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Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Journal of Marital and Family Therapy · Terapia familiar

Efectos de añadir retroalimentación en vídeo a la supervisión de la terapia focalizada en las emociones: un diseño de línea base múltiple concurrente entre sujetos

¿Se aprende mejor la terapia focalizada en las emociones revisando los momentos clave de las propias sesiones, señalados y comentados por quien supervisa? En la Michigan State University, el equipo de Andrea K. Wittenborn añadió un programa de retroalimentación en vídeo a la supervisión de cuatro terapeutas en formación. Las puntuaciones apenas se mueven, salvo en seguridad profesional, pero las personas en prácticas describen un valioso regreso al «aquí y ahora» de la sesión.

Autoría Andrea K. Wittenborn, Sailaja Subramaniam, Preston C. Morgan y Chi-Fang Tseng (Department of Human Development and Family Studies, Michigan State University, East Lansing, EE. UU.); Andrea K. Wittenborn también en el Department of Psychiatry and Behavioral Medicine, Michigan State University, Grand RapidsPrimera publicación Journal of Marital and Family Therapy, 7 de marzo de 2022Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Effects of adding video feedback to emotionally focused therapy supervision: A concurrent multiple‐baseline across subjects design, de Andrea K. Wittenborn, Sailaja Subramaniam, Preston C. Morgan y Chi-Fang Tseng, publicado en Journal of Marital and Family Therapy (Wiley) (2022), doi: 10.1111/jmft.12586, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

El programa de VF ofrece a quienes supervisan una herramienta para devolver a terapeutas a los momentos en que era posible un trabajo más profundo.

Andrea K. Wittenborn, Sailaja Subramaniam, Preston C. Morgan y Chi-Fang Tseng

Resumen

La terapia focalizada en las emociones (EFT, por sus siglas en inglés) es una intervención con respaldo empírico para el malestar en la relación de pareja, que cuenta con un modelo de supervisión consolidado. Este estudio examinó si incorporar un programa de retroalimentación en vídeo (VF, por sus siglas en inglés) a la supervisión en EFT mejoraba el nivel de desarrollo de terapeutas en comparación con la supervisión tradicional en EFT, en una clínica universitaria de formación. En este estudio de prueba de concepto del nuevo componente de supervisión se utilizó un diseño de línea base múltiple concurrente entre sujetos, junto con un análisis temático de datos cualitativos. En conjunto, los resultados cuantitativos sugieren que el uso de la VF en la supervisión en EFT produjo cierta mejora en el desarrollo terapéutico, mientras que los resultados cualitativos mostraron que todas las personas participantes respaldaban la incorporación de la VF a la supervisión en EFT. Se necesita más investigación sobre la VF para comprender mejor el uso de la supervisión mediante revisión de vídeo.

INTRODUCCIÓN

La terapia focalizada en las emociones (EFT) es una intervención con respaldo empírico para el malestar en la relación de pareja, fundamentada en la teoría del apego y que se apoya en procesos experienciales y emocionales. Quienes se forman en EFT aprenden a aplicarla facilitando el cambio terapéutico mediante un proceso en tres etapas: desescalar los ciclos negativos de interacción, reestructurar las interacciones y consolidar el cambio (Johnson, 2019). En EFT se aprende a movilizar la emoción entre los miembros de la pareja durante la sesión para reestructurar las interacciones y aumentar la seguridad del apego. El modelo de supervisión en EFT ofrece un marco para formar a terapeutas en el desarrollo de las habilidades necesarias para aplicar la EFT (Palmer‐Olsen et al., 2011). Una supervisión eficaz se basa en la claridad, la especificidad y el momento oportuno de la retroalimentación que ofrece quien supervisa. Los formatos habituales de supervisión, como la supervisión en directo y la presentación de casos, pueden presentar ciertas limitaciones en cuanto a la capacidad de quien supervisa en EFT para ofrecer una retroalimentación oportuna e inscrita en el contexto emocional de la sesión. Estos formatos habituales también pueden dificultar que se ayude a terapeutas a profundizar la experiencia emocional de sus clientes, ya que alejan a la persona supervisora y a la persona supervisada de la experiencia emocional que tiene lugar en la sesión. Superar estas limitaciones de los formatos habituales de supervisión es fundamental, puesto que facilitar una experiencia emocional profunda en la clientela se asocia a mejores resultados clínicos (p. ej., Castonguay et al., 1996; Furrow et al., 2012; Peluso & Freund, 2018; Watson & Bedard, 2006).

Cuando en EFT se accede a las emociones intensas de la clientela y se procesan en sesión, las personas consultantes pueden vivir experiencias emocionales correctivas y completar eventos clave de cambio terapéutico que conducen a mejores resultados clínicos para las parejas (Bradley & Furrow, 2004; Furrow et al., 2012). Guiar eficazmente a la clientela hacia una experiencia emocional profunda en los eventos clave de cambio de la EFT pasa por el uso de intervenciones evocadoras, como la intensificación, la respuesta evocadora y la conjetura empática (Bradley & Furrow, 2004). Aunque la experiencia emocional profunda, incluidos los eventos de ablandamiento, es un indicador bien conocido de una EFT eficaz, se considera la habilidad más difícil de aprender para terapeutas (Bradley & Furrow, 2007; Johnson & Greenberg, 2007). La importancia de desarrollar estas habilidades y las limitaciones que plantean los formatos habituales de supervisión han llevado a reclamar nuevos enfoques para enriquecer el proceso de supervisión, entre ellos la integración de nuevas tecnologías (Champe & Kleist, 2003).

La retroalimentación en vídeo (VF) es un enfoque asistido por tecnología que se ha utilizado para mejorar la formación profesional en ámbitos muy diversos, como la cirugía, la enfermería y la educación (p. ej., Augestad et al., 2020; Noordman et al., 2014). La VF permite hacer anotaciones digitales y señalar momentos importantes directamente sobre una grabación durante la supervisión en directo o en vídeo. En la supervisión en directo o en vídeo, la retroalimentación de supervisión puede registrarse digitalmente, y la persona supervisada puede reproducir los breves segmentos de una sesión que quien supervisa ha señalado electrónicamente, para ver de forma más eficiente el fragmento de terapia en cuestión y revisar las observaciones de supervisión relativas a ese momento concreto de la terapia. Este enfoque asistido por tecnología ofrece varias ventajas prácticas. En primer lugar, la VF puede enriquecer la supervisión al destacar para su revisión los momentos clave identificados por quien supervisa y al crear oportunidades de ofrecer una retroalimentación más rica, inscrita en el contexto de la sesión. Volver al momento clave señalado para su revisión brinda la oportunidad de aumentar la conciencia que tienen terapeutas de su propia práctica, cuestionar supuestos y ejercer una práctica reflexiva en un entorno seguro. En segundo lugar, la VF puede mejorar la eficiencia de la supervisión en algunos contextos. Una queja habitual sobre la supervisión en vídeo es que lleva mucho tiempo revisar los vídeos de sesiones de terapia completas e identificar los momentos clave que se revisarán en consulta con quien supervisa. A menudo, son terapeutas en formación quienes deben localizar los momentos clave para la revisión en vídeo, y los segmentos que seleccionan con frecuencia no coinciden con los momentos clave que la persona supervisora recomendaría revisar. La VF aumenta la eficiencia de este proceso al permitir a quien supervisa señalar digitalmente los momentos clave de la terapia durante la supervisión en directo o en vídeo, momentos que luego son fácilmente accesibles en la interfaz de revisión de vídeo. También permite a quienes supervisan apoyarse en su experiencia para identificar los segmentos que muestran una mayor necesidad de mejora, en lugar de pedir a terapeutas en formación que asuman esta responsabilidad.

La VF también se ajusta a los objetivos y tareas específicos del modelo de supervisión en EFT. La supervisión en EFT es isomórfica respecto de la práctica de la EFT (Palmer‐Olsen et al., 2011) y a menudo exige a terapeutas procesar sus propias experiencias emocionales ante la clientela o ante los eventos terapéuticos. Quienes se forman como terapeutas pueden verse desbordados por sus propios procesos emocionales en la sesión, y la VF puede ayudar a identificar momentos terapéuticos clave para propiciar una oportunidad de aprendizaje experiencial en la que procesar sus propias experiencias emocionales en un entorno adecuado y seguro, fuera de la sesión. La VF también puede servir para ayudar a terapeutas a identificar los procesos emocionales de la clientela, sus necesidades de apego y sus ciclos de interacción. La información relevante que la clientela revela en sesión puede señalarse y revisarse para una reflexión adicional en supervisión, según sea necesario. Además, en la VF pueden preprogramarse teclas de acceso rápido o atajos de teclado que permiten a quien supervisa pulsar una sola letra del teclado para señalar un segmento de la sesión y codificarlo como una técnica específica, un proceso terapéutico común o, en general, un fragmento que requiere revisión.

Presente estudio

La investigación previa sobre la supervisión clínica ha sido relativamente escasa (Bambling et al., 2006; Bartle‐Haring et al., 2009). El presente estudio pretendía ampliar la literatura empírica sobre la supervisión clínica en EFT explorando la incorporación de la VF. La VF se había integrado recientemente en un contexto universitario de formación para terapeutas que aprendían EFT, y este estudio evaluó formalmente su uso. En concreto, este estudio evaluó si añadir la VF a la supervisión en EFT mejoraba el nivel de desarrollo de terapeutas. En este estudio de prueba de concepto del nuevo componente de supervisión se utilizó un diseño de línea base múltiple concurrente entre sujetos.

MÉTODO

Esta sección ofrece una visión general del protocolo del estudio. El estudio fue aprobado por el Institutional Review Board de la Michigan State University.

Diseño

Se utilizó un diseño de línea base múltiple concurrente entre sujetos para evaluar si añadir la VF a la supervisión en EFT mejoraba el nivel de desarrollo de terapeutas. Los diseños de línea base múltiple son especialmente útiles para evaluar los efectos de ajustar una intervención multicomponente, incluida la adición de un componente de intervención, sobre una variable dependiente (Kratochwill et al., 2010). Los diseños de línea base múltiple pueden demostrar una relación causal inferida entre la variable dependiente y la intervención. En este diseño, los efectos de la intervención se demuestran introduciendo el componente adicional de intervención a distintas personas participantes en distintos momentos (Kazdin, 2020). Se espera que las evaluaciones de cada participante desarrollen un patrón estable o predecible durante la fase de línea base, antes de la introducción del componente adicional de intervención. Los cambios en las trayectorias de las evaluaciones tras la introducción del componente adicional pueden atribuirse a la intervención. En este diseño, cada participante actúa esencialmente como su propia condición de control, ya que el diseño permite comparar sus evaluaciones antes y durante la intervención. Otra ventaja de los diseños de línea base múltiple es que admiten tamaños muestrales pequeños. Las normas del What Works Clearinghouse del Institute of Educational Science para el análisis de datos de caso único (Kratochwill et al., 2010) recomiendan una muestra de al menos tres participantes, pero precisan que son preferibles cuatro o más, por el aumento de la potencia cuando se utiliza una prueba estadística. Además, el análisis de Lanovaz y Turgeon (2020) sugiere que mostrar un cambio claro (es decir, una tendencia estable en el análisis visual) en al menos dos de cada tres participantes ofrece una potencia (>0.80) y un error de tipo I (<0.05) aceptables. En el presente estudio se buscó la validez interna probando la intervención con cuatro participantes asignados aleatoriamente a líneas base de distinta duración (Kratochwill et al., 2010).

Procedimientos

Las personas participantes se reclutaron en unas prácticas de doctorado en terapia de pareja y familia (CFT, por sus siglas en inglés) centradas en el aprendizaje de la EFT. Se pidió a cada terapeuta en prácticas que eligiera una pareja de referencia con la que aplicar la EFT y sobre la que recibir supervisión en EFT a lo largo de todo el estudio. La supervisión clínica del estudio estuvo a cargo de una persona con licencia en terapia matrimonial y familiar y experta en EFT. Las personas participantes fueron asignadas aleatoriamente a líneas base de distinta duración para controlar posibles sesgos. Durante la fase de línea base, recibieron supervisión según el modelo de supervisión en EFT, con la misma pareja y siguiendo el formato planificar–observar–retroalimentar; en este formato, recibían supervisión por presentación de casos y en directo. Durante la fase de intervención del estudio se mantuvieron el modelo y el formato de supervisión, salvo que se añadió la supervisión con VF. En el componente de supervisión con VF, se pidió a cada terapeuta en prácticas que viera momentos concretos de sus sesiones de terapia, señalados electrónicamente por quien supervisaba durante la supervisión en directo, y que leyera las observaciones de supervisión relativas a esos segmentos de vídeo. La fase de línea base del estudio coincidió con el inicio de un curso de prácticas de un semestre destinado a formar al alumnado en EFT.

Las personas participantes fueron evaluadas después de cada sesión con su pareja de referencia a lo largo de las fases de línea base y de intervención. El resultado principal de este estudio fue el desarrollo terapéutico, medido con el Supervisee Level Questionnaire—Revised (SLQ‐R; McNeill et al., 1992). Además, al final de la fase de intervención y 4 meses después de su finalización se recogieron respuestas cualitativas a un cuestionario para evaluar la validez social (p. ej., la aceptabilidad y la satisfacción). Los ítems cualitativos medían la percepción que tenían las personas participantes de la adecuación de la VF y su satisfacción con ella.

Participantes

Participaron dos terapeutas en prácticas de nivel de doctorado y dos estudiantes de máster en trabajo social que practicaban CFT en una clínica universitaria. Tres participantes se identificaron como mujeres y uno como hombre. Las edades declaradas oscilaban entre 26 y 32 años. A cada participante se le asignó aleatoriamente un número predeterminado de días en la fase de línea base.

Intervención de supervisión

Este estudio evaluó la incorporación de la VF a la supervisión en EFT con el formato planificar–observar–retroalimentar. Más concretamente, la supervisión ofrecida durante la fase de línea base consistía en una reunión entre quien supervisaba y la persona en prácticas de CFT para planificar la sesión, la observación de la sesión en directo por parte de quien supervisaba y una retroalimentación verbal a la persona en prácticas durante la sesión o una vez terminada. La VF se añadió después, durante la fase de intervención. La VF es un enfoque de supervisión asistido por tecnología en el que quien supervisa puede señalar electrónicamente momentos importantes de la sesión de terapia y registrar una retroalimentación digital directamente sobre una sesión en directo o grabada en vídeo. Este estudio utilizó el programa Morae, aunque otros programas pueden ofrecer funciones similares (p. ej., Lookback, Video Review y Vimeo). Este programa ofrece a la persona supervisada la posibilidad de reproducir segmentos importantes de la sesión de terapia y volver al campo emocional del momento mientras reflexiona sobre la retroalimentación de supervisión. Además de ofrecer una retroalimentación general, quien supervisaba podía señalar segmentos de vídeo mediante teclas de acceso rápido o atajos de teclado preprogramados, con los que bastaba pulsar una letra del teclado para codificar un segmento de una manera determinada (p. ej., como centrado en un proceso terapéutico concreto). Los marcadores preprogramados de este estudio incluían: a) alianza, b) patrón interaccional, c) reencuadre, d) ablandamiento de quien persigue, e) reenganche de quien se retira, f) escenificación, g) bloqueo, h) experiencia emocional, i) valorar una actitud más activa, j) progresos en la clientela, k) evento adverso abordado y l) llevar a supervisión.

Se indicó a cada terapeuta en formación que viera los segmentos de vídeo de sus sesiones señalados electrónicamente por quien supervisaba y que leyera la retroalimentación de supervisión antes de la siguiente sesión de planificación. Quienes se formaban también podían filtrar la retroalimentación electrónica según los tipos de marcador para revisar de forma eficiente, por ejemplo, todos los segmentos de vídeo y las observaciones de supervisión que la persona supervisora había identificado como temas por discutir, o los relacionados con oportunidades de facilitar una experiencia emocional profunda o con su facilitación eficaz. Agrupar la retroalimentación de supervisión sobre marcadores concretos a lo largo de la terapia con una pareja permitía poner de relieve patrones en la práctica y reflexionar sobre maneras de modificar los patrones que no favorecían el cambio.

Instrumentos

Las personas participantes completaron el SLQ‐R (McNeill et al., 1992) después de cada sesión con su pareja de referencia. El SLQ‐R es un instrumento autoinformado de 30 ítems que mide el nivel de desarrollo terapéutico. Un primer análisis de las propiedades psicométricas del SLQ‐R sugirió una estructura de tres factores, con una puntuación total y tres puntuaciones de subescala (a saber, conciencia de sí y de la otra persona, motivación y dependencia–autonomía). Sin embargo, un análisis más reciente de las propiedades psicométricas del SLQ‐R, realizado con una muestra más amplia, concluyó que solo 25 de los 30 ítems iniciales debían utilizarse para calcular la puntuación total e identificó únicamente dos subescalas: la autoconfianza profesional (es decir, 14 ítems que describen autoevaluaciones positivas en la comprensión y el tratamiento de la clientela) y la inseguridad profesional (es decir, 11 ítems que describen dudas y preocupaciones sobre el propio papel como terapeuta; Junga et al., 2019). La estructura de dos factores mostró mejores propiedades psicométricas; por ello, en el presente estudio se siguieron las recomendaciones de Junga et al. (2019). Las personas en prácticas puntuaron los ítems de 1 (Nunca) a 7 (Siempre), con un rango posible de 25 a 175 para la puntuación total. Invertimos la puntuación de los ítems de la subescala de inseguridad profesional, de modo que las puntuaciones más altas reflejaran siempre niveles de desarrollo más deseables; para facilitar la interpretación, en este artículo denominamos esta subescala seguridad profesional. El SLQ‐R presenta una buena consistencia interna (α = 0.92; Junga et al., 2019), y el alfa de Cronbach en este estudio fue de 0.80.

También se utilizaron preguntas cualitativas abiertas para medir la satisfacción de las personas participantes con la intervención de supervisión y su aceptación. Al final de la fase de intervención, se les preguntó por sus experiencias con la VF y su satisfacción con ella. En la entrevista de seguimiento a los 4 meses, les hicimos las siguientes preguntas: (1) ¿Cómo ha afectado la interrupción de la VF a su capacidad para integrar lo aprendido en la terapia y hacer progresar sus habilidades en EFT? (2) ¿Cómo ha influido su participación en este estudio en su progreso en EFT? y (3) ¿Recomendaría el uso de la VF en los programas de formación clínica?

Análisis de datos

Análisis de línea base múltiple

Para evaluar la intervención de supervisión se combinaron métodos visuales y estadísticos. En el presente estudio, los datos se inspeccionaron visualmente en busca de tendencias coherentes dentro de cada fase y entre fases, incluida una variabilidad limitada dentro de cada fase (Kratochwill et al., 2010). Más concretamente, los análisis visuales se guiaron por las normas del What Works Clearinghouse (WWC) del Institute of Educational Science para el análisis de datos de caso único (Kratochwill et al., 2010), que implican un proceso en cuatro pasos: (1) demostrar un patrón de línea base predecible, (2) evaluar si los datos bastan para demostrar un patrón coherente dentro de cada fase, (3) evaluar si la introducción de la intervención se asocia a un cambio en la variable dependiente y (4) valorar si existen demostraciones de un efecto. Además, se utilizaron seis características para evaluar los patrones de los datos: (1) nivel, (2) tendencia, (3) variabilidad, (4) inmediatez del efecto, (5) solapamiento y (6) coherencia de los patrones. Las normas del WWC indican que una evidencia sólida debe contar con tres participantes y una evidencia moderada, con dos demostraciones de efecto; sin embargo, esta norma no se basaba en evidencia empírica. Por ello, Lanovaz y Turgeon (2020) realizaron un análisis empírico que mostró que la norma era excesivamente estricta. Sus pautas, basadas en datos empíricos sobre la tasa de error de tipo I y la potencia en función del número de niveles del estudio (definidos en nuestro análisis como participantes), sugieren en cambio que un cambio claro (es decir, un análisis visual que muestre una tendencia estable) en al menos dos de cada tres participantes daría una potencia (>0.80) y un error de tipo I (<0.05) aceptables.

Las normas para el análisis de datos de caso único recomiendan un mínimo de tres puntos de datos por fase para cumplir las normas con reservas y al menos seis puntos de datos por fase para cumplirlas sin reservas (Kratochwill et al., 2010). En el presente estudio, una persona participante no alcanzó el umbral mínimo en una fase (es decir, tenía dos puntos de datos en la fase de intervención) debido a datos faltantes, y se excluyó de los análisis cuantitativos.

Además de la inspección visual, se calcularon estimaciones del tamaño del efecto para cada participante mediante el tau‐U. El tau‐U es una estimación no paramétrica del tamaño del efecto que examina el solapamiento entre las fases de línea base y de intervención (Parker et al., 2011). Estimar los tamaños del efecto en los análisis de diseños de caso único ofrece un método adicional para evaluar si hubo un efecto del tratamiento más allá de la respuesta esperada a partir de la tendencia de la línea base (Tarlow, 2017). Otro tipo de estimación del tamaño del efecto, el estadístico tau de caso único corregido por la línea base (BC‐tau), puede mejorar el tau‐U en algunos casos; sin embargo, el BC‐tau puede sobrestimar los efectos de corrección de la línea base cuando esta tiene cinco puntos temporales o menos (Tarlow, 2017), como ocurría con las personas participantes 1 y 2 de este estudio. Por ello, utilizamos el tau‐U, que ofrecía estimaciones más conservadoras de las correcciones de la línea base dado el número de puntos de datos de línea base del presente estudio. Para calcular el tamaño del efecto, se analizaron los datos de la fase de línea base para determinar si existía una tendencia estadísticamente significativa. Si se detectaba una tendencia en la línea base, los datos se corregían. El paso siguiente consistía en calcular el tamaño del efecto comparando los datos de las fases de línea base y de intervención. En este estudio se utilizó una calculadora de tau‐U en línea para estimar los tamaños del efecto (Vannest et al., 2016). Un tamaño del efecto positivo y significativo indica que la persona participante mejoró durante la fase de intervención, mientras que un tamaño del efecto negativo o no significativo sugiere que no experimentó una mejora significativa cuando se añadió la VF a la supervisión.

Análisis temático

Realizamos un análisis temático basado en las recomendaciones de Braun y Clarke (2006) para evaluar con más detalle la validez social del análisis de línea base múltiple. Los datos cualitativos posteriores a la intervención y los del seguimiento a los 4 meses se analizaron por separado mediante un proceso idéntico. Se incluyeron los datos de las cuatro personas participantes. Para llevar a cabo el análisis, seguimos el marco de seis pasos: familiarizarse con los datos, anotar los códigos iniciales, descubrir los temas, revisarlos, definirlos y redactar un informe. Más concretamente, la primera y la cuarta persona firmantes codificaron de forma independiente, línea por línea, las respuestas cualitativas al cuestionario para generar los códigos iniciales, antes de agrupar los códigos en temas relacionados, por separado para los datos posteriores a la intervención y los del seguimiento a los 4 meses. Procuramos aumentar la fiabilidad teniendo en cuenta la credibilidad, la transferibilidad, la dependencia y la confirmabilidad de los resultados (Nowell et al., 2017). Para ello, mantuvimos registros de auditoría y revisamos los temas conjuntamente para localizar los puntos de convergencia y las diferencias. A continuación, los temas se definieron y se presentan en los resultados.

RESULTADOS

Se presentan primero los resultados de los análisis cuantitativos, incluidas la inspección visual y las estimaciones del tamaño del efecto. A continuación se presentan los análisis temáticos de los cuestionarios cualitativos según el momento de evaluación (es decir, después de la intervención y en el seguimiento a los 4 meses).

Inspección visual

La figura 1 presenta los resultados visuales de cada participante para las puntuaciones totales del SLQ‐R y para las dos subescalas: autoconfianza profesional y seguridad profesional. A continuación se detallan los resultados de la inspección visual para las puntuaciones totales y de subescala.

Puntuaciones del Supervisee Levels Questionnaire en la línea base (BL) y durante la supervisión con retroalimentación en vídeo (VF). La línea punteada perpendicular marca el inicio de la VF. B, prueba de línea base; si
Figura 1. Puntuaciones del Supervisee Levels Questionnaire en la línea base (BL) y durante la supervisión con retroalimentación en vídeo (VF). La línea punteada perpendicular marca el inicio de la VF. B, prueba de línea base; si es significativa, existe una tendencia en la BL antes del tratamiento; SLQ‐R, Supervisee Levels Questionnaire—Revised; T, prueba tau‐U; si es significativa, existe un efecto del tratamiento entre fases. aLa corrección de la línea base se tuvo en cuenta en la prueba tau‐U. *p < 0.05

Puntuaciones totales del SLQ‐R

La inspección visual de los patrones predecibles de línea base reveló que las personas participantes tenían medias de línea base moderadas o altas, que iban de 4.56 (4 = la mitad del tiempo) a 6.48 (6 = la mayor parte del tiempo), lo que indica que mostraban un nivel de desarrollo terapéutico moderado o alto durante la fase de línea base. La participante 1 tenía una media de línea base de 4.67, lo que indica que era quien más podía ganar durante la fase de intervención. En cuanto a las tendencias de la línea base, todas las personas participantes tenían al menos cinco puntos temporales, lo que cumplía los requisitos para someter a prueba una tendencia de la línea base. Las personas participantes 1 y 2 presentaban tendencias de línea base en general estables, mientras que el participante 3 mostraba una tendencia creciente, lo que indica que su desarrollo terapéutico había mejorado antes de la fase de intervención. No hubo solapamiento de datos entre la fase de línea base y la fase de intervención. Al evaluar el efecto inmediato (p. ej., comparando los tres últimos puntos temporales de la línea base con los tres primeros de la intervención), se observó una tendencia positiva pequeña pero perceptible durante la intervención en las personas participantes 1 y 2, y una tendencia en general estable en el participante 3. En conjunto, la participante 1 mostró una tendencia positiva durante la intervención en todos los puntos temporales. Sin embargo, las tendencias durante la intervención no fueron lo bastante coherentes entre las tres personas participantes como para sugerir una relación causal.

Subescala de autoconfianza profesional

Al igual que en las puntuaciones totales, la inspección visual de los patrones predecibles de línea base reveló que las personas participantes tenían medias de línea base moderadas o altas, que iban de 4.07 (4 = la mitad del tiempo) a 6.77 (7 = siempre), lo que indica un nivel de autoconfianza terapéutica moderado o alto durante la fase de línea base. Lo más llamativo es que la participante 1 tenía una media de línea base de 4.34, lo que indica que era quien más podía ganar en autoconfianza profesional durante la fase de intervención. En cuanto a las tendencias de la línea base, todas las personas participantes tenían al menos cinco puntos temporales, lo que cumplía los requisitos para someter a prueba una tendencia de la línea base. Las personas participantes 1 y 2 presentaban tendencias de línea base en general estables, mientras que el participante 3 mostraba una tendencia creciente, lo que indica que declaró una mejora de su autoconfianza terapéutica durante la fase de línea base. No hubo solapamiento de datos entre la fase de línea base y la fase de intervención. Al evaluar el efecto inmediato (p. ej., comparando los tres últimos puntos temporales de la línea base con los tres primeros de la intervención), se observó una tendencia positiva moderada durante la intervención en la participante 1, y una tendencia en general estable en las personas participantes 2 y 3. La participante 1 mostró una tendencia positiva durante la intervención en todos los puntos temporales, pero esta no fue lo bastante coherente entre las tres personas participantes como para sugerir una relación causal.

Subescala de seguridad profesional

Al igual que en las puntuaciones totales, la inspección visual de los patrones predecibles de línea base reveló que las personas participantes tenían medias de línea base moderadas o altas, que iban de 5.00 (5 = a menudo) a 6.81 (7 = siempre), lo que indica que declaraban niveles de seguridad terapéutica moderados o altos. La participante 1 tenía una media de línea base de 5.11, lo que indica que era quien más podía ganar en seguridad profesional con la intervención. En cuanto a las tendencias de la línea base, todas las personas participantes tenían al menos cinco puntos temporales, lo que cumplía los requisitos para someter a prueba una tendencia de la línea base. Las personas participantes 1 y 2 presentaban tendencias de línea base en general estables, mientras que el participante 3 mostraba una tendencia creciente perceptible, lo que indica que su seguridad terapéutica mejoró durante la fase de línea base. No hubo solapamiento de datos entre la fase de línea base y la fase de intervención. Al evaluar el efecto inmediato (p. ej., comparando los tres últimos puntos temporales de la línea base con los tres primeros de la intervención), se observó una tendencia positiva pequeña pero perceptible durante la intervención en las personas participantes 1 y 2, pero una tendencia negativa pequeña y perceptible en el participante 3. En conjunto, la coherencia de las tendencias durante la intervención en las personas participantes 1 y 2 podría sugerir una relación causal.

Estimaciones del tamaño del efecto

Puntuaciones totales del SLQ‐R

Las pruebas de línea base revelaron que el participante 3 presentaba una tendencia de línea base significativa y positiva (tau‐U = 0.93, SDtau‐U = 0.35, p < 0.01), lo que confirma la tendencia de la línea base observada antes en la inspección visual. Las personas participantes 1 y 2 no presentaban una tendencia de línea base significativa (tau‐U = 0.4, SDtau‐U = 0.41, p = 0.33; tau‐U = 0.6, SDtau‐U = 0.41, p = 0.14, respectivamente). Una prueba tau‐U significativa reveló que la intervención tuvo un efecto positivo en el aumento del desarrollo terapéutico de la participante 1 (tau‐U = 0.91, SDtau‐U = 0.33, p < 0.01). Sin embargo, no hubo efectos significativos entre las fases de línea base y de intervención en las personas participantes 2 y 3, ni siquiera tras tener en cuenta una línea base corregida en el participante 3. En coherencia con la inspección visual, no podemos sugerir una relación causal, ya que solo hubo un efecto significativo de la intervención.

Subescala de autoconfianza profesional

No hubo tendencias de línea base significativas en las personas participantes 1 (tau‐U = 0.20, SDtau‐U = 0.41, p = 0.62) y 2 (tau‐U = 0.60, SDtau‐U = 0.41, p = 0.14). Aunque nuestra inspección visual indicaba una posible tendencia de línea base en el participante 3, esta tendencia no alcanzó la significación (tau‐U = 0.53, SDtau‐U = 0.36, p = 0.13). Una prueba tau‐U significativa reveló que la intervención tuvo un efecto positivo en el aumento de la autoconfianza profesional de la participante 1 (tau‐U = 0.91, SDtau‐U = 0.33, p < 0.01). Sin embargo, no hubo efectos significativos entre las fases de línea base y de intervención en las personas participantes 2 y 3. En coherencia con la inspección visual, no podemos sugerir una relación causal con un único efecto significativo de la intervención.

Subescala de seguridad profesional

Las pruebas de línea base revelaron que el participante 3 presentaba una tendencia de línea base significativa y positiva (tau‐U = 1.0, SDtau‐U = 0.36, p < 0.01), lo que confirma la tendencia de la línea base observada antes en la inspección visual. Las personas participantes 1 y 2 no presentaban una tendencia de línea base significativa (tau‐U = −0.1, SDtau‐U = 0.41, p = 0.81; tau‐U = 0.7, SDtau‐U = 0.41, p = 0.09, respectivamente). Pruebas tau‐U significativas revelaron que la intervención tuvo un efecto positivo en la mejora de la seguridad profesional de la participante 1 (tau‐U = 0.88, SDtau‐U = 0.33, p < 0.01) y de la persona participante 2 (tau‐U = 0.93, SDtau‐U = 0.44, p < 0.05). Sin embargo, no hubo un efecto significativo entre las fases de línea base y de intervención en el participante 3, ni siquiera tras tener en cuenta una línea base corregida. Estos resultados sugieren una relación causal, en coherencia con la inspección visual.

Análisis temático

Exploramos las experiencias de las personas participantes con la intervención de supervisión a través de las respuestas cualitativas recogidas después de la intervención y en el seguimiento a los 4 meses. En la entrevista posterior a la intervención, les preguntamos por sus experiencias con la intervención de supervisión. Cuatro meses después de concluida la intervención, se les preguntó cómo el uso y la interrupción de la VF habían influido en su progresión en el aprendizaje y la aplicación de la EFT. En nuestro análisis temático identificamos un tema principal en las respuestas posteriores a la intervención y dos temas principales en las respuestas del seguimiento a los 4 meses. Esta sección describe los temas y subtemas, así como los comentarios pertinentes de las personas participantes.

Después de la intervención: el uso de la VF resultó ventajoso

El tema principal de las entrevistas posteriores a la intervención fue que utilizar la VF en la supervisión resultaba ventajoso. En conjunto, las personas participantes describieron sus experiencias como positivas. Una metáfora de una de ellas resumía la utilidad de la VF: «¿Cómo podría un entrenador de baloncesto enseñar a un jugador sin verlo jugar, o un músico mejorar sin escucharse?». Tres subtemas permiten comprender qué aspectos concretos de la VF consideraron útiles.

Volver al «aquí y ahora». Todas las personas participantes señalaron haber tenido experiencias positivas con el uso de la VF en su supervisión. Una característica concreta de la VF que encontraron útil fue la posibilidad de volver al «aquí y ahora» de su sesión, lo que les hacía sentir como si estuvieran de nuevo en ella. Una persona participante dijo: «La VF ayudó a centrar la supervisión en lo que yo hacía realmente, y no solo en lo que contaba que hacía». Otra explicó: «Era útil ver y oír lo que dije e hice en terapia» y «verme para poder replantearme las intervenciones a partir de mis dificultades».

Identificar fortalezas concretas y aspectos que mejorar. La VF también ayudó a las personas participantes a localizar con precisión sus puntos fuertes y los aspectos que podían mejorar. Una de ellas consideró que recibir «posibles sugerencias en momentos concretos de las sesiones de terapia hacía la retroalimentación más significativa y más fácil de integrar en el trabajo futuro». A una participante, la VF le ayudó a ver cómo lo que hacía en las sesiones de terapia «encajaba o no encajaba con el modelo de la EFT».

Retroalimentación en tiempo real de quien supervisa. Otro aspecto positivo de la VF que mencionaron las personas participantes fue la utilidad de la retroalimentación en tiempo real ofrecida por quien supervisa. La VF les dio la «posibilidad de verte mientras quien te supervisa te da retroalimentación, lo que supone una experiencia rica y significativa». Consideraron que poder ver el vídeo y los comentarios de supervisión al mismo tiempo propiciaba un «crecimiento clínico y una mejor comprensión de la retroalimentación».

Seguimiento a los cuatro meses: la interrupción de la VF generó dificultades

La mayoría de las personas participantes manifestó que la interrupción de la VF no había afectado, o había afectado mínimamente, a su percepción de la calidad de la supervisión recibida, quizá porque siguieron recibiendo supervisión de profesionales con buena formación. Sin embargo, algunas mencionaron que les habría gustado que la supervisión con VF continuara, porque su interrupción les planteó dificultades en la práctica clínica que podrían haberse evitado si se hubiera seguido utilizando el programa. En sus respuestas se identificaron dos subtemas: la falta de retroalimentación específica y el olvido de las habilidades aprendidas.

Falta de retroalimentación específica. Una participante dijo que la interrupción de la VF había cambiado su experiencia de la supervisión. La VF le ayudaba a «tener áreas objetivo exactas y concretas en las que podía mejorar», mientras que su supervisión sin VF era más general. Otra participante compartió una experiencia similar: la VF le proporcionaba una retroalimentación en tiempo real sobre las intervenciones, de modo que podía saber qué intervenciones concretas funcionaban y cuáles no.

Una participante señaló que la interrupción de la VF había tenido un impacto mínimo en su percepción de la supervisión, porque seguía recibiendo una supervisión en directo útil de una persona formada en EFT. No obstante, declaró: «ha sido un poco más difícil integrar lo aprendido de la retroalimentación sin la VF». Para otra persona participante, la interrupción de la VF también supuso dificultades para «tener experiencias similares de terapia de pareja (p. ej., estructurar escenificaciones)».

Olvido de las habilidades aprendidas. Con el tiempo, las personas participantes echaron de menos el beneficio de la VF. Como compartió una de ellas: «Empiezo a olvidar algunas de las habilidades adquiridas por no recibir una supervisión continua con VF… Siento que el uso de la VF influyó realmente en la calidad y la utilidad de la supervisión». El uso de la VF también ayudó a una participante a «mejorar [su] memoria y [le] facilitó recordar parte de la retroalimentación en sesiones posteriores».

Seguimiento a los cuatro meses: cambios positivos en las habilidades clínicas gracias a la VF

La mayoría de las personas participantes expresó cambios positivos en sus habilidades clínicas en EFT como resultado de su participación en este estudio y de haber recibido VF en su supervisión. Se identificaron tres subtemas: la confianza en el uso de la EFT, el fortalecimiento de las habilidades en EFT y la observación y la reflexión.

Confianza en el uso de la EFT. Una participante dijo que la VF le había ayudado a ganar confianza para profundizar emocionalmente con la clientela y explorar emociones intensificadas, porque «la VF destacaba las cosas que habían ido bien en las sesiones y aumentaba mi confianza para seguir haciéndolas». Otra participante dijo que nunca había intentado utilizar la EFT con clientes antes de participar en este estudio. La VF le ayudó a «pasar de la EFT como teoría abstracta a la EFT como intervención útil». Otra participante indicó también que la VF le ayudó a pasar de sentirse «novata a parcialmente competente» en el uso de la EFT.

Fortalecimiento de las habilidades en EFT. Además de reforzar su confianza, la VF también ayudó a las personas participantes a fortalecer sus habilidades clínicas en el uso de la EFT. Una de ellas dijo que la VF «mejoró el momento oportuno de mis intervenciones, así como mi forma de aplicarlas… y mi capacidad para utilizar intervenciones clave (p. ej., el reencuadre, la intensificación) mejoró gracias al estudio». Las personas participantes señalaron también que la VF les resultó útil para aprender y «aplicar con éxito la EFT (p. ej., evocar, escenificaciones, explorar emociones manifiestas y subyacentes)», porque la VF ayudaba a que la EFT «cobrara vida». Otra persona participante dijo que la VF ayudaba a «intensificar o ampliar las experiencias y mostrar los lugares donde sería posible un trabajo más profundo». La VF permitió a las personas participantes comprender mejor su trabajo, mejorando así sus habilidades clínicas en EFT con la clientela. Un participante declaró que antes del estudio había comprendido las intervenciones de la EFT en teoría; sin embargo, participar en este estudio le ayudó a aplicarlas y ejecutarlas de forma adecuada.

Una participante consideró que la VF le había resultado especialmente útil en la etapa 2 de la EFT, porque «me hizo más consciente de mi presencia en la sala y a la vez me dio pistas e ideas sobre cómo ampliar mi trabajo». Esta misma participante empezó a atender casos de pareja más intensos y complejos una vez terminado el estudio, y expresó que le habría sido útil continuar la supervisión con VF en su trabajo de etapa 2 con estos casos.

Observación y reflexión. Una de las características más útiles de la VF fue que permitía ver los momentos clave del propio trabajo en sesión. Esto permitía observar las propias acciones y conductas durante los segmentos clave y ofrecía la oportunidad de una reflexión profunda sobre el trabajo terapéutico. Una participante consideró que la VF le había ayudado en la medida en que «tom[ó] más conciencia de [su] presencia en la sala, del contacto visual, del lenguaje corporal y de los lugares donde [se] quedaba atascada». Otra persona participante consideró que la VF «permitía una reflexión y una elaboración profundas». Además, la VF permitía a quien supervisa señalar con precisión los momentos en que la persona en formación lo había hecho bien, y esta retroalimentación también reforzaba el aprendizaje y la reflexión. Una participante dijo que usar la VF era análogo a «un músico o una música que escucha una grabación de sí», porque le ayudaba a reflexionar sobre lo bien o lo mal que había aplicado las intervenciones de la EFT.

DISCUSIÓN

Este estudio investigó si añadir la VF a la supervisión en EFT mejoraba el nivel de desarrollo terapéutico en una clínica universitaria de formación centrada en el aprendizaje de la EFT. Se utilizó un diseño de línea base múltiple concurrente entre sujetos para evaluar el componente adicional de supervisión, introduciendo la VF a distintas personas participantes en distintos momentos con el fin de someter a prueba los efectos de la intervención. Las personas participantes completaron cuestionarios cuantitativos después de cada sesión de EFT con su pareja de referencia y respondieron a cuestionarios cualitativos al final de la fase de intervención y 4 meses después, para conocer su percepción de la adecuación de la intervención de supervisión y su satisfacción con ella. En conjunto, constatamos que las personas participantes mostraban niveles altos de desarrollo terapéutico en el SLQ‐R al inicio del estudio, lo que apunta a un posible efecto techo. Los resultados de la puntuación total del SLQ‐R y de la subescala de autoconfianza profesional mostraron un efecto en una de cada tres personas participantes y, por tanto, no alcanzan los estándares mínimos para sugerir una relación causal. Dos de las tres personas participantes mostraron una mejora significativa en la escala de seguridad profesional, lo que sugiere que la intervención de supervisión tuvo un efecto deseable sobre la seguridad profesional.

En las respuestas cualitativas, todas las personas participantes refirieron experiencias positivas con la incorporación de la VF a la supervisión. Los resultados cualitativos indicaron que, a su juicio, la VF facilitaba el desarrollo de la confianza y la competencia terapéuticas en la aplicación de las intervenciones de la EFT. Pudieron observar el impacto de su manera de aplicar la EFT mientras recibían una retroalimentación positiva y correctiva de quien les supervisaba, que destacaba sus puntos fuertes y los aspectos que debían mejorar (Palmer‐Olsen et al., 2011). Esto reforzaba la dimensión de «aquí y ahora» de la supervisión, que los formatos de supervisión más tradicionales quizá sean menos capaces de ofrecer, y ayudaba a las personas participantes a volver al campo emocional del momento de la terapia en que se necesitaba supervisión. Las personas participantes transmitieron asimismo que poder verse y oírse mientras quien supervisaba daba su retroalimentación era importante para valorar la calidad de su aplicación de la EFT e integrar retroalimentaciones concretas en sesiones futuras a fin de mejorar su trabajo. Además, les ayudaba a identificar sus propios procesos emocionales en el momento, lo que llevaba a explorar cómo sus propias experiencias emocionales podían haber influido en sus sesiones. También les ayudaba a identificar los momentos del proceso terapéutico en que sentían que no avanzaban y no sabían cómo seguir.

La mayor capacidad de estas personas terapeutas para explorar cómo sus propios procesos emocionales podían haber influido en su aplicación de la EFT es un resultado importante. Los propios procesos emocionales de terapeutas pueden influir en su capacidad para aplicar intervenciones de la EFT como la intensificación de emociones, las respuestas evocadoras y las conjeturas empáticas. En EFT, la intensificación de emociones en sesión se produce cuando se destacan respuestas o interacciones concretas para intensificar la experiencia emocional de la persona consultante (Johnson, 2020). Si en una sesión se evoca el propio dolor o la propia tristeza de quien hace la terapia, puede que evite las técnicas de intensificación para impedir que sus propias emociones se intensifiquen. Trabajar con emociones intensas es, en general, una habilidad difícil de aprender y de enseñar. El hecho de que quien supervisa pueda utilizar la VF para destilar esos momentos de la terapia en los que la persona supervisada podría haber intensificado y profundizado más la experiencia emocional de la persona consultante, y ofrecer ejemplos e ideas para mantener a la clientela conectada con su experiencia emocional, constituye una herramienta valiosa para enseñar la EFT.

Los resultados del seguimiento a los 4 meses mostraron que las personas participantes experimentaron una mayor confianza en el uso de la EFT, sobre todo al entrar en la etapa 2. Esto resulta especialmente significativo, ya que la etapa 2 de la EFT es la más difícil de aprender para terapeutas (Bradley & Furrow, 2007; Johnson & Greenberg, 1988). La investigación ha puesto de relieve que completar eficazmente la etapa 2 se relaciona con mejores resultados para las parejas (Bradley & Furrow, 2004, 2007; Dalgleish et al., 2015; Wiebe & Johnson, 2016) y que quienes tienen dificultades para llevar a cabo estos eventos de cambio pueden acabar en un impasse terapéutico (Bradley & Furrow, 2007; Furrow et al., 2012). Tras completar con éxito la etapa 1 (desescalada del ciclo), la etapa 2 exige reestructurar las interacciones clave entre los miembros de la pareja. Quien hace la terapia debe «coreografiar» un nuevo baile para la pareja, en el que el miembro que antes se retiraba vuelve a implicarse, haciéndose más accesible y receptivo emocionalmente con su pareja, mientras que el miembro que más persigue se vuelve más abierto y vulnerable al pedir que se satisfagan sus necesidades (Johnson, 2020; Lee et al., 2017; McRae et al., 2014). El programa de VF ofrece a quienes supervisan una herramienta para devolver a terapeutas a los momentos en que era posible un trabajo más profundo. Quien supervisa puede entonces apoyar el desarrollo terapéutico mediante juegos de rol o la discusión de técnicas alternativas.

Líneas futuras

Este artículo describe un estudio de prueba de concepto que examina la incorporación de la VF a la supervisión en EFT en una clínica universitaria de formación (Czajkowski et al., 2015). Dados los notables beneficios de la VF para supervisar la etapa 2 de la EFT, sumados a la dificultad de aprender las intervenciones de la etapa 2, los primeros resultados sugieren que la etapa 2 de la EFT podría ofrecer un entorno ideal para aplicar la VF. Estos resultados justifican futuras pruebas de la eficacia de la intervención de supervisión, incluidas comparaciones entre distintos formatos de supervisión, como la supervisión tradicional en vídeo frente a la supervisión con VF, para orientar enfoques de supervisión más eficaces y eficientes. En cuanto a la metodología utilizada en este estudio, los diseños de caso único, como los diseños de línea base múltiple, son métodos valiosos y de clara pertinencia para la CFT. Los diseños de línea base múltiple son especialmente útiles para los estudios de prueba de concepto y los ensayos piloto, así como para los estudios que disponen de recursos limitados. Este método ofrece oportunidades de investigación clínica en los propios contextos de práctica y, por ejemplo, para las tesis doctorales, en las que la investigación clínica suele parecer inalcanzable. Una mayor adopción de estos métodos podría contribuir a aumentar la investigación significativa en terapia de pareja y familia.

Limitaciones

Los diseños de línea base múltiple funcionan mejor cuando se espera que la variable dependiente cambie con relativa rapidez, o cuando se concede más tiempo a la fase de intervención si se espera que la variable dependiente cambie lentamente (Kratochwill et al., 2010). Este estudio estuvo limitado por el calendario restringido que imponía el semestre. Es posible que una fase de intervención más larga hubiera revelado un mayor efecto de la intervención de supervisión sobre el desarrollo terapéutico. Cabe esperar también un crecimiento del desarrollo terapéutico durante la fase de línea base, puesto que las personas participantes recibían supervisión durante ese periodo. Aunque en la investigación de línea base múltiple es una práctica aceptada comprobar si añadir un componente a una intervención en curso mejora aún más los resultados, ello puede dificultar la documentación de una tendencia coherente durante la fase de línea base. En este estudio fue difícil obtener una tendencia de línea base coherente, y las tendencias de la variable dependiente tuvieron que considerarse en este contexto.

Las normas del WWC recomiendan un mínimo de tres puntos de datos (para cumplir las normas con reservas) a seis puntos de datos (para cumplir las normas) por fase (Kratochwill et al., 2010). Aunque el estudio se diseñó para cumplir esta norma, una persona participante solo tuvo dos puntos de datos en la fase de intervención debido a cancelaciones de la pareja atendida. Por ello, tuvimos que excluirla del análisis cuantitativo. Aunque tres participantes son aceptables, son preferibles cuatro o más. Además, la pérdida de participantes en los diseños de línea base múltiple puede plantear problemas de validez interna si está sistemáticamente relacionada con la intervención; sin embargo, nada indicaba que en este estudio la pérdida estuviera relacionada con la intervención.

CONCLUSIONES

Pretendíamos comprender si añadir la VF a la supervisión en EFT producía un mayor crecimiento en el desarrollo terapéutico. Este estudio de prueba de concepto utilizó un diseño de línea base múltiple concurrente entre sujetos en el que cada participante actuó como su propio control. Además, las respuestas cualitativas se examinaron mediante análisis temático. Los resultados se mostraron prometedores para la incorporación de la VF a la supervisión en EFT. Los resultados cuantitativos pueden haberse visto afectados por un efecto techo, pero las respuestas cualitativas, muy positivas, aportan datos de validez social a favor de la VF. Se necesita más investigación sobre la eficacia del componente de supervisión para comprender mejor el uso de la supervisión con VF.

Complexe Systémique: puntos clave

La supervisión en EFT aspira a ser isomórfica a la terapia: la emoción de quien hace la terapia se trabaja igual que la de la pareja. La retroalimentación en vídeo lleva más lejos esta lógica, ya que devuelve a la persona supervisada al campo emocional de la sesión, con la mirada de quien supervisa fijada en un momento preciso. El estudio es honesto sobre sus resultados: con tres participantes analizables, el efecto cuantificado solo se sostiene en la seguridad profesional, y el techo alcanzado en la línea base limita lo que podía medirse. Lo esencial está en otra parte, en lo que dicen las personas en prácticas: ver lo que hacen y no lo que cuentan que hacen, localizar dónde se atascan, atreverse a entrar en la etapa 2 de la EFT. Queda abierta una cuestión sistémica: es quien supervisa quien elige los momentos que se revisan. La herramienta gana en eficiencia, pero la puntuación de la sesión sigue del lado de la persona experta; valdría la pena probar a alternar con momentos elegidos por la persona supervisada. Los límites son claros: cuatro personas en prácticas, una supervisión, un semestre, medidas autoinformadas. Para leer junto con el alegato a favor de grabar en vídeo la propia práctica y el artículo sobre la supervisión en terapia sistémica.

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Traducción no oficial al español de Effects of adding video feedback to emotionally focused therapy supervision: A concurrent multiple‐baseline across subjects design, de Andrea K. Wittenborn, Sailaja Subramaniam, Preston C. Morgan y Chi-Fang Tseng, Journal of Marital and Family Therapy, vol. 48, n.o 4 (2022), doi: 10.1111/jmft.12586, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (texto traducido al español). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Traducción no oficial al español del artículo original «Effects of adding video feedback to emotionally focused therapy supervision: A concurrent multiple‐baseline across subjects design», publicado en Journal of Marital and Family Therapy (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Wittenborn, A. K., Subramaniam, S., Morgan, P. C., y Tseng, C.-F. (2022). Effects of adding video feedback to emotionally focused therapy supervision: A concurrent multiple‐baseline across subjects design. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/effects-of-adding-video-feedback-to-emotionally-focused-therapy-supervision (Obra original publicada en 2022 en Journal of Marital and Family Therapy, 48(4), 1059-1074 (2022); republicada en 2022 por Journal of Marital and Family Therapy, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jmft.12586)

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