vez). Hablé un poco de este proyecto cuando participé en un taller con Mark McKergow y Peter Röhrig en SOLWorld 2019, en Budapest (McKergow & Röhrig, 2022).

Dos años después de empezar mi proyecto, llegué al concepto que llamé «SF-Light». Surgió un día en que, tras una jornada completa de formación en SFA, me hice una pregunta: «¿Necesitan realmente las personas conocer y entender todos los detalles del SFA para empezar a aplicarlo?». Y mi respuesta fue «NO». Sabemos que a veces basta con invitar a las personas a fijarse en pequeñas «cosas buenas» o en elementos de los cambios deseados en su vida, o con hacer una sola pregunta que lleve a un momento de «ajá», o con participar en la coconstrucción de un futuro preferido… Parecen «pequeñas inyecciones SF», pero marcan la diferencia y crean una red de personas que difunden la palabra SF a su alrededor. Por supuesto, se trata de sus propias interpretaciones del SFA, pero ¿no es estupendo que faciliten cambios positivos en el mundo?

Estar presente es importante. No como especialista, no como asesora, ni siquiera como apoyo. Estar presente como una energía que crea un espacio para la transformación.

Mi problema con la pregunta milagro

En Ucrania, siempre he tenido problemas con la pregunta milagro. La mejor ilustración es mi diálogo con un adolescente, mucho antes de la guerra. Le hice la pregunta milagro y me pidió una aclaración: «¿Quiere decir qué tengo que hacer yo para que ocurra un milagro?».

Verán: no es que en Ucrania no creamos en los milagros. Es que creemos que, antes de que ocurran, hay que crearlos por cuenta propia. ¿Cómo se puede hacer?

Creo que creamos la realidad a partir de nuestro estado mental. Si se desea un cambio, primero hay que crear una capacidad mental que permita que ocurra lo que se quiere. Solo se puede hacer lo que se cree posible, ¿no? Los milagros, tal como los vemos muchas personas aquí, no caen «del cielo»: son el resultado de los cambios que se han introducido en la propia mentalidad, en los patrones de pensamiento y en la propia «capacidad de permiso» (¿se permite recibir un milagro?).

En la pregunta milagro tradicional admitimos que el milagro es el resultado de un misterioso «poder exterior». En mi caso, desplazo el foco hacia el poder interior y la capacidad de crear milagros internamente para luego manifestarlos fuera. Se trata de empoderar a las personas para que se conviertan en sus propias magas.

No sé si lo que pregunto EN LUGAR de la pregunta milagro podría 😊 interpretarse como una modificación de esta, o si quizá entiendo mal todo el concepto. Voy directamente a: «Imagine que lo que quiere ya ha ocurrido. ¿Cómo lo ha conseguido?».

En un primer momento la persona puede quedarse desconcertada, pero luego, como demuestra mi experiencia, la mayoría disfruta explorando sus «poderes mágicos»

Conclusiones

El SFA demuestra un poder convincente en tiempos de guerra. Sin embargo, en un contexto muy diferente de los entornos de paz, quien practica el enfoque SF debería ganar en flexibilidad y en apertura a las adaptaciones rápidas y a la experimentación sin miedo a «malinterpretar el SFA».

He escrito este artículo pensando en todas y todos ustedes. ¡He aprendido tanto de ustedes! Y estoy muy agradecida por todo el apoyo y el ánimo que me han dado con generosidad durante muchos años y, en particular, durante estos dos últimos años difíciles, y algo más. Si mis experimentos y descubrimientos de guerra pudieran servirles, no sería más que una modesta devolución de todas las buenas energías profesionales y personales que han compartido conmigo.

Nuestra guerra continúa y, por desgracia, han estallado conflictos en otras partes del mundo. El SFA demuestra ser un recurso valioso y una herramienta muy aplicable para navegar por los tiempos más turbulentos hacia el futuro preferido.

Quién es Victoria Spashchenko

Victoria Spashchenko es profesional y promotora del enfoque SF, coach SF, facilitadora y conferenciante, autora de las guías prácticas How to Solve Problems Without Discussing Them. Solution-Focused Approach for Managers and for Others, too, Moving from Problem to Solution y WOwW-school. Working on what works. Solution-Focused Approach for Teachers, Parents and for Others, too (en ucraniano), así como coautora del libro Using video games in the classroom. Challenges and Solutions: All you need to know to start using video games in your classroom con la Dra. Elena V. Shliakhovchuk. También es autora de #war_thoughts: Unfiltered and Raw Reflections on Recent russian Agression Against Ukraine. Es especialista en interculturalidad y miembro de la junta directiva de SIETAR Europa (2019-2024).

Correo electrónico: victoria.spashchenko@gmail.com

Complexe Systémique · las ilustraciones del original

El artículo publicado incluye cuatro ilustraciones que no reproducimos. Sus pies: figura 1, obra de Kateryna Drobroer; figura 2, monumento a la princesa Olga en Kiev, con el mensaje «¡Necesito un blindaje!» (foto: Victoria Spashchenko); figura 3, ventana en Leópolis, agosto de 2023 (foto: Victoria Spashchenko); figura 4, I’m OK, obra de Anna Sarvira.

Referencias

McKergow, M., & Röhrig, P. (2022). The “Users Guide to the Future” as a Coaching Tool. Workshop at SOLWorld 2019 conference, Budapest. SFiO – The InterAction collection. https://www.sfio.org/interaction/2019-1/users-guide-to-the-future/

Artículo original A Solution Focused Approach in Times of War: Views From the Inside, de Victoria Spashchenko, publicado en el Journal of Solution Focused Practices, vol. 8, n.º 1 (2024), doi: 10.59874/001c.117595, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial; la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

Traducción no oficial al español del artículo original «A Solution Focused Approach in Times of War: Views From the Inside», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial; la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autora ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Spashchenko, V. (2024). A Solution Focused Approach in Times of War: Views From the Inside. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/a-solution-focused-approach-in-times-of-war-views-from-the-inside (Obra original publicada en 2024 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 8, n.º 1; republicada en 2024 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/117595)

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