Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Family Issues · Familia
En Sudáfrica, ser padre sigue significando ante todo aportar dinero, y el desempleo masivo convierte este modelo en una fuente de humillación. Ocho padres negros jóvenes de Durban, de entre 20 y 29 años, describen una paternidad que llegó sin avisar, sostenida por la familia extensa, enmarcada por costumbres como la inhlawulo y que, aun así, les aporta un nuevo sentido. El equipo de investigación lee estos relatos a la luz de la teoría de Bowen.
Traducción no oficial al español de Young Black Fathers’ Perceptions of Fatherhood: A Family Systems Account, de Zimbini Ncayiyane y Lindi Nel, publicado en Journal of Family Issues (SAGE) (2024), doi: 10.1177/0192513x231172955, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 1 se presenta en forma de lista. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Cuando un padre no tiene dinero y no [es] capaz de cubrir las necesidades económicas, puede sentirse derrotado y distanciarse. Desde fuera, eso es negligencia; sin embargo, desde la perspectiva de los hombres y de los padres, no lo es. Es, más bien, rendirse ante la derrota.
Sfiso, citado por Zimbini Ncayiyane y Lindi Nel
Resumen
En el contexto histórico de Sudáfrica, al padre se le considera en gran medida el sostén económico de la familia, una ideología ligada a la capacidad económica. El título de sostén de la familia puede suponer un refuerzo de la masculinidad para algunos, pero denota una sensación de impotencia para quienes carecen de músculo financiero. Esto es especialmente cierto en el caso de los padres negros sudafricanos jóvenes, que siguen enfrentándose a desafíos sociohistóricos, entre ellos unos niveles de desempleo que continúan siendo elevados. Este estudio cualitativo se propuso explorar cómo perciben y entienden la paternidad los padres negros jóvenes a partir de sus experiencias individuales y teniendo en cuenta sus desafíos sociohistóricos y culturales. Los datos se recogieron mediante entrevistas semiestructuradas y grupos focales. Se seleccionó a ocho participantes mediante un muestreo intencional no probabilístico. Los datos se analizaron mediante análisis temático, sobre la base de un marco teórico de sistemas familiares. Los resultados indicaron que la percepción de la paternidad se construye a través de a) la inseguridad económica, b) lo (in)esperado y el malestar psicológico, c) la responsabilidad compartida, d) las dinámicas culturales y e) un renovado sentido de significado personal. El estudio aporta valor al garantizar que las voces de los padres negros jóvenes se recojan a través de sus experiencias vividas. Los resultados sugieren que todavía se requiere una gran inversión para comprender los distintos ángulos y dinámicas de los padres negros jóvenes en Sudáfrica.
Palabras clave: paternidad, experiencias de paternidad, padres negros sudafricanos, teoría de sistemas
Ser el padre de una nación es un gran honor, pero ser el padre de una familia es una alegría aún mayor.
— Nelson Mandela
Tradicionalmente, se percibía a los padres como el sostén económico, ya que su papel y sus responsabilidades se caracterizaban únicamente por la provisión (Richter, 2006). En los últimos 150 años, las familias negras sudafricanas se han formado y reestructurado bajo el efecto de la colonización, los desalojos y los traslados forzosos, la discriminación racial, la coerción y la emasculación racial (Townsend et al., 2006), y los hombres se vieron separados en su mayoría de sus familias para conseguir empleo en lugares lejanos. A la inversa, el cuidado de la infancia era una tarea exclusiva de las mujeres. Todo ello hizo que los principios tradicionales de la paternidad se socavaran sistemáticamente durante la época del colonialismo y del apartheid (Lesejane, 2006). En la comunidad negra, la construcción abrumadora del padre como mero agente de apoyo material impidió el desarrollo de otros papeles paternos (Mavungu, 2013). En la última década, sin embargo, las visiones tradicionales de la paternidad han cambiado en cierta medida como consecuencia de la creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral, entre otros factores (Mavungu, 2013).
La paternidad puede conceptualizarse desde diversos ángulos, entre ellos sus funciones biológicas, sociales y culturales. Dado que la paternidad es un concepto multifacético, algunos trabajos miran más allá de la díada padre-hijo y reflexionan, en cambio, sobre la identidad masculina. Mkhize (2004) considera la paternidad un proyecto identitario entrelazado con el proceso por el que los hombres comprenden quiénes son en la sociedad. Los padres jóvenes (de entre 20 y 29 años) presentan un conjunto singular de dinámicas. Entre ellas figuran las negaciones de la paternidad (Swartz et al., 2013), una representación mediática negativa que los muestra reacios a asumir responsabilidades (Ratele et al., 2012), el conflicto entre la práctica más tradicional y las visiones contemporáneas de la paternidad, y un nuevo estatus social vinculado al hecho de que un hombre se convierta en padre (Chili & Maharaj, 2015). En contraste con la imagen negativa de los padres negros jóvenes, la investigación también muestra que algunos padres solteros que no conviven con sus hijos e hijas asumen cada vez más funciones de cuidado más allá de las dificultades económicas, como ayudar con los deberes o transmitir enseñanzas morales (Makusha et al., 2012; Swartz & Bhana, 2009). Pese al persistente estereotipo público que presenta a los padres negros jóvenes como distantes e irresponsables (Montgomery et al., 2006), la literatura indica que las tendencias están cambiando.
A pesar de estas perspectivas y funciones, la mayoría de las niñas y niños negros de Sudáfrica no se crían en presencia de su padre biológico. En Sudáfrica, solo un tercio (34,2 %) de la población infantil vive con su madre y su padre, y aproximadamente una quinta parte (19,7 %) no vive con ninguno de los dos. Un porcentaje mucho mayor de menores vive con la madre (41,7 %) que con el padre (4,4 %) (Statistics South Africa, 2021). Esto apunta a una posible desestructuración de la familia y de la sociedad, y puede mostrar la complejidad singular de la paternidad en las comunidades negras sudafricanas. Es evidente que la importancia de la implicación del padre desde una perspectiva del desarrollo abarca desde una mejora de los hitos del desarrollo socioemocional, cognitivo y conductual (Sarkadi et al., 2008) hasta la formación de patrones de apego más sólidos. Por ello, la relevancia de este estudio reside en la expectativa de que una percepción renovada y más fiel de la identidad paterna pueda transformar positivamente la percepción y el ejercicio concreto de este papel.
El concepto de paternidad y sus dinámicas exigen comprenderse en su contexto y en su tiempo, dado el movimiento sociocultural en perpetuo cambio (Richter et al., 2011). La noción de tiempo y su transformación se aplican universalmente. Sin embargo, su definición y su práctica dependen del contexto, por lo que es fundamental reconocer que la paternidad no es universal ni estática, sino dinámica e interactiva (Lamb, 1997; Mkhize, 2004). A medida que cambian las normas y las prácticas, cambian también las percepciones, las experiencias y las expectativas en torno a la paternidad (Makusha et al., 2013). En general, en África el énfasis respecto a la paternidad se pone en aceptar la paternidad, ser un modelo y hacerse cargo (sobre todo económicamente) del hijo o la hija (Chideya & Williams, 2013; Richter & Morell, 2006). Buena parte de la investigación sobre la paternidad en Sudáfrica documenta diversas dinámicas que intervienen en el ejercicio de la paternidad, en la paternidad y en el papel asociado. Entre estas dinámicas complejas figuran los patrones migratorios de los hombres de las zonas rurales a las urbanas (Richter & Morell, 2006), el legado de unas prácticas laborales que impidieron a los hombres convivir con sus hijos e hijas, la pobreza y la pandemia del VIH/sida (Townsend et al., 2006).
Históricamente, el sistema político de Sudáfrica moldeó con fuerza la ausencia de los padres (Lesejane, 2006). Y sigue siendo así. Según Van den Berg y Makusha (2018), la mayoría de los hombres están sometidos a una fuerte presión para cumplir la expectativa de ser el proveedor económico y, por tanto, el responsable del bienestar económico de su descendencia; esta expectativa es inalcanzable para muchos hombres sudafricanos. Las funciones contradictorias y las exigencias apremiantes han conducido posiblemente a lo que los estudios actuales describen como una crisis de la paternidad en las comunidades negras. Esta se manifiesta en el gran número de menores que viven en hogares sin padre y que crecen sin él (Baskerville, 2002; Richter et al., 2010). Los padres desempleados soportan largos periodos sin trabajo y pérdidas de ingresos (Kalil & Ziol-Guest, 2008). El bienestar parental, las relaciones conyugales y las prácticas de socialización son los ámbitos más afectados. Jacobson et al. (1993) afirman que el desempleo de los padres afecta negativamente a la seguridad económica de la familia. Esto se refleja en que las familias reducen sus gastos y recurren a la asistencia pública, lo que en última instancia merma la preeminencia de la paternidad.
Estar en paro afecta al bienestar físico y mental de los padres hasta el punto de que no logran sobrellevar el estrés de no tener trabajo. En Sudáfrica, la mayoría de los padres desempleados corren el riesgo de abusar de las drogas y del alcohol y, por ello, pasan menos tiempo con su familia. Además, este consumo de sustancias aumenta la probabilidad de divorcio entre los padres casados, lo que afecta aún más a la paternidad (Nduna & Sikweyiya, 2015). Aunque el empleo femenino ha aumentado, es posible que la pérdida involuntaria del empleo de una madre no influya negativamente en la calidad de la relación conyugal en la misma medida que la pérdida involuntaria del empleo de un padre (Kalil & Ziol-Guest, 2008).
Los distintos valores culturales del mundo influyen en las visiones de la paternidad. Parece existir una variación considerable en el comportamiento de los hombres respecto a la paternidad, ya que los padres de las cohortes recientes declaran con más frecuencia que en el pasado cuidar, alimentar y bañar a sus hijos e hijas (Yeung, 2010). Las prácticas consuetudinarias del África austral, como el «ilobolo» y los «daños», así como diversos tipos de problemas de pareja, han influido en la paternidad de los padres negros (Mazembo et al., 2013). Makusha y Richter (2015) recogen la idea de que normas culturales como la inhlawulo (el pago de una compensación por daños que un hombre hace a la familia de una mujer por haberla dejado embarazada antes del matrimonio) y la lobola (precio de la novia) han contribuido a que algunos padres vivan separados de sus hijos e hijas biológicos. Esto ha llevado a que muchos menores vivan en familias extensas, lejos de sus padres, a quienes se ha negado el acceso a ellos debido a las prescripciones culturales sobre la manera en que las parejas y sus descendientes se integran en las familias. Deben cumplirse los requisitos de la familia materna antes de que se conceda al padre el acceso a su descendencia. En algunos casos, si no se pagan los daños, el hombre puede no ser reconocido como padre del niño o la niña, y puede decidirse que no lleve el apellido paterno. (Mazembo et al., 2013).
El pensamiento sistémico evalúa cada parte de un sistema en relación con el todo, y el pensamiento sistémico familiar indica que la conducta suele estar informada por el funcionamiento de la familia de origen y es inseparable de él (Baege, 2005). Esto sugiere, por tanto, que la percepción de un fenómeno como la paternidad podría estar moldeada e influida por el saber y la práctica intergeneracionales de la paternidad en las comunidades negras. Dos fuerzas básicas de la teoría de los sistemas familiares son la fuerza de la unión y la fuerza de la individualidad. La fuerza de la unión lleva a las personas a esperar que las demás piensen, actúen y sientan de forma similar a ellas. En la paternidad, la fusión de los padres con la familia simboliza que aprecian y reconocen la implicación de esta en su trayectoria como padres. A través de ello, los padres jóvenes desarrollan su singularidad y su sentido de individualidad. Si se consideran las penalidades y las críticas que soportan algunos padres, su capacidad para resistir las dificultades externas e internas está probablemente ligada a su nivel de diferenciación. Bowen (1978) señala que en una sociedad amplia se producen diversos procesos emocionales a causa de estresores crónicos como el desempleo, la pobreza, las catástrofes y los conflictos políticos. En lo que respecta a la paternidad, los padres jóvenes viven un estrés y una frustración crónicos debido a los factores que limitan el ejercicio de su papel.
Se eligió la teoría de Bowen como guía del encuadre teórico de este estudio porque permitía situar la paternidad en el contexto de los ejes teóricos fundamentales planteados por Bowen (1978). Las percepciones de la paternidad constituyen una cuestión familiar moldeada por el proceso de proyección familiar, el proceso emocional de la familia nuclear y el corte emocional. Cabe señalar que los procesos emocionales de la sociedad también moldean la paternidad y, en este sentido, incluyen cuestiones de cultura y religión. Desde esta perspectiva, la sociedad contribuye a determinar cómo perciben los hombres la paternidad y cómo esta se vincula con los procesos emocionales del fundamento sociocultural.
El presente estudio adoptó un enfoque cualitativo (Bailey et al., 2011), ya que este facilitaba la comprensión de la paternidad desde la perspectiva de los participantes. Se empleó un diseño exploratorio y descriptivo (Chili & Maharaj, 2015) orientado a establecer percepciones de la paternidad auténticas y basadas en la experiencia. Describir las percepciones de la paternidad entre los padres negros sudafricanos jóvenes requería describir los temas explorados. En concreto, un diseño de investigación descriptivo ayudó a poner en primer plano las perspectivas de los padres que narraron sus experiencias vitales. Así pudimos comprender las trayectorias de estos padres hacia la paternidad y sus percepciones de lo que significa ser padre.
Tras la aprobación y el registro del estudio, se solicitó la autorización ética al Comité de Ética de la Investigación en Humanidades de la University of the Free State, Sudáfrica (UFS-HSD2018/0874). La dirección de una organización no gubernamental (ONG) concedió permiso para acceder a ella y reclutar participantes, una vez aprobada la propuesta del estudio. Los participantes recibieron información detallada que les permitió tomar una decisión informada sobre su participación voluntaria. Se garantizó el anonimato, salvo respecto a las personas de enlace de la ONG que difundieron el estudio entre los posibles participantes interesados. No se pretendía causar ni se observó malestar psicológico alguno, pero se ofreció a los participantes la posibilidad de recibir un asesoramiento psicológico posterior si lo deseaban. Los registros del conjunto de datos, que comprendían los audios, los datos brutos y las transcripciones, se conservaron y almacenaron de forma segura (protegidos con contraseña) en un repositorio al que solo podía acceder el equipo de investigación.
Se seleccionó intencionalmente a ocho participantes de una ONG de Durban, Sudáfrica. La ONG trabaja con miembros diversos de la comunidad, entre ellos padres jóvenes, para poner en marcha programas de desarrollo comunitario destinados a reducir los males sociales. Todos los participantes eran padres negros sudafricanos de entre 20 y 29 años con al menos un hijo o hija biológicos. Participaron padres casados y solteros, convivientes y no convivientes. Los participantes dominaban el isiZulu o el inglés (tabla 1).
Tabla 1 — Datos demográficos de los participantes.
Se contactó con la dirección de la ONG para presentarle el proyecto de investigación y la necesidad de contar con participantes. Como consecuencia, se delegó en una persona del equipo administrativo de la ONG la tarea de participar en el reclutamiento y hacer de enlace entre el equipo de investigación y los participantes. Esta persona organizó una reunión entre el equipo y los participantes con el objetivo de presentarles a la persona investigadora y el estudio. A continuación, se realizó una entrevista semiestructurada con cada participante en las oficinas de la organización. El carácter semiestructurado de las entrevistas permitió descripciones y relatos espontáneos y flexibles de las experiencias vividas por los participantes. Una vez analizadas las entrevistas, se identificó un conjunto de temas comunes que se presentaron a un grupo focal (Krueger & Casey, 2014) formado por seis de los ocho participantes iniciales, para profundizar en ellos y desarrollarlos. Dado el carácter socialmente construido del concepto estudiado, y con el fin de explorar matices más profundos, era fundamental recurrir a un grupo focal para recoger datos adicionales.
Se utilizó el análisis temático (Braun & Clarke, 2008) como método para identificar un conjunto de temas. Se siguieron las seis fases de análisis propuestas por Braun y Clark (2006) para encontrar patrones de significado recurrentes: a) familiarización con los datos; b) transcripción de los datos verbales; c) generación de códigos iniciales; d) búsqueda de temas; e) revisión de los temas; y f) definición y denominación de los temas. Este tipo de análisis produjo una síntesis de temas basada en la experiencia individual y en el contexto social más amplio. Los temas surgidos en las discusiones del grupo focal completaron este análisis. En primer lugar, para familiarizarnos con los datos, escuchamos las grabaciones de las entrevistas. Esto ayudó a comprender los datos y a conocerlos bien. En segundo lugar, llevamos a cabo la transcripción de los datos recogidos. En este sentido, el proceso de transcripción resultó relativamente sencillo porque una de las personas del equipo de investigación habla isiZulu con fluidez. Esto hizo el proceso aún más interesante por la riqueza de un contenido expresado con belleza en una lengua que comprendían tanto los participantes como quien investigaba. Al comenzar el proceso inductivo de análisis, se crearon códigos iniciales a partir de los datos transcritos. De ello resultaron siete códigos abiertos. A partir de los códigos emergentes se identificaron temas y subtemas. Este proceso no fue lineal; los temas se revisaron, se renombraron y se depuraron para que reflejaran fielmente el conjunto de datos. El resultado fueron cinco temas principales, identificados de forma deductiva a través de la lente de la teoría de los sistemas familiares (Bowen, 1978).
De la recogida de datos surgieron cinco temas: a) la inseguridad económica; b) lo (in)esperado y el malestar psicológico; c) la responsabilidad compartida; d) las dinámicas culturales; y e) un renovado sentido de significado personal.
Los padres construían con fuerza su identidad paterna sobre la narrativa tradicional del sostén económico. Esta percepción se repetía entre todos los participantes del estudio y desembocaba en la idea compartida de que un músculo financiero sólido es un factor determinante del éxito como padre.
Tener un hijo es difícil porque, como padre, mi responsabilidad es proveer. Si mi hija me pide algo a mí, que soy su padre, y no me lo puedo permitir, duele. (Sfiso)
Siyabonga comparte esta idea de que hay que sacrificarse por el bien del hijo:
Mira, cuando llega la criatura, sabes que hay alguien que depende de ti. Evidentemente vas a tener que salir a buscar lo que sea que te ayude a asegurarte de que la criatura no sufra. Mejor que seas tú, el padre, quien sufra, para que la criatura tenga todo lo que necesita. (Siyabonga)
Era evidente que ser padre joven en el entorno económico tan inestable de Sudáfrica constituía un obstáculo para estos jóvenes.
Intenté estudiar y el niño también iba creciendo. Al cabo de un tiempo, ya no conseguía mantener el equilibrio. La matrícula era demasiado cara y, por otro lado, el niño tenía sus propias necesidades, que también costaban dinero. Acabé dejando la escuela superior. Ya no podía seguir. En su lugar, seguí criando al niño. (Senzo)
Puedo decir que ahora mismo lo estoy pasando mal en mi camino como padre, porque ya no tengo trabajo y no puedo comprarles cosas a mis hijos. No puedo cumplir mis sueños, porque quería darles amor a mis hijos, pero ahora no puedo hacerlo porque estoy en paro. (Lungani)
Uno de los padres aportó una perspectiva sobre la inestabilidad económica y su relación con la ausencia paterna.
La realidad es que a nosotros, los padres jóvenes, se nos conoce por estar ausentes. Cuando un padre no tiene dinero y no [es] capaz de cubrir las necesidades económicas, puede sentirse derrotado y distanciarse. Desde fuera, eso es negligencia; sin embargo, desde la perspectiva de los hombres y de los padres, no lo es. Es, más bien, rendirse ante la derrota. (Sfiso)
En todo el conjunto de datos se repetía que los participantes se habían convertido en padres de forma inesperada. Estos padres jóvenes se vieron desbordados por la conmoción, la confusión y la negación. Había diversas razones para esta agitación emocional y psicológica, la principal de ellas que la mayoría de estos jóvenes tenían otros sueños en aquel momento.
Antes tenía planes que tuvieron que cambiar cuando llegó lo del embarazo. Así que me di cuenta de que, si pensaba estudiar, tendría que estudiar mientras trabajaba. A veces es duro, porque hay cosas que me habría gustado conseguir antes de ser padre, pero ahora ya no es posible. (Simon)
Se observó que los padres jóvenes se mostraban reacios a contar a su familia el embarazo no planificado. Saltaba a la vista que esto era una gran preocupación para los participantes, porque seguían dependiendo de su madre, su padre y otros familiares para recibir apoyo y cuidados en todos los aspectos.
Tenía miedo porque ser padre significa que entro en otra etapa de la vida y que en casa ya no se me considera un niño. (Simon)
Khetha introdujo una perspectiva con más capas emocionales en su experiencia:
A veces me ponía a pensar en los gastos que se venían. En casa me recordaban constantemente que había dejado embarazada a alguien. Eso tenía [una] connotación negativa. Por eso sentía vergüenza de ser padre tan pronto, y empecé a pensar que había avergonzado a mi familia. (Khetha)
El estudio encontró en todos los participantes un tema recurrente: los miembros de la familia extensa desempeñan un papel en la crianza de los hijos e hijas, lo que influye en su experiencia de la paternidad. Los participantes contaron también cómo las personas mayores de la familia asumían la responsabilidad de enseñar, disciplinar y orientar tanto a la descendencia como a los propios padres. Algunos padres indicaron que contaban con los miembros de la familia extensa para transmitir ciertas enseñanzas a sus hijos e hijas.
Así es como se cría a un niño africano; a nosotros nos criaron los abuelos, las tías y los tíos. Todo el mundo tiene un papel en la crianza de un niño, porque el niño pertenece a la familia, pero eso no quiere decir que el padre quede eximido de esa responsabilidad. El padre sigue siendo el progenitor biológico del niño, así que será quien lleve las riendas. Pero la familia lo apoyará y guiará junto con el padre. (Khetha)
Coincidiendo con otros participantes, Simon ofreció una perspectiva más amplia:
Forma parte de nuestra cultura que un niño pertenece a toda la familia y, por eso, la familia también participa en su crianza. Pero a la familia no se la obliga a hacerlo, sino que demuestra Ubuntu: como africanos, a los niños se los cría en el hogar familiar, no solo el padre. (Simon)
Senzo reflexionó sobre su experiencia infantil con su padre:
Puedo decir que mi padre tuvo una gran influencia en mi camino como padre. Siempre quiso lo mejor para mí. Cuando era pequeño y volvía a casa de jugar y lo encontraba comiendo, me sentaba a su lado y me ofrecía comida, diciéndome que quería que comiera y creciera para convertirme en un hombre. (Senzo)
Los miembros de la familia extensa consideran la crianza como una responsabilidad propia y no como una mera ayuda al padre. La siguiente cita literal expresa este fenómeno:
No hablamos solo del aspecto económico: la familia también aporta sus enseñanzas y sus conocimientos para formar a la criatura. Mis tías le han enseñado a mi hija cómo tiene que comportarse como chica que crece en el pueblo. También la orientan en cosas como la higiene. Así que ya ves que, como padre, no estoy solo en este camino; mi familia hace posible que ejerza de padre. (Simon)
En este estudio se observó que los padres se apoyan en el conocimiento de la cultura para dar sentido a quiénes son como padres, y que utilizan esos mismos guiones para comprender la paternidad y desenvolverse en ella.
Ser padre significa, en primer lugar, que ya no soy un chaval. Puede que sea joven de edad, pero ya no se me puede contar entre los chavales. Ahora soy padre, y hay alguien de quien soy responsable. (Khetha)
La preservación de la cultura parecía fundamental para estos padres negros jóvenes. Estos padres parecen estar arraigados en la cultura y desprenden orgullo. Todos los participantes subrayaron la importancia de la cultura en su camino como padres.
Es importante que el niño conozca sus raíces. Al final, si el niño solo recibe una educación académica, desechará todo lo que necesita saber. Por eso es importante que conozca todas esas cosas. (Lungani)
Del mismo modo, Sfiso afirmó:
Es importante que el niño conozca sus raíces. Si a nosotros nos criaron con ciertas costumbres, mi generación también debe seguir esas costumbres. (Sfiso, 1, p. 4, para. 58)
Los padres jóvenes creían que su forma de criar estaba influida por la manera en que ellos mismos habían sido criados, y que esta se basaba en su cultura. La noción de costumbre, tal como se destaca en la cita siguiente, incluye una conexión espiritual con seres sobrenaturales como forma de preservar la cultura.
Según nuestra cultura zulú, es importante que los ancestros conozcan al niño. Cuando celebramos ceremonias culturales, conectamos a los vivos con los muertos. Esta conexión busca crear armonía y protección entre el niño y los mayores del clan. También busca arraigar al niño en su cultura. (Lungisani)
En este estudio se observó que los padres negros africanos dan prioridad a la práctica cultural de pagar «daños» a la familia de la madre de la criatura. Sin embargo, esta práctica supone una carga para los padres jóvenes, que a menudo no pueden saldar ese pago.
Como padre, tengo que asegurarme de haber pagado por el niño según mi cultura. Va contra mi cultura vivir con mi hijo sin haber pagado antes la inhlawulo. Creo que uno se convierte en un miembro de confianza de la comunidad, y [en parte] de la familia materna del niño, en cuanto se paga la inhlawulo. Te ven como una persona sincera que sigue respetando la cultura. (Hlelo)
Khetha afirmó en el mismo sentido:
Tengo que asegurarme de haber pagado por el niño según mi cultura. No puedo vivir con mi hijo sin haber pagado antes los daños. (Khetha)
Lungani, en cambio, mencionó otro ritual:
Verás, ponerle el isiphandla es otra forma de ritual cultural tan importante como el pago de los daños. Cuando el niño recibe el isiphandla, eso significa que culturalmente tiene derecho a llevar el apellido de su padre. (Lungani)
En medio de las dudas y la frustración, los padres jóvenes encontraron de algún modo un sentido y un propósito al convertirse en padres.
La persona que has traído al mundo se sentirá segura bajo la guía de un padre. Los padres son los protectores de su familia, aunque sean jóvenes. Pero cuando eres padre, tienes que hacer lo que hacen los demás adultos; como padre, es importante proteger a tu familia y a tus hijos. (Lungisani)
Sfiso estuvo de acuerdo y compartió su perspectiva:
Ser padre es como ser un líder; es como tener poder. Ahora hay alguien a quien vas a enseñar sobre la vida y todas esas cosas. (Sfiso)
Algunos padres aludieron a una sensación de madurez tras convertirse en padres. Esto implicaba posiblemente un cambio en su percepción del mundo y de su entorno. Dada la gran transición que supone convertirse en padre, un cambio de perspectiva es inevitable.
Siyabonga profundizó en su experiencia:
Al final te perdonas por haber sido un ignorante y encuentras la manera de seguir adelante, porque te convences de que forma parte del crecimiento y de la vida. Uno no puede estar preparado para todo en la vida, tampoco para ser padre. A veces hacemos las cosas sin cuidado, pero ahora, como padre, tengo que estar atento a todo lo que hago. Tengo que analizarlo primero y ver hasta qué punto es bueno o cuánto daño puede hacerle a la persona que tengo al lado. (Siyabonga)
Hlelo coincidió con Siyabonga y afirmó:
Sí, es un nuevo capítulo, un nuevo camino hacia la edad adulta, tenga la edad que tenga. Con eso quiero decir que la edad no es más que un número. He aprendido que lo que uno hace para cumplir su papel de padre es lo que determina lo maduro que es. Ahora estoy motivado para trabajar duro, porque estoy trabajando para criar a un ser humano: mi hijo, que crecerá y se convertirá en un hombre. (Hlelo)
Senzo coincidió:
Estoy de acuerdo. Es una oportunidad para cambiar tu forma de vivir. Cuando eres joven, hay comportamientos a los que uno sigue aferrado, como pasar el tiempo con los colegas, beber e ir de fiesta. Cuando llega un hijo, te das cuenta de que ha llegado un nuevo sentido a la vida y, por eso, mi forma de vivir cambiará para hacer sitio a esa nueva vida. (Senzo)
Los extractos siguientes pueden asimilarse al fenómeno del «nuevo padre». Senzo destacó la importancia de pasar tiempo de calidad e invertir en el apego para lograr una conexión emocional en la díada padre-hijo. Lungisani y Simon compartieron perspectivas singulares que rara vez aparecen en la literatura sobre la paternidad joven.
Es muy importante pasar tiempo con mi hijo, porque es entonces cuando tenemos ocasión de conectar. Ahí es donde tu hijo llega a conocer y a entender qué tipo de persona eres y qué es lo que quieres para él. (Senzo)
Yo les aconsejaría a los padres que se acerquen a sus hijos. Los hijos tienen que dejar de preguntarse [y] de mirar a todos lados [sin] ver dónde está su padre. Al final, esos padres necesitarán a sus hijos y puede que, para entonces, a los hijos ya no les interese esa relación. (Lungisani)
En mi opinión, está mal tratar de forma diferente al niño y a la niña, como insiste la cultura. El papel que podemos desempeñar los padres modernos es asegurarnos de no usar la cultura para quitarles poder a nuestros hijos por su género. Por ejemplo, antiguamente a las mujeres no se les permitía estudiar, pero ahora te encuentras con que es la mujer la que mantiene el hogar en pie. Por eso, al niño y a la niña hay que tratarlos igual. Hay que apoyarlos por igual; no debería hablarse de que el niño sea más prioritario que la niña. (Simon)
En este estudio se observó que la mayoría de los padres jóvenes perciben la falta de estabilidad económica como equivalente a la falta de capacidad para ser un buen padre. Todos los participantes destacaron el patrón recurrente de la inseguridad económica, lo que indica una visión compartida de la importancia del dinero para mantener su papel de proveedores. Sin embargo, los participantes expresaron la dificultad de mantener este papel debido a una situación económica en general precaria. Como ya se ha dicho, esta situación se veía agravada por varios factores, algunos de ellos heredados de la injusticia histórica y prolongados en el siglo XXI. No sorprende, sin embargo, que estos jóvenes tuvieran dificultades en este aspecto, ya que la mayoría seguía cursando estudios. Por ello, avanzar en la formación y conseguir empleo eran los aspectos dominantes del discurso del padre como proveedor económico (Enderstein & Boonzaier, 2015). Era evidente que la narrativa tradicional del padre proveedor estaba arraigada en la mente de los padres jóvenes y primerizos. Estos padres jóvenes se sentían aplastados por ese estereotipo dominante que todavía dicta el significado de la paternidad. Por consiguiente, este estudio constató que una situación económica precaria limita la eficacia que el padre se atribuye en la vida de su hijo o hija.
Al indagar en las razones de fondo que empujan a los hombres a renunciar a su papel, estos padres indicaron que el abandono de ese papel es un acto de defensa frente al sentimiento de humillación y de emasculación. Ramphele (2002) reflexionó sobre este fenómeno y afirmó que el abandono por parte de los padres suele estar provocado por su incapacidad para soportar el sufrimiento de tener que ser proveedores. De forma similar, Hunter (2006) señala que la incapacidad de los padres para asumir la responsabilidad social y económica de su familia llevaba al abandono de los hijos e hijas. Esto concuerda con Mkhize (2006), quien afirma que el sufrimiento del fracaso se vuelve insoportable para quienes carecen de capacidad para generar ingresos, como trabajadores sin formación ni experiencia. La discusión del grupo focal volvió a poner de relieve el dolor interno de soportar un sentido de sí mismo debilitado por no estar a la altura de la identidad dominante del sostén de la familia. En sus resultados, Mkhize (2006) señala que el sentimiento de hombría se pierde a causa de la debilidad del músculo financiero. Esto remite a lo que afirma Bowen (1978) sobre el sistema emocional de la familia nuclear: el patrón emocional es una réplica de la generación anterior. Si se amplía al nivel social, puede decirse que la crisis y la angustia asociadas a las limitaciones económicas se han filtrado hasta la generación más joven. Lo que viven los padres jóvenes en este camino de la paternidad no es nuevo: refleja la manera en que las generaciones anteriores vivieron el hecho de ser padre (Lesejane, 2006).
De Bowen (1978) puede deducirse que la réplica histórica anticipa el mismo patrón para la generación siguiente. La crisis asociada a la dimensión de provisión económica de la crianza probablemente se arraigará y durará toda la vida. Ello se debe a la escasa riqueza intergeneracional de las comunidades negras de nivel socioeconómico bajo. En la paternidad, el dinero se ha considerado el factor clave del éxito en este papel. Una investigación realizada en Sudáfrica y Ruanda constató que el escaso número de hombres implicados en la salud materna, neonatal e infantil está asociado a la visión ampliamente compartida de que el embarazo y la crianza son asuntos exclusivamente de mujeres (Van den Berg et al., 2015). En este estudio se puso de manifiesto, y es importante subrayarlo, hasta qué punto los padres jóvenes se sentían desbordados por la idealizada identidad de «proveedor», que resultó ser un factor de refuerzo de su identidad masculina.
Una crianza inesperada y no planificada añade desafíos singulares a una tarea ya de por sí exigente (Kavanaugh et al., 2017). La literatura sobre este tema sugiere que esta toma de conciencia suele colarse en las preocupaciones inconscientes de los hombres y genera niveles elevados de ansiedad, tensión, culpa y aprensión. En un estudio sobre la paternidad joven en el contexto sudafricano, Chili y Maharaj (2015) observaron igualmente que los padres jóvenes no estaban preparados para la paternidad y que la mayoría de los embarazos no habían sido planificados. Desde la teoría de los sistemas familiares, Bowen (1978) propone el concepto de ansiedad crónica. Sostiene que la ansiedad crónica, que es una reacción a una situación estresante, se transmite de generación en generación. Si se amplía este concepto y se aplica a la historia sistémica de la paternidad negra en el contexto sudafricano, podría sugerir que existe un vínculo generacional de ansiedad crónica encerrado en esa historia. Si se considera la responsabilidad inminente de criar a una criatura con escasos recursos y un nivel socioeconómico bajo, la aparición de un malestar psicológico como la ansiedad crónica es inevitable. Bowen (1978) afirma además que la sociedad reproduce en paralelo la ansiedad crónica de las familias y, en consecuencia, retrocede a un nivel de funcionamiento inferior. Las emociones abrumadoras que genera lo inesperado, vivido por la madre y por el padre, afectan inevitablemente a la criatura. Bowen (1978) establece que en los procesos emocionales también interviene la proyección intergeneracional. El proceso de proyección intergeneracional anticipa la aparición de ansiedad y estrés en la generación siguiente como consecuencia de una crisis no resuelta.
El papel de la familia en la paternidad no puede subestimarse en la sociedad negra (Mkhize, 2006). Los padres jóvenes y sus hijos e hijas forman parte de un sistema más amplio y dependen de él para su supervivencia. Este enfoque colectivo de la paternidad refleja el comunismo africano presente en muchos otros ámbitos de la vida social. Mkhize (2006) afirma que las sociedades subsaharianas tienden al colectivismo, que implica un sistema de familia extensa. El sistema de familia extensa respalda una paternidad colectiva en la que la responsabilidad de criar y mantener a una criatura no recae únicamente en el padre biológico, sino que se extiende a otros miembros varones de la familia, como hermanos, tíos y abuelos (Mkhize, 2006). La familia aporta mucho más que bienes materiales, y se confía a las personas mayores la disciplina, la enseñanza y la educación de la criatura. El concepto de interdependencia e interconexión de la teoría de los sistemas familiares refleja este enfoque comunitario. Los resultados de este estudio pusieron de manifiesto que ninguna parte del sistema familiar podía funcionar por separado. La relación entrelazada entre la paternidad y la implicación familiar resultó esencial en la manera en que los padres jóvenes percibían y entendían su papel. La implicación de la familia aliviaba la presión y la carga de criar a una criatura. Quedó claro que la familia, como sistema de apoyo, formaba parte de la rica percepción de la paternidad joven. Mkhize (2006) sostiene que la crianza es una responsabilidad colectiva de la familia extensa. En lo que respecta a la interdependencia, la teoría de los sistemas familiares (Bowen, 1978) subraya que no se puede comprender a las personas fuera del contexto familiar y cultural en el que se inscriben.
Esta interdependencia incorpora de forma natural el concepto de unidad emocional de la teoría de los sistemas familiares (Michael, 2000); por ejemplo, cuando un miembro de la familia se siente desbordado, aislado y sin control, la familia puede acogerlo para reducir la tensión. Así ocurrió en el presente estudio, en el que los padres subrayaron cómo la familia absorbía su ansiedad y su miedo asumiendo la crianza a su lado. De hecho, Mkhize (2006) destaca que, en el sistema de familia extensa, la responsabilidad de cuidar y mantener a los hijos e hijas no es una tarea exclusiva de quienes los han engendrado. Se espera que los miembros de la familia extensa asuman activamente la responsabilidad del bienestar de los hijos e hijas de sus parientes. Bowen (1978) denomina esto triangulación, el efecto equilibrador del proceso emocional sobre el bienestar emocional de los padres.
Si se consideran las prácticas culturales intergeneracionales y su influencia en la crianza, puede afirmarse que la paternidad está arraigada en una ideología sistémica anclada en la cultura. Marsiglio (2008) afirma que la paternidad es una ilustración cultural que se manifiesta a través de distintos procesos socioculturales arraigados en un contexto ecológico más amplio. Los resultados de este estudio reflejaron con claridad este fenómeno, ya que los padres negros jóvenes citaron la cultura como el cimiento fundamental en el que se inserta la práctica de la paternidad. Los participantes destacaron la cultura como la base de su sabiduría. Era evidente que la cultura impulsaba una comprensión y una práctica más finas de la paternidad, incluso entre los padres negros jóvenes. Bowen (1978) se refiere al proceso de transmisión multigeneracional como aquel por el que las personas mayores transmiten a una nueva generación patrones y temas de las generaciones anteriores. Además, existe una identidad cultural subyacente que los padres asumen y con la que guían, vinculada a un sentimiento de conexión con el poder sobrenatural, la familia y la comunidad. Desde Bowen (1978), esta conexión elevada no está especialmente relacionada con procesos familiares como la fusión (Bell et al., 2001; Chung & Gale, 2006; Neff et al., 2008). Al contrario, una conexión elevada estimula una identidad sana, un sentimiento de pertenencia y el desarrollo familiar.
Por fundamental que se considerara la cultura, también era evidente que se utilizaba como instrumento para imponer principios estrictos en la paternidad. La práctica cultural de la inhlawulo pesaba mucho sobre los padres jóvenes, que todavía no tenían estabilidad económica. La probabilidad de que los padres no pudieran saldar este pago era alta y, en consecuencia, ello restringía el ejercicio de su papel. Hauari y Hollingworth (2009) afirman igualmente que la paternidad está influida principalmente por el bagaje cultural. En su estudio, Swartz et al. (2013) constataron también que la implicación de los padres negros en la vida de sus hijos e hijas se veía obstaculizada por las expectativas culturales. De forma similar, Nduna y Jewkes (2011) observaron que el impago de la inhlawulo y la insistencia en su pago pueden tener efectos perjudiciales para la criatura. Los resultados del presente estudio mostraron que la manera de criar de los padres jóvenes se parecía a la de sus propios padres (y de los miembros de su familia). La mayoría de los padres de este estudio dijeron no estar presentes en las interacciones cotidianas con sus hijos e hijas debido a los mismos factores que los habían separado de sus propios padres biológicos. Ratele et al. (2012) señalan que la posición histórica y actual del hombre como cuidador debe considerarse a la luz de la historia sudafricana de supremacía, opresión y violencia, en particular contra las familias, las mujeres y los hombres africanos. Contrariamente a la creencia de que los padres jóvenes son irresponsables, los estudios han mostrado que la mayoría de los padres están de hecho implicados y comprometidos con su papel (Swartz et al., 2013).
Es inevitable que convertirse en padre suponga perder ciertas libertades y el sentimiento de juventud. En el presente estudio, así lo expresaron algunos de los participantes, que afirmaron que, en cuanto se convirtieron en padres, ya no pudieron dedicarse a las actividades despreocupadas de la juventud. Esto concuerda con los resultados de Chili y Maharaj (2015), que mostraron que los hijos e hijas ejercían una enorme influencia en el comportamiento de sus padres, que parecían más responsables y abandonaban sus hábitos descuidados. A pesar de lo abrumadora e inesperada que resultaba la experiencia de la paternidad, el presente estudio constató que estos jóvenes desprendían un sentimiento de orgullo al convertirse en padres. Fue un despertar lleno de sentido y de propósito. Los participantes describieron la experiencia como ser «un líder para alguien». Todos los participantes se hicieron eco de esta idea y afirmaron que convertirse en padres no solo había dado sentido a su vida, sino que también había reforzado su masculinidad. Van den Berg et al. (2015) afirman que la paternidad mejora la salud y el bienestar de los hombres. La paternidad pone de relieve que habían alcanzado la etapa de la hombría y que podían procrear. Del mismo modo, Morrell (2006) concluye que la paternidad es un elemento integral de la construcción de la masculinidad. Pese a las dificultades, los resultados de este estudio reflejaron que la paternidad conducía a un crecimiento del ego y afirmaba la hombría, aumentando así la confianza. Además, este estudio mostró que los padres ejercen su liderazgo desde su identidad masculina, lo que consolida su posición de autoridad y de poder. Si se tiene en cuenta el concepto central de la teoría de Bowen y la diferenciación del yo, puede sostenerse que la identidad masculina emergente reflejaba un sentido de individualidad. La capacidad de resistir las dificultades, las críticas y los conflictos sistémicos reflejaba un yo bien diferenciado.
Los resultados del presente estudio mostraron que, entre los padres negros jóvenes, la estabilidad económica era un factor determinante del éxito como padre. Esto confirmaba posiblemente que la narrativa tradicional del padre como «sostén de la familia» seguía intacta. Este aspecto tendía a prevalecer sobre todos los demás factores críticos, como el bienestar emocional y psicológico. Estos resultados coinciden con los de la literatura sudafricana, que señala la importancia de la estabilidad económica para acceder a la implicación paterna y mantenerla. Otro factor que resultó dominante entre todos los padres jóvenes fue lo inesperado de tener un hijo. Los padres jóvenes se encontraron embarcados en un camino de paternidad no planificado a raíz de un embarazo imprevisto. Este embarazo no planificado pesó mucho sobre estos jóvenes desde el punto de vista económico y emocional. Su falta de preparación conllevaba una experiencia interna negativa que daba lugar a baja autoestima, inseguridad, ansiedad y ambivalencia.
El tema de la implicación de la familia en la paternidad apareció con fuerza y todos los participantes del estudio se hicieron eco de él. En la comunidad negra, la paternidad es una experiencia compartida entre el padre y los miembros de la familia extensa. Los padres contaron hasta qué punto la familia es esencial para aliviar su carga. Además, se destacó el papel de los miembros de la familia como personas que nutren, cuidan y disciplinan en la crianza. El proceso de fusión y de diferenciación emocional que existía entre los padres y la familia es indicio de un proceso de paternidad sano y estabilizado. Por último, los resultados reflejaron que convertirse en padre tenía un impacto positivo en la identidad masculina. Alimentaba el orgullo de la capacidad de procrear. Era un símbolo de hombría que marcaba la transición de chico a hombre y padre.
Quienes trabajan en la acción social, incluido el personal clínico de psicología, deberían promover una crianza sana en sus respectivos ámbitos de práctica. Dado que la clínica se relaciona con padres de orígenes diversos, es necesario invertir tiempo y recursos para profundizar en la comprensión de estas experiencias vividas de los padres y del impacto que la paternidad tiene en la vida de los hijos e hijas. En el plano práctico, esto implica que las instituciones de salud pública deberían promover iniciativas a favor de una crianza sana, aunque sea a pequeña escala. Además, deberían establecerse modelos de referencia mediante programas de intervención que promuevan una visión más amplia de las experiencias de paternidad de los hombres, al tiempo que favorecen el bienestar psicológico de la infancia. Promover una conceptualización alternativa de la paternidad podría reducir la presión que sufren los padres jóvenes. De este modo, es probable que se valore y reconozca a los padres más allá de la noción de proveedor. Las iniciativas futuras podrían apoyarse en los resultados de este estudio para una conceptualización renovada de la paternidad.
Complexe Systémique: puntos clave
El interés del estudio es dar voz a padres a los que se describe sobre todo por su ausencia. Sus relatos trazan un bucle familiar para quienes ejercen la terapia sistémica: el mandato de ser el proveedor, imposible de cumplir en un país marcado por el apartheid y el desempleo, produce vergüenza, y la vergüenza produce retraimiento, que la sociedad interpreta después como irresponsabilidad. La familia extensa aparece, en cambio, como un recurso que absorbe la ansiedad y comparte la crianza, y la cultura como una brújula ambivalente: arraiga, pero el pago de la inhlawulo también puede mantener a un padre alejado de su hijo o hija. Para la clínica, la lección es no reducir la implicación paterna a la convivencia o al dinero, y explorar con las familias la narrativa del proveedor transmitida de generación en generación. Conviene cierta cautela: ocho participantes reclutados en una sola ONG, una lectura boweniana a veces superpuesta a los datos y escasa discusión de su elogio de una masculinidad afirmativa. Puede leerse junto con el artículo sobre un paradigma afrocéntrico en terapia familiar y el artículo sobre masculinidad y apego en el trabajo con padres.
Notas del original
Aprobación ética. Todos los procedimientos realizados en este estudio (con participación de seres humanos) se ajustaron a las normas éticas del comité de investigación institucional.
Consentimiento informado. Se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes incluidos en el estudio.
Declaración de conflicto de intereses. La autoría declaró no tener ningún posible conflicto de intereses en relación con la investigación, la autoría y/o la publicación de este artículo.
Financiación. La autoría no recibió apoyo económico para la investigación, la autoría y/o la publicación de este artículo.
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Traducción no oficial al español de Young Black Fathers’ Perceptions of Fatherhood: A Family Systems Account, de Zimbini Ncayiyane y Lindi Nel, Journal of Family Issues, vol. 45, n.o 6 (2024), doi: 10.1177/0192513x231172955, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Traducción no oficial del artículo original «Young Black Fathers’ Perceptions of Fatherhood: A Family Systems Account», publicado en Journal of Family Issues (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida y maquetada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Ncayiyane, Z., y Nel, L. (2024). Young Black Fathers’ Perceptions of Fatherhood: A Family Systems Account. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/young-black-fathers-perceptions-of-fatherhood-a-family-systems-account (Obra original publicada en 2023 en Journal of Family Issues, 45(6), 1431-1452 (2024); republicada en 2024 por Journal of Family Issues, https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0192513X231172955)
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