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Journal of Family Therapy · Terapia familiar

Resultados en madres, padres y adolescentes de un programa de día basado en el tratamiento de base familiar para adolescentes con trastornos alimentarios restrictivos: un estudio piloto

Cuando el tratamiento de base familiar se estanca en la atención ambulatoria, ¿qué puede ofrecerse a jóvenes con anorexia y a sus familias? Un equipo de Brisbane evaluó un programa de día intensivo que combina comidas acompañadas, un grupo para madres y padres centrado en las emociones y escolarización en el propio centro. En 13 jóvenes, el peso y los síntomas mejoran; en 20 figuras parentales, la autoeficacia aumenta, mientras disminuyen la acomodación al trastorno, la depresión y la ansiedad.

Autoría Daniel Wilson (Eating Disorders Team, Child and Youth Mental Health Service, Children’s Health Queensland Hospital and Health Service, Brisbane; Child Health Research Centre, University of Queensland; Griffith University, Australia); Natalie Loxton (Griffith University, Mt Gravatt, Queensland); Christel Middeldorp (Child Health Research Centre, University of Queensland, South Brisbane); Ingrid Geissler y Salvatore Catania (Eating Disorders Team, Children’s Health Queensland Hospital and Health Service, Brisbane); Tania Withington (Eating Disorders Team, Children’s Health Queensland Hospital and Health Service, y Child Health Research Centre, University of Queensland)Primera publicación Journal of Family Therapy, 18 de febrero de 2025Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Parent and adolescent outcomes from a family-based treatment-informed day programme for adolescents with restrictive eating disorders: A pilot study, de Daniel Wilson, Natalie Loxton, Christel Middeldorp, Ingrid Geissler, Salvatore Catania y Tania Withington, publicado en Journal of Family Therapy (Wiley) (2025), doi: 10.1111/1467-6427.12486, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Tal como se había planteado en las hipótesis, las madres y los padres mostraron una mayor autoeficacia, menos conductas de acomodación al trastorno alimentario y una mejora de su propia salud mental.

Daniel Wilson, Natalie Loxton, Christel Middeldorp, Ingrid Geissler, Salvatore Catania y Tania Withington

Resumen

Los programas de día diseñados para jóvenes con trastornos alimentarios restrictivos ofrecen opciones de tratamiento intensivo a personas que no han progresado de forma satisfactoria con el tratamiento ambulatorio pero que no necesitan hospitalización. La literatura existente muestra de manera constante resultados positivos en cuanto a aumento de peso y reducción de la sintomatología alimentaria y comórbida. Sin embargo, es fundamental señalar que, aunque muchos programas de día consideran el tratamiento de base familiar como marco central, la investigación sobre los resultados del tratamiento en madres y padres y sobre la relación entre los resultados parentales y los de adolescentes sigue siendo limitada. El presente estudio piloto evaluó los resultados en figuras parentales (n = 20) y adolescentes (n = 13) de un nuevo programa de día para adolescentes con trastornos alimentarios restrictivos y sus familias. Los resultados mostraron mejoras significativas en el índice de masa corporal, la sintomatología alimentaria y la sintomatología comórbida en adolescentes, así como mejoras en la autoeficacia parental y en la salud mental de las figuras parentales y una reducción de las conductas de acomodación al trastorno alimentario. Los hallazgos sugieren varios posibles mediadores de los resultados del programa de día que podrían ponerse a prueba en investigaciones futuras.

Puntos para la práctica

  • Se evaluó un tratamiento en programa de día para adolescentes con trastornos alimentarios restrictivos cuyo progreso se había estancado con el tratamiento de base familiar para la anorexia nerviosa (FBT-AN).
  • Los síntomas alimentarios y depresivos de adolescentes disminuyeron tras el tratamiento.
  • El índice de masa corporal de adolescentes aumentó tras el tratamiento.
  • Mejoraron la autoeficacia de las figuras parentales y sus síntomas de depresión y ansiedad.
  • Las madres y los padres mostraron menos conductas de acomodación y de facilitación.
  • El tratamiento en programa de día puede beneficiar a quienes se han estancado tras un FBT-AN ambulatorio.

INTRODUCCIÓN

Los tratamientos ambulatorios de los trastornos alimentarios restrictivos en la adolescencia cuentan con una base empírica sustancial, y el tratamiento de base familiar (FBT) goza en general de respaldo como tratamiento de primera línea para la anorexia nerviosa. Otras alternativas, como la terapia cognitivo-conductual adaptada a los trastornos alimentarios (CBT-e), también muestran eficacia en población adolescente (Dalle Grave et al., 2019; Lock & Le Grange, 2019). Sin embargo, incluso con terapias basadas en la evidencia bien implementadas, más de la mitad de jóvenes no logra una recuperación completa (Byrne et al., 2017; Dalle Grave et al., 2019; Lock et al., 2010). Quienes no se recuperan suelen requerir múltiples ingresos y reingresos hospitalarios, sufren complicaciones de salud importantes a causa de la desnutrición, presentan un mayor riesgo de autolesiones o suicidio y, con el tiempo, imponen mayores exigencias a la familia y a los servicios de salud (van Hoeken & Hoek, 2020). Históricamente, la hospitalización ha sido la opción principal para intensificar el tratamiento en este grupo. Sin embargo, es costosa y sus resultados son dispares: la evidencia sugiere que los beneficios a largo plazo de un ingreso hospitalario son limitados más allá de la estabilización médica y la contención del riesgo agudo (p. ej., Gowers et al., 2000; Strober et al., 1997).

Tratamiento en programa de día

En la última década han surgido diversas opciones de tratamiento comunitario intensivo para quienes no responden a los tratamientos ambulatorios existentes. Descritas habitualmente como programas de día (PD) o programas de hospitalización parcial, constituyen una alternativa al hospital o a otros tratamientos ambulatorios. Una revisión sistemática exploratoria reciente de la literatura examinó los resultados de los PD para adolescentes (Baudinet & Simic, 2021). La revisión constató que, aunque los modelos asistenciales de PD varían mucho, comparten una mayor intensidad del tratamiento (varias horas al día, varios días por semana), comidas supervisadas o acompañadas y terapias grupales, familiares e individuales. Halló que los tratamientos en PD se asocian con aumento de peso y con reducciones tanto de la psicopatología alimentaria como de la comórbida, y que estas mejoras se mantenían durante los periodos de seguimiento.

Aunque la revisión indicó la eficacia del tratamiento en PD como alternativa a la hospitalización o al tratamiento ambulatorio tradicional, también puso de relieve que los programas variaban considerablemente en duración, volumen de tratamiento, población atendida, objetivos y marcos teóricos que orientan el tratamiento, lo que dificulta comparar resultados o investigar mediadores o moderadores de un tratamiento eficaz. El presente estudio se propuso investigar los resultados iniciales en adolescentes con trastornos alimentarios restrictivos que no habían avanzado hacia la recuperación con el FBT ambulatorio.

Factores familiares en el tratamiento en programa de día

La mayoría de los tratamientos en PD se basan principalmente en el FBT (Baudinet & Simic, 2021). El FBT parte del supuesto de que la capacidad de la familia y de las figuras parentales de la persona paciente para tomar el control de las conductas del trastorno alimentario es el mecanismo central de cambio en la recuperación (Ellison et al., 2012). Uno de los objetivos del FBT es aumentar la autoeficacia parental, lo que a su vez se considera que incrementa la capacidad de madres y padres para tomar el control de esas conductas. Sin embargo, pocos estudios han examinado las variables parentales relacionadas con esta hipótesis en el contexto del tratamiento en PD (Homan et al., 2021).

Dos estudios han investigado la autoeficacia parental mediante la parent versus anorexia scale (PvA; Rhodes et al., 2005) en dos PD distintos basados en el FBT (Girz et al., 2013; Hoste, 2015). Ambos constataron que la autoeficacia parental había mejorado al final del tratamiento y seguía aumentando después, en el seguimiento a los tres o seis meses. De forma similar, Robinson et al. (2013) investigaron la influencia de la autoeficacia parental en el resultado del tratamiento. Hallaron que la autoeficacia parental mejoraba a lo largo del tratamiento y que esa mejora predecía la mejora de los síntomas alimentarios de la persona joven. Sin embargo, se trataba de una muestra mixta de participantes en tratamiento ambulatorio y en PD, por lo que no está clara la influencia de las distintas modalidades de tratamiento en estos datos. Martin-Wagar et al. (2019) investigaron el empoderamiento parental (relacionado con la autoeficacia) como predictor del resultado del tratamiento en PD para adolescentes. Encontraron que un bajo nivel de empoderamiento parental al inicio del tratamiento predecía la recuperación del peso, lo contrario de su hipótesis. No midieron el cambio en el empoderamiento a lo largo del tratamiento.

Dado el uso habitual del FBT como marco de los PD y el énfasis que este marco pone en la autoeficacia parental, la escasez de estudios existentes pone de manifiesto que se justifica investigar en este ámbito para aclarar el papel de la autoeficacia parental en el tratamiento en PD.

Conductas parentales de acomodación

Un principio central del FBT es que una mayor autoeficacia parental reduce el grado en que madres y padres se acomodan a las conductas del trastorno alimentario y las facilitan dentro de la familia (Rienecke & Le Grange, 2022). Aunque varios estudios sobre conductas de acomodación y facilitación se han realizado en contextos de tratamiento ambulatorio de personas adultas, muy pocos se han centrado en los PD para adolescentes (Goddard et al., 2011). Existe cierta evidencia de que un mayor nivel de acomodación y facilitación parental se asocia con peores resultados del tratamiento en adolescentes y de que estas conductas disminuyen tras el tratamiento habitual (TAU) (Salerno et al., 2016). Un estudio ambulatorio de FBT con adolescentes mayores y jóvenes adultos (16–25 años) halló que la conducta de acomodación de madres y padres disminuía a lo largo del tratamiento; sin embargo, ello no predecía cambios en la conducta alimentaria patológica ni en el aumento de peso (Dimitropoulos et al., 2018). Un estudio sobre un tratamiento en PD basado en el FBT encontró que las puntuaciones parentales en la accommodating and enabling scale (AESED; Sepulveda et al., 2009) disminuían entre el ingreso y el alta en personas cuidadoras de adolescentes con anorexia nerviosa (AN) (Wagner et al., 2020). En ese estudio, la disminución de las puntuaciones en la AESED se relacionaba con una reducción de la sintomatología alimentaria de la persona joven. Los relativamente pocos estudios de PD para adolescentes y sus resultados dispares subrayan la importancia de seguir investigando para aclarar la relación entre la conducta de acomodación, la autoeficacia parental y los resultados del tratamiento en contextos de PD (Dimitropoulos et al., 2018).

Salud mental parental

La literatura sobre el papel de los diagnósticos psiquiátricos comórbidos de la persona adolescente se ha centrado sobre todo en el resultado del tratamiento (p. ej., Homan et al., 2021). Pese al papel central de madres y padres en el tratamiento de los trastornos alimentarios en la adolescencia, se ha prestado mucha menos atención a la relación entre la salud mental parental y el resultado del tratamiento. En un estudio de tratamiento ambulatorio de trastornos alimentarios en adolescentes, el malestar parental disminuyó a lo largo del tratamiento (Salerno et al., 2016). Un análisis secundario de esos mismos datos encontró que la depresión parental se asociaba significativamente con el mantenimiento de la psicopatología alimentaria y predecía negativamente el índice de masa corporal (IMC) en el seguimiento (Monteleone et al., 2022). En conjunto, estos resultados respaldan la interrelación entre la salud mental de las figuras parentales y la de adolescentes en el mantenimiento de la AN y sugieren que la salud mental parental podría ser un objetivo terapéutico crucial en las intervenciones familiares. Aunque hay evidencia de que las intervenciones en PD reducen la carga de las personas cuidadoras, no existe investigación sobre el impacto de la participación en un PD en la depresión y la ansiedad parentales (Girz et al., 2013).

El presente estudio piloto

Este estudio sirvió como piloto de un estudio más amplio que profundizará en las variables de interés. El presente estudio se propuso investigar la eficacia de un PD de reciente implantación sobre el peso y los síntomas alimentarios, depresivos y ansiosos de adolescentes con trastornos alimentarios restrictivos que habían mostrado una respuesta deficiente al FBT-AN en un contexto ambulatorio. Además, se propuso investigar los cambios en la autoeficacia parental, en las conductas de acomodación y facilitación y en los síntomas de depresión y ansiedad de las madres y los padres de estas personas adolescentes.

A partir de los datos existentes sobre PD similares, la primera hipótesis fue que las personas jóvenes mostrarían, tras el tratamiento y en comparación con la situación previa, una mejora de los factores centrales del trastorno alimentario (es decir, aumento de peso y disminución de la psicopatología alimentaria) y una reducción de la depresión y la ansiedad comórbidas (Baudinet & Simic, 2021). Basada en gran medida en investigaciones sobre FBT ambulatorio y sobre el tratamiento de trastornos alimentarios en personas adultas, la segunda hipótesis fue que las figuras parentales mostrarían, tras el tratamiento, una mayor autoeficacia y menos conductas de acomodación y facilitación. Además, a partir de la evidencia de que las intervenciones en trastornos alimentarios reducen significativamente la carga de las personas cuidadoras, la tercera hipótesis fue que la ansiedad y la depresión parentales se reducirían tras el tratamiento (Girz et al., 2013).

MÉTODO

Participantes

Las personas participantes fueron derivadas al programa de día para trastornos alimentarios (EDDP) desde la red del Children's Health Queensland Child and Youth Mental Health Service. El estudio fue aprobado por el comité de ética de la investigación de Children's Health Queensland (referencia: HREC/20/QCHQ/67708). Todas las familias participantes dieron su consentimiento informado para que sus datos se incluyeran en la publicación. Los criterios de elegibilidad eran haber seguido un FBT-AN comunitario durante al menos tres meses y haberse estancado en el progreso del tratamiento, tener dificultades para mantenerse en tratamiento comunitario en lugar de hospitalario o presentar diagnósticos comórbidos que afectaban al tratamiento y no podían resolverse solo con intervención farmacológica. El estancamiento en el tratamiento se determinaba por juicio clínico en la revisión de casos del equipo multidisciplinar. Entre los factores indicativos de un progreso estancado figuraban la pérdida de peso o la falta del aumento de peso esperado, un compromiso médico persistente, la falta de éxito al empoderar a madres y padres para sostener una alimentación regular con su hija o hijo, la ausencia de reducción de las conductas alimentarias patológicas (p. ej., purgas) o un malestar emocional creciente en la familia.

Adolescentes

Un total de 13 jóvenes (edad media de 14,38 años, SD = 1.19, rango = 13–17, 69,2 % de sexo femenino) iniciaron y completaron el PD en el año natural 2020, con un diagnóstico principal de AN (62%) o de AN atípica según los criterios de la décima Clasificación Internacional de Enfermedades. El EDDP funciona cuatro trimestres al año, en paralelo a los trimestres escolares. Seis participantes completaron dos trimestres de PD y el resto, uno. Todas las personas participantes salvo una tenían al menos un diagnóstico psiquiátrico secundario establecido en la evaluación psiquiátrica. Los diagnósticos secundarios incluían trastorno de ansiedad generalizada (tres participantes); trastorno de ansiedad no especificado (tres participantes); trastorno mixto ansioso-depresivo (dos participantes); fobias sociales (dos participantes); trastorno obsesivo-compulsivo (una persona participante); trastorno delirante (una persona participante); trastorno de estrés postraumático (una persona participante); y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (una persona participante).

Madres y padres

Un total de 20 figuras parentales (11 mujeres, edad media de 46,25 años, SD = 4.99), es decir, siete parejas y seis familias monoparentales (cuatro encabezadas por mujeres), iniciaron y completaron el PD y aportaron datos previos y posteriores a la intervención. Todas eran madres o padres biológicos.

Medidas

Datos demográficos y de ingresos hospitalarios

Las personas participantes respondieron a ítems sobre su edad y su sexo. Los datos de ingresos hospitalarios se obtuvieron de las historias clínicas.

Percentiles de IMC

Los percentiles de IMC se calcularon a partir del peso y la talla de cada participante y de las curvas de crecimiento de los Centers for Disease Control and Prevention (www.cdc.gov/growthcharts).

Eating disorders examination questionnaire (EDE-Q)

Se utilizó la versión del EDE-Q adaptada para adolescentes (Carter et al., 2001). El EDE-Q es una medida de 36 ítems que proporciona cuatro subescalas: restricción, preocupación por la comida, preocupación por la figura y preocupación por el peso. Los ítems se puntúan en una escala Likert de 7 puntos (0–6), y las puntuaciones más altas indican una mayor gravedad de los síntomas alimentarios. Las adaptaciones respecto de la versión original (Fairburn & Beglin, 1994) incluyen el acortamiento del periodo de referencia de los síntomas de 28 a 14 días y la simplificación de la redacción de algunos ítems. Se utilizaron las puntuaciones medias de cada subescala. La puntuación global se obtuvo sumando las puntuaciones medias de las cuatro subescalas y dividiendo por cuatro. El punto de corte clínico utilizado para esta medida fue 2.82 (los detalles del cálculo se describen en los resultados); las puntuaciones superiores indican población clínica. Estudios previos han informado de propiedades psicométricas aceptables y de alfas de Cronbach excelentes (.93–.96; Forsén Mantilla et al., 2017).

Clinical impairment assessment (CIA)

La CIA es una medida autoinformada de 16 ítems del deterioro psicosocial debido a las características del trastorno alimentario (Bohn et al., 2008). Los ítems se puntúan en una escala Likert de 4 puntos (0–3) y se suman para obtener una puntuación total; las puntuaciones más altas indican mayores niveles de deterioro. El punto de corte clínico utilizado para esta medida fue 16, según la recomendación de Bohn et al. (2008); las puntuaciones superiores indican población clínica. Estudios previos han informado de propiedades psicométricas aceptables y de un alfa de Cronbach excelente (.94; Reas et al., 2010).

Patient health questionnaire 9 (PHQ-9)

El PHQ-9 es una medida autoinformada de 9 ítems de los síntomas de depresión (Kroenke et al., 2001). Los ítems se puntúan en una escala Likert de 4 puntos (0–3) y se suman para obtener una puntuación total; las puntuaciones más altas indican más síntomas depresivos. El punto de corte clínico utilizado para esta medida fue diez, según la recomendación de Kroenke et al. (2001); las puntuaciones superiores indican población clínica. Estudios previos han informado de propiedades psicométricas aceptables y de alfas de Cronbach de .86–.88 (Wisting et al., 2021).

Child anxiety scale (CAS-8)

La CAS-8 es una medida autoinformada de ansiedad de 8 ítems (Reardon et al., 2018). Se puntúa en una escala de 4 puntos, y las puntuaciones más altas indican más síntomas de ansiedad. Ha mostrado buenas propiedades psicométricas y una consistencia interna aceptable (alfas de Cronbach de .73–.85; Reardon et al., 2018).

Parent versus anorexia scale (PvA)

La PvA es una medida autoinformada de 7 ítems de la autoeficacia parental para tratar el trastorno alimentario de la hija o el hijo (Rhodes et al., 2005). Los ítems se puntúan en una escala Likert de 4 puntos (0–3) y se suman para obtener una puntuación total; las puntuaciones más altas indican mayores niveles de deterioro. Los alfas de Cronbach de estudios previos han sido adecuados (.78: Rhodes et al., 2005).

Accommodating and enabling scale for eating disorders (AESED)

La AESED es una medida de 33 ítems que proporciona cinco subescalas: evitación y modificación de la rutina, búsqueda de reaseguramiento, rituales en las comidas, control sobre la familia y hacer la vista gorda (Sepulveda et al., 2009). Los ítems se puntúan en una escala Likert de 5 puntos (0–4); las puntuaciones más altas indican mayores niveles de conductas parentales de acomodación y facilitación ante el trastorno alimentario de la hija o el hijo. Las puntuaciones se suman para cada subescala. La puntuación total se obtiene sumando todas las puntuaciones. Los alfas de Cronbach de estudios previos han sido buenos (.77–.92: Sepulveda et al., 2009).

Generalised anxiety disorder questionnaire (GAD-7)

El GAD-7 es una medida autoinformada de 7 ítems de los síntomas de ansiedad generalizada (Spitzer et al., 2006). Los ítems se puntúan en una escala Likert de 4 puntos (0–3) y se suman para obtener una puntuación total; las puntuaciones más altas indican más síntomas de ansiedad. La escala ha mostrado buenas propiedades psicométricas y una consistencia interna excelente (alfa de Cronbach = .94; Spitzer et al., 2006).

Procedimiento

El EDDP es un equipo multidisciplinar de salud mental infantojuvenil que incluye psiquiatría, trabajo social, enfermería, psicología, terapia ocupacional, dietética, pediatría, profesorado y musicoterapia y arteterapia. Todas las personas del equipo de salud mental están formadas y supervisadas en trastornos alimentarios pediátricos y en modelos de tratamiento basados en la evidencia.

El EDDP se centra en identificar y remover los obstáculos al tratamiento mediante su intensificación y, en última instancia, en permitir que la persona participante y su familia vuelvan al tratamiento comunitario para continuar su camino de recuperación. Los objetivos terapéuticos clave en adolescentes incluyen la recuperación del peso y la reducción de los síntomas alimentarios, ansiosos y depresivos. Los objetivos terapéuticos clave en las figuras parentales incluyen un aumento de la autoeficacia, una disminución de las conductas de acomodación y facilitación y una reducción de los síntomas de ansiedad y depresión. Adolescentes y familias acuden al EDDP durante 10–13 semanas por trimestre (coincidiendo con los trimestres escolares), durante un máximo de dos trimestres consecutivos.

Modelo terapéutico

El modelo del EDDP se basa en los principios del FBT-AN (Lock & Le Grange, 2012), del entrenamiento en habilidades centrado en las emociones (EFST; Lafrance et al., 2020) y de la terapia de comidas acompañadas (SMT). El FBT-AN es una terapia basada en la evidencia para adolescentes con AN que aspira a empoderar a la familia como clave para ayudar a la persona joven a recuperarse de su trastorno alimentario. El EFST es una modalidad de terapia familiar centrada en las emociones, con evidencia emergente como tratamiento independiente o complementario de los trastornos alimentarios (Osoro et al., 2022). El EFST se basa en la teoría de que las conductas alimentarias patológicas surgen como mecanismos de afrontamiento desadaptativos frente a emociones aversivas, y busca desarrollar las habilidades parentales para favorecer una regulación emocional adaptativa en hijas e hijos. La SMT se menciona a menudo como componente de los PD y de los contextos hospitalarios para trastornos alimentarios (Baudinet & Simic, 2021); sin embargo, la literatura descriptiva y la evaluación de su implementación son escasas (Kells et al., 2013). En el EDDP, la SMT sigue los principios del FBT-AN: busca normalizar las conductas alimentarias de las personas participantes y producir un aumento o una estabilidad del peso, garantizando al mismo tiempo que la figura parental mantenga el control de las decisiones relativas a la comida y a su hija o hijo.

Papel de madres y padres en el tratamiento

Las madres y los padres participan activamente en el EDDP. Intervienen en el traspaso de información tanto al principio como al final de la jornada, centrado en la comida, el estado de ánimo y el riesgo. En coherencia con el FBT, aportan la comida para las ingestas que se realizan en el EDDP, que se revisa al inicio de la jornada. Al final del día, el equipo clínico les ofrece una devolución sobre los progresos. Si una persona participante tiene dificultades para terminar una comida concreta, se llama a su familia y se le pide que resuelva el problema con la o el terapeuta del EDDP o que acuda inmediatamente al EDDP para la siguiente comida a fin de ayudar a su hija o hijo a comer. En esta situación, el equipo clínico asume un papel de acompañamiento (coaching).

Además, cada participante y su familia reciben como mínimo una sesión de FBT por semana, así como una sesión familiar de fijación y revisión de objetivos. Las madres y los padres asisten una vez por semana a un grupo terapéutico de EFST mientras dura su participación en el EDDP. Todas las personas adolescentes reciben revisiones psiquiátricas para valorar la pertinencia de un tratamiento médico de sus síntomas de TCA o de sus comorbilidades.

Papel de adolescentes en el tratamiento

Además de los componentes familiares descritos, cada adolescente participa en al menos una sesión de terapia grupal al día, entre ellas un grupo de tolerancia al malestar basado en los principios de la terapia dialéctica conductual (Linehan, 1993), un grupo sobre imagen corporal basado en la Body Kind Initiative de la Butterfly Foundation (https://butterfly.org.au/get-involved/campaigns/bodykindschools/) y el Dove Self-Esteem Project (https://www.dove.com/au/dove-self-esteem-project.html). Si es necesario, se ofrecen sesiones de terapia individual como complemento del FBT, centradas en objetivos terapéuticos individuales para abordar los obstáculos a la implicación en el tratamiento. Las personas participantes van a clase todos los días entre las terapias y las comidas, con profesorado proporcionado por Education Queensland.

Análisis

Los datos se analizaron con SPSS versión 28. Se utilizaron pruebas t para muestras relacionadas para examinar las diferencias entre las puntuaciones previas y posteriores en las variables de resultado. Una persona adolescente no había completado la CAS-8 y tres figuras parentales no habían completado la AESED postratamiento; estos casos se eliminaron por pares. Se calcularon las puntuaciones de diferencia de medias para comprobar el cumplimiento de los supuestos relativos a valores atípicos y normalidad. Se detectaron tres valores atípicos únicos para el GAD-7, el PHQ-9 y la PvA, situados a más de 1,5 longitudes de caja del borde de la caja en un diagrama de caja. El examen de los valores no mostró que fueran extremos, por lo que se mantuvieron en el análisis. Los supuestos de normalidad no se cumplían para la escala GAD, según la prueba de Shapiro–Wilk. Se utilizaron intervalos de confianza bootstrap con corrección del sesgo (n = 5,000, intervalos de confianza fijados al 95 por ciento) para tener en cuenta las violaciones de la normalidad y evaluar la significación de las comparaciones de las pruebas t.

RESULTADOS

Participantes

Trece participantes iniciaron y completaron uno o dos trimestres del PD y aportaron datos previos y posteriores a la intervención. Los datos de ingresos hospitalarios mostraron que, en los tres años anteriores al inicio del PD, ocho participantes habían ingresado en unidades hospitalarias médicas o de salud mental, con un total de 23 ingresos y 255 noches de hospitalización (M = 11.30, SD = 7.04). Dos participantes tuvieron ingresos durante su tratamiento en PD, con un total de 14 noches de hospitalización (M = 7, SD = 8.48). En el periodo de hasta 15 meses tras finalizar el PD, una persona participante tuvo otros tres ingresos hospitalarios, con un total de 22 noches de hospitalización (M = 7.33, SD = 2.51).

Efecto del tratamiento

Las puntuaciones de las variables de resultado de adolescentes se muestran en la Tabla 1. Las puntuaciones previas al tratamiento muestran que la puntuación media de las personas participantes superaba los puntos de corte clínicos de las escalas EDE-Q, CIA, PHQ-9 y CAS. La duración de la estancia no se incluyó como covariable debido al pequeño tamaño de la muestra. Al realizar el análisis como un ANCOVA de dos grupos (VI = pre/post, Cov = 1 trimestre frente a 2), el efecto del tratamiento se mantuvo para las variables principales (EDE, CIA, depresión), sin diferencias en la interpretación de los resultados. El efecto no se mantuvo para el percentil de IMC al controlar la duración del PD (trimestres). Probablemente este análisis requiera una muestra mayor para determinar si se trata de algo específico de esta muestra o de un resultado general del tratamiento.

Tabla 1 — Medias, desviaciones típicas e intervalos de confianza de las diferencias de medias y tamaños del efecto de las medidas de adolescentes antes y después de la intervención.

  • Percentil de IMC. n: 13; Pre: 61.39 (15.72); Post: 74.85 (11.7); p: <.01 *; BCa 95% CI inferior: −19.46; BCa 95% CI superior: −7.92; d: 1.19.
  • EDE-Q – Global. n: 13; Pre: 3.84 (1.68); Post: 2.64 (2.10); p: .05*; BCa 95% CI inferior: 0.18; BCa 95% CI superior: 2.40; d: 0.66.
  • CIA. n: 13; Pre: 31.77 (12.57); Post: 21.08 (16.05); p: .02*; BCa 95% CI inferior: 2.15; BCa 95% CI superior: 19.74; d: 0.75.
  • PHQ9 – Depresión. n: 13; Pre: 14.77 (6.95); Post: 9.54 (8.39); p: .01*; BCa 95% CI inferior: 1.85; BCa 95% CI superior: 8.77; d: 0.81.
  • CAS – Ansiedad. n: 12; Pre: 14.33 (7.08); Post: 11.25 (6.06); p: .07; BCa 95% CI inferior: 0.75; BCa 95% CI superior: 5.58; d: 0.62.

Abreviaturas: BCa 95% CI, intervalos de confianza bootstrap al 95% corregidos por sesgo y acelerados para la diferencia de medias; BMI (IMC), percentil del índice de masa corporal; CAS, child anxiety scale; CIA, clinical impairment assessment; EDE-Q – Global, eating disorders examination questionnaire, escala global; PHQ9, patient health questionnaire. * p = estadísticamente significativo.

El índice de cambio fiable (Jacobson & Truax, 1991) para el EDE-Q y la CIA se calculó utilizando el alfa de Cronbach de datos normativos publicados con muestras adolescentes (Forsén Mantilla et al., 2017; Mond et al., 2014; Reas et al., 2010; Wade et al., 2008) y las medias y desviaciones típicas de los datos pretest de la presente muestra. Con este método, se calculó que el cambio fiable (RC) correspondía a variaciones de 0.95 en el EDE-Q y de 8.53 en la CIA. Para el PHQ-9 se utilizó un índice de cambio fiable de 7, según la recomendación de Liu y Adrian (2019). Las proporciones de participantes sin cambios, con un deterioro fiable y con una mejora fiable se muestran en la Tabla 2.

Tabla 2 — Número de adolescentes que alcanzaron un cambio fiable y un cambio clínicamente significativo.

  • Deterioro fiable; EDE-Q – global: 0/13 (0%); CIA: 1/13 (7,6 %); PHQ – depresión: 0/13 (0%)
  • Sin cambios; EDE-Q – global: 8/13 (61,5 %); CIA: 6/13 (46,2 %); PHQ – depresión: 7/13 (53,8 %)
  • Mejora fiable; EDE-Q – global: 5/13 (38,5 %); CIA: 6/13 (46,2 %); PHQ – depresión: 6/13 (46,2 %)
  • Por encima del umbral de CSC antes del tratamiento; EDE-Q – global: 11/13 (84,6 %); CIA: 11/13 (84,6 %); PHQ – depresión: 10/13 (76,9 %)
  • RC – por encima del punto de corte de CSC antes y después del tratamiento; EDE-Q – global: 0/11 (0%); CIA: 1/11 (9,1 %); PHQ – depresión: 1/11 9,1 %)
  • CSC – por encima del punto de corte de CSC antes, por debajo después; EDE-Q – global: 5/11 (45,5 %); CIA: 5/11 (45,5 %); PHQ – depresión: 5/11 (45,5 %)

Abreviaturas: CIA, clinical impairment assessment; CSC, cambio clínicamente significativo; EDE-Q, eating disorders examination questionnaire, escala global; PHQ9, patient health questionnaire; RC, cambio fiable.

Siguiendo el método recomendado por Jacobson y Truax (1991), se calculó para el EDE-Q un punto de corte de cambio clínicamente significativo (CSC) de 2.82, a partir del punto medio ponderado entre las medias de los datos de la muestra de este estudio y los datos normativos de población no clínica (Mond et al., 2014). Para la CIA y el PHQ-9 se utilizaron los puntos de corte de 16 y diez, respectivamente, según las recomendaciones de Bohn et al. (2008) y de Liu y Adrian (2019). Se definió el CSC como la situación de quienes puntuaban por encima del punto de corte clínico antes del tratamiento, alcanzaban un cambio fiable según los cálculos de RC y terminaban el tratamiento con puntuaciones por debajo del punto de corte clínico (Jacobson & Truax, 1991). Las proporciones de participantes que superaban los puntos de corte antes del tratamiento y que alcanzaron un RC o un CSC se muestran en la Tabla 2. Las puntuaciones de las variables de resultado de las figuras parentales se muestran en la Tabla 3.

Tabla 3 — Medias, desviaciones típicas e intervalos de confianza de las diferencias de medias y tamaños del efecto de las medidas de las figuras parentales antes y después de la intervención.

  • PvA. n: 20; Pre: 22.15 (3.23); Post: 24.20 (1.88); p: .01*; BCa 95% CI inferior: −3.50; BCa 95% CI superior: −0.60; d: 0.64.
  • AESED. n: 17; Pre: 50.18 (19.06); Post: 37.59 (15.02); p: .02*; BCa 95% CI inferior: 4.58; BCa 95% CI superior: 20.82; d: 0.62.
  • PHQ9 – Depresión. n: 20; Pre: 5.55 (3.5); Post: 3.60 (2.54); p: .03*; BCa 95% CI inferior: 0.45; BCa 95% CI superior: 3.45; d: 0.53.
  • GAD-7 – Ansiedad. n: 20; Pre: 7.2 (4.60); Post: 4.15 (3.78); p: .01*; BCa 95% CI inferior: 1.40; BCa 95% CI superior: 4.90; d: 0.69.

Abreviaturas: AESED, accommodating and enabling scale for eating disorders; BCa 95% CI, intervalos de confianza bootstrap al 95% corregidos por sesgo y acelerados para la diferencia de medias; GAD 7, generalised anxiety disorder questionnaire; PHQ9, patient health questionnaire; PvA, parent versus anorexia. * p = estadísticamente significativo.

DISCUSIÓN

Este estudio investigó los resultados tanto en adolescentes como en madres y padres que participaron en un tratamiento en PD para trastornos alimentarios. En consonancia con estudios previos (Baudinet & Simic, 2021), la cohorte mostró un aumento de peso y una reducción significativa de los síntomas alimentarios, de su impacto psicosocial y de la depresión a lo largo del tratamiento en PD. Las proporciones de cambio fiable y clínicamente significativo mostraron que aproximadamente la mitad de las personas adolescentes participantes presentó un cambio clínicamente significativo, lo que es similar a los resultados del FBT ambulatorio (Lock & Le Grange, 2019). Estos resultados indican que adolescentes y familias que no progresan en el FBT ambulatorio pueden avanzar hacia la recuperación en programas de tratamiento intensivo, como el PD del presente estudio. Sin embargo, el estudio también encontró que aproximadamente la mitad de las personas participantes no mostró un cambio fiable, lo que exige más investigación para comprender los factores que contribuyen al éxito o a la falta de éxito en el PD. Comprender estos factores podría orientar una asignación selectiva al PD y la modificación del tratamiento en PD. En el caso de quienes no respondieron, puede que el tratamiento en PD no abordara adecuadamente sus síntomas nucleares de TCA, su o sus comorbilidades o los factores psicosociales que mantienen su trastorno alimentario. Puede que esta cohorte requiera métodos adicionales o diferentes para abordar estos factores. Otra posibilidad es que los elementos del tratamiento en PD pudieran abordar estos factores, pero que existieran obstáculos para una implicación suficiente o una mala implementación de estas estrategias que impidieran el progreso. Algunos ejemplos de posibles obstáculos a la implicación o de mala implementación serían la falta de motivación para utilizar las estrategias o asumir un papel activo en el tratamiento, la falta de comprensión, confianza o apoyo para aplicar las estrategias o la dificultad para aplicarlas y generalizarlas en un contexto más amplio (es decir, fuera del entorno del PD). Puede que se necesiten otras formas de abordar los obstáculos a la implicación para mejorar los resultados de esta cohorte.

Además, en contra de la hipótesis, las puntuaciones de ansiedad no cambiaron significativamente a lo largo del tratamiento. Puede que la CAS-8 mida la ansiedad rasgo y no la ansiedad estado; se ha mostrado previamente que la ansiedad rasgo se asocia con los trastornos alimentarios y no cambia a lo largo de un tratamiento exitoso del trastorno alimentario (Harrison et al., 2016; Wilson et al., 2019).

Además, dos participantes no puntuaron por encima de los puntos de corte clínicos de psicopatología alimentaria en la evaluación, pese a tener un trastorno alimentario diagnosticado y haber sido aceptados en el tratamiento en PD. Esto podría atribuirse a una minimización o a una falta de conciencia de su enfermedad, rasgo frecuente en los trastornos alimentarios (Schoen et al., 2012). Las conclusiones sobre el impacto del tratamiento son limitadas para estas personas participantes, y pueden requerirse métodos alternativos para evaluar los resultados (p. ej., informes de madres y padres, métodos cualitativos).

Tal como se había planteado en las hipótesis, las madres y los padres mostraron una mayor autoeficacia, menos conductas de acomodación al trastorno alimentario y una mejora de su propia salud mental. Se trata de un hallazgo importante y novedoso, ya que los factores parentales (en especial la depresión y la ansiedad) no se han estudiado de forma exhaustiva en los tratamientos en PD. Aunque estos resultados muestran el impacto del tratamiento en estas variables, no permiten establecer las relaciones temporales entre ellas. Por ejemplo, puede que el tratamiento en PD aumente la autoeficacia, lo que reduciría la conducta de acomodación. Esto podría traducirse en una mejor respuesta al tratamiento del trastorno alimentario de la persona adolescente, lo que, a su vez, podría reducir la depresión y la ansiedad parentales. Otra posibilidad es que la depresión y la ansiedad parentales influyan negativamente en la autoeficacia o en la conducta de acomodación de madres y padres, de modo que, si se abordan en el tratamiento en PD, se produzca un aumento de la autoeficacia o una mejora de la conducta de acomodación. Esta premisa se ve respaldada por el estudio de Monteleone et al. (2022), que destacó la depresión parental como un importante factor de mantenimiento del TCA en adolescentes. Se necesita más investigación para comprender la relación, probablemente compleja, entre las variables parentales, las de adolescentes y los resultados del tratamiento.

Limitaciones y líneas futuras de investigación

El presente estudio está limitado por el pequeño tamaño de su muestra y por la ausencia de una condición de control y de datos de seguimiento. Estos factores limitan considerablemente las conclusiones que pueden extraerse de los datos. La investigación futura podría superar estas limitaciones mediante la replicación con una muestra mayor; además, la inclusión de condiciones de control (p. ej., control activo o lista de espera) sería necesaria para concluir que los efectos del tratamiento son atribuibles al tratamiento en PD. Los datos de seguimiento mostrarían si los efectos del tratamiento se mantienen.

Este estudio plantea varias preguntas de investigación. En primer lugar, aunque está establecido que el tratamiento en PD funciona, se sabe poco sobre qué componentes del modelo de tratamiento influyen en la recuperación. La investigación futura podría estudiar los mediadores del tratamiento en PD para determinar qué elementos son activos y cuáles podrían ser redundantes. En segundo lugar, parece que aproximadamente la mitad de las personas adolescentes no respondió al programa de PD. Se sabe poco sobre las características psicológicas, demográficas y familiares de esta cohorte, lo que impide formular hipótesis sobre los obstáculos a la recuperación. La investigación futura podría estudiar las diferencias de características (p. ej., de las personas jóvenes, del entorno familiar, de la eficacia parental) entre quienes se recuperan y quienes no lo hacen, o los moderadores del resultado del tratamiento y los enfoques alternativos para quienes no se benefician del tratamiento en PD (p. ej., CBT-E ambulatoria o intensiva).

Por último, aunque madres, padres y personas cuidadoras son fundamentales para la recuperación de los trastornos alimentarios pediátricos, no está claro qué papel específico desempeñan en ella. Este pequeño estudio pone de relieve el cambio positivo en las figuras parentales que participaron en el PD. Puede que este cambio parental positivo aumente la probabilidad de recuperación de las personas adolescentes en tratamiento en PD; sin embargo, se necesita más investigación para establecer esta relación.

CONCLUSIÓN

El presente estudio respalda investigaciones recientes que muestran que el tratamiento en PD mejora eficazmente los resultados centrales del trastorno alimentario y la comorbilidad. Es el primer estudio que muestra que las puntuaciones de depresión y ansiedad parentales disminuyen a lo largo de un tratamiento en PD de base familiar, y amplía la investigación previa al mostrar que la autoeficacia, las conductas de acomodación y facilitación, la depresión y la ansiedad de madres y padres mejoran con este enfoque. Estos resultados justifican que la investigación futura siga examinando estas variables para conocer mejor los mediadores y moderadores de los resultados del tratamiento.

Complexe Systémique: puntos clave

El interés de este pequeño estudio está en que mira tanto a las figuras parentales como a las personas jóvenes. El tratamiento de base familiar hace de madres y padres los agentes del cambio, así que tenía sentido medir lo que se mueve de su lado: autoeficacia, acomodación al trastorno, depresión, ansiedad. Todo mejora, lo que invita a una lectura circular que el propio equipo esboza: menos depresión parental, más dominio de las comidas; más dominio, menos acomodación al síntoma; y la mejora de la persona joven, a su vez, alivia el malestar de la familia. Aun así, el estudio no puede decir en qué sentido gira el bucle. Los límites son claros: 13 jóvenes, sin grupo de control, sin seguimiento, y la mitad de la muestra sin cambio fiable, de la que no se sabe casi nada. Para la práctica clínica, la lección es doble: intensificar el encuadre puede volver a poner en marcha a una familia estancada, y atender el malestar parental forma parte del tratamiento, no es una cuestión secundaria. Puede leerse junto con el metaanálisis del tratamiento de base familiar para la anorexia nerviosa en la adolescencia y el estudio piloto de la resistencia no violenta frente al estrés parental en la anorexia.

Notas del original

Agradecimientos. Publicación en acceso abierto facilitada por The University of Queensland, en el marco del acuerdo Wiley - The University of Queensland a través del Council of Australian University Librarians.

Financiación. La autoría no recibió financiación de fuentes externas.

Declaración de conflictos de intereses. Ninguno.

Declaración ética. Se obtuvo la aprobación ética del comité de ética de la investigación de Children's Health Queensland (referencia: HREC/20/QCHQ/67708).

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Traducción no oficial al español de Parent and adolescent outcomes from a family-based treatment-informed day programme for adolescents with restrictive eating disorders: A pilot study, de Daniel Wilson, Natalie Loxton, Christel Middeldorp, Ingrid Geissler, Salvatore Catania y Tania Withington, Journal of Family Therapy, vol. 47, n.o 1 (2025), doi: 10.1111/1467-6427.12486, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Este es el artículo original «Parent and adolescent outcomes from a family-based treatment-informed day programme for adolescents with restrictive eating disorders: A pilot study», publicado en Journal of Family Therapy (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido al español por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: traducción no oficial, adaptada para su lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Wilson, D., Loxton, N., Middeldorp, C., Geissler, I., Catania, S., y Withington, T. (2025). Parent and adolescent outcomes from a family-based treatment-informed day programme for adolescents with restrictive eating disorders: A pilot study. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/parent-and-adolescent-outcomes-from-a-family-based-treatment-informed-day-programme (Obra original publicada en 2025 en Journal of Family Therapy, 47(1), e12486 (2025); republicada en 2025 por Journal of Family Therapy, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1467-6427.12486)

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