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Family Relations · Familia

Resistencia diádica en las interacciones entre figuras parentales y adolescentes: un análisis de cuadrícula de espacio de estados antes y después del paso a la secundaria

Cuando madres o padres y adolescentes discrepan, no todo reside en la intensidad del conflicto: este se despliega como una serie de micromovimientos, justificar, desviar, minimizar, cerrarse. Al filmar a 23 díadas canadienses antes y después del paso a la secundaria, el equipo de Daniel Ji cartografía estos movimientos y constata que el estado al que regresan los intercambios cambia con la transición.

Autoría Daniel Ji (Faculty of Social Work, University of Regina), Frances Cabahug y Sheila K. Marshall (School of Social Work, The University of British Columbia, Vancouver), CanadáPrimera publicación Family Relations, 10 de enero de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Dyadic resistance during parent–adolescent interactions: A state space grid analysis before and after high school, de Daniel Ji, Frances Cabahug y Sheila K. Marshall, publicado en Family Relations (Wiley) (2026), doi: 10.1111/fare.70137, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla se presenta en forma de lista. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

No afirmamos qué lado del continuo debería promoverse en las díadas formadas por una figura parental y un o una adolescente; solo que observamos variaciones en la apertura y el cierre de «espacios» al ver cómo se desplegaba la resistencia en sus interacciones.

Daniel Ji, Frances Cabahug y Sheila K. Marshall

Resumen

Objetivo. Este estudio examinó las dinámicas de resistencia a nivel micro que se producen en las interacciones entre figuras parentales y adolescentes antes y después de la transición a la educación secundaria.

Antecedentes. Aunque la investigación sobre las disputas entre figuras parentales y adolescentes ha privilegiado medidas globales de frecuencia e intensidad, se ha prestado menos atención a las acciones de resistencia durante esas interacciones. Este estudio llena un vacío en lo que se sabe sobre las dinámicas de resistencia entre figuras parentales y adolescentes.

Método. Se aplicó un enfoque de cuadrícula de espacio de estados, basado en las teorías de los sistemas dinámicos y del conflicto familiar, a dos conversaciones grabadas en vídeo en una muestra de 26 díadas canadienses de figura parental y adolescente. Los análisis de flexibilidad, de atractores y de distancia entre cuadrículas evaluaron la variabilidad intradiádica en la manera en que cada figura parental y su adolescente se resistían mutuamente, momento a momento.

Resultados. El análisis de atractores mostró que el estado más probable durante las secuencias de resistencia cambiaba: antes de la secundaria era la celda Justificación parental–Justificación adolescente; después, la celda Minimización parental–Rechazo adolescente. Los resultados de la prueba t sobre las puntuaciones de distancia entre cuadrículas mostraron una diferencia significativa en la ubicación de las secuencias de resistencia después del paso a la secundaria.

Conclusión. Los resultados aportan pruebas de que la resistencia diádica difiere antes y después de transiciones familiares importantes como el paso a la secundaria.

Implicaciones. La investigación futura sobre los microprocesos de resistencia diádica podría examinar si las categorías conceptuales propuestas pueden aplicarse a díadas que difieren en múltiples aspectos, para poner a prueba su utilidad en un abanico de relaciones culturales y de cuidado.

Aunque un volumen considerable de investigación sobre la adolescencia ha sugerido que las interacciones difíciles pueden contribuir a resultados negativos para las figuras parentales y para la población adolescente (LoBraico et al., 2020; Thomas et al., 2019; Weymouth et al., 2016), se ha constatado que la resistencia señala manifestaciones sanas y normales del crecimiento adolescente (Parkin & Kuczynski, 2012; Van Petegem et al., 2015; Vansteenkiste et al., 2014). Las disputas entre figuras parentales y adolescentes suelen girar en torno a los fastidios corrientes de la vida diaria (Hill, 1988) y pueden implicar dinámicas conductuales complejas, a medida que ambas partes expresan sus diferencias y las gestionan en común. Los enfoques teóricos del conflicto parentofilial en la adolescencia han variado tanto en sus tradiciones como en el peso que conceden a distintos aspectos del conflicto. Mientras que los enfoques psicoanalíticos se han centrado en la individuación y la maduración puberal (Blos, 1962; Freud, 1958), las teorías de los sistemas familiares (LoBraico et al., 2020) y de los sistemas dinámicos (Lougheed, 2019) atienden a los procesos emocionales momento a momento durante los conflictos entre adolescentes y figuras parentales. Pese a los numerosos enfoques teóricos del conflicto parentofilial en la adolescencia, las medidas de lo que ocurre cuando figuras parentales y adolescentes discrepan no han captado las acciones de resistencia de las partes implicadas en las disputas. Este artículo se centra en las acciones vinculadas a la resistencia durante las interacciones entre figuras parentales y adolescentes.

La revisión sistemática de Marshall et al. (2023) indicó que el uso de las medidas de conflicto ha atendido de forma desigual a la frecuencia y la intensidad del afecto negativo durante los desacuerdos, lo que justifica investigar de forma más amplia qué acciones intervienen en las interacciones entre figuras parentales y adolescentes. Quienes estudian las emociones durante los conflictos parentofiliales en la adolescencia han formado parte de un movimiento que se aleja de las medidas globales de frecuencia e intensidad en favor de la observación y la documentación de los procesos momento a momento. Quienes teorizan los sistemas dinámicos reconocen que los patrones de interacción pueden identificarse como más o menos variables (Branje, 2008). Aunque estos enfoques del conflicto entre figuras parentales y adolescentes han investigado la variabilidad emocional como mecanismo de cambio en la relación, otros enfoques de las dinámicas de interacción a nivel micro se han centrado en las acciones que intervienen cuando figuras parentales y adolescentes discrepan.

Como sostienen Saarni et al. (2006), las aplicaciones de los principios de los sistemas dinámicos al desarrollo emocional no son específicas de la emoción, sino que se aplican a toda acción en contexto. Su enfoque funcionalista de la emoción subraya el papel que desempeñan las acciones dirigidas a metas en la expresión de uno mismo. Clave en su enfoque es la idea de que la comunicación de las emociones como acciones, en lugar de considerarlas respuestas, puede investigarse como el modo en que las respuestas pueden servir para cambiar o mantener las relaciones entre la persona y el entorno. Hasta donde sabemos, ningún estudio ha intentado captar las dinámicas de resistencia a lo largo del tiempo durante las interacciones entre figuras parentales y adolescentes, ni ha investigado si la resistencia se presenta de forma distinta antes y después de una transición familiar importante. El presente estudio aborda esta laguna cartografiando las dinámicas de resistencia cara a cara durante las interacciones y comprobando si los patrones de resistencia difieren antes y después de la transición a la secundaria.

CONSIDERACIONES TEÓRICAS

Al igual que el conflicto, la resistencia en las interacciones entre figuras parentales y adolescentes tiene una estructura dinámica, de modo que es posible documentar los procesos momento a momento en la manera en que las díadas expresan y gestionan juntas sus diferencias. Ji et al. (2025) observaron que, aunque las díadas se implicaban en la resistencia de maneras singulares, se identificaban elementos comunes en el modo en que figuras parentales y adolescentes se resistían cara a cara. La observación de patrones de resistencia expresada durante estas interacciones sugiere que tal vez sea posible captar la variabilidad dentro de las díadas y entre ellas en las acciones conjuntas de resistencia, de ida y vuelta, en las que ambas partes se implican. Si la variabilidad puede situarse a lo largo de un continuo, entonces quizá sea posible cartografiar la resistencia durante las interacciones entre figuras parentales y adolescentes.

Teoría de los sistemas dinámicos

Investigar las dinámicas de la resistencia entre figuras parentales y adolescentes exige adoptar un marco conceptual que vaya más allá de las medidas globales del comportamiento individual (Grumi et al., 2022; Zhang et al., 2022). Desde hace tiempo se considera la díada parentofilial como un sistema que no puede reducirse a sus partes (Maccoby, 1992). La teoría de los sistemas dinámicos del desarrollo humano (Thelen & Smith, 1994) concibe los sistemas como abiertos, no lineales, multicausales y multifinales, capaces de mantener estabilidad y coherencia a medida que crecen en organización y complejidad (Smith & Thelen, 2003). Desde una perspectiva de sistemas dinámicos, el desarrollo humano se entiende como la confluencia de un abanico de estados disponibles dentro de oportunidades contextuales específicas (Thelen & Smith, 1994). Los patrones recíprocos de interacción dentro de un sistema se tratan como producto de interacciones pasadas que emergen a lo largo del desarrollo y restringen las maneras en que las personas en relación interactúan entre sí (Fogel, 1993). Desde una perspectiva de sistemas dinámicos, una díada parentofilial puede considerarse un sistema autoorganizado en el que hay una influencia de ida y vuelta entre las acciones de una persona y las de la otra (Granic, 2000).

Las teorías de los sistemas dinámicos del desarrollo humano se han utilizado para estudiar cómo se despliegan las interacciones momento a momento en el contexto de las relaciones entre figuras parentales y bebés (Lewis et al., 1999). Quienes investigaban el desarrollo infantil buscaban comprender los mecanismos diádicos que facilitaban la capacidad del bebé de crecer en complejidad manteniendo su estabilidad y su identidad (Sander, 2002). Desde una perspectiva de sistemas dinámicos, el desarrollo a lo largo del tiempo puede verse como algo que ocurre en tres escalas jerárquicas, relacionadas y anidadas. La escala micro consiste en interacciones momento a momento, en tiempo real; la escala meso incluye los procesos situacionales horarios o diarios, y la escala macro abarca procesos semanales o de mayor duración (Granic, 2000). Se postula que los procesos de cambio familiar en los niveles micro y meso contribuyen a cambios sistémicos más amplios en el nivel macro (Pennings & Hollenstein, 2020). Clave en las teorías de los sistemas dinámicos es la idea de que la coordinación y la regulación continuas de los comportamientos que aportan ambas partes de la interacción son posibles gracias tanto a las restricciones como a los grados de libertad (Grumi et al., 2022). A quienes teorizan los sistemas dinámicos les interesan en particular las transiciones entre estados, como indicio de la capacidad de un sistema para adaptarse a multitud de contextos.

La flexibilidad dinámica se refiere a los cambios momento a momento de un fenómeno de interés (por lo general, la emoción) en un contexto dado (Hollenstein, 2015). Por ejemplo, durante un conflicto, se considera que la capacidad de entrar y salir de estados afectivos refleja una regulación hábil y adaptativa (Hollenstein, 2015). Se plantea que se produce mediante la interacción de procesos de retroalimentación positiva y negativa dentro de un sistema. Dos maneras de demostrar la flexibilidad dinámica en la investigación sobre el afecto han sido examinar la inercia en tiempo real y analizar índices de afecto diádico. La inercia se refiere a la tendencia a persistir en ciertos estados y puede darse cuando una díada es incapaz de pasar de un estado (generalmente negativo) a otro, razón por la cual el concepto a veces se denomina también rigidez. Los índices de afecto diádico consideran la dispersión (qué parte del espacio de estados se recorre), el número de transiciones y la duración media de los eventos (el tiempo pasado en un mismo espacio). Por ejemplo, si durante una situación de conflicto los comportamientos diádicos se reparten ampliamente por la cuadrícula de espacio de estados (SSG), la dispersión probablemente se acercará a uno (variabilidad máxima), y si la distribución es limitada y todos los puntos se concentran en una zona, la dispersión se acercará a 0 (sin variabilidad; Pennings & Hollenstein, 2020). Se considera que un sistema es flexible cuando tiene una propensión relativamente mayor a entrar y salir de estados, y que es rígido cuando la tendencia a efectuar esos cambios es relativamente menor. Idealmente, los sistemas serán flexibles, con suficientes grados de libertad para adaptarse a las exigencias del entorno o a contingencias imprevistas, pero capaces de mantener la estabilidad suficiente para resistir las perturbaciones, de modo que cada parte sepa qué esperar de la otra. A partir del equilibrio relativo entre grados de libertad y restricciones que plantean las teorías de los sistemas dinámicos, es posible observar los distintos grados de flexibilidad dinámica en sistemas como las díadas parentofiliales.

Abundan las oportunidades de ir más allá de las medidas de intensidad y frecuencia del conflicto para estudiar los procesos dinámicos de la resistencia, de modo que nuestra comprensión de lo que ocurre cuando las partes discrepan pueda ser más matizada. Las expresiones de agencia están dirigidas a metas y son específicas de cada díada, y pueden implicar que la díada recorra un abanico de estrategias o que, eventualmente, se vuelva inerte a lo largo de sus interacciones. Algunas expresiones pueden ser muy breves (por ejemplo, una o dos palabras de desaprobación, una insistencia para obtener aprobación, o una frase o expresión que señala el deseo de no seguir hablando de un tema) o muy largas (por ejemplo, una pausa prolongada o una larga explicación de las propias expectativas). Examinar la flexibilidad dinámica de la resistencia en forma de número de transiciones y de duración media de los eventos podría permitir un examen más cercano y detallado de cómo es la resistencia diádica, dando un paso más allá de las descripciones autoinformadas hacia la documentación de observaciones. Un primer paso importante podría consistir en ver en qué medida las díadas abarcan un abanico de patrones diádicos de comportamiento o se vuelven inertes o se quedan atascadas durante sus interacciones y, si cubren un abanico de comportamientos, con qué frecuencia pasan de un tipo de estrategia al siguiente.

Método de la cuadrícula de espacio de estados

Lewis et al. (1999) desarrollaron el método SSG como herramienta para medir cuantitativamente y luego representar visualmente la estructura de los procesos de sistemas dinámicos de las interacciones parentofiliales, mediante múltiples índices de organización y flexibilidad en el nivel de análisis diádico. Los estados son las acciones momento a momento que se producen en tiempo real entre dos personas, y el abanico completo de todos los estados posibles que la díada podría ocupar se denomina espacio de estados (que puede visualizarse en una cuadrícula bidimensional; Hollenstein, 2013). Los patrones de interacción bien establecidos dentro de un sistema así tienden a resistirse al cambio (von Bertalanffy, 1968), y los patrones en los que un sistema permanece durante periodos prolongados o a los que vuelve repetidamente se denominan «atractores» (Thelen & Smith, 2006). Los atractores se desarrollan por repetición y se considera que están relacionados con la calidad de las relaciones en el nivel macro (Pennings & Hollenstein, 2020). Estudios anteriores han examinado cómo madres e hijos e hijas se desplazan entre estados emocionales positivos y negativos (Granic & Lamey, 2002), así como la relación entre las dinámicas del conflicto parentofilial en la adolescencia y la depresión adolescente (Zhang et al., 2022). Granic y Lamey (2002), por ejemplo, aplicaron un análisis de sistemas dinámicos para distinguir las interacciones parentofiliales de niñas y niños con problemas externalizantes de las de quienes presentaban problemas externalizantes e internalizantes comórbidos. El uso de las SSG les permitió mostrar que, aunque tanto las díadas comórbidas como las externalizantes tendían hacia la región permisiva de un espacio de estados antes de una perturbación, solo las díadas comórbidas se desplazaban a una región de hostilidad mutua después de la perturbación. Zhang et al. (2022) utilizaron el marco de los sistemas dinámicos para examinar la relación entre el conflicto parentofilial y los síntomas depresivos en la adolescencia. Midieron la entropía de duración y la entropía de visitas, así como indicadores de conflicto intenso, para mostrar que un mayor número de conductas de conflicto se asocia a niveles más altos de síntomas depresivos cuando el patrón de interacción conflictiva entre figura parental y adolescente es más predecible durante una tarea de negociación de un conflicto (Zhang et al., 2022). Ambos estudios ilustran el potencial de examinar los patrones de interacción dinámicos y diádicos y resultados importantes de bienestar en la adolescencia.

Teoría del conflicto familiar

La base para estudiar la resistencia en las interacciones entre figuras parentales y adolescentes procede de la teoría del conflicto familiar (Sprey, 1979; J. White et al., 2019). Esta teoría plantea que en la estructura de las familias está incrustada una tensión perpetua entre las fuerzas conjuntas y opuestas de «autonomía y unión» (Sprey, 1979, p. 141), que debe gestionarse para evitar que el conflicto escale hasta niveles dañinos (J. White et al., 2019) y para alcanzar una mayor unidad (Simmel, 1904). La teoría del conflicto familiar pone de relieve que las interacciones pueden entenderse como dos personas que se implican en un proceso de gestión de la autonomía y la unión de maneras que reflejan una historia de comportamientos repetidos y pautados. Del mismo modo, la resistencia puede implicar que figuras parentales y adolescentes expresen su agencia de forma dinámica durante las interacciones en función de la resistencia actual y anticipada que procede de la otra parte (Ji et al., 2025). Así, la resistencia entre figuras parentales y adolescentes está inserta en un contexto relacional.

El presente estudio

Es importante comprender los procesos de resistencia en las interacciones entre figuras parentales y adolescentes porque se ha demostrado que la manera en que se despliegan las interacciones contribuye al desarrollo y al bienestar de ambas partes (Buehler, 2020; Silva et al., 2020; Weymouth et al., 2016). Se ha constatado que las interacciones hostiles contribuyen a resultados negativos tanto para las figuras parentales como para la población adolescente (Arslan et al., 2024; Lobraico et al., 2020; Moed et al., 2015; Thomas et al., 2019), lo que sugiere que las interacciones marcadas por la dificultad podrían volverse pautadas con el tiempo. Sin embargo, pocos estudios han descrito cómo es la resistencia momento a momento durante esas interacciones. La resistencia se ha estudiado a partir de descripciones autoinformadas, no como observaciones momento a momento (Kuczynski et al., 2021; Parkin & Kuczynski, 2012). La resistencia es, sin embargo, un fenómeno diádico y relacional que implica expresiones de diferencia de ida y vuelta. Tales patrones de comportamiento son, por tanto, propios de cada díada, pero pueden no alcanzar la intensidad de un conflicto abierto. Ji et al. (2025), por ejemplo, identificaron un abanico de microprocesos de nivel diádico que las partes utilizan para escabullirse, esquivar o evitar de otro modo la discusión sobre temas delicados, y que no encajan fácilmente en la manera en que se ha conceptualizado y operacionalizado el conflicto. Estos patrones de resistencia eran propios de cada díada, pero se repetían con la frecuencia suficiente como para despertar nuestra curiosidad sobre la frecuencia con que las díadas pasan de una manera de resistirse a la siguiente, o sobre cuánto tiempo permanecen en un mismo patrón.

Una investigación que describa el movimiento de la resistencia entre figuras parentales y adolescentes a lo largo del tiempo podría enriquecer nuestra comprensión de cómo expresar y gestionar en común las diferencias contribuye a la evolución de la relación durante la adolescencia. No solo la documentación de cómo figuras parentales y adolescentes pasan de un estado a otro podría revelar información sobre cómo las partes construyen significados en la resistencia, sino que el estudio de esos movimientos podría también facilitar la comprensión de cómo esas construcciones alimentan, con el tiempo, las expectativas que cada parte tiene respecto a la otra. M. White (2009) sostuvo que las conclusiones que las partes sacan la una de la otra durante las interacciones difíciles pueden moldear la relación con el tiempo y contribuir a complicaciones difíciles de superar. La razón de observar a lo largo de las interacciones es llamar la atención sobre la coconstrucción de patrones de resistencia en la que figuras parentales y adolescentes se implican cuando se resisten mutuamente. Proponemos que poner el acento en los procesos de resistencia podría tener implicaciones para la investigación y para profesionales (por ejemplo, de la orientación familiar y del trabajo social) que acompañan a familias con adolescentes en la gestión de las transiciones. Si los procesos de resistencia pueden identificarse, también podría enseñarse a profesionales a verlos y a guiar a los miembros de la familia para que hagan lo mismo.

Partiendo de las teorías de los sistemas dinámicos y del conflicto familiar, esperábamos que figuras parentales y adolescentes se resistieran mutuamente de maneras que reflejaran intentos de gestionar la tensión entre autonomía y unión. Por ello, planteamos las siguientes preguntas:

  1. Cuando surgen secuencias de resistencia en las conversaciones entre figuras parentales y adolescentes, ¿existen atractores en los que las díadas permanecen con más frecuencia? Por ejemplo, en el conjunto de las díadas, ¿es la justificación más común que la minimización?
  2. ¿Hay alguna diferencia en la ubicación de los estados atractores en una cuadrícula bidimensional antes y después de la transición a la secundaria?

Elegimos estudiar la transición a la secundaria para observar atractores o estados recurrentes porque se trata de una transición familiar importante, planificada y anticipada, en la que la gente joven y sus figuras parentales aprenden a equilibrar nuevas exigencias académicas con la familia, el ocio y las actividades extraescolares (Marshall et al., 2014). Esta transición coincide con el periodo evolutivo de la adolescencia temprana, en el que se producen transiciones rápidas en múltiples ámbitos, lo que puede generar un desajuste entre las expectativas de figuras parentales y adolescentes en torno a la legitimidad de la autoridad parental y a lo que se considera un comportamiento adolescente aceptable (Jindal-Snape & Rienties, 2016; Smetana & Rote, 2019). Aunque las disputas leves son normativas en la adolescencia (Hill, 1988), la adolescencia temprana puede ser la etapa en la que aumentan las emociones negativas y las tensiones (Meeus, 2019). Sin embargo, existe consenso entre quienes investigan el desarrollo adolescente en que los desacuerdos reflejan una perturbación normativa pero transitoria de la relación entre figuras parentales y adolescentes, que transforma a las familias, más jerárquicas en la adolescencia temprana, en familias más igualitarias y simétricas con el tiempo (Branje, 2018; Meeus, 2016; Smetana & Rote, 2019).

Así, el periodo anterior y posterior a la transición a la secundaria puede ser un momento oportuno para estudiar cómo figuras parentales y adolescentes gestionan conjuntamente sus disputas. Dado que en la investigación existe un acuerdo general en que las tensiones aumentan durante la adolescencia temprana pero disminuyen con el tiempo a medida que la relación se vuelve más igualitaria, esperamos que el estado atractor anterior a la transición a la secundaria esté más orientado a la discusión que el posterior. Durante la transición a la secundaria puede haber una mayor probabilidad de observar si los patrones de resistencia son constantes a lo largo del tiempo. Los datos de este estudio consistieron en conversaciones de una muestra de díadas de figura parental y adolescente de dos centros urbanos canadienses que estaban en plena transición a la secundaria.

MÉTODO

Participantes

De las 28 díadas de figura parental y adolescente que inicialmente manifestaron interés en participar, 23 disponían de datos en ambos momentos de medida (una díada manifestó interés pero finalmente no participó, una abandonó antes de T1 y tres lo hicieron antes de T2). De las 23 díadas que permanecieron en el estudio, siete adolescentes tenían 12 años, cinco tenían 13 y 11 tenían 14 (M = 13). Catorce jóvenes se identificaban como mujeres y nueve como varones. Cuatro jóvenes habían nacido fuera de Canadá, pero llevaban viviendo en el país entre 1 y 11 años (M = 3). Tres adolescentes recibían apoyo académico en la escuela.

Aunque la mayoría de adolescentes tenía contacto con ambas figuras parentales, el equipo de investigación invitó a participar solo a una, porque incluir a las dos habría aumentado considerablemente la complejidad y el coste de la recogida y el análisis de los datos. La edad de las figuras parentales oscilaba entre 38 y 51 años (M = 45 años), y la mayoría eran madres (n = 20). Ocho figuras parentales vivían sin pareja y una era madrastra o padrastro. La mayoría tenía empleo (n = 19). En cuanto a su nivel educativo, tres habían terminado la secundaria, cinco tenían un diploma de college, 10 poseían un título de grado y cuatro habían completado estudios de posgrado (dato desconocido para una persona). La mayoría de las díadas (78,3 % o 18) era de origen europeo y ninguna era francófona; tres eran de origen asiático (13%) y dos declararon otros orígenes (9%). Siete figuras parentales habían nacido fuera de Canadá, y el número de años en el país oscilaba entre 1 y 25 (M = 11 años). Tres díadas indicaron que en casa hablaban otras lenguas distintas del inglés o además del inglés (en concreto, cantonés, mandarín y español).

Procedimiento de recogida de datos

Se realizó un análisis secundario de datos recogidos originalmente para examinar los proyectos conjuntos de figuras parentales y adolescentes durante la transición a la secundaria mediante el Action-Project Method (Young et al., 2005). La decisión de realizar un análisis secundario se basó en el bajo riesgo y la escasa carga para las personas participantes, así como en la eficiencia económica (Doolan & Froelicher, 2009; Langkamp et al., 2021). Al ser un conjunto de datos con múltiples informantes, ofrecía la perspectiva tanto de la figura parental como del o la adolescente (Bernard, 1982; De Los Reyes et al., 2019), y al ser multifuente, con entrevistas de recuerdo estimulado por vídeo, aclaraba cómo cada persona daba sentido a la resistencia (Welsh & Dixon, 2005). Además, este conjunto de datos permitía observar los microprocesos que se producen durante las interacciones momento a momento entre las partes, en tiempo real (Gottman & Notarius, 2000). La recogida de los datos iniciales se llevó a cabo tras la revisión ética de los comités de ética de la investigación conductual (Behavioral Research Ethics Boards) de las dos universidades en las que trabajaban las dos personas investigadoras principales.

Los datos recogidos para el estudio original consistían en una conversación en tres partes que tuvo lugar en salas de investigación privadas de dos campus universitarios canadienses. La parte 1 consistía en una presentación y una entrevista de calentamiento no estructuradas y grabadas en vídeo. Durante esta entrevista, dos estudiantes de posgrado en trabajo social, educación y relaciones familiares y desarrollo humano, con formación específica, exploraban el uso que la o el adolescente hacía de su tiempo libre y cómo organizaba sus actividades. A las figuras parentales se les preguntaba por su implicación en la secundaria y en las actividades de ocio de sus hijos e hijas. Ambas personas entrevistadoras dirigían preguntas a los dos miembros de la díada, pero las preguntas eran abiertas para que figura parental y adolescente pudieran orientar la conversación. Hacia el final del calentamiento, se pedía a la díada que eligiera un tema surgido en él sobre el que conversar sin la presencia del equipo de entrevista. Se indicaba a las personas participantes que hablaran del tema y dejaran evolucionar la conversación hasta que llegara a un final natural; en ese momento debían abrir la puerta e invitar al equipo de entrevista a volver a la sala. La parte 2 era la conversación autodirigida y autogenerada, grabada en vídeo sin la presencia del equipo de entrevista, que tenía lugar inmediatamente después de la entrevista de calentamiento.

Inmediatamente después de la parte 2, cada participante iba a una sala distinta con una de las personas entrevistadoras para ver una reproducción en vídeo de la conversación conjunta (a partir del momento en que el equipo de investigación había salido de la sala). En la parte 3 (es decir, la entrevista de recuerdo estimulado por vídeo), se pedía a las personas participantes que describieran a intervalos regulares sus pensamientos y sentimientos durante determinados tramos de la conversación. Las grabaciones de audio de las conversaciones conjuntas y de las entrevistas de recuerdo se transcribieron literalmente por profesionales. Además de las transcripciones, se anotaron y describieron otros componentes de la comunicación (por ejemplo, risas, pausas, variaciones de entonación o del tono de voz). Las conversaciones conjuntas anteriores a la transición a la secundaria duraron por término medio 10:24 minutos, y las entrevistas de recuerdo, 35:24 minutos para las figuras parentales y 27:29 minutos para adolescentes. La segunda conversación siguió el mismo formato en tres pasos que la primera y tuvo lugar una vez que las familias se habían adaptado a la secundaria, 10 meses después de la primera conversación. Las conversaciones conjuntas posteriores a la transición duraron por término medio 09:46 minutos, y las entrevistas de recuerdo, 37:03 minutos para adolescentes y 47:19 minutos para las figuras parentales.

Plan de análisis

Se realizó un análisis SSG, guiado por la teoría de los sistemas dinámicos, sobre los datos de las conversaciones entre figuras parentales y adolescentes, con el programa Gridware 1.1 (Lamey et al., 2004). El análisis de cuadrícula de espacio de estados (SSG) es útil para investigar los cambios dinámicos que se producen a lo largo de las interacciones entre figuras parentales y adolescentes y permite visualizar los procesos de interacción en tiempo real (Grumi et al., 2022; Hollenstein, 2013; Zhang et al., 2022). Dado que este estudio se centra en examinar cómo figuras parentales y adolescentes se implican en la resistencia a lo largo del tiempo durante sus interacciones, se eligieron como unidad de análisis las secuencias de resistencia. Una secuencia de resistencia la inicia una de las partes como expresión de diferencia frente a la percepción, la opinión o el intento de control de la otra. Las secuencias de resistencia se identificaron combinando los conocimientos teóricos y empíricos sobre la resistencia de quien firma en primer lugar con la información de las entrevistas de recuerdo de figuras parentales y adolescentes, para confirmar la intención de resistirse de quien hablaba en el tramo correspondiente de la transcripción de la conversación conjunta. Se incluyó en la codificación todo el intercambio que seguía a una expresión inicial de diferencia. Se determinó que una secuencia de resistencia concluía en el punto en que ya no se producía más ida y vuelta entre figura parental y adolescente sobre el tema en discusión.

Codificación

Una vez seleccionada la unidad de análisis, todas las secuencias de resistencia de las conversaciones de ambos momentos de medida (T1 = antes de la transición a la secundaria, T2 = después de la transición a la secundaria) se codificaron en términos de resistencia para las díadas de las que se disponía de datos (n = 26 en T1 y n = 23 en T2). Quien firma en segundo lugar utilizó un libro de códigos de estrategias de resistencia, elaborado para un estudio anterior por quien firma en primer lugar (véase Ji et al., 2025), para codificar línea a línea las 23 conversaciones de T2 (podían aplicarse varios códigos a una misma línea). El libro de códigos estaba formado por estrategias de resistencia singulares que describen las acciones que una persona utiliza para resistirse a la otra parte durante una interacción (es decir, expresiones de agencia en respuesta a intentos de controlar, guiar o influir). Entre los ejemplos de códigos de estrategias de resistencia figuraban la declaración de mínimos (enunciado de un límite, requisito o expectativa mínimamente aceptable que no es negociable), la respuesta diferida («Eh…», «Depende mucho…» o «Bueno, ya veremos…»), chinchar (una afirmación humorística, a veces usada en tono de juego, para responder a una afirmación de la otra parte o quitarle importancia, criticar sus opiniones o expectativas, regodearse o insinuar segundas intenciones) y colarlo de pasada (revelar información potencialmente importante como de pasada y con pocos detalles). El libro de códigos contenía una lista con los nombres, las definiciones y ejemplos literales de las 43 estrategias de resistencia, y quien firma en segundo lugar lo utilizó para asignar códigos a los ejemplos de secuencias de resistencia extraídas. Quien firma en segundo lugar es profesional del trabajo social, con varios años de experiencia en la observación de familias con hijos e hijas, y recibió de quien firma en primer lugar formación para codificar la resistencia. Las secuencias de resistencia identificadas en T1 las codificó línea a línea quien firma en primer lugar. Así, todas las secuencias de resistencia de T2 fueron codificadas por quien firma en segundo lugar, y todas las de T1, por quien firma en primer lugar.

Fiabilidad entre codificadores

Dado que quien firma en primer lugar codificó todas las conversaciones de T1 y quien firma en segundo lugar todas las de T2, la fiabilidad entre codificadores se evaluó haciendo que quien firma en primer lugar codificara una submuestra de secuencias de resistencia de tres casos de T2 y quien firma en segundo lugar, una submuestra de secuencias de tres casos de T1. En ambos casos, los casos de las submuestras se seleccionaron al azar y se codificaron línea a línea con el mismo libro de códigos de estrategias de resistencia. Una vez terminada la codificación, se asignó a cada línea un número de categoría del 1 al 6 que reflejara mejor los códigos asignados, tal como se ha descrito. Después se compararon entre ambas personas codificadoras todas las líneas categorizadas de los tres casos, mediante el porcentaje de acuerdo. El acuerdo entre codificadores fue de 0.87.

Creación de un continuo de resistencia

Una vez codificadas todas las secuencias de ambos momentos de medida, el siguiente paso consistió en elaborar un marco conceptual de cómo se desplazan las díadas dentro de los momentos de resistencia a lo largo del tiempo. A través de discusiones continuas en el equipo, nos preguntamos si un concepto abstracto como la resistencia podía organizarse a lo largo de un continuo. Esta curiosidad nacía de nuestras observaciones al revisar los datos codificados junto con los vídeos de las conversaciones. Observamos variabilidad en la medida en que figuras parentales y adolescentes facilitaban o limitaban las expresiones de resistencia de la otra parte al responderse. También observamos en muchas secuencias un patrón en el que un miembro de la díada ofrecía al otro oportunidades de expresar su agencia o encontraba maneras de restringir esas expresiones. Al contrastar estos momentos con los tramos correspondientes de las transcripciones de las entrevistas de recuerdo, se veía que las partes lo hacían por varias razones (por ejemplo, facilitar la autonomía, renunciar al conflicto para preservar la relación o no alterar la paz). A partir de nuestras observaciones y de discusiones iterativas en el equipo, recurrimos a las fuerzas conjuntas de la teoría del conflicto familiar que empujan hacia la autonomía y hacia la conexión (J. White et al., 2019) para agrupar los códigos de resistencia en seis categorías diferenciadas, dispuestas a lo largo de un continuo al que llamamos «abrir» y «cerrar» espacio.

El continuo abrir–cerrar espacio se basó en teorías y estudios previos sobre la resistencia que enmarcan el abordaje o la evitación de temas delicados como un abanico de estrategias indicativas de tacto (Ji et al., 2025; Parkin & Kuczynski, 2012). En un estudio cualitativo anterior, Ji et al. (2025) constataron que las partes actuaban con habilidad para producir o limitar un espacio conversacional que permitiera hablar de esos temas, a menudo enzarzándose en un tira y afloja para empujar la opinión de la otra parte en un sentido u otro, hacia la propia posición o el propio punto de vista. La investigación previa sobre las medidas del conflicto parentofilial en la adolescencia ha subrayado la importancia de que dichas medidas sean lo bastante sensibles para aportar información sobre la variabilidad del desacuerdo tanto entre díadas como a lo largo del tiempo (Collins & Laursen, 1992). Estas medidas han arrojado sistemáticamente tasas de incidencia bajas (Smetana & Gaines, 1999), aunque la investigación indica que las disputas de baja intensidad son comunes en la adolescencia (Weymouth et al., 2016). Ji et al. (2025) observaron diferencias de punto de vista al menos una vez en más del 85% de las conversaciones, pero esas diferencias no se volvían necesariamente intensas, en consonancia con la literatura existente sobre el conflicto parentofilial en la adolescencia. Por ello, proponemos que el hecho de que figuras parentales y/o adolescentes amplíen o limiten el espacio para poder conversar sobre temas potencialmente conflictivos puede ofrecer un esquema de codificación de la resistencia útil y lo bastante sensible para investigar la variabilidad de los desacuerdos de baja intensidad a lo largo del tiempo y entre díadas.

Sostenemos que abrir y cerrar espacio ofrece también un marco útil para comprender el espectro del espacio conversacional en el que figuras parentales y adolescentes aprenden a gestionar la tensión entre autonomía y unión (J. White et al., 2019). Ji et al. (2025) propusieron que las tensiones asociadas a objetivos como mantener las expectativas o hacer cambiar de opinión a la otra parte eran inherentes a los patrones de resistencia desarrollados. Quienes investigan la adolescencia sostienen desde hace tiempo que un equilibrio entre diferenciación e integración interpersonales es vital para un crecimiento sano (Adams & Marshall, 1996; Grotevant & Cooper, 1985). Al proponer un marco de apertura y cierre de espacios, queremos subrayar que el espacio en el que se negocian los desacuerdos de baja intensidad, en el ir y venir de la resistencia, puede ser aquel en el que adolescentes y figuras parentales experimentan para alcanzar ese equilibrio. La tabla 1 presenta estas seis categorías, así como los códigos específicos de cada una.

Tabla 1 — Categorías de resistencia diádica, con sus definiciones y códigos individuales.

Abrir espacio

  • 1. Invitar. Definición: invitación a entablar una discusión sobre un tema que quien la expresa considera importante. Nombres de los códigos: burlas cariñosas o apodos afectuosos; preparar el terreno o halagar para volver a plantear un «gran tema»; animar a planificar más de un desenlace; plantear una situación o un escenario hipotético; pedir detalles o cuantificaciones.
  • 2. Justificar. Definición: ofrecer una razón o una explicación en respuesta a la percepción, la opinión o el intento de control expresado por la otra parte. Nombres de los códigos: asentir a medias; réplica que corrige o rebate; argumentar; compararse o evitar compararse con otras personas o con acciones pasadas; dar marcha atrás o explicarse para defenderse; cambiar de estrategia.
  • 3. Dirigir, redirigir o desviar. Definición: intento de llevar la conversación hacia el tema que se está tratando o de alejarla de él. Nombres de los códigos: incitar a hablar; apremiar; pedir una pausa; chinchar; invertir la petición; restar importancia o relevancia para uno mismo; autodesprecio o rendir por debajo de lo esperado; negar o desviar; diferir la respuesta; colarlo de pasada; suplicar; lloriquear; quejarse; reaccionar físicamente.
  • 4. Afirmar la propia posición. Definición: acción orientada a afirmar o mantener una posición. Nombres de los códigos: capitular o ceder; intentar concluir; respuesta de determinación; cambio brusco de tema; expresar el deseo de independencia u oponerse a una demanda de independencia; protestar o planear tomarse libertad.
  • 5. Desvalorizar o minimizar. Definición: expresión que trivializa la posición de la otra parte. Nombres de los códigos: dudar de la capacidad o la fuerza de la otra parte; exclamar con incredulidad o desaprobación; desestimar las objeciones o hablar por encima de ellas; respuesta crítica o pulla; varias preguntas seguidas; reírse con desdén; restringir el permiso u ofrecer un abanico limitado de opciones.

Cerrar espacio

  • 6. Rechazar o cerrarse. Definición: respuesta que indica desvinculación o carácter innegociable. Nombres de los códigos: resignarse; respuestas mínimas; golpear físicamente; amenazar; buscar un chivo expiatorio; declaraciones de mínimos.

Abrir espacio se refiere a las acciones de resistencia dirigidas a ampliar la discusión sobre el tema respecto del cual se expresó inicialmente una diferencia. Al abrir espacio se hacen propuestas para suscitar que la diferencia expresada se gestione en común, y las categorías, así como sus códigos respectivos, remiten a una implicación más profunda para llegar a una resolución. Cerrar espacio se refiere a las expresiones de resistencia que alejan la interacción de seguir discutiendo el tema respecto del cual se expresó una diferencia. En el lado del cierre del continuo, se intenta aplazar, desviar, concluir y, en el extremo, desvincularse por completo de la discusión. Las decisiones sobre cómo ordenar las estrategias en las categorías elaboradas dependieron de la medida en que se intenta suscitar una implicación adicional o un ida y vuelta prolongado por parte de la otra persona. Las estrategias que nos parecieron utilizadas con la intención de seguir hablando de un tema, de suscitar los pensamientos de la otra parte o de animarla a reflexionar se situaron del lado de invitar o justificar, puesto que el foco está en seguir explorando en común el tema. A la inversa, las estrategias que nos parecieron utilizadas para interrumpir el ida y vuelta sobre un tema son las que consideramos situadas del lado del cierre de espacio del continuo. Las estrategias que tendían a ser más unilaterales o poco dispuestas a seguir discutiendo un tema se clasificaron en el continuo del cierre de espacio. Interpretamos que esas estrategias indicaban una menor disposición a seguir implicándose, como aquellas que señalaban un cierre del espacio de la resistencia por cualquiera de las dos partes.

Es importante dejar claro que nuestra intención al elaborar este continuo no era moralizar presentando la apertura de espacio como positiva o el cierre de espacio como negativo. Observamos que ambos dependen por completo de la interpretación de la familia y de multitud de factores, como el tema que se discute, si ya se había discutido en el pasado e incluso el estado de ánimo de una o de ambas personas participantes en el momento de la conversación. No afirmamos qué lado del continuo debería promoverse en las díadas formadas por una figura parental y un o una adolescente; solo que observamos variaciones en la apertura y el cierre de «espacios» al ver cómo se desplegaba la resistencia en sus interacciones.

La tabla 1 muestra cómo se organizaron, a lo largo del continuo abrir–cerrar espacio, las categorías de resistencia en las que se agruparon los códigos.

Organizar los códigos en categorías y situar después las categorías a lo largo de un continuo facilitó captar la variabilidad de la resistencia diádica. Una vez que pudimos captar la variabilidad del concepto, empezamos a cartografiar las secuencias de resistencia en una cuadrícula bidimensional, situando cada expresión de resistencia en el espacio temporal. Es decir, el marco elaborado permitió trasladar las secuencias de resistencia codificadas a la SSG para ver cómo las díadas gestionaban juntas las expresiones de resistencia. Empezamos asignando a cada código un número del 1 al 6 según la categoría a la que pertenecía (es decir, 1 = Invitar; 2 = Justificar; 3 = Dirigir, redirigir o desviar; 4 = Afirmar la propia posición; 5 = Desvalorizar o minimizar; y 6 = Rechazar o cerrarse). Si a una línea se le había asignado más de un código, la categoría se decidía en función de la categoría a la que pertenecía la mayoría de los códigos de esa línea (por ejemplo, si una línea tenía dos códigos de la categoría justificar y uno de la categoría invitar, se le asignaba un 2). Así, la codificación de las categorías de nueva creación se basó en la codificación previa de las estrategias de resistencia, asignadas mediante el libro de códigos, que también se había realizado línea a línea siguiendo los turnos conversacionales y gestuales, unidades conceptualmente significativas porque constituyen cortes naturales y, a la vez, el ida y vuelta dinámico de la interacción entre los miembros de la díada. Los empates en el número de categorías por línea se resolvieron mediante discusión en el equipo.

Una vez asignada cada línea a una categoría, esta se utilizaba para situar un punto en la cuadrícula bidimensional. El proceso continuaba hasta que todas las secuencias de resistencia de una díada quedaban trasladadas a la cuadrícula de resistencia de 6 × 6, lo que permitía representar visualmente cómo se desplazaba la díada en sus oportunidades de expresarse resistencia mutuamente. Estos valores se introdujeron después en Gridware 1.1, que permite evaluar los eventos tanto en términos de frecuencia como de duración (Lamey et al., 2004). El equipo de investigación decidió, a partir de la discusión y de la observación de cómo se manifestaba la resistencia en las conversaciones, utilizar la frecuencia en lugar de la duración. Esta decisión se basó en nuestra observación de que la resistencia puede ser muy breve y transitoria, a veces difícil de advertir sin la ayuda de las entrevistas de recuerdo estimulado por vídeo. Es una decisión que concuerda también con las observaciones de Gottman (1994) sobre las interacciones en parejas adultas, en las que las expresiones de desprecio durante las interacciones pueden ser breves pero de una importancia vital para el devenir de la relación.

Flexibilidad dinámica

La flexibilidad se refiere a la medida en que una díada puede pasar de un estado a otro (Granic et al., 2007). Para examinar si las díadas diferían en la flexibilidad de la resistencia entre figura parental y adolescente antes y después de la transición a la secundaria, consideramos las medidas de dispersión y de visitas medias. Análisis anteriores (Granic et al., 2007; Granic & Lamey, 2002) recurrieron a medidas de dispersión, duración media y transiciones para cuantificar la flexibilidad en las relaciones parentofiliales. Este estudio evalúa la dispersión y las visitas medias para reflejar recuentos de frecuencia, aunque Gridware controla la duración total de las trayectorias al calcular las puntuaciones de dispersión y de visitas medias.

La dispersión es una medida de la suma de celdas visitadas dentro de una secuencia, ajustada según la duración proporcional en cada celda (Hollenstein, 2013). Los valores de dispersión van de 0 a 1: 0 indica que todos los estados se sitúan en una sola celda, y 1, la máxima dispersión posible. Las puntuaciones de dispersión más altas indican mayor flexibilidad. Las visitas medias corresponden al recuento de transiciones entre celdas de la SSG dividido por la duración total de la trayectoria. Esta propensión a pasar de una celda a otra refleja la flexibilidad dinámica (Hollenstein, 2012). Las puntuaciones más altas de visitas medias indican mayor flexibilidad.

Análisis de atractores

Para responder a la segunda pregunta del estudio, sobre la coherencia y la estabilidad de la resistencia diádica, se realizó un análisis de atractores de las conversaciones anteriores y posteriores a la transición a la secundaria. Un atractor es un estado persistente y recurrente que atrae hacia sí la trayectoria de un sistema (Granic et al., 2007). En los sistemas dinámicos, entrar en un estado atractor requiere poca energía y salir de él requiere más (Hollenstein, 2013). Por tanto, un estado atractor es más probable que los demás. En este estudio, los atractores son las celdas o regiones de la SSG que las díadas de figura parental y adolescente visitaban preferentemente. Hollenstein (2013) describió el cribado (winnowing) como un proceso empírico e iterativo para identificar las celdas atractoras, en el que se eliminan paso a paso las celdas con menor duración o frecuencia. Tras cada eliminación se calcula una puntuación de heterogeneidad de criterio, hasta que al final queda la celda con la frecuencia más alta. Cada iteración genera un valor de proporción de heterogeneidad, es decir, un valor proporcional a la heterogeneidad de la iteración inicial. Los valores de proporción de heterogeneidad de cada iteración se examinan después en busca del codo (scree), es decir, de la mayor caída. Lewis et al. (1999) definieron una caída grande como una reducción del 50% o más. Si no se produce ninguna caída grande, Hollenstein (2013) propuso tomar como valor de codo la última caída a 0 en la iteración final y asignar como atractor la única celda que queda.

Distancia entre cuadrículas

Para nuestra tercera pregunta de investigación, relativa a la frecuencia de los patrones en las interacciones de resistencia entre figuras parentales y adolescentes, evaluamos las diferencias entre las cuadrículas de T1 y T2 con un planteamiento sencillo de distancia euclídea. Siguiendo el análisis de distancia entre cuadrículas de Lewis et al. (2004), el recuento de frecuencias de cada celda en T1 se restó del recuento de la misma celda en T2; las diferencias se elevaron al cuadrado y se sumaron para obtener las puntuaciones de distancia de cada díada. Calculamos la diferencia de valores entre los dos periodos para cada celda de la cuadrícula, elevamos esa cantidad al cuadrado y sumamos los valores de las 36 celdas. La raíz cuadrada de esta suma proporcionó la puntuación de distancia entre ambas cuadrículas. Repetimos este proceso para obtener una distancia entre cuadrículas para cada díada, así como para el conjunto de la muestra.

RESULTADOS

En total, se encontraron 194 secuencias de resistencia en 18 de las 23 conversaciones de cada momento de medida; se identificaron 105 secuencias de resistencia en T1 y 89 en T2. El rango del número de secuencias de resistencia en las conversaciones de las díadas era más amplio en T1 (rango = 0–15, M = 4.57, SD = 4.19) que en T2 (rango = 0–11, M = 3.87, SD = 3.32). El momento en que empezaban las primeras secuencias de resistencia variaba en cada díada y también difería entre T1 (rango = 0–18:53 min, M = 2:02 min, SD = 4:35 min) y T2 (rango = 0–1:55 min, M = 1:21 min, SD = 1:55 min).

En cuanto a la flexibilidad, se realizaron pruebas t para muestras relacionadas con el fin de comprobar las diferencias de dispersión y de visitas medias entre los momentos de medida. No se encontraron diferencias significativas en las puntuaciones de dispersión, t(22) = 0.07, p = .94, ni en las de visitas medias, t(22) = 0.02, p = .97, antes y después de la transición a la secundaria. Con el método de cribado para identificar atractores, no observamos caídas superiores al 50% en ninguno de los dos momentos de medida; sin embargo, la iteración única final identificó celdas distintas como atractores. Antes del inicio de la secundaria, la celda Justificación parental–Justificación adolescente fue la que quedó en la iteración final. Tras la transición a la secundaria, en cambio, se identificó como atractor la celda Minimización parental–Rechazo adolescente. Una prueba t para una muestra sobre las puntuaciones de distancia entre cuadrículas mostró una diferencia significativa en la ubicación de las secuencias de resistencia en la cuadrícula antes y después del inicio de la secundaria (M = 8.81, SD = 5.98); t(22) = 7.07, p < .001. La figura 1 muestra un ejemplo de la diferencia de estados de una díada antes y después de la transición a la secundaria.

Secuencias de resistencia de una díada antes y después de la transición a la secundaria. Nota. La figura de la izquierda representa el periodo anterior y la de la derecha, el posterior a la transición a la secundaria.
FIGURA 1. Secuencias de resistencia de una díada antes y después de la transición a la secundaria. Nota. La figura de la izquierda representa el periodo anterior y la de la derecha, el posterior a la transición a la secundaria.

DISCUSIÓN

El objetivo de este estudio era describir los estados de resistencia diádica, momento a momento, que se producen en las interacciones entre figuras parentales y adolescentes antes y después de la transición a la secundaria. Para ello, comprobamos si la flexibilidad de la resistencia entre figuras parentales y adolescentes —incluidos la dispersión, el rango, el número de estados conductuales y las transiciones entre ellos— variaba antes y después de la transición. Examinamos también si la resistencia diádica adquiere coherencia y se estabiliza, y si los patrones de frecuencia de la resistencia fluctúan entre ambos periodos. No hubo diferencias significativas en las puntuaciones de dispersión y de visitas medias, lo que indica que la flexibilidad no cambió antes y después de la transición a la secundaria. Sin embargo, el análisis de atractores indicó un desplazamiento del estado más probable en las secuencias de resistencia, desde la celda Justificación parental–Justificación adolescente antes de la secundaria hasta la celda Minimización parental–Rechazo adolescente tras el inicio de la secundaria. Además, las puntuaciones de distancia entre cuadrículas revelaron una diferencia significativa en la ubicación de las secuencias de resistencia en la cuadrícula antes y después de la transición a la secundaria. Ya habíamos observado que figuras parentales y adolescentes se implicaban en la resistencia de maneras diferenciadas (Ji et al., 2025), pero, pese a la manera singular en que cada díada lo hacía, queríamos saber si era posible situar el concepto a lo largo de un continuo para responder a nuestras preguntas de investigación. Iniciamos el camino hacia la creación de una variable continua de la resistencia intentando concretar este concepto abstracto mediante dos preguntas: a) qué genera variabilidad en el constructo y b) si esa variabilidad puede medirse. Nuestros intentos de situar la resistencia en un continuo nos llevaron a elaborar un marco conceptual provisional de apertura y cierre de espacio. Este marco conceptual es el producto de observaciones repetidas de los datos y de discusiones continuas en el equipo de investigación. Aplicamos después una metodología a este marco conceptual de apertura y cierre de espacio mediante la SSG, que nos permitió cartografiar y representar visualmente de forma sistemática los microprocesos de resistencia diádica. Elegimos una SSG por su utilidad para cartografiar microprocesos diádicos.

Este estudio se suma a un conjunto de pruebas que sugieren que la resistencia puede considerarse y tratarse como un concepto diádico. Hasta la fecha, ninguna investigación ha estudiado la resistencia más allá del nivel de análisis individual. La resistencia se ha investigado mediante el análisis temático de respuestas individuales y, por ello, este estudio es uno de los dos únicos que la han abordado en el nivel de análisis diádico. Además, nuestros esfuerzos preliminares sugieren que tal vez sea posible conceptualizar la resistencia diádica como una variable continua. Ningún estudio sobre la resistencia ha ido más allá de la elaboración de temas en el nivel de análisis individual; por tanto, conceptualizar la resistencia diádica como una variable continua es una aportación novedosa de este estudio. Nuestros resultados sugieren que el intento de captar la variabilidad de la resistencia entre figuras parentales y adolescentes durante sus interacciones y de concretar esa variabilidad a lo largo de un continuo ha tenido éxito. La posibilidad de organizar la variabilidad de la resistencia a lo largo de un continuo nos permitió cartografiar con éxito las secuencias de resistencia a lo largo del tiempo en las interacciones entre figuras parentales y adolescentes. Este estudio representa un esfuerzo conceptual para llevar la resistencia más allá del comportamiento diádico, hacia una variable continua.

Este estudio contribuye a la investigación previa sobre la resistencia al establecer que la resistencia momento a momento fluctúa a lo largo del marco de apertura y cierre de espacio, y al demostrar que esos cambios pueden captarse a lo largo del tiempo dentro de una misma conversación. Además, demostramos que es posible captar desplazamientos clave de la resistencia con un año de diferencia, antes y después de un acontecimiento familiar de transición importante. Aunque no hubo diferencias significativas en la flexibilidad, nuestros resultados mostraron una clara diferencia de atractores entre los dos momentos de medida. Nuestra hipótesis, basada en el consenso de quienes investigan la adolescencia, según la cual la resistencia estaría más orientada a la discusión antes de la transición a la secundaria, parece encontrar un apoyo provisional. Figuras parentales y adolescentes recurrieron más a la justificación y a la argumentación antes de la secundaria, como sugiere la literatura; el periodo posterior a la transición estuvo marcado, en cambio, por la minimización parental y el rechazo adolescente. Antes de empezar la secundaria, figuras parentales y adolescentes tendían más a recurrir a la justificación como estrategia de resistencia. Tras la transición, las figuras parentales tendían más a recurrir a la minimización como estrategia de resistencia, mientras que la población adolescente rechazaba con más frecuencia a sus figuras parentales como estrategia de resistencia preferida. La prueba de distancia entre cuadrículas reveló que la frecuencia de los patrones de resistencia difería significativamente entre T1 y T2. Hay varias explicaciones posibles para la diferencia en la manera en que las díadas de figura parental y adolescente se resisten antes y después de la transición a la secundaria. Dadas las múltiples adaptaciones en múltiples ámbitos que se producen justo antes de entrar en la secundaria (Jindal-Snape & Rienties, 2016), las familias con adolescentes pueden necesitar razonar juntas cómo la gente joven asumirá más responsabilidades en sus tareas escolares, sus amistades y sus actividades extraescolares, lo que hace necesaria la negociación. Figuras parentales y adolescentes pueden aportar argumentos a favor de sus preferencias, lo que podría reflejarse en la identificación de la justificación como atractor. Sin embargo, una vez que la familia se ha adaptado a la secundaria, puede reducirse la necesidad de discutir el cambio de expectativas (a menos que haga falta un nuevo reajuste). Tras la transición, figuras parentales y adolescentes pueden haberse instalado en maneras de relacionarse que tienen menos disposición a revisar. La investigación previa sobre la resistencia (Ji et al., 2025), por ejemplo, sugiere que figuras parentales y adolescentes actúan de forma estratégica al abordar o evitar temas potencialmente delicados o conflictivos para no alterar la paz, lo que podría ayudar a explicar la tendencia a la minimización como estrategia. Las figuras parentales que minimizan y adolescentes que rechazan pueden reflejar un deseo de mantener el statu quo. Pasamos ahora a discutir las implicaciones teóricas y prácticas de estos resultados para la investigación futura.

Limitaciones

Los datos analizados en este estudio estaban anclados en un único acontecimiento en el tiempo (es decir, antes y después de la transición a la secundaria) y, por tanto, no pueden considerarse verdaderamente longitudinales. Dado que la recogida de datos estaba ligada a un acontecimiento de transición, no fue posible determinar si un examen a menor escala con más momentos de medida arrojaría patrones de resistencia diferentes. Es probable que se encontraran patrones de resistencia más finos a lo largo del tiempo, teniendo en cuenta la variabilidad observada entre díadas y el desplazamiento de los atractores entre T1 y T2. La documentación de esos patrones podría conducir a una comprensión más completa de cómo evoluciona la resistencia diádica a lo largo de la adolescencia. Por último, la mayoría de las figuras parentales de esta muestra eran madres, de modo que no sabemos si las dinámicas de resistencia serían distintas si los datos incluyeran más díadas de padre y adolescente u otras configuraciones de persona cuidadora y adolescente.

Implicaciones

En consonancia con la teoría de los sistemas dinámicos, las figuras parentales y adolescentes de nuestro estudio experimentaron cambios en su manera de implicarse en la resistencia entre los momentos de medida. Nuestra observación de desplazamientos significativos de los atractores en las díadas antes y después de la transición a la secundaria sugiere que figuras parentales y adolescentes ajustan su manera de resistirse tras acontecimientos vitales importantes. Las familias atraviesan a menudo acontecimientos importantes durante la adolescencia, algunos esperados (por ejemplo, la graduación, los cambios de amistades, la exploración de opciones de estudios superiores y de carrera) y otros inesperados (por ejemplo, una enfermedad, una separación, catástrofes). Podría ser útil seguir investigando si la resistencia diádica es distinta en las familias antes y después de distintos tipos de acontecimientos, tanto previstos como imprevistos. A partir de ahí, podrían investigarse y documentarse los patrones de desplazamiento de los atractores asociados a tipos específicos de acontecimientos. Por extensión, tal vez fuera posible identificar los tipos de acontecimientos que probablemente conducen a estados atractores (por ejemplo, minimizar, rechazar) en los que las familias podrían beneficiarse de intervenciones de apoyo.

Nuestros resultados indicaron que algunas díadas gestionaban la resistencia cerrando espacio tras la transición a la secundaria (Minimización parental–Rechazo adolescente). La idea de que algunas díadas puedan quedarse «atascadas» en un estado de minimización parental y rechazo adolescente, en una muestra de familias no clínicas, tiene implicaciones para la práctica. Las familias podrían beneficiarse de poder observar sus propios estados atractores y reflexionar sobre ellos. Esto podría hacerse pidiendo a figura parental y adolescente que vean conjuntamente la reproducción o la grabación en vídeo de una conversación, seguida de una puesta en común para identificar sus atractores y reflexionar después sobre ellos. Implicarse en la observación y la autorreflexión podría ayudar a las familias a desplazarse hacia la apertura de espacio y a expresar la resistencia de forma segura con la ayuda de profesionales. Volviendo a las teorías del conflicto familiar y de los sistemas dinámicos, tal vez sea posible llevar a una familia hacia una mayor unidad ayudándola a avanzar mediante la reflexión para salir de sus puntos de atasco. Las intervenciones prácticas que faciliten la expresión segura de la resistencia diádica podrían mejorar la relación entre figuras parentales y adolescentes, ayudando a las díadas a gestionar con más eficacia la tensión entre autonomía y unión. Seguimos preguntándonos si es posible ayudar a las familias a reconfigurar su manera de implicarse en la resistencia utilizando una SSG como intervención (por ejemplo, una terapia de la resistencia basada en el espacio de estados).

Nuestros resultados ponen de relieve la importancia de buscar patrones de apertura y cierre de espacios entre figuras parentales y adolescentes. En el plano clínico, las intervenciones dirigidas a las disputas entre figuras parentales y adolescentes han tendido a centrarse en la falta de obediencia infantil y en el control parental (Collins et al., 2000). Estas intervenciones unilaterales suelen basarse en una visión conductual de la socialización, que concibe la influencia en la relación parentofilial como unidireccional y determinista, de la figura parental hacia la criatura (Kuczynski & Hildebrandt, 1997). Pocas intervenciones han tratado las disputas entre figuras parentales y adolescentes como estados atractores recurrentes de resistencia cara a cara, aunque la investigación ha indicado que los patrones de resistencia diádica son comunes durante las interacciones entre figuras parentales y adolescentes (Ji et al., 2025). Los procesos momento a momento durante estas interacciones están vinculados con la adaptación a más largo plazo de la relación (Lougheed, 2020). El marco de la apertura y el cierre de espacios de resistencia ofrece un enfoque más matizado de las disputas entre figuras parentales y adolescentes y podría ayudar a profesionales a identificar patrones de resistencia que les permitan atajar los puntos muertos o los atractores antes de que los desacuerdos escalen hasta un conflicto abierto. Hasta la fecha, ningún estudio ha explorado el concepto de resistencia para ayudar a profesionales que acompañan a familias en las disputas entre figuras parentales y adolescentes; el marco de la apertura y el cierre de espacios es una aportación novedosa a la literatura sobre la resistencia que podría ofrecer una vía prometedora para repensar estas situaciones e intervenir en ellas.

Profesionales podrían también aplicar las dinámicas de apertura y cierre de espacios al trabajo con otros tipos de díadas en las que cabe esperar resistencia. Por ejemplo, el marco de la apertura y el cierre de la resistencia podría ayudar a parejas a identificar patrones del continuo a los que vuelven repetidamente, animando a cada miembro de la pareja a reflexionar sobre ese estado, sobre su adecuación a cada situación y sobre sus posibles implicaciones para la relación a largo plazo. El continuo de apertura y cierre de espacios también podría ser útil para comprender más a fondo las dinámicas que se producen entre adolescentes y profesionales del trabajo social. En lugar de ver las interacciones como falta de obediencia o como cuestiones de control, a profesionales les podría resultar útil intentar encontrar patrones de interacción que faciliten o dificulten la capacidad de trabajar en colaboración para atender las necesidades de la persona joven. El marco propuesto en este artículo pone de relieve la agencia de la gente joven y las acciones conjuntas de resistencia en sus interacciones con otras personas.

Situando este estudio en la literatura existente sobre el conflicto y la resistencia entre figuras parentales y adolescentes, proponemos que la principal aportación de esta investigación es su atención a procesos que pueden examinarse mediante el continuo y la cuadrícula. Esta aportación representa un avance importante para ir más allá de las medidas tradicionales del conflicto, que han tendido a centrarse solo en la intensidad o la frecuencia. En su lugar, hemos ofrecido una manera de captar los procesos sutiles y cotidianos de coordinación relacional que intervienen cuando figuras parentales y adolescentes se resisten mutuamente.

Líneas futuras

La investigación previa sugiere que la resistencia puede adoptar formas distintas según el tema sobre el que discrepan figuras parentales y adolescentes (por ejemplo, cuestiones prudenciales frente a cuestiones personales; Smetana & Rote, 2019). Se ha observado que las madres están más dispuestas a transigir y a negociar cuando las disputas se refieren a elecciones personales (Nucci & Weber, 1995) y más inclinadas a ejercer la autoridad y a fijar límites cuando las acciones de sus hijos e hijas contravienen las convenciones sociales (Nucci & Smetana, 1996). Estudios futuros con diseños cuasiexperimentales podrían examinar si las maneras en que figuras parentales y adolescentes se implican en la resistencia guardan relación con el ámbito que se discute. Podría asignarse a las díadas a un grupo de tema prudencial o de tema personal, y luego identificar y comparar mediante el análisis los posibles estados atractores para determinar las diferencias de resistencia diádica según el ámbito temático.

Las categorías de resistencia diádica elaboradas para este estudio también podrían tener implicaciones para la investigación futura. Quienes investigan el conflicto entre figuras parentales y adolescentes han constatado que las disputas pueden adoptar formas distintas según las etnias y las culturas (Darling et al., 2005; Li & Warner, 2015; Phinney et al., 2005; Skinner et al., 2016). Podrían realizarse investigaciones futuras aplicando las seis categorías de este estudio a otro conjunto de datos. En futuras investigaciones, esperamos poner a prueba la utilidad de nuestro marco conceptual en ámbitos de diferencia como la cultura, la capacidad y los tipos de relación de cuidado (por ejemplo, familia de acogida y adolescente). Estos estudios podrían ser útiles para afinar o adaptar el marco propuesto y para comprender mejor si abrir y cerrar espacio para expresar la resistencia es una manera útil de pensar el constructo. Dado que en este estudio encontramos atractores, la investigación futura podría describir, mediante análisis de datos cualitativos, los significados que figuras parentales y adolescentes se atribuyen mutuamente durante los estados atractores de resistencia. Esos significados podrían describirse analizando entrevistas de seguimiento con figuras parentales y adolescentes tras una disputa en la que se haya identificado un atractor. El análisis de los datos de entrevista podría revelar información importante sobre las intenciones, los objetivos y la historia interpersonal que sustentan los estados atractores de la resistencia. Por ejemplo, comprender mejor por qué adolescentes o figuras parentales recurren a la minimización o al rechazo podría contribuir a la elaboración de categorías a lo largo del continuo de apertura y cierre de espacio.

Conclusión

Este estudio amplía lo que se sabe sobre la resistencia diádica al describir los microprocesos, momento a momento, que se producen a lo largo del tiempo en las interacciones entre figuras parentales y adolescentes antes y después de la transición a la secundaria. Desarrollamos un enfoque novedoso para trasladar la resistencia diádica a un plano bidimensional y facilitar así el análisis SSG. Aunque nuestros resultados no mostraron diferencias de flexibilidad entre los momentos de medida, sí se hallaron diferencias en los estados atractores y en la distancia entre cuadrículas, lo que ofrece pruebas preliminares de que los tipos de resistencia diádica son distintos antes y después de transiciones familiares importantes como el paso a la secundaria.

Complexe Systémique: puntos clave

El interés del artículo reside en su cambio de escala: en lugar de medir con qué frecuencia y con qué intensidad se discute, sigue el ir y venir de los turnos de palabra y nombra estados a los que la díada regresa, que quienes practican la terapia sistémica reconocerán como redundancias interaccionales. El continuo «abrir o cerrar espacio», presentado sin juicio moral, ofrece un vocabulario sencillo para una sesión: identificar con la familia el momento en que una figura parental minimiza y la persona joven se cierra, por ejemplo revisando en común un fragmento filmado. Los resultados siguen siendo frágiles: 23 díadas, en su mayoría madres, una persona codificadora distinta en cada momento de medida, lo que confunde el efecto del tiempo con el de quien codifica, atractores identificados sin ninguna caída clara durante el cribado, y una distancia entre cuadrículas contrastada frente a cero aunque no puede ser negativa. El artículo anuncia además una tercera pregunta de investigación que nunca se formula. Se lee como una pista metodológica más que como una demostración. Para leer junto con el artículo sobre morfostasis y morfogénesis y el artículo sobre los errores y dilemas del trabajo con adolescentes.

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Traducción no oficial de Dyadic resistance during parent–adolescent interactions: A state space grid analysis before and after high school, de Daniel Ji, Frances Cabahug y Sheila K. Marshall, Family Relations, vol. 75, n.o 2 (2026), doi: 10.1111/fare.70137, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «Dyadic resistance during parent–adolescent interactions: A state space grid analysis before and after high school», publicado en Family Relations (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Ji, D., Cabahug, F., et Marshall, S. K. (2026). Dyadic resistance during parent–adolescent interactions: A state space grid analysis before and after high school. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/dyadic-resistance-during-parent-adolescent-interactions-before-and-after-high-school (Obra original publicada en 2026 en Family Relations, 75(2), 901-920 (2026); republicada en 2026 por Family Relations, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/fare.70137)

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