Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
International Journal of Environmental Research and Public Health · Migración
¿Cómo se crece más allá de un trauma que no se ha vivido en primera persona? En Noruega, Yen Pham y Marguerite Daniel recogieron los relatos de hijos e hijas de boat people vietnamitas que hoy tienen entre treinta y cuarenta y tantos años. Expectativas escolares desmesuradas, palizas, una deuda con unos progenitores que lo perdieron todo: el trauma circula a través de la vida cotidiana. Combinando a Bowen con la salutogénesis de Antonovsky, el estudio muestra cómo la distancia, la comprensión y, a veces, el perdón abren un camino de recuperación en la edad adulta.
Traducción no oficial al español de Developing a Strong Sense of Coherence as a Pathway Beyond Intergenerational Trauma: Narratives of Adult Children of Vietnamese Boat Refugees, de Yen Pham y Marguerite Daniel, publicado en International Journal of Environmental Research and Public Health (MDPI) (2026), doi: 10.3390/ijerph23020266, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan como listas; los puntos destacados de la editorial se sitúan al comienzo del texto; las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Los resultados sugieren que la recuperación en la edad adulta del impacto intergeneracional del trauma no consiste en borrar los lazos familiares, sino en desempeñar un papel activo en su resignificación gracias a una comprensión más profunda, dando sentido al propio pasado.
Yen Pham y Marguerite Daniel
Pertinencia para la salud pública: ¿en qué se relaciona este trabajo con una cuestión de salud pública?
Relevancia para la salud pública: ¿por qué es importante este trabajo para la salud pública?
Implicaciones para la salud pública: ¿cuáles son las principales implicaciones o mensajes para profesionales, responsables de políticas públicas o equipos de investigación en salud pública?
La interacción familiar desadaptativa es uno de los mecanismos a través de los cuales el trauma se transmite de una generación a otra. El enfoque de intervención actual para las familias afectadas por el trauma se centra en los progenitores traumatizados y en las díadas parentofiliales durante la infancia. Esto deja una laguna sobre cómo las personas adultas, que quizá ya no vivan con sus progenitores, pueden superar los efectos negativos de las interacciones desadaptativas vividas con ellos en la infancia como legado de la historia traumática parental. Este estudio se centra en la descendencia de boat people vietnamitas, de entre treinta y cuarenta y tantos años en dos ciudades de Noruega, y recurre a entrevistas narrativas para obtener relatos extensos sobre sus experiencias a lo largo de la vida. Un enfoque analítico híbrido utiliza el análisis de redes temáticas, guiado por un marco conceptual que integra la teoría de la salutogénesis y la teoría de los sistemas familiares de Bowen. Los resultados revelan que las interacciones parentofiliales desadaptativas en las familias de boat people vietnamitas incluyen las altas expectativas parentales, la crianza severa, la obligación de complacer a los progenitores y la adultización, que están moldeadas por el trauma y mediadas por la cultura vietnamita. Desarrollar un fuerte sentido de coherencia (SOC), caracterizado por una mejor comprensión de sí en relación con la familia, la construcción de sentido respecto del pasado y un papel activo en la resignificación de la relación con los propios progenitores, constituye una vía para dejar atrás los efectos de los patrones desadaptativos de la familia de origen. En conjunto, este artículo aporta un marco salutogénico, orientado al curso vital, para comprender la recuperación más allá de los efectos del trauma intergeneracional en la infancia.
Palabras clave: trauma intergeneracional; boat people vietnamitas; descendencia de personas refugiadas; sentido de coherencia; diferenciación del self; salutogénesis; teoría de los sistemas familiares
La exposición al trauma es una experiencia frecuente en diversas poblaciones de todo el mundo [1], lo que la convierte en una cuestión de salud mental pública con múltiples niveles de influencia sobre las personas, las relaciones, la comunidad y la sociedad [2,3]. Este artículo se centra en el trauma intergeneracional, en el que los efectos del trauma se transmiten de una generación a otra [4].
El trauma intergeneracional designa un fenómeno en el que los efectos de las experiencias traumáticas no solo se producen en la generación expuesta al trauma, sino que persisten en las generaciones siguientes [4]. Los estudios publicados han mostrado que la descendencia de progenitores expuestos al trauma es más vulnerable que la de progenitores sin exposición traumática [5,6,7,8]. Las personas refugiadas que huyen a un nuevo país por motivos de seguridad viven a menudo traumas relacionados con la migración, sobre todo antes y durante su trayecto migratorio [9,10]. Estudios previos muestran malos resultados de salud en la descendencia de personas refugiadas expuestas al trauma [11,12]. Cabe destacar que el estado de salud de las personas refugiadas a su llegada al nuevo país predice los resultados de salud de su descendencia dos décadas más tarde [13]. Esto sugiere que el trauma relacionado con la migración tiene un impacto intergeneracional negativo en las familias refugiadas.
Los estudios empíricos sobre el trauma intergeneracional en poblaciones refugiadas sugieren que la interacción familiar (es decir, una crianza deficiente) es uno de los canales a través de los cuales el trauma se transmite de una generación a otra [4,14]. La mayoría de las intervenciones sobre el trauma intergeneracional se centran en los progenitores o en las díadas parentofiliales durante la infancia [15]. La evidencia que respalda estos enfoques es enorme. Por ejemplo, los estudios empíricos centrados en progenitores afectados por el trauma abordan su bienestar global [16], su sentido de coherencia [17] y su red social [12,13,18] como factores de protección para la salud de la infancia. Asimismo, los estudios empíricos centrados en las relaciones parentofiliales han sugerido que un funcionamiento familiar adaptativo [19], una mejora de la crianza [20], la sintonía familiar [5,21] y una comunicación abierta sobre el trauma pasado [19,22] podrían amortiguar el impacto del trauma parental en la infancia. Sin embargo, la comprensión empírica de cómo las personas adultas pueden orientarse, reinterpretar y sanar, más adelante en su vida, las interacciones familiares de la infancia moldeadas por el trauma sigue siendo limitada.
La literatura recurre al término «crianza desadaptativa» [23,24] para describir estrategias de crianza deficientes, como la disciplina dura y el maltrato infantil, que actúan como canal de transmisión del trauma entre generaciones. Inspirándonos en este término, en este artículo empleamos la expresión «interacción filioparental desadaptativa» para reconocer la respuesta de la descendencia en una relación deficiente con sus progenitores. La forma de definir una relación desadaptativa puede explicarse mediante la teoría de la aceptación-rechazo interpersonal [25], que propone que las relaciones con otras personas significativas, como los progenitores, que no pueden ofrecer calidez, consuelo, apoyo, cuidado y similares, pueden tener un impacto negativo en la salud, el sentido de sí y la visión del mundo de una persona.
En este estudio cualitativo, a través de las perspectivas de personas adultas hijas de boat people vietnamitas en Noruega, exploramos cómo se vive el trauma intergeneracional en las familias refugiadas y cómo la descendencia lo supera. En concreto, identificamos en primer lugar las interacciones parentofiliales desadaptativas moldeadas por el trauma ocurrido en la historia migratoria de una familia. A continuación, evaluamos qué ayuda a esta descendencia a superar los efectos negativos de dichas interacciones. Puesto que las interacciones parentofiliales desadaptativas se consideran comúnmente un mecanismo de transmisión del trauma entre generaciones [4], comprender mejor la recuperación de la descendencia arroja luz sobre las orientaciones de intervención para la descendencia de personas refugiadas.
En su sentido más amplio, el trauma intergeneracional designa el fenómeno por el cual el trauma vivido en una generación podría afectar a la salud de la generación siguiente [4]. En la literatura, el término «trauma intergeneracional» se agrupa con otros términos afines, como trauma multigeneracional, trauma transgeneracional, trauma colectivo y trauma histórico ([26], p. 320) ([27], p. 415) ([28], p. 175). En su acepción más amplia, todos estos términos describen la «naturaleza multigeneracional» del trauma vivido ([26], p. 320). En consecuencia, en la literatura algunos de estos términos se usan indistintamente, por ejemplo trauma intergeneracional y trauma transgeneracional [28,29], y sobre todo trauma intergeneracional y trauma histórico [29,30].
No obstante, se ha propuesto una ligera diferenciación entre trauma intergeneracional, trauma colectivo y trauma histórico. El trauma colectivo es un trauma masivo vivido colectivamente en un grupo o comunidad, que podría alterar las identidades, las ideas y las interacciones dentro de la comunidad afectada [29]; por ejemplo, el trauma colectivo debido a inundaciones, huracanes, tormentas, erupciones, hambrunas, guerras, genocidios, etc. [31]. A diferencia del trauma intergeneracional, el trauma colectivo se refiere generalmente al efecto colectivo del trauma dentro de una comunidad o grupo. Por su parte, el trauma intergeneracional se refiere a menudo al impacto del trauma a través de las generaciones familiares [32,33], con énfasis en el efecto intergeneracional. Entre los ejemplos de trauma intergeneracional figuran los estudios sobre las experiencias de la descendencia de supervivientes del Holocausto [34] o de las criaturas nacidas de violaciones de guerra [35]. El trauma histórico abarca tanto los efectos colectivos como los intergeneracionales del trauma; es decir, el trauma es compartido colectivamente por una comunidad o grupo y la herida resultante se acumula o crece como una bola de nieve con el tiempo y a lo largo de las generaciones [33,36]. Un ejemplo de trauma histórico es el de la población amerindia y nativa de Alaska: su larga historia de sometimiento mediante la colonización, la guerra y el genocidio explica las disparidades de salud de origen racial entre ella y el conjunto de la población estadounidense [37].
Todas estas formas de trauma pueden coexistir en las poblaciones refugiadas. Entre los ejemplos de estudios previos figuran el trauma colectivo [38] de las personas refugiadas afganas tras décadas de guerra y desplazamiento; el trauma intergeneracional [39] a lo largo de tres generaciones de personas refugiadas palestinas debido al impacto continuado de la violencia colonial de asentamiento y militar; y el trauma histórico de las personas refugiadas del sudeste asiático llegadas a Estados Unidos [40], debido a las múltiples pérdidas sufridas durante una larga historia de guerra, inestabilidad política y genocidio.
En este estudio, aunque el foco analítico principal es el trauma intergeneracional, para describir los efectos del trauma a través de las generaciones familiares de las familias de boat people vietnamitas, abordamos también el contexto histórico y colectivo más amplio de la comunidad para una mejor comprensión.
La literatura sobre poblaciones refugiadas sugiere que la crianza y las relaciones familiares son el mecanismo subyacente que mantiene los efectos intergeneracionales del trauma ([4], p. 751). Dado que es el foco de este artículo, resumimos los estudios empíricos que describen la interacción parentofilial bajo el impacto del trauma migratorio vivido por progenitores refugiados. No se incluirán aquí los estudios que describen la interacción intergeneracional bajo la influencia de otros aspectos de la experiencia de las familias refugiadas, como el estrés de aculturación y las brechas culturales intergeneracionales.
La interacción parentofilial a la que se refiere este artículo incluye las experiencias de los progenitores y de la descendencia en su relación mutua, moldeadas por el impacto del trauma ocurrido en su historia familiar. Por el lado parental, la literatura sobre familias refugiadas señala una crianza desadaptativa en progenitores traumatizados, que incluye violencia, disciplina dura, altas expectativas y sobreprotección. En particular, un mal estado de salud (por ejemplo, síntomas de TEPT) debido a experiencias traumáticas puede menoscabar las capacidades de crianza [41], lo que explica que la descendencia de progenitores traumatizados sufra más violencia que la de progenitores no traumatizados [41,42]. El trauma no resuelto de los progenitores refugiados se ha relacionado con las altas expectativas que imponen a su descendencia, por ejemplo en materia educativa [43,44]. El trauma no resuelto también se vincula con el silencio parental sobre el trauma y el pasado como estrategia para proteger a la descendencia [45,46].
Desde la perspectiva de la descendencia, los estudios publicados describen que la descendencia de personas refugiadas puede sentirse en deuda por el sacrificio de sus progenitores y querer compensarles [46]. La literatura describe también la parentificación o adultización de la descendencia de personas refugiadas, que puede asumir roles adultos en la familia [19,47] para cuidar emocionalmente de sus progenitores o encargarse de las exigencias del hogar como forma de aliviar el trauma que estos vivieron en el pasado.
Durante la época colonial, Vietnam estaba dividido en Vietnam del Norte y Vietnam del Sur. Francia orientó Vietnam del Sur hacia el capitalismo occidental, mientras que Vietnam del Norte siguió el camino del comunismo [48]. La diferencia cultural entre ambas regiones se mantuvo durante el periodo de patrocinio estadounidense, tras la colonización francesa. Cuando el comunismo tomó el control del país, lo que condujo a la caída de Saigón [49], una parte considerable de la población de Vietnam del Sur huyó del país [48].
Los boat people vietnamitas, o «gente del mar», designan a quienes huyeron de Vietnam en barco ([50], p. 84). Se calcula que entre 200 000 y 400 000 boat people no sobrevivieron a las tormentas, a la sobrecarga de las embarcaciones y a los peligros de la piratería en el mar, y no pudieron recibir ayuda humanitaria que facilitara su acceso a los campos de tránsito en ruta hacia los países de acogida [50].
Según Statistics Norway ([51], p. 26), más de 10 000 personas vietnamitas llegaron a Noruega como refugiadas. De ellas, más de 6000 fueron refugiadas principales, mientras que el resto, más de 3000, llegó por reagrupación familiar con las primeras. En consonancia con las experiencias de otros grupos de personas refugiadas, los boat people vietnamitas también atravesaron penurias antes y durante su trayecto migratorio. Los estudios publicados describen las experiencias traumáticas de las personas refugiadas vietnamitas cuando estaban en Vietnam, como presenciar muertes y heridas graves causadas por la guerra, la tortura y las experiencias militares [52]. Tras huir de Vietnam, estas personas afrontaron dificultades como la espera en campos de refugiados, la separación de sus familias, las lesiones, la muerte de familiares ante sus ojos, la violencia y las agresiones [53]. A nivel familiar, estos traumas históricos de guerra y desplazamiento tienen efectos negativos en la salud mental de las personas refugiadas [54], que a su vez repercuten en la salud mental de su descendencia [13].
Un conjunto de estudios realizados en Noruega hace el seguimiento, dos décadas después, de personas refugiadas vietnamitas llegadas a Noruega desde campos de tránsito y describe sus dificultades para adaptarse a su nuevo país, como una escasa participación en el mercado laboral [55] y las dificultades de aculturación [56] relacionadas con el aprendizaje y el uso de la lengua noruega. En este contexto, las personas refugiadas vietnamitas se apoyaron en la comunidad vietnamita de su nuevo país para criar a su descendencia y adaptarse al nuevo país [57]. La literatura existente describe también los posibles conflictos parentofiliales debidos a las brechas culturales en el nuevo país [58].
¿Cómo puede la descendencia de boat people vietnamitas superar los efectos negativos de las interacciones parentofiliales desadaptativas, legado del trauma migratorio de su familia? En busca de un marco teórico sobre cómo una persona crece más allá del impacto negativo de su familia, recurrimos a la teoría de los sistemas familiares de Bowen [59,60] y a la teoría del sentido de coherencia de Antonovsky ([61], p. vii), ([62], p. 19).
Según Bowen, una familia funciona como un sistema global en el que cada parte está interconectada e influye en las demás ([59], p. 351). Bajo el impacto del sistema familiar, la persona se desarrolla con distintos niveles de self a lo largo de un continuo que va de la confusión del self a la diferenciación del self ([60], pp. 108–109). La confusión del self es un estado patológico: se refiere a las circunstancias en que una persona no logra desarrollar su self propio, de modo que su vida y sus elecciones quedan dirigidas pasivamente por el impacto de la familia, lo que contribuye a repetir los patrones del sistema familiar ([60], pp. 108–109). Por su parte, la diferenciación del self es un estado maduro: se refiere a las circunstancias en que una persona desarrolla un self bien definido, de modo que puede dirigir su propia vida y sus elecciones más allá del impacto del sistema familiar ([60], pp. 108–109).
Para comprender la transmisión intergeneracional del trauma en las familias refugiadas según esta teoría, cuando los progenitores están afectados por un trauma migratorio, su descendencia se ve afectada a través de las interconexiones e interacciones dentro del sistema familiar. Estas interacciones parentofiliales desadaptativas pueden afectar a la descendencia y perjudicar su salud. Cuando la descendencia sufre pasivamente el impacto del trauma transmitido a través de las interacciones familiares, presenta una «confusión del self» que refleja el sistema familiar disfuncional. En cambio, si logra superar el impacto del trauma transmitido a través de interacciones familiares desadaptativas, desarrolla un self diferenciado, lo que indica su capacidad para separarse del sistema familiar disfuncional, crecer más allá de él y dirigir su propia vida y sus elecciones.
Pero ¿cómo se pasa de estar bajo la influencia de interacciones familiares desadaptativas a adquirir un self diferenciado? La perspectiva de la promoción de la salud considera este desplazamiento desde la enfermedad (confusión del self) hacia la salud y el bienestar (diferenciación del self) como un proceso de fortalecimiento del sentido de coherencia, facilitado por los recursos generales de resistencia [62], ([63], pp. 95–99). Un fuerte sentido de coherencia (SOC) es un indicador de personas sanas y con buen funcionamiento, caracterizado por tres dimensiones: el aspecto cognitivo (comprensibilidad), la convicción de que los retos se comprenden y de que los mundos interno y externo son coherentes, estructurados y claros, en lugar de caóticos o desordenados ([62], p. 17); el aspecto conductual (manejabilidad), la convicción de que se dispone de recursos suficientes y adecuados para afrontar un reto de manera saludable [64]; y el aspecto motivacional (significatividad), «una manera de considerar que la vida merece la pena ser vivida, de ver los factores de estrés como quizá dolorosos y, sin embargo, dignos de ser afrontados en lugar de anestesiados» ([65], p. 79). En los estudios empíricos, numerosas intervenciones miden el SOC como indicador de mejora de la salud [66,67,68]. El SOC también se alinea con muchos otros indicadores conocidos orientados a la salud, como la calidad de vida y la autoestima [68]. Por otra parte, los recursos generales de resistencia (RGR) son «cualquier característica de la persona, del grupo o del entorno que pueda facilitar una gestión eficaz de la tensión» ([69], p. 99). Según Antonovsky, los RGR facilitan el desarrollo de un fuerte SOC ([63], pp. 95–97).
Si bien la teoría de los sistemas familiares ayuda a plantear una solución que permite dejar atrás el impacto intergeneracional del trauma transmitido a través del sistema familiar, se queda corta para explicar cómo se produce el desplazamiento desde la enfermedad (confusión del self) hacia este estado de bienestar (diferenciación del self). La combinación de la teoría de los sistemas familiares de Bowen y del marco de Antonovsky nos permite abarcar ambos aspectos: los resultados y las vías. En concreto, adoptamos la estructura general de tres componentes del SOC y la aplicamos para describir un self diferenciado. Es decir, el desarrollo de un self diferenciado se interpreta como un proceso de fortalecimiento del SOC, facilitado por los RGR y caracterizado por una mejora de la comprensibilidad, la capacidad de reflexionar sobre sí en relación con los vínculos familiares y de desarrollar una comprensión profunda de cómo las situaciones y las interacciones familiares le afectan; de la manejabilidad, la capacidad de utilizar recursos para desempeñar un papel activo en la relación con los progenitores y de configurar las propias elecciones y la propia vida al margen de los efectos familiares; y de la significatividad, las intuiciones o lecciones significativas extraídas de las experiencias con la familia. Además, esta combinación de dos marcos es pertinente, ya que los subcomponentes del SOC se alinean estrechamente con el punto de vista psicológico sobre las intervenciones dirigidas a la descendencia de progenitores traumatizados, que subraya la importancia de la capacidad de reflexionar y comprenderse en relación con las personas significativas de la familia. Una comprensión profunda y la toma de conciencia son la clave para ayudar a una persona a desempeñar un papel activo en estas relaciones y romper el ciclo del trauma transmitido a través de las interacciones familiares ([70], p. 97), [71,72].
Esta concepción del desarrollo de un fuerte sentido de coherencia (un self diferenciado) como vía para crecer más allá del impacto del trauma transmitido a través de interacciones familiares desadaptativas guiará nuestro análisis de datos en este artículo.
Este artículo forma parte de un estudio cualitativo más amplio. La muestra original de participantes incluye a seis personas adultas hijas de boat people vietnamitas y a cuatro líderes religiosos, como se presenta en la tabla 1. Las personas participantes se reclutaron a través de personas de enlace, así como mediante muestreo en bola de nieve y por conveniencia, en Oslo y Bergen entre junio y octubre de 2023. Quien firma en primer lugar el artículo se dirigió a tiendas de alimentación vietnamitas y a centros religiosos para preguntar si conocían a descendientes de boat people («con của thuyền nhân»). Para cumplir los criterios de inclusión, estas personas debían ser la primera criatura nacida de boat people vietnamitas después de la llegada de sus progenitores a Noruega, o haber llegado con ellos siendo muy pequeñas, para garantizar que no hubieran estado expuestas directamente al trauma migratorio. Con fines de triangulación ([73], p. 66), las personas participantes del grupo 2 son líderes religiosos que han servido a la comunidad vietnamita en Noruega. Los líderes religiosos se reclutaron a través de iglesias católicas y templos budistas, ya que son las dos principales afiliaciones religiosas de la comunidad vietnamita en Noruega ([74], p. 3).
Tabla 1 — Lista de participantes.
Para cada persona: n.º, seudónimo, sexo, edad cuando sus progenitores huyeron de Vietnam.
Se utilizó la entrevista narrativa [75] para obtener respuestas narrativas extensas. A las personas adultas del grupo 1 se les plantearon tres preguntas amplias principales: «¿Podría hablarme de las experiencias de sus padres cuando salieron de Vietnam y se trasladaron a Noruega?»; «¿Podría hablarme de su vida?» y «En su opinión, ¿cómo influyen las experiencias de sus padres en sus propias experiencias de vida?». Para cada pregunta, quien firma en primer lugar recurrió después a pistas para ayudar a las personas participantes a recorrer sus historias: etapas (antes de salir de Vietnam, durante el viaje, tras la llegada a Noruega), periodo (infancia, adolescencia, etc.), lugar (en casa, en la escuela, en el trabajo, etc.) y acontecimientos (dificultades, vías de superación). Del mismo modo, a los líderes religiosos (grupo 2) se les preguntó por lo que habían observado de las experiencias de la descendencia de boat people vietnamitas, centrándose en las experiencias de los progenitores refugiados, en las de su descendencia y en cómo las experiencias de las personas refugiadas influían en las de esta. La duración media de las entrevistas fue de una hora, con un rango de 40 min a una hora y media. Las entrevistas tuvieron lugar en lugares de trabajo, cafeterías o domicilios, según la conveniencia y las preferencias de las personas participantes. Antes de la recogida de datos, el proyecto de tratamiento y gestión de datos se presentó a SIKT (la Agencia Noruega de Servicios Compartidos en Educación e Investigación) para su evaluación ética. Todas las personas participantes fueron informadas del objetivo de la investigación, de cómo se tratarían los datos y de sus derechos en materia de participación voluntaria, confidencialidad y anonimato o anonimato parcial (líderes religiosos). Diez personas aceptaron participar en este estudio.
Gracias al método de la entrevista narrativa, se recogieron datos ricos y extensos sobre las experiencias de la descendencia de boat people vietnamitas, que pusieron de relieve dos aspectos: la aculturación y el trauma intergeneracional. En conjunto, los líderes religiosos describieron sus observaciones sobre el primer aspecto más que sobre el segundo. Por el interés de este artículo, los líderes religiosos se excluyeron del análisis de datos aquí presentado. Una participante (Nhi), que salió de Vietnam a los cinco años, también se excluyó del análisis de este artículo, ya que podría haber estado expuesta directamente al trauma migratorio, lo que hace que su experiencia del trauma sea distinta de la de las demás personas participantes. Los resultados presentados en este estudio se basan, por tanto, en los datos de cinco participantes, Hung, Huy, Hieu, Hau y Ngoc, como muestra la tabla 1.
El análisis de datos se realizó siguiendo el análisis de redes temáticas [76]. Aunque este análisis comparte rasgos clave con otros análisis cualitativos a la hora de desvelar temas a partir de enunciados tanto implícitos como explícitos, su fuerza reside en que ofrece un principio organizador y un medio de presentación ([76], p. 388). El proceso, paso a paso, de etiquetado de códigos y construcción de temas básicos, temas organizadores y temas globales es sistemático, riguroso y transparente. Las entrevistas se transcribieron y gestionaron con NVivo 12. Quien firma en primer lugar leyó las transcripciones línea a línea para generar códigos pertinentes para nuestros extractos. Los códigos relacionados se agruparon en temas básicos, que después se combinaron en temas organizadores. A continuación, los temas organizadores se agruparon para construir temas globales, como se presenta en las tablas 2 y 3. Mientras que el proceso de generación de códigos y de temas de nivel inferior (temas básicos) es inductivo, el de construcción de los temas de nivel superior (temas organizadores, temas globales) está guiado deductivamente por el marco teórico. Dada la riqueza y la extensión de los datos narrativos, un enfoque de análisis híbrido garantiza una comprensión profunda de los relatos y permite al mismo tiempo obtener resultados bien enmarcados.
Tabla 2 — Tema global 1: las interacciones parentofiliales desadaptativas como manifestaciones de los efectos intergeneracionales del trauma en las familias.
Temas organizadores, temas básicos y códigos.
Tabla 3 — Tema global 2: un fuerte sentido de coherencia como vía para dejar atrás los efectos intergeneracionales del trauma en las familias.
Temas organizadores, temas básicos y códigos.
La credibilidad del estudio, que atañe a la congruencia de los resultados con las realidades investigadas, se ha garantizado de la siguiente manera: obteniendo descripciones densas y detalles concretos del fenómeno estudiado ([73], p. 64) mediante una estrategia de entrevista narrativa, dedicando un tiempo considerable a convivir con las comunidades vietnamitas de Noruega y aplicando la triangulación, en el sentido de utilizar distintos tipos de fuentes de información [73], p. 66), para contrastar y comparar los datos recogidos en los distintos grupos.
Los resultados describen las interacciones parentofiliales desadaptativas como manifestaciones del trauma intergeneracional en las familias de boat people vietnamitas y, a continuación, las vías a través de las cuales la descendencia crece más allá de estos efectos familiares.
En las familias de boat people vietnamitas se pusieron de manifiesto dos tipos de interacciones parentofiliales desadaptativas. El primero, por el lado parental, consistía en que los progenitores imponían a su descendencia altas expectativas de éxito escolar y practicaban una crianza severa. El segundo, por el lado de la descendencia, consistía en sentirse en la obligación de complacer a los progenitores como compensación por sus penurias, o en asumir roles adultos desde una edad temprana para compartir con ellos las responsabilidades familiares. Las personas participantes de este estudio vivieron uno u otro de estos dos tipos de relación desadaptativa con sus progenitores.
El primer tipo de interacción parentofilial desadaptativa es la crianza deficiente. Huy, Hau y Ngoc describieron que sus progenitores les imponían altas expectativas relacionadas con el éxito escolar. En particular, esperaban que se centraran exclusivamente en los estudios y no les permitían tener intereses ni aficiones. Como relató Huy:
«En aquel momento no recordaba exactamente de qué hablaba él [su padre]. Creo que quería que me centrara en los estudios… Yo solo tenía seis o siete años entonces… Si salía con mis amigos, o en cuanto tocaba el balón [para jugar al fútbol], mi padre me regañaba».
Hau se hizo eco de la historia de Huy: «Si no hago los deberes, si no voy a la escuela o si hay algún problema en la escuela, mis padres me castigan más duro… me refiero a castigo físico». Huy, Ngoc y Hau describieron también que en su infancia les pegaban mucho en casa. Huy relató la crianza que vivió en casa de niño:
«No conseguía dar con nada que hiciera que pudiera satisfacer a mi padre. Salía con mis amigos, volvía a casa cinco minutos tarde, y me pegaban. Me pegaba en la escuela con los que acosaban a mi hermano, y me pegaban. Les contaban a mis padres problemas de la escuela, y me pegaban. Mis amigos y yo recogíamos botellas para cambiarlas por dinero y comprar caramelos. Mi padre encontró los envoltorios, y me pegó… [De adulto] lo criticaba todo lo que yo hacía: hacer amigos, las novias, la forma de vestir, la forma de comportarme, todo».
Sobre todo porque Huy intentaba jugar al fútbol a escondidas durante su infancia, sin permiso de su padre, siempre tenía miedo de que su padre se enterara, lo que le acarrearía un castigo severo. Sin embargo, su padre acabó enterándose y siguió prohibiéndole jugar al fútbol, incluso cuando Huy fue seleccionado por el club nacional de fútbol. Reflexionando ya de adulto, Huy dijo que la única manera de complacer a su padre para que le dejara jugar al fútbol eran unos resultados escolares excelentes. Como relató Huy:
«A los 12 años… cuando saltaba la valla [después de entrar en el club de fútbol], mi cabeza, cada día, tres veces por semana, repetía sin parar “que no pase papá, que no pase papá, que no pase papá”; mi mente no dejaba de repetirlo. Haber saltado la valla sin que me vieran, qué alivio, qué miedo… Cuando tenía 15 años, aquel día, […] cuando acababa de poner una pierna en la valla, pasó mi padre. Aquel día, cuando volví a casa, mi padre no me regañó, pero yo ya había llorado… Un día, cuando jugaba con el equipo de mi club, lo vi mirándome desde la valla […]. No entendía por qué había venido. En mi cabeza, pensé que venía a decir que yo era un inútil […] para prohibirme jugar al fútbol […]. Antes de verlo había marcado tres goles, […] pero desde que lo vi […] ya no pude jugar más […]. Cuando tenía casi 17 años, me eligieron como jugador titular de un club de fútbol […], querían firmar el contrato conmigo […], pero mi padre no quería que jugara al fútbol. Yo no tenía edad para firmar el contrato […]. Desde entonces le guardé odio. Lo odiaba muchísimo […]. Esa presión no tiene solución. […] Creo que si pudiera volver a mis trece y catorce años, me aconsejaría: vale, debería haber complacido la voluntad de mi padre, y entonces él me habría […] dejado hacer algo que entonces no me estaba permitido. […] Quizá, a los 13 y 14 años, si le hubiera obedecido y hubiera dejado el fútbol uno o dos años para centrarme en los estudios, sacando siempre las mejores notas de la escuela… mi padre me habría recompensado con algo para hacerme feliz. Y luego, a los 16… [me habría firmado el contrato de fútbol]».
El segundo tipo de interacción parentofilial desadaptativa revelado en este estudio es la obligación que siente la descendencia de compensar a sus progenitores por las dificultades migratorias que vivieron en el pasado. Desde una edad temprana, la descendencia intentaba complacer a los progenitores o asumía roles adultos en la familia. Como señaló Hieu, siempre intentó complacer a sus padres, lo que le generaba estrés:
«Soy el nieto mayor por parte de mi abuelo… me presionaba a mí mismo para triunfar, y por eso… elegí ser arquitecto, porque en Vietnam, para nosotros, arquitecto es una profesión de alto nivel. Nadie por parte de mi padre había tenido nunca estudios superiores, así que mis padres estaban muy contentos y orgullosos de eso… Fue un trabajo duro… Les estaba dando a mis padres un motivo para estar contentos, y ellos iban diciendo a otras familias vietnamitas que yo era esto y lo otro…».
Hieu explicó que sabía que sus padres habían trabajado muchísimo para que él tuviera esta vida y que no podía desperdiciarla sin más.
La historia de Hung también resuena con la de Hieu en la manera en que cuidaba de sus progenitores. Desde muy pequeño, Hung asumió numerosas responsabilidades familiares, como hacer de traductor, preparar los documentos fiscales y negociar con un abogado y con el contratista de la construcción de la casa en nombre de sus padres. Además, de niño, Hung era sensible a las emociones de sus padres. Hung notaba cuándo estaban estresados: «Sabía que mis padres estaban estresados aunque no nos lo dijeran a nosotros, los hijos. Vivía bajo el mismo techo que ellos, así que simplemente lo sabía, escuchaba y lo sabía». Cabe destacar que incluso sacrificó sus estudios para apoyar a su familia, como describió Hung: «Era una época difícil, así que pensé que podría estudiar más adelante. Decidí ponerme a trabajar para reducir la presión económica de mis padres».
Estas interacciones parentofiliales desadaptativas generan confusión emocional en la descendencia y le impiden desarrollar una comprensión adecuada de sí (es decir, reconocer sus verdaderas elecciones y capacidades), así como su capacidad para manejar la relación con sus progenitores. Huy, Hau y Ngoc, que vivieron una crianza deficiente, experimentaron en la infancia confusión emocional respecto de sus progenitores. En particular, Huy constataba que, hiciera lo que hiciera, nunca estaba a la altura para su padre. De forma similar, de niña, Ngoc encontraba las altas expectativas de sus padres «raras» e «injustas»:
«la expectativa es como… injusta porque ellos no han ido a la escuela, así que no saben lo difícil que… Así que tienen unas expectativas rarísimas, como que todo es fácil, y todo debería ser fácil porque aquí es un país libre, la escuela es gratis, ¿sabes?… todo es gratis, así que cualquiera puede ser lo que quiera. Por qué ellos no tenían nada y aun así lo consiguieron todo. Si ellos pueden hacerlo, claro que nosotros también podemos».
También describía su hogar de la infancia como un lugar «caótico» donde a ella y al resto de la fratría les pegaban mucho. Del mismo modo, de niño, Hau sentía vergüenza de sus padres cuando se comparaba con el resto de la clase, ya que era el único que llegaba a clase con moratones por los castigos físicos recibidos en casa: «Tenía muchas amistades noruegas… siempre nos estábamos comparando [contándonos lo que pasaba en casa]… solo yo llegaba a la escuela con moratones».
Hung y Hieu, que de niños intentaron compensar las dificultades migratorias de sus padres, experimentaron confusión emocional respecto de sí mismos. Como Hieu intentaba complacer a sus padres y estar a la altura de sus expectativas, de niño estaba confundido sobre sus propias capacidades. Como expresó Hieu:
«A veces no sentía… no soy lo bastante bueno. Siempre ponía una fachada para que mis padres vietnamitas estuvieran contentos y se sintieran bien, mientras que yo… sé que no era perfecto y quizá no tan listo ni tan bueno como ellos creían».
Esta duda aumentó cuando cursaba estudios superiores de arquitectura, y todavía más tras dos pérdidas familiares consecutivas, que afectaron a su rendimiento académico. Hieu se sentía fatal consigo mismo por no rendir lo suficiente:
«Me sentía avergonzado, sentía que era un fracasado… como si no mereciera estar allí, entre otras personas que trabajaban muchísimo para sacar buenos resultados. Yo también trabajaba mucho, pero no conseguía resultados… Me sentía avergonzado, y llegó a tal punto que desarrollé ansiedad social, porque sentía que no pertenecía a ese lugar».
En su relato, Hung no mencionó claramente que la forma en que asumió responsabilidades adultas de niño tuviera un impacto negativo en él, pero le habría gustado poder continuar sus estudios superiores una vez resueltas las presiones económicas de su familia, cosa que, de hecho, no hizo. Como describió Hung: «Si pudiera volver atrás, estaría decidido a ir a la universidad, y entonces mi camino sería más fácil. Siento que aquella decisión [sacrificar sus estudios para apoyar a la familia] fue en cierto modo equivocada».
En este estudio, la vía a través de la cual la descendencia de boat people vietnamitas crece más allá de los efectos intergeneracionales del trauma corresponde al desarrollo de un self diferenciado, como se presenta en la tabla 3. En particular, el paso a un self diferenciado, equivalente a un proceso de fortalecimiento del sentido de coherencia, se vio facilitado por el apoyo social, los servicios de salud, la mejora de la crianza por parte de los progenitores refugiados y una distancia temporal respecto de los efectos parentales en la edad adulta. Las personas participantes muestran una mejor comprensión de sí en relación con su familia y con las dificultades migratorias de sus progenitores; han sido capaces de resignificar su vínculo con ellos, dirigiendo su propia vida y sus elecciones libres de su influencia; y pueden percibir a sus progenitores como fuente de paz e inspiración, en lugar de como fuente de estrés, tal como los vivieron en la infancia.
El paso de sufrir los efectos de la relación parentofilial desadaptativa a desarrollar un self diferenciado, un proceso de fortalecimiento del sentido de coherencia, comienza con una distancia temporal respecto del impacto familiar, que vivieron todas las personas participantes. El primer tipo de distancia temporal se produjo por el esfuerzo de la descendencia por evitar a sus progenitores. Por ejemplo, Hau y Ngoc se fueron de casa para alejarse de sus padres en cuanto alcanzaron la mayoría de edad. Huy intentó evitar a su padre buscando un trabajo lejos de casa. La distancia física como medio de evitación es frecuente en quienes vivieron una disciplina parental estricta en la infancia. Por ejemplo, Huy describió cómo evitaba a su padre:
«Todos los días después de clase pasaba por la tienda de mi madre y le preguntaba si estaba bien […]. Pero cada vez que venía mi padre, me iba. No quería hablar con mi padre. […] Hiciera lo que hiciera, él siempre se oponía… Llegado a cierto punto, tuve que irme, para trabajar en lo que yo quería».
El segundo tipo de distancia temporal se produjo gracias a la transición natural a la edad adulta. Por ejemplo, Hung se casó e invirtió más en su propia nueva familia. Hieu esperó a graduarse en la escuela de arquitectura, lo que marcaba el cumplimiento de los deseos de la familia, para disfrutar de su propia libertad.
«Y entonces me gradué, fue un alivio enorme. Desde ese momento quiero… sí, vivir mi vida. […] Después de cumplir los treinta, no lo valoro [los logros académicos] tanto como la libertad personal, y ser feliz, sentirme en plena forma y tener una buena vida emocional».
La distancia temporal debida a esta transición natural es frecuente en quienes, en la infancia, se sentían en la obligación de complacer a sus progenitores o de sacrificarse por ellos.
El análisis revela también otros recursos que facilitan el desarrollo de un self diferenciado, vividos por la descendencia de boat people vietnamitas. El primer recurso es el apoyo social. Ngoc describió que, cuando intentaba evitar a sus padres durante la infancia, se apoyaba en su fratría, lo que mantenía su sentimiento de familia. Hieu mencionó también el apoyo de sus amistades y del profesorado para ayudarle a afrontar su ansiedad: «Después de un incidente en la escuela, descubrí lo que me pasaba en la confrontación… Así que me enfrenté a ello y les conté cómo era, y entonces ellos… el profesorado empezó a creerme». El segundo recurso son los servicios de salud. En particular, Huy mencionó el papel importante de la consulta psicológica para ayudarle a comprender la relación entre él y su padre. Además, la reflexión y la confrontación psicológica son estrategias psicológicas que Hieu y Ngoc aplicaron para comprenderse en relación con su familia. El tercer recurso es un cambio en los progenitores. En la historia de Huy, su padre cambió cuando Huy tenía casi 40 años, lo que por fin alivió su lucha en la relación con su padre. Como relató Huy:
«En los últimos cinco años he podido sentirme tranquilo. Él [su padre] me llamó y me preguntó si estaba bien, y cómo jugaba al fútbol de niño, porque había encontrado un montón de medallas en casa… Aquel día, cuando recibí su llamada, sentí que nunca había sido tan feliz como ese día… Sentí como si me quitaran 100 kg de encima… Es decir, ninguna presión en mi vida podía compararse con la que me imponía mi padre».
Entre los treinta y los cuarenta y tantos años, las personas participantes desarrollaron una comprensión más profunda de sí en su relación con sus progenitores. Comprenden cómo el trauma migratorio influyó en la crianza que recibieron (Ngoc), cómo la crianza deficiente de sus progenitores influyó en sus experiencias (Huy) y cómo cumplir con la obligación de complacerles les causaba estrés (Hieu). Por ejemplo, Ngoc describió cómo comprendía que el trauma migratorio de sus padres se tradujera en las altas expectativas que tenían para ella y su fratría:
«Perdieron su cultura, perdieron la lengua, perdieron la tierra, perdieron a la familia… No es fácil, en cierto modo intentaron vivir a través de los críos… queriendo, deseando… empujándonos hacia un camino en el que pudiéramos triunfar…».
Ngoc también comprendió por qué sus padres aplicaban una disciplina estricta con ella y su fratría:
«Lo perdieron todo… Lo único que tenían éramos nosotros, y nosotros solo intentábamos integrarnos en Noruega, esa es la mayor pérdida… Lo hacían [ese control excesivo] porque es la única manera que conocen, la única manera que pueden. Imagina la frustración de que tus criaturas, once, las únicas que tienes, te den la espalda porque no quieren hablar la lengua, no quieren de verdad conservar la cultura y solo quieren formar parte de, ya sabes, la cultura noruega».
Huy, que vivió la disciplina dura de su padre, llegó a comprender cómo los efectos negativos de su relación con su padre se trasladaban a sus relaciones con los demás. Huy relató que, de adulto, tuvo que recurrir a apoyo psicológico porque no podía controlar su ira hacia los demás:
«La terapia psicológica me ayuda a entender qué me hace enfadar. Por muy bueno que sea en el fútbol o en el trabajo, sigo teniendo algo reprimido dentro. Estuve sometido a una gran presión por parte de mi padre, que me hacía sentir que nunca era lo bastante bueno. Por eso yo también soy muy exigente con los demás».
Hieu, que intentó complacer a sus padres desde muy pequeño, describió también cómo llegó a comprender que mantener la fachada para complacerles le había hecho enfermar. Más adelante, se quitó ese peso de encima gracias a una confrontación psicológica en la escuela, con el apoyo del profesorado y de sus amistades. Se enfrentó a la situación y contó al profesorado y al resto de la clase qué le causaba ansiedad. Esta confrontación marca su comprensión clara de sí en relación con sus padres y con la situación familiar.
Una comprensión profunda de las interacciones desadaptativas con los progenitores en el pasado ayudó a las personas participantes de este estudio a resituarse en esas interacciones. Quienes evitaban a sus progenitores por su crianza deficiente ahora son capaces de reconectar con ellos (Huy, Ngoc, Hau). Por ejemplo, Huy ya no se enfada en presencia de su padre; decidió perdonarle, y desde entonces ha podido cenar con él y hablar de sus logros futbolísticos del pasado: «Mi padre lleva ya 20 años jubilado… cuando vuelvo a casa para las comidas familiares, reconozco su arrepentimiento, así que ya no le culpo. Quiero estar más cerca de él». Del mismo modo, Ngoc, tras 15 años viviendo en otra ciudad para evitar a su familia de la infancia, pudo reconectar con sus padres y disfrutar de la comida como el «lenguaje del amor» de sus padres, en lugar de ver el hogar como un lugar malo y triste, tal como expresó:
«[…] cuando crecía en mi casa, mis padres, por la situación, solo veíamos la parte triste […], la manera de actuar, la manera de mostrar amor, eran simplemente sus maneras de aquella época […]. Ahora los quiero con locura. Fue solo un periodo de mi crianza en el que los odiaba [a mis padres], como les pasa a tantos críos».
Quienes se habían perdido de vista por intentar siempre complacer a sus progenitores o asumir responsabilidades domésticas ahora son capaces de seguir sus propios intereses y dejar atrás la tendencia obligada a complacerles. Por ejemplo, tras licenciarse en arquitectura, Hieu siguió su interés por la danza y se convirtió en un bailarín conocido en Europa. Del mismo modo, Hung, que asumió un rol adulto en la infancia, cuida ahora de su propia familia y deja que su hermana ayude a cuidar de sus padres.
En el momento de la entrevista, entre los treinta y los cuarenta y tantos años, todas las personas participantes podían vivir su relación con sus progenitores refugiados como una fuente de serenidad e inspiración. Quienes en la infancia sentían «vergüenza» (Hau) de sus progenitores, les «guardaban odio» (Huy) o los «odiaban» (Ngoc) podían sentir más calma y paz con ellos. Reconocían más aspectos positivos de su familia, que no podían ver en la infancia (Hau, Ngoc). Quienes se perdieron de vista intentando complacer a sus progenitores (Hieu) o sacrificaron sus propios intereses por ellos (Hung) han adquirido ahora un mejor sentido de sí y de su propia vida (Hieu, Hung). En particular, la mayoría de las personas participantes se refirieron al trauma migratorio de sus progenitores como una fuente de inspiración para afrontar las dificultades de su vida. Como describió Ngoc:
«Tú eres madre, tienes dos criaturas y sabes… lo difícil que es criar a dos. Así que imagínate lo que es tener como 11… lo que es no hablar la lengua, no tener dinero ni nada… Mi madre y mi padre no se quejaban tanto [aunque] tenían más problemas que yo… Luego me enfrenté a ello en el trabajo. Resolví todo lo que iba mal [en mi vida]».
Este artículo coincide con estudios previos en cuanto a las motivaciones de las interacciones parentofiliales moldeadas por el trauma, entre ellas las altas expectativas parentales (por ejemplo, [43]), la crianza estricta (por ejemplo, [42]), la obligación de la descendencia de complacer a los progenitores (por ejemplo, [46]) y la adultización (por ejemplo, [47]). Sin embargo, estas manifestaciones del trauma intergeneracional podrían estar ligeramente mediadas por la cultura. Por ejemplo, lo que podría ser propio de las experiencias de la descendencia de boat people vietnamitas es que casi todas las interacciones desadaptativas observadas en este estudio parecen estar relacionadas con la actitud de los progenitores vietnamitas respecto del valor del éxito académico. Por eso, cuando la descendencia buscaba la manera de complacer a sus progenitores, optaba por destacar en la escuela o por estudiar la profesión que la comunidad vietnamita considera más prestigiosa (como en el relato de Hieu). Los progenitores afectados por el trauma protegían a su descendencia de las penurias obligándola a triunfar en la escuela y aplicando una crianza estricta cuando no se centraba en los estudios. Huy no conseguía encontrar nada de lo que hacía que pudiera satisfacer a su padre, y aun así intentaba destacar en la escuela, algo que también comprendió más tarde, en la edad adulta. La obsesión de los progenitores por el éxito escolar de su descendencia podría provocar una tensión parentofilial constante, dado que en Noruega la escolarización dura al menos 12 años durante la infancia. En consecuencia, al apoyar a las familias refugiadas, conviene tener en cuenta las motivaciones culturalmente moldeadas que subyacen a la crianza desadaptativa de los progenitores, en lugar de limitarse a intentar cambiarla.
Si las manifestaciones de las interacciones parentofiliales moldeadas por el trauma están mediadas por la cultura a la que pertenecen, ¿en qué medida se observan estas interacciones en esa cultura cuando no está presente el impacto intergeneracional del trauma? Aunque la manifestación del trauma intergeneracional pueda parecer un simple reflejo de los valores y prácticas de las familias vietnamitas, con independencia de los efectos del trauma, como la crianza estricta o el alto rendimiento escolar [77], la motivación subyacente podría ser distinta en las familias con y sin efectos del trauma. En primer lugar, aunque la cultura vietnamita anima a la infancia a obtener altos logros académicos [78], uno de nuestros participantes (Hieu) eligió estudiar mucho como forma de complacer a sus padres para compensar sus penurias. Esta motivación de compensar a los progenitores por sus penurias se hace eco de otras poblaciones afectadas por el trauma [46]. Además, otra motivación subyacente a la crianza estricta o a las altas expectativas académicas vividas por las personas participantes podría ser el trauma no resuelto de los progenitores o sus estrategias para proteger a su descendencia de las penurias. Esta crianza impulsada por el trauma provocó una gran confusión en las personas participantes en su relación con sus progenitores. Dicho de otro modo, aunque la naturaleza de las interacciones parentofiliales responda tanto a los efectos del trauma intergeneracional como a los valores culturales vietnamitas, un signo probable para distinguir entre las familias con y sin efectos del trauma dentro de un mismo contexto cultural es si la descendencia vive una gran confusión en la relación con sus progenitores y respecto de sí misma.
Pese a haber vivido en la infancia interacciones desadaptativas con sus progenitores refugiados como legado de la guerra y del trauma migratorio en la historia familiar, las personas adultas hijas de boat people vietnamitas pudieron superar el impacto intergeneracional del trauma desarrollando un fuerte sentido de coherencia.
¿Cómo ayuda el desarrollo de un sentido de coherencia a superar el impacto intergeneracional del trauma? Aplicando el marco de los sistemas familiares de Bowen [59,60], este artículo plantea que desarrollar un self diferenciado es la vía para dejar atrás los efectos negativos de la propia familia, en lugar de mantener un self confuso en el que la persona sigue dirigida pasivamente por los efectos familiares, lo que constituye un mecanismo de repetición de patrones marcados por el trauma a lo largo de las generaciones. Además, el paso de un self confuso (estado patológico) en la infancia a un self diferenciado (con mejor salud y bienestar) equivale al proceso de fortalecimiento del sentido de coherencia, facilitado por los recursos generales de resistencia (RGR). En efecto, este estudio aporta una vía salutogénica, orientada al curso vital, para comprender la recuperación del trauma intergeneracional.
Curiosamente, el paso a un sentido de coherencia más fuerte comenzó, en todas las personas participantes de este estudio, ante todo con una distancia temporal respecto de sus progenitores, ya fuera mediante una salida intencionada del hogar de la infancia, buscando un trabajo lejos de casa, o mediante la transición natural a la edad adulta, al formar su propia familia o cumplir los deseos de sus progenitores. Esta distancia temporal respecto de las interacciones desadaptativas con los progenitores es importante, ya que da a estas personas el espacio para reconocer lo que tiene verdadero sentido para ellas y para su propia vida, al margen de las expectativas o las obligaciones parentales. Entre quienes vivieron una crianza estricta, la distancia física podía ayudarles a sentir más calma y seguridad para poner orden en su vida, lo que resuena con las experiencias de algunas personas participantes de un estudio anterior ([46], p. 418). Además, desde la concepción del afrontamiento de Antonovsky [61], la distancia temporal probablemente ayuda a evitar los factores de estrés que instauran un estado de tensión, en el que el reto sigue presente, pero la persona gana manejabilidad y control sobre la situación.
Por otra parte, el apoyo social desempeña un papel importante para ayudar a la descendencia a afrontar el impacto intergeneracional del trauma. Cuando no encontraban paz en la relación con sus progenitores, ¿en quién podían apoyarse? Es entonces cuando el apoyo, por ejemplo, de la fratría, las amistades y el profesorado se vuelve muy importante. Estos recursos sociales aparecen en los relatos de las personas participantes como personas en las que podían confiar y ante las que podían revelar y afrontar sus vulnerabilidades (por ejemplo, la historia de Hieu), o en las que apoyarse cuando la relación con sus progenitores era una fuente de caos y estrés (por ejemplo, el relato de Ngoc). Esto concuerda con la noción de Antonovsky de los «otros legítimos» como recurso para la salud ([62], pp. 17–18).
Sin embargo, en un caso de este estudio, la distancia temporal y el apoyo social no bastaron para superar el impacto intergeneracional del trauma. Huy no pudo resolver sus dificultades en la relación con sus padres hasta que su padre le llamó para preguntarle cómo estaba y mostró reconocimiento por su pasión por el fútbol en el pasado. Esto sugiere que, cuando la causa profunda de una interacción parentofilial de baja calidad reside en los progenitores, un cambio en ellos puede ser muy importante para la salud y el bienestar de la descendencia. Esto concuerda también con el enfoque de intervención actual sobre el trauma intergeneracional [15]: mejorar la crianza y el estado de salud de los progenitores traumatizados.
No es fácil determinar cuál de los tres componentes del SOC es el más importante para que la descendencia de boat people vietnamitas supere el impacto intergeneracional del trauma. Según Antonovsky ([62], p. 22), la significatividad es el componente más crucial, ya que funciona como una motivación para que la persona considere que vale la pena afrontar su reto. Sin embargo, algunas de las personas participantes de este estudio evitaron a sus progenitores durante casi dos décadas, sin ninguna motivación para reconectar (por ejemplo, Huy, Ngoc). La motivación para reconectar con sus progenitores, pasar tiempo con ellos y perdonarles por su dureza en el pasado surgió después de que desarrollaran una comprensión profunda de sí en su relación con ellos, de la historia familiar y de por qué sus progenitores actuaron como actuaron; es decir, cuando su comprensibilidad se fortaleció, tal como la define la teoría de la salutogénesis. No obstante, también podría argumentarse razonablemente que, para esta descendencia vietnamita, reconectar con la familia es siempre algo esencial que se desea hacer en la edad adulta, y que por eso no podían simplemente borrar sus lazos con sus progenitores y sentirse en paz, aun viviendo lejos de su familia. Su motivación (significatividad) estuvo siempre ahí; simplemente no sabían todavía cómo hacerlo, hasta que mejoró la comprensibilidad de sí y de su relación con sus progenitores. Este podría ser un buen argumento. Sin embargo, si la esencia de la significatividad se define como la participación activa de una persona en considerar que un reto, aunque doloroso, merece ser afrontado, este estudio no deja claro que la significatividad sea lo primero en este proceso. Al contrario, algunas personas participantes (Huy, Ngoc, Hau) optaron por evitar a sus progenitores, percibidos como fuente de intensos factores de estrés, y desempeñaron un papel activo en la reconexión con ellos una vez que mejoró su comprensión de la situación, de modo que los factores de estrés (los progenitores) pasaron a percibirse como no estresantes.
La comprensibilidad, como componente del SOC en las personas adultas hijas de boat people vietnamitas que han superado con éxito el impacto intergeneracional del trauma, abarca múltiples aspectos. Incluye la comprensión del trauma migratorio de la familia, de cómo estas experiencias traumáticas influyeron en las interacciones de los progenitores con su descendencia, de cuál es realmente el lenguaje del amor de los progenitores refugiados, de por qué actuaron como actuaron en su nuevo país y de cuáles son los aspectos positivos de su familia y de su cultura de origen. Esta comprensión podía surgir de la propia reflexión sobre las experiencias vividas (por ejemplo, el relato de Ngoc) o de un apoyo profesional o externo (por ejemplo, la psicología y el profesorado en los relatos de Huy y Hieu). Una comprensión profunda de la propia familia y de la propia cultura desempeña entonces un papel importante para que la descendencia de boat people vietnamitas construya sentido para sí y para su propia vida y transforme su relación con sus progenitores, lo que contribuye a su salud y su bienestar. Esto concuerda con los enfoques de intervención psicológica existentes para las familias afectadas por el trauma [71,72]: fortalecer la capacidad de interpretar los pensamientos y sentimientos relacionados con el trauma y de dar sentido a las propias experiencias.
Aunque el estudio logró recoger experiencias vividas ricas de la descendencia de boat people vietnamitas, el reducido número de participantes y la falta de equilibrio de género podrían limitar en cierta medida los patrones temáticos. El diseño inicial del estudio, con distintos tipos de personas entrevistadas (la descendencia adulta y los líderes religiosos) con fines de triangulación [73], todavía no ha podido aplicarse con éxito a este tema, el trauma intergeneracional, cuyas manifestaciones se producen a menudo en las interacciones familiares y pueden no ser evidentes para personas ajenas a la familia, como los líderes religiosos. Este punto metodológico debería tenerse en cuenta en futuros diseños de investigación. Asimismo, en comparación con las demás personas participantes, el impacto negativo del trauma intergeneracional vivido por Hung parecía algo menos intenso, lo que sugiere que no todos los progenitores expuestos al trauma tuvieron un impacto negativo similar en su descendencia. Esto se debe posiblemente a la propia recuperación y resiliencia de los progenitores, algo que este estudio no confirma y que podría ser prometedor para futuras investigaciones, por ejemplo sobre la resiliencia intergeneracional. Un punto fuerte clave de este estudio es la combinación del concepto de self diferenciado de la teoría de los sistemas familiares de Bowen [59,60] y del concepto de sentido de coherencia de la teoría de la salutogénesis [61,62] para plantear una posible solución y unas vías para superar el impacto intergeneracional del trauma. Esto resulta especialmente significativo para quienes se han visto afectados por el trauma y desean avanzar con coherencia, sentido y salud. También contribuye al enfoque de intervención actual para las familias afectadas por el trauma, al desplazar el foco de la intervención en la infancia ante el trauma intergeneracional [15] hacia la construcción de sentido en la edad adulta y la diferenciación respecto de los efectos familiares desadaptativos. El método analítico híbrido es otro punto fuerte de este estudio. La parte deductiva aporta resultados bien enmarcados, mientras que la parte inductiva genera intuiciones a partir de relatos ricos para buscar un encuadre conceptual pertinente. Este proceso de análisis híbrido, con iteraciones entre los datos y el encuadre conceptual, refuerza la credibilidad de esta investigación.
Este estudio sugiere también la necesidad de una atención sanitaria (por ejemplo, cribado para detectar necesidades, talleres y espacios de diálogo para la reflexión) dirigida a la descendencia adulta de personas refugiadas, que le ayude a comprenderse mejor en relación con su cultura de origen y con la historia de trauma de su familia, como vía para crecer más allá del trauma intergeneracional. El personal sanitario que atiende a personas refugiadas debe ser consciente de que, aunque la transmisión del trauma intergeneracional es común a distintas comunidades, sus expresiones pueden estar ligeramente moldeadas por la cultura de cada población. En consecuencia, los servicios sanitarios (por ejemplo, el asesoramiento psicológico, las intervenciones familiares y las intervenciones comunitarias) para las poblaciones refugiadas deben prestarse de manera culturalmente sensible y adaptada. Asimismo, al acompañar a la descendencia adulta de personas refugiadas, por dolorosas que hayan sido sus experiencias, es muy importante ayudarle a encontrar sentido en ellas. Sin ver ningún lado bueno en su situación, sin encontrar ningún sentido en las interacciones familiares desadaptativas de su infancia y sin darse cuenta de que sus progenitores, en realidad, se preocupan por ella de algún modo, quizá nunca llegue a sentir calma y paz respecto de su familia de origen o de su pasado. Por supuesto, lo ideal sería que los progenitores pudieran cambiar o que la relación parentofilial pudiera mejorar, pero esto no siempre es posible para las personas adultas, sobre todo si sus progenitores han fallecido antes de que pudiera ocurrir.
Este estudio amplía la literatura sobre el trauma intergeneracional al situar en el centro las voces de personas adultas hijas de boat people vietnamitas y al arrojar luz sobre cómo avanzan hacia la salud pese a haber soportado interacciones familiares moldeadas por el trauma. Aunque se basa en el contexto histórico y cultural específico de la migración forzada vietnamita, los resultados ofrecen enseñanzas transferibles sobre cómo el trauma intergeneracional se mantiene y se transforma en contextos culturales diversos. A lo largo de los relatos, el trauma intergeneracional no se transmitía únicamente a través del relato del trauma migratorio de los progenitores, sino también a través de interacciones parentofiliales cotidianas moldeadas por el trauma, como la crianza severa, las altas expectativas de rendimiento, la obligación de compensar a los progenitores y la adultización. Estos mecanismos coinciden con patrones documentados en otras poblaciones refugiadas, así como en pueblos indígenas, en supervivientes del Holocausto y en poblaciones afectadas por conflictos, lo que sugiere que, si bien las expresiones del trauma intergeneracional están situadas culturalmente, los mecanismos de transmisión del trauma son estructuralmente coherentes de un contexto a otro.
De manera decisiva, este estudio desplaza la atención hacia una población menos examinada pero de gran trascendencia: personas adultas que ya no viven con su familia de origen pero que siguen cargando con los legados emocionales y relacionales del trauma, mantenidos a través de interacciones desadaptativas con sus progenitores en la infancia. Los resultados sugieren que la recuperación en la edad adulta del impacto intergeneracional del trauma no consiste en borrar los lazos familiares, sino en desempeñar un papel activo en su resignificación gracias a una comprensión más profunda, dando sentido al propio pasado. Así es como se produce la diferenciación del self respecto del impacto de los patrones desadaptativos de la familia de origen. Se trata también de un proceso de fortalecimiento del sentido de coherencia para una mejor salud y un mayor bienestar, facilitado por los recursos generales de resistencia.
Complexe Systémique: lo esencial
Este estudio noruego desplaza la mirada: el trauma intergeneracional no se juega solo en la infancia y en la díada parentofilial, sino que se reelabora en la edad adulta. Cinco personas adultas hijas de boat people vietnamitas, que hoy tienen entre treinta y cuarenta y tantos años, describen expectativas escolares asfixiantes, palizas, la obligación de compensar a unos progenitores que lo perdieron todo, la adultización. Lo que les permitió liberarse se parece a lo que Bowen llama diferenciación del self: una distancia temporal, a menudo física, después una nueva comprensión de la historia familiar y, por último, unos vínculos resignificados, a veces el perdón. Para la clínica, dos enseñanzas. La distancia no es necesariamente una ruptura: puede preparar un regreso. Y comprender el sentido cultural y traumático de la dureza parental abre más puertas que limitarse a intentar corregirla; un cambio en la propia figura parental sigue siendo a veces decisivo. Los límites son claros: cinco relatos, cuatro de ellos de hombres, una codificación realizada por una sola persona y un marco teórico que orienta en gran medida la lectura. Para leer junto con la revisión exploratoria sobre el trauma intergeneracional en las familias refugiadas y el estudio sobre la ambivalencia intergeneracional y la diferenciación del self.
Notas del original
Descargo de responsabilidad/Nota de la editorial: Las declaraciones, opiniones y datos contenidos en todas las publicaciones son exclusivamente los de cada autoría y de las personas que han contribuido, y no los de MDPI ni del equipo editorial. MDPI y el equipo editorial declinan toda responsabilidad por cualquier daño a personas o bienes derivado de las ideas, métodos, instrucciones o productos mencionados en el contenido.
Agradecimientos. Agradecemos a Suha Ballout, de la University of Washington School of Nursing, su generoso apoyo informal en la fase final de preparación del manuscrito antes de su envío, en particular para precisar la contribución del artículo al campo del trauma y su contexto de salud pública.
Contribuciones de la autoría. Conceptualización, Y.P. y M.D.; metodología, Y.P. y M.D.; obtención de financiación, Y.P. y M.D.; análisis de datos, Y.P.; redacción del borrador original, Y.P.; redacción, revisión y edición, M.D. e Y.P.; supervisión, M.D. Todas las personas firmantes han leído y aceptado la versión publicada del manuscrito.
Declaración del comité de ética institucional. El estudio fue evaluado éticamente por SIKT (la Agencia Noruega de Servicios Compartidos en Educación e Investigación) antes de la recogida de datos.
Declaración de consentimiento informado. Se obtuvo el consentimiento informado de todas las personas participantes en el estudio.
Conflictos de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.
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Traducción no oficial al español de Developing a Strong Sense of Coherence as a Pathway Beyond Intergenerational Trauma: Narratives of Adult Children of Vietnamese Boat Refugees, de Yen Pham y Marguerite Daniel, International Journal of Environmental Research and Public Health, vol. 23, n.o 2, 266 (2026), doi: 10.3390/ijerph23020266, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas como listas). Ni la autoría ni la editorial son responsables de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción del artículo original «Developing a Strong Sense of Coherence as a Pathway Beyond Intergenerational Trauma: Narratives of Adult Children of Vietnamese Boat Refugees», publicado en International Journal of Environmental Research and Public Health (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Pham, Y., et Daniel, M. (2026). Developing a Strong Sense of Coherence as a Pathway Beyond Intergenerational Trauma: Narratives of Adult Children of Vietnamese Boat Refugees. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/developing-a-strong-sense-of-coherence-as-a-pathway-beyond-intergenerational-trauma (Obra original publicada en 2026 en International Journal of Environmental Research and Public Health, 23(2), 266 (2026); republicada en 2026 por International Journal of Environmental Research and Public Health, https://www.mdpi.com/1660-4601/23/2/266)
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