Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Clinical Social Work Journal · Familia
¿Qué viven las madres y los padres cuando su hijo o su hija revela que es transgénero o de género no conforme? Mediante el método photovoice, ocho progenitores australianos se apoyan en sus propias fotografías para relatar el descubrimiento, la adaptación, el duelo y la aceptación. El equipo de la University of the Sunshine Coast extrae de ello orientaciones para el trabajo social clínico.
Traducción no oficial al español de Lived Experiences of Parenting Transgender and Gender Nonconforming Youth: Implications for Clinical Social Work Practice, de Zalia Powell, Emily Angeltveit, Cindy Davis y Laura Dodds, publicado en Clinical Social Work Journal (Springer) (2025), doi: 10.1007/s10615-024-00936-z, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las fotografías tomadas por las madres y los padres participantes (figuras 2 a 8) no se reproducen, por respeto a las personas implicadas, y se señalan entre corchetes; se conserva el diagrama de los temas (figura 1); las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
En definitiva, las madres y los padres veían a su hijo o hija como una persona a la que querían, más que como un hijo o una hija a quien querían.
Zalia Powell, Emily Angeltveit, Cindy Davis y Laura Dodds
Resumen
Las personas jóvenes transgénero y de género no conforme (TGNC) son objeto de atención mediática, de cambios en las políticas y en las prácticas, y de investigaciones multidisciplinares. Debido a su riesgo desproporcionado de autolesiones, depresión y conductas suicidas, el apoyo familiar a la juventud TGNC es un eje central. Pese a una creciente sensibilización social, los niños, niñas y adolescentes TGNC y sus familias siguen enfrentándose a una compleja multitud de desafíos, en los planos individual, familiar, comunitario y social. Es probable que la identidad TGNC de un hijo o una hija influya en las madres y los padres; sin embargo, se sabe poco sobre cómo perciben y atraviesan esta experiencia de crianza, ya que la mayoría de las investigaciones exploran la perspectiva de la propia persona TGNC. Mediante una metodología cualitativa de photovoice, este estudio exploró la experiencia vivida de criar a un hijo o una hija TGNC desde la perspectiva parental. Ocho progenitores australianos de una persona joven TGNC de entre 10 y 18 años participaron en una entrevista en profundidad guiada por las fotografías que habían elegido como estímulo. El análisis temático identificó cinco hallazgos clave: 1. cruzar el umbral: descubrirlo y entenderlo; 2. cambiar y adaptarse; 3. igual pero distinto: el apego y la dinámica familiar; 4. soltar y aferrarse; y 5. encontrar un camino hacia adelante. Los resultados sugieren efectos psicosociales complejos en la crianza. Las recomendaciones incluyen un apoyo específico a las madres y los padres que aborde el duelo, el aislamiento social, el estrés ligado a los cuidados y el acceso a información y servicios pertinentes. Las y los profesionales del trabajo social clínico pueden desempeñar un papel fundamental en el apoyo a las familias de niños, niñas y adolescentes TGNC ofreciendo respuestas informadas por el trauma que reconozcan el duelo no reconocido socialmente, tengan en cuenta los efectos socioemocionales y doten a las madres y los padres de recursos adecuados para responder a sus propias necesidades y a las de su hijo o hija TGNC.
Palabras clave: Diversidad de género, Transgénero, Crianza, Juventud, Cualitativo, Photovoice
La identidad de género puede definirse como «…el sentido profundamente sentido e inherente que tiene una persona de ser una niña, una mujer o de sexo femenino; un niño, un hombre o de sexo masculino; una mezcla de masculino o femenino; o de tener un género alternativo» (American Psychological Association, 2015, p. 834). Transgénero y de género no conforme (TGNC) es un término amplio que designa a las personas cuya identidad de género difiere de la que se les asignó al nacer. En los últimos años, las personas TGNC han sido objeto de atención mediática, de comentarios políticos, de investigaciones y de cambios de políticas a escala mundial. La mayor visibilidad de las personas TGNC en el debate público y en los medios populares ha contribuido a despatologizar y normalizar la diversidad de género, pero también ha alimentado el debate público sobre los derechos inherentes de las personas TGNC y ha suscitado reacciones transfóbicas (Pang & Steensma, 2022). Las personas TGNC siguen expuestas a un riesgo desproporcionado de autolesiones, depresión y conductas suicidas (Strauss et al., 2021). La infancia y la juventud se ven especialmente afectadas por estas vulnerabilidades psicosociales, y en Australia las personas TGNC de entre 14 y 25 años tienen 15 veces más probabilidades de intentar suicidarse que la población general (LGBTIQA+ Health Australia, 2021). En todo el mundo, las personas TGNC sufren un mayor riesgo biopsicosocial, discriminación, violencia, exclusión y peores resultados en salud psicológica y conductual. Estos riesgos son sin duda de naturaleza sistémica, lo que convierte el bienestar de las personas TGNC en una preocupación crucial para el trabajo social clínico.
Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes TGNC y sus familias siguen enfrentándose a una compleja multitud de desafíos en los planos individual, familiar, comunitario y social (Capous-Desyllas & Barron, 2017). Las madres, los padres y las personas cuidadoras de jóvenes TGNC desempeñan un papel clave en la configuración del entorno en el que se desarrolla la identidad de sus hijos e hijas (Riggs et al., 2020). El apoyo parental puede mediar el bienestar adolescente y la relación entre adolescentes y progenitores (Bhattacharya et al., 2021), y la adolescencia TGNC con familias que la apoyan tienen más probabilidades de mostrar resiliencia y una salud mental positiva (Olson et al., 2016). Pese al papel esencial de las madres y los padres en la vida de las personas jóvenes TGNC, pocas investigaciones han explorado cómo afrontan la crianza de hijos e hijas TGNC. Comprender la experiencia de crianza es importante, puesto que el bienestar socioemocional parental condiciona el del niño o la niña (Bhattacharya et al., 2021). Explorar cómo pueden las familias ofrecer una base segura a sus hijos e hijas y responder a los factores de estrés ligados a su experiencia singular de incongruencia de género podría ayudar a desarrollar apoyos para las madres y los padres y a reforzar los factores de protección de la infancia y la juventud TGNC.
Este estudio cualitativo fenomenológico exploró las experiencias vividas de madres y padres australianos que crían a adolescentes TGNC. Para ello se plantearon las siguientes preguntas de investigación: 1. ¿Cuáles son las experiencias vividas de las madres y los padres que crían a un hijo o una hija TGNC? 2. ¿Cómo influye el desarrollo de la identidad de género del hijo o la hija en las relaciones y el apego dentro de la familia? 3. ¿Qué factores de estrés viven las madres y los padres a raíz de la transición TGNC de su hijo o hija? 4. ¿Cómo atraviesan las madres y los padres el desarrollo TGNC de su hijo o hija, y qué apoyo reciben y quisieran recibir?
Se adoptó un enfoque cualitativo fenomenológico para descubrir nuevas perspectivas sobre este fenómeno complejo, al tiempo que se daba a las personas la posibilidad de expresar sus experiencias (Taherdoost, 2022). Dada la complejidad y la singularidad del papel de criar a un hijo o una hija TGNC, abordar este estudio desde una base cualitativa favoreció la recogida de datos ricos que habría sido difícil obtener con una investigación cuantitativa.
El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Investigación en Seres Humanos de la University of the Sunshine Coast. Número de aprobación A221798.
Las personas participantes se reclutaron entre abril y octubre de 2023 mediante muestreo intencional y en bola de nieve, con folletos difundidos en redes sociales, centros comunitarios y grupos sociales que pudieran atraer a madres y padres. Podían participar personas mayores de 18 años, residentes en Australia, de habla inglesa, que criaran a un hijo o una hija TGNC de entre 10 y 18 años en el momento de la recogida de datos. Participaron en el estudio ocho progenitores (dos padres y seis madres) de entre 33 y 54 años (M = 46.5, SD = 6.74). Cinco personas estaban casadas, dos divorciadas y una separada. Todas tenían dos o tres hijos e hijas de entre 10 y 25 años (M = 16.82, SD = 4.32). Tres personas indicaron como afiliación religiosa o espiritual la Iglesia anglicana, cuatro se declararon agnósticas y una, wicca.
Dado que la experiencia TGNC es muy personal y está estigmatizada, se recurrió a métodos de photovoice para crear un entorno empoderador y dirigido por las personas participantes con el fin de explorar sus experiencias vividas. El photovoice es un método participativo fundamentado en la educación crítica, el pensamiento feminista y los principios del desarrollo comunitario, que anima a las personas participantes a compartir sus experiencias vividas a través de la fotografía (Wang & Redwood-Jones, 2001). El photovoice ya se ha utilizado para explorar las experiencias vividas del alumnado LGBTIQA + y de familias de niños y niñas TGNC en Estados Unidos (Bauer et al., 2019). Los estudios de photovoice siguen por lo general un proceso de nueve etapas: (1) seleccionar un público de responsables de políticas públicas o de referentes de la comunidad, (2) reclutar a las personas participantes, (3) formarlas en la metodología photovoice, (4) obtener el consentimiento informado, (5) definir los temas de las fotografías, (6) distribuir las cámaras y explicar su uso, (7) toma de fotografías por las personas participantes, (8) compartir y comentar las fotografías y (9) presentar las fotografías y los relatos en un acto que reúna a las personas participantes y a responsables de políticas públicas o referentes de la comunidad (Wang & Redwood-Jones, 2001). En este estudio, el público elegido fueron referentes de la comunidad en los servicios de salud mental infantil y adolescente.
Tras el reclutamiento, las personas participantes recibieron una hoja informativa sobre la investigación, un formulario de consentimiento y una guía de fotografía, y se les pidió que tomaran cinco fotografías que simbolizaran su experiencia de crianza de su hijo o hija TGNC. Las fotografías sirvieron de estímulo para guiar la entrevista. Las entrevistas semiestructuradas, de unos 60 minutos, se realizaron por Zoom (n = 4) o en persona (n = 4), según la preferencia de cada participante. Las entrevistas se grabaron en audio y fueron transcritas literalmente por la primera y la segunda autora antes de anonimizarse y analizarse. Aunque los estudios de photovoice suelen aspirar a compartir las fotografías en un acto colaborativo en presencia tanto de las personas participantes como de responsables de políticas públicas o referentes de la comunidad, se denegó la aprobación ética para organizar una exposición debido al riesgo de que las madres y los padres compartieran imágenes de sus hijos e hijas; por ello, las autoras modificaron la etapa final del estudio y presentaron las fotografías y los relatos en un congreso al que asistieron referentes de la comunidad en salud mental infantil y adolescente.
Dado el carácter cualitativo de este estudio, es esencial señalar la posición de las investigadoras y considerar cómo influye en el análisis de los datos (Fischer & Guzel, 2023). Todas las investigadoras se identifican como mujeres blancas cisgénero. Tres de las autoras son madres de hijos e hijas cisgénero y reconocen que sus experiencias de crianza pueden diferir de las de las personas participantes. El rigor del estudio se garantizó mediante una reflexividad deliberada, la revisión por pares durante el análisis y la transparencia de una presentación precisa, completa y metódica (Fischer & Guzel, 2023). El estudio alcanzó la saturación de datos con ocho participantes.
El análisis temático se realizó con el programa NVivo14. La primera y la segunda autora se sumergieron por separado en los datos y leyeron sistemáticamente todas las transcripciones de las entrevistas. Se llevó a cabo una codificación inductiva para ofrecer un análisis amplio de los datos; las sucesivas rondas de codificación dieron lugar a categorías que respondían a las preguntas de investigación (Linneberg & Korsgaard, 2019). Las autoras se comunicaron con regularidad para garantizar la coherencia y atenuar los sesgos personales (Fischer & Guzel, 2023). La primera ronda de codificación produjo 27 códigos iniciales. La segunda ronda agrupó estos códigos en cinco temas generales y 23 subtemas, y el análisis final desembocó en cinco temas y 13 subtemas.
El análisis temático de los datos identificó cinco temas clave: 1. cruzar el umbral: descubrirlo y entenderlo; 2. cambiar y adaptarse; 3. igual pero distinto: el apego y la dinámica familiar; 4. soltar y aferrarse; y 5. encontrar un camino hacia adelante. Dentro de estos temas se identificaron 13 subtemas (véase la fig. 1).

Descubrir la identidad TGNC de su hijo o hija fue un camino distinto en cada familia. La edad del hijo o la hija en el momento de «salir del armario» como TGNC iba de los 8 a los 17 años. La manera de enterarse variaba, al igual que las reacciones iniciales. Algunas personas participantes contaron que su hijo o hija se dirigió a ellas directamente o comunicó su «salida del armario» por carta, como explicó Evan: «…Ivy…nos dio una carta para leer…». Para otras familias fue algo menos formal, como describió Caroline: «no sé cómo surgió…Pero fue medio dentro de casa, medio fuera de casa… con los niños correteando por todas partes… algo así como: “Mamá, ¿cómo crees que sabría si fuera una persona no binaria?”». Al recordar cómo descubrieron la identidad de género de su hijo o hija, las madres y los padres hablaron de «conmoción», de «sorpresa» y de un cambio y una transición importantes. Para la mayoría, el descubrimiento fue seguido de un proceso de «entenderlo», a través del cual llegaron a un punto de aceptación y a la conciencia de que la vida podía volver a la «normalidad». Como describió Harvey al compartir su foto (fig. 2) del umbral de una puerta de madera: «Entras en un periodo realmente liminal…¿sabes? Cuando David nos lo contó [que era transgénero]…hay un periodo en el que estás entre dos cosas. Pero luego llegas al otro lado, y todo está bien».
[Figura 2 (Cruzar el umbral (Harvey)): fotografía tomada por una persona participante, no reproducida aquí.]
La experiencia de Harvey reflejaba la de otras madres y padres, que describieron una «nueva normalidad» y una fase de transición tanto para quien cría como para el hijo o la hija. Para algunas personas, lo TGNC era un concepto del que no tenían ningún conocimiento previo: «al principio tenía muchos pensamientos y preguntas, y había muchas incógnitas para nosotros sobre la experiencia transgénero» (Delilah). Para otras, lo TGNC era un concepto familiar antes de que su propio hijo o hija «saliera del armario»: «Una persona con la que trabajaba entonces era trans…y una de mis mejores amistades tuvo un hijo o una hija que hizo la transición» (Evan).
Las personas participantes describieron la identidad de género de su hijo o hija como una simple faceta más de un «rompecabezas» complejo. La mayoría de sus hijos e hijas habían atravesado dificultades de salud mental que precedieron a su recorrido TGNC y que, en algunos casos, lo complicaron aún más. Para muchas madres y padres, que su hijo o hija «saliera del armario» como TGNC aportó una explicación de sus dificultades y la sensación de un camino hacia adelante. Como describió Harvey, su hijo «… de repente empezó a tener como episodios de depresión…», lo que reflejaba la experiencia de Ramona, que contó: «al ir creciendo y llegar a la adolescencia pasó unos años bastante infeliz. Era muy difícil saber exactamente por qué se sentía tan infeliz. Tenía el ánimo realmente por los suelos». Como relató Anna al reflexionar sobre su fotografía de unas tijeras (fig. 3), hubo bajo estado de ánimo y autolesiones: «Había cortes…una cuadrícula de cortes en su espalda que descubrí por casualidad. Le pregunté por qué se hacía eso … y me dijo: “Tengo miedo de ser una chica”».
[Figura 3 (Zafarrancho de pánico (Anna)): fotografía tomada por una persona participante, no reproducida aquí.]
Los hijos e hijas de varias familias también convivían con un trastorno del espectro autista (TEA) y/o un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Como expresó Anna, su hija vivía una compleja interacción de dificultades: «[había] problemas de salud mental, y algún otro diagnóstico, autismo, TDAH. Muchas otras cosas pasando que estábamos, digamos, sorteando». Para algunas madres y padres de hijos e hijas TGNC, el TEA influía en la identidad de género y la complicaba aún más, como explicó Ramona: «(tiene) un pensamiento muy de blanco o negro (sobre las normas de género), que va de la mano con el TEA». Como expresaron estas personas participantes, la identidad de género no era el único factor importante en el bienestar de su hijo o hija: «Ha crecido con un montón de mierda. No solo lo trans, también un montón de otras cosas» (Fiona); «…la vida en casa era un poco insegura…descubrí que mi ex (pareja) no era precisamente santo de su devoción» (Ramona), y «…estaba físicamente enferma, así que estaba en casa guardando reposo en cama. Estaba…muy por debajo de su peso. Una niña enferma» (Anna).
Mientras afrontaban la «salida del armario» de su hijo o hija como TGNC, la mayoría de las madres y los padres compartieron su identidad de género con la familia extensa. Esta experiencia a menudo les hacía temer las reacciones familiares y les generaba ansiedad, como describió Delilah: «¿Esto va a romper nuestra familia? ¿Van a dejar de hablarnos?». Contarlo a la familia extensa era una decisión que a menudo tomaba el propio hijo o hija, lo que resultaba difícil para quienes tenían que «ocultar» la verdad a la familia, evitar hablar de su hijo o hija y alternar entre pronombres y nombres nuevos fuera del hogar, como explicó Anna:
Uno de esos aprendizajes fue que yo lo mencioné [lo TGNC] a familiares antes de que ella estuviera preparada. Eso causó un gran problema. Nos vimos en situaciones en las que en casa teníamos que usar un género y un nombre concretos y, socialmente, o con la familia, teníamos que usar otro género y otro nombre.
Las reacciones de la familia extensa fueron en su mayoría de apoyo, lo que tranquilizó a las familias, como describieron estas personas participantes: «Al final escribí una carta y la envié…todos me apoyaron. No tuvimos ningún tipo de reacción negativa» (Delilah) y «nos ha llamado gente para decir… esto es fantástico. Ya sabes, que le deseaban lo mejor a Abby…. Así que ha sido… bueno para nosotros…que Abby sepa que sus amistades y su familia [la apoyan]» (Anna). Pese a estas experiencias positivas, algunas personas participantes describieron una falta de apoyo familiar y un recelo persistente a la hora de compartir con otras personas lo que vivía su hijo o hija TGNC, como explicó Caroline: «hay gente a la que no es seguro contárselo, y eso es duro».
Criar a un hijo o una hija TGNC exigía gestionar el cambio y crear una «nueva normalidad» que acogiera su identidad. Las madres y los padres tuvieron que adaptarse a las necesidades biopsicosociales cambiantes de su hijo o hija, abogar por adaptaciones en la escuela y adoptar un nuevo nombre y nuevos pronombres. La necesidad de adaptarse con rapidez y sin fricciones fue reiterada por las madres y los padres, que describieron un fuerte deseo de «hacer lo que haga falta» para apoyar y afirmar a su hijo o hija, pese a la presión que eso suponía para ellos mismos.
Las madres y los padres describieron la necesidad de adaptarse con rapidez y fluidez a una nueva forma de vida hecha de citas, pruebas de medicación, cambios de nombre y de pronombres, y de aprender a abogar por su hijo o hija. La mayoría participaba activamente en la atención médica de su hijo o hija, como describieron estas personas participantes: «Conseguimos que la viera un médico de cabecera en (centro especializado), que es un sitio trans. Es privado, así que nos cuesta dinero, pero haces lo que haces, ¿no? Así que ve a ese médico para su medicación y su transición» (Fiona) y «Recorrimos el camino del diagnóstico para poder acceder a la terapia hormonal y demás, lo que supuso visitas a psicólogos y a varios médicos y todo ese proceso. Así que la acompañamos a lo largo de ese camino» (Evan). Esta «nueva normalidad» fue a menudo un periodo de ajuste y, como describió Anna al compartir su fotografía (fig. 4), exigía «… un montón de equilibrios que tuvimos que hacer. He tenido que “hacerme una” con la medicación. Es otra transición para mí como madre… Nunca… pensé que tendría una hija que tomara…toda una serie de medicamentos».
[Figura 4 (Una transición (Anna)): fotografía tomada por una persona participante, no reproducida aquí.]
Un lugar clave de cambio y de defensa de los derechos fue el sistema escolar. Las madres y los padres describieron una implicación proactiva con la escuela de su hijo o hija para defender sus necesidades cambiantes. Muchas familias encontraron en el personal escolar apoyo y una actitud centrada en el niño o la niña, como contó Ramona: «[la escuela fue] muy comprensiva…[la jefatura de estudios] estaba muy abierta a cualquier otra conversación o a la ayuda de orientación o de personal de apoyo o lo que Eddy quisiera. Todo lo marcaba Eddy y así es como Eddy quería que fuera». La mayoría identificó la escuela como un lugar importante para el bienestar de su hijo o hija. Expresaron su preocupación por cómo lo percibirían y tratarían el personal y sus pares, y por si su hijo o hija sufriría problemas como el acoso escolar, el uso de un género equivocado, de nombres o pronombres incorrectos, o el acceso a instalaciones y uniformes acordes con su género. Como contó Delilah, existía el miedo a la reacción de la escuela ante la transición de género de un hijo: «¿Cómo nos van a juzgar? Era un colegio cristiano …todos esos equilibrios entre la ropa y el nombre, y cuándo cambiamos todas esas cosas por la salud mental de David. ¿Cómo podemos apoyarle?».
La mayoría de las madres y los padres describieron un periodo de adaptación a los cambios de apariencia, de nombre y de pronombres de su hijo o hija. Expresaron un fuerte deseo de afirmarle, pero reconocieron que se trataba de un proceso dinámico y desconcertante. Explicaron que equivocarse de pronombre o usar el nombre anterior les provocaba hipervigilancia, culpa y ansiedad por la posibilidad de atribuirle el género equivocado, como vivieron estas personas participantes: «Me descubría [estando] tan pendiente de los pronombres que a veces hasta pensabas: ¿le habré puesto el pronombre correcto al perro? (risas)» (Harvey) y «Se enfada con nosotros. Sí… cuando nos equivocamos en algo… cuando la llamamos sin querer por su nombre anterior…intentamos tener cuidado con eso» (Evan). Las madres y los padres describieron la importancia de lo que un nombre significaba para su hijo o hija, como explicó Ramona: «Eddy dijo con mucha claridad que Amanda era un “nombre muerto” y que le hacía sentirse muy, muy triste por dentro. Como si le doliera oírlo». Se expresó la preocupación por «cometer un error», como reconoció Anna: «Había un miedo enorme en todos nosotros, incluido mi hijo pequeño… a equivocarnos [con el nombre]».
Las personas participantes describieron que su vínculo de apego con su hijo o hija se había mantenido estable, o se había fortalecido, después de que este o esta «saliera del armario» como TGNC. Las madres y los padres señalaron pocos cambios en las relaciones familiares, aunque muchas familias observaron que los hermanos y hermanas asumían de forma proactiva un papel de apoyo hacia su hermano o hermana TGNC.
La mayoría de las madres y los padres explicaron que su apego a su hijo o hija no había cambiado de manera significativa a causa de su identidad TGNC. Algunas personas describieron un apego percibido como más fuerte con su hijo o hija TGNC desde su «salida del armario», como compartieron estas participantes: «Probablemente me he vuelto un poco más protectora» (Grace) y «Ahora acude mucho más a mí. Para hablar de cosas» (Fiona). Pero para la mayoría de las personas participantes, el vínculo y el apego percibidos con su hijo o hija TGNC no habían cambiado debido a su identidad de género: «No creo que nuestra relación cambiara en absoluto» (Delilah) y «La verdad es que no creo que la haya cambiado. No diría que estemos más unidos ni menos, ¿sabes?» (Evan). Al reflexionar sobre su relación con su hijo o hija TGNC, las madres y los padres señalaron formas en que mantenían su conexión positiva, como describió Ramona: «Conectamos mucho. Tenemos un humor muy parecido y maneras parecidas de conectar. Creo que el hecho de que ya tuviéramos una buena relación [ayudó]». De forma abrumadora, había una aceptación del hijo o la hija, fuera cual fuera su identidad de género, como explicó Delilah: «era exactamente la misma persona que siempre había sido». En definitiva, las madres y los padres veían a su hijo o hija como una persona a la que querían, más que como un hijo o una hija a quien querían.
Para algunas personas participantes, la identidad TGNC de su hijo o hija había influido en las dinámicas y los roles sociales dentro de la unidad familiar. Describieron cambios en las relaciones y los roles entre hermanos y hermanas, y percibieron que algunas de estas personas se volvían más protectoras con su familiar TGNC, como explicó Delilah: «Pregunté cómo habían reaccionado las chicas al vestido… Eloise dijo que más les valía aceptarlo, porque si no, se iban a encontrar con su puño, y era la primera vez que la veía ponerse protectora con (hijo TGNC)». Las personas participantes describieron a su otro hijo o a sus otros hijos e hijas como un apoyo para su hermano o hermana TGNC, como contó Fiona: «cuando se lo explicamos a (hermano), fue como: “Vale, ¿y qué?”, y empezó a decir “ella” y “la”, y se ponía como loco con nosotros cuando nos equivocábamos». En algunas parejas cambiaron los roles parentales dentro de la familia, como explicó Anna: «En cuanto a las dinámicas dentro de la familia… a Dave se le dan mejor las cosas de los especialistas. Por la dinámica que tienen Abby y él, es mejor que vayan a ver a un especialista y consigan la información».
Las madres y los padres vivieron una amplia gama de reacciones emocionales ante el recorrido TGNC de su hijo o hija. El proceso de «salir del armario» y de transición (social y/o médica) implicaba una dicotomía compleja: «soltar» expectativas y planes, sin dejar de «aferrarse» al vínculo con su hijo o hija. Las personas participantes describieron la disonancia, el duelo, el miedo y la aceptación como elementos que configuraban su experiencia de crianza de un hijo o una hija TGNC.
Las madres y los padres vivieron una disonancia hecha de pensamientos y sentimientos contradictorios sobre la transformación de su hijo o hija. Algunas personas experimentaron a la vez amor y aceptación, y preocupación y rechazo ante la identidad TGNC de su hijo o hija, como describió Harvey: «Cuando… David salió del armario, le apoyé. Pero…aunque conocía a personas transgénero… había una parte de mí que… no sé cómo describirlo… no estaba dispuesta a apoyarle tan totalmente». Esos sentimientos de disonancia desembocaban a menudo en culpa, como expresó Grace:
Esperaba, y a ratos todavía espero, que sea gay y no transgénero. Creo que sería más fácil de llevar para él, y, sí, para mí... y tengo miedo de perder a mi hijo. Si hace la transición [médica], va a ser un largo camino físico, emocional y mental para él y para nosotros. Sé que tendré que permitirme hacer el duelo por la pérdida de mi hijo y, al mismo tiempo, acoger a una nueva hija. Es abrumador y da miedo. He sentido culpa. Es una montaña rusa emocional y mental.
Aunque apoyaban activamente a sus hijos e hijas en su transición, la mayoría de las madres y los padres expresaron un duelo ligado a la pérdida de una vida que habían imaginado. El duelo aparecía al pensar en el futuro, como compartieron estas personas participantes: «Tienes que soltar todo lo que conoces…y te pones triste. Quiero decir, no voy a ver a mi hija caminar hacia el altar» (Ramona) y «sobre todo son…cosas como la descendencia y simplemente el futuro…que las cosas podrían haber ido de otra manera. Hay un duelo por eso» (Evan). El duelo también se expresaba respecto al pasado, en particular por el cambio de nombre del hijo o la hija y, en algunos casos, por los buenos recuerdos de la infancia. Como describió Evan, las partidas de nacimiento y los cambios de nombre suscitaban tristeza: «…ese es el punto triste para [mi mujer]. Le encantaba esa partida de nacimiento. Eso, para ella, es un momento de duelo. Hay quien puede percibir [el cambio de nombre] como un rechazo de algo que tú elegiste». Evan explicó también el duelo vivido al retirar fotos familiares de la casa a petición de su hija:
Si usar el nombre muerto es usar el nombre anterior de la persona, estas fotos eran como fotos muertas... verse confrontado con ese yo anterior. Así que no solo lidias con el duelo de lo que vendrá, sino también con cómo puedes tratar tu experiencia anterior y cómo se pueden estructurar tus recuerdos…cómo se pueden sentir tus recuerdos.
Las madres y los padres expresaban la sensación de soltar el género sin dejar de aferrarse al hijo o la hija, como describió Harvey al reflexionar sobre su fotografía (fig. 5): «está esa sensación… ¿estoy perdiendo a alguien? Y con el tiempo, no… la relación está ahí. El género es importante, pero también llega un momento en que (me di cuenta de que) en realidad el género empieza a ser menos importante».
[Figura 5 (¿Estoy perdiendo a alguien? (Harvey)): fotografía tomada por una persona participante, no reproducida aquí.]
Muchas madres y padres expresaron miedo, sobre todo al pensar en el futuro de su hijo o hija. Como explicó Grace, el miedo surgía al buscar la mejor manera de apoyar a su hijo TGNC: «Era pánico. Quiero ayudarle, pero no sé cómo. ¿Hacer algo? ¿No hacer nada? No sé qué hacer. Me ponía tan nerviosa y tan triste. No quería hacerlo mal». Las personas participantes indicaron que el miedo al futuro solía estar ligado a cómo las percibirían y tratarían los demás, a ellas y a su hijo o hija. Las personas participantes compartieron: «…ansiedad por el futuro…preocupación por cómo le recibirán cada día… cada día de su vida» (Evan), «No puedo hacer que el mundo sea seguro para ella» (Fiona) y «¿cómo nos van a juzgar?» (Delilah).
Muchas madres y padres describieron cierta aceptación y paz respecto a la identidad TGNC de su hijo o hija y a su recorrido de crianza. La aceptación estaba vinculada a descripciones de consideración positiva incondicional, como compartió Ramona: «Cuando se trata de tu hijo o tu hija, le quieres. Simplemente le quieres como persona». Para muchas madres y padres, quitar el concepto de género de la manera en que veían a su hijo o hija favorecía sentimientos de normalidad y de aceptación, como compartió Harvey: «empiezas a cuestionar [el género]. ¿Qué significa eso? Esta persona, ya sabes, esta persona ha cambiado su identidad de género, ¡pero sigue siendo la misma persona!», y como describió Caroline al reflexionar sobre su fotografía (fig. 6): «Cuando a Charlie le preguntan por su identidad de género, responde que le es tan irrelevante como el queso. ¡Todos los quesos son geniales! No quiere elegir solo uno».
[Figura 6 (Tan irrelevante como el queso (Caroline)): fotografía tomada por una persona participante, no reproducida aquí.]
Delilah compartía un sentimiento parecido y explicó que el género no definía a su hijo: «Su personalidad es la misma. Quiero decir, cambió un nombre y luego, más adelante, el tratamiento hormonal y tener un aspecto un poco distinto. Pero era la misma persona. Y creo que eso lo hace mucho más fácil de aceptar».
Las madres y los padres atravesaron su recorrido de crianza TGNC apoyándose en sus fortalezas y en sus apoyos, y buscando información de forma proactiva. La experiencia de criar a un hijo o una hija TGNC se describió como algo que se hacía más fácil con el tiempo y que implicaba un proceso de aceptación, de construcción de vínculos, de adquisición de conocimientos y de crecimiento parental. Tras la conmoción y la preocupación iniciales, las madres y los padres describieron el «camino hacia adelante» como esperanzador, aunque solitario.
Las madres y los padres se apoyaron en fortalezas internas y externas como la resiliencia, la experiencia vivida, la fe, la familia, el apoyo en línea y, en menor medida, los servicios profesionales. Buscaron apoyo en la familia y las amistades, como describió Anna al compartir su fotografía (fig. 7): «ahora tenemos apoyo…los familiares con quienes hemos podido compartirlo y ahora también las amistades». Otras personas buscaron apoyo en redes religiosas: «una sacerdotisa transgénero que era amiga… pude sentarme con ella y con su esposa y hablarlo, y creo que eso me ayudó bastante» (Harvey). El apoyo de las comunidades de fe que vivió Harvey también lo describió Delilah: «…vamos a una iglesia anglicana… en general apoyan mucho la diversidad de género».
[Figura 7 (Encontrar nuestro camino (Anna)): fotografía tomada por una persona participante, no reproducida aquí.]
De forma abrumadora, el apoyo al que recurrieron las madres y los padres para gestionar sus propias experiencias y necesidades fue mayoritariamente informal, como refleja Harvey: «No. Ninguno de los dos tenía, ni buscaba, ningún tipo de apoyo, ni red ni nada. Supongo que simplemente cuento con nuestra familia como apoyo». De las personas entrevistadas, solo una había recurrido a un apoyo formal de un servicio profesional (trabajo social clínico): «He tenido mucha suerte. Tengo el apoyo de una trabajadora social de salud mental. Creo que eso debería ser lo normal. Creo que sería realmente estupendo [para otras familias de jóvenes TGNC]» (Anna). Una madre había buscado apoyo entre iguales en internet, pero la experiencia no le resultó útil: «Me uní a un par de grupos de madres y padres de personas no binarias en Facebook. Sitios horribles. No hacían nada bien para mantener alejados a los trols [acosadores en línea]. No duré mucho» (Caroline).
Todas las madres y los padres dieron prioridad a su hijo o hija antes que buscar apoyo para sí en su papel parental. Por esta atención centrada en las necesidades del hijo o la hija, algunas personas no buscaron apoyo formal, o lo interrumpieron si su hijo o hija no quería participar, como explicó (Grace): «Fuimos todos al grupo de apoyo. ¡Estuvo bien! Saqué ideas de allí y pude escuchar cómo contaban su recorrido. Solo fuimos un par de veces; [hijo TGNC] ya no quiso volver». Algunas personas señalaron que la crianza de un hijo o una hija TGNC se caracterizaba por la soledad y el aislamiento, como compartieron estas participantes: «Me siento muy sola. Sí, tampoco tengo amistades. O sea, literalmente no tengo a nadie» (Fiona) y «[criar a un hijo o una hija TGNC] aísla muchísimo» (Anna).
Las madres y los padres se apoyaron en su capacidad de aprender y adaptarse. Recurrieron a libros y a búsquedas propias para comprender la experiencia de su hijo o hija, como compartió Evan al reflexionar sobre la fig. 8: «leímos mucho sobre esto al principio, tanto en internet como comprando distintos textos».
[Figura 8 (Leer y aprender (Evan)): fotografía tomada por una persona participante, no reproducida aquí.]
Leer sobre las experiencias de otras personas desarrolló el conocimiento y la comprensión de la experiencia de su hijo o hija, como vivieron estas personas participantes: «Leía libros y buscaba en YouTube y leía historias de otra gente, e historias de personas transgénero y de sus familias» (Delilah). Aunque esta búsqueda de información fue útil para las madres y los padres en términos de conocimiento, desarrollo de habilidades, tranquilidad y normalización, encontrar información precisa y pertinente era un proceso largo y azaroso, por falta de recursos específicos de cada territorio que tuvieran en cuenta factores contextuales como las leyes, los servicios y los apoyos.
Muchas madres y padres vivieron un sentimiento de aislamiento al principio de la transición de su hijo o hija, sin saber a quién acudir para pedir apoyo o con reparo a pedir ayuda, como explicó esta participante: «Podría haberlo hecho… pero no me sentía cómoda» (Anna). Entre los obstáculos para acceder a apoyo figuraban la dificultad para encontrar información, la información inexacta, las largas listas de espera de los servicios y la reticencia a pedir apoyo para proteger la intimidad del hijo o la hija TGNC. Varias personas hablaron de buscar apoyo en clínicas de género específicas, tanto en el sistema sanitario público como en el privado. Sin embargo, las largas esperas y el coste económico eran obstáculos para acceder a este apoyo, como contó Fiona: «El problema es que la lista de espera es ridículamente larga…dieciocho meses de lista de espera. Y para entonces, ya habrá superado la edad límite. Y entonces es como, bueno, ¿y qué más haces?». Las madres y los padres también señalaron que era difícil encontrar información actualizada y específica de su territorio, como expresó Evan al proponer más apoyo: «…más documentación. O al menos material web de ámbito local. Me habría resultado útil…información sobre la ley en Queensland…como el cambio de las partidas de nacimiento, y demás» (Evan). Otras madres y padres compartían esta perspectiva, como Caroline, que planteó la necesidad de «un taller que lo explique todo… una web con [lo que] necesitas saber. Una ventanilla única».
Las personas participantes en este estudio presentaron la crianza de un hijo o una hija TGNC como una experiencia compleja y singular, influida por toda una serie de factores biopsicosociales. Sus experiencias giraban en torno al descubrimiento de la identidad TGNC de su hijo o hija, al hecho de compartir y gestionar esta transición con otras personas y a la negociación de una «nueva normalidad». Las experiencias vividas que se compartieron en este estudio sugieren que las madres y los padres pueden atravesar sus propias transformaciones socioemocionales y recorrer procesos cognitivos y emocionales que recuerdan a los de los modelos de duelo y de recuperación. Este resultado coincide con el del estudio de Canitz y Haberstroh (2022), que constató que las personas cuidadoras de jóvenes transgénero viven una pérdida ambigua y un duelo no reconocido ante la transición identitaria TGNC de su hijo o hija, una reacción a la pérdida que la sociedad suele desvalorizar. Las madres y los padres del presente estudio hablaron de un duelo pasado, presente y futuro, en particular en relación con los cambios de nombre, los recuerdos, las expectativas y los planes. Pese a expresar sentimientos de disonancia, duelo y miedo, les costaba buscar apoyos formales para sí o recurrir a ellos, y reiteraban en cambio que su atención se centraba en las necesidades y los deseos de su hijo o hija TGNC. Es importante que el trabajo social clínico normalice los sentimientos de duelo y de pérdida de las madres y los padres en relación con su experiencia de crianza TGNC, y valide que estos sentimientos pueden estar presentes aun cuando apoyan y aceptan a su hijo o hija. Las y los profesionales del trabajo social clínico pueden ayudar a las madres y los padres a crear una red de apoyo, desarrollar técnicas de gestión del estrés y establecer rutinas de autocuidado. Con este apoyo, estarán en mejores condiciones de garantizar su propio bienestar y, con ello, el de su hijo o hija TGNC.
Aunque se ha demostrado que las prácticas de crianza positiva y la aceptación parental refuerzan el bienestar de niños y niñas (Cui et al., 2018), dar prioridad a las necesidades del hijo o la hija TGNC pasando por alto las necesidades psicosociales de su madre o su padre podría perjudicar a ambas partes. La crianza intensiva fue propuesta por primera vez por Hays (1996) como un modelo cultural de crianza moldeado por la sociedad, que exige a las madres y los padres centrarse con diligencia en el hijo o la hija, sacrificarse, guiarse por personas expertas y atender a todas sus necesidades. Como advierten Field y Mattson (2016), la ideología de la crianza intensiva, que puede decirse que configura la parentalidad contemporánea mediante una presión moral generalizada para criar de forma centrada en la infancia, podría influir aún más en las familias de niños, niñas y adolescentes TGNC debido a sus necesidades y vulnerabilidades biopsicosociales singulares. Field y Mattson (2016) alertan del aislamiento que viven las madres y los padres de hijos e hijas TGNC, que pueden tener reparo en buscar apoyo por la presión de responder de la manera «correcta» y «moral», como exige una sociedad de crianza intensiva. Para las madres y los padres de este estudio, el apoyo se buscaba a menudo de forma independiente y en forma de información que pudiera ayudarles a apoyar a su hijo o hija TGNC, en lugar de buscar apoyo para sí en su papel parental. La ideología de la crianza intensiva también podría explicar el miedo al juicio ajeno que señalaron muchas de las personas de este estudio. El miedo a las reacciones de la familia y de la sociedad en general hacia su hijo o hija TGNC era una preocupación central para quienes sentían la necesidad de proteger a su hijo o hija del mundo. El asesoramiento individual por parte del trabajo social clínico puede ayudar a las madres y los padres a examinar sus propias necesidades, creencias y preocupaciones respecto a la identidad de género de su hijo o hija, y a cuestionar los paradigmas dominantes de crianza que hacen recaer una presión y unas expectativas desmesuradas sobre la madre o el padre. El trabajo social clínico puede ofrecer terapia familiar para favorecer la comprensión, mejorar la comunicación y fortalecer las relaciones familiares.
Las madres y los padres se apoyaron en el respaldo social de amistades, familia y redes religiosas. Aprendieron de forma activa leyendo libros y artículos y recurriendo a las redes sociales en busca de orientación y consejo. Este resultado coincide con el del estudio de Matsuno et al. (2022), en el que los recursos y una comunicación clara facilitaban la capacidad de las madres y los padres de apoyar a su hijo o hija. Las madres y los padres de este estudio señalaron la necesidad de una formación y de recursos específicos que pudieran utilizar para apoyar a su hijo o hija. También indicaron que la disponibilidad y el coste de los servicios eran obstáculos para un apoyo a tiempo. A algunas personas se les dijo que su hijo o hija superaría la edad límite del sistema antes de recibir atención, algo ya identificado como un obstáculo para la infancia y la adolescencia TGNC (Bruce et al., 2023). El trabajo social clínico debería proporcionar a las madres y los padres información actualizada y precisa sobre la identidad de género, las experiencias TGNC y los obstáculos a los que se enfrentan los niños, niñas y adolescentes TGNC y sus familias. Al cuestionar los obstáculos sistémicos y el estigma social, las y los profesionales del trabajo social clínico pueden ayudar a las familias de niños, niñas y adolescentes TGNC a acceder a una atención oportuna y eficaz que responda a sus necesidades. Las madres y los padres describieron una disonancia interna, la elaboración de sus pensamientos y sentimientos negativos, tristes o vacilantes, y el duelo por una vida que creían que iban a vivir. Hidalgo y Chen (2019) indican que la ansiedad, la preocupación, el estrés, el aislamiento social, la culpa y los sentimientos de pérdida figuraban entre las consecuencias para las madres y los padres de hijos e hijas TGNC, un resultado que se reflejó en el presente estudio. Las madres y los padres de este estudio describieron que su hijo o hija atravesaba diversas problemáticas biopsicosociales complejas además de su identidad TGNC. Describieron una complejidad debida a la intersección entre la identidad de género y el TEA y/o el TDAH de su hijo o hija, un resultado coherente con la literatura actual, que sugiere una coocurrencia de TEA, TDAH y diversidad de género (Heylens et al., 2018; Thrower et al., 2020). Las experiencias de las madres y los padres de este estudio sugieren un recorrido influido por múltiples dimensiones identitarias, opresiones e identidades minoritarias que se acumulan. Para las personas participantes, la expresión de género de su hijo o hija era una pieza de un «rompecabezas» identitario, entrelazada con otras dimensiones de la identidad como la orientación sexual, la discapacidad y la salud mental y física. Adoptando un enfoque interseccional de la terapia con niños, niñas y adolescentes TGNC y sus familias (Golden & Oransky, 2019), el trabajo social clínico puede explorar y cuestionar la multitud de desafíos y adaptaciones identitarios que influyen tanto en la madre o el padre como en el hijo o la hija, fortaleciendo los vínculos familiares y construyendo una comprensión compartida entre ambas partes sobre la intersección de las identidades y su influencia recíproca.
A las madres y los padres de este estudio les resultó difícil acceder a la atención de afirmación de género, algo que ya se había identificado (Chaplyn et al., 2023). Sus experiencias en el entorno escolar coinciden con investigaciones anteriores, en las que las madres y los padres abogan por sus hijos e hijas y forman al personal escolar en cuestiones TGNC (Birnkrant & Przeworski, 2017; Capous-Desyllas & Barron, 2017). Para trasladar esta responsabilidad de cada madre o padre a un cuestionamiento colectivo de la opresión, el trabajo social clínico puede colaborar con las escuelas y las organizaciones comunitarias para promover políticas y prácticas inclusivas que beneficien a la infancia y la adolescencia TGNC y fomenten un entorno de aprendizaje seguro.
Curiosamente, las madres y los padres percibieron que su relación de apego se mantenía estable a lo largo de la transición de identidad de género de su hijo o hija, un resultado destacable dada la prevalencia del apego inseguro en la juventud TGNC (Kozlowska et al., 2021). No obstante, este resultado es provisional, ya que no se exploró la percepción del apego por parte del hijo o la hija TGNC. Se recomienda que futuras investigaciones exploren las experiencias de madres y padres que no apoyan la identidad de género de su hijo o hija, ya que estas relaciones entre progenitores e hijos o hijas son cruciales para el bienestar de la infancia y la adolescencia TGNC y podrían arrojar luz sobre las intervenciones necesarias para fomentar una crianza afirmativa.
El estudio está limitado por la imposibilidad de generalizar sus resultados, debido al pequeño tamaño de la muestra y a la falta de diversidad entre las personas participantes. Las autoras reconocen que la muestra representaba a madres y padres que (1) conocían la identidad de género de su hijo o hija, (2) la afirmaban y (3) tenían la disposición de reflexionar sobre su experiencia de crianza y a hablar de ella. Otra limitación es la modificación de la forma de difundir los resultados del estudio en el estilo participativo propio de la metodología photovoice. Debido a las dificultades para obtener la aprobación ética que permitiera a las personas participantes compartir sus fotografías con la comunidad en general, las autoras tuvieron que difundir las fotografías y los relatos en un congreso y mediante una publicación en nombre de las personas participantes.
Este estudio exploró las experiencias vividas de madres y padres australianos que crían a hijos e hijas TGNC para comprender mejor cómo la identidad de género de su hijo o hija influía en el apego y las relaciones dentro de la familia, qué factores de estrés vivían, cómo atravesaban esta transición y qué apoyos utilizaban o necesitaban. Se reconoce que las experiencias vividas de las personas participantes no representan las de todas las madres y padres que crían a hijos e hijas TGNC, y que el estudio atrajo a una muestra que reconoce o conoce la identidad TGNC de su hijo o hija y la afirma. Aunque los resultados no son generalizables, ofrecen una visión de cómo madres y padres viven la crianza de un hijo o una hija TGNC en Australia. Este estudio constató que el apego cambió muy poco después de que el hijo o la hija TGNC «saliera del armario», y que los vínculos seguros se mantuvieron gracias a una defensa activa, a un replanteamiento de la importancia del género, a una atención centrada en el hijo o la hija y a una consideración positiva incondicional hacia él o ella. Sin embargo, las personas participantes vivieron diversas dificultades socioemocionales y tendían a minimizar sus propias necesidades para dar prioridad a las de su hijo o hija TGNC. Las y los profesionales del trabajo social clínico pueden desempeñar un papel fundamental en el apoyo a las familias de niños, niñas y adolescentes TGNC, ofreciendo una atención informada por el trauma que reconozca el duelo no reconocido socialmente, tenga en cuenta los efectos socioemocionales y proporcione información específica sobre los procedimientos legales, los tratamientos médicos y los sistemas de apoyo social a medida que atraviesan las distintas fases de la transición de género de su hijo o hija.
Complexe Systémique: puntos clave
Desde una lectura sistémica, el interés de este pequeño estudio australiano reside en desplazar la mirada del hijo o la hija TGNC hacia el subsistema parental, a menudo olvidado. Las ocho madres y padres describen un apego que se mantuvo estable, pero también un duelo del que rara vez se habla: duelo por un nombre, por las fotos de familia, por un futuro imaginado, que coexiste con la aceptación sin contradecirla. La noción de crianza intensiva ilumina la trampa relacional: darlo todo al hijo o la hija y no pedir nada para sí, con riesgo de agotamiento y de aislamiento. Las autoras extraen de ello pistas concretas: normalizar este duelo, ofrecer a las madres y los padres un espacio propio y trabajar con los hermanos y hermanas y con la escuela como partes del sistema. Las limitaciones se reconocen: solo ocho madres y padres, sin excepción favorables a la identidad de su hijo o hija, y sin la mirada del propio hijo o hija sobre el apego. El texto no zanja los debates médicos sobre la transición; documenta una experiencia familiar. Para leer junto con el estudio sobre el duelo de madres y padres durante la transición de su hijo o hija y el artículo sobre el apoyo parental a adolescentes transgénero.
Notas del original
Financiación. Financiación de acceso abierto posibilitada y organizada por CAUL y sus instituciones miembro. University of the Sunshine Coast, 101808544, Zalia Powell.
Conflicto de intereses. No tenemos ningún conflicto de intereses conocido que declarar.
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Traducción no oficial al español de Lived Experiences of Parenting Transgender and Gender Nonconforming Youth: Implications for Clinical Social Work Practice, de Zalia Powell, Emily Angeltveit, Cindy Davis y Laura Dodds, Clinical Social Work Journal, vol. 53, n.o 1, pp. 89-99 (2025), doi: 10.1007/s10615-024-00936-z, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (fotografías de las personas participantes no reproducidas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial del artículo original «Lived Experiences of Parenting Transgender and Gender Nonconforming Youth: Implications for Clinical Social Work Practice», publicado en Clinical Social Work Journal (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial y adaptado para su lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Powell, Z., Angeltveit, E., Davis, C., y Dodds, L. (2025). Lived Experiences of Parenting Transgender and Gender Nonconforming Youth: Implications for Clinical Social Work Practice. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/lived-experiences-of-parenting-transgender-and-gender-nonconforming-youth-implications (Obra original publicada en 2024 en Clinical Social Work Journal, 53(1), 89-99 (2025); republicada en 2025 por Clinical Social Work Journal, https://link.springer.com/article/10.1007/s10615-024-00936-z)
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