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Frontiers in Psychiatry · Terapia multifamiliar

Combatir los efectos intergeneracionales del psicotrauma con la terapia multifamiliar

El trauma de una madre o de un padre no se «transmite» como un objeto: circula a través del apego, la mentalización, la regulación emocional y el cuerpo, y también puede alimentar la resiliencia. El equipo de Trudy Mooren en ARQ, el centro nacional neerlandés de psicotrauma, revisa estas vías y describe una terapia multifamiliar centrada en el trauma para familias con hijos e hijas pequeños.

Autoría Trudy Mooren (ARQ National Psychotrauma Centre, Diemen; Department of Clinical Psychology, Utrecht University), Elisa van Ee (Psychotraumacentrum Zuid-Nederland, Reinier van Arkel, ’s-Hertogenbosch; Behavioural Science Institute, Radboud University, Nijmegen), Irma Hein (Department of Child and Youth Psychiatry, Amsterdam Academic Medical Center) y Julia Bala (consultora, Diemen), Países BajosPrimera publicación Frontiers in Psychiatry, 1 de febrero de 2023Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Combatting intergenerational effects of psychotrauma with multifamily therapy, de Trudy Mooren, Elisa van Ee, Irma Hein y Julia Bala, publicado en Frontiers in Psychiatry (Frontiers Media) (2022), doi: 10.3389/fpsyt.2022.867305, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

El impacto del trauma parental en los hijos y las hijas puede entenderse como parte de un proceso sistémico dinámico de adaptación familiar.

Trudy Mooren, Elisa van Ee, Irma Hein y Julia Bala

Resumen

Existen cada vez más pruebas de que el trauma parental se asocia, en la descendencia, con trastornos psicosociales, problemas externalizantes e internalizantes y una mayor sensibilidad al trastorno de estrés postraumático (TEPT). Hallazgos de investigación recientes apuntan a vías de influencia intergeneracional multidimensionales, relacionales, psicológicas y neurobiológicas, interrelacionadas entre sí. Además, los efectos intergeneracionales del trauma parental deben comprenderse dentro de un contexto sistémico más amplio, como parte de la adaptación familiar. Este artículo explora los hallazgos de la investigación y la práctica clínica para profundizar en nuestra comprensión de los procesos intergeneracionales y presenta orientaciones para las intervenciones terapéuticas. Se describe una terapia multifamiliar centrada en el trauma, cuyo objetivo es limitar las consecuencias relacionales del trauma parental y reforzar la resiliencia familiar. La propuesta es que, para facilitar y mejorar la calidad de la interacción entre madres o padres e hijos ante el psicotrauma, es crucial fomentar las capacidades de regulación emocional y la mentalización. Estos esfuerzos, ofrecidos mediante intervenciones con grupos de familias, pueden beneficiar a familias diversas que afrontan la adversidad en sociedades culturalmente diversas.

Palabras clave: intergeneracional; psicotrauma; personas refugiadas; personas veteranas; tratamiento multifamiliar

Introducción

La búsqueda de los mecanismos de las consecuencias intergeneracionales del psicotrauma, que comenzó con observaciones clínicas de hijos e hijas de supervivientes del Holocausto (1, 2), tiene una larga historia marcada por numerosas controversias. Pese a décadas de investigación, los mecanismos de las consecuencias intergeneracionales del trauma siguieron sin estar suficientemente explicados y carecían de una base empírica sólida (3–5). La premisa subyacente, basada en un modelo lineal de causa-efecto, es que el trauma parental se transmite directa o indirectamente a la descendencia. Qué se transmite, mediante qué procesos y con qué consecuencias ha sido objeto de debates largos y, en ocasiones, encendidos. Uno de los primeros intentos de aclarar las controversias sobre la transmisión del trauma surgió de un estudio metaanalítico sobre la traumatización secundaria de los hijos e hijas de supervivientes del Holocausto (6). En un conjunto de estudios controlados no clínicos no se encontró, en la población general, ninguna prueba de la influencia de las experiencias traumáticas del Holocausto vividas por las madres y los padres sobre el bienestar de su descendencia. Por ello, se concluyó que la traumatización secundaria solo aparecía en estudios con participantes clínicos.

En las últimas décadas la investigación se amplió y los estudios incluyeron poblaciones clínicas, descendientes de supervivientes del Holocausto, personas veteranas de combate, personas refugiadas traumatizadas, víctimas de violencia comunitaria y de trauma interpersonal. Estos estudios mejoraron nuestra comprensión del impacto del TEPT parental en la infancia, en las relaciones entre madres o padres e hijos y en la parentalidad. En la tabla 1 se resumen los factores que explican el impacto del TEPT parental en la descendencia. Estos factores se basan en revisiones y metaanálisis publicados recientemente sobre diversas poblaciones traumatizadas.

Tabla 1 — Mecanismos de influencia del TEPT parental en la salud mental de la descendencia (revisiones).

  • Referencias: Creech y Misca 7; Población estudiada: personal militar y personas veteranas; País: Estados Unidos; N.º de estudios incluidos: 20; Período: 2001–2016; N.º de participantes: 4727 díadas progenitor-hijo, más 272 menores a título individual; Resultados: conductas parentales, resultados en la infancia; Teoría: cognitivo-conductual interpersonal; Análisis: narrativo; Mecanismo: una mayor evitación experiencial se asociaba a un menor compromiso positivo con los hijos e hijas; dificultades parentales percibidas; aumento del estrés parental; Orientaciones para la investigación: investigación en poblaciones no estadounidenses; medidas estandarizadas de los resultados en la infancia; representación de las mujeres en las muestras; diseño longitudinal
  • Referencias: Dashorst et al. 12; Población estudiada: descendencia de supervivientes del Holocausto; País: varios, EE. UU., Europa e Israel; N.º de estudios incluidos: 23; Período: 2001–2015; N.º de participantes: 2981; Resultados: salud mental de la descendencia; Teoría: traumatización intergeneracional; apego; modelo de diátesis-estrés; cambios biológicos y epigenéticos; Análisis: narrativo; Mecanismo: los problemas de salud mental parentales, en particular el TEPT, se relacionan con el TEPT y los síntomas depresivos en la descendencia; tener a ambos progenitores supervivientes; género del progenitor (las madres se asocian más a la «transmisión»). Estrés y acontecimientos vitales adicionales, procesos psicofisiológicos, parentalidad percibida y apego: familias de descendientes de supervivientes del Holocausto (HSO) caracterizadas por conflictos relativamente numerosos o intensos dentro de la familia y menor cohesión; niveles de cortisol alterados, aumento de la metilación en segmentos génicos específicos.; Orientaciones para la investigación: son múltiples factores, y no uno solo, los que determinan la salud mental de la descendencia; diseño longitudinal
  • Referencias: Dekel y Goldblatt 3; Población estudiada: personas veteranas; País: varios, sobre todo estadounidenses/Vietnam; N.º de estudios incluidos: 15; Período: 1998–2004; N.º de participantes: 3188 relaciones padre-hijo; Resultados: relación entre progenitor e hijo; Teoría: traumatización secundaria; proceso psicodinámico: proyección e identificación, dificultades para contener las emociones; dinámica familiar, incluida la comunicación; Análisis: narrativo; Mecanismo: trauma y malestar del padre: cuanto mayor es el malestar del padre, expresado en un TEPT grave, y más frecuente el uso de la violencia, mayor es el malestar de los hijos; Orientaciones para la investigación: no centrarse solo en el TEPT de los padres, sino también en los síntomas comórbidos (por ejemplo, conductas adictivas); adoptar una perspectiva amplia que incluya los factores que atenúan el malestar o la transmisión
  • Referencias: Flanagan et al. 13; Población estudiada: personas refugiadas; País: Europa, EE. UU.; N.º de estudios incluidos: 8; Período: 2006–2018; N.º de participantes: 1684; Resultados: descendencia a título individual; Teoría: consecuencias intergeneracionales de los síntomas de TEPT, apego; Análisis: narrativo; Mecanismo: apego alterado, estilo parental desadaptativo, disponibilidad emocional disminuida, funcionamiento familiar alterado, acumulación de factores de estrés familiares, estilos de comunicación disfuncionales y gravedad de la sintomatología parental; Orientaciones para la investigación: diseño prospectivo y longitudinal, con medidas culturalmente adecuadas.
  • Referencias: Hope et al. 8; Población estudiada: varias: militar, violencia interpersonal, experiencias de parto y no especificada; País: varios; N.º de estudios incluidos: 27; Período: 2004–2017; N.º de participantes: 9117 progenitores, díadas progenitor-hijo; Resultados: parentalidad; Teoría: consecuencias de los síntomas de TEPT en la parentalidad, en términos de calidad de la relación (con el hijo o la hija), estilo parental, satisfacción y estrés parental; Análisis: narrativo; Mecanismo: el TEPT parental se asocia a niveles elevados de estrés parental, efectos perjudiciales sobre la satisfacción parental y la relación con el hijo o la hija, y la adopción de prácticas parentales negativas (menos sensibles, más controladoras, agresivas e incoherentes).; Orientaciones para la investigación: tamaños muestrales sustanciales; inclusión de los padres; representación de los tipos de trauma con vistas a la generalización.
  • Referencias: Kritikos et al. 14; Población estudiada: personal militar o personas veteranas; País: varios, por ejemplo, Balcanes, Vietnam y Líbano; N.º de estudios incluidos: 28; Período: 1993–2014; N.º de participantes: 3684 progenitores o descendientes; Resultados: problemas de parentalidad, ajuste familiar y problemas de la descendencia; Teoría: teoría de sistemas, teoría de la interacción social; Análisis: metaanálisis; Mecanismo: se hallaron tamaños del efecto de pequeños a moderados en las relaciones entre el TEPT/los síntomas de TEPT parentales y las dificultades familiares, los problemas de parentalidad y un funcionamiento familiar deficiente. El diseño del estudio, la fuente de información sobre los resultados en la infancia y el tipo de resultado moderaban la relación entre TEPT/síntomas de TEPT y dificultades familiares.; Orientaciones para la investigación: evaluar los moderadores que explican la heterogeneidad de la respuesta de la descendencia al TEPT/los síntomas de TEPT parentales. Diseño longitudinal. Incluir medidas con múltiples informantes para comparar los efectos según quién informa.
  • Referencias: Van Ee et al. 10; Población estudiada: varias: maltrato infantil, parto, combate, violencia interpersonal, violencia masiva, catástrofe natural, prematuridad y muerte fetal; País: varios; N.º de estudios incluidos: 72; Período: 1992–2014; N.º de participantes: 14109 progenitores o descendientes; Resultados: relación entre progenitor e hijo, parentalidad e impacto en la infancia; Teoría: perspectiva relacional y transaccional; apego y mentalización, y ciclo del maltrato; Análisis: narrativo; Mecanismo: las madres y los padres con TEPT están emocionalmente menos disponibles y perciben a sus hijos e hijas de forma más negativa que quienes no presentan síntomas de TEPT; a edades tempranas, la descendencia de progenitores con TEPT se desregula o se angustia con más facilidad y, a edades más avanzadas, afronta más dificultades en su desarrollo psicosocial que la de progenitores sin TEPT.; Orientaciones para la investigación: incluir un marco de resiliencia. Se necesitan mediciones sólidas del TEPT, uniformidad en los conceptos utilizados y medidas observacionales estandarizadas, así como estudios longitudinales.

Por orden alfabético, referencias (7, 8, 12, 3, 13, 14 y 10).

Diferentes revisiones sobre el impacto del TEPT parental en la parentalidad sugieren que el TEPT afecta a la crianza, a las relaciones entre madres o padres e hijos y a los resultados en la infancia (7–10). Un estudio metaanalítico confirmó la asociación entre el trauma parental y el malestar y los problemas de conducta de la descendencia (11). Además, se identificaron varios patrones relacionales y diversas vías de impacto del trauma parental en la descendencia. Junto a las pruebas crecientes de las vías relacionales a través de las cuales el trauma parental afecta a la infancia, la investigación sobre el funcionamiento cerebral, la neuroendocrinología y la (epi)genética ha aportado una mayor comprensión de los mecanismos neurobiológicos que subyacen a estas vías (12).

Los efectos intergeneracionales del TEPT y de la psicopatología comórbida no se limitan a la descendencia. Una revisión sistemática de la literatura (15) mostró que el TEPT no solo afecta a las relaciones de quienes lo padecen, sino que el propio TEPT se ve a su vez afectado por esas relaciones. Existe, pues, una asociación recíproca y bidireccional entre el TEPT y las relaciones cercanas. El impacto del trauma parental en los hijos y las hijas puede entenderse como parte de un proceso sistémico dinámico de adaptación familiar. El trauma de un miembro de la familia influye en toda la familia (16, 17). A las experiencias intrusivas les siguen una adaptación y una reorganización familiares postraumáticas complejas, con resultados funcionales o disfuncionales (18), según las fases del desarrollo individual y familiar y los contextos sociopolíticos y culturales. El resultado positivo de una adaptación familiar lograda ha recibido poca atención durante mucho tiempo, pero hoy existe una tendencia creciente a centrarse en la resiliencia y en los aspectos positivos de las dimensiones intergeneracionales del trauma parental (19, 20).

En este artículo trazaremos un marco conceptual basado en perspectivas teóricas y clínicas procedentes del ámbito del psicotrauma y del campo del apego. Más allá del debate entre estabilización y exposición, que ha dominado el campo del trauma durante un tiempo, consideramos la regulación emocional como un proceso transdiagnóstico, crucial tras la vivencia de acontecimientos traumáticos. Las aportaciones de la literatura sobre la exposición al trauma y sobre las relaciones íntimas sirven para comprender mejor los procesos de riesgo y de protección en los distintos niveles del sistema tras la violencia, y amplían así las posibilidades de intervenciones que rompan la transmisión intergeneracional del trauma. Arrojaremos luz sobre la dinámica de la regulación emocional y de la mentalización como elementos cruciales de la interacción entre madres o padres e hijos, y describiremos cómo se utilizan estas perspectivas integradas en intervenciones bien estudiadas para aliviar las consecuencias del psicotrauma en familias confrontadas a una adversidad intrusiva. Como estos procesos pueden diferir según los grupos de edad, hemos optado por centrarnos específicamente en las familias con hijos e hijas de 0 a 5 años, edad en la que la dependencia es relativamente grande.

Múltiples vías de impacto intergeneracional

Revisiones recientes sobre los mecanismos que explican la traumatización intergeneracional en la población afectada por el Holocausto distinguieron como mecanismos plausibles la gravedad de la traumatización de las madres y los padres, el hecho de que uno o ambos progenitores padezcan una psicopatología, el apego y la calidad de la relación entre progenitores e hijos, y las alteraciones psicobiológicas (12, 21). La carga de las experiencias traumáticas, el apego y la mentalización, así como las influencias neurobiológicas y epigenéticas, se identificaron también como cuestiones clave en las revisiones sobre los patrones relacionales entre progenitores traumatizados con síntomas de TEPT y su descendencia no expuesta (10, 13, 14). A continuación nos centraremos en el apego y los procesos relacionados, así como en las influencias biológicas y genéticas, como mecanismos intergeneracionales. En la figura 1 se representa un modelo conceptual.

Mecanismos de las consecuencias intergeneracionales del psicotrauma.
FIGURA 1. Mecanismos de las consecuencias intergeneracionales del psicotrauma.

Apego, mentalización y regulación emocional

La sensibilidad y la capacidad de respuesta de la madre o el padre se consideran esenciales para que la criatura desarrolle un apego seguro. Sin embargo, se observó que las madres con más síntomas de TEPT eran menos sensibles y receptivas (22–25), más evitativas (26), más intrusivas (27) y más sobreprotectoras (28). También se ha descrito que las madres y los padres con TEPT son más hostiles, más propensos al rechazo o más agresivos con sus hijos e hijas (29–31). La agresividad y el retraimiento emocional parecen especialmente probables cuando el trauma del progenitor está ligado a la criatura, por ejemplo cuando ha nacido de una violación, lo que acaba dando lugar a estilos de apego desorganizado (32). Además del maltrato, el apego desorganizado puede ser también resultado de la negligencia, de no lograr calmar y consolar a la criatura y, por tanto, de no lograr regularla emocionalmente (33). En consecuencia, las madres y los padres que han vivido un trauma pueden tener una relación de apego menos óptima con sus hijos e hijas (34–36).

La mentalización es la capacidad de percibir y comprender los estados mentales propios y ajenos, que ayudan a explicar y predecir sentimientos, pensamientos y conductas (37). La capacidad de la persona cuidadora para mentalizar y, después, responder a las señales de la criatura sostiene de forma fundamental la regulación de las emociones y el desarrollo de las competencias de mentalización en la propia criatura (38). El TEPT materno relacionado con la violencia interpersonal y la función reflexiva (como operacionalización de la mentalización) se asociaron significativamente con las representaciones mentales que las madres tenían de sus hijos e hijas pequeños (39). Las madres que padecían TEPT mostraban las mayores dificultades para comprender la mente de sus hijos e hijas. De hecho, un metaanálisis estableció una relación entre los síntomas de TEPT y el rendimiento sociocognitivo, incluida la mentalización (40).

Influencias biológicas y genéticas

Los estudios con gemelos han indicado que los factores genéticos influyen en la exposición a acontecimientos potencialmente traumáticos y que esas influencias genéticas explican una proporción sustancial de la vulnerabilidad al TEPT (41). La investigación sobre posibles genes candidatos se centra en los genes del sistema dopaminérgico (DA) y en el sistema serotoninérgico (41). Los estudios neuroendocrinos en la descendencia de progenitores con TEPT muestran que presenta niveles de cortisol plasmático significativamente más bajos que la descendencia de supervivientes sin TEPT (42). Estas medidas neuroendocrinas se correlacionaban negativamente con la gravedad de los síntomas de TEPT parentales. Asimismo, las observaciones de bebés nacidos de madres que estaban embarazadas el 11 de septiembre muestran que el cortisol bajo asociado al TEPT parental estaba presente desde muy temprano en el desarrollo y podría estar influido por factores in utero, como la programación por glucocorticoides (42). Dado que los niveles bajos de cortisol se asocian especialmente a la presencia de TEPT materno, los hallazgos sugieren la intervención de mecanismos epigenéticos (42). No está claro si las marcas epigenéticas son igual de estables en todos los genes y en todas las regiones génicas, ya que se ha demostrado que algunas persisten a lo largo de generaciones, mientras que otras cambian en respuesta a intervenciones psicoterapéuticas (43).

Adaptaciones familiares resilientes

Los miembros de una familia responden al trauma y a la amenaza como un sistema en el que son posibles tanto la compensación como la exacerbación de la sintomatología. En las familias de víctimas de tortura, por ejemplo, cada hijo o hija puede adoptar roles funcionales que difieren en resiliencia y vulnerabilidad. Punamäki (44) lo describe así: uno de los hermanos puede ser el «portador del síntoma», que muestra vulnerabilidad y expresa el dolor; otro es el «psicólogo de la familia», que cuida, consuela y anima a los miembros que sufren; y el tercero es el «sol», la criatura salvadora que hace olvidar a los demás y compensa las pérdidas.

La manera en que una familia afronta las crisis y los desafíos, se reorganiza y vuelve a invertir en la vida influirá en las capacidades de adaptación de todos sus miembros y en sus relaciones (45). La resiliencia se ha convertido en un concepto dinámico, interactivo y orientado al proceso (46–48). La resiliencia individual se comprende y se fomenta mejor como una interacción mutua de influencias individuales, familiares, socioculturales e institucionales (47, 49). Los procesos protectores en el plano familiar incluyen la cohesión y la flexibilidad familiares, una comunicación abierta y clara, las reglas y los rituales, el significado que la familia da a la adversidad, la capacidad de resolver problemas y de aprovechar los recursos externos, y las tradiciones culturales (45, 47, 50). La transmisión intergeneracional de la resiliencia ha recibido escasa atención en la literatura, pero permite precisar aún más los complejos procesos que se dan entre progenitores traumatizados y su descendencia.

La parentalidad no solo puede amortiguar el efecto de la guerra y la violencia, sino también potenciar los procesos por los que la infancia se vuelve resiliente pese a un contexto adverso. En contextos de guerra, se observó que una crianza afectuosa y no punitiva se asociaba a una gran creatividad y competencia cognitiva en la infancia, que a su vez podían proteger su salud mental (51). La resiliencia de las madres y los padres favorece la de sus hijos e hijas. Las representaciones de apego adulto pueden explicar las diferencias en el ajuste postraumático y en la parentalidad. Un estudio con 53 progenitores solicitantes de asilo y refugiados analizó las relaciones entre el número de experiencias traumáticas y los síntomas de TEPT, la sensibilidad parental y las representaciones de apego (52). Los resultados muestran que, cuando las madres y los padres pueden apoyarse menos en representaciones de apego seguras, el número de experiencias traumáticas referidas y los síntomas de TEPT aumentan el riesgo de una parentalidad poco sensible. Puesto que las representaciones de apego seguras protegen a la criatura frente al efecto del trauma parental, es necesario apoyar a estas familias en la confirmación de modelos seguros del mundo y de las personas significativas, y en su capacidad de ofrecer a la criatura una relación de apego sensible.

La comunicación como vehículo central

La comunicación sobre el pasado traumático puede facilitar la elaboración de ese pasado y mejorar el apego. La comunicación implícita, la revelación excesiva o el silenciamiento pueden interferir en una adaptación familiar postraumática funcional. A partir de su revisión, Dalgaard y Montgomery (53) subrayaron que lo que más importa es el momento y la estrategia con que las madres y los padres revelan el pasado traumático. El grado de revelación parental que favorece el ajuste psicológico de la infancia (refugiada) depende de si los propios menores han estado expuestos directamente a experiencias traumáticas y de si son prepúberes o mayores (53). Además, el proceso de revelación del trauma está muy anclado en la cultura, y pueden existir distintas estrategias favorables para distintos grupos destinatarios.

Vías de intervención

Muchas de las madres y los padres traumatizados presentan un conjunto complejo de dificultades y problemas de salud mental. Por ello, a menudo se necesita una combinación de técnicas para aliviar los síntomas de estrés y mejorar las interacciones familiares. Existen varios métodos de tratamiento centrados en grupos destinatarios traumatizados específicos. Por ejemplo, el programa Families OverComing Under Stress (FOCUS) tiene como objetivo apoyar a las familias de personas veteranas tras un despliegue (54). Diamond y su equipo desarrollaron un modelo basado en el apego para trabajar con familias con adolescentes que luchan contra la conducta suicida (55). Figley y Kiser ofrecen un programa de tratamiento para familias traumatizadas basado en un formato de grupo de familias (56). Aunque existen diferencias entre los modelos, por ejemplo en cuanto a las poblaciones destinatarias específicas, sus puntos en común son la atención a la definición y comunicación de objetivos, la psicoeducación, la creación de narrativas (sobre lo ocurrido) y el desarrollo de habilidades (regulación emocional, comunicación y resolución de problemas). Recientemente, al poner en común los modelos de tratamiento del trauma infantil, Kiser y su equipo subrayaron que pocos estudios exploran el impacto de la inclusión de las madres, los padres o las personas cuidadoras en los modelos de tratamiento del trauma infantil. «Existe una necesidad significativa de futuros estudios sobre el impacto y los mecanismos del trauma de madres, padres y personas cuidadoras y su integración en el tratamiento del trauma infantil» [(57), p. 66]. Como ejemplo de enfoque terapéutico que incluye a personas adultas y menores, describiremos a continuación la terapia multifamiliar (TMF). Los programas de TMF para distintos grupos de familias traumatizadas (58, 59), como las familias refugiadas y las de personas veteranas, son multidimensionales y se centran en la interacción entre las influencias internas (biológicas, psicológicas) y externas (familiares, culturales, sociales, políticas) que obstaculizan o facilitan el desarrollo de la infancia y de las familias. La TMF es un enfoque que comprende un encuadre contextual que permite a las familias realizar cambios mediante variaciones de encuadres flexibles (grupo de familias o de progenitores, díadas progenitor-hijo, subgrupos de padres, de madres, de hijos e hijas, y personas individuales) (véase la figura 2). La terapia individual centrada en el trauma para las madres y los padres —desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR), terapia de exposición narrativa (NET), psicoterapia ecléctica breve (BEPP)— y el EMDR preverbal para la infancia pueden integrarse en el programa de forma simultánea o sucesiva. Las intervenciones sistémicas, basadas en la mentalización y conductuales se planifican en múltiples niveles del sistema.

Marco multifamiliar.
FIGURA 2. Marco multifamiliar.

El tratamiento tiene como objetivo reducir las limitaciones parentales provocadas por el TEPT y reforzar una parentalidad sensible y un apego seguro. La mentalización, la regulación emocional y el empoderamiento se utilizan como principales vías para reducir los efectos intergeneracionales relacionados con el trauma sobre la parentalidad, las relaciones entre progenitores e hijos y el desarrollo infantil (60, 61).

Mentalización: potenciar una parentalidad reflexiva

La terapia multifamiliar para familias traumatizadas se apoya en la terapia multifamiliar basada en la mentalización, desarrollada en el Marlborough Family Service de Londres (62). Se ha basado en la teoría del apego (mejorar la relación interpersonal centrándose en la mentalización y en las teorías sistémicas). La creación de un contexto para explorar las influencias relacionadas con el trauma que configuran las representaciones parentales de la criatura, las representaciones de apego actuales y las prácticas parentales, en interacción con las influencias culturales y familiares, puede lograrse de distintas maneras. Para potenciar la capacidad de mentalizar de las madres y los padres se recurre a debates en el grupo de progenitores o en subgrupos, a entrevistas mutuas o juegos de rol, al modelado y a la videorretroalimentación. La reflexión sobre los pensamientos y sentimientos durante un retraimiento parental y sus consecuencias para la criatura, por ejemplo, puede tener lugar en un momento de interacción durante el juego en díada, al ver una videorretroalimentación o en un juego de rol. Una madre o un padre puede, por ejemplo, mantener la «cara inmóvil» (still face) mientras otra persona intenta establecer contacto, para aumentar la empatía y la comprensión de lo que siente la criatura cuando su progenitor no está emocionalmente disponible. Durante una videorretroalimentación o una interacción real, otro progenitor puede «hablar en nombre de la criatura». Diferenciar las experiencias de apego tempranas, las influencias culturales y el impacto de las influencias inducidas por el trauma en las expectativas y representaciones parentales facilita cambios en las prácticas parentales que interfieren en una relación positiva entre progenitores e hijos. Además, la retroalimentación positiva y crítica de otras madres y otros padres tiene mucha fuerza y resulta más fácil de aceptar.

Regulación de las emociones

La capacidad de las madres y los padres para tolerar y regular sus propias emociones potencia la contención y la regulación de las experiencias emocionales de sus hijos e hijas (63). Las respuestas de estrés postraumático limitan las capacidades reflexivas de un progenitor traumatizado. La hiperactivación, la ira y la irritabilidad pueden conducir a la hostilidad parental o, por el contrario, la hipoactivación y el embotamiento emocional pueden aumentar la hostilidad y la falta de disponibilidad emocional, y ambas interfieren en la sensibilidad parental (59). Desarrollar habilidades que mejoren la regulación emocional ayuda a las madres y los padres a mantener su nivel óptimo de activación. Cuando aprenden a reconocer los desencadenantes y a controlar las emociones intensas que pueden asustar a la infancia y conducir a la negligencia y la hostilidad, aprenden también el proceso de reforzar un apego seguro. Así, aunque el tratamiento del trauma no sea posible por el momento o pueda llevar mucho tiempo, las madres y los padres pueden aprender a regular mejor sus emociones, a estar emocionalmente más disponibles y a evitar momentos de crianza dura. Al reforzar su afrontamiento de las emociones intensas, pueden ir dejando de estar absortos en sus propios problemas para priorizar las necesidades de sus hijos e hijas. En las reuniones del grupo de familias, las madres y los padres pueden ensayar nuevas conductas en grupo en distintos encuadres y aprender habilidades para responder a las necesidades de sus hijos e hijas, consolarlos y poner límites con calma cuando sea necesario. Se puede pedir a las personas del grupo que apoyen de forma crítica los intentos de nuevas conductas.

Empoderamiento: reforzar la resiliencia

La resiliencia puede forjarse incluso cuando existen problemas (45). Construir la resiliencia es un proceso continuo en la TMF. La idea de que las familias se ayudan entre sí mientras la persona terapeuta permanece en segundo plano anima a las madres y los padres traumatizados a sentirse menos indefensos e impotentes, a activar sus propios recursos y a superar el aislamiento social. Los fragmentos positivos de la videorretroalimentación, el apoyo y la retroalimentación mutuos, y el descubrimiento de las competencias y el apoyo en ellas sirven para reforzar la autoestima de las madres y los padres y generar la esperanza de que, a pesar de los problemas internos y externos, pueden llegar a ser progenitores suficientemente buenos para sus hijos e hijas. La capacidad de apoyar a otras personas, de ofrecerles el beneficio de la propia experiencia, resulta gratificante. Esto puede ser importante para quienes han vivido con numerosas dificultades durante mucho tiempo. Las adversidades crónicas y múltiples socavan el sentimiento de eficacia y la esperanza. Lograr ayudar a otras personas puede contribuir a empezar a sentirse más resiliente y con más fuerza.

Las actividades lúdicas con la infancia, los breves momentos de placer y alegría, se convierten para las madres y los padres en señales de que el cambio es posible y ayudan a construir la esperanza. Apoyarles para que compartan estrategias de afrontamiento del estrés y para que descubran e intercambien sus recursos individuales, familiares y culturales refuerza la resiliencia parental y, a su vez, les ayuda a estimular el potencial de adaptación de sus hijos e hijas.

Familias que se apoyan mutuamente

El encuadre multifamiliar, con cuatro a seis familias, crea un sostén (holding), una base segura y de apoyo para familias aisladas. Las familias se apoyan entre sí, y el papel de la persona terapeuta consiste en facilitar y maximizar las interacciones y crear un contexto para el cambio. Que las familias se apoyen mutuamente es una de las formas más fecundas de facilitar la adaptación y el cambio familiar frente a la adversidad (64). Reunir en una sesión a cuatro a seis familias con varios miembros supone la presencia de una amplia experiencia. Las demás personas del grupo son cruciales tanto para el apoyo como para la retroalimentación. Cuando se trata de cuestiones sensibles como la parentalidad, la retroalimentación de otras madres y otros padres evita sentimientos intensos de vergüenza y de fracaso, frecuentes en muchos progenitores traumatizados. Esto puede favorecerse trabajando en subgrupos, por ejemplo con personas individuales, con sus parejas o con las parejas juntas.

Grupos destinatarios específicos: un encuadre multicultural

Trabajar con familias traumatizadas y con sus hijos e hijas de distintos orígenes políticos, religiosos y culturales supone manejar múltiples marcadores de diversidad. Esto se aplica a todos los grupos destinatarios, como agentes de policía, personas veteranas y personas refugiadas. Las influencias culturales, de género, políticas y religiosas pueden entrelazarse de muy diversas maneras con las limitaciones postraumáticas de la parentalidad. La cultura se ha descrito como el contexto primordial que determina las asociaciones entre una actividad, como la interacción entre progenitores e hijos, y su significado, e influye en las cogniciones y prácticas parentales (65). Aunque prácticamente todos los aspectos de la crianza están moldeados por la cultura, el patrón subyacente de la sensibilidad, como componente sano de una interacción entre progenitores e hijos beneficiosa para la criatura, es universal (66, 67). Así pues, las conductas parentales concretas pueden variar de una cultura a otra, pero la pauta de la conducta sensible sigue siendo la misma. Las intervenciones parentales centradas en potenciar la sensibilidad se ajustan a las creencias de madres de niños y niñas pequeños de distintos grupos culturales (68). Las adaptaciones culturales del programa incluyen la atención al grado y la influencia de factores familiares de riesgo y de protección culturalmente específicos, al nivel y la influencia de la aculturación y a la historia migratoria (69).

La influencia de las experiencias traumáticas y de los síntomas en la parentalidad, o en el uso de estrategias de afrontamiento, puede ser muy distinta según el contexto familiar y cultural. Lo que a una familia le parece lógico, aunque poco útil, puede percibirse desde otra perspectiva por otras. La terapia de grupo multifamiliar, con familias llegadas de distintas partes del mundo como África Occidental, el Cáucaso, los Balcanes u Oriente Próximo, abre posibilidades de intercambio intercultural de estrategias útiles y genera muchas opciones de debate: cuáles son sus fortalezas como familia, qué les da esperanza y cómo se ayudan entre sí. En los grupos de TMF importan tanto los puntos en común como las diferencias o los contrastes. Las similitudes entre los miembros ayudan a sentirse reconocidos y aumentan la sensación de seguridad y confianza. Los contrastes, por su parte, son necesarios para el intercambio de opiniones, pensamientos e ideas diferentes. Las diferencias basadas en el origen cultural, las condiciones de vida, la edad o el género ayudan a cuestionar ideas fijas, prejuicios y supuestos. La curiosidad por las demás personas del grupo es crucial para que surja la cohesión. Esto es paralelo a la atención y la sensibilidad que las madres y los padres necesitan tener hacia sus hijos e hijas (59).

Conclusión

Hallazgos de investigación recientes sugieren múltiples vías de procesos intergeneracionales que influyen en la calidad de las relaciones entre progenitores e hijos y en el desarrollo de la infancia. La menor sensibilidad y capacidad de respuesta y el aumento de la hostilidad asociados a los síntomas postraumáticos de las madres y los padres refugiados son factores de riesgo para el apego seguro. El TEPT prenatal y posnatal de las madres puede provocar alteraciones del sistema que regula el estrés, mediante mecanismos neuroendocrinos y genéticos, y conducir a una mayor vulnerabilidad de la descendencia al trastorno de estrés postraumático. Las cuestiones clave identificadas en los patrones relacionales, como la mentalización, el apego, el ciclo de la violencia y la transmisión fisiológica, son importantes para orientar las intervenciones. El impacto del trauma parental en los hijos y las hijas puede entenderse como parte de un proceso sistémico dinámico de adaptación familiar que incluye aspectos positivos de las dimensiones intergeneracionales del trauma parental que fomentan la resiliencia. Los potenciales de riesgo y de protección de la influencia intergeneracional del trauma parental en las personas refugiadas deben considerarse dentro del contexto comunitario y sociocultural más amplio, en los períodos anterior y posterior a la migración.

El tratamiento de las familias traumatizadas tiene como objetivo reducir el TEPT y las limitaciones parentales asociadas, y reforzar una parentalidad sensible y un apego seguro. La mentalización, la regulación emocional y el empoderamiento se utilizan como principales vías para reducir los efectos intergeneracionales relacionados con el trauma sobre la parentalidad, las relaciones entre progenitores e hijos y el desarrollo infantil. El tratamiento en formato grupal (TMF) es multidimensional y se centra en la interacción entre los procesos internos (biológicos, psicológicos) y externos (familiares, culturales, sociales, políticos) que obstaculizan o favorecen el desarrollo de la infancia y de la familia. La TMF crea un contexto para el cambio mediante variaciones de encuadres flexibles (intrafamiliar, interfamiliar, progenitores-hijos, individual) que integran las intervenciones entre progenitores e hijos con el tratamiento del trauma de las madres y los padres. La interacción dinámica de puntos en común y diferencias dentro de un encuadre de grupo multicultural abre la posibilidad de generar múltiples perspectivas sobre los efectos de las experiencias traumáticas y de los síntomas de TEPT en la parentalidad. En un grupo seguro y contenedor, familias de distintos orígenes culturales se apoyan mutuamente en la búsqueda conjunta de cómo llegar a ser progenitores «suficientemente buenos» para sus hijos e hijas, pese a las experiencias traumáticas pasadas y al estrés persistente.

Complexe Systémique: puntos clave

Este texto resulta útil porque saca la transmisión del trauma de un modelo lineal de causa y efecto y la sitúa dentro de la adaptación familiar: el trauma de una madre o de un padre transforma la relación, pero la relación también transforma el trauma, y una misma familia puede repartir entre sus hijos e hijas la vulnerabilidad, el cuidado y la reparación. Para la práctica clínica, la propuesta es concreta: incluso antes de tratar el trauma parental, trabajar la regulación emocional y la mentalización en el vínculo con la criatura pequeña, y apoyarse en el grupo de familias para que la retroalimentación venga de iguales y no de especialistas, lo que reduce la vergüenza. El encuadre de círculos encajados (grupo, familias, subgrupos, personas) interpela directamente a los equipos sistémicos. Conviene, no obstante, leerlo por lo que es: una síntesis narrativa y la descripción de un programa por parte del equipo que lo aplica, sin datos de evaluación propios; la palabra «transmisión» se afirma por momentos más de lo que se demuestra. Puede leerse junto con el estudio Delphi sobre la terapia multifamiliar para familias de personas veteranas y refugiadas y la revisión sobre el trauma intergeneracional en las familias refugiadas.

Notas del original

Contribuciones de la autoría. TM, EE, IH y JB contribuyeron a desarrollar y compartir las ideas del manuscrito, conocían muy bien el trabajo y el tratamiento, y redactaron partes del manuscrito. TM integró todas las partes. Todas las personas firmantes contribuyeron al artículo y aprobaron la versión presentada.

Conflicto de intereses. JB trabajaba como consultora independiente. El resto de la autoría declara que la investigación se llevó a cabo en ausencia de cualquier relación comercial o financiera que pudiera interpretarse como un posible conflicto de intereses.

Nota de la editorial. Todas las afirmaciones expresadas en este artículo son exclusivamente las de la autoría y no representan necesariamente las de sus organizaciones de afiliación, ni las de la editorial, el equipo editorial o las personas revisoras. Ningún producto que pueda evaluarse en este artículo, ni ninguna afirmación que pueda hacer su fabricante, está garantizado ni respaldado por la editorial.

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Traducción no oficial de Combatting intergenerational effects of psychotrauma with multifamily therapy, de Trudy Mooren, Elisa van Ee, Irma Hein y Julia Bala, Frontiers in Psychiatry, vol. 13 (2022), doi: 10.3389/fpsyt.2022.867305, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «Combatting intergenerational effects of psychotrauma with multifamily therapy», publicado en Frontiers in Psychiatry (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Mooren, T., van Ee, E., Hein, I., et Bala, J. (2022). Combatting intergenerational effects of psychotrauma with multifamily therapy. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/combatting-intergenerational-effects-of-psychotrauma-with-multifamily-therapy (Obra original publicada en 2023 en Frontiers in Psychiatry, 13, 867305 (2023); republicada en 2023 por Frontiers in Psychiatry, https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyt.2022.867305/full)

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