Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del francés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Práctica · Duración de la terapia

Cuando la terapia se eterniza…

Hay una evidencia paradójica en el trabajo terapéutico: sabemos cuándo empieza la terapia, pero rara vez cuándo debe terminar. Algunos enfoques están pensados para durar; el psicoanálisis es un ejemplo emblemático. Otros se definen como breves, orientados hacia objetivos precisos. Sin embargo, incluso en estas formas más cortas, ocurre que el acompañamiento se alarga, se prolonga, se densifica… a veces hasta el punto de perder su propio horizonte.

No es un tabú: la duración de la terapia no depende solo de la problemática de la persona que consulta ni del modelo utilizado. También la moldea la dinámica relacional, es decir, lo que se pone en juego entre dos personas comprometidas en un trabajo de transformación.

Y a veces, sin intención por ninguna de las dos partes, esa dinámica puede favorecer accidentalmente… la prolongación.

Siete indicios de que una terapia puede durar más de lo necesario

En la práctica clínica, algunas señales aparecen con regularidad. No son criterios para juzgar, sino elementos de vigilancia que nos invitan a ajustar nuestra postura, nuestros métodos y la calidad del vínculo.

1

Los objetivos son difusos o se aplazan constantemente

Sin un rumbo claro, la terapia se convierte en un espacio de exploración perpetua. Útil al principio, arriesgado cuando continúa sin estructurarse.

2

No se ha definido ningún criterio de salida

Se entra… pero no se sabe sobre qué base se sale. Ni qué marcará el final del proceso, ni cómo se nombrará, ritualizará o preparará.

3

El bienestar se manifiesta sobre todo en la sesión

Es una paradoja frecuente: la sesión se convierte en un refugio, un espacio donde se respira… pero cuyos efectos se disipan fuera de ella.

4

Las decisiones importantes se aplazan «hasta comentarlo en terapia»

La persona terapeuta se vuelve un tercero necesario para actuar, a veces hasta el punto de impedirlo. La autonomía se rigidiza en lugar de ampliarse.

5

El miedo a decepcionar a quien acompaña la terapia

Cuando la relación se orienta de forma asimétrica hacia la aprobación, el trabajo pierde fuerza. Ya no es «me transformo», sino «me conformo».

6

La ampliación repentina de las problemáticas justo cuando las cosas van mejor

Se añaden temas, se prolonga la duración, se abren nuevos capítulos cuando los objetivos iniciales ya se han alcanzado.

7

El temor a anunciar las ganas de terminar

El miedo a herir a la otra persona, aunque se trate de alguien profesional, es una señal valiosa. Dice algo sobre el lugar que ocupa la persona terapeuta en el sistema.

Lo que está en juego desde lo sistémico: pensar el final como un acto terapéutico

Una terapeuta plantea al comienzo de cada acompañamiento una pregunta que me parece profundamente acertada.

«¿Cómo sabremos que el camino que habremos recorrido en común ha llegado a su fin?»

Esta pregunta no es una formalidad. Es una manera de situar la autonomía en el corazón del proceso, desde el primer encuentro.

En los enfoques sistémicos y estratégicos, pensar la «salida» no es un signo de desvinculación: es reconocer que la relación terapéutica es un espacio transitorio, no una estructura permanente.

Nombrar el final es abrir un paso. Es decirle a quien consulta: «No estamos construyendo un lugar donde vivirás, sino un lugar desde el que podrás volver a partir».

Para terapeutas: una responsabilidad clínica y ética

La prolongación involuntaria de una terapia no es una falta profesional. Pero es un fenómeno sistémico que hay que tomarse en serio.

Una terapia que se eterniza sin motivo

Crea una dependencia sutil, mantiene dinámicas relacionales tranquilizadoras pero limitantes, otorga a la persona terapeuta un papel demasiado central y frena, o incluso impide, la recuperación de la iniciativa.

Una terapia que termina en el momento adecuado

Refuerza la agencia, la capacidad de decidir, la confianza en sí, el dominio emocional y la conciencia de los recursos tanto internos como externos.

Retomo esta cuestión de la duración justa en el vídeo que aparece a continuación.

Cómo citar este artículo

Besse, J. (2025, 23 de noviembre). Quand la thérapie s'éternise…. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/fr_FR/articles/quand-la-therapie-s-eternise

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