Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Prevention · Familia
La violencia doméstica, los problemas de salud mental y el consumo problemático de sustancias en madres y padres suelen ir de la mano, pero los servicios los abordan por separado. El equipo de Kate Allen examinó 164 intervenciones familiares evaluadas en ensayos aleatorizados: veinte componentes compartidos, ninguno eficaz por sí solo, y programas «integrados» que obtienen peores resultados que los específicos.
Traducción no oficial al español de Components of Family-Focused Interventions that Have Common Impacts Across Parental Domestic Violence and Abuse, Mental Ill-Health, and Substance Misuse: An Intervention Components Analysis, de Kate Allen, Tamanna Malhotra, Amy Bond, Alice Garrood, G. J. Melendez-Torres, Tamsin Ford, Chris Bonell y Vashti Berry, publicado en Journal of Prevention (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10935-025-00868-5, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas, con todos sus valores. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
No encontramos pruebas de componentes de intervención eficaces de forma transversal.
Kate Allen, Tamanna Malhotra, Amy Bond, Alice Garrood, G. J. Melendez-Torres, Tamsin Ford, Chris Bonell y Vashti Berry
Resumen
El apoyo a las familias que viven violencia doméstica y maltrato (DVA), problemas de salud mental (MH) y consumo problemático de sustancias (SU) suele prestarse de forma compartimentada, pese a la frecuente concurrencia de estos problemas de salud pública. Existen pocas orientaciones basadas en la evidencia sobre qué intervenciones apoyan mejor a las familias que viven una combinación de estos problemas. Identificar componentes de intervención con impactos comunes sobre la DVA, la MH y el SU parentales podría orientar las políticas y la práctica. Realizamos un análisis de componentes de intervención (Intervention Components Analysis, ICA) para identificar los componentes de intervención con impactos comunes sobre la DVA, la MH y el SU parentales. Buscamos en diez bases de datos ensayos controlados aleatorizados de intervenciones centradas en la familia dirigidas a uno o varios de estos problemas y que midieran su impacto sobre ellos. Elaboramos un marco de codificación inicial mediante codificación abierta para guiar la codificación de los estudios posteriores. Los análisis descriptivos identificaron los componentes comunes a los distintos resultados diana (DVA/MH/SU) y metarregresiones con estimación robusta de la varianza exploraron la relación entre los componentes de intervención y los efectos del tratamiento. Un grupo asesor de personas con experiencia vivida (Lived Experience Advisory Group) orientó nuestra presentación e interpretación de los resultados. Identificamos 164 intervenciones: 40 centradas en una combinación de DVA, MH y SU y 124 dirigidas a un solo problema. Ninguno de los 20 componentes identificados era exclusivo de un resultado concreto y ningún componente aislado se asoció a una mejora significativa de los resultados. Las intervenciones que pretendían ofrecer un apoyo integrado para varios resultados tuvieron menos éxito en la mejora de los resultados de MH y SU que las dirigidas a un único problema. No encontramos pruebas de componentes de intervención eficaces de forma transversal. Se necesitan una mejor correspondencia entre los componentes y los procesos subyacentes que impulsan la DVA, la MH y el SU, así como diseños de intervención alternativos.
Palabras clave: análisis de componentes de intervención; violencia doméstica y maltrato; problemas de salud mental; consumo problemático de sustancias; familia; prevención
La infancia expuesta a violencia doméstica y maltrato (DVA), problemas de salud mental (MH) y consumo problemático de sustancias (SU) parentales corre un mayor riesgo de sufrir diversos resultados adversos durante la niñez y más adelante en la vida (Cleaver et al., 2011; Hughes et al., 2017; Kelley et al., 2015; Rodriguez, 2006). Estas experiencias adversas en la infancia (ACE, por sus siglas en inglés) son problemas de salud pública frecuentes en el Reino Unido (Baker, 2021; Office for National Statistics, 2022a, 2022b) y en todo el mundo (United Nations Office on Drugs and Crime, 2021; WHO, 2018, 2021, 2022). En el Reino Unido, aproximadamente el 5% de la población ha sufrido victimización por DVA (Office for National Statistics, 2022b), el 17% ha tenido problemas de salud mental (Office for Health Improvement and Disparities, 2022), el 11% ha presentado un consumo de alcohol de riesgo creciente o de alto riesgo (NHS Digital, 2024) y el 9,2 % ha consumido drogas ilegales en el último año (Office for National Statistics, 2022b). Cabe destacar que se estima que el 3,6 % de las familias del Reino Unido viven probablemente estas ACE de forma combinada (Chowdry, 2018). Las familias que viven esta concurrencia o agrupación de ACE probablemente son especialmente vulnerables, porque los servicios están mal preparados para abordar la complejidad de las necesidades múltiples (Allen et al., 2024; Kedzior et al., 2024; Mason & O’Rinn, 2014). Es esencial comprender mejor cómo apoyar a estas familias (HM Government, 2017, 2019; Safe Lives, 2019).
Existen algunas pruebas sobre cómo abordar la DVA, la MH y el SU parentales cuando se consideran por separado. Revisiones sistemáticas anteriores han constatado que las intervenciones centradas en la defensa intensiva (intensive advocacy) (British Columbia Centre of Excellence for Women’s Health, 2013; Rivas et al., 2015) o en el empoderamiento (Kiani et al., 2021) pueden resultar beneficiosas para las mujeres que viven DVA, y hay algunas pruebas de que las intervenciones que incluyen la entrevista motivacional o la terapia conductual de pareja podrían reducir el ejercicio del maltrato (British Columbia Centre of Excellence for Women’s Health, 2013). Es bien sabido que las intervenciones que incluyen componentes dirigidos a las habilidades de regulación emocional, abordando los ciclos pensamiento-emoción-conducta (p. ej., la terapia cognitivo-conductual) o mejorando las relaciones interpersonales (p. ej., la terapia interpersonal), son eficaces para tratar problemas de MH como la depresión (Cuijpers et al., 2013; Dennis & Dowswell, 2013) y la ansiedad (Bandelow et al., 2017). Un apoyo que incluya una gestión de casos intensiva, implique a miembros de la familia o contenga un componente de parentalidad puede ayudar a reducir el SU parental (McGovern et al., 2018, 2021), al igual que la psicoeducación, el apoyo social, la elaboración de planes de acción y el establecimiento de objetivos (Gomez et al., 2021).
En cambio, nuestra comprensión de lo que funciona para apoyar a las familias con necesidades múltiples y concurrentes relacionadas con la DVA, la MH y el SU es limitada, porque los servicios y la investigación excluyen en su mayoría a quienes presentan más de una de estas dificultades. Revisiones sistemáticas recientes encontraron pocas intervenciones basadas en la evidencia que aborden tales necesidades. En una amplia revisión de revisiones, Barrett et al. (2024) identificaron solo dos revisiones que sintetizaban la evidencia sobre intervenciones destinadas a apoyar a menores expuestos a múltiples ACE, incluidas la DVA, la MH y el SU parentales (Courtin et al., 2019; Marie-Mitchell & Kostolansky, 2019), y ninguna revisión de intervenciones destinadas a abordar los tres problemas. Nuestra reciente revisión sistemática abordó esta laguna, revisando las intervenciones centradas en la familia dirigidas a la DVA, la MH y el SU parentales. Sin embargo, solo encontramos un estudio que informaba de beneficios para dos de estos resultados y ninguna intervención que informara de beneficios para los tres (Allen et al., 2022).
A falta de intervenciones eficaces basadas en la evidencia, debemos plantearnos cómo debería ser una intervención para la DVA, la MH y el SU parentales. Además de colaborar con las familias, los proveedores de servicios y los equipos directivos (Allen et al., 2024; Muir et al., 2024), una forma de hacerlo es identificar los componentes de intervención comunes a las intervenciones dirigidas a la DVA, la MH y el SU parentales, y considerar qué componentes podrían tener impactos comunes sobre estos tres problemas (Allen et al., 2022; Barrett et al., 2024). Poner de relieve los componentes clave que se supone contribuyen a los cambios en los resultados parentales es esencial para identificar qué aspectos del apoyo resultan más útiles ante la concurrencia de DVA, MH y SU parentales. Además, comprender qué componentes comunes han demostrado su eficacia para abordar la DVA, la MH y el SU parentales ayudará a orientar el desarrollo de futuras intervenciones y la prestación de los servicios actuales. Hasta donde sabemos, ningún estudio anterior lo ha explorado, a pesar de la necesidad señalada en la literatura (Allen et al., 2022; Barrett et al., 2024).
Este estudio pretende identificar los «paquetes más prometedores» (best-bet packages) para madres y padres en riesgo de vivir, o que viven, una combinación de DVA, MH y SU, centrándose en los elementos diferenciados del contenido o del diseño de la intervención que se describen y que se supone contribuyen al cambio en los resultados clave. Este enfoque analítico más profundo ayudará a orientar el desarrollo de nuevas intervenciones dirigidas a estos resultados agrupados y la prestación de servicios. También pondrá de relieve los posibles efectos adversos de componentes específicos o los que puedan requerir una investigación adicional.
Este análisis de componentes de intervención (ICA) amplía una revisión sistemática que realizamos para examinar la eficacia de las intervenciones centradas en la familia para la DVA, la MH y/o el SU parentales (Allen et al., 2022). Aunque algunos de los métodos ya se han descrito anteriormente (Allen et al., 2022), los resumimos brevemente a continuación y los ampliamos para exponer los métodos propios del ICA. El protocolo del ICA y de la revisión sistemática está disponible en PROSPERO (CRD42020210350).
Incluimos los estudios que: utilizaban un ensayo controlado aleatorizado (ECA), un ECA por conglomerados o un ECA piloto; se centraban en madres, padres o personas cuidadoras en riesgo de vivir, o que vivían, uno o varios de los problemas de DVA, MH y SU parentales, o en los menores a su cargo; incluían una intervención psicosocial centrada en la familia; y medían uno o varios de los siguientes resultados de madres, padres o personas cuidadoras: DVA (limitada a la victimización/perpetración (HM Government, 2019), MH (limitada a los trastornos mentales comunes, incluidos la depresión, la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y la salud mental general de madres, padres o personas cuidadoras (NICE, 2011) o SU (limitado al consumo de alcohol o drogas). Nos centramos en los trastornos mentales comunes porque suelen concurrir con la DVA y la MH y nos permitían mantener unos resultados de búsqueda manejables. Excluimos los estudios centrados en la depresión posparto, por limitarse a un periodo concreto, y en trastornos como la depresión bipolar, la psicosis, la esquizofrenia y el trastorno límite de la personalidad, por considerarse trastornos mentales graves.
Nuestra búsqueda se elaboró con el apoyo de una persona especialista en información (Alison Bethel, University of Exeter) y la realizó KA. Buscamos en las siguientes bases de datos desde su creación hasta marzo de 2020 y actualizamos las búsquedas en julio de 2021: MEDLINE, PsycINFO, Embase, CINAHL, Education Research Information Centre (ERIC), Sociological Abstracts, Applied Social Sciences Index & Abstracts (ASSIA), ProQuest Dissertations and Theses Global, Web of Science Core Collection y Cochrane Central Register of Controlled Trials (CENTRAL). Nuestros términos de búsqueda se agrupaban en cinco categorías principales, combinadas del siguiente modo: [1) DVA OR 2) MH OR 3) SU] AND 4) madres y padres/familia AND 5) ECA. La búsqueda incluía términos de texto libre y términos controlados, adaptados a cada base de datos. Todas las búsquedas se limitaron a «English Language Only».
Importamos los resultados de la búsqueda a EndNote V9 (The EndNote Team, 2013) y eliminamos los duplicados. Utilizamos el clasificador de ECA de EPPI-Reviewer 4 (EPPI-Reviewer, 2015) para clasificar los resultados según la probabilidad de que correspondieran a un ECA. Los estudios clasificados con una probabilidad < 20% de corresponder a un ECA fueron cribados por título y resumen solo por KA. Los estudios clasificados con una probabilidad ≥ 20% de corresponder a un ECA fueron cribados por título y resumen por KA y por una segunda persona revisora independiente. Todo el cribado a texto completo lo realizó KA, y una segunda persona revisora independiente cribó el 10%. Los niveles de acuerdo fueron > 90%, por lo que no se realizó ningún otro segundo cribado. Los desacuerdos se resolvieron consultando a una tercera persona revisora (VB).
TM, AB y KA extrajeron la información de los estudios incluidos mediante un formulario estandarizado probado previamente (Archivo complementario 1), que incluía el diseño del estudio, las personas participantes, los detalles de la intervención, las medidas de resultado y las puntuaciones brutas de los grupos de intervención y de control (incluidos N, media, DE, EE, IC y valor p) al inicio, tras la intervención y en el último momento de seguimiento posible. Las medidas de resultado incluían medidas autoinformadas o validadas de: DVA (incluido el maltrato físico, sexual, psicológico/emocional, la conducta controladora/coercitiva y el maltrato económico (HM Government 2019)), en cuanto a victimización, perpetración y victimización/perpetración; depresión, ansiedad, trastorno de pánico, TEPT, TOC y MH general; y consumo de alcohol, consumo de drogas (incluidos tipos específicos de consumo) y SU general. No extrajimos información sobre medidas indirectas (proxy) de estos resultados.
Extrajimos de los artículos incluidos todo el texto descriptivo que exponía la intervención, así como cualquier material complementario pertinente al que se hiciera referencia. Esto incluía texto de las introducciones, los métodos y las discusiones. No realizamos búsquedas de citas hacia delante ni hacia atrás para obtener información adicional sobre las intervenciones, ni contactamos con la autoría de los estudios.
TM, AB y KA evaluaron la calidad de los estudios con la Risk of Bias Tool 2 (RoB2) (Higgins et al., 2019; Eldridge et al., 2020). La RoB2 examina las posibles fuentes de sesgo relacionadas con el proceso de aleatorización, la identificación y el reclutamiento de participantes, la asignación de la intervención, el tratamiento de los datos de resultado ausentes, la medición de los resultados y la comunicación de los resultados (Higgins et al., 2019; Eldridge et al., 2020).
Seguimos el enfoque de Sutcliffe et al. (2015) para realizar nuestro ICA. Este consistió en llegar a comprender las diferencias entre las intervenciones y utilizar esa información para evaluar las diferencias en los resultados tanto dentro de cada problema como entre problemas (Sutcliffe et al., 2015).
TM y KA codificaron de forma abierta la misma selección aleatoria de 30 estudios para generar un marco inicial de componentes de intervención. En nuestro ICA, definimos «componente de intervención» como un elemento diferenciado del contenido o del diseño de la intervención que se describía y que se suponía contribuía al cambio en los resultados clave, es decir, en las experiencias parentales de DVA, MH y/o SU. Estos componentes pueden referirse al contenido de la intervención, a los procesos de aplicación, a adaptaciones relacionales o contextuales o a mecanismos de apoyo. Por ello, nos centramos en codificar los componentes de intervención que nos decían algo sobre cómo podía funcionar la intervención (p. ej., estrategias de intervención, marcos o teorías generales), más que los descriptores de la intervención (p. ej., duración de la intervención, número de sesiones, etc.), que se extrajeron por otra vía. TM, AB, AG y KA utilizaron después este marco inicial para seguir codificando los demás estudios incluidos, con flexibilidad para generar nuevos códigos cuando fuera necesario. El equipo se reunió periódicamente para discutir la codificación, acordar códigos adicionales y adaptar los existentes a partir de la literatura. Una vez completada toda la codificación y finalizado el marco, AB y KA revisaron la codificación de los estudios incluidos para asegurarse de que los nuevos códigos se habían aplicado de forma coherente en todos los estudios. Toda la codificación se realizó en NVivo y, al final del proceso, se elaboró una tabla de Excel que mostraba los componentes de intervención presentes en cada estudio. Analizamos de forma descriptiva los componentes comúnmente presentes en las intervenciones de DVA, MH, SU y agrupadas (dirigidas a dos o más de los problemas de DVA, MH y/o SU).
Realizamos metarregresiones de efectos aleatorios (Borenstein et al., 2007) con estimación robusta de la varianza (Tanner-Smith & Tipton, 2014; Tipton, 2015) para examinar el efecto de las intervenciones centradas en la familia y de los componentes de intervención sobre la DVA, la MH y el SU parentales tras la intervención y en el seguimiento posterior. En primer lugar, utilizamos metarregresiones para examinar las diferencias en los resultados tras la intervención y en el seguimiento posterior según los componentes de intervención identificados, estudiando los patrones entre resultados para poner de relieve qué componentes tienen efectos beneficiosos o perjudiciales comunes a varios resultados. En segundo lugar, examinamos el efecto de las intervenciones dirigidas a un solo problema (DVA, MH o SU) y de las intervenciones agrupadas (dirigidas a dos o más de los problemas de DVA, MH y SU) sobre los resultados de DVA, MH y SU parentales tras la intervención y en el seguimiento posterior. Aquí, por simplicidad, agrupamos las intervenciones diádicas (dirigidas a dos de los problemas de DVA, MH y SU) y las intervenciones agrupadas (dirigidas a los tres). No examinamos cómo los factores contextuales —como la fidelidad, la implicación de las personas participantes o el entorno— pueden condicionar la eficacia de los componentes identificados, ni los posibles efectos sinérgicos o de interacción entre componentes. No obstante, todos los ensayos se sometieron a un ECA (normalmente con una fidelidad elevada). Aunque las consideraciones contextuales son importantes, quedaban fuera del alcance del presente análisis.
La participación de pacientes y de la ciudadanía (PPIE, por sus siglas en inglés) con las entidades financiadoras y los proveedores de servicios configuró el diseño y el enfoque de nuestro ICA, orientando nuestra atención hacia las intervenciones centradas en la familia y nuestra decisión de incluir intervenciones de prevención y de tratamiento, para garantizar que los resultados fueran pertinentes para proveedores y entidades financiadoras (Allen et al., 2022). También celebramos dos talleres PPIE con un grupo asesor de personas con experiencia vivida ya constituido (Lived Experience Advisory Group) para ayudar a orientar nuestra interpretación y presentación de los resultados del ICA. Este grupo incluía a cinco personas con experiencia de violencia y maltrato, MH y SU (https://www.vamhn.co.uk/lived-experience-advisory-group.html). El primer taller se centró en familiarizar a las personas participantes con el ICA y en revisar la tabla preliminar de componentes de intervención. El segundo taller consistió en discutir con mayor profundidad los principales resultados del ICA. Ambos talleres duraron dos horas y se estructuraron en torno a preguntas guiadas para recoger las reflexiones del grupo sobre la denominación y la descripción de los componentes, los componentes comunes y poco comunes, los resultados clave y sus implicaciones. También consultamos a cinco proveedores de servicios sobre los resultados del estudio en un taller único, en el que se reflexionó sobre los resultados y los puntos clave planteados en los talleres del Lived Experience Advisory Group. A lo largo del texto indicamos en qué puntos estos grupos han contribuido a nuestra presentación o comprensión de los resultados.
La figura 1 indica el número de registros identificados, cribados e incluidos en el ICA. Nuestras búsquedas recuperaron 88 550 referencias únicas. De ellas, 1657 se cribaron a texto completo. El cribado a texto completo dio lugar a 169 registros incluidos en el ICA: 12 registros correspondían a estudios que medían la DVA parental, 73 medían la MH parental, 39 medían el SU parental, 27 medían dos de los problemas de DVA, MH y/o SU parentales y 18 medían los tres.
De los 169 registros incluidos en el ICA, se identificaron 152 estudios únicos (algunos registros se referían al mismo estudio). Estos estudios informaban sobre 164 intervenciones, que se incluyeron en nuestros análisis (algunos estudios informaban sobre dos o más intervenciones). Con la RoB2, la mayoría de los estudios se calificaron con «algunas dudas» o con «alto riesgo» de sesgo (véase el Archivo complementario 2). A partir de aquí, nos referimos únicamente a las 164 intervenciones incluidas en nuestro análisis. Denominamos «intervenciones de DVA» a los estudios que medían solo la DVA, «intervenciones de MH» a los que medían solo la MH, «intervenciones de SU» a los que medían solo el SU, «intervenciones diádicas» a los que medían dos de los problemas de DVA, MH y SU, e «intervenciones agrupadas» a los que medían los tres.

Todas las intervenciones pretendían mejorar en sentido amplio los resultados de madres, padres y familias, pero se dirigían principalmente a las madres, a los padres, a la persona cuidadora, al niño o la niña o a toda la familia. De las 164 intervenciones descritas, el 71% se centraba en la madre, el 16% en la familia, el 7% en la persona cuidadora, el 4% en el padre y el 2% en la persona menor. En cuanto al nivel de prevención, el 43% de las intervenciones pretendía tratar a las personas participantes, el 35% combinaba varios niveles de prevención, el 12% era de prevención secundaria y el 9% de prevención terciaria.
Del total de intervenciones, el 9% se dirigía a la DVA, el 43% a la MH, el 24% al SU, el 16% eran diádicas y el 8% agrupadas. Aunque la revisión incluía intervenciones evaluadas en 23 países, las intervenciones se llevaron a cabo sobre todo en Estados Unidos (65%), el Reino Unido (6%) y Australia (5%). De las intervenciones estadounidenses, el 34% se dirigía a la MH, el 28% al SU y otro 29% a riesgos diádicos o agrupados. Solo el 9% de las intervenciones estadounidenses se dirigía principalmente a la DVA. Se observó una distribución similar en las intervenciones británicas y australianas: la mayoría se dirigía a la MH, seguida del SU y la DVA. También se realizaron intervenciones en Bosnia y Herzegovina (0,6 %), Canadá (4,3 %), China (0,6 %), Colombia (1,2 %), Alemania (0,6 %), Grecia (1,2 %), Guatemala (0,6 %), Irán (1,8 %), Jamaica (0,6 %), Jordania (0,6 %), Nepal (0,6 %), Países Bajos (2,4 %), Nueva Zelanda (0,6 %), Pakistán (2,4 %), Perú (0,6 %), Rumanía (0,6 %), Ruanda (1,2 %), Sudáfrica (1,8 %), Suecia (0,6 %) y Tailandia (0,6 %). Los detalles completos de las características de las intervenciones figuran en el Archivo complementario 3.
Nuestro marco inicial de componentes de intervención incluía 99 códigos (Archivo complementario 4). De ellos, 12 códigos se encuadraban en la categoría general de «actividades» de la intervención y 87 en la de «vías de cambio», es decir, cómo las intervenciones intentaban reducir o prevenir la DVA, la MH y/o el SU parentales. La codificación continuada de las descripciones de las intervenciones y las discusiones periódicas del equipo depuraron el marco inicial hasta reducirlo a 26 códigos. Este marco revisado se aplicó a las descripciones de intervención restantes y se depuró de nuevo tras una amplia discusión, hasta obtener un marco final de 20 códigos (tabla 1). Cuatro de ellos contenían subcódigos que describían detalles adicionales de la intervención. El Archivo complementario 5 describe los componentes identificados más comunes.
Tabla 1 — Componentes de intervención identificados, con su prevalencia global y en las intervenciones de DVA, MH, SU, diádicas y agrupadas, y nivel de prioridad atribuido por el grupo PPIE
Para cada componente: nivel de prioridad PPIE (cuando se indica); prevalencia, % (N), global y en las intervenciones de DVA, MH, SU, diádicas y agrupadas; breve descripción del componente y ejemplo de codificación. Nivel de prioridad PPIE 1 = primera prioridad, a ofrecer en primer lugar; 2 = segunda prioridad, a ofrecer en segundo lugar; 3 = tercera prioridad, a ofrecer en tercer lugar.
Alrededor de una quinta parte de las intervenciones (18%) incluía un componente que atendía necesidades adicionales, como las económicas, de vivienda o de empleo. Entre ellas figuraban la formación en habilidades laborales, la educación parental en habilidades para la vida (Donohue et al., 2014; Jacobs et al., 2016) y la orientación de las familias hacia servicios que cubren necesidades básicas, como los bancos de alimentos (Guo et al., 2016). Este componente no se refería a la estabilización de la persona antes de la intervención, sino a los componentes que atendían necesidades adicionales durante la intervención. La atención a necesidades adicionales era frecuente en las intervenciones agrupadas (46%).
La modificación de los procesos cognitivos abarcaba los elementos de intervención destinados a cambiar los procesos de pensamiento y las percepciones desadaptativos mediante enfoques como la terapia cognitivo-conductual o la reestructuración cognitiva. Este componente era frecuente en las intervenciones diádicas (48%) y de MH (37%), y lo incluía un tercio de las intervenciones (32%).
Alrededor de una quinta parte de las intervenciones (18%) incluía un componente de derivación a recursos comunitarios, que consistía en poner en contacto a las personas participantes con organizaciones locales que ofrecían apoyo frente a la DVA, la MH o el SU. Se derivaba a las figuras parentales al servicio pertinente en función del problema detectado (Bartu et al., 2006). Por ejemplo, se derivaba a las madres, los padres o las personas cuidadoras a los servicios de salud mental cuando se consideraba oportuno (Boyd et al., 2017). Las intervenciones de visitas domiciliarias incluían a menudo este componente, orientando a las familias hacia recursos de apoyo (Duggan et al., 1999, 2004, 2007; Jack et al., 2019; LeCroy & Krysik, 2011). Las derivaciones a recursos comunitarios estaban presentes con frecuencia en las intervenciones de DVA (36%) y agrupadas (31%).
Varias intervenciones (17%) incluían un componente que modificaba la intervención para reflejar las distintas perspectivas, necesidades y prácticas de comunidades culturales, étnicas, geográficas y/o religiosas concretas. Por ejemplo, los materiales o contenidos de la intervención, como los módulos de psicoeducación, se modificaron para reflejar a la población destinataria (Jones et al., 2014) o prácticas y costumbres específicas (Walkup et al., 2009). Este componente era más prevalente en las intervenciones de MH (28%).
Varias intervenciones (17%) describían cómo los proveedores habían tomado decisiones meditadas sobre el entorno de la intervención para crear un espacio seguro y cómodo para las personas participantes. En algunos casos, esto suponía aplicar la intervención en el domicilio (Beeber et al., 2013; Black et al., 2003) o en sesiones de grupo con personas que habían vivido experiencias similares (Rosenblum et al., 2017). Este componente era más frecuente en las intervenciones de DVA (50%).
Un tercio de las intervenciones (34%) describía cómo se había favorecido el desarrollo de una relación sólida y de confianza entre participante y profesional. Esto incluía favorecer el desarrollo de una relación terapéutica (Graham-Bermann et al., 2019), de colaboraciones positivas entre el personal de apoyo familiar y las personas participantes (Fergusson et al., 2006) o de relaciones entre las personas participantes y figuras de mentoría paraprofesionales o de pares (Cupples et al., 2011). Este componente estaba presente con más frecuencia en las intervenciones agrupadas (54%), seguidas de las diádicas (52%) y las de DVA (43%).
Varias intervenciones (23%) incluían elementos destinados a mejorar las relaciones dentro de la familia, dentro o fuera del hogar. Esto incluía identificar las prioridades y los objetivos de la familia e introducir conceptos relacionados con las relaciones familiares (Barnhart et al., 2020) o mejorar el funcionamiento familiar (Duggan et al., 2007; Ondersma et al., 2017). Este componente era más frecuente en las intervenciones agrupadas (54%).
Casi la mitad de las intervenciones (44%) incluía actividades destinadas a mejorar las relaciones parentofiliales. Entre ellas figuraban modelar una interacción parentofilial eficaz (Duggan et al., 1999), trabajar las conductas parentales relacionadas con el vínculo parentofilial (Silovsky et al., 2011) o recurrir a una parentalidad restaurativa para reconstruir la relación entre el padre y su descendencia (Stover, 2015). Este componente era más frecuente en las intervenciones de MH (61%), seguidas de las agrupadas (54%) y las diádicas (48%).
Algunas intervenciones (13%) incluían actividades para mejorar las relaciones entre los progenitores. Por ejemplo, las intervenciones ofrecían apoyo a las figuras parentales para ayudarlas a abordar sus problemas de pareja (Guo et al., 2016), apoyo para mejorar la comunicación entre progenitores con vistas a la coparentalidad (Stover, 2015) o habilidades de comunicación más generales (Barlow et al., 2019), así como psicoeducación para reducir los conflictos, gestionar el estrés y ejercer la coparentalidad (Wadsworth et al., 2011). Las relaciones entre progenitores eran un componente frecuente en las intervenciones de DVA (36%).
El empoderamiento designaba todo componente centrado en ayudar a una persona a reconocer sus fortalezas y capacidades y a tomar el control de sus actos y de su vida (Jones et al., 2014). El componente de empoderamiento era más frecuente en las intervenciones de DVA (36%), en las que se utilizaban modelos como el modelo del proceso de empoderamiento (Clark et al., 2018) y se añadían intervenciones breves de empoderamiento al apoyo existente (Jack et al., 2019).
Alrededor de una cuarta parte de las intervenciones (26%) recurría a técnicas para fomentar y promover la motivación para cambiar la conducta, con el fin de reducir o eliminar las conductas desadaptativas. Osterman (Osterman, 2009) ofrece un ejemplo de este componente en su intervención de entrevista motivacional: «Se evaluaron la importancia que la mujer concedía al cambio de sus conductas de consumo de alcohol y su confianza para lograrlo, y a continuación se exploró más a fondo la importancia del cambio para la mujer y se reforzó su confianza para cambiar. Durante este proceso, se intercambió información sobre estrategias de cambio de conducta, al tiempo que se reducía la resistencia al cambio» (p. 47). Este componente era más frecuente en las intervenciones de SU (51%).
Alrededor de una quinta parte de las intervenciones (21%) ayudaba a las personas participantes a desarrollar habilidades de comunicación, con el fin de que pudieran hablar, compartir y expresar sus ideas y emociones (p. ej., Cicchetti et al., 2000; Feder et al., 2018; Slesnick & Erdem, 2013). Este componente era más frecuente en las intervenciones de DVA (36%).
Algunas intervenciones (10%) incluían un componente destinado a ayudar a las personas participantes a comprender y recorrer el proceso de encontrar soluciones pacíficas a los conflictos (p. ej., Barnhart et al., 2020; Clark et al., 2018; Feder et al., 2018). Como el anterior, este componente era más frecuente en las intervenciones de DVA (50%).
Varias intervenciones (18%) ayudaban a las personas participantes a aprender a afrontar situaciones estresantes. Por ejemplo, McWhirter et al. (McWhirter, 2011) describen cómo se discutían y trabajaban las estrategias de afrontamiento: «se presentó a las mujeres información sobre estrategias de afrontamiento adaptativas y no adaptativas. A continuación, se animó a las participantes a identificar una estrategia de afrontamiento no adaptativa que trabajar para cambiarla como parte del proceso de tratamiento» (p. 2464). Este componente era más frecuente en las intervenciones de DVA (21%), MH (25%) y diádicas (19%).
Solo unas pocas intervenciones incluían un componente de habilidades de toma de decisiones (7%), destinado a ayudar a las personas participantes a reunir información y evaluar posibles soluciones para encontrar una salida a sus problemas (p. ej., Sharps et al., 2016). Era más frecuente en las intervenciones de DVA (14%) y MH (10%).
Alrededor de una quinta parte de las intervenciones (21%) incluía un componente que ayudaba a las personas participantes a desarrollar estrategias sanas para regular las emociones negativas (p. ej., Barlow et al., 2019). Era más frecuente en las intervenciones de DVA (21%), MH (30%) y diádicas (22%).
Una quinta parte de las intervenciones (20%) incluía actividades que permitían a las personas participantes dar pasos para fijar y alcanzar los objetivos deseados (p. ej., Catalano et al., 1997; Verduyn et al., 2003). Era más frecuente en las intervenciones de SU (41%).
Más de la mitad de las intervenciones (54%) ayudaba a madres y padres a desarrollar habilidades para proporcionar a su hijo o hija cuidados físicos, apoyo psicológico y protección. Esto suponía atender las necesidades de la parentalidad (p. ej., LeCroy & Krysik, 2011), apoyar las interacciones parentofiliales mediante el modelado de roles o promover la empatía parental (p. ej., Duggan et al., 2007). Más de dos tercios de todas las intervenciones agrupadas (69%) incluían este componente. Las habilidades parentales eran también un componente frecuente en las intervenciones diádicas (63%) y de MH (66%).
Más de una cuarta parte de las intervenciones (28%) incluía actividades destinadas a capacitar a las personas participantes para afrontar situaciones y retos imprevistos e identificar soluciones. En algunos casos, esto suponía modelar la resolución de problemas (p. ej., Duggan et al., 1999) o practicarla (p. ej., Slesnick & Zhang, 2016). Las habilidades de resolución de problemas eran más frecuentes en las intervenciones de MH (38%) y agrupadas (38%).
El componente de gestión del estrés se codificó en todas las intervenciones que ayudaban a desarrollar métodos para superar los sentimientos de estrés. Alrededor de una quinta parte de las intervenciones incluía este componente (22%). A menudo, las intervenciones se centraban en ayudar a las figuras parentales a gestionar el estrés de la crianza y de la vida familiar (p. ej., McWhirter, 2011). Este componente aparecía con más frecuencia en las intervenciones de DVA (29%) y MH (30%).
Algunas intervenciones (12%) incluían un componente que ayudaba a las personas participantes a comprender los servicios sanitarios y sociales y/o los recursos comunitarios y a desenvolverse en ellos. Puede encontrarse un ejemplo en Jack et al. (2019): «La orientación en el sistema consiste en identificar, derivar, y facilitar activamente el acceso de la persona participante a servicios externos de violencia doméstica, jurídicos, de vivienda, u otros servicios sanitarios o sociales» (p. 1578). Este componente era más frecuente en las intervenciones de DVA (36%), diádicas (19%) y agrupadas (15%).
Seis intervenciones (4%) tenían un componente centrado en las habilidades financieras, que consistía en ayudar a las figuras parentales a desarrollar habilidades para gestionar sus finanzas, resolver problemas económicos y comprender qué servicios y apoyos financieros tenían a su disposición. Este componente era más frecuente en las intervenciones de DVA (14%).
Se codificó que una intervención incluía un componente facilitador de la implicación cuando mencionaba un proceso de aplicación o una medida que fomentaba la implicación de las personas participantes, por ejemplo mediante ayuda para el transporte (Mullins et al., 2004; Olds et al., 2010), cuidado infantil (Volpicelli et al., 2000) o flexibilidad en el lugar de aplicación de la intervención (Handley et al., 2017). Algo más de una cuarta parte de las intervenciones (27%) incluía este componente, más frecuente en las intervenciones de MH (31%) y SU (33%).
Estas intervenciones pretendían aumentar los conocimientos y la comprensión de los distintos tipos de DVA, el ciclo de la violencia, las características de las relaciones sanas y no sanas y la seguridad en las relaciones íntimas (p. ej., Feder et al., 2018; Jack et al., 2019; Sharps et al., 2016). Este componente era más frecuente en las intervenciones de DVA (71%).
Se codificaron así las intervenciones que pretendían aumentar los conocimientos y la comprensión de la salud en general, incluida la transmisión de información sanitaria mediante visitas domiciliarias (p. ej., Cupples et al., 2011), manuales o módulos específicos (p. ej., Black et al., 2003). Este componente era más prevalente en las intervenciones de SU (38%).
Se codificaron en este componente las intervenciones que ofrecían educación o información sobre la MH, incluidos los signos y síntomas de los trastornos mentales o las habilidades para promover una buena salud mental. Era frecuente la educación sobre trastornos mentales concretos como la depresión, la ansiedad, la depresión posparto y la «tristeza puerperal» (baby blues) (p. ej., Zlotnick et al., 2011). Era más frecuente en las intervenciones de MH (39%).
Se codificaron así las intervenciones que pretendían aumentar los conocimientos y la comprensión de la adicción, de los efectos del SU en madres, padres y menores (incluidos los efectos de las sustancias en la conducta) y de la prevención de recaídas y la abstinencia (p. ej., Lander et al., 2015). Este componente era más frecuente en las intervenciones de SU (64%).
Más de un tercio de las intervenciones (37%) incluía un componente centrado en la gestión de los síntomas de los trastornos de MH (es decir, ansiedad o depresión) o de SU, o en técnicas de prevención de recaídas. Podía tratarse de módulos educativos sobre cómo mantener la abstinencia (p. ej., Barlow et al., 2019), gestionar las recaídas o practicar habilidades de rechazo (p. ej., Slesnick & Erdem, 2013). Era más frecuente en las intervenciones de SU (44%).
Alrededor de una cuarta parte de las intervenciones (26%) ofrecía apoyo a largo plazo a las personas participantes, incluidas sesiones de refuerzo para mantener los efectos positivos. Algunas intervenciones ofrecían apoyo de intervención familiar durante todos los años preescolares (Fergusson et al., 2013), mientras que otras ofrecían sesiones de refuerzo puntuales (Zlotnick et al., 2019). El apoyo posterior a la intervención y a largo plazo era más frecuente en las intervenciones agrupadas (69%) y de DVA (43%).
Más de un tercio de las intervenciones (37%) se proponía promover conductas relacionadas con la salud en las figuras parentales y la infancia (salud y desarrollo infantiles y salud materna, incluida la salud prenatal y posnatal). Esto incluía promover la inmunización, las vacunaciones, las prácticas sexuales más seguras y los controles médicos (p. ej., Bartu et al., 2006; Donohue et al., 2014; Duggan et al., 2007). Era más frecuente en las intervenciones agrupadas (62%) y de SU (51%).
Algo menos de un tercio de las intervenciones (31%) incluía un componente de práctica reflexiva y retroalimentación activa que animaba a las personas participantes a reflexionar sobre sesiones o conductas anteriores para identificar patrones y procesos de pensamiento ocultos, así como a comprender su propia motivación para participar en la intervención. Por ejemplo, una intervención pretendía reforzar la «capacidad de mentalización o funcionamiento reflexivo de la madre en su rol parental» (p. 618, Suchman et al., 2017), mientras que otras ofrecían a las personas participantes la oportunidad de reflexionar sobre las sesiones anteriores para afianzar los contenidos (Zlotnick et al., 2011). Este componente se identificó con más frecuencia en las intervenciones de SU (36%) y diádicas (30%).
Algunas intervenciones (7%) pretendían reforzar las conductas sanas o positivas mediante elogios o incentivos. Entre ellos figuraban vales monetarios por la abstinencia (Jones et al., 2011) o por acudir al tratamiento (Morgenstern et al., 2006), o el reconocimiento verbal, pegatinas en gráficos o certificados para las personas participantes con resultados negativos en los análisis de orina (Jones et al., 2014). Este componente estaba presente con más frecuencia en las intervenciones de SU (13%).
Una quinta parte de las intervenciones (20%) pretendía desarrollar un autoconcepto sano, la autoeficacia y/o la autoestima como persona o en el papel parental. Este componente buscaba aumentar la autoeficacia de las mujeres y reducir su autoculpabilización (Clark et al., 2018), favoreciendo una mejora de los conocimientos de las madres sobre el desarrollo infantil y las prácticas de crianza (Baker-Henningham et al., 2005). Este componente era más frecuente en las intervenciones diádicas (37%) y de DVA (29%).
Algo menos de un tercio de las intervenciones (30%) incluía apoyo social para acompañar a las personas participantes durante la intervención. Esto abarcaba la terapia de grupo y las intervenciones de base comunitaria. Clark et al. (2018) ofrecen un ejemplo de apoyo social en el Mom’s Empowerment Program (MEP): «El MEP es de base comunitaria en la medida en que se desarrolló en colaboración con entidades comunitarias y centros de acogida para víctimas de violencia doméstica… Pretende aumentar la autoeficacia de las mujeres y reducir su autoculpabilización mediante la participación en debates de grupo y la prestación de apoyo social» (p. 260, Clark et al., 2018). Este componente era más frecuente en las intervenciones diádicas (30%) y de DVA (29%).
Varias intervenciones (15%) incluían un componente destinado a dar mayor estabilidad a la vida de las personas participantes, por ejemplo garantizando que las familias tuvieran una vivienda y unas condiciones de vida adecuadas o elaborando planes de seguridad (Graham-Bermann et al., 2019). Este componente se asociaba a menudo a la «gestión de crisis» y al apoyo a las familias en momentos de necesidad (p. ej., Duggan et al., 2007; Morgenstern et al., 2006; Slesnick & Erdem, 2013; Suchman et al., 2010). La estabilización era más prevalente en las intervenciones agrupadas (38%) y de DVA (36%).
Muchas intervenciones (40%) modificaban y/o adaptaban los componentes de la intervención a las necesidades de las personas, familias, grupos o comunidades que participaban en ella. Las intervenciones podían adaptarse para tener en cuenta las «necesidades, fortalezas, y circunstancias» de una madre y su criatura (p. 920, Sullivan et al., 2002), así como sus experiencias individuales en relación con la DVA, la MH y el SU. Este componente era más frecuente en las intervenciones de SU (54%), seguidas de las de MH (41%) y las agrupadas (31%).
Las metarregresiones con estimación robusta de la varianza no revelaron ningún componente eficaz: ningún componente aislado se asoció significativamente a una mejora de los resultados de DVA/MH/SU. Sin embargo, varios componentes individuales se asociaron a resultados adversos de DVA/MH/SU. Tras la intervención, los componentes de atención a necesidades adicionales (coeficiente=-0.26, 95% CIs=-0.43 a -0.08, p = 0.008), de apoyo posterior a la intervención y a largo plazo (coeficiente-0.22, 95% CIs=-0.43 a -0.004, p = 0.046) y de estabilización (coeficiente=-0.22, 95% CIs=-0.39 a -0.06, p = 0.0112) se asociaron a un efecto adverso sobre la MH, y el empoderamiento tuvo un impacto negativo sobre el SU (coeficiente=-0.18, 95% CIs=-0.35 a -0.02, p = 0.0278). En el seguimiento, los componentes de desarrollo de relaciones sanas se asociaron a un efecto adverso sobre la MH (coeficiente=-0.23, 95% CIs=-0.45 a -0.01, p = 0.039) y el empoderamiento se asoció a un efecto adverso sobre la DVA (coeficiente=-0.15, 95% CIs=-0.19 a -0.12, p < 0.001) y el SU (coeficiente=-0.30, 95% CIs=-0.37 a -0.22, p < 0.001). Los resultados completos se presentan en tablas en el Archivo complementario 6. Estos resultados deben interpretarse con cautela, dada la heterogeneidad de los diseños y las poblaciones de los estudios.
También exploramos si el tipo de intervención podía asociarse a su eficacia. Tomando cada tipo de intervención por separado: cinco (36%) intervenciones de DVA se codificaron como de efecto beneficioso sobre los resultados de DVA tras la intervención y una (7%) tuvo un efecto beneficioso en los resultados del seguimiento; 18 (25%) intervenciones de MH se asociaron a efectos beneficiosos sobre al menos un resultado de MH tras la intervención, y siete (10%) de ellas mostraron después efectos a más largo plazo en los resultados del seguimiento; ocho (21%) intervenciones de SU mostraron efectos sobre los resultados de SU tras la intervención, de las cuales dos (5%) tuvieron efectos beneficiosos en el seguimiento, y una (3%) intervención se codificó como de impactos mixtos sobre los resultados de SU; ocho (29%) intervenciones diádicas se codificaron como de impacto sobre al menos un resultado y solo una (4%) tuvo impacto sobre dos resultados diana tras la intervención (MH y SU); y cuatro (31%) intervenciones agrupadas tuvieron impactos positivos sobre los resultados, repartidos entre ámbitos (uno sobre DVA, dos sobre MH y uno sobre SU). Ninguna intervención agrupada tuvo efectos sobre varios resultados ni sobre todos ellos.
Los análisis de metarregresión con estimación robusta de la varianza que examinan la eficacia de las intervenciones dirigidas a dos o más problemas (es decir, las intervenciones diádicas y agrupadas) frente a las intervenciones dirigidas a un único problema (es decir, las intervenciones de DVA, MH o SU) se presentan en la tabla 2. Sugieren que las intervenciones dirigidas a dos o más problemas tienen menos probabilidades de resultar útiles para los resultados de MH y SU tras la intervención (coeficiente=-0.23, 95% CIs =-0.42 a -0.03, p = 0.02; coeficiente=-0.22, 95% CIs=-0.37 a -0.06, p = 0.008) y menos probabilidades de resultar útiles para la MH en el seguimiento (coeficiente=-0.22, 95% CIs=-0.43 a -0.003, p < 0.05) en comparación con las intervenciones dirigidas a un único problema.
Tabla 2 — Metarregresiones con estimación robusta de la varianza: intervenciones dirigidas a dos o más problemas frente a intervenciones dirigidas a un único problema
Coeficiente (IC del 95%, límite inferior a superior); p valor. Cada fila de resultado indica el coeficiente de las intervenciones dirigidas a dos o más problemas; la fila siguiente indica la constante (intercepto) del mismo modelo.
Las partes interesadas contribuyeron a nuestra presentación de los hallazgos y a nuestra interpretación de los resultados, y nos ofrecieron recomendaciones para la discusión y para trabajos futuros. El Lived Experience Advisory Group propuso ordenar nuestros componentes de intervención según su importancia o nivel de prioridad percibidos, mediante un sistema de semáforo (véase la tabla 1). Aunque consideraba que todos los componentes eran importantes, subrayó que algunos debían estar implantados antes que otros (p. ej., asegurarse de que la intervención comienza por «crear un espacio de intervención seguro» antes de pasar a componentes como «gestión de los síntomas y prevención de recaídas»). El Lived Experience Advisory Group identificó cinco características clave de los servicios como especialmente decisivas para un apoyo eficaz: 1) partir de donde está la familia; 2) personalizar el apoyo ofrecido a las familias; 3) ofrecer un espacio seguro a la familia; 4) garantizar un apoyo a largo plazo; y 5) adaptar la oferta para que sea culturalmente adecuada. Los proveedores de servicios coincidieron en que estos componentes eran esenciales, e insistieron en la necesidad de personalizar, atender las necesidades subyacentes y ofrecer un espacio seguro. Aunque ambos grupos se alegraron de ver intervenciones que intentaban atender las múltiples necesidades de las familias, les decepcionaron las escasas pruebas de su eficacia. El Lived Experience Advisory Group sugirió que factores como el momento y la calidad de los componentes de intervención podrían contribuir a esta falta de impacto, factores que a menudo se pasan por alto en la oferta actual de servicios.
Hasta donde sabemos, este es el primer ICA de los componentes comunes a las intervenciones de DVA, MH y SU, y el primero que explora los componentes de las intervenciones agrupadas en este campo. Estos resultados son fundamentales para el desarrollo de políticas y servicios. Nuestra revisión sistemática (Allen et al., 2022) no encontró en la actualidad intervenciones «más prometedoras» para apoyar a las familias que viven estas adversidades múltiples y señaló la necesidad de intervenciones que aborden los riesgos concurrentes. Hemos partido de esa revisión para examinar la naturaleza y la frecuencia de los distintos componentes de cambio incluidos en las intervenciones de los diferentes ámbitos, con el fin de explorar las posibilidades de unos servicios integrados.
El ICA identificó 20 componentes comunes a las intervenciones destinadas a apoyar a familias con DVA, MH y/o SU parentales. No había componentes exclusivos de las intervenciones centradas en un solo problema ni de las agrupadas, lo que sugiere que las distintas intervenciones se dirigen a riesgos compartidos o comunes a los diferentes ámbitos. Algunos componentes se empleaban con más frecuencia según la necesidad. Por ejemplo, el empoderamiento era típico de las intervenciones de DVA, mientras que las intervenciones centradas en la modificación de los procesos cognitivos y en la gestión de los síntomas y la prevención de recaídas aparecían con regularidad en las intervenciones de MH y de SU, respectivamente. Estos componentes podrían considerarse elementos básicos o necesarios de los servicios para familias con estos problemas concretos, pero no son exclusivos de ninguna problemática. En cambio, las intervenciones agrupadas tenían más probabilidades de incluir componentes que atendían necesidades adicionales y ofrecían apoyo posterior a la intervención o a largo plazo, lo que no sorprende dados los perfiles complejos de las familias que viven adversidades múltiples (Early Intervention Foundation, 2021; HM Government, 2022a).
Los datos de eficacia son preocupantes para este sector. Aunque las revisiones de intervenciones para estas ACE consideradas como riesgos aislados han identificado respuestas eficaces (p. ej., Barlow et al., 2015; McGovern et al., 2018; Nylen et al., 2006; Rizo et al., 2011), actualmente no existen intervenciones eficaces para las familias que viven una combinación de DVA, MH y SU. Aunque por ahora no hay pruebas que sugieran que las intervenciones centradas en un solo problema sean ineficaces (o perjudiciales) para las familias con necesidades complejas o múltiples, es probable que las familias que viven DVA en un contexto de SU, por ejemplo, necesiten una respuesta distinta de la que necesitan quienes viven solo DVA. Además, el estudio no identificó ninguna «bala mágica», es decir, ningún componente eficaz por sí solo. Los datos sugieren que las intervenciones deberían actuar en varios niveles y que la combinación de componentes puede ser una consideración decisiva. De hecho, estos datos sugieren que los enfoques actuales del riesgo agrupado pueden llegar a socavar los efectos de algunos componentes sobre la MH y el SU, aunque esto puede deberse en parte a la gravedad de los casos incluidos en estos estudios. Otra conclusión posible es que la oferta podría orientarse mejor hacia un foco de intervención principal, sin excluir a las personas con comorbilidades, un enfoque habitual en los sectores especializados.
Nuestro trabajo con personas con experiencia vivida ha sido fundamental para reflexionar sobre los próximos pasos en el desarrollo de servicios a la luz de estos resultados decepcionantes. Las partes interesadas afirmaron tanto la necesidad de intervenciones que atiendan necesidades múltiples como la insuficiencia de los enfoques actuales. Este trabajo también reveló que lo que requiere atención es la calidad de la aplicación y el momento de las intervenciones, más que su contenido en sí. Nuestro grupo de personas expertas coincidió en el valor de los componentes de intervención identificados, pero aportó ejemplos de su mala aplicación en los servicios actuales. Subrayó la importancia de cinco características clave de los servicios: partir de donde está la familia; personalizar el apoyo ofrecido a las familias; ofrecer un espacio seguro a la familia; garantizar un apoyo a largo plazo; y adaptar la oferta para que sea culturalmente adecuada. Los proveedores de servicios coincidieron en la importancia de estos cinco componentes. Algunas de estas sugerencias (p. ej., reconocer que el apoyo debe personalizarse para cada familia) concuerdan con las recomendaciones del Gobierno del Reino Unido (HM Government, 2022c).
Este trabajo pone de manifiesto la necesidad de seguir (re)diseñando y desarrollando servicios de apoyo a las familias con necesidades múltiples, con un claro principio de trabajo con las familias en la intersección de las necesidades y teniendo en cuenta el apoyo tanto a las figuras parentales como a la infancia. Además, escasean las intervenciones que aborden los determinantes sociales y estructurales, como la pobreza, la falta de formación y la discriminación, o los problemas sistémicos más amplios presentes en la etiología y el impacto de estas experiencias adversas. Pese al consenso en que estos factores son centrales para la prevención (p. ej., Marmot et al., 2020; The Lancet Public Health, 2021), casi todos los programas que identificamos se centraban en el cambio de conducta individual o en el apoyo relacional. Se podría hacer más para desarrollar los componentes existentes. Por ejemplo, solo una de las intervenciones identificadas (Skar et al., 2021) pretendía influir en los valores o las interacciones de la comunidad en sentido amplio, y dos estudios (Silverstein et al., 2017; Skar et al., 2021) mencionaban la posibilidad de un cambio del sistema, pero esta no figuraba como componente formal de cambio en las intervenciones. Los enfoques de atención integrada (Baxter et al., 2018; Ross & Greenberg, 2020) podrían orientar el diseño de nuevas intervenciones para familias con necesidades complejas.
Este ICA exploró los componentes de las intervenciones identificadas en nuestra revisión sistemática anterior (Allen et al., 2022). El alcance de esa revisión, centrada en las intervenciones centradas en la familia, impedía extraer conclusiones sobre la naturaleza y la eficacia de los componentes de intervención dirigidos a la DVA, la MH o el SU en personas adultas consideradas solo como tales (es decir, no como madres o padres), que podrían ser útiles para el desarrollo de servicios en este sector. En el Reino Unido y en otros lugares, los servicios de MH y de SU suelen financiarse y prestarse por separado para la población adulta y para la infancia y la juventud. Pese a los llamamientos a una mayor integración (HM Government, 2022b; Stolper et al., 2024), la base de evidencia refleja en gran medida esta oferta compartimentada. La investigación futura podría explorar si los componentes identificados en las intervenciones centradas en la familia se reproducen en los programas exclusivamente para personas adultas, y la eficacia relativa de esos componentes.
Nuestros resultados están limitados por la calidad con que los artículos de evaluación describen las intervenciones. La mejora de las normas de comunicación introducida a lo largo de la última década, gracias a guías como la lista de verificación TIDieR (Hoffmann et al., 2014), hace que los componentes incluidos en las intervenciones evaluadas más recientemente estén probablemente sobrerrepresentados en nuestro ICA. Además, la escasa descripción de las teorías de programa de las intervenciones y de los marcos teóricos que las sustentan limita la medida en que pueden inferirse mecanismos de cambio compartidos entre ámbitos. Adoptar una perspectiva realista en futuras revisiones sistemáticas de intervenciones agrupadas podría aportar información más útil sobre los motores del cambio en contextos concretos (véase Bonell et al., 2023).
La mayoría de los ICA, incluido el nuestro, se limitan a evaluar la presencia o ausencia de componentes en las intervenciones y a relacionarla con la eficacia. Este tipo de análisis no tiene en cuenta la variación en la forma de aplicar los componentes, la calidad de la aplicación ni factores contextuales clave (p. ej., la competencia profesional de quien interviene, la implicación o la disposición de las personas participantes). En consecuencia, el ICA puede ocultar mecanismos de cambio complejos que dependen de combinaciones sinérgicas o aditivas de varios componentes. El impacto de las intervenciones y de sus componentes depende de una multitud de factores de aplicación y de contexto (Bauer & Kirchner, 2020). Aunque este estudio ha demostrado que la presencia de ningún componente aislado se relacionaba con efectos sobre los resultados de DVA, MH o SU, es plausible que puedan lograrse impactos positivos para las familias con necesidades complejas prestando atención a esos factores contextuales y/o a la combinación de dos o más componentes. De hecho, la ausencia de componentes «eficaces» identificables quizá no sea sorprendente, dado que es más probable que el impacto surja de la interacción entre varios componentes, como ya se ha señalado en otros trabajos (EIF, 2022). La investigación futura podría realizar un análisis cualitativo comparado para explorar esta hipótesis (Sutcliffe et al., 2022).
Este estudio es el primero que explora los componentes comunes de las intervenciones centradas en la familia dirigidas a la DVA, la MH y/o el SU. Aunque ha sido posible identificar componentes compartidos entre los ámbitos diana, lo que sugiere la posibilidad de ofrecer servicios integrados o paquetes de apoyo a las familias con necesidades complejas o múltiples, los resultados sobre el impacto de estos elementos comunes no son alentadores. Las instancias políticas y los proveedores de servicios que desarrollen respuestas de apoyo a las familias necesitarán información más rigurosa sobre la aplicación de estas intervenciones y los factores contextuales que influyen en su impacto. Además, existe una necesidad crucial de innovar en el diseño de servicios para abordar los determinantes sociales de la DVA, la MH y el SU en las comunidades locales, así como los problemas sistémicos —como los modelos de financiación y dotación de recursos, la formación y la sensibilización de los equipos profesionales, la comunicación y el intercambio de datos— que pueden obstaculizar una prestación eficaz y mantener la compartimentación de los servicios.
Complexe Systémique: puntos clave
La constatación es incómoda y valiosa: en 164 ensayos no hay ningún «buen componente» que funcione en todas partes, y los programas que intentan abordarlo todo a la vez mejoran la salud mental y el consumo de sustancias menos que los programas específicos. Para una lectura sistémica, destacan dos enseñanzas. En primer lugar, contar ingredientes no dice nada de cómo se articulan: el efecto reside probablemente en las combinaciones, el momento y la calidad de la relación, que el análisis no capta. En segundo lugar, la jerarquía propuesta por las personas con experiencia vivida restablece un orden: un espacio seguro, un apoyo personalizado y duradero y una oferta culturalmente ajustada van antes que el trabajo sobre los síntomas. El empoderamiento, central en el ámbito de la violencia, se asocia aquí a resultados adversos, lo que invita a la prudencia más que al abandono, dada la heterogeneidad de los estudios y su frecuente riesgo de sesgo. La constatación más política sigue siendo la ausencia casi total de intervenciones sobre la pobreza, la discriminación o la compartimentación de los servicios. Puede leerse junto con el artículo sobre el programa «toda la familia» Keeping Safe Together y el artículo sobre el enfoque centrado en la familia en el tratamiento de madres y padres.
Notas del original
Nota de la editorial Springer Nature se mantiene neutral en lo que respecta a las reivindicaciones jurisdiccionales en los mapas publicados y las afiliaciones institucionales.
Agradecimientos. Queremos dar las gracias a todas las personas del Lived Experience Advisory Group por su apoyo a la hora de orientar la presentación de los resultados, la interpretación de los hallazgos y el diseño de los materiales de difusión. Nuestro especial agradecimiento también a las entidades financiadoras y a los proveedores de servicios que ayudaron a configurar el diseño original de este estudio. Por último, gracias a Alison Bethel por su apoyo con nuestra estrategia de búsqueda y a todas las personas que dedicaron su tiempo al segundo cribado de los registros.
Contribuciones de la autoría. Kate Allen, G.J. Melendez-Torres, Tamsin Ford, Chris Bonell y Vashti Berry se encargaron de la conceptualización del estudio y del diseño de la metodología. El análisis formal y la investigación corrieron a cargo de Kate Allen, Tamanna Malhotra, Amy Bond, Alice Garrood, G.J. Melendez-Torres y Vashti Berry. Kate Allen preparó el primer borrador del manuscrito con el apoyo de Amy Bond, Tamanna Malhotra, Alice Garrood y Vashti Berry, y toda la autoría contribuyó a la revisión y edición del manuscrito. Kate Allen, G.J. Melendez-Torres y Vashti Berry solicitaron y obtuvieron la financiación, y G.J. Melendez-Torres y Vashti Berry se ocuparon de la supervisión durante todo el proceso.
Financiación. Este proyecto fue financiado por el King’s College London (KCL) y la UKRI Violence, Abuse and Mental Health Network (referencia de la subvención: ES/S004424/1) y contó con el apoyo de una beca doctoral de la National Institute for Health and Care Research (NIHR) Applied Research Collaboration South West Peninsula (PenARC) concedida a KA. Las opiniones expresadas en esta publicación son las de la autoría y no necesariamente las del National Institute for Health and Care Research ni del Department of Health and Social Care.
Aprobación ética. Este estudio no requería aprobación ética. Nuestro manuscrito presenta un análisis de datos secundarios, consistente en un análisis de componentes de intervención de la literatura existente. No participaron seres humanos.
Consentimiento informado. Este estudio no requería consentimiento. Nuestro manuscrito presenta un análisis de datos secundarios, consistente en un análisis de componentes de intervención de la literatura existente. No participaron seres humanos.
Conflicto de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses, financiero o no financiero.
Referencias
Allen K, Melendez-Torres GJ, Ford T, Bonell C, Finning K, Fredlund M, Gainsbury A, Berry V. Family focused interventions that address parental domestic violence and abuse, mental ill-health, and substance misuse in combination: a systematic review. PLoS One. 2022;17(7):e0270894. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0270894.
Allen K, Melendez-Torres GJ, Ford T, Bonell C, Berry V. Experiences of current UK service provision for co-occurring parental domestic violence and abuse, mental ill-health, and substance misuse: A reflexive thematic analysis. Children and Youth Services Review. 2024;158:107449. https://doi.org/10.1016/j.childyouth.2024.107449.
Baker, C. (2021). Mental health statistics (England). London: House of Commons Library Retrieved from https://researchbriefings.files.parliament.uk/documents/SN06988/SN06988.pdf
Baker-Henningham H, Powell C, Walker S, Grantham-McGregor S. The effect of early stimulation on maternal depression: A cluster randomised controlled trial. Archives of Disease in Childhood. 2005;90(12):1230–1234. https://doi.org/10.1136/adc.2005.073015.
Bandelow B, Michaelis S, Wedekind D. Treatment of anxiety disorders. Dialogues Clin Neurosci. 2017;19(2):93–107. https://doi.org/10.31887/DCNS.2017.19.2/bbandelow.
Barlow J, Bennett C, Midgley N, Larkin SK, Wei Y. Parent-infant psychotherapy for improving parental and infant mental health. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2015;1(1):CD010534. https://doi.org/10.1002/14651858.CD010534.pub2.
Barlow, J., Sembi, S., Parsons, H., Kim, S., Petrou, S., Harnett, P., & Dawe, S. (2019). A randomized controlled trial and economic evaluation of the parents under pressure program for parents in substance abuse treatment. Drug and Alcohol Dependence, 194., 184, Article. 10.1016/j.drugalcdep.2018.08.044https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2018.08.044
Barnhart DA, Farrar J, Murray SM, Brennan RT, Antonaccio CM, Sezibera V, Ingabire C, Godfroid K, Bazubagira S, Uwimana O, Kamurase A, Wilson B, Rawlings LB, Yousafzai A, Betancourt TS. Lay-worker delivered home visiting promotes early childhood development and reduces violence in rwanda: A randomized pilot. Journal of Child & Family Studies. 2020;29(7):1804–1817. https://doi.org/10.1007/s10826-020-01709-1.
Barrett S, Muir C, Burns S, Adjei N, Forman J, Hackett S, Hirve R, Kaner E, Lynch R, Taylor-Robinson D, Wolfe I, McGovern R. Interventions to reduce parental substance use, domestic violence and mental health problems, and their impacts upon children’s Well-Being: A systematic review of reviews and evidence mapping. Trauma Violence Abuse. 2024;25(1):393–412. https://doi.org/10.1177/15248380231153867.
Bartu A, Sharp J, Ludlow J, Doherty DA. Postnatal home visiting for illicit drug-using mothers and their infants: A randomised controlled trial. Australian & New Zealand Journal of Obstetrics & Gynaecology. 2006;46(5):419–426. https://doi.org/10.1111/j.1479-828X.2006.00628.x.
Bauer MS, Kirchner J. Implementation science: What is it and why should I care?. Psychiatry Research. 2020;283:112376. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2019.04.025.
Baxter S, Johnson M, Chambers D, Sutton A, Goyder E, Booth A. The effects of integrated care: A systematic review of UK and international evidence. BMC Health Services Research. 2018;18(1):350. https://doi.org/10.1186/s12913-018-3161-3.
Beeber LS, Schwartz TA, Holditch-Davis D, Canuso R, Lewis V, Hall HW. Parenting enhancement, interpersonal psychotherapy to reduce depression in low-income mothers of infants and toddlers: A randomized trial. Nursing Research. 2013;62(2):82–90. https://doi.org/10.1097/NNR.0b013e31828324c2.
Black BP, Eron J, Harris DA, Holditch-Davis D, Margaret M, Pedersen C. An HIV self-care symptom management intervention for African American mothers. Nursing Research. 2003;52(6):350–360. https://doi.org/10.1097/00006199-200311000-00002.
Bonell C, Taylor B, Berry V, Filho SRP, Rizzo A, Farmer C, Hagell A, Young H, Orr N, Shaw N, Chollet A, Kiff F, Rigby E, Melendez-Torres GJ. Re-orientating systematic reviews to rigorously examine what works, for whom and how: Example of a realist systematic review of school-based prevention of dating and gender violence. Research Synthesis Methods. 2023;14(4):582–595. https://doi.org/10.1002/jrsm.1644.
Borenstein, M., Hedges, L., & Rothstein, H. (2007). Meta-analysis: fixed effect vs. random effects. https://www.meta-analysis.com/downloads/Meta-analysis%20fixed%20effect%20vs%20random%20effects%20072607.pdfhttps://doi.org/10.1002/jrsm.12
Boyd RC, Gerdes M, Rothman B, Dougherty SL, Localio R, Guevara JP. A toddler parenting intervention in primary care for caregivers with depression symptoms. Journal of Primary Prevention. 2017;38(5):465–480. https://doi.org/10.1007/s10935-017-0481-8.
British Columbia Centre of Excellence for Women’s Health (2013). Review of interventions to identify, prevent, reduce and respond to domestic violence. https://www.nice.org.uk/guidance/ph50/resources/review-of-interventions-to-identify-prevent-reduce-and-respond-to-domestic-violence2
Catalano RF, Haggerty KP, Gainey RR, Hoppe MJ. Reducing parental risk factors for children’s substance misuse: Preliminary outcomes with opiate-addicted parents. Substance Use & Misuse. 1997;32(6):699–721. https://doi.org/10.3109/10826089709039371.
Chowdry, H. (2018). Estimating the prevalence of the ‘toxic trio’: evidence from the Adult Psychiatric Morbidity Survey. https://www.drugsandalcohol.ie/30255/1/Vulnerability-Technical-Report-2-Estimating-the-prevalence-of-the-toxic-trio.pdf
Cicchetti D, Rogosch FA, Toth Sheree L. The efficacy of toddler-parent psychotherapy for fostering cognitive development in offspring. Journal of Abnormal Child Psychology. 2000;28(2):135–148. https://doi.org/10.1023/A:1005118713814.
Clark HM, Grogan-Kaylor A, Galano Maria M, Stein Sara F, Montalvo-Liendo N, Graham-Bermann S. Reducing intimate partner violence among Latinas through the moms’ empowerment program: An efficacy trial. Journal of Family Violence. 2018;33(4):257–268. https://doi.org/10.1007/s10896-018-9957-4.
Cleaver, H., Unell, I., & Aldgate, J. (2011). Children’s needs - parenting capacity: child abuse, parental mental illness, learning disability, substance misuse, and domestic violence. The Stationery Office.
Compas Bruce, E., Forehand, R., Keller, G., Champion Jennifer, E., Rakow, A., Kristen, L. R., McKee, L., Jessica, F., Christina, M. C., Hardcastle, J. M., Merchant Mary, E., Roberts, J., Potts, L., Garai, J., Coffelt, E., Roland, N., Sterba Sonya, E., K., & Cole David, A. (2009). Randomized Controlled Trial of a Family Cognitive-Behavioral Preventive Intervention for Children of Depressed Parents. Journal of consulting and clinical psychology, 77(6), 1007–1020, Article. 10.1037/a0016930https://doi.org/10.1037/a0016930
Courtin E, Allchin E, Ding AJ, Layte R. The role of socioeconomic interventions in reducing exposure to adverse childhood experiences: A systematic review. Current Epidemiology Reports. 2019;6(4):423–441. https://doi.org/10.1007/s40471-019-00216-2.
Cripe, S. M., Sanchez, S. E., Sanchez, E., Ayala, Q., Hernandez, A., Gelaye, B., & Williams, M. A. (2010). Intimate partner violence during pregnancy: a pilot intervention program in Lima, Peru. Journal of Interpersonal Violence, 25(11), 2054–2076, Article. 10.1177/0886260509354517https://doi.org/10.1177/0886260509354517
Cuijpers P, Berking M, Andersson G, Quigley L, Kleiboer A, Dobson KS. A Meta-Analysis of Cognitive-Behavioural therapy for adult depression, alone and in comparison with other treatments. The Canadian Journal of Psychiatry. 2013;58(7):376–385. https://doi.org/10.1177/070674371305800702.
Cupples ME, Stewart MC, Percy A, Hepper P, Murphy C, Halliday HL. A RCT of peer-mentoring for first-time mothers in socially disadvantaged areas (the MOMENTS Study). Archives of Disease in Childhood. 2011;96(3):252–258. https://doi.org/10.1136/adc.2009.167387.
Dawe S, Harnett P. Reducing potential for child abuse among methadone-maintained parents: Results from a randomized controlled trial. Journal of Substance Abuse Treatment. 2007;32(4):381–390. https://doi.org/10.1016/j.jsat.2006.10.003.
Dennis, C. L., & Dowswell, T. (2013). Psychosocial and psychological interventions for preventing postpartum depression. Cochrane Database Systematic Review, (2), Cd001134. 10.1002/14651858.CD001134.pub3https://doi.org/10.1002/14651858.CD001134.pub3
Donohue B, Azrin NH, Bradshaw K, Van Hasselt VB, Cross CL, Urgelles J, Romero V, Hill HH, Allen DN. A controlled evaluation of family behavior therapy in concurrent child neglect and drug abuse. Journal of Consulting & Clinical Psychology. 2014;82(4):706–720. https://doi.org/10.1037/a0036920.
Duggan AK, McFarlane EC, Windham AM, Rohde CA, Salkever DS, Fuddy L, Rosenberg LA, Buchbinder SB, Sia CCJ. Evaluation of hawaii’s healthy start program. Future of Children. 1999;9(1):66–90. https://doi.org/10.2307/1602722.
Duggan A, Fuddy L, Burrell L, Higman SM, et al. Randomized trial of a statewide home visiting program to prevent child abuse: Impact in reducing parental risk factors. Child Abuse & Neglect. 2004;28(6):623–643. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2003.08.008.
Duggan A, Caldera D, Rodriguez K, Burrell L, Rohde C, Crowne Sarah S. Impact of a statewide home visiting program to prevent child abuse. Child Abuse & Neglect. 2007;31(8):801–827. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2006.06.011.
Early Intervention Foundation (2021). Improving support for families facing multiple and complex needs. https://www.eif.org.uk/report/improving-support-for-families-facing-multiple-and-complex-problems
Early Intervention Foundation (2022). Common elements: An innovative approach to improving children’s outcomes in early childhood education.https://www.eif.org.uk/report/common-elements-an-innovative-approach-to-improving-childrens-outcomes-in-early-childhood-education
Eldridge, S. M., Campbell, M. K., Campbell, M. J., Drahota, A. K., Giraudeau, B., Reeves, B. C. (2020). Revised Cochrane risk of bias tool for randomized trials (RoB 2): additional considerations for cluster-randomized trials (RoB 2 CRT).https://sites.google.com/site/riskofbiastool/welcome/rob-2-0-tool?authuser=0
EPPI-Reviewer (2015). EPPI-Reviewer 4.5 user manual. In.
Feder L, Niolon PH, Campbell J, Whitaker DJ, Brown J, Rostad W, Bacon S. An intimate partner violence prevention intervention in a nurse home visitation program: A randomized clinical trial. Journal of Women’s Health. 2018;27(12):1482–1490. https://doi.org/10.1089/jwh.2017.6599.
Fergusson DM, Grant H, Horwood LJ, Ridder EM. Randomized trial of the early start program of home visitation: Parent and family outcomes. Pediatrics. 2006;117(3):781–786. https://doi.org/10.1542/peds.2005-1517.
Fergusson DM, Boden JM, Horwood L. Nine-year follow-up of a home-visitation program: A randomized trial. Pediatrics. 2013;131(2):297–303. https://doi.org/10.1542/peds.2012-1612.
Ford, J. D., Steinberg, K. L., & Zhang, W. (2011). A randomized clinical trial comparing affect regulation and social problem-solving psychotherapies for mothers with victimization-related PTSD. Behavior Therapy, 42(4), 560–578, Article. 10.1016/j.beth.2010.12.005https://doi.org/10.1016/j.beth.2010.12.005
Gomez KU, Goodwin L, Jackson L, Jones A, Chisholm A, Rose AK. Are psychosocial interventions effective in reducing alcohol consumption during pregnancy and motherhood? A systematic review and meta-analysis. Addiction. 2021;116(7):1638–1663. https://doi.org/10.1111/add.15296.
Graham-Bermann SA, Howell KH, Miller-Graff LE, Galano MM, Lilly MM, Grogan-Kaylor A. The moms’ empowerment program addresses traumatic stress in mothers with Preschool-Age children experiencing intimate partner violence. Journal of Aggression Maltreatment and Trauma. 2019;28(10):1151–1172. https://doi.org/10.1080/10926771.2018.1494652.
Guo X, Slesnick N, Feng X. Housing and support services with homeless mothers: Benefits to the mother and her children. Community Mental Health Journal. 2016;52(1):73–83. https://doi.org/10.1007/s10597-015-9830-3.
Handley, E. D., Michl-Petzing, L. C., Rogosch, F. A., Cicchetti, D., & Toth, S. L. (2017). Developmental cascade effects of interpersonal psychotherapy for depressed mothers: Longitudinal associations with toddler attachment, temperament, and maternal parenting efficacy. Development & Psychopathology, 29(2), 601–615, Article. 10.1017/S0954579417000219https://doi.org/10.1017/S0954579417000219
Higgins, J. P., Savović, J., Page, M. J., & Sterne, J. A. C. (2019). Revised Cochrane risk-of-bias tool for randomized trials (RoB 2).https://sites.google.com/site/riskofbiastool/welcome/rob-2-0-tool?authuser=0
HM Government (2017). 2017 drug strategy. Retrieved from https://www.gov.uk/government/publications/drug-strategy-2017
HM Government (2019). Transforming the response to domestic abuse: consultation response and draft bill. London Retrieved from https://www.gov.uk/government/publications/domestic-abuse-consultation-response-and-draft-bill
HM Government (2022a). Chapter 3: The National Supporting Families Outcome Framework.
HM Government (2022c). Supporting families programme guidance 2022 to 2025. London: HM Government Retrieved from https://www.gov.uk/government/publications/supporting-families-programme-guidance-2022-to-2025
HM Government (2022b). Health and social care integration: joining up care for people, places and populations. Retrieved from https://www.gov.uk/government/publications/health-and-social-care-integration-joining-up-care-for-people-places-and-populations/health-and-social-care-integration-joining-up-care-for-people-places-and-populations
Hoffmann TC, Glasziou PP, Boutron I, Milne R, Perera R, Moher D, Altman DG, Barbour V, Macdonald H, Johnston M, Lamb SE, Dixon-Woods M, McCulloch P, Wyatt JC, Chan AW, Michie S. Better reporting of interventions: Template for intervention description and replication (TIDieR) checklist and guide. Bmj. 2014;348:g1687. https://doi.org/10.1136/bmj.g1687.
Hughes K, Bellis MA, Hardcastle KA, Sethi D, Butchart A, Mikton C, Jones L, Dunne MP. The effect of multiple adverse childhood experiences on health: A systematic review and meta-analysis. The Lancet Public Health. 2017;2(8):e356–e366. https://doi.org/10.1016/S2468-2667(17)30118-4.
Jack SM, Boyle M, McKee C, Ford-Gilboe M, Wathen C, Scribano P, Davidov D, McNaughton D, O’Brien R, Johnston C, Gasbarro M, Tanaka M, Kimber M, Coben J, Olds DL, MacMillan HL. Effect of addition of an intimate partner violence intervention to A nurse home visitation program on maternal quality of life: A randomized clinical trial. Journal of the American Medical Association. 2019;321(16):1576–1585. https://doi.org/10.1001/jama.2019.3211.
Jacobs F, Easterbrooks M, Goldberg J, Mistry J, Bumgarner E, Raskin M, Fosse N, Fauth R. Improving adolescent parenting: Results from a randomized controlled trial of a home visiting program for young families. American Journal of Public Health. 2016;106(2):342–349. https://doi.org/10.2105/AJPH.2015.302919.
Jones HE, Tuten M, O’Grady KE. Treating the partners of opioid-dependent pregnant patients: Feasibility and efficacy. The American Journal of Drug and Alcohol Abuse. 2011;37(3):170–178. https://doi.org/10.3109/00952990.2011.563336.
Jones, H. E., Myers, B., O’Grady, K. E., Gebhardt, S., Theron, G. B., & Wechsberg, W. M. (2014). Initial feasibility and acceptability of a comprehensive intervention for methamphetamine-using pregnant women in South Africa. Psychiatry Journal Print, 2014, 929767, Article 2. 10.1155/2014/929767https://doi.org/10.1155/2014/929767
Jouriles, E. N., McDonald, R., Rosenfield, D., Stephens, N., Corbitt-Shindler, D., & Miller, P. C. (2009). Reducing conduct problems among children exposed to intimate partner violence: a randomized clinical trial examining effects of Project Support. Journal of Consulting & Clinical Psychology, 77(4), 705–717, Article. 10.1037/a0015994https://doi.org/10.1037/a0015994
Kan ML, Feinberg ME. Can a Family-Focused, Transition-to-Parenthood program prevent parent and partner aggression among couples with young children??. Violence and Victims. 2014;29(6):967–980. https://doi.org/10.1891/0886-6708.VV-D-12-00162.
Kedzior SGE, Barrett S, Muir C, Lynch R, Kaner E, Forman JR, Wolfe I, McGovern R. They had clothes on their back and they had food in their stomach, but they didn’t have me: The contribution of parental mental health problems, substance use, and domestic violence and abuse on young people and parents. Child Abuse and Neglect. 2024;149:106609. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2023.106609.
Kelley ML, Fals-Stewart W. Couples- versus individual-based therapy for alcohol and drug abuse: Effects on children’s psychosocial functioning. Journal of Consulting & Clinical Psychology. 2002;70(2):417–427. https://doi.org/10.1037/0022-006X.70.2.417.
Kelley ML, Lawrence HR, Milletich RJ, Hollis BF, Henson JM. Modeling risk for child abuse and harsh parenting in families with depressed and substance-abusing parents. Child Abuse & Neglect. 2015;43:42–52. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2015.01.017.
Kiani Z, Simbar M, Fakari FR, Kazemi S, Ghasemi V, Azimi N, Mokhtariyan T, Bazzazian S. A systematic review: Empowerment interventions to reduce domestic violence?. Aggression and Violent Behavior. 2021;58:101585. https://doi.org/10.1016/j.avb.2021.101585.
Lander LR, Gurka KK, Marshalek PJ, Riffon M, Sullivan CR. A comparison of pregnancy-only versus mixed-gender group therapy among pregnant women with opioid use disorder. Social Work Research. 2015;39(4):235–244. https://doi.org/10.1093/swr/svv029.
LeCroy CW, Krysik J. Randomized trial of the healthy families Arizona home visiting program. Children and Youth Services Review. 2011;33(10):1761–1766. https://doi.org/10.1016/j.childyouth.2011.04.036.
Luthar SS, Suchman NE, Altomare M. Relational psychotherapy mothers’ group: A randomized clinical trial for substance abusing mothers. Development and Psychopathology. 2007;19(1):243–261. https://doi.org/10.1017/S0954579407070137.
Marie-Mitchell A, Kostolansky R. A systematic review of trials to improve child outcomes associated with adverse childhood experiences. American Journal of Preventive Medicine. 2019;56(5):756–764. https://doi.org/10.1016/j.amepre.2018.11.030.
Marmot, M., Allen, J., Boyce, T., Goldblatt, P., & Morrison, J. (2020). Health equity in England: the marmot review 10 years on. https://www.health.org.uk/publications/reports/the-marmot-review-10-years-onhttps://doi.org/10.1136/bmj.m693
Mason R, O’Rinn SE. Co-occurring intimate partner violence, mental health, and substance use problems: A scoping review. Global Health Action. 2014;7:24815. https://doi.org/10.3402/gha.v7.24815.
McGovern, R., Gilvarry, E., Addison, M., Alderson, H., Carr, L., Geijer-Simpson, E., Hrisos, N., Lingam, R., Minos, D., Smart, D., & Kaner, E. (2018). Addressing the impact of nondependent parental substance misuse upon children: a rapid review of the evidence of prevalence, impact and effective interventions. https://www.drugsandalcohol.ie/29045/1/McGovern_Addressing%20the%20impact%20of%20parental%20non-dependent%20substance%20misuse%20upon%20the%20child.pdf
McGovern R, Newham JJ, Addison MT, Hickman M, Kaner EFS. Effectiveness of psychosocial interventions for reducing parental substance misuse. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2021. https://doi.org/10.1002/14651858.CD012823.pub2.
McWhirter PT. Differential therapeutic outcomes of community-based group interventions for women and children exposed to intimate partner violence. Journal of Interpersonal Violence. 2011;26(12):2457–2482. https://doi.org/10.1177/0886260510383026.
Mejdoubi, J., van den Heijkant, S. C., van Leerdam, F. J., Heymans, M. W., Hirasing, R. A., & Crijnen, A. A. (2013). Effect of nurse home visits vs. usual care on reducing intimate partner violence in young high-risk pregnant women: A randomized controlled trial. PLoS ONE [Electronic Resource], 8(10). 10.1371/journal.pone.0078185. e78185, Article 2.https://doi.org/10.1371/journal.pone.0078185
Mennen FE, Palmer MA, Monro WL, Duan L, Stuart S, Sosna T. Effectiveness of an interpersonal psychotherapy (IPT) group depression treatment for head start mothers: A Cluster-Randomized controlled trial. Journal of Affective Disorders. 2021;280(Pt B):39–48. https://doi.org/10.1016/j.jad.2020.11.074.
Morgenstern J, Blanchard KA, McCrady BS, McVeigh KH, Morgan TJ, Pandina RJ. Effectiveness of intensive case management for substance-dependent women receiving temporary assistance for needy families. American Journal of Public Health. 2006;96(11):2016–2023. https://doi.org/10.2105/AJPH.2005.076380.
Muir, C., Kedzior, S., Barrett, S., McGovern, R., Kaner, E., Wolfe, I., & Forman, J. (2024). Co-production workshops with families experiencing multiple and interacting adversities including parental mental health, substance use, domestic violence, and poverty: Intervention insights and principles from mothers, fathers, and young people. Research Involvement and Engagement, (pre print). 10.21203/rs.3.rs-3937673/v1https://doi.org/10.1186/s40900-024-00584-0
Mullins SM, Suarez M, Ondersma SJ, Page MC. The impact of motivational interviewing on substance abuse treatment retention: A randomized control trial of women involved with child welfare. Journal of Substance Abuse Treatment. 2004;27(1):51–58. https://doi.org/10.1016/j.jsat.2004.03.010.
NHS Digital (2024). Health Survey for England, 2022 Part 1: Data tables. https://digital.nhs.uk/data-and-information/publications/statistical/health-survey-for-england/2022-part-1/health-survey-for-england-2022-part-1-data-tables
NICE (2011). Common mental health problems: identification and pathways to care (Clinical guideline [CG123], Issue. https://www.nice.org.uk/guidance/cg123
Nylen KJ, Moran TE, Franklin CL, O’Hara M. Maternal depression: A review of relevant treatment approaches for mothers and infants. Infant Mental Health Journal. 2006;27(4):327–343. https://doi.org/10.1002/imhj.20095.
Office for National Statistics (2022a). Domestic abuse prevalence and victim characteristicshttps://www.ons.gov.uk/peoplepopulationandcommunity/crimeandjustice/datasets/domesticabuseprevalenceandvictimcharacteristicsappendixtables
Office for National Statistics (2022b). Drug misuse in England and Wales: year ending June 2022. In.
Office for Health Improvement and Disparities (2022). Common mental health disorders. https://fingertips.phe.org.uk/profile-group/mental-health/profile/common-mental-disorders/data#page/1/gid/1938132720/pat/159/par/K02000001/ati/15/are/E92000001/iid/93495/age/164/sex/4/cat/-1/ctp/-1/yrr/1/cid/4/tbm/1
Olds DL, Kitzman H, Hanks C, Cole R, Anson E, Sidora-Arcoleo K, Luckey DW, Henderson CRJ, Holmberg J, Tutt RA, Stevenson AJ, Bondy J. Effects of nurse home visiting on maternal and child functioning: age-9 follow-up of a randomized trial. Pediatrics. 2007;120(4):e832–845. https://doi.org/10.1542/peds.2006-2111.
Olds DL, Kitzman HJ, Cole RE, Hanks CA, Arcoleo KJ, Anson EA, Luckey DW, Knudtson MD, Henderson CRJ, Bondy J, Stevenson AJ. Enduring effects of prenatal and infancy home visiting by nurses on maternal life course and government spending: follow-up of a randomized trial among children at age 12 years. Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine. 2010;164(5):419–424. https://doi.org/10.1001/archpediatrics.2010.49.
Ondersma SJ, Martin J, Fortson B, Whitaker DJ, Self-Brown S, Beatty J, Loree A, Bard D, Chaffin M. Technology to augment early home visitation for child maltreatment prevention: A pragmatic randomized trial. Child Maltreatment. 2017;22(4):334–343. https://doi.org/10.1177/1077559517729890.
Osterman, R. L. C. (2009). Motivational interviewing intervention to decrease alcohol use during pregnancy. Dissertation/ thesis, 147 p, Article 1. https://www.cochranelibrary.com/central/doi/10.1002/central/CN-02197612/full
Osterman, R. L., & Dyehouse, J. (2012). Effects of a motivational interviewing intervention to decrease prenatal alcohol use. Western Journal of Nursing Research, 34(4), 434–454, Article. 10.1177/0193945911402523https://doi.org/10.1177/0193945911402523
Osterman RL, Carle AC, Ammerman RT, Gates D. Single-session motivational intervention to decrease alcohol use during pregnancy. Journal of Substance Abuse Treatment. 2014;47(1):10–19. https://doi.org/10.1016/j.jsat.2014.01.009.
Rivas C, Ramsay J, Sadowski L, Davidson LL, Dunne D, Eldridge S, Hegarty K, Taft A, Feder G. Advocacy interventions to reduce or eliminate violence and promote the physical and psychosocial well-being of women who experience intimate partner abuse. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2015. https://doi.org/10.1002/14651858.CD005043.pub3.
Rizo CF, Macy RJ, Ermentrout DM, Johns NB. A review of family interventions for intimate partner violence with a child focus or child component. Aggression and Violent Behavior. 2011;16(2):144–166. https://doi.org/10.1016/j.avb.2011.02.004.
Rodriguez CM. Emotional functioning, attachment style, and attributions as predictors of child abuse potential in domestic violence victims. Violence and Victims. 2006;21(2):199–212. https://doi.org/10.1891/vivi.21.2.199.
Rosenblum, K. L., Muzik, M., Morelen, D. M., Alfafara, E. A., Miller, N. M., Waddell, R. M., Schuster, M. M., & Ribaudo, J. (2017). A community-based randomized controlled trial of Mom Power parenting intervention for mothers with interpersonal trauma histories and their young children. Archives of Women’s Mental Health, 20(5), 673–686, Article. 10.1007/s00737-017-0734-9https://doi.org/10.1007/s00737-017-0734-9
Ross, A. (2020). P. Greenberg (Ed.), Components of the next generation of integrated care. NAM Perspect 2020 10.31478/202011e.https://doi.org/10.31478/202011e
Rotheram-Borus MJ, Tomlinson M, Roux IL, Stein JA. Alcohol use, partner violence, and depression: A cluster randomized controlled trial among urban South African mothers over 3 years. American Journal of Preventive Medicine. 2015;49(5):715–725. https://doi.org/10.1016/j.amepre.2015.05.004.
Safe Lives (2019). Safe and well: mental health and domestic abuse. http://safelives.org.uk/sites/default/files/resources/Spotlight%207%20-%20Mental%20health%20and%20domestic%20abuse.pdf
Samuels, J., Fowler Patrick, J., Ault-Brutus, A., Tang, D. I., & Marcal, K. (2015). Time-limited case management for homeless mothers with mental health problems: Effects on maternal mental health. Journal of the Society for Social Work and Research, 6(4), 515–539, Article. 10.1086/684122
Sanders MR, McFarland M. Treatment of depressed mothers with disruptive children: A controlled evaluation of cognitive behavioral family intervention. Behavior Therapy. 2000;31(1):89–112. https://doi.org/10.1016/S0005-7894(00)80006-4.
Sharps PW, Bullock LF, Campbell JC, Alhusen JL, Ghazarian SR, Bhandari SS, Schminkey DL. Domestic violence enhanced perinatal home visits: The DOVE randomized clinical trial. Journal of Women’s Health. 2016;25(11):1129–1138. https://doi.org/10.1089/jwh.2015.5547.
Silovsky JF, Bard D, Chaffin M, Hecht D, Burris L, Owora A, Beasley L, Doughty D, Lutzker J. Prevention of child maltreatment in high-risk rural families: A randomized clinical trial with child welfare outcomes. Children and Youth Services Review. 2011;33(8):1435–1444. https://doi.org/10.1016/j.childyouth.2011.04.023.
Silverstein M, Diaz-Linhart Y, Cabral H, Beardslee W, Hegel M, Haile W, Sander J, Patts G, Feinberg E. Efficacy of a maternal depression prevention strategy in head start: A randomized clinical trial. JAMA Psychiatry. 2017;74(8):781–789. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2017.1001.
Skar, A. M. S., Sherr, L., Macedo, A., Tetzchner, S., & von Fostervold, K. I. (2021). Evaluation of parenting interventions to prevent violence against children in colombia: A randomized controlled trial. Journal of Interpersonal Violence, 36(1–2). 10.1177/0886260517736881. NP1098-NP1126.https://doi.org/10.1177/0886260517736881
Slesnick N, Erdem G. Efficacy of ecologically-based treatment with Substance-abusing homeless mothers: Substance use and housing outcomes. Journal of Substance Abuse Treatment. 2013;45(5):416–425. https://doi.org/10.1016/j.jsat.2013.05.008.
Slesnick N, Zhang J. Family systems therapy for substance-using mothers and their 8- to 16-year-old children. Psychology of Addictive Behaviors. 2016;30(6):619–629. https://doi.org/10.1037/adb0000199.
Stolper H, van Doesum K, Steketee M. An integrated family approach in the practice of adult and child mental health care. Frontiers in Psychiatry. 2024;15:1298268. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2024.1298268.
Stover CS. Fathers for change for substance use and intimate partner violence: Initial community pilot. Family Process. 2015;54(4):600–609. https://doi.org/10.1111/famp.12136.
Suchman NE, DeCoste C, Castiglioni N, McMahon TJ, Rounsaville B, Mayes L. The mothers and toddlers program, an attachment-based parenting intervention for substance using women: post-treatment results from a randomized clinical pilot. Attachment & Human Development. 2010;12(5):483–504. https://doi.org/10.1080/14616734.2010.501983.
Suchman NE, DeCoste CL, McMahon TJ, Dalton R, Mayes LC, Borelli J. Mothering from the inside out: Results of a second randomized clinical trial testing a mentalization-based intervention for mothers in addiction treatment. Development and Psychopathology. 2017;29(2):617–636. https://doi.org/10.1017/S0954579417000220.
Sullivan CM, Bybee DI, Allen NE. Findings from a community-based program for battered women and their children. Journal of Interpersonal Violence. 2002;17(9):915–936. https://doi.org/10.1177/0886260502017009001.
Sutcliffe K, Thomas J, Stokes G, Hinds K, Bangpan M. Intervention component analysis (ICA): A pragmatic approach for identifying the critical features of complex interventions. Systematic Reviews. 2015;4(1):140. https://doi.org/10.1186/s13643-015-0126-z.
Sutcliffe K, Kneale D, Thomas J. P68 Exploiting insights and Harnessing heterogeneity: Combining intervention component analysis (ICA) and qualitative comparative analysis (QCA) to explore context and implementation in systematic reviews of complex interventions. Journal of Epidemiology and Community Health. 2022;76(Suppl 1):A76–A77. https://doi.org/10.1136/jech-2022-SSMabstracts.160.
Tanner-Smith EE, Tipton E. Robust variance Estimation with dependent effect sizes: Practical considerations including a software tutorial in Stata and Spss. Research Synthesis Methods. 2014;5(1):13–30. https://doi.org/10.1002/jrsm.1091.
The EndNote Team (2013). EndNote. In (Version EndNote X9) Clarivate.
The Lancet Public Health. Childhood adversity: A profound determinant of health. The Lancet Public Health. 2021;6(11):e780. https://doi.org/10.1016/S2468-2667(21)00237-1.
Tipton E. Small sample adjustments for robust variance Estimation with meta-regression. Psychological Methods. 2015;20(3):375–393. https://doi.org/10.1037/met0000011.
Tiwari A, Leung WC, Leung TW, Humphreys J, Parker B, Ho PC. A randomised controlled trial of empowerment training for Chinese abused pregnant women in Hong Kong. BJOG: an International Journal of Obstetrics and Gynaecology. 2005;112(9):1249–1256. https://doi.org/10.1111/j.1471-0528.2005.00709.x.
United Nations Office on Drugs and Crime (2021). World drug report 2021. https://www.unodc.org/unodc/en/data-and-analysis/world-drug-report-2022.html
Verduyn C, Barrowclough C, Roberts J, Tarrier N, Harrington R. Maternal depression and child behaviour problems: Randomised placebo-controlled trial of a cognitive-behavioural group intervention. The British Journal of Psychiatry. 2003;183(4):342–348. https://doi.org/10.1192/bjp.183.4.342.
Volpicelli J, Markman I, Monterosso J, Filing J, O’Brien C. Psychosocially enhanced treatment for cocaine-dependent mothers: Evidence of efficacy. Journal of Substance Abuse Treatment. 2000;18(1):41–49. https://doi.org/10.1016/S0740-5472(99)00024-0.
Wadsworth ME, Santiago CD, Einhorn L, Etter EM, Rienks S, Markman H. Preliminary efficacy of an intervention to reduce psychosocial stress and improve coping in Low-Income families. American Journal of Community Psychology. 2011;48(3–4):257–271. https://doi.org/10.1007/s10464-010-9384-z.
Walkup JT, Barlow A, Mullany BC, Pan W, Goklish N, Hasting R, Cowboy B, Fields P, Baker EV, Speakman K, et al. Randomized controlled trial of a paraprofessional-delivered in-home intervention for young reservation-based American Indian mothers. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. 2009;48(6):591–601. https://doi.org/10.1097/CHI.0b013e3181a0ab86.
WHO (2018). Global status report on alcohol and health 2018. https://apps.who.int/iris/handle/10665/274603
WHO (2021). Violence against women prevalence estimates, 2018. https://www.who.int/publications/i/item/9789240022256
WHO (2022). World mental health report: transforming mental health for all. https://www.who.int/publications/i/item/9789240049338https://doi.org/10.1002/wps.21018
Yonkers KA, Forray A, Howell HB, Gotman N, Kershaw T, Rounsaville BJ, Carroll KM. Motivational enhancement therapy coupled with cognitive behavioral therapy versus brief advice: A randomized trial for treatment of hazardous substance use in pregnancy and after delivery. General Hospital Psychiatry. 2012;34(5):439–449. https://doi.org/10.1016/j.genhosppsych.2012.06.002.
Zlotnick C, Capezza NM, Parker D. An interpersonally based intervention for low-income pregnant women with intimate partner violence: A pilot study. Archives of Women’s Mental Health. 2011;14(1):55–65. https://doi.org/10.1007/s00737-010-0195-x.
Zlotnick C, Tzilos W, Raker CA. A randomized controlled trial of a computer-based brief intervention for victimized perinatal women seeking mental health treatment. Archives of Women’s Mental Health. 2019;22(3):315–325. https://doi.org/10.1007/s00737-018-0895-1.
Traducción no oficial al español de Components of Family-Focused Interventions that Have Common Impacts Across Parental Domestic Violence and Abuse, Mental Ill-Health, and Substance Misuse: An Intervention Components Analysis, de Kate Allen, Tamanna Malhotra, Amy Bond, Alice Garrood, G. J. Melendez-Torres, Tamsin Ford, Chris Bonell y Vashti Berry, Journal of Prevention, vol. 47, n.o 1, pp. 61-107 (2026), doi: 10.1007/s10935-025-00868-5, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Traducción no oficial del artículo original «Components of Family-Focused Interventions that Have Common Impacts Across Parental Domestic Violence and Abuse, Mental Ill-Health, and Substance Misuse: An Intervention Components Analysis», publicado en Journal of Prevention (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido y maquetado por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Allen, K., Malhotra, T., Bond, A., Garrood, A., Melendez-Torres, G. J., Ford, T., Bonell, C., y Berry, V. (2026). Components of Family-Focused Interventions that Have Common Impacts Across Parental Domestic Violence and Abuse, Mental Ill-Health, and Substance Misuse: An Intervention Components Analysis. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/components-of-family-focused-interventions-that-have-common-impacts-across-parental (Obra original publicada en 2025 en Journal of Prevention, 47(1), 61-107 (2026); republicada en 2026 por Journal of Prevention, https://link.springer.com/article/10.1007/s10935-025-00868-5)
Para profundizar