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European Journal of Psychotraumatology · Duelo

¿Puede ser beneficioso visitar el lugar de la muerte para las familias en duelo tras un atentado terrorista? Estudio cualitativo de la experiencia de madres, padres y fratrías que visitaron la isla de Utøya tras el atentado de 2011 en Noruega

¿Hay que llevar a las familias en duelo al lugar mismo de una masacre? Tras los asesinatos de Utøya en 2011, las autoridades noruegas organizaron visitas a la isla dejando visibles los impactos de bala. Dos años después, un equipo del Center for Crisis Psychology de Bergen entrevistó a 22 madres y padres y a 16 miembros de la fratría: la visita ayudó a hacer real la pérdida, a costa de reacciones a veces muy dolorosas.

Autoría Pål Kristensen, Kari Dyregrov y Atle Dyregrov (Center for Crisis Psychology, Facultad de Psicología, Universidad de Bergen; Programa de máster en atención a la salud mental y a las adicciones, Western Norway University of Applied Sciences, Bergen, Noruega)Primera publicación European Journal of Psychotraumatology, 25 de abril de 2018Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Can visiting the site of death be beneficial for bereaved families after terror? A qualitative study of parents’ and siblings’ experiences of visiting Utøya Island after the 2011 Norway terror attack, de Pål Kristensen, Kari Dyregrov y Atle Dyregrov, publicado en European Journal of Psychotraumatology (Taylor & Francis) (2017), doi: 10.1080/20008198.2018.1463795, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Los puntos destacados del artículo figuran en el recuadro del resumen; la declaración de conflicto de intereses aparece en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Es un equilibrio delicado entre lo que es terapéutico y lo que es traumático.

Pål Kristensen, Kari Dyregrov y Atle Dyregrov

Resumen

Contexto. Tras el atentado terrorista de 2011 en la isla de Utøya, se organizó una visita colectiva para las familias en duelo. Se sabe poco sobre si las familias en duelo pueden beneficiarse de este tipo de visitas tras un atentado.

Objetivo. Este estudio se propone explorar cómo vivieron las familias en duelo la visita al lugar de la muerte tras el atentado terrorista de 2011.

Método. En el marco de entrevistas en profundidad, se preguntó a 22 madres y padres y a 16 miembros de la fratría si habían visitado Utøya y, en caso afirmativo, cómo habían vivido la visita. Las respuestas de las personas participantes se examinaron mediante un análisis temático.

Resultados. Los resultados mostraron que, para la mayoría de las personas en duelo, visitar Utøya había sido importante para elaborar su pérdida. Surgieron tres temas clave sobre lo que consideraban importante de la visita: «ver el lugar real de la muerte», «buscar información factual» y «llegar a conocer la isla». Estos factores se asociaban tanto a reacciones beneficiosas (p. ej., la aceptación de la realidad de la pérdida aumentaba la claridad cognitiva) como a reacciones angustiosas (p. ej., pensamientos intrusivos, imágenes de reconstrucción de los hechos), pero los beneficios habían superado a la angustia. Tener la posibilidad de realizar varias visitas parecía optimizar los beneficios.

Conclusión. Debería ofrecerse a las familias en duelo la posibilidad de visitar el lugar de la muerte tras un atentado terrorista.

Palabras clave: terrorismo, visita al lugar de la muerte, duelo, familia, aflicción, duelo complicado, duelo prolongado

PUNTOS DESTACADOS

  • Visitar el lugar de la muerte se asoció a varios beneficios, como facilitar la aceptación de la realidad de la pérdida.
  • Las reacciones angustiosas, como los pensamientos intrusivos y las imágenes de reconstrucción de los hechos, fueron frecuentes, sobre todo en el lugar exacto de la muerte.
  • Tener la posibilidad de realizar varias visitas parecía optimizar los beneficios.

1 Introducción

Está bien documentado que perder a un ser querido en un atentado terrorista puede tener consecuencias importantes y duraderas para la salud mental de los familiares (Norris & Wind, 2009). Se han descrito prevalencias elevadas de trastorno de duelo prolongado (también llamado duelo complicado), trastorno de estrés postraumático (TEPT), trastornos del estado de ánimo y un funcionamiento reducido en la vida cotidiana en distintos sucesos y poblaciones (Dyregrov, Dyregrov, & Kristensen, 2014; Neria et al., 2007, 2008; Pfeffer, Altemus, Heo, & Jiang, 2009; Pfefferbaum et al., (2001); Shear, Jackson, Essock, Donahue, & Felton, 2006). Por ello es necesario adquirir más y mejores conocimientos sobre cómo ayudar a las familias en duelo a afrontar su pérdida.

En la fase inicial tras una pérdida violenta, es importante que las personas en duelo capten la realidad de la muerte y acepten que esta era inevitable dadas las circunstancias (Kristensen, Weisæth, & Heir, 2012). Esto puede facilitarse obteniendo información sobre las circunstancias de la muerte (Winje, 1998) y participando en distintos rituales de duelo, como ver el cuerpo de la persona fallecida y asistir al funeral (Chapple & Ziebland, 2010; Singh & Raphael, 1981). Los rituales de duelo pueden hacer más real la pérdida y dar a las personas en duelo la oportunidad de una última despedida (Reid & Reid, 2001). Diversos estudios han mostrado que los rituales pueden reducir la ansiedad y aliviar la aflicción al ayudar a las personas en duelo a recuperar una sensación de control (Brooks et al., 2016; Norton & Gino, 2014).

Estudios recientes realizados tras accidentes de gran magnitud y catástrofes naturales han mostrado que las familias en duelo pueden beneficiarse de visitar el lugar donde se produjo la muerte de un ser querido (Kristensen & Franco, 2011; Kristensen, Tønnessen, Weisæth, & Heir, 2012). Un estudio realizado tras el tsunami de 2004 en el Sudeste Asiático mostró, por ejemplo, que ver la zona de la catástrofe permitía comprender mejor por qué era imposible que su ser querido sobreviviera, lo que había reducido rumiaciones penosas (Kristensen et al., 2012). Muchas personas se sintieron también más cerca de su ser querido en el lugar. Algunos estudios sugieren que volver al lugar tras un trauma puede reducir los síntomas de estrés postraumático (Heir & Weisæth, 2006; Murray, Merritt, & Grey, 2015a). Los rituales de duelo y las visitas al lugar de la muerte pueden ser formas complementarias, pero distintas, de confrontarse con la realidad de las muertes traumáticas. Mientras que los rituales son una interpretación simbólica de la experiencia real, que hace la muerte menos cruda mediante el uso de símbolos y metáforas (Romanoff & Terenzio, 1998), visitar el escenario de la muerte y recorrer exactamente los pasos de los últimos momentos de la persona fallecida es una experiencia de la muerte más realista y concreta, o directa, que también puede resultar más dolorosa.

Nuestro conocimiento sobre cómo viven las familias en duelo las visitas al lugar de la muerte tras un atentado terrorista es escaso. El objetivo de este estudio es explorar cómo vivieron los familiares en duelo la visita a Utøya tras los asesinatos terroristas de 2011 en Noruega. Partiendo de estudios anteriores (Kristensen & Franco, 2011; Kristensen et al., 2012), nos proponemos explorar si una visita puede ser beneficiosa en el proceso de duelo y/o constituir una experiencia angustiosa.

2 Organización de visitas colectivas a la isla de Utøya para las familias en duelo tras los asesinatos terroristas de 2011

Cuando se produce una catástrofe nacional o internacional de gran magnitud, las autoridades nacionales pueden decidir organizar una visita colectiva al lugar de la muerte para las familias en duelo. En otros casos, la empresa u organización responsable de la seguridad de las personas fallecidas puede organizar una visita para las familias en duelo, o bien las familias se han reunido por su cuenta en esos lugares (Eyre, 2007; Kristensen et al., 2017). Tras el atentado terrorista de 2011 en la isla de Utøya, en Noruega, donde un único autor mató a 69 adolescentes y jóvenes adultos y unas 500 personas sobrevivieron, un grupo nacional de personas expertas recomendó ofrecer a las familias en duelo la posibilidad de visitar la isla (Report IS-1984E, 2012). Se consideró importante que las familias en duelo pudieran visitar la isla antes que nadie, en particular antes que los medios de comunicación. La primera visita colectiva se organizó un mes después del atentado, y una segunda visita mes y medio más tarde para quienes no habían podido participar la primera vez. El objetivo de estas visitas era mostrar a las familias en duelo el lugar donde se había encontrado sin vida a su ser querido, recibir una breve información de la policía y realizar rituales privados en el lugar. Antes de las visitas hubo mucha reflexión y debate sobre cómo presentar los distintos lugares, ya que los asesinatos se repartieron por toda la isla. Algunas instancias (p. ej., la policía) querían proteger a las personas en duelo de las huellas del atentado y recomendaban ocultar o reparar los impactos de bala en las paredes. Finalmente se decidió no tapar los impactos de bala, conservar las manchas dejadas por la sangre que había penetrado en los suelos de madera y dejar también otros daños causados por el autor. Así lo recomendaron profesionales de la salud mental, para que los familiares en duelo pudieran ver los lugares, en la medida de lo posible, en el estado en que quedaron tras los asesinatos y reducir así la sensación de incredulidad.

Los efectos personales que no estaban dañados se retiraron, se lavaron y se presentaron a las personas en duelo de forma respetuosa y con gran cuidado. Las personas en duelo podían visitar un edificio situado en un lugar cercano donde todos los objetos identificables se habían colocado sobre 69 mesas cubiertas con manteles blancos. En una sala aparte se guardaban los efectos no identificables, para que las personas en duelo pudieran buscar los objetos personales de la persona fallecida. Todos los suelos se lavaron antes de la llegada de las familias.

Se envió de antemano a las familias en duelo información escrita que precisaba lo que verían en el lugar y les informaba sobre las reacciones habituales durante y después de la visita. En los dos puntos de embarque utilizados para trasladar a las personas en duelo a la isla se expusieron fotografías de los edificios y salas donde se produjeron los asesinatos, con el fin de optimizar la preparación mental para lo que encontrarían en la isla. Se movilizaron varios equipos sanitarios, presentes en la isla para atender a quienes necesitaran asistencia física o psicológica durante la visita.

En la primera visita colectiva estuvieron presentes unos 360 familiares, en representación de 60 de las 69 personas fallecidas. Cada familia fue acompañada a «su» lugar por dos agentes de policía y una persona voluntaria de la Cruz Roja. Sin embargo, como muchas de las personas fallecidas murieron en el mismo lugar (p. ej., 14 adolescentes perdieron la vida cerca de «Pumpehuset»), hicieron falta muchas horas para que todas las familias en duelo visitaran su lugar. Allí, la policía indicaba dónde se había encontrado a la persona fallecida y respondía a cualquier pregunta que la familia tuviera sobre la muerte. Había flores a disposición de todo el mundo, y en los edificios había cajones de arena donde las familias podían colocar velas. Más adelante fue posible visitar la isla en los aniversarios y en jornadas de puertas abiertas. También se han permitido visitas individuales.

3 Objetivos y enfoque de la investigación

Los objetivos de este artículo son los siguientes:

  1. Explorar cómo vivieron las familias en duelo la visita al lugar de la muerte tras el atentado terrorista de 2011 en la isla de Utøya. ¿Es beneficiosa y/o angustiosa?
  2. Identificar los factores que hicieron que la visita fuera beneficiosa o angustiosa.

4 Método

4.1 El proyecto

Este estudio forma parte del proyecto «Madres, padres, fratrías y amistades en duelo tras Utøya, 22 de julio de 2011», un estudio longitudinal de métodos mixtos iniciado tras el atentado terrorista del 22 de julio de 2011 en Noruega (Dyregrov et al., 2014). El estudio se llevó a cabo en el Center for Crisis Psychology de Bergen (Noruega), y los datos se recogieron 18 (T1), 28 (T2) y 40 meses (T3) después del atentado. Los datos presentados en este artículo se recogieron en T2 y consisten en entrevistas en profundidad con madres, padres y miembros de la fratría.

El proyecto fue aprobado por los Comités regionales de ética de la investigación médica y sanitaria de Noruega.

4.2 Procedimiento y personas participantes

Los nombres de las madres, los padres y la fratría de las personas fallecidas se obtuvieron a través del Registro Nacional de Población. La muestra de entrevistas se extrajo de una muestra total de progenitores (N = 57) y miembros de la fratría (N = 36) que dieron su consentimiento para la entrevista. Dado que el objetivo era explorar la diversidad de experiencias, seleccionamos la muestra en función de distintas variables de contexto (es decir, género, edad, lugar de residencia, variaciones en los síntomas, nivel educativo, existencia de otros hijos e hijas, edad de la persona fallecida). La muestra seleccionada para las entrevistas estaba formada por 22 progenitores (11 madres, 11 padres) y 16 miembros de la fratría (11 hermanas, 5 hermanos). La edad de las madres y los padres estaba comprendida entre 40 y 61 años (media = 50.1), mientras que la de la fratría estaba comprendida entre 15 y 44 años (media = 24.3). Geográficamente, tanto las madres y los padres como la fratría procedían de todas las regiones de Noruega. Las madres y los padres tenían un nivel educativo bastante alto; el 64% tenía estudios superiores (más de 12 años). La edad de las personas fallecidas oscilaba entre 15–21 años (M = 17.5).

4.3 Entrevistas en profundidad

Para las entrevistas se elaboró una guía temática compuesta por cuatro temas principales: 1. Impacto psicosocial de la pérdida de un hijo, una hija, un hermano o una hermana; 2. Circunstancias que influyen en la pérdida; 3. Ayuda y apoyo; y 4. Estrategias de autoayuda. En el tercer tema (Ayuda y apoyo) formulamos las siguientes preguntas: ¿Ha estado en Utøya después del atentado terrorista? En caso afirmativo, ¿puede describir cómo vivió la visita o las visitas? En función de las respuestas, exploramos las condiciones asociadas a que la visita o las visitas se vivieran como beneficiosas y/o angustiosas.

Todas las entrevistas a madres, padres y miembros de la fratría fueron realizadas por la primera y la segunda persona firmantes, en los domicilios o en lugares elegidos por las personas entrevistadas, entre octubre y diciembre de 2013. Para armonizar el método de entrevista, la segunda persona firmante realizó una entrevista de prueba en presencia de la primera. Esta entrevista se comentó antes de realizar las demás entrevistas en profundidad. La duración de las entrevistas osciló entre dos y cinco horas, incluidas las pausas necesarias o deseadas. Las entrevistas se grabaron en audio y se transcribieron íntegramente.

Ninguna de las personas entrevistadas había estado en Utøya antes del atentado terrorista, y 20 de las 22 madres y padres (91%) y los 16 miembros de la fratría (100%) habían visitado Utøya después del atentado. La mayoría de las madres y los padres (80%) y de la fratría (75%) había visitado la isla más de una vez. La mayoría había participado en las visitas colectivas y en los aniversarios del primer y segundo año tras el atentado, pero muchas personas también habían visitado la isla por su cuenta (madres y padres: 30%, fratría: 73%).

4.4 Análisis

Las descripciones de madres, padres y miembros de la fratría sobre cómo vivieron la visita a Utøya se analizaron mediante un análisis temático (Braun & Clark, 2006). En las entrevistas, que se leyeron y releyeron varias veces, se identificaron todas las unidades de significado relacionadas con las visitas a Utøya. Las afirmaciones de contenido similar se marcaron, codificaron y nombraron antes de clasificarse en temas y subtemas. Los análisis cualitativos fueron realizados por la primera y la segunda persona firmantes y después se ajustaron a partir de discusiones de consenso entre toda la autoría.

5 Resultados

Casi todas las personas participantes habían visitado la isla de Utøya y subrayaron que la visita había sido una parte importante de la elaboración de la pérdida. De sus relatos se desprendieron tres temas clave sobre lo que consideraban importante de la visita: «ver el lugar real de la muerte», «buscar información factual» y «llegar a conocer la isla». Estos tres temas clave se asociaban tanto a reacciones beneficiosas como a reacciones angustiosas (subtemas).

6 Ver el lugar real de la muerte

El primer tema clave, «ver el lugar real de la muerte», estaba relacionado con la necesidad de ver qué aspecto tenía el lugar. Antes de la visita, muchas personas lidiaban con fantasías penosas sobre el lugar o tenían una fuerte sensación de incredulidad ante la pérdida.

6.1 Aceptar la realidad de la muerte / corregir fantasías perturbadoras

Ver el lugar de la muerte era, para muchas personas, importante para captar o darse cuenta de que la muerte se había producido. Un miembro de la fratría dijo:

La primera visita fue muy importante. Tenía una enorme necesidad de visitar Utøya para intentar captar o comprender que él había muerto de verdad, que su corazón se paró allí.

Durante las primeras visitas a la isla, las personas en duelo pudieron ver huellas concretas de los asesinatos, p. ej., impactos de bala o manchas de sangre en el suelo dentro de los edificios. Presenciar estas huellas era doloroso, pero también importante para intentar captar lo que había sucedido y contrarrestar la fuerte sensación de incredulidad. Una persona de la fratría dijo:

Para mí era importante ver dónde la habían matado, era importante para mí estar donde ella estuvo los últimos segundos de su vida. Así que ayudó un poco a entender lo que pasó. Lo hizo un poco más concreto, un poco más real cuando vi los impactos de bala, vi el lugar donde la encontraron. Pero también fue terriblemente doloroso.

Muchas personas mencionaron que necesitaron visitar Utøya varias veces para comprender realmente lo que había sucedido, pero las circunstancias traumáticas de la muerte dificultaban el proceso. Un miembro de la fratría dijo:

Y estuve allí antes del juicio, a principios de la primavera, y necesitaba ver la isla cuando no era verano, sin la atención de los medios, y pasar más tiempo allí. Y sentí que formaba parte de comprender lo que había pasado, de elaborar la pérdida. Sentí que era importante. Aun así, cuando estaba allí siempre me acordaba de cómo murió él. Así que era doloroso estar allí, pero también era bueno estar allí.

Otras personas lidiaban con fantasías penosas sobre el aspecto del lugar y vivieron la visita como algo que había cambiado esas imágenes perturbadoras. Un miembro de la fratría dijo: «Tenía muchas imágenes en la cabeza de lo que pasó aquel día, y no siempre eran correctas (…) así que cuando visité Utøya esas imágenes cambiaron».

6.2 Sentirse más cerca de la persona fallecida

Otro efecto beneficioso de ver el lugar de la muerte fue sentirse más cerca de la persona fallecida. Varias personas en duelo experimentaron allí un vínculo especial con el lugar de la muerte. Una persona de la fratría dijo: «Tanto la isla como el lugar donde murió se vuelven muy especiales para mí, y enseguida sentí un vínculo con ellos». Algunas personas buscaban activamente esa cercanía en el lugar, por ejemplo tocando el suelo donde se encontró a la persona fallecida o estando en el lugar de la muerte a la hora exacta en que mataron a su ser querido. Para algunas, el lugar se volvió sagrado, y dijeron que querían tener la posibilidad de visitar el lugar de la muerte también en los años venideros. Por consiguiente, sintieron mucha rabia y resentimiento hacia la entidad propietaria de la isla cuando esta, poco después de los asesinatos, recomendó derribar varios de los edificios, una decisión que más tarde se revocó.

6.3 Construir un relato familiar común

Varios padres y madres dijeron que visitar la isla junto con otros miembros de la familia había sido importante a la hora de hablar de lo sucedido. La visita familiar conjunta había aportado un relato familiar común, o una comprensión compartida, de Utøya y de lo que allí había ocurrido. Una madre dijo que era difícil explicar a otros miembros de la familia lo que se sentía al visitar Utøya. Señaló lo siguiente:

En algunas de las visitas llevamos a otros miembros de la familia para que también pudieran ver la isla y entender mejor cómo nos sentimos cuando estamos allí. Esto ha sido importante para nosotros, pero también para ellos. Ahora tenemos algo en común, y pueden entender mejor lo que decimos cuando hablamos de Utøya.

Para algunos miembros de la fratría, la visita familiar conjunta planteó ciertas dificultades. Esto se debía principalmente a la responsabilidad y la preocupación que sentían por sus progenitores, ya que no habían podido centrarse en su propio duelo durante la visita. Una persona de la fratría lo expresó así: «Fue bastante difícil porque tenía que hacerme cargo del duelo de mis padres cuando ya tenía bastante con el mío».

6.4 Activación de reacciones traumáticas y de duelo

Estar en el lugar no solo dio a las personas en duelo una sensación de cercanía con su ser querido; también las acercó a los atroces actos de violencia que allí se produjeron. Muchas experimentaron en el lugar pensamientos o imágenes intrusivas de los asesinatos. Un miembro de la fratría dijo: «Fue difícil, sobre todo ver el lugar donde lo asesinaron. Podía imaginar con más claridad lo que le había pasado cuando lo mataron». Otras personas dijeron que, estando en el lugar, casi podían sentir el sufrimiento y el miedo de la persona fallecida. Una persona de la fratría dijo:

Es muy angustioso estar en el lugar mismo, ahí es donde vivió sus últimos minutos, y ahí es donde vivió las cosas más horribles que uno pueda imaginar. Dolía darse cuenta de eso y sentirlo.

Para algunas personas, estas reacciones angustiosas estaban también relacionadas con tomar mayor conciencia de la magnitud del suceso, del número de personas asesinadas en la isla y de lo que vivieron. Un miembro de la fratría dijo:

Lo que se me hizo más claro en la visita fue todo lo demás que pasó en la isla – los demás adolescentes asesinados, todos los gritos, toda la gente que se escondió, toda la gente que tenía miedo –; ahora tengo más imágenes de eso en la cabeza.

En otras personas, la visita activó reacciones de duelo como la tristeza y la añoranza. Esto resultó especialmente difícil para quienes habían intentado activamente evitar su duelo como forma de afrontar la pérdida. Una persona de la fratría dijo: «Me cuesta visitar el lugar porque allí ya no puedo controlar mis sentimientos. Entonces me enfrento a mi propio duelo, y eso es lo que me cuesta». Algunas personas también se culparon a sí mismas al ver el lugar. Un padre contó que había hablado por teléfono con su hijo apenas unos minutos antes de que lo mataran. Dijo:

Le dije a mi hijo que se escondiera, pero él me dijo que no había sitios donde esconderse (…) Cuando visité Utøya, vi que tenía razón; allí no había sitios donde esconderse. Y me di cuenta de que le había dado el peor consejo que podía darle.

Aunque la mayoría de estas reacciones se activaban de forma pasajera durante la estancia en el lugar, unas pocas personas experimentaron un empeoramiento de sus reacciones después de haber visitado Utøya. Una madre dijo que sus pesadillas habían empeorado después de ver el lugar de la muerte. Dijo:

Después de ver el lugar donde murió mi hija, mis pesadillas se volvieron más concretas. Había visto el paisaje y el lugar exacto, y entonces empeoró porque se volvieron más físicas. Ahora veía y reconocía en mis pesadillas el lugar de los asesinatos.

7 Buscar información factual

El segundo tema clave, «buscar información factual», fue también para muchas personas un motivo para visitar Utøya. La mayoría de las personas en duelo tenía muchas preguntas sin respuesta sobre lo que había sucedido y necesitaba información.

7.1 Llenar los vacíos

En la primera visita colectiva, la policía informó a cada familia, en el lugar, de lo que sabía sobre cada hijo o hija, hermano o hermana. Fue doloroso, pero también útil. Una madre dijo:

La primera visita fue la más difícil. Entonces nos contaron su historia (la de la persona fallecida), por dónde corrió y dónde lo encontraron muerto: toda la información sobre lo que había pasado. Pero al mismo tiempo también nos sentó bien. Ahora habíamos visto el lugar, en vez de darle vueltas a lo que podría haber pasado allí.

Para algunas personas, visitar Utøya junto con alguien que había estado en la isla el día de los asesinatos les había dado acceso a información detallada sobre dónde había estado su ser querido y sobre las difíciles decisiones que había tenido que tomar. En este sentido, la persona «superviviente» podía llenar algunos de los vacíos y responder a algunas de las preguntas sin respuesta con las que lidiaban muchas personas en duelo. Una madre dijo:

Fue muy importante encontrarnos con Kristin, que había estado con nuestra hija apenas unos minutos antes de que la mataran. Entonces conseguí entender por qué se habían quedado tanto tiempo en aquel sitio. Al principio pensaba que esconderse allí era como estar atrapadas, pero después de hablar con Kristin me di cuenta de que me era imposible entender lo que era estar en esa situación.

8 Llegar a conocer la isla

El tercer tema clave, «llegar a conocer la isla», estaba relacionado con obtener una impresión más concreta del conjunto de la isla e intentar comprender las decisiones que había tomado su ser querido, sobre las que muchas personas habían rumiado.

8.1 Una visión distinta de la isla

En su esfuerzo por comprender y reunir más «piezas del rompecabezas», muchas personas en duelo afirmaron que habían tenido que recorrer toda la isla. Esto les había dado una visión distinta de su aspecto. Un padre dijo:

Cuando mirábamos fotografías de la isla, nos hacíamos una idea de la topografía y de las distancias bastante distinta de la realidad. Cuando estuvimos allí, nos dimos cuenta, por ejemplo, de lo pequeña que era la isla.

Una madre dijo: «La primera vez que visité Utøya, en realidad no entendí nada». Tener la oportunidad de recorrer la isla había cambiado su percepción de ella. Añadió:

Antes de la visita tenía todas esas ideas sobre cómo era Utøya, las distintas salas, dónde podían esconderse, las distancias, etc. Así que cuando recorrí la isla me hice otra imagen. Entendí mejor por qué mi hijo hizo lo que hizo, y lo difícil que era esconderse.

8.2 Seguir la ruta de huida facilitó la comprensión

Además, al intentar obtener respuestas a sus preguntas, muchas personas siguieron la «ruta» por la que había huido su ser querido para ver con sus propios ojos dónde había intentado esconderse del autor de los hechos. Esta «reconstrucción» les había dado una mejor comprensión de las decisiones que había tenido que tomar. Una madre dijo:

Me quedé en el sendero y miré hacia abajo, hacia donde se había escondido mi hijo. Entonces me di cuenta de que había encontrado un buen escondite. Le había dado muchas vueltas a eso, y no lo habría podido ver en una foto (...) Después de la segunda visita a Utøya, las cosas encajaron más, y me sentí más tranquila por dentro. Estoy segura de que eso me facilitó seguir adelante.

8.3 Integrar la perspectiva que la persona fallecida tenía de la isla

Visitar la isla había facilitado la «integración de la perspectiva de la persona fallecida» sobre la isla. Varios padres y madres expresaron que podían comprender más fácilmente por qué su hijo o su hija quería ir al campamento y por qué le parecía tan divertido estar allí. Un padre dijo: «La segunda vez que estuvimos allí, Utøya se parecía más a como imaginábamos que la vivían los adolescentes, con verano y buen tiempo, y uno se daba cuenta de lo fantástico que debieron de pasarlo allí». Otro padre dijo: «Creo que la experiencia positiva que tuvimos en la isla la segunda vez que estuvimos allí apartó las cosas malas. Entonces me hice otra idea de lo que de verdad disfrutaban cuando estaban allí».

9 Discusión

En este artículo hemos explorado cómo vivieron las familias en duelo la visita al lugar de la muerte tras un atentado terrorista. El principal hallazgo de las entrevistas en profundidad es que visitar el lugar de la muerte resulta beneficioso, pero también se asocia a reacciones dolorosas y angustiosas. Aun así, los beneficios habían superado a la angustia. La necesidad de saber qué aspecto tiene el lugar y de ver para comprender o dar sentido a lo sucedido fue, para muchas personas, el principal motivo para visitar el lugar (Gilles & Neimeyer, 2006). Lograr una percepción precisa del entorno físico del lugar de la muerte parece aportar una comprensión y una toma de conciencia más concretas y detalladas de la muerte, lo que llamamos un aumento de la claridad cognitiva (Dyregrov, Straume, & Saari, 2009). En algunos casos, esto había corregido interpretaciones erróneas y reducido rumiaciones penosas. Estos hallazgos coinciden con los de otros estudios sobre catástrofes (Kristensen & Franco, 2011; Kristensen et al., 2012) y sugieren que podría tratarse de experiencias universales, independientes del tipo de catástrofe.

Los hallazgos pueden alimentar tanto la teoría del duelo como la del trauma. En general, las personas en duelo se sienten atraídas por los lugares vinculados a la persona fallecida (Parkes, 1970) y, según la teoría del apego, buscar a la persona fallecida es una respuesta conductual inicial habitual para intentar recuperar al ser querido. El modelo de tareas de William Worden subraya que la primera tarea es aceptar la realidad de la pérdida y postula que los rituales de duelo pueden facilitar esa aceptación (Worden, 2006). Como hemos visto en este estudio, ver el lugar de la muerte puede tener un efecto poderoso para contrarrestar la incredulidad y facilitar la aceptación de la realidad de la pérdida, sobre todo tras muertes traumáticas.

La teoría cognitiva del trauma postula que un componente central de la elaboración de un acontecimiento traumático es facilitar la integración del trauma en la memoria autobiográfica (Ehlers & Clark, 2000). Por consiguiente, intentar construir una imagen global comprensible a partir de fragmentos del conjunto (llenar los vacíos) se considera esencial para elaborar este tipo de pérdidas. En este sentido, visitar el lugar puede aportar una comprensión y un relato más coherentes del acontecimiento, en lugar de debatirse con imágenes fragmentadas de lo sucedido (Heir & Weisæth, 2006).

Además de la elaboración cognitiva de la pérdida, nuestros hallazgos muestran también que visitar el lugar de la muerte puede reforzar los vínculos relacionales en la familia. Dar sentido a la pérdida siempre ocurre en el contexto de la familia (Nadeau, 2008). Como hemos visto, las visitas en familia parecen facilitar la adaptación a una pérdida traumática mediante un reconocimiento compartido de la realidad de la pérdida, la aclaración de los hechos relativos a la muerte y una experiencia compartida de la pérdida (Walsh, 2007).

El hallazgo de que acudir al último lugar donde vivió una persona puede aumentar la sensación de cercanía con la persona fallecida coincide con la teoría de los vínculos continuos (Klass, Silverman, & Nickman, 1996). Sin embargo, mantener un vínculo continuo y positivo en el lugar de la muerte puede resultar difícil, sobre todo cuando estar allí activa pensamientos e imágenes de los atroces actos de violencia. Esta es la esencia del duelo traumático, cuando el recuerdo positivo se ve perturbado por la forma en que se produjo la muerte (Barlé, Wortman, & Latack, 2017). Que muchas personas experimentaran pensamientos intrusivos e imágenes de reconstrucción de los hechos relacionadas con el sufrimiento de la persona fallecida en el lugar (Rynearson, 2018) sugiere que la necesidad de saber lo que le ocurrió a su ser querido puede tener un reverso. Esto plantea la cuestión de si este tipo de confrontación es necesaria, o siquiera aconsejable, para todas las personas en duelo a fin de afrontar una pérdida violenta, pero también indica que es un equilibrio delicado entre lo que es terapéutico y lo que es traumático. Para algunas personas, visitar el lugar de la muerte puede ser ante todo un recordatorio doloroso de la pérdida. Aun así, carecemos de conocimientos sistemáticos sobre quiénes sufren más durante una visita y sobre si puede llegar a ser perjudicial para algunas personas.

10 Limitaciones

Este estudio presenta algunas limitaciones. No conocemos la representatividad de las personas que aceptaron ser entrevistadas. Aunque las personas en duelo por pérdidas violentas debidas a un suceso aislado subrayan su necesidad de visitar el escenario de la muerte (Williams, Rheingold, McNallan, & Knowlton, 2018), se necesita más investigación para ver si nuestros hallazgos pueden reproducirse tras pérdidas violentas como las debidas a suicidio, accidentes u homicidios. La codificación y las discusiones de consenso durante los análisis estuvieron a cargo de tres personas investigadoras con amplia experiencia en el ámbito del duelo. Sin embargo, es posible que otros equipos de investigación hubieran categorizado el material de otra manera.

11 Implicaciones

Nuestros hallazgos sugieren que tener la posibilidad de realizar varias visitas puede optimizar los beneficios. Las personas supervivientes que estuvieron directamente expuestas a la catástrofe pueden aportar información importante sobre los últimos momentos de la persona fallecida, pero esto también puede suponer una carga adicional para ellas. Por consiguiente, se necesita más investigación antes de que esto pueda utilizarse de forma sistemática en el seguimiento de las familias en duelo. Además, una planificación cuidadosa, una preparación mental previa a la visita y un acompañamiento durante esta son necesarios para intentar minimizar o reducir parte de la angustia que puede asociarse a este tipo de visitas (Kristensen et al., 2017; Murray, Merritt, & Grey, 2015b). Sea cual sea la preparación, creemos que cabe esperar cierta reactivación de las reacciones.

Visitar el lugar de la muerte puede ser una intervención útil para quienes padecen duelo prolongado y TEPT (Murray et al., 2015a). Las teorías cognitivo-conductuales del duelo sugieren que las cogniciones desadaptativas, como las rumiaciones sobre las circunstancias de la muerte y la evitación fóbica de los recordatorios de la pérdida, se asocian al desarrollo o al mantenimiento del duelo prolongado o complicado (Boelen & Smid, 2017). Una visita al lugar de la muerte puede considerarse una exposición in vivo a la realidad de la muerte y puede reducir las rumiaciones negativas o desadaptativas (Eisma & Stroebe, 2017).

Quedan aún preguntas de investigación sobre las visitas al lugar de la muerte que es necesario abordar, como el número de visitas que conviene recomendar, por qué algunas personas se niegan a visitar el lugar de la muerte y si hay personas que deberían abstenerse de hacerlo.

12 Conclusión

Debería ofrecerse a las familias en duelo la posibilidad de visitar el lugar de la muerte tras un atentado terrorista, pero es necesaria una preparación adaptada para reducir parte de la angustia asociada a este tipo de visitas. Tener la posibilidad de realizar varias visitas puede optimizar los beneficios.

Complexe Systémique: puntos clave

Este estudio noruego toma en serio una decisión que las autoridades suelen considerar demasiado arriesgada: llevar a las familias en duelo al escenario mismo de la tragedia. Los testimonios muestran que ver los impactos de bala, seguir la ruta de huida u oír a una persona superviviente relatar los últimos minutos ayuda a salir de la incredulidad y a sustituir las escenas imaginadas por la realidad, por terrible que sea. Para la práctica sistémica, el pasaje sobre el relato familiar compartido es valioso: la visita conjunta crea un saber colectivo que permite a la familia hablar en común de la pérdida, al tiempo que hace recaer en algunos miembros de la fratría la carga de proteger a sus progenitores, con el riesgo de dejar en suspenso su propio duelo. El equipo no oculta la otra cara: pensamientos intrusivos, pesadillas más precisas, culpa reactivada. La recomendación de visitas múltiples, preparadas y acompañadas es, por tanto, un principio clínico más que un protocolo. La muestra sigue siendo pequeña, reclutada entre familias voluntarias, y el estudio no dice para quién podría ser perjudicial una confrontación así. Para leer junto con las estrategias de intervención tras el atentado de Buenos Aires y la revisión sobre dinámicas familiares y duelo.

Notas del original

Conflicto de intereses. Ninguna de las personas firmantes tiene conflictos de intereses que declarar.

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Traducción no oficial al español de Can visiting the site of death be beneficial for bereaved families after terror? A qualitative study of parents’ and siblings’ experiences of visiting Utøya Island after the 2011 Norway terror attack, de Pål Kristensen, Kari Dyregrov y Atle Dyregrov, European Journal of Psychotraumatology, vol. 8, supl. 6, artículo 1463795 (2017), doi: 10.1080/20008198.2018.1463795, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Traducción no oficial del artículo original «Can visiting the site of death be beneficial for bereaved families after terror? A qualitative study of parents’ and siblings’ experiences of visiting Utøya Island after the 2011 Norway terror attack», publicado en European Journal of Psychotraumatology (2017) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido y maquetado por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Kristensen, P., Dyregrov, K., y Dyregrov, A. (2017). Can visiting the site of death be beneficial for bereaved families after terror? A qualitative study of parents’ and siblings’ experiences of visiting Utøya Island after the 2011 Norway terror attack. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/can-visiting-the-site-of-death-be-beneficial-for-bereaved-families-after-terror (Obra original publicada en 2017 en European Journal of Psychotraumatology, vol. 8, supl. 6, artículo 1463795 (2017); republicada en 2017 por European Journal of Psychotraumatology, https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/20008198.2018.1463795)

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