Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Contemporary Family Therapy · Terapia familiar
Las familias afectadas por un trauma abandonan con frecuencia las terapias largas. En el Bouverie Centre de Melbourne, dieciséis especialistas en terapia familiar y en trabajo de sesión única contrastaron su práctica a lo largo de tres rondas Delphi. El resultado es un conjunto de directrices y un mapa de sesión revisado: preparar la sesión, hablar de los efectos del trauma más que del acontecimiento y no perder de vista la seguridad de todas las personas de principio a fin.
Traducción no oficial al español de Refining a Single Session Thinking Approach for Trauma-Affected Families: A Delphi Study, de Zoe C. G. Cloud, Ellen T. Welsh, Dominic Hepworth, Jennifer E. McIntosh y Nicholas Barrington, publicado en Contemporary Family Therapy (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10591-026-09776-0, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas; el material complementario en línea no se reproduce. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
El pensamiento de sesión única con familias afectadas por el trauma debe seguir siendo flexible y estar en sintonía con la constelación de necesidades, fortalezas y vulnerabilidades de cada sistema familiar.
Zoe C. G. Cloud, Ellen T. Welsh, Dominic Hepworth, Jennifer E. McIntosh y Nicholas Barrington
Resumen
El papel de la familia en la recuperación del trauma se reconoce cada vez más; sin embargo, los enfoques sistémicos siguen poco desarrollados debido a la escasez de modelos y a las barreras para la implicación. El pensamiento de sesión única (Single Session Thinking, SST) ofrece posibilidades para el trabajo familiar relacionado con el trauma. Este estudio identificó cómo terapeutas familiares especialistas aplicaban el enfoque SST al trabajar con familias afectadas por uno o varios acontecimientos traumáticos, y propone las adaptaciones correspondientes del mapa de sesión SST existente. Dieciséis terapeutas familiares especialistas, con experiencia en SST y en el tratamiento del trauma, completaron un estudio Delphi en tres rondas, que produjo directrices de práctica y un mapa de sesión SST adaptado a estas familias. Se alcanzó consenso sobre los fundamentos del tratamiento del trauma familiar mediante un enfoque SST. Las directrices de práctica y las adaptaciones del mapa de sesión SST ponen el acento en la contención, la colaboración y una práctica sistémica sensible al trauma. El marco SST adaptado favorece una implicación familiar sintonizada y colaborativa en contextos de alta demanda y de intervención breve. La investigación futura debería incorporar la perspectiva de las familias para validar y perfeccionar el modelo junto con otros enfoques de recuperación del trauma.
Palabras clave: trauma, terapia familiar, tratamiento, sesión única, estudio Delphi
El campo de la terapia familiar requiere cada vez más enfoques terapéuticos flexibles y accesibles, capaces de responder a las necesidades de familias que atraviesan problemas complejos, como el malestar relacionado con el trauma (Papero, 2017). Las familias afectadas por el trauma se enfrentan a menudo a rupturas relacionales, a un estrés elevado y a obstáculos prácticos que pueden limitar su capacidad de implicarse en los modelos tradicionales de atención en varias sesiones (Hoyt et al., 2021; Kiser et al., 2010). Las intervenciones breves y receptivas, capaces de adaptarse a estas limitaciones sin dejar de ser coherentes con los principios sistémicos y de la atención informada sobre el trauma, son por tanto esenciales para un trabajo eficaz con las familias. Elaborar orientaciones basadas en el consenso sobre la manera en que el pensamiento de sesión única (SST) puede aplicarse de forma segura y adecuada con familias afectadas por el trauma constituye un paso importante para responder a esta necesidad. Este estudio presenta los resultados de una investigación Delphi modificada que examina el uso del SST en terapia familiar con familias afectadas por el trauma.
El trauma refleja una ruptura o una pérdida de conexión con el propio yo, con la familia y con el mundo tras la exposición a acontecimientos que superan la capacidad humana de afrontar la experiencia y darle sentido (Levine & Frederick, 1997). El espectro de los acontecimientos traumatizantes va desde la exposición única a un acontecimiento traumático (por ejemplo, un accidente grave, una amenaza aislada para la seguridad, la exposición a la violencia comunitaria) hasta el trauma prolongado, de base relacional, llamado «complejo» (por ejemplo, la violencia o el abuso en relaciones de dependencia). En algunas personas, la exposición puede dar lugar a un trastorno relacionado con traumas y factores de estrés, el más prevalente de los cuales es el trastorno de estrés postraumático (American Psychiatric Association, 2013). Más allá de una mirada diagnóstica, los efectos del trauma son generalizados y sistémicos: afectan al pensamiento, a la capacidad de autoeficacia y de autodirección y, sobre todo, a la confianza en los demás (van der Kolk, 2014).
Aunque el tratamiento de los efectos del trauma se ha centrado históricamente en el individuo (Cusack et al., 2016; Jericho et al., 2022; Lewis et al., 2020; Roberts et al., 2019; Watts et al., 2013), las experiencias traumáticas siempre contienen un componente interpersonal y sistémico en su origen y/o en su impacto (Figley & Figley, 2009; Grove, 2021; López-Zerón & Blow, 2017; Papero, 2017). Con independencia de que el trauma comience como un acontecimiento relacional o se sitúe dentro o fuera del contexto familiar, cualquier tipo de trauma puede tener amplias repercusiones en la salud relacional de las personas y de sus redes sociales y familiares significativas (Grove, 2021). La terapia familiar puede mejorar los resultados de las personas o familias afectadas por el trauma mediante varios mecanismos interconectados (Grove, 2021). La mirada sistémica de la persona profesional puede promover patrones eficaces de receptividad dentro de la familia, reforzando la capacidad de movilizar recursos internos y de crear un entorno relacional más favorable para quienes viven dificultades relacionadas con el trauma. A su vez, una mayor receptividad, apoyo y comprensión dentro de los sistemas familiares puede reducir el estrés individual y del sistema (Papero, 2017). Al favorecer el desarrollo de respuestas relacionales y emocionales más adaptativas ante las dificultades familiares, la terapia familiar puede reducir el riesgo de una vulnerabilidad persistente o futura dentro de la unidad familiar y contribuir a una resiliencia sistémica a largo plazo (Grove, 2021; Papero, 2017). Así, el reconocimiento creciente de los efectos sistémicos del trauma, junto con las pruebas del papel central de las relaciones en la recuperación (Brewin et al., 2000; Prati & Pietrantoni, 2010), subraya la necesidad de enfoques contextuales y relacionales del trauma basados en la evidencia. Idealmente, estos enfoques deberían integrar las experiencias de todos los miembros de la familia, favorecer la reconexión y fortalecer las redes familiares.
El valor de los enfoques informados sobre el trauma en la atención en salud mental está bien establecido (Butler et al., 2011; Clark, 2014); sin embargo, la aplicación de los principios informados sobre el trauma a la terapia familiar, y el avance de la evidencia sobre la terapia familiar informada sobre el trauma, siguen siendo escasos. Los primeros trabajos eran de naturaleza teórica y convergían en la reivindicación de enfoques de tratamiento y de sanación del trauma que incluyeran a la familia, con el objetivo de reparar las dificultades familiares vinculadas a un funcionamiento problemático en el plano individual y familiar (Champine et al., 2018; Collins et al., 2011; Coulter, 2013; Diamond et al., 2016; Figley & Figley, 2009; Kerig & Alexander, 2012; López-Zerón & Blow, 2017). También se han realizado varios estudios no aleatorizados de viabilidad o de efectividad que evaluaban intervenciones manualizadas e informadas sobre el trauma para familias, con reducciones demostradas de los síntomas de malestar emocional, de los problemas de conducta y del TEPT en niñas, niños y progenitores (Kiser et al., 2010, 2015; Papero, 2017), así como mejoras globales del bienestar de las personas cuidadoras, de la infancia, de la pareja y/o de la familia (Collins et al., 2015; Goff et al., 2020; MacIntosh, 2024). Además, un metaanálisis de cuatro ensayos controlados aleatorizados que evaluaban terapias de pareja y de familia para el trastorno de estrés postraumático también respaldó una reducción de los síntomas traumáticos en la persona afectada; no obstante, se necesita más evidencia para determinar el impacto de estas intervenciones en la calidad de la relación o en la salud mental de los miembros de la familia (Suomi et al., 2019).
Sin embargo, las barreras para implicarse en modelos de atención del trauma en varias sesiones son elevadas para las personas, y más aún para las familias (Hoyt et al., 2021). La evidencia metaanalítica muestra tasas de abandono de entre el 25 y el 75% entre las personas que han iniciado un tratamiento del trauma (Benish et al., 2008; Imel et al., 2013; Olfson et al., 2009; Saxe et al., 2012), y apenas algo más de la mitad de las familias suele completar las intervenciones sobre el trauma que incluyen a la familia (Kiser et al., 2010). Se considera que la flexibilidad del tratamiento es crucial para prevenir el abandono, ya que una atención colaborativa y empoderadora requiere enfoques adaptables y receptivos a las personas consultantes (Benish et al., 2008; Grove, 2021). La evidencia a favor de la inclusión de la familia y la necesidad de enfoques oportunos y flexibles para la implicación en la atención del trauma sugieren, en conjunto, la posible idoneidad de los enfoques familiares de sesión única (Rycroft & Young, 2021; Young et al., 2012).
El pensamiento de sesión única (SST), tal como se aplica en los contextos de salud mental, es un modelo de prestación de servicios basado en tres principios respaldados por la evidencia: a) con independencia de la naturaleza, la complejidad o la gravedad del problema planteado, el número más frecuente de contactos con el servicio es uno (seguido de dos, y así sucesivamente); b) cualquier sesión única puede aportar un beneficio o un cambio significativo; y c) no es posible predecir quién acudirá más allá de la primera sesión (Schleider et al., 2025; Young, 2020). El pensamiento de sesión única no es, pues, un modelo específico de terapia, sino más bien una disposición mental, compartida por terapeuta y consultante(s), según la cual la primera sesión puede ser también la única y muchas personas consultantes consideran suficiente una sola sesión (Cannistrà, 2022). Aunque pueden ofrecerse más sesiones (y, de hecho, el SST es igual de pertinente aplicado al trabajo en varias sesiones que a las intervenciones breves), la actitud de fondo de ambas partes es aprovechar al máximo el encuentro presente, lo que se considera que permite transparencia y autenticidad sobre el proceso terapéutico y un mayor codiseño de la agenda terapéutica (Cameron, 2007; Elliott et al., 2020; Young, 2020). Quienes defienden el SST describen el enfoque como un «servicio accesible, oportuno y receptivo que invita a las personas consultantes a tener voz sobre lo que más necesitan, y cuándo» (Rycroft & Young, 2021).
Rycroft y Young (2021) elaboraron un mapa de sesión SST que se ha utilizado como herramienta para enseñar el SST a profesionales; ofrece una guía para su aplicación como modelo de prestación de servicios y deja a la vez margen para que cada profesional integre su enfoque teórico y su estilo terapéutico preferidos. El mapa de sesión pone el acento en la implicación de las personas consultantes, la definición colaborativa de objetivos y un cierre reflexivo, y avanza a través de seis etapas clave: establecer el contexto y las prioridades; mantener el foco mediante comprobaciones periódicas; explorar las soluciones anteriores y las fortalezas de las personas consultantes; dejar espacio a pausas reflexivas; y concluir con las reflexiones de la persona terapeuta, el retorno de las personas consultantes y el cierre. Cada etapa incluye preguntas orientadoras destinadas a favorecer la transparencia, la adecuación a las necesidades de las personas consultantes y la toma de decisiones compartida, propiciando un diálogo terapéutico interactivo y receptivo que refuerza la capacidad de acción de quienes consultan (Rycroft & Young, 2021).
A medida que el campo se ha ido ampliando, los enfoques de sesión única se han aplicado cada vez más en contextos de servicio, problemas planteados y subpoblaciones diversos (Schleider & Beidas, 2022; Schleider & Weisz, 2017). Un conjunto creciente de evidencia respalda su eficacia en terapia familiar, con mejoras en la resolución de problemas, la confianza de las personas consultantes y la satisfacción global (Batrouney, 2019; Hartley et al., 2023; John Westwater et al., 2020; O’Neill, 2017; Perdomo, 2017). Por ejemplo, un estudio piloto reciente sobre una consulta de terapia familiar sin cita previa, basada en los principios de la sesión única, incluyó a familias que afrontaban dificultades diversas; aproximadamente un tercio de ellas buscaba apoyo después de que uno de sus miembros hubiera vivido un acontecimiento traumático. El estudio piloto constató que, seis semanas después de la consulta, el 88% de todas las familias se sentía con confianza para saber qué hacer a continuación, y el 69% de las familias indicó que la sesión les había ayudado a resolver el problema con el que habían acudido inicialmente (Hartley et al., 2023). Los resultados de Hartley et al. (2023) coinciden con estudios de caso publicados que indican también la eficacia de los enfoques de sesión única para las familias afectadas por el trauma (Batrouney, 2019; Perdomo, 2017).
Aunque los primeros resultados sugieren beneficios potenciales, sigue faltando evidencia replicada que examine enfoques de sesión única diseñados específicamente para abordar síntomas relacionados con el trauma, ya sea en contextos individuales o familiares (Schleider et al., 2025). Una posible razón de esta laguna es la prudencia de larga data respecto de las intervenciones breves sobre el trauma, derivada en gran parte de los resultados adversos asociados al Critical Incident Stress Debriefing (CISD; (Stileman & Jones, 2023). A diferencia de los enfoques de sesión única más contemporáneos, el CISD consiste en animar a las personas a revisitar los acontecimientos traumáticos poco después de que se produzcan y, por lo general, no aborda los factores de estrés acumulativos, una práctica que no concuerda con la atención actual basada en la evidencia, informada sobre el trauma y sistémica. En cambio, intervenciones breves como la terapia de exposición escrita (aunque no esté formalmente alineada con el SST) han mostrado una eficacia comparable a la de tratamientos más largos para el trastorno de estrés postraumático (Held et al., 2019; Sloan et al., 2022). Además, se han adaptado intervenciones de sesión única centradas en soluciones para su uso con poblaciones afectadas por el trauma en contextos humanitarios con recursos limitados (Paul & Ommeren, 2013). En este contexto, desarrollar enfoques fundamentados empíricamente para orientar el uso del SST con familias afectadas por el trauma constituye una línea crucial para la investigación futura.
Como paso siguiente, quisimos comprender mejor los beneficios y las posibles limitaciones del SST para las familias afectadas por el trauma. Dado que el SST funciona como una orientación de prestación de servicios aplicable a distintos modelos terapéuticos, el estudio no evaluó el SST en el marco de un modelo concreto de terapia familiar. En su lugar, se utilizó un método Delphi modificado (Keeney et al., 2011) para: 1) explorar la perspectiva de especialistas sobre la idoneidad del SST para la terapia familiar con familias afectadas por el trauma, y 2) examinar las áreas de consenso para fundamentar directrices de aplicación del SST en este contexto, incluidas adaptaciones del mapa de sesión SST (Rycroft & Young, 2021) para su uso con familias afectadas por el trauma.
Para elaborar directrices de aplicación del SST a la terapia familiar con familias afectadas por el trauma (objetivo 1), este estudio utilizó un enfoque Delphi modificado. La metodología Delphi es un procedimiento estructurado e iterativo para recabar la opinión de especialistas y alcanzar un consenso sobre temas complejos. Se utiliza a menudo en ámbitos en los que existe incertidumbre o desacuerdo entre especialistas, por ejemplo para identificar buenas prácticas en un campo determinado (Keeney et al., 2011), lo que la convierte en un enfoque adecuado para responder a los objetivos de este estudio. Con el método Delphi, los datos se recogieron mediante una serie de cuestionarios administrados a un grupo de especialistas para identificar las áreas de consenso y de desacuerdo sobre la idoneidad y la aplicación del SST a la terapia familiar con familias afectadas por el trauma. En este estudio se realizaron una ronda de entrevistas y dos rondas de cuestionario Delphi, debido al carácter exploratorio del estudio y para limitar el abandono de integrantes del panel por cansancio. Para responder al objetivo 2 se recurrió a un análisis descriptivo cualitativo de una pregunta abierta sobre la adaptación del mapa SST para familias afectadas por el trauma.
La selección de las personas expertas participantes es un componente crítico del método Delphi, ya que la calidad de los resultados depende en gran medida de la profundidad de sus conocimientos y de su pericia (Fish & Busby, 1996). Por ello, este estudio recurrió a un muestreo intencional para reclutar un panel de terapeutas familiares con una experiencia sustancial en el trabajo con familias afectadas por el trauma y en la aplicación del SST. Así se garantizó que el panel estuviera formado por personas con los conocimientos especializados necesarios para contribuir de manera significativa al proceso Delphi. Las posibles personas integrantes del panel se identificaron en función de su cualificación, sus años de experiencia y su familiaridad con el SST. Los criterios de inclusión exigían: a) un título avanzado en terapia familiar (Graduate Certificate o Master of Family Therapy); b) una formación específica en SST y experiencia práctica en su aplicación; y c) experiencia clínica y conocimientos teóricos de terapia familiar con familias afectadas por el trauma. Este proceso de selección dirigido maximizó la probabilidad de obtener perspectivas lúcidas, basadas en la práctica y pertinentes para los objetivos del estudio. El Bouverie Centre, fundado en 1956, es un centro de investigación y un servicio clínico financiado por el gobierno del estado, situado en Brunswick, un barrio urbano de Melbourne (Australia). Las sesiones de terapia familiar pueden ofrecerse por telesalud, lo que facilita el acceso a las familias que viven en zonas regionales o rurales. La pericia del centro abarca las prácticas de atención en salud mental que incluyen a la familia, el enfoque clínico y la evidencia en SST, y el trabajo sobre el trauma con orientación relacional (Booth et al., 2024; Clancy et al., 2020; Elliott et al., 2020; Hameed et al., 2023; Hartley et al., 2023; Kestly et al., 2024; Krella et al., 2025; McIntosh et al., 2021; McLean et al., 2021; O’Hanlon & Rottem, 2021). La sesión inicial de terapia familiar SST en el centro tiene una duración de 90 minutos, y las sesiones posteriores, cuando las hay, se desarrollan en el formato habitual de 50–60 minutos. El servicio clínico es gratuito para las familias y puede, por tanto, atender a familias de orígenes socioeconómicos y culturales muy diversos en las que uno de sus miembros vive una enfermedad mental grave, un problema de consumo de sustancias o un trauma significativo, incluidos el trauma por acontecimiento único (por ejemplo, accidentes de tráfico, agresiones físicas, catástrofes naturales), el trauma sexual, la pérdida traumática, el trauma complejo y sus intersecciones. Dada esta pericia, el Bouverie Centre ofrecía un contexto ideal para reclutar a terapeutas familiares para el panel de participantes del estudio.
Este estudio fue aprobado por el comité de ética de la investigación con seres humanos de la La Trobe University (HREC: 24425). Las personas participantes recibieron una hoja informativa escrita que detallaba el objetivo del estudio, los procedimientos, los riesgos, la confidencialidad y el carácter voluntario de la participación. Se obtuvo un consentimiento informado por escrito antes de la participación. El consentimiento incluía la aceptación de participar en varias rondas Delphi y de que los datos anonimizados se utilizaran en publicaciones.
De las 25 personas expertas invitadas a formar parte del panel, 16 aceptaron participar y completaron la primera ronda. Once completaron el estudio entero, lo que supone una tasa de respuesta global del 69%. La no participación o la participación incompleta se debió principalmente a la falta de respuesta a las invitaciones de seguimiento, ligada a compromisos personales y profesionales concurrentes, incluidas las ausencias por permiso. Como muestra la tabla 1, el panel era mayoritariamente femenino (81,3 %) y mayor de 46 años (90,8 %). Todas las personas del panel eran o habían sido terapeutas familiares del Bouverie Centre, tenían una titulación de posgrado en terapia familiar, y más de la mitad (62,5 %) contaba con más de 20 años de experiencia clínica como terapeuta familiar. Todas tenían una amplia experiencia de trabajo con familias afectadas por el trauma en contextos diversos, entre ellos servicios comunitarios de salud mental, servicios especializados en violencia familiar y agresiones sexuales, salud mental forense, centros de terapia infantil y familiar y programas financiados con fondos públicos. Su pericia abarcaba el trauma a lo largo de todo el ciclo vital, incluidos el abuso sexual en la infancia, la violencia familiar, el trauma complejo del desarrollo, el trauma intergeneracional y el impacto de la salud mental y del consumo de sustancias de los progenitores. Todas las personas del panel habían completado una formación en SST, y la mitad (50%) había impartido además formación en SST a otros profesionales sanitarios afines (n = 8). Asimismo, dos tercios (68,8 %) de las personas del panel indicaron que aplicaban el SST en más de la mitad de su trabajo con familias afectadas por el trauma, lo que pone de relieve el peso de este enfoque en su práctica.
Tabla 1 — Características basales de la muestra del panel de terapeutas familiares (N = 16)
Valores expresados en n (%).
El estudio Delphi se desarrolló en tres rondas: una ronda generativa previa de cuatro entrevistas cualitativas con una parte del panel, y dos rondas del cuestionario Delphi.
En la primera fase del estudio Delphi se realizaron entrevistas individuales con cuatro integrantes del panel con el fin de generar ideas y enunciados sobre el tema que pudieran convertirse en ítems y dominios del cuestionario Delphi. Estas cuatro personas se seleccionaron intencionalmente por su reconocida pericia en trauma y por sus funciones de responsabilidad en el centro, de modo que el conjunto inicial de ítems se nutriera de profesionales de la clínica con un conocimiento sustancial tanto de la práctica sistémica del trauma como del SST. Este procedimiento se utiliza habitualmente para construir cuestionarios Delphi cuando el tema está relativamente poco explorado (Keeley et al., 2016).
Las entrevistas las realizó una persona que cursaba en el centro el componente de investigación de un Master of Clinical Psychology y que no conocía a las personas del panel. Las entrevistas se llevaron a cabo por videoconferencia y duraron aproximadamente 45–60 min cada una. La guía de entrevista constaba de ocho preguntas abiertas destinadas a recoger percepciones sobre el papel del SST en la terapia familiar con familias afectadas por el trauma (véase la información complementaria); las dificultades y los beneficios del SST en el trabajo con familias afectadas por el trauma; y las competencias clave, los principios y los factores que influyen en la aplicación eficaz del marco SST con familias afectadas por el trauma. Las entrevistas se grabaron en audio y se transcribieron literalmente; después, dos integrantes del equipo de investigación (ZC y NB) examinaron las transcripciones.
Se utilizó un análisis descriptivo para resumir e identificar los temas, cuestiones o enunciados pertinentes para la idoneidad y la aplicabilidad de un marco SST a las situaciones familiares relacionadas con el trauma. Estos se recopilaron y sintetizaron en enunciados que sirvieron para construir los ítems y los dominios del cuestionario Delphi, cuidando mucho de conservar el sentido y la formulación originales de las respuestas de las personas participantes. Otra persona del equipo de investigación con experiencia en estudios Delphi (EW) revisó después un borrador del cuestionario para eliminar los ítems redundantes y garantizar la claridad, la comprensión y la validez aparente antes de su distribución al panel Delphi completo.
Este proceso dio lugar a un cuestionario Delphi de 51 enunciados repartidos en las siguientes categorías: características estructurales del marco SST que facilitan la terapia familiar con familias afectadas por el trauma (n = 11 enunciados); el papel de la persona terapeuta al aplicar el SST a la terapia familiar con familias afectadas por el trauma (n = 23 enunciados); factores familiares y contextuales pertinentes para el SST con familias afectadas por el trauma (n = 11 enunciados); y teoría del cambio en el uso del SST en terapia familiar con familias afectadas por el trauma (n = 6 enunciados).
Se envió por correo electrónico al panel un enlace al cuestionario Delphi definitivo en línea. Se pidió a las personas del panel que respondieran a una serie de preguntas sociodemográficas y de cualificación (edad, titulaciones, años de experiencia, experiencia en la aplicación del marco SST y experiencia de trabajo con familias afectadas por el trauma). A continuación, valoraron la importancia percibida de cada uno de los 51 enunciados del cuestionario Delphi en una escala de Likert de 7 puntos. Por ejemplo, se les pidió que consideraran el enunciado «cuando se trabaja con familias afectadas por el trauma, es importante que la estructura del SST cree contención mediante la claridad y la transparencia» e indicaran su importancia en una escala de 1 (nada importante) a 7 (esencial). Se incluyó una última pregunta abierta que presentaba al panel el mapa de sesión SST de Rycroft y Young (2021) y preguntaba si adaptarían algún aspecto del mapa al trabajar con una familia afectada por el trauma. Las respuestas se analizaron posteriormente mediante un análisis descriptivo cualitativo.
Las respuestas se anonimizaron y se analizaron para determinar cuáles habían alcanzado el consenso. Teniendo en cuenta que las definiciones del consenso Delphi varían según el contexto del estudio (Hsu & Sandford, 2007), definimos el consenso como un rango intercuartílico (IQR) inferior o igual a 1, lo que indica un grado muy alto de acuerdo dentro del panel sobre la importancia de un enunciado determinado. Además, los enunciados se clasificaron como esenciales cuando la mediana de las valoraciones era 7 y habían alcanzado el consenso. Los enunciados sin consenso en la ronda 1 se volvieron a enviar al panel en un segundo cuestionario.
Se elaboró un segundo cuestionario en línea con los 21 enunciados del cuestionario Delphi de la ronda 1 que no habían alcanzado el consenso. Las personas del panel que habían participado en la ronda 1 recibieron por correo electrónico una invitación con un enlace al cuestionario Delphi de la ronda 2 y un PDF personalizado, el «Participant Response Summary» (resumen de respuestas). Este resumen incluía una tabla con todos los enunciados que no habían alcanzado el consenso (es decir, IQR > 1), junto con la respuesta anterior de esa persona concreta (valorada de 1 a 7) y la media y el rango de las respuestas del resto del panel para cada enunciado. Se pidió a las personas del panel que utilizaran este resumen para revisar su valoración anterior de esos enunciados a la luz del retorno del grupo y que consideraran volver a valorar cada enunciado en la misma escala de Likert de 7 puntos. La recogida de datos de la ronda 2 permaneció abierta durante cuatro semanas, tras lo cual las respuestas se anonimizaron y se analizaron de nuevo para determinar qué otros enunciados habían alcanzado el consenso.
Por último, a lo largo de una serie de talleres iterativos, tres integrantes del equipo de autoría (ZC, NB y EW) revisaron los 36 enunciados que habían alcanzado el consenso y realizaron un análisis temático descriptivo para reorganizarlos en categorías conceptualmente coherentes. Cada integrante examinó por separado cada enunciado, identificó su foco principal (por ejemplo, procesos de implicación, consideraciones de seguridad, estructura de la sesión, postura terapéutica) y generó agrupaciones temáticas preliminares. Mediante la discusión, compararon sus interpretaciones, afinaron los límites de las categorías y fusionaron los grupos que se solapaban o eran conceptualmente similares. La categorización final reflejaba áreas de sentido compartido entre los enunciados, más que los dominios originales del cuestionario Delphi. Este proceso dio lugar a un conjunto de directrices de práctica alineadas con los objetivos de la sesión SST, la postura terapéutica y las técnicas que favorecen el cambio y la sanación. Para reducir el riesgo de sesgo de investigación, una cuarta persona del equipo (JM) revisó de forma independiente las directrices resultantes en cuanto a claridad, pertinencia teórica, coherencia interna y redundancia, asegurándose de que cada enunciado fuera distinto, significativo y coherente con los principios generales del SST y de la práctica de la terapia familiar.
De los 51 enunciados evaluados en la ronda 1, 30 (59%) alcanzaron el consenso, mientras que 21 (41%) se volvieron a enviar al panel para una nueva evaluación en la ronda 2. Tras completar ambas rondas de recogida de datos, 36 enunciados (71%) alcanzaron el consenso. De los que alcanzaron el consenso, todos tenían una mediana de 5 o más, y el 67% de ellos se clasificó como «esencial», con una valoración mediana de 7. Los 15 enunciados restantes que no alcanzaron el consenso tenían todos una mediana de 5 o más, pero con una mayor varianza (IQR > 1). La tabla 2 presenta una visión general del número de enunciados de cada categoría del cuestionario Delphi que alcanzaron el consenso y se consideraron esenciales.
Tabla 2 — Frecuencia de los enunciados que alcanzaron el consenso y se consideraron esenciales, por categoría, tras la ronda 2
Valores expresados en n (%). SST = Single Session Thinking (pensamiento de sesión única). IQR = rango intercuartílico. Mdn = mediana
Como se observa en la tabla 2, la mayor proporción de enunciados que alcanzaron el consenso se refería al papel de la persona terapeuta en la aplicación del SST, mientras que la categoría de la teoría del cambio presentaba la mayor proporción de enunciados considerados esenciales. En cambio, la menor proporción de enunciados con consenso (es decir, el mayor nivel de desacuerdo) se encontró en la categoría dedicada a los factores familiares/contextuales que podían influir en la aplicación del SST a las familias afectadas por el trauma. Esta categoría también presentaba la menor proporción de enunciados considerados esenciales. La figura 1 recoge la lista de los 36 enunciados que alcanzaron el consenso y se clasificaron como esenciales, en el formato en que se presentaron al panel. Mediante la discusión y el trabajo en taller dentro del equipo de investigación, estos enunciados esenciales se reagruparon después en un conjunto de directrices de práctica relativas a los objetivos de la sesión SST, la postura y las técnicas que favorecen el cambio y la sanación (tabla 3).

Tabla 3 — Directrices de práctica derivadas de la opinión de especialistas sobre el pensamiento de sesión única (SST) con familias afectadas por el trauma
Objetivos de la sesión SST. Lo que la persona terapeuta intenta conseguir en la sesión.
Postura terapéutica. Cómo se relaciona la persona terapeuta con la familia en su conjunto, con cada uno de sus miembros y/o con la sesión.
Técnicas SST para favorecer el cambio y la sanación. Métodos específicos que la persona terapeuta puede emplear para facilitar el cambio.
Por último, las respuestas abiertas a la última pregunta del cuestionario se analizaron mediante un análisis cualitativo descriptivo, categorizando sistemáticamente las aportaciones del panel según los componentes del mapa SST existente. Se identificaron, resumieron e integraron patrones y temas comunes en un mapa SST revisado, adaptado para su aplicación en terapia familiar con familias afectadas por el trauma (fig. 2). La figura 2 conserva la secuencia original en el sentido de las agujas del reloj del mapa de sesión SST (Rycroft & Young, 2021). Aunque el orden pueda parecer invertido a primera vista, sigue la lógica visual del modelo original, concebido para leerse en una progresión circular, como un reloj. Como ilustra la fig. 2, las adaptaciones propuestas del mapa de sesión SST destacan los aspectos del SST que se amplifican para reforzar la seguridad y la receptividad en el trabajo con familias afectadas por el trauma. Por ejemplo, el 54% de las personas del panel recomendó añadir una nueva etapa previa a la sesión para evaluar el riesgo y determinar si era necesario trabajar con subsistemas a fin de favorecer la contención y la seguridad. Esto incluía precisar quién asistiría a la sesión (por ejemplo, si era adecuado que estuvieran presentes niñas y niños o personas que habían ejercido violencia) y considerar el formato de la sesión (por ejemplo, presencial frente a telesalud; pantalla compartida frente a pantallas separadas).

La segunda fase del mapa se revisó para hacer explícita la importancia de la seguridad emocional y relacional a lo largo de toda la sesión. Esto implicaba identificar de forma colaborativa estrategias de regulación emocional, hablar del impacto del trauma en la comunicación y elaborar conjuntamente señales de malestar (por ejemplo, indicaciones verbales o gestos). Se sugirió una breve psicoeducación sobre las respuestas del sistema nervioso para favorecer la autoconciencia y la normalización de la activación emocional. Para garantizar la seguridad, el panel subrayó la importancia de «hablar sobre el hablar»: guiar a las familias para que se centren en los efectos relacionales del trauma en lugar de detallar los acontecimientos traumáticos. Establecer un marco conversacional basado en la curiosidad, el cuidado y la contención se consideró crucial para la implicación.
Las comprobaciones periódicas a lo largo de la sesión también recibieron un fuerte respaldo. Las personas del panel destacaron la necesidad de supervisar el estado emocional de cada miembro de la familia durante toda la sesión, incluida la posibilidad de hacer una breve pausa o de separar a algunos miembros de la familia si fuera necesario. Algunas sugirieron integrar comprobaciones de inspiración neurofisiológica o polivagal para evaluar si las personas participantes permanecían dentro de su «ventana de tolerancia». Se consideraba que estas comprobaciones permitían decidir si continuar con el diálogo sistémico o pasar a interacciones centradas en la regulación.
Además, se reconsideró la combinación, en el mapa original, de «investigar las soluciones intentadas» con «escuchar los recursos de las personas consultantes». Para las familias afectadas por el trauma, el panel recomendó desplazar el énfasis hacia la identificación de la resiliencia, la resistencia y la sanación, formulando preguntas relacionales y sistémicas que pongan de relieve las fortalezas individuales y colectivas, y devolverlas a la familia para reforzar su capacidad de acción y su esperanza. Por último, la etapa final del mapa de sesión se amplió para incluir reflexiones de cierre sobre la conciencia del momento presente y el anclaje. El panel sugirió preguntar a los miembros de la familia cómo se sentían «ahora mismo» y guiarlos en la identificación de estrategias de autorregulación y de corregulación para después de la sesión. Con ello se pretendía reforzar la autoconciencia emocional y favorecer el bienestar más allá de la sesión.
Este estudio se proponía identificar y analizar las recomendaciones de profesionales especialistas sobre la idoneidad del SST como modelo de prestación de servicios para la terapia familiar con familias afectadas por el trauma, y examinar las adaptaciones necesarias del mapa de sesión SST existente (Rycroft & Young, 2021) para ofrecer un apoyo más específico a las familias que presentan experiencias relacionadas con el trauma. En conjunto, los resultados sugieren: a) una evidencia preliminar, basada en el consenso, de que el SST es adecuado para el trabajo de terapia familiar con familias afectadas por el trauma; b) indicaciones sobre los aspectos de los métodos SST existentes que conviene amplificar; y c) añadidos a la práctica existente. A partir de estos resultados, el estudio ofrece nuevas directrices de práctica y un mapa de sesión adaptado, listos para su evaluación y su implementación por parte de servicios diversos que trabajan de forma sistémica con familias afectadas por el trauma en formatos breves o de sesión única.
Los resultados del proceso Delphi aportan una evidencia preliminar de que el SST es un modelo de prestación de servicios adecuado y adaptable para la terapia familiar en el contexto del trauma. La mayoría de los enunciados de cada categoría del cuestionario Delphi alcanzó el consenso dentro del panel, y una proporción elevada de enunciados de todas las categorías se consideró esencial para la aplicación del SST a la terapia familiar con familias afectadas por el trauma. En conjunto, el panel respaldó el valor de la estructura clara del SST, de su postura colaborativa y de su formato contenido como fortalezas en el trabajo con familias afectadas por el trauma. Esto refuerza investigaciones anteriores que respaldan la flexibilidad del SST y su potencial de profundidad terapéutica en un único encuentro, incluso ante situaciones familiares complejas como el trauma (Elliott et al., 2020; Young, 2020). Además, los resultados coinciden con estudios preliminares que han evaluado la eficacia de los enfoques de sesión única con familias en cuyas muestras las situaciones relacionadas con el trauma representaban una proporción importante (Batrouney, 2019; Hartley et al., 2023; Perdomo, 2017).
Un resultado importante del estudio Delphi es que la categoría relativa a los factores contextuales o familiares pertinentes para el uso del SST con familias afectadas por el trauma obtuvo el nivel de consenso más bajo dentro del panel y produjo el menor número de enunciados considerados esenciales para su inclusión en las directrices de práctica finales. Una interpretación de este resultado es que refleja la variabilidad inherente a las familias que han vivido un trauma. A diferencia de las consideraciones propias del servicio, de la persona terapeuta o de la teoría, en las que las prácticas coherentes pueden generalizarse más fácilmente, los factores familiares dependen en gran medida del contexto. El trauma no afecta a todas las familias de la misma manera y, por ello, factores como la estructura familiar, las dinámicas, los patrones de comunicación, el origen cultural y la disposición a implicarse en una terapia pueden variar considerablemente (Grove, 2021). Así, aunque el acuerdo del panel sobre los elementos centrados en la familia fue limitado, esta misma variabilidad ofrece una idea importante que coincide con la atención informada sobre el trauma: el SST con familias afectadas por el trauma debe seguir siendo flexible y estar en sintonía con la constelación de necesidades, fortalezas y vulnerabilidades de cada sistema familiar.
El estudio identificó vías clave para perfeccionar el SST a fin de apoyar mejor a las familias afectadas por el trauma, en particular reforzando la seguridad emocional y relacional. El panel destacó el valor de utilizar la estructura del SST para crear desde el principio un entorno claro y contenedor, mediante un encuadre transparente del objetivo de la sesión y una cuidadosa gestión del ritmo para evitar la retraumatización (sobre todo en los casos de trauma intrafamiliar). Una postura terapéutica informada sobre el trauma se consideró crucial, caracterizada por una comunicación abierta, la sensibilidad a las expectativas de la familia y una construcción intencional de la confianza dentro de un formato de tiempo limitado.
Estas prioridades se reflejaron también en las sugerencias del panel para adaptar el mapa de sesión SST. Las recomendaciones incluían una preparación más sólida, como evaluaciones previas a la sesión del riesgo y de la disposición, así como comprobaciones más frecuentes y matizadas durante la sesión. Las personas del panel respaldaron firmemente la supervisión continua del estado emocional de cada miembro de la familia, y algunas abogaron por añadir prácticas de inspiración polivagal o neurofisiológica para evaluar si las personas participantes permanecían dentro de su «ventana de tolerancia». La aplicación sistémica de la teoría polivagal a las familias afectadas por el trauma interpreta los comportamientos relacionales poco útiles (por ejemplo, la actitud defensiva o el retraimiento) como respuestas adaptativas a la activación del sistema nervioso (Porges, 2011; Ryland et al., 2022). En un contexto de terapia familiar de sesión única, esta comprensión podría ayudar a terapeutas a normalizar rápidamente las reacciones relacionadas con el trauma, reducir las culpabilizaciones entre los miembros de la familia y establecer un sentimiento de seguridad y de corregulación en el encuentro terapéutico. Aunque estas estrategias están bien asentadas en la atención informada sobre el trauma (Porges, 2011), los presentes resultados representan una línea prometedora de perfeccionamiento futuro del SST. Nuevos estudios empíricos que investiguen los resultados en salud mental y en el plano relacional de las familias afectadas por el trauma tras el SST podrían continuar este trabajo y contribuir así a un conjunto creciente de investigaciones que tienden puentes entre los enfoques sistémicos, informados sobre el trauma y corporales de la terapia familiar de sesión única (Grove, 2021; Porges, 2011, 2022; Ryland et al., 2022).
Las implicaciones clínicas y prácticas de este estudio son notables. Los resultados ofrecen indicios preliminares de que un enfoque SST adaptado puede ser útil en el trabajo con familias afectadas por el trauma. Las directrices de práctica elaboradas mediante el proceso Delphi ofrecen un marco provisional para terapeutas, que señala maneras de crear seguridad, reconocer las respuestas del cuerpo al trauma y construir confianza y conexión, todo ello dentro de un formato de sesión única estructurado pero adaptable. Estas recomendaciones pueden ser especialmente pertinentes en servicios con alta demanda, como los servicios comunitarios de salud mental y los servicios para la infancia y la familia, donde las intervenciones breves suelen ser necesarias y donde un único encuentro puede constituir un momento crítico de implicación terapéutica. Poner en práctica estas adaptaciones requerirá probablemente una inversión meditada en el desarrollo de los equipos profesionales. Quienes trabajan en un marco SST con familias afectadas por el trauma podrían beneficiarse de una formación y una supervisión específicas sobre las directrices de práctica y el mapa de sesión SST actualizados, dada la mayor complejidad que puede surgir cuando el trauma está presente en el sistema familiar.
Por último, los resultados del estudio refuerzan el potencial del SST para favorecer la equidad en los servicios, al mejorar el acceso a un apoyo terapéutico significativo para familias que, de otro modo, podrían quedar excluidas de una atención más tradicional y prolongada por barreras socioeconómicas, geográficas o de los propios servicios. En conjunto, los resultados contribuyen al desarrollo en curso del SST como modelo de atención flexible, receptivo e inclusivo, con un claro consenso de especialistas en que una sesión única bien estructurada puede tener un impacto terapéutico significativo, incluso en situaciones familiares complejas afectadas por el trauma.
Cabe señalar varias fortalezas y limitaciones. Una fortaleza clave del estudio reside en que se centra en un ámbito novedoso y poco explorado, la aplicación del SST a las familias afectadas por el trauma, y en que ha contado con un panel muy experimentado y especializado. Los resultados del proceso Delphi son prácticos y específicos, y proporcionan una base clara para su desarrollo futuro y su comprobación empírica. El diseño del estudio recurrió a un muestreo intencional basado en criterios para reclutar especialistas de una sola institución con una sólida trayectoria en investigación, en desarrollo de competencias profesionales y en implementación clínica del SST y de la terapia familiar con familias afectadas por el trauma. Aunque el muestreo intencional es adecuado para un diseño Delphi, recurrir a una sola institución limita la transferibilidad de los resultados a profesionales que trabajan en otros contextos organizativos. Por ejemplo, dado que todas las personas del panel trabajan en un modelo que ofrece una sesión SST inicial de 90 minutos, no está claro si algunas adaptaciones del SST informadas sobre el trauma (por ejemplo, añadir una conversación inicial dedicada específicamente a establecer la seguridad emocional y relacional) tendrían que ajustarse aún más al implementarse en contextos donde la sesión inicial se limita a los 50–60 min habituales. Para reforzar la transferibilidad y la validez de las adaptaciones propuestas, la investigación futura debería extender este trabajo a contextos clínicos diversos (con la participación de profesionales que trabajan con sesiones de distinta duración), implicando a la vez activamente a las familias afectadas por el trauma en el proceso de evaluación mediante medidas de resultado adecuadas e informadas sobre el trauma.
Este estudio aporta ideas oportunas sobre la aplicación del SST con familias afectadas por el trauma. Confirma la pertinencia y la utilidad del SST en este contexto, al tiempo que identifica ámbitos clave de perfeccionamiento y de innovación. Las directrices de práctica resultantes y el mapa de sesión revisado representan un paso importante hacia un modelo de terapia familiar de sesión única más sensible al trauma y más sintonizado en el plano relacional. La investigación y el desarrollo de la práctica pueden ahora apoyarse en esta base para integrar mejor los principios de la atención informada sobre el trauma en marcos terapéuticos sistémicos, breves y específicos como el SST.
Complexe Systémique: puntos clave
Aplicar el trabajo de sesión única al trauma reaviva una antigua desconfianza, la que dejaron los primeros debriefings. El estudio responde con un desplazamiento claro: el acontecimiento no se vuelve a contar; las familias «hablan sobre el hablar» y sobre los efectos del trauma en sus relaciones. La novedad más concreta es la etapa añadida antes de la sesión: quién asiste, si deben estar presentes niñas y niños o una persona que ha ejercido violencia, si conviene trabajar con subsistemas. Es una pregunta sistémica básica, que los modelos breves rara vez plantean con tanta claridad. Sin embargo, el resultado más revelador es un desacuerdo: el panel coincide menos que nunca en los factores familiares y contextuales, como si la familia siguiera siendo lo que se resiste a convertirse en protocolo. Las comprobaciones de inspiración polivagal tendrán que articularse con una lectura relacional en lugar de simplemente yuxtaponerse a ella. Los límites son los del método: opiniones de especialistas de un solo centro, que ofrece primeras sesiones de 90 minutos, sin la voz de las familias ni medidas de resultado. Puede leerse junto con el artículo sobre qué hacer en las 24 a 48 horas posteriores a un trauma y la revisión sobre la terapia centrada en soluciones con supervivientes de trauma.
Notas del original
Financiación. Financiación de acceso abierto posibilitada y organizada por CAUL y sus instituciones miembro. Este trabajo contó con el apoyo del Jeff Lipp Innovation Fund 2023-2024.
Conflicto de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.
Consentimiento informado. Este trabajo fue aprobado por el comité de ética de la investigación con seres humanos de la La Trobe University (HREC: 24425). Las personas participantes recibieron una hoja informativa escrita que detallaba el objetivo del estudio, los procedimientos, los riesgos, la confidencialidad y el carácter voluntario de la participación. Se obtuvo un consentimiento informado por escrito antes de la participación. El consentimiento incluía la aceptación de participar en varias rondas Delphi y de que los datos anonimizados se utilizaran en publicaciones. La autoría declara no tener conflictos de intereses.
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Traducción no oficial de Refining a Single Session Thinking Approach for Trauma-Affected Families: A Delphi Study, de Zoe C. G. Cloud, Ellen T. Welsh, Dominic Hepworth, Jennifer E. McIntosh y Nicholas Barrington, Contemporary Family Therapy, vol. 48, n.o 3 (2026), doi: 10.1007/s10591-026-09776-0, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción del artículo original «Refining a Single Session Thinking Approach for Trauma-Affected Families: A Delphi Study», publicado en Contemporary Family Therapy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.
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Cloud, Z. C. G., Welsh, E. T., Hepworth, D., McIntosh, J. E., et Barrington, N. (2026). Refining a Single Session Thinking Approach for Trauma-Affected Families: A Delphi Study. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/refining-a-single-session-thinking-approach-for-trauma-affected-families-a-delphi-study (Obra original publicada en 2026 en Contemporary Family Therapy, 48(3), 332-344 (2026); republicada en 2026 por Contemporary Family Therapy, https://link.springer.com/article/10.1007/s10591-026-09776-0)
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