Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Frontiers in Psychology · Terapia familiar
Pedir a una familia que dibuje en común, en una sola hoja, «vuestra familia mientras hace algo»: en Milán, un equipo de la Universidad Católica ha convertido esta consigna en una herramienta de evaluación clínica. El artículo presenta la pauta de codificación, que observa tanto el dibujo como la manera de realizarlo, y después una tipología de siete configuraciones familiares extraída de 117 dibujos.
Traducción no oficial al español de The Conjoint Family Drawing: A Tool to Explore About Family Relationships, de Marialuisa Gennari y Giancarlo Tamanza, publicado en Frontiers in Psychology (Frontiers Media) (2022), doi: 10.3389/fpsyg.2022.884686, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas 1 a 8 se presentan en forma de lista; las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Es actuando como la familia adquiere conciencia de sí misma y de sus propios patrones.
Marialuisa Gennari y Giancarlo Tamanza
Resumen
En este artículo presentaremos el Dibujo Conjunto de la Familia, una herramienta gráfico-interactiva desarrollada para evaluar las relaciones familiares. Esta herramienta permite una evaluación analítica y clínica de las familias y de sus relaciones, al tiempo que facilita la comprensión del funcionamiento familiar global mediante un sistema de codificación sintético que distingue a unas familias de otras. En primer lugar, se presenta el sistema de codificación analítico; dicho sistema consiste en una pauta formada por dos niveles de observación distintos: el análisis del producto, que a su vez se centra en dos niveles, el global-familiar (dado por el dibujo en su conjunto) y el individual (dado por los dibujos de cada miembro), y el análisis del proceso de dibujo (lo que ocurre durante la realización del dibujo), que se compone de las observaciones de las interacciones familiares en el plano individual y grupal. En coherencia con nuestros objetivos y con la literatura teórica y metodológica sobre el dibujo de la familia en sus diversas formas y modalidades de aplicación, se identificaron 10 indicadores para el análisis del producto y 9 indicadores para el análisis del proceso. Se analizó una muestra de 117 Dibujos Conjuntos de la Familia con el fin de verificar la aplicabilidad y la eficacia del sistema de codificación. La muestra se constituyó según un criterio de conveniencia (no probabilístico). A continuación, se desarrolló un sistema de cómputo que permite investigar el funcionamiento familiar global en tres pasos: (1) el análisis de la distribución de frecuencias de cada indicador, para verificar las tasas de indeterminabilidad y la distribución de las distintas opciones de respuesta; (2) un análisis de conglomerados bietápico, para determinar grupos homogéneos de Dibujos Conjuntos de la Familia e identificar, dentro de cada conglomerado (y comparativamente entre los conglomerados), los indicadores y las modalidades de respuesta que más inciden en la propia agregación de los conglomerados; (3) el desarrollo de un sistema sintético para codificar el Dibujo Conjunto de la Familia, a partir de los indicadores que definen los perfiles tipológicos de los conglomerados obtenidos. El sistema sintético se elaboró mediante un método sumativo y lógico-combinatorio, fusionando los ítems de codificación más discriminantes y clínicamente significativos, es decir, los que mejor pueden asociarse a modos específicos de funcionamiento familiar. De estos análisis surgieron siete tipos de familia: familias caracterizadas por un funcionamiento óptimo, familias caracterizadas por un funcionamiento adecuado, familias caracterizadas por un funcionamiento caótico, familias caracterizadas por una paternidad frágil, familias caracterizadas por un funcionamiento separado, familias con un funcionamiento multiproblemático y familias residuales. En este artículo se describirán las características de estos tipos de familia.
Palabras clave: evaluación familiar, dibujo conjunto de la familia, técnicas de evaluación, pauta de codificación del dibujo de la familia, tipos de funcionamiento familiar
El dibujo de figuras humanas se utiliza en el ámbito de la evaluación psicológica desde los primeros años del siglo pasado. Con el tiempo, se generalizó tanto para la evaluación clínica como con fines terapéuticos, ya que resulta especialmente adecuado para la infancia o para personas con trastornos del habla que limitan sus capacidades de comunicación verbal (Goodenough, 1926).
El creciente interés por los dibujos en las primeras décadas del siglo pasado condujo a la definición de un conjunto de indicadores capaces de establecer la correspondencia entre el desarrollo cognitivo de la persona y las características del dibujo. Fue Machover (1949) quien, a principios de los años cincuenta, sugirió que los dibujos de la figura humana podían utilizarse para acceder al mundo interior infantil y, de manera más general, para facilitar la comprensión de los rasgos de personalidad. Machover mostró cómo, gracias a los mecanismos de identificación y de proyección, las personas solían transferir a sus dibujos diversos elementos relativos a sí mismas. Desde esta perspectiva, los dibujos dejan de ser instrumentos de cribado cognitivo para convertirse en un recurso clave para el estudio de la personalidad desde una perspectiva psicodinámica. Por ello, comenzaron a utilizarse tanto con personas adultas como con la infancia. A partir de los años setenta, Koppitz (1968, 1983) integró las dos perspectivas mencionadas sobre el uso de los dibujos y desarrolló dos subescalas que permitían medir tanto el desarrollo cognitivo de la persona como su estado emocional (con especial referencia a la ansiedad y al conflicto).
El test del dibujo de la familia llegó a Europa en 1952 gracias a Porot (1952); en aquella época, tanto la investigación psicológica como las intervenciones clínicas se centraban en las familias. En particular, la idea de pedir a una persona joven (de 6 a 15 años) que dibuje a su propia familia nace de la convicción de que las familias son las principales responsables del desarrollo emocional y cognitivo individual. El test del dibujo de la familia ha sido ampliamente estudiado y perfeccionado por la investigación de orientación psicodinámica, y las numerosas revisiones realizadas a lo largo del tiempo han dado lugar a varias escalas, cada una con indicadores específicos. Más concretamente, dichos indicadores se refieren al contenido del dibujo (Passi Tognazzo, 1975; Tambelli et al., 1996), que, por su parte, se centraron en la forma al definir sus indicadores.
El Dibujo Kinético de la Familia (Burns and Kaufman, 1970; Burns, 1982; Handler and Habenicht, 1994) amplía el enfoque individual adoptado por el test del dibujo de la familia al profundizar en la idea de la familia como un todo activo e interactivo. La representación de las familias en acción, de los miembros de la familia «haciendo algo juntos», permite identificar las impresiones de la niña o del niño sobre las relaciones entre los miembros de la familia, así como comprender la naturaleza activa y creativa de la dinámica familiar. Burns (1982) ideó específicamente una categoría para evaluar la agencia familiar: más allá de las características formales consideradas por la investigación anterior, también desarrolló algunos indicadores para evaluar las diversas actividades familiares representadas en el dibujo (p. ej., cooperación, comunicación, masoquismo, narcisismo, sadismo, tensión y apoyo). La categoría denominada «estilo» incluye indicadores como la fragmentación del espacio según el número de personas, el encapsulamiento y la presencia de límites y líneas divisorias. Además, Handler y Habenicht (1994) demostraron que el Dibujo Kinético de la Familia puede detectar correctamente los problemas relacionales y constituye una buena medida del estilo de funcionamiento familiar.
Con el desarrollo de la Collaborative Drawing Technique (Smith, 1985), la dinámica interaccional entre los miembros de la familia tomó el relevo y adquirió mayor relevancia que la dinámica representacional. Este test propone a la familia, reunida alrededor de una mesa, una tarea interactiva y no verbal. Para evaluar el producto final, la autoría desarrolló tanto indicadores de resultado (cumplimiento de la consigna, implicación individual, escena representada) como indicadores de proceso (uso del espacio, temas y desarrollo de los contenidos).
El Dibujo Conjunto de la Familia que presentamos en este artículo es fruto del trabajo de un grupo de profesionales de la investigación y de la clínica del Athenaeum Centre for Family Research and Studies de la Universidad Católica de Milán, que trabaja desde hace décadas con familias divorciadas. Este instrumento ha demostrado ser especialmente eficaz tanto en la evaluación clínica como en la terapia, y se ha utilizado con distintos tipos de familia. A lo largo de los años, se ha elaborado una pauta de codificación para el análisis y la interpretación de los dibujos a partir tanto de los indicadores más sólidos y consolidados de la literatura sobre los dibujos de la familia como de los conocimientos teóricos y clínicos más relevantes y actualizados sobre la dinámica familiar (Gennari and Tamanza, 2012).
La administración del instrumento requiere la presencia simultánea de todos los miembros de la familia; cada miembro debe elegir un rotulador de color que utilizará durante toda la sesión, de modo que puedan distinguirse las contribuciones individuales de cada miembro de la familia. Se da a la familia la siguiente consigna: «Ahora me gustaría que utilizarais esta hoja para dibujar a vuestra familia mientras hace algo. Podéis tomaros un tiempo para decidir en común qué os gustaría dibujar».
La consigna es deliberadamente ambigua y genérica para permitir que los miembros de la familia tomen una decisión compartida sobre qué dibujar: la familia dispone, por tanto, de una gran libertad de decisión y de expresión, y la única limitación es el color del rotulador que ha elegido cada miembro. La ambigüedad de la consigna tiene por objeto permitir que emerjan las características de la familia y que sus miembros revelen su manera peculiar de interactuar y de gestionar una tarea común.
Por último, la consigna «habla» a la familia como un todo, considerándola un grupo cuyos miembros comparten una historia común y mantienen relaciones recíprocas. Dicho de otro modo, la observación de las maneras en que los miembros de la familia afrontan una tarea conjunta (en nuestro caso, un dibujo) puede ofrecer una visión de las características de la familia y dejar entrever los modos específicos y únicos en que sus miembros interactúan entre sí.
En coherencia con los objetivos del instrumento y con la literatura sobre el dibujo familiar e individual, a lo largo de los años se elaboró una pauta de codificación para interpretar el Dibujo Conjunto de la Familia. Esta pauta incluye algunos indicadores útiles para evaluar el funcionamiento familiar y su dinámica global: para elaborar dichos indicadores se recurrió a la perspectiva de la Gestalt (Lobb, 2001), al modelo circumplejo de Olson (Olson et al., 1979) y a instrumentos de evaluación de las relaciones familiares como el Family Life Space-FLS (Gozzoli and Tamanza, 1998). Otros indicadores evalúan la dinámica de pareja, tanto en lo que respecta a la pareja conyugal como a la pareja parental (Cigoli and Scabini, 2006); en cuanto a estos últimos indicadores, la autoría se basó en la terapia estratégica y estructural de Minuchin (1974), en la terapia contextual de Boszormenyi-Nagy y Spark (1973) y en el enfoque de Bowen (1978). Por último, algunos indicadores se refieren al funcionamiento individual y evalúan a la persona ya sea en relación con los demás miembros de la familia, ya sea en lo que respecta a su funcionamiento específico (estos últimos indicadores se basan en la literatura sobre los dibujos individuales; véase, por ejemplo, Burns, 1982; Handler and Habenicht, 1994; Fury et al., 1997; Jordan, 2001).
La pauta de codificación se estructura en torno a cuatro grandes áreas de investigación: el resultado familiar global, los resultados individuales producidos por cada miembro y el proceso, tanto en el plano individual como en el familiar.
El análisis del resultado consiste en una observación atenta y sistemática del dibujo y no requiere ninguna información adicional aparte del propio dibujo. Se basa en cuatro indicadores:
Un conjunto adicional de indicadores de resultado se refiere a las contribuciones individuales aportadas por cada miembro. La observación de las contribuciones individuales permite detectar coaliciones familiares, conflictos relacionales y luchas de poder, así como las dinámicas de cooperación o de exclusión y los roles recíprocos que desempeñan los miembros de la familia. Con este fin, se han identificado los siguientes indicadores:
El segundo nivel de análisis se refiere a la observación del proceso de dibujo. Implica necesariamente la presencia de una persona observadora silenciosa que codifica los comportamientos y las actitudes de cada miembro de la familia a lo largo de toda la sesión. Esta observación solo es posible, por tanto, si quien investiga está presente durante la ejecución de la tarea o si se realiza una grabación en vídeo.
Al igual que los indicadores de resultado, los indicadores de proceso se centran tanto en el funcionamiento familiar global como en los comportamientos y las contribuciones individuales de cada miembro de la familia. De hecho, dado que es extremadamente difícil distinguir las contribuciones individuales de las familiares, pues están en gran medida entrelazadas, la mayoría de los indicadores implican dos niveles de observación: la observación detallada de cada miembro y, posteriormente, una impresión global de la familia como unidad. Esta impresión puede resultar de la suma de las acciones individuales o, más bien, derivarse de una contribución especialmente relevante de un miembro.
Los indicadores de análisis del proceso son los siguientes:
El análisis categorial del Dibujo Conjunto de la Familia realizado mediante la pauta de codificación proporciona mucha información útil que puede dar lugar a una comprensión más profunda tanto del funcionamiento individual como del familiar. El dibujo permite comprender el funcionamiento cognitivo y evolutivo de cada miembro, así como sus características; además, aporta información sobre la dinámica interaccional y relacional dentro de la familia. Parece importante recordar que, para mantener una multiplicidad de perspectivas y favorecer un enfoque multidimensional del estudio de las familias, los niveles de análisis individual y familiar deben concebirse como profundamente entrelazados. Otro aspecto relevante es que existen tres niveles posibles de observación que, aun estando estrechamente conectados, corresponden a áreas distintas y complementarias: el nivel representacional (es decir, el propio dibujo), el nivel operativo (es decir, el proceso de realización del dibujo) y el nivel organizativo (cómo afronta la familia la tarea). Al analizar las acciones emprendidas para completar la tarea de dibujo, es posible, por tanto, comprender los mecanismos de afrontamiento de la familia.
A la luz de las características mencionadas, el dibujo resulta ser un instrumento extremadamente útil con fines de valoración, evaluación e investigación.
Además, el Dibujo Conjunto de la Familia también puede utilizarse en contextos clínicos y terapéuticos, ya que aumenta la comprensión de la dinámica familiar al tiempo que promueve el cambio. Reflexionar sobre el dibujo permite a la familia recuperar los temas y asuntos surgidos durante la ejecución de la tarea, mientras que la naturaleza contemplativa y autoobservadora del contexto clínico favorece la reflexión y la introspección. Además, la experiencia familiar conjunta, el acto de «hacer algo juntos», es intrínsecamente transformadora; es actuando como la familia adquiere conciencia de sí misma y de sus propios patrones.
Por último, el Dibujo Conjunto de la Familia puede utilizarse con distintos tipos de familia, ya que es adecuado para familias que atraviesan diferentes fases de su ciclo vital (primera infancia, adolescencia, juventud adulta) o que afrontan transiciones difíciles (crisis conyugales, acontecimientos traumáticos como enfermedades o síntomas psicológicos). Además, este instrumento puede utilizarse con familias cuyo origen cultural es distinto del de quienes investigan y con familias con un dominio lingüístico y cultural limitado (p. ej., familias multiproblemáticas o con bajo nivel educativo). El código lingüístico primordial contenido en el gesto de hacer un dibujo limita eficazmente los sesgos causados por la falta de aculturación o por una escasa escolarización.
La pauta de codificación del Dibujo Conjunto de la Familia tiene un componente heurístico sumamente significativo, ya que organiza de manera sistemática y controlada toda la información relevante relativa a la familia y a sus miembros. Esto permite una visión de conjunto preliminar, y sin embargo completa, de todos los datos disponibles, al tiempo que protege al equipo investigador de caer en los sesgos perceptivos y cognitivos que caracterizan típicamente esta fase de recogida y descodificación de la información (distorsiones, omisiones, descuidos, infravaloraciones, etc.). Por tanto, la pauta es un instrumento muy valioso, ya que permite una interpretación intersubjetiva y objetiva de cada dibujo tanto en contextos clínicos como de investigación.
Para comprobar su validez y su aplicabilidad, la pauta de codificación analítica se puso a prueba con una muestra de 117 dibujos familiares. Con este fin, se calculó la distribución de frecuencias de cada indicador para evaluar las tasas de indeterminabilidad y observar la distribución de las respuestas entre las categorías. Esto permitió determinar la aplicabilidad y la validez discriminante de cada indicador.
Posteriormente, se intentó también elaborar una medida sintética del Dibujo Conjunto de la Familia, por tres razones principales. En primer lugar, junto con la observación analítica de la interacción entre los miembros de la familia, es importante ofrecer una visión de conjunto de un objeto complejo y multidimensional como la familia; desde esta perspectiva, varios indicadores contribuyen simultáneamente a determinar el funcionamiento familiar. En segundo lugar, el uso de una medida sintética del Dibujo Conjunto de la Familia permitiría comparar distintos casos. Por último, también con vistas a un enfoque multimétodo de las relaciones familiares, el uso de un índice sintético podría facilitar la integración y el uso concomitante de otros instrumentos de medida. Para alcanzar estos objetivos, decidimos:
La pauta de codificación se puso a prueba empíricamente con una muestra de 117 Dibujos Conjuntos de la Familia para comprobar su utilidad y su eficacia. El muestreo siguió un enfoque de conveniencia. La tabla 1 muestra las principales características de la muestra.
Tabla 1 — Características de la muestra.
En cuanto al nivel educativo y la categoría profesional, la mayoría de las familias de nuestra muestra tenía un nivel sociocultural medio-alto, sobre todo cuando se consideraban el nivel educativo y la categoría profesional de las madres.
Dos personas evaluadoras independientes, ajenas al equipo de investigación y con formaciones teóricas diferentes (cognitiva y psicodinámica), codificaron los Dibujos Conjuntos de la Familia tras haber recibido una formación adecuada. El acuerdo interjueces fue muy elevado (K = 0.998), lo que demuestra la claridad y la ausencia de ambigüedad de los indicadores, la relativa sencillez de los procedimientos de codificación y la facilidad de manejo del propio instrumento. Una segunda prueba preliminar de la adecuación del sistema de codificación fue que cada uno de los dibujos pudo codificarse fácilmente y que ningún indicador presentó valores indeterminables.
El análisis univariado de frecuencias también mostró que todos los indicadores tienen una buena validez discriminante. Los dos indicadores que mostraron una ligera polarización hacia una respuesta pueden considerarse, por tanto, aceptables (véase la tabla 2).
Tabla 2 — Indicadores con las respuestas más polarizadas.
El análisis de conglomerados dio como resultado una solución de dos conglomerados, cada uno con coeficientes de cohesión y de separación bastante sólidos (0.3). Los dos conglomerados, que incluyen 113 de los 117 dibujos de la muestra, muestran una buena homogeneidad interna y son significativamente distintos entre sí. En concreto, un conglomerado se caracteriza por una elevada homogeneidad interna e incluye valores claramente disfuncionales en todos los indicadores considerados; el otro conglomerado es más heterogéneo, ya que incluye tanto valores funcionales como intermedios, pero ningún valor disfuncional.
Dado que los resultados del análisis de conglomerados dependen también del número de indicadores y de su homogeneidad, es decir, de su pertenencia a un mismo dominio teórico, decidimos realizar dos análisis de conglomerados independientes, separando los indicadores de proceso de los de resultado. Este nivel adicional de análisis permitió al equipo investigador determinar si podían surgir de la muestra perfiles más claros y cualitativamente más significativos. El análisis de conglomerados sobre los indicadores de resultado dio lugar a cuatro conglomerados, con un coeficiente de cohesión y de separación aceptable (0.2). Los cuatro conglomerados cubren casi toda la muestra (113 casos de 117).
Los indicadores con mayor peso en la pertenencia a los conglomerados fueron: la cantidad de integraciones (con un valor de 1), la calidad de las integraciones (0.805), el realismo del dibujo (0.703), los temas representados (0.577), la calidad global de la representación (0.547) y la ocupación del espacio (0.531). Por el contrario, los indicadores con menor importancia en la determinación de los conglomerados fueron: los miembros de la familia representados en el dibujo (0.267), el realismo de las figuras (0.252), la caracterización de las figuras (0.236), la calidad de la integración de la pareja (0.235) y la presencia de símbolos o de borrados (0.059).
Solo se tuvieron en cuenta los seis indicadores que superaron el umbral de corte y que, por tanto, desempeñaron un papel significativo en la agregación de los conglomerados; se examinó detenidamente su distribución dentro de cada conglomerado para comprender las especificidades de cada uno y ofrecer una interpretación clínica (véase la tabla 3).
Tabla 3 — Análisis de conglomerados sobre los indicadores de resultado.
También se realizó un análisis de conglomerados bietápico sobre los ocho indicadores de proceso, es decir, los relativos a las interacciones familiares. Como teníamos previsto combinar los dos conjuntos de indicadores (los de proceso y los de resultado) para desarrollar un sistema de evaluación sintético y global del Dibujo Conjunto de la Familia, decidimos realizar un agrupamiento supervisado, fijando el número de conglomerados en cuatro.
Los cuatro conglomerados mostraron un coeficiente de silueta de cohesión y de separación aceptable (0.2). Los indicadores más significativos en la formación de los conglomerados fueron: la gestión de la diferencia dentro de la pareja conyugal (con un valor de 1), la modalidad de toma de decisiones (0.844), la parentalidad del padre (0.664), el clima emocional (0.610) y los intercambios familiares durante la ejecución de la tarea (0.543). Los cinco indicadores restantes, a saber, el reconocimiento del padre (0.484), el tiempo dedicado al proceso de toma de decisiones (0.483), la implicación en la tarea (0.424), la parentalidad de la madre (0.216) y el reconocimiento de la madre (0.214), mostraron valores por debajo del umbral. Los 117 dibujos quedaron incluidos en los conglomerados así formados (véase la tabla 4).
Tabla 4 — Análisis de conglomerados sobre los indicadores de proceso.
Si tomamos en consideración los seis indicadores de resultado y los cinco indicadores de proceso que mostraron los valores discriminantes más altos (es decir, > 0.5), podemos identificar de inmediato un conjunto de modalidades de respuesta que dan lugar a dos perfiles familiares prototípicos distinguibles y bien definidos: la configuración familiar generativa y la configuración familiar multiproblemática (véase la tabla 5).
Tabla 5 — Perfiles prototípicos.
La configuración familiar generativa se dividió a su vez en dos agrupaciones, una correspondiente a un funcionamiento familiar óptimo y otra a un funcionamiento suficientemente bueno. Para clasificarse en una u otra agrupación, un dibujo debía satisfacer simultáneamente al menos 8 de los 11 indicadores. La elección de fijar el valor de corte en ocho se debe a la constatación de que solo la presencia de ocho indicadores podía garantizar que el criterio de prevalencia se cumpliera a la vez en el conjunto de los indicadores y en cada grupo de indicadores (es decir, de proceso y de resultado).
Por tanto, los criterios de inclusión para asignar un caso a una u otra configuración son:
Aplicando las reglas mencionadas a nuestra muestra, los 117 Dibujos Conjuntos de la Familia pueden clasificarse como sigue en la tabla 6:
Tabla 6 — Distribución de frecuencias de las primeras tipologías familiares surgidas.
Desde esta perspectiva, consideramos útil centrarnos en las configuraciones intermedias, siguiendo una lógica cualitativa. La aplicación previa de criterios cuantitativos permitió atribuir los dibujos a una posición específica —intermedia—, entre los perfiles generativo y problemático. Este posicionamiento específico sigue siendo una característica común compartida por todos los dibujos de este subgrupo, más allá de posibles particiones ulteriores. Parece importante recordar que los dos análisis de conglomerados independientes, realizados por separado sobre los indicadores de proceso y de resultado, permitieron reconocer la relevancia cualitativa y clínica de algunos de los descriptores y su capacidad para discriminar con éxito entre distintas configuraciones familiares. Si retomamos las características clave de los conglomerados surgidos de los análisis de resultado y de proceso, podemos concluir, por tanto, que:
Uno de los conglomerados se caracterizaba por la presencia de variables contrapuestas que, sin impedir por completo la acción familiar, ofrecían la imagen de un funcionamiento caótico y desorganizado. En relación con nuestro sistema de codificación sintético, es decir, con los 11 indicadores de resultado y de proceso, esto implica una presencia equilibrada de indicadores generativos y problemáticos. Esto significa que, para atribuir un dibujo a esta tipología, deben estar presentes simultáneamente al menos cuatro variables generativas y otras tantas problemáticas.
La ambigüedad y la desvalorización dentro de la pareja, junto con una posición ambigua o claramente problemática por parte de los padres (que estaban ausentes o excesivamente presentes), caracterizaban un segundo conglomerado. Cabe recordar que la acción familiar no podía clasificarse como únicamente problemática, ya que los miembros de la familia también demostraron ser capaces de producir dibujos integrados y colaborativos. Por tanto, para incluirse en esta configuración familiar, que denominamos parentalidad problemática, deben cumplirse los siguientes criterios de inclusión:
El tercer conglomerado se caracterizaba por la falta de integración en los dibujos, hasta el punto de que estas familias se denominaron separadas o desvinculadas. Los criterios de inclusión exigen la presencia simultánea de los siguientes elementos:
La tabla 7 muestra los criterios de diferenciación de los dibujos que pertenecen a las configuraciones intermedias.
Tabla 7 — Criterios de diferenciación de las configuraciones intermedias.
Para evaluar la pertinencia y la funcionalidad de estas reglas, se aplicaron a la submuestra de dibujos pertenecientes a esta categoría intermedia (véase la tabla 7). El objetivo final era determinar si daban lugar a agrupaciones mutuamente excluyentes y bien diferenciadas o si, por el contrario, los grupos resultantes eran confusos y se solapaban. Los resultados muestran un solapamiento de solo dos casos de 64 (3,1 %). Este resultado fundamenta las reglas que establecimos.
Todos los Dibujos Conjuntos de la Familia pertenecientes a la llamada configuración intermedia pudieron reasignarse a uno de los tres subgrupos (configuración caótica, frágil o separada/desvinculada) mediante el sistema de cómputo sintético que desarrollamos. Esto constituye una prueba adicional de su validez y de su idoneidad para medir las interacciones familiares. En este sentido, el sistema de cómputo parece especialmente apropiado, tanto porque la distribución de frecuencias parece equilibrada como porque solo el 12% de los casos de esta categoría no pudo reasignarse a ninguno de los subgrupos.
En resumen, el sistema de evaluación sintética del Dibujo Conjunto de la Familia se presenta como un recorrido lógico-condicional (véase la figura 1), en el que una serie de pasos consecutivos conduce a asignar cada dibujo a una tipología determinada que, a su vez, corresponde a una configuración relacional familiar específica. En concreto, si un dibujo no puede atribuirse a las configuraciones tipológicas óptima, adecuada y multiproblemática, se atribuye a las configuraciones intermedias. En este caso, se analizan los 11 indicadores discriminantes identificados por los conglomerados de resultado y de proceso, y se concluye que:

Por último, se obtuvo una prueba adicional de la solidez del sistema de evaluación sintética que desarrollamos asociando las configuraciones familiares observadas con las características de los distintos grupos de familias que componen nuestra muestra (véase la tabla 8).
Tabla 8 — Análisis bivariado que compara las características de las familias con las configuraciones tipológicas.
χ2 de Pearson = 51.758; df = 18; p = 0.000.
Los resultados de este análisis muestran claramente una correspondencia entre las tipologías obtenidas mediante el sistema de evaluación sintética del Dibujo Conjunto de la Familia y las características de las familias de nuestra muestra. En concreto, más de la mitad de las familias no clínicas encontradas en contextos de investigación se situaron en la configuración generativa/óptima, mientras que solo unas pocas pertenecían al grupo multiproblemático. Por el contrario, las familias reclutadas en contextos clínicos tenían más probabilidades de situarse en el perfil multiproblemático y nunca fueron asignadas al grupo generativo.
El Dibujo Conjunto de la Familia responde a la creciente necesidad de herramientas de evaluación familiar (Handler and Thomas, 2014; Pourhosein et al., 2016; Klumpp et al., 2020). Permite leer el funcionamiento familiar tanto en situaciones clínicas (Pace et al., 2021) y socioeducativas (Van Velsor and Cox, 2000) como en contextos de investigación. Esta herramienta puede resultar útil sobre todo en casos de trastornos del habla o de dificultades verbales, ya que no recurre al canal dialógico-narrativo como fuente de información; en concreto, al apoyarse en imágenes, puede facilitar el acceso a las dimensiones interactivas y simbólicas de los intercambios familiares.
Gracias a sus características, el Dibujo Conjunto de la Familia es especialmente adecuado para la evaluación de familias con niñas y niños de entre 3 y 13 años. Una limitación de este instrumento es que no es adecuado para familias con adolescentes o personas adultas jóvenes, ya que el dibujo, en esta etapa del desarrollo, no es un lenguaje predilecto y, por tanto, las personas jóvenes pueden tener dificultades para utilizar este medio de expresión (Oster and Crone, 2004). Además, asignar a la familia una tarea de dibujo puede suscitar comportamientos contradependientes en adolescentes o constituir una situación regresiva (Riley, 2001; Zeevi, 2021). Otra limitación de este instrumento es que, aunque resulta especialmente adecuado para la evaluación y la terapia de familias en contextos tradicionales, no puede utilizarse en las consultas en línea, que se están generalizando con gran rapidez (Kim et al., 2011).
El presente artículo aborda la cuestión de la eficacia del Dibujo Conjunto de la Familia, ya que nunca se había aportado evidencia empírica de su validez como instrumento de evaluación familiar. En concreto, nuestro estudio pretende colmar esta laguna validando empíricamente este instrumento. Con este fin, se elaboró una pauta de codificación clara y bien definida y se evaluó la validez discriminante de los indicadores. Nuestro objetivo era aportar una evidencia empírica preliminar que respaldara el uso de los Dibujos Conjuntos de la Familia tanto en la investigación (Accordini et al., 2018; Mannino et al., 2019) como en contextos clínicos (Gennari and Tamanza, 2017; Tamanza et al., 2018).
Se necesitan más estudios con muestras más amplias y muestras específicas para confirmar la validez discriminante de este instrumento (Pace et al., 2021). Además, se necesitan estudios que comparen los resultados obtenidos con la administración del Dibujo Conjunto de la Familia con los de otras técnicas de evaluación para demostrar la fiabilidad y la especificidad del instrumento.
Complexe Systémique: puntos clave
Herramienta de evaluación poco común, concebida desde el principio para la familia reunida, el dibujo conjunto observa menos lo que proyecta cada miembro que lo que el grupo hace en común: quién toma la iniciativa, quién borra, quién se queda al margen, cómo se negocia una decisión. Se reconoce en él la filiación de Minuchin, Boszormenyi-Nagy y Bowen, y la pauta ofrece a terapeutas un lenguaje compartido para describir los límites, las coaliciones y la diferencia entre generaciones. Con todo, se impone una lectura crítica. La tipología se basa en 117 dibujos procedentes de una muestra de conveniencia, sin comparación con otras medidas; las categorías «paternidad frágil» y «función paterna» presuponen una pareja parental heterosexual y roles de género que merecen cuestionarse; por último, clasificar a una familia como «multiproblemática» a partir de una sola sesión entraña un riesgo de etiquetado, sobre todo en las evaluaciones ordenadas por un tribunal, donde la herramienta se ha utilizado ampliamente. Utilizada como apoyo para la conversación más que como veredicto, puede sin embargo abrir intercambios valiosos en la primera infancia. Para leer junto con la presentación del blasón familiar y el artículo sobre la escultura y los pequeños objetos en terapia de pareja.
Notas del original
Declaración ética. Los estudios con participantes humanos fueron revisados y aprobados por el Comité de Ética de la Universidad Católica. El consentimiento informado por escrito para participar en este estudio fue otorgado por la persona tutora legal o familiar más cercana de las personas participantes.
Contribuciones de la autoría. MG y GT contribuyeron a la concepción y al diseño del estudio, realizaron el análisis estadístico y redactaron todas las secciones del manuscrito. Ambas personas firmantes contribuyeron a la revisión del manuscrito, leyeron y aprobaron la versión enviada.
Conflicto de intereses. La autoría declara que la investigación se llevó a cabo en ausencia de cualquier relación comercial o financiera que pudiera interpretarse como un posible conflicto de intereses.
Nota de la editorial. Todas las afirmaciones expresadas en este artículo son exclusivamente las de la autoría y no representan necesariamente las de sus organizaciones afiliadas, ni las de la editorial, el equipo editorial y las personas revisoras. Ningún producto que pueda evaluarse en este artículo, ni ninguna afirmación que pueda hacer su fabricante, está garantizado ni respaldado por la editorial.
Referencias
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Traducción no oficial al español de The Conjoint Family Drawing: A Tool to Explore About Family Relationships, de Marialuisa Gennari y Giancarlo Tamanza, Frontiers in Psychology, vol. 13, artículo 884686 (2022), doi: 10.3389/fpsyg.2022.884686, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción, tablas presentadas en forma de lista). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido; prevalece la versión original.
Esta es una traducción del artículo original «The Conjoint Family Drawing: A Tool to Explore About Family Relationships», publicado en Frontiers in Psychology (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Gennari, M., et Tamanza, G. (2022). The Conjoint Family Drawing: A Tool to Explore About Family Relationships. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-conjoint-family-drawing-a-tool-to-explore-about-family-relationships (Obra original publicada en 2022 en Frontiers in Psychology, 13, 884686 (2022); republicada en 2022 por Frontiers in Psychology, https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2022.884686/full)
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