Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution Focused Practices · Artículo conceptual
¿Y si quien consulta eligiera no solo el objetivo, sino también las preguntas? Desde Moscú, Ruse y el Reino Unido, tres profesionales describen el modelo CoLeC, Conversations Led by Clients (conversaciones guiadas por la clientela), practicado en instituciones búlgaras y rusas como un paso más allá de la TBCS: la persona profesional ya no es el taxista que pregunta «¿adónde vamos?», sino una directora de orquesta que pregunta «¿cuál es la pregunta más útil que podría oír de mí ahora?». Vienen luego la pregunta orientada al tiempo, la elección múltiple, la «pregunta del mejor terapeuta», las respuestas diferidas y un argumento oportuno tomado de Mead: la pregunta de quien consulta está en su propio lenguaje, siempre llega a tiempo y puede aprenderse. «Nunca esperé que habláramos con mis algoritmos y no con los suyos.»
Traducción no oficial al español de It Will Never Be the Same Again, de Alexey Mikhalsky, Plamen Panayotov y Alasdair Macdonald, publicado en el Journal of Solution Focused Practices (2019), doi: 10.59874/001c.75082, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla de técnicas se presenta como un recuadro de texto. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Resumen. Este artículo describe el modelo de conversaciones guiadas por la clientela (Conversations Led by Clients, CoLeC), tal como se practica en varias instituciones de ayuda búlgaras y rusas, como un desarrollo de la terapia breve centrada en soluciones (TBCS). El modelo concibe las conversaciones terapéuticas como algo que debe seguir paso a paso las demandas de las personas consultantes. Entre las preguntas figuran la pregunta que activa la mente (MAQ): ¿Cuál cree que es la pregunta más útil que puede oír de mí ahora (o en nuestra próxima sesión)?; la pregunta orientada al tiempo: ¿De qué cree que es más útil hablar ahora: del pasado, del presente o del futuro?; la pregunta de elección múltiple: ¿Cuál de estas preguntas cree que es la mejor para usted en este momento? (de una lista proporcionada por la persona terapeuta); y la pregunta de las respuestas diferidas: si la persona no tiene respuesta en ese momento, se le pide que piense en la pregunta hasta la próxima sesión y se le proponen actividades de autointerrogación. El CoLeC, al ir un paso más allá de algunos modelos terapéuticos, es un primer esfuerzo por ayudar a las y los profesionales de la ayuda a encontrar respuestas a esta pregunta bastante distinta: «¿Cómo debería ser la conversación de esta persona conmigo?». Esto lo convierte en el comienzo de una actitud cualitativamente nueva hacia lo que hacemos como profesionales. Esperamos que muchas personas, jóvenes y recién llegadas a la profesión, no solo se sumen, sino que también contribuyan a desarrollar esta manera de pensar y de hacer, ya que consideramos útiles este tipo de conversaciones con la clientela.
Palabras clave: clientela, conversaciones, ayuda, preguntas, utilidad, terapia
Este artículo trata de lo que creemos que podría ser el futuro de las conversaciones de las y los profesionales de la ayuda con su clientela: conversaciones organizadas por profesionales y guiadas por quienes consultan. Es un paso más allá de la TBCS tradicional, con la que comparte su confianza básica en las personas consultantes, en su capacidad de ser su mejor fuente de ayuda, en su buena voluntad y en sus recursos para el cambio. Nuestro enfoque va un paso más allá de la TBCS porque pone el acento en lo que la persona siente y sabe sobre el mejor momento para las intervenciones terapéuticas. Es ella quien elige el momento adecuado para abordar cualquier cuestión, las preguntas más útiles que debe formular la persona terapeuta y las respuestas que necesita para crear el cambio futuro. No obstante, nuestro enfoque sigue compartiendo las convicciones básicas de la TBCS sobre la capacidad de las personas consultantes de ser su mejor fuente de ayuda gracias a su buena voluntad y a sus recursos para el cambio.
Si observamos más de cerca las conversaciones terapéuticas, advertiremos que la terapia puede entenderse como un tipo específico de juego de lenguaje socialmente construido (Wittgenstein, 1953), muy parecido a la medicina somática. Al acudir a la consulta médica, los pacientes esperan de quien les atiende muchas actividades aparentemente distintas, todas encaminadas a descubrir la naturaleza de su problema, con el fin de trazar un camino hacia intervenciones eficaces. Sin embargo, la mayoría de estas actividades son en realidad improvisaciones de un mismo juego: hacer preguntas. La conversación suele incluir un repaso de la historia clínica y del motivo de la consulta. Este tipo de conversación es habitual en los enfoques sanitarios directivos y/o centrados en el problema. Incluso cuando preguntamos a las personas consultantes, al modo centrado en soluciones, qué es lo que más esperan de la terapia, empezamos a desempeñar nuestro papel de profesionales que hacen preguntas, reproduciendo así el juego de lenguaje tradicional del preguntar.
Si nos remontamos a las raíces antiguas de este enfoque, encontramos el debate socrático como método para hallar el conocimiento oculto: mediante una serie de preguntas, se conduce al interlocutor hacia una toma de conciencia cuando acaba contradiciéndose. Iniciada como actividad médica por un neurólogo, Sigmund Freud, la psicoterapia se ha percibido y practicado tradicionalmente dentro del marco médico de pensamiento causa-efecto. Desde que empezaron a desarrollarse las terapias racionales y cognitivas, el problema en terapia se ha visto a menudo como un enredo de la persona consultante en creencias ilógicas. Así, la persona terapeuta adopta la postura de quien interroga con curiosidad y la saca de ahí. Aunque este modelo del método socrático es ampliamente conocido y aceptado en muchos enfoques terapéuticos modernos, a veces lleva a ignorar las intenciones y los matices de las personas consultantes, lo que provoca resistencia y un estilo de terapia «no participativo» en el que se sienten incomprendidas.
Incluso dentro de este marco, sin embargo, el Dr. Albert Schweitzer señaló (en Anatomy of an Illness as Perceived by the Patient, de Norman Cousins, 2005, p. 78): «Cada paciente lleva dentro a su propio médico. Vienen a nosotros sin conocer esa verdad. Damos lo mejor de nosotros cuando ofrecemos al médico que reside en cada paciente la oportunidad de ponerse a trabajar.»
La tradición terapéutica la mantienen hoy muchos profesionales convencidos de que la «terapia» debe ser el trabajo de la persona terapeuta, del mismo modo que el trabajo de un violinista es tocar el violín. En la TBCS, por ejemplo, existe una metáfora que compara a la persona terapeuta con un taxista. Ello se debe a que el taxista pregunta a su pasajero «¿Adónde vamos?» cuando se informa del destino final (Bannink & McCarthy, 2014), admitiendo implícitamente que quien está al volante es quien realmente trabaja, el profesional.
A veces simplemente olvidamos que la mayor parte de las terapias las inician las personas consultantes (u otras personas importantes en sus vidas: familiares, vecinos, etc.), y con menos frecuencia profesionales que se preocupan por ellas. Deberíamos tener muy presente que todo encuentro profesional es el resultado de una serie de pasos dados previamente por la persona consultante: se ha preguntado «¿Necesito hablar con alguien de mi situación?» y, evidentemente, ha respondido «Sí»; luego se ha preguntado «¿Con quién debería hablar?» y, en respuesta, ha hecho una indagación previa preguntando a otras personas, preferiblemente a antiguos pacientes de su familia, de su círculo de amistades, de su trabajo, de la peluquería, en Internet, en distintos medios... Así encuentra a la persona profesional con la que le gustaría hablar de su situación. Y entonces formula la siguiente pregunta (que a la persona profesional le parece la primera), que a menudo contiene su propia respuesta: «¿Puedo ir a verle el miércoles a las 10:30, que es la hora que mejor me viene?». El deseo de hablar dentro de una sesión es una iniciativa personal de quien consulta.
En el CoLeC, la persona profesional se dedica a lo que ahora llamamos el Questioning for Most Useful Questions (QUQu), el interrogar en busca de las preguntas más útiles. Se trata de un conjunto de técnicas que intentan conservar, mantener y sostener el liderazgo de la persona consultante ayudándola a desarrollar sus propias capacidades en el arte de formular preguntas útiles. Esto no ha pasado inadvertido a las y los terapeutas centrados en soluciones, por lo que nos corresponde poner un acento adicional en estos puntos.
Proponemos también recurrir a la autointerrogación de la persona consultante. A menudo la invitamos a pensar especialmente en las preguntas que más le interesan y en sus posibles respuestas. Podemos utilizar estas técnicas de autointerrogación de distintas maneras, de forma directa o paradójica (cambiándolas y reformulándolas de manera creativa). El proceso de hacerse a uno mismo preguntas totalmente nuevas e inesperadas e intentar encontrar respuestas es un proceso que desarrolla puntos de vista dialécticamente equilibrados (Mikhalsky, 2014).
Tabla 1. Técnicas de interrogación del CoLeC
Animar a las personas consultantes a formular preguntas y a desarrollar otras nuevas cambia considerablemente tanto la forma narrativa habitual con la que se describen estas situaciones como la percepción que tienen de ellas. La difícil situación vital en curso queda en cuestión, es decir, se vuelve manejable, y quienes consultan se vuelven mucho más creativos al intentar expresar en forma de pregunta lo que quieren decir. Como dijo Steve de Shazer (1994, comunicación personal): «Si una clienta ya ha expuesto su situación diecisiete veces de la misma manera, procure no ser la decimoctava persona que oye la misma historia, ¡sino haga todo lo posible por ser la primera que oye una historia al menos un poco distinta!». Exponer la propia situación (ya sea pasada, presente o deseada) como un relato es radicalmente distinto de interrogarla. Este paso de la narración a la coconstrucción dialógica basada en la autointerrogación cambia su encuadre y la manera en que la perciben consultantes y profesionales.
Las conversaciones guiadas por la clientela (CoLeC) intentan cuestionar los hábitos expertos, médicos y socráticos de estructurar las conversaciones humanas, por lo que tienden a percibirse como extrañas e inusuales dentro del marco psicoterapéutico «normal» existente. Estos cambios, sin embargo, exigen a las personas consultantes un uso no automático de su lenguaje, lo que las ayuda a desarrollar su propio estilo nuevo de comunicación y de pensamiento. Como señaló hace poco una clienta al final de su consulta de sesión única: «Nunca esperé que habláramos con mis algoritmos y no con los suyos.»
La práctica del interrogar en busca de preguntas útiles (QUQu) remite también al concepto de conversación interiorizada de George Herbert Mead (1913). G. H. Mead sostiene que mantenemos con regularidad conversaciones interiorizadas no expresadas cuando reflexionamos sobre cuestiones prácticas de nuestra vida cotidiana. Las prácticas de interrogación aquí descritas prometen ampliar las habilidades y las opciones de las personas consultantes para llevar sus conversaciones internas, mucho más allá de sus encuentros con un terapeuta o un orientador.
Toda pregunta de la persona consultante tiene al menos tres ventajas sobre cualquier pregunta de la persona terapeuta:
Miller (7 de junio de 2016), en comunicación personal, propone sin embargo otro aspecto importante de centrarse en las preguntas propias de las personas consultantes:
Yo diría que el propio lenguaje de las personas consultantes parece serles comprensible (es una buena razón para pedirles que formulen sus propias preguntas), pero que, reflexionando más, podrían descubrir que habían malinterpretado lo que preguntaban. Creo que la palabra clave aquí es descubrimiento. Cuando la persona formula una pregunta aparentemente comprensible que resulta haber sido en realidad un malentendido por su propia parte, se trata de un descubrimiento y de una posible fuente de comprensión de sí misma que amplía de inmediato su sentido de agencia personal, sus conocimientos, sus habilidades y quizá sus fortalezas (Miller, comunicación personal, 7 de junio de 2016).
Si tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, dedicaría los primeros 55 minutos a determinar la pregunta adecuada, porque, una vez que conociera la pregunta adecuada, podría resolver el problema en menos de cinco minutos (Quote Investigator, 2014).
En resumen, los beneficios son: el empoderamiento de las personas consultantes, la oportunidad temporal de las intervenciones terapéuticas, la solución del problema de los malentendidos, y el hecho de ayudarles no solo a encontrar soluciones a sus dilemas actuales, sino también a prepararse para afrontar dificultades futuras. Puesto que la ayuda eficaz se basa en formular preguntas útiles, cuanto más capaces se vuelven en ello, menos ayuda necesitarán en el futuro.
Las conversaciones terapéuticas no pueden eludir las épocas de cambios radicales de significado. El CoLeC es solo uno de los muchos cambios posibles y venideros en las conversaciones terapéuticas. Estos cambios no llegan demasiado deprisa. Las personas suelen tener su propio ritmo para cambiar. Por lo general pueden decirle qué ritmo prefieren, lo que puede orientar las expectativas sobre los avances del trabajo en común.
La secuencia de actividades de las personas consultantes descrita más arriba las define claramente como iniciadoras, propietarias y principales agentes de cambio de las conversaciones terapéuticas que vendrán. En el enfoque de las conversaciones guiadas por la clientela (CoLeC), utilizamos la metáfora de la persona profesional que actúa como directora de las conversaciones (Conversations Conductor, ConCon). No se supone que deba sonar, sino organizar la mejor sonoridad posible de los músicos a los que dirige. La persona profesional intenta no solo preservar la propiedad y el liderazgo de quien consulta, sino también ayudarle a desarrollar sus habilidades lingüísticas. La persona terapeuta que actúa como ConCon no se centra en algoritmos y, en lugar de preguntarse «¿Cómo deberían ser mis conversaciones con la clientela?», intenta preguntarse «¿Cómo debería ser la conversación de esta persona conmigo?», «¿Cómo puedo ayudarle a formular sus preguntas y sus respuestas?».
Si definimos nuestro enfoque de la actividad de ayuda como una especie de terapia de autoayuda asistida, el papel de la persona profesional se desplaza hacia el seguimiento, el estímulo y el acompañamiento del proceso ya iniciado en el que quienes consultan se hacen preguntas útiles, encuentran respuestas y, sobre esa base, desarrollan sus siguientes pasos. Esos pasos pueden conducir hacia las situaciones deseadas (Switek, 2014), o hacia pensamientos y emociones, o estados de la mente y del cuerpo, lo que sea. En nuestra opinión, el objetivo final de estas conversaciones guiadas por la clientela (CoLeC) como autoayuda asistida no es solo ayudar a las personas consultantes a coconstruir soluciones a sus dificultades actuales, sino también prepararlas y dotarlas de herramientas lingüísticas específicas que puedan utilizar en el futuro para afrontar otras situaciones difíciles. Al practicar el arte de formular preguntas útiles en sus sesiones con nosotros, aprenden a afrontar otras dificultades que encontrarán más adelante. Esto se parece a la intención original de la terapia breve centrada en soluciones: centrarse en las personas consultantes como capaces de crear sus propias soluciones y de vivir la vida que de verdad quieren vivir (de Shazer, 1994).
Complexe Systémique: puntos clave
Una propuesta radical bajo una forma modesta: confiar a la persona consultante no solo el objetivo de la conversación, como hace la TBCS, sino la elección de las preguntas. La tabla de técnicas puede usarse tal cual, y la «pregunta del mejor terapeuta» es un hallazgo. Lo más interesante es el argumento, más sistémico que solucionista: la pregunta de quien consulta está en su lenguaje, llega a su tiempo, y el ejercicio se traslada a sus conversaciones interiores, que la autoría vincula con Mead. La construcción histórica (Sócrates, Freud, causa y efecto) y la promesa de un «futuro de la ayuda» invitan a matizar: el riesgo evidente es que la persona profesional, directora de orquesta que no suena, se limite a esperar. La observación de Gale Miller, insertada en el texto, sirve de salvaguarda: la pregunta de quien consulta puede ser un malentendido sobre sí misma, y es ahí donde se descubre algo. Para leer junto con la historia informal contada por de Shazer y Berg y Cómo su escucha influye en sus conversaciones.
Referencias
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Traducción no oficial al español de It Will Never Be the Same Again, de Alexey Mikhalsky, Plamen Panayotov y Alasdair Macdonald, publicado en el Journal of Solution Focused Practices, Journal of Solution Focused Brief Therapy, vol. 3, n.º 1 (2019), pp. 27-34, doi: 10.59874/001c.75082, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia (traducción, tabla presentada como recuadro de texto). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
El artículo original, «It Will Never Be the Same Again», se publicó en Journal of Solution Focused Brief Therapy (2019) bajo licencia CC BY 4.0. Esta versión española es una traducción no oficial de Complexe Systémique, realizada con la ayuda de la inteligencia artificial y adaptada para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Mikhalsky, A., Panayotov, P., & Macdonald, A. (2019). It Will Never Be the Same Again. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/it-will-never-be-the-same-again (Obra original publicada en 2019 en Journal of Solution Focused Brief Therapy, vol. 3, n.º 1 (2019), pp. 27-34; republicada en 2019 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/75082)
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