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Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Journal of Solution-Focused Brief Therapy · La mirada de un sociólogo

La cultura en la consulta centrada en soluciones: un enfoque intercultural

Gale Miller no es terapeuta: sociólogo, observa el mundo centrado en soluciones desde 1984, cuando empezó a frecuentar el Brief Family Therapy Center de Milwaukee. Aquí propone describir la consulta centrada en soluciones como una negociación intercultural. Con Clifford Geertz, la cultura se convierte en «tramas de significación» que las personas tejen y en las que quedan suspendidas; con Gary Alan Fine, cada consulta se convierte en una pequeña «idiocultura» que profesional y clientes construyen juntos a partir de las culturas en las que participan en otros ámbitos. Una sesión con una pareja nativa americana sirve de caso de prueba, y a Miller le interesa tanto lo que no se dijo como lo que se dijo.

Autor Gale Miller, sociólogo, Marquette University, MilwaukeePrimera publicación en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 1, n.º 2, 2014Presentación previa algunos aspectos de este artículo se expusieron como conferencia plenaria en la reunión anual de la Solution-Focused Brief Therapy Association, Santa Fe, noviembre de 2014Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Culture in Solution-Focused Consultation: An Intercultural Approach, de Gale Miller, publicado en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 1, n.º 2 (2014), pp. 25–40, doi: 10.59874/001c.75101, bajo licencia CC BY 4.0. El asterisco del título original remite a una nota del autor: algunos aspectos del artículo se habían expuesto como conferencia plenaria en la reunión anual de la Solution-Focused Brief Therapy Association, en Santa Fe, en noviembre de 2014. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, y se ha añadido un intertítulo para la sección inicial, que el original dejaba sin título, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por el autor ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Resumen

En este artículo desarrollo un enfoque intercultural de la consulta centrada en soluciones. El enfoque constituye una interpretación antropológico-sociológica y está escrito por un observador externo interesado en el mundo centrado en soluciones. El análisis subraya cómo las cuestiones multiculturales impregnan las consultas centradas en soluciones, en la medida en que profesionales y clientes se nutren de otras culturas en las que participan. Las interacciones entre profesionales y clientes se tratan como negociaciones que dependen de las competencias interculturales de quienes participan en ellas, es decir, de su capacidad para moverse entre sus propias orientaciones culturales y las de las demás personas implicadas en las consultas. Se expone de qué modo mi perspectiva intercultural amplía los temas culturales presentes en la literatura centrada en soluciones y se ilustra su utilidad mediante el análisis de un estudio de caso. Por último, [examino] las posibilidades futuras de seguir desarrollando esta perspectiva.

Nota del original

Algunos aspectos de este artículo se presentaron como conferencia plenaria («Continuity and Change: The Dance of an Attitude») en la reunión anual de la Solution-Focused Brief Therapy Association, Santa Fe, NM, EE. UU. (noviembre de 2014). Quisiera también agradecer a Sara Smock Jordan sus comentarios sobre un primer borrador del artículo.

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La mirada de un observador externo interesado

Este artículo se centra en el concepto de cultura como aspecto de las interacciones entre profesionales y clientes en el enfoque centrado en soluciones, presentándolas como negociaciones interculturales. Utilizo el término intercultural para llamar la atención sobre las formas en que profesionales y clientes del enfoque centrado en soluciones movilizan múltiples significados culturales en torno a las cuestiones prácticas que están en juego en sus interacciones. El término negociación dirige la atención hacia el modo en que las interacciones centradas en soluciones implican diálogo, deliberación e incluso regateo, con el fin de favorecer nuevas comprensiones de la situación en cuestión y acuerdos de trabajo sobre cómo abordarla. Las negociaciones implican aportaciones de dos o más partes que, al principio, pueden tener intereses muy distintos. Los temas desarrollados aquí pretenden aplicarse a una gran variedad de contextos (por ejemplo, terapia, empresas, escuelas, servicios médicos, etc.) en los que se practica la consulta centrada en soluciones.

Este artículo tiene dos propósitos. El primero consiste en identificar cuestiones culturales que se han minimizado en las conversaciones entre quienes teorizan y quienes practican el enfoque centrado en soluciones, y en sugerir cómo podrían formar parte de conversaciones futuras. El segundo propósito es ampliar los horizontes de esas conversaciones para incluir perspectivas desarrolladas fuera del mundo centrado en soluciones. Este propósito se relaciona con mi condición de observador externo interesado, cuya implicación principal en el mundo centrado en soluciones es la de investigador cualitativo. Mi implicación se remonta a 1984, en el Brief Family Therapy Center (BFTC) de Milwaukee.

Aunque reconozco que es interesado, considero que incluir las miradas externas interesadas es vital para el desarrollo del pensamiento y la práctica centrados en soluciones. Las observaciones e interpretaciones externas desafían a quienes practican el enfoque centrado en soluciones a reflexionar sobre su trabajo de nuevas maneras. Quienes observan desde fuera con interés están especialmente bien situados para actuar como intermediarios intelectuales que vinculen el mundo centrado en soluciones con las «corrientes intelectuales del mundo contemporáneo» (Miller 2014, p. 9). Entre las corrientes intelectuales pertinentes figuran tanto perspectivas que complementan claramente temas del pensamiento centrado en soluciones dominante como otras que cuestionan los supuestos y las afirmaciones dominantes sobre las interacciones centradas en soluciones.

Me apoyo en el enfoque de la antropología cultural de Geertz (1973) y en el análisis sociológico de Fine (1979) sobre los pequeños grupos como idioculturas para describir las interacciones entre profesionales y clientes en el enfoque centrado en soluciones como negociaciones interculturales. Ambos enfoques descansan en la idea de que los seres humanos son animales que crean y utilizan símbolos (Burke 1966). También responden a la preocupación de quienes teorizan y practican el enfoque centrado en soluciones por el modo en que el significado emerge en las interacciones sociales. Por ello, resuenan con el enfoque interaccional de la consulta centrada en soluciones de McKergow y Korman (2009) y con la descripción que hacen Miller y McKergow (2012) de las interacciones centradas en soluciones como sistemas complejos en los que a veces emergen realidades sociales imprevistas.

Mi enfoque de las consultas centradas en soluciones trata la cultura como un aspecto fundamental y omnipresente de dichas consultas. Así, este artículo podría verse como una respuesta al llamamiento de quienes teorizan la complejidad a desarrollar múltiples descripciones de la construcción de significado en las interacciones sociales complejas (Cilliers, 1998; Miller & McKergow, 2012). Las consultas centradas en soluciones son contextos de construcción social de significados multiculturales que tienen implicaciones para las interpretaciones y acciones futuras de las personas consultantes. Desarrollo los temas expuestos más arriba a lo largo del resto del artículo. Comienzo con una breve revisión de la evolución del concepto de cultura en el mundo centrado en soluciones y, a continuación, desarrollo mi perspectiva intercultural sobre la consulta centrada en soluciones. Más adelante, analizo un ejemplo de caso para ilustrar mi enfoque intercultural y expongo algunas líneas de desarrollo futuro de un enfoque intercultural de la consulta centrada en soluciones.

De la cultura a la competencia intercultural

El lugar de la cultura entre quienes inventaron la terapia breve centrada en soluciones en el BFTC a mediados de la década de 1980 variaba según el contexto y el momento. A menudo se decía a los visitantes que la cultura no era una preocupación de quienes practicaban la terapia breve centrada en soluciones. Las primeras figuras de referencia explicaban que su enfoque había surgido del trabajo con una población consultante multicultural. Habían desarrollado técnicas eficaces para abordar los diversos problemas que planteaban clientes de distintas razas y etnias, niveles de ingresos, orígenes regionales, edades y géneros. El énfasis del equipo en el minimalismo también era pertinente: ¿para qué complicar el enfoque atendiendo a cuestiones innecesarias? Pero también observé cómo este equipo terapéutico tenía en cuenta a veces cuestiones culturales en su práctica de la terapia. Por ejemplo, en las sesiones con miembros de los Testigos de Jehová (que no creen en los milagros), sustituían la pregunta del milagro por preguntas sobre estar en la gracia de Dios, y modificaban la pregunta de escala para que fuera de menos 10 a 0, a fin de ajustarse mejor a las orientaciones culturales de clientes de algunos países.

Un cambio importante vino con el artículo de Berg y Jaya (1993) sobre el trabajo con familias asiático-estadounidenses. Defendían la inclusión de las cuestiones culturales en la terapia breve centrada en soluciones, a la vez que advertían a sus lectores contra las generalizaciones excesivas sobre las personas asiático-estadounidenses y contra anteponer la cultura a la cooperación con la propia clientela. Más recientemente han aparecido varias publicaciones que examinan cómo podría tenerse en cuenta la cultura de la persona consultante en la terapia breve centrada en soluciones. Entre ellas figuran la incorporación de ideas y prácticas centradas en soluciones al trabajo social clínico transcultural por parte de Lee (2003) y el enfoque de Lee y Mjelde-Mossey (2004) sobre la disonancia cultural entre inmigrantes de Asia oriental en Estados Unidos. Las experiencias de Geisler (2010) en el trabajo centrado en soluciones en México y el análisis de Hsu y Wang (2011) sobre la piedad filial como cuestión presente en las sesiones de terapia con clientes taiwaneses y chinos son también aportaciones significativas a la literatura. Una incorporación reciente es el informe de Moir-Bussy (2014) sobre cómo ajustar la terapia breve centrada en soluciones a las preocupaciones culturales de clientes de China y de Australia.

Lee (1996) abrió una línea de desarrollo diferente al mostrar la relación entre el constructivismo social y la diversidad cultural. Asimismo, el volumen colectivo dirigido por Kim (2014a) sobre multiculturalismo y terapia breve centrada en soluciones destaca por aplicar el concepto de competencia cultural a varios grupos diferentes, entre ellos clientes con discapacidad, personas LGBTQ, personas en situación de pobreza y clientes con vida espiritual y religiosa. La competencia cultural implica a la vez aprender los valores, las prácticas y las creencias de miembros de otras culturas y utilizar ese conocimiento para reflexionar sobre las propias orientaciones culturales (Lee & Zaharlick 2013).

Por último, profesionales del enfoque centrado en soluciones, entre otros, han aplicado la idea de cultura a la creación de equipos y al liderazgo en las organizaciones (Aoki, 2009; Godat, 2013; Gray, 2011; Yoshida, 2011). Otros trabajos han aplicado técnicas centradas en soluciones en culturas médicas, penitenciarias y escolares (Ferraz & Wellman, 2009; Greenberg et al., 2001; Lindforss & Magnusson, 1997; Metcalf, 2008). Estos estudios amplían el foco principal de la terapia breve centrada en soluciones, puesto en las culturas de grupos raciales, étnicos y nacionales, para incluir los lugares de trabajo, las profesiones y las instituciones como culturas.

Esta breve revisión de la literatura pone de manifiesto el creciente interés por el concepto de cultura de algunas personas del mundo centrado en soluciones y de miradas externas interesadas. Sin embargo, como señala Kim (2014b), buena parte de la literatura de este campo expresa incertidumbre sobre hasta qué punto quienes practican el enfoque centrado en soluciones deberían tener una orientación cultural. Kim explica que a muchos profesionales del enfoque centrado en soluciones les preocupa que una formación centrada en cuestiones culturales

refuerce los supuestos ligados a los estereotipos y la falacia de saberlo todo sobre una raza, una cultura o un grupo minoritario concretos. Debido a estas preocupaciones, quienes ejercen la clínica centrada en soluciones abogan más bien por un enfoque de no saber, que es central en la terapia breve centrada en soluciones…

Kim (2014b, p. 10; cursiva en el original)

Considero que tales preocupaciones están justificadas, pero solo hasta cierto punto. Otra preocupación tiene que ver con la tentación de definir la cultura de forma excesivamente abstracta, separándola así de las realidades vividas en la vida de las personas. También es problemática la frecuente tendencia a definir los valores y las prácticas ajenos como expresiones culturales, descuidando los propios. A pesar de estas preocupaciones realistas, Jahoda (2012, p. 300) señala algo importante al afirmar que «el concepto de “cultura” es probablemente indispensable» para la vida en las sociedades multiculturales. Esta es la lección que extraigo de la literatura sobre la cultura que ha surgido en el mundo centrado en soluciones durante los últimos veinte años. Los estudios ponen de relieve los contextos multiculturales de la consulta centrada en soluciones y, por tanto, abogan por incorporar una mayor conciencia cultural en el mundo centrado en soluciones.

La pregunta clave, por supuesto, es cómo incorporar una mayor conciencia cultural en el pensamiento y la práctica centrados en soluciones. Tratar las interacciones entre profesionales y clientes como negociaciones interculturales es un punto de partida para responder a esta pregunta. Las habilidades decisivas en las negociaciones centradas en soluciones son las competencias interculturales de profesionales y clientes. Estas competencias incluyen la capacidad de profesionales y clientes de expresarse mutuamente sus preocupaciones prácticas y sus orientaciones culturales, así como de ayudar a las otras partes a expresar sus propias preocupaciones y orientaciones. Un paso básico para ampliar la conciencia intercultural en el mundo centrado en soluciones consiste en desarrollar una perspectiva intercultural sobre las consultas centradas en soluciones. A esta cuestión pasamos ahora.

Una perspectiva intercultural

Mi enfoque de la cultura y de la consulta centrada en soluciones parte de la definición de cultura de Geertz (1973, p. 5) como «tramas de significación», o de significados, que las personas tejen y en las que quedan suspendidas. La descripción de la cultura como una trama, en Geertz, muestra cómo múltiples significados están vinculados entre sí dentro de culturas particulares. Dicho de otro modo, la cultura está formada por agrupaciones simbólicas (Burke 1973). «Cada elemento de la agrupación sirve de fondo a los demás elementos, impregnándolos así de valores que de otro modo quizá no se asociarían con ellos» (Miller, 2014, p. 13). Esta es una de las razones por las que grupos que parecen compartir algunos de los mismos valores pueden definirse como significativamente diferentes entre sí, e incluso opuestos.

Tejer tramas de significación es un proceso de construcción social. Los significados emergen a medida que las personas interactúan e interpretan aspectos de sus propias experiencias vitales y de las ajenas. Ambas actividades son fuentes de cambio y de continuidad. De ahí la importancia de la descripción que hace Geertz (1973) de la cultura como algo que mantiene suspendidas a las personas. Los significados sujetan a las personas en un lugar durante un tiempo, pero no las atrapan necesariamente en ese lugar para siempre. En la medida en que los significados socialmente construidos sujetan a las personas en un lugar, los significados culturales sirven como marcos de orientación a través de los cuales se relacionan con los mundos que las rodean. Los significados guían la percepción al presentar algunas preocupaciones como más pertinentes que otras y algunas respuestas a las situaciones como más apropiadas.

El enfoque de Geertz (1973) no limita el concepto de cultura a unas pocas categorías o identidades de grupo. Todos los grupos pueden ser objeto de análisis cultural, siempre que quien analiza pueda demostrar que sus miembros se orientan hacia significados compartidos. Así, podemos hablar de una cultura centrada en soluciones. Además, el enfoque de Geertz cuestiona los análisis culturales que presentan a los miembros de los grupos culturales como orientados hacia significados estables y duraderos. Ese cuestionamiento llama la atención sobre la variedad de contextos culturales (tramas de significado) en los que las personas se suspenden a medida que llevan su vida cotidiana. Piense en un día de su vida. Puede incluir la participación en la familia, la profesión, la cultura popular, el servicio público, la política y la religión. Cada uno de estos contextos implica tejer tramas de significado en cierta medida distintas. De hecho, una parte importante de la gestión de la vida consiste en pasar con éxito de un contexto cultural a otro.

Aunque puede sostenerse que identidades culturales como la raza, el género, la orientación sexual y la nacionalidad atraviesan contextos diversos más que otras, eso no significa que estas identidades tengan el mismo significado en todos los contextos. Esta es una razón importante por la que quienes hacen análisis cultural deben prestar atención a las prácticas sociales asociadas a determinados entornos sociales y a las negociaciones mediante las cuales se construyen socialmente las realidades culturales. Considérese, por ejemplo, la etnografía de Jackson (2001) sobre las identidades raciales y de clase entre los residentes de Harlem, en la que afirma:

muchos afroamericanos tienen nociones decididamente performativas de la identidad social. La posición de clase se vislumbra a través de interpretaciones de los comportamientos cotidianos. La identidad racial se basa en percepciones de [determina]das acciones sociales y se apuntala recurriendo a tipos específicos de actividades. La «ubicación» racial no depende únicamente de las reglas de la gota única ni de los grados de pigmentación de la piel. Las identificaciones socialmente significativas se derivan en parte de comportamientos, prácticas y actuaciones sociales observables.

Jackson (2001, p. 4)

La afirmación de Jackson subraya la multidimensionalidad de identidades culturales aparentemente estables. Su estudio es un punto de partida útil para ver cómo la vida en las sociedades contemporáneas implica encuentros y negociaciones interculturales continuos. Sostener identidades raciales, de género, sexuales y otras identidades culturales implica adaptaciones constantes a las tramas de significado asociadas a los diversos grupos y entornos sociales en los que participan las personas.

El análisis de Fine (1979) sobre los pequeños grupos como idioculturas complementa las intuiciones de Jackson (2001) al mostrar cómo los miembros de un pequeño grupo se nutren de múltiples culturas para construir tramas de significado propias que respondan a sus circunstancias sociales compartidas. Fine se sirve de sus estudios de equipos de béisbol infantil para mostrar cómo los miembros de cada equipo utilizaban aspectos seleccionados de la cultura del béisbol, de los mundos sociales adultos y de sus experiencias compartidas como niños para inventar sus propias prácticas, valores y perspectivas culturales. Los miembros de los equipos demostraban su competencia intercultural al negociar qué temas culturales generales tomar de la sociedad en su conjunto, cómo reorganizarlos en sus propias tramas de significado y cómo aplicarlos en situaciones diversas.

Fine (1979) identifica varias consideraciones que guían las negociaciones de los miembros del grupo sobre la incorporación de determinados valores y prácticas a sus idioculturas. Tres son especialmente pertinentes para la consulta centrada en soluciones: los valores y prácticas incorporados deben ser conocidos por los miembros del grupo, coherentes con los intereses sociales del grupo y apropiados para las relaciones sociales dentro del grupo. Los equipos de béisbol de Fine diferían en su conocimiento de las tradiciones del béisbol, en sus intereses principales y en las relaciones preferidas entre compañeros de equipo. Por ejemplo, no todos los equipos anteponían la victoria a otros valores sociales, ni ponían el acento en los mismos criterios a la hora de asignar a sus miembros posiciones diferentes dentro del grupo.

El análisis de Fine (1979) es directamente pertinente para comprender cómo se construyen las realidades culturales en las consultas centradas en soluciones. Quienes participan en las consultas forman pequeños grupos centrados en un abanico limitado de cuestiones. Al igual que los equipos de béisbol infantil, profesionales y clientes del enfoque centrado en soluciones negocian qué aspectos de culturas más amplias son pertinentes para sus interacciones y cómo deben articularse los elementos culturales seleccionados para formar tramas de significado coherentes con sus relaciones emergentes. Quienes participan en una idiocultura no necesitan dominar las culturas ajenas, pero sí saber lo suficiente para negociar con éxito entre sí. Esto nos devuelve al énfasis de Jackson (2001) en prestar mucha atención a lo que otras personas dicen con sus palabras y con sus acciones no verbalizadas.

Al tratar la cultura como tramas de significado y las consultas centradas en soluciones como idioculturas emergentes, quienes practican el enfoque centrado en soluciones podrían ver mejor cómo sus orientaciones a la hora de interactuar con la clientela se arraigan en la cultura centrada en soluciones. Las y los profesionales toman prestado selectivamente de la cultura centrada en soluciones cuando formulan determinadas preguntas, responden de determinadas maneras a las respuestas de sus clientes y elaboran los mensajes de cierre. Profesionales y clientes del enfoque centrado en soluciones construyen idioculturas compartidas negociando si las acciones profesionales encajan con los temas culturales introducidos por la clientela, y cómo. Así es como profesionales y clientes del enfoque centrado en soluciones tejen tramas de significado que expresan aspectos de múltiples culturas y se suspenden en ellas. En la sección siguiente ilustro cómo se negocian las idioculturas. En ella resumo un ejemplo de caso propuesto por Blakeslee y Smock Jordan (2014) en el que intervienen una persona terapeuta blanca y dos clientes nativos americanos. Resumo el ejemplo de caso para ahorrar espacio y centrarme en el tira y afloja de la negociación.

Ejemplo de caso

Nota del original

1. El ejemplo de caso que se analiza aquí procede de Blakeslee y Smock Jordan (2014) y se utiliza con permiso de la autoría.

Blakeslee y Smock Jordan (2014) comienzan señalando algunos valores fundamentales de la cultura nativa americana y contrastándolos con la cultura dominante —blanca— de Estados Unidos. Estos valores son una orientación holística hacia la espiritualidad que incluye: tratar la naturaleza como sagrada; insistir en las relaciones comunitarias como fuente de bienestar; concebir la identidad personal como inseparable de las identidades familiar y tribal; un tiempo coordinado por los acontecimientos naturales; y prácticas de comunicación que incluyen evitar el contacto visual y hacer pausas prolongadas entre las frases. Blakeslee y Smock Jordan abordan también el abuso de sustancias, la violencia de pareja o familiar, la pobreza y el desempleo, y la depresión y el suicidio como problemas clínicos importantes en las comunidades nativas americanas. A continuación ofrecen algunas sugerencias sobre cómo quienes practican la terapia breve centrada en soluciones podrían ajustar su práctica para respetar la cultura nativa americana, como sustituir la palabra hacer por ser (por ejemplo, «entonces, si no estuvieran peleando tanto, ¿cómo serían en cambio?», p. 116), modificar la pregunta del milagro para preguntar por una visión y adoptar una postura directiva al dar el mensaje de cierre.

La sesión implica a una pareja casada (Mika, que tiene empleo, y Matt, que está desempleado) con un hijo de 15 años (Tokada, que no está presente en la sesión). Quien dirige la sesión empieza preguntando qué tiene que ocurrir «[en] nuestra reunión de hoy para que haber venido haya sido útil» (p. 113). Mika explica que la ha enviado su jefe y que teme perder su empleo. La persona terapeuta observa: «Así que el simple hecho de estar aquí es útil» y «Conservar su empleo es importante» (p. 113). Matt asiente y Mika dice: «Sí». A continuación, la persona terapeuta pregunta por el trabajo de Mika. Mika responde que tiene poco tiempo libre, que debe tomarse días de baja por enfermedad para asistir a los actos tribales, y concluye: «Ojalá nunca nos hubiéramos ido» (p. 113). Mika pasa luego a sus preocupaciones sobre Tokada, quien, según dice, está «perdiendo su herencia» porque la escuela está «intentando hacerle pensar como los blancos», y añade: «sin ánimo de ofender» (p. 113). La persona terapeuta responde que no se siente ofendida y pide a Mika que hable más de su hijo. Mika afirma que él prefiere que lo llamen Tate, lo cual «es realmente una bofetada para nosotros, porque su nombre tiene un significado especial en nuestra tribu» (p. 113).

Después, la persona terapeuta pregunta cómo está afrontando la situación la pareja. Mika explica que Matt y ella se pelean y que esto interfiere en su trabajo. Quien dirige la sesión responde que debe de ser difícil hablar con terapeuta blanco. Mika está de acuerdo. La persona terapeuta pregunta: «¿Cómo podría serles útil, teniendo en cuenta que no soy de origen indígena americano?» (p. 114). Mika afirma que le ayudaría que la persona terapeuta diera un informe positivo a su jefe, que dijera que Mika es una buena trabajadora y que no está loca. Mika explica que pelearse menos también ayudaría, porque no llegaría tarde al trabajo, dormiría más y pasaría más tiempo con Tokada. Ante la pregunta «¿qué más?», Mika añade que, si hubiera menos peleas, los miembros de la familia dedicarían tiempo a hablar de las tradiciones tribales, y que «eso nos haría sentir más en casa» (p. 114).

Llega entonces la pregunta del milagro. La persona terapeuta pide a Mika y a Matt que imaginen un cambio en el que «un anciano o un animal se les aparece en una visión y les hace saber que los problemas de los que han hablado hoy ya no son un problema» (p. 114). Mika menciona cuatro cambios resultantes de su visión: Matt y ella se despertarían en la misma cama porque no se estarían peleando, Matt y Tokada volverían a los cantos de la mañana, Tokada se uniría a sus padres para el té de la mañana, y acompañarían a Tokada a la escuela antes de que Mika fuera a trabajar. Ella describe esto como la mejor situación posible «viviendo fuera de nuestra tribu» (p. 115).

Esta sesión ilustra cómo quienes practican la consulta centrada en soluciones abordan las preocupaciones de sus clientes manteniendo las sesiones en coherencia con los principios de la consulta centrada en soluciones. Lo vemos en el uso que hace la persona terapeuta de la palabra ser, en su respuesta comprensiva a las inquietudes de Mika sobre los blancos […], en su manera de tratar el asentimiento silencioso de Matt como una forma aceptable […] y en la reformulación de la pregunta del milagro en torno a tener una visión de un anciano o de un animal. La sesión muestra cómo las respuestas de quienes practican la consulta centrada en soluciones a las afirmaciones de sus clientes los guían hacia la identificación de recursos para el cambio. Veamos ahora en qué sentido el ejemplo de caso es una negociación intercultural.

Interpretación intercultural

Desde una perspectiva intercultural, la interacción de Mika y Matt con su terapeuta del enfoque centrado en soluciones es un primer paso en la construcción de una idiocultura que podría desarrollarse más en sesiones posteriores. Las preguntas de la persona terapeuta (que expresan preocupaciones culturales propias del enfoque centrado en soluciones) forman un contexto en el que clientes y terapeuta toman selectivamente elementos de las culturas nativa americana y blanca para construir una orientación compartida hacia las cuestiones en juego. Las preguntas de la persona terapeuta fijan los parámetros dentro de los cuales los valores, las prácticas y las identidades culturales nativas americanas y blancas se incorporan a su idiocultura emergente. Es significativo que esas preguntas no pidan a la pareja que mezcle o armonice las diferencias entre las culturas. De hecho, la interacción gira en torno a contrastes, explícitos e implícitos, entre ellas.

El ejemplo ilustra cómo profesionales y clientes del enfoque centrado en soluciones construyen idioculturas utilizando aspectos conocidos de sus propias culturas y de las ajenas para tejer tramas de significado coherentes con sus intereses y sus relaciones. Todas las partes de la interacción muestran competencias interculturales, pero las acciones de Mika son especialmente instructivas. Mika muestra su comprensión de la cultura blanca cuando se muestra sensible a los posibles sentimientos negativos de la persona terapeuta ante su desaprobación de la orientación blanca que se enseña en la escuela de Tokada, cuando pide un informe que se ajuste a las preocupaciones de su jefe (es decir, que es una buena trabajadora y que no está loca) y cuando expresa el deseo de encontrar la mejor situación posible para vivir dentro de la sociedad blanca. Mika muestra también su comprensión de cómo se organizan las relaciones terapéuticas en la sociedad no tribal. Quizá lo más impresionante sea la forma en que Mika se sitúa fuera de la cultura blanca y de la cultura terapéutica, al tiempo que participa en ambas. Sus acciones sugieren, aunque no garantizan, que la interacción responde adecuadamente a sus preocupaciones y a su sentido de lo que son unas relaciones apropiadas entre cliente y terapeuta.

Fijarse en lo que se dice en terapia es solo una manera de ver la competencia intercultural en la interacción. También deberíamos considerar aquello de lo que se podría haber hablado y no se habló. Las elecciones de la persona terapeuta son aquí centrales. En concreto, no muestra ningún interés por los problemas clínicos que Blakeslee y Smock Jordan (2014) describen como problemas recurrentes en las comunidades nativas americanas. Tampoco se centra en cuestiones que, de otro modo, podrían tratarse como básicas para las identidades culturales de los miembros de la familia. Por ejemplo, no pide a la pareja que hable de los significados asociados a determinadas prácticas tribales (como los cantos de la mañana y el significado especial del nombre de Tokada), de los aspectos de la cultura blanca que les resultan especialmente problemáticos, de lo que lamentan de haber dejado la tribu ni de lo que es diferente cuando se sienten más en casa viviendo en la sociedad blanca. Resulta revelador que Mika no vuelva sobre estas cuestiones a medida que avanza la interacción.

Tres aspectos no verbalizados de la sesión de terapia merecen una mención especial. Se refieren al modo en que la persona terapeuta trata el tiempo, al desempleo de Matt y a las circunstancias de la partida de la familia de la reserva. Cada una de estas cuestiones podría considerarse pertinente para la situación actual de la familia a partir del conocimiento que tiene la persona terapeuta de la cultura nativa americana. Por ejemplo, ¿podrían los retrasos de Mika en el trabajo estar relacionados con la orientación tradicional nativa americana respecto del tiempo? ¿Podría el desempleo de Matt deberse a un consumo excesivo de alcohol, a una depresión o a pensamientos suicidas? También cabría imaginar diversas razones por las que la familia se marchó de la reserva, entre ellas el distanciamiento de miembros de la familia respecto de otros miembros de la tribu. Así, podríamos preguntarnos si los problemas de la pareja están relacionados con sentimientos de separación social que socavan su sensación de bienestar y ponen en cuestión el estrecho vínculo entre sus identidades personales y tribales. Quién sabe adónde habría ido la interacción si la persona terapeuta hubiera utilizado sus conocimientos culturales para explorar en la sesión estas y otras posibilidades.

Los aspectos no verbalizados del ejemplo ponen de relieve la importancia de la disciplina interaccional de quienes practican la consulta centrada en soluciones a la hora de elegir qué temas desarrollar en la interacción con sus clientes. Esta cuestión remite a la advertencia de Berg y Jaya (1993) sobre el uso que hacen terapeutas de sus conocimientos culturales para generalizar en exceso sobre los deseos y las necesidades de sus clientes. La disciplina interaccional implica sostener una curiosidad disciplinada que se centre en las circunstancias reales de la vida de las personas consultantes. Esto no quiere decir que exista una única manera correcta de llevar a cabo una consulta centrada en soluciones con determinadas personas. Fine (1979) muestra claramente que todas las idioculturas son, en diversos grados, construcciones sociales únicas. Mi argumento es solo que la construcción de idioculturas centradas en soluciones debería basarse en los deseos y las necesidades expresados por las personas consultantes. En la sección siguiente exploro otras implicaciones de un enfoque intercultural de la terapia breve centrada en soluciones.

Consideraciones futuras

He descrito un enfoque intercultural de la consulta centrada en soluciones que se apoya en la definición de cultura de Geertz (1973) como tramas de significación tejidas en la interacción social y en el análisis de las idioculturas de Fine (1979). El enfoque amplía el análisis de McKergow y Korman (2009) sobre los significados como algo que emerge en el espacio intermedio entre profesionales y clientes. He mostrado cómo quienes participan en las consultas centradas en soluciones se apoyan en aspectos de otras culturas al interactuar entre sí. Así pues, no existe una frontera clara ni estable que separe las interacciones entre profesionales y clientes de los entornos culturales más amplios en los que tienen lugar. Mi enfoque intercultural hace avanzar el interés de la teoría de la complejidad por el modo en que las transformaciones de significado emergen en algunas interacciones sociales (Miller & McKergow, 2012), al señalar que las consultas centradas en soluciones son contextos de construcción de idioculturas. Al negociar qué aspectos de otras culturas deben incluirse en las consultas y al vincularlos entre sí de maneras particulares, profesionales y clientes del enfoque centrado en soluciones crean condiciones potenciales para la transformación interaccional.

Un enfoque intercultural tiene también implicaciones prácticas para quienes practican el enfoque centrado en soluciones y desean aumentar su competencia intercultural. En particular, el ejemplo de caso de Blakeslee y Smock Jordan (2014) ilustra cómo una orientación intercultural puede ayudar a quienes practican la consulta centrada en soluciones a […] sus preguntas y comentarios para tener en cuenta los valores y las prácticas culturales de sus clientes. Muestra también la utilidad de reconocer las diferencias culturales con la clientela y, quizá, de pedirle orientación para llevar a cabo las consultas de las maneras culturalmente preferidas. Es importante señalar los diversos temas culturales potenciales sobre los que la persona terapeuta evitó preguntar. En conjunto, estas implicaciones prácticas de una orientación intercultural encajan bien con la terapia simple de Panayotov (2011, p. 8), en particular con su práctica de preguntar a sus clientes: «¿Cuál cree que es la pregunta más útil que debería hacerle ahora?».

Considero el enfoque intercultural aquí descrito como un primer paso para incorporar una mayor conciencia y competencia culturales en el mundo centrado en soluciones. Pero también reconozco que no he abordado algunas cuestiones importantes relacionadas con este enfoque. Estas cuestiones constituyen consideraciones futuras que profesionales de la consulta centrada en soluciones y miradas externas interesadas podrían abordar mediante investigaciones futuras, desarrollos teóricos e innovaciones en las prácticas centradas en soluciones. Expongo aquí tres consideraciones futuras. La primera se centra en cómo una perspectiva intercultural cuestiona aspectos del discurso dominante en el mundo centrado en soluciones.

Uno de esos cuestionamientos se refiere a la representación de quienes practican el enfoque centrado en soluciones como personas que adoptan una postura, posición o actitud de no saber al interactuar con sus clientes. Así, el no saber es una elección. Desde un punto de vista intercultural, cabe preguntarse: «¿Cómo podrían las y los profesionales saber de antemano qué temas culturales introducirán sus clientes en una consulta determinada, o cómo negociarán juntos las tramas de significado para abordar sus preocupaciones compartidas?». El no saber es una circunstancia de la vida que requiere reconocimiento y aceptación, ni más ni menos. En cambio, la curiosidad disciplinada es una habilidad que, en diversos grados, se pone de manifiesto en las negociaciones interculturales de las consultas centradas en soluciones. Como habilidad, la curiosidad disciplinada puede cultivarse mediante la formación, la supervisión, las conversaciones y el análisis de negociaciones interculturales.

Los supuestos individualistas que impregnan el discurso centrado en soluciones son también significativos. Se presenta a las personas consultantes como portavoces de deseos individuales únicos en las consultas centradas en soluciones, y se advierte a quienes las atienden que presten mucha atención a cada cliente como individuo. Este tema se hace eco de un énfasis esencialista bien asentado en las culturas occidentales. Por tanto, no debería sorprender que las personas consultantes formulen a menudo afirmaciones individualistas en contextos centrados en soluciones diversos. Quienes practican el enfoque centrado en soluciones deberían tomarse en serio estas afirmaciones, tratándolas como contribuciones de la clientela a la construcción de idioculturas, es decir, como afirmaciones culturales. La singularidad de profesionales y clientes se negocia y se realiza a medida que seleccionan y organizan temas tomados de las otras culturas en las que participan. Así, cada sesión de consulta es un contexto en el que clientes y profesionales se construyen socialmente como seres únicos.

La segunda consideración futura se refiere a la realización de estudios sobre la cultura centrada en soluciones. El análisis teológico de la terapia breve centrada en soluciones de Bidwell (1999) es un punto de partida. Bidwell afirma que la esperanza y la posibilidad son las metáforas fundamentales de la terapia breve centrada en soluciones, y añade que estos valores impregnan las técnicas y las orientaciones éticas de terapeutas. Otro punto de partida es la caracterización que hacen Ferraz y Wellman (2009, p. 326) de la terapia breve centrada en soluciones como «fomento de una cultura de implicación». Sin embargo, no son más que puntos de partida. Los debates futuros tienen que ir más allá de afirmaciones tan vagas como que la consulta centrada en soluciones es colaborativa, respetuosa y optimista.

Hay muchas maneras de abordar esta cuestión, pero creo que los estudios etnográficos del mundo centrado en soluciones son especialmente prometedores. Lo digo porque la cultura centrada en soluciones abarca más que lo que ocurre en las interacciones entre profesionales y clientes. El mundo centrado en soluciones está formado por una gran diversidad de contextos, actores y actividades. Entre ellos figuran las formaciones, la lectura y la escritura de textos, la supervisión, las presentaciones en congresos, las conversaciones informales sobre las propias prácticas de consulta y las ajenas, y la explicación de la consulta centrada en soluciones a personas ajenas a ella. Un examen etnográfico holístico del mundo centrado en soluciones debe atender a cómo se describen, explican y justifican los supuestos, las afirmaciones y las prácticas centrados en soluciones en distintos contextos sociales. Debería atender también a los desacuerdos entre los miembros del mundo centrado en soluciones; a las críticas que formulan sobre su propio trabajo y sobre las prácticas ajenas, y a los momentos en que tratan prácticas que habitualmente critican como apropiadas para determinadas circunstancias. Este último foco es significativo porque las tramas de significado construidas por los seres humanos incluyen tanto temas coherentes como incoherentes, así como certezas y dilemas.

La tercera cuestión dirige la atención hacia la relación entre la vida de las personas consultantes dentro y fuera de las consultas centradas en soluciones. ¿Cómo interpretan las personas consultantes su breve contacto con la cultura centrada en soluciones cuando regresan a sus familias y comunidades? Los estudios cuantitativos sobre los cambios de conducta o de actitud de la clientela tras las consultas centradas en soluciones no bastan para abordar esta cuestión. Esta requiere estudios cualitativos de las tramas de significación y de los contextos interaccionales en los que las personas consultantes incorporan sus experiencias centradas en soluciones a otras idioculturas. Podríamos tratar este proceso como una traducción intercultural (Latour, 1983). Las personas consultantes traducen al interpretar y aplicar selectivamente aspectos de la cultura breve centrada en soluciones en su vida cotidiana. Los estudios sobre los usos que la clientela hace de la cultura centrada en soluciones en su mundo cotidiano prometen aumentar la capacidad (competencia) de quienes practican la consulta centrada en soluciones para acompañar la traducción intercultural de sus clientes en contextos ajenos a la consulta.

Conclusión

Este artículo desarrolla un enfoque intercultural de la consulta centrada en soluciones. Las consultas son negociaciones en las que profesionales y clientes utilizan sus habilidades interculturales para desarrollar tramas de significado en cierta medida únicas, que potencialmente transformarán la orientación de las personas consultantes hacia su vida presente y futura. Las negociaciones son también contextos de construcción de recursos prácticos que las personas consultantes podrían utilizar para cambiar su vida. Nuevos significados y recursos emergen a medida que las y los profesionales toman prestados y reorganizan aspectos de múltiples culturas para crear idioculturas que podrían servir de puntos de vista desde los que ver nuevas posibilidades en la vida de sus clientes.

Mi enfoque intercultural es también un recurso potencial para terapeutas que deseen reflexionar sobre los valores y las prácticas que definen la cultura centrada en soluciones, y sobre la diversidad de formas que adopta en las distintas consultas entre profesionales y clientes. Puede ayudar a quienes practican la consulta centrada en soluciones a reflexionar sobre sus valores, prácticas e identidades profesionales, así como a preguntarse por otras maneras posibles de ser profesional del enfoque centrado en soluciones. Tales reflexiones vuelven a situar a las personas consultantes y sus preferencias culturales como fuentes del desarrollo profesional. Es una manera de ampliar la conciencia y la competencia interculturales de quienes practican la consulta centrada en soluciones, abriéndose al mundo ajeno al enfoque centrado en soluciones y aprendiendo de él.

Aunque he subrayado la utilidad de desarrollar una conciencia intercultural en el mundo centrado en soluciones, sería un error por mi parte dejar la impresión de que el análisis cultural es siempre la forma más útil de comprender la consulta centrada en soluciones. El concepto de cultura es solo uno de los muchos conceptos que las personas utilizan para dar sentido a las cuestiones de la vida. Por ejemplo, muchas de las llamadas cuestiones culturales podrían abordarse también desde perspectivas económicas o biológicas, por no hablar de las numerosas filosofías políticas y morales existentes en las sociedades contemporáneas. Sin [duda] hay momentos en que otras perspectivas responden mejor a las preocupaciones de clientes y profesionales del enfoque centrado en soluciones. Aun así, no puedo imaginar una forma de práctica centrada en soluciones que esté libre de cultura. Mi dificultad para imaginar esa posibilidad tiene que ver con la diversidad de tramas de significado e idioculturas en las que participan las personas en las sociedades contemporáneas.

Es difícil sostener que vivimos en un mundo de realidades múltiples sin incluir el concepto de cultura.

Gale Miller

Sobre el autor

Gale Miller es catedrático emérito de Sociología en la Marquette University de Milwaukee. Sus principales intereses se centran en los estudios empíricos y teóricos de las instituciones de servicios humanos (entre ellas la terapia breve centrada en soluciones) y en cómo las personas viven las dificultades de su vida. Gale pasó largos periodos observando diversas actividades, sesiones de terapia y usos del lenguaje en el BFTC de Milwaukee (el «hogar» de la terapia breve centrada en soluciones). Su relato etnográfico de la SFBT, desde la mirada de un observador externo interesado, se publicó con el título Becoming miracle workers: Language and meaning in brief therapy (Aldine de Gruyter, 1997).

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Artículo original Culture in Solution-Focused Consultation: An Intercultural Approach, de Gale Miller, publicado en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 1, n.º 2 (2014), pp. 25–40, doi: 10.59874/001c.75101, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial, con maquetación adaptada para la lectura en línea y un intertítulo añadido para la sección inicial. Esta traducción no ha sido realizada ni por el autor ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «Culture in Solution-Focused Consultation: An Intercultural Approach», publicado en Journal of Solution-Focused Brief Therapy (2014) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial y presentación adaptada para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Miller, G. (2014). Culture in Solution-Focused Consultation: An Intercultural Approach. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/culture-in-solution-focused-consultation-an-intercultural-approach (Obra original publicada en 2014 en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 1, n.º 2 (2014), pp. 25-40; republicada en 2014 por Journal of Solution-Focused Brief Therapy, https://journalsfp.org/article/75101)

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