Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Frontiers in Psychology · Diálogo Abierto
El Alentejo, la región menos poblada y más envejecida de Portugal, con las tasas de depresión y suicidio más altas del país y un psicólogo o psicóloga por cada 9687 habitantes: allí la Fundación Romão de Sousa creó, con la aprobación y la financiación del Ministerio de Salud, el primer equipo portugués de Diálogo Abierto, supervisado por Mary Olson. Siete personas, 21 familiares, 160 reuniones de red en un año, el 94% de ellas por videollamada a causa de la pandemia. El funcionamiento global mejora, los síntomas disminuyen, la medicación no varía y aparece una correlación incómoda: cuantas más sesiones hubo, más pobre siguió siendo la red social. El equipo, según quienes firman el artículo, quizá sustituyó a la red que faltaba.
Traducción no oficial al español de The first Portuguese Open Dialogue pilot project intervention, de Sofia Tavares, Joana Ribeiro, Sofia Graça, Bruna Araújo, Mariana Puchivailo y João G. Pereira, publicado en Frontiers in Psychology (2023), doi: 10.3389/fpsyg.2023.1175700, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las dos tablas estadísticas se presentan en forma de recuadros de texto. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Aunque correlación no implica causalidad, este resultado nos lleva a preguntarnos, una vez más, cómo el equipo pudo haber sustituido a quienes no estaban disponibles, o ni siquiera existían.
Sofia Tavares y su equipo
Resumen
En 2020, la Dirección General de Salud (DGS), servicio central del Ministerio de Salud de Portugal, aprobó y cofinanció el primer programa de Diálogo Abierto del país. El presente informe pretende mostrar los resultados preliminares del primer año del proyecto, implantado en la región del interior norte del Alentejo.
Siete personas en el centro de la preocupación (PCP) y 21 familiares o miembros de su red social recibieron atención mediante el Diálogo Abierto; también participaron en el proyecto, como miembros de la red de apoyo, cuatro profesionales del trabajo social y de la psicología de fuera del equipo. Se celebraron en total 160 reuniones de red, con hasta 27 al mes en los periodos de mayor actividad. A partir de un protocolo de investigación italiano previo, elaborado por Pocobello et al. (manuscrito no publicado), se recogieron datos cuantitativos y cualitativos durante y después de las reuniones clínicas con las PCP y su familia o red social, mediante un enfoque multimétodo: entrevista de historia clínica (p. ej., recogida general de datos sociodemográficos, duración de los síntomas no tratados, motivos de la demanda de ayuda, posibles hospitalizaciones o tratamientos y terapias) y las siguientes escalas, aplicadas cada cinco sesiones (p. ej., CORE-OM, BSI, GAF y LSNS-6).
Los resultados preliminares indican una mejora del funcionamiento global y una ampliación del tamaño y del apoyo de la red social, una disminución de los síntomas y una correlación negativa entre el número de sesiones y la LSNS6. El uso de medicación se mantuvo prácticamente sin cambios al final del proyecto.
En general, aun con una muestra pequeña, los resultados se consideran satisfactorios y parecen coincidir con la gran mayoría de los estudios sobre el Diálogo Abierto, que desde hace varias décadas apuntan de forma constante a mejores tasas de recuperación que el tratamiento habitual, así como a una mayor satisfacción de las personas usuarias. Esperamos que los resultados presentados impulsen nuevas investigaciones y contribuyan a reforzar el enfoque del DA.
El Diálogo Abierto (DA) es un enfoque terapéutico finlandés y un sistema organizativo de servicios de salud mental destinado a responder a las crisis psiquiátricas. El DA se inspiró en el tratamiento adaptado a las necesidades de Alanen (1997, 2009) y se basa en la terapia psicodinámica, la terapia familiar, las prácticas dialógicas y los enfoques de red. Se procuró permitir una respuesta inmediata desde el inicio de una crisis psicótica. Este estudio pretendía crear un espacio psicoterapéutico y dialógico —en particular en las llamadas reuniones de red— en el que la persona en el centro de la preocupación (PCP) participara junto con su familia o su red de apoyo. Se da prioridad a una toma de decisiones transparente y compartida en un formato dialógico (Altonen et al., 2011).
El Diálogo Abierto ha conocido diversas adaptaciones según los contextos y los países. No obstante, un conjunto de principios sigue siendo central para una aplicación fiel de la práctica del DA: ayuda inmediata, perspectiva de red social, responsabilidad, flexibilidad, movilidad, tolerancia a la incertidumbre y dialogismo (Seikkula and Olson, 2003; Pereira et al., 2019). El equipo pretendía crear un espacio terapéutico que tolere la incertidumbre y deje que la comprensión se despliegue desde múltiples perspectivas, permitiendo una resolución natural cuando sea posible (Olson et al., 2014). Los planes de tratamiento y las decisiones se elaboran de forma coparticipativa y transparente.
El DA ha sido evaluado sistemáticamente durante las tres últimas décadas (Lakeman, 2014; Freeman et al., 2019; Kantorski and Cardano, 2019; Cooper et al., 2020), con resultados prometedores en cuanto a la reincorporación al trabajo o a las actividades académicas (Seikkula et al., 2006, 2011; Altonen et al., 2011; Alakare and Seikkula, 2022), la reducción de los síntomas psiquiátricos (Gordon et al., 2016), de las recaídas (Seikkula et al., 2011), de los días de hospitalización (Altonen et al., 2011; Bergström et al., 2018), del uso de medicación antipsicótica y de la concesión de prestaciones por discapacidad y desempleo (Bergström et al., 2018; Alakare and Seikkula, 2022). Unas redes sociales de mala calidad y los retrasos en la asistencia durante las crisis psiquiátricas conllevan una mayor frecuencia de hospitalizaciones y una mayor propensión al uso de medicación antipsicótica (Seikkula et al., 2001).
El DA se presenta como una alternativa a las perspectivas tradicionales basadas en la tríada problema–diagnóstico–tratamiento (von Peter et al., 2019). Actualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo reconoce como buena práctica en la crisis psiquiátrica, así como en apoyo de la recuperación y de los derechos humanos. Figura también en el compendio de buenas prácticas del Consejo de Europa, cuyo objetivo es erradicar las prácticas coercitivas en los entornos de salud mental (Mosse et al., 2023). Esto refuerza la coherencia del DA con los derechos humanos, una preocupación mundial en el ámbito de la salud mental (von Peter et al., 2019).
Portugal ya era conocido como uno de los países europeos con mayor prevalencia de trastornos mentales (Direção Geral da Saúde—DGS, 2017) y, según los datos recogidos en 2020, el país se situó en la prevalencia más alta (23%) de síntomas asociados a problemas psicológicos (Entidade Reguladora da Saúde—ERS, 2023), además de figurar entre los mayores consumos de psicofármacos de la UE (Almeida et al., 2013). Existen serias dificultades en la detección, el tratamiento y el seguimiento de las personas adultas con trastornos mentales, lo que se refleja en el uso excesivo de las urgencias hospitalarias y en la elevada tasa de hospitalizaciones involuntarias (ERS, 2023).
Estos problemas son también consecuencia de la escasez y la falta de recursos humanos en psicología y psiquiatría. El número actual de profesionales de la psicología está muy por debajo de la proporción recomendada de 1 por cada 5000 habitantes: actualmente es de 1 por cada 9687 habitantes (Ordem dos Psicólogos Portugueses—OPP, 2022). Este problema anticipa limitaciones en el acceso a la ayuda psicológica.
El Alentejo presenta la proporción más alta de depresión, ansiedad y suicidio del país (ERS, 2023). Un 5,4 % de la población es analfabeta, frente al 3,8 % en el resto del país. Es la región con la menor densidad de población, el índice de envejecimiento y longevidad más alto y una de las tasas de desempleo más elevadas del país (Instituto Nacional de Estatística—INE, 2022b).
En este contexto, el DA debería entenderse como una nueva manera (respetuosa) de comprender los problemas de salud mental y de responder a ellos, accesible para el sistema sanitario portugués.
El protocolo de investigación para evaluar la transferibilidad del enfoque del DA al contexto de los servicios de salud mental del norte del Alentejo incluía distintos niveles de evaluación: (1) las percepciones de las personas responsables de los servicios de salud mental de la región; (2) la evaluación del impacto de la formación en DA en el equipo clínico de la Fundación Romão de Sousa, así como en su práctica clínica; (3) la evaluación de la adherencia; y (4) los resultados terapéuticos.
La Fundación Romão de Sousa constituyó un pequeño equipo de crisis de DA formado por dos especialistas en psicología clínica con especialidad avanzada en psicoterapia, una persona especialista en psicología clínica con doctorado en psicoterapia, encargada de la coordinación, y una persona especialista en psiquiatría. Todo el equipo se formó en Diálogo Abierto hasta el nivel de practicante, con formación en Finlandia, Noruega, Estados Unidos y Portugal. La supervisión externa durante el proyecto corrió a cargo de la profesora Mary Olson, de la Universidad de Yale y del Institute for Dialogic Practice de Estados Unidos. El equipo trabajaba 5 días a la semana con el objetivo de mejorar la calidad de los servicios (psiquiátricos, psicológicos y sociales) para la población con un sufrimiento mental grave, y de favorecer el empoderamiento psicosocial y socioprofesional y el desarrollo de capacidades de las personas en el centro de la preocupación. A lo largo del programa se adoptaron todos los procedimientos que garantizan la fidelidad de las prácticas de DA, como la grabación en vídeo de todas las sesiones con fines de supervisión y auditoría.
El presente estudio tenía como objetivo analizar los resultados clínicos preliminares del primer año del programa portugués de Diálogo Abierto implantado en el interior norte de la región del Alentejo. Queríamos saber si los resultados del programa siguen la tendencia internacional de los resultados del DA, en particular en lo que respecta a la mejora del funcionamiento global de las personas participantes y a la reducción de los síntomas psicopatológicos. También queremos saber si determinadas variables sociodemográficas (p. ej., el apoyo de la red social) se relacionan con los resultados clínicos.
Este estudio exploratorio es una cohorte observacional naturalista de derivaciones consecutivas de personas usuarias con diagnósticos psiquiátricos tratadas con el enfoque del DA. Se utilizó un diseño de seguimiento prospectivo, que comparaba las puntuaciones iniciales de los resultados individuales cada cinco sesiones durante 12 meses.
En la muestra inicial había 11 participantes que cumplían los criterios. Sin embargo, debido a la pérdida de interés o a incompatibilidades con la modalidad de las reuniones, que tuvieron que celebrarse en línea por el confinamiento de la COVID-19, la muestra final quedó en siete participantes.
Las personas participantes debían tener entre 14 y 65 años, presentar síntomas psicóticos u otros diagnósticos de trastorno mental grave, acudir voluntariamente a los servicios de urgencia, ser capaces de dar su consentimiento informado y estar dispuestas a que la familia y otras redes sociales participaran en las reuniones. La muestra final estaba compuesta por siete participantes: cinco mujeres (71,4 %) y dos hombres (28,6 %); cuatro de estas personas tenían empleo o estaban en formación, dos estaban en paro (una de corta y otra de larga duración) y una estaba jubilada.
En cuanto a la hospitalización, solo una persona participante (14,3 %) refirió haber estado en un hospital u otra estructura residencial antes de incorporarse al proyecto de Diálogo Abierto. En cuanto a los intentos de suicidio, tres participantes (42,9 %) declararon haber intentado suicidarse y una (14,3 %) presentaba conductas autolesivas. En cuanto a la medicación, seis participantes (85,7 %) tenían prescripciones psiquiátricas al inicio, a cargo de profesionales ajenos al equipo de tratamiento e investigación, concretamente profesionales que ya acompañaban a las personas participantes antes de su entrada en el proyecto. Tras la incorporación al tratamiento de DA, fue la persona responsable de psiquiatría del equipo de DA quien asumió cualquier cambio en la medicación, en coherencia con la toma de decisiones conjunta propia del DA durante las reuniones de red. Solo hubo una excepción, en la que quien ejercía antes la psiquiatría conservó la responsabilidad de la prescripción y recibió una invitación a las reuniones de red. En cuanto a las relaciones sociales extrafamiliares, seis participantes manifestaron insatisfacción con sus relaciones sociales.
Los datos se recogieron mediante un muestreo no aleatorio (intencional). Las personas usuarias del tratamiento de DA (y, por tanto, participantes del estudio) se captaron entre quienes acceden a los servicios de salud mental en distintos niveles (p. ej., unidad de hospitalización y servicio de crisis de salud mental), a través de estructuras comunitarias como la Comisión de Protección de Niños y Jóvenes (CPCJ), el Centro de Apoyo Familiar y Asesoramiento Parental (CAFAP) y la Unidad Local de Salud del Norte Alentejano (ULSNA); folletos distribuidos en farmacias, centros sociales y el ayuntamiento; internet; y la comunidad terapéutica Casa de Alba. Las derivaciones las hicieron en gran medida la familia y la red ampliada de la persona solicitante o la propia persona solicitante. Todas las personas que aceptaron voluntariamente participar en el tratamiento de DA consintieron también en formar parte de la muestra de investigación. No obstante, el tratamiento de DA y la investigación eran independientes y requerían formularios de consentimiento distintos, de modo que no era obligatorio participar en ambos para poder acceder al tratamiento de DA. Las personas participantes tenían diagnósticos de diversos trastornos, como trastornos de ansiedad, trastornos afectivos, trastornos psicóticos y otras situaciones como ideación suicida, desregulación emocional, dificultades graves en las relaciones y en el mantenimiento de las actividades cotidianas, y un grado moderado o alto de discapacidad psicosocial derivada de problemas de salud mental. Los diagnósticos no los realizó el equipo clínico de DA, sino profesionales clínicos de servicios de salud públicos o privados que habían tenido contacto previo con las personas participantes.
Los criterios de elegibilidad de las personas participantes en el proyecto piloto de DA eran tener entre 14 y 65 años, presentar síntomas psicóticos u otros diagnósticos de trastorno mental grave, acudir voluntariamente a los servicios de urgencia, estar en condiciones de dar el consentimiento informado y aceptar que la familia y otras redes sociales participaran en las reuniones. Se dieron instrucciones al personal clínico para el cribado de posibles participantes, que se evaluaban para determinar si cumplían los criterios del estudio. El personal clínico informaba a las personas usuarias que cumplían los criterios de la posibilidad de participar en el estudio y, cuando era posible, registraba los motivos de los eventuales rechazos. La incorporación se consideraba completa una vez firmado el consentimiento informado. Los equipos clínico y de investigación del DA eran independientes, salvo en el caso de quien coordinaba el proyecto y firma en último lugar este artículo, que participó en ambos; sin embargo, la mayoría de los miembros del equipo de investigación han ocupado u ocupan puestos en la Fundación Romão de Sousa, la institución que dirigía el proyecto clínico. Tras aceptar participar en la investigación, las personas participantes cumplimentaron los cuestionarios propuestos para hacer el seguimiento del proceso. Los cuestionarios, aplicados por el equipo clínico de DA, debían repetirse cada cinco sesiones, pero los procedimientos de recogida se complicaron con el inicio de la pandemia de COVID-19, y solo utilizamos los datos del inicio y del final del tratamiento. De acuerdo con los principios del DA, no se impuso de antemano ninguna frecuencia de reuniones ni ningún plan de tratamiento. En su lugar, se decidió conjuntamente en cada reunión según las necesidades de cada participante. Debido a la pandemia de COVID-19, el encuadre del programa tuvo que adaptarse forzosamente a las necesidades del contexto en la mayoría de los contactos, de modo que las reuniones y evaluaciones de DA se realizaron a distancia a partir del segundo mes del proyecto, aunque inicialmente se habían concebido para celebrarse en un lugar elegido por la persona participante. Al final del tratamiento, 151 reuniones se habían celebrado en línea (94%) y solo nueve (6%) de forma presencial.
Esta investigación fue revisada y aprobada por el Comité de Ética de la Universidade de Évora.
La viabilidad del DA se evaluó mediante un conjunto de datos cuantitativos y cualitativos, recogidos durante y después de las reuniones clínicas con las personas en el centro de la preocupación y sus familias o personas cuidadoras, mediante un enfoque multimétodo: entrevista de historia clínica (p. ej., recogida general de datos sociodemográficos, duración de los síntomas no tratados, motivos de la demanda de ayuda, posibles hospitalizaciones o tratamientos y terapias) y las siguientes escalas de autoinforme, aplicadas cada cinco sesiones: CORE-OM (Sales et al., 2012, original de Evans et al., 2002), BSI (Canavarro, 1999, original de Derogatis and Spencer, 1982), GAF (Endicott et al., 1976), LSNS-6 (Ribeiro et al., 2012, original de Lubben et al., 2006) y un cuestionario de satisfacción. En este artículo solo presentamos una parte de estos datos, a saber, los relativos a la caracterización sociodemográfica y clínica de las personas participantes y a sus resultados terapéuticos.
En cuanto a los instrumentos, el Clinical Outcomes in Routine Evaluation—Outcome Measure (CORE-OM) consta de 34 ítems, en una escala de 0 a 4, distribuidos en los dominios de bienestar, problemas/síntomas, funcionamiento vital y riesgo para sí y para otras personas, y mide el malestar psicológico y aspectos esenciales del bienestar psicológico durante la última semana (Sales et al., 2012). El punto de corte es 1,25; las puntuaciones más altas indican mayor gravedad de los síntomas y del malestar.
El Inventario Breve de Síntomas (BSI) en su versión portuguesa es un cuestionario de autoevaluación referido a la última semana, compuesto por 53 ítems en una escala de 0 a 4, que incluye nueve dimensiones: somatización, obsesión-compulsión, sensibilidad interpersonal, depresión, ansiedad, hostilidad, ansiedad fóbica, ideación paranoide y psicoticismo. La escala pretende ofrecer índices globales de los niveles de síntomas psicopatológicos (Canavarro, 1999). Cuanto más altas son las puntuaciones, mayor es el grado de sintomatología.
La Escala de Evaluación de la Actividad Global (GAF) se divide en 10 secciones y pretende evaluar el deterioro causado por el trastorno mental en los síntomas psicológicos y en el funcionamiento social y ocupacional, es decir, en qué medida los síntomas individuales afectan a la vida cotidiana, en una escala de 0 a 100: una puntuación de 100 indica un funcionamiento superior sin síntomas que lo deterioren; de 61 a 70, algunos síntomas leves (p. ej., estado de ánimo deprimido e insomnio leve) o alguna dificultad en el funcionamiento social, ocupacional o escolar, pero con un funcionamiento en general bueno y algunas relaciones interpersonales significativas; de 41 a 50, síntomas graves (p. ej., ideación suicida, rituales obsesivos graves y hurtos frecuentes en tiendas) o cualquier deterioro grave del funcionamiento social, ocupacional o escolar; y las puntuaciones inferiores a 21, cierto peligro de causarse daño o de causarlo a otras personas (p. ej., intentos de suicidio sin clara expectativa de muerte, violencia frecuente y excitación maníaca), o incapacidad ocasional para mantener una higiene personal mínima, o una alteración importante de la comunicación (Endicott et al., 1976).
La Escala de Red Social de Lubben (LSNS-6; Ribeiro et al., 2012) pretende evaluar el aislamiento social de las personas y obtener información sobre el tipo de relaciones sociales, el tamaño de la red y la intimidad con los miembros de la red de apoyo. La LSNS-6 consta de seis ítems distribuidos en dos subescalas, la de Familia y la de Amistades. Las puntuaciones de la escala van de 0 a 30, con una escala Likert de 5 puntos.
El cuestionario de satisfacción se midió en una escala de 0 a 10.
Se realizó una prueba t para muestras relacionadas para la exploración preliminar de los resultados clínicos generales de la GAF, el BSI, el CORE-OM y la LSNS6, con los datos del inicio y del final de la terapia. Se aplicó la prueba de Shapiro–Wilk para verificar la normalidad de la distribución. Además, realizamos una serie de correlaciones bivariadas (de Pearson) entre las variables edad, número de reuniones, satisfacción, duración del programa y puntuaciones del último periodo de los instrumentos clínicos. Para el análisis estadístico de los datos se utilizó IBM-SPSS 28.0.
La tabla 1 resume los resultados de la evaluación, con las puntuaciones de la GAF, el BSI, el CORE-OM y la LSNS6 al inicio y en el periodo final, así como los datos estadísticos.
Tabla 1 — Prueba t para muestras relacionadas de la GAF, el BSI, el CORE-OM y la LSNS6
GAF, Global Assessment of Functioning (Evaluación de la Actividad Global); BSI, Brief Symptom Inventory (Inventario Breve de Síntomas); CORE-OM, Clinical Outcome Routine Evaluation—Outcome Measure; LSNS, Lubben Social Network Scale (Escala de Red Social de Lubben); M, media; SD, desviación típica; t, distribución t de Student; df, grados de libertad; α = 0.05; p (unilateral).
Los resultados de la GAF mostraron que las puntuaciones de funcionamiento global de las personas participantes aumentaron desde el inicio (M = 57.71; SD = 10.468) hasta el último periodo (M = 65.71; SD = 11.398); [t(6) = −2.506; p = 0.023; g = −0.887), con evidencia de significación estadística y un tamaño del efecto grande según la g de Hedges.
Los resultados del BSI mostraron que las puntuaciones de sintomatología patológica de las personas participantes disminuyeron desde el inicio (M = 1.585; SD = 0.744) hasta el último periodo (M = 1.078; SD = 0.350); [t(6) = 1.921; p = 0.052; g = 0.631), en el límite de la significación estadística, sin alcanzarla.
Los resultados del CORE-OM mostraron que las puntuaciones de síntomas de malestar psicológico de las personas participantes disminuyeron desde el inicio (M = 1.899; SD = 0.883) hasta el último periodo (M = 1.252; SD = 0.343); [t(6) = 1.712; p = 0.069; g = 0.562], una diferencia no significativa estadísticamente.
Los resultados de la LSNS-6 mostraron que el tamaño y el apoyo de la red social de las personas participantes aumentaron desde el inicio (M = 12.429; SD = 5.533) hasta el último periodo (M = 13.429; SD = 4.315); [t(6) = −0.548; p = 0.302; g = −0.194], una diferencia que, aun así, no fue significativa estadísticamente.
La tabla 2 resume los resultados de las correlaciones bivariadas entre las variables edad, número de reuniones, satisfacción, duración del programa y puntuaciones del último periodo de los instrumentos clínicos.
Tabla 2 — Correlaciones de Pearson entre las variables estudiadas
GAF, Global Assessment of Functioning (Evaluación de la Actividad Global); BSI, Brief Symptom Inventory (Inventario Breve de Síntomas); CORE-OM, Clinical Outcome Routine Evaluation—Outcome Measure; LSNS, Lubben Social Network Scale (Escala de Red Social de Lubben). * p < 0.01.
Se halló una correlación negativa muy fuerte entre el número de sesiones y la puntuación de la LSNS6 (r = −0,896; p = < 0.01).
La puntuación media de satisfacción de las personas participantes fue de 9,5 en una escala de 0 a 10, en la que 10 es la mejor puntuación. Además, algunas de ellas expresaron palabras de agradecimiento por el apoyo recibido del equipo clínico de DA, por ejemplo: Siento mucho apoyo; «Soy una persona muy reservada y callada y ustedes consiguen que hable un poco y saque algunos problemas que son los que más me afectan; me gusta mucho el apoyo de todo el equipo. Ha sido una gran ayuda para mí y para la familia para superar las dificultades que estamos pasando; me gusta mucho el equipo, me ayudaron mucho; espero que sigan con el buen trabajo que hacen y ayuden a más gente que lo necesite como yo; Compromiso para ayudar a los demás a resolver problemas».
Al final del programa, las personas participantes que tomaban medicación psiquiátrica al inicio la mantenían.
Según los datos, el enfoque del DA presenta resultados favorables, con mayores niveles de funcionamiento global y de red social, así como una menor sintomatología. El aumento de las puntuaciones de la GAF pasó de una sintomatología moderada (de 51 a 60; normalmente con predominio de afecto aplanado y dificultades en el ámbito social, ocupacional o escolar) a un rango de puntuación más alto (de 61 a 70), indicio de una sintomatología menos grave (como estado de ánimo deprimido e insomnio leve), de una tendencia a mejorar las relaciones personales y de un nivel positivo de funcionamiento. Además, una de las personas participantes, que estaba de baja médica, se reincorporó al trabajo, y otra se matriculó en la universidad y se sumó a la formación en DA como par. Estos ejemplos individuales parecen respaldar las medidas cuantitativas que indican una mejora funcional. Junto con estos resultados, observamos también una ampliación del tamaño de la red social, aunque residual. Se fomenta mucho la participación de la familia o de la red social en el proceso dialógico por su potencial para convertirse en un apoyo activo, y se espera que su participación aumente la comprensión mutua. Se conoce la tendencia a recaídas más tempranas en las personas con bajos niveles de socialización (Johnstone et al., 1992, citado en Seikkula et al., 2001), aun cuando, en los primeros episodios de crisis psiquiátrica, se observó que el tamaño de la red era similar al de la población no clínica.
Hay que seguir esforzándose por garantizar que factores como las interacciones sociales y familiares significativas no se descuiden, dada su importancia para el proceso de recuperación y la prevención de recaídas (McFarlane, 2016; Day and Petrakis, 2017; Johansen et al., 2021).
Las puntuaciones del BSI y del CORE-OM también disminuyeron al final del proyecto, lo que indica que las personas participantes sufrían menos malestar psicológico y eran más capaces de experimentar bienestar, aunque otros factores ajenos a la terapia pueden haber contribuido a ello. Se halló una correlación negativa muy fuerte entre el número de sesiones a las que se asistió y la puntuación final de la LSNS6 y, dado el pequeño tamaño de nuestra muestra, constatamos fácilmente que quienes asistieron a más reuniones de DA obtuvieron puntuaciones más bajas en la LSNS6 al final del programa. Aunque correlación no implica causalidad, este resultado nos lleva a preguntarnos, una vez más, por la importancia del apoyo familiar y social y por cómo el equipo de DA pudo haber sustituido, de algún modo, a quienes no estaban disponibles (o ni siquiera existían). Aunque supone un reto, es pertinente pensar cómo pueden adaptarse los servicios a la realidad singular de cada persona, con el fin de reducir la percepción de falta de apoyo y mejorar la integración en la comunidad de manera sostenible y satisfactoria. Los datos se seguirán analizando para buscar otras posibles interacciones significativas. Se prevén resultados de seguimiento, de modo que podrán presentarse más conclusiones sobre los resultados del DA a largo plazo.
Como limitaciones de esta investigación, destacamos el pequeño tamaño de la muestra y las restricciones debidas a la pandemia de COVID-19, que afectaron a la adherencia y a la permanencia de las personas participantes, ya que las reuniones tuvieron que trasladarse forzosamente a la modalidad en línea (94%) y algunas de ellas no podían cubrir ciertas necesidades tecnológicas.
En Portugal, el 26,6 % de la población de 16 años o más declaró en 2021 un efecto negativo de la pandemia de COVID-19 sobre su salud mental (INE, 2022a). Como el proyecto se desarrolló durante el primer año de la pandemia, nos preguntamos por las posibles influencias que esta pudo tener en nuestra muestra y por su consiguiente impacto en los resultados, aunque no se evaluaron. La medida que no es de autoinforme (GAF) la aplicaron todos los miembros del equipo clínico presentes en la reunión de red, que puntuaban a ciegas e inmediatamente después de la sesión; se registraba la puntuación más baja. El objetivo de utilizar la GAF era aumentar la confianza en las medidas de autoinforme, analizando si había concordancia entre ellas. No se evaluó la satisfacción ni de los miembros de la red de apoyo ni del equipo clínico. Además, tampoco se evaluó la satisfacción con las relaciones familiares y sociales tras la intervención. Por otra parte, un cuestionario de satisfacción más completo habría permitido conocer mejor los aspectos que las personas participantes valoraron durante el proceso.
Otra limitación fue la imposibilidad de acceder a los resultados del tratamiento habitual de la autoridad sanitaria local para poder hacer una comparación. La ERS (2023) señala la necesidad de mejorar los sistemas informáticos, que actualmente carecen de una sistematización de la información relativa al registro y control de las personas beneficiarias del sistema sanitario. Este aspecto parece esencial para una caracterización eficaz de la población y para los procedimientos de seguimiento.
Pese a los datos alarmantes sobre la mayor incidencia de los problemas de salud mental en esta región, cabe mencionar que se están haciendo esfuerzos para contrarrestar la arraigada falta de inversión en salud mental en el Alentejo.
En general, aun con una muestra pequeña y con las limitaciones expuestas, los resultados parecen coincidir con la gran mayoría de los estudios sobre el Diálogo Abierto, que desde hace varias décadas apuntan de forma constante a mejores tasas de recuperación que los resultados del tratamiento habitual, así como a una mayor satisfacción de las personas usuarias. Aunque no todas las diferencias de medias fueron estadísticamente significativas, estos resultados preliminares se consideran satisfactorios y, coincidiendo en que aún queda mucho por explorar sobre el DA y las transformaciones que su práctica puede traer (Mosse et al., 2023), esperamos que los resultados aquí presentados impulsen nuevas investigaciones y contribuyan a reforzar el enfoque del DA.
También planteamos que los futuros estudios sobre el Diálogo Abierto podrían incluir a participantes con problemas de salud mental en general y no solo con psicosis, como han hecho hasta ahora la mayoría de los estudios sobre el Diálogo Abierto.
Por último, creemos que los resultados de futuros ensayos clínicos ayudarán a aclarar los beneficios del Diálogo Abierto y a dar sentido y relevancia a informes breves de este tipo.
Complexe Systémique: puntos clave
Siete participantes, ningún grupo de comparación, cuestionarios previstos cada cinco sesiones y recogidos finalmente dos veces, una sola medida significativa de cuatro: este breve informe no demuestra nada, y lo dice. Lo publicamos por tres razones. Es el único texto en lengua portuguesa de la colección y el punto de partida del Diálogo Abierto en Portugal, un país que nos lee. Muestra una adaptación honesta a las limitaciones: un programa pensado para ir a los domicilios y obligado a pasar a la pantalla desde el segundo mes. Y contiene un resultado más interesante que las medias: la correlación negativa muy fuerte entre el número de sesiones y el tamaño de la red, de la que la autoría extrae una hipótesis inquietante, la del equipo que se convierte en la red, la misma que Mosse observa en Londres y Klatt describe en Leipzig. Cuando falta la red, ¿el Diálogo Abierto crea vínculos o los sustituye? Para leer junto a Mosse sobre las redes reducidas al equipo y Antoni, el otro texto iberoamericano de la colección.
Notas del original
Declaración ética. Los estudios con seres humanos fueron aprobados por el Comité de Ética de la Universidad de Évora. Los estudios se realizaron de conformidad con la legislación local y los requisitos institucionales. El consentimiento informado por escrito para participar en este estudio fue otorgado por la representación legal o la familia más cercana de las personas participantes. Se obtuvo el consentimiento informado por escrito de las personas interesadas, y de la representación legal o la familia más cercana de las personas menores, para la publicación de cualquier imagen o dato potencialmente identificable incluido en este artículo.
Conflicto de intereses. JP, SG y BA trabajaban en la Fundación Romão de Sousa. El resto de la autoría declara que la investigación se llevó a cabo sin ninguna relación comercial o financiera que pudiera interpretarse como un posible conflicto de intereses.
Referencias
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Traducción no oficial al español de The first Portuguese Open Dialogue pilot project intervention, de Sofia Tavares, Joana Ribeiro, Sofia Graça, Bruna Araújo, Mariana Puchivailo y João G. Pereira, Frontiers in Psychology, vol. 14 (2023), doi: 10.3389/fpsyg.2023.1175700, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial, y maquetación adaptada: la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas en forma de recuadros de texto). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
El artículo original «The first Portuguese Open Dialogue pilot project intervention» se publicó en Frontiers in Psychology (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Esta versión es una traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial; la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Tavares, S., Ribeiro, J., Graça, S., Araújo, B., Puchivailo, M., & Pereira, J. G. (2023). The first Portuguese Open Dialogue pilot project intervention. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-first-portuguese-open-dialogue-pilot-project-intervention (Obra original publicada en 2023 en Frontiers in Psychology, 14 (2023); republicada en 2023 por Frontiers in Psychology, https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2023.1175700/full)
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